Disclamer: personajes de JK Rowling
Hola a todos, hoy actualizo, el capitulo 10 esta casi listo, así que vendrá pronto. En fin, hoy tuve una grata sorpresa, porque Monik dejó un mensaje y confirmó que reanudaría su fic "La Revolución de las Bestias" en septiembre, historia que esta parada desde hace mas de dos años. Eso si es un notición, un tubazo como diríamos aquí en Venezuela. Si no la conocen (cosa que dudo) revisen su perfil Monalisa17. Una de las mejores escritoras de fics del fandom, autora de Cambiando el pasado, la mejor en cuanto a Dramiones, toda una leyenda. Estoy pues emocionadísima, de veras la historia es muy buena y merece ser terminada. Ella es mi inspiración.
El Dramione en este fic apenas comienza, pero ya esta con fuerza. Algunos me han comentado que Draco y Hermione en este fic lucen intensos, pues no lucen, son intensos. Los tres personajes protagonistas en realidad.
En cuanto a música, esta vez estoy dudosa pero creo que la canción Shape of things of come de Audioslave es la apropiada. Disfrútenla. Besos y déjenme comentarios.
Capitulo 9 Una conversación necesaria.
…….-Granger, no me mientas, dime, ¿Jamás has deseado recuperar alguna cosa que hayas perdido en la vida, algo que verdaderamente te importase? …….
La música estridente proveniente de un carrusel logró desviar su atención, unos niños se aferraban con fuerza a los caballitos de utilería que subían y bajaban, mientras la maquinaria del juego hacia que diesen vueltas, mas vueltas. Hermione no podía despegar los ojos de ese lugar, por más que la pregunta de Draco Malfoy resonase en su cabeza.
¿Recuperar lo que he perdido? recuperar, regresar …volver….!Demonios! en primer lugar, ¿Como diablos recuperar algo que en realidad nunca tuve?
Hermione no se dejo amilanar por el significado de esas palabras que rondaban su mente, tampoco podía hacerse oídos sordos a su verdad. Por más que lo intentase, que su alma llorara de pena, era una certeza inexorable. Lo que ella mas desearía en la vida, aquello por lo cual vendería su alma el diablo, era simplemente un imposible. Porque a pesar de sus propios sentimientos, no había marcha atrás.
No puedes cambiar el pasado, por más duro y cruel que este sea.
No estaba en sus manos tampoco, aquel que amó era el dueño de sus terribles decisiones y estas la habían arrastrado con él, a un punto sin retorno.
Theo Nott jamás fue mío, no fue capaz de entregarse al amor, nunca, él me amó con egoísmo y yo también, además de con una profunda culpa. Recuperarlo, eso jamás va a suceder, este sentimiento que permanece en mí como un vivo recuerdo, sufre y languidece de pena después de ver lo que he visto, oído de sus propios labios lo que he escuchado, ya no tengo fuerzas para luchar. Quise que fuese mío desesperadamente, pero siempre fue arena entre mis manos, esa es el motivo de mi eterna frustración, eso es lo que me amarga y lo que empañó nuestro amor. Theo Nott jamás perteneció a mas nadie que a si mismo. Y en el fondo, entre otras cosas, quizás eso es lo que no puedo perdonarle.
Examinar las consecuencias de su amor no era fácil. Ni para ella ni para nadie. Lo amó, la amaba, no era confusión, era que simplemente ella no había tenido tiempo para adaptarse a su ausencia o a su presencia. Estaba allí, dentro de ella, provocándole felicidad e infelicidad al mismo tiempo. Hermione estaba segura de que jamás lo olvidaría, no podría, Theo era parte necesaria de su vida, pero también sabia que tendría que hacer algo por si misma algún día, despojarse de sus lastres y darse una oportunidad, cualquier que fuese, si es que el destino se la daba. Y contra el destino era que dirigía su furia, porque en el fondo, ella sabía muy bien que otra pudo haber sido la historia, muy diferente, pero todo se confabuló en su contra, incluso los deseos y las aspiraciones de quien algún día fue su bienamado.
Si, cierto, Theo Nott esta físicamente muerto, pero su espíritu sigue aquí, conmigo, acompañándome en esta misión desesperada. Y no puedo cambiar lo que sucedió, él regresó pero al mismo tiempo es como si nunca se hubiese ido, sigue de la misma forma, distante, lejano, inalcanzable para mi, incomprensible su maldad, menos aun su arrepentimiento ¿Por qué Theo? ¿Por qué? Me atas a ti con un cordón de oro, me das suficiente espacio para que yo decida, pero a la vez siento que mi existencia no la controlo, sino que todo esta cuidadosamente planeado por ti, como si quisieses disfrutar de mi vida sentado en una butaca, admirando sin ser participe en ningún momento. Porque siempre ibas de atrás a delante, errático, dispuesto a casarte conmigo, al mismo tiempo dispuesto a alejarme, a aceptar que me uniese en matrimonio con otro. Un eterno tira y encoje, hasta volverme loca. Y yo sufría porque no lo comprendía, quizás todavía soy incapaz de entenderlo. Pero en realidad Theo ¿Realmente ibas a entregarte a mí como yo lo hubiese hecho contigo? ¿O yo estaba dispuesta realmente a pactar con el diablo y dejar atrás todo por lo que había luchado solo por tenerte? No lo se, pero estoy segura de que tú lo sabes muy bien.
Perder para siempre lo que mas amas. Intentar recuperarlo o más bien poseer por fin aquello que nunca tuviste. El dilema es ¿Que tanto estarías dispuesto a sacrificar para conseguirlo?
Hermione respiró profundo, no tenía sentido divagar tanto, la respuesta siempre la tenia a mano. Esa seguridad era lo único que la sostenía en ese momento. Quizás no estuviera clara del todo, pero había un punto en donde no estaba para nada confundida.
Draco Malfoy, tú y yo somos mas parecidos de lo que nos gustaría a ambos. De alguna forma anhelamos lo mismo. Solo que para mí el precio es demasiado alto.
Hermione permaneció con su atención dirigida hacia el carrusel que seguía dando vueltas, pero no lo hacia de izquierda a derecha, sino ...en la dirección contraria. Al entender que era aquello que tanto había llamado su atención, los ojos de Hermione se agrandaron y su cara mostró una expresión de perplejidad y pánico. Draco siguió su mirada hasta dar con lo que la había inquietado, por supuesto, él nunca había ido a un parque de diversiones anteriormente, no tenía manera de saber la dimensión de la aberración que estaba sucediendo en el carrusel. En todo caso, ese hecho solo lograba alterar a Hermione, de manera inaudita, nadie mas parecía notarlo.
