Disclamer: personajes de JK Rowling

Hola a todos. Espero que la espera no haya sido tanta. Les invito a mi nuevo proyecto, un blog llamado Fickers Attack, la dirección es w w w punto fickersattack punto wordpress punto com (ya saben, cambien punto por . y estarán a velocidad de la luz en la pagina).

Gracias a todos por los reviews. Les prometo muchísimas mas aventuras en este fic. No los retardo más. A leer. Banda sonora, Rocket Queen de Gun´s and Rosesy Crazy on you de Heart (canciones muy viejas por cierto, buen rock). Para cerrar Linkin Park y Lying from you.

Los Artefactos Infernales

Titulo II El Mecanismo Terrenal

Capitulo 14 Una bienvenida infernal.

La estancia era imponente, revestida de mármol negro en su totalidad, una habitación en donde sin duda cabrían cómodamente mas de cien personas, sin embargo, a pesar de estar ricamente decorada, el ambiente era opresivo, asfixiante, pero no succionaba el aire, mas bien era como si todo el lugar o alguna presencia en este quisiese apoderarse de sus almas. El ambiente era frío y húmedo, Hermione esta vez no había tenido que devanarse los sesos para confirmar que seguían aún bajo tierra y por lo tanto, no podía activar los giratiempos para salir de allí, so pena de regresar y quedar atrapados en las profundidades de la tierra.

Estaba sentada en una pequeña mesa dispuesta en el medio de ese gran salón, ella estaba al lado de Draco Malfoy, se acomodó recta en su silla, con la mente confusa todavía por todo el tropel de recuerdos que se agolpaban de manera súbita en su cerebro. Dos días…dos días …con los sentidos adormecidos, enajenada, teniendo sexo como una desesperada con Draco Malfoy, bebiendo de sus labios como si estos fuesen el Elixir de la Vida, uniéndose carnalmente a él en cualquier posición, en todo momento, a toda hora. No recordaba haber ingerido algún alimento, apenas bebieron de cuencos de plata que tenían a los lados de la cama, un liquido parecido a agua, no estaba segura. Recordaba haberse bañado, ambos, juntos, reposar desnudos en una tina, uno encima del otro, refrescando sus cuerpos, relajando sus agarrotados músculos después de tanta actividad física, para de nuevo reanudar la faena totalmente revitalizados. Solo existía él, su cuerpo, su voz, sus caricias y sus besos, jamás en la vida había experimentando tal plenitud, tal explosión sensual de sus sentidos. Tratando de exiliar de su cabeza, esos turbadores recuerdos, ella no pudo resistir observarlo por el rabillo del ojo, al igual que ella esta con la espalda pegada en la silla, alto, viril, con su cara de piedra en apariencia imperturbable, cuando su mirada conectó la suya, la desvío más por orgullo que por vergüenza. Era inaudito, desde su punto de vista, casi imperdonable después de haber dicho no en todos los idiomas conocidos, resultaba que su cuerpo había dicho que si de todas las maneras posibles.

Nicolás Tesla estaba sentado frente a ellos, en esa mesita cuadrada que estaba dispuesta con una cena bien surtida, regada con vino tinto. Hermione no dejaba de asombrarse ante el festín ante sus ojos, frutas de todos los colores, faisán, carnes rojas, suculentas salsas sazonadas con especias exóticas, cuyo aroma hacia que le picase la nariz. Al parecer Tesla era hombre entregado a todos los placeres que pudiese ofrecerle su corta estadía terrenal y al parecer quería contagiarlos de su hedonismo, primero sexo sin cuartel y luego un banquete. Draco, quien se había mantenido en silencio desde que habían llegado, tomó una copa y la llevó directo a sus labios con la intensión de calmar su sed. Hermione con rapidez le agarró el brazo con fuerza, y no sin dificultad, lo obligó a dejar la copa sobre la mesa. Draco la miró fastidiado.

-¿A que viene tanta posesividad?-le dijo Draco en tono de reproche fingido- te estas acostumbrando demasiado rápido. Me acuesto contigo y ya te crees mi dueña.,

-No seas estúpido- dijo ella en voz baja, acercándose a su oído, Draco sintió su aliento en el cuello y de nuevo sintió el calor inundando su cuerpo, ella se acercó mas a él sin apartar la mirada de Tesla quien le ofrecía una mirada burlona- no comas ni bebas nada. Esto parece ser lo que siempre fue, una maldita trampa.

-Tienes razón- dijo él girando su rostro para quedar a centímetros de la cara de Hermione, ella se apartó enseguida, casi se besaban por accidente- como siempre.

Hermione siguió con la mano sujetando el brazo de Draco, lo hacia con bastante fuerza, él con su mano libre, capturó la de ella y la obligó a soltarlo, no sin antes enredar momentáneamente sus dedos con los de ellas y acariciarlos levemente. Hermione retiró la mano inmediatamente y la colocó en su regazo, la abrió y cerró un par de veces, intentando aliviar el entumecimiento que le había provocado, como siempre, el contacto con la piel del hombre era electricidad pura.

-¿Qué quieres de nosotros?- preguntó Draco, ya sin ninguna intención de probar bocado. Aunque su estomago rugía por el hambre, entró directamente a la conversación.

-Activaste el Artefacto Infernal- dijo Tesla, atravesándolo con sus oscuros ojos, una mirada repleta sabiduría y a la vez maquiavélica, unos ojos que habían mirado el mundo y la historia por miles de años, un hombre para lo que casi nada constituía una novedad- para mi eso es una razón de celebración.

Hermione resopló disgustada. Draco la miró de reojo. Él debería estar de acuerdo con Tesla, cada vez se acercaba más a su objetivo, pero no lo estaba, eso era seguro, si él tuviese 14 años de nuevo, estaría festejando, en su inconsciencia e ignorancia, pero ya no era mas un niño prospecto de mortifago, era un hombre que había sufrido y padecido. Y ese hombre, tenía una duda creciéndole en el pecho, de nuevo el cuestionamiento si lo que estaba haciendo era realmente la solución. Quizás era muy fácil achacárselo a Hermione Granger, que su presencia lograba desestabilizarlo, hacerlo dudar, quizás era cierto, pero también había otra cosa. Dentro de si, Draco Malfoy sabía que no iba por el camino recto, pero no había otra forma a su alcance, no podía dejar perder el chance, lo único de lo que estaba realmente seguro, era que Astoria y su hijo merecían el sacrificio.

-He vagado incontables siglos por este mundo y por otros- Tesla siguió en su disertación- y pocas veces soy testigo de hechos que rompen por completo la cotidianidad. Cuando el Viajero vino a mí y me designó como guardian del Artefacto Infernal, tenía la expectativa de ver el mecanismo funcionando algún día. De hecho, intenté hacerlo, pero como ya les dije, yo no lo se absolutamente todo, algunos conocimientos me han sido negados y no pude....no pude hacerlo. Tú…..lo hiciste- de nuevo Draco sintió el peso de esa milenaria mirada sobre él- por supuesto estoy profundamente complacido por ese hecho, el mecanismo que rige la transformación de la energia oscura funciona a la perfección. Toda la materia que soy, de lo que estoy hecho, lo siente de esa forma. Cuando todos funcionen al unísono, seremos testigos algo único en este universo.

