Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola a todos, verdaderamente no tenia planeado actualizar hoy, de hecho creo que me sorprendí a mi misma. Pero puesto que gracias a una estupenda canción "Anarkia" que me dio la clave para hacer este estupendo capitulo, quizás el mas importante en lo que va del fic, no pude evitar regalarles está actualización. La canción es de un grupo de Punk de mi ciudad Maracaibo llamado Kingpin, sin duda "Anarkia" y el resto del disco llamado "Mejores Días", son lo mejor que he escuchado de rock made in Venezuela en años, buenísimo, estupendo, mejor incluso que muchos grupitos gringos. Hasta les escribí un mail para que me permitiesen colocar la canción en este cap y ellos aceptaron gustosos. El disco lo pueden bajar gratis, el link esta en su pagina de my space, la cual les dejo w w w . myspace . com / kingpinve (recuerden juntar los espacios, este FF Net es una tortura con los links).
Los Artefactos Infernales
Titulo II El Mecanismo Terrenal
Capitulo 11 La duda que carcome mi alma
La vida será una miseria
si sientes que tú no puedes
dar el cambio ahora
Anarkia, Kingpin
Draco se alejó solo unos pasos de ella, Hermione se mantenía todavía pegada a la pared, tratando de inspirar el aire que faltaba en sus pulmones, no podía creer que la situación se les hubiese salido de las manos de esa forma, en su mente desfilaron miles de posibilidades en relación a como terminaría ese primer encuentro, pero lo menos que pensó fue que el cenit seria ellos dos besándose como desesperados y menos que oiría una especie de declaración de parte de Draco Malfoy, porque pese a su reticencia, pese a las palabras no dichas y a los sentimientos no confesados, él, con su mirada turbia y su hablar directo al grano, reprochándole su falta sensibilidad, simplemente había delatado todo el infierno que llevaba en su interior. Y no es que ella le fuese indiferente, sino mas bien justo lo contrario.
Hermione lo entendía y también lo compadecía, así como se compadecía a si misma. No lo buscó, tampoco quería pensar mucho en lo sádico que era el destino, pero quizás ella en Draco Malfoy había encontrado mucho mas de lo que hubiese esperado alguna vez, una persona con tantos dilemas como ella. Enfrentada entre sus propios deseos y lo que es moralmente correcto, sufriendo por un amor perdido y por la posibilidad nula de otro amor completamente imposible, dudando si emprender la búsqueda de una nueva oportunidad, de claudicar o tal vez rendirse a lo inevitable. A esa pasión recién descubierta que encendía todo su cuerpo como una llama. Ese beso solo era la anticipación de lo que vendría y simplemente no podía controlarlo. Entonces, ella encontró el significado dentro de su alma a tanta confusión y se sintió aliviada y porque no, de alguna manera, la esperanza que había muerto hacia tanto tiempo, renació inesperadamente. De alguna manera, nuevamente se sentía viva.
Draco se pasó una mano por su corto cabello y por un breve segundo la apretó contra su nuca. Le daba la espalda, porque sabía perfectamente que ella no lo atacaría, no después de haberlo besado de esa forma, entregándole a él, eso tan intangible como es el alma o el espíritu. Sabía que no era hora de estar pensando bobalicadas romanticonas y menos él, que a su parecer era el ser humano menos romántico y más practico del mundo. Pero besarla había curado una ansiedad que le estaba carcomiendo del cerebro y empezado algo muy distinto, la sensación de que compartía alguna cosa con ella, una especie de reconocimiento.
En la tragedia de sus vidas, dos seres enfrentados por sus decisiones, encontraban un punto en común, la cura de su soledad y quizás, algo más.
Draco rió amargamente. No era fácil, de hecho desde que había muerto Astoria nada en su vida era simple. En la gran mayoría de las cosas Draco era exactamente igual que el resto de los hombres, un pobre ser intentando dominar sus sentimientos, por muy contradictorios que estos fueran. Nunca se le había dado bien ser impasible, de hecho, había logrado demostrar una actitud imperturbable durante los años anteriores con mucho esfuerzo. En cuanto a esa frialdad tan cacareada cómo un aspecto de la personalidad de los Malfoy´s, aquella que su padre solía lucir enorgulleciéndose de ella y que Draco solo podía imitar con mediano éxito, eso solo era cuando la situación la ameritaba, de resto Draco Malfoy era un hombre, solo un maldito hombre, con las manos atadas debido a sus promesas, muriéndose de culpabilidad por desear a otra mujer mientras su esposa se pudría tres metros bajo tierra y no solo desearla, sino atreverse a albergar por ella miles de sentimientos aun sin nombre, pero que sin duda allí estaban, puesto que los sentía en esos momentos en su pecho, inflamándose a cada segundo, amenazándolo con hacerlo reventar, un cúmulo de emociones dirigidas a Hermione Granger, sensaciones tan únicas, intensas y volátiles como ella.
Draco giró su cuerpo de improviso y estableció contacto visual con ella, Hermione se despegó de la pared y caminó unos pasos para situarse frente a frente a él. Draco sostuvo su dura mirada, sus ojos interrogándole, él con sus labios apretados le ofrecía a ella una mascara, un disfraz de tensa calma, ocultando el fuego de indignación que sentía por dentro, airado por la terrible injusticia de tener que enfrentar a la mujer que le removía todo su interior. Y es que Hermione Granger, mas bien reconocer sus sentimientos hacia ella, como tantas otras cosas, había llegado demasiado tarde a su vida, cuando no podía y no debía tomar otro camino mas que el que se había impuesto.