Ella se negaba a creer lo que sus ojos veían, quizás era un desperfecto mecánico, quizás… entonces buscó con sus ojos alguna otra cosa y dio con un viejo reloj apostado en la entrada de una de las atracciones, divisó el segundero, se estaba moviendo al revés. Cuenta regresiva. Y la gente caminaba frente a él sin prestar atención a eso, miles de preguntas la atragantaron. ¿Porque nadie se daba cuenta? ¿Por qué no les parecía extraño? ¿Seria que solo los magos lograban percibirlo?
Su cabeza iba a estallar por tantas dudas, estaba impresionada, no había comido en todo el día y eso hizo que sus piernas le fallasen, se tambaleo y Draco logró sujetarla antes de que cayese al suelo. Ella sintió la tibieza de su cuerpo pegado al suyo, disparando un grito de alerta en cada célula, sin embargo el mareo y la desazón hicieron que no luchase contra eso. Bajó la cabeza y cerró los ojos.
-¿Qué te pasa? ¿Estas herida?- preguntó Draco mirando a su alrededor con cautela. El comportamiento de la mujer era extraño. Pero lo que no seria raro, es que o Snape o Bella lo hubiesen seguido y pretendieran borrarla del mapa. No se engañaba, quizás seria lo lógico, pero dentro de él, in profundis, sabia que no quería hacerle daño. Por eso estaba allí, para convencerla de que se apartase.
-No- dijo ella, cuando escuchó un leve dejo de preocupación en la voz de Malfoy, se permitió bajar un poco la guardia- solo estoy un poco mareada- Hermione logró aferrarse a los antebrazos de Draco con fuerza antes de resbalarse por completo hasta el suelo. El vértigo la tenia atontada, percibía todo dando vueltas a su alrededor.
La mirada de Draco se dirigió al reloj, entonces supo que era lo que había sucedido. Ella de seguro lo había visto también y habría sentido eso tan extraño invadiéndole el cuerpo, la sensación de que algo, no sabía que, estaba fuera de lugar. Él lo había experimentado con el péndulo en su casa y mucho mas avasallante cuando vio funcionando a la Horribilus Machina, el artefacto infernal que reposaba en su casa. Por segunda vez en 48 horas, se detuvo a pensar si realmente estaba haciendo lo correcto. Eso era algo que no le gustaba a Draco……tener dudas a esas alturas.
Theo Nott lanzaba advertencias en sus diarios a diestra y siniestra. Para cada Artefacto había algunas consideraciones especiales. La manera de destruirlos era distinta así como diferente era su ubicación geográfica y en el tiempo. El otro asunto que lo preocupaba era el de los guardianes, datos vagos identificaban a algunos, otros estaban señalados de nombre y apellido, como su abuelo, de hecho Snape estaba sobre eso en ese momento, investigando.
-Te asustaste por el reloj- afirmó Draco, ella negó con la cabeza, él se exasperó un poco- Granger no me mientas, te asustaste porque el reloj de marcha atrás. Esta así desde que……olvídalo.
Hermione no agregó nada, había adivinado lo demás que seguía. Por supuesto el Artefacto Infernal y la energía oscura que generaba era la culpable de esos eventos tan fuera de lugar. Draco interpretó correctamente su silencio, ella de alguna manera lo sabia, que eso era producto del mecanismo del Artefacto. Aun seguía sosteniéndola, con sus brazos rodeando su espalda, completamente sujeta a él, le gustaba sentirla así, en apariencia desvalida, indefensa, cerca, tanto que su calor corporal encendía por contigüidad cada una de sus células, el olor de su cabello le llegaba a su nariz directamente, algo cítrico, si su olfato no lo engañaba, su cuerpo se amoldaba perfectamente al suyo, como si hubiesen sido diseñados para tal fin. Ella era calida, suave, le gustaba, por supuesto que le gustaba y mucho.
No dejaba de sentir alguna que otra punzada de culpabilidad por estarla abrazando de la manera que lo estaba haciendo, como si ella fuese algo suyo. Pero eso no era una situación extraña para él, la de la infidelidad.
Durante los dos primeros años de su matrimonio, Draco estaba todavía adaptándose al hecho de que tendría que compartir su vida con una sola mujer y de paso la escogida por su padre, en esos entonces sentía cariño por Astoria, pero nada mas, el amor vino después, lento, se metió en su corazón de manera insidiosa, pero antes, él había andado con otras, técnicamente no la había engañado, ella lo sabia, pero Astoria era tan elegante y comedida, que no le reclamaba absolutamente nada.
Las mujeres sangre limpia eran educadas para no armar un escándalo cuando se enteraban de las aventuras de sus esposos. Aun así, Draco no pudo deshacerse de la culpabilidad que eso le provocaba, quizás por eso dejo de ver a esas mujeres, no le veía la gracia, no disfrutaba nada de nada por estar pendiente que diablos sentiría Astoria al respecto. De manera graciosa, él no estaba cometiendo en ese momento adulterio, ella estaba muerta y él solo estaba evitando que Granger diese al suelo con todos sus huesos, pero Draco también pensó que si Hermione Granger, haciendo gala de su fuerte y definida personalidad, hubiese estado en el papel de Astoria, siendo la esposa engañada, le hubiese sacado los ojos si se enteraba que tuvo alguna o mas bien algunas amantes o que estaba abrazando con todas las ganas a la chica que siempre le había atraído cuando adolescente. E inexplicablemente, eso le gustó.
Quizás el empeño que ponía Draco en devolver a Astoria Malfoy a la vida, tenia mas que ver con la culpabilidad que le generaba haberla maltratado sentimentalmente aquellos años que por la intensidad de su amor por ella. Al final él había aprendido a amarla, a fuerza de convivencia diaria, de descubrir pequeños coincidencias entre los dos, de dejarse envolver por el carácter dulce de ella. Después de todo, había sido un matrimonio impuesto, con la fortuna de que al final, sus participantes habían descubierto la manera de ser felices. Luego llegó la maravillosa noticia del bebé y eso pudo mas que cualquier reconcomio anterior.
Sin embargo, algo dentro de Draco Malfoy estaba muy molesto, quizás fuese esa la razón de que se comportase muy distante con Astoria al inicio de su relación, si bien nunca le gritó, ni descargó su frustración con ella, no podía dejar de lado su disconformidad, era atento, la chica lo divertía, no le producía ningún problema tenerla en su cama, ella era hermosa y dócil, la esposa perfecta para un Malfoy, pero…. simplemente no pudo cumplir al principio de su matrimonio todas aquellas hermosas promesas de fidelidad, fue su protesta ante el mundo, ante su familia, engañarla como lo hizo, estaba inconforme, porque no había podido elegir, porque su corazón no había sido tomado en cuenta al unirse con otro.
Nunca se le dio muy bien que lo obligasen a sentir cosas, Draco simplemente era de aquellos hombres que aman o no por instinto, de ninguna manera impuesto, tampoco obligado. Había heredado la determinación de su madre y el carácter fuerte de su padre, pero la rebeldía era algo innato de él, era un hecho que odiaba que le dijesen que hacer y llevar la contraria aunque fuese en silencio, era quizás su forma de expresarlo, por eso le gustó siempre Hermione Granger, porque significaba una patada al culo a las enseñanzas de su padre.
