Disclamer: personajes de JK Rowling

Hola, bueno, he estado meditando mucho, y claro ideas van e ideas vienen. No se equivoquen esto sigue siendo un triangulo, mas bien varios triángulos amorosos. Les dije que quería contar la historia desde muchas perspectivas y que me quería salir de mis esquemas habituales. Bueno aquí lo tienen, por favor envíenme un review y díganme que les parece. Porque se que con este capitulo, quedaran muchas preguntas sin respuestas. Besos. Banda sonora "Mejores Dias" a cargo de Kingpin (visiten su myspace). Este capitulo va para un personaje que decidamente esta muy vilpendeado en todos los fics y siento la necesidad de reivindicarlo. Si esta OC o no, bueno en realidad todos aquí estan OC. Besos de nuevo. Quien diga que me inspire en Dreamfever de KMK o Dark Hunter de SY, no esta equivocado para nada.

Dedicado a Irene Garza y a La Flacu, quienes leyeron este capitulo off line y me dijeron que era la mejor idea que se me había ocurrido. Gracias

Los Artefactos Infernales

Titulo II El mecanismo terrenal

Capitulo 13 La Epifania de Pansy Parkinson.

"Se que hay unos días

en los que la soledad te come viva

recuerdos de un ayer que solo dejarán más

cicatrices

de ahora en adelante el futuro que tendrás

dependerá de lo que quieras

y como lo piensas "

Mejores Días, Kingpin

A veces de verdad no sabes el rumbo que va a tomar tu vida, tienes todo planeado, la manera de escapar a un destino impuesto uno que no quieres, que detestas. Maldito el día en que nací, maldito el sexo que tengo, mujer, ¡Bah! Quizás si hubiese sido hombre, todo, absolutamente todo hubiese sido diferente.

"No puedes hacerme esto…"

"Claro que puedo, necesito que te cases y nos des muchos herederos…."

"Escaparé, lo prometo….."

"Y a donde irías, tú, la niña rica consentida acostumbrada a los lujos, ¿A el mundo muggle? desvarías….."

"Lo haré…."-en ese entonces yo era una niña estúpida de veintidós años, lancé mi amenaza sin molestarme a pensar en las consecuencias, sin estar consciente de que yo, no tenía ninguna salida.

"Eso lo veremos"

"Escaparé"

"Inténtalo"- ¡Por Dios¡, quien puede resistirse a esas palabras, nadie. Y menos una chica rebelde convencida en sacarse de encima el yugo paterno. Lo hice, lo intenté, pero……………quedó en intento.

Mientras de nuevo examino mi cama en la oscuridad de la noche, el calor de un pequeño cuerpo apretujado al mió me saca una sonrisa. A él siempre le da miedo dormir solo en su habitación las noches de tormenta, en eso se parece a su padre cuando tenia su edad ( ¡Oops¡ , me acabo de olvidar, ese nombre no se menciona ni se piensa cerca del niño, "erradícalo de tu cabeza" fue la frase que uso su abuelo y ahora menos, que formamos parte del grupo de arrepentidos). Acaricio sus cabellos que son negros como los míos, parecidos a un ala de cuervo, también heredó mis ojos azules y mis facciones, excepto los labios, que son los de él, delineados, gruesos. Es alto para su edad, inquieto y travieso, tiene una energía desbordante pero a veces da la impresión que esconde algún secreto, eso sin duda lo sacó de su temible padre, el misterio personificado. Su carita esta escondida en mi pecho y siento una humedad en mi ropa que me revela que está con la boca abierta y babeando sobre mi mientras duerme. Asco, pienso por un momento, luego sonrió, de alguna manera, eso es lo que significa ser mamá, manos pegajosas de dulce manchando tu ropa, besos húmedos por tu cara, olores nada aristocráticos ofendiendo tus fosas nasales, pañales sucios y muchos pero muchos abrazos calidos. Y me gusta, demonios, como me gusta. No puedo dejar de sonreír, este niño, cambio mi vida, eso es seguro.

El destino y mi empeño por escapar de él, me trajo a Max, mejor dicho a Maximilian Parkinson, nombre impuesto por su abuelo, criado desde su mas tierna infancia a imagen y semejanza de ese hombre tan dominante en mi vida, mi propio padre, que puedo decir al respecto, nada, tampoco tuve fuerzas para oponerme, al final, también tengo cosas que agradecerle. Mi padre, Robert, digamos que es un poco complicado, no es un secreto para nadie que siempre deseo un hijo varón, uno que heredase toda su fortuna (o lo que quedaba de esta), que continuase con su nombre, una prolongación de si mismo, y que le dio la vida, una niña. No es que mi padre estuviese decepcionado, al contrario, yo fui un bebe hermoso, una niña bella y después una mujer espectacular (ojo, nunca he sido modesta, no estaré de concurso de belleza, pero soy una mujer atractiva, sobre todo después que este niño me dejó las caderas mas pronunciadas y los senos mucho mas grandes, bendita sea la lactancia materna), el problema es que después de mi, no llegó mas nada, mi madre quedó seca como la paja . Entonces me tocó asumir las funciones del inexistente hijo varón, me convertí en mortifaga (pero eso es otra historia).

