Disclamer: personajes de JK Rowling.

Estos últimos capítulos ha sido una odisea para mí escribirlos. Hay tantas cosas que debo contar, tantas escenas, que me desorganizo todo, pero sin duda, este es uno de los que mas me ha gustado del fic en lo que lleva, porque es uno de los mas reveladores. Gracias a todos los que colocan reviews y a aquellos que sigan en las sombras, por favor manifiéstense.

Visiten mi blog, w w w punto fickersattack punto wordpress punto com. Dense una vuelta y ríanse de mis locuras. Es un sitio de apoyo al ficker desesperado. La banda sonora sigue siendo "Anarkia" de Kingpin (creo que es la canción del fic xD)

Los Artefactos Infernales

Titulo II El Mecanismo Terrenal.

Capitulo 15 El encuentro infernal.

-Tranquila- contestó Theo mientras se sobaba la mandíbula con una mano. ¡Demonios! Había olvidado lo fuerte que pegaba esa mujer- quieta.

-No vas a jugar de nuevo conmigo- dijo Pansy respirando agitadamente- ¿Qué hiciste? Habla.

-La historia es larga- dijo Theo caminando de un lugar a otro como un animal enjaulado. Le dio una rápida mirada de reproche a la mujer, Pansy se fijó que sus ojos no eran negros, habían recuperado el tono azul intenso que los caracterizaba.

-Soy todo oídos- dijo ella.

-Lo cierto es que…metí la pata- dijo Theo, ella bufó incrédula, oírlo admitir que se había equivocado alguna vez en la vida era toda una novedad- digamos que empecé un asunto y este se me escapó completamente de las manos.

-No es momento de ser críptico Theo-dijo ella- habla de una vez- luego se fijó en la hora del reloj que tenia frente a ella, seis y media de la mañana, y todavía no aparecía el sol- no amanece, ¿Qué está sucediendo?

-Las tinieblas se cierran sobre tu casa, ellos no quieren que veas la luz- dijo Theo- lo cierto es que descubrí unos instrumentos mágicos que denomino Los Artefactos Infernales, tienen la capacidad de devolver a los muertos a la vida- no era tonto, ni loco mencionaría lo del Horrocrux, no confiaba tanto en Pansy, ella tenia todas las razones del mundo para detestarlo- Son cinco y los escondí en diversas épocas del mundo. Yo quería….yo quería ser inmortal.

-¿Eso fue lo que escondiste en Malfoy Manor?- preguntó ella bastante sorprendida- Regresar a la vida…..a los muertos….impensable.

-Si- dijo él secamente.

-No puedo creer que me hayas convencido para hacer tal estupidez, ayudarte a convocar esos centinelas, ¿Estaban protegiendo esas cosas? Lo sabia- Pansy temblaba de furia y miedo- Yo sabia que era algo muy malo, lo sabia ¿Qué otra cosa esperar de ti? Esto es una locura, para que querer que los muertos regresen, ellos están muertos, cumplieron lo que tenían que hacer en la vida, sus destinos y murieron, no se puede torcer la historia, es una locura.

-No eres la única que piensa lo mismo- dijo Nott con amargura, Hermione le había reclamado exactamente lo mismo, con similares argumentos- lo cierto es que me di cuenta muy tarde de mi error, la vuelta al mundo de aquellas almas que lo habían abandonado solo desencadenaría un conflicto, la destrucción de nuestra dimensión.

-Un Armagedon- Pansy abrió los ojos como platos- el día del juicio final.

-¿Conoces el termino?- preguntó Theo- No sabia que estuvieses familiarizada con la religión del Dios crucificado.

-¿Recuerdas a Augustus Nott?- preguntó Pansy con sorna.

-Como olvidar al hermano de nuestro abuelo- contestó Theo- la oveja negra de mi familia.

-No Theo, ese dudoso honor lo tienes tú- dijo Pansy hoscamente- al contrario, el tío abuelo Augustus es el mas sensato de tu familia.

-Renunció a ser un mago y se convirtió en un maldito monje castrado- dijo Theo- es un maldito viejo arrepentido, un miedoso de su propio poder.

-No, es la persona mas buena que he conocido- dijo ella- desde que tuve a Max, nos hemos escrito muchas veces, compartiendo reflexiones, ideas, sobre la guerra mágica, la pureza de sangre, sobre nuestra responsabilidad al ser brujos con el resto de la humanidad. En todas esas cartas, demuestra que cree en lo que es, en lo que se ha convertido, ese hombre casi es un santo. Planeo llevarle a Max algún día, para que este unos años bajo su tutela, necesito alejarlo de toda la maldita influencia de nuestras familias, de todo este odio de sangre.

-No me malinterpretes- masculló Theo con furia- los Nott´s creemos en la existencia de Dios, del poder superior, nuestros antepasados en Noruega fueron cristianos, una biblia de Guttemberg del siglo XVI tiene un lugar de honor en mi casa, comparto sus creencias de alguna forma, pero lo hago a mi criterio, no acepto que nadie renuncie a su magia por religión. ¿No pensaras convertir a Maximilian en un sacerdote? Eso es inconcebible. Él es un mago como tú y como yo.

-No, planeo que Max sea un hombre de bien, un mago responsable, consciente de sus deberes con el mundo donde vive- dijo ella- muy diferente al desgraciado de su padre.

Theo miró detenidamente a Pansy, su bella figura, su cabello negro todo desordenado, su mirada decidida, la fuerza de su carácter, convencida de que tenía la razón. De alguna forma no podía quitarle los ojos de encima, apartando que los años la habían tratado bien y era una mujer muy hermosa, no había dejado atrás su agria personalidad, ella tenía una lengua venenosa, le estaba diciendo unas cuantas verdades en la cara. Lejos de enfurecerlo como antes, extrañamente le agradó esa actitud. Al parecer, las únicas dos mujeres con las que tenia algún tipo de relación, se empeñaban en ponerlo en su sitio.

-Tu padre no lo permitirá- dijo Theo- jamás admitirá esa locura. El niño ira a Hogwarts y será un Slytherin, no hay mas nada que decir. Tú puedes enseñarle lo que está bien y lo que esta mal, en consonancia con el resultado de la ultima guerra, transmitirle valores adecuados para los tiempos que le tocara vivir, pero ¿Quien ha visto que un mago sea educado por un cura? Nadie en tu familia apoyara tu locura. Yo no la apoyare de seguro

-Pues tendrán que hacerlo- contestó Pansy- porque ya yo no soy esa niña que deja que decidan su vida y Max es mi hijo, mi responsabilidad. Lo que tú pienses al respecto, me importa una mierda.

Pansy y Theo se miraron con furia, era la segunda vez que discutían tan violentamente por Max, de la primera, era mejor no acordarse.

-Es una escuela buena, en un monasterio cerca de aquí- dijo Pansy tratando de calmarse y disipar un poco la discusión, otros asuntos mas urgentes requerían su atención y sobre todas las cosas, no le gustaba hablar con Theo de Max, siempre vivió con el temor constante de que él algún día se lo arrebatase y ese miedo volvía con fuerza al verlo allí, de nuevo entre el mundo de los vivos- con niños mestizos, muggles y magos, lo tendré todas las tardes en casa, conmigo, a mi lado, para protegerlo.

-Haz lo que quieras- dijo bruscamente Theo, el ultimo punto de Pansy era irrebatible, ese chico, un Slayer, iba a necesitar la presencia cercana de su madre para guiarlo a desarrollar su don -tienes razón, respecto al chico mi opinión no cuenta para nada.

-Tú regresaste porque esos artefactos infernales o como sea que se llamen están funcionando- afirmó ella.

-Si- respondió Theo- volví debido a eso y otras cosas más que no necesitas saber por los momentos, nada de importancia. Pero solo dos están activos en este momento.

-¿Qué va a pasar con nosotros?- preguntó Pansy azorada- ¿Por qué has venido a advertirme cuando no hay nada más que hacer? ¿Por qué hiciste funcionar esas cosas sabiendo que el Ejercito Negro aparecería para atacarme?

