Disclamer: personajes de JK Rowling.

Hola a todos, pues estoy mucho mas tranquila, que puedo decirles, gracias por sus comentarios y sus deseos de buena suerte. Oh por cierto, escribi mucho de este capitulo hoy en la mañana y bueno, no me lo creeran, pero a las cinco de la mañana, adivinen que encontré revoloteando en la cocina de mi departamento. !UNA LECHUZA!, lo juro por Dios, vivo en un quinto piso, mi madre y yo generalemnte dejamos la ventana de la cocina abierta y entonces oigo un ruido y la veo, girando su cabecita, era marron con la cara blanca y juro por Dios que lo primero que pense fue en Hedwing, la pobrecita revoloteaba porque no sabia como salir de mi casa y tuve que ayudarla, espantandola, guiandola hasta la ventana, mi madre comentó que seguramente estaba cazando y que el nido lo debia tener cerca, no me acerque mucho, puesto que son un ave de rapiña, hizo todo un desastre y rompio varias cosas de vidrio, pero quede encantada, me alegró el dia.

En este capitulo creo que dejamos claro los puntos de vista de todos, creo que quedaran sorprendidos por algunas revelaciones bien importantes para la trama. A mi me gusto mucho como quedo, creo que di en el clavo de muchos aspectos y estoy segura de que en este capitulo podran percibir lo tormentoso que se pondra este fic. Para mis amigas Dramioneras, esto está dedicado a ustedes. No se si les he mencionado que este fic tendra algo como treinta capitulos (por lo menos en mente) y se agrupara en tres titulos (todos publicados aqui): El Mecanismo Infernal, El Mecanismo Terrenal y El Mecanismo Celestial. Cada nombre dá la nota del momento del fic y creo que todos estaran esperando lo de "Terrenal" (pues si, es exactamente lo que se imaginan). Besos y dejen reviews. Banda sonora, pues Rock is Dead de Marilyn Manson y bueno , cualquier cosa que les guste y no dejen de comentarmelo en los reviews, me encanta buscar musica.

Los Artefactos Infernales

Titulo I El Mecanismo Infernal

Capitulo 6 Misterio.

Ron permanecía sentado en la mesa de la cocina de Grimmauld Place, frente a él una copa, llena hasta la mitad de vino de elfo, se hacia cada vez mas invitadora, era tarde en la noche y ya el cansancio del día estaba haciendo efecto en él. Había llegado esa tarde a visitar a su hermana y llevar a casa a sus pequeños sobrinos. Puesto que Ginny permanecía todo el tiempo en cama, descansando, había un desfile constante de familiares visitándolos, faltaban pocas semanas para el nacimiento del bebé y todos se morían de expectativa. La cigüeña picoteaba la puerta de la familia Potter Weasley por tercera vez y como siempre, era muy bien recibida

Una comitiva de Weasley´s y amistades interrumpían la rutina domestica diaria llevando regalos y deseándoles suerte a la feliz pareja. Harry había tomado vacaciones de su trabajo como Auror y era el amo de casa en funciones, se desenvolvía estupendamente bien atendiendo tantas visitas, nunca faltaba algo de vino, canapés y alguna que otra sonrisita condescendiente.

Ron había llegado con Molly, James y Albus, los pequeños de Harry, de cinco y dos años respectivamente, tal cual como estaba planeado ese día. Los niños corrieron a jugar en sus habitaciones y la tarde había transcurrido en un ambiente apacible, interrumpido por algún antojo exótico de Ginny, algo referido a helado de nuez de macadamia, a lo cual Harry y Ron tuvieron que salir al callejón Diageon, rogando porque Florean Fortescue tuviese ese sabor en la lista de helados. Luego de que los chicos se durmieran y Ginny también, que la Sra. Weasley se despidiese brindando mil y un consejos, Ron se quedó allí, Harry lo obligó a permanecer en la casa a un rato mas, necesitaban hablar.

Ron Weasley ya no tenía la variedad de sentimientos de una cucharilla de té. Tantos años sumergido en una guerra, con tantas perdidas, incluyendo la de su hermano Fred, habían hecho mella en él, el chico irresponsable e inmaduro dio paso a un hombre que no le daba miedo demostrar sus sentimientos. Ron había aprendido la lección, cada día al lado de los suyos era importante, nunca se sabía si alguno de ellos moriría al siguiente.

Fue tan radical su cambio, que hasta Ginny se sentía un poco de lugar, cuando imprevistamente Ron la tomaba entre sus brazos y la abrazaba con fuerza, algo que jamás había hecho mientras eran adolescentes. Todavía peleaban como perro y gato, pero sin rencores, alguna cosa del momento, discusiones pasajeras sin ninguna importancia, ambos eran unos Weasley´s terriblemente irascibles, pero se querían como los hermanos que eran y se lo demostraban abiertamente. La actual expresividad de Ron también hacia que fuese transparente como el agua. Era imposible no darse cuenta que la situación con Hermione lo había dejado devastado. Por eso, debido a su semblante, Harry literalmente lo había obligado a quedarse en su casa hasta tarde, para sostener una conversación privada.

-¿Quieres algo de hagis?- preguntó Harry revisando su refrigerador- todavía me queda del que compre en el supermercado ayer.

-Solo un poco- respondió Ron- y trae algo más de vino.

-Creo que haré el mercado mañana otra vez- comentó Harry mientras inspeccionaba dubitativamente el contenido de la nevera- casi no queda nada. Debo estar preparado para cualquier cosa, alguien me comentó que los del trabajo venían el fin de semana a visitarnos. Mas regalos y por supuesto mas comida.

-Demasiada gente- respondió Ron- menos mal que eres rico y esto no impacta en la economía familiar.

-Que vengan todos los que quieran ahora- dijo Harry pensativo- cuando nazca el niño, le lanzare un Fidelius a esta casa de nuevo, te lo juro.

-¿Quién será el guardián secreto esta vez?-preguntó Ron.

-Dios- dijo Harry antes de que ambos se lanzaran a reír por la ocurrencia. Pero en el fondo no era ningún chiste, Harry, después de todo lo vivido y su propia experiencia cuando apenas era un bebé de un año, solo confiaría en el portento divino para proteger a su mujer y a sus hijos.

La cocina estaba hecha un desastre, platos sucios por doquier, Harry no había querido atosigar de trabajo a su viejo y decrepito elfo domestico, Kreacher, quien dormía apaciblemente dentro de su alacena, así que cuando se hacia tarde, él se encargaba de arreglarla, aunque fuese a medias. La luz tenue de algunas velas iluminaba la estancia. Seguía siendo una cocina pequeña y estrecha, comunicada con el resto de las habitaciones por un corredor oscuro, la estructura de la casa no había cambiado mucho, solo que ahora se sentía calor de hogar, muy diferente a cuando los Black´s habitaban en ella.

-De nuevo el Harry antisocial- dijo Ron aguantándose la carcajada, le costaba algo disimular su tristeza pero siempre había lugar para un chiste a costa de su amigo- tanto nadar para morir ahogado en la orilla. Pensé que te gustaba eso de ser famoso ahora. Sales todos los días en las portadas de los diarios.

-No es eso- dijo Harry rascándose la cabeza todavía examinando las exiguas existencias de comida en el refrigerador- simplemente es que Ginny y yo estaremos muy ocupados adaptándonos. Se que este bebé es bien recibido por todos, despierta esperanzas, porque ahora somos felices, ya todo acabó, la guerra, Voldemort, es momento de celebrar. Cuando Albus y James nacieron estábamos en plena lucha, ocultos, tratando de sobrevivir. Entiendo que todos quieren ver a Harry Potter victorioso y feliz formando una familia. Por eso dejo que todo el mundo venga a mi casa, disfruten de mi familia, me feliciten, brinden por mí. Pero cuando el bebé esté con nosotros, necesitare a mi familia junta, solos y en paz. Sin mucho alboroto. Tomaré unas fotos, las enviare al El Profeta y toda Inglaterra tendrá que darse por satisfecha.

Harry buscó unos platos, sirvió el hagis y le tendió una botella de vino a Ron, quien volvió a llenar su copa. Harry se sentó en la mesa frente a él, y también se sirvió algo de vino. Ron levantó su copa.

-Por el próximo Potter- dijo Ron recitando un brindis- esperamos que sea una niña y que no sea tan fea como tú.

Harry chocó su copa contra la de Ron y río a carcajadas.