-Tienes razón- ella le clavaba sus ojos marrones como si todo alrededor hubiese desaparecido, solo existía él, resplandeciente y triste como un ángel caído.
Draco Malfoy no era un hombre hermoso como lo había sido Theodore Nott, quien alguna vez lució tan atractivo que parecía irreal, como un efebo infernal caminando entre los mortales. Draco Malfoy estaba provisto de una apariencia agradable, alto, atlético, varonil, con un rostro de facciones definidas, finas, tenia una nariz romana dominante que le imprimía una apariencia noble a su rostro, unos labios delgados que se tensaban muy a menudo en un gesto de amargura, muy rubio, tanto que la piel del cuero cabelludo se divisaba a través de su corto cabello casi pegado al cráneo, con pestañas y cejas casi blancas, había que estar muy cerca de su cara para notarlas, algo que le parecía inquietante a la mayoría de las personas, también era poseedor de unos ojos grises casi metálicos pero que sin embargo a pesar de su aparente dureza eran sin duda la ventana de su alma, pero mas que eso, ella podía descifrar en su mirada su conflicto, su vulnerabilidad, entreveer en los movimientos de su cuerpo, su fuerza física, su letal agilidad y en sus palabras, además de su orgullo, su implacable sinceridad y su profunda melancolía. Un hombre lleno de contrastes y al mismo tiempo, de alguna forma, magnético, pero real a diferencia del otro, que parecía un dios salido de alguna leyenda, intangible e inalcanzable. Esa cualidad de Draco Malfoy de lucir altivo a pesar de la derrota que había significado perderlo todo, de demostrar que era un ser humano capaz de sufrir por amor y al mismo tiempo matar en su nombre, era un hecho que Hermione no pudo pasar por alto. Draco Malfoy no solo parecía poseer todos los defectos que hacen a un hombre despreciable, sino también las virtudes que lo hacen notable, eso la había fascinado como nadie jamás lo había hecho.
-No debí suponer absolutamente nada sobre ti, fue una estupidez de mi parte, lo siento- añadió Hermione.
-Eso es cierto- dijo él, sin dejar de mirarla- Sabes Hermione, aquí , en este momento, en esta maldita sala de la cual no tengo puta idea de lo que es, luchando por el artefacto infernal, escuchando como intentas convencerme en vano……yo siento que estoy entre la espada y la pared…
-En vano……..ya veo- dijo ella entre dientes, sus ojos se llenaron de lagrimas de impotencia, "en vano", "en vano", "en vano"…………………..las palabras se repetían incansablemente en su cerebro. No podía creer que fuese tan terco, Hermione sabia en el fondo de su alma y Theo así se lo había confirmado, que la maldad de los artefactos infernales al ser activados, enloquecería a Draco Malfoy, absorbería todo lo humano y bueno que había en él, lo racional, lo convertiría en la personificación de la locura. Quizás a lo mejor Astoria Malfoy volviese pero lo que encontraría no le gustaría nada. Tanta obsesión cobraría un precio. Entonces ella se dio cuenta que no solo lo hacia por la humanidad, también lo hacia por salvarlo a él. Esa necesidad era lo que la empujaba, la que hacia que no claudicara. Sin duda, esa era el día de los descubrimientos.
-Yo se lo que pretendes hacer- Hermione bufó exasperada, para ella era demasiado claro lo que pretendía lograr, sacarlo de todo ese maldito asunto. Draco la miró detenidamente, se fijó en sus lágrimas, ella despedía pura frustración por los cuatro costados, sin embargo era demasiado fácil para él adivinar sus intenciones, porque era la única explicación lógica de toda su vehemencia por sacarlo del camino. Eso le fastidio pero a la vez lo enterneció. ¿Quién hubiese pensado que ganaría el corazón de la mujer mas dura que había conocido?- mas allá de lo obvio quiero decir, de evitar de intentar que no active los artefactos infernales. Quieres salvar algo de mi ¿Quizás mi alma? ¿Quizás mi cordura? Olvídate de eso, estoy decidido a ofrecer hasta mi vida llegado el caso, si con eso logró regresarlos a los dos.
-¿Es tan importante lo que le prometiste?- preguntó Hermione- a ella, quiero decir
- Hice un juramento, una promesa donde empeñe mi palabra por todo lo que representa ser un hombre, uno integro, no el monigote de los demás que fui alguna vez, donde deje que hiciesen conmigo lo que ellos quisieron, permití que me convirtiesen en un mortifago contra mi voluntad, incluso deje que escogieran a la mujer con la que debía casarme, a quien debía amar- Draco en ningún momento dejaba de mirar a Hermione, ella sentía un nudo en la garganta, él continuó hablando-Fui la marioneta de todos aquellos que hicieron de mi un miserable. Hice una promesa, para enmendar la ironía de que yo, un hombre sin decisión, un cobarde, un pusilánime siguiese respirando sobre la faz de la tierra cuando hombres mejores que yo murieron en esa guerra, hombres mil veces mas valiosos que yo. Hice un juramento para justificar y pagar por el amor de una mujer, para realmente merecerlo. Yo engendré un hijo con ella, eso puede hacerlo cualquiera, pero solo un verdadero hombre, uno digno de llamarse así, logra proteger a su hijo y a su mujer. Acepte casarme con Astoria, acepte amarla, acepte protegerla contra todo y voy a cumplirlo hasta el final y mientras exista una posibilidad con los Artefactos Infernales…la muerte…su muerte…no es el final para mi. Si me arrepiento en este momento, no solo se hará una gran injusticia con dos seres inocentes, sino que mi palabra como hombre no valdrá absolutamente nada, quedare anulado como ser humano, no soportaría verme la cara de nuevo en un espejo. Si, es más importante que cualquier cosa en la vida, incluso lo que sentimos tú y yo.
