Estoy a punto de sufrir un colapso mental pero aquí estoy con tan solo un día de retraso!
Por fin ya solo me queda un examen (lo hago el martes), por lo tanto en breve volveré a ser libre y mi ritmo de actualizaciones volverá a ser la misma de siempre!^^
En esta ocasión mil gracias a: memoriesofkagome, Sabaana, luna-maga, betzacosta, yoa89, floh black, KENSACHAN-de J. Black, pEqUe, Hatake Nabiki, Serena Princesita Hale, Nix Zadhara, Maruuchis, Caroome, parvaty32 y barbiiie. De verdad que muchísimas, muchísimas gracias por vuestros reviews. Adoro leer todos y cada uno de ellos.
También mil gracias a aquellos que me agregaron a alertas, favoritos y demás y a los que me leen entre las sombras.
Creo que no tengo mucho más que decir, solo que espero que lo disfruten!^^
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Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a J.K.
Estaban en un maldito punto muerto desde hacía bastante tiempo y al parecer las cosas no tenían pinta de mejorar.
Las reuniones de la Orden empezaron a hacerse muy habituales con la intención de contrastar cualquier nueva información por mínima que fuese pero lo único que hacían era dar vueltas al mismo círculo sin sacar nada que verdaderamente valiese la pena.
Lo único que sabían era que Voldemort estaba preparándose para dar el golpe final.
Además los chicos tenían una nueva cosa de la que preocuparse, necesitaban una nueva forma de ponerse en contacto con Nott. Después de la última vez, habían decidido que no volverían a salir de la mansión sin extremar las precauciones al máximo, no podían permitir que Hermione volviera a caer en manos de Zabini.
Pero ¿cómo hacerlo?
Mandarle una lechuza era demasiado arriesgado, él mismo le dijo a Hermione en su momento que él sería el que se podría en contacto con ella cada vez que algo importante ocurriese. A sique no les quedaba otra cosa que esperar.
Gracias a Merlín que por lo menos las discusiones entre el pelirrojo y Draco se habían reducido notoriamente, ambos hacían un soberano esfuerzo por ignorarse mutuamente y Hermione se lo agradecía muchísimo a los dos.
Con Draco las cosas habían cambiado ligeramente desde aquella noche que pasaron juntos. Ahora el chico se había empeñado en dormir con ella a diario usándola de almohada. A pesar de todos los problemas que los rodeaban era un gran alivio poder contar con él. Su arrogancia y prepotencia no le permitían ver las cosas con el mismo pesimismo que los demás por lo que siempre le levantaba el ánimo oír con la seguridad que afirmaba que en el momento menos adecuado las cosas acabarían encajado.
Y fue sorprendente la exactitud con la que acertó en sus palabras.
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-Esto es imposible – dijo una Hermione frustrada.
Llevaban horas sentados alrededor de la mesa de la cocina manejando la escasa información que les había dado la Orden acerca de los últimos movimientos de los mortífagos y sabían lo mismo que al principio.
Nada.
-Eso ya lo sabíamos desde antes de sentarnos aquí – dijo Draco con tono despreocupado – No nos coge de sorpresa.
Había accedido a la petición de Hermione de ayudarlos a llegar a alguna conclusión pero era el que menos interés mostraba en el asunto. Sabía que era una pérdida de tiempo. Voldemort se estaba preparando para el golpe final y se estaba cuidando mucho de dejar pistas sobre lo que estaba planeando. No dejaría que la Orden se enterara hasta que él quisiera que eso sucediera.
Unos golpes presurosos en la puerta principal llamaron la atención de los chicos. Fue Harry el que se apresuró a salir disparado hacia el hall para recibir a los que llegaban. A los pocos minutos los gemelos acompañados por Lupin entraron en la estancia.
-Chicos, traemos información importante – dijo el profesor con expresión seria – Prepararos que os venís con nosotros.
-¿A dónde vamos? – preguntó Harry poniéndose en pie rápidamente.
-No hay tiempo para explicaciones. Voldemort ha vuelto a atacar.
