Disclamer: personajes de JK Rowling
Hola, se que quieren Dramione, pero esta historia es algo mas compleja de lo que creí al principio, así que la interacción tan esperada (el romance todavía tardara algo pero valdra la pena puesto que ya lo tengo escrito) la dejare para el que viene. Es decir, deben aparecer todos los personajes que la conforman y justificarse sus acciones.
El ultimo capitulo, realmente no se como lo recibieron, puesto que hay muy pocos reviews, por favor coménteme, si les gusta o no. Yo mencione que este fic era algo bien diferente, por muchas razones, creo que primero debe darse al lector una buena razón para que siga leyendo, pero si hay que clasificarlo creo que será un DARK FIC. Como soy fiel a mis principios, seguiré de la forma que me lo he planteado con muchos, pocos o nada de reviews, ja ja ja..
No seguiré estrictamente el canon, advertidos, así que bueno, gente que murió en los libros, aquí está mas viva que nunca. Esta historia es una búsqueda, pero hay algo en común entre todos los personajes, estos caminan por una cuerda floja, en un precario equilibrio entre la locura y la cordura. Solo creo que de los seis principales (Theo, Draco, Hermione, Snape, Harry y Bellatrix) tres se salvaran de esto, y serán Harry, Snape y Hermione. Los demás, sus razones tendrán…… a leer que esto está muy hablado. Dedicado a Arrayan, quien es la escritora de fics mas original que alguna vez haya leído. No dejen de votar en el blog Peter Pan Complex.
Banda sonora, Coma, Use your Illusions I GN´R, no tienen idea de cómo me gustó escribir este capitulo inspirándome en esa canción.
El fic se viene mas fuerte aun...aguanten…si es que pueden….
Los versos del inicio, es lo que creo que debe estar pensando Theo en estos momentos, donde quiera que este. Alli esta la clave para lo que sigue en el fic.
Los Artefactos Infernales
Titulo I El Mecanismo Infernal
Capitulo 4 Madness.
"Hey you caught me in a coma
And I don't think I wanna
Ever come back to this... world again
Kinda like it in a coma
'Cause no one's ever gonna
Oh, make me come back to this... world again "
Coma, Guns N´ Roses.
Hay cosas que simplemente te llevan a explorar lo insólito, situaciones que ponen a prueba toda tu capacidad de sorprenderte. Iniciar un viaje hacia lo desconocido no solo es una prerrogativa de los seres humanos con espíritu aventurero, algunos, como Draco Malfoy y Hermione Granger solo lo hacen obligados por las circunstancias. Porque no tienen más remedio.
En Spinner´s End, dentro de una casucha destartalada, vive un hombre, solitario, amargado. Otro héroe al que le ha sido quitado su gloria, otro espía, otro traidor.
Severus Snape siempre había hecho gala de un gran instinto de supervivencia, a duras penas había evitado perecer todos los años de la gran guerra mágica, de hecho todavía lo seguía haciendo, solo que esta vez mas bien evitaba morir de hambre, viviendo casi en la miseria con una modesta pensión producto de sus años de profesor en Hogwarts, jubilado forzosamente, condenado por el símbolo que todavía tenia grabado en su antebrazo. A sus casi cincuenta años, fue alejado, señalado, oculto, la gente respetable del mundo mágico huía de él como si tuviese la peste, era un indeseable, a pesar de sus actos heroicos, solo por lucir en su brazo la siniestra marca tenebrosa. Ese estigma limitaba ciertamente las oportunidades laborales para un tipo como él. Un mortifago, redimido, pero mortifago al fin y al cabo.
Después de tantos años, había logrado su cometido, Harry Potter estaba vivo, porque él, Severus Snape, traicionó a Voldemort (así como muchos otros, después de él, antes de él, es inexplicable pero después de todo resultó que la mayoría de los sangres limpias no eran tan ruines como parecían o como decían ser), el grasiento profesor de pociones al final, era el que había salvado el día. Lo cierto es que todo cambio de posición obedece a un motivo, y Severus Snape tenia dos poderosas razones, una promesa al fallecido Albus Dumblendore y la otra, un amor de juventud hacia una chica que jamás fue de él.
Luego de que todo terminase, jamás le fue reconocido su sacrificio y su arriesgada empresa, más bien fue apartado del camino, ocultado con vergüenza. Severus todavía seguía siendo altivo y algo maniático, amante del ocultismo, pragmático y ecléctico. El rechazo de aquellos que tanto le debían, lo tomó como hacia con todas las cosas de su vida, lo aceptó como parte del destino, por orgullo, no reclamó la justa atención que debió haber recaído sobre él y simplemente se fue a su casa, intentando reordenar su vida. Un año después, entre pilas de libros y malolientes calderos con exóticas pociones cociéndose, Severus extrañaba de alguna manera la emoción en su vida. Si, ser un doble espía es prácticamente un suicidio, pero no deja de ponerle el sabor a todo el asunto. Quizás debió haber prolongado un poco más esa guerra……………quizás.
Toc, toc.
El hombre levantó su vista del complicado texto de alquimia que estaba leyendo. Todavía seguía siendo alto, delgado, y conservaba totalmente el aspecto de vampiro de sus días de Hogwarts, que tantos comentarios y burlas había desatado entre sus alumnos, su nariz ganchuda antecedía toda su figura, dominaba completamente su cara y obviamente ero lo primero que te tropezabas cuando estabas frente a él, la nariz de Snape le ponía otra dimensión a eso que llaman nariz aguileña, es mas, debería haber una clasificación anatómica solo para su nariz. El asunto es que el golpeteo en la puerta se hacia cada vez mas insistente y luego de estar unos segundos tratando de ignorarlo, desistió de su intento y cerró el libro de texto de un solo tiron, despidiendo polvo con esa acción.