-¿Tú no estás atado a esta época?- preguntó Hermione curiosa- no decías que no te quedaba tiempo o algo así.

-Es cierto- dijo Tesla- no me queda mucho tiempo en esta época y en esta forma humana. Pero digamos que solicitare permiso para ver desde otro plano astral lo que sucederá aquí. De seguro será algo bien interesante.

-Yo……- Hermione miró a Draco a los ojos- yo no puedo permitirlo. Es una aberración. Insisto en que no sabemos que sucederá.

-Hasta ahora- contestó Draco que se revolvió en su asiento inquieto hasta encontrar acomodo, apretó con las manos ambos brazos de la silla - no ha sucedido nada de lo que dices. Es pura especulación pseudo-científica.

-Sra. Granger……Hermione- dijo Tesla, quien ahora aparentaba ser un hada buena y conciliadora en lugar de lucir como un maniático pervertido. Al parecer podía hacer gala de varias facetas en su carácter o quizás padecía un trastorno de personalidad múltiple, Hermione no sabia que pensar, pero en su fuero interno tampoco tenias muchas ganas de averiguarlo- usted tiene poderosas y creíbles razones para evitar que el fenómeno suceda. Sin embargo, le auguro que cada vez tendrá más obstáculos. Por lo que se, este tipo de mecanismos, y no es que sepa mucho de este en particular si a eso vamos, pero en general los asuntos donde magia y ciencia trabajan juntos funcionan de la misma forma, como decía, el mecanismo infernal debe tener su propios medios de autopreservarse. Mientras más de ellos entren en funcionamiento, más difícil será para usted detenerlos o llegar a destruirlos. Esa es mi teoría. Por otro lado, después de lo acontecido aquí, usted bien podría reflexionar y considerar sus opciones, el hombre que tiene a su lado ha demostrado que no esta dispuesto a seguir enfrentándola, usted lo sabe, lo sintió, si sigue por este camino, será desdichada.

-Seré desdichada de cualquier forma- dijo ella mordazmente. No quería admitirlo en voz alta, pero lo que había sucedido entre ella y Draco, había despertado algo dormido en ella, una necesidad apremiante de amar y ser amada. Lo trágico era que debido a la circunstancias, no tenían ninguna posibilidad- creo que esta claro el motivo por el cual Malfoy está metido en esta aventura- Draco iba a decir algo pero ella lo contuvo- Espera no he terminado.

-Tú no puedes ser tan injusta- dijo él- te lo he explicado al derecho y al revés.

-Es inaudito escuchar de ti la palabra justicia- contestó ella airada- no olvides que pese a tu arrepentimiento, fuiste un mortifago. No hables de justicia frente a mí.

-Soy humano- contestó Draco- soy susceptible a cometer errores. He metido la pata, una y otra vez, he matado y me arrepiento de las vidas inocentes que arrebate, pero no de quienes ciertamente lo merecían, incluyendo algunos de los tuyos, aquellos a quienes tu inocentemente llamabas "compañeros" cuando era igual o peores a los mortifagos a quienes combatían. A veces soy tan condenadamente humano que apesto, soy un maldito saco de arrepentimiento, y mi orgullo no me deja arrastrarme pidiendo perdón mas de lo que lo he hecho, si eso es lo que esperas de mi, puedes salir por esa puerta porque no lo haré. Pero llevo un peso en mi consciencia y es haber permitido que otros pagaran por mi traición. En el caso que nos ocupa, mi mujer y mi hijo.

Hermione suspiró

- Por favor no mal interpretes mis palabras. Tú quieres recuperar a tu esposa y a tu hijo, por el motivo que sea, cualquiera es valido para ti, al mismo tiempo, sucede lo que pasó….entre tú y yo- Hermione tragó grueso y miró a Tesla- puedes disculparnos un momento esto es personal.

Tesla asintió y desapareció.

-Yo no estoy arrepentido de haberme acostado contigo- Draco se sentó rígido en su silla y la enfrentó - quizás no haya sido lo mas practico pero no fue falso.

-No fue una mentira, fue lo mas real que he vivido en años y a la vez un sueño del que es duro despertar- dijo ella con evidente tensión en su voz- pero a pesar de cualquier consideración y de que sintamos lo que sea que sintamos, tú y yo no vamos a cambiar de opinión respecto al asunto mas importante, el de los artefactos, por lo cual considero- ella bajó la mirada- que deberíamos olvidar esto que sucedió aquí….para siempre.

-Olvidar…….- a Draco se le secó la garganta de pronto. Si, eso seria lo mejor, olvidarla, pero no podía, demonios que no podía. Ella estaba incrustada en cada centímetro de su ser.

-Esto es una distracción- dijo ella- tú y yo jamás lograremos un entendimiento ni con esto ni con lo otro. Yo no puedo conciliar amar a alguien y querer acostarte con otra persona.

-Pues te daré una mala noticia- dijo Draco con acritud- Acabas de hacerlo.

Hermione ahogó un grito de sorpresa. ¿Qué rayos estaba diciendo Draco? ¿Qué implicaciones tenia?

- Tú me lo negarías mil veces pero algo en tus ojos me dice que es así, te sientes culpable, y no es por Astoria ni por mi, es por otra cosa, ¿Quizás otro hombre?- dijo Draco sin ocultar sus celos y lo violento que se sentía ante esa perspectiva que se abría frente a sus ojos como una gran verdad, él lo había escuchado de sus labios hacia unas cuantas semanas atrás, ella había amado a ese ser que él odiaba con toda su alma- me resulta increíble que alguna vez hayas estado enamorada de ese hombre, pero yo no estoy acusándote, solo me importa lo que se que sientes por mi, por minúsculo e insignificante que pueda parecer. Pero si quieres olvidarlo, lo haremos, me parece bien, no hay problema Hermione, será como tú lo pides. Esto no sucedió mas que en nuestro cerebro, tienes razón, es intranscendental, un estorbo, una molestia.

-¿Eso es lo que piensas en serio?- preguntó ella sintiendo como cada palabra se clavaba en su pecho como un puñal. Respiró profundo, no pensó que aquello que ella decía con tanta soltura, dirigido esta vez a su persona fuese tan hiriente.

-¿No es eso acaso lo que quieres escuchar?- dijo él con rabia- que no significas nada para mi

-¿Quién diablos puede entenderte Draco Malfoy?- exclamó ella con furia.

-No ¿Quién diablos puede entenderte a ti Hermione Granger?- grito él- No es eso lo que quieres, o deseas otra cosa. Mejor aun ¿Qué demonios esperas de mí?

-Dime algo- dijo ella- si Astoria no hubiese muerto, si estuvieses con ella y yo me hubiese cruzado en tu camino. ¿Sentirías algo por mí?