-Estos genes míos son muy fuertes- dijo sonriendo- James es igual a mi padre y Albus prácticamente es mi clon. No esperes mucho esta vez.

-Pobrecillos- dijo Ron tratando de sonreír. No era que estaba deprimido, conocía la sensación muy bien, sino que más bien se sentía melancólico. Extrañaba a Hermione, sobre todas las cosas, escucharla regañándolo por casi cualquier motivo. Era difícil deshacerse de la rutina a la que se había acostumbrado después de tantos años.

-No seas malo- dijo Harry- todo este escándalo, es porque ninguno es pelirrojo. Ya he tenido que oír las quejas de tu madre y de tu padre.

-¿Cómo se llamara?- preguntó Ron sinceramente interesado.

-Lily Luna si es niña- dijo Harry y luego carraspeo- y bueno, Ginny y yo hemos estado hablando y pensamos que……..- con ojos brillantes miró a Ron- digo……Ronald parece ser un nombre adecuado. Igual tú eres el padrino.

-Gracias- dijo Ron conmovido.

-Gracias a ti por ser mi amigo, casi mi hermano- dijo Harry.

-Y para colmo, además soy tu cuñado y no te me pongas melodramatico por favor- contestó Ron- no estoy para esas.

- Ron, se que no es mi problema, pero ¿Qué fue lo que paso contigo y Hermione?

Ron se tensó automáticamente, no le gustaba hablar del tema. Había tratado de evadir a todos en su familia, empezando con su madre, que inevitablemente le reclamó que era un insensible, que Hermione era una chica estupenda, que seguramente habían peleado porque él debió haber tomado la decisión de casarse mucho tiempo atrás, ya que estaban viviendo juntos en pecado desde hace un año. Miles de conjeturas que realmente no se acercaban a la realidad.

-Harry- dijo Ron- me sorprendes que seas precisamente tú, que lo sabes todo en relación con este asunto, él que me pregunte eso.

-Ella esta muy rara desde la ejecución de Nott- dijo Harry tomando un nuevo sorbo de vino. Mientras mas le daba vueltas al asunto referente a su amiga, mas conclusiones sorprendentes sacaba y por supuesto, Ron, que la conocía mejor que él, seria el encargado de escucharlas y analizarlas con él- vino a casa porque quería hablar conmigo urgentemente, pero solo se limitó a llorar a mares y a decir que me quería como a nadie, a mí, a Ginny y a los niños. Además esta el asunto de la herencia de Nott, él le dejó varias cosas, unos diarios creo y una casa en Bristol, además de bastante galeones en Gringott´s, la fortuna de su familia, que no tocó en diez años, sorpresivamente, ella es su única heredera. Eso ha despertado más de un comentario en el Ministerio. Hay gente que se pregunta el porque de esa decisión. Temo que empiecen a indagar. Creí que tu matrimonio con ella despejaría las dudas.

-Entonces el asunto es……- Ron lo taladró con sus ojos azules- ¿Qué es lo que quieres de mi Harry? No me gusta hablar de esto.

-Puede que Hermione ya no sea tu prometida- Harry se acomodó las gafas sobre el puente de la nariz- Pero sigue siendo mi amiga y creo…….bueno es la tuya también. Ella esta diferente, puedo sentirlo, palparlo, algo le sucede. Y la gente empieza a comentar cosas, lo suyo con Nott.

-Hermione desde ahora estará en el ojo del huracán- comentó Ron preocupado- todos pensaran lo mismo. Que ella y Nott tuvieron una relación, más allá del hecho de que eran enemigos. Es lógico pensarlo, no se puede ocultar por más tiempo que efectivamente, si bien no paso a un nivel de compromiso real, ella estaba enamorada de él y quizás Nott de ella, no lo se. Escuchaste los juicios, la mayoría de los mortifagos han admitido que tenían ordenes de no dañarla en combate so pena de ser ejecutados por el mismo Voldemort, quien se la había prometido a Theodore Nott como trofeo, puesto que su lugarteniente estaba prendado de la sangre sucia amiga de Potter. Después de lo de la herencia, te aseguro que los mortifagos que están presos en Azkaban ya empezaran a comentar algo a periodistas estilo Rita Skeeter, solo para destruir su imagen, mentiras por supuesto, que era su amante y cosas por el estilo.

-Este asunto nunca fue por la pureza de sangre- suspiró Harry desanimado.

-¿Qué?- Ron lo miró extrañado.

-La guerra, el afán de Voldemort de apoderarse de todo- contestó Harry- nunca fue por el asunto de la sangre. Solo fue ambición. Ahora lo veo claro, ninguno de esos desgraciados, incluyendo seguramente a Nott realmente se creían esa falacia, fue su excusa para llegar al poder. Sino ¿Porque tantos niños bastardos mestizos aparecen ahora? después de que todo ha terminado, el primer año de Hogwarts esta lleno de ellos. Unos cuantos mortifagos se han salvado del beso del dementor con argumentos bastantes convincentes, que fueron obligados mediante el imperius, algunos incluso confesaron que tenían amantes muggles, familias enteras escondidas, protegidas de todo esta hecatombe. Creo que solo los viejos mortifagos, Nott padre, los Lestrange, Avery, Rosier, McNair, Mulciber tenían esas ideas, el resto solo se aprovechaba, incluyendo por supuesto a los Malfoy´s, los Zabinni y otras familias que sabemos que trabajaban para ambos bandos. El hecho de que Voldemort aceptara que Theo Nott tomase a Hermione como su amante en el supuesto caso que la capturasen, y que todos ellos lo aceptasen como lo mas natural del mundo no hace mas que comprobármelo, si realmente hubiesen creído que eran superiores, jamás lo hubiesen permitido, Theodore Nott no se hubiese desacreditado de esa forma y seguramente nos hubiesen exterminados a todos.

-Como tus famosos nazis y sus campos de concentración- agregó Ron recordando algunas conversaciones pasadas en donde Harry le había explicado algo de historia muggle- pero de todas maneras, ese fue el motivo o por lo menos oficialmente es así. Hermione esta en una situación muy delicada ahora, a pesar de ser hija de muggles.

-Theo Nott negó cualquier relación con ella en el juicio- dijo Harry- el hecho de que la protegiera salio a la luz y él aceptó que Voldemort se la entregaría viva, para que fuese su esclava, pero negó que fuese su amante. Eso quedó bastante claro.

-No para todos- dijo Ron- hasta nosotros tenemos enemigos dentro del ministerio. Gente que nos cuestiona y son ahora nuestros adversarios políticos. ¿Acaso te olvidas de Percy o de Dolores Umbridge?

-Tu hermano es un idiota y esa vieja es una perra- masculló con desagrado Harry- lo de la herencia es todo un problema, pero puede justificarse debido a la insana obsesión de Nott por ella, lo malo es que Hermione la aceptó y además, como si no fuese suficiente el escándalo que se armó por eso, reclamó su cuerpo para enterrarlo cristianamente. ¡Demonios con Hermione! ¡Se esta comportando erráticamente! ¡No son cosas de ella! Sus razones no me las dijo, pero me siento intranquilo por esto. Tengo una inquietud que no sentía desde que destruí a Voldemort. Hermione esta ocultando algo bien gordo te lo aseguro.

-Percy es Percy, lo sabes- dijo Ron- por lo menos hizo las pases con mis padres. Y tienes razón, ella nos esta ocultando algo referente a Nott. Y no somos los únicos que piensan lo mismo, me entere por boca de una secretaria, que Draco Malfoy estaba muy interesado en saber porque ella era la heredera de Nott y si había aceptado la herencia. Su amigo, Blaise Zabbinni está metido de cabeza averiguando todo, haciendo preguntas a todos. Y la gente dice lo primero que se le viene a la cabeza, sea verdad o no.

-Theo Nott atacó a Astoria Malfoy- dijo Harry- ella murió embarazada producto de esa maldición. Draco Malfoy no debe estar contento y lo sabes. Me atrevo a conjeturar que esta buscando un culpable, puesto que no pudo matar a Nott con sus propias manos. Querrá venganza como sea, hasta cierto punto es justificable. Y sin duda se ensañara con Hermione, si llega a sospechar siquiera que ella ha tenido algo que ver con Nott.

-Eso es mentira y lo sabes- gruño Ron- ella nunca estuvo con él ni como su novia ni como nada en realidad. Hermione me ha dicho que le propuso que se uniera a él incontables veces y ella se negó. Alguien tendrá que explicárselo a Malfoy. Además no creo que se atreva a hacer nada en contra de ella, esta en libertad condicional. No puede ser tan tonto ni estar tan demente para arriesgarse a ir a Azkaban o a que lo ejecuten.