-Bien- dijo Theo- en primer lugar yo no he activado nada, más bien trató de destruirlos, es decir, comisione a alguien para que lo hiciese, cuando era evidente que yo iba a morir.

-¿Quién?- preguntó Pansy.

-Hermione Granger- contestó inmediatamente Theo.

Pansy sintió un nudo en la garganta, una puntada de celos se constriño en su pecho. Cerró los ojos y respiró profundo. No, ella no tenia que sentir nada, nunca más.

-Es una elección lógica- dijo al final Pansy tratando de enterrar sus sentimientos heridos. Sabia que Nott estaba enamorado de Hermione Granger, estuvo consciente de ello por muchos años, no era ninguna sorpresa, ella no era ninguna tonta, no había significado nada en la vida de Theo, solo había sido una herramienta mas para sus oscuros propósitos, su medium personal y un vientre alquilado para su hijo, nada mas. Pansy Parkinson no perdería su puesto de noble madre abnegada a mujer enloquecida por unos celos insensatos, primero muerta- Granger ha demostrado ser una bruja talentosa y una mujer muy inteligente. De mis antiguos enemigos, ella y Potter son los únicos que me merecen algún elogio. Ustedes tenían una relación, es lógico que hubieses acudido a ella.

-Sabias que comprenderías, tú mejor que nadie- dijo Theo- era la única elección posible. Insisto, hice un pacto contigo, uno que intente respetar por todos los medios, jamás volvería a meterme en tu vida si tú me ayudabas en esa ocasión, nunca considere buscarte de nuevo, ni vivo ni muerto.

-Gesto por lo cual te estaré inmensamente agradecida- mintió Pansy con maestría- saber que jamás volvería a ver tu cara, supuso mi momento de gloria. Lastima que como siempre, eres incapaz de respetar un trato.

Theo gruño, si Pansy supiese…si solo supiese… lo difícil que había sido su situación con ella, el dilema que había supuesto su irrupción en su vida. Pero no había nada mas que hablar, a lo hecho pecho, igual no había manera de arreglarlo. La había expulsado de su vida al igual que exiliaba de su mente todo lo que no entendía. Porque realmente no comprendió nunca que rayos era lo que había pasado con ella. Estaba seguro de lo que hacia cuando aceptó esa noche con ella, tenia toda una estrategia planeada, la envolvería, la salvaría de un matrimonio que ella no quería, Pansy le agradecería eternamente por ello y lo ayudaría con ciertos asuntos espirituales que escapaban a su control, como convocar a los centinelas de los artefactos, luego la dejaría tranquila y eso habría sido el fin de la historia. Todo el plan era perfecto, cuidadosamente ejecutado y entonces ....sintió aquello con ella, esa maldita noche, luego la existencia de Maximilian….aunado a esto Hermione Granger y todo empezó a complicarse. Y a Theo Nott no le gustaba enredarse la vida, por lo menos no con el asunto de las mujeres. A él le gustaban las cosas claras, Hermione Granger era su amor desde que era un chico, un amor platónico desde muchos puntos de vista ciertamente, pero para que complicarlo mas, para que engancharse con otra mujer, todo porque había sido la mejor cogida de su vida, una que lo hizo sentir algo diferente a lo que había sentido alguna vez. No, sin muchas complicaciones, Pansy Parkinson solo había sido eso, la mejor follada de su vida y nada más. Hermione había sido alguna vez su norte y él nunca perdía la dirección.

-Tenemos que salir de aquí- dijo Theo- de inmediato.

-Créeme Theo- dijo ella- de eso me di cuenta hace rato- entonces ella tomó una espada de un viejo escudo de armas pegado en la pared de la sala.

-¿Qué rayos es eso?- dijo Theo. Pansy entonces lo apuntó con la espada, rozándole el cuello.

-Lo que te devolverá al mundo de los muertos sin chistar- contestó ella sonriéndole abiertamente con malicia- Nott, tú tienes tus secretos y yo los míos. No te creas, estoy tentada a hacerlo, pero al parecer, en este asunto de los muertos-vivos o como sea, tú eres el rey de los helados- Theo frunció el ceño sin entender la expresión- es decir, tú lo provocaste y tú lo resolverás, es lo justo.

-¿Vas a enfrentarte con ellos?- preguntó Theo. Esa espada….no era cualquier espada…de eso estaba seguro. Pansy Parkinson inesperadamente se había convertido toda una cajita de sorpresas. Mejor, no le gustaba tratar con gente aburrida.

-Corrección, vamos a enfrentarnos con ellos, necesito tu cara fea para ahuyentarlos- Pansy no pudo evitar burlarse, luego añadió mas seria-no puedo enfrentarlos a todos, solo obligarlos a retirarse por los momentos. Después veré como rayos hago para evitarlos.

-¿Estas segura de lo que estas haciendo?- preguntó Theo- porque tengo la ligera impresión de que no sabes a ciencia cierta lo que estás haciendo.

-A veces, cuando quieres eres de lo mas perceptivo-gruñó ella- por supuesto que no se que diablos voy a hacer, estoy experimentando sobre la marcha, esto no me había sucedido nunca, el Ejercito Negro no había aparecido en siglos. ¡Y es tu maldita culpa! Pero te contare una historia corta, hace dos años, encontré esta espada en una subasta, es una antigua espada celta, que según los rumores, aleja el mal. Investigue su procedencia, es una espada Slayer, una de las pocas que existen, no pude resistirme a su encanto, es como un buen par de zapatos, la compré, use parte del dinero que le dejaste a Max para eso, se la iba a regalar cuando fuese mayor. Y no le dije nada a mi padre, a él le pareció un bonito objeto decorativo.

-Tu padre sigue siendo un tonto- concluyó Theo- y tú una inconsciente, mira que malgastar la fortuna de tu hijo.

-Pero tenia razón- dijo Pansy- cuando la vi, sabia que algún día la iba a necesitar. Y el momento llegó, gracias a ti. ¡Te juro que me provoca rebanarte el cuello Nott!

Un grito llamó su atención, era Max, el sonido venia de afuera de la casa. Pansy tembló de pies a cabezas, Theo se puso inmediatamente alerta.

-Max- gimió Pansy, miró por la ventana y lo vio, de pie en medio del jardín, con las figuras negras acercándose, el niño permanecía inmóvil, como hipnotizado. Pansy empezó a correr hacia la salida de su casa- ¡Max!

Theo la siguió inmediatamente. El niño estaba en un peligro real.

0o0

Hermione caminó todo el sendero en el interior de la montaña hasta ver la salida, Draco llevaba ya un buen trecho delante de ella, podía apenas divisar su figura recortada con la luz. Estaba amaneciendo. El maldito día que sabía había cambiado su vida para siempre había muerto y uno quizás mas decisivo estaba naciendo. Ahora ella enfrentaba su futuro con congoja y decisión, aunque tuviese que morir en el intento, destruiría el resto de los Artefactos Infernales. Sin embargo algo la apremiaba en ese momento a ir detrás de los pasos de ese hombre tozudo y orgulloso que le había robado el corazón.

-¡Draco!- ella lo llamó impaciente y echó a andar mas rápido tras de él. Al salir del complejo subterráneo, los tímidos rayos del sol naciente que daban directamente a su cara nublaron un poco su vista, ella achicó los ojos y se colocó la mano a modo de visera para observar mejor. Cuando logró avistarlo por fin, caminó hacia él

-¡Draco!

Sin embargo, el hombre hizo caso omiso al llamado.

-¡Por Merlín!- dijo ella- espera un momento.

Draco aunque estaba dándole la espalda, la sintió acercarse mas hacia él, su aura mágica le era inconfundible, esa impronta de ella que le era tan conocida, que había compartido y fundido con la suya, era una fuerte presencia que nunca podría pasarle desapercibida, cada fibra de su cuerpo era totalmente consciente de su cercanía. La deseaba como nunca había deseado algo en la vida, pero por otro lado, esa extraña visión del futuro le había recordado dolorosamente, que tenia una promesa que cumplir, una que era mas importante que cualquier cosa, incluso que ella. Hermione Granger, muy a su pesar, tendría que esperar hasta que cumpliera su destino y si acaso le quedaba alguna esperanza, era que ella al final lo perdonara. Lo que sucediese después no estaba en sus manos y lo sabia. Quizás el mundo acabase o quizás no, pero lo de lo que estaba seguro era que esa niña y Astoria vivirían, a costa de lo que fuese. Apuró el paso y se sacó el anillo que tenia en un dedo de su mano derecha, el giratiempo que había transformado previamente.