Como les dije, mi padre es alguien complejo, trató infructuosamente de buscarme pareja, hasta me comprometió alguna vez con Draco Malfoy (cierto, yo estaba mas que encantada, Malfoy fue y sigue siendo todo un partido, guapo, rico, un sangre limpia, sangre azul, pero digamos que el chico rubio no correspondía a mis afectos, después que cumplí diecisiete me di cuenta que éramos como el agua y el aceite, incompatibles de cualquier manera en que se viese. Pero, a fin de cuentas, después de todo, me gustaban más los morenos que los rubios, aunque eso lo descubrí mucho mas tarde). Lo cierto es que revolotee por ahí y por allá y todas las opciones que me ofrecieron no fueron de mi gusto, la razón, no es que no fuesen guapos, que no tuviesen dinero suficiente (ojo que soy una niña rica y mi objetivo en la vida es seguir siéndolo) era que el asunto que cambiar el dominio del padre por el dominio del esposo no me atraía en lo absoluto. Por lo menos a mi padre lo conocía, tenia toda mi vida sufriendo su absolutismo, conclusión, mejor malo conocido que bueno por conocer. El amor, digamos que entre sangres limpia y mas si estos son adeptos al lado oscuro, ese pequeño e insignificante detalle carece de importancia. No es que no poseyésemos o poseamos la capacidad de amor, eso es un cliché, es que estábamos en ese entonces tan ocupados preservando nuestro pescuezo de los caprichos del Señor Tenebroso que cualquier cosa pasó a segundo plano.

Lo cierto es que, como menciono por tercera vez, mi padre, es un hombre bien complicado y con una personalidad un poco tortuosa. Intentó casarme por todos los medios, y yo me negué fehacientemente, finalmente lo hice, me escape, digo, renuncie a todo. Entonces el gran Lord Oscuro se encabronó conmigo enserio, es decir, "Esa maldita niña malcriada no solo se enfrenta a su padre, sino que deja sus obligaciones de mortifago", tenían que darme una lección de humildad por supuesto y así lo hicieron, y debo reconocer que en mi vida he sentido tanto miedo. Resultado, Robert diseñó la manera de ponerme en cintura, de humillarme, de hacerme consciente de que yo no era dueña de mi vida, que estaba sujeta por siempre y para siempre a sus decisiones. Todavía me resulta irónico en lugar de encadenarme bajo cuatro llaves para preservar la virginidad de su única hija como haría cualquier padre coherente y decente, lo único que hizo fue venderme al mejor postor, servida como un apetitoso entremés en una fiesta de mortifagos. Por supuesto, debo aclarar que mi padre no pertenecía a la distinguida secta activamente, era más bien su financista. Uno en apuros por cierto, así que esa subasta remediaba el doble problema de la hija casquivana y la falta de dinero.

Max tose un poco y me apuro en abrigarlo. Maldita gripe que lo tiene atormentado. No hay jarabe ni muggle y mágico que se la quite. Mañana llamare a Toopsy (nuestra elfa domestica) para que lo lleve de nuevo a San Mungo. Si el maldito medimago no da con lo que tiene esta vez, juro que escupiré sobre sus huesos. Ya no soy mortifaga, oficialmente estoy arrepentida, ahora pertenezco solo a un solo bando, el de las madres cabreadas.

Esa maldita noche mi vida cambio, debo reconocerlo. Lo cierto es que estaba aterrorizada, encadenada, con un vestido blanco largo diseñado para la ocasión, incluso alguien había colocado una corona de flores sobre mi cabeza ( lilas para mas colmo, desde ese día no puedo verlas sin que me den nauseas). Lucia impresionante, como una vestal, dispuesta para el sacrificio, alta, blanca, bella, con mis negros cabellos lisos hasta la espalda. Quizás era una visión poética y todo, pero yo estaba que me orinaba del miedo allí mismo, pero no lo hice, hubiese arruinado el vestido. Yo estaba allí, en medio de la mansión Malfoy, cuartel general de los Mortifagos, de pie, rodeada de todos mis camaradas, completamente desvalida, a merced de ellos. No quería ver nada ni a nadie, apenas levantaba la cabeza, en ese momento yo no sabia lo que me harían. Pensaba que me matarían, por supuesto lo del vestido blanco me parecía sospechoso, pero ni en sueños pensé lo que pasaría.

