Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola, bueno, aquí emocionada por el estreno de HP, he visto las fotos de la premiere en Londres y bueno, definitivamente Tom y Rupert lucían fenomenales ( de Dan, ni hablare, no se pero últimamente tiene una onda fashionista metrosexual al mejor estilo de "Queer by the Straight guy", no les parece). Emma impecable como siempre y Bonnie, parecía la gatita sexy de todos los fics en donde Ginny es una perra….ja ja ja ja. Que puedo decir.
Este capitulo es uno de revelaciones y de transición. No se preocupen por el Dramione, que vendra fuerte, fuerte en los proximos capitulos y el Nottiome tambien.
Escribi esto oyendo el disco Use your illusions de Gun´s and Roses. No se si será la Banda Sonora adecuada, pero me inspiró. Gracias a los que dejan reviews.
Los Artefactos Infernales
Titulo I El Mecanismo Infernal
Capitulo 3 Right Next Door to Hell.
"Es tan misterioso el país de las lágrimas……."
Antoine de Saint-Exupéry.
El Principito.
"-El tipo con quien estuve en el Ship anoche- dijo Buck Mulligan- dice que tiene P.G.L.. Está en Dottyville con Conolly Norman. Parálisis General de Locos".
James Joyce
Ulyses
El encuentro con Draco Malfoy había sido algo inesperado pero a la vez inquietante, un momento violento, intenso, lleno de furia, dolor y culpabilidad. Hermione odiaba sentirse así, como si le debiese alguna cosa a todos y cada unos de los que habían perdido algo en esa guerra, estaba al borde de la paranoia, sentía que todos la apuntaban acusadoramente, señalando su desvarío. Dentro de su cabeza, solo escuchaba una y otra vez la palabra "traidora" taladrándole los oídos, metiéndose y enredándose en sus neuronas.
Estaba mal, lo sabia, aguantando estoicamente todo ese aguacero de juicios que caían inclementes sobre ella, tratando de mantener la frente en alto, ya sin hacer ningún intento de justificar lo injustificable ante nadie.
Ella era lo que era, hizo lo que hizo, sentía lo que sentía y que todos se fueran al demonio.
Pero a la vez se veía ahogada, prisionera de su propia vida, derrotada por no estar a la altura de lo que los demás esperaban de ella, de no tener la cordura y la fuerza de voluntad suficiente para apagar todos aquellos sublimes sentimientos que todavía tenia por ese maldito hombre, que ahora muerto, parecía estar mas presente que nunca, persiguiéndola, quizás no físicamente, pero si con las consecuencias de sus terribles actos, dejándole su siniestro legado, uno impregnado de locura y maldad, para que ella desenrollase todos sus entuertos y el mundo no terminara de irse a la mierda. Lo mas triste y quizás lo mas perturbador, era que ella en el fondo no se arrepentía de nada, no podía, no tenia la fuerza suficiente y aun así se sentía como la peor escoria, arrastrada en su propio dolor, en la ignominia de estar enamorada de un innombrable.
Ella llegó a su casa del cementerio visiblemente alterada, no supo ni como logró subir las escaleras hasta la entrada y atinar la cerradura con la llave, Ron la estaba esperando en la sala de estar. Cuando la vio llegar, con la cara sumida en el más absoluto espanto, intentó acercarse a ella, Hermione con ambas manos le hizo señal de que no se acercara. Lo menos que ella necesitaba en ese momento era que la consolaran, no se creía merecedora de ello.
-¿Estas bien?- preguntó él preocupado.
-No- gimió ella, apoyándose en una silla de comedor, con una mano se limpió el rostro que tenía surcado de lágrimas. Ron la miraba impotente, sin saber que hacer y menos aun que decir.
Hermione poco a poco fue recuperando la calma.
-Vi a Malfoy en el cementerio- dijo ella finalmente después de unos largos minutos de silencio, donde Ron la observaba inalterable desde el sofá de la sala.
-De seguro fue a despedir a su amiguito el gran mortifago- logró decir Ron sin evitar hacer un comentario sarcástico. Se levantó del sofá y fue hasta la cocina con toda la disposición de empezar a hacer el té, ya eran las cinco de la tarde. No era de aquellos hombres que se metían en la cocina, en eso era muy diferente a su padre, mas bien eran de los que esperaba en la mesa que alguien le sirviese la comida, sin embargo ese extraño día sentía que debía cambiar su costumbre. En parte lo hacia para tener ocupada las manos, se sentía inquieto, como con comezón en todo el cuerpo, producto quizás de desasosiego que vivía desde hacia unas semanas con Hermione, quien parecía ajena a todo lo que sucedía alrededor de ella, sumida en su vida interior, en sus recuerdos, expulsando a las demás personas de su cerebro, incluido él.
-Su mujer murió- comentó Hermione entre sollozos- y también había un niño, su hijo. Casualmente también era su funeral hoy en ese lugar.
Ron siguió buscando la tetera como un maniático en los gabinetes de la cocina, luego de mover algunas cosas, finalmente la consiguió, encendió la estufa con un movimiento de varita y después de echar agua en su interior, la puso encima del fuego esperando que hirviese. No la miraba, no quería escucharla, no deseaba saber absolutamente nada del asunto, quería dejarlo todo bien muerto y enterrado. Tal cual como Theo Nott.