Hermione no sabia porque diablos estaba intentando hablar con él, seria más fácil que se apartaran lo mas posible uno del otro, que quedasen como enemigos, alejados, olvidar que alguna vez compartieron un insólito momento de reconocimiento, borrar de su memoria que habían hecho el amor como dos enamorados. Draco Malfoy era un idiota, solo quería ver lo que le convenía, no escuchaba razones más que de si mismo y Hermione Granger estaba harta de luchar contra su terquedad, sin embargo en lo más profundo de su corazón ella se negaba a aceptar esa realidad, aunque sus palabras fuesen distintas y él se hubiese negado a retroceder, en el fondo de su ser, todavía esperaba poder convencerlo. No sabía si estaba enamorada, puesto que la única persona que ella había amado era a Theo Nott y lo que sentía por Draco Malfoy era sin duda bien diferente, inexplicablemente igual de intenso pero a la vez mucho más real, mas terrenal, mas ardiente. Cuando él le había hablado de sentir con libertad, ella no pudo más que estar totalmente de acuerdo. Era increíble, pero cierto, el problema no radicaba en el asunto de la sangre, tampoco en el hecho de que ambos habían sido Slytherin´s, adeptos a Voldemort, ni siquiera el hecho de que en su niñez había sido agasajada por uno y humillada por el otro, tampoco la circunstancia del arrepentimiento de uno y la muerte del otro. No, ninguno de esos asuntos eran tan importantes, como la actitud de cada hombre hacia ella y lo que su instinto le decía sobre uno u otro.

Amar a Theo Nott suponía un conflicto consigo misma, odiaba todo el misterio que suponía Nott y su tortuosa personalidad, jamás había logrado recuperar su confianza en él, esa que le tenía cuando ambos eran unos chicos, le temía y eso era un hecho indiscutible, amar y temer a la misma persona le provocaba una agonía indescriptible. Ciertamente, su imposibilidad de tomar una decisión la había arrastrado a diez años de tira y encoje con Theo Nott, pero algo le decía que al hombre también le había pasado lo mismo, nunca pudo decidir que era lo que mas quería, a ella, o a el poder absoluto que le había ofrecido Voldemort o quizás quien sabe que.

La posibilidad de amar a Draco Malfoy la confundía, pero no podía evitar que su corazón latiera con violencia solo de pensar en el asunto, él era insufrible, irascible, capaz de la violencia mas extrema al mismo tiempo de prodigarle la caricia mas turbadora, sarcástico, orgulloso, pedante y temerario pero también le había demostrado que equivocado o no, era el hombre mas transparente que había conocido, incapaz de ocultar su agrado o su molestia, terriblemente sincero, de alguna manera honesto de una forma muy Slytherin , por lo menos honesto referente a sus sentimientos, diferente a Theo Nott, un perfecto manipulador, de alguna forma también un hipócrita, uno que había cambiado de bando y opinión dependiendo de cómo la marea empujase a su favor, el hombre quien su empeño por ocultar sus secretas maquinaciones había asesinado un amor que había sido puro en esencia, para luego corromperse por la incomprensión y sus mentiras, amor que a pesar de todo, todavía se aferraba como una garrapata en su corazón, un sentimiento que sobrevivía solo por meros recuerdos. Sin embargo, a pesar de que enamorarse de nuevo pudiese parecer una perspectiva alentadora en su vida, ese asunto de los artefactos infernales, daba al traste con cualquier aspiración de ser feliz.

Y de nuevo Theo Nott llegaba a interferir y a tratar de controlar su vida, la culpa era de él, directa e indirectamente la había metido en un problema que superaba su capacidad, destruir los Artefactos Infernales, ese maldita herencia que le había legado, pero aun así no encontraba fuerzas para detestarlo con toda su alma. No era un asunto de quien escoger, simplemente ella hacia tiempo había decidido seguir con su vida alejada de Theo Nott, esa decisión había sido tomada incluso años antes de que muriese, cuando ella aceptó casarse con Ron, cuando había se había propuesto que contra viento y marea, o aunque el infierno se congelase, iba a tomar las riendas de su vida. Independientemente de que Theo hubiese regresado, ese espinoso asunto entre los dos había terminado, aunque ella sintiese todavía algo por él retorciéndose en su interior. ¿Amor insatisfecho quizás? No lo sabia, pero estaba segura de que tarde o temprano, ella y Nott ajustarían cuentas, le darían finite a todas las frustraciones que cargaban encima, y ese era un asunto que no tenia nada que ver ni con Draco Malfoy ni con nadie. Eran solo ella, Nott y el maldito destino. Se lo debía a si misma, mejor dicho, él se lo debía, si ella no llevaba ese asunto a ese desenlace largamente esperado, jamás podría salir adelante. Y el hecho de que Theo Nott estuviese muerto no era ningún impedimento. Física o mentalmente, como fuese, el momento llegaría y a ella diría o haría lo que tenia que hacer, sin remordimientos. Y asunto concluido para siempre.

No más tortura, nunca más, se lo había prometido a si misma, nunca mas seria una maldita victima de las circunstancias. Ese era su mantra personal, pero entonces Malfoy apareció para revolver todos los cimientos de su determinación otra vez. A colocarla en un jaque mate muy similar pero a la vez distinto que con Theo. Y de nuevo ella no podía entregarse a los brazos del amor, simplemente porque ella era la honorable Hermione, lo mas triste era que esta vez, por lo menos el hombre involucrado si tenia unas buenas razones para cometer todas sus trastadas. Razones que hasta ella les veía lógica y fundamento. Si no fuese porque estaba segura de que Theo no mentía cuando le decía que tenían el Apocalipsis cerniéndose sobre sus cabezas, con gusto y con muchos celos además, dejaría que Draco activase todos esos malditos artefactos, para que estuviese en paz consigo mismo.

Hermione apretó los labios, de alguna forma estaba entre los dos, de manera sorprendente no estaba escandalizada, ella se conocía a si misma, sabia hasta donde era capaz de llegar, había tenido tantas experiencias insólitas en su vida, que tener sentimientos dirigidos a dos hombres tan diferentes y que le suponían un conflicto en su conciencia no la iba amilanar, sabia que en su corazón era sincera y no iba a escudarse en repercusiones morales, ni tampoco se mentiría sobre eso, era la verdad, sin embargo, no había lugar para el romance y menos con el sujeto que se le enfrentaba tan tajantemente o con el otro que tejía magistralmente una red de araña solo para atraparla en sus oscuros designios por alguna razón oculta, que ella todavía no lograba entender, por otro lado, no podía negarse lo que sentía en ese momento.

En el fondo de su ser, estaba segura que a cada día que pasaba lo que sentía por Theo se convertía en cenizas y lo que le pasaba con Draco Malfoy crecía y se amplificaba aun mas. Había visto su cara de dolor y desconsuelo, de alguna forma entendía su situación tan difícil, no sabia que rayos decirle, pero de lo que si estaba segura era que no quería dejarlo ir antes de aclarar un punto bien importante para ella y por descontado para él. Si iban a la guerra, irían en igualdad de condiciones. Ella sabia que Snape y Bellatrix Lestrange estaban de su bando, en contra toda su lógica, iba a confesarle a Draco Malfoy que Theo Nott estaba del suyo. Y sabia que el infierno se desataría y ella estaría en medio de todo, pero por lo menos nadie le echaría en cara que no había sido sincera. En nombre de ese sentimiento sublime recién descubierto que tenia por él, le contaría toda la verdad.

Seguía corriendo hacia él pero Draco fue más rápido que ella y activando el giratiempo, desapareció antes de que Hermione lograra llegar hasta él, ella dio un gruñido de frustración cuando lo vio desvaneciéndose en el aire.