-¿Acaso sentimos algo?- preguntó Hermione con el corazón palpitándole de manera descontrolada.
-Por supuesto- dijo Draco-creo que lo dejamos bastante claro con ese beso, al menos yo siento algo y no creo que tú seas de piedra, Hermione Granger, aunque a veces pienso que haces una imitación muy buena, siendo tan inflexible, dura, implacable e inconmovible. ¿No puedes ver la injusticia de que una madre muera junto a su hijo? ¿De que alguien inocente pague por todas las malas decisiones de los demás? Yo fui quien debió morir, no ella, yo fui el culpable de todo, el que traiciono a Nott y a Voldemort, no ella….
-Si no supiera lo que va a suceder, si realmente estuvieses destinado al éxito- dijo ella conteniendo el aliento, esas palabras de él le habían tocado fondo. Ella no era una piedra, solo era un ser humano lógico, que sabia lo que estaba bien y lo que estaba mal, que trataba de evitar un desastre de proporciones bíblicas – yo seria la primera en apoyarte Draco, de seguro lo haría. Pero lo que planteas es inconcebible. No puedes culparte, tú no la mataste, fue Theo Nott. Y ya que una promesa te ata, se que no puedo luchar contra eso, ni convencerte, pues yo misma soy consciente de la fuerza de los juramentos. Pero desearía que no lo hicieras.
-En este asunto- dijo Draco Malfoy- al final no importa lo que tú desees o lo que yo quiera. Simplemente es como debe ser, justicia divina y nada más.
-Tú no eres Dios- dijo ella apretando sus manos molesta.
-No lo soy- contestó Draco-pero a veces quisiera serlo, solo para evitar que lo que sucedió.
-Una vez escuche a alguien diciendo lo mismo- a Hermione se le erizaron los vellos de la nuca- y perdió su alma porque intento hacerlo realidad, ser un dios entre los hombres, ser inmortal, ser superior sobre todos. Dejó de lado lo importante, su amor, su humanidad y toda posibilidad de ser feliz. Todo por tener el poder. La decisión de quien vive, quien muere y quien regresa no es de los seres humanos, sino de Dios o de los Dioses, como quieras llamarlo si es que crees en algo.
-Yo solo creo en mi mismo-afirmó Draco.
-Eso es una soberana tontería- respondió ella desafiante.
-Estas dejándote influenciar por tu crianza muggle- dijo Draco- esta te limita, tienes conceptos religiosos afianzados en tu cerebro que no te dejan tener una percepción imparcial sobre este asunto. No te culpo, pero no lo comparto, estoy libre esos de prejuicios. No intentes convencerme con argumentos teológicos. Me gustas más cuando empiezas a desvariar con ese agujero negro y todo lo demás, es más científico, más racional, más lógico, más acorde contigo.
-La magia no es ciencia- contestó ella- y creo entender que es la magia y no el conocimiento científico lo que un sangrepura como tú declara como su derecho de nacimiento.
-En este asunto la magia y la ciencia parecen la misma cosa. Si alguna vez pensé de esa forma, en la superioridad de mi sangre- dijo él, sabia que no debió llevar sus diferencias de sangre a esa conversación, ¿Para que diablos poner mas espinoso todo el asunto?- el hecho de que tú, una sangre sucia, seas unas de las brujas mas poderosas que camine sobre el mundo, ha echado por tierra todas esas ideas. Y aun así, creo que solo acercarme de ti de la forma que lo hice, he demostrado que he superado esa etapa de mi vida. Pero siguiendo con los argumentos teológicos, hablando del hombre que se dejó seducir por el lado oscuro de la fuerza…...
-No te atrevas a burlarte- dijo Hermione un poco exasperada.
-No lo hago- Draco hizo el comentario al aire y ella se dio cuenta que él sin querer había parafraseado una trillada frase de una película muggle -¿Qué pasó con él? ¿Adonde quieres llegar con todo esto?
-Ellos- contestó Hermione sintiendo como de nuevo se le achinaba la piel- porque son dos hombres en realidad, fueron destruidos, quizás uno de ellos arrepentido al final y el otro decididamente no. Ambos se dejaron perder porque nunca lograron sobreponerse al dolor, jamás aceptaron los hechos trágicos de su vida y siempre su ambición fue superior a su capacidad de amar. De hecho, uno de ellos jamás llegó a experimentar amor, de eso estoy segura.
-Estamos hablando de alguien conocido- Draco levantó una ceja.
-Theo Nott y Tom Riddle- contestó automáticamente Hermione.
-¿Amabas a Nott?- preguntó Draco sin dejar de sentir esa incomodidad, esa molestia que siempre lo había torturado, el hecho de que ella no solo estaba enamorada de otro, sino quien era ese otro y todo lo que eso significaba.