Que no hubiese hecho nada al respecto, como acercarse románticamente a ella, fue harina de otro costal, debido a que también había heredado la terrible lógica de Lucius Malfoy, era simplemente inconcebible para Draco que algo así sucediese en esa época, en medio de una guerra, siendo ella lo que era, una sangre sucia y junto a Potter, unos de los principales opositores de Lord Voldemort. Draco se guardó ese sentimiento bien dentro de su corazón hasta olvidarlo, así como muchas otras cosas. Convirtió un gusto intranscendental de adolescente en algo más valioso y más práctico, admiración por ella. Esa era una de las razones por la que montó en furia por lo de Nott, le parecía inaudito y hasta cierto punto una bofetada que ella fuese su cómplice. Con el asunto arreglado, podía descansar en paz, quizás ella no fuese perfecta y tuviese sus errores como todos, el principal, enamorarse según sus propias palabras, de ese animal, pero no era una vulgar traidora. No se había equivocado con ella, eso era el punto más importante. El hecho de que la admirase no suponía problema al enfrentarla, eran dos cosas muy distintas. Pragmático hasta la medula, para Draco Malfoy no era ilógico liarse a golpes con la chica que consideraba la mujer más interesante que había conocido en la vida, si con eso lograba alcanzar su objetivo. Por supuesto ella no lo sabía y por descontado él jamás se lo diría, después de todo, también era una serpiente orgullosa.
Detestó que lo casasen con Astoria, pero afortunadamente para los dos logró quererla. Su padre le aseguró que tarde o temprano sucedería, su madre tenia ciega esperanza en ello. Dios bendiga la sabiduría de los Malfoy´s o más bien a su inquebrantable confianza en los matrimonios arreglados. Y él aprendió a quererla, a su manera, finalmente lo hizo, no se arrepentiría por nada del mundo de su matrimonio, aunque hubiese deseado que las circunstancias que lo originaron hubiesen sido distintas. Pero al final al cabo, tampoco había sido tan difícil, él no estaba languideciendo de amor por nadie en especifico cuando se casó, solo tenia recuerdos, anhelos de cosas que nunca sucedieron, extrañas memorias referentes a la chica, ahora convertida en una hermosa mujer, que tenia en ese preciso momento en sus brazos.
-No me mientas- dijo Draco arrastrándola con él, Hermione intentó zafarse pero estaba muy débil, él la sujeto con mas fuerza, ella viendo que era inútil y para no armar un escándalo en medio de un montón de muggles, dejó de forcejear y se quedó atrapada en los brazos de Draco Malfoy - los malditos relojes están así desde que active el mecanismo infernal.
-¿Lo hiciste? De verdad encontraste la forma ¿Cómo?- respondió Hermione mientras se dejaba llevar con él a un pequeño café cruzando la calle de la feria. Perfecto, otro lugar publico.
-Por supuesto que lo hice- contesto Dracó- para eso es que estoy metido en todo esto- miró la marquesina, las luces de neón era algo que siempre le había provocado curiosidad, chillonas, de colores fosforescentes, muy inusuales de apreciar en el mundo mágico- Entremos, necesitas comer algo y entrar en calor.
-Respóndeme ¿Cómo lo lograste?- preguntó ella. Esa era una muy buena pregunta. La que la tenia sin dormir desde que leyó los diarios, entre otras muchas cosas que no la dejaban conciliar el sueño. Theo como siempre no respondia algunas preguntas. Y como al parecer Draco Malfoy la había citado para hablar, ella no perdería ni un segundo para tratar obtener alguna información valiosa.
Draco la miró frunciendo el ceño, era raro estar conversando sin insultos de por medio, de alguna forma inesperado, pero no estaba del todo mal. Tenía una extraña sensación de comodidad. No era su amiga y de hecho nunca lo seria, pero de algo estaba seguro, si había alguien en el planeta que entendiese toda esa disparatada situación que estaba viviendo era precisamente ella. Era la otra cara de la moneda, su antagonista en ese asunto. Pero aun así, a pesar de la inusual sensación de complicidad naciendo entre ellos, no era prudente irse de lengua. Quizás no tuviese la intención de matarla, o por lo menos ahora no era su prioridad, pero eran enemigos.
-Se que no lo sabes-dijo él- por algo Nott no escribió la forma la forma de activarlos. Además, ¿No se supone que quieres destruirlos y no activarlos? No te lo diré, obviamente, es mi pequeño secreto, para que veas no estoy tan perdido con todo esto- luego añadió mirando el pavimento- Cuidado con el escalón, si te tropiezas te soltare, no pretendo partirme la cara por tu culpa.
-Ahora te preocupas por mi, que gracioso, ayer estabas intentando matarme.- bufó Hermione sorteando el susodicho escalón para no seguir haciendo el ridículo cayéndose de narices, mientras tanto pegaba su cara a la gabardina de él, olía a limpio, un leve vaho a perfume masculino, de los mas caros, le golpeaba la nariz, eso logró aturdirla mas de lo que estaba. Se estaba comportando como una idiota y no sabia precisar el porque. Extrañamente, no sentía inquietud en sus brazos, luego de la sorpresa inicial, más bien se estaba cómodo, le gustaba sentir su calor, algo instintivo en ella reconoció en él la protección que le estaba brindando en ese momento. Algo bien curioso cuando la noche anterior se estaban peleando a muerte. Draco Malfoy no era ahora ese ser humano ciego de dolor, se estaba comportando coherentemente, de alguna manera la estaba ayudando, la llevaba ágil y rápidamente como si ella fuese ligera como una pluma.
-Solo quiero que tengas la mente clara para esta conversación- respondió él abriendo la puerta de vidrio, el sonido de una campanita pegada en la puerta, alertó a una camarera que vino justamente hacia ellos.
Era un poco extraña la escena. Un hombre alto rubio abrazando contra él a una mujer pequeña y delgada que se dejaba transportar como una muñeca, la chica estaba muy pálida. El rostro del hombre era inescrutable y la chica tenía los ojos cerrados. No sabía si eran pareja, pero se veían bien juntos. Él la tomaba como si ella fuese un objeto muy preciado, frágil y delicado, como si quisiera resguardarla de alguna amenaza y la mujer se sometía a él como si estar en sus brazos fuese el lugar mas placido del mundo.
-¿Se mareo en la Rueda de la fortuna?- preguntó la camarera solicita. Siempre sucedía lo mismo, pero en general eran niños pequeños los que terminaban vomitando todo el almuerzo en el piso del café.
