Disclamer; personajes de JK Rowling
Hola, se que prometí Dramione, pero es que el capitulo se hizo excesivamente largo. En fin, los dejo con la canción "Eternity" de Zero 7, perteneciente al soundtrack de la película Blue Crush.
Los Artefactos Infernales
Titulo II El Mecanismo Terrenal
Capitulo 19 La inocencia es mi nuevo mejor amigo.
-Mi madre no debe saber nuestro propósito- Draco deambulaba con Snape y Bellatrix Lestrange por uno de los anchos corredores de Malfoy Manor, el piso de mármol negro reflejaba a las tres figuras que caminaban con lentitud. Como toda la casa, esos pasillos derrochaban opulencia, clase y distinción, alfombras caras, muebles valiosísimos. Las paredes estaban repletas de obras de arte tanto muggles como mágicas, muchas de ellas trofeos de guerra, logradas en mas de doscientos años de saqueo sistemático de parte de los Malfoy´s en cuanta guerra muggle o mágica que hubiesen participado. Ellos siempre se quedaban con su parte del botín, eso era un hecho. Quizás Draco no fuese ajeno a la codicia de sus antepasados, solo que él, no estaba interesado de alguna forma en objetos materiales. Su mente y sus deseos estaban dirigidos a una sola cosa.
-Mi hermana siempre ha sido una pesada y siempre se pone en medio- dijo Bellatrix Lestrange, cuando pasó delante de un espejo con marco dorado se detuvo y se echó un vistazo. Sus cabellos negros desordenados alrededor de su cara, le daban esa aura salvaje de la cual estaba orgullosa, sin embargo le desagradaron las arrugas en el contorno de sus ojos grises. Alguna vez había sido la más hermosa de las hermanas Black, la mujer mas deseada del mundo mágico, pero el tiempo y muchos años encarcelada en Azkaban, habían convertido esa belleza en cenizas. Apartó la mirada de su reflejo molesta. Lejos estaba Bellatrix de reconocer que no eran los años, ni las penurias lo que habían ensombrecido su imagen, era la maldad que llevaba en las venas, que salía a la superficie. Maldad y locura.
-Narcissa es la mujer mas coherente que he conocido en la vida-dijo Snape- ella ha levantado el honor familiar. Reconozco que Draco tiene razón, si algo llegase a fallar en esta aventura, ella debe quedar libre de culpas.
-A mi me parece que no deberíamos perder mas el tiempo- Bellatrix frunció el ceño mientras hablaba, sin duda se le estaba ocurriendo una idea-Deberíamos obtener un modo una forma de que Granger se saliese del medio. Algo que la distrajese.
-No hay forma, ya lo intente de cualquier modo posible. Ella me seguirá como un perro a donde quiera que yo vaya e intentara detenerme- dijo Draco apretando los labios. Ni loco le confesaría a su tía que estaba enamorado de Hermione Granger, pero había hecho publico casi todo lo que había ocurrido en los tres viajes temporales que había hecho, y también su deseo de apartar a la mujer, después de todo, era comprensible no querer pelear con ella de ninguna forma para obtener los artefactos, una conducta de supervivencia totalmente comprensible de parte de un Slytherin. Pero por otro lado, Bellatrix Lestrange destacaba por dos cosas, su locura pero también su excepcional inteligencia, así que finalmente decidió incluirla en el proceso de toma de decisiones, puesto que la búsqueda del paradero de los artefactos en el tiempo actual estaba en punto muerto- y todavía nos queda el otro asunto.
-Theodore Nott- dijo en un murmullo Bellatrix, luego miró a su sobrino- Sabes el antiguo dicho, mientras mas grandes mas duro caen.
-Esa es mi esperanza- dijo Draco, su mirada se ensombreció- ¿Qué tienes en mente?
Bella sonrío, Snape la miró con expresión dubitativa y Draco sintió como se le achinaba la piel. Esa sonrisa lobuna era verdaderamente escalofriante. Cuando Bellatrix Lestrange se enteró del regreso de Theodore Nott, les dio a entender a todos que no la sorprendía para nada, después de todo era un mago oscuro de la talla de Lord Voldemort. Draco se enfureció como era de esperar pero algo lo inquieto, Bella no ofrecía elogios por nada, así que sin duda Theodore Nott no era algo que él pudiese subestimar con facilidad.