-Eso ya lo sabes, lo escuchaste en el ministerio, no tiene sentido repetirlo. Yo soy el ejemplo más tangible hasta donde puede llegar la ambición de un solo hombre, soy el sacrificio que hizo Theo Nott para obtener el poder y mira como acabó todo. Sin embargo el amor tampoco puede ser la bandera que enarboles para destruir a los demás, no es justo, no es lógico. Si yo me hubiese dejado arrastrar por lo que sentía, hubiese sido un desastre.
-¿Aún lo amas?- preguntó Draco Malfoy- a pesar de que sabes todo lo que hizo, ¿Aún lo amas?
-No lo se- respondió ella- y no importa, puesto que el Theo Nott de quien yo me enamore no existe, murió muchos años antes del Beso del Dementor.
-¿Te amó?- preguntó Draco, sus palabras estaban cargadas del odio mas visceral. Hermione lo sintió de esa forma y además, colocó la otra pieza que faltaba en el tablero de ajedrez, ¡Oh Dios! se había olvidado completamente de Theo, porque seguramente él tendría muchas cosas que decir sobre el hecho de que ella se había besado con Malfoy y estuvieran discutiendo lo que sentían como si fuesen un par de amantes. Pánico fue lo que empezó a sentir Hermione Granger ante la perspectiva, definitivamente no estaba de animo para aguantarse a un Nott cadáver celoso, con todas las implicaciones del caso- ¿Esa bestia realmente tuvo corazón para amarte?
-Según sus propias palabras- Hermione tragó grueso- lo hizo, estaba enamorado de mí, pero eso jamás importó lo suficiente.
-Entonces- Draco estaba cada vez mas curioso y por supuesto, mas cabreado- esta claro que tú sabias quien era y por eso jamás estableciste una relación con él- Hermione asintió- pero que fue lo que detuvo a Nott, pudo haberte obligado, chantajeado.
-Él me ofreció ser su esposa- dijo ella mientras se deshacía el cerebro. Theo, Theo, Theo, tienes que entenderme por Dios, tienes que hacerlo porque sino estoy completamente jodida, no, mas bien, Draco estará absolutamente jodido- pero dejó que yo decidiese. Me dio la libertad para hacerlo.
-Sabes que esa es la historia más incomprensible que he escuchado- dijo Draco con amargura- resulta increíble que tú…tú.
-Sabes Draco- respondió ella- no permito que nadie me juzgue. En todo caso, tú me besaste e intentas al mismo tiempo recuperar a tu esposa, no menciones la palabra incomprensible, porque sin duda tus actos no hablan bien de ti.
-No fue lo correcto- dijo él ofreciéndole la mirada mas desconsolada que pudo ofrecerle – pero ese beso fue sincero. En cuanto a lo segundo, ya te lo dije, contra quien sea, pero ella vuelve. Se que deseas mostrarme a Nott como ejemplo, pero escogiste el equivocado, yo jamás seré como él. Más bien creo que yo si soy capaz de hacer por Astoria, lo que él nunca fue capaz de hacer por ti o tú por él.
Hermione sintió que sus mejillas se encendían de puro coraje. Draco Malfoy de nuevo había dado justo en el clavo.
-No puedes destruir todo solo porque fuiste lastimado y no puedes sobreponerte al dolor. Es difícil, pero trata de dejarlo atrás.
-¿Y tú Hermione?- Draco la miró con furia- ¿Lograste dejarlo atrás?
-No- dijo ella – pero sigo intentándolo. Hice lo que hice, tomé mis decisiones, no me arrepiento de ellas aunque me duelan y trato de vivir con ello.
Draco evitó la mirada de Hermione por un momento. No era que sintiera completamente que ella estaba equivocada respecto a los Artefactos, era que él no quería que tuviese la razón. No dejaba de tener sus puntos, él mismo no tenía la plena seguridad, pero no podía echarse atrás, no ahora.
-¿Tanto la amas?- preguntó ella, sintiendo como su corazón se encogía debido a una inexplicable razón.
-Si- dijo Draco sin ningún atisbo de duda levantando su mirada- ese sin duda es la palabra, la amo.
-Entonces ¿Por qué……..?- Hermione dudo en terminar la pregunta.
-¿Por qué te bese?- Draco de nuevo le ofreció esa mirada intensa, llena de pasión, repleta de lujuria, ojos que la enfrentaban, intentando penetrar hacia su mismo interior- Pensé que no querías saberlo.
-No era eso precisamente lo que quería preguntar- ella siguió tratando de sobreponerse a la cornucopia de sensaciones que Draco Malfoy lograba trasmitirle, dejándola al mismo tiempo llena y desolada- un beso puede ser algo intrascendente o significar muchas cosas, significarlo todo. Preguntarte porque me besaste es algo que se me antoja simplista. Me besaste porque querías hacerlo y de alguna forma yo también, por eso te correspondí. Lo que realmente quiero preguntar es ¿Por qué lo sentí de esa forma? Mejor dicho ¿Lo sentiste al igual que yo? Como si tú y yo….era como si fuese lo correcto, como una chispa de energía que fluyera de ti hacia mi y viceversa. Y aun no me puedo deshacer de ello, de esa emoción. Y tampoco quiero hacerlo.
