¿Qué tal estáis mis queridísimos lectores?
Aquí les traigo el último capítulo de nuestra historia, sí, porque esta historia es tanto mía como vuestra. Tengo una gran sensación de vacío, aunque aún quede el epílogo, este es el último capítulo como tal (probablemente el epílogo sea más corto).
Agradecimientos especiales a: barbiiie, Seleniita Black de Malfoy, luna-maga, betzacosta, memoriesofkagome, yoa89, parvaty32, Sabaana, akNy, Nix Zadhara, Aglaia Callia, Serena Princesita Hale, pEqUe, Maruuchiss y nellito.
También mil gracias a aquellos que me agregaron a alertas, favoritos y demás y a los que leen entre las sombras.
Cuando suba el epílogo ya escribiré unas notas de autor bastante más extensas, que tengo tantas cosas que agradeceros que me faltará espacio para escribirlo. También os contaré cuales son mis planes futuros en cuanto a fics se refiere, ni penséis que voy a dejar esto.
Solo me queda deciros que espero que os guste, que ha salido bastante largo, y que esté a la altura de vuestras expectativas.
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Disclaimer: Todo lo que reconozcáis pertenece a J.K.
En cuanto las puertas del castillo se abrieron producto de los bombardas, se desató el caos.
Los que se encontraban dentro del colegio rápidamente se dispusieron a defenderse y consiguieron evitar que los mortífagos se adentraran en el castillo. Pero cuando salieron al exterior se encontraron con una visión que no esperaban encontrarse, trols y gigantes se acercaban con pasos torpes hacia las altas paredes del colegio rompiendo ventanas y atacando a los que se escondían tras ellas.
La cosa empezaba a complicarse, no solo tendrían que defenderse de aquellos mortífagos sino que además tendrían que cuidarse de no ser pisados por un gigante o golpeados por un trol.
En apenas unos instantes, Hermione se vio envuelta en un duelo con uno de los encapuchados perdiendo así de vista a sus dos amigos y a Draco. Pero no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello porque el mortífago no dejaba de lanzarle hechizos a diestra y siniestra obligándola a mantener toda su concentración en el combate.
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Estaba luchando contra un mortífago cuya intención no era matarlo.
-Nuestro Lord se encargará de ti – le había dicho con un matiz de autosuficiencia en su voz.
Sabía que Voldemort no aparecería así como así, primero destruiría y haría el mayor daño posible y cuando ya hubiese satisfecho sus ansias de destrucción haría su aparición, señalándolo a él como su único rival.
¿Estaba preparado para enfrentarlo?
No había recibido ningún entrenamiento especial, ni tampoco se consideraba un mago especialmente talentoso. Pero todos parecían confiar en él, a pesar de que todo apuntaba a que él sería el perdedor de aquel duelo.
No tardó mucho tiempo en derrotar a aquel mortífago, en un descuido consiguió desarmarlo y lo dejó inconsciente en el suelo. Sin perder el tiempo emprendió la búsqueda de un nuevo mortífago al que abatir y pronto encontró su objetivo.
Dos encapuchados se habían encarado con Ron y el pelirrojo se veía en serios apuros por defenderse de los ataques de ambos por lo que rápidamente se posicionó junto a él y ambos lucharon juntos.
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La localizó al instante de poner un pie fuera del castillo.
A pesar de haber pasado meses desde que no la veía, aquella mirada desquiciada con aquel brillo mortífero era inconfundible. Parecía como si ella lo hubiese estado esperando solo a él, se encontraba de pie en medio de todo el caos con su mirada fija en él, pero lejos de acobardarse Draco se acercó a ella y la encaró.
-Vaya sobrino, cuánto tiempo sin verte – dijo con una sonrisa irónica en su rostro - ¿Cómo te ha ido? – le preguntó con falsa amabilidad – Lo último que he oído es que andabas liado con una sangresucia, ¿es eso cierto?
Cuando vio como el rostro del chico se contorsionaba de pura rabia, soltó una risotada que no hizo más que enfurecerlo aún más.
