Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola a todos, gracias a los que dejan reviews, y para los que leen en las sombras, no se dejen sugestionar por el fic o el autor, comenten aunque sea para criticar. Este capitulo es transcendental, léanlo con atención. Banda sonora a cargo de R-Evolve de 30 Seconds to Mars. Y bueno de mi parte también Anthem of the year 2000 de Silverchair, aunque no tenga nada que ver con el capitulo ni con el fic, es una buena recomendación musical. Besos y de nuevo gracias.
Los Artefactos Infernales
Titulo I El Mecanismo Infernal
Capitulo 8 Pequeñas e insignificantes señales
"La ciencia no ha demostrado si la locura es o no la sublimación de la inteligencia"
Edgar Alan Poe
Estoy soñando……………….todavía estoy dormida………..eso es lo que sucede, tengo una pesadilla, esto no puede estar sucediendo. Si había llegado a pensar que estaba espantada, ahora simplemente estaba aterrorizada. Hermione seguía temblando como una hoja al viento. Era simplemente imposible la posibilidad. ¿O no?
-Gírate- la orden fue precisa y fría. En medio de la oscuridad, la palabras se hacían consistentes, de alguna manera palpables, a Hermione le pareció que su voz era cortante como un cuchillo, su agobio se hizo insoportable.
Hermione sentía su corazón palpitando violentamente y el miedo instalándose en cada fibra de su cuerpo. Si, era cierto, era una desgracia amar con tanta intensidad y temer con todas las fuerzas a la misma persona. Sabia que él estaba allí, lo sentía, escuchaba su voz, pero no se lo podía creer, no podía aceptarlo, no quería girar y enfrentarse con el horror de su presencia y lo que eso significaba, y él lo sabia………claro que lo sabia……lo sabia.
-Hermione- su nombre fue pronunciado de manera lenta, acariciando una y cada una de las silabas. Ella dio un respingo, de alguna forma era aterrador y a la vez irresistible. Sus deseos más locos se estaban convirtiendo en la peor pesadilla jamás imaginada. Debo estar soñando, no es verdad, no puede ser cierto- Ven acércate.
-Theo- Hermione habló susurrante, con el mas vivido miedo impregnando cada una de las silabas, sus ojos se cerraban instintivamente- ¿Eres tú?- eso era una necesidad preguntarlo, por supuesto que era él. ¿Quien más lograría alterarle los sentidos de esa manera? Dentro de todo su espanto, su corazón saltaba con la expectativa de tenerlo de vuelta con ella, pero eso lo sentía en el fondo…muy en el fondo, solapado y cubierto de capas de miedo, pánico y terror.
-Ven…. ¿Acaso me tienes asco? No me sorprendería- respondió la voz con un dejo de molestia, de pronto se hizo mas imperativa- Gírate
Hermione sintió que inexplicablemente perdía la voluntad de sus acciones. No era un Imperius ni ninguna magia externa lo que la estaba sometiendo, ella era misma que tenia un conflicto desatado dentro de su cerebro. Ceder una vez más o no hacerlo. Sentía repulsión, asco, añoranza, curiosidad, alegría y pena, y lo mas extraño era que ninguna de esas sensaciones lograba afianzarse en su corazón lo suficiente para darle un respiro. Sus músculos empezaron a moverse a pesar de toda su reticencia. Poco a poco, en total estado de sorpresa y pánico fue volteándose, con lentitud, su cuerpo estaba en completa tensión, esa sensación avasallante en todas sus células que le decía a gritos PELIGRO no había cesado, se giró por completo pero aun así era incapaz de levantar su mirada del piso. Intentaba encontrar valor de donde lo tenia, de alguna forma, ella estaba enfrentando las consecuencias de sus propias decisiones.
-Mírame- de nuevo la voz se escuchó en tono bajo, muy bajo, casi susurrante, sin embargo sonó como lo que era, una orden.
Si hubo algo en Theo Nott que ella aceptó muy en contra de su voluntad toda la vida, fue su indiscutible autoridad, esa fuerte personalidad que anulaba todo lo demás a su alrededor. Y aun así, a veces lograba resistirse a eso. Hermione creyó percibir un dejo de burla en su voz, ironía tal vez, como si él se estuviese divirtiendo a costa suya observándola aterrorizada. Tristemente, no descartó esa posibilidad de su cabeza, ella lo conocía bien, sabia quien era Theo Nott…claro que lo sabia….lo sabia.
-El artefacto infernal ha sido puesto en marcha- esta vez su tono fue seco, calculado, frío y analítico. Si, ciertamente Theo Nott podía ser una maquina cuando se lo proponía, esa ausencia de humanidad era la razón por la que todos le temían, incluyéndola-esa sin duda es el motivo por el que estoy aquí. Hermione Granger, mírame.
Entonces finalmente ella obedeció y cuando sus ojos se encontraron con los de él, sus pies ya no tuvieron mas fuerzas para sostenerla, cayó de rodillas sobre el suelo y empezó a gemir descontroladamente, meneando la cabeza una y otra vez, incapaz de posar sus ojos sobre él de nuevo. La oscuridad de la estancia se hizo mas densa, encerrándola, aprisionándola, así como sentía que esa misma oscuridad se adentraba en su cuerpo, retorciéndose en su estomago y estrujándole el corazón.
-No por Dios, no así- dijo ella mientras se tapaba el rostro con ambas manos- ¿Que es lo que te he hecho Theo? Merezco la muerte, la eterna condenación. No así, no quise que murieses así.
Hermione hubiese llorado en ese momento, claro que si, el problema era que las lágrimas se le habían acabado hacia tiempo, sin embargo pronto lo haría, estas se reproducirían y lloraría. Ella, dentro de toda su nobleza y su sentido de la justicia que le hicieron oponerse a él, en el fondo jamás deseo su muerte, se sentía profundamente culpable por eso. Y menos aun deseo que un Dementor devorase su alma, pero no lo hizo, no movió un dedo para evitarlo. Y eso la atormentaría el resto de su vida.
Una figura alta, vestida con una tunica negra se desplazó ágilmente por la habitación hasta ella, no parecía que caminase mas bien estaba suspendida en el aire. "Eso" se inclinó hacia ella y se acercó a su oído.
-No es hora de arrepentimientos – su aliento frío erizó su piel. Hermione no quería mirarlo de nuevo, no podía- se hizo conmigo lo que debía hacerse. Era mi destino, así de simple.
Esa voz….es su voz.
-¿Qué eres?- dijo ella entonces atreviéndose a enfrentar el horror. Su espíritu había encontrado finalmente el valor para hacerle frente a esa situación inaudita que estaba experimentando. Hermione Granger sabia que debia ser fuerte y conservar la cabeza fría, sino lo hacia, de seguro enloquecería.
-Soy un alma en pena- dijo Theo siseando- solo eso.
Hay tantas descripciones sobre como debería lucir un espíritu, que sin duda uno, un mortal común y silvestre inteligente dudaría que alguna correspondiese a la realidad. Por supuesto, estamos hablando de nosotros, simples muggles, no vale la pena aclarar el punto.
Hermione Granger era bruja, había visto fantasmas, Hogwarts estaba lleno de ellos, La Dama de Ravenclaw, El Barón Sangriento, Nick casi decapitado, el mismo Peeves, que era un Polstergeist. Fantasmas simpáticos algunos, odiosos otros, pero de alguna manera inofensivos. Pero Theo no lucia ni se sentía como ellos, era otra cosa.
La podredumbre interior poca veces se ve reflejada en el exterior de un ser humano, una facies agradable puede esconder el alma más perturbada pero, irónicamente, a veces incluso la criatura más horrible puede estar llena de bondad en su corazón. Lo cierto es que en general, nuestra fisonomía no corresponde a lo que en realidad tenemos dentro, a nuestra alma. Sin embargo esta vez, no fue así. Llámenlo castigo o justicia divina, lo cierto es que la figura negra que estaba al lado de Hermione Granger lucia como si hubiese sido transportado desde el infierno mas maldito hasta el mundo real.