Snape no pudo evitar estornudar, y tampoco dejo de exclamar veladamente una maldición, definitivamente tenia que buscarse un elfo domestico, aunque fuese solo para un día de limpieza, quizás a fin de mes, si llegaba la paga completa. Fue hasta la puerta y con algo de exasperación empezó a quitar con su varita las protecciones. Ninguna precaución estaba de mas, existían personas todavía, de los dos bandos, que querían su cabeza a como de lugar, por supuesto bien separada de su cuerpo, creo que no hay necesidad de acotarlo, como se señaló anteriormente, ser doble espía es divertido, pero así mismo, peligroso de manera inimaginable. ¡Y como revienta la ulcera! Por el ojo de la puerta vio quien lo buscaba, sus cejas se unieron cuando frunció el ceño. Caray, realmente la presencia de ese sujeto era muy sorpresiva. Abrió la puerta.
-¿Qué haces aquí?- dijo Snape secamente.
El hombre rubio que esperaba en la puerta entró inmediatamente sin ser invitado. Tenía un aspecto lamentable a pesar de estar vestido con ropas caras. En su cara se reflejaban el insomnio de muchas noches, y sus ojos estaban inyectados de sangre. Lucia un poco alterado y fuera de sus cabales, pero no era para menos. Draco caminó unos pasos dentro de la casa y empezó a dar vueltas de un lado a otro en medio del recibidor. Snape sabía lo que había pasado con su esposa, pero no fue a dar los últimos respetos, sus tratos con los Malfoy´s habían decaído hacia muchos años atrás, cuando Lucius empezó a sospechar que era un doble espía, así que tenia mucho tiempo que no los veía. Solo quizás, a Narcissa, cuando ella quiso pasarse de bando, y la mayoría de las veces fue mediante mensajes vía flu. A Draco tenia aproximadamente tres años que no lo veía y decididamente en este caso, mientras él se mantenía de muy buen ver, el chico parecía que había pasado una temporada en Azkaban o en un manicomio, bueno, a decir verdad, algunos dicen que son prácticamente la misma cosa.
-Tengo que hablar contigo- dijo Draco con el apremio y la duda impregnando cada silaba que emitía su garganta, estaba caminando de un lado a otro, tomándose de los cabellos con una mano. Su voz era un susurro, lucia asustado, no, no, esa no era la palabra, parecía mas bien que estaba tratando de decir algo importante y al mismo tiempo ocultarlo, parecía indeciso. Severus Snape se dio cuenta inmediatamente que allí algo no encajaba, no había sobrevivido de a gratis dos guerras mágicas, podía oler la confabulación a kilómetros de distancia. Y ese joven perturbado que tenia frente a él, al parecer se traía algo grande entre manos.
-Siéntate- Draco lo miró furibundo.
-Tú no me das órdenes- dijo Draco entre dientes.
-Maldito mocoso- esta vez Snape habló en tono mas fuerte- Siéntate de una buena vez.
-No me da la puta gana. No puedes tratarme como un niño- respondió Draco- ya no soy tu alumno.
Snape sonrío, claro, típico, el viejo orgullo reapareciendo en el momento menos indicado. A los Malfoy´s no se le dan órdenes. Tonterías, Draco seguro era todo un Malfoy, pero él, era un Snape, uno de la peor clase y a los Snape no se les molestaba por pendejadas. Había ido a su casa, seguramente necesitaba algo de él, pero vaya manera de venir a pedir un favor, de todas formas, Draco estaba en sus dominios y si tenia que arrastrarlo hasta una silla para que dejase de levantar polvo caminando de un lado a otro como un maniático lo haría. Lo miró detenidamente y con un gesto le ofreció una silla. Decidió ser un poco amable, de todas formas, lo diría solo una sola vez y eso debería ser suficiente.
-Por favor- la voz de Snape seguía siendo tan autoritaria como sus días de Hogwarts, Draco por un instante se resistió, pero visto que necesitaba un favor dejo de comportarse como un malcriado y se sentó. Snape sacó dos botellas de cerveza de mantequilla heladas de un pequeño bar. Draco tomó una de ellas mirándola despreciativamente. Cerveza de mantequilla, golosina de niños.
-¿Que paso con el vino de elfo?- dijo Draco mientras se llevaba el pico de la botella a los labios.
-Esa es otra historia, una que ya se acabó, desafortunadamente- le sonrío Snape crípticamente. Draco no entendió absolutamente nada. Pero pensándolo bien, tomarse algo con bajo grado alcohólico y refrescante le caería bien. No sabia hasta donde podía aguantar su hígado, no quería caer enfermo en San Mungo y ahora menos que nunca.
-¿Cómo has estado?- preguntó Draco intentando parecer interesado, pero falló estrepitosamente, todavía había apremio en su voz, se notaba a leguas que respetaba las formulas de cortesía a duras penas, que estaba impaciente por encontrar lo que había ido a buscar allí. Respiró profundamente un par de veces intentando calmarse.
-Me imagino que igual que a los otros de nuestra clase, completamente jodido- dijo Snape mientras se sentaba en un sofá, cruzó sus largas piernas elegantemente y tomó un sorbo de la botella- me enteré de lo de tu esposa, lo lamento.
-Pensé que ibas a ir al funeral- dijo Draco dolido- madre pregunto por ti muchas veces.
-No tenia ningún sentido que fuese- dijo Snape- pensé que mas bien querían estar solos.
-Tienes razón- dijo Draco dejando la botella de cerveza en una mesita ratona al lado de su sillón. Astoria……..apretó ambas manos con fuerza….Astoria.
-¿Cómo te lo estas tomando?- preguntó Snape sinceramente preocupado.
-¿Cómo crees?- esta vez fue Draco quien lo atravesó con su mirada- para ser un genio, a veces eres condenadamente estúpido.
-Falta de inteligencia emocional- dijo Snape sin sentir en lo absoluto la pequeña mordida de la serpiente herida, haría falta más que los fútiles intentos de Draco de insultarlo para que perdiese la compostura- ese siempre fue mi problema. Me da gusto saber que no tú careces de ella. Te repito, siento mucho lo de Astoria y el niño.