-No vuelvas a llamarla así – dijo entre dientes el rubio, con su varita fuertemente sujeta dispuesto a atacar en cuanto se le diera la oportunidad.
-¡Oh! ¡Qué enternecedor! Creo que incluso voy a vomitar – dijo con teatralidad pero entonces se puso seria y fijó aquellos ojos oscuros como pozos en los grises de su sobrino – Eres una auténtica vergüenza para la familia Black – dijo con furia – No solo traicionaste a tu Lord, sino que además te aliaste con la maldita Orden y ¡te has liado con una sangresucia! ¿Acaso se puede caer más bajo?
-Me importa una mierda si crees que todo eso es deshonroso para ti tía, siempre hice lo que quise y esta vez no iba a ser la excepción.
-¿Sabes que he venido para matarte cierto? – le dijo con simpleza como si aquello ni fuera una amenaza de muerte – Aunque aún estoy barajando varias posibilidades. ¿Sabes? Disfrutaré viéndote sufrir.
-Eso será si no te mato yo a ti primero tía Bella. Te estas olvidando de algo muy importante, fui entrenado por ti y créeme tienes todas las posibilidades de que tú seas la primera en caer.
La risa estridente de Bellatrix resonó alrededor.
-No me hagas reír sobrino. Dejémonos de tanta palabrería y veamos quién matará a quién.
Y desde el instante en el que Draco lanzó el primer hechizo, tía y sobrino se enzarzaron en un duelo en el que el único vencedor posible sería aquel que lograra sobrevivir.
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Sin siquiera darse cuenta, cuando dejó inconsciente al segundo mortífago, Hermione se encontraba prácticamente en la linde del Bosque Prohibido. Se había ido desplazando durante los duelos debido a que en más de una ocasión se vio obligada a cambiar de posición para esquivar alguna que otra maldición.
Durante unos segundos se detuvo a mirar a su alrededor.
Los jardines del colegio eran una verdadera batalla campal. Desde la perspectiva en la que se encontraba pudo apreciar que el número de mortífagos era mucho mayor del que en un principio pensó y prácticamente todo los jardines delanteros del colegio estaba llenos de duelistas, haces de colores y algún que otro inconsciente en el suelo.
Al parecer algunos gigantes habían huido despavoridos hacia el Bosque Prohibido debido a los ataques que había recibido por parte de aquellos que defendían el colegio. Solo un par de ellos permanecían en el lugar mientras que un ogro yacía inconsciente en el suelo y los demás habían ingresado en el edificio.
La imagen que se abría ante ella era verdaderamente desoladora.
Voldemort aún no aparecía después de más de media hora de lucha y mientras más tiempo tardara mayor sería el número de heridos y mayor sería el derramamiento de sangre.
Le rogó a Merlín que el fin de aquello llegara pronto.
Con ese pensamiento se movió de su posición con la intención de internarse de nuevo en la batalla y al ser posible poder encontrar a alguno de sus amigos o a Draco.
Pero una voz que salió de entre los árboles que se encontraban a su espalda le heló por completo la sangre evitando así que diera un solo paso.
-Me alegra encontrarte sana y salva princesa, no esperaba menos de ti.
Aquella voz que tras aquella dulzura escondía a un mortífago mortal que en el momento menos esperado podía transformar su faceta amable en una de completa crueldad.
Con pasos lentos se giró y se encontró con aquel encapuchado al que había reconocido inmediatamente. Su sola presencia la ponía en alerta y el temor se apoderaba de ella pero no estaba dispuesta a dejar que él percibiera sus emociones. Sabía que la buscaría en aquella batalla, sabía que querría terminar con ella lo que el día que la secuestró comenzó.
Pero al igual que sabía todo eso, también sabía que no iba a echarse atrás, que lo encararía y dejaría zanjado el asunto.
-Una pena que no pueda decir lo mismo de ti, Zabini – le respondió mordaz.
Una risa sardónica se dibujó lentamente en el rostro del chico.
