Disclamer; personajes de JK Rowling.

Hola, han sido casi tres semanas, lo se, pero es que he tenido mucho trabajo y además ¡VIAJES! Así que bueno. Este capitulo llevo escribiéndolo como por tres dias, en sucesivas partes. No tiene banda sonora pero escuchen todas las canciones que he propuesto en capítulos anteriores. Les prometo mas Dramione en el próximo, besos.

Capitulo 18 Una Aparición Infernal

Una vez, existía un niño que solo quería soñar………pero no podía.

-Theo……Theo- una voz infantil lo sacó de sus pensamientos. Estaba jugando con unos soldaditos de plomo que había encontrado en el desván, una distracción…para alejarlo de sus pesadillas…de sus temores.

El niño estaba sentado sobre el piso alfombrado de la sala de juegos de su casa, si es que el lugar alguna vez mereció denominarse así, es dudoso incluso que verdaderamente la idea original hubiese sido esa, el ambiente era lúgubre como todo en ese hogar, negro sobre negro, penumbra precediendo a la oscuridad, mentiras sobre mentiras, enajenación, locura y maldad en todos los rincones, una vieja mecedora y una cuna de madera carcomida estaban en un rincón de la habitación, que lucia descuidada y sucia, escasos juguetes y algunos pocos libros, no todos aptos para mentes infantiles completaban el exiguo mobiliario, esa era la sala de juegos de la mansión Nott, llamada por todos Notthjlem, "El Hogar". El chico no entendía, por supuesto, aun no tenia ni la madurez, ni el raciocino, mucho menos la malicia necesario para ello, después de todo, solo era un niño, no lo comprendía pero de alguna manera siempre había sabido desde su mas tierna edad que algo andaba mal en esa casa, con sus padres…con su abuela, el resto de su familia, respecto a él también.

Los niños son sensitivos, sobre todo cuando se trata de su madre, pero que mas daba, ella estaba muerta, solo le quedaba su abuela. Pero la anciana señora, que de alguna forma había llenado el hueco de su progenitora, aquella que decidió poner la vida de su hijo por encima de la suya, muriendo al parirlo, estaba triste…muy triste. Theo jamás había visto una sonrisa en su rostro, solo lagrimas, su abuela no era feliz y él lo sentía en lo mas profundo de su ser e instintivamente sabia cual era la causa, su padre…..ese hombre tan temible, alto, gallardo, corpulento, buenmozo pero irascible, una bomba a punto de estallar, un fósforo que no necesitaba mayor provocación para encenderse, abrazando con su furia y su fuego a cualquiera que se le atravesase, ese hombre que solía enviarle furibundas miradas delatando toda su insatisfacción. De alguna forma inesperada, Theo llegó a la conclusión de que su abuela temía por él, por el nieto, no por el hijo por el que nada podía hacer, sino por el niño que todavía representaba una esperanza.

Theodore Nott era un hombre solitario que cargaba con su madre y su hijo como un pesado fardo sobre su espalda, mas bien como lo que eran, una obligación, necesitado de un heredero, había tomado como esposa a un familiar cercano, inesperadamente y no sin falta de lógica, se había enamorado de ella, y Maud había tenido el mal gusto de morirse pariendo a su único hijo, por lo que había tenido que llamar a su madre, la Sra. Ingrid Nott para que se ocupase del mocoso. Una madre que no estaba nada complacida con el destino de su hijo varón, un demente mortifago. La aristocrática señora había dejado su casa en los fiordos de Noruega a intentar criar a un nieto apartandolo de la malévola influencia de su padre.

Que Theodore Nott padre estaba mal de la cabeza, eso lo sabían todos con absoluta certeza, que era un sádico incorregible, era la verdad desnuda y que fuese un partidario de Lord Voldemort, un mortifago, no habría que ponerlo en duda. La gente cava su propia tumba y delinea el camino hacia su propio infierno. Aplicable totalmente a él . Pero no era que fuese totalmente malvado, como todos los hombres, decididamente había tenido sus momentos, brillantes, fogosos, apasionados, incomprensibles pero sobre todo sinceros. Y todos esos habían sido gastados en su fallecida mujer. La historia fue simple, a pesar de que el protagonista era un ser complejo de mente y de actos. Él, incapaz de demostrar nada mas que lascivia por su mujer, a pesar de que la amaba con locura, ella, desesperada, enamorada y al mismo tiempo asustada del dominante hombre que la tenia en sus manos, le dio un hijo y murió por ello, entonces el pequeño Theo pasó a ser aquello que los unió y a la vez los separó irremediablemente por siempre y para siempre, Nott jamás le perdonó a su hijo ser el causante directo e inocente de la muerte de su esposa. Jamás dedicó una palabra calida al pequeño, ningún gesto de reconocimiento, en lo tocante a él, Theo no era su hijo simplemente era un instrumento, su heredero, un mal necesario del que no podía sacudirse y por alguna extraña razón, no estaba satisfecho con él y lo demostraba cada vez que podía. ¿Por qué no me quiere si soy su hijo? Se preguntó Theo una y otra vez el resto de su vida. Esa pregunta constante que lo atormentaba en sueños y pesadillas, fue el primer tramo del camino de la perdición de Theo Nott. Se acostumbró a ser odiado, despreciado, ignorado, no se consideraba digno de ser amado, creo una barrera contra cualquier sentimiento debilitador, en ambas direcciones, un muro que cedió solo en contadas ocasiones.

-Theo- esta vez la niña lo zarandeó con fuerza. El chico se la quitó de encima de un manotón que hizo que la delgada chiquilla cayese sobre sus asentaderas. Ella dibujó un mohin en su cara, pero no se dejo amilanar, su primo era brusco, quizás un poco raro, pero no era un mal chico, además ella nunca lloraba, jamás, esa era una lección que había aprendido pronto. Ellos, los primos Nott´s jamás lloraban. O eso era lo que ella creía

-¿Qué quieres Pansy? Estoy jugando- dijo el chico enfocando su atención a sus soldaditos de plomo, estaba sentado con las piernas cruzadas en el piso de madera. Pansy gateo hacia él y le arrebato uno de los soldados, Theo la miró suspicaz, ella observó el juguete con aburrimiento y volvió a dejarlo sobre el suelo. Sin decir nada, Theo lo recogió y lo apartó del alcance de la chica.

-Vamos a donde la abuela- dijo Pansy jugando con sus coletas, Theo seguía sin prestarle mucha atención-nos arregló nuestros disfraces de Hallowen, tú eres un soldado romano y yo un hada. Además nos enseñara algunas fotos del álbum de recuerdos. Me parezco a la abuela cuando tenía mi edad, me pondré el mismo disfraz de su foto.

-Eres su nieta- dijo él- tu madre es su hija, es lógico que se parezcan.

-Tú no te pareces a ella- contestó Pansy- tú te pareces …a tu padre.

Theo la miró ofendido un rato. No quería parecerse a su padre y eso era todo lo que su infantil mente quería en ese momento. Bajó la cara y apretó el soldadito de juguete con fuerza, por lo menos era de plomo y no se rompería.

-La abuela está durmiendo, no quiero molestarla- dijo Theo levantando su mirada y enfocándola en su prima que se había sentado junto a él.

La observó un rato, ella era delgada, pálida pero bonita, con un cabello negro corto que se le salía de las coletas que lo sujetaban, llevaba un vestido color rosa que contrastaba con todo lo oscuro de la estancia, su propia madre estaba muy enferma y la habían enviado a su casa ese verano, porque su padre, Robert Parkinson, no deseaba alboroto en su casa debido a la delicada condición de su mujer, la niña tenia fama de ser muy traviesa y pendenciera. Al principio Pansy había estado muy desconcertada cuando llegó a esa casa, su tío escasamente le hablaba, su abuela parecía perennemente asustada y su primo era un niño taciturno a quien decididamente no le gustaba jugar con ella. Luego de unos días, la empezó a apreciar la compañía de su nieta y ya Theo le prestaba, no sin reticencias, sus juguetes. Su primo no parecía prestarle gran atención, eso le molestaba, ella estaba acostumbrada a ser el foco de atención de todos, pero ocasionalmente Theo le jalaba el cabello o le lanzaba puyas para molestarla, ella se adapto rápidamente a esos gestos que interpretó como cariñosos….al particular estilo de Theo. Sin embargo la niña no confiaba plenamente en él, a veces la ignoraba del todo, enfocado solo en si mismo y sus malditos juguetes. Un día que ella se hirió una rodilla corriendo en el jardín y el niño con mucha paciencia tomó su chaqueta y le envolvió la pierna con esta, explicándole que solo era un raspón y que no le iba a pasar nada malo, Pansy cambió completamente las ideas que tenia acerca de su primo. Desde ese día, él había entendido que le preocupaba ella y ella que él no era tan malo después de todo.