-Vaya, eso si es un cambio. Los Malfoy´s enterrando a su familia en Saint Paul´s -Ron buscaba tazas, platos y las cucharillas para preparar la mesa del té, uno de sus rituales cotidianos desde que vivían juntos hacia un año, ella generalmente era la que se ocupaba de eso, pero esa tarde, como muchas otras cosas, lo había olvidado por completo- de seguro que enterrar magos en cementerios cristianos será la nueva moda ahora. Ya sabes, ser sangre limpia hoy día casi es casi un pecado, pero tener dinero sigue teniendo el mismo efecto en la gente y ellos nadan en galeones. Siguen siendo la clase dirigente y nosotros los peones, solo que ahora no somos traidores a la sangre o sangre sucias, sino solo la masa trabajadora.
-No bromees- dijo Hermione todavía apoyándose de una silla. Ron volteo y la vio con el rostro desencajado, se veía a leguas que había estado llorando a mares, sus ojos estaban enrojecidos y su nariz congestionada.
-No me digas que ahora te conmueves por Draco Malfoy- le dijo duramente Ron a Hermione, que dio un respingo y volteo la cara- es un patan. Lo lamento por su mujer, en serio, pero para Malfoy……nada.
-Theo Nott la mato- dijo Hermione en voz baja. Ron entonces dejó que una de las tazas de porcelana se resbalara de sus manos de la impresión y se destrozara cayendo pesadamente sobre el suelo. La miró fijamente, ella lucia desolada y le apartaba la mirada. Entonces toda la furia reprimida que tenia desde hacia días estalló y empezó a tirar todos los platos y tazas que encontró en su camino, estrellándolas contra el piso.
-Ron, basta- pidió Hermione rompiendo a llorar nuevamente.
-¡Diablos- gritaba Ron, quien arrasaba con todo lo que conseguía en esa cocina- ¡Demonios! Hasta cuando Theo Nott.
Hermione se estremecía cada vez que oía algún impacto y cerró los ojos. Se sentía terriblemente culpable y Ron lo sabia y de alguna manera estaba furiosa con ella por eso ……por todo.
Ron entonces estrelló su mano contra el gabinete de cocina, en un gesto furioso de rabia e impotencia, se fue hasta ella, la tomó por los hombros y la agitó un par de veces, hasta lograr que abriese los ojos.
-No te atrevas a llorar por él Hermione- le gritó, su cara estaba mas enrojecida que su cabello, sus ojos la miraban como dos brazas ardientes- ese maldito arruinó tu vida, la mía, la de todos. No te atrevas a derramar una sola lágrima en nombre de Theo Nott.
-Yo no puedo creerlo- entonces Hermione se permitió desahogarse por primera vez en su vida- he leído los informes, visto las fotografías, él mismo me lo confesó antes de morir, lo vi con mis propios ojos en el campo de batalla. Pero no puedo creerlo, Ron, no puedo, porque si lo hago, lo voy a odiar tanto que siento que enloqueceré.
-Por Dios Hermione- gritó Ron con todas sus fuerzas, se llevó las manos a la cabeza, no podía creer lo que estaba escuchando- mató a una mujer embarazada. ¿Qué mas quieres oír para que te des cuenta de que Nott estaba completamente loco?
Los ojos de Hermione se abrieron inconmensurablemente, con una mano se tapó la boca para intentar ahogar un gemido. De nuevo la culpabilidad pesaba sobre sus hombros, ella no había atacado a Astoria Greengrass, pero sentía como si su mano hubiese empuñado la varita que había acabado con su vida y la de su hijo.
-Y aparte de eso, están todas las atrocidades que cometió antes, ese hombre era una bestia y tú- Ron la señaló sin un atisbo de compasión, Hermione estaba paralizada, sin poder mover ni un dedo- tú ……………tú …..te enamoraste de ese animal, la mano derecha de Lord Voldemort, alguien quien quería exterminar a las personas como nosotros, Hermione, solo por pensar distinto, por ser diferentes. Y tienes que aceptarlo, es tu error, tienes que vivir con eso, pero no puedes culparte de todas las cosas que hizo, en todo caso solo eres culpable de estar mas demente que él, queriéndolo como lo haces, a pesar de todo.
-Lo se, lo se- dijo ella todavía gimiendo- crees que no lo se. ¡Maldita sea Ron! No me hagas esto, no me cuestiones, tú no por favor.
En ese momento, un silencio profundo invadió el lugar, solo se escuchaban las respiraciones agitadas de los dos.
-Es verdad- el tono de voz de Ron recuperó un poco de calma, mientras ella lloraba la sujetó en sus brazos, la apretó contra él y empezó a acariciar tiernamente sus cabellos- ninguno puede o quiere olvidar, perdóname, no quería gritarte. Pero esto también es difícil para mí.
-Lo siento- dijo ella hundiendo su cara en el pecho de Ron.