-Vienes con ganas de pelear, ¿no Granger? Una verdadera lástima – dijo con aire triste mientras daba pequeños pasos hacia ella – Yo tenía planeado una despedida que nos dejara a ambos un buen sabor de boca, digo, después de que nuestro Lord venza hoy a Potter no podré tenerte para mi Granger, tendré que matarte.
-Tanta seguridad en que ganaréis induce a un grave error – le habló Hermione manteniendo la calma – Vuestro adorado Lord – dijo con sorna – caerá esta noche y todos vosotros iréis a Azkaban como las alimañas que sois.
-Tienes suerte de que hoy esté de un humor excepcional – le respondió el mortífago – porque sino habrías recibido tu castigo por semejante comentario.
-No te acerques más – siseó ella entre dientes al ver que Zabini no dejaba de acortar la distancia entre ellos – Te lo advierto, ni un paso más – le advirtió elevando su varita hacia él.
-¿Sabas qué princesa? Me estoy cansando de este jueguecito, vayamos a la acción.
Los nervios de Hermione se pusieron de punta en cuanto aquellas palabras llegaron hasta ella y sus nervios se dispararon.
-¡Expelliarmus! – gritó Hermione pero Zabini fue más rápido y consiguió repelerlo con un hechizo escudo.
-¿Eso es lo mejor que sabes hacer? – dijo el mortífago con burla - ¿Un tonto hechizo de desarme? No me decepciones princesa.
-Descuida, no lo haré.
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Llevaba casi una hora peleando con ella y la muy loca era incansable.
Había usado sus mejores hechizos, lo más dañinos y ella seguía en pie, frente a él, obcecada en ser la responsable de su muerte. Había conseguido provocarle numerosos cortes (algunos bastantes profundos) y su cansancio empezaba a hacerse notar pero no iba a rendirse.
Y además su estado no era mucho mejor que el de ella.
No estaba tan herido como ella, puesto que era bastante ágil, pero sí que empezaba a sentirse bastante agotado. Había empleado la mayor parte de su fuerza en imprimirle la mayor intensidad posible a sus hechizos pero también había requerido parte de su energía en esquivar y repeler aquellas maldiciones que su tía dirigía hacia él con una puntería bastante acertada.
-Estás resultando ser más duro de lo que creía sobrino – dijo Bellatrix durante una pequeña pausa.
-No puedo decir lo mismo de ti – le respondió Draco – Mírate. Estás cansada, herida, casi no puedes sostenerte en pie.
-Ni siquiera tú te crees tus palabras Draco, sabes que aún estoy en perfecto estado y que acabaré contigo.
-¿Qué se siente al ser derrotada por tu propio alumno tía Bella? – le dijo el chico ignorando el último comentario que había hecho la bruja, sabiendo que aquella pregunta la enervaría lo suficiente como para que perdiera los papeles.
-¡No estoy siendo derrotada por nadie! – gritó histérica.
-Por supuesto que sí, y no solo por tu alumno sino también por el mismo que se ha atrevido a abandonar al Lord Tenebroso.
-¡Eres una maldita deshonra! – volvió a rugir la mortífaga - ¡Cuando nuestro Lord se alce con el poder esta noche tú y todos vosotros acabaréis muertos! – ante aquella idea no pudo evitar soltar una risotada.
-¡Deprimo!
Un enorme agujero comenzó a abrirse en el suelo bajo los pies de Bellatrix. La bruja estuvo a punto de caer en él a causa de lo inesperado de la maniobra pero de un saltó consiguió situarse fuera del alcance del hoyo.
-¡Flagrante! – atacó en respuesta la bruja.
Un chorro de fuego salió disparado hacia Draco.
-¡Aguamenti! – gritó el chico consiguiendo que el fuego desapareciera.
Aquel duelo parecía no tener fin.
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-¡Crucio!
Hermione tuvo que esconderse tras uno de los gruesos árboles del Bosque Prohibido para evitar que la maldición llegara hasta ella.