-Vamos- dijo ella levantándose de inmediato, jalándolo por un brazo para obligarlo a dejar sus juegos e incorporarse- no seas necio.

-Ya voy- dijo Theo un poco molesto, pero no terció mucho, ya había aprendido que con su prima era mejor seguirle la corriente que pelear con ella, era pesada, insistente y extrañamente él terminaba haciendo lo que ella quería. Tiempo después logro deshacerse de esa extraña inclinación, entonces fue él el que impuso las reglas del juego.

Los dos niños subieron las escaleras corriendo, los retratos apostados en las paredes que franqueaban la escalera y el descansillo reclamaban.

-Pequeños demonios- dijo un hombre barbudo con vestimenta renacentista- Demonios.

-Quien osa perturbar mi descanso eterno- exclamó una bruja con tirabuzones luego miró al par de bólidos que correteaban con un pasillo-ah los herederos, la nueva generación, que hermosos niños.

-¡Bah!- contestó el hombre- son unos demonios.

Pansy tomó de la mano a Theo y lo arrastró con ella.

-Voy a ser el hada mas bonita te lo aseguro- dijo ella, mientras se dirigía resuelta a la puerta de la habitación de su abuela.

-No me gusta ser un soldado romano- contestó Theo- los romanos perdieron, se extinguieron. Prefiero ser un bárbaro.

-No tienes barba- contestó ella.

-No se necesita barba para ser un bárbaro- respondió Theo fastidiado siguiéndola, los dos empujaron la puerta. Pansy hizo el intento de ingresar a la habitación, pero Theo la jaló del brazo con fuerza impidiéndoselo.

Al principio no entendieron lo que vieron….los dos niños estaban en la puerta paralizados….en medio de la habitación estaban dos pies suspendidos. Luego cuando su mirada fue ascendiendo, apareció ante sus ojos un cuerpo de mujer colgando de una soga, balanceándose pesadamente, una silla caída estaba a sus pies, cuando llegaron al rostro…los dos niños empezaron a temblar y también a entender lo que sus ojos le mostraban. Que extraña visión….la muerte.

Pansy empezó a chillar histérica. Theodore no podía apartar la mirada del rostro cianotico de su abuela que con los ojos inconmensurablemente abiertos y la lengua afuera, parecía estar dirigiendo su atención exclusivamente a él. Pansy cayó sobre sus rodillas y se hizo un ovillo en el piso, ocultando la cara entre sus piernas, temblando espasmódicamente. Theo corrió hacia el cadáver y le abrazó las piernas respirando su aroma, sintiendo su cuerpo, estaba aterrorizado, sus ojos se abrían como platos, las lagrimas pugnaban por salir y no lo hacían, no entendía, nunca había visto algo así, pero estaba seguro de ella, su abuela ya no estaba con él allí, ese cuerpo suspendido no era ella, no sabia como lo sabia, pero lo sabia. Se había ido. Era la primera vez que se enfrentaba a la muerte…y no lograba comprender ¿Por qué?

-¿Qué diablos esta sucediendo aquí?- el señor Nott entró como una tromba a la habitación. Al ver el siniestro espectáculo se detuvo de insofacto. Era un hombre monstruosamente alto, con el cabello prematuramente encanecido y un rostro con hermosas facciones pero sin que ninguna emoción se trasluciera en ellos. Un tipo intimidante y siniestro, todo lo esperable en el aspecto de un mortifago. Lo que sintió al ver a su propia madre colgando de una soga, siempre fue un misterio. Lo cierto es que rápidamente reaccionó y dirigió su mirada a su sobrina.

-Vete de aquí mocosa- dijo secamente. Pansy se levantó del suelo temblando y se echó a correr escaleras abajo asustada-¡Y no vuelvas!

El Sr. Nott fue hasta donde estaba su hijo y le sujetó los brazos con firmeza.

-Suéltala- no fue una petición fue una orden.

-No…no…ella..no - gimoteaba Theodore agarrando con mas fuerza las piernas de su abuela, tratando de que no lo apartaran de ella . Se había ido, ya nadie tendría palabras dulces con él…nadie lo protegería de su padre…nadie.

-Haz lo que te digo maldito muchacho- entonces el Sr. Nott con fuerza logro deshacir a Theodore del cuerpo de su abuela y lo empujó hacia el otro lado de la estancia, Theo cayó sentado en el suelo y rápidamente se levantó e intentó ir otra vez al lado de su abuela, pero su padre lo sostuvo y lo tomó por el cuello.

-Veté de aquí- dijo el Sr. Nott.

-Es tu culpa- dijo Theo forcejando contra su padre- todo es tu culpa.

-Cállate- respondió entre dientes el Sr. Nott, estaba furioso, el mocoso engreído de nuevo estaba intentando enfrentarlo. Si no apretó mas la mano, fue que un reducto de consciencia le gritó que ese maldito niño, ese ser al que odiaba por haberle quitado a su mujer, después de todo, era su propio hijo. Tomó a Theo por un brazo y lo lanzó fuera de la habitación, cerrando la puerta tras de si, Theo se fue nuevamente hacia está y la golpeo hasta que ya no le quedaron fuerzas para hacerlo.

Días después, en el funeral, todos los asistentes parecían ignorarlo, no había hablado con nadie, ninguno le había ofrecido una frase de consuelo…ni siquiera su padre. El dolor de la perdida caló hondo en él, jamás había contemplado la posibilidad de no ver mas nunca a su formidable abuela, de no conversar con ella, de no recibir sus besos y sus caricias. Y todavía seguía sin entender, porque ella había tomado esa decisión, porque había amarrado una soga sobre su cuello y extinguido voluntariamente su vida, dejándolo solo en un mundo que seria cualquier cosa menos amable con él, estaba seguro, lo sentía en cada fibra de su cuerpo, la seguridad había terminado para él. Ella se había ido, para siempre, igual que se había ido la madre que nunca conoció. El maldito destino le había quitado todo. Mientras escuchaba el rito funerario, mirando como el ataúd de Ingrid Nott descendía a las profundidades de la tierra, algo primigenio en él cambió, mutó, la gente no nace genuinamente buena ni mala, pero la semilla siempre esta allí, dependiendo del riego y de los cuidados, germina, toma una dirección u otra. Theodore Marcus Nott estaba condenado a crecer con el tronco torcido…la muerte de su abuela, solo fue el principio del final. Su padre estaba de pie frente a la tumba, con el rostro inconmovible, inexpugnable como si ese entierro fuese un trámite más, solo una comedia que tenia que representar, algo que lo alejaba de asuntos mas importanes.

Theo sintió el odio mas profundo naciendo en su corazón, aunque no supiese bien a esa edad lo que era el odio, años después de ese momento solo recordaría una sola cosa, no fue la actitud de su padre, tampoco el ataúd siendo cubierto con arena , ni siquiera después recordó con precisión el rostro de su abuela, su apariencia no logró sobrevivir el paso del tiempo, se perdió en su memoria así como se perdieron muchas cosas, fue la percepción de una pequeña mano enredándose con la suya, apretándola, brindándole calor y solidaridad, solo eso fue lo llevaría en lo mas profundo de su corazón, mas nada de ese terrible momento, mas nada

Cuando Theo volteo a su derecha, vio los cabellos negros de Pansy, quien había apoyado su cabeza en su hombro. El gesto lo descolocó, por un momento estuvo tentado a apartarla, pero cuando ella enredó sus dedos con los suyos y acarició con su pulgar el dorso de su mano, en una caricia torpe e insegura pero llena de cariño, Theo respiró profundo, temblando de desazón, avasallado por la circunstancia de ser un huérfano, por haber perdido a su abuela, la única persona que le había importado ese niño triste y solitario encerrado con un loco violento en esa casa, él se rindió finalmente al cansancio, a la tristeza y a la rabia, apoyó su cabeza contra la de ella, en silencio. La imagen era desoladora, dos niños pequeños vestidos con cerrado negro, solos y anónimos entre un montón de adultos que no reparaban en ellos, ignorados y descuidados, pero juntos, brindándose apoyo mutuamente, estableciendo una complicidad muda que mas tarde..mucho después compartirían de nuevo, en otras inusuales circunstancias. Esa semilla si logro plantarse y como el fruto del abeto, permaneció seca e hibernando hasta que llegara el momento de germinar y prosperar, aunque fuese a fuerza de golpes.