-¿Alguna vez me dirás porque traicionaste todos esos años a Voldemort?- preguntó Draco. Empezaría por allí, eso que despejaría algunas de las dudas que tenia sobre los motivos de Snape….quizás….solo por si acaso. No le servia un hombre arrepentido, buscando hacer el bien a como de lugar, un jodido paladín de la justicia como Potter y los suyos. Necesitaba a alguien impulsado por motivos tan egoístas como los suyos.
Snape sonrío veladamente ¿A que rayos venia esa pregunta? Luego de pensarlo un rato dijo absolutamente la verdad. Que mas daba, ya había pasado mucha agua desde entonces.
-Fue por una mujer- Draco entonces río amargamente y tomó de nuevo la botella, la agitó un par de veces y se la empinó hasta el fondo. ¿Quién lo diría? Severus Snape terminó siendo todo un romántico. El jodido amor de nuevo………………moviendo las piezas incoherentemente en el partido de ajedrez de la vida.
-Siempre es por una mujer ¿No es así?- dijo Draco después de tragarse la cerveza.
-Que puedo decirte al respecto- dijo Snape encogiendose de hombros, resignado- nada. Creo que tú tienes más experiencia en eso que yo. Solo puedo decirte que no me arrepiento de nada. De todas formas la misión está cumplida, el mocoso vive.
-¿Había un niño?- preguntó Draco asombrado- ¿Quién? ¿Tuviste un hijo?
-No es mi hijo, gracias al cielo, era solo un niño, el de ella-dijo Snape- me preguntó si realmente alguna vez lo fue, no le dejaron vivir una infancia feliz, despreciado por lo que era por la familia mas cercana que tenia, sin saber nunca la verdadera razón de ser un marginado. Luego, cuando descubrió sus habilidades y su herencia, fue sometido desde chico a la presión de la misión encomendada y a un destino funesto. Y se salvó por un pelo y gracias a mi debo acotar. Pero dejémoslo así, ya todo esta hecho y completado. Como te dije, mi tarea ha terminado.
-Tú y tus malditos misterios- dijo Draco sin intensiones de profundizar más en el asunto. Ya había obtenido su respuesta y se daba por satisfecho.
-Ahora vamos al grano- dijo Snape- no creo que hayas venido hasta aquí solo para interrogarme sobre mi vida personal. Mi tiempo vale oro- "y mis secretos también", se dijo mentalmente Severus con satisfacción.
-Necesito un favor- esta vez Draco se revolvió incomodo en su silla- De hecho, necesito dos cosas de ti.
-Se me hacia raro que me visitases en mi humilde morada. Tú, un aristócrata tan refinado, dignándose a ensuciarse sus caros zapatos con el barro de la Calle de la Hilandera, aunque creo que por el camino te mordió un perro rabioso- comentó Snape irónicamente- ¿En que puedo servirlo mi ilustre Sr. Malfoy?
-No me jodas Severus- dijo Draco – que no estoy de humor. Y no me llames Señor. Ahora nosotros no somos señores de nada, ni siquiera de nosotros mismos. Bienvenido al nuevo orden mágico…….amigo mío- se retrasó al decir esto ultimo, pero lo dijo con sinceridad. Severus Snape había sido su profesor y había sido un amigo, uno que tomó un día lejano en sus manos la misión que le había encomendado Voldemort, desinteresadamente, para salvarlo a él y a su madre de la muerte. La única persona que conocía que había hecho un juramento inquebrantable y lo había hecho en su nombre. Y eso era una deuda que jamás podría pagar, salvo con su amistad reciproca.
-Que así sea- dijo Snape levantando su botella para brindar en solitario, luego de un rato miró a Draco- ¿Qué es lo que quieres?
-Quiero que me digas que guardaba Voldemort en mi casa y donde está- dijo directamente Draco.
Snape abrió los ojos sorprendido. Vaya, así que Draco había llegado a la misma conclusión que él, tenido la misma sospecha, algo ocultaba Voldemort en esa casa, algo grande. Sin embargo, a pesar de todo, no tenía todas las respuestas, ni que quisiese.
-No lo se- dijo Severus esta vez en voz muy baja- no lo se. Siempre desee enterarme, pero ese secreto no era mío y no era para mi. Solo lo sabían el Señor Tenebroso, Theo Nott y quizás, a lo mejor tu tía y ya sabes lo que pasó con ellos
-El beso del dementor no es suficiente para pagar lo que Nott hizo- dijo Draco esta vez con el odio despidiéndose por los cuatro costados- nunca lo será. Lord Voldemort esta muerto. En cuanto a Bellatrix, no nos adelantemos.
-¿Cómo te enteraste?- pregunto Snape curioso.
-Por casualidad- Draco entonces sacó de su tunica los pergaminos en donde estaban guardadas las memorias de su abuelo. Se las tendió a Snape, que los tomó y fue hasta su escritorio, se colocó un monóculo y empezó a leer, cada vez más excitado y asombrado por lo que encontraba escrito en esas amarillentas hojas.
-Bien, bien- musitaba Snape, mientras pasaba las hojas una a una, examinando su contenido. Así que era eso, lo que Theo Nott y Voldemort guardaban tan celosamente. Luego de una hora, concluyó su lectura. Atravesó con sus ojos negros a Draco, sin duda la información valía tantas molestias. Sin embargo todavía había algo que no entendía ¿Qué quería Draco Malfoy que hiciese?
-Y bien- dijo Draco- ¿En que lugar de Malfoy Manor debo buscar la maldita maquina? Puesto que no pienso escarbar cada pulgada del suelo de mi casa y supongo que esta protegida por mil hechizos, necesito saber exactamente como acceder a ella. Haz un esfuerzo y recuerda alguna cosa, una pista. Así fue como yo di con todo este asunto.
-¿Dónde está la llave?- preguntó Snape. Quizás la maquina no estuviese tan accesible, pero si la encontraban, solo se necesitaba encajar la llave, solo esa sencilla acción y el mecanismo infernal empezaría su tic tac.
-Aquí- dijo Draco tocándose la cabeza con una mano empuñada y Snape entendió perfectamente, la había escondido.