Draco quedó congelado en el sitio. Miles de respuestas lo atosigaban, ninguna mejor que otra. Meneó la cabeza de un lado a otro.

-No lo se- fueron sus palabras finales- por Dios Santo que no lo se. Y tú, ¿Si todavía….

-Yo tampoco lo se- dijo ella, respondiendo a la no formulada pregunta de Draco-y eso creo que es el punto álgido de esto. Estamos en una situación imposible, con sentimientos imposibles, estamos vulnerables, nos han pasado cosas…horribles…no es casualidad lo que nos sucede, ni tampoco ninguna tontería, tenemos un punto en común y quizás dentro de nosotros existía algo desde hacia tiempo que finalmente pudo tomar forma e encontró su oportunidad, pero al mismo tiempo cada uno quiere algo distinto y eso no es compatible para nada. No existe solución, no habrá final feliz para los dos. Entiendes el punto Malfoy, antes de que perdamos las perspectivas, olvidemos que sucedió.

-Eres la única persona que conozco que intenta razonar sobre un sentimiento- dijo él-analizando, justificándolo, diseccionándolo como si fuese una animal de laboratorio. Quieres que te diga algo Hermione, no se puede, es imposible, sientes o no sientes y no puedes controlarlo.

-Yo no estoy tratando de hacer un compendio científico de lo que sentimos- dijo ella- solo estoy tratando de que no perdamos mas de lo que hemos perdido.

-¿Recuerdas todo?- preguntó él de pronto- todo lo que nos ha pasado en estos dos días.

-Memorias vienen y van- dijo ella- pero en esencia creo que lo recuerdo todo.

-Yo también- dijo él con su voz ronca y aterciopelada- recuerdo tus ojos cerrados, tus besos exigentes, recuerdo tu cuerpo fusionado con el mío, recuerdo estar haciéndote el amor como nunca se lo he hecho a ninguna mujer y te recuerdo diciéndome "te quiero" y se que recuerdas que yo te dije lo mismo.

-Vivimos una fantasía- dijo ella, bombardeada por todas esas imágenes eróticas que las palabras de él habían evocado en su mente- estábamos en medio de un sueño. Nuestro subconsciente habló por nosotros, estábamos ajenos a nuestra realidad. En un mundo ideal, quizás funcionase de esa forma, pero volvimos Draco Malfoy, nuestro presente es lo que es. Tú y yo estamos en bandos distintos, en esta guerra por los Artefactos Infernales.

-¿Qué es lo que quieres de mi?- preguntó él- dímelo.

-Te lo he repitido hasta el cansancio. Quiero que te retires, que olvides tu búsqueda, que aceptes lo que fue y que vivas tu vida.

-¿Contigo?- preguntó él inesperadamente. El corazón de Hermione empezó a bombear con fuerza- en el improbable caso que yo deje todo, ¿Que me darías a cambio?

Lo que Draco no sabía, era que había puesto la bandeja más tentadora posible enfrente de una hambrienta. Hermione se mordió un labio, todo él era una promesa de felicidad, de placidez sexual. Se sintió amada, por supuesto que si, desearla de nuevo sentir lo mismo. Olvidar todos esos años en donde sintió enloquecer, donde su amor no tenia ninguna resonancia sobre Theo Nott, cuando nada mas importaba que lo que él deseaba. Tenia una nueva posibilidad por explorar. Y a pesar de que Draco Malfoy era Draco Malfoy, en esos momentos vividos juntos, le había demostrado que ciertamente era el hombre que ella quería para si, incluyendo todos esos malditos defectos tan propios de él que la sacaban de sus casillas. Hermione cerró los ojos, pero no, las cosas no eran tan fáciles, el mundo no era una utopia, ella, ambos tenían responsabilidades. Y el cambio, en todo caso, tenía que generarse en su interior y tenia que tener otra causa diferente a la lujuria.

-No quiero que lo hagas por mi- dijo ella- quiero que lo hagas por ti mismo, porque has cambiando de opinión, porque te has dado cuenta que es una atrocidad. No puedes ser tan egoísta, no es factible el cambio de una mujer por otra mujer, solo para que no estés solo, así no funciona el mundo, no es justo para Astoria ni para mí ni para nadie. El mundo no puede estar sujeto a los caprichos de un solo hombre. Yo no lo aceptaría de ninguna forma,

-Hermione- dijo Draco, estaba dolido, pero trató de ocultarlo- no seas necia. No malinterpretes mis preguntas. Tú eres importante, pero no eres lo más importante. No creo tener que repetírtelo. Yo hice una promesa, que vale mas que cualquier cosa, que cualquier mujer, que cualquier amor, un juramento que no pretendo romper.

-¿No hay cambio de opinión?- afirmó ella mas que preguntar.

-No lo hay- dijo él- en eso siempre has tenido la razón. No tenemos ninguna posibilidad, nunca la hubo ni nunca la habrá de seguro.

-Entonces no hay mas nada que discutir- dijo ella.

-No- dijo él- y si olvidarte, fingir que nunca sucedió es lo que quieres así lo haré.

-De acuerdo- dijo ella.

-No quiero herirte- dijo él- no quiero tener que matarte.

-Eso ya no esta en tus manos- confirmó ella- y no veo que haya otra forma. Seguimos siendo enemigos.

-Voy a sacarte del medio- dijo él decidido- aunque tengan que encerrarte bajo siete llaves.

-Solo inténtalo- respondió ella desafiante.

-No me retes- dijo él, sus ojos grises se congelaron por un instante. Hermione no lo dudo ni un segundo, Draco estaba hablando en serio- nunca lo hagas. No soy un pelele, soy un hombre, y si tengo que demostrártelo por las malas lo haré.

-No lo hago- dijo ella- solo quiero que aprendas a respetarme, a mi y a mis decisiones. Draco Malfoy yo no soy tu responsabilidad.

-No Hermione- dijo él con amargura- son otros lo que dependen de mí.

Tesla apareció de improviso en una silla flotante, con lentitud y gracia se posó de nuevo sobre el piso, cargaba con él una botella rellena de un extraño líquido de color azul, se levantó de su asiento, fue caminando hacia donde estaban ellos y les llenó a cada uno una copa.

-¿Qué es eso?- preguntó Hermione suspicaz mirando el líquido azul brillante que se arremolinaba en su copa.

-Es muy inteligente de su parte ser tan cautelosa, mi querida señora- dijo Tesla- pero a veces las reticencias deben echarse a un lado, creo que usted en este viaje lo ha comprobado más de una vez con el Sr. Malfoy.

-Pretende que nos bebamos ese brebaje, ¡No sea tan iluso Tesla!- gruñó Draco, pero al mismo tiempo sentía que la sed hacia que su garganta ardiese.