El bello rostro de Theo Nott ya no existía, ahora era un conglomerado de músculos, hueso y pedazos de piel seca adherida a su cara, seca y rugosa como si fuese pergamino, sus cuencas oculares estaban totalmente vacías, oscuras, lucían como un pozo negro sin fondo. Esta vez la podredumbre del interior de Theo Nott estaba completamente a la vista. Su calva cabeza estaba semi-cubierta con una capucha y de las mangas de su tunica se divisaban unas manos huesudas como garras, con las uñas largas y negras, manos recubiertas de la misma piel apergaminada de su rostro, solo que también, muy descoloridos y apagados, se observaban cientos de pequeñas marcas oscuras, como tatuajes, en exóticas formas de espirales y runas. Pero lo que había espantado a Hermione eran sus ojos, o mas bien la ausencia de ellos, solo la mas densa oscuridad podía divisarse en estas cuencas vacías, aun así, parecía que realmente allí estuviesen sus ojos, sin sustancia pero capaces de atravesarla. Ella tenia la sensación de que si enfocaba su mirada en ellos, perdería su alma, se hundiría en ese pozo sin fondo hasta desesperar y desaparecer. Terror absoluto era lo que estaba sintiendo. Y a pesar de ello, Hermione se sobrepuso.
Theo Nott no era un espíritu, no era un fantasma, quizás, a lo mejor, como bien había dicho, solo era un alma en pena, un espectro despojado de todo su anterior exterior atractivo, repelente, informe, condenado a vagar como consecuencia de sus propias acciones. Ese era el castigo de los designios superiores, quitarle a Theo Nott toda su hermosa fisonomía y mostrarlo tal cual como lo que era, una completa abominación, un despojo de ser humano. La miseria de su alma se había arrastrado hasta su exterior, imposibilitándolo de ocultar más nunca su negro corazón.
Nadie nunca lo creería posible, pero aun así, ella todavía seguía esperanzada en que una minúscula partícula de humanidad subsistiera en él todavía. Después de todo, Theo Nott solo había sido un hombre y tuvo derecho a equivocarse, ahora le había sido otorgada la gracia de regresar y remediar sus errores, por terribles que hubiesen sido. Por supuesto, sometido a su castigo.
Él ya había visto sus manos, pues aunque no poseyese ojos, podía ver todo a su alrededor, y presentía como debía lucir lo demás. No se inmutó, ya no posea capacidad de sorprenderse, lo aceptó como la mayoría de las cosas a las que se había sometido en vida, con resignación. En todo sus años buscando ser inmortal, descubriendo los Artefactos Infernales, sabia que tendría que pagar un precio, físico o mental. Cuando se unió a Voldemort y vio el aspecto de serpiente que poseía, sus sospechas fueron confirmadas, en el momento que su Horrocrux fuese activado, él jamás volvería a ser lo que fue. Sin embargo, tenia la sospecha de que su lamentable estado, pues prácticamente lucia como un cadáver momificado, reseco y frágil, era mas bien debido al hecho de que solo uno de los artefactos estaba activo y también de alguna manera, si bien Nott no era un fanático religioso, a algún castigo divino por ser quien había sido, un maldito en la vida y un maldecido en la muerte.
-Puedo tocarte- pidió Hermione, ya superada la sorpresa inicial. Si bien su aspecto era aterrador, algo la impulsaba a ello. Era él, estaba deforme, muerto, seco…..pero era Theo. Cuando nunca mas se esperó volver a tocar su cuerpo….estaba allí….con ella. Era un deseo enfermo, una maldita curiosidad, un anhelo sembrado con las más profundas raíces en su corazón, pero era lo que ella quería, a él.
-No lo se- respondió él mientras inclinaba su rostro hacia la mujer, manteniendo una distancia prudencial- pero creo que debería negarme. No vaya a ser que tengas una sorpresa desagradable y yo también. No se como, pero siento. Mi piel no se ve mucho, pero ahí está. También puedo ver, creo que ya te diste cuenta.
-Luces sólido- dijo ella estirando su mano pero él retrocedió.
-Creo que no soy sólido- contestó Theo con incomodidad. No quería que ella lo tocase, no quería corromperla con el tacto de su cuerpo - puedo atravesar las paredes si quiero
-¿Cómo estas aquí? Pensé que el Dementor….- ella de pronto dejo de hablar, su mente estaba en blanco, no procesaba bien la información, estaba literalmente en shock. Sin embargo Hermione Granger sabia las respuestas puesto que ella había leído los diarios- ¡Oh!…..el Horrocrux…..y el artefacto. ¡Oh Dios!, Malfoy activó el Artefacto Infernal.
-Te dije que regresaría- aclaró Theo- si mi horrocrux no era destruido. Te lo advertí ¿Por qué no lo hiciste?
Hermione lo miró con rencor.
-Tengo que responder a esa pregunta tan obvia- dijo ella, él río amargamente.
-No, tienes razón, es demasiado obvio y muy estúpido también- dijo él con resignación- eres una mujer de cualidades extraordinarias Hermione Granger y también de desafortunados defectos. Tu sentimentalismo es una de las cosas que quise de ti- "quise" Hermione se sobresaltó ¿Porque hablaba de él, de ellos en pasado? Theo la taladró con sus ojos vacuos- pero debes reconocer que no ha servido de nada. Tenias que destruirlo. Tuve la esperanza de que por primera vez en tu vida, me hicieses caso. Pero creo que contigo tengo la batalla perdida desde hace años. Eres terca como una maldita mula, ¿Sabias eso? Te digo que no me ames y te enamoras, de paso me enamoro yo también y todo se va a la mierda, luego te pido que te cases conmigo y me rechazas, te solicito amablemente que destruyas el jodido Horrocrux y no lo haces, bla, bla, bla, ¿Quién puede entenderte mujer?
-No bromees- dijo ella, sorprendiéndose por la manera de hablar de ese fantasma, ser, ente….no sabía como definirlo. Estaba muerto, ese era un hecho del que tenía constancia, ella había visto su cadáver. Pero esa cosa que la miraba con ojos muertos, tenia algo tan familiar en su personalidad, muy diferente al Theo mortifago, en esas pocas palabras que le estaba dirigiendo, por mas hirientes e intolerables que sonaran, era mas parecido al chico hosco del que ella se había ilusionado que al ser terrible y siniestro en que se convirtió. A lo mejor era una estupidez pensar así, pero esa cosa era lo más cercano al Theo original que ella había sentido en años. Estaba hablando con coherencia, no más el bruto enloquecido de los últimos tiempos, ese que solo lograba asustarla. Eso la reconfortó y le dio valor.
-No bromeo- dijo él- jamás he hablado tan en serio. Nuestro amor fue una maldición para ti. No debió haber sido, no debió haber prosperado. Debí matarlo, debí matarte en mi corazón, no dejarme envolver. Solo te desgracie la vida, Hermione. Pero era atroz, fuerte, intenso, se apoderó de mi ser. No perdí mi alma por ti, entiendes, a pesar de todo lo que hice, de todo el empeño que puse en que sucediese, en ser algo mas que un pobre ser humano, de mis atrocidades, algo en mi se aferraba como una maldita garrapata a ti. Enloquecí por ello y por eso me perdí. Por no tenerte, por hacerte sufrir y por no poder vivir sabiendo que te perdí irremediablemente por mis decisiones. Y tú, tú estuviste a punto de echar todo por la borda, intente convencerte y no lo hiciste, gracias a Merlín. No habría valido la pena, yo nunca te merecí. Solo fui un egoísta contigo. Pero sigues siendo una tonta enamorada. Por eso estoy aquí en este momento, porque tú no tuviste el valor de separarte de la única cosa que todavía tenía algo de mí en este mundo.
-¿Te atreves a darme un sermón?- dijo Hermione con rabia. Se levantó del suelo y entonces lo enfrentó- ¿Tú todavía tienes el coraje de reclamarme? ¿A mi?
-Solo te estoy ofreciendo un punto de vista razonable y realista- dijo Theo- pero tómalo como quieras.
Hermione sintió que las lágrimas se agolpaban en su rostro. ¿Cómo era capaz Theo de decirle esas cosas tan hirientes? Quizás no fuese lo mas sano del mundo, pero ella lo había amado sinceramente, quizás con algo de culpa, pero nunca, jamás, llegó a considerar ese sentimiento algo sucio y repugnante, solo era simplemente un imposible.
-¿Es posible que estés arrepentido?- preguntó ella en voz muy baja- de nosotros.
-No- dijo él- de lo que sentí, nunca. Pero me arrepiento de no haberte dejado ser feliz. Debí renunciar a ti mucho antes.