-Sabes bien que soy un legeremantico muy talentoso- dijo Snape retándolo. Oh Draco, tienes tantas cosas que aprender, como le ofreces a un mortifago esto sin esperar que no te mate por obtenerlo.
-Y Bellatrix Lestrange me enseño oclumancia, así que estamos a mano- dijo Draco sonriéndole cínicamente. Punto para Malfoy.
-No recuerdo alguna cosa en especial, no más de lo que tú sabes al parecer. Theo Nott , tu abuelo y Voldemort al parecer eran los únicos que lo sabían. Abraxas Malfoy no escribió su ubicación precisa- dijo Snape sonriendo internamente, si, quizás el chico ya había aprendido lo suficiente- los tres están muertos. De Bellatrix no estoy tan seguro, pero la ejecutaran en dos días.
-Agradezco a Mérlin que la condenen- dijo secamente Draco- mi tía es un demonio. Pero igual la necesito.
-Si aprecias tu integridad física, no te acerques a dos metros de esa mujer- dijo Snape con cautela-esta encerrada, pero tiene una clase de poder todavía latiendo en ella que puede trastornarte y sin duda lo utilizara, solo por maldad, como ultimo recurso, por venganza. Te odia al igual que a mí, por traidor.
-La jodida tía Bella- Draco río con ganas y con amargura- no creo que pueda aflojarme las piernas a estas alturas de la vida. Soy mas duro que ella y se lo demostrare.
-No la subestimes, jamás lo hagas, puede estar enjaulada, pero sigue siendo lo que es, una bruja en toda la extensión de la palabra- dijo Snape ceñudo- y no te vanaglories de tu poder mental. Hay algunas cosas que tú, Draco, no has experimentado, a pesar de todo tu talento y la fuerza mental que posees. Bellatrix Lestrange es una adversaria formidable.
-Theo Nott le dejó unos diarios a Hermione Granger como herencia- dijo Draco Malfoy- y algo me dice que allí esta la ubicación y además como encontrar los otros artefactos.
-¿Por qué haces esto?- preguntó Snape.
-¿Por qué crees?- dijo Draco- no lo hago por poder, ni para destruir el mundo, lo hago porque quiero Astoria de vuelta, viva y sana. Tendrán que matarme mil veces y rematarme otras tantas para que deje pasar esta oportunidad.
-Estas desvariando- dijo Snape, por un lado estaba encantado, nunca en sus años como brujo tenebroso se había topado con algo tan interesante, pero por otro lado estaba espantado por todo el poder que se encerraba en esos artefactos. Devolverle la vida a los muertos. Por eso Voldemort tenia uno, que arma mas formidable, que objeto mas disuasorio, con esa amenaza cualquiera que fuese su dueño podía tener al mundo mágico a tus pies. Pero Draco, no lo hacia por eso, lo hacia porque extrañaba a su mujer. Patético pero así era, sin embargo, existían tantas posibilidades con esas maquinas, tantos experimentos por hacer, toda una nueva ciencia para descubrir. Y de seguro, el nombre de Severus Snape seria recordado hasta la eternidad, si lograba ponerle las manos a uno de esos artefactos y desentrañar los secretos de su maquinaria infernal.
-¿Qué tipo de relación tenían Theo Nott y Hermione Granger?- preguntó Draco- Tú estabas lo suficientemente cerca de los dos para saberlo ¿Fue su amante?
-¿Por qué deseas saberlo?-respondió Snape intrigado por la pregunta de Draco, entornó los ojos ¿A que se debe tanto interés?
-Porque quiero tener una buena razón para matarla- dijo Draco entre dientes- si ella fue su amante, es su cómplice. Alguien tiene que pagar.
-Remordimientos de conciencia a estas alturas- dijo Snape- estoy totalmente sorprendido.
-Yo a diferencia de ti, no he matado a nadie por gusto, lo he hecho obligado- dijo Draco- el maldito viejo me lo dijo una vez, matar fractura el alma. Esas palabras me han rondado la cabeza una y otra vez todos estos años. Albus Dumblendore me enseñó algo con un valor inapreciable, respeto. Y si voy a desgarrar de nuevo mi alma, que sea por una buena razón.
-Conocí a Theo Nott de manera superficial. Como todos nosotros - dijo Snape- tú sabes lo que era, no creo que en su corazón albergase un sentimiento calido hacia nadie, solo se que tenia una obsesión por ella, algo insano y autodestructivo. Si lo analizamos bien, quizás esa fue una de sus razones para ser quien era, algún tipo de amor imposible. La clásica historia del Slytherin y la Gryffindor. .. en fin. A la señorita Granger llegue a tratarla mas, como miembro de la orden del Fénix. Quizás haya sido una chiquilla molestosa alguna vez, pero ahora es una bruja muy talentosa, se ha convertido en una mujer muy inteligente. Y muy atractiva si me permites agregar.
-Tantos elogios para ella-comentó despectivamente Draco, sin ocultar su antipatía legendaria hacia esa mujer- hasta pareciese que te atrae. Tendrías una oportunidad, te lo aseguro, parece que le gustan los Slytherin´s y si son mortifagos, mucho mejor.
-No soy ciego- dijo Snape- se lo que tengo frente a los ojos y mas si se trata de una mujer hermosa. Pero no te preocupes por mí, nunca fui un viejo verde a diferencia de tu padre. No tengo que admitirlo ni negártelo, en realidad no se porque tocamos este tema, pero jamás vi a ninguna alumna en Hogwarts como otra cosa. Y mis gustos siempre han estado acorde a mi edad. Si me preguntas por Rosmerta, ese es otro asunto, uno que también atañe a tu padre por cierto.
-El viejo Lucius- dijo Draco- me pregunto cuantos hermanos desconocidos tendré regados por el mundo.
-Ninguno- dijo Snape – yo me ocupe de eso también. Un favor para tu madre, cuando empezó con sus devaneos, esterilice con una poción a Lucius Malfoy, Narcissa quería que fueses el único heredero.
-Mi madre es una arpía- dijo Draco con evidente molestia- pero aun así es mi madre. Al parecer, gracias a ella no tengo que pelear por mi herencia con un bastardo.