Y la gente congregada, la mayoría hombres sin pareja, los mas importantes mortifagos y sangre limpia de la comunidad mágica, empezaron a pujar en una insólita subasta….por mi.

Mi mirada buscaba la de mi padre quien exhibía una sonrisa deslumbrante, mi madre me miraba con lastima. En medio de todo ese mare magnun de gente, destacaban dos sujetos, por supuesto nuestro rey sin corona, Voldemort, que estaba concentrado jugando con su maldita serpiente y mi querido primo, Theo Nott, imperturbable como siempre a un lado del gran trono donde estaba sentado el Señor Oscuro.

Theo miraba el espectáculo con cinismo, resignación y algo de burla, me imagino que hasta él, el Señor -yo-soy- mejor -que -los –demás, Don no-me-importa-un-coño-nada ( después de esa noche yo le añadí también el epíteto de Grandísimo hijo de puta, pero no quiero adelantarme) no pudo evitar verle la gracia a ese circo romano.. Theo Nott…si…mi primo, su padre es hermano mellizo de mi madre. Nos criamos juntos, jugamos a las escondidas cuando teníamos cinco años, nos contábamos secretos, por supuesto, una maravillosa infancia en medio de una familia mortifaga. Que puedo decir, era el niño mas extraño que alguna vez hubiese conocido, callado, excéntrico y ahora que lo recuerdo, muy espeluznante, era algo gracioso vernos juntos, yo vestida como un conjunto color rosa y dos colas sosteniendo mi pelo, una brujita de lo mas normal y él vistiendo un trajecito victoriano que lo hacia lucir como el Oliver Twist de Dickens, como sea, el aspecto anticuado de Theo me provocaba ganas de burlarme sin misericordia, pero algo en la expresión de su cara, solemne, retadora y aterradora, me hacia callar inmediatamente. Theo era algo así como el Demian de la película La Profecía (si, esa la del niño que es hijo del Diablo o algo así, ahora me atragantó de viejas películas muggles de terror, es increíble cuanto me perdí en la vida por seguir ideales erróneos, nota al lector: también me gusta Stephen King).

Siguiendo con Theo/Demian, ese chico me asustaba un poco, con el añadido de que en realidad si era perfectamente capaz de lanzarte una maldición imperdonable si osabas perturbar sus meditaciones o de burlarte de su aspecto, tenia cinco años pero era algo fuera de serie. Pero soy injusta, sacando la parte del terror y el suspenso, realmente nos divertíamos jugando en el patio trasero de mi casa. Sin embargo, sus aires de superioridad intelectual me molestaban bastante, después de un tiempo, me dediqué exclusivamente a mis muñecas y él, no se, de seguro ahorcaba gatos en su habitación, cualquier cosa es posible en relación a Theo Nott, era en ese entonces y siguió siéndolo hasta que murió un antisocial (el como me afectó ese hecho, su muerte, después lo contaré, solo puedo decir que una parte de mi sintió una especie de alivio y la otra gritó hasta quedarse ronca de desazón por su desaparición) un psicópata, desgraciadamente para mi, fui victima de esa psicopatía, en un grado diferente a los demás. Igual nos alejamos por un buen tiempo. En cuanto a la ropa, las familias sangre pura no evolucionan, no tienen ni puta idea de la moda, cuando descubrí Vogue Witch a los doce años, para desgracia de las casi vacías arcas familiares, entonces si fui la más bella, moderna, glamorosa y esplendorosa bruja adolescente. Mi padre ni chistó, lo único que dijo fue "Hay que buscarle marido rápido a esta mocosa, antes de que deshonre a la familia". Yo de adolescente, era algo así como un prospecto de puta. Tontee con muchos, pero no se lo di a ninguno…coqueta hasta el delirio, en apariencia una perfecta zorra, pero con mis limites bien establecidos, nada de juegos debajo de mis bragas.

Pero sigamos con el relato. Transcurrieron dos horas y al parecer el asunto de la puja iba por casi tres millones de galeones, decididamente insólito, yo en medio de toda mi estupefacción, solo pensaba "es mucho dinero…es mucho dinero". Observaba la codicia impresa en los ojos de mi padre y en ese momento supe que estaba perdida. No sabia si estar halagada o más cagada de lo que estaba. Lo cierto es que quien pagara tal cantidad de dinero seguro quería la cogida de su vida, algo que por descontado yo no tenia la intención de proporcionar. Como les dije antes, es humillante y despreciable que te vendan como un objeto, mis entrañas se revolvían, estaba a punto de vomitar. Pelearía por mi vida, pero ninguno de esos malditos me sodomizaría, eso era una promesa. De pronto, surgió un ganador.