-Si distraemos a Granger- dijo ella- distraemos a Nott. Él besaba el suelo por donde ella caminaba cuando vivía. Estuvo enamorado una vez y sin duda, fantasma o lo que sea que sea, no habrá olvidado sus sentimientos.
-De hecho- Draco apretó sus puños con fuerza. Su rostro pétreo escondió los millones de sentimientos que tenia respecto a ese hombre, pero el mas dominante era unos terribles celos que le carcomían el alma- Yo creo honestamente que no lo ha olvidado.
-Ah- dijo ella- entonces tenemos la solución. Propongo un canje por el famoso giratiempo, haremos una oferta que ella no podrá resistir y él no se negaría a una petición de Granger.
-¿Es posible?- pregunto Snape- ¿De que se trata?
-Es mi plan- contestó Bella taimadamente- si te lo digo, puede que me traigas mala suerte.
-Bah- exclamó Snape- eso es una tontería.
-Estoy seguro de que no quiero saber de que se trata-dijo Draco- pero ¿Funcionará?
-Si- esta vez Bellatrix estaba paladeando el sabor de la venganza en su boca. Mejor idea que esa que se le había ocurrido, ninguna. Era un hecho, a ella le gustaba jugar con sus victimas como un gato con la comida- Pero no es conveniente enfrentarnos en batalla con ellos, simplemente haremos un trato que ellos tendrán que aceptar y honrar. Luego de eso, tendrás el camino despejado para activar los otros artefactos- "Y yo obtendré mi justa venganza sobre Hermione Granger, Harry Potter y Ron Weasley. Mi sobrino me protegerá, puesto que nada hay más importante para Draco que los Artefactos Infernales, terminará aceptando cualquier cosa que le permita llegar a ellos sin trabas. Además, tiene un arma que puede destruir a Theo Nott, pero no, no habrá pelea….el buen Theo todavía me puede ser útil de alguna forma, nadie…absolutamente nadie…deja de ser un mortifago". Bella en su delirio, no se daba cuenta que Theo Nott jamás uniría fuerzas con ella…pero del resto estaba completamente en lo cierto, ella tenia la manera de vengarse del Trío Dorado.
Draco miró duramente a su tía, Snape se llevó una mano a su barbilla y dio unos pasos de un lado a otro, pensativo.
-No pondrás un dedo encima a Hermione Granger- dijo Draco en tono de advertencia levantando su mano frente la cara de su tía- No la atacaras bajo ninguna circunstancia. Si lo haces, yo te arrancaré el corazón con mis propias manos.
-No pretendo hacerle daño físicamente- dijo Bella devolviéndole la mirada ¿Qué diablos le pasaba a Draco con esa mujer?, dio un suspiro, después se encargaría de descubrirlo pero ahora lo mas importante- recuerda, estoy sujeta a ti por un juramente, debo cumplir tus ordenes. Por un tiempo, tú eres mi jefe….pequeño Draco.
-Bien- dijo Draco dándole la espalda a su tía. La detestaba, pero era un mortifago formidable, si le ofrecía dejarle el camino libre para buscar los artefactos y lograr que Hermione les diese el giratiempo, tendría que confiar en ella. Otra virtud de Bellatrix Lestrange era su precisión quirúrgica, había prometido no matar a Hermione y lo cumpliría. Bella solo había fallado una vez en toda su vida, y fue cuando él mismo había mentido sobre Hermione en esa casa hacia mas de diez años cuando habían sido apresados, ella, Weasley y Potter, era su única falta en la guerra pero técnicamente, no había sido su culpa, Bellatrix Lestrange era uno de los mortifagos mas formidables que habían existido. Si ella hubiese estado en la batalla final contra Voldemort, quizás…quizás…A Draco se le enfriaron los pensamientos. "Gracias a Dios no estuvo allí"- Hazlo.