-Volviendo al tema. No se si la Srta. Granger estaba enamorada de Theo Nott, pero ella no movió un dedo para evitar su ejecución. Y ese es el hecho.
-Le dejo todo a ella- dijo Draco analizando de nuevo la situación- si no fue su amante, otro tipo de relación hubo de seguro. Lo cierto es que debemos obtener esos diarios. Voy a poner a funcionar esa cosa como sea. Se lo debo a Astoria, lo he jurado en su tumba, por nuestro hijo. Y pretendo cumplir mi promesa.
-Hermione Granger será un hueso duro de roer- dijo Snape con seguridad- tiene algunos trucos sucios debajo de la manga. Yo mismo se los enseñe. Debo añadir que fue una alumna insuperable, mucho mejor que Potter y que…………..tú
-Como siempre, jugando a los dos bandos- dijo Draco- no dudo que sea una bruja excepcionalmente buena, pero eso me tiene sin cuidado. Está vez soy yo quien tiene la justicia de su parte y eso pesa.
-Fui un traidor, jugando con los dos bandos, al igual que tú Draco- respondió Snape- te advierto, no tengo nada en contra de Hermione Granger, no la matare.
-De eso me ocupare yo mismo a su debido momento- dijo Draco.
-Si al final vas a hacerlo de todas formas ¿Por qué entonces tratas de justificarte su muerte?- preguntó Snape.
-Porque si verdaderamente es inocente- dijo Draco ofreciéndole una mirada decidida a Snape- no vale la pena el esfuerzo.
-¿Cual es la otra cosa que deseas?- preguntó Snape.
-Quiero que me ayudes a interrogar a Bellatrix Lestrange- dijo Draco quien había logrado recuperar su calma y su lucidez en medio de toda esa conversación, ya no lucia tan abatido y a Snape le complació el cambio de actitud, de nuevo el frío Slytherin hablaba por su boca- conservo la esperanza de que ella sepa alguna otra cosa. Ella es la otra parte del plan, debo cubrir todas las posibilidades.
Snape sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. Bella, ja ja ja, Bella. Tan fácil decirlo mucho mas difícil hacerlo. Bellatrix Lestrange, una demente mas para la colección de locos que conocía.
-¿Cómo entraras a Azkaban?- preguntó Snape.
-Por eso te necesito, dos mortifagos son decididamente mejor que uno, entraremos a escondidas, mediante un oportuno y sustancioso soborno- dijo Draco- También hay que seguir a Granger, y en el momento mas inesperado, saltaremos sobre ella y le quitaremos los diarios.
-Sabes que esto puede costar la cárcel- dijo Snape- y quizás una ejecución. Para ti y para mí, estamos en libertad condicional.
-Lo se- dijo Draco, dicho esto, se levanto del sofá, camino unos pasos hacia Snape que inmediatamente se incorporó de su asiento. Los dos hombres sostuvieron un duelo de miradas por un rato, Draco siguió hablando- No me importan las consecuencias. No te estoy obligando Snape, solo te lo estoy pidiendo como un favor personal.
-¿Para que me buscaste?- preguntó Snape con curiosidad- todo lo que me has contado puedes hacerlo perfectamente tú solo, tienes un buen plan, tienes el motivo, eres capaz de todo eso y mas, yo te entrene, se quien eres. No me necesitas contigo.
-Te pagare, soy capaz de darte la mitad de mi fortuna si eso quieres. Te necesito- dijo Draco- para conservar mi cabeza clara. Necesito coherencia, alguien que me tenga con los pies en la tierra, un sujeto inteligente en quien confiar. A veces, Severus……desde que ella se fue…siento que me estoy volviendo completamente loco.
Severus Snape caminó unos pasos rodeando a Draco. Le interesaba el asunto, bastante, veía miles de oportunidades en los artefactos infernales, su aguda inteligencia no podía resistirse a eso, interés científico quizás. Y por otro lado, quería a ese chico como si fuese su hijo, intentaría mantenerlo a salvo, todavía estaba obligado por el juramento inquebrantable. Pero al mismo tiempo, algo le decía que Astoria Greengrass no volvería a ser lo que era si era reanimada por esos objetos, otras cosas terribles podrían suceder y eso habría que analizarlo a profundidad, las consecuencias. Ayudaría a Draco, hasta donde pudiese y si era posible, no lo dejaría perderse en el camino.
-No voy a aceptar tu dinero- Snape se volteo y le dio la espalda a Draco- lo haré por curiosidad.
0o0
Locura, simplemente locura. Que otra justificación puede haber para tanto deseo de destrucción. Solo enajenamiento de mente, demencia, insanidad. Todo esto reside y habita en una sola persona, una mujer, que espera acurrucada sentada en un rincón de su calabozo a que las horas transcurran hasta que la horrible criatura que azota sus pesadillas llegue hasta ella para succionar lo poco que le queda de alma.
Bellatrix Lestrange sabia lo que significaba vivir en Azkaban, después de haber permanecido 12 años encerrada en ese lugar, cuando de nuevo se vio prisionera entre sus rejas, ya entonces, eran pocas las sorpresas que podía ofrecerle la cárcel mágica. Todo era cuestión de primeras veces, ciertamente, esta siempre duele más. La primera vez que se acostó con un hombre tenia dieciséis años y lo hizo simplemente para saber que se sentía, curiosamente ese hombre después formó parte de su vida, pero ya como su cuñado. Y después de eso, no le gusto más el sexo por un tiempo, puesto que ya no había mas dolor, no había mas sangre. Quizás por eso, siempre aguantó a Lucius a pesar de ser un perfecto idiota, porque lograba transportarla a su primera experiencia con el dolor, algo que siempre le fascinaría el resto de su vida. Mucho después, su esposo y el mismo Lord Voldemort lograron que ella disfrutara del sexo, todo era cuestión de sodomizarla, despertando dolor físico, uno que ella gozaba hasta la locura.