-Creo que han descubierto que soy un maestro en el arte de los sueños, el subconsciente y el manejo de los arquetipos-dijo Tesla con autosuficiencia- también puedo leer los corazones y veo bastante duda en los de ustedes- luego miró detenidamente a Hermione y le dijo- Usted guarda secretos entre secretos, el pasado regresa para torturarla y las nuevas posibilidades ciertamente la asustan, sin embargo es valiente y esta comprometida con su destino, no veo ansia de poder, eso es bueno, usted todo lo hace desinteresadamente, pero es hora de que sea mas maliciosa y menos tonta. Yo le digo, Hermione Granger ya que usted esta tan segura de ser infalible, siga a sus instintos, estos nunca le han fallado, sin embargo le auguro que cometerá un terrible error de juicio.

Hermione sintió como se le achinaba la piel ante el escrutinio de Nicolás Tesla, que ser tan extraño para ella era esa maldita hada.

-Yo no soy ninguna estúpida- dijo ella tratando de defenderse- ni ninguna inocentona.

-No eres ninguna de las dos cosas- contestó Draco- eres simplemente una testaruda de marca mayor.

-Mira quien habla- respondió Hermione.

Luego Tesla dirigió su mirada a Draco.

-Usted es orgulloso y déspota, eternamente inconforme porque nunca ha tenido la oportunidad de demostrar quien es, ahora finalmente tiene su oportunidad, sin embargo lo inesperado le hizo frente y trata de torcerlo a su favor, como toda las situaciones que enfrenta en la vida. Esta mujer que tiene al lado es su principal debilidad, pero es lo más intenso que ha pasado en su vida, en sus propias palabras, lo leo en su corazón, la quiso sin saberlo desde que era un niño y cuando lo entiende al fin, se ve en un dilema.

-Es eso cierto, desde chico tú…acaso…yo no sabia nada, no puedo ni imaginarme que tú…- dijo Hermione. Draco siguió observándola, estaba incomodo, realmente abordar ese asunto tan patético y lamentable no era su idea de llevar la conversación. Miró con rencor a Tesla y visto que a lo hecho pecho, se apresuró a contestar.

-¿Qué crees?- exclamó él- a un tipo como yo no le nacen los sentimientos de un día para otro por generación espontánea. Digamos que he tenido una larga y ardua batalla por muchos años en mi cabeza, declarándote en mi fuero interno como mi mayor estupidez.

-Eres un imbécil sabias- dijo ella.

-Esta muy claro que te gustan los imbéciles, ¿Quieres que te haga una lista acaso? Solo para recordar- contestó él alzando la copa que tenia en la mano-ciertamente mi imbécibilidad para ti forma parte de mi atractivo. Brindo por ello.

-Fuiste, sigues siendo y serás un insoportable engreído- dijo ella.

-Y tú una necia si a eso vamos- contraatacó Draco, nada dispuesto a perder el duelo verbal luego alzó una mano para solicitar que no lo interrumpiesen-es cierto, no lo niego, intente quitármela de la cabeza, era una incoherencia, estábamos en guerra, ella había decidido su camino, yo también, por Dios, si ni siquiera cruzábamos palabras, me gustaba mucho, al igual que otras chicas, pero con ella era mas por estar prohibida que por otra cosa. Y admiraba su forma de ser, tan decidida, tan …tan….temeraria. Metiéndose siempre en problemas y arriesgando la vida para salvarle el pellejo a su amigo Potter. Eso me parecía muy atractivo, siempre me gustaron las chicas con carácter fuerte. Por eso la insultaba, para llamar su atención, ¿Es increíble que no te hayas dado cuenta de eso Hermione? Era tan evidente que al final, después que Zabinni me hiciese ver que estaba quedando como un idiota frente a todos, dejé de hacerlo. Pero no había ninguna oportunidad, era imposible, éramos lo que éramos, yo un sangre limpia Malfoy, tú una hija de muggles, estábamos en posiciones bien encontradas, traté de hacer mi vida, tú también. Es ilógico que te molestes por esa tontería, éramos unos niños, es cierto, te insulté, te vejé, trate de humillarte, pero lo hice por frustración, yo era un chico tonto como son todos los chicos a esa edad. Te lo repito Hermione, lo del pasado no tiene que ver con lo de ahora. Es un asunto completamente diferente, tiene otra dimensión. Una cosa condujo a la otra, pero no es lo mismo.

-Nunca te presté gran atención- dijo ella- tú lo dijiste eras un niño tonto. No es por eso que me molesto, simplemente me asombra tu capacidad de negación.

-Yo digo lo mismo- dijo Draco a punto de perder su paciencia- respecto a ti. ¿Si te hubiese dicho en cuarto año, Granger me gustas mucho, será que un día de estos salimos juntos a Hosgmade? ¿Qué hubieses contestado?

-Me hubiese reído en tu cara- dijo ella- y luego me lanzaba un obliavte a mi misma para olvidar para siempre ese momento tan insólito, no sin antes lanzarte un puñetazo directo a la cara por burlarte de mi de esa forma.

-No lo dudo- dijo él, miró a Tesla- Es por eso que no me le acercaba ni a dos metros. No había ninguna posibilidad que yo dijese algo así y que ella me creyese. Estuvimos condenados desde el principio.

-Tú pudiste ser alguien diferente si te hubieses comportado de otra manera-dijo ella- por ser Slytherin no te hubiésemos apartado, al principio fuiste tú el que discriminaste.

-Yo le ofrecí mi amistad a Potter, él la rechazo y un Malfoy jamás acepta un no como respuesta y de eso eres mas que consciente Hermione. Tú debes saberlo, puesto que fuiste victima de ese mantra- dijo él- ser un Slytherin es más que pertenecer a una casa es una actitud ante la vida. Y tú eras mi enemiga natural, una sangre sucia, no había nada más que hacer. A veces el apellido, la herencia y la sangre pesa más en la mente de un niño que cualquier otra cosa, menos aún un sentimiento embrionario que jamás llego a definirse como tal. Afortunadamente, me he golpeado lo suficiente en la vida para darme cuenta que cometí una equivocación, pero por otro lado, no puedo negar que si no hubiese sido por las experiencias que tuve, yo no fuese hoy día lo que soy.

-No cambiarias- dijo ella consternada- nada.

-Solo cambiaria dos cosas- dijo Draco pensativo- Voldemort, con todo lo que significó mi adhesión a esa causa y la manera en que te trate porque se que fue injusta. De resto….nada mas.

-¿Por qué nos enfrentas de esta forma?- preguntó ella a Tesla- abres antiguas heridas del pasado, esta conversación no tiene pies ni cabeza.

-Déjalo hablar- dijo Draco cansinamente ya resignado al hecho que iban a desenterrar los fantasmas de un pasado bien lejano y aparentemente concluido- creo que es necesario que aclaremos algunas cosas y creo que Tesla, si bien no se con que intención, esta ayudando maravillosamente a enfrentarnos a la verdad incomoda de lo que fue nuestra historia juntos. Y antes de que me lo preguntes, si, yo mentí a Bellatrix Lestrange en mi casa para salvarte el culo, lo hice, no necesito tus gracias si a eso vamos, pero no podía dejar que te mataran como un perro. Alguien tenía que ganar esa maldita guerra y ustedes eran los que mejores oportunidades tenían. Si bien jamás me caerá bien Potter, siempre fui consciente del hecho que si alguien podía ganarle a Voldemort era él, tú y Ronald Weasley por extensión.