-Mulciber- el nombre logró erizarme todo los vellos del cuerpo. Un despreciable y sucio asesino, un tipo todo peludo, horroroso, me miraba con tal lascivia que yo instintivamente traté de soltarme de mis captores en vano. Atrapada en un túnel sin salida, empecé a maquinar mil formas de , como escaparme de allí o en todo caso, cuando estuviera sola con el hombre, como matarlo con mis propias manos o asfixiarlo con una almohada, cualquier cosa antes de permitir cualquier tipo de intimidad.

Yo era la única que estaba sumida en el más absoluto pánico, los demás contemplaban divertidos la escena. No deseaba a ese hombre como esposo, por supuesto que no, nunca, ni en mis peores pesadillas, lo que yo quería era ser libre, respirar por mi misma, ser dueña de mi vida, no un objeto de intercambio.

Mulciber se adelantaba a hablar con mi padre para sellar el pacto, cuando de pronto sucedió lo inimaginable y yo aun me debato en la duda, fue lo mejor o lo peor, que rayos fue y porque sucedió. Lo cierto es que en mi fuero interno, sé que nunca tendré mi respuesta.

Theo Nott, mi antiguo compañero de juegos de la infancia, se caracterizaba ya de adulto por ser el tipo más imponente que hubiese visto en la vida. Es decir, no imponente en el sentido de que casi media dos metros, no, no era eso, era algo mas sobrecogedor, como siempre lucia taciturno, callado, serio, misterioso, pero además despedía una aura siniestra, lo envolvía una energía, sabias inmediatamente que si no querías ver tu culo pateado de mil formas y maneras, no debías meterte con él. Si………soy un poco chaborra y corriente para hablar, lo se, digo mas bien vulgar al pensar, pero es que es mi venganza secreta personal hacia mi institutriz francesa, hablar con acento bajo del West End. ¡Diablos! Soy una chica joven no un literato. Cada día que pasa estoy más loca y no es para menos, lo que me ha tocado vivir ha sido de los pelos. En fin, sigamos, que bueno que Max no tiene fiebre porque sino estaría ahora muy ocupada intentando regresar a mi dulce angelito al mundo de la gente sana en lugar de estar desenterrando fantasmas del pasado. Que puedo decir, soy slytherin de cabo a rabo, pero ser mamá me ofrece licencia para ser dulce hasta el coma diabético. Dulce, mamá…….extrañas palabras que no pegan ni con cola de acrílico con mi nombre, Pansy Parkinson, esa soy yo, la contradicción hecha mujer, aunque hay otra por ahí que me hace la competencia, esa que llaman Hermione Granger (me sigo adelantando, ese jugoso cuento en teoría, no lo se todavía).

Volviendo con Theo, durante nuestro siete años en Hogwarts, no tengo ni puta idea de lo que hacia, lo cierto es que casi no hablábamos, en realidad no teníamos porque, estábamos en ligas distintas, yo era la chica popular y él era el loco que no hablaba con nadie y se pasaba largas horas en la biblioteca. Nos saludábamos ocasionalmente, nos preguntábamos por la salud de nuestros respectivos padres, en fin, nos tratábamos como el par de primos molestos que éramos, mientras mas lejos mejor, cada quien a lo suyo y punto. Realmente pueden preguntarme de la vida de Theo durante esos años y no sabría que decir, yo estaba concentrada en lo mas importante, yo misma. Ah y como conseguir la atención de Draco Malfoy. Como les dije, no fue hasta después del séptimo curso que me aburrió el asunto, no tiene nada de gracia cuando el sujeto en cuestión no se da cuenta ni de que existes. Me preguntó ¿Seria que Draco tendría algún amor secreto?, porque las Greengrass (Daphne y su hermana, esa chica simpática que todos adoraban llamada Astoria, hoy día difunta como está, les aseguro que debe pertenecer a alguna corte celestial, esa niña, según dicen los entendidos, era una santa, para mi era igual de buscona que la hermana, es definitivo, las calladitas son las peores) muchos mas guapas que yo (ya saben ese tipo de belleza rubia, frágil, femenina que vuelve locos a los hombres, dos chicas diminutas y hermosas) también suspiraban por el rubio. Daphne era claramente una pequeña puta en potencia, pero Astoria definitivamente tenia aspecto de ángel. Todavía mi limitada mente no entiende como rayos fue que cayó en la casa de Slytherin ni como demonios atrapó a Malfoy, quizás fue que le enseñó el cielo que tenia entre las piernas. ¿Que se yo? Otro misterio más para la cuenta. Esas dos también participaban en la cacería del chico mas codiciado de Hogwarts.