Ella era la mejor conjurando el cruciatus porque de alguna forma, se hacia participe del dolor de sus victimas, lo integraba a su ser, le provocaba una sensación casi orgásmica que la elevaba a las alturas, cruciar a alguien era tan bueno como coger, mas bien, era mejor que el sexo. Y disfrutaba, como lo disfrutaba, como nada. Ninguna muerte valía la pena si no había tortura previa, ese era su mantra, el principio primordial de su aguerrido espiritu. Ella y Theo Nott eran una clase especial de seres humanos, unos verdaderos asesinos por naturaleza.
Las sendas mentales de Bellatrix Lestrange siempre fueron un camino tortuoso. Algo de genética, la herencia maldita de los Black´s, esa marca de esquizofrenia que circulaba en su familia, además de oportunos factores ambientales (denomínese en este caso su encuentro con el Señor Tenebroso), hicieron que definitivamente en ella no habitara un solo gramo de cordura nunca mas. Pero cuando en otros la locura los convierten en unos minusválidos, en ella lo que hizo fue potenciar su magia, haciéndola prácticamente invencible. En un rincón de su celda, sucia, despeinada, flaca y arrugada, todavía conservaba la fuerza de presencia que tanta gente temía. Y sobre todo la terquedad, porque Bellatrix estaba decidida a no morir, aunque tuviese que luchar cuerpo a cuerpo con el maldito dementor que viniese a chuparle el alma.
Observaba las paredes de su celda, buscando algún resquicio, algún quiebre en la argamasa de la junturas de las piedras del muro, cualquier cosa que facilitase su huida. Pero a cada minuto que pasaba, se apagaba su esperanza, todo estaba complicado, demasiado tal vez. De pronto vio hacia el pasillo, las sombras de dos figuras se alargaban, escuchaba los pasos, cada vez mas cerca. Se mantuvó en su rincón, oculta por las sombras.
Draco se acercó a la reja y dijo en un susurro.
-Bellatrix.
Ella lo reconoció, el muchacho, el incapaz hijo de Lucius, ese que no podía hacer una maldita misión ni al derecho ni al revés, que desperdicio, que deshonra para su familia. Bellatrix empezó a reír de manera macabra, por supuesto, quien más osaría visitarla que un miembro de su propia familia, alguien con esos genes de locura, que ella tanto apreciaba. Porque ir hasta allí, visitarla, verla en vivo y directo, no podía considerarse la acción lógica de una persona en sus cabales. Se levantó del suelo y caminó hasta la reja, sin dejar de reírse, sus ojos negros estaban abiertos y fijos, ladeo un poco la cabeza y se acomodó su enredado cabello como pudo. Sus pasos eran lentos, meticulosamente calculados, intentado despistar. De pronto se fue hacia la reja a toda velocidad y estiró una mano, sucia y con las uñas largas. Draco fue más rápido, retrocedió insofacto y evitó que ella que le aruñase la cara.
-Hola Draco- dijo ella, mientras metía su brazo entre las rejas para tratar de llegar hasta él. Draco la contemplaba con asco y repulsión, sin embargo no estaba temeroso, nunca más lo estaría. El Draco cobarde y precavido se había muerto con Astoria Greengrass. Sus ojos grises taladraban la figura de la mujer.
-Veo que no has perdido el toque- dijo Draco entre dientes, un poco más alejado estaba Severus Snape contemplando la escena. Ambos hombres estaban vestidos de riguroso negro. Eran las doce de la noche y solo una persona sabía que estaban en Azkaban, el administrador de la carcél, que había recibido una fortuna solo para permitirles sostener esa pequeña charla.
-Ven pequeño, acércate, deja que la tía Bella te de un abrazo- canturreo Bellatrix con malevolencia. La falsa dulzura de su voz aguda y aniñada era algo que erizaría los vellos de cualquiera. Draco sin embargo se mostró imperturbable.
-Prefiero que no, me ensuciarías la ropa- contestó Draco haciendo gala de todo su cinismo.
-Eres tan tierno, niño dulce, dale un beso a tu tía Bella- dijo Bellatrix y luego la facies de su rostro se transformó. Hizo una mueca de desagrado y empezó a gritar mientras cerraba sus manos contra los barrotes- ¿Que quieres traidor? hijo malagradecido, cobarde, imbécil, inútil. Maldigo tu nombre, maldigo tu estirpe, Draco Malfoy.
Al hacer ella mención a su familia, a esa que había perdido, Draco perdió los papeles, se lanzó contra la reja como la bestia enfurecida en la que se convertió en fracciones de segundos.
-¡Draco!- Snape se fue hacia él pero fue demasiado tarde.
Draco tenía agarrada a Bellatrix por el cuello. En su cara había desprecio, asco y sobre todo una profunda indignación.
-Perra, jamás vuelvas a insultarme- Draco apretaba sus dos manos y atraía el rostro de Bella hacia el suyo, ella lo escupió y Draco aplicó aun mas fuerza- no menciones a mi familia. No corrompas su nombre saliendo de tu sucia boca, maldita.
-Draco, vas a romperle el cuello- dijo Snape con calma, un poco sorprendido de la reacción tan violenta del otro hombre. Sin duda, todas esas cualidades y habilidades de mortifago que siempre había renegado de chico y que nunca hizo gala de hombre, habían despertado en él, debido al profundo dolor que tenia. Por supuesto, en ese momento era más que evidente que Draco Malfoy odiaba al mundo- recuerda porque hemos venido hasta aquí.
Bellatrix estaba un poco sorprendida, así que el mocoso no era un pusilanime después de todo. Bien por Narcissa, Lucius se había ido, pero le había dejado un digno heredero.
-¿Qué es lo que quieres de mi?- dijo ella con voz ahogada. Mientras hundía sus uñas en las manos de Draco, quien como ella se había hecho inmune al dolor, ni un solo gesto se dibujo en su cara, estaba imperturbable como una piedra.
-¿Qué sabes de la Horribulis Machina que escondió Voldemort en mi casa? O te suena mas bien como el Artefacto Infernal- dijo Draco con la voz más baja posible, en secreto, sin dejar de apretar el cuello de la mujer.