-Siento por ti demasiadas cosas- dijo él con voz ronca, calida, seductora- pero seria muy hipócrita de mi parte y muy injusto llamarlo amor, puesto que te he confesado que amo a Astoria. Además que creo que una declaración de ese tipo es lo menos que tú quieres escuchar de mí en este momento y yo estoy obligado por honor a otra mujer a no decirte exactamente lo que siento por ti. Al final ni tú ni yo lo creeríamos sincero- Hermione desvió la vista, Draco insistió- Pero Hermione, no colocarle un nombre, no hace que sea menos intenso o que tenga menos presencia dentro de mi, simplemente existe, nació y creció en el peor momento posible, envolviendo mi razón como una maldita enredadera, nublando mi lógica, atentando contra mis decisiones, poniendo mas difícil todo, haciéndome desear lo imposible. Lujuria, deseo en su mas vivida expresión, pasión, odio, frustración, cariño, todo eso junto y quizás muchas cosas mas.
-¿También me odias?- preguntó ella.
-Odio que estes atravesada en mi camino- dijo él secamente- odio no haber tenido la oportunidad de acercarme a ti sino hasta ahora. Odio mi ceguera por años y el hecho de que siempre fui un cobarde respecto a esto. Detesto el hecho de que jamás podré tenerte y nunca podré ofrecerte nada. Maldigo el día en que me di cuenta de que tú de alguna forma eres la indicada para mí, porque entonces tengo que odiar a la fuerza todo lo que ha sido mi vida hasta ahora y no puedo hacerlo, no es justo para ella quien me lo ofreció todo, a quien jure protección. Y yo, Hermione Granger, soy un hombre que mantiene su palabra.
-Eso es……..-dijo ella pero no pudo terminar la frase. Jamás nadie le había dicho eso, jamás ella había sido la indicada para nadie, nunca, ni siquiera para Theo Nott que llegó a jurarle alguna vez amor eterno, y Draco Malfoy en esa desgarradora confesión, le estaba dejando implícito, que si otra hubiese sido su historia, ella, ella………..quizás… y algo en Hermione le dio la respuesta, quizás ella se habría rendido a él. Después de eso beso, de sentir sus emociones a flor de piel, después de experimentar la fascinante tortura de sus besos y sus caricias solo por un instante, ella sabia que hubiese caído rendida a sus pies si él lo hubiese intentando años atrás, demostrado su interés, abriendo su alma para que ella descubriera quien realmente era Draco Malfoy. Quizás hubiese sido el único capaz de alejar el fantasma de Theo Nott de su corazón, de enamorarla. Pero todo había llegado demasiado tarde.
-Y algo me dice, que tú sientes exactamente lo mismo, es difícil, digo, difícil creer que tú y yo después de tanto tiempo despreciándonos, sintamos algo uno por el otro, pero existe, sin nombre, encontró un lugar entre los dos. Una tragedia, eso es lo que es ¿Sabes que seguiré con esto hasta el final?- la voz de Draco amenazó con quebrarse, pero se contuvo
-Lo se- susurró Hermione sabiendo que se refería al asunto de los Artefactos Infernales.
-¿Sabes que probablemente uno de nosotros muera a manos del otro?- sus labios temblaron imperceptiblemente.
-Probablemente sea así- contestó Hermione tratando de contener las ganas de gritar.
-¿Y como te sientes respecto a eso?- preguntó Draco.
-Jodidamente mal- contestó ella casi con un gemido.
-Vete de aquí- dijo Draco con la furia impregnando cada palabra, molesto por la terrible situación que estaba afrontando. Si, una tragedia, eso era lo que era- retírate, abandona todo esto. Regresa con Weasley, cásate con él o con quien sea, ten hijos, recuérdame en las noches tibias de verano y en los crudos inviernos, recuérdame en cada beso que te den y cada vez que alguien te haga el amor. Vive memorias de cosas que nunca ocurrieron o al contrario, olvídate de mí, haz lo que quieras Hermione Granger. Pero vete de aquí y no me tientes a renunciar a la única promesa que hace de mí un hombre con una razón para vivir. No me obligues a lastimarte, porque si mueres algo de mi morirá contigo para siempre.
-Draco- susurró ella- es suficiente…no hables mas.
-Gracias- dijo él- gracias por intentarlo. Nadie que conozco habría insistido tanto por mi, haz arriesgado tu vida oponiéndote y eso tengo que reconocértelo.
-No es solo por ti- dijo Hermione temblando de ira- es por todos nosotros.
-Todavía crees que desatare el infierno que destruirá a la humanidad- dijo Draco- yo te probare lo contrario.
-Y solo para probármelo, vas a experimentar con todos nosotros- dijo Hermione molesta- eso es egoísmo.
-Nadie dijo que yo no seguía siendo, a pesar de todo, enamorado o no, un perfecto idiota- Hermione abrió la boca de asombro, no sabia a quien se refería a Astoria o a ella, en todo caso, por la incendiaria mirada que le dirigió Draco Malfoy estaba segura que se estaba refiriendo a ella, que se había traicionado a si mismo por un instante liberando esas palabras de sus labios para aligerar su consciencia. Una sensación de frió inundó su corazón. Como corresponder a eso, si ella se sentía en la deriva respecto a sus propios sentimientos. Es increíble como un beso y un momento de sinceridad, pueden cambiarte todo el panorama, hacerte descubrir que no eres de hielo, que no todo esta perdido, que no estas hecha de piedra, que puedes tener una oportunidad, si tan solo tienes el coraje de tomarla en tus manos. Y coraje no le faltaba, motivos tampoco, solo era que……tenia miedo a lo desconocido, a su significado. Y sabia que no solo seria un beso, lo sentía en cada fibra de su ser. Esa vorágine de sentimientos encontraría su lugar para concretarse, él lo sabía, ella estaba segura de ello. Pero al mismo tiempo, intentaban no cruzar ese puente, porque seria simplemente el camino a su perdición. Muertos o no, otras personas dependían de sus decisiones.