Ella sacó su giratiempo de donde lo tenia bien escondido, debajo de su piel y entonces hizo algo que en condiciones normales, una mujer como Hermione Granger nunca haría pero que últimamente hacia con mucha frecuencia, actuar irreflexivamente. Vio inmediatamente como su giratiempo, el gemelo del de Malfoy le indicaba la fecha y las coordenadas a donde se dirigía y ella lo activó. Las montañas rocosas empezaron a girar a su alrededor, el paisaje montañoso se diluyó en el acto y ella empezó a viajar en el tiempo.

Y eso fue su perdición, puesto que el sitio de llegada era Malfoy Manor. Y Hermione había olvidado la advertencia de Theo Nott sobre ella y esa casa.

"Lucius Malfoy ha puesto una maldición en su casa contra ti y Potter. No te acerques…."

Draco llegó a su jardín, era una mañana magnifica, los tenues rayos de sol otoñales empezaban a calentar el ambiente, las hojas caídas sobre todo el terreno, de un color tostado, ofrecían una imagen descuidada y a la vez idílica del lugar, realmente el jardín lucia hermoso, una punzada lo desconsoló, y luego una esperanza se encendió en su pecho. Si todo salía bien, si lograba activar los artefactos, su hija estaría corriendo y jugando por ese lugar pasado un buen tiempo. Empezó a caminar en dirección a la casa cuando escuchó un grito. Se giró y lo que vio, fue una imagen real de la peor pesadilla posible.

-¡Maldita sea!- Draco vio como Hermione Granger aparecía en medio del jardín de su casa y entonces se percató de que su ropa se estaba manchando de sangre. Ella estaba pálida, con los ojos exorbitados y tratando de decirle algo, en su mano llevaba el giratiempo y trataba de caminar hacia él. No lo logró, permaneció tambaleante en el mismo sitio.

El hermoso día que iba vislumbrándose, cargado de luz y esperanza de pronto se volvió oscuridad.

Había un buen trecho entre ellos, Draco al principio no podía mover un solo músculo de la sorpresa, pero antes de tener consciencia de ello, se vio caminando hacia ella de manera frenética, luego de unas milésimas de segundo simplemente corrió hacia Hermione.

Ella solo tuvo fuerzas para insertarse de nuevo debajo de la piel del antebrazo el Horrocrux aplicando un hechizo no verbal. Sentía un dolor punzante en todo su cuerpo y una extraña humedad mojando sus ropas, instintivamente se tocó el abdomen y se miró la mano aterrorizada, estaba sangrando, todo su abdomen estaba sangrando.

Cayó de rodillas, no sabia que era lo que había sucedido, sintió un dolor intenso al aparecerse como si unos puñales invisibles se clavasen sin contemplación en todo su cuerpo, en algún momento su mente percibió que era un ataque, pero estaba consciente de que lo que fuese que la estuviese apuñaleando, era completamente invisible a sus ojos, su vista se nubló, solo percibió una figura borrosa corriendo hacia ella, no distinguía absolutamente nada mas, las formas alrededor se confundían, las tinieblas se cernían sobre ella, pronto estuvo plenamente consciente de que iba a morir. Intentó gritar pero no pudo, el sabor a sangre inmediatamente aturdió su gusto y llenó su boca.

Draco llegó hasta ella, cuando la vio no pudo evitar emitir un gruñido desconsolado, Hermione estaba sangrando por la nariz, la boca, los oídos, hasta sus ojos sangraban, ella era una masa informe sangrante.

¿Qué diablos estaba sucediendo? Su mente en estado de shock trataba de analizar lo que habría pasado. Su cuerpo temblaba espasmódicamente. Se sentía impotente…ante lo que ocurría ante sus propios ojos. Y se esforzaba en encontrar una explicación, el estado de Hermione no dejaba lugar a ninguna duda. Se estaba desangrando frente a él. Entonces Draco lo recordó, estaban en los terrenos de Malfoy Manor, su padre, hacia años había lanzado una maldición contra Potter, Weeasley y Hermione.

La verdad desoladora lo sacudió. Ella…Ella …iba a morir. La punzada que anteriormente sentía en medio del pecho se convirtió en un vacío indescriptible dentro de su ser, una sensación de perdida, un miedo tenebrante como solo lo había experimentado una vez en su vida. Cuando Astoria había muerto en sus brazos.

-¡Hermione!- Draco entonces la tomó en brazos, agarró su cara con una de sus manos y trató de llamar su atención. Había demasiada sangre, Draco tragó grueso, con su dedos tocó la piel de su cara, percibiéndola mortalmente fría, su pulgar rozó sus labios en una caricia eterna- Hermione ¡Maldita sea! ¿Por qué demonios tenias que seguirme? ¡Diablos!

En ese punto, ella lo miró con ojos vidriosos, en una suplica silenciosa, y se desmayó.

Draco hizo lo único que tenia sentido y lógica en ese momento, esgrimió su varita y desapareció, ella viviría…como fuese, aunque tuviese que delatarse frente a todo el mundo mágico.

0o0

Max miraba asombrado con esas espectrales figuras negras acercándose, sentía mucho miedo, esos ojos lo miraban hambriento. Su cuerpo se estremecía de escalofríos, percibía el frío mortal proveniente de esas criaturas. Había salido porque supuso que eran fantasmas, su madre nunca le dejaba acercase a ellos, tuvo demasiada curiosidad, pero esos espectros no eran fantasmas eran otras cosas mas siniestras.

Pansy salio corriendo de la casa.

-Max- gritó ella- quédate quieto, no te muevas.

El círculo se cerraba sobre el niño, mas atrás, cincuenta miembros del Ejercito Negro se fueron contra Pansy. Allí estaban, los dos Slayer, servidos como el plato fuerte de un suculento banquete. Destrucción, muerte…el Ejercito Negro quería sus almas para torturarlas por la eternidad.

Pansy blandió la espada, la hoja de esta resplandeció con luz azul, uno y otro se acercaban y ella los embestía, desapareciéndolos por completo. Estaba asustada, tantas figuras negras arremolinadas a su alrededor le impedían la visión. No sabía que rayos sucedía con su hijo, pero lo único que podía hacer era luchar.

Theo corriendo pasó de largo de Pansy y logró desaparecer y materializarse de nuevo junto al niño.

-Maximilian- gritó Theo- concéntrate, usa tu fuerza, déjala salir de ti.

-No se- gritó el niño sorprendido, mirando al hombre raro que estaba de su lado, uno tan siniestro como los seres que intentaban atacarlo-¿Quién eres?

-No importa- apremió Theo- Hazlo.

Max cerró los ojos, trató de concentrarse a pesar del miedo que lo embargaba y un resplandor blanco comenzó a cubrirlo, este se expandió como una burbuja a su alrededor, todas los combatientes de ejercito negro, que no estaban preparados para el niño, se desvanecieron en el aire. Un aullido de frustración llenó el ambiente, era una amenaza, habían perdido la batalla pero no la guerra.

Pansy vio asombrada como sus oponentes desaparecían. Buscó con la vista a su hijo y este estaba acostado en el piso, con Theo frente a él. Ella corrió inmediatamente a su encuentro.

-¡Max!- ella lo sostuvo en sus brazos y se dio cuenta con horror que el niño respiraba agitadamente- ¡Max! ¡Por Dios!- la cara del niño estaba congestionada, sus labios azules, respiraba con dificultad, le costaba que el aire entraba a sus pulmones, Pansy lo sentó para ayudarlo a respirar mejor- tiene un ataque de asma, suele sucederle cuando se asusta o se emociona, además tiene gripe.

-¿Qué? ¿Asma?- preguntó Theo con sorpresa.

-Max- Pansy estaba visiblemente preocupada- ya paso, cariño, estas a salvo, tranquilízate. Topsey- llamó a gritos Pansy a su elfa, la niñera de Max- rápido, las medicinas de Max- la elfa domestica apareció y desapareció al instante.

-Esta respirando muy mal- comentó Theo.

-Va a desmayarse- exclamó Pansy con pánico- No, Max, no te duermas, no por favor, Topsey esta por llegar, resiste.