-Si matan a Ginny o a alguno de los niños- dijo Harry- yo no pensaría racionalmente de ninguna manera. No me importaría mas nada sino matar al culpable. Creo que me siento identificado con Malfoy, lo siento pero es así. Además no lo odio, he hablado con él durante años y realmente tuvo mucho coraje en hacer lo que hizo, tal como Snape, fue un doble agente. Arriesgó el pellejo y perdió todo por ello. Seguro que Nott mató a su mujer por venganza.

-Vigílalo- dijo Ron- ya no es el chico idiota del colegio, el hijito de mamá. Todo el mundo afirma que heredó de Lucius Malfoy toda su astucia y fortaleza y nada de su imbecilidad.

-Lo haré, eso tenlo por seguro, evitare de cualquier forma que ataque a Hermione. Pero Ron, cásate con ella- dijo Harry- es lo correcto, estará protegida. Nadie se atreverá a dudar de su conducta si lo haces.

-No vamos a casarnos- dijo Ron – por culpa de unos rumores. Y mucho menos ahora, que Hermione me ha demostrado lo que realmente siente, de una buena vez.

-Pensé que estaba superado- contestó Harry- que ella había logrado olvidar, que ustedes estaban bien, mejor que antes, puesto que él ya no existe.

-Yo quiero a Hermione- explico Ron - siempre la he querido, a fuerza de estar con ella todos estos años, viviendo a su lado, compartiéndolo todo, me enamore, a pesar de que yo sabía que ella no me correspondería de la misma forma. No supe lo de Nott hasta que me lo confesó mucho tiempo después de que empezamos a salir, sin embargo yo lo intuía, ellos fueron amigos en Hogwarts, después de que empezó la guerra Hermione era un manojo de nervios cada vez que se mencionaba su nombre. En los enfrentamientos, era obvio que Theo Nott la protegía, una vez lo vi aturdiéndola y escondiéndola en un callejón abandonado, lejos de todo, a salvo de los mortifagos que él mismo comandaba. Me sentí traicionado, en ese momento la odie, pero después que a pesar de todo, ella no nos abandonara, que se rehusara a sostener una relación con un hombre que no era un ser humano sino un animal, supe que Hermione era fiel a todos nosotros, que jamás se dejaría seducir por esa bestia. Me conmovió su situación, me enamore más aun de su nobleza, intentando que sus sentimientos no nublaran su visión de las cosas. La convencí de que me diera una oportunidad y en ese momento tuve esperanzas de poder ganar su corazón, lo creí sinceramente, pero al final me equivoque. No puedes obligar a nadie a amarte. Ella hasta el final, aun declarando contra él en el juicio, lo quiso.

-Pero Nott está muerto- dijo Harry- tienes tu oportunidad. Ella olvidara. No arruines tus posibilidades de ser feliz.

-Yo pienso- Ron hizo una pausa y bebió un poco de vino, luego enfocó su mirada azul en Harry con decisión, lo que iba a decir a continuación no era fácil, pero era la absoluta verdad - yo estoy seguro de que estoy haciendo lo correcto por primera vez en mi vida.

-No te entiendo- Harry meneó la cabeza de un lado a otro- no se como puedes dejarlo así. ¿Es que acaso ya no la amas?

-Es difícil de explicar- continuó Ron- quizás me juzgues como un inestable emocionalmente y no seria la primera vez. Pero tengo la sensación de que lo mío con Hermione siempre fue amor entre amigos. Es fuerte, me hace doler el corazón, pero ahora que estuve unos días solo, analizando, me he dado cuenta que me importa mas el hecho de conservar su amistad que casarme con ella.

-¿Pero ustedes dos……ustedes vivían juntos? Yo supongo que alguna vez..ya sabes- dijo Harry un poco incomodo, realmente no le gustaba comentar las intimidades de sus amigos.

-Se a lo que te refieres- a Ron le brillaron los ojos por un fugaz instante- por supuesto que ella y yo………desde hace algún tiempo, ocurrió la primera noche que pasamos en su casa cuando nos mudamos. Creo que no debo decirte que el sexo no tiene nada que ver con el amor, a veces solo es cosa de atracción, de comodidad. Ambos nos sentíamos bien uno en compañía del otro y dispuestos a dar ese paso, creo que caímos tarde en cuenta de que ya no éramos unos niños, sino unos adultos. Ya yo le había propuesto que nos casáramos, ella había aceptado y de todas maneras iba a suceder, después de la boda, así que bueno…decidimos no esperar………y esa noche sucedió.

-¿Y que tal? ¿No fue lo suficientemente maravilloso como para darte cuenta de que realmente la amas? Por favor Ron, uno no se acuesta con su mejor amiga, por lo menos no nosotros- Ron le dirigió una mirada de reproche a Harry quien lo miraba con incredulidad.

-Pues yo soy la viva expresión de que estas equivocado, claro que puedes acostarte con tu mejor amiga, sobre todo si estas algo confundido y bastante excitado- luego agregó- no entraré en detalles, la parte física estuvo muy bien, pasó lo que tenia que pasar y creo que ambos lo disfrutamos, era su primera vez, pero trate de hacérselo mas cómodo, me estaba muriendo de las ganas, pero me tomé todo con calma. Sin embargo- Ron tragó grueso- desde ese día, me di cuenta que en esa cama, no dormían dos personas sino tres.

-¿Qué quieres decir?- Harry abrió los ojos desmesuradamente.

-Que hiciera lo que hiciese, le dijera lo que le dijese- Ron hablaba entre dientes y visiblemente dolido- estoy seguro de que ella jamás dejo de pensar en Theo Nott, nunca. Hablaba en sueños, declaraba su amor por él en medio de pesadillas. Amanecía aferrada a mí, temblando, mirándome fijamente, solo que en sus ojos no estaba reflejado yo, sino él. Eso me decepcionó profundamente y a ella también, las cosas no fueron como esperábamos y un día simplemente dejamos de hacer el amor ¿Sabes que llegue a hablar con Theo Nott meses antes de capturarlo?

A Harry se le ensombreció el rostro. Eso no lo sabia, si era cierto, había sido una conducta bien imprudente de parte de Ron. Sobre todo por las implicaciones del asunto y por quien era Theo Nott.

-¿Cómo? ¿Qué te dijo? ¿Por qué no lo atrapaste?- una sucesión de preguntas atragantaron a Harry.

-Hermione no lo sabe, jamás se lo diré. No haría nada mas que herirla mas de lo que esta. Fue en un enfrentamiento, en Bristol, de alguna forma Nott se las arregló para que quedásemos solos, él y yo, frente a frente, cara a cara- Ron miró a Harry de una manera que este se sobresaltó, nunca pensó que su amigo fuese capaz de lanzar literalmente llamas por los ojos- no te engañes, sino lo atrapé, fue porque no pude. No tenia miedo de morir, en ese momento más que temor hacia él lo que sentía era una profunda molestia, me estaba consumiendo de los celos, me sentía capaz de matarlo en ese instante. Sin embargo, creo que Nott no quería atacarme, solo hablar conmigo ese día de ella. Logré calmarme, a nadie le servia y menos a Hermione que yo muriese allí.

-¿Qué te dijo?- pregunto Harry.

-Me preguntó si era cierto que nos casaríamos- dijo Ron- yo se lo confirmé, estaba seguro de que me mataría solo por decírselo, pero él lo tomó con calma, me dijo que le parecía muy bien, que ella se merecía alguien que la quisiera, que la protegiera, puesto que él había fallado con eso, hasta me deseo suerte y también me aseguró que me cuidase las espaldas en adelante, porque esa era una conversación excepcional, jamás volvería a suceder, la próxima vez que me viese me capturaría, necesitaban algo para chantajearte Harry, quien mejor que Ron Weasley el mejor amigo del elegido. ¡Por Merlín Harry!, nunca he visto un hombre tan frió en mi vida, sin contar por supuesto a Voldemort, no parecía que estuviese hablando de la mujer que lo amaba hasta la locura, sino de una taza de té. Por un momento llegue a creer que Hermione estaba completamente loca enamorada de un tipo como ese, que a lo mejor no sentía nada por ella. Pero entonces…..

-¿Qué pasó?- Harry estaba levantado de la silla apoyando sus manos en la mesa, inclinándose hacia Ron, totalmente en suspenso.