-¿Tú ya sabias que te casarías con Astoria Greengrass? – dijo ella. No lograba todavía conectar en su mente el hecho de que quizás Draco Malfoy, efectivamente si había gustado de ella desde prácticamente toda su vida. Eso le parecía fascinante y al mismo tiempo bastante perturbador.

-Ya estaba firmado el compromiso- dijo él- así que no lo hice porque pensara que tendría alguna oportunidad amorosa contigo haciéndome el héroe. De hecho jamás te busqué, ni siquiera cuando éramos miembros de la Orden del Fenix te busqué. Además creo que tú estabas más que metida en otro asunto, uno llamado Theo Nott y yo tenía a Astoria. Simplemente lo hice porque era todo o nada. Y resultó que yo tenia razón. Tú, Potter y Weasley años después, demostraron que valió la pena los crucios que me dieron por desmemoriado, al no lograr identificarlos a tiempo. Al final fue ganancia, para todos.

-Al final- dijo ella parafraseándolo- la razón fue porque te convenía. ¿Por qué no me extraña?

-Porque yo soy así y siempre seré así- dijo él- porque a pesar de todo, aun con el corazón ardiendo, trato de mantener la cabeza fría. Yo tenia una esposa fiel que me amaba y a quien yo logré querer con mucho esfuerzo, una persona tan valiosa como tú, no iba a arriesgarlo todo tras una atracción que sabia no correspondida ¿O hubieses querido que te sacara de encima a Theo Nott? No se, si me lo hubieses pedido, quizás….quizás…a lo mejor…

-No hables tonterías Malfoy- dijo ella- jamás te hubieses enfrentado a Nott por mi, no tenias porque, estabas casado, tenias a tu mujer.

-Astoria hubiese entendido- dijo él- cualquier mujer se hubiese solidarizado créelo. Pero te aseguro que lo hubiese hecho sin esperar nada a cambio, porque tienes razón, Astoria estaba en medio.

-¿Y no lo esta ahora?- preguntó Hermione.

-No de la manera que crees- dijo él hosco- pero tú no quieres escuchar. Deseas que yo lo olvide todo. y no voy a obligarte a sentir algo que no quieres sentir. Nunca vas a entenderlo Hermione.

-¿Qué es lo que tengo que entender?

-Que tú significas para mí lo mismo que yo para ti- dijo él con la seguridad imprimiendo cada una de sus palabras- Libertad. Ser libre para sentir por primera vez en la vida. Aunque sea lo mas irónico del mundo, que seamos nosotros dos, sujetos y amarrados por nuestras decisiones, los que sintamos esto.

Hermione sintió la verdad de sus palabras abofeteándole la cara. Su corazón se estrujo y por un momento, al escucharlo decir eso, quiso hundirse en sus labios y demostrarle a fuerza de besos que ella sentía exactamente lo mismo. Pero no pudo, simplemente no era el momento.

-Tú no tienes libertad – dijo ella- sigues atorado en un pasado. Por eso estas haciendo esto.

-No- dijo él- creo que te he demostrado que no estoy atrapado en ningún pasado. Es simplemente que no quieres escucharlo, tenemos una salida, pero no te gusta, todo tiene que ser a tu maldita manera de hacer las cosas.

-No voy a convertirme en tu amante- dijo ella.

-Eso no es lo que yo voy a proponerte- dijo él.

-Independientemente de lo que sea, no puedo quedarme contigo y ver como el mundo se destruye a nuestro alrededor, porque tienes que demostrarte algo a ti mismo.

-Maldita sea- gruñó él-no entiendes que no tengo ninguna salida. Y estoy intentando ver la forma de que tengamos una oportunidad y de que ellos vuelvan a la vida.

-Apláquese, Sr. Malfoy, si bien se encontró con la única mujer que puede abrazarse con usted y su fuego saliendo indemne, ella tiene poderosas razones para querer alejarse- Draco cuando escuchó esto le lanzó una incendiaria mirada a Hermione que ella sostuvo. Tesla siguió hablando- Usted no es tan malo como lo pintan pero tampoco tan bueno como podría ser, solo eres un ser humano lleno de promesas. Si, es cierto, la justicia esta de su lado, sus fines pueden parecer estrafalarios, pero son justos. Draco Malfoy, escúchame, no puedes hacer feliz a todo el mundo, es imposible, tendrás que escoger, no ahora, mas adelante, y espero que tomes la decisión correcta.

-¿Cuál seria esa?- preguntó Draco con brusquedad fuera de sus casillas.

-La que no te haga ser un miserable el resto de tu vida y la próxima- dijo Tesla y luego rió ante la cara consternada de Draco- este asunto es tan importante, que créelo, sus consecuencias las sufrirás en esta vida y en todas tus reencarnaciones. Digamos que es un asunto Karmatico. Beban….

Hermione y Draco negaron con la cabeza.

-Prometo que no los enviare de nuevo a sexolandia- dijo Tesla- de hecho serán solo unos minutos. Esto es khir, abrirá sus mentes, les mostrará el futuro, quizás después de eso estarán mas seguros de sus decisiones a tomar. Solo les ofrezco una oportunidad para que aclaren las ideas.

Draco miró a Hermione y a Tesla y antes de que ella pudiese detenerlo, tomó el contenido de la copa a pecho por puro coraje.

-¡Draco!- exclamó Hermione consternada, luego gruño- ¡Maldita sea! – viendo que no tenia mas remedio al parecer bebió de su copa también. Si tenían la oportunidad de desentrañar o buscar alguna respuesta de su futuro tomándose ese brebaje, ciertamente no lo dejaría tener una ventaja sobre ella.

Percibió como el calor del licor bajaba por su garganta y se asentaba en su estomago. Sintió mareo y su visión se nubló por un instante. Hermione cerró los ojos cuando sintió que se elevaba y luego los abrió al sentir calor golpeando su cara.