Él no tenia muchas palabras para ofrecerle a ella, ya que no era muy sociable, siempre la trataba con indiferencia, en parte debido a jamás había tenido otro niño con quien jugar y pasar el tiempo, se sentía incomodo con su presencia, además ella era una niña muy pero muy fastidiosa, pero se había dado cuenta que ella, Pansy, Alexandra como la llamaba a veces para fastidiarla, era la única que había estado allí para él. Entonces lo dijo, lo único que podía decirle, la única frase que salio de sus labios en meses, la única ocasión donde Theo Nott pidió algo a alguien desesperadamente, cuando todavía tenia algo de inocencia, cuando todavía conservaba esperanzas en la gente, cuando la oscuridad y la maldad no se había cerrado en torno a él. Después de todo, Theo Nott también había sido un niño indefenso alguna vez.

-No te vayas Pansy- le dijo en voz baja- no me dejes tú también.

Pero ella…no pudo cumplir su promesa y Theo Nott de nuevo sintió como era decepcionado, como aquellos que quería, se iban dejándolo completamente solo a merced de su padre. Al día siguiente del funeral, ella fue obligada a irse a su casa. Los dos recordarían ese momento con nostalgia, ella subiendo al coche que la esperaba mientras Theo la contemplaba resignado desde una ventana en el piso superior de su casa, tenia rabia, pero después de todo, que podía hacer él para evitarlo, se quedó mirando como su compañera de juegos desaparecía de su vida tan fugazmente como había llegado. Luego se olvidó de la impotencia, del abandono…de ella. En los años que siguieron se vieron ocasionalmente, pero nunca jamás nada fue igual entre ellos, cuando entraron a Hogwarts eran casi unos extraños, fueron a Slytherin, pero mientras ella se esforzaba en ser considerada la mas bella y la mas popular, él se dedicaba a lograr ser el mago mas poderoso jamás visto, incluyendo a Lord Voldemort, una infatigable búsqueda de poder para nunca mas ser vulnerable a nadie. Algunas veces ella lo miraba, preguntándose si él seguía preocupándose por ella como cuando eran niños, sabia que de alguna manera le había fallado, no permaneció junto a él cuando mas la necesitó, pero era una niña, sujeta a las decisiones de sus padres, luego fue imposible acercarse, pero Theo la incomodaba, sentía que le debía algo y no podía deshacerse de esa sensación, él algunas veces la observaba preguntándose como una chica podía ser tan necia, ocultando su verdadero yo detrás de una belleza impresionante. Le resultaba fastidioso que ella quisiese resaltar por sus atributos físicos y no por los mágicos, mas intolerable aun de que ella se comportase como una perra en celo persiguiendo a Draco Malfoy, Theo no conocía lo que eran celos, sin duda se hubiese cortado una mano de solo pensarlo, pero de alguna manera lo eran. Gracias a Dios, Hermione Granger lo distrajo lo suficiente en esa época para olvidarse de la figura proporcionada, la belleza y la estupidez de su prima, solo quedo la curiosidad por las habilidades de ella.

Siempre lo había sabido, Pansy tenia un poder especial, lo sintió cuando chico, lo sentía de adolescente, solo que ahora había descifrado lo que era, no estaba en conocimiento si Pansy estaba enterada de lo que tenia en su interior, pero Theo cada día estaba mas seguro…ella era un Slayer. No le cabía en la cabeza que nadie fuese tan tonto para no darse cuenta o era quizás….que ella lo ocultaba deliberadamente. La miraba a ratos algunas veces mientras descansaban en su sala común, ella parloteando alegremente con sus amigas y él solitario como siempre, luego la apartaba del pensamiento, después vería, como le sacaba provecho a esa habilidad y si estaba en consonancia con sus propios planes.

El destino le daría a Nott la posibilidad de comprar la lealtad de Pansy, todo estaba fríamente calculado, la oportunidad no la pudo despreciar, era demasiado buena para ser verdad, había visto el desespero de la chica con sus propios ojos, ella aceptaría cualquier arreglo, el que fuese, con tal de no se entregada como esposa a cualquiera de los asquerosos mortifagos que intentaban comprarla y él se aprovecharía de su gratitud. Después de todo, no seria nada difícil, se conocían, eran primos, ella era hermosa, él estaba seguro que podría cumplir su parte a la perfección, estaba enamorado de otra, pero la lujuria y el deseo no tenían nada que ver con el amor, era buena cosa que Pansy fuese una mujer bellísima, no tendría que darle rienda suelta a su imaginación para calentarse, de hecho de alguna manera, al observarla desvalida en medio de esa sala, vestida con ese vestido blanco hecho de la tela mas transparente posible, que insinuaba su curvilínea figura mas que dejarla expuesta, sus cabellos negros sueltos hasta la espalda, su rostro fino y perfecto, su mirada furiosa, con los ojos lanzando llamaradas de indignación, orgullosa pero a la vez asustada, le había levantado la libido…si …ciertamente ella era la mujer mas hermosa que había visto en su vida. Seria pan comido, la desvirgaria, la proclamaría suya, nadie mas intentaría tocarla o casarse con ella, Pansy obtendría su libertad y le estaría eternamente agradecida. Pero fue un asunto que después se le escapó completamente de las manos. Las consecuencias fueron impredecibles hasta para él.

Los dos estaban de pie en esa habitación, separados por la gran cama en medio de ellos. Era una habitación cualquiera en la gran Mansion Malfoy, cuartel general de los Mortifagos, una cama matrimonial con sabanas blancas y un ramillete de flores rojas en medio de estas los esperaba…invitadora al igual que aterradora. Ninguno de los dos estaba muy conforme con el arreglo pero a lo hecho pecho.

Pansy estaba de pie, no le quitaba la mirada de encima a Theodore.

-Gracias por salvarme de ese apestoso- ella frunció el ceño, quizás debería haber dicho alguna cosa mejor como "Eres guapo" " Te queda muy bien esa gabardina" o cualquier otra tontería para alijerar el momento y ponerse a tono con la situación. Pero no, no pudo, estaba nerviosa y la sinceridad le salía por los poros

-De nada- Theodore se quitó su gabardina y empezó a desabotonarse la camisa con lentitud. Él tampoco sabia que decirle, después de todo, ese arreglo era inusual y él no era hombre de andarse con rodeos. Al grano y más pronto mejor-creo que será mejor que empecemos.

-¿Qué estas haciendo?

-Lo que se supone que tengo que hacer, desvestirme para acostarme contigo- dijo él mientras se despojaba de su camisa- Creo que hacer eso con ropa no funcionaria o por lo menos no seria de mi agrado.

-Se supone que tú eres el que tienes que agradarme a mi- contestó ella.

-No creo que yo tenga ningún problema con ese asunto, haré todo lo posible, créeme-dijo él seguro y cortante mientras tiraba su camisa al piso- pero no voy a hacer concesiones en cuanto a mi comodidad.

Ella contuvo el aliento cuando lo vio desnudo de la cintura para arriba, su torso dibujado como si hubiesen sido cincelados por un escultor, con los músculos de su abdomen claramente definidos, un camino de vellos dorados se perdía en la pretina del pantalón, cuando se fijó el bulto que estaba entre sus piernas, ella se dio cuenta de que él al parecer no tendría ningún impedimento físico para finiquitar la transacción, y la perspectiva de él que estuviese así erecto, duro y grande por ella la sumió en un estado alterado de expectación y porque no decirlo, se sintió plenamente consciente y satisfecha de lo que podría provocar en un hombre. Pansy perdió definitivamente el aliento, tragó grueso y su corazón empezó a palpitarle con fuerza.