-Hermione- Ron tragó grueso. Había estado analizando todo desde su perspectiva y la conclusión natural fue "¿Qué pinto yo en todo esto?" "nada, absolutamente nada, ella no me quiere, el poco amor que alguna vez hubo entre nosotros, se extinguió lentamente hasta desaparecer, ni siquiera cenizas quedaron, si es que alguna vez hubo fuego".
Ella había sido su mejor amiga, la chica que siempre lo acompañó en sus aventuras, su confidente, de alguna manera era natural que se sintiese atraído por ella, pero después de tantos años y de vivir la montaña rusa que significó enamorarse de ella y que Hermione no le correspondiese, había tocado fondo y no podía mas, porque si seguía en lo mismo, iba a terminar detestándola y eso su maltrecho corazón no podría soportarlo jamás
-Creo que será mejor que tú y yo lleguemos hasta aquí- en la voz de Ron no había un ápice de duda, dentro de si sabia que aunque doliese, estaba haciendo lo mejor para ellos.
-¿Qué quieres decir?- preguntó ella levantando su rostro completamente confundida.
-No voy a casarme contigo-dijo Ron con amargura, pero totalmente seguro de lo que estaba diciendo- no voy a seguir contigo. No puedo, esto me esta matando, se que me quieres, pero no me amas, nunca lo hiciste.
-Ron- dijo ella con voz ahogada. Sus ojos todavía seguían llorosos- lo siento tanto. Me equivoque.
-No- dijo él con voz sepulcral- ambos nos equivocamos. Pero antes de que destruyamos el cariño que nos une, prefiero dejarlo hasta aquí. Necesito tiempo, tú también, quizás algún día volvamos a ser amigos, pero ahora lo que quiero es salir de aquí y tratar de alejarme de toda esta muerte y todo este dolor.
Hermione se separó de él en el acto, una minúscula parte de su consciencia, aquella que era egoísta, no quería hacerlo, separarse de él, su mejor amigo, aquel que le había ofrecido un oasis de tranquilidad y amor que ella nunca supo apreciar.
Abrió la boca para decir algo y enseguida la cerró, la nobleza de su corazón pudo entonces mas que su pérfido egoísmo y calló, quitándose cualquier oportunidad de arreglo, si es que era aun posible enmendar esa terrible situación, donde ella por querer escapar a un sentimiento que la atormentaba, simplemente se había dejado seducir por las palabras dulces y la ternura que Ron le había brindado alguna vez, ofreciéndole una parodia de amor, una relación falsa que no iba a ninguna parte, engañándolo como sabia que él no se merecía, sin éxito alguno, puesto que para Ron Weasley jamás fue un secreto el nombre de quien era el dueño del corazón de su novia.
-Vendré mañana por mis cosas- dijo Ron acercándose a la chimenea- si me necesitas, estaré en casa de mis padres, por algunos días. Luego creo que me mudare con George encima de la tienda en el callejón Diageon- Hermione vio impotente como la posibilidad de felicidad, por falsa y prefabricada que fuese, se le escapaba literalmente de las manos, pero lo dejo irse, ella sabia que era lo correcto, él tenia la oportunidad de recuperar su vida, encontrar a una mujer que lo apreciase de veras.
Ron le ofreció su ultima mirada, una velada por el dolor y la amargura y ella se llevó una mano al corazón, estaba impactada por todo el daño que había hecho sin proponérselo, por querer ser feliz a costa de lo que fuese, engañando a todo el mundo e engañándose a si misma.
-Adiós- Ron lanzó un puñado de polvos flu al suelo, antes de desparecer por completo de la chimenea. Hermione siguió observando el sitio por minutos, mientras se apretaba convulsivamente las manos. Caminó hacia el sofá, se sentó en él y luego se acostó, dejando que su cabeza reposara sobre el brazo de este, pensando, analizando mil veces la tortura en la que se había convertido vivir, su corazón aullaba desesperado, tenia cientos de emociones diferentes engarzadas en una lucha voraz dentro de su pecho. Levantó un cojín y se lo colocó en la cabeza, intentando acallar la multitud de voces que gritaban desesperadas en su cabeza.
-Que he hecho, Dios mío, que es lo que he hecho- se repetía una y otra vez, mientras el relicario de Theo Nott que llevaba pendiendo en el cuello, empezaba a arder con un calor inusitado, a latir como si fuese un corazón súbitamente despertado.
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" El sendero de la vida es extraño, pero no termina, siempre hay algo mas allá……… .eso que yace debajo de nuestro pies, puede ser la llave a la eternidad. No morir, ¡Oh Dios! como deseo no morir, siempre existir. El Viajero no dijo mucho cuando vino a mí, solo que logre intuir su verdadero propósito, eso que me encomendó es la llave, la puerta, la solución. Pero cada vez que voy, tiemblo y no logró cumplir mi propósito, de alguna forma se que es antinatural, que estoy rompiendo con el orden establecido. Caviló, pienso, me señaló……..me arrepiento mil veces de lo que deseo hacer…..pero la tentación es grande y la ambición también. La Horribilus Machina que guardo, de la que soy absolutamente responsable, me atrae y me repulsa con la misma intensidad. Que pesada carga he llevado sobre mis hombros. Estoy viejo, seco, quizás no sea mi destino, debería dejárselo a otro que lo aproveche mejor. Y a la vez me preguntó ¿Realmente se puede volver?……"
Draco Malfoy nunca tuvo un pelo de tonto, mas bien hacerse el estúpido era parte de su estrategia para escabullirse de los problemas, entre menos llamase la atención, mas podría dedicarse a su vida, si es verdaderamente podría decirse que alguna vez fue dueño de esta. Sus años serviles a Voldemort, fueron una dura prueba, algo de lo que siempre se arrepentiría, por lo que significo para él, para los suyos. ¿Pero que mas podía hacer? Era solo un niño, un chico de dieciséis años que quería la gloria para su familia matando a un viejo indefenso por orden de un loco, luego fue un hombre, seducido por la posibilidad de poder y la esperanza de la maldita gloria que también le ofreció el mismo loco.