Los ojos de Bellatrix se abrieron inconmensurablemente debido a la sorpresa. Lo inesperado…….siempre haciendo acto de presencia cuando se cree que todo esta perdido. Otro maldito golpe de suerte.
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Hermione estaba en la sala de estar de Grindmauld Place, había llegado hacia una hora y se había entretenido con Ginny comentando su avanzado estado de gestación. Este era su tercer hijo con Harry y ambos esperaban una niña, ya tenían dos varones, James y Albus, que en ese justo momento estaban en la Madriguera, con su abuela, puesto que Ginny había tenido complicaciones con ese último embarazo y necesitaba permanecer en descanso absoluto. La tenía frente a ella, echada en un sofá, con las piernas levantadas para disminuir la hinchazón y con una cara de fastidio mandada a hacer.
-Hermione, no se te ocurra tener un niño jamás- dijo Ginny mientras se acariciaba el vientre- adóptalo, cómpralo en Harrod´s, pero no te embaraces ni de broma, esto es peor que una tortura medieval.
Hermione le sonrío casi por obligación. Lo menos que ella pensaría en esos momentos era en empezar a formar una familia, tenia cosas mas urgentes de que preocuparse. Además, estaba sola, ya no se casaría con Ron, Theo Nott quizás representó una posibilidad poco realista pero sin duda fue una de las posibilidades, luego esta se desvaneció mucho antes de que él muriese, cuando se convirtió en eso que tanto miedo le daba, así que para darle mas vueltas al asunto. Si, quizás algún día, si ella lograba llevar a feliz termino su misión y encontraba la manera de enamorarse de alguien, quizás…
-No compraré un bebe en Harrod´s Ginny- dijo Hermione- cuando lo tenga, pasare por esos maravillosos meses de embarazo como tú.
Ginny señaló su prominente panza y exclamó.
-¡Te gustaría verte como una bola!- Ginny rodó los ojos- deja que te pase y luego hablamos.
Hermione apuró su copa de vino blanco y río un buen rato de buena gana. Había sido buena idea visitarlos, iba a morirse de la pena, encerrada en su casa. Sin embargo, no había ido a ir solamente a escuchar las quejas de Ginny. Después de analizarlo meticulosamente, se había dado cuenta que esa misión era una carga demasiado pesada para ella, y el de los Artefactos, un secreto muy terrible para una sola persona. La única persona que confiaba era en Harry. Quizás también Ron, pero él le dijo claramente en su momento, que no quería saber nada de cualquier asunto que tuviese que ver con Theo Nott.
-Tú y Ron tendrán niños hermosos- dijo Ginny- ya sean pelirrojos o castaños. Imagínate cabello rojo ondulado con ojos oscuros y castaños de ojos azules. Impresionante.
Hermione le dedicó una mirada melancólica a su mejor amiga.
-Ron y yo no vamos a casarnos.
-Bah- Ginny no prestó gran atención a la declaración de su amiga. Se había enterado del acontecimiento hacia un día. Los chismes entre Weasley´s se corrían a la velocidad de la luz y ese asunto en particular originaba reacciones encontradas en su familia, algunos estaban de acuerdo con la ruptura, otros no, ella y su madre pertenecían al ultimo grupo- es solo una pelea, ya veré como se arreglan y tenemos boda de primavera.
-No hay forma de arreglarlo- dijo Hermione- se rompió. Es lo mejor y lo más justo.
Ginny bajó la mirada y carraspeo, empezó a jugar con sus dedos, su rostro se tornó reflexivo.
-Se que no le amas Hermione como él a ti- su voz era suave, comprensiva- pero yo conservaba la esperanza, no tanto por mi hermano, sino por ti. Quiero verte feliz. Aprenderás a quererlo te lo aseguro.
-Soy feliz, si Ron es feliz y te aseguro que yo no soy la felicidad para tu hermano- dijo Hermione dispuesta a dejar esa conversación hasta allí.
-¿Quién es feliz?- Harry se asomó hasta la sala, venia con una bandeja con leche y galletas, Ginny abrió sus brazos, su rostro se iluminó al ver la comida, la estaba saboreando solo de olerla.
-Yo seré feliz si me como esas galletas, Dame eso- Ginny le quitó la bandeja a Harry de las manos y se la colocó en la barriga, rápidamente empezó a dar cuenta de las galletas con hambre evidente. Harry se sentó en el sofá junto a ella y empezó a masajearle los pies. Lucia contento y feliz. Hermione los miraba conmovida. Ellos sin duda, eran el mejor ejemplo de un matrimonio dichoso. En toda esa casa se respiraba solo felicidad.
-Están deliciosas Harry, cocinas mejor que mamá- dijo Ginny masticando una galleta y cerrando los ojos deleitada, luego estiró mas su pierna para que Harry le siguiera masajeando la pantorrilla- allí cariño, ¡Oh Merlín¡, que manos tan talentosas tienes. ¿Ya te dije que te amo?
-La ultima vez fue hace dos días, ayer me odiabas, ¿recuerdas nena?- dijo Harry guiñándole un ojo a Hermione quien se llevó una mano a la boca para no reír a carcajadas, los cambios constantes de humor de su amiga durante sus embarazos eran la leyenda familiar de los Weasley´s- Ginny, no hables mientras comes que te vas a llenar de gases- comentó Harry- te dolerá el estomago, luego pasaras la noche en vela y yo contigo por extensión. Come tranquila.
Hermione observaba a sus amigos y de nuevo esa opresión tan conocida por ella se instaló en su pecho. Ella había ido a buscar a Harry para contarle todo, eso significaba que él emprendería otra vez una misión con ella, arriesgando su vida. De nuevo se sintió mezquina y egoísta, con que derecho se proponía alejar a Harry de los suyos, su familia, con que derecho, lo colocaba de nuevo en peligro, cuando tenia dos niños pequeños y uno por venir que dependían absolutamente de él. Hermione cerró los ojos por un momento y de ellos salio una lagrima solitaria, incontrolable. No podía, no debía, ni soñarlo….no diría absolutamente nada, se quedaría sola con su horrible secreto y su misión.