Poco a poco, como una fiera acechando a su presa, él caminó hacia ella, tomándola por los brazos, empujándola hacia la cama. Ella le enfrentó la mirada para de nuevo bajarla. Estaba confundida, en su fuero interno siempre pensó que la primera vez que estaría con un hombre seria por amor, pero esa situación era claramente distinta. Sin embargo su corazón bombeaba como loco y las manos le sudaban ante la perspectiva de ser tomada por ese hombre tan misterioso y a la vez tan irresistiblemente atractivo. Conocía a su callado primo Nott, también al despiadado mortifago que todos temían por ser la mano derecha del Señor Tenebroso, pero lo que tenia frente a ella era totalmente desconocido, un tipo tan magnético, tan avasallante, tan seguro de si mismo, que ella tragó grueso al darse cuenta, de que de alguna forma, él no tendría que hacer mucho esfuerzo por llevársela a la cama, ella se estaba consumiendo de expectación y deseo por él en ese mismo instante.

La sensación de su piel tocando la suya era eléctrica, incandescente, Pansy sentía que estaba mareada y totalmente entregada a que pasase lo que fuese. Tenia recuerdos confusos de Theo, su infancia, pero algo dentro de ella le gritaba que no iba a dañarla, por lo menos no físicamente. Habían hecho un trato y luego ella seria libre de hacer de su vida lo que le viniese en gana. El acto en si no tenia que ser tan horrible, sus amigas le habían dicho que al contrario, tener relaciones sexuales con un hombre era bien placentero, además él era muy guapo, lo conocía de toda la vida, quien mejor que él, por lo menos era preferible a Mulciber o a McNair y eso aunado de que Theo no intentaria casarse con ella a la fuerza le aumentaba el atractivo. La otra opción posible era Draco, pero él no estaba en la Mansión y además, estaba de novio con Astoria Greengrass y eso desataría un escándalo. No…tenia que ser Theodore.

-No te voy a hacer daño- dijo él con suavidad. No era su estilo ser delicado o amable con nadie que no fuese Hermione, pero la circunstancia obligaba. Realmente no era nada fácil acostarse con alguien con el que jugaba de niño, su propia prima, sangre de su sangre, de que tenia dudas…las tenia. Sin embargo, algo lo tranquilizó, cada minuto que pasaba, descubría que ella le gustaba, físicamente, se sentía cómodo ante su presencia, verdaderamente quería acostarse con ella. Después de toda esa escena bochornosa en la sala de aquella casa, ella permaneció inalterable, de pie, orgullosa y digna, solo sus defensas se resquebrajaron cuando quedaron solos en esa habitación, dejando traslucir su miedo y su inseguridad. A él le gustaban las chicas decididas pero también le gustaba la vulnerabilidad en una mujer, no se había equivocado con Pansy, ella reunía todos los requisitos para ser deseable- si te relajas, puede que hasta lo disfrutes. No tienes que hacer nada, déjamelo todo a mí.

-No quiero parecer una tonta- dijo ella con voz ahogada. Theo le tomó la cabeza con las manos y lo obligó a levantar el rostro. Le sonrió sin proponérselo, ella, a pesar de todo, seguía siendo orgullosa.

-Nunca he pensado que eres una tonta- dijo él en voz baja- quizás presumida….probablemente frívola…..pero idiota jamás.

Lo siguiente que paso a continuación, fue lo lógico. La besó, acercó sus labios a los de ella y entonces…de manera extraña..Theo Nott perdió la cabeza, no fue tanto por el hecho del beso en si mismo, fue la manera que ella le correspondió. Fue audaz explorando con su lengua sus labios, inocente porque él sabía que ella todavía era virgen, enérgica porque parecía querer chuparle todo el aliento, intensa porque lo besaba como nadie jamás lo había besado en su vida. Ardorosa, inocente, sexy, dominante…todo junto en una sola persona. No sabia si ella lo hacia adrede o producto de su propia inexperiencia, lejos estaba de asegurar de que él le gustaba como hombre, pero la verdad era que si, a ella le gustaba él tanto como él a ella.

Theo era un hombre duro, con sus propósitos bien establecidos, un tipo que había marcado una muralla infranqueable entre sus sentimientos y sus acciones, una que ni siquiera Hermione Granger había podido franquear, ella siempre tan correcta, le decía que lo amaba, pero él estaba seguro que odiaba amarlo, le producía tal conflicto de intereses que sabia que nunca llegarían a concretar nada entre ellos, porque ni él mismo sabia ya que era lo que quería de ella, mas que rendir pleitesía a un amor platónico e inofensivo, nunca hubo ninguna demostración física de ese sentimiento, Theo se decía que no lo necesitaba, amarla en la distancia seria mas que suficiente, hacerla su mujer solo serviría para complicar las cosas, le gustaba idolatrarla y amarla en la segura lejanía, a veces cambiaba de opinión y le pedía ser su esposa, para luego arrepentirse, jamás la había tocado como un hombre tocaba a una mujer, ella siempre le rehuia, desastrosamente le temía y Theo Nott en su interior siempre había anhelado que una mujer se retorciera bajos sus brazos clamando ser suya, sin culpas y sin remordimientos de por medio.

Hermione Granger no lo hizo pero Pansy Parkinson si, entregarse a él sin que nada ni nadie importase.

Allí estaba, debajo de su cuerpo, acostada con él en una cama, besándolo hambrienta, mordiendo su boca, lamiendo sus labios, acariciando su cuerpo, enfebrecida de lujuria, permitiendo que él la despojase de sus ropas, que acariciase atrevidamente su cuerpo, Theo hundía la cara entre sus pechos, con su lengua, dibujaba su firma en cada rincón de su cuerpo, haciéndola su propiedad, marcándola como suya. Después del primer beso, Pansy se mostró un poco resistente, pero él la había convencido con caricias, con besos y ella finalmente había claudicado…de alguna forma él también. El frío mortifago podría intentar resistirse, pero el hombre que habitaba en Theo Nott no pudo hacerlo por mucho tiempo, sucumbió al fuego del encuentro carnal y lo disfrutó, como nunca lo había hecho en su vida.

-Me gusta- dijo ella con la voz entre cortada debido a las torturantes y escandalosas caricias que le eran prodigadas. Insegura, trataba de ponerse a su altura, Theo la besaba y ella correspondía, él la acariciaba y ella intentaba superarlo en intensidad, en algún momento, empezó a pedir mas de él- me gusta lo que me haces.

-Y esto ¿También es de tu agrado?- entonces Theo recorrió con la lengua el contorno de su ombligo, Pansy se arqueo de expectación y una creciente necesidad de algo que no conocía empezó a concentrarse en su hemisferio sur.

-Si- dijo ella con voz queda mientras enredaba sus manos en los cabellos de Theo.

-¿Y esto otro?- preguntó Theo con sensualidad abriéndole sorpresivamente las piernas y acariciando con su lengua el montículo de placer de ella.

-¡Oh!- Pansy apretó los ojos y empujó su cara al interior de ella obligándolo a lamerla, como si él realmente lo necesitara, que lo obligaran a darle placer, nada mas lejos de la realidad, lo estaba haciendo solo por el gusto de hacerlo. A Theo le fascinó esa necesidad ardiente de ella y jugueteó con su lengua, mordiendo levemente su vulva y su clítoris, su sabor era exquisito, el mejor que hubiese probado alguna vez y su sexo estaba caliente, esperando por él, se juró a si mismo que tenia que llevarla al clímax antes de penetrarla. Y ella lo hizo, se corrió debido a sus expertas caricias, experimentó un orgasmo poderoso que la dejo temblando aun más.

Pansy bajó de las alturas y se dispuso a participar activamente, sus manos inquietas intentaban bajarle el pantalón con ropa interior incluida y lo logró, ella acaricio sus nalgas desnudas y sintió como Theo jadeaba. Entonces Pansy hizo lo imaginable, lo volteó y se colocó encima de él a horcajadas.

-¿Qué pasa?- preguntó él un poco extrañado, mientras la tomaba de las caderas para tenerla bien sujeta y controlada. Su pene se agitaba con el deseo incontenible que tenia por meterse dentro de ella. Él no era de los que perdía el control, pero en ese momento sentía que se estaba deshaciendo por la lujuria que ella estaba desatando en él.

-Quiero estar encima- respondió ella cándidamente mientras movía sus caderas rozando sus partes privadas humedecidas contra la dura erección de él. Molió sus caderas y el contacto hizo que Theo resoplara.