¡Oh!........ la gloria, que triste, que patético, lo único glorioso que había hecho alguna vez fue concebir un hijo y hasta con eso falló, no había niño, no había Astoria….todo se había ido al infierno.
Draco se revolvió en el sillón en donde estaba sentado desde hacia doce horas, frente a la chimenea de la biblioteca de Malfoy Manor, intentado expiar su dolor a fuerza de tratar de embriagarse hasta la inconsciencia. No sabía si era brandy barato lo que estaba bebiendo o que simplemente había desarrollado inmunidad hacia el alcohol, después de más de dos días de descontrol, en donde vacío todas las existencias de la bodega de su casa, aun así, a pesar de sus intentos, todavía no estaba ebrio. Quizás fuese simplemente que no podía expulsar el dolor fuera de si, donde quiera que estuviese, hiciese lo que hiciese, este lo perseguiría como un sabueso detrás de su presa. No había escapatoria, y lo más triste es que tendría que vivir eternamente con ello.
Dos días en donde no probó bocado, donde no aseó su cuerpo, donde apenas pudo pegar un ojo. Su cabello estaba revuelto, su figura lucia en un lamentable estado, con las mismas ropas que había usado en el funeral de Astoria, llenas de barro, olorosas al principio a jacintos y lirios, aromas de entierro y luego a agrio sudor, a dejadez, a corrupción. Durmió en el suelo, abrazado a si mismo, su madre no lo interrumpió, de todas formas había sellado la puerta, mataría a quien osara molestarlo. Tenia que permanecer allí, en la biblioteca, si es posible para siempre, no soportaba la vista de la habitación que había compartida con ella, así como tampoco aguantaba dormir solo en alguna cama, sin sentir su cuerpo, su calor, su serenidad. En algún momento consideró seriamente suicidarse, de hecho… lo intentó.
Draco Malfoy vio con amargura su cinturón roto, colgando de una viga en medio de esa habitación. Diablos, quien iba a imaginarse que el maldito cuero no resistiría su peso
Luego, entonces, empezó a serenarse. Trago a trago, degustando el fuerte sabor del brandy, empezó a analizar su situación. Si, él no era un tonto, de hecho era bastante sagaz cuando se lo proponía, lo único que tenia que hacer era recordar. En medio de la ofuscación de la borrachera, Draco vio la luz….la solución a su predicamento. Poco a poco, entre las telarañas de su memoria, empezó a recordar y a hacer asociaciones.
"Estará seguro mi señor, lo prometo por la vida de mi hijo" la voz de su padre se clavó en su pensamiento.
"La vida de tu hijo no vale nada para mi, Lucius" el recuerdo del siseo de esa voz logró que Draco se estremeciera. Lord Voldemort, le había pedido a su padre que guardase algo, un viejo diario y algo mas….algo mas…..algo mas…. ¿Qué?
"Chico, que pasaría si te dijera que tengo la clave para hacer a los Malfoy´s mas poderosos de lo alguna vez hayamos imaginado" la cara arrugada de su abuelo se instaló en su cabeza. Lo recordaba en su silla de ruedas, aun en la invalidez, imponente, serio, tan rubio como él, mirándolo fijamente con sus ojos negros, orgulloso de su nieto, su pequeño Draco. En ese momento las palabras no significaron nada para él, pero ahora…..ahora…..ahora…
Por casualidad, mientras destrozaba muebles y tiraba abajo las estanterías de la biblioteca de su casa, intentando por todos los medios descargar su rabia. Draco Malfoy había tenido un inesperado golpe de suerte, escondido y bien sujeto, en medio de algunos textos, estaban unos pergaminos, amarillentos debido a los años que habían visto transcurrir sobre ellos, casi deshaciéndose, convertidos prácticamente en cenizas. Y la curiosidad ganó en lugar de la ofuscación de la perdida.
Que lo motivó a leer, nunca lo sabría, solo que si………..había sido un inesperado golpe de suerte. Abraxas Malfoy, el condenado abuelo Abraxas, ocultó sus pensamientos por años en esa basta biblioteca, sus memorias estuvieron pérdidas entre volúmenes de Literatura Griega Clásica y los libros más oscuros de la magia más tenebrosa imaginable. Y él las había encontrado, sin buscarlo, sin desearlo, sin tener la más minima idea. Anónimo, olvidado, pocas veces evocado…..el abuelo Abraxas. Pero sin duda, el viejo tenía mucho que decir, debido a lo voluminoso del fajo. Y Draco Malfoy empezo a leer y a….recordar.