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Aún no sabían como lo habían conseguido pero en menos de diez minutos ya se encontraban en el lugar del ataque.
El Ministerio de Magia.
La enorme sala central del edificio donde se encontraba la enorme fuente del Ministerio era un auténtico caos. La cabeza del duende que en su día formaba parte de la decoración de la fuente se encontraba caída en el suelo sirviendo de barrera de defensa de aquellos que se encontraban allí luchando.
Era fácil distinguir a aquellos que pertenecían al otro bando. Los mortífagos vestidos con sus capas negras y con sus rostros cubiertos por su máscara plateada resaltaban por encima de la multitud que se encontraba allí.
Hermione sintió como Draco le apretaba fuertemente la mano como si quisiera que quedasen selladas. Antes de salir de Grinmauld Place habían discutido porque el chico se quedara allí, a salvo. Como ya se podía prever no hizo caso a las súplicas de la chica que le pidió que por favor que no fuera. Que él tenía que cubrirse las espaldas por ambos bandos.
Pero en cuento Draco la miró con aquella seriedad que casi daba miedo y le dijo que no pensaba arriesgarse a perderla otra vez, Hermione no pudo hacer otra cosa que aceptar que, le dijese lo que le dijese, el chico no daría su brazo a torcer. Pero antes le hizo prometer que si veía que su vida corría peligro que por favor desapareciese de allí sin preocuparse en buscarla, aunque en el fondo sabía que no cumpliría su promesa.
Y allí estaban.
Sintiendo la mano de Draco aferrando la suya y sintiendo la presencia de Harry y Ron a su otro lado, los cuatro estaban dispuestos a luchar y defender aquello en lo que creían.
-No te alejes de mi – escuchó que le pedía Draco a su espalda momento antes de separarse y empezar a luchar.
oOo
No sabía cuánto tiempo llevaban en aquella pelea pero de momento había conseguido no perder de vista a Hermione en ningún instante. Unos metros más allá la veía luchar contra un mortífago que por su forma de pelear parecía ser Goyle padre. Aquella forma de moverse era inconfundible después de tanto tiempo entre ellos.
Él mientras, se dedicaba a desalmar a Mulciber que no había tardado en reconocerlo entre la multitud y quería atribuirse la gloria de matarlo.
Pobre iluso.
No sabía que el que acabaría saliendo mal parado de aquel duelo era él. No por nada había recibido entrenamientos tan duros por parte de su tía Bellatrix. De momento podía estar pendiente de derribar a aquel mortífago y de no perder de vista a Hermione. Aún Zabini no había hecho acto de presencia pero temía que no tardara mucho en hacerlo.
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Sentía los furiosos latidos de su corazón. Llevaba demasiado tiempo allí, peleando con aquel mortífago que parecía empeñado en no dejarse vencer por ella. Distinguía no muy lejos de allí la cabellera rubia de Draco y un poco más allá Harry y Ron luchaban hombro con hombro por derrotar al par de mortífagos que los estaban atacando.
De vez en cuando se veía obligada a apartarse de los ataques de su oponente porque no le daba tiempo a murmurar un contrahechizo. Estaba demasiado ocupada pendiente de Draco, allí tanto mortífagos como gente del Ministerio lo querían muerto o en Azkaban y tan solo con pensarlo una sensación de angustia y agonía la recorría por completo.
Sabía que también estaba pendiente de ella, de que no le pasara nada. Y temía que por no estar lo suficientemente concentrado en salvar su vida acabara en manos de algún enemigo.
De repente el mortífago con el que luchaba se quedó estático en el aire, mirándola a través de su máscara para luego caer al suelo de frente inconsciente, dejando a Hermione completamente sorprendida.
Buscó rápidamente con la mirada aquella persona que había derribado a su oponente hasta que se topó con ella.
Alguien ataviado con una capa negra y con una máscara plateada la observaba fijamente un poco apartado de donde se desarrollaba la lucha pero lo suficientemente cerca como para que Hermione se percatara de su presencia.