-Eso es una estupidez a estas alturas- ella hacia el intento de verlo completamente en la oscuridad, pero ahora solo divisaba una forma negra parpadeante, como si fuese una pantalla de televisor mal sintonizada. Desistió de tocarlo, en ese momento se veía menos sólido que minutos antes.
-Lo dices porque todavía me quieres y de alguna forma me extrañas- dijo él- con la cabeza fría, cuando pasen los años, te darás cuenta de tu error. Y me odiaras, seguro que lo harás.
-¿Y tú no eres un tonto enamorado?- preguntó ella.
-Alguna vez lo fui- fue la respuesta de él en tono sepulcral- pero los muertos no tenemos derecho a sentir amor- muy en el fondo, él estaba mintiendo, pero había tomado una decisión con respecto a ella hacia mucho tiempo y no iba a cambiar de posición después de muerto- Soy pero no existo, estoy aquí debido a una copia de mi alma que reside en un horrocrux, mi otra alma, su gemela, la original, esta siendo devorada por un dementor en estos momentos y será así toda la eternidad. Siento como grita, como desespera, lo siento en cada molécula de esto que soy ahora. No existo, pero estoy.
-¿Duele?- preguntó ella, el asunto del Dementor era algo que la azoraba a niveles inimaginables. Si él hubiese muerto de otra forma, estaría dolida pero más tranquila, solo de imaginarse…...
-Duele como el infierno- respondió Theo- Y no se que pasara ahora. El mecanismo infernal ha sido puesto en marcha. El imperdonable regreso, su alma maldita habita de nuevo este mundo. Tiene cuerpo físico, gracias a su Horrocrux, pero aun así, no deja de ser un espectro- Hermione contuvo el aliento al escucharlo, él hablaba de si mismo en tercera persona, como si verdaderamente hubiese desaparecido de la faz de la tierra. Sin embargo era él, a pesar de su aspecto, era su personalidad, su voz, estaba allí con ella en esa habitación- Pero no se lo que pasara si se activan todos los artefactos o si el mecanismo infernal sigue funcionando. Lo cierto es que para destruir ahora este, tenemos primero que destruir a los demás. Parara cuando ya no haya energía oscura. Y esta proviene y es generada por el Artefacto Infernal. Cuéntame que ha sucedido. ¿Leíste los diarios? ¿Dónde están?
-No tengo los diarios- dijo Hermione bajando la cara un poco apenada. Eso, si era completa responsabilidad de ella, haberlos perdido. No pudo ver la expresión de Nott puesto que él cubrió completamente su cara con la capucha, sus movimientos eran lentos, algo torpes, como si estuviese acostumbrándose donde estaba ubicada su cabeza y el resto de sus miembros- Draco Malfoy y Severus Snape me los robaron. Tenías razón, Abraxas Malfoy dejó tu encuentro con él en el pasado por escrito y creo que lo subestimaste, sabia de que se trataba el asunto, lo que era un Artefacto Infernal y para que servia. ¿Cómo has podido ser tan descuidado respecto a esto Theo?
Theo no pudo dejar de reprimir una carcajada, ella levantó una ceja incrédula.
-Directo al grano como siempre- dijo él después que terminó de reírse- Es bueno saber que superaste el ataque de pánico. Lamento el espectáculo circense, pero ahora no me gusta la luz y el frío parece que viene conmigo de manera natural.
Hermione Granger era una mujer practica, quizás eso era lo que mas le gustaba de ella a Theo, la sensatez llevada a su máxima expresión. Aun cuando no fuese una demostración de cordura enamorarse de él como lo hizo, ella tenia esa cualidad de enfrentarse a cualquier cosa, sin dejar que el miedo nublase sus perspectivas. Sabía separar las prioridades de los asuntos superfluos. Habían entrado en el asunto que realmente importaba, el de los Artefactos, las otras consideraciones deberían ser apartadas a un lado, igual, él estaba muerto, era una especie de espectro, una cosa que no debería sentir nada de nada. El romance no estaba en la lista de prioridades de ninguno de los dos ante la insólita situación que estaban viviendo, aunque sus respectivos corazones estuviesen a punto de salirse de sus pechos. Él estaba muerto, los muertos no sienten, pero aun así Theo Nott estaba emocionado por verla. Hermione suponía que él había olvidado todo esos sentimientos, por supuesto, ella de nuevo estaba equivocada. Pero Theo no la saco de su error.
-Tienes razón, Abraxas Malfoy resulto ser impredecible y mas astuto de lo que me imaginaba- contestó Theo- sin embargo la otra posibilidad es que a Voldemort se le hubiese ido la lengua.
-Voldemort jamás hablaría de los Horrocruxes a nadie mas que no fueses tú, era su secreto mas preciado, solo te lo dijo porque le convenia- replicó Hermione-¿Por qué entonces habría de mencionar los Artefactos Infernales a otro? Tu Señor Tenebroso no fue ningún imbécil
-Te sorprenderías de la idiotez proverbial de Tom Riddle, Hermione. Por otro lado, Bellatrix Lestrange sabia que existía el Artefacto aunque nunca le fue revelado su propósito en teoría- explicó Theo- ella me ayudó a esconderlo y protegerlo. Voldemort también le dio un Horrocrux para guardar, ese que ustedes robaron en Gringotts. No es descabellado pensar que ella sabe algo. ¿Dónde está? ¿La mataron?
-Está en Azkaban- contestó Hermione- la ejecutaran mañana.
-Debo buscarla- contestó Theo- de alguna manera tengo que hacerlo, hablar con ella, puede darnos algunas respuestas. El tiempo se agota, no se cuanto mas podré permanecer visible. De hecho, es muy poco lo que se de mi nueva condición. No hay un precedente, Voldemort al morir tenia varios Horrocruxes es cierto, esto evitó que su alma desapareciese, pero no poseía forma visible porque no conocía la existencia de los Artefactos Infernales, lo supo mucho después por mi.
-Eso ya lo suponía- contesto Hermione amargamente. Era obvio que si había algún culpable de todo ese disparate, eran tanto Voldemort como Theo Nott.
-Luego utilizó sangre de Potter y huesos de su padre para regresar físicamente, yo no tengo esa prerrogativa, mi padre está desaparecido- ella dio un respingo, esas palabras fueron frías, directas y lo mas importante, esclarecedoras, no necesitaba preguntar nada, sabia que si él necesitaba desmembrar el cuerpo de su padre para obtener algún beneficio, lo haría sin dudarlo un instante y lo mas importante, sin ningún remordimiento, Theo continuo su explicación- No se como funcionó el asunto de los Horrocruxes con Voldemort que evitó que muriese por efecto de un Avada la primera vez, cuando tu amigo"Harry" era un niño, no lo se, o quizás fue debido a que Voldemort tenia seis Horrocruxes y yo solo tengo uno. A lo mejor si no me hubiese muerto por culpa de un Dementor, hubiese permanecido de alguna forma, como lo hizo él, sin necesidad del artefacto. De hecho algunas teorías dicen que con El Beso no mueres, pero yo morí, lo se. Y si he vuelto de esta manera, a sido por efecto del Mecanismo Infernal del Artefacto. Pero todo son conjeturas, algo como esto no a sucedido en la historia y yo tenia la esperanza de que no sucediese jamas.
Hermione se sorprendió un poco, jamás había visto al Theo Nott adulto dudoso. Nunca, él siempre tenía una solución para todo. De alguna manera, eso la alteró, si la persona que supuestamente mas sabia de ese asunto, no tenia las respuesta para todas las situaciones que se derivasen de este, ¿Qué demonios harían?
-¿Qué te hace pensar que ella te dirá algo?-preguntó Hermione con curiosidad-¿A ti, que siempre fuiste su rival por la atención de Lord Voldemort? ¿O me equivoco?
-Créeme- dijo Theo hosco- no quieres saberlo.
Hermione sintió como si miles de puñales le atravesaran el corazón. Lo conocía muy bien, podía leer entre líneas cualquier cosa que le dijese, la ceguera de Hermione con Theo Nott era selectiva, se reducía solo a la dimensión de lo que él era y lo que sentía, de resto podía adivinarle cualquier cosa. De pronto tuvo muchas cosas claras, demasiadas. Al parecer entre esa mujer y él, había mas cosas que simple camarería de mortifagos.
-No le des mas vueltas- dijo Theo dándose cuenta de la evidente molestia de Hermione. No tenía que adivinar mucho el motivo, ella estaba consternada, quizás algo…celosa. Para lograr tranquilizarla un rato, agregó- No me acosté con ella.