La Horribilus Machina, ¿Qué era? ¿Qué diablos era? Draco no podía apartar eso de su cabeza, dándole vueltas una y otra vez. Estaba en su casa, debajo de sus pies, pero intentaba recordar, alguna cosa, alguna palabra…que le diese una pista.
"El artefacto está seguro, Mi lord" esta vez fue el odiado, la bestia, el maldito de Theo Nott fue quien apareció en el pensamiento de Draco. Lo veía, más bien se veía a si mismo, escondido en un armario, expiando una conversación entre el asesino y el loco. Lo observaba, alto, imponente, con rostro inexpresivo, seguro de si mismo. Como lo había odiado, despreciado, envidiado………y ahora lo detestaba con todas sus fuerzas. Él……….el maldito………por su culpa……..solo por su culpa…..Astoria….Astoria.
"Todavía no es necesario su uso, pero el hecho de tenerlo cerca es satisfactorio. Por eso estoy aquí, Malfoy Manor de ahora en adelante será mi morada, estará protegida por los encantamientos mas poderosos. Tú……haz lo que tengas que hacer", de nuevo la voz de la serpiente, Lord Voldemort, su señor tenebroso, el que un fatídico día se había proclamado dueño absoluto de sus destinos. A Draco se le erizaron todos los vellos de su cuerpo… donde en cada célula estaba memorizado el miedo, pero a la vez, de nuevo la indignación del orgullo pisoteado fue mas fuerte que cualquier otra sensación ¿Cómo había caído tan bajo su familia? A la mas pura mansedumbre, domesticados por esos dos hombres, unos simples hombres.
Nott lo sabia, lo sabía……estaba en conocimiento de aquello que se ocultaba en su casa. Lo sabía. En medio de su dolor, Draco había encontrado un asunto que lo intrigaba….algo le decía que tanta filosofía de su abuelo acerca de la vida y la muerte, no era gratuita. Y eso era exactamente su problema en esos momentos, la vida y la muerte. La quería de vuelta, como fuese, si hubiese podido o sabido hacer de ella un infieri, lo hubiese hecho sin duda, no le importaban las consecuencias. Quería a Astoria viva y pagaría el precio que fuese por eso.
Draco se horrorizó del curso de sus propios pensamientos. No ….no podía ser tan bajo, tan egoísta….tan vil, convertirla en un ser como un infieri, a su esposa…no lo haría….no.
"Aquí dejó una llave……..que deberá encajar perfectamente en la cerradura, el Viajero y yo la hemos diseñado, activará el mecanismo" Draco observó una pequeña llave de hierro forjado, con intrincado diseño en espirales que estaba pegada en el pergamino en donde estaba dibujada la elegante escritura de su no tan ilustre antepasado……"¿Por qué no lo hago? Simplemente porque no puedo, estoy vivo, y muerto tampoco podré hacerlo. Entonces ¿para que la tengo? Costumbre, el hombre es un animal de costumbres. Y los Malfoy´s somos las bestias mas salvajes y contradictoriamente los seres mas humanos".
Si, lo llevo en la sangre, la bestialidad y la humanidad, la incoherencia y la lógica, el amor y el odio, la locura y la razón, la sed de venganza y la justicia. Draco soltó la llave del pergamino y la observó un rato, entornando los ojos, ¿Qué es lo que abres? ¿Qué es lo que encierras?
Nott lo sabia…..Draco fue entonces presuroso hasta su escritorio, y rebuscó entre algunos papeles, hasta que dio con un informe. No había estado inactivo todos esos días, se había comunicado con Blaise Zabinni, quien tenía un importante puesto en el recién organizado Ministerio de Magia. Su buen amigo Blaise, lo único que le había quedado después de tanta destrucción.
Zabinni había sido un mortifago como todos los jóvenes sangre pura de su generación, pero aun así, se le consideraba mas respetable que a un Malfoy. Debido a que ahora la política ministerial era inclusiva y puesto que ya habían encerrado o ejecutado a los principales responsables de toda esa guerra, nadie…absolutamente nadie puso objeción de colocar al simpático y bien vestido Blaise Zabinni en la oficina de coordinación mágica. Draco le había pedido ayuda, en medio de sus deseos de venganza. Con el impedimento que significaba el hecho de que Theo Nott a esas alturas era comida de gusanos, enfocó las pocas energías que tenia y su absoluto odio hacia Hermione Granger. Le solicitó a Zabinni que buscase cualquier información, cualquier chisme, alguna relación entre ella y Theodore Nott, algo para aferrarse y para justificar su deseo de venganza. Y el resultado, era sorprendente. Tenía una copia del testamento de Nott, en donde legaba sus bienes a ella, la maldita Gryffindor, otra demostración más de que Hermione Granger era una traidora a su sangre, a su causa, una perra que había conseguido la razón de su vida siendo la puta de un mortifago. Su objetivo estaba definido, el maldito no pagaría, lo haría ella. Y él, en cualquiera que fuese el infierno donde su alma estuviese, lo sabría, se enteraría de que Draco Malfoy apretaria ese blanco y frágil cuello hasta quebrarlo, hasta matarla. La asesinaría sin compasión así como Nott lo hizo con Astoria. Y esa perspectiva le causaba la más profunda y siniestra satisfacción
Nott lo sabe……….la mente de Draco trabajaba a velocidad vertiginosa. Le había dejado unos diarios, a ella, a Hermione Granger. Diarios. Memorias. Hizo la analogía en una fracción de segundos y supo que estaba en lo correcto. Memorias tal cual las de su abuelo Abraxas.