-Se que a lo mejor fue producto de mi imaginación-dijo Ron meneando la cabeza de un lado a otro incapaz de creer lo que había visto con sus propios ojos- no lo se, no puedo asegurarlo. Es tan increíble de parte de ese hombre, que fue un manipulador, una bestia, un asesino y un completo desalmado. Quizás fue una equivocación, una mala apreciación de mi parte, pero cuando él se retiraba, de improviso giró de nuevo para verme-Ron se detuvo dudoso- En realidad no estoy seguro de confesarte esto.

-¿Qué? Habla de una vez Ron- escupió Harry impaciente por escuchar lo que Ron se negaba a decirle.

-Estoy seguro de que Theo Nott lamentaba en serio como ocurrieron las cosas, su historia con Hermione. Quiero decir, no tengo ninguna duda de que a él por un momento le pasó por la cabeza eliminarme del mapa y llevársela consigo, eso es lo que yo hubiese hecho estando en su lugar. Pero por otro lado sus palabras eran diferentes, parecía sinceramente aliviado de que todo terminase, de que yo me casara con ella, alejándola para siempre de él. Me di cuenta de su lucha interna, a pesar de ser frío como un cubo de hielo, una energía extraña se desprendía de él. Por un momento desapareció el demonio que todos odiábamos y solo quedó un hombre desecho por el dolor. Vi su cara, la expresión de su rostro y también…..también vi- Ron hizo una pausa y de nuevo enfrentó con una mirada dura a Harry- No me malinterpretes Harry, lo sigo odiando, tengo muy buenos razones para ello, ni una pizca de lastima logra provocar Theo Nott en mi, recibió un trato justo, se merecía morir por todo lo que hizo, fue lo mejor que pudo pasar….pero aun así…

-Eso esta claro, todos odiábamos y temíamos a Theodore Nott tanto como a Voldemort y a Bellatrix Lestrange- dijo Harry quien ya no aguantaba más- ¿Qué fue lo que pasó?

-Creo que vi lagrimas en sus ojos Harry- dijo Ron apretándose las manos- verdaderas lagrimas de arrepentimiento.

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Estrechos y oscuros corredores se abrían ante sus ojos, apuró el paso todo lo que sus piernas le permitían, delante de él la locura personificada caminaba a una agilidad increíble, detrás de su cuerpo, el razonamiento y la cordura trataban de convencerlo de que lo que estaba haciendo era una imprudencia. Según Snape tenían que averiguar más cosas, tener más conocimientos acerca del artefacto, no era suficiente con la escasa y caótica información de Abraxas Malfoy, tenían que acudir a la fuente original, a los diarios de Theo Nott. Pero Draco estaba demasiado impaciente, no quería esperar un segundo más. Tenían que encontrar ese artefacto y ponerlo en marcha.

Sombras cayendo sobre ellos, en el más literal de los sentidos. En las profundidades de la tierra, las paredes susurraban y algo……….alguna cosa……..esperaba. Draco miraba a todas direcciones, bastante azorado, sentía una presencia en el lugar, maligna, terrible, sin embargo no era una sensación intensa o arrolladora, era simplemente como si un mal presentimiento se hubiese instalado en su pecho. Sabia perfectamente porque estaba allí, no tenia dudas al respecto, de hecho, nunca había estado tan seguro de algo en la vida, pero aún asi...

Draco Malfoy era un hombre de principios, quizás innatamente egoísta y poseedor de ese rasgo tan característico Malfoy, hacer simplemente lo que le daba la gana cuando quisiese, sin considerar las opiniones de los demás. Pero después de todo lo vivido y sufrido, de haber amado como lo hizo, de que ella despertase algunas cosas olvidadas dentro de su corazón, no veía otra salida que regresarla a él, para que Astoria Greengras, con su delicadeza y su ternura, volviese a conmover su alma y a alegrar su vida. Se lo había prometido a si mismo y a ella, sobre su tumba. Astoria no mereció morir como lo hizo, no mereció que la atacasen como lo hicieron, ella, un ser humano bueno y candido, tenia derecho a vivir, a respirar, a ser feliz, no convertirse en polvo tres metros bajo tierra.

Draco jamás supo que fue lo que le paso con Astoria, la conocía de toda la vida y siempre le había parecido una niña dulce pero insípida, jamás se imagino que terminaría casado con ella. Draco Malfoy al llegar a la adolescencia, en medio de su explosión hormonal, nunca se le antojó hacer caso de una chiquilla rubia de 11 años que lo perseguía a todos lados. Para nada, a él le gustaba la emoción y sobre todas las cosas, le encantaban los retos. Y la pequeña Astoria, ilusionada perdidamente de él, en ese entonces no era ningún objeto de deseo y menos una chica difícil de enamorar. Draco ni le prestaba atención, estaba concentrado en otras chicas y si estas se hacían las difíciles, era la gloria.

Años después se daría cuenta, por otros motivos menos placenteros, de que poseía un instinto de cazador. Estudiaba su presa, su comportamiento, sus debilidades y fortalezas, en esos momentos afloraba su don de la paciencia que tenia bien escondido en su interior, podía esperar eternamente hasta tener el momento adecuado para atrapar a su victima. Y después de que lo lograba, se aferraba a esta como toda un ave de rapiña. Sus "conquistas" en el colegio se caracterizaban por eso, le aseguraban una buena persecución, eran altivas, en apariencia inalcanzables y sobre todo hermosas. No había cosa que lograse llamar la atención de Draco que un par de buenas piernas y una mirada arrebatadora. Después de todo, no solo había heredado la astucia de su padre, sus gustos también.

No fue muy melindroso en relación con sus aventuras, a pesar de todo lo dicho y hecho por él, un aristócrata sangre limpia, alguna que otra mestiza cayó en sus redes. Si bien el nunca hizo alardes en publico, por lo menos no de sus conquistas, Blaise Zabinni se encargó de esparcir el chisme por todo Hogwarts, por lo que por esa razón mas que otra su nombre siempre estaba en la boca de todos. En cuarto año se dio cuenta que las sangre sucias también eran mujeres de la manera mas sorprendente y porque no decirlo, cómica. Hermione Granger literalmente lo abofeteo cuando apareció en ese Baile de Navidad con ese vestido de volantes que se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel. Le caía mal, era cierto, la envidiaba, otra gran verdad, pero cuando la vio, tuvo que tragarse a duras penas todos sus insultos, por primera vez en mucho tiempo, Draco Malfoy no consiguió encontrar en ninguna parte de su cerebro alguna ofensa. Pansy Parkinson, quien era su pareja del momento, se burló de ella como pudo, pero a él solo le parecieron necedades. Cerró su gran bocota como nunca se espero de alguien como él y ser mordió su lengua viperina.

Granger nunca percató de eso, pero Draco se dedicó a observarla todo el baile, como el animal de rapiña que era, sintiendo en cada fibra de su cuerpo la expectativa de la persecución, una buena y jugosa pieza cacería deambulaba frente a él, paso toda la noche admirando las formas de su cuerpo, sus estupendas piernas, la textura de su piel y esos grandes ojos castaños que le parecieron profundos, misteriosos y también de alguna manera, tristes. Ese día sin duda algo cambio en él en relación con ella.

No era que no le gustase, pero esa posibilidad estaba completa absolutamente descartada, sus neuronas no computaban en ese entonces y sin duda jamás lo harían, que ella y él pudiesen llegar a algo alguna vez, ni pensar en un beso robado en un pasillo o una tarde completa encerrados en el armario de escobas. No, esas cosas no sucedían en la vida real, impensable, ambos, literalmente hablando estaban en ligas diferentes. Y él, que siempre había puesto cada cosa en su lugar, no era de los que se confundían, ni tampoco de los que echaban por la borda todos sus prejuicios, aunque fuese en privado, por una historia de amor prohibido estilo Romeo y Julieta. Hermione Granger estaba vetada para alguien como él, inaudita cualquier posibilidad de amistad, ni siquiera llegar a tener alguna vez un intercambio de palabras civilizadas, menos aun un romance.