-Hecho- dijo la mujer mientras reía a carcajadas y daba vueltas sobre si misma. Estaba desbordante de felicidad. Había esperado mucho tiempo para definitivamente ver algo de acción y ahora tendría la oportunidad. La muerte……….no es lo peor que le puede pasar a un ser humano. El remordimiento de consciencia por perder a lo que amas es mucho mejor.
Snape fue detrás de Draco, dejando solo a Bella con su ataque de euforia, ambos hombres bajaron la gran escalera del vestíbulo de Malfoy Manor.
-No me gusta que le sueltes la correa a Bella- dijo Snape- ella es impredecible.
-Por eso mismo- dijo Draco- tú vas a seguirla.
Ambos hombres se detuvieron en los escalones, Snape cruzó los brazos sobre su pecho y meneo la cabeza de un lado al otro, no le gustaba la idea, por supuesto que de ninguna manera le atraía ir detrás de Bella y evitar que hiciese algo repugnante. Draco lo enfrentó.
-Quiero ese maldito giratiempo y lo obtendré- dijo Draco con tensa calma- deseo ver a Hermione Granger fuera de esto y lo lograré y por ultimo, quiero a Theo Nott retorciéndose en las llamas del infierno y haré que suceda a costa de lo que sea. Tú has fallado proporcionándome un plan, Bella puede hacer casi cualquier cosa y hacerla de acuerdo al plan. Síguela y no dejes que se le pase la mano. No deseo que asesine a nadie, no sin una buena razón.
-Lo lamentaras- dijo Snape-estoy seguro.
-La historia de mi vida es esa, un continuo lamento- dijo Draco bajando las escaleras de mal humor- pero una mala decisión es preferible a ninguna. No confío completamente en ella ni tampoco en ti, menos confío en mi mismo pero no puedo estar más tiempo con las manos quietas, necesito activar el cuarto artefacto y Hermione no debe seguirme esta vez. Que Bella sea la que me saque del atolladero solo demuestra lo desesperado de la situación.
Snape vio la figura de Draco perderse a través de la puerta de la biblioteca y escuchó el portazo finalmente. Lo mejor era dejar al chico solo cuando estaba furioso. Se quedó en las escaleras y vio un busto del emperador romano Calígula que coronaba el inicio del pasamanos, de pronto sintió que la estatua lo miraba burlón.
-¿Qué me miras?- dijo Snape acercándose al busto de mármol- Tú, "Botitas"- dijo con saña mofándose del apodo del emperador, luego se sonrío- aunque debo reconocerte algo. A ti no te tembló la mano para hacer lo que tenias que hacer ¿Cierto? Secuestraste y mantuviste cautivos a las familias de todos los senadores para evitar una revuelta. Mataste a quien se te atravesó en el camino y lograste mantener el poder, aunque fuese por solo siete años, no hubo ningún emperador más sanguinario que tú…ni tampoco más inteligente…aunque fueses un sádico demente- Snape volvió a acariciarse la barbilla pensativo. De pronto una chispa encendió su cerebro. Ya sabía lo que se proponia hacer Bellatrix Lestrange
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Pansy entró por la puerta de la cocina con gesto de preocupación, había pasado cerca de una hora ayudando a Theo y él ya estaba mucho mas repuesto, sacando a relucir la faceta mas obstinada de su personalidad, insistió tanto, que Pansy tuvo que devolverle no sin reticencias su varita, la que le había quitado a Max antes de llevarlo a Glastombury, de ahí parte de su nerviosismo, tener a Theo bien vivo frente a ella era motivo de zozobra, pero de paso vivo y armado, ciertamente era para crisparle los nervios.
Ella no olvidaba quien era Theo Nott, pero no se devanaba los sesos (a diferencia de otros) intentando justificarlo o culparlo, había sido un mortifago, igual que ella, ambos tendrían que cargar eternamente con las consecuencias de sus actos, no le tenia miedo pero si sentía cautela, ella sabia perfectamente de lo él que era capaz de hacer con una varita en las manos. Además el muy maldito se había aprovechado de su superioridad física para quitársela. Por un momento ella se sonrojó, se habían peleado, era cierto pero de una manera muy distinta a como solían hacerlo. El color de las mejillas le duró hasta que recordó que no debía darle mas vueltas de las necesarias a esos asuntos intrascendentales, enseguida adoptó su expresión hosca de costumbre y empezó a convencerse a si misma que todo lo que había sucedido era una pelea por la posesión de una varita, mas nada. Al introducirse en la amplia cocina de Nottheljm, se detuvo un momento, le hizo unas señas con las manos a Hermione quien estaba sirviendo unas viandas, ella la miró intrigada.