"Lo he visto, hoy, al Viajero, aquel que me dio la clave de la inmortalidad, de cómo regresar entre los muertos. Es solo un niño, no me reconoció, no tiene idea, pero yo se que es él, el joven que vino a mi hace casi cien años y me contó una historia increíble y me hizo creer en lo imposible y lo improbable…su nombre es Theodore Nott"
Draco se sentó de nuevo en su silla y sus manos temblaron. Lo tenia….lo tenia….la posibilidad era real. Increíblemente había colocado todas las piezas en su lugar. Apretó con un puño los pergaminos de su abuelo hasta casi deshacerlos por completo. Su corazón latía a mil por horas y una llama de esperanza se encendió en su pecho.
"Cuando el mecanismo de la Horrible Maquina, que esta ubicada en los cimientos de Malfoy Manor, se ponga en marcha, según lo que he investigado, lo que me dijo el Viajero alguna vez y mis propias conclusiones, hará que los muertos se levanten de sus tumbas. Y regresaran, igual que cuando vivieron, con sus mismas formas y maneras. Vivirán eternamente y nosotros los controlaremos, un ejercito de sirvientes, dispuestos a ofrecernos cualquier cosa, por haberles dado la vida de nuevo" Draco no podía respirar, lo tenia, la tenia, la solución. Ella estaría de nuevo con él, tendrían a su pequeño hijo, estaría de nuevo completo, seria feliz.
"Se que existen otras………..mas maquinas……..artefactos como las llamó el Viajero en un momento de absoluta distracción y ciega confianza hacia mi. Solo Merlín sabe lo efectiva que es una gota de veritaserum camuflajeada en un vaso de Whiskey. Los Artefactos Infernales deben funcionar al unísono para que todo progrese como es debido. Pero lamentablemente solo tengo uno…..solamente el Viajero conoce el resto, curiosamente hay cosas que ni el veritaserum puede sacar de la mente de un hombre"
Nott lo sabía. A cada minuto que pasaba, a cada hora que transcurría, más estaba seguro de eso.
Cuando se ama se es irreflexivo, el amor conlleva un poco de locura, nadie se detiene en analizar que es lo correcto o lo que no lo es. Solo existe esa marea de sentimientos que acongoja y atormenta, deleita y te lleva al delirio. Draco Malfoy era un hombre inteligente, pero al mismo tiempo imprudente. El dolor de la perdida de su esposa era superior a él, no lo dejaba pensar, solo el ansia de volverla a tener en sus brazos dominaba su mente y su corazón. No pensó en las consecuencias, tampoco analizó que eventualmente no seria la única que regresaría. Pero no importó, puesto que lo único que importaba para Draco Malfoy era ella……
Eso era lo que guardaba su padre para Voldemort, la maquina que le devolvería la vida si llegaba a perecer. Nott…..Nott seguro lo sabía. Y ya tendría tiempo para averiguarlo, todo, donde estaban los demás artefactos, las "Horribilis Machinas", puesto que si tenia que matar a Hermione Granger para obtener esos diarios lo haría. De hecho, matarla formaba parte del plan, todavía tenía un asunto pendiente con ella, la amante, la traidora, otra culpable más, pero ¿Que secretos guardaría ella? ¿De que más estaría al corriente? No, no podía eliminarla todavía, tenia que esperar, esa mujer le daría lo que quería. Porque existían más artefactos y Theo Nott de seguro supo donde estaban, no importaba como lo hizo, cuando y el porque, era el Viajero, aquel que tanto mencionaba su abuelo en sus escritos. Y Hermione Granger tenia en su poder los Diarios de Nott.
¿Por qué Theo Nott siempre obtuvo lo que quería? ¿Por qué estaba sobrevalorado si era un hombre como cualquier otro, uno que más que habilidad mágica lo que demostraba era la más absoluta indolencia? ¿Por qué Voldemort le complacía sus exigencias más inauditas, como proteger la vida de la sangre sucia? Era obvio, era lógico, la razón, Theo Nott le había dado la Horribilus Machina a Voldemort, a pesar de ser de los Malfoy. Porque él sabía lo que era, se la ofreció a cambio de poder. Y los Malfoy´s permanecieron ignorantes de todo. Es lógico, si no sabes que lo que tienes, no te importa cederlo. Su padre obviamente solo siguió órdenes, su cerebro no le daba para más. Pero Draco Malfoy era diferente, había llegado a la conclusión correcta. Y todo………….por un maldito golpe de suerte.