Si bien la muerte de Astoria, lo había convertido en un creyente de las situaciones desesperadas (por algo estaba metido en una misión descabellada, tratando de resucitarla) en sus años de escuela era un chico práctico. Hermione Granger de ninguna manera y punto, se acabó la consideración del tema. Además, lo mas seguro era que ella lo detestase, así que para que perder el tiempo. Pero Draco Malfoy se dio cuenta, gracias a esa transformación física que la convirtió en una chica bien atractiva, que lo indujo a observarla con detenimiento mas de lo que era mentalmente sano para un Slytherin, que ciertamente ella era una gran bruja, diestra en la magia, con una inteligencia fuera de lo normal. Alguien excepcional. Y sin darse cuenta empezó a admirar su talante y su fuerte personalidad. Se dio cuenta que mientras él mas la insultaba, ella conservaba la calma, caminaba orgullosa dándole la espalda dignamente, levantando su mentón, ignorándolo y más de una vez, tratando de apaciguar a sus animosos amigos para que no le lanzasen un hechizo y lo dejasen como una babosa humana por meterse sin misericordia con ella. Es obvio, si no puedes tener en tus manos lo que te gusta, insúltala, humíllala, llama su atención, actitud perfectamente compresible para un imberbe brujo de catorce años.

Ella sin darse cuenta, fue su inspiración para algunos cambios de opinión y actitud. Hermione Granger nunca lo supo, pero fue una gran influencia para Draco Malfoy. Sin connotaciones románticas (o eso quiso creerse para dejar zanjado el asunto de una buena vez y para siempre en su cabeza), simplemente observó de que ella realmente era fiel a sus convicciones y la admiró por ello, por no temer ser quien era y por no importarle su status de sangre, trato de imitar su obsesión por los estudios y su fortaleza como ser humano. Por eso dejó de molestarla para ocuparse de cosas mas interesantes, como por ejemplo, organizar su vida, Voldemort lo quería reclutar como mortifago y no tenia escapatoria, pero quizás algunas de esas pequeñas virtudes copiadas de la sangre sucia Granger, lo hicieron soportar todo el infierno que cayó sobre él. Quizás por esa razón, cuando fue prisionera en su casa, al inicio de la guerra, inexplicablemente no pudo declarar en su contra, inconscientemente la protegió, sorprendiendo mucho a Narcissa Malfoy, quien sabia perfectamente que ella era Hermione Granger y el chico con la cara deformada Harry Potter. Su madre no los delató tampoco, algo dentro de ella se enorgulleció de la actitud de su hijo, Draco, al parecer, estaba sentado cabeza. Aun en esa situación, donde el miedo lo atenazaba, Draco tuvo su momento de consciencia y no quiso ensuciarse las manos con su sangre. Ella era un ser humano valioso en esa guerra, él no llevaría sobre sus hombros su muerte. Quizás Potter ganaría, quizás ella ayudaría en su victoria, para que torcer el destino, si eran los llamados para destruir al Señor Tenebroso.

Si bien Draco sabía que alguna vez llegó a desearla, con esa inseguridad con la que un chico desea acercarse a una chica y besarla hasta que le doliese la boca, ese no tradujo ningún conflicto para él, era como alguno de esos pensamientos locos que le rondaban la cabeza de vez en cuando. Un desatino total y absoluto. No estuvo enamorado jamás, eso más bien era como una especie de infatuación, un hechizo, algo que había caído sobre él como un sueño. Y como Draco Malfoy era un Malfoy pragmático hasta la medula, ocupado por otras cosas, un día lo olvido, así como rápidamente había llegado desapareció, quedando solo su gran admiración como persona hacia ella, admiración que creció con los años, en la guerra, cuando la observó decidida, arriesgando su vida para salvar al mundo mágico de las garras de Lord Voldemort.

Draco Malfoy sufrió, como todos, física y mentalmente. No estaba de acuerdo ni nunca lo estuvo con las ideas de Voldemort. Quizás ellos eran sangres puras, a lo mejor si tenían derecho de ser la clase dirigente en la comunidad mágica, pero no a costa de tanta sangre y destrucción. Por eso se negaba a continuar, por eso fue torturado y vejado por no estar a la altura las expectativas depositadas sobre él, un Malfoy, un sangre limpia. Su padre, increíblemente lo entendió, Lucius Malfoy comprendió tarde que había andado por el camino equivocado, orgulloso vio como su hijo tomaba la difícil decisión de cómo él, servir de espía para la Orden del Fenix.

En ese tiempo, cinco años después de que iniciase la Gran Guerra Mágica Draco, asustado y desmoralizado, finalmente sucumbió a la persistente Astoria, quien a fuerza de cariño y paciencia, logro enamorarlo, mostrándole una faceta nueva de la vida, abriéndole el camino para tener esperanzas, para creer. Y Draco se dejó seducir, se enamoró como un niño. Astoria si era una niña, tenía apenas diecinueve años cuando se casaron, él veinticuatro. Cuando Lucius murió defendiendo su causa secreta. Draco lo tuvo seguro, era un riesgo, pero si no lo hacia, morirían todos. Así que se metió de lleno en tratar de pasar información al otro bando, por insignificante que pareciese. Astoria le ofrecía la razón mas importante para seguir luchando, la ilusión de una vida mejor, sin miedo, libres. Lo apoyó, fue su sostén durante esa difícil situación. Draco hizo lo que tuvo que hacer, en compañía de Snape y otros mortifagos arrepentidos. Y esto condujo a la batalla que significo el final de Voldemort.

Sus tratos con Theo Nott eran escasos, el mortifago mantenía las distancias con todos, más aun si se trataba de sus antiguos compañeros de colegio. Ese hombre era como una sombra malévola planeando sobre todos, una presencia constante, una amenaza, pero no se dejaba ver. Vivía apartado de sus compañeros, hablaba estrictamente lo necesario, sus ordenes eran escritas, rendía exclusivamente cuentas a Lord Voldemot y solo aparecía cuando se llevaba a cabo algún ataque. Draco no era el único que se preguntaba donde rayos se había metido el chico callado pero inteligente, el come-libros de Slytherin, el ratón de biblioteca inofensivo, que se convirtió en el transcurso de todos esos años, en un hombre enérgico, decidido y sobre todas las cosas, siniestro. Era odiado y temido, ambas cosas, a Draco ciertamente le caía mal, no lograba entender como mataba como si no le importase más nada que ver correr ríos de sangre, le repugnaba. Cuando su obsesión por Hermione Granger salio a la luz pública, Draco fue uno de los que sinceramente compadeció a la bruja, realmente no la iba a tener fácil con un monstruo como Nott. No iba a mentirse, de alguna forma sintió celos, poco intensos, pero allí estaban, picoteándolo solo al escuchar su nombre relacionado con el del lugarteniente de Voldemort. También sintió temor por su suerte. No les prestó atención, estaba Astoria, ninguna otra mujer debería significar algo para él. Pero después de saber que ella era su heredera y que incluso le había organizado un funeral, de alguna forma se sintió decepcionado, Hermione Granger, la valiente Gryffindor, la supuesta héroe de guerra, no había tenido reparos en relacionarse con su enemigo. ¿Dónde quedaba su lealtad? ¿Qué había sido de la chica noble que tanto había admirado? Draco se replanteo muchas cosas en relación a sus ideas sobre ella, quizás había estado equivocado todo ese tiempo.

Cuando Astoria murió y solo quedo el dolor y la rabia, Draco no deseaba otra cosa sino venganza. Y ella, muy a su pesar, era el objetivo de esa venganza, y por su esposa, y por su hijo, si Hermione Granger tenia aunque fuese una pizca de responsabilidad en el hecho de que Nott hubiese permanecido libre unos meses después de que Voldemort desapareciese, la mataría, sin dudarlo. Pero quería estar seguro, por todos esos malditos recuerdos de su adolescencia y más después de haberla visto en el cementerio después de años sin encontrársela. Ella, bella, atractiva, con sus ojos tristes y su aparente fragilidad ocultando una gran fortaleza en su interior, de nuevo había logrado agitarle alguna fibra en su interior, algo que lo incomodaba de sobremanera, puesto que ya no era un chico expiándola a escondidas en la cena, sino un hombre que sabia lo que era bueno y lo que estaba mal, lo correcto y lo incorrecto. Y estar pensando que ella era la mujer mas hermosa que había contemplado en la vida, mientras planeaba como matarla con sus propias manos estaba muy mal. Y Draco que sentía frustración, furia, nostalgia, estaba dejando por primera vez en su vida que sus sentimientos guiaran su conducta. No más análisis, no más frialdad, era todo un caldero a punto de estallar.