Yo soy alta como una jirafa, genes Nott de seguro, bastante flaca, eso si, con un culo grande y firme y unas buenas tetas, pero cuando mides igual que la gran mayoría de tus amigos hombres, el ego masculino sufre bastante y te ignoran. En fin, esas dos estaban como un par de cabras locas detrás de Draco, si ningún resultado. Tiempo después Astoria se hizo del gran premio, para envidia de muchas y para despecho de su hermana. Yo, tarde, lo acepte con dignidad, me di cuenta que Draco Malfoy no era la respuesta a mi problema. De hecho, ningún hombre lo era.

Lo cierto es que mi imperturbable y siniestro primo, Theo Nott , la mano derecha del Señor Tenebroso (por razones que aun desconozco tenia prerrogativas sobre el señor oscuro) salió de su ensimismamiento (provocado a lo mejor por andar pensando en la inmortalidad del cangrejo) y me dirigió una fugaz mirada. Sus ojos azules taladraron los míos, teníamos muchos años que no hablábamos, era cierto, pero algo de la confidencialidad que habíamos adquirido cuando chicos salio a relucir. La intensidad de su mirada fue tal, que suena cliché y todo pero lo diré, me sentí desnuda ante su escrutinio (de hecho, no tarde mucho en estar de verdad desnuda entre sus brazos). En algún lugar loco de mi mente lo asumí, de todas las cosas horribles que iba a afrontar, Mulciber era la peor y Theo Nott sin duda la menos mala (y es cierto, o sea, Theo lograba cabrearme y asustarme como nadie, pero por lo menos, es mi familia).

-Por favor- creo que no salio ninguna palabra de mi garganta, solo formé la frase con mis labios. Cerré los ojos y pensé en cualquier cosa.

-Cinco millones de galeones- la voz ronca y poderosa de Theo resonó por todo el lugar. Y abrí los ojos como platos ¡Que diablos! ¡Que diablos! O sea…………….me escuchó……..me escuchó.

Mi padre nos miró a ambos alternativamente y ensanchó la sonrisa. No había tomado en cuenta a Theo, porque digamos que Theo no mostraba interés por ninguna mujer por esos entonces (existían rumores en relación una sangre sucia que tenia como supuesta amante y también con Bellatrix Lestrange, pero solo rumores, nada comprobado). Mi padre no lo pensó dos veces, que mejor que los dos primos cerrando un contrato matrimonial, todo quedaba en la familia. Por supuesto él no tenía manera de saber que estaba cayendo en una trampa. Digamos que Theo Nott no compró una esposa, solo compró una noche. Y yo gané mi libertad de alguna forma. Una muy limitada, pero el naufrago se aferra a cualquier cosa ¿No es así?

Otro día les contare como fue. Yo trato de no pensar mucho en eso. Si lo hago perdería las perspectivas y realmente no puedo y menos ahora con el susodicho bien muerto. No me hechizó, eso es seguro, solo utilizó conmigo esa aura de poder masculino que lo rodeaba para convencerme de revolcarme hasta inconsciencia con él, magnetismo sexual, que se yo, lo cierto es que no pude resistirme, me tomó e hizo conmigo lo que le dio la gana, literalmente y yo me descubrí como una mujer apasionada con él. Lo cierto es que poco después de consumado el acto, se armó la gorda, puesto que Theo se negó en redondo a casarse y yo, desflorada, desvirgada y bien cogida como estaba, ya no tenia ningún valor como objeto de intercambio para mi padre. Aun así el gran señor Nott me declaró como su posesión personal.

Pansy Parkinson, la mujer objeto, ¡Patrañas!.

Mas bien fue algo así, como que ni conmigo ni con nadie. Fue muy claro conmigo con ese punto y más aun con mi padre. Mucho después me di cuenta que formaba parte de su estrategia, para asegurarse nada mas. En realidad no tenia que hacerlo, yo no era ninguna puta por el estilo, ni por asomo, quizás una calienta testículos, pero puta jamás, aun hoy día, a pesar de que he tenido otras experiencias, soy bastante melindrosa con los hombres, de hecho después de tener sexo con él quede un poco encandilada (repito, yo era una chica de veintidós años muy estúpida e inexperta, el tipo me desvirgó, era lógico que quedase embobada por él, aunque fuese por unos días) pero creo que en ese entonces él no estaba seguro de nada ni de nadie. Un paso en falso de mi parte y arruinaría su plan. De todas formas su dominio sobre mi, solo lo ejerció una sola vez en la cama, de resto nuestro trato fue estrictamente profesional, de mortifago a mortifago. Pero nadie se metió conmigo nunca más, nadie intentó llevarme a la cama a la fuerza ni nadie me ofreció matrimonio. Yo era de Theo Nott, su propiedad. Algo así como la casita de la playa que nunca visitas. ¡Ja! Cómico no, puesto que después de eso, yo lo único que quise durante algún tiempo fue mas de su cuerpo, lo desee con una furia indómita, que poco a poco aplaque. Pronto me estrellé contra la cruel realidad, cierto, Pansy Parkinson, eres una mujer objeto. Alguna vez llegué a detestarlo con toda mi alma, luego empecé a respetarlo, Theo Nott por increíble que parezca, se ganó mi absoluto respeto. Amor, nunca lo hubo, de parte de ninguno de los dos o por lo menos de su parte, lo suyo estuvo claro desde el principio, de la mía tampoco, o eso quiero creer con todas mis fuerzas.