Pero necesitaba ayuda, alguien que hubiese estado lo suficientemente cerca de Voldemort y de Theodore Nott, alguien sagaz, inteligente, lo suficiente como para darse cuenta de algo, de saber alguna cosa, de ser su cómplice en esa aventura que iniciaba. Poco importaba que estuviese totalmente desquiciada, o que le produjese una aversión abismal. Para su completo disgusto, Draco se dio cuenta de que era hora de visitar a la Tía Bella en su presidio en Azkaban. Pero……..también tenia que barajar la otra carta que tenía debajo de la manga. El otro traidor……..Severus Snape.
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¿Qué es el amor?
Un sentimiento que solo sirve para brindar un momento de felicidad, un gozo extraño que se apodera del corazón, para luego dejarnos en el mas profundo desconsuelo si este desaparece.
Porque nada…..absolutamente nada es para siempre. Ni el Horrocrux….ni los Artefactos….ni tampoco el amor.
Y no te perdí, Hermione, no te perdí, sino que al final nunca te tuve realmente, eso es lo que siento, y quizás lo que mas lamento. Lo que perdí fue el deseo de vivir, simplemente no tengo mas nada para dar, aquí no hay nada para mi, no lo conseguí, falle de la peor manera, deje que me ganaran, necesito al final ser libre. Quizás estas sean falsas palabras de arrepentimiento, esas que ya nunca saldrán de mis labios, te lo aseguro, por eso te lo escribo. No esperó que comprendas, ni yo mismo a veces logró hacerlo. Si, estoy algo desubicado, quizás un poco demente, pero yo solo pienso que poseo una gran sensibilidad artística, la sangre mancha mis manos y miró hipnotizado como la vida se escapa de mis victimas. Siempre observó Hermione, siempre miro el último instante, simplemente me parece mágico, sublime, el alma desprendiéndose del cuerpo, si tuviese la suerte de observar mi muerte, la contemplaría fascinado te lo aseguro.
La muerte es mi musa y odio vivir, como y por que llegue a convertirme en esto que tanto odias, en este ser cruel, incapaz de respetar nada, no lo se, nunca lo sabre, solo te diré que camine por las sendas mas oscuras y solitarias que cualquier humano haya transitado, porque Voldemort, Hermione, él no estuvo nunca dentro de nuestra especie, él fue otra cosa muy diferente. Lo que me hace todavía humano, es mi amor por ti, solo eso.
No hay perdón para mí, ni deseo obtenerlo. Estaré condenado por mis acciones hasta la eternidad, por dejar libre al demonio en mi interior, por regodearme en la maldad de ser quien fui, quien desesperadamente quise ser. Y a la vez, contradictoriamente….no deseo ser quien soy, …y solo por ti…..solo por ti.
Se que me odias y me amas con la misma intensidad, a diferencia de mi, que solo logré salvar de mi inhumanidad, ese sentimiento calido hacia ti. Mis palabras son dulces, mis actos son como la hiel, mi presencia te aterra y mi lejanía te desgarra por dentro, así es, lo se, lo vivo todos los días que vivo, aquellos que viví, y si hay algo después de la muerte, también lo sentiré.
El Artefacto Infernal que le di a Voldemort está en Malfoy Manor. Como te he explicado hojas atrás, cada artefacto tiene un guardián, un protector, alguien escogido por mi, a través del tiempo, digno de resguardarlo sin saber mucho del mecanismo que devuelve a los muertos a la vida.
Poco a poco te iré develando mas, solo debo decirte que convencer a Abraxas Malfoy no fue trabajo fácil, a diferencia de sus descendientes, él era un tipo bien peculiar, me encontré con un hombre pragmático, inteligente, hasta podría decirse que sabio, un hombre de esos que solo nacen cada cien años, un mago magistral, lastima que chocheara al final de su vida, me lo encontré de nuevo siendo yo un chico, y ni siquiera logró reconocerme, aun así, a pesar de estar senil los ultimos años de su vida, Abraxas también poseyó esa codicia que es la marca personal de los Malfoy´s, esa ambición que los llevó a un lugar sin retorno, como a mi. Estoy consciente que lo dejó todo por escrito, sus memorias, su encuentro conmigo alrededor de 1892, sus eternas charlas con el Viajero, como me hice llamar en mis saltos en el tiempo.
¿Quién sabe que más escribió el maldito viejo? Dejó unos papeles, en su casa, supuestamente bien ocultos, lo supe porque Lord Voldemort me lo dijo, vanagloriándose que tenía otra fuente de información además de mí. Obviamente en ese entonces, lo considere una soberana estupidez, ahora, no estoy tan seguro. En fin, después te diré que haremos con ese pequeño problemita. El artefacto estaba en poder de su familia desde hacia cientos de años, viajó con ellos desde Normandía hasta Inglaterra cuando los primeros Malfoy´s cruzaron el canal buscando la tierra prometida. ¡Oh!, cosa estúpida, el romanticismo del pionero, que cree que es especial solo por dejar su morada y aventurarse a lo desconocido. Dime Hermione, ¿Que de loable tiene dejar un antiguo castillo en Francia por una cómoda casa georgiana en Wiltshire? Nada, son puras pendejadas.