-Si- dijo Draco, sin saber con exactitud que demonios era La Rueda de la Fortuna- le dio una baja de azúcar. Tráigale algo bien dulce y para mi un café negro por favor- por supuesto lo dijo en un ingles con tono aristocrático y educado. Hermione rodó los ojos, al parecer siempre hay un Malfoy por ahí para recordarte que eres del vulgo arrojándote en la cara sus finos modales o para salvarte de quedar espaturrada contra el suelo o para maldecirte hasta que mueras si te atraviesas en su camino, lo primero que suceda.
-Siéntela aquí- dijo la camarera conduciéndolos a un lugar apartado al final de la cafetería, a un sofá de cuero sintético estaba pegado a una mesa, Draco dejó a Hermione justo allí y se sentó al otro lado de la mesa en una silla de madera estilo chippendale.
Ambos se mantuvieron en completo silencio. Alternativamente se miraban de reojo con algo de desconfianza. La incomodidad reapareció al cesar cualquier contacto físico, volvían a ser los de antes. Hermione se recriminaba mentalmente el hecho de estarse abrazando a él como si fuese su salvavidas, uno bien guapo por cierto, ¿Qué diablos le estaba sucediendo a Malfoy? ¿A que venia toda su aptitud "rescatemos a la damisela en peligro"? Algo que por descontado, a ella no se le daba muy bien, lucir como la dama en apuros. Recia, enérgica y fuerte, ella desbordaba puro estilo Gryffindor. Pero a todas estas ¿Qué diablos le estaba pasando a ella con Malfoy? Últimamente estaba en su mente haciéndole la competencia a Theodore a ver cual de los dos se apoderaban de más neuronas. Draco intentaba poner su mente en claro y enfocarse en lo principal, apartando cualquier tipo de gusto o sentimientos hacia Hermione Granger, cualquier mujer hubiese interpretado correctamente toda esa aptitud sobreprotectora, y a él no le gustaba quedar en evidencia. Y menos con ella, que era la enemiga a vencer. La camarera regresó con dos tazas humeantes.
-Café para usted- dijo la muchacha ofreciéndole la bebida a Draco- té de manzana para la señorita, bien dulce como lo pidió.
-Gracias- dijo Hermione, inmediatamente llevándose la bebida a los labios. Su estomago le daba vueltas, estaba muy mareada, no había comido en todo el día. El té sabia delicioso, estaba muy dulce y caliente también, luego de los primeros sorbos, se fue su mareo y recobró algo de su apostura. Draco bebió de su taza de café algunos minutos. Luego de nuevo la miró directamente a los ojos, esta vez Hermione respondió a su mirada.
-No puedo dejarte hacer lo que pretendes- dijo ella, de alguna manera se sentía identificada con él, no que es que justificase a Draco Malfoy, de ninguna forma, pero en el fondo Hermone se repetía a si misma una especie de mantra "si no lo haces por amor, porque demonios mas vas a hacerlo" Él había logrado despertar su simpatía, era difícil no hacerlo en su situación, había perdido a su esposa y su hijo, estaba desesperado por recobrarlos, pero ella aun así, tenia que sacarlo de su error.
-No quiero que me des un sermón- aclaró Draco.
-No es mi intención hacerlo- respondió ella sin desviar su mirada de él.
-¿Qué tanto confiabas en Nott?- dijo Draco.
-¿Por qué te interesa tanto mi relación con Nott?- preguntó ella un poco molesta. Si había algo que la sacase de sus casillas era que le preguntaran sobre Theo- esa es mi vida privada.
-Aun no puedo creer que confesases estar enamorada de esa bestia- dijo Draco- pude creerlo de cualquiera menos de ti.
-Tú no sabes quien soy yo- contraatacó Hermione.
-Eso es lo que crees- dijo Draco envalentonado.
-No voy a permitir que me juzgues- Hermione hizo intento de levantarse de la mesa, claramente ofendida-ni tú ni nadie.
Draco ágilmente cerró su mano contra su muñeca y la obligó a sentarse de nuevo en el sofá de un tiron. Con la otra seguía tomándose tranquilamente su café, en ese momento Hermione odió ser una mujer delgada e indefensa, estaba segura de que si midiera 1,90 mts y pesase 90 kilos, él jamás se hubiese atrevido a forzarla a sentarse so pena que le patease el trasero. Oh, perdón, ya le pateaste el trasero Hermione. Ella sonrío internamente con satisfacción. Dama en apuros, ¡Tonterías! Ella había aprendido a ser una guerrera, a fuerza de intentar sobrevivir y ganar una guerra, y sin duda era de las mejores. Pero tenia que conceder que Draco Malfoy no era oponente fácil.
0o0
-Dime Severus, a que se debe el honor de tu visita- la voz del anciano se escuchó amable y atenta, como siempre.
-Señor- dijo Severus- me agrada encontrarlo despierto y lucido.
-Lastima que Minerva no pueda decir lo mismo- agregó la figura del retrato con reproche. Snape se giró y contempló la figura de Minerva McGonagall aturdida sobre el escritorio del director de Hogwarts.
-Ya la conoce profesor, se estaba poniendo algo pesada- respondió Snape restándole importancia al asunto- Creo que la profesora empieza a chochear.
-No tenías porque hechizarla- dijo Albus Dumblendore sin perder su providencial paciencia- Minnie está algo delicada de salud. Puedes ir a Azkaban por esto, tú y yo sabemos que no lo mereces, eres un héroe Severus Snape, uno olvidado y escondido, pero un héroe al fin y al cabo.
-No le pasara nada, me aseguraré de ello y que tampoco recuerde esta visita, he venido preparado con poción Olvidus- contestó Snape encogiéndose de hombros-ya sabe que no soy bueno en eso de desmemoriar a la gente con hechizos. No tuve mas remedio, no quería salir del despacho y lo que vengo a decirle no es para todos los oídos. Por lo menos no para los de los vivos.
-¿Qué quieres?- preguntó Dumblendore mientras tomaba asiento en su retrato, los otros directores en sus pinturas observaban la escena intrigados.
-Vengo a preguntarle a usted y a los demás- Snape miró a todos los antiguos directores en su retratos- si alguna vez conocieron la existencia de algo llamado Los Artefactos Infernales.
El silencio de pronto se adueño de la habitación, los habitantes de los retratos se pasaban de uno a otro cuadro cuchicheando en voz baja. Albus Dumblendore mantenía sus ojos clavados en Snape, luego de un rato, habló.
-Creo que no se nada de ellos- dijo Dumblendore- por lo menos no por ese nombre.
-La Horribilis Machina le suena- dijo Snape sin ocultar su frustración. ¿No se suponia que Dumblendore lo sabia todo? El profesor Everard, medio oculto en su retrato, tímidamente alzó su mano.
-Habla Everard- dijo Dumblendore amablemente. El pequeño y escuálido mago carraspeó su garganta, toda la atención estaba dirigida a él.