Sus reflejos estaban mermando y tuvo que recurrir a la protección que aquellos árboles le daban para poder evitar que numerosas maldiciones llegaran hasta ella. Por mucho empeño que Zabini estaba poniendo, Hermione aún permanecía prácticamente ilesa, salvo por algún que otro rasguño o golpe.
Pero a pesar de ello, el mortífago se encontraba en mejor estado que ella. La mayoría de los hechizos que había usado contra él a penas lo rozaban y aquello era terriblemente frustrante. Y no veía tan claro como al principio aquello de acabar con él.
-¿Ya estamos cansados princesa? – escuchó que le hablaba el chico desde la distancia.
-Eso es lo que a ti te gustaría – le dijo con la voz levemente entrecortada queriendo recuperar el resuello.
-Puede que no estás herida, pero cada vez estás más agotada y eso es bastante peligroso.
No le hacía falta que el maldito Zabini le hiciera tal aclaración, ya sabía que sus reflejos disminuían a medida que aumentaba el cansancio y eso provocaría su muerte. Además estaban demasiado alejados de la batalla como para que alguien pudiera ir a socorrerla. Había sido una imprudencia seguir el juego de aquel loco.
Prométeme que harás todo lo posible por volver a mí.
Las palabras de Draco retumbaron en su cabeza en aquel mismo instante.
Draco.
No sabía nada de él desde hacía demasiado tiempo. ¿Le habría ocurrido algo? Su mente le prohibía pensar que sí. No podía rendirse, habían acordado encontrarse cuando todo hubiera terminado. Salió de detrás del árbol encarándose con Zabini con una decisión tomada.
Lucharía por Draco.
Lucharía por los dos.
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De nuevo había acabado lejos de Ron. Hacía ya un rato que lo había perdido de vista pero no tenía tiempo de volver a buscarlo.
Él se estaba acercando, lo presentía.
El momento estaba cerca.
Buscó a su alrededor, no se paró a comprobar si sus amigos seguían en pie o si alguno de los que estaban inconscientes en el suelo era alguien conocido, solo buscaba aquella mirada de reptil que seguro solo tendría ojos para él.
Y no se equivocó.
En el centro de todo el tumulto, en medio de todos los duelistas se encontraba él.
Con aquellos ojos del color de la sangre pendientes de él y de todos y cada uno de sus movimientos. A pesar de la distancia a la que se encontraban, Harry pudo percibir una sonrisa ladeada en aquel rostro, una sonrisa tétrica que aterraría al más valiente.
Pero a él ya no.
Ya se había cansado de vivir con miedo y preocupado por todos sus seres queridos, de vivir con el peso de tener en sus manos el destino de toda la Comunidad Mágica. Hoy se enfrentaría a él y se decidiría el futuro de todos.
Con pasos lentos pero firmes se acercó a Voldemort sin separar la mirada de la suya hasta que prácticamente estuvieron a un par de metros de distancia.
-Harry Potter – dijo aquel ser con la voz tranquila y pausada – Por fin nos encontramos.
-Has sabido esconderte muy bien – le respondió Harry sin acobardarse.
Voldemort soltó una risa despectiva que le puso los pelos de punta al muchacho.
-Solo he estado esperando el momento oportuno para destruirte – le habló con falsa tranquilidad – No entiendo por qué tienes tanto interés en morir.
Para ese momento muchos a su alrededor habían dejado de pelear entre ellos para dedicarse a mirar aquel enfrentamiento.
-No deberías dar por hecho nada Tom – sabía que no le gustaba ser llamado por su verdadero muggle, por eso disfrutó al ver el rictus de ira que le cruzó el rostro – Ese siempre ha sido tu gran problema.
-Ahora mismo veremos si estoy dándolo por hecho o simplemente me limito a apuntar una realidad.
-Salgamos de dudas.
Y al instante dos haces de luces salieron de sus respectivas varitas.
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Cada vez veía el final de aquello más cerca.
Potter ya se había encontrado con Voldemort y era solo cuestión de tiempo que la victoria se decidiera por uno de los dos bandos.