¿Como lo consiguieron? esa es otra historia, el origen de este artefacto en especifico se pierde en las brumas del tiempo. No sabían lo que era y yo después de cavilar mucho, lo escogí entre cientos de hombres, utilizando los últimos avances de la magia de nuestra época (la maravilla del giratiempo, el mejor invento mágico si me permites acotar). Elegí a Abraxas Malfoy entre cientos de Malfoy´s, debido a su historia y a sus acciones, debo reconocer que no fue fácil, nunca he sido bueno juzgando a la gente, pero esta vez, tuve que escarbar bastante para conseguir un Malfoy que no fuese un perfecto idiota. Te preguntaras porque no se lo quite y se lo entregue a alguien mas digno, pues la respuesta es que no podía arrebatárselo, parte de la magia de los artefactos radica en que no pueden ser robados, deben ser entregados libremente por su guardián. Empezaremos con este, porque a mi parecer, la sagacidad del viejo Abraxas fue mas allá de lo que yo supuse, lo siento, lo presento, lo se. Lo cierto es que este artefacto fue el que le entregue a Voldemort, quizás por ser el más accesible, pero a mi manera de ver las cosas, ahora con Tom Riddle desaparecido, es el más peligroso, puesto que tú y yo sabemos quienes habitan esa casa y lo que son capaces de hacer para conseguir lo que se proponen. Otra cosa que me ha rondado la cabeza es encargarme personalmente de ese asunto, a mi manera, pero si no te lo mencione antes, es que todavía sigue allí, en las mazmorras de Malfoy Manor.
No puedes destruirlo sin autorización de un Malfoy, esa es la magia de los protectores, y el trago amargo también. Yo si puedo hacerlo, a mi manera fui el guardián de todos los Artefactos Infernales, su protector supremo, puesto que yo los descubrí en su verdadero y siniestro propósito, pero digamos que delegue esas funciones temporalmente en otros, y ya que estoy muerto, no puedo hacer nada al respecto, por eso entonces tú serás la encargada de esta tarea. Deberías convencer al jefe de la familia Malfoy que te lo de y no debes explicar nada mas, pero puesto que veo imposible que Draco Malfoy sea capaz de tener algún gesto de cortesía contigo, porque no puedes entrar si no has sido invitada, no debes entrar a esa casa de nuevo, morirás si te acercas a ella a escondidas, el viejo Lucius se encargó de eso en su tiempo, la opción mas razonable es que viajes en el tiempo…….hasta 1892, después de que yo hubiese conocido a Abraxas Malfoy (y si acaso me ves, no debes hablarme, ni debes dejarte ver. No puedes cambiar mi futuro Hermione, no intentes convencerme de nada o enloqueceré. No creo que el mundo aguante un Nott fuera de sus cabales, ni tú tampoco, no te arriesgues, no apuestes un centavo por mi), destruyas ese artefacto y lo suplantes.
El hecho en si, no cambia nada del futuro, puesto que el mecanismo de este artefacto nunca ha sido puesto en marcha, no veo ningún riesgo. Mi otro yo no estará en conocimiento del plagio, lo presumo así, en 1997 le entregare a Voldemort una falsificación. Es bastante extravagante este plan, lo admito, puesto que debo engañarme a mi mismo, lo cual no es nada fácil, pero creo que es la opción mas viable, de todas maneras, si no funciona el ardid, ahora estoy muerto, si Voldemort me asesina a los 17 años por haberme burlado de él no habrá gran diferencia, quizás hasta sea lo mejor, menos dolor, menos sufrimiento para los tuyos. Pero creo que no sucederá así, Tom Riddle morderá mi anzuelo y todo seguirá su curso.
La tentación es grande, cambiar mi pasado y mi futuro. Pero no debe producirse esa singularidad, deja que todo corra Hermione, déjalo así, quizás cambies muchas cosas y yo me convierta en lo que siempre quisiste que fueras o de pronto, las cosas se vuelven muchísimo peor. Te lo pido, no lo intentes, sigue al pie de la letra mis instrucciones y todo saldrá bien.
-Que debo hacer, que es lo que debo hacer- Hermione le gritaba ofuzcada a un pequeño libro, el diario de Theo. Estaba sentada en el piso de la sala de su casa, durante los días anteriores, inmersa en la soledad, había estudiado los diarios de Theo, intentando descifrar toda esa amalgama de información, toda desordenada, incoherente, con escritura a veces ininteligible, de nuevo tuvo la impresión de que eran dos las personas que escribían, en ocasiones percibía al Theo solemne del que se había enamorado, otras veces el siniestro mortifago que ella odiaba con todas sus fuerzas. Pero tenía una tarea urgente que hacer y la cumpliría a cabalidad, aunque significase torturarse una y otra vez escuchando la voz de Theo en su cabeza apremiándola. Al parecer tendría que viajar en el tiempo. No tenia idea donde conseguir un giratiempo, no sabia el paradero de aquel que alguna vez le había prestado Dumblendore. De pronto, una chispa se iluminó en la cabeza de Hermione, un recuerdo de una lejana batalla, hacia mas de 13 años, el Departamento de Misterios, allí………allí lo encontraría.
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"Entonces te juzgarás a tí mismo. Lo cual es más difícil que juzgar a los demás, y si logras juzgarte bien, serás un verdadero sabio….."
Antoine de Saint-Exupéry.
El Principito.