Indecisión y sobre todo, el orgullo anteponiéndose ante todo, entre ambos. Sin duda los dos estaban enfrentados, allí, en ese momento, el instante más intenso e crucial de toda su vida. Aunque ellos no lo supiesen o no fuese conscientes de ello. Era el momento de la verdad.
-Nada de lo que has dicho te justifica- dijo ella- no puedes destruir al mundo en nombre de un sentimiento, aunque este sea el mas noble.
-¡No!- Draco le gritó- ¡No!, ¡crees que no! Pues compruébalo por ti misma-Hermione lo taladró con la mirada, Draco trató de calmarse- Ahora soy yo el que voy a pedirte que me des una oportunidad, quizás lo que pienses sea una equivocación, nada perdemos con intentarlo, tú tienes una teoría, esta puede ser la correcta o no. ¿Cuál es el miedo? ¿A estas alturas temes equivocarte? Por Merlín, no estamos en el colegio Hermione, aquí nadie va a ponerte una nota.
-No tengo temor a equivocarme- dijo ella entre dientes- lo que mas miedo me da es tener la razón. Por eso no puedo permitirlo. No todo está acabado, puedes volver a empezar, superar esto, amar de nuevo.
-No voy a tirar todo al diablo- dijo él –no por ti. Puedo jurarte todo, prometerte cualquier cosa, menos dejar esta búsqueda. Ella tiene que volver, a cualquier costo.
-Entonces tus palabras no significan nada- contestó ella airada.
-Por Dios, no escuchas Hermione- dijo él acercándose a ella hasta que sus rostros estuvieron a milímetros - no entiendes acaso que realmente estoy entre la espada y la pared, querer y no poder, desear sin tener, estoy dividido y eso me esta matando.
-Olvídame tú a mí, si no puedes dejarlo atrás, entonces borra este maldito beso de tu memoria, encierra todas esas cosas que sientes por mí en una caja fuerte y lanza la llave al mar- contestó ella enfrentando su dura mirada, intentando no dejarse arropar y perder las perspectivas- olvida todos esos insanos y perturbadores sentimientos que tienes hacia mí. Si eso hace tu vida más fácil hazlo, no te preocupes por mí, no puedo perder más de lo que he perdido en la vida. Hazlo y termina con esto que nunca empezó. Pero no sigas buscando los Artefactos Infernales.
-No puedo- dijo él- ¿Has intentado arrancarte el corazón con tus propias manos?
-No- dijo ella furiosa- pero he sentido como lo apuñalean una y otra vez y tú le acabas de dar la última estocada.
Él se alejo y le dio una espalda, caminó frenéticamente de un lado a otro. Luego volvió a enfrentarla
-¿Que diablos sientes por mi?- pregunto él con violencia.
-Te…………… ¡Oh dios! si tú no puedes ponerle un nombre, yo no lo haré maldita sea, pero se exactamente lo que siento por ti- Hermione no dejó de mirarlo con atronadora intensidad, las palabras amenazaban con deslizarse fácilmente de sus labios, demasiado fácil en realidad. Se sentía tan propio, tan correcto, tan devastador, intenso y al mismo tiempo tan real. Eso era lo que ella sentía en ese momento y también era su ultima carta para intentar convencerlo- dejémoslo en que me gustas, mucho, tanto como hombre que como persona, de manera ilógica y sin ninguna razón, solo por el hecho de que has logrado conmover algo en mi y convencerme de tu honestidad.
-¿Te atreves a ofrecerme algo?- Draco esperó su respuesta con ansiedad. Sabia que no lo haría, abandonar todo, por supuesto que no claudicaría, pero era mas bien porque se lo estaba exigiendo a si mismo no porque en algún recóndito lugar de su mente no se hubiese planteado la insólita posibilidad. Pero no, no podía hacerlo, no podía ser tan miserable, le debía algo a Astoria y era hora de pagarlo.
-No, no te ofrezco nada mas que el hecho de que siento lo mismo por ti, yo no soy el plato de segunda mesa de nadie.
-Yo no te estoy poniendo por debajo de nadie- contestó Draco- simplemente es así, puedo sentirlo, pero necesariamente no tengo que hacer nada al respecto.
- No haremos nada al respecto- confirmó ella- esto esta condenado aun antes de existir, a pesar de cualquier cosa que sintamos.
-Aun así, eres capaz de enfrentarme- dijo Draco sintiendo como su corazón se rompía a mil pedazos y al mismo tiempo como una euforia desconocida se apoderaba de todo su ser. Hermione Granger era la persona mas endemoniadamente terca que él había conocido en su vida, pero Draco sabia leer entre líneas. Ella lo quería, maldita sea, ella lo quería, como fuese, correspondía a sus sentimientos y eso era lo peor de todo, se sentía montado en una montaña rusa de emociones encontradas.