Theo salió de esa coyuntura como salía de todas las situaciones incomodas, una mirada asesina y mi padre no tuvo más nada que decir al respecto. Después de todo, tenia los bolsillos llenos, cinco millones de galeones es mucho dinero.

Recuerdo que salí desnuda de la habitación, todavía con el semen de Theo y la sangre de mi virginidad escurriéndose de entre mis piernas, me acerqué a mi padre y lo abofetee con toda la fuerza que fui capaz, ser vendida como una animal es algo que difícilmente puedes perdonar. Después me encerré en el baño medio día, lloré como una loca, es cierto, lo hice.

Y me preñó, así de simple, una sola noche, una sola follada, dos horas encerrado conmigo sumergido en el mar de la depravación sexual y el maldito me preñó. Adiós libertad recién adquirida. No tenia esposo, solo tenia a mi padre, por lo que no tuve mas remedio que permanecer con mi familia en mi casa. Estaba asustada, humillada, con rabia, pero al mismo tiempo tenia muchas expectativas de tener al niño, después de todo, su acto de creación fue una experiencia inolvidable para mi. Por supuesto, Robert estaba feliz, contento, ya tenia a su heredero, aunque su hija estuviese desprestigiada para siempre, él siempre supo que era un varón, no se si consultó algún vidente o le robó una bola de cristal a Sibile Trelawney, pero siempre lo supo.

El día que Max llegó a este mundo, Theo Nott apareció en escena después de largos meses sin dejarse ver. Es obvio que lo sabia, que yo estaba esperando un niño, mucho más evidente que le importaba un comino, en apariencia, porque como supe después, todo con Theo se reduce apariencias, nadie absolutamente ningún ser humano, es capaz de precisar o adivinar con certeza lo que hay dentro de su maquiavélica cabeza. A veces siento que solo fue a llenar el requisito, presentarse allí para decirle al mundo mágico, que a pesar de que yo no era su esposa ni su mujer ni nada en realidad si a eso vamos, el niño era de él, por lo cual era intocable, creo que la mayoría de los mortifagos así lo entendieron. Nadie comentó el tema de la paternidad de Nott ni en privado ni a vox populi, pronto perdió su importancia el jugoso comentario, como si hubiesen lanzado un obliavte colectivo (de hecho a veces pienso que él lo hizo) sobre la comunidad mágica, lo cierto es que Max permaneció seguro en mi casa el resto de la guerra, eso es una de las cosas por la cual Theo Nott se ganó mi respeto, soy una serpiente, pero con mi hijo soy una perfecta leona. En los juicios que siguieron a la derrota de Voldemort, me salvé de Azkaban por un pelo, gracias a ser la madre de un niño pequeño, justifique mis acciones argumentando que solo defendí a mi hijo. Inexplicablemente nadie mencionó la identidad del padre y yo tampoco lo hice. No me atreví, después de todo el desmadre que Theo Nott cometió, yo estaba aterrada, no por mi, por el niño.

Volviendo al parto, mientras yo maldecía al mundo entre los dichosos dolores, llegó él con su cara inconmovible e inexpugnable. Yo ni lo miraba, es decir, yo estaba convencida de que me despreciaba, sino ¿Por qué rayos no se había casado conmigo? soy orgullosa, después me di cuenta que estaba equivocada en algunas de mis apreciaciones respecto al carácter y personalidad de Theo Nott, el tiempo me ayudó a aprender a interpretarlo, nunca me despreció, al contrario, yo era para él especial, alguien único, importante. ¡Oh no! No se equivoquen no es el "especial" o el "importante" de una novela rosa. Espérense.