Estaba en medio del descampado, la tierra a sus pies estaba seca, muerta, solo alguna que otra brizna de hierba se asomaba entre las grietas del suelo reseco, uno que no había visto agua en mucho tiempo. Hacia tanto calor que su ropa se empapo de sudor. Miró al cielo y estaba oscuro, nubes negras se arremolinaban sobre su cabeza, el viento azotaba su rostro y un intenso olor a quemado inundaba sus fosas nasales y le produjo tos, observó a su alrededor y vio solo destrucción, edificio derruidos, cadáveres en putrefacción tirados en el piso. Sintió su pecho encogerse de terror y corrió lo mas rápido que pudo para alejarse de esos muertos anónimos. Se sentía como en un sueño, estaba consciente que esa no era su realidad, solo una visión inducida por esa especie de droga que había tomado, pero sin embargo, toda esa imagen apocalíptica lograba trastornarla al punto de que quería salir inmediatamente de ese lugar. Pronto llegó a una especie de acantilado, bajo sus pies a cientos de metros, vislumbró una ciudad incendiándose, no reconocía el sitio, pero le parecía extrañamente familiar, sintió una presencia a su lado y volteó, una figura encapuchaba se colocó junto a ella, en su mano llevaba una espada manchada de sangre, ella vio como el hombre giraba su rostro hacia ella. Era Theo Nott, su cara estaba totalmente lozana, con los ojos azules brillantes, esplendido como siempre había sido, con su hermosa fisonomía, no mas un espíritu podrido, sin embargo juntaba las cejas en señal de consternación, le dijo con su voz ronca:

-Aun no ganan Hermione- dijo mirando el horizonte- aun no.

Hermione sintió como si fuese succionada de nuevo a la realidad, tosió varias veces, tratando de expulsar ese brebaje tan extraño de su boca, respiró profundo y levantó el rostro, vio a Draco con los ojos cerrados y una expresión de paz infinita en su rostro.

Draco caminaba por un jardín, extrañamente le parecía familiar, pronto se dio cuenta que era el jardín de su casa, Malfoy Manor, las mismas fuentes, las mismas caminerías, hasta los malditos pavos reales albinos de su padre correteaban por el sitio. Se detuvo cuando vio una figura humana caminando hacia él. Era una niña, una chica de unos diez años, alta, delgada, con el cabello rubio hasta los hombros y unos ojos grises muy bonitos adornados con largas pestañas doradas. Cuando lo vio le sonrío y le abrió los brazos. Draco no tuvo ninguna duda de cual era la identidad de la chica, inmediatamente la reconoció, algo instintivo lo llamaba hacia ella. La niña llegó hasta él y se fundieron en un abrazo, Draco respiró el aroma de sus cabellos, y la abrazó con fuerza, sin poder evitarlo, ella se sentía tan calida, tan confortable, tan familiar, tan suya. Le besó la cabeza repetidas veces, se sentía tan feliz y al mismo tiempo tan desgraciado.

-Que bueno que estas aquí papá- dijo la chica- te he extrañado mucho.

-Yo también- fue lo único que dijo Draco antes de que se le quebrase la voz. Estuvo abrazado con la chica un largo rato y las lágrimas se asomaron a sus ojos, pero él hizo todo lo posible para no llorar.

-Mi madre te esta esperando- dijo ella mientras lo jalaba de una mano- dice que la cena se enfriara.

-¿Cómo te llamas?- preguntó Draco luego de recuperar un poco su ecuanimidad, sabia que estaba metido en medio de una visión, pero desesperadamente necesitaba obtener información. La niña lo miró un poco desconcertada, como si le extrañase una pregunta tan obvia, pero luego le sonrío de vuelta.

-Astoria- dijo ella- ¿De que otra manera podría llamarme?

Cuando Draco abrió los ojos, su cuerpo temblaba, sus ojos estaban vidriosos debido a las lágrimas no derramadas y sus manos se contraían en puños. Sentía la mirada de Hermione sobre él, pero no quería devolvérsela, estaba seguro que no tendría fuerza de voluntad para resistirse a sus cuestionamientos y no podía, no debía. Se sentía desolado como nunca, tuvo un momento efímero de felicidad con lo que mas deseaba en la vida, ver a su hija sana y salva, como siempre debió haber sido. Si era verdad que esa extraña bebida le permitía ver el futuro, el suyo estaba claro. El sexo del bebe era un secreto que solo conocían Astoria y él, lo habían decidido así para que fuese una sorpresa, incluso el nombre….Astoria…como la madre. Nadie lo sabia, absolutamente nadie. Así que su visión tenia que ser verdadera, y si esa niña estaba viva, si de verdad había visto el futuro, eso significaba que él había logrado su propósito, activar los artefactos, traer a Astoria viva con la bebe dentro de ella, y nada había pasado, el mundo no se había destruido. Quizás también pudiesen existir otras miles explicaciones igual de coherentes, quizás menos satisfactorias, incluso la posibilidad que el maldito de Tesla le hubiese provocado una alucinación, pero Draco se aferraba a la única verdad que quería y le importaba.

Un silencio pesado envolvió el ambiente. Hermione observaba a Draco Malfoy sorprendida, jamás en su vida le había visto esa mirada, ni siquiera en el entierro de su mujer. Parecía a punto de llorar, se veía demasiado perturbado. No tenia que ser adivina para presumir lo que seguramente había visto sin embargo preguntó:

-¿Qué viste?- dijo ella.

-Mi familia, vivirá – le dijo sin rodeos, sin siquiera mirarla y luego se levantó de su silla- Ha sido suficiente, por donde salgo de aquí.

Tesla extendió una mano y un túnel en la pared de la estancia se abrió a sus espaldas. Draco caminó hacia la salida con paso decidido intentando no mirar hacia atrás. Hermione se sentó en la mesa.

-Supongo que lo que vimos es la realidad- dijo ella todavía bastante azorada con la conducta de Draco.

-Lo es- respondió Tesla- de alguna forma. No es exacta, no puede serlo porque el futuro cambian, pero a grandes rasgos es verdad o será la verdad, pero es una alternativa, aun puedes cambiarlo.

-Eres un retorcido- dijo Hermione.

-Gracias- contestó Tesla- tú también me caes bien. Mejor que Malfoy, mucho mejor que Theo Nott, de eso no hay lugar a dudas.

-¿Cómo conociste a Theo?- preguntó Hermione curiosa.

-Eso es una larga historia- contestó Tesla-pero no te la contaré yo, se que estas impaciente por ir detrás del rubio mala sangre.

- Gracias por el regalito- dijo ella cínicamente- ahora estoy más convencida que nunca. Y creo que Draco Malfoy también.

-No me pedirás mas Khir – dijo él- puede mostrarte otros futuros alternos.

-No, también es suficiente para mí- dijo ella levantándose de la silla. Era cierto quería ir detrás de Draco, su comportamiento la había dejado bastante confusa- Hasta nunca, Tesla.

-Te daré un ultimo consejo Hermione Granger, tómalo en serio, yo no soy de los que ofrece consejos, de hecho nunca lo hago- dijo Tesla- No confíes en Theodore Nott. Ni aun muerto, cambiara lo que siempre fue…un manipulador

-¿Como sabe que……..- Tesla desapareció en el aire y Hermione maldijo por lo bajo.

0o0

Pansy se desperezó en su gran cama, abrió los ojos y miró alrededor de toda su habitación, al parecer aún era de madrugada, todavía estaba oscuro. Max se revolvió en sus sabanas pegándose más a ella.

-Amor, muévete- dijo en el oído de Max- vas a aplastar a mamá, estas muy pesado- ella contuvo una risita, era cierto, Max tenia cinco años, pero era muy grande para su edad.