-Dámelo- dijo Theo, Pansy no lo escuchaba, estaba aterrorizada, trataba de ayudar desesperadamente al niño, nunca lo había visto tan enfermo- Dámelo ya.

-¡No! Se está ahogando- gritó ella, pero Theo se lo arrebató de las manos. Vio que el chico tenía los ojos cerrados, las fosas nasales le aleteaban. Entonces, hizo algo que tenia tiempo que no hacia, Max y Pansy no eran los únicos que tenia un don especial, el tenia el suyo, aunque nunca en vida lo utilizase con frecuencia, porque realmente no le veía el sentido, él había sido un asesino, no un sanador, la ultima vez que lo intentó fue desastroso, tenia sus dudas de que funcionase ahora. Pero la situación era de vida o muerte y después de todo, el niño era suyo. Theo colocó su mano marchita contra el pecho del niño, esta se iluminó. Un agradable intercambio de energía mágica empezó a sucederse.

-Maximilian- dijo con su voz profunda- mírame- el niño abrió los ojos encontrándose con los de Nott, si tuvo miedo de su apariencia, no lo demostró abiertamente, igual ese hombre que lucia tan extraño, lo había ayudado con esos seres tan oscuros que intentaban atacarlo- confía en mi, el mal ya no está aquí, ahora, respira.

Pansy miraba atónita la escena, el niño apoyó cándidamente la cabeza en el pecho de Nott, demostrando que confiaba abiertamente en él, Theo llevó su mano del pecho del niño a su cabeza, poco a poco, el ritmo de la respiración de Max fue mejorando, el color volvió a su cara, ya no lucia cianotico. Pansy sentía muchas ganas de llorar, miles de emociones se arremolinaban en su pecho, frente a ella, Theo Nott sostenía a su hijo como si fuese el objeto más valioso de la tierra. De alguna forma, había salvado su vida, de nuevo ella tenía algo que agradecerle a Theo.

-Tenemos que llevarlo a San Mungo- dijo ella mientras acariciaba la espalda de Max ya mas tranquila al ver que el niño estaba bien en apariencia- ahora.

-El hechizo está actuando- contestó Theo alterado por el contacto del chico y el calor que le estaba transmitiendo- no puedo dártelo ahora, espera unos minutos.

-No lo soltaras- dijo Pansy mirándolo fijamente- iremos todos, luego tú harás eso que hiciste y te desmaterializaras en el acto, no habrá tiempo para que te reconozcan, estarán allí los sanadores y Max estará en buenas manos. Topsey nos aparecerá a todos allí. Luego cuando Max mejore, tú y yo seguiremos la charla.

-De eso- dijo Theo- estoy completamente de acuerdo. Sabes como convocarme, yo se donde estas. Esto no ha terminado, todavía necesito de tu ayuda. Me la debes.

-Tú lo has dicho- contestó Pansy mientras la elfa domestica aparecía frente a ellos- te la debo.

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Se apareció en medio del lobby de San Mungo con ella en brazos, manchado completamente de su sangre. Exclamaciones de sorpresa resonaron por todo el lugar, los pacientes y sanadores que habían a su alrededor se apartaron alarmados.

-¡Alguien ayúdeme!- Draco estaba casi histérico, abrazaba el cuerpo inmóvil de Hermione contra el suyo tenazmente, ella tenia la cabeza apoyada sobre su hombro, él sentía el corazón de Hermione palpitando en su pecho, rítmico, agónico, acercándose cada vez mas al latido final-¡Ayúdenla!

Uno de los sanadores que estaba en el sitio, fue corriendo hacia el hombre rubio que miraba con una bestia enfurecida de dolor a todo el mundo. Sostenía a una mujer totalmente cubierta de sangre.

-¿Qué le sucedió?- dijo el sanador mientras luchaba con Draco para que le entregara a Hermione- Por dios, suéltela, no le haremos daño.

-Esta muriendo- exclamó Draco aprensivo- se esta muriendo.

-Deje que lo ayude- dijo el medimago clavando su experta mirada en Hermione- sea lo que sea, intentaremos salvarle la vida.

Draco con renuencia dejó que lo apartasen de Hermione, no podía dejar de mirarla, su cuerpo estaba estremecido, tenía demasiado miedo de perderla.

-Fue una maldición exanguineo- dijo con voz vacilante- ella…ella entro a mi casa…..había un hechizo protector……contra ella. Fue demasiado rápido.

-¿Cuándo sucedió?- preguntó el medimago rubio.

-Hace menos de dos minutos- contestó Draco en voz baja tratando de mantener la compostura, malos presentimientos se arremolinaban en su pecho, terribles recuerdos azotaban su memoria. Le parecía estar repitiendo la misma historia. Apretó los puños con fuerza. No….esta vez…!No! Pero sabia que no podía hacer nada al respecto, con impotencia veía como ella se desangraba sin que él pudiese ayudarla de ninguna manera, nuevamente el destino se empeñaba en joderle la vida.

-¿Quién diablos pone un hechizo así para proteger una casa?- preguntó el medimago exasperado, luego se fijó en el corto cabello color platino del hombre, lo reconoció en el acto, un Malfoy…el único que quedaba vivo, Draco Malfoy- No me respondas, se quien eres, otro maldito exmortifago. Stan, Lucy, Alma, vengan de inmediato, esta mujer necesitará cirugía.- dijo el sanador mientras conjuraba una camilla y colocaba a Hermione sobre ella, unas enfermeras y otros sanadores corrieron hacia ella, tomándole los signos vitales, colocándole una manta encima, la escenas era dantesca, la sangre que manaba incontrolable del cuerpo de Hermione corría como un río hacia el piso. Draco se había quedado inmóvil.

-¿Vivirá?- preguntó temiendo con toda su alma la respuesta.

-Claro que lo hará- dijo el sanador con la seguridad que le imprimía su pericia- la trajo al lugar indicado con la rapidez necesaria.

El sanador se disponía a retirarse con Hermione, cuando Draco se fue violentamente hacia él.

-Si ella muere- Draco tomó por las solapas de la tunica blanca al medimago quien trató de sacárselo de encima de un empujón, lográndolo a duras penas- yo lo mataré a usted con mis propias manos. Se lo juro.

La mirada de Draco basto y sobró para que el medimago se diera cuenta de algo, ese hombre, cumpliría esa promesa, a costa de lo que fuese.

-Tranquilícese- dijo el medimago retrocediendo con cautela ante Draco. El hombre estaba muy violento, totalmente desesperado, capaz de hacer cualquier tontería, como atacarlo frente a un montón de testigos, no era la primera vez que lidiaba con una situación semejante, algunos familiares y amigos de pacientes tendían a ponerse pesados, pero en esa ocasión tenia la seguridad que el hombre rubio era perfectamente capaz de matarlo. Era un antiguo mortifago, quizás era el culpable de la condición de la mujer o quizás no, no estaba seguro, por otro lado parecía sinceramente afectado por su destino, su cara de preocupación y desolación era más que evidente, esa mujer le importaba….mucho. A lo mejor debería llamar al cuerpo de aurores para que lo detuvieran y aclaran el incidente, no había habido un ataque de esa magnitud a una persona desde que había acabado la guerra con Voldemort. Pero primero tendría que llevar a esa chica a cirugía, si era cierto que la maldición exanguineo la había tocado, sus órganos internos se estaban deshaciendo en ese mismo instante- No nos distraiga tenemos mucho trabajo que hacer. Rápido, a cirugía.

Draco vio impávido como se la llevaban lejos de él. Deseaba gritar hasta destrozarse los pulmones, quería destruir a todos y todo a su alrededor, la rabia y la impotencia que lo embargaban no tenia parragón.

Entonces otro destello sacudió el lugar.

Cuatro personas estaban apareciendo en el sitio, un elfo domestico, una mujer de cabellos negros y una figura negra y alta con un niño en sus brazos.