Mientras Ginny comía vorazmente sus galletas encendía el televisor con el control remoto, absorta totalmente en el programa Brit got talentes, no prestó mas atención a la conversación. Harry se dio cuenta de la expresión de la cara de Hermione y fue hasta ella, se arrodilló frente suyo y le limpio las lágrimas de la cara con paciencia y ternura. Él mejor que nadie conocía la triste historia de Hermione, eso que acongojaba su corazón, no estaba de acuerdo, pero comprendía que el amor no se escoge, solo se otorga.
-¿Qué te pasa?- el hombre seguía teniendo el cabello negro revuelto y las gafas torcidas, pero en donde antes había un niño un poco terco, ahora habitaba un hombre bastante perspicaz- Viniste a hablar conmigo urgentemente, estoy esperando la razón de tanta premura.
-Solo quería verlos- dijo Hermione y luego le dio un fugaz abrazo a Harry y le besó la frente, el hombre se quedo un poco confundido por el gesto- Te quiero Harry……a ti, a los niños, a Ginny, los quiero mucho.
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-¿Así que lo descubriste?- la voz de Bellatrix era casi un gemido. Draco aflojó un poco el agarre de sus manos sobre su cuello.
-¿Qué sabes?- dijo él con apremio.
-Se donde está- dijo ella canturreando de nuevo, sus ojos brillaban de excitación, su mirada era fanática. No sabia lo que hacia esa maquina, ella solo fue la encargada de colocarle los hechizos de protección. Lord Voldemort nunca le dijo para que servia, ella solo cumplió ordenes. Luego la olvidó por completo, sin embargo al parecer, se le había pasado algo importante por alto. Y remediaría su error.
-Dilo- Draco empezó de nuevo a apretar- dímelo. Si no te mato aquí mismo.
-Igual voy a morir niño estúpido- dijo ella sonriéndole macabramente. Entonces dejó de clavar sus uñas en la carne de Draco y empezó a acariciarle la mano lentamente, intentando apaciguarlo un poco. Draco sintió escalofríos solo al sentir el tacto de esa mujer. Era su familia, la única tía que tenia, pero no soportaba ni su vista.
Draco frunció el ceño, había previsto que tendría que negociar, muy a su pesar. Pero eso también lo tenía fríamente calculado.
-¿Qué quieres?- dijo él. Snape meneo la cabeza de un lado a otro como muestra de su más absoluto desacuerdo.
-Draco- dijo Snape- robemos los diarios. Esto es una perdida de tiempo.
-Cállate Severus, no te metas en asuntos de familia- le gritó Bellatrix, luego enfocó su mirada en Draco- ¿Acaso no adivinas lo que quiero sobrino?
-Si te saco de aquí- dijo Draco, si tuvo alguna duda, esta solo fue una fracción de segundo. Lo que importaba era lo que Bellatrix Lestrange podía ofrecerle- si te libero, ¿Me llevaras hasta donde está esa cosa?
-Lo haré- dijo Bellatrix- soy una Black, somos agradecidos, cumplimos nuestras promesas.
-Si – dijo Draco y agregó con sarcasmo – y también son unos mentirosos de mierda.
-Draco- dijo Snape- esto no es una buena idea.
-Creo que por cuestiones de tiempo y por seguridad- dijo Draco mientras soltaba el cuello de su tía con brusquedad. No estaba seguro de lo que contenían los diarios, pero algo le decía que Bellatrix le estaba diciendo la verdad- tendré que tomar este camino, pero antes que nada. Bellatrix, no soy tan tonto, no confió en ti, así que lo haremos a mi modo, conjuraremos un juramento inquebrantable.
Snape levantó una ceja, sin duda esa era una muy buena idea. Bellatrix lo pensó por un instante. Tenía la oportunidad de salir de esa cloaca y no la desperdiciaría por nada del mundo. Además todo asunto que involucrase a su Señor, era de particular interés para ella. De pronto, hasta podría vengarlo, quien sabe…..cualquier cosa era posible.
-Todo el ministerio de magia se echara sobre nosotros- dijo Snape tratando de disuadirlo- nos buscaran hasta debajo de las piedras. No te apresures.
-Lo arreglaremos- dijo Draco con seguridad- un Imperius y varios hechizos modificadores de memoria harán lo suyo. El administrador dirá que echó el cadáver de mi tía al mar.
-Como en los viejos tiempos, en la primera guerra- dijo Snape, al parecer Draco lo tenía decidido antes de pisar Azkaban. Bien, si era de esa forma, ni modo.
-Exactamente- comentó Draco analizando con seriedad todo el asunto.
Bellatrix aplaudió complacida por la idea, que fascinante, engañar a todos y fingir su muerte. Genial. Tomó la mano de su sobrino con fuerza. Estaba empeñada en salir de allí a costa de lo que fuese.
-Juras no engañarme respecto a este asunto, ni hacerme daño físico y mental, ni a mi, ni a aquellos que lleven mi sangre, ni tampoco a Severus Snape- Bellatrix bufó descontenta, ponerle las manos encima a Snape y torturarlo a morir por traidor, era algo que ella deseaba con desespero, pero bueno, se tendría que conformar con alguna otra cosa- ni tampoco develar el secreto que te será revelado y utilizarlo a tu favor, seguirás mis ordenes hasta que consiga lo que quiero. Si te portas bien, tía, puede que sea clemente y al final te libere del juramento.
-Esto me convierte en una esclava- dijo ella con acritud- no me gusta.
-Creeme, no soy peor que Lord Voldemort. Tú escoges- dijo Draco aferrando con fuerza la mano de Bellatrix. Snape tenía suspendida su varita sobre estas.
-Lo juro- dijo Bellatrix, ya vería como arreglaba ese trato después a su favor, existian tantos vacios en ese acuerdo, que de seguro encontraria la manera de escabullirse, ella contempló extasiada como lenguas de fuego rojo sellaban en encantamiento en sus manos. Estaba listo…………….seria completamente libre.
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DEJEN REVIEWS.
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