Theo Nott no entendía como un inútil detalle como ese, lograba abrirse paso en una conversación tan importante. Que pérdida de tiempo. Era cierto, técnicamente, no se había acostado con ella, Theo padecía de impotencia en lo tocante a Bellatrix Lestrange, esa mujer jamás hubiese podido provocarle una erección. Nunca se le antojaron las perras fáciles, duras como Bella, no, a él le gustaban las mujeres femeninas y dulces, como Hermione. Lo que había sucedido era otra cosa muy diferente, mucho más perturbadora.
-Yo no he sugerido nada de eso- replicó ella con rabia, al ver que era transparente como el agua para él.
-Pero te lo imaginaste. Yo no puedo decir lo mismo de Weasley- dijo Theo agriamente. El comentario se escapo de sus labios, no era su intención enrollarse en una conversación sobre sus relaciones o mas bien la relación de Hermione con otro hombre, pero no lo pudo evitar, aun sentía hervir su inexistente sangre por eso- ¿No es así?
-Ahora vas a decirme que nunca te acostaste con nadie- replicó ella.
-De hecho lo hice, gracias a Merlín, hubiese sido un poco patético morir virgen- contestó Theo- pero eso no es tu problema. Yo te amaba, pero ya que tú nunca estuviste disponible, tenía que desahogarme de alguna manera, además el sexo y el amor son dos cosas bien diferentes, creo que deberías saber eso.
-Tampoco lo mío es tu problema- Hermione estaba roja de la furia.
-Cierto-dijo Theo, si era cierto ese asunto lo ofuscaba, pero como siempre encontró la calma en el lugar menos pensado, en su propio razonamiento, es decir, ellos dos nunca fueron oficialmente nada, solo se amaron en la distancia, era lógico que ella se hubiese encariñado con otro y él se hubiese acostado con otras mujeres, el humano era un animal de necesidades y entre las mas importantes esta el sexo- no lo es, pero aun así me dolió. Sin embargo, contabas con mi bendición al final, es bueno que lo sepas. ¿Por cierto? ¿Ya te casaste con él? ¿Como estuvo la boda? ¿Ya hay algún mocoso pelirrojo en camino? Por cierto ¿Que día es hoy?
-A veces te odio tanto- dijo ella con furia. En su fuero interno, los únicos niños que ella alguna vez deseo con toda el alma eran los que le debió haber parido a Theo Nott, si las cosas hubiesen sido distintas, si él no hubiese sido el engendro del demonio en que se convirtió. El muy desgraciado lo sabia, y la torturaba con eso. Causa y consecuencia de amar a Theo Nott. Te conviertes en masoquista.
-Eso es cuento viejo Hermione, ¿Te casaste?- volvió a preguntar- no es que importe mucho en los actuales momentos, mejor dicho ni se para que lo pregunto, puesto que no me afecta en lo mas mínimo, yo nunca fui tu opción numero uno, es mas, ni siquiera fui una opción para ti, me lo dejaste muy claro.
-Yo te dije que te amaba cuando solo era una niña- contestó ella furiosa- y tú me pediste que lo olvidara. Después…….simplemente fue imposible.
Ellos dos estaban abriendo algunas viejas heridas, ella no podía perdonarle lo que alguna vez había sido, él no podía perdonarle que lo amase y nunca aceptase por completo en lo que se había convertido y que de paso, se hubiese ido con otro. Theo Nott siempre esperó de ella amor incondicional o en todo caso que lo odiase definitivamente cuando finalmente se descubrió quien era en realidad el misterioso Theo Nott, la mano derecha de Voldemort, pero no esa ambigüedad de sentimientos que ella le ofreció, algo que siempre detesto, su eterna indecisión. Hermione Granger siempre quiso escuchar de él alguna palabra que demostrase su arrepentimiento y su humanidad, para ella justificar de alguna manera que lo siguiese amando a pesar de todo. Conflicto de intereses, nada más.
Aun así él tuvo la delicadeza de dejarle decidir su destino y lo más importante, no mató a Ron Weasley. Ella tendría que estarle eternamente agradecida por eso. Pero más bien, parecía que Hermione Granger lo odiaba por ello, por no tomar la decisión de llevársela aun en contra de su voluntad, raptarla y hacerla su mujer. A algunas mujeres les gusta que los hombres tomen la batuta, algún gesto que demuestre la intensidad de su amor, ella se habría resistido, pero quizás al final, se hubiese entregado, estaba enamorada, así de simple. Pero no contó que Theo Nott pocas veces se dejaba arrebatar por sus sentimientos. Lastimosamente para ella, él veía las cosas desde muchos puntos de vista y en general tomaba la opción menos complicada, en este caso, esperar a que ella decidiese, no quería obligarla, deseaba que ella cediese por voluntad propia, sino, no tendría ninguna gracia. Y Hermione aparentemente había elegido a Ron Weasley y no a él. Fin del gran dilema.
-No- dijo ella- no me casé y tampoco lo haré. Terminamos.
-Yo pensé que tú querías …por eso yo…..bueno no tiene sentido ahora hablar de eso- fue lo único que comentó Theo un poco sorprendido. Él estaba seguro que ella se casaría, quizás no por amor, pero Weasley le ofrecía estabilidad, algo que ella deseaba con vehemencia y sobre todo, esa boda no representaba un gran conflicto moral para Hermione Granger. Inexplicablemente, a pesar de que la conocía muy bien, Theo suponía que ella había tomado la salida fácil, ese matrimonio. Pero al parecer, no lo hizo, de alguna manera escuchar de sus propios labios que había terminado el compromiso, no lo decepcionó. Y, después de todo, si a ver vamos, ella nunca había amado a Ron Weasley, Theo lo sabia muy bien. Distinto hubiese sido la situación si ella….hubiese sentido algo por los dos, amor por ambos. Theo Nott no podía sentir escalofríos, pero algo parecido le recorrió la columna vertebral. Solo………..un mal presentimiento.
-Fue por ti- dijo ella- no pude hacerlo por ti.
-Estamos saliéndonos del tema- dijo Theo sabiendo que esa conversación no conduciría a nada, como siempre- me siento agotado, consumido, no puedo permanecer visible mucho tiempo. Tengo que acostumbrarme a mi nueva …situación. Se que puedo hacer algo de magia…pero no se a que nivel. Hermione Granger, me tienes donde siempre quisiste, ahora soy una serpiente desvalida y dependiente absolutamente de ti.
-Vete al diablo Nott- dijo ella secamente, Hermione sabia que él detestaba que lo llamase por su apellido, pero ella no podría soportar mas comentarios puntillosos, estaba al borde de un ataque de nervios- No bromees con esto por favor, me desesperas.
- Yo… querida….soy el diablo- respondió Theo con un dejo de burla- ¿Dónde esta el horrocrux?
-Enterrado debajo de la cocina- contestó Hermione.
-Llévalo contigo- dijo Theo, luego al observar el estremecimiento que recorrió el cuerpo de Hermione, agregó- tranquila, no pasara nada. Yo estoy aquí, su función ha terminado, pero no se que puede suceder si…..
-Se quedara en donde está- dijo ella cortándolo en seco- no soporto tenerlo encima.
-Bien no lo lleves – dijo Theo- veré la forma de tomarlo en mis manos.
-¿Fue Remus Lupin?- preguntó Hermione con los labios temblorosos. Sin embargo fulminó a Theo con la mirada. Él tardó un momento en captar la intención de la pregunta, por supuesto, el horrocrux, él tenso los labios, luego de un rato respondió.
-Si- dijo Theo secamente.
-Nunca te lo voy a perdonar- dijo Hermione con amargura- jamás.
-Pues tendrás que vivir con ello- contestó Theo tajantemente- si te sirve de algo, la mayoría de las cosas que hice tampoco yo me las puedo perdonar después de haberlo analizado un poco en mi nuevo estado. Pero tenia que hacerlas, era mi objetivo. Así funciona mi mente y me sorprende que aun te preguntes los ¿Por qué? Te responderé, simplemente fue porque me dio la gana- Hermione lo miró con horror- Perdóname, fui algo brusco, digamos que fue muy conveniente. Necesitaba un alma pura y fue la primera que me encontré en el camino que servia para tal fin. Cuando lo conocí en tercero en Hogwarts, aunque fuese un licántropo, me di cuenta de que realmente era un buen hombre. No fue fácil, ninguna muerte lo es, pero fue la decisión correcta. Fue en la batalla de Hogwarts, yo tenía diecisiete años y fue la primera vez que mate. Por eso es que estoy aquí, el Horrocrux hecho con él funcionó perfectamente tal cual como yo y Voldemort lo habíamos previsto.