-Si, si- la voz de Bellatrix Lestrange resonaba por todo el lugar, una especie de red de intrincados túneles. Estaban debajo de Malfoy Manor, en los mismos cimientos de la estructura, dentro de un sistema de pasadizos, que incluso eran más antiguos que la casa, Draco sabia que su hogar estaba construido encima de unas ruinas romanas. Las paredes de piedra enmohecida y con huellas de una humedad concentrada por siglos le decían que ese sitio efectivamente era muy antiguo. Le parecía estar en medio de unas catacumbas. Sentía claustrofobia y el aire que respiraba estaba enrarecido.

La risa maquiavélica de Bella capturó su atención, la poca luz que tenían era efecto del hechizo Lumus en la punta de su varita, pero aun así las sombras se cernían sobre ellos. Draco entornó los ojos tratan de definir la siluetas que tenia delante de él. A sus espaldas, sentía la respiración controlada de Severus Snape.

Bella empezó a gritar eufórica, el tono de su voz, chillón y aniñado, le erizó los vellos a Draco. ¿Qué diablos había encontrado esa maldita mujer? Estaba adelantada por lo menos veinte metros y apuró más aun el paso. Draco sintió la mano de Snape cerrándose sobre su brazo, obligándolo a detenerse, lo escuchó acercarse a su cuerpo.

-Cuidado- la voz seca de Snape le llegó directo a su oído- nada que ponga contenta a Bella puede ser bueno.

Draco se deshizó hoscamente de la mano de Snape, pero en lugar de continuar su caminata se giró para enfrentarlo. Estaba harto de tantos consejos, él no era ningún alumno de Hogwarts. Ahora estaban en igualdad de condiciones.

-¿Tú no estas de acuerdo con esto? Cierto. Entonces ¿Por qué que diablos sigues aquí?- la voz de Draco estaba cargada de molestia

-Debemos deshacernos de ella- dijo Snape en voz baja- solo traerá problemas.

-Te escuche Severus- gritó Bella- no le des ideas al chico. Seria………..contraproducente- luego la bruja empezó a canturrear en voz baja. Sin embargo las palabras llegaban intactas a los oidos de los dos hombres……. "Niño guapo…..si te portas mal…..Bella llegará y …te maldecirá"

-Calla Bella- gritó Snape, esa mujer lograba sacar lo peor de él, levantó la brillante punta de su varita, también hechizada con un encantamiento Lumus y la luz bañó el pálido rostro de Draco, sus ojeras eran cada vez más visibles, estaba desaliñado, hecho una piltrafa humana, pero la determinación de su mirada quizás era algo sorprendente. Snape agregó- ¿Has comido algo?

-No- contestó Draco sorprendido por el gesto de interés de su antiguo profesor.

-Deberías- dijo Snape secamente, apartó su varita de la cara de Draco- no sirves si no tienes fuerzas. Estamos empezando algo que ciertamente no sabemos como terminara. Necesitas estar sano, no desplomándote por todos lados aferrrado de las paredes. Ahora mas que nunca debes demostrar de que estas hecho Draco.

Draco asintió, Snape tenia razón, debía alimentarse por lo menos. Estaba metido en un asunto de consecuencias impredecibles. Y lo mejor era fortalecerse tanto en cuerpo como en mente. No sabía en que momento terminaría peleando por su vida. En todo caso decidió aceptar el consejo.

-Lo encontré. Al fin-los dos hombres corrieron rápidamente hacia donde estaba Bellatrix Lestrange, que los esperaba respirando agitadamente, sin poder contener su excitación. Ya no estaba sucia y descuidada, lucia radiante, después de llegar en harapos a Malfoy Manor, se había dirigido a su antigua habitación y tomó su mejor atuendo, un vestido negro y verde, con un ajustado corset que dejaba ver sus mejores atributos. Así mismo, su ondulado cabello negro estaba suelto, su boca pintada de rojo furioso y sus ojos grises habían cambiando su expresión adormilada a una verdaderamente demencial, estaban abiertos desmesuradamente y literalmente daban vueltas. Estaba excitada, emocionada, lo había recordado todo perfectamente. Draco y Snape detuvieron su estampida ante la vista de lo que Bella admiraba fascinada.

Draco fijo su fría mirada a la pared y no pudo contener un gruñido. Snape abrió la boca una y otra vez incapaz de expresar con palabras todo su asombro.

Bella empezó a reír de nuevo y giró su rostro hasta los dos hombres. Una sonrisa perversa adornaba su cara, sus ojos brillaban extraviados. Draco sintió de nuevo asco y repulsión. Esa mujer estaba completamente demente.

-¿Les gusta? ¿Verdad que es espectacular? - preguntó Bella con inocencia fingida- es mi obra.

-No sabia que tenias inclinaciones artísticas- comentó Snape controlando su voz al máximo para no dejar traslucir su inquietud. ¡Diablos! ¡Diablos! ¡Diablos! sabía que no debió haber permitido que Draco sacase de Azkaban a esa mujer.

-El merito no es todo mío- dijo Bella con pasmosa tranquilidad- fue Theo Nott quien conjuro el hechizo de presencia permanente.

-Claro por supuesto- comentó Draco acercándose a la pared para examinar más de cerca lo que tanta sorpresa les había causado. Cuando pensó que nada podría sorprenderlo de parte de su tía y el otro demente, una vez mas esos dos se aseguraban de abofetearlo con su perversidad -¿Quién mas iba a acompañarte en esa locura?

-No…. se ….toca- le dijo Bella a Draco mientras golpeaba su mano con su varita, como si estuviese reprendiendo a un niño travieso. Él sintió el dolor cuando estiró su mano para posarla sobre la superficie de vidrio del muro, la apartó inmediatamente y la miró interrogadoramente. Bella se encogió de hombros- Son los centinelas. Fueron los que transportaron la maquina desde el sótano de la casa hasta aquí abajo hace ya muchos años.

Draco observó bastante perturbado pero al mismo tiempo fascinado, el macabro espectáculo que tenia frente a él. Empotrados en un nicho de piedra en el muro, cubiertos con una pantalla de cristal, estaban los cuerpos en descomposición de cuatro hombres. Las cuencas vacías, donde antes habían estado sus ojos, parecían que lo miraban, su carne podrida dejaba expuesto partes de los huesos de la cara, sus túnicas raídas y manchadas caían lánguidamente sobre sus enjutos cuerpos. Todos tenían las bocas abiertas en una expresión de pánico y sorpresa. Estaban de pie, a pesar de ser despojos humanos, unos cadáveres, había algo en ellos que provocaba un tipo de sobresalto ajeno al hecho de que estaban muertos. Draco hizo caso omiso de Bella y colocó su mano sobre el cristal. Inmediatamente las figuras se movieron y se pegaron al cristal, golpeándolo, Draco retrocedió genuinamente espantado. No eran infieris, eran……………eran otra cosa. Los cadáveres se retorcían y gritaban, el cristal empezó a fracturarse, ante la fuerza de sus golpes.

-Te dije que no lo tocaras- dijo Bella agriamente- estas alborotando a mis muertos. Son los centinelas, la protección de la Horribilus Machina. Chico tonto, se supone que no deben ser molestados. La idea es que ataquen a los intrusos, no a nosotros.

-Maldita sea- dijo Snape quien viendo que Bella no hacia absolutamente nada y Draco estaba sentado de culo en el piso viendo como esos malditos cadáveres rompían la pared de vidrio decidió actuar por su cuenta- Draco apártate.

Draco reaccionó a tiempo y rodó por el piso y entonces Snape conjuro una estela de fuego maldito para acabar con esos seres. Draco se levantó ágilmente y entonces esgrimió su varita gritando un hechizo para apoyar a Snape.

Fienfyre eh!- el hechizo salió con potencia de su varita, lenguas de fuego mágico retorciéndose fueron hasta los cadáveres quienes también poseían varitas y lucían dispuestos a usarlas.

Los cadáveres se consumieron hasta quedar en cenizas, Draco los observó por un instante, sudando frío, luego caminó furioso hasta Bella, quien permaneció inmóvil, Draco se detuvo y la apuntó, ambos se miraron penetrantemente por unos segundos.

-¿Por qué no hiciste nada?-dijo Draco- pudieron atacarme y no hiciste nada.

-Salvarte el pellejo no esta en el contrato, si mas lo recuerdo- dijo Bella ofreciéndole una sonrisa irónica- además se supone niño Draco, que ya estas lo suficientemente grande para defenderte solo.

-¿Qué diablos te pasa Draco? Debes prestar atención- dijo Snape- Y si te dicen que no toques algo, por Merlín, haz caso por única vez en tu vida. Bella no reparte favores- ella se limitó a soltar una carcajada, Snape levantó una ceja y agregó- por lo menos no esa clase de favores.