Sin dudarlo ni un momento Hermione salió corriendo hacia aquella figura solo parándose un instante en buscar a Draco con la mirada y cerciorarse de que seguía inmerso en la lucha y que no se percataría de hacia dónde se dirigía.
En cuanto aquel mortífago vio que ella se aproximaba, giró sobre sus talones y se dedicó a serpentear por los pasillos del ministerio hasta que ya el bullicio de la lucha apenas se oía.
Entonces abría una puerta que había a su derecha y Hermione lo siguió. Se encontraban en un pequeño despacho que parecía que había sido dejado con prisas. Los pergaminos y plumas se encontraban repartidos por el escritorio como si hubiesen sido dejadas allí sin ningún cuidado.
-Ha sido muy descuidado por tu parte venir hasta aquí – le dijo el enmascarado.
-Ya sabía que eras tú.
Se desprendió de la máscara y dejó al descubierto su níveo rostro y aquellos ojos azules.
-Eres demasiado confiada Granger, podía haber sido Zabini, ¿qué hubieses hecho?
-Dejémonos de suposiciones, no podemos perder mucho tiempo.
-Tiene razón – dijo Nott poniéndose más serio de lo que estaba – Me ha sido imposible ponerme en contacto contigo antes. El puto Zabini me pisa los talones.
-Eso habíamos pensado, gracias a Merlín que no te vio con nosotros en el cementerio la otra vez…
-Lo sé – la cortó – Ya me ha amenazado con acercarse a Pansy si se entera de lo más mínimo – a Hermione no le pasó desapercibido como apretaba los puños a recordar aquello.
-Nott – dijo Hermione con voz amable acercándose a él – No tienes por qué seguir haciendo todo esto, ayudaremos a Parkinson de todas formas – le habló mientras le ponía una mano en el hombro – Deja de arriesgar tu vida, ya has hecho más que suficiente.
El chico la miraba serio con aquella mirada azul transparente.
Suspiró.
-No voy a dejaros en la estancada ahora Granger, no soy de esos.
-No se trata de dejarnos en la estancada Nott – volvió a hablar Hermione haciendo alarde de su cabezonería – Se trata de protegerte a ti y a ella.
El silencio que siguió a sus palabras le dio paso para seguir hablando.
-Nott, a partir de ahora preocúpate de manteneros a salvo. El resto ya lo hacemos nosotros.
El chico asintió y ella le sonrió cálidamente.
-Pero antes que nada debo contarte algo – ella lo miró dándole paso para seguir – Esto es solo un previo al ataque final que Voldemort está planeando. Su golpe final será en Hogwarts.
No podía decirse que aquella noticia había cogido desprevenida a Hermione. Ya sabían que Voldemort estaba preparando su ataque final pero el que fuera en Hogwarts le había sentado como si un mazo le hubiera dando en el centro del pecho.
-¿Cuándo? – fue lo único que consiguió articular.
-Aún no está concretada ninguna fecha pero parece ser que será pronto. Esto es solo una forma de entrenamiento para los mortífagos.
Hogwarts.
No podía concebir como Voldemort iba a atreverse a mancillar el lugar que había sido el hogar de tantos magos y brujas durante tantísimo tiempo. Era la peor ofensa que el mago podría hacer.
-Granger, tenemos que irnos – la sacó de sus pensamientos la voz del chico – Ya ha pasado mucho tiempo.
Deshicieron el camino hasta regresar de nuevo al punto donde se habían encontrado y llegados hasta allí cada uno se encaminó en una dirección.
La lucha continuaba latente en el vestíbulo aunque ya era más que palpable que el número de duelos había disminuido y que las energías habían mermado. Buscó con la mirada a sus amigos y a Draco pero de un primer vistazo no los encontró.
Los nervios y al angustia se apoderaron de ella.
Se movió por el lugar evitando duelistas y haces de varios colores y siguió sin encontrarlos.