-¡Tenía un bebé!- gritó ella con impotencia.
-Lo mate a él, no al niño- contestó Theo haciendo gala de su implacable lógica- y no diré absolutamente mas nada sobre ese asunto. No quiero molestarte. Funcionó y eso es lo importante.
Hermione no añadió mas nada a ese comentario. Había creído que ya había oído lo impensable, pero Theo Nott definitivamente le daba otra definición a la palabra inconcebible. Pero aun así, si bien su racionalización sobre ese asesinato se le antojaba dantesca, no dejaba de tener algo de razón. No podía negarlo, había resultado. Hermione se apretó las sienes con ambas manos, no podía justificarlo, ni en nombre del amor que le había tenido, por Merlín, que no iba a empezar a justificarlo ahora justo en ese instante.
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Narcissa Malfoy estaba sentada al lado de la cama de Draco quien estaba sentado en esta, con la espalda apoyada en unos almohadones. Su respiración había mejorado notablemente, algunos vendajes cubrían su pecho, Snape tenia razón, una costilla rota le había perforado un pulmón. Habían tenido que llamar a un medimago privado para que solventase la situación. A Draco se le ofreció ser anestesiado, pero él se negó rotundamente, quería conservar la cabeza clara, ya tenían los diarios, ahora encontrarían los demás artefactos.
Snape y Bellatrix Lestrange hablaba en susurros al otro lado de la habitación. El hombre tenía algunos de los diarios en sus manos.
Draco hojeaba los otros ante la mirada estupefacta de su madre. No entendía como su hijo se había embarcado en esa locura. Mientras tanto Severus Snape trataba de explicarle lo esencial de esas maquinas a Bellatrix, a quien la codicia se le salía por los ojos.
-Esto puede devolver a mi Señor Tenebroso- exclamó ella eufórica.
-Eso no lo sabemos- contesto Snape maldiciendo el hecho de que no había tenido más remedio que contarle todo a esa mujer. Después de todo se lo había ganado, Bellatrix había activado la Horribilus Machina-tu querido señor tenebroso murió dos veces. No creo que un alma soporte tanto.
-Pero puede haber una posibilidad- dijo Bella, Snape negó con la cabeza, no estaba seguro, esperaba que una cosa tan atroz no sucediese-¿Imagínalo Severus? Lo que te dará mi señor, si sabe que eres el principal responsable de su regreso. Serás poderoso, mejor dicho seremos poderosos más allá de lo que alguna vez hallamos deseado.
-Creo que no caeré en ese juego otra vez- contestó Snape con una sonrisa de circunstancias. Bella bufó.
-No estoy jugando Snape- dijo ella- en todo caso si mi señor no vuelve, alguna utilidad más allá de devolverle la desabrida esposa a mi sobrino tendrá que tener. Pudiésemos incluso……
-¿Hacernos del poder nosotros? No seas tonta, primero debemos ver que es lo que pasa- dijo Snape levantando una ceja. Inesperadamente Bella se acercó a él, tomó los antebrazos del hombre con ambas manos. Severus Snape se sintió mareado por el intenso perfume de pachulí de la mujer, no, no era pachulí, era almizcle. Lo cierto es que ella lo taladró con sus ojos grises y acercó sus labios a su oído, seguidamente mordió su oreja con fuerza y luego le lamió la mejilla lánguidamente, Snape entonces apretó sus brazos con fuerza descomunal hasta hacerle daño. Bella aguantó estoica, parecía incluso que lo disfrutaba.
-¿No quieres discutir esto en un lugar mas privado? Como mi habitación- le dijo ella en su oído, su voz era ronca, ya no mas aquellos chillidos aniñados, ahora sonaba como lo que era, una mujer, atractiva por demás. El sexo como instrumento de manipulación no era un método raro entre los antiguos mortifagos, pero lo extraño de la situación, era que Bellatrix Lestrange era conocida por no gustarle las relaciones intimas mas que con su esposo y Voldemort, sin embargo corrían los rumores que a veces Nott iba a su habitación y se encerraba con ella toda la noche, pero por lo que contaban, el asunto entre ellos era algo mas mental que cualquier otra cosa, al parecer se divertían leyéndose la mente y observando sus respectivas atrocidades. Snape ocultó muy bien su sorpresa ¿A que diablos venia todo ese teatro?
Severus Snape la apartó de su cuerpo con lentitud y elegancia. No le quitó la mirada de encima, su rostro era imperturbable como una piedra. Bella era como los animales salvajes, olía la adrenalina, era de rigor permanecer inmutable a toda su aura maligna.
-Bella- dijo con sorna- no creo que estés tan loca como para provocarme. Sabes yo soy un poquito difícil de manejar y respecto a algunos asuntos……..no creo que yo sea tu tipo.
Bellatrix se río a carcajadas ante el comentario.
-Si- dijo ella- tienes razón, eres aburrido y soso como la mayoría de los hombres que conozco. De seguro que te encantaría que te cabalgase un rato Severus, para variar. Pero no, yo estaba pensando más bien en otra cosa, como darle algo de emoción a nuestra charla.
-Déjalo ya- dijo Snape.
-Voy a la biblioteca- dijo ella un poco molesta, el muy imbécil la rechazaba y de paso la mandaba a callar - le arrebató uno de los cuadernos- me llevare esto. Luego compararemos notas.
Bella salió dando un portazo de la habitación.
-¿Qué rayos fue eso?- preguntó Draco desde la cama, quien no había perdido detalle de la escena.
-Una mujer que no acepta un no como respuesta- dijo tranquilamente Snape.
-¿No estarás pensando acostarte con mi hermana?- exclamó Narcissa escandalizada.
-No estoy tan loco- contestó Snape haciendo un gesto con la mano para restarle importancia al asunto- ni tan desesperado. Bonita por fuera, podrida por dentro, esa es Bella.
-Veré que esta haciendo- dijo Narcissa incorporándose de su silla, le dirigio una mirada furibunda a su hijo- No entiendo como diablos la sacaron de Azkaban ni tampoco que demonios pretenden hacer. Esto no me gusta nada Draco y menos aun que te deshicieras de tu cabello, pareces un presidario. En estos momentos, una imagen vale más que mil palabras, no podemos mostrarnos derrotados. Debemos recuperar nuestro prestigio, demostrar que podemos integrarnos al nuevo orden mágico y entonces, tú decides lucir como un delincuente
-Yo también te quiero mamá- respondió Draco hosco. Se había cortado el cabello al ras del cráneo esa misma noche por comodidad, ahora solo se divisaban unos pocos cabellos rubios claro. De esa forma su rostro, sus facciones duras pero estilizadas eran más visibles, se destacaban sus ojos color gris acero, grandes, intensos, adornados por unas pestañas casi blancas. Estaba muy pálido y ojeroso y ciertamente parecía un prisionero recién salido de un campo de concentración nazi. Narcissa le lanzó una mirada reprobatoria. Ella era su madre, no dejaba de tener inquietud al verlo así, algo en él le daba la impresión de que era como una bomba a punto de estallar. Para nada una actitud proveniente de un Malfoy.
- ¿Dónde está Bella?- preguntó Narcissa con fastidio. Y para colmo, tenia que vigilar a su hermana, para que no diese al traste con sus aspiraciones dejandose llevar por su instinto asesino.
-En la biblioteca- contestó Snape.
Después que Narcissa saliese de la habitación, Snape se sentó en la silla que ella había dejado vacia.
-¿Qué te parece?- preguntó Draco- El maldito artefacto al parecer esta funcionando y Astoria no vuelve.
-Al parecer tienen que funcionar todos al unísono para que los muertos regresen- dijo Snape lanzándole una breve ojeada al diario que aun tenia. Era una tortura sacar algo en limpio entre tanta escritura desprolija y comentarios desordenados, pero tenian toda la noche intentándolo. Si alguna vez dudo de la cordura de Theo Nott, esos documentos demostraban que definitivamente era un tipo inteligente pero demente. Y no estaba seguro todavia de querer que todos funcionasen, algo alli no olia bien.