-Fue solo un rumor- dijo Everard- hace años, un estudiante de Hogwarts, llamado Exelsiur Malfoy, decía que en su casa, Malfoy Manor, reposaba una maquina traída desde el continente que podía levantar a los muertos. La mencionó por ese nombre, la Horrible Maquina.
-¿Eso fue en que año?- preguntó Snape con curiosidad- tengo entendido que Exelsiur Malfoy era el bisabuelo de Abraxas Malfoy y el viejo Abraxas nació el 1866.
-Exelsiur Malfoy es de la primera generación de Malfoy´s en Inglaterra- recordó Everard- fue el primero que vino a Hogwarts, alrededor de 1790. No le di mucha importancia al asunto, era un chico problemático que le gustaba presumir de cosas insólitas, además era un Slytherin.
-Típico, siempre tenemos la culpa- dijo Phineas Nigellus Black con acritud-nadie se acuerda de las virtudes de los Slytherin.
-Ninguno esta poniendo en cuestionamiento las cualidades de los Slytherin´s, Phineas. Astucia, perseverancia y sangre fría, sin duda también los necesitamos en el mundo mágico- respondió Dumblendore un poco impaciente, de alguna manera siempre caían en ese tema con el amargado de Phineas Nigellus Black- pero debes entender que siendo de la casa de Slytherin la mayoría de los magos tenebrosos de la historia, es lógico que algunos guarden algún tipo de reconcomio.
-¡Bah! Tonterías, solo se trata de envidia- exclamó Phineas, luego haciendo gala de su tan trillada astucia habló de nuevo- bien Severus, desembucha de una vez, ¿Que es lo que sabes de ese Artefacto, maquina o lo que sea?
-Vengo a pedir consejo- dijo Snape- tengo poderosas razones para suponer que lo que tengo entre manos cambiara el rumbo de la historia.
-Habla con confianza Severus- dijo Dumblendore- aquí todos te escucharemos.
Snape tomó asiento y procedió a explicar todo el asunto, ante los ojos asombrados y estupefactos de todos los presentes. Habló por una hora exacta, nadie preguntó nada, contó parte de lo que sabia de la historia y como habia llegado a sus manos tal conocimiento.
-Entonces eso es lo que buscaba Tom Riddle- Dumblendore se llevaba una mano a la sien- y lo obtuvo por medio de un chiquillo curioso, Theodore Nott. Es impresionante, cuando alguien actúa en las sombras y no somos capaces de ver lo que se trae entre manos. Simplemente impresionante, un simple chico, oculto y desapercibido. Y mas sorprendente aun, en lo que se convirtio después, en un mago tenebroso del calibre de Lord Voldemort. Lamento decir que cometí la misma equivocación con él, la que tuve con Riddle.
-¿Qué opinión le merece?- preguntó Snape, realmente nunca habia pensado en Theo Nott como un Lord Oscuro, pero analizandolo bien, despues de todo lo que habia descubierto de él, ese sin duda era el apelativo más exacto. Nunca dudaria del razonamiento de Dumblendore- se logró activar el primero- omitió el detalle de que fue Bellatrix Lestrange porque sabia que no seria del agrado de Albus Dumblendore, aún despues de tanto tiempo, le pesaba la opinión de su antiguo jefe sobre él- Draco Malfoy esta empeñado en conseguirlos todos y hacerlos funcionar. Desea regresar a su esposa y su hijo. Theo Nott escribió grandes advertencias en los diarios, pero no estoy conforme, algo me dice que no es todo. Abraxas Malfoy solo se limitó a contar lo poco que Nott le dijo, cuando viajo al tiempo.
-Artefactos que tienen la propiedad de devolver la vida a los muertos ¿Volverán o serán solo espectros?- siguió meditando Dumblendore en voz alta- uno de ellos activados. Por medio de una imperdonable quizás, un... ¿Avada?- Dumblendore de nuevo miró a Snape.
-Correcto profesor- comentó Snape- muerte conjurando muerte.
-Eso sin duda desorganizaría nuestro mundo- Dumblenodre seguía hablando en tono dubitativo- no hay posibilidad real de que todos regresen, es una paradoja, no lo creo posible. Sin embargo, alguien volverá, te lo aseguro, desafortunadamente, para nuestra mala suerte, estas cosas siempre suceden así.
-Nott asegura que la singularidad destruirá nuestro universo- explicó Snape- pero he revisado el Libro Sin nombre hoy en la tarde- todos los presentes dieron un silbido- y después de haberlo analizado no estoy de acuerdo.
-¿Como lo encontraste?- preguntó un mago con barba oscuro que había permanecido callado todo ese tiempo. Estaba vestido con una tunica oscura y sus ojos eran más negros que el carbón, su mirada era penetrante y algo cruel.
-Te dignas a hablar al fin Vindictus- dijo Phineas Black con burla- pensé que te habías convertido en un retrato real.
-No seas grosero Phineas- dijo Dumblendore- Vindictus lleva mas de ochocientos años en esa pared, es lógico que este algo cansado.
-No estoy cansado, solo aburrido hasta la saciedad por siglos de escuchar toda su cháchara inútil. Por fin un asunto digno de mi atención. El libro Sin Nombre esta marcado como inencontrable en la Sección Prohibida de la Biblioteca de este castillo y además su existencia es un secreto- dijo Lord Vindictus Viridian, gran mago, sucesor de Godric Gryffindor en la dirección de Hogwarts, el que inventó el encanto de presencia permanente en los retratos mágicos, entre otras cosas, también reconocido como uno de los magos mas oscuros de la historia. Tolerada su presencia en ese despacho, porque si bien sus experimentos de magia oscura fueron bastante cuestionables, se mostró tolerante con los hijos de muggles y pasó a los anales del colegio como un gran director.
-Pues su señoría- dijo Snape con sorna, reconociendo en el acto al personaje- creo que después de tantos siglos el hechizo se debilitó, puesto que solo tuve que conjurarlo como dice la leyenda y vino a mis manos.
-Imposible- dijo Vindictus, luego lo pensó un segundo, añadió- más bien improbable. Malditos cuentos de vieja, este colegio es un hervidero de rumores, debí poner un hechizo de innombrabilidad también. Sin embargo si los Artefactos Infernales fueron descubiertos y uno de ellos activado, no me sorprende que hayas encontrado el maldito libro. ¿Este hombre fue director de Hogwarts?- dirigió su pregunta a Dumblendore
-Si-dijo Albus Dumblendore- por escasos diez meses.
-Dumblendore, asegúrate de que cuando este Severus Snape muera- dijo Vindictus- coloquen su retrato junto al mío, necesitare algo de charla estimulante. Tiene toda la pinta de ser de mi casa, uno digno, no un imbécil cobarde como Phineas Black.
Phineas estuvo a punto de reclamar, pero Vindictus casi lo mató por segunda vez con la mirada que le dirigió. Phineas se escondió detras del marco de su retrato.