Bellatrix se estaba poniendo tremendamente nerviosa, sus maldiciones ya no tenían tanta puntería y eso le daba una gran ventaja a Draco. No podía atacarla de frente, porque la muy jodida bruja tenía bastantes reflejos. Miró a su alrededor buscando algo que pudiera servirle y a unos metros por detrás de ella lo encontró. Un enorme mazo, seguramente de alguno de los ogros caídos, se encontraba tirado en el suelo.
La mortífaga lo miraba con una sonrisa ladeada sin saber cuál iba a ser el siguiente movimiento de Draco.
-¿Dedicándole tus últimos pensamientos a la sangresucia?
Para su sorpresa el rubio no se enfadó, sino que sonrió de una forma que a Bellatrix le dio cierto temor.
-¡Expulso! – gritó apuntando con la varita a algún lugar tras ella.
El enorme objeto salió disparado hacia ella con tanta rapidez que no le dio tiempo a girarse cuando el mazo le golpeó fuertemente en la cabeza haciendo que la bruja cayera al suelo con un golpe seco.
Con la respiración agitada, Draco esperó unos instantes a ver si se movía y cuando vio que no lo hacía se acercó y se arrodilló junto a ella. Le buscó el pulso y lo sintió levemente en su cuello.
-Petrificus totalus - murmuró apuntándola.
Aquello la mantendría fuera de combate el tiempo suficiente hasta ver que ocurría con Potter y Voldemort.
Hasta ese instante no se percató que la mayoría de los combatientes se encontraban formando un enorme corro alrededor de ellos dos, con sus rostros brillando por la luz que desprendía los hechizos que se lanzaban entre ambos.
Se acercó hasta allí buscando la cabellera desordenada de Hermione pero no la encontró, distinguió a los Weasleys, a Lupin y a Tonks pero a ella no.
Mierda.
Estaba completamente despeinado, sudoroso, lleno de cortes y golpes y completamente agotado. Y lo único que quería era verla a ella porque sino todo lo que acababa de suceder no habría servido absolutamente de nada.
Tenía que encontrarla.
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El muy maldito había conseguido herirla, le había hecho un profundo corte en la pierna a la altura del muslo.
-Vaya, vaya. Esto está resultando más fácil de lo que yo creía princesa.
-Que te den Zabini – soltó entre dientes debido al fuerte dolor que estaba sintiendo.
El chico negó con la cabeza.
-Cuida tus palabras Granger – le hablaba mientras giraba a su alrededor, acechándola – No querrás que acabe contigo antes de tiempo ¿no? Déjame disfrutar un poquito más de ti.
Él solo tenía un corte superficial en su hombro izquierdo y un labio roto, por lo demás se mantenía intacto, solo un poco más cansado.
Su corazón latía fuertemente contra su pecho y su respiración cada vez era más superficial.
Había fracasado.
Le había prometido a Draco que volvería a él cuando la batalla acabara, pero no iba a ser así. Zabini no la dejaría escapar fácilmente y las circunstancias no eran nada favorables para ella. Una pequeña lágrima se escurrió por su mejilla y el mortífago se percató de aquel pequeño detalle.
-No llores princesa – le dijo acercándose hasta ella para quedar de frente – Has sido una digna adversaria, te prometo que cuando llegue tu hora será rápido y no dolerá. ¿Quieres que le de algún mensaje a Malfoy de tu parte?
Aquella simple pregunta hizo que resurgiera desde su interior una enorme rabia que la recorrió por completo de pies a cabeza.
-Ni se te ocurra meterlo a él en todo esto – dijo de forma tosca – Tú no le llegas ni a la suela de los zapatos.
La risa irónica que Zabini soltó no hizo más que enfurecerla.
-Gracias, pero no tengo ninguna intención de ser un jodido perdedor como lo es él, cuyo último recurso a sido tener que encamarse con una sangresucia para sobrevivir.
-¡Depulso! – gritó con toda la ira que pudo imprimir.