-Tarea difícil- exclamó con disgusto Draco. Ese asunto cada vez estaba más complicado. Sin embargo lo prometido era deuda. La traería de vuelta aunque tuviese que diezmar al mundo.
-Difícil pero no imposible- dijo Snape- lo mas increíble de todo es que al parecer Bella dio con la clave para hacerlo funcionar. A veces ser un poco irascible trae beneficios.
-Nott no menciona como hacerlo funcionar en los diarios- dijo Draco- es obvio que no deseaba compartir la información con nadie. No creo que Granger posea esa información. Eso es punto para nosotros.
-Hermione Granger no es ninguna tonta- dijo Snape- ese giratiempo que le quitaste tiene un gemelo. Lo se porque los estudie hace años en el ministerio, fueron mi tesis doctoral. A donde sea que vayamos puede seguirnos y viceversa.
-No sabia que eran dos- dijo Draco.
-No importa- contestó Snape- lo importante es que tenemos uno. Draco, no existen mas giratiempos en este mundo. No queda nadie con el conocimiento necesario para crearlos de nuevo. Y las únicas dos personas que tuvieron la capacidad de inventarlos están muertas.
-Grindelwald y Dumblendore- contestó Draco de manera automatica. Snape había estado toda la noche explicándole el asunto, repitiéndole algunos aspectos importantes hasta la saciedad. Solo dejó de hablar cuando el medimago estuvo presente curandolo. Nadie había pegado el ojo esa noche y menos aun cuando supieron que Bellatrix había activado el Artefacto Infernal gracias a un Avada Kedavra, por otro lado, parecía ser el método mas obvio. La muerte conjurada por una maldición mortal.
-Exactamente- dijo Snape- a Lord Voldemort nunca le interesó el tema, lo consideraba demasiado extravagante para ser un asunto serio, sino hubiese sido así, otra hubiese sido la historia creeme. Existen riesgos al viajar en el tiempo, las paradojas. No debemos intervenir de ninguna manera en los acontecimientos, las consecuencias serian impredecibles. Nos limitaremos a buscar los Horrocruxes.
-¿Por qué viajar en el tiempo?- preguntó Draco- porque no mejor buscarlos en el presente y activarlos. Si Granger tiene el gemelo, nos seguirá.
-La razón no la se- dijo Snape- pero si Nott lo estipuló de esa forma, algún buen motivo debe haber. Sin embargo tu idea no es mala, hay que buscarlos también en este tiempo. Pero Granger va a pegarse como una lapa a nosotros, estas conciente de ello ¿No es así?
-Entonces, al final, tendré que pelear contra ella- dijo Draco Malfoy en voz baja, parecía un poco incomodo con la perspectiva de enfrentarse con ella de nuevo.
-¿Pensé que querías matarla?- respondió Snape reprimiendo una sonrisa cínica.
Draco lo miró con furia y entonces se decidió.
-Debo irme un rato- Draco se levantó de su cama y empezó a vestirse rápidamente- Tengo algo que hacer.
-¿A dónde vas?- le preguntó Snape, sin embargo lo conocía, a ese chico que había cargado en brazos cuando era un chiquillo, sabía lo que se disponía a hacer y esta vez no se lo impidió. Era tan fácil para él, Severus Snape, reconocer algunas debilidades del sexo masculino, que a veces se sorprendía de si mismo.
-A cometer otra insensatez- respondió Draco entre dientes, antes de salir de su habitación apresurado.
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-Me asusta tu sinceridad- dijo ella finalmente, después de terminado su debate mental.
-No- contestó Theo- no es solo mi sinceridad lo que temes. Te da miedo todo de mi y por eso jamás pudiste aceptarme en tu vida. Te entiendo Hermione, por supuesto que lo hago. Tú y yo tenemos puntos distintos de ver las cosas. Más bien, tú tienes la ética clavada en tus neuronas y yo carecí completamente de ella.
-Y ahora Theo- dijo ella con ironía- después de todo lo que ha sucedido ¿Aun todavía sigues siendo un completo amoral? La muerte es una buena manera de aprender algunas cosas ¿No te parece?
-Es cierto lo que dices- dijo Theo dolido, sintió sus palabras como veneno, le golpearon su podrido corazón- pero solo te diré: espera y veras. Los hechos son mejores que mil palabras.
-Eres tan orgulloso que te cuesta aceptar en voz alta que en el fondo estas arrepentido- dijo ella, por supuesto, de nuevo leyó entre líneas, eso la alivio un poco, él estaba verdadera y absolutamente arrepentido pero se negaba a aceptarlo con palabras, sin embargo, eso hizo que su coraje no disminuyese. Ciertamente, él podía ser mas terco que ella- lo analizaste con tu prodigiosa mente, te diste cuenta que metiste la pata hasta el fondo y puesto que no tenias manera de arreglarlo, porque sabias que jamás tendrías la oportunidad ni el tiempo, debido al hecho de que tu cabeza decapitada era lo que todos querían, acudiste a la buena de Hermione para que expiase tu arrepentimiento. ¿Por qué será que no me sorprende?
-Jamás te obligue a nada- dijo él- lo deje a tu conciencia.
-Tú sabias que después de saber eso, jamás lograría dormir tranquila hasta terminar lo que empezaste- contestó Hermione elevando cada vez más su tono de voz.
-Hermione- dijo amenazante Theo- basta. No quiero una pelea, no otra más, no ahora.
-Se lo que hiciste- dijo ella- lo leí.
Theo mantuvo la boca cerrada, de nuevo una expresión de inconformidad se traslució en su cara.
-¿Cómo pudiste?- preguntó ella vehemente- es horrible, espantosa esta historia. ¿Cómo pudiste matar a tanta gente? ¿Cómo demonios se te ocurrió buscar esos Artefactos Infernales? Lo alteraste todo, pusiste en peligro nuestro mundo.
-De la misma forma que lo hice- dijo él- ahora que estoy aquí estoy mas que dispuesto a resolver todo este enredo.
-¿Cómo pudiste?- repitió Hermione.
-Poder- dijo él cansinamente- eso que mueve el mundo, lo que determina la historia. Poder absoluto. ¿Necesito darte una clase de política Hermione? No perderé mi tiempo. Ah, por cierto, el tiempo…que interesante- la expresión de Theo cambió totalmente, Hermione vio como desviaba su atención a aquella singularidad que tanto la azoraba.
Los dos fijaron su mirada en el reloj en la pared de la sala. Hermione de nuevo sintió escalofríos. Eran tan anti-natural ver ese maldito reloj retrocediendo, le parecía que el universo estaba en cuenta regresiva, camino a su destrucción.
-¿Lograste obtener un giratiempo?- preguntó Theo mientras observaba con algo de macabra fascinación las manecillas del reloj, eso era un evento que le provocaba curiosidad, de hecho con los Horrocruxes activados, cualquier cosa podría pasar, algún fenómeno contra natura, de hecho, lo estaba experimentando en carne propia, él mismo, de alguna forma, había regresado de la muerte.
-Si, lo robé- dijo ella- tiene un gemelo, Malfoy me quitó el otro, mientras estaba a punto de matarme.
-Entiendo entonces que tienen los diarios y un giratiempo- dijo él dubitativo-¿Por qué Malfoy quería matarte?
-Me culpa de ser tu cómplice- dijo Hermione- por la muerte de su esposa.
-Supongo que tendrá sus buenas razones, mas bien las equivocadas- contestó Theo sin darle mucha importancia al asunto, ya sabia lo que se proponía hacer Draco Malfoy, no necesitaba a Hermione para comprenderlo.
El escurridizo Draco. Un mortifago de segunda, así siempre había sido considerado por Voldemort. Nada mas lejos de la realidad, Theo sabia que Draco Malfoy no era lo que aparentaba ser, no era cobarde ni tampoco un inútil, mas bien era un hombre con una fuerza de voluntad arrolladora y una capacidad de sobrevivir innata, además de buen luchador, pero ocultaba sus dotes de los demás, con la mejor de las intensiones, en medio de una guerra, a veces menos es mas. Si Voldemort no confiaba en él, jamás le daría misiones peligrosas. Una muy buena manera de mantenerse a salvo. Malfoy había demostrado que poseía más rasgos Slytherin que la mayoría de los mortifagos, cualidades tales como una astucia desbordante y la habilidad para salvarse el pellejo. Lastima que tanta demostración de inteligencia la hubiese tirado al diablo al final de la guerra, sin embargo Theo no dejaba de admirar su valentía, él lo había traicionado uniéndose a la Orden del Fénix y ahora se disponía a activar todos los Artefactos Infernales, el hombre al fin se había sacado los cojones de donde los tenia bien guardados. Sin duda un digno oponente, para ella y para él.