Draco se mordió la lengua y no dijo absolutamente nada, era cierto. Tenía que alimentarse, sus reflejos estaban lentos, estaba muy cansado, necesitaba comida y necesitaba dormir. Se había quedado como un perfecto idiota observando embelesado como esos cadáveres iban contra él dispuestos a desmembrarlo. Y por sobre todas las cosas, tenia que guardarse las espaldas de su tía, ella sin duda trataría de encontrarle el mínimo fallo a su Juramento Inquebrantable, para deshacerse de él.

-No volverá a suceder- masculló Draco entre dientes.

­-Eso espero- contestó Snape con preocupación.

Dicho esto Bella se acercó al muro en donde antes estaba los cadáveres en macabra exhibición. Sus manos palparon la piedra y entonces dió con lo que buscaba. Hizo un hechizo no verbal con su varita y una puerta oculta se abrió.

-Entremos- dijo ella.

Draco y Snape se miraron por un momento. La duda de lo que se encontrarían carcomía como un gusano de seda sus cerebros.

-Bien- Draco siguió a Bella y Snape fue tras él.

Entraron a una estancia amplia, Bella con un movimiento de varita encendió las antorchas que estaban en los muros. La habitación era circular, de piedra, Draco se adentro más en esta y entonces la vio, la Horribilus Machina, incrustada en el suelo.

No sabia que iba a esperarse, el nombre era demasiado sugestivo y después de ver a los centinelas, cualquier cosa le había pasado por la cabeza, pero lo que tenia enfrente jamás se lo hubiese imaginado. Ciertamente era una especie de maquina, muy parecida a un gran reloj, ocupaba la mitad del suelo de la estancia, estaba formada por intrincados mecanismos, ruedas dentadas unas sobre otras, hechas de metal, bronce si sus ojos no le engañaban, todo engranado perfectamente, en medio de esta, como medio de sostén, unas estrechas bandas de metal, como caminos, que se unían radialmente en el centro, era un circulo perfecto, con círculos y mas círculos unos dentro de otros. Snape recorrió el borde de la maquina, examinándola cuidadosamente.

-¿Es esto?- pregunto Snape.

Bella asintió.

-¿Qué utilidad tiene? ¿Por qué era tan importante para nuestro señor?- Bella estaba cada vez mas curiosa, pero nadie respondió a sus preguntas. Ella bufó y cruzó los brazos sobre su pecho. Ya lo averiguaría, como fuese. Mientras tanto mostrarse dócil con ellos seria de utilidad.

Draco sacó una pequeña llave de su bolsillo. Su corazón latía desbocado, tuvo un instante de duda, ciertamente la tuvo, pero solo el recuerdo de la sonrisa de su joven esposa logró apartarla. Observó todo el mecanismo, buscando un lugar donde encajar la llave y lo encontró.

-Draco- dijo Snape- espera.

-No- dijo Draco mientras hundía la llave en una pequeña abertura, le dio una vuelta y oyó un click, miró esperanzado para ver que sucedía. Todos contenían el aliento, Draco estaba a punto de sucumbir de expectación.

Algunos minutos pasaron y no sucedió absolutamente nada. Draco estaba inclinado en medio de la maquina, con la cabeza gacha. Tenia una horrible sensación en el pecho, se sentía derrotado, no funcionaba, no empezaba la marcha del mecanismo infernal.

-Hicimos algo mal- logró decir Draco en voz baja.

-Eso no lo sabemos- dijo Snape- no hay precedentes.

Entonces Draco tuvo una idea, sin duda había hecho algo mal, su abuelo estaba seguro que funcionaba, Voldemort la había escondido. Alguna cosa faltaba y él sabia donde encontrar la respuesta. Los Diarios de Theo Nott. Y sabia donde buscarlos, todo era cosa de contactar a Zabinni, quien estaba siguiendo a Hermione Granger desde hacia unos dias, al parecer ella los llevaba consigo todo el tiempo, esa era la información que tenia y en caso de que no los tuviese a mano, la obligaría a buscarlos y dárselos.

-Ustedes dos- dijo Draco mientras iba como un rayo hacia la salida de la estancia- necesito que se queden aquí, vigilando. Yo tengo algo que hacer.

-¡Draco!- gritó Snape, pero ya el otro hombre se había ido.

0o0

Robar en el ministerio de Magia no era cosa fácil y menos aun en el Departamento de Misterios. Era tarde en la noche y ella había permanecido escondida en un armario de escobas prácticamente todo el día. Estaba cansada, hambrienta, pero tenía que salir de allí con lo que había ido a buscar. Un maldito giratiempo.

Estaba sola en esa misión, puesto que no se había atrevido finalmente a confesarse con Harry. Nunca había sido una mujer miedosa, pero ciertamente la historia de los Artefactos Infernales la tenía completamente horrorizada.

Theo, ¿En que demonios estabas pensando? Esa pregunta se repetía sin cesar en su cabeza, dando vueltas una y otra vez. Que capricho del destino había sido que ella fuese el objeto del amor de él y luego la destinada de deshacer toda su terrible obra. Estaba segura de que lo lograría, como fuese, tenia los diarios y tendría el giratiempo. Después de leer y memorizar cada una de esas paginas, quizás lo mejor fuese destruirlos, pero ver con sus propios ojos la letra irregular de Theo, le daba consuelo, algo a que aferrarse, le aseguraba que no estaba viviendo un mal sueño. Que todo era verdad. Llevaba con ella todo el tiempo los diarios, en una pequeña mochila cruzada a modo de cartera sobre su pecho. Eran pequeños cuadernos de notas, nada especial, hechos para no llamar la atención, unas anotaciones en una simple libreta escolar. Incluso era un poco irónico de que no fuesen de pergamino o algún material utilizado de manera usual en el mundo mágico, era papel del mas corriente que podías encontrar en una librería muggle en Sven Street. Como siempre, Theo Nott una vez mas, lograba sorprenderla.

El lugar estaba solitario, desde que la guerra había acabado, en el ministerio habían aflojado bastante la vigilancia, para su suerte. Apenas vigilaban unos aurores en el atrio, que la mayoría del tiempo se la pasaban conversando entre ellos, en un coloquio sin sentido, donde el quidditch era el tema principal. Nada en los departamentos, menos en el de Misterios, donde nadie se acercaba a menos que fuese estrictamente necesario. Esas oficinas y los inefables que los ocupaban, lograban ponerle los vellos de punta a más de uno. Terribles secretos se ocultaba en ese lugar y en el clima de felicidad imperante, nadie quería ocuparse de los sucios secretos de otros. Todos menos ella.

Hermione vestía con ropa marrón oscuro, una chaqueta de cuero y unos pantalones ajustados con unas botas bajas, su cabello estaba trenzado a su espalda con algunos mechones rebeldes sobre su cara. Trataba de moverse con sigilo y de vez en cuando se ocultaba en alguna esquina observando todo a su alrededor. Había estudiado el recorrido y sabía exactamente el lugar donde encontrarlos. Caminó por los pasillos mirando todas las puertas, reconocía algunas, no era visitante asidua del sitio, pero había protagonizado una batalla en quinto año en él, recordaba bastante y sabia perfectamente que lugares evitar.

Encontró la puerta que buscaba y la abrió sin dificultad, llevaba su varita en una mano, precavidamente entró a la habitación. Miró alrededor y un suspiro de decepción salio de sus labios.

-¡Maldita sea!- dijo ella entre dientes, mirando los estantes vacíos- ¿Dónde están?

Hermione empezó a revisar todo el lugar, cuando algo llamó su atención, sobre un atril, en una caja de madera, estaban dos giratiempos unidos por una delgada cadena de oro. Muy parecidos a el que alguna vez ella había tenido, en su tercer año, como préstamo, gracias a Albus Dumblendore. Se acercó al atril y leyó: "Giratiempos geográficos gemelos". No era frecuente que ella se encontrase con cosas de las que jamás hubiese leído, pero en esa ocasión, eso era justamente lo que había sucedido. ¿"Giratiempos gemelos"? y ¿Que quería decir geográficos?

Robar estaba mal y ella lo sabia, pero la situación era desperada. Así que respiró profundo y tomó en sus manos los dos giratiempos, se los colgó al cuello. El horrocrux de Theo lo había dejado en su casa, enterrado bajo el piso de la cocina, últimamente no aguantaba tenerlo encima. Quizás debió dejar los diarios, pero necesitaba también pasar por la biblioteca del lugar, así que los llevó con ella.