-¡Cave Inimicum! – el hechizo de Hermione rebotó contra el potente escudo que el mortífago creó a su alrededor y rebotó hacia ella que la cogió desprevenida y fue impulsada hacia atrás chocando fuertemente contra el tronco de uno de los árboles soltando un fuerte alarido a causa del dolor.
Quedó tendida en el suelo, con la espalda completamente adolorida y con el corte de la pierna sin dejar de sangrar.
Jamás saldría viva de allí.
-Se te acabó el juego Zabini – dijo un voz que Hermione reconoció al instante.
Parecía que Theodore Nott se había autonombrado su ángel de la guarda.
-Por fin apareces Nott, creí que jamás llegarías a salvar a tu nueva amiga – decía Zabini que parecía muy divertido con la situación - ¿Qué opina Pansy de todo esto?
-Ni te atrevas a nombrarla – le dijo amenazadoramente el recién llegado.
-Bueno, todo esto empieza a aburrirme asique acabemos con esto de una buena vez.
Hermione consiguió incorporarse hasta quedar casi sentada viendo como los dos mortífagos se apuntaban con las varitas.
-Nos vemos en el infierno Zabini – se despidió Nott.
-¡Sectusembra!
-¡Relaskio!
Durante unos instantes Hermione no fue capaz de distinguir lo que había ocurrido a causa de la luz que habían desprendido los hechizos, no sabía si alguno de los dos había recibido el hechizo que le había lanzado su oponente. Pero tras unos momentos de confusión Nott permanecía en pie junto a ella mientras que Zabini yacía inconsciente en el suelo unos metros más allá.
-Vamos Granger – le dijo el chico ayudándola a ponerse en pie – Tienes que volver a la batalla.
-¿Está muerto? – preguntó.
-Puede que sí, se ha golpeado fuertemente contra aquella roca por culpa del impulso del hechizo.
Hermione asintió aún aturdida por lo que acababa de ocurrir en los últimos minutos. Había conseguido sobrevivir, gracias a Nott otra vez, y ahora el miedo y la angustia por saber que había sucedido con Harry, con sus amigos y con Draco la azotaron.
-¿Hemos ganado? – volvió a preguntar mientras ambos caminaban lentamente hasta el borde del bosque.
-No lo sé, antes de venir Potter y Voldemort aún se batían a duelo.
Ella volvió a asentir en silencio.
-¿Tanto nos hemos adentrado en el bosque? – insistió después de andar unos minutos.
-Parece ser que Zabini consiguió alejarte bastante de la pelea para evitar que te encontraran.
De nuevo se mantuvieron en silencio unos instantes.
-Gracias de nuevo Nott – le dijo al chico – Me has salvado la vida dos veces.
-No hay nada que agradecer Granger.
Continuaron caminando en silencio hasta que llegaron a la linde del bosque pero no encontraron nada. Los rastros de la pelea permanecían en los enormes jardines del colegio, un par de ogros se encontraban tirados en el suelo junto a decenas de cuerpos, gracias a Merlín, la mayoría poseían capas oscuras y algunos magos y brujas estaban recogiendo los cuerpos y llevándolos hacia el interior.
-Hemos ganado – murmuró Hermione aún sin creerse que por fin todo hubiese acabado.
-Enhorabuena Granger – la felicitó el mortífago con una pequeña sonrisa.
-Vamos – dijo sujetándolo de la manga de su capa – Tenemos que ir a ver qué ha pasado.
-Yo no voy a ningún sitio Granger, tengo que irme.
-¿Cómo que no vienes conmigo? – se sorprendió la chica girándose hacia él.
-Soy un mortífago y no tengo ninguna intención de ir a Azkaban – le aclaró.
-¡No vas a ir a Azkaban! Declararemos a tu favor y tampoco has usado la maldición asesina, no tendrás ningún problema.
-¿Cómo sabes que no he usado la maldición asesina? – preguntó él escéptico.
-Simplemente lo sé, asique vendrás conmigo.