Theo observaba a todos los humanos que lo rodeaban con detenimiento y la gran mayoría lucían para él de un tono gris, opacos, nada interesantes, de vez en cuando, raramente aparecía alguien que destellaba envuelto en una especie de luz intensa, brillante para él, como yo misma, Voldemort y otros pocos , seres humanos que se salían completamente del montón (ya sea por poderosos o por peculiares), que capturaban inmediatamente su atención y que le fascinaban, también existen esas personas que él ve en tecnicolor, como si fuesen un arco iris (aunque en ese renglón creo que solo están: Hermione Granger, ya les contare de ella, otra victima al igual que yo, y mi hijo, mi Max, carne de su carne y sangre de su sangre), multitud colores agrupados que evocan los miles de sentimientos que esos dos seres provocan en ese hombre que de resto es duro y frío como un iceberg. No era mi belleza ni mis recién descubiertas habilidades en la cama lo que Theo Nott buscaba y quería de mi, era otra cosa, mis otros recién afinados dones, lo que hacia que yo fuese única, especial, insustituible para Theodore Nott.

Sin embargo, yo estaba en el fondo furiosa por su rechazo, despechada, sin saber exactamente que era lo que sentía ni porque lo sentía, se lo achaqué al revuelo hormonal de mi embarazo. Aun de patas abiertas en una cama retorciéndome del dolor, mi amor propio herido se manifestó, le dí al bastardo un poco de su propia medicina, lo ignoré olímpicamente y cuando tuvo la osadía de llamarme por mi nombre, creo que le dije más groserías e insultos de lo que le había ofrecido hasta el momento en mi vida. ¿Y saben lo que hizo el muy hijo de puta?, me sonrío, sin mas, me sonrío. Obviamente eso me enfureció más y puje con todas mis fuerzas. Max asomó su cabecita finalmente y él lo sacó de mis entrañas. Los medimagos se lo permitieron, nunca he sabido porque toda la gente que conozco no puede resistirse a Theo Nott, su voluntad prevalece ante todo, créanlo, soy plenamente consciente de ese hecho. Lo cierto es que él oficialmente atendió mi parto. Cuando el niño nació y oí su llanto, no puedo describir la sensación que me embargo, por primera vez en mi vida me sentí feliz, me olvide de todo, del dolor, de mi padre, de Nott, de Voldemort, creo que ese fue mi momento de gloria, mi epifanía personal, mi milagro. Estaba temblorosa y lloraba como una imbécil, pronto me incorporé de la cama y extendí mis brazos, buscando como una desesperada a mi bebé.

Theo miraba al niño con curiosidad, fue raro observarlos, Theo estaba fascinado con el bebé, nunca jamás volví a ver esa expresión en su cara, absoluta satisfacción, su rostro se transformó, no lucia intimidante en absoluto, parecía….¿contento?...Los hombres son criaturas extrañas, cuando se enfrentan cara a cara con la prueba viva de su virilidad, un hijo, simplemente dejan caer todas sus mascaras, conozco lo suficiente a Nott para saber que ese momento fue especial, aunque después de comportase como un cerdo, es que una hiena tiene mas sentido de la paternidad que él, se los aseguro. Después de un largo rato, cuando se dio cuenta de que yo lo quería conmigo me lo dió. Compartimos un extraño momento de intimidad los tres, él bajo el tirante de mi bata con brusquedad para exponer mis senos y pegó al niño a mi pecho. Yo gemí de la sorpresa, me sentía intimidada.

-Así esta mejor- me dijo con esa voz ronca que siempre admiré de él, puro poder absoluto- él comerá y tú te recuperaras más pronto- inesperadamente me besó la mejilla y acarició mi cabeza, yo sentí sus labios tibios en contacto con mi piel y se me erizaron los vellos, pero créanlo, no fue por pánico precisamente. Después, a punta de pura fuerza de voluntad y orgullo herido, me hice inmune al "efecto Nott".

-Lo hiciste muy bien- susurró de nuevo a mi oído, rozando mi mejilla con sus labios, no es que Theo anteriormente no lo hubiese hecho, tocarme, besarme, ¡Merlín santo!, concebir a Max requirió de algo mas complejo que simples rocecitos, era que cada movimiento cada acción de él era premeditada, eso yo siempre lo había sabido. Me agradaba pero por momentos me entraba un pánico irracional, yo siempre consideré a Theo como un hombre espeluznante.

Theo Nott me sedujo, usando todas sus artimañas de eso estoy segura, funcionó como la maquina despiadada que era, puro análisis y pura conjura, planes dentro de mas planes. No fue frío conmigo, pero si distante, no se entregó en cuerpo y alma a mí, mas bien se dedicó a aprovecharse toda mi inexperiencia y utilizarla a su favor, no fue hipócrita pero no me dejó ver su alma mientras teníamos sexo, eso siempre me descolocó, pero de alguna manera, en ese momento, con el niño en brazos, esos inusuales gestos de cariño yo los sentía sinceros, pero como todas las cosas buenas en la vida, no duró mucho. Quizás quiso demostrarme que después de todo no era tan inconmovible como pretendía aparentar ante todos. Un gesto solo para mi, que le había dado un hijo, nadie fue testigo de esa insólita escena, estábamos solos, nosotros tres, en una alocada reunión familiar. Puras tonterías, en realidad ni puta idea de porque lo hizo. Cuadro Familiar. Es escabroso pensarlo así, pero Max es el hijo y el primo segundo de Theo Nott, y yo soy su madre y al mismo tiempo, también su prima, es un rompecabezas esto de la endogamia entre sangres limpias.