El miedo cada era mayor en ella, no podía ser que algo les hubiese pasado a los tres ¿no? Seguro que la lucha los había llevado a otro lugar. Estuvo tentada de preguntarle a Lupin o a alguno de los gemelos pero no quiso desconcentrarlos de sus respectivas luchas.
Entonces sintió que algo la empujaba hacia atrás y que chocaba fuertemente contra una de las columnas que rodeaban el vestíbulo, dejándola sin aire durante unos segundos. Con la mirada aún en el suelo vio como unos zapatos negros se posicionaban frente a ella.
-Levántate sangresucia.
Aquella voz le era terriblemente familiar. Se levantó con movimientos torpes sintiendo la mirada de aquel mortífago sobre ella y sin dejar de aferrar su varita. En cuanto se puso en pié la sujetó bruscamente del brazo y la jaló hasta que se apartaron por completo de la pelea.
De un fuerte empujón la pegó contra la pared y la sujetó por la barbilla obligándola a mirarlo a los ojos.
-La has cagado princesa – le dijo con una mirada cargada de odio – No esperaba que fueses a ser tan jodidamente rastrera.
-Me importa una mierda lo que pienses Zabini – le dijo con un coraje que no supo de donde salió y le clavó la varita en el estómago – Ahora apártate de mí.
El mortífago soltó una risa desdeñosa.
-¿No crees que es demasiado tarde para que saques tu valentía Gryffindor Granger?
-Nunca es tarde si se trata de una alimaña como tú – le respondió sin amedrentarse - ¡Relaskio!
Una enorme fuerza obligó a Zabini a separarse de la chica hasta que chocó con una pared a su espalda.
-Maldita sangresucia – murmuró a la vez que se llevaba la mano a la cabeza y comprobó que estaba sangrando - ¡Iré a por ti Granger!
Pero Hermione ya no lo oía porque había aprovechado para ir a buscar a los demás. Entonces vio como Harry y Ron llegaban sudorosos.
-¡Chicos! – del alivio que la recorrió al verlos sanos y salvos no pudo evitar abrazarlos - ¿Dónde estabais?
-¡Buscándote! Tenemos que irnos ya – le instó Ron sujetándola por el brazo intentando arrastrarla con él.
-Yo no me voy a ninguna parte sin Draco – dijo soltándose del agarre del pelirrojo - ¿Dónde está? – preguntó mirando por encima de sus dos amigos.
-Hermione a Malfoy ya lo encontraran y lo llevaran a Grinmauld Place…
-¡No! ¡No pienso irme de aquí sin él!
Y antes de que sus dos amigos tuvieran tiempo de reaccionar Hermione ya había echado a correr por los pasillos del Ministerio buscando al rubio. Corrió tan rápido como sus piernas le permitían, queriendo recorrer el mayor espacio en el menor tiempo posible.
Draco no podía estar muy lejos.
Entonces oyó el sonido de una explosión e intentó llegar hasta el lugar de donde provenía. Cruzó un par de pasillos hasta que llegó al lugar indicado y lo que se encontró no le gustó en absoluto.
Zabini y Draco estaba uno enfrente del otro con ambas varitas alzadas dispuestos a atacar a la mínima oportunidad.
-Vaya princesa, es todo un honor que hayas venido a buscarme – dijo el mortífago con sorna.
Incluso desde la distancia a la que se encontraba, Hermione percibió como Draco apretaba aún más la mandíbula.
-¡No le hagas caso Draco! – le pidió - ¡Tenemos que irnos!
-Yo no me iré de aquí hasta que haya acabado con este hijo de puta – dijo con un tono amenazante que hubiese atemorizado a cualquiera.
A todos menos a Zabini que se echó a reír aumentando la ira del rubio.
-No me puedo creer que todo esto sea solo por una asquerosa sangresucia, ¿dónde quedaron tus principios Malfoy?
-¡Se acabó! ¡Bombarda! – gritó Malfoy apuntando hacia el techo que se encontraba sobre Zabini.
Pero este fue más rápido y conjuró un hechizo protector evitando que las rocas que se desprendieron del techo cayeran sobre él.