Ella lo movió y sintiéndose lo suficientemente despierta para comenzar el día, se colocó una bata sobre su dormilona de seda negra y unas pantuflas, se peinó su largo cabello negro con los dedos y lo anudó en una trenza desordenada. Eran las cinco de la mañana y se le antojaba un buen café. Sus padres estaban de viaje, se habían llevado a todos los elfos con ellos a su mansión en Italia, solo le había dejado el que fungía como niñera de Max, pero no iba a despertar a Topsey. Ella podía arreglárselas sola con un maldito café.

Llegó a la cocina y se sorprendió por la temperatura que había en esta, inexplicablemente hacia frío en toda la casa. Estaba acostumbrada a experimentar un sobresalto cuando pasaba la galería de los retratos. Bastantes almas en pena deambulaban por ahí, miembros de su propia familia, ella los ignoraba, pero no podía hacer caso omiso del bajón de temperatura que siempre acompañaban a los espíritus. Pero en su casa, en general solo era en ese pasillo, el resto siempre estaba calido, especialmente la cocina. Pansy pensó seriamente que tenia problemas en la calefacción, porque a menos que su casa fuese un sitio de reunión fantasmal, ese abrupto bajón de temperatura no tendría ningún sentido. Inmediatamente se preocupó por Max, si lo dejaba descubierto, su resfriado se convertiría en neumonía. Inmediatamente se devolvió sobre sus pasos cuando una figura oscura con capucha se le atravesó en el camino mientras subía de nuevo a la tercera planta por las escaleras.

Pansy contuvó el aliento pero aguantó las ganas de correr no era el primer fantasma que veía en la vida, toda era asunto de preguntar que deseaba, porque se manifestaba ante ella, convencerlo de que la dejara quieta y asunto concluido.

-¿Qué quieres?- preguntó ella mientras tiritaba de frío, se cubrió un poco mas con su bata y apretó los dedos de los pies contra las pantuflas.

-Hola Pansy- ella abrió los ojos como platos. Esa voz………era su voz. Dio un paso hacia atrás. Si antes estaba un poco inquieta, ahora estaba aterrada. La figura dio un paso hacia ella mientras Pansy retrocedía.

-Theo- dijo ella en voz baja. La figura asintió y bajo su capucha, ofreciéndole el horror de su apariencia. Pansy no le quitó la mirada de encima, pero no se sorprendió ante su figura igual había visto cosas muchas peores. Se relajó al comprobar que efectivamente era él, eran los fantasmas desconocidos o los que suplantaban gente lo que realmente la asustaba - pensé que precisamente tú no tendrías modo de regresar. Los que reciben el beso del dementor nunca vuelven o eso es lo que dicen las leyendas. ¿Qué quieres? ¿Dejaste algún asunto pendiente? ¿Se te olvido matar a alguien Thedore?

-No te burles- respondió él. Las cuencas vacías de sus ojos la miraban directamente, ella no apartaba sus ojos de él.

-No me burlo- dijo ella- mas bien me causa gracia que tú formes parte ahora de mis historias de aparecidos. Por cierto, luces horrible, eres de los fantasmas mas feos que he visto en la vida. Al parecer en el Infierno no gustan de los niños bonitos.

-Lo sabrás mejor tú que nadie que eres una slayer- contesto él con acritud- necesito que me manifiestes, dame un cuerpo.

-¿Y porque diablos haría yo eso?- entonces Pansy se enfureció. Claro él volvía porque necesitaba un maldito favor de ella, típico, la historia de sus vidas. La compostura le volvió como por arte de magia- Sabes que Theo, por un lado, luces horroroso con ese aspecto de momia, pero al mismo tiempo te sienta bien ser un fantasma, transparente y sobre todo inofensivo. No estoy tan demente como para materializarte.

-Te equivocas en dos cosas- dijo Theo y le mostró los dientes con su sonrisa descarnada- no soy técnicamente un fantasma ah y no soy inofensivo, de eso puedes estar segura- dicho esto apuntó su mano a la gran araña de cristal que pendía en lo alto del techo coronando la gran escalera de mármol de la estancia. Esta de pronto cayó con estrépito en el piso.

-Maldita sea, vas a despertar a Max- dijo ella con furia- y esa lámpara está en mi familia desde hace cientos de años, mi madre, tu queridísima tía por cierto, va a chillar. Bien, de acuerdo Theo, puedes hacer magia, pero no te temo, nunca mas e insisto no puedes obligarme a ayudarte.

-¿Quién es Max?- preguntó Theo- ¿Tu amante?

La cara de Pansy se tornó roja como la grana de la indignación. Chasqueó los dedos frente a él.

-Eres peor de muerto que vivo. Max es Maximilian- contestó ella- un metro de estatura, pelo negro, ojos azules. Ese que tiene la mala suerte de ser tu hijo.

-Porque demonios le dices Max- dijo él- cuando tiene un nombre decente como Maximilian.

-Precisamente porque se te gusta ese nombre es que lo llamo Max – contestó ella, luego se sentó en las escaleras y empezó a jugar con su trenza- dime Theo, si no eres un fantasma ¿Qué demonios eres? me mata la curiosidad- entonces río a carcajadas, la única forma que tenia de quitarse los nervios de encima.

-No le veo la gracia- contestó Theo. Era por ello que había evitado contactar con Pansy. Era un hecho de que no se llevaban bien, la razón era obvia. Él la había seducido engañado, manipulado y otras cosas más, lógicamente no contaba con su simpatía. Ella tenía todas las razones para odiarlo, sin embargo, había sido su más fiel ayudante en la guerra. Pansy demostró que su lealtad hacia él no tenia discusión y Theo sabia la causa, el niño, ese al que nunca mencionaban entre ellos, el que permanecía protegido en las sombras, permanentemente ignorado, gracias a las terribles decisiones de él. La actitud de Pansy hacia él era algo que siempre lograba desajustarlo. En general seguía sus órdenes, pero en privado, habían sostenido largas discusiones sobre el mismo asunto una y otra vez. Ella no deseaba ser mortifago, lo único que quería era estar al lado del niño. Cuando Theo utilizo su poder de medium por última vez, conjurando los espíritus de los centinelas del Artefacto Infernal debajo de Malfoy Manor, sin que ella supiese a ciencia cierta para que los necesitaba, la dejó irse para que terminase de criar al niño que tenia en ese entonces dos años. Nunca mas volvió a acercarse a ella, la dejó en paz. Nunca se planteó molestarla de nuevo, ya era suficiente el daño que había causado en su vida. Pero la situación había cambiado drásticamente, Hermione no aparecía y el segundo mecanismo infernal estaba activado. Así que no tuvo mas remedio.

-Mamá- ella miró hacia arriba y vio la carita de Max asomada entre los barrotes de la baranda del último piso- sentí un ruido. ¿Con quien hablas?

Theo se encogió en un rincón y volvió a ponerse la capucha. Oyó con atención cada una de las palabras del niño

-Max- dijo Pansy- se cayó la lámpara del vestíbulo, eso es todo. Y uno de aquellos que te he contado está aquí conmigo. Vete a la cama y no salgas de allí, enciende las luces.