-¿Usted fue Slytherin?- preguntó Snape.
-Fui el yerno de Slytherin, su heredero, jefe de su casa y luego director de este colegio como bien deberias saberlo- dijo Vindictus-No hagas preguntas necias, bien , los artefactos infernales aparecen mencionados en mi libro como uno de los objetos mágicos mas poderosos y me atrevo a intuir que no fuiste el único que leyó ese libro. Ese Theodore Nott también debió hacerlo, lo encontró y al menos tuvo la decencia de dejarlo en la biblioteca.
-Bueno que no pueda sacarse del castillo- dijo Snape.
-Así funciona el asunto- dijo Vindictus- eso es lo divertido. Si lo sacas se convertirá en polvo. Ademas de otros encantamientos protectores. Solo para asegurar de que lo leyese el mago indicado, como de hecho ha sucedido, en dos extraordinarias ocaciones, ¿De veras funciona un artefacto infernal? ¿El de Malfoy Manor acaso? la horrible maquina esa que mencionas.
-Si, el mismo- dijo Snape- pero no ha sucedido nada. Excepto que los relojes están en cuenta regresiva.
-Necesitan funcionar todos al mismo tiempo, pero creo que eso ya lo sabes, lo mencionó en mi libro- Snape asintió- ¿Sabes lo que es un Horrocrux?- preguntó Vindictus, Snape asintió de nuevo- el que tenga un Horrocrux y este muerto regresará sin duda.
-Los de Voldemort están destruidos, eso me da un alivio- dijo Dumblendore echando un vistazo a su mano quemada, donde hasta no hacia mucho reposaba un anillo maldito, ironicamente, un Horrocrux- no se si hay otros.
-Nott no menciona nada acerca de eso- dijo Snape y era cierto Theo Nott solo reveló la existencia de su Horrocrux en la carta que le había dejado a Hermione Granger, algo que Snape desconocía por completo.
-Solo volverán los que posean Horrocruxes- dijo Vindictus quien al parecer sabia mucho del tema- esa es mi teoría. Sin embargo no lo puedo aseverar con exactitud. Lo que si puedo asegurar es que el universo no se lo tragara ninguna cosa u hoyo negro. Todo mecanismo mágico tiene un control, algo que asegura que no haya una destrucción programada del mundo. Ese Theo Nott malinterpretó mis palabras. O sabía algo que yo no, cosa que se me antoja inaudita. No en vano dediqué cuarenta años de mi vida en ese asunto.
-¿Usted invento los Artefactos?- preguntó Snape.
-No los invente, los descubrí, los que existían en mi época, que eran solo dos- dijo Vindictus, sin embargo se calló un detalle importante, si Severus Snape era tan inteligente como parecía, se daría cuenta solo- la manera de fabricarlos se pierde en la niebla del tiempo, pertenece al conocimiento arcano. Sus creadores fueron personas que estaban en contacto con la divinidad. Me dio curiosidad y los mencione en mi libro. No puedo asegurar que ese tal Nott hubiese consultado otras fuentes, otras distintas a las mías.
-Yo diría- dijo Dumblendore después de reflexionarlo un rato- que no deben ser activados. Lamento profundamente la pena de Draco Malfoy pero debe ser detenido a como de lugar. El riesgo es alto.
Snape asintió. Pero no estaba totalmente de acuerdo.
-Yo pienso- dijo Vindictus- que deberías arriesgarte Severus Snape. Tienes la oportunidad de ser testigo de un portento mágico, te repito, estoy seguro que no se destruirá nada. Solo que la humanidad deberá adaptarse al regreso de algunos mas, incluyéndonos a nosotros.
-Entonces la decisión sigue siendo mía- dijo Snape- bien, acompañare al joven Malfoy en su búsqueda y mientras investigare mas a fondo.
-Severus- dijo Dumblendore- sabes que no puedo permitir que hagas esa locura- Vindictus rodó los ojos impaciente, ¿De donde demonios habían sacado a ese viejo temeroso de todo?-creo que esto hay que consultarlo con el Departamento de Misterios y por descontado con el único que ha sobrevivido una maldición imperdonable, demostrando su gran poder mágico, Harry Potter.
-El mocoso- que- vivió- ataca de nuevo- rezongó Phineas con una risita- Albus ¡Es que no tienes a otro para torturar con tus designios! Pobre chico.
-Harry todavía no ha desplegado todo su potencial- dijo Albus- ya es mayor, tiene experiencia y por descontado, te aseguro que será mas poderoso que tú y yo juntos , Phineas.
-Profesor- dijo Snape sacando el as que tenia debajo de la manga- esta consciente de que el cargo de director de Hogwarts es vitalicio.
-Se a donde quieres llegar Severus- dijo apesadumbrado Dumblendore- y me decepcionas profundamente.
-Y que yo no he muerto- dijo Snape- fui destituido pero todavía tengo algunas de las prerrogativas de director en funciones, como el poder de convocar a los antiguos directores. Así que les ordeno a usted y a todos los demás que no comenten absolutamente nada de este asunto a otro más que a mí.
-Lamento profundamente tu decisión Severus- dijo Dumblendore- espero que tengas un buen motivo para esto.
-No profesor- dijo Snape- esta vez no tengo un buen motivo. Solo es curiosidad.
-Severus Snape- esta vez Dumblendore utilizó un tono solemne en su voz- Te advierto, hay cosas que no sabemos de la vida y la muerte. Algunos que volveran, no merecen ser regresados. Esas maquinas poseen parte del don del Unico y solo él decide, Severus, solo él.
0o0
Draco todavía tenia la muñeca de Hermione apresada con su mano, ella se la zafó con un movimiento rápido. Su tacto le había enviado una corriente eléctrica a todo su cuerpo, llenándola de un súbito estremecimiento.
-Parece que te gusta que yo te golpee, no te conocía la vena masoquista- dijo ella sin lograr disimular su molestia y azoramiento- ¡Jamás se te ocurra volver a tocarme Malfoy!
-No será necesaria la violencia. No quiero meterme en tu vida Granger, no me interesa- dijo Draco comprendiendo exactamente la dimensión de su metida de pata, obviamente a ella no le gustaba que le restregaran en la cara sus errores. La entendía, en eso se parecían bastantes- se lo suficiente de tu historia con Nott para que me den nauseas, no volveré a mencionarlo.
Ella se acomodó de nuevo en el sofá y le dirigió una mirada de reproche.
-No puedes confiar ciegamente en lo que Nott escribió en sus diarios- dijo Draco- era un sujeto malévolo y manipulador, puede haber una intención oculta en todo esto. Puede ser que realmente esos artefactos sean la puerta del infierno o a lo mejor simplemente creen todo un nuevo mundo para nosotros los humanos, uno donde nadie muera, donde puedas recuperar a aquellos que significan todo para ti, como una especie de cielo, si eres religioso y te acomoda la idea. O puede que no funcionen. Pero nada se pierde en intentarlo.