-No intentes manipularme Malfoy, soy capaz de enfrentarme a ti y no es la primera vez que lo hago- contestó secamente ella- tengo buenos motivos para hacerlo, esta vez mas que ninguna.
-Se que eres capaz de ajusticiar a lo que mas amas y llevarlo a la muerte- dijo él- todo en honor a tu verdad. Que puedo esperar yo, que no soy tu amigo, menos aun tu amante, si no soy nada más que un espejismo.
-Creo que puedes esperar mucho mas- dijo ella- te lo aseguro. Aprendí de mis errores de la manera más dolorosa. No voy a volver a equivocarme, te lo juro.
Draco se alejó mas de ella y fijo su atención en el muro de piedra de la estancia, que entonces empezó a transformarse, en donde antes habían losas de piedra ahora estas cambiaban a reluciente metal pulido, de un gris oscuro, acero. Una a otra, las placas de metal cubrían el piso y las paredes, se acomodaban unas a otras ajustándose con precisión. Hermione miraba todo la transformación maravillada, cada placa se levantaba y daba una vuelta para encajar otra vez, ella se sentía metida en un puzzle gigante, así mismo las paredes se movían hacia atrás, agrandando la estancia de manera incomensurable. Luego sintió de pronto como ella se elevaba en una especie de torre que se alzaba sobre sus pies, con Draco pasó lo mismo, pronto se vieron suspendidos hacia las alturas, atrapados en un pilar con una superficie de menos de dos metros cuadrados, a una altura considerable. Draco se planteó saltar pero al ver que era muy alto rechazó la idea.
-Así que lo de ustedes es solo una trágica historia de amor- la voz de Nicolás Tesla resonó en el lugar- ya me decía yo que tanta química tenia que tener alguna explicación, tengo que agregar, felizmente, que eso solo le pone el toque picante a todo el asunto.
-¡Imbécil!- gritó Draco mirando a todas direcciones- Ven aquí y pelea.
-No, es mejor que ustedes lo hagan- contestó Tesla- espero que no sea un final al estilo Romeo y Julieta. Por cierto me encantó el beso, lastima que no pasasen a las ligas mayores, hubiese sido algo digno de ver.
-Idiota- esta vez fue Hermione la que gritó.
Hermione miraba todo a su alrededor, las placas de metal seguían moviéndose, era todo demasiado irreal, se sentía metida en una película de ciencia ficción, en una nave espacial o algo asi, realmente eso era un complejo tecnológico, hacia falta bastante ciencia también un poco de magia, para lograr que esas especies de lozas de acero me movieran unas contra otras. No debía subestimar el potencial del cerebro de Nicolás Tesla, al parecer este no estaba hecho solamente para plantear competencias absurdas.
-¡Que está sucediendo!- gritó Dracó a Hermione, estaban muy alejados, aproximadamente quince metros uno de otros, parecían estar suspendidos en los altos mástiles de un barco a la deriva.
-Creo que las reglas cambiaron- gritó ella- No saltes.
-No tenía planeado hacerlo- respondió Draco.
-¿Pelearas conmigo?- preguntó ella.
-No si puedo evitarlo- dijo él- solo al final si te pones terca. No te fíes de mi Hermione creyendo que no soy capaz de matarte, porque puedo hacerlo aunque me odie el resto de mi vida.
-No lo intentaras- dijo ella segura de sus palabras- al igual que yo no puedo matarte.
-No quiero hacerlo, pero claro que puedo hacerlo, soy perfectamente capaz- respondió Draco ceñudo- Pero antes de eso, debemos buscar juntos la manera de salir de aquí.
Entonces de improviso sus varitas aparecieron en sus manos. Al parecer Tesla se había aburrido mortalmente mientras ellos se besaban, hablaban, discutían y volvían a hablar.
-Levicorpus- gritó Draco, el hechizo salió dirigido a Hermione quien se agachó para que no diese contra ella, Draco hizo ademán de volver a hechizarla, pero ella le gritó- ¡Detente! ¡Que diablos crees que haces!
-Te quiero aquí conmigo- respondió él bajando su varita- estarás protegida.
-Quieres matarme si te enfrento y a la vez pretendes protegerme- bufó ella- estas loco como una cabra. ¿Quién diablos te entiende Draco Malfoy?
-No es así de sencillo- dijo él-no Hermione, es mucho mas que eso.
-No- dijo ella- espera, estamos elevándonos
Y de hecho así era, ambos pilares estaban elevándose desde el piso, a medida que avanzaban hacia arriba, la velocidad se hacia vertiginosa, ambos magos se inclinaron para mantener el equilibrio. A sus cabezas unas especie de escotillas los esperaban, ambos pilares pasaron entre estas Hermione y Draco saltaron antes de que los pilares subiesen a mas altura, al ver que tenían una superficie sólida bajo sus pies.
Estaban en otra cámara, igual que la anterior, solo que las placas de metal estaban fijas sobre el techo, las paredes y el piso, ya no se movían, frente a ellos a algunos cientos de metros, se elevó el pilar que tenia la llave, de pronto una pared mágica color magenta, como hecha de liquido apareció, protegiendo la llave. Draco estaba decidido a ganar y a no matar a Hermione a pesar de sus amenazas. Algo en la pared le llamó la atención, quizás su consistencia acuosa, como si esta vez fuese capaz de atravesarla. Draco empezó a correr la distancia que lo separaba de la llave, Hermione lo siguió, poniendo todo su empeño en esa carrera, aún su cadera estaba resentida, pero intentó sobreponerse al dolor. De pronto ella se dio cuenta que mientras ambos corrían, las losas de metal a sus pies se desarmaban, dejando un vacío tras de si, obligándolos a avanzar, so pena de caer en un abismo, ella corrió con todas sus fuerzas, ambos iban parejos en la endemoniada carrera en que ambos a punta de fuerza física, intentaban sobreponerse sobre el otro.