Theo percibía contra su pecho la respiración dificultosa de Max, al mismo tiempo sentía una especie de energía fluctuado entre los dos, no sabia si era producto del hechizo de sanación que le había procurado, lo cierto es que sentía un cosquilleo de la cabeza a los pies. Theo lo apretó contra él, lo único bueno que había hecho en su vida, era haber engendrado ese niño, por los motivos que fuesen y su hijo le estaba devolviendo el favor con creces a su padre desconocido, el progenitor ausente que nunca le había dedicado un minuto de su atención. De alguna manera lo estaba llenando de vida.

-! Stille! min lille gutt- murmuró Theo al oído de Max, el niño inmediatamente empezó a respirar mejor, tenia los ojos cerrados y sus manitos apretaban las solapas de la tunica de Theo con fuerza-me disse forsikring.

-Hvem er du?-dijo entrecortadamente Max-¿Eres un fantasma?

-Jeg er din venn-contestó Theo en voz baja, satisfecho de que el niño lo entendiese. Al parecer su única petición al abuelo del niño había sido complacida, el chico hablaba perfectamente el idioma natal de su familia-y soy algo mejor que un fantasma.

-Mama er sint på meg-dijo Max mirando de reojo a Pansy, quien le abría los brazos para cargarlo, ella fruncía el ceño furiosa, no entendía absolutamente nada de la conversación y eso no le agradaba para nada. Se había negado en redondo a aprender noruego mientras Max lo hacia. Sabia que había sido una dadiva de su padre, esperando complacer a Theo y ponerle las garras a la fortuna Nott después de todo, pero Theo le había dado el esquinazo, de su parte, ella aparte del fidecomiso de Max, jamás había querido ver un centavo de esa gran fortuna.

-También está molesta conmigo si a eso vamos- contestó Theodore- pero no hables, concéntrate en respirar.

-Gracias- dijo Max- amigo. ¡Lykke til!

-Puedes llamarme Theo. Pórtate bien y no preocupes mas a tu madre ¡Lykke til! Maximilian-dijo Theo antes de pasarle al niño a Pansy. Ella lo tomó y fue corriendo hacia el primer sanador que vio, la elfina los siguió.

Lejos Theo escuchó a Pansy preguntándole al niño.

-¿Qué te dijo?-

-Ma. Él es genial, es un amigo y es mejor que un fantasma- le dijo el chico con la voz ronca todavía.

-¡Diablos!-se escuchó la protesta airada de Pansy en la lejanía. Theo sonrío como nunca lo hacia.

¡ Grand Seas første barnet av Theodore Maximilian! Theo susurró las palabras en noruego, dándole al chico el nombre con el que estaba inscrito en el árbol genealógico de los Nott´s, Maximilian primogénito de Theodore. Ese chico, si todo salía bien, si sobrevivía esa crisis de asma (y ¡Por Merlín que lo haría!, era su hijo, un Nott de cabo a rabo, fuerte y decidido, más aun en la adversidad, la capacidad de supervivencia de un Nott era incuestionable, él era el mejor ejemplo de eso) seria uno de los magos más poderosos que había visto el mundo en muchos siglos. Estaba seguro de eso, el pecho se le inflaba de orgullo, con su fuerza mágica innata y el poder heredado de su madre, Maximilian seria algún día el mejor slayer de la historia. Y todo por una jodida y después de todo, afortunada casualidad. Porque aunque Pansy gritase a los cuatro vientos que la había preñado a conciencia y él no la hubiese sacado nunca de su error porque le convenía que pensase de esa forma, concebir un hijo de ella ni de alguna mujer en realidad jamás había estado en sus planes. Eso lo sabía Theo Nott mejor que nadie.

Al aparecer en San Mungo, solo tenia clara dos cosas, entregar al pequeño a manos seguras y desmaterializarse de nuevo, las reglas del juego eran claras, después de obtener forma, tenia la libertad de tomar cuerpo o permanecer como una sombra. Sin embargo su firme determinación de salir de allí antes de ser reconocido se quebró en miles de pedazos como una copa de cristal sobre una roca.

Draco Malfoy totalmente cubierto de sangre de la cabeza a los pies, enfocó su dura mirada hacia el sitio donde había visto aparecer a esas personas. Enseguida su atención se desvío hacia la figura oscura encapuchada que cargaba un niño en sus brazos, Era un hombre, su impresionante estatura y la actitud de su cuerpo así se lo demostraban, la mujer era Pansy Parkinson y el niño seguramente era Maximilian Parkinson, el hijo ilegitimo que ella había tenido de …Draco trató de recordar el nombre del padre del hijo de Pansy y solo vio tinieblas en su memoria…¿Qué diablos? No recordaba quien era el padre de ese niño….De hecho, no lo sabia.

Draco frunció el ceño, ¿Porque no lograba recordar ese nombre? Eso no era posible de ninguna forma. En tiempos de Voldemort, entre los mortifagos, la paternidad de un niño sangrelimpia era un asunto muy serio, aunque fuese algún bastardo, todo el mundo se enteraba de los detalles, todos…..un presentimiento y una seguridad lo azotaron….esas tinieblas…en su mente, eran recuerdos modificados ¿Por qué? ¿Cómo pudieron modificar sus recuerdos? ¿Para que? mejor dicho ¿Quién lo había hecho? Trató de reconocer al hombre, había algo familiar en él. Enfocó su vista en sus manos, deformes, con la piel como papel pergamino, insólitamente pálidas con las uñas ennegrecidas, un escalofrío recorrió su columna vertebral, sus vellos se erizaron, cuando el hombre giró, pudo ver parte de su rostro, la piel de su cara era igual que la de sus manos, como cuero reseco se pegaba a sus enjutas facciones, pero sus ojos, sus ojos era azules, del mismo tono azul eléctrico que………

Entonces un grito se escuchó en medio del lobby del Hospital Mágico de San Mungo, uno cargado de rabia. Theo Nott enseguida fijó su atención en la persona que había proferido esa exclamación que más que un grito de dolor era un alarido furioso.

Venganza era lo que se respiraba en el ambiente de San Mungo en ese momento, una revancha largamente esperada.

Draco no necesitó un segundo mas para reconocer esa figura, esa apostura, esa odiada actitud dominante y siniestra. Si antes temblaba de temor ante lo que le sucediese a Hermione, ahora esto se había convertido en una oleada de salvaje rabia. ¿Cómo? ¿Cómo era posible? ¿Qué demonios estaba sucediendo? Sus ojos no se apartaban de ese hombre, aquel que le había quitado todo significado a su vida, el maldito asesino que le habían arrebatado de las manos. Y toda la verdad se abrió frente a sus ojos, Theo Nott estaba muerto, eso era un hecho verificado, muerto…..muerto ….condenado y ejecutado…el beso del dementor…nadie sobrevivía a eso…..existian testigos….el guardia de la prisión y ….Hermione Granger, la duda empezó a dar vueltas en la cabeza de Draco. Pero ella no había mentido, no podría haberlo hecho, además le hicieron una autopsia al cadáver, lo identificaron plenamente, era el de Nott. Pero en ese mismo momento también estaba allí, frente a sus ojos, de pie. Y la única explicación posible era que hubiese vuelto…..gracias a los Artefactos Infernales. Entonces era cierto, si funcionaban, y al parecer no tenían que funcionar todos para regresar a los muertos, si una vez tuvo alguna duda al respecto, esta se disipó en un instante.

-Nott-masculló Draco con todo el despreció posible, mientras dirigía su mirada hacia él, Theo correspondió inmediatamente a ese duelo de miradas.

Theo achicó los ojos de la sorpresa. ¡Demonios! Ese era Draco Malfoy en persona y lo había reconocido a pesar de su lamentable aspecto. Vio al hombre rubio frente a él cubierto de sangre y de pronto fue totalmente consciente de que Draco Malfoy había enfrentado a Hermione por el artefacto infernal de Tesla, este había sido activado, Malfoy había ganado esa batalla y si él estaba allí herido, cubierto de sangre, no quería imaginar lo que le había sucedido a ella.