- Esos dos son de cuidado- comentó Hermione- Snape me salvó de que Malfoy me matase pero me hechizo con un Imperius.
-Apartaremos del camino a Malfoy y a Snape- fue la respuesta de Theo. A Hermione le entró la zozobra, apartados en boca de Theo significaba muertos. Ella no deseaba matar a Malfoy por intentar como un loco recuperar a su mujer, de hecho se sentía un poco trastornada por eso, esa mirada de dolor de él no se la podía sacar de la cabeza. Definitivamente asesinarlo no estaba en el plan. Mejor dicho ella no lo mataría a menos de que él atentase de nuevo con su vida. En cuanto a Snape, incluso estaría dispuesta a escuchar sus explicaciones. La idea en todo caso, seria enviarlos a Azkaban.
-¿Qué fue lo que pasó con Astoria Malfoy?- dijo Hermione de pronto molesta- ¿Por qué demonios atacaste a una mujer embarazada? Puedo creer cualquier cosa de ti, pero necesito saberlo ¿Por qué?
Theo frunció sus labios y apretó las manos en puño a ambos lados de su cuerpo. Había esperado miles de recriminaciones, de hecho, ella siempre fue bien tajante con él, su desacuerdo siempre fue público, no lo ocultó nunca, incluso ella testimonio contra él en su juicio. Por supuesto, fue una sorpresa para Hermione que lo condenasen al Beso del Dementor cuando otros secuaces de Voldemort habían recibido cadena perpetua, lo sabia, lo había visto en su desesperada mirada. Él la entendía, pero sin embargo, no dejaba de ser molesto ser juzgado a cada instante, aunque lo mereciese. Ese asunto en particular, esa muerte, era algo que le daba vueltas en su cabeza, puesto que no fue algo planeado. Y a Theo, las situaciones que se salían de sus esquemas pre-establecidos, no le gustaban en lo absoluto. Por un momento sintió la tentación de confesarle la verdad, demostrarle a ella, que él no era infalible, aunque quisiese demostrar todo lo contrario. Pero no lo hizo, si jamás vivo expuso sus debilidades y sus demonios interiores con ella, no lo haría muerto. Hermione se quedó esperando la respuesta, él no le explicó absolutamente nada en esta ocasión.
-Fui condenado al Beso del Dementor por todos mis crímenes- la voz de Theo era dura, implacable- de alguna manera recibí y aun sigo recibiendo mi castigo. Fui condenado y ajusticiado, por ti, por todos. Como consecuencia, mi alma será devorada por la eternidad, aun aquí donde estoy, siendo un espectro generado por el Artefacto Infernal gracias al Horrocrux, los escucho, revolviéndose en mi cabeza, los gritos de mis victimas, sus suplicas, una y otra vez. Mi tortura jamás terminara y creo que eso debe bastar para ti. No me llevaras a juicio de nuevo Hermione Granger. Morir una vez fue suficiente para mí.
-Theodore…yo- Hermione se llevó una mano a la boca y ahogó un gemido. Esas terribles palabras estaban impresas de la más absoluta verdad.
-No aspiro tu perdón- dijo él-pero necesito tu confianza. Sin ser merecedora de ello por supuesto. Mi intención no era regresar ni tampoco es permanecer aquí, eso esta mas que claro, por eso te di mi Horrocrux para que lo destruyeses y por eso te ofrecí el conocimiento de todo lo demás- ella asintió- el objetivo ahora es destruir los Artefactos Infernales y para ello debemos confiar uno al otro sin reservas, como nunca antes lo hicimos mientras yo estaba vivo. Entendido.
-Si- dijo Hermione con renuencia- déjame aclararte algo Theo, aquí la que manda soy yo. Tengo una gran ventaja sobre ti, estoy viva.
-Nada me gusta más que verte dispuesta a asumir el control de la situación. Me someteré a ti, te lo debo, pero las decisiones importantes serán en conjunto. Tú estas viva, pero me necesitas. Siéntate, no tenemos tiempo, en cualquier momento volveré a desaparecer y no se cuando podré volver, necesito energía oscura, la que genera el Horrocrux en el ambiente, la que hace que tu simpático reloj ande al revés, no puedo permanecer visible mientras me "recargo" o eso creo- dijo Theo mientras se desplazaba por la sala al sillón que anteriormente había ocupado, no sin provocarle inquietud a Hermione y algo de terror verlo prácticamente volando a un centímetro del piso- tú y yo haremos planes para el futuro, de nada sirve hurgar en ese pasado con Astoria Malfoy, donde ya nada puede hacerse. Nuestro objetivo es una clase muy diferente de pasado y de futuro. Ella y el niño murieron, y es nuestra misión que permanezcan de esa manera, muertos, por el bien de la humanidad.
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A las cuatro de la tarde, Hermione aun no había abandonado la sala, paso todo el día allí acostada sobre el sofá, llorando a mares, mucho después de que Theo desapareciese, empezó a analizar todo lo escuchado y la situación en la cual estaba inmersa. No podía negarlo, verlo aparecer había sido un alivio y una tortura al mismo tiempo. Pero solo de imaginarse la razón de su regreso lograba ponerle los vellos de punta.
El sonido del teléfono la sacó de sus pensamientos, pesadamente fue hasta la mesita en donde se encontraba el aparato y lo levantó.
-Hola- dijo ella con voz cansada.
-Hermione ¿Estas bien?- la voz de Ron Weasley logró sorprenderla un poco- fui esta mañana a tu casa, pero estaba todo cerrado. Estamos muy preocupados por ti.
-¿Por qué estarían ustedes preocupados?- respondió ella tratando de imprimirle calma a sus palabras.
-Este…son tonterías…ya vi que estas bien Hermione….- Ron hizó una pausa- podrías venir esta noche a casa de Harry. Tenemos algo que contarte.
-Bien- dijo ella sentándose en el suelo- iré.
-Otra cosa, ¿Por qué tienes activado un hechizo antiaparicion en tu casa?- preguntó Ron.
-Nos veremos en la noche Ron- dijo ella colgando el teléfono. Respiro profundo, debía tranquilizarse, ellos la conocían demasiado bien, sin duda se darían cuenta de que algo sucedía. Entonces una lechuza entró volando a la sala y depositó una carta sobre su regazo. Hermione cuando vio al animal entrando por la ventana casi se desmaya del susto, al ver que solo era una lechuza muy grande de color gris, respiró tranquila. Menos mal que los hechizos antiaparición hacían sus excepciones con los animales que fungían como mensajeros, porque sino, la pobre lechuza hubiese sido historia.
La carta estaba sellada, no tenia remitente, ella la abrió con rapidez y leyó su contenido, abrió los ojos como platos y luego su cara se relajó al comprender la intención de quien se la había enviado. Cuando terminó de leer, arrugó el papel y lo echó a la estufa. Hermione tomó su abrigo y su varita, salió de su casa dispuesta a hacer lo que tenia que hacer.
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Entre la multitud caminaba Hermione un poco desorientada, estaba en medio de un parque de diversiones, mas bien en una feria, muchas personas caminaban de una dirección a otra, comprando objetos tan inútiles como un montón de peluches y demás souveniers. Otros más hacían una larga fila en una de las atracciones, curiosamente la Rueda de la Fortuna. Un hombre en la lejanía escupía fuego. Había mucho ruido, una cacofonía de voces que la aturdían. Una gitana se le acercó pidiendo leer su suerte, Hermione se la quitó de encima bruscamente, la gitana la maldijo y ella no pudo evitar sonreír trágicamente, después de todo lo sucedido, la maldición de una vieja era lo que menos le preocupaba.
Varios niños peleaban por un dulce justo frente a ella, obstruyéndole el camino, Hermione se desvío con agilidad para no atropellarlos, un malabarista demostraba sus habilidades con las pelotas a su lado, lanzándolas al aire consecutivamente para capturarlas todas una por una y ella por un instante de distracción lo observó curiosa.
Hermione caminaba casi por inercia, estaba cansada pero aun así sacó energías de donde no las tenía y siguió deambulando por el lugar, buscando su objetivo, entonces fue cuando lo vio, en medio de la gente, observándola fijamente como si solo existiesen ella y él en ese lugar. Sus vellos se erizaron inmediatamente, pero esta vez no era miedo, simplemente la desarmaba la intensidad que le demostraba en esa mirada. Como si ella fuese un pedazo de carne y él un perro hambriento.