Hermione intentó aturdirlo lanzando un Desmiaus pero él lo esquivo ágilmente, perdiendo terreno debido a ello, la pared los esperaba, refulgente. Cuando se acercaban. Draco sacó su pecho hacia delante, empujando todo su cuerpo con él, estiró su cabeza hacia delante, inmediatamente al tocar la pared mágica, lo absorbió con un extraño sonido de succión. Hermione llegó a la pared mágica una fracción de segundo después que Draco y golpeó contra esta cayendo de rodillas. Draco sintió como si efectivamente se hubiese metido en una pared hecha de agua, después de atravesarla, percibió que estaba completamente mojado.
Mientras Draco se giraba para verla y asegurarse que no se había hecho daño, Hermione pegó la espalda a la pared al ver que las losas seguían cayendo detrás de ella, deteniéndose justo en donde estaba sentada. Hermione podía oír los latidos de su corazón, respiraba agitadamente intentando recobrar el aliento, dio un vistazo hacia abajo, en el borde del fragmento de piso en donde estaba sujetada y solo vio el vacío, un precipicio que seguramente llegaba a las mismas entrañas de la tierra. Luego se giró sobre su cuerpo para observar a Draco Malfoy, quien al verla a salvo, fue caminando hacia su objetivo. Ella gritó, golpeó la pared con furia, sin embargo él no podía oírla. La extraña magia de la pared hacia que esta se sellase inmediatamente después que alguien lograse atravesarla, haciéndose impenetrable. Enseguida que Draco tomó la llave en sus manos, al fondo de la estancia, se abrió un muro de metal, mostrando el artefacto infernal.
El Artefacto Infernal era una gran esfera, hecha de vidrio opaco, perfecta, gigante, sostenida por un pedestal de cobre, que se arremolinaba debajo de ella como si se tratase de un gran transistor con un bombillo eléctrico coronándolo, en su centro estaba la ranura para la llave. Draco sin embargo sabia que no era eso lo que tenia que hacer, incrustarla, puesto que no serviría para nada, la llave era como una especie de señuelo, algo hecho por Nott para despistar a los guardianes, Tesla no había caído en ese ardid o a lo mejor lo descubrió por si mismo, de seguro alguna vez intentó activar el mecanismo con la llave, descubriendo que no funcionaba y por eso sabia que era otra cosa, algo mas macabro lo que lo hacia activarse. La llave en este caso solo había servido para develarle la maquina. Draco la guardó en un bolsillo de la gabardina que llevaba puesta.
-Draco- gritaba Hermione golpeando la pared, que ya no era acuosa, sino que ahora parecía una pantalla de vidrio- No lo hagas, por favor no lo hagas- ella quería evitar que lo hiciese, tenia preparado un hechizo para destruir el artefacto, pero necesitaba que Draco se arrepintiese, aunque fuese al ultimo momento.
"La vida será una miseria, si sientes que tú no puedes dar el cambio ahora"
Draco ni siquiera la miró, esgrimió su varita y pronunció las palabras con fuerza.
-AVADA KEDAVRA- Hermione no lo oyó, pero supo exactamente de que se trataba cuando vio el rayo verde salir de la varita de Draco Malfoy e impactar sobre la gran esfera. Esta inmediatamente se encendió, despidiendo una luz incandescente, soltando rayos eléctricos a todas direcciones. La estática hizo que Draco sintiese los vellos de su cuerpo erizarse, la esfera empezó a girar cada vez mas rápido a un ritmo infernal. Draco miraba febrilmente su obra. Estaba activado, el segundo Artefacto Infernal, lo había logrado, pronto un ruido ensordecedor taladró sus oídos, él observó como la esfera se contraía como si se tratase de un corazón palpitante. Entonces inesperadamente, esta estalló.
Hermione vio como en cámara lenta como el cuerpo de Draco era lanzado hacia atrás por la onda expansiva de esa explosión, golpeando la pared de vidrio justo donde ella estaba y fracturándola. Miles de fragmentos de vidrio salieron disparados a todas direcciones y ella instintivamente se tapó el rostro con las manos. Draco cuando la vio cerca de él mientras era empujado por la fuerte explosión, instintivamente la tomó del brazo, jalándola con él. La aferró por la cintura y la pegó a su cuerpo, mientras la onda expansiva, hacia que volasen literalmente por los aires. Todo a su alrededor estaba iluminado, como si mil soles hubiesen explotado al mismo tiempo, pero en medio de aquella brillantes cegadora, él buscó su mirada y ella le correspondió. Mientras ambos giraban en el aire, envueltos en un fuerte abrazo, no pudieron despegar sus ojos uno del otro. Compartían en esa desoladora mirada su furia, su molestia, también decepción, preocupación y de alguna manera también amor, pero sobre todo una sensación de perdida los inundó. Ya no había vuelta atrás, nunca mas, eso ambos lo sabían. Desde ese momento, eran oficialmente enemigos.
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