-¡Oppugno! - fue el turno de Hermione para atacar aprovechando que Zabini estaba centrado en protegerse de aquellas rocas. Una enorme mesa que se encontraba en la sala cayó sobre el mortífago dejándolo inmóvil.
-¡Draco vámonos!
-¡He dicho que no pienso irme de aquí hasta que no le dé su merecido a este desgraciado!
La impotencia empezó a invadir a Hermione. No podían quedarse allí más tiempo, ya habían arriesgado demasiado quedándose allí. Corrió hasta él, interponiéndose entre el rubio y el mortífago que luchaba por salir de debajo de las rocas.
-¡Draco tenemos que irnos! – le pidió sujetándole el rostro y obligándolo a mirarla a los ojos – Draco por favor – le pidió con voz suplicante.
El chico suspiró profundamente un par de veces y finalmente sujetó a la chica por la muñeca y la arrastró fuera de allí.
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En lo que restó de noche, Grinmauld Place no dejó de estar abarrotado de gente ni un solo instante. Los miembros de la Orden entraban y salían trayendo nuevos datos sobre lo ocurrido y los que allí se quedaban no dejaban de barajar teorías. La aportación de la información que Hermione poseía sobre el ataque a Hogwarts no pareció sorprender a ninguno de los que allí se encontraban, más bien fue una especie de confirmación.
Hicieron todo lo posible porque la chica les contara como había conseguido aquella información pero ella se negó a decirles nada sobre Nott o su trato, tuvieron que conformarse con que Hermione confiaba plenamente en aquella fuente.
Había muchos heridos que fueron atendidos en la misma casa. La mayoría tenían varios arañazos por todo el cuerpo y otros muchos tenían huesos rotos o algún que otro corte profundo.
Hermione tuvo que ayudar a la Señora Weasley a atender a todos los heridos por lo que cuando casi al amanecer volvieron a quedarse Harry, Ron, Draco y ella a solas en la casa solo le apetecía descansar y evadirse un poco de todo lo ocurrido.
Pero no iba a resultar así de sencillo.
Cuando salió de la ducha y se metió en su habitación Draco la esperaba allí mortalmente serio, con los brazos cruzados sobre el pecho y aquella mirada plateada clavada sobre ella.
En cuanto Hermione cerró la puerta tras de sí, el chico habló.
-Creo que fui bastante claro cuando te pedí que no te alejaras de mí – le dijo con voz dura.
-Nott vino a buscarme – le respondió con voz calmada – Tenía que hablar conmigo.
-Me importa una mierda lo que Nott quisiera decirte – murmuró con la mandíbula apretada - ¿Qué hay de mí de cuando no te vi allí?
-Creo que puedo hacerme una idea de cómo te sentiste– dijo con ironía – de la misma forma en la que me sentí yo cuando vi que habías desaparecido. Después de todo tengo que darle gracias a Merlín por encontrarte con Zabini y no muerto o apresado por alguien del Ministerio.
-No es lo mismo…
-¿Qué no es lo mismo? Yo tengo que hacer lo que a ti te venga en gana pero en cambio tú haces lo que quieres sin pararte a pensar en cómo me siento yo ¿no?
-Esto es increíble – murmuró para sí mientras se paseaba la mano por el pelo como solía hacer cuando se enfadaba – ¿Me dices que no te tengo en cuenta? ¿Por quién coño te crees que fui hoy al Ministerio? ¿Por Potter? ¿Por la comadreja? Fui porque no quiero quedarme aquí de brazos cruzados a esperar a que el pobretón y el cara rajada aparecieran sin ti al igual que pasó la otra vez.
-Te pedí que nos fuéramos – le dijo Hermione con voz dolida sin querer que las palabras del rubio la conmovieran – Te rogué que olvidaras a Zabini y que vinieras conmigo y tú me ignoraste…
-Solo quería hacerle pagar a esa escoria lo que te había hecho, quería que pagara por haberse atrevido a ponerte una mano encima.