Era muy alto, de contextura delgada, lo que llamarían fibroso, sin embargo poseía un físico definido y una postura que denotaba que era un hombre de acción, un guerrero, su actitud arrogante siempre había sido su marca personal, aun derrotado por la vida, golpeado por la desgracia, no dejaba de lucir su soberbia altivez. Vestía con una gabardina oscura que llegaba casi hasta el suelo, su rostro lucia tan fatigado como el de ella, sus ojos la atravesaban con descomunal intensidad, pero sin embargo esta vez ella no se dejo intimidar, fue directo a él, no sabia la intención de esa reunión, pero él le había asegurado que no la dañaría, Hermione esta vez por precaución, dejó todo aquello que pudiese comprometerla a buen resguardo en su casa, había aprendido muy bien la lección.
Él esperaba en calma que ella se acercase, pudo ver su sorpresa al encontrarlo en medio de la multitud. Había escogido ese sitio por ser público, ninguno de los dos cedería a la tentación de atacarse en un lugar repleto de muggles o por lo menos eso esperaba. A ciencia cierta, no sabia exactamente porque estaba allí, quizás obedeciese solo a un capricho o a lo mejor solo quería quitarse esa sensación de desasosiego que ella le producía de encima. Sus emociones hacia Hermione Granger habían variado los últimos días tanto, que no sabía precisar con exactitud que demonios le pasaba con ella. Lo cierto era que él en ese momento necesitaba con urgencia que ella escuchase lo que tenia que decir, una parte de su alma, esa que nunca le pedía nada y de la que él jamás hacia caso para variar, en ese momento le exigía un momento de sinceridad. Dejar las cosas en claro, plantear la situación en su real dimensión, en esa tregua temporal que le había propuesto, quería despejar algunas interrogantes y ofrecerle a ella algunas respuestas, las que quisiese. Lo que sucedería después, consecuencia de ese encuentro, no podía imaginarlo. En todo caso dependía de ella.
La vio frente a él, menuda, de apariencia frágil, con la misma ropa que llevaba la noche anterior, su cabello castaño claro suelto, largo hasta media espalda, con suaves ondas que enmarcaban un rostro ovalado, dueña de unas facciones delicadas, labios rosados y unos ojos oscuros que lo cautivaban cada vez que los observaba, misteriosos, así como ella siempre había significado un enigma para él. Para que negárselo mas, Hermione Granger le parecía hermosa, poseedora de una belleza muy distinta a la que siempre se alaban en los poemas, nunca clásica y fría como una estatua griega, no, mas bien ella era calida, terrenal, sensual, provocativa, pero él también sabia que por dentro de todo ese exterior apetecible había una mujer aguerrida y eso la hacia aun mas atractiva.
Dejarse conmover por la belleza de una mujer no era su estilo y él no estaba para estar haciendo el papel de galán de verano. Tenía una misión, una promesa con su fallecida mujer, ganas de hacer justicia y escupirle al mundo que el destino no podría vencerlo, no le quitarían lo más importante para él. Pero aun así, Hermione Granger no dejaba de removerle alguna fibra escondida en lo mas profundo de su ser. Le gustaba cuando chico, le gustaba ahora, eso era un hecho. Pero más allá de lo físico, lo que más gustaba de ella era su fortaleza. Se sintió decepcionado al creerla una traidora, la amante y cómplice de Theo Nott. Pero no era cierto, ella nunca estuvo de parte del asesino, algo de él la admiraba por eso, por resistirse a pesar de sus sentimientos. Ella había ganado unos puntos con Draco Malfoy debido a ello.
-¿Qué quieres Malfoy?- dijo ella sosteniendo disimuladamente la varita.
-Hablar contigo- dijo él metiendo la mano debajo de su gabardina, encontró su varita y la apretó por cautela. Ella no era ninguna indefensa y él ningún estúpido. Habían llevado sus respectivas varitas y un paso en falso significaría una pelea a muerte. Pero su intención no era luchar con ella, no en esa ocasión. Su voz era seca, pero ya sin ese tinte de odio con el que se había dirigido a Hermione en las ultimas veces que se habían visto. Estaba calmado y mas que dispuesto a sostener una conversación civilizada
-¿Por qué?- preguntó ella asombrada por su actitud tan pasiva y controlada en apariencia, sin embargo era su mirada la que la ponía sobre advertencia- después de lo de anoche, lo menos que pensé es que estuvieses proclive a conversar conmigo. Más bien me pareces del tipo que actúa y después hace las preguntas.
-Lo de anoche- respondió él clavando de nuevo su mirada en ella. Hermione tragó grueso, no se lo admitiría en voz alta jamás, pero esa dureza, esos intensos ojos grises que la estaban atravesando, la estremecían como nada, no era miedo, tampoco estaba intimidada, era solo que sentía algo vibrar dentro de su cuerpo, como sentirse expuesta a él completamente, como si Malfoy pudiese desnudarla solo con esa mirada. Y lejos de sentir disgusto, lo que sentía era otra cosa mucho más perturbadora. Draco apartó sus ojos de ella para no delatar alguno de sus confusos sentimientos- digamos que fue una mala apreciación de mi parte. Ahora estoy consciente de que hubiese sido un error matarte.
-Me crees, te convenciste entonces- dijo ella- de que yo no tuve nada que ver con la muerte de tu esposa.
-Te creo- dijo él- vengo a pedirte que dejes el asunto hasta aquí. Ya Snape y yo leímos los diarios de Nott y debes saber exactamente lo que nos proponemos hacer. Se que tienes otro giratiempo y que este te permite ir detrás de nuestro rastro en el tiempo. No te metas en esto Granger. Te estoy ofreciendo la oportunidad de retirarte dignamente.
-¿Me estas pidiendo que me rinda?- preguntó ella sin podérselo creer siquiera. ¿Quién lo diría? Draco Malfoy había resultado ser todo un seguidor de las reglas formales de combate, inexplicablemente, le estaba ofreciendo la retirada. Era un hecho, ella no lo conocía para nada, no sabia de que cosas era capaz. Pero para que mentirse, eso había sido un gesto caballeroso de su parte.
-Interprétalo como quieras- respondió Draco- mas bien creo que te estoy advirtiendo que no te atravieses en mi camino. No quiero tener una razón valida para herirte o matarte.
Ella realmente se sorprendió. Eso último había sido muy inesperado y también difícil de creer, pero lo estaba escuchando, directamente salido de sus labios. No quería dañarla y ella no sabia porque, después de todo lo sucedido ¿A que venia todo eso?
-¿Que me dices?- preguntó Draco- ¿Te apartaras de todo este asunto? Ya tengo en mí poder uno de los Artefactos. Ya el juego empezó y yo tengo la primera mano.
Hermione se mordió la lengua, no le diría a Malfoy que ella sabia que el Artefacto Infernal que reposaba en Malfoy Manor estaba activado. Él no sabía que ella lo sabía y eso era una ventaja a su favor. Y por supuesto, ni muerta le contaría que Theo Nott había regresado gracias a su estupidez.
-No puedo- dijo ella- Malfoy, si leíste los diarios, sabes que es una completa locura. Nos destruirá a todos, por favor, te lo pido, no mas bien te lo exijó, no los busques, déjalo así
-Yo hice una promesa que pretendo cumplir no importa el costo – dijo él con firmeza y decisión- traeré de vuelta a quien murió injustamente. Astoria nunca tuvo culpa de nada y menos aun nuestro hijo.
-Estas desvariando- dijo ella- no puedes hacerlo, no tienes ni idea del horror que se desatará. Theo Nott lo dejo bien claro.
-Eso del fin del mundo es solo "su" teoría- dijo él- bien puede estar equivocado. Además Nott no era un sujeto de fiar, bien puede ser un engaño, algo con el propósito de que hicieses exactamente lo que él deseaba. Granger, no me mientas, dime, ¿Jamás has deseado recuperar alguna cosa que hayas perdido en la vida, algo que verdaderamente te importase?
Ella tembló al escuchar esas palabras, Draco Malfoy, sin querer o a lo mejor con toda la intención, había puesto el dedo directamente en la llaga.
Continuara…………
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DEJEN REVIEWS