¡Diablos!, ella estaba logrando lo impensable, expulsarle todas sus defensas y dejarlo completamente loco y enajenado por su cuerpo. Si no estuviese seguro de que ella era virgen, habría pensado que tenia bastante camino recorrido, pero algo en su cara, en sus gestos le decía que efectivamente si era su primera vez. Pero algunas cosas parecen ser innatas y la destreza sexual de la que hacia gala Pansy era una de esas. Eso logró enardecerlo a niveles inconcebibles para él. Era un hecho estaba consumiéndose de deseo por ella en ese instante.

-¿Ah si?- gimió él con la voz ahogada- así que te gusta encima…a mi también nena…a mi también me gusta que estés encima- entonces la levantó un poco separándola de su cuerpo y luego la clavó violentamente sobre su pene erecto, sin poder aguantarse un segundo mas, sin miramientos, sin consideraciones de ultimo momento, su hambre de ella necesitaba ser saciada de inmediato. Pansy lanzó un chillido agudo cuando lo sintió llenando abruptamente su interior, por un momento sintió que se rompía en dos y su cuerpo cayó desmayado y aturdido hacia delante, sobre su pecho, Theo no se movió en lo absoluto, sentía la respiración agitada de la chica sobre su cuello, y su cuerpo contrayéndose en espasmos, estuvo unos segundos así con ella, luego Pansy se incorporó y lo miró fijamente.

-¿Tiene que doler así?- preguntó ella.

-Si- dijo él- pero intentaré que de ahora en adelante sea mejor, solo es un rato.

-Me gustó- dijo ella apoyando su frente a la de él, Theo le acarició la espalda con una mano lánguidamente- me dolió y a la vez me gustó mucho, es extraño.

-Así debe ser- dijo él en voz baja. Ya estaba hecho….le había quitado la virginidad, era el primero, aunque eso no representaba una satisfacción para él. Eran otras cosas lo que lo tenían azorado y confundido. Como su apremiante necesidad de demostrarle que el acto sexual no solo era dolor, sino que era lo más sublime y poderoso de las relaciones entre los seres humanos. No sabia porque, pero quería de alguna forma..no tener sexo con ella, sino hacerle el amor, como si fueran dos amantes, como si realmente se quisieran. Maldijo su debilidad, pero no lucho contra esta.

-¿Ahora que debo hacer?- preguntó ella, el dolor lacerante poco a poco iba disminuyendo y sensaciones distintas la llenaba, no sabía bien que debía hacer, solo tenia unas ganas inauditas de moverse sobre él, rozar todos esos lugares que estaban en contacto estrecho con el cuerpo de Theo.

-Muévete- dijo él con el corazón apretado, con miles de sentimientos contradictorios revolviéndose en su corazón, sintiendo emociones que siempre trataba de reprimir porque no respondían a la imagen tan fría y despiadada que tenia de él, mirándola con los ojos brillantes, emocionado y extasiado por esa inocencia sensual que despedía ella, esa aura poderosa y fulgurante que la envolvía. A Theo le gustaban las cosas hermosas y en ese momento, ella era la mas hermosa de todas- móntame como si lo hicieras con un caballo, a tu ritmo, como quieras, como te guste y te sientas cómoda.

-¿Cómo yo quiera?- entonces ella empezó a menar las caderas impúdicamente, con lentitud. Ella apoyó sus manos en el pecho de Nott para obtener estabilidad y tomó impulso, Theo le apretaba las nalgas, sujetándola contra su cuerpo-¿ Así?- ella hizo un movimiento de balanceo y luego se desplazó sobre su erección de arriba abajo, muchas veces, en incontables ocasiones, aumentó la rapidez y el ritmo, pronto estaba frenética cabalgándolo, como buscando lo que sabia que no se le había perdido. Theo tuvo que morderse el labio y reprimirse para no eyacular y terminar todo allí mismo, en ese instante, mientras Pansy hacia todo lo posible por clavarse mas en él, moviéndose de la manera que lo estaba haciendo, húmeda, caliente y por Merlin, tan apretada, que la sentía estrangulando su pene, exprimiéndolo. Si…quizás no fue la mejor manera ni con la mejor intensión, pero jamás se arrepentiría de haberse acostado con ella.

-Así- dijo él con voz ronca- justo ahi- Ella arreció la montada y Theo levantó su mirada y la observó moviéndose sobre él, Pansy tenia las mejillas sonrosadas, su piel blanca estaba cubierta de sudor, su cabello despeinado le cubría el rostro y un par maravilloso de tetas con los pezones erectos apuntándolo descaradamente, él se incorporó un poco y lamió un pezón, para luego chuparlo con intensidad, mientras tomaba de nuevo el control de sus embestidas, en un instante la volteo clavándola en la cama debajo de su cuerpo y le levantó las piernas por las rodillas, separándolas ampliamente para que su corpulenta humanidad lograra buen acomodo y se metió dentro de su cuerpo a fondo, una y otra vez, rápido, fuerte, sin piedad y contemplación, mientras los gemidos y gritos de ella eran música para sus oídos.

Pansy levantaba sus caderas para encontrarse con las de él, estaba ida, su cuerpo era un charco ardiente de lava hirviendo, él le rendía pleitesía, tomándola despiadadamente, invadiéndola, haciéndola suya, después de morderle el cuello, levantó su rostro y la miró un rato mientras seguía moviéndose con desenfreno dentro de ella.

-¿Te gusta?- preguntó ella entre jadeos.

-Demasiado- dijo él respirando con dificultad- me gusta demasiado.

Pansy levantó su rostro, tomó la cara de él en sus manos y lo besó, larga y apasionadamente, dejó que su lengua se enredase con la de él, que sus alientos se confundieran y que sus almas se enlazaran por un instante. Theo correspondió con firmeza ese beso, mordió sus labios, se deleito con su sabor, mientras tanto la danza a ritmo decadente que había iniciado tomó mas ímpetu, el cabecero de la cama golpeaba espasmódicamente contra la pared produciendo un ruido seco al chocar, el colchón se hundía con el peso de ambos y todo a su alrededor empezaba a dar vueltas. Ambos jadeaban y gemían, se besaban frenéticamente y con pasión inusitada a intervalos como dos amantes desesperados y porque no decirlo, súbitamente hambrientos uno de otro.

Cuando pensó que iba a ser un encuentro sexual como muchos otros, anodino y sin ningún significado, se encontraba perdiendo el control, embistiendo como un animal, besándola sin ningún tipo de reservas, disfrutando de su cuerpo, como no lo había hecho con ninguna otra chica nunca jamás. Y para ser una brujita sin experiencia, ella estaba demostrándole ser una mujer ardiente. Entonces Theodore Nott hizo lo que nunca hacia, porque iba en contra de toda la estructura que le había impuesto a su personalidad y a sus acciones, perdió el control, simple y sencillo, se dejó llevar, por esa lujuria recién despertada, que le estaba carcomiendo el corazón y el alma. Siempre se había negado a sentir como hombre, a disfrutar como un hombre, el sexo lo usaba para saciar una necesidad, como comer o dormir, nunca se permitía abandonarse a esa experiencia, siempre la controlaba, siempre sabia que esperar y que no, pero ella, con su descarada inocencia, con su belleza, había derrumbado momentáneamente esa defensa…y se dedicó a disfrutarlo, él…que lo único que hacia en su vida era autoflagelarse tratando de parecerse a una maquina mas que a un ser humano….se embebió en la experiencia de tomar un cuerpo como suyo completamente y de alguna forma entregarse también a ese cuerpo.

Ella no pudo resistirse a esa llama ardiente hecha hombre. No había sabido que esperar nunca de él, pero lo sucedido sin duda no lo habría imaginado jamás No lo amaba, de eso estaba mas que segura, él no la amaba, también tenia la certeza de ello. Pero de alguna manera, algo fluctuaba entre ellos, una especie de energía desconocida, un lazo. Atracción, lujuria, deseo. Se sentía cómoda en sus brazos, se deshacía con cada beso y cada caricia, le gustaba sentirlo dentro de ella. Le gustaba Theo Nott y le gustaba mucho, quizás desde siempre, pero tenían que haber llegado a esa insólita situación para darse cuenta de ello.

-Oh dios…no aguanto mas- gritó ella sintiendo un nudo concentrándose en su vientre cuando él arrecio los movimientos- Oh dios- Theo le estaba taladrando el cuello del útero y ella no pudo soportar mas, se vino con mas fuerza que la vez anterior, su mente se puso en blanco y por un momento sintió que moría, que se desvanecía en una pequeña muerte que la rodeaba y la asfixiaba- AHHHH!!!!!!!