-¿Dónde está?- Theo se adelantó unos pasos con lentitud y parsimonia, como un tigre asechando a su presa. La tensión del ambiente se respiraba, la poca gente alrededor que se había quedado observando la escena permanecían en absoluto silencio, instintivamente todos sabían que ese hombre encapuchado era el peligro personificado, estaba rodeado de un aura oscura e inquietante. Theo caminaba con la seguridad de quien a nadie ni a nada temía. Un metro noventa de un imponente hombre que se creía inmune a todo-¿Qué le hiciste?

Draco ni siquiera escuchó sus preguntas, estaba tan obnubilado en su propia rabia, que hasta se olvido hasta que tenía una varita en su mano. Draco en ese momento se había convertido en el ser letal que escondía con todas sus fuerzas en su interior, en el mortifago, el guerrero indómito que dormía dentro de él despertó debido a la gran indignación que le corría como lava ardiente en las venas. Corriendo con rapidez hasta el hombre, ágilmente dio un salto y lo pateó directo al pecho.

Theo tomado completamente por sorpresa salió despedido hacia atrás debido al fuerte impacto, cayendo sobre el piso pesadamente, el golpe lo descolocó, estaba aturdido, era insólito que alguien se enfrentase a él directamente, eso era algo que nunca jamás había sucedido, la mayoría de la gente tendía a huir ante su mera presencia y el resto o se moría de miedo en el sitio o los mataba él sin contemplación de ser necesario…solo unos pocos….los mas valientes….los que tenían el coraje grabado a fuego en su corazón..solo esos…alguna vez, cuando vivo habían intentado pelearse con él en batalla y Malfoy no era de esos, o ¿Estaba equivocado?. Draco fue resuelto hasta donde estaba él y le colocó el pie sobre el cuello, clavándolo en el piso de granito, enseguida lo amenazó con la varita. La actitud desafiante y asesina de su cuerpo, no dejaba lugar a dudas, el mortifago Malfoy había renacido, sus hombros se cuadraban en absoluta tensión, todos sus músculos estaban coordinados y en posición para el ataque, la expresión de su cara era terrible, sus facciones se deformaban debido al odio que exudaba cada poro de su cuerpo, sus ojos brillaban intensamente, haciendo nuevamente contacto con la mirada altiva de Theo Nott. De alguna forma los dos hombres no podía dejar de mirarse, estaban desafiándose mutuamente, por primera vez se enfrentaban y Theo Nott tenia que reconocer muy a su pesar que los cojones de un Draco Malfoy decidido a patearle el culo, lo habían tomado totalmente desprevenido.

-Maldito- dijo Draco- ¿Qué demonios eres?

-¿No lo adivinas Malfoy?- dijo Theo y se permitió una sonrisa sardónica a pesar de que por los momentos se sabia en franca desventaja- El Diablo regresó Malfoy y mas cabreado que nunca, te lo aseguro, no me pareció nada agradable que me matasen como un cerdo. He vuelto y tú eres el único culpable de eso. O acaso olvidas que activaste dos artefactos infernales.

-Avada Kedavra- Draco lanzó la maldición con potencia y un rayo verde impacto contra Theo Nott, que sintió la fuerza de la maldición sobre su cuerpo, este se estremeció y sintió de nuevo dolor. Pero no sucedió nada mas, no podían matarlo, ya estaba muerto, demasiado quizás para su gusto. Su risa histérica resonó por el sitio. Draco empujó con fuerza su pie hacia abajo hasta obstruirle la traquea. ¿Qué diablos estaba sucediendo? Él estaba allí, vivo, respirando ¿Como demonios no podía matarlo?

-¿Qué le pasó a Hermione Granger? ¿Dónde está?- preguntó Theo con la voz entrecortada luego de dejar de reírse. Eso era el asunto más importante por los momentos. Sabía que tenía que desaparecer del mapa a Draco, pero seguía estando débil y no tenía una varita en su mano. Matar a Draco Malfoy en ese momento no era su prioridad.

-Esta viva…..te prohíbo acercarte a ella. Es mía…solo mía- dijo Draco casi mordiéndose los labios. Hermione lo sabía…….por supuesto que tenía que saberlo, no había otra explicación posible. Los diarios, la confianza de Nott en ella para contarle todo por medio de estos, la herencia, todo el conocimiento de los artefactos infernales depositados en una sola persona, ¿A quien más acudiría él si regresaba sino a ella? Ella lo sabia….Draco se sentía traicionado, pero al mismo tiempo, estaba preocupado….muy preocupado….por ella - ya arreglare cuentas con Hermione, mientras tanto te destruiré. Te regresare al infierno de donde has venido.

-Lo sabia- dijo Theo mas para si mismo que para Draco. "Ella es mía"…. Esas palabras sonaban exactamente como lo que eran, no las de un hombre reclamando el derecho de matar a un enemigo más bien eran las de un hombre declarando la posesión de una mujer. No era dado a los ataques de celos cuando vivo, pero ahora muerto, una tormenta emocional se venia contra él, arropándolo y asfixiándolo. Conocía tan bien a Hermione, que no le quedaba la menor duda, a ella le gustaba Draco Malfoy, tantas palabras, tantas conversaciones gastadas sobre él, su empeño de sacarlo del camino por las buenas, era tan obvio. No tuvo remedio que volver a reírse, se había convertido en un idiota consumado y lo mejor de todo era que había pasado frente a sus propios ojos. Esos dos habían tenido las suficientes oportunidades para matarse y no lo habían hecho, ninguno de los dos. De alguna manera el mismo era el culpable, los había empujado a eso, habían caído atrapado en su propia red. Había confiado demasiado en Hermione y no conocía en lo absoluto a Malfoy. Un error táctico sin duda, una terrible equivocación- lo sabía. Estaba seguro de que no ibas a poder tener las manos quietas con ella. Que marido tan fiel se gastaba Astoria Malfoy. Menos mal que tuve el tino de matarla, le ahorré el disgusto.

Eso fue suficiente para desconectar a Malfoy de la lógica. La rabia se hizo mas intensa si eso era aun posible. Apuntó su varita de nuevo furioso.

-Avada Kedavra- volvió a gritar. El hechizo salio de su varita sin ningún resultado. Un grito de frustración salio de la boca de Draco y repitió la maldición tres veces mas, hasta que se dio cuenta de que era en vano.

-Estúpido, es imposible, no puedes matarme- la verdad de las palabras de Nott impactó a Draco como un tren a toda velocidad. Entonces decidió que si no lo mataba, por lo menos le separaría la cabeza del cuerpo. Iba a lanzar una maldición disecionadora, cuando el cuerpo de Theo perdió consistencia, haciéndose etéreo, su pie dio contra el piso- Nos veremos Malfoy- dijo Theo sabiendo que tenia que dar con el paradero de Hermione a como de lugar- esto entre tú y yo apenas empieza.

Theo Nott desapareció del lugar, dejando a un Draco Malfoy confundido y más herido que nunca.

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-Sabes que nunca fui bueno con las palabras- Draco estaba de pie ante la tumba de su esposa. Había transcurrido ya varios meses desde su muerte, una semana exacta desde que había tenido ese encuentro tan inquietante. La búsqueda de los Artefactos Infernales finales estaba organizada, los objetivos señalados. El dolor estaba lejos de mitigarse, solo saber que Nott todavía andaba caminando en el mundo de los vivos lo sulfuraba a niveles insospechados. Por alguna razón, él había vuelto y Astoria no. Y también estaba el asunto de Hermione Granger, a quien había dejado en San Mungo apenas viva y no tenia claro que hacer a continuación. Por eso estaba en la tumba de Astoria, quien de alguna forma, había sido su esposa y su mejor amiga. Había ido visitarla y ¿Por qué no? para comentarle sus dudas. Astoria siempre fue una mujer bien comprensiva, sabia que no iba a contestar, no por ahora, pero algo dentro de él guardaba la esperanza de que en algún lugar, ella estuviese escuchando.

- Eso no es la verdad exactamente- dijo él- no es que yo sufra de escasez de palabras, mas bien es que soy bueno ocultando cosas.

Draco se inclinó hasta quedar a la altura de la losa de mármol que cubría la tumba, posó su mano sobre esta y quitó algunas hojas amarillentas que estaban sobre el nombre cincelado de su esposa.