Salió del lugar y cuando traspasó el marco de la puerta un rayo rojo casi la impacta. Hermione ágilmente lo evadió y sujetó su varita alerta, un nuevo rayo fue hasta ella y no la tomó de sorpresa.

-Protego- grito Hermione y el hechizo impactó contra el escudo. Miró a su alrededor y vio a Draco Malfoy a unos metros frente a ella apuntándola.

-Dámelos- fue lo único que dijo Draco, sus ojos brillaban como mercurio fundido y la expresión de su rostro era helada.

-Malfoy- Hermione no deshizó el escudo por precaución- ¿Qué haces aquí?

-Obvio, siguiéndote- dijo Draco secamente, se acercó a la bruja y ella retrocedió- Dame los diarios de Theo Nott, se que los tienes- Draco miró el pequeño bolso- y creo saber donde.

-¿Qué?- Hermione tembló al escuchar esa afirmación de parte de Draco. ¿Cómo? ¿Por qué? ……..Abraxas Malfoy, la respuesta le llegó inmediatamente. Los documentos que dejó Abraxas Malfoy……….La herencia, Zabinni averiguando cosas de ella. Claro, por supuesto. Malfoy sabia que ella tenia unos diarios herencia de Theo Nott y seguramente………había encontrado los papeles de su abuelo. ¿Por qué quería los diarios? La única respuesta que se le ocurría era la única que no podía aceptar. El artefacto infernal….. Hermione negó con la cabeza. No podía ser, no lo podía saber, era imposible. ¿Qué demonios habría escrito el maldito viejo? ¿Qué era lo que Draco Malfoy sabía? La expresión de consternación de su cara no le paso por alto a Draco, quien vio confirmada todas sus sospechas.

-Entrégamelos- la orden era tajante- si no lo haces te matare- Draco estaba dispuesto a todo, no escuchaba razones, quería los diarios y los obtendría por encima de cualquier cosa. Quizás la mataría, quizás no, no lo sabía, no lo tenía por seguro, pero aun así lanzó una nueva maldición sobre ella. Tenia rabia, ella lo sabia, seguramente era la cómplice de Nott y lo pagaría, a cuotas si era posible, cuotas de sangre. Hermione sintió su escudo vibrando, no había sido una imperdonable, estaba segura, pero si un hechizo no verbal bien poderoso, seguramente mortal, porque había estremecido todo su escudo. Analizó rápidamente la situación, lo deshizo, le lanzó un hechizo aturdidor a Draco quien lo desvío por un pelo y empezó a correr frenéticamente por todos los pasillos, huyendo.

Draco Malfoy haciendo gala de una energía inesperada, la alcanzó y le tomó un brazo con fuerza, Hermione se vio sujetada y lanzada contra una pared, no perdió la varita pero se encontró aprisionada por el cuerpo de Malfoy contra el de ella. Cerca muy cerca, sentía su aliento golpeando su cara, su corazón palpitando a mil contra su pecho. La estaba amenazando con la varita en su cuello, mientras con otra le sostenía el brazo donde tenia agarrada su varita.

-Damelos- dijo Draco acercando su rostro al de ella. Rozó su nariz contra la de Hermione, fijó sus penetrantes ojos en los suyos. La sentía pegada a él, sin un milímetro de separación y algo se empezó a agitar en su interior, una sensación conocida, ansia, deseo y esto aunado a toda la desesperación que tenía hicieron que algo dentro de él finalmente estallase. Rabia, pura, intensa e incontrolable rabia. Rabia por perder a Astoria, rabia por entregarse a la locura de buscar algo por traerla de la muerte, rabia por ser egoísta y no dejarla descansar en paz, rabia por amar a su esposa y al mismo tiempo traicionarla de alguna manera, permitiéndose recordar viejas añoranzas y empezar a sentir deseo y atracción por alguien inconcebible, rabia hacia Hermione Granger por provocarle eso, tanta que seria capaz de matarla allí mismo. A Hermione le sorprendió esa mirada que era fuego puro. Estaba furioso, temblaba de ira, ella lo sentía y eso la atemorizaba, porque no sabia de lo que era capaz.

-No tengo nada- dijo ella- ¡Estas loco! ¡Sueltame!

-No sabes mentir Granger- dijo Draco siseando como una serpiente, mientras trataba de torcerle la mano para que ella soltase la varita. Hermione gimió de dolor y sintió el chasquido de los huesos de su muñeca, el muy bastardo se la había fracturado. Viendo que la situación estaba poniéndose cada vez mas peor para ella, sin soltar la varita, logró patearlo con fuerza en la espinilla. Draco se inclinó por el dolor y Hermione aprovechó para empujarlo lejos de ella y salir corriendo. Pasó su varita a su mano izquierda y de nuevo empezó a correr.

Draco recuperó el equilibrio y entonces empezó a seguirla, ambos jóvenes corrían de manera demencial por todos los pasillos, él no le perdía el rastro. Lanzó unos cuantos hechizos y en el fragor del momento incluso se atrevió a lanzarle un crucio, pero dio contra la esquina de un pasillo.

De pronto llegaron a la gran estancia donde estaban las profecías, miles de anaqueles vacíos, altos como torres, ya sin las esferas de cristal que años atrás habían sido destruidas en el ataque al ministerio por los mortifagos. No quedaba ya ninguna, los desnudos estantes esperaban en silencio, que se profetizaran nuevos designios. Draco nunca había estado en ese lugar, pero contuvo el aliento, era inmenso, vasto, no podía encontrarle el final al pasillo. Era como estar en un laberinto y Hermione estaba en algún rincón de ese lugar, con los diarios seguramente con ella, esos que él ansiaba desesperadamente para regresar el sentido a su vida. Su respiración se profundizó, trato de reunir fuerzas.

-Granger- gritó a todo pulmón, su voz resonó en ecos por todo el lugar.

-¡GRANGER!- su tono se hizo más perentorio, Draco empezó a caminar, su andar estaba impregnado de una elegancia felina, despedía fuerza a cada paso, a pesar de su debilidad física producto de su mala alimentación y su insomnio, su cabello rubio le caía sobre los ojos, estos lucían una expresión asesina. Estaba vestido de negro, con una elegante tunica, su mano aferraba con fuerza la varita. Miró a su alrededor cauteloso – Te encontraré, lo sabes, lo haré. Dámelos por las buenas, los diarios de tu amante, dime que es el Artefacto Infernal y te dejare vivir por los momentos. Esto entre tú y yo apenas está empezando.

Hermione había llegado al final de un largo pasillo, respiraba agitadamente y el miedo le salía por cada poro del cuerpo. Tenia encogida la mano fracturada sobre su pecho y con la otra trataba de encontrar algo en la pared que la cercaba, alguna puerta escondida, alguna salida. Había escuchado a Malfoy y ahora estaba segura. Él lo sabía y deseaba tenerlos, ella no podía, no debía permitirlo. Esa información no podría transcender. Creía conocer a los Malfoy´s, nunca estuvo segura de su arrepentimiento y no podía permitir que se hiciesen de ese instrumento mortal, porque entonces se erigirían como los nuevos señores tenebrosos y el mal rondaría de nuevo el mundo mágico. Era impensable. Con apremio trató de conjurar algún hechizo evanescente e incluso intentó la aparición, pero no dio resultado. En esa cámara del Departamento de Misterios, la magia no funcionaba de manera normal. Tenía sus propias reglas y de seguro solo había una entrada y una salida y Draco Malfoy se encontraba justo allí. Empezó a temblar descontroladamente y a pesar del dolor que sentía en ese momento, se dispuso a presentar pelea.

-Avance localizator- Draco hizo el hechizo y su cuerpo se convirtió en un humo negro, una especie de niebla animada que avanzó por todos los pasillos a una velocidad irreal, buscando a su presa. Esa era la manera de viajar de los mortifagos, de perseguir a sus victimas . Y Draco Malfoy, aunque era un traidor y un arrepentido, todavía era capaz de actuar y luchar como el peor de los mortifagos.

Cuando la encontró Draco se materializo al instante, Hermione volteo y logró esgrimir su varita apuntando hacia él. Atacaría con todo lo que tenía y que Dios la ayudase después. Su vida estaba en peligro y todo se valía.

-Crucio- el grito de Hermione alertó a Draco

-Crucio-

Las dos maldiciones chocaron una contra otra, despidiendo chispas doradas, luego se unieron en un Pior Incatatum que dejo atónito a ambos magos.

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