-AHHHH!!!!!- grito él mientras en tres fuertes sacudidas, se derramó sobre ella. Y Theo olvidó todas las precauciones, todo lo que tenía pensado hacer para que ese acto no dejase consecuencias.

Había sido intenso, brillante, poderoso, habían terminado juntos, sincronizados. Theo respiraba con dificultad, esa había sido la mejor cogida de su vida, la única premeditada con alevosía y la única que le había dejado tal satisfacción, que estaba seguro que moriría por hacerlo de nuevo aunque no entendiese claramente el porque, aunque significase su perdición, dejar de lado su autoproclamado control, jugárselo todo por el todo, ella lo miraba casi con adoración, respiraba con dificultad.

Theo dejo sus defensas caer por un rato y yació sobre ella apoyando su cara entre sus senos, ella lo abrazó por un fugaz instante, él subió una mano hasta su pecho y con un dedo empezó a trazar lánguidamente círculos concéntricos sobre un pezón, que respondió irguiéndose orgullosamente ante la caricia. Había descubierto algo, Pansy le gustaba…..mucho…..si se había fijado siempre que era hermosa…..pero no le había prestado gran atención, pero en la cama, esa malcriada insoportable que había ignorado toda su vida, hasta que descubrió algo en ella poderoso que llamaba su atención y servia a sus siniestros planes, su estatus de Slayer, de pronto se convertía en otra cosa, en una mujer para ser amada como mujer, para ser tomada como una mujer.

Pero al final…lo expulso, mató ese sentimiento que había nacido inesperadamente. Lo exilio al rincón mas apartado de su mente. Lo desvirtúo, aplacándolo ferozmente y luego solo pensó que simplemente se había dejado llevar por la intensidad del momento. Lo analizó y lo desechó como siempre que se enfrentaba a un sentimiento desconocido y desde su punto de vista, inútil . Y lo hizo porque no lo entendía, porque era diferente a lo que sentía por Hermione y porque sabía que complicaría su vida. Además, no estaba en sus planes, él no podía cargar con una amante, por muy satisfactoria que esta fuese. Ese acto solo había respondido a un plan, no debía desviarse de su objetivo. Además estaba Hermione….solo Hermione.

Pansy abrió los ojos abruptamente, estaba sentada en un sillón en la sala de juegos de Notthejlm, enseguida llevó sus manos a sus sienes, el dolor de cabeza aun persistía, ese sueño, esos malditos recuerdos que esa habitación había invocado. Él sufriendo por la perdida de su abuela, ella tratando de darle consuelo….luego…esa estúpida noche donde se había enamorado como una tonta para luego ver como su orgullo y su dignidad eran pisoteados. No se había burlado de ella, simplemente el trato había sido ese, una noche, le quitaba su honra y ella jamás seria un objeto apetecible para ningún mortifago, por lo menos como esposa, la idiota había sido ella, estuvo días diciéndoselo a si misma "solo fue una buena cogida, nada mas"…luego…la existencia del niño y todo lo que sucedió después. Quería despreciar a Theo, alguna parte de ella lo hacia pero la otra parte de su corazón ..todavía...

Pansy suspiró y miró a su lado, Hermione Granger permanecía dormida, con su varita agarrada fuertemente entre sus dedos. No la inquietó, tampoco la sorprendió, ella también había dormido varita en mano. Se estiró un poco y vio la masa informe que palpitaba a unos metros de ella. De nuevo sintió un escalofrío recorriéndole la columna vertebral. Merlín Santo, era lo mas increíble que ella hubiese presenciado nunca.

Pansy trató de desenredarse el cabello en vano, dejó salir otro suspiro y bebió de un vaso que tenia en la mesa ratona al lado del sofá. Agua…nada mas que agua…en esa maldita casa no había ni una gota de alcohol para hacerle todo mas llevadero. La situación era una locura, si le hubiesen dicho alguna vez que ella dormiría en una silla al lado de Hermione Granger aguardando que Theo o lo que fuera que fuese, finalmente despertara…jamás lo hubiese creído. Gracias a Dios, ella era quien era y Granger también, dos tipas con los ovarios bien colocados. La sucesión de eventos había sido sobrenatural e ilógica. Después de salir de San Mungo con Max, ella lo había llevado al único lugar donde sabia que el ejercito negro no se atrevería a dañarlo, a la Abadía de Glastonbury.

Su tío, Augustus Nott recibió al niño encantado, después de todo, era el hijo de sus dos sobrinos nietos, el último vastago Nott, aunque no llevase el apellido, había conversado una hora con el honorable anciano, explicándole parte de la situación, increíblemente el viejo monje entendió todo, sabia lo de los Slayers y le comentó que estos eran frecuentes en la familia Nott, aunque no habia habido uno entre ellos desde hacia quinientos años al menos, gustoso se encargaría de proteger a Max, el Ejercito Negro jamas osaria aparecerse en tierra sagrada, por su vida no dejaría a Max salir de Glastonbury bajo ninguna circunstancia, pero también expresó preocupación sobre ella. Pansy le ocultó deliberadamente el regreso de Theo de la muerte, si es que podía llamarse regreso, le aseguró a su anciano tío que estaría bien, después de todo, ella era una Slayer y tenia una espada. Max hizo mohín, se pegó a sus faldas llorando, Pansy hizo de tripas corazón, lo mas difícil que había hecho en la vida, era dejar a su pequeño mocoso en manos de otros, le dejó a Topsye también para que no se sintiera solo y prometió visitarlo con frecuencia, solo era una separación temporal le dijo, con el corazón oprimido lo abrazó y lo dejó en el monasterio.

Inmediatamente acudió a Notthejlm, el hogar ancestral de Theo en Bristol y espero durante doce horas hasta que él finalmente llegó, preocupado y furioso, le comentó de la pelea con Draco Malfoy y le dijo que debían esperar al día siguiente para sacar a Hermione Granger de San Mungo, puesto que los aurores tenían vigilancia constante. Pansy fue a dormir a las antiguas habitaciones de su abuela, Theo simplemente se quedó en la sala, al despertar en la mañana ella sintió una inquietud extraña, lo llamó y no apareció, fue a la sala y entonces…..el horror y la incertidumbre le hicieron frente.

No podía describir con exactitud lo que tenia frente a ella, había visto muchas cosas espeluznantes en su vida, pero nada jamás la preparo para ver esa especie de capullo envolviendo lo que sabia era el cuerpo de Nott, podía ver sus huesos a través de la infame membrana del capullo, el cual era transparente o casi transparente ese dia, luego se oscureció y se lleno de vasos sanguíneos. Se atrevió tocarlo, percibio su contextura blanda y pegajosa, lo sintió latiendo, como si fuese un ser viviente. Fuese lo que fuese, envolvía a Nott, esperó horas sentada frente a esa cosa, sin comer, incluso casi sin respirar, el aliento se atoraba en sus pulmones y tenia miedo…..mucho miedo.

Después de siete días, viendo que el capullo crecía y que se había oscurecido, ocultado la figura de quien sabia era Nott, fue que decidió buscar a Hermione Granger. Fue difícil convencerla era cierto, pero cuando ella se enfrentó a ese horror, lográndose sobreponer a la visión de esa cosa asquerosa y tratando de analizarlo de manera científica, Pansy supo que habia tomado la decisión correcta, si había alguien quien podía ayudarla era Hermione Granger, aquella mujer que sabia era el amor imposible del único hombre que alguna vez había amado en silencio y sin esperanzas, el padre de su hijo. Ese al que insultaba a viva voz frente a todo el que quisiese escucharla, incluyéndolo, pero que aun lograba sacarle agónicos latidos a su herido corazón.

Ahora, ellas dos, luego de estar sentadas discutiendo el asunto por veinticuatro horas, esperaban silenciosamente para ver el desarrollo de los acontecimientos.

El capullo se removió entonces y Pansy dio un salto, enseguida fue hacia donde estaba Hermione.

-Despierta- le dijo agitando sus hombros- maldita sea, despierta.

-¿Que sucede?- dijo Hermione desperezándose, se habían quedado las dos dormidas de puro agotamiento, no había sido su intención, pero al final el cansancio habia podido mas que cualquier otra cosa.