-Pero yo no quería que tú le hicieras pagar nada – le dijo acercándose hasta él. Poco a poco el enfado se estaba evaporando y el peso de los sucedido, el miedo al haberlo perdido se apoderó de ella – Yo solo quería que volvieras conmigo a casa – murmuró con voz rota.
Draco pareció relajarse ante aquella mirada por parte de la chica. Era jodidamente débil cuando se trataba de ella por lo que no pudo evitar atraerla hacia él y abrazarla con fuerza. Sentía como ella temblaba entre sus brazos.
Porque si él lo había pasado mal cuando vio que había desaparecido, ella había sentido lo mismo por él.
-No vuelvas a darme un susto así – oyó como ella murmuraba contra su cuello.
-Eres una maldita cabezota – dijo él de mala gana pero sin dejar de apretarla contra él - ¿Qué quería Nott?
-Decirme lo de ataque de Hogwarts – le respondió Hermione negándose a dejar el refugio que suponía el apretado abrazo del chico – Y bueno, le dije que dejara de ayudarnos.
-¿Estás loca? – dijo separándola abruptamente de él – Su ayuda es imprescindible.
-Draco está arriesgando su vida demasiado…
-¿Acaso nosotros no? – la interrumpió, algunas veces el buen corazón de los Gryffindors le tocaba las narices.
-Ya no solo se trataba de él, Draco – dijo Hermione un poco molesta – También era Parkinson. Zabini lo amenazó con hacerle daño a ella si se enteraba de algo. No podía dejar que ella también se viera involucrada en todo esto.
-¿Y qué cojones vamos a hacer ahora sin la ayuda de Nott?
-Lo mismo que hacíamos antes de que lo hiciera, la lucha final es inminente. No creo que ya pudiera ayudarnos en mucho más.
El silencio se hizo de nuevo entre ellos y Hermione aprovechó para hablar con él.
-Draco, el día de de la batalla final en Hogwarts…
-Ni lo intentes, no voy a quedarme aquí – dijo cortante en cuanto vio las intenciones de la chica.
-Por Merlín Draco entra en razón – dijo ella – El que hoy hayas conseguido regresar sano y salvo a casa ha sido prácticamente un milagro. No estoy dispuesta a arriesgarme una vez más.
-¿En cambio yo sí? Yo tengo que arriesgarme a que tú te vayas a la batalla y que no regreses ¿no? ¿Quién no tiene en cuenta a quién Granger? - no tenía ni idea de cómo le jodía su cabezonería. Si ella lo supiera seguro que intentaba controlar su actitud.
Hermione se quedó estática durante unos instantes, hacia demasiado tiempo que no la llamaba por su apellido.
-¡Solo quiero protegerte!
-¡Igual que yo a tí! – gritó desesperado. Se acercó de un solo paso a Hermione y la sujetó por el rostro con demasiada fuerza, estaban tan cerca que sus narices se rozaban - ¡Te quiero, maldita sea! No estoy dispuesto a perder lo único que me queda.
No pudo resistirlo.
Aquellas palabras estimularon cada uno de sus sentidos.
Llevaba mucho tiempo queriendo oír aquellas palabras de su boca. Ya se lo había demostrado en muchas ocasiones pero oírlo directamente de sus labios, hizo que sintiera como su pecho se llenaba de algo muy intenso, una cálida sensación que hizo que casi se le saltan las lágrimas de pura satisfacción.
Rápidamente se lanzó sobre sus labios, que gustosamente la recibieron. Se besaron con desesperación, con ansias, con angustia.
Demostrando aquel miedo que los atenazaba a cada instante. Porque no querían perderse el uno al otro. Porque ahora se necesitaban más que nunca.
Porque ambos se amaban y no estaban dispuestos a renunciar a ello.
¿Qué les pareció? Yo no he quedado muy convencida, pero mi mente estaba más pendiente de los exámenes que de otra cosa…prometo compensarlas, de verdad!
Ya saben que todo lo que me quieran decir, bueno o malo, me lo pueden hacer saber mediante un review!^^