-Ma- dijo él- un fantasma. Genial, déjame verlo.

-Max- dijo Pansy- a la cama, de inmediato- el niño se dio media vuelta protestando en voz alta.

-Niño, lávate esa boca con jabón- Pansy estaba furiosa- si te escuchó decir una mala palabra de nuevo, te prometo que no saldrás de esta casa en meses.

-Nunca lo haces, ma- le gritó Max con tono burlón desde arriba- se que jamás cumples tus amenazas.

-Cierra la puerta- le gritó Pansy de vuelta.

Pansy respiró profundamente y miró a Theo por un rato, él se acercó a ella y le indicó con una mano que lo siguiese, ambos bajaron las escaleras, Theo por supuesto estaba flotando.

-Siempre es así de terco- preguntó él.

-Es peor- dijo ella- pero tiene a quien salir así, tiene doble carga genética Nott. No hablemos de Max por favor, no preguntes acerca de él, nunca lo hiciste y me incomoda que lo menciones ahora.

-Es lo justo- respondió Theo.

Llegaron finalmente a la sala. Pansy se sentó en un sofá y recogió las piernas contra su pecho. Theodore se sentó frente a ella en una elegante otomana.

-No soy un fantasma en el estricto sentido de la palabra- dijo él- mas bien soy un fragmento de alma. Pero comparto muchas cosas con aquellos que llamas espíritus. Necesito de tu ayuda.

-Si te ayudo- dijo Pansy- si te materializo. ¿Me dejaras en paz? Sabes Theo, yo se que no conoces el concepto, pero yo tengo una vida ahora, bien alejada de ti y de toda tu locura.

-Es más complicado que eso- contestó Theo- creo que más bien tú serás la que pedirá protección.

-¿Qué hiciste Theo?- ella levantó la ceja- algo tuviste que hacer para terminar así. Aparte de lo obvio, no, tantas muertes, asesinatos, blah, blah, blah, blah. Yo sabía que estabas planeando algo grande, quizás a escondidas de Voldemort, pero nunca tuve la seguridad. Ahora que te veo frente a mí, cuando no hay manera de que hubieses regresado, me hace preguntarme de nuevo ¿Qué era lo que ocultabas con tanto celo?

-Si te cuento todo- dijo Theo- ¿Prometes mantener tu gran boca cerrada? Pansy, esto es quizás el mayor secreto que alguien te habrá confiado en tu vida.

-Estas muerto y enterrado cariño, no lo olvides- respondió ella con sorna- espíritu o no, puedo destruirte. Así que no te tomes la molestia en amenazarme. Vivo no podía hacerte daño, el vínculo mágico de Max te daba poder sobre mí pero destruirte como espíritu no estaba en el trato de seguro.

-¿Todavía tienes mi varita?- preguntó él.

-Si- dijo ella- la mía esta en el ministerio de Magia, exhibida con un rotulo que dice, "Mago tenebroso", créeme la he visto y la sensación no es agradable. Pero me pediste so pena de maldecirme que la guardara y así lo he hecho. Ahora es la varita de Max.

-Porque no me sorprende que se la ofrecieras al niño- contestó Theo resignado al hecho- es algo tan típico de ti, te conozco tanto que me asustas, Pansy.

-Créeme que no me hizo ninguna gracia. Él la tomó un día por accidente y le funcionó tan bien, que se la dejé- contestó ella- ya sabes como funciona la magia de las varitas. Además tú no ibas a necesitarla, ya estabas muerto.

- Hiciste bien- respondió Theo- guardarla. Es increíble, cientos de mortifagos a mis órdenes, algunos más dispuestos más que otros, pero la única que sabia acatar una orden al pie de la letra y sin cuestionamientos eras tú. Sin duda la mejor de todos.

-No me linsojees Theo- dijo ella- eso no funciona conmigo y lo sabes.

De pronto Pansy sintió como la casa se estremecía, miró a Theo quien se dirigía a la ventana.

-¿Qué pasa?- preguntó ella- ¿Porque afirmas que yo necesito protección?

-No tenia intención de molestarte, nunca mas, ese fue el trato contigo, me ayudabas y yo desaparecia del mapa, lo he cumplido a cabalidad- dijo Theo- pero ese asunto que aun no te he contado y dudo todavía en hacerlo, se salió de control. Necesito estar corpóreo, aunque sea por un corto tiempo, y para eso he acudido a ti. Por otro lado, tú mas que nadie necesita estar avisada, el infierno va a caer sobre ti Pansy Parkinson antes que nadie y también sobre tu hijo, puesto que ambos son unos Slayer y ellos no van a resistirse a su presencia en este mundo. Hasta yo los siento, tu aura mágica y la de Maximilian es demasiado poderosa.

-¿Qué diablos estas diciendo?- entonces ella empezó a asustarse en serio. Conocía a Theo, nunca hablaba por hablar, si bien la mayoría de las cosas que salían de su boca eran bastante enigmáticas, pero para su gusto, en ese momento estaba siendo bastante claro.

-Velo por ti misma- Theo se apartó de la ventana y Pansy se asomó pegándose al vidrio.

Su casa solariega estaba rodeada por una multitud de sombras alargadas negras, con alas que se agitaban como si fuesen unas aves o unos Ángeles negros, pero lo peor era sus ojos, rojos, brillantes, malévolos. El terror la inundó, algo irracional se apoderaba de su cuerpo, pánico en su más vivida expresión. Esos seres, eran malvados, siniestros y sabían que ella estaba allí, lo sentía. Y ella sabía lo que eran, todos los Slayer lo sabían intuitivamente, era el coco que azotaba sus pesadillas de niños, los Slayers y esos seres infernales eran enemigos naturales.

Pansy cerró los ojos y dejó que la energía fluyera desde su cuerpo hasta el de Nott, que fue tomando consistencia sólida. Unos segundos después, estiraba sus brazos de un lado al otro, todavía seguía desfigurado, pero por lo menos era corpóreo. Caminó unos pasos y se giró. Pansy se apartó de la ventana, fue rauda y decidida hacia él, sin mediar palabras le lanzó un puñetazo directo a la cara, Nott se inclinó hacia un lado por la fuerza del impacto. Pronto se recuperó y le ofreció una mirada a Pansy que helaria la sangre de cualquiera, menos la de ella, que lo conocia demasado bién.

- Theo Nott- dijo ella dispuesta a golpearlo hasta matarlo de nuevo- ahora vas a decirme que rayos hiciste que ha provocado que el mismísimo Ejercito Negro, esa horda que no ha pisado la tierra en miles de años, estén frente a mi casa, esperando poder superar las barreras mágicas y matarnos a mi y a Max.

0o0

Dejen reviews.

Este capitulo va dedicado a Dulce Invierno, mi alta pana, es decir mi amiga (espero que te haya gustado los dialogos y te hayan parecido interesantes, abrazos)