-Esa cosa se movió- dijo Pansy en voz baja, Hermione tomó con fuerza su varita y se levanto del sillón. Observó con asco el capullo y este empezó a removerse.

-Creo que es cierto- dijo Hermione en voz baja- es hora de sacarlo de allí. ¿Dónde esta tu espada?- preguntó.

-En un cinto en mi cintura- dijo Pansy sin estar muy segura de la intensión de la pregunta. No sabia habia odiado al Nott del pasado, mas bien estaba segura de que era algo así como odio-amor-despreció pero el Nott fantasma no le gustaba para nada, era antinatural, totalmente- ¿Piensas que lograría atravesarlo con ella? No se, después de todo lo que ha pasado, no estoy segura y no quiero intentarlo, necesitamos a Theo, solo lo destruiría en caso necesario. Sin él estamos perdidas con lo de los Artefactos, tú misma me lo dijiste, te ha estado ocultado cosas.

-Es solo precaución- contestó Hermione- solo eso- mientras tanto fue acercándose al capullo, intentó tocarlo pero este se removió de nuevo, ella se echo para atrás- Diablos.

-Quédate aquí- dijo Pansy jalándola por el brazo hasta ella. Era cómico pensar que en un día, habían hecho buenas migas, las dos tenían personalidades muy parecidas, eran aguerridas y decididas. Si bien Hermione era muy seria, callada y algo distante y Pansy irónica, practica y a veces con un sentido del humor bien negro- Esperemos.

Después de tres respiraciones consecutivas, la superficie del capullo empezó a resquebrajarse, un olor acido y penetrante envolvió la estancia, Hermione tosió y Pansy arrugó la nariz.

Entonces la superficie se agrieto del todo y una mano humana salio de su interior, las dos brujas contuvieron el aliento.

-Es él- dijo Pansy con temor- es él.

-Eso no lo sabemos- dijo Hermione tratando de controlar los temblores de su cuerpo.

Poco a poco, rompiendo el capullo como si fuese el cascaron de un huevo una figura humana envuelta en una membrana empezó a hacer aparición. Ninguna de ella se movió, Hermione podía distinguir una figura humana muy pálida, con muchos tatuajes en su cuerpo.

-Es Theo- confirmó Pansy con alivio, era una locura pero habia llegado a pensar que cualquier cosa o mounstro saldría de ese capullo. Ver la figura de Nott representaba ciertamente un alivio.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó Hermione, la oscuridad de la habitación y el hecho de que ese ser estuviese cubierto con la membrana y babas lo hacían imposible de distinguir.

-Los tatuajes- contestó Pansy luego la miró inquisidoramente- ¿Nunca lo has visto desnudo? Theo tiene el cuerpo cubierto de tatuajes, runas antiguas y otras cosas, nunca supe lo que significaban. Deberias saberlo, no son solo las manos, es todo el cuerpo ¿ No se supone que estaban juntos, que eras su amante escondida o algo asi?

-Yo nunca fui su amante y nunca lo he visto sin ropa- dijo Hermione secamente- esos tatuajes me parecen conocidos, creo que son iguales a los de sus manos. ¿Tú lo has visto desnudo?

-Es mi primo-contestó Pansy rapidamente con lo primero que se le vino en mente. Lo hizo por orgullo, ¿Qué contar acerca de su experiencia con Theo? Que se había acostado con él e ilusionado como una tonta para que después él la ignorase completamente como mujer, ni de broma contaría algo así, ademas a lo pasado pisado- nos bañaban juntos cuando éramos bebés..

-No creo que Theo tuviese esos tatuajes cuando era un bebé y dudo que alguna vez los hayan bañado juntos de niños- contestó resuelta Hermione.

Pansy no contestó y Hermione no siguió insistiendo en el asunto, pero algo la intrigaba, la actitud de Pansy respecto a Theodore era de una declarada antipatía, en apariencia al menos, pero en el fondo lucia preocupada y eso a ella le daba mala espina. Esa no era una relación ni entre primos ni entre camaradazas, ni nada en realidad, al parecer eran como el agua y el aceite, odio y antipatía en la superficie, pero Theo había corrido junto a Pansy, cuando ella desapareció buscando el artefacto, había ayudado a su hijo y la había llevado hasta su casa, cuando pensó que Theo no buscaría otro aliado en el asunto de los Artefactos Infernales, se aparecía con Pansy, aunque fuese con la excusa de que era un Slayer. Por otro lado Pansy habia corrido a buscarla cuando él se había transformado en ese capullo de carne y huesos, muy asustada y muy preocupada. Hermione no era tonta y su mente procesaba los detalles aparentemente sin conexión, esos dos guardaban un secreto más allá de su relación con los mortifagos, los artefactos y los slayers. Ella lo descubriría, estaba harta de mentiras…sobre todo de las mentiras de Theo Nott.

El ser salio del capullo completamente y empezó a desprender de su cuerpo la membrana que lo recubría, finalmente lo logró, no sin dificultad, salió del capullo que rezumada un liquido apestoso y sanguinolento, se giró y entonces Hermione distinguió la cara de Nott, la original, no mas la mascara de muerte con la que había regresado, su mirada se encontró con la de él y entonces Theo avanzó unos pasos para caer torpemente sobre el suelo de rodillas. Hermione dio un respingo al verlo totalmente desnudo, la primera vez que lo observaba de esa forma. Él era hermoso, todo él, cautivadoramente hermoso y jodido de la cabeza también.

Las dos mujeres corrieron raudas a socorrerlo, sin en ningún momento soltar sus varitas, Pansy lo jalaba de un brazo, mientras Hermione le apartaba el cabello de la cara. Theo tomó aire varias veces.

-Theo- dijo Hermione tomándole el rostro con las manos- Theo…soy yo.

-Se …quien eres- dijo él con voz ahogada- ¿Qué ha sucedido? Me siento extraño, estoy mareado.

Hermione tocó su cara y luego sus hombros, sintió la piel caliente y su corazón palpitando en su pecho. Estaba vivo…..vivo….y sabia que era por el artefacto infernal. Estaba espantada. Ciertamente que él muriese le había golpeado el corazón, lo había amado, de alguna forma todavía lo seguía queriendo, pero lo hecho… hecho estaba y los muertos en sus tumbas debían quedarse, Theo había construido su vida a base de nefastas decisiones, cuando tuvo que elegir el camino del amor y el perdón no lo hizo, si había algún culpable era él, ella no era responsable…de seguro que no lo era. Toda su historia fue penosa, pero era eso la historia, el pasado. Él no debía haber vuelto bajo ninguna circunstancia y allí estaba. Si pensó que no podía haber mas confusión en su vida, de nuevo estaba equivocada. Theo habia regresado finalmente en carne y hueso, de nuevo un hombre….el hombre que le había jurado amor, el hombre que puso en peligro a todos con el asunto de los Artefactos infernales, el hombre que tenia que ayudarla a destruir esos artefactos.

-Draco Malfoy activo el tercer artefacto- dijo ella con voz ahogada. Ahora si estaba asustada en serio….esos objetos eran lo mas poderoso que había visto… regresaban a los muertos…lo hacían- creo que eso hizo….que volvieras. Quizás con ayuda del Horrocrux puesto que todos no están activados aun. Tesla me lo dijo, se hacen mas fuerte a medida que cada uno suma su poder al otro. Has regresado ...vivo.

-He regresado hecho una mierda- masculló Theodore malhumorado bajando su cabeza y cerrando los ojos, estaba de rodillas, completamente desnudo, con Hermione frente a él y Pansy a su lado sin tocarlo ya de ninguna manera-me duele todo, tengo fiebre, no tengo fuerzas y mi vista esta borrosa. ¿Donde está Pansy?

-Soy yo imbécil- dijo ella- la que estaba tratando de que levantases tu apestoso cuerpo del suelo…pero me di por vencida…eres mas pesado muerto que vivo…o será al revés. .

-Si ….bella…..esa eres tú- dijo Theo carcajeándose un poco, tosiendo al mismo tiempo- amable y delicada comigo como siempre. Debo felicitarte una vez mas, lo hiciste bien, sacaste a Hermione de San Mungo, superaste mis expectativas.

-Ese era el plan Theo- dijo Pansy secamente- teníamos que buscarla, solo que tú estabas ocupado regenerándote, así que como es la costumbre, yo terminé haciendo el trabajo sucio. Misión cumplida, Granger está aquí y tú al parecer, estas de nuevo vivo.