-Es inconcebible lo que planteas. ¿Qué demonios te fumaste?- Draco arqueo las cejas.
-¿Qué?- preguntó confundido. ¿Qué rayos……….. Malditos hijos de muggles y sus crípticos comentarios. Draco rodó los ojos, cierto, no podía seguir pensando en esos términos, después de todo, oficialmente, ahora era un promotor de las causas muggles. Pero eso no quitaba que le pareciesen de lo mas extraños.
-Que no se cuanto estas pagando, pero eso que te estas metiendo de seguro no es bueno para la salud- contestó Hermione haciendo gala de un sarcasmo que asombró al propio Draco Malfoy.
-No estoy drogado- dijo Draco- si es eso a lo que te refieres. No nos desviemos del tema
-Tienes razón- acordó ella-. Es cierto lo que dices, de pronto Theo Nott estaba diciendo puras tonterías en esos diarios. Pero algo te aseguro, no hay nada de bueno en romper el orden natural de las cosas, si hay alguna posibilidad de que esto sea real, debo desbaratar esos artefactos, los muertos deben descansar en paz…..aunque….- ella paró de hablar, se sentía insegura de lo que iba decir. Pero por otro lado era la verdad, ella había estado allí, cuando él enterró a su esposa, vio su mirada, fue victima de su rabia.
-Aunque…. ¿Qué?- Draco la instó a seguir.
-Aunque te duela su pérdida- dijo ella en voz baja, desviando un poco la mirada. Él no demostró nada en su rostro, solo un ligero temblor en sus labios y la mano que sostenía la taza de café evidenciaron el impacto que habían tenido sus palabras, inmediatamente la colocó sobre la mesa, lucir imperturbable era su mecanismo de defensa más preciado, algo que últimamente no se le daba muy bien.
-Tú no comprendes- dijo Draco.
-Te entiendo mas de lo que quisiera- dijo ella- yo también he perdido cosas que deseo recuperar, personas que ame y ya no están conmigo. Mucha gente que quise murió en esa guerra, pero se que de alguna manera debió ser así, era su destino.
-El destino no está escrito- contestó Draco- y menos si se trata de un par de inocentes.
-Astoria Malfoy y tu hijo no son los únicos inocentes que murieron- dijo ella- también muchos otros y quizás de maneras tan terribles que tengo pesadillas solo de imaginarlo. Todos inocentes, solo por tener ideas diferentes o solo por estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Se que Nott la mató con una maldición, quizás él fue a tu casa buscando venganza. Porque tú lo habías traicionado y desbarataste sus planes con Voldemort.
-Crees que no soy consciente de que quizás fue por mi culpa- esta vez Draco perdió los estribos definitivamente y mando al diablo todo su estoicismo, le dio un puñetazo a la mesa, haciendo saltar algo de liquido de las tazas. Las otras personas que estaban en el café los miraron un instante con algo de asombro, la camarera que venia hacia ellos se devolvió en el acto. Hermione dio un salto de estremecimiento, quizás se había pasado con ese comentario. Sin quererlo ella había dado directo en el clavo, al parecer, Draco Malfoy se sentía directamente responsable por esas muertes.
-Quieto- dijo Hermione llevándose la mano hacia la varita que llevaba oculta en su chaqueta, los ojos de Draco la miraban furiosos, el iris de sus ojos literalmente lanzaban chispas. Ella percibia el peligro de la situación.
-No voy a atacarte por Merlín- dijo él entre dientes, con furia contenida- deja la maldita varita en donde la tienes.
-Lo siento-Draco gruño- !De acuerdo! demonios, lo siento Malfoy- dijo ella soltando la varita y levantando ambas manos en son de paz- pero estoy intentando hacerte razonar. Tú querías que hablásemos, estamos hablando.
-Lo estamos intentando- contestó Draco con otro gruñido.
-Pensé que ya no lo hacías- dijo ella recordando algo de sus primeros años en Hogwarts.
-¿Qué?- preguntó Draco Malfoy secamente.
-Gruñir cuando estas molesto- dijo ella desviando su atención momentáneamente de él para perderle a la camarera que viniese a recoger los platos y traer la cuenta. Estaba segura de que no lograría nada con Malfoy, estaba convencido de lo que se proponía hacer, entonces ¿Para que seguir una charla que no conduciría a ninguna parte? Draco no pudo evitar una expresión de perplejidad, ¿Cómo diablos ella sabia que…él emitía esos sonidos tan poco educados cuando algo no le gustaba? Dentro de él, alguna cosa sonrío, de alguna forma al parecer Hermione Granger se había dignado a prestarle algo de atención en sus tiempos de colegio, mas allá del hecho de que fuesen rivales.
-Y tú sigues siendo la misma metiche de siempre, intentando salvar el mundo- dijo él con un leve dejo de burla. Hermione levantó una ceja al escuchar esa afirmación tan poco amable a su persona y observó sus ojos, estos ya no lanzaban chispas. Al parecer estaba mas tranquilo.
-Siempre que haya algún idiota por ahí intentado destruirlo, estaré allí para detenerlo- dijo ella, la camarera se acercó y ellos interrumpieron la charla.
-Yo no quiero destruir nada- dijo él- pero no perderé la oportunidad de regresarlos. Fue una gran injusticia que muriesen.
-De imbécil a justiciero- contestó ella, sabia que no tenia porque hacerlo, pero algo en el aspecto soberbio y socarrón de Draco Malfoy hacia que se le fuese la lengua. Era como jugar con fuego y a ella, definitivamente le gustaba hacerlo, provocarlo- Has evolucionado Malfoy. En otras circunstancias hasta te felicitaría, pero esta vez estas completamente errado.
-¿Tenemos que insultarnos cada vez que nos veamos?- dijo él con evidente molestia. Ella le estaba ganando la batalla verbal.
-Esa siempre ha sido nuestra dinámica juntos- contestó ella- para que habríamos de cambiarla.
-Porque no somos unos niños, soy un hombre y tú una mujer- dijo él- Si bien ayer estábamos en medio de una pelea un poco brutal, después de aclarado el punto, estoy dispuesto a ser razonable. Pero si te metes en esto no tendré más remedio que considerarte mi enemiga. No caeré en el jueguito de los insultos gratuitos, somos dos adultos y debemos comportarnos como tales.
-Pensé que no lo habías notado- dijo ella con ironía.
-Yo si note que eres una mujer, créelo, desde hace algún tiempo- contesto él y eso bastó para enmudecer a Hermione, ella parpadeo incrédula ¿Qué diablos había sido eso? Punto para Draco Malfoy y que conste en acta que taparle la boca a Hermione Granger era toda una proeza- y el hecho de que no eres mi enemiga hasta ahora ha sido una verdad absoluta, no fuiste cómplice de ese maldito, no fue tu culpa, sin embargo si sigues entrometiéndote…no tendré mas remedio que ..