-Estoy orgulloso de ti. Sabia que no me decepcionarías, el niño está sano, es perfecto, hermoso como tú. Y será un brujo excepcional por ser hijo de quien es- si su propósito era lisonjearme con esas palabras, lo logró.

-Su nombre es Maximilian- fue lo único que logré articular en medio de mi aturdimiento.

-En todo caso, cualquier cosa es más adecuada que Theodore- fue su anodina respuesta, luego le dirigió las únicas palabras que mi hijo escucharía dirigidas a él de parte de su progenitor mientras vivió -Maximilian Parkinson, espero que crezcas para que enorgullezcas a tu madre. De tu padre es mejor que te olvides.

Yo temblé de indignación al escuchar eso, pero en todo caso ¿Qué podría hacer? Theo Nott fue y siempre será solo el donante de semen, para nada el padre de Max, nunca se ocupó de él, jamás preguntó por él o por mi, no lo hizo a consciencia lo se, es que simplemente que nunca le importamos. Yo, Pansy, soy el padre y la madre de Max, lo único que él tiene o necesita. Lo que yo no sabia es que él dispusó inmediatamente un fidecomiso de veinte millones de galeones para mi hijo luego de que nació, separándolo del legado Nott completamente, solo lo supe años después, cuando mi padre me dio los papeles. Max tenia su vida asegurada y Theo Nott la conciencia menos sucia, a mi modo de ver las cosas.

Antes de salir de la habitación, se volteo y me miró, cualquier sentimiento anterior fue expulsado, su ojos estaban de nuevo vacíos. La muralla se levantó de nuevo, infranqueable para mí. Después de todo, yo no era nadie para él.

-Hora de pagar Pansy- dijo- te he hecho uno, no mejor dicho, dos grandes favores. Te salvé de un esposo cruel y ahora tienes a un hijo de quien ocuparte, la excusa perfecta para hacer lo que te de la gana, en parte. Tienes dos semanas para recuperarte del parto, te quiero en la línea de fuego. Tengo grandes planes para ti y tus dones.

¡Oh! se me olvido decirles. Soy una bruja médium, solo nacen unas pocas cada mil años y yo soy una de las afortunadas o desgraciadas según sea el punto de vista, puedo ver espíritus, puedo obligarlos a materializarse, controlarlos si no son muy fuertes y puedo luchar contra ellos, pero siempre traté de no provocarlos, pasar desapercibida, es un don muy ingrato, si los molestas lo suficiente, ellos pueden matarte, y yo no soy infalible, mucho menos inmortal. Soy una poderosa médium, lo que llaman una "Slayer", una destructora de espíritus y demonios, por una extraña coincidencia, mi pequeño Max, también lo es, me di cuenta inmediatamente, su aura chocó con la mía cuando nos miramos a los ojos por primera vez, después lo supe, va en los genes. Eso es algo que nadie sabe. Me di cuenta….por casualidad. Era…es mi secreto, si Voldemort lo hubiese sabido, hubiese sido un desastre, es cierto, soy una traidora…pero lo hice para protegerme y también, luego, por proteger a mi hijo. De alguna forma, Theo Nott, usando ese sexto sentido prodigioso que tiene y esa capacidad de análisis que lo aleja de lo que es ser un mago común y corriente se dio cuenta de mi poder.

En ese momento lo encajé todo, Theo Nott no hacia un movimiento en falso, jamás, todo ese teatro, la puja, los cinco millones de galeones, no compró una mujer para una noche, ni una madre para un hijo, no salvó a su prima de las garras de un miserable e indigno Mulciber, no, para nada, lo que hizo fue asegurarse, que una de las "Slayer" mas poderosas, la única que existía en el mundo mágico actual, estuviese dispuesta a trabajar a su lado. Y me ató con un cordón de oro a él, es el padre de mi hijo, sabe que no puedo hacerle daño sin morir en el acto, que no puedo traicionarlo, una magia antigua lo protege, nuestro vínculo es Max, la existencia del bebé selló el encantamiento mas poderoso existente. Que Max fuese también un Slayer solo constituyó una inesperada pero bien recibida sorpresa para él. Theo Nott es el demonio, el rey de la manipulación. Y yo caí redondita en sus garras.

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Slayer: asesino portador de una espada.

Ahí se los dejo, libre interpretación

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