Y sintiéndose muy agradecido con la chica, al final Nott la siguió atravesando los jardines.
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Gracias a Merlín, Potter había vencido a Voldemort.
Tras unos minutos de intenso duelo en el que todo el mundo permanecía expectante, Potter se irguió como único vencedor. Pero lejos de sentir paz y alegría por aquellos que pertenecían al bando vencedor, un enorme vacío se instauró en sus corazones. Ahora era el momento de recoger a los fallecidos y curar a los heridos. Entro los caídos se encontraban el profesor Lupin, Hestia Jones y McMilliam, uno de los alumnos que se había quedado a luchar.
Varios mortífagos escaparon por el Bosque Prohibido pero otros muchos fueron apresados por los miembros de la Orden.
El Gran Comedor se convirtió en una improvisada enfermería donde los heridos se repartían por donde podían.
-¿Dónde está Hermione? – oyó que Potter preguntaba.
Tras recibir los abrazos y las felicitaciones por parte de todos sus amigos, Harry, Ginny y Ron se acercaron a Draco. Le extrañaba que Hermione no se hubiese acercado a él para abrazarlo y felicitarlo por su victoria y la mueca que dibujaba el rostro del rubio no auguraba nada bueno.
-¿Vosotros tampoco la habéis visto? – las miradas que le dirigieron agrandó la sensación de vacío que sentía – Tengo que ir a buscarla – al instante se dispuso a salir de allí y se dirigió a los jardines seguido por el muchacho de ojos verdes.
-Malfoy no puedes ir a buscarla sola, aún hay mortífagos ahí fuera.
-¡Me importa una mierda! ¡Ella está ahí fuera y no sabemos si está viva o muerta! – la angustia era más que palpable en su voz.
-Iremos contigo.
Internamente, nunca lo admitiría en voz alta, agradeció las palabras de los tres amigos. Potter acababa de derrotar a uno de los magos más poderosos del último tiempo y los dos Weasleys habían luchado como los que más y los tres aún tenían fuerzas para ayudarlo a encontrar a Hermione.
Salieron corriendo por la enorme puerta del castillo que se encontraba completamente destruida, y comenzaron a cruzar los jardines esquivando a los cuerpos que se encontraban allí.
Pero de repente todos pararon en seco.
Dos figuras salían de entre los árboles del Bosque Prohibido. Uno de ellos iba ataviado con una túnica negra mientras que la otra, que lo tiraba de la manga, caminaba con una leve cojera.
-Es ella – murmuró Draco.
Salió corriendo hacia aquellas dos figuras que cada vez estaban más cerca. La adrenalina lo recorría por completo.
Estaba viva.
Había cumplido su promesa y había conseguido sobrevivir.
Distinguió la sonrisa que se dibujó en el rostro de Hermione cuando lo vio acercarse y cuando llegó hasta ella la estrechó entre sus brazos apretándola todo lo posible contra él.
-Draco – oyó que ella murmuraba con voz ahogada por culpa de las lágrimas.
Ambos sentían que sus corazones saldrían del pecho de tan fuertemente que latían, ambos había sobrevivido, ambos habían cumplido sus promesas.
Ahora podían tener un futuro juntos, sin preocupaciones, sin estar escondidos en una vieja mansión, solo preocupándose de estar juntos.
Porque ambos se amaban y se merecían una oportunidad.
Ha sido un capítulo bastante largo ¿no? Es que hay algunos puntos que no voy a nombrar en el epílogo y era necesario que quedaran zanjados aquí.
En el epílogo ya nos enteraremos que ocurrirá con Nott, con el trío de oro y sobretodo con Draco y Hermione.
Espero de todo corazón no haberos decepcionado con el último capítulo de esta historia, aunque aún quede el epílogo, es muy importante para mí que os haya dejado un buen sabor de boca.
Ya saben que todas las dudas que tengáis sobre el capítulo háganmelas saber mediante vuestros reviews. No quiero que quede ningún cabo suelto.
¡Un Besote enorme!
¡Nos vemos en el epílogo!=)