-Theo- dijo Hermione con apremio- necesitamos hablar.

-No- dijo él – necesito comer….quiero comer….después hablaremos todo lo que quieras- levantó el rostro -¿El niño…Maximilian?

-A salvo por los momentos- dijo ella- en Glastonbury, con el tío Augustus. He recibido mensaje de él esta mañana, está mortalmente aburrido pero seguro.

-Perfecto- dijo Theo visiblemente aliviado- Necesito algo de comida

Hermione de alguna forma estaba furiosa, quería respuestas, Theo le estaba dando evasivas como siempre y además ¿Por qué preguntaba por ese niño?

-Lo que necesitas urgentemente es un baño- dijo Hermione, luego se levantó del suelo. Entre las dos mujeres lograron incorporar a Theo. Caminaron lentamente hasta su habitación. Pansy lo ayudo a meterse en la tina y luego abrió la llave de agua fría. Theo levantó el rostro para que el agua lo limpiase de la inmundicia. Pansy revisó los estantes, consiguiendo jabón, champú, unas toallas y unas tijeras. Hermione se sorprendió que llevase todo con la mas absoluta calma, pero luego se dio cuenta que las manos de ella temblaban. Theo no decía absolutamente nada, pero lo observó mirando fijamente a Pansy, todos sus movimientos, sus gestos, no habia odio ni desprecio en esa mirada, solo intensidad. Hermione se sintió como una intrusa de pronto. Ellos dos compartían una especie de complicidad en la cual ella no estaba ni invitada ni incluida.

Pansy se detuvo de insofacto en medio del baño, miró a Hermione y vio la expresión de su rostro. No estaba celosa de ella, por lo menos, no tanto como esperaba. Después de todo, que culpa tenia Hermione Granger de que Theo la hubiese preferido en lugar de ella. Ninguna. Pansy era práctica y bien lógica. En ese momento su prioridad era Max, ninguna otra cosa. .

-Si quieres voy a preparar algo de comida mientras tú lo vigilas- dijo ella.

-No necesito que me vigilen- dijo Theo con voz débil- no voy a matar a nadie. No por ahora y no sin una buena razón.

-No discutas- le dijo Hermione-tú no mataras a nadie si puedo evitarlo, además alguien tiene que ayudarte, estas demasiado débil, puedes caerte y matarte otra vez- Theo bufó.

-Como si fuese posible- contesto él- digo, morirme, no con esos artefactos funcionado- sentia la mirada de Hermione taladrandolo, seguro que ella queria respuestas, él también queria respuestas. Draco Malfoy era un bocado dificil de tragar, ella...ella..ella estaba enredada con él y eso lo enfurecia, se habia peleado con él porque estaba enfermo de celos. Pero lo que realmente lo desconcertaba era Pansy...ella siempre ponia su paciencia al limite, siempre se sentia como las furias con ella cerca, descolocado, molesto, incomodo...aun asi...a pesar de todo, en ese momento, era al revés, en ese instante, de alguna manera era ella y no Hermione quien lograba aplacarlo, su molestia con Hermione habia cedido, su rabia y sus celos también. Su precensia lo tranquilizaba de alguna manera...Pansy lo conocia..sabia que esperar de él, se sentia extraño vivo otra vez, necesitaba urgentemente algo que le diera estabilidad y Pansy, quien conocia lo peor de él y que nunca se sorprenderia de nada, era lo unico que queria en ese momento para que estuviese cerca de él. No se mostraria debil frente a Hermione, su amor propio no se lo permitia, pero Pansy...ella era harina de otro costal.

-Te dejare con él- dijo Pansy, quien necesitaba salir de allí a como de lugar. Seguía espantada, no tanto por el hecho de que Theo hubiese recobrado forma, la forma que le era familiar, sino por el hecho de que no quería enfrentarse de nuevo a confusos y sórdidos sentimientos. Y no tenia nada que ver con el hecho de que el fantasma habia sido horrible y ahora Theo era la estatua griega que siempre habia sido, no era eso, era que ahora Theo era humano.

-No- exclamó Hermione, quien intuyó que no era buen momento para hablar con Theo, puesto que él no estaba en condiciones de enfrentarse con ella a nivel dialectico. Además también tenia todos sus emociones revueltas- Quédate, lo dijiste, lo conoces mejor que yo, es decir, bueno ya sabes...seria muy incomodo para mi.

-Bien- dijo Pansy y fue a inclinarse al lado de la bañera, para ayudar a Theo en su aseo personal. Hermione cerró la puerta tras de si.

-No vayas a jalarme el cabello- dijo Theo mientras ella le echaba champú encima.

-Que lastima- dijo Pansy con sorna- eso era justamente lo que pretendía hacer, tirarte del cabello hasta dejarte calvo por idiota. ¿Es que te cuesta ser amable con ella? Debiste pedirle que se quedase contigo, ¿No es que siempre ha sido el amor de tu vida o algo asi? eres un insensible Theodore, aunque no se porque te lo digo, lo sabes mejor que yo.

-No la quiero cerca de mi ahora, estoy hecho un asco, ademas.....en fin, no es necesario que estés aquí- dijo él bajando su rostro, mientras ella le lavaba el cabello- tú no quieres estar aquí. Puedo arreglármelas solos.

-Tú no puedes ni mantenerte en pie, así que no hables tonterías. Es cierto, yo no quiero estar aquí ayudándote- dijo ella- pero no veo otra forma. Necesito que te recuperes, Max depende de ello.

-Pansy- dijo él luego de un rato.

-¿Qué?- pregunto ella distraída tratando de deshacer los nudos en el cabello de Theo que le llegaba a los hombros. Era buena idea haber pensado en las tijeras, sino se desenredaba, lo cortaria.

-Gracias por buscar a Hermione- dijo Theo-gracias por quedarte y gracias por….Maximilian.

-¿Dónde se fue el maldito mortifago? ¿Quién es este hombre tan educado y amable?- Theo gruño molesto, ella rió de pronto- Eso es todo un acontecimiento- dijo Pansy- la muerte te ha sentado de maravillas Theo, ahora eres un hombre agradecido. Esperemos que te dure el buen humor.

-¿Siempre tenemos que discutir por todo?- dijo él-Te hace falta un marido, siempre te lo he dicho, te curaria del ocio y mejoraria tu humor, marido, niños de quien ocuparse, esas cosas, a ti te gustaria ser ama de casa, lo se.

Las manos de Pansy temblaron un momento..solo una fracción de segundo. Esa era otra de las cosas que no soportaba, casi al terminar la guerra, Theo habia insistido en que buscase una persona, alguién honorable para encargarse de ella. No se engañaba, él no reconoció a Max como suyo publicamente, desmemorió a todo el mundo para que no recordasen esa infame noche de la concepción del niño, no se habia acercado a su hijo ni de casualidad, pero lo habia protegido con fiereza, a su manera, escondiendolo de todo en ese guerra, estaba consciente de ello y por eso lo respetaba, por proteger al niño, aun cuando no demostrase quererlo abiertamente, del resto de su actitud, pasaba con gusto. Cuando Theo empezó a ponerse necio con el tema de que buscase una pareja, era como si hubiese estado consciente de que él no estaria mas, deseaba que ella consiguiese una persona fuerte, un mago diestro para ella y que tambien cuidase a Max. Una pregunta rondó en su cerebro, ¿Seria que en algun momento Theo habia consciente del momento de su muerte?

-No necesito un marido, es precisamente por eso que terminé haciendo ese horrible acuerdo contigo, recuerdas, me sacaste un prospecto de marido horrible de encima.Y para colmo, evaporaste mi confianza en el genero masculino.

-Mulciber no era una buena pieza, te merecias algo mejor- dijo Theo- Si hubiese sido otro, otro gallo hubiese cantado. No quiero discutir mas.

-Siempre hemos peleado- dijo ella- de alguna u otra forma, es por asi decirlo, nuestra dinamica ¿Porque habria de cambiar? Theodore, la gente cosecha lo que siembra.

-Pansy- dijo Theo- te tengo una mala noticia...nunca me gustó pelear contigo. Solo era un mal necesario.

-Todo para ti- dijo ella encogiendose de hombros y suspirando-Todo para ti Theodore, es un mal necesario.

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