-Se que eres capaz de matarme, no me engaño- contestó Hermione- pero no puedo dejarlo así, lo siento.
-No entiendes- dijo él exasperado- no quiero tener que matarte, no deseo llevar esa carga conmigo. Pero si es lo que deseas…no me temblará la mano, te lo juro.
-¿Por qué?- preguntó ella- no es que no lo hubieses hecho antes, matar, ¿Por qué te importa? Yo represento un obstáculo para aquello que quieres, asesíname y resuelve el problema.
-Jamás lo entenderías- contesto él, intentando evadir el maldito tema de las razones y motivos por los cuales él se sentía entre la espada y la pared. Matarla o al contrario, tomarla, hacerla suya de la manera en que un hombre se adueña de una mujer, aunque fuese para sacársela de la cabeza de una buena vez y por todas, ese era su dilema. Desentrañar ese enigma llamado Hermione Granger era casi una felonía, pero a cada segundo que pasaba discutiendo con ella, se le antojaba de lo más apetecible desatar sobre él esa pasión que intuía detrás de esos oscuros ojos castaños que lo atravesaban con furia y molestia. De seguro ella lo golpearía, lo insultaría, escupiría sobre sus huesos, se resistiría como una demente y eso solo le daba el toque excitante al asunto. Su instinto de cazador le pedía ir tras su presa. Y si bien eso le dejaba una sensación de culpabilidad por Astoria y por su hijo, la expectativa de lo que descubriría bien valdría la pena.
Draco apartó todos esos sacrílegos pensamientos de su cabeza en un segundo, no podía dejar que sus propios deseos masculinos le enturbiasen el razonamiento. Eso, de todas las locuras que había estado pensando y analizando en esas semanas desde que Astoria había muerto, era la que se llevaba el premio gordo. Impensable, poco practico, inconcebible e incoherente, además quien le aseguraba que ella correspondería, en el dudoso caso de que fuese a ocurrir. ¡Por Merlín santo Malfoy! Estas pensando en llevarte a la cama a la misma mujer que es tu opositor mas acérrimo. Y de paso estaba seguro que Hermione Granger se pondría como histérica, de solo imaginarse lo que pasaba por su cabeza en relación a ella. Y si había algo que Draco Malfoy detestaba en la vida, era a una mujer histérica. Totalmente descartado…..por el momento.
-Hagamos el intento- insistió ella- no soy una tonta.
-Se que no eres ninguna idiota, afortunadamente, mas bien eres terca como una mula y muy…. muy curiosa, demasiado para tu propio bien. Digamos que eso es otro de los secretos de Draco Malfoy- dijo él levantándose y sacando unos billetes de su gabardina, los dejo sobre la mesa- invito yo.
-No es necesario- dijo ella sacando también dinero del bolsillo de su pantalón.
-¿Tenemos que empezar a pelear desde ahora?- pregunto él con ironía- Granger solo es un maldito café.
-Malfoy- dijo ella mientras lo veía alejarse- Piensa en lo que vas a hacer. Recuerda mis palabras, estas equivocado. Quizás ella no vuelva de la manera que te imaginas- A Hermione Granger eso le constaba, Theo no era mas que un espectro.
Él se devolvió, había tomado una decisión rápida respecto a ese asunto. Pura estrategia, de alguna manera así seria más fácil controlar todo. O por lo menos esa fue la excusa que se dio a si mismo.
-Buscare los otros artefactos, se como activarlos- dijo él inclinado sobre la mesa, acercando su rostro peligrosamente al de ella, su tono de voz era bajo y amenazante, Hermione se mantuvo en su sitio, no se dejaría amilanar por ese par de intensos ojos grises que la miraban hambrientos sin que pudiese definir exactamente el motivo - y se que me seguirás, tienes el otro giratiempo. Iré solo, espero que vayas sola, esto es entre tú y yo. Estaremos en iguales condiciones. Ese es el único trato que voy a hacer contigo. Lo que suceda……se vera después. Pero Hermione…- ella dio un salto al escuchar su nombre de boca de él, lo miró sorprendida e intrigada - si Hermione, ya es hora de llamarte por tu nombre, te conozco desde hace diecisiete años y no se me antoja ahora llamarte de otra forma- su nombre volvió a deslizarse suavemente por sus labios como algo dulce y amargo, su voz era ronca y logró erizarle todo los vellos del cuerpo- Hermione…. te advierto esta es la última vez que seré amable contigo.
-Haré lo imposible para convencerte- contestó ella sin dar el brazo a torcer, sin poder contenerse agregó- Draco, eso es lo que hay, espero que estés satisfecho, estamos en guerra.
-Es bueno saberlo- dijo Draco esta vez alejándose completamente de ella para salir de ese lugar.
Hermione se apoyó en la mesa y ocultó su cabeza entre sus brazos. Ahogó un grito de frustración, algunas personas que ocupaban las mesas cercanas la miraron un instante y luego siguieron inmersos en sus respectivas charlas. A ojos de los demás, solo parecía una chica molesta después de una discusión con su novio, ese hombre guapo, alto y rubio que había salido del lugar, bien molesto, echando humo por las narinas Por supuesto, todo alejado de la realidad.
Hermione estuvo en esa posición largo rato. Estaba algo confundida, ya ni sabia que era lo que estaba bien y lo que estaba mal. Los malditos artefactos no habían empezado a funcionar todos juntos y ya tenían el mundo de cabeza. Y de paso, todavía tenía el olor de Malfoy en su ropa y le parecía exquisito, así como le pareció lo más natural del mundo dejarse abrazar por él. Lo que faltaba era que empezase a divagar sobre el hermoso color gris de sus ojos o lo apuesto que se veía con esa gabardina oscura o la manera tan decadente como pronunciaba su nombre, como si quisiera embeberse en el. En que lugar estaba escrito que todos los Slytherin tenían que lucir peligrosos, deseables y estar locos de carretera. ¡Diablos! Tener que lidiar con Malfoy y Theo Nott no iba a ser fácil.
-¡GGRRRR!-volvió a gruñir de impotencia Hermione. Esto no puede estar pasándome a mí. Genial, a estas alturas, en un mundo ideal, tendría que estar feliz porque Voldemort no existe mas y no sufriendo como una vieja amargada y arrepentida. Theo vuelve, aparece y no se que rayos hacer con él ni que siento ahora por él y para colmo, Draco Malfoy mostrando su lado vulnerable, por Merlín, si hasta ahora nos tratamos educadamente. Él te ayuda a cruzar la calle, te invita un café y tú tratas de convencerlo amablemente, sin golpes de por medio, de que lo que está haciendo es una trastada. Y de paso te parece que su voz es irresistible mientras él planea como sacarte del camino. Hermione, perdiste la chaveta completamente.
0o0
Dejen reviews.