-Te prometí que regresarías- dijo él en voz baja- que haría todo lo posible para que volvieses y vivieras tu vida conmigo o con algún otro, como quisieras, yo no soy egoísta respecto a ti, si encontrabas el amor con algún otro, yo no me hubiese opuesto, eso lo sabes, yo no te correspondía de la manera adecuada, de la forma que merecías, que tú fueses feliz me hacia feliz- Draco lanzó un profundo suspiro- Pero te fuiste Astoria, te mataron y eso fue una gran injusticia. Tú no debiste morir, tampoco nuestra hija, era a mi a quien estaba dirigido ese ataque, yo fui el responsable, debí protegerte mejor, debí saber que mi traición no pasaría por alto, que él intentaría vengarse, debí suponerlo, preverlo y alejarte del peligro y no lo hice. Perdóname Astoria, por eso y por lo que voy a decirte- Draco tomó aire y luego de unos minutos considerándolo seriamente, habló sin arrepentimientos.

-Te quise- su voz era ronca- te quise mucho. Adoraba tu risa y me complacía que me amases de la forma que lo hacías, sin esperar nada a cambio, desinteresadamente. Te agradezco tu paciencia conmigo, ambos sabemos que fui un idiota, de los peores, y sobre todas las cosas, te doy gracias por nuestra hija, nunca lo merecí, pero ….. Tory, estoy seguro que hubieses sido la mejor madre de todas y yo el padre mas insufrible de todos- Draco cerró un puño, cada vez que pensaba en la niña, una oleada de frustración lo sacudía- Nunca sabrás lo feliz que fui al saberlo, que estabas esperando un bebé, pero nunca te lo expresé con palabras……perdóname.

Draco hizo una pausa y cerró los ojos con fuerza por un instante.

-Nunca preguntaste si había otra persona, en realidad no la hubo, no como supones- dijo él-se que sabes que anduve con muchas, pero solo era sexo, y luego deje de hacerlo, por ti, para que no sufrieses, cuando me di cuenta que era un estúpido que no se daba cuenta de lo que tenia enfrente. Nunca pude amarte como tú lo merecías, aun así fuiste paciente conmigo y me quisiste a pesar de todo, gracias Astoria. Pero jamás te conté algo, importante……yo te quería, te quiero…pero creo que ….- Draco no sabia muy bien como decirlo, ni siquiera él estaba seguro de lo que sentía, pero algo dentro de él lo empujaba a sincerarse como nunca lo había hecho cuando ella vivía- Astoria, yo…….creo que me pasa algo por alguien mas, fuerte, intenso, se que no puede ser, ella es mi enemiga natural, se opone a mi lucha para regresarte, no entiende que tú debes volver a vivir porque es lo justo, mi relación con ella es un imposible desde todo punto de vista y mucho mas ahora que sospecho que ella me ha ocultado la verdad, que él regreso, Nott, el hombre que te arrebato la vida, a ti y a la niña. Quiero odiarla con todas mis fuerzas, de alguna manera se que la odio, pero al mismo tiempo…..estoy seguro que estoy enamorado de ella.

-Espero que de verdad me estés escuchando Tory, porque esto es lo más difícil que he hecho en la vida, contar mi historia de amor, a ti, a mi esposa. Todo empezó como una tonta atracción de chicos, mucho antes de nosotros, cuando yo estaba en Hogwarts, luego continuo solapada incluso después de que tú y yo nos casásemos, jamás lo pude expulsar de mi, lo único que hice fue tratar de olvidarlo, esa fue la razón por la que nunca pude corresponderte del todo, mi corazón tenia una dueña aunque yo no quisiese reconocérmelo. Sigo sintiendo lo mismo, pero esta vez con otra dimensión, mas real, mas desgarrador, mucho mas incontrolable, es muy diferente el amor de un niño al amor de un hombre. Esto me carcome el cerebro, la culpabilidad no me deja respirar, porque de alguna forma te traicione y lo sigo haciendo. De lo único que estoy seguro es que estoy loco por ella, era……es como un embrujo, se apodera de mi mente y de mi cuerpo hasta cortarme la respiración, mas bien es como si ella…..como si todas las células de mi cuerpo se sumieran en un estado de éxtasis solo con estar cerca de su cuerpo. Es violento, insaciable, he intentado matarla con la misma furia con la que la hice mía-Draco contuvo el aliento por unos segundos.

Un relámpago se escucho en la lejanía, pequeñas gotas de lluvia empezaron a caer sobre él. Draco se desmoralizó aun mas, eso sin duda era una señal, un aviso de ella, no estaba contenta de seguro, que mujer lo estaría cuando su esposo le confiesa su amor por otra. Pero era su verdad, la única que tenía para ofrecerle, no más mentiras, no mas engaños.

- Si, Astoria, la hice mi mujer- Draco endureció la expresión de su rostro- fue mía y yo fui suyo, completamente, sin reparos, sin dudas, a consciencia. Se que te va a doler, me equivoque, pero no me arrepiento, fue algo largamente esperado que se concretó en el peor momento posible. Ella ha sido mas sensata que yo, quiere dejarlo así y es lo lógico, si quieres saber la verdad, no se si ella me corresponde, mejor dicho, no se si me ama.

La lluvia arreció y el bucólico paisaje del cementerio londinense se hizo más triste aún. El agua corría por las estatuas de piedra, sobre sus ojos, como si estas estuviesen llorando. Draco Malfoy también tenía ganas de llorar, pero sus lágrimas se atoraban, no era el momento de demostrar debilidad.

-No te diré su nombre, no tiene caso, ella se opone en esto que quiero hacer, no lo comprende, pero mantengo mi promesa contigo, aunque el cielo o el demonio se opongan te regresare. Ella me mintió respecto a Nott, me lo ocultó, y yo ahora mismo siento como se me revuelven las entrañas de pura furia. Odio y amo Astoria, odio y a la vez amo a la misma mujer. Y ahora mas que nunca estoy seguro que tendré que matarla para devolverte a la vida y parte de mi morirá con ella, sucederá aunque yo trate de impedirlo. Tengo un mal presentimiento de todo esto Astoria, un mal augurio sobre ella, he intentado alejarla del peligro, de mi mismo, pero fallo, es como una mala suerte que la rodea, cada vez es peor, percibo algo maligno, otra cosa diferente a Nott, rondándola, siento que va a morir de mi mano y eso me tiene tan mal, que he dejado a un segundo plano el hecho que me ha mentido en relación a Nott. Estoy aullando de dolor porque no puedo hacer nada al respecto, me atan tus promesas, pero mi cuerpo y mi alma se resisten a perderla, se que si ella muere por mi culpa, peleando esta batalla, jamás, ni con un millón de artefactos funcionando, jamás podré mirarla a la cara, si es que su alma regresa, porque te aseguro que ella considera tan despreciable a los Artefactos Infernales y es tan testaruda, que se negara a vivir de nuevo. Pero la verdad es que funcionaran, vi a la niña Astoria en el futuro, la vi, vivirá.

-Necesito sepas todo esto Astoria, necesito desahogarme, porque voy a pagar un precio muy alto para traerlas de vuelta y quiero que lo entiendas y no me juzgues. Y sobre toda las cosas, necesito que me perdones, porque soy un hombre y soy débil, siento y padezco, tengo deseos y estos me empujan para ser saciados. Y de un tiempo para acá, quiero desaparecerla del mapa y al mismo tiempo….no puedo dejar de pensar en que le hice el amor como un desesperado…- Draco entonces dejó de hablar, en algún momento sintió que empezaba a desvariar, acarició de nuevo la loza de mármol- No importa Tory, ya no importa, no interesa cuanto yo tenga que sufrir, tú lo mereces, te traeré de vuelta, tendremos a nuestra hija y serás feliz, como siempre debió haber sido.

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Dejen reviews.

Esto es la traducción en orden de la conversación de Theo y Max:

-Tranquilo mi pequeño niño- ya estas seguro.

-Quien eres-

-Soy tu amigo-

-Mama se molestara conmigo.

-Buena suerte.

-Buena suerte Maximilian