-¿Qué pasa?- preguntó Hermione mientras colocaba unos platos en la angosta mesa de madera. Le había costado un poco conseguir la vajilla, estaba bien escondida en uno de los altos armarios que rodeaban la estancia, por lo cual dedujo que la cocina nunca era utilizada. No le extrañaba, sabia desde hacia años la extraña relación entre Theo y la comida, nunca logró explicarse como diablos era que tenia una constitución física tan excelente si odiaba comer. No había ninguna duda, Theo era el rey de los lunáticos.
-Tuve que darle su varita- dijo Pansy cruzándose de brazos completamente derrotada, ellas habían quedado en no darle la varita antes de saber a ciencia cierta si había despertado medianamente coherente- mas bien me la quitó a la fuerza.
-¡En serio!- contestó Hermione- vaya, pero ¿Él se atrevió a hacerte daño?
-Eso no fue exactamente lo que sucedió- contestó Pansy con una tosecita de circunstancias-pero no dudes que podría hacerlo si quisiese, sin dudarlo un segundo.
-¿De que hablan?-Theo entró en la cocina y enseguida su estampa dominó toda la estancia, su estatura era considerable, era el rasgo más distintivo de su cuerpo. Era muy alto, quizás mas de un metro noventa, también era corpulento sin llegar a la robustez, más bien con musculatura definida. Su cabello, ahora mucho mas corto de cómo lo había llevado años atrás, estaba húmedo y algunas gotas de agua caían sobre su ropa. Vestía una camiseta blanco y unos jeans, estaba descalzo. Tenia buen aspecto, lucia saludable sin embargo su piel estaba muy pálida, lo cual hacia un gran contraste con los tatuajes de runas que adornaban sus brazos. Hermione no evitó que sus ojos se fueran contra su voluntad hacia él. Ese era el Theo que recordaba, adusto, imponente y con la mirada más dura que había visto en un ser humano. Ojos que analizaban todo a profundidad, que desnudaban consciencia e imponían su voluntad.
-¿Amenazaste a Pansy si ella no te entregaba la varita?- preguntó Hermione colocando sus brazos en jarra.
-Es mi varita, es justo que me la devolviese- dijo Theo quien se quedó de pie en la entrada mirando fijamente a Hermione. Por un fugaz momento sonrió, esa era la chica que recordaba, la que no tenia reparos en defender a todos de alguna injusticia. No había amenazado exactamente a Pansy, mas bien los dos se habían engarzado en una pelea cuerpo a cuerpo sobre el piso, él desnudo y ella tratando desesperadamente de quitárselo de encima, rodaron por toda la habitación hasta que él logró recuperar su maldita varita, que ella tenia escondida en su chaqueta, en realidad no le había hecho ningún daño, mas bien en algún momento, un fugaz instante…incluso llegó a excitarse peleando con ella, sometiéndola, sintiendo su cuerpo pegado al suyo, moviéndose, rozando su…... Theo enderezó su cuerpo abruptamente ¿En qué diablos estaba pensando? Él no iba a emocionarse por pelear con una mujer indefensa o ¿si?
-Seria bueno que hablásemos y que dejases de comportarte como un energúmeno- exclamó Hermione – tenemos mucho trabajo que hacer, nos quedan dos artefactos infernales.
-Estoy totalmente de acuerdo- contestó Theo luego miró a Pansy quien estaba apoyada en una de las paredes de la cocina observando la conversación, decidió mostrarle su faceta amable y educada, no la autoritaria- quisiera que nos acompañaras, por favor.
Hizo el esfuerzo y quedó en nada, igual sonó como una orden. Pansy bufó y rodó los ojos, ya era suficientemente incomodo tener que soportar a Theo y a Hermione juntos, apartando el hecho de que odiaba sentirse controlada por él, había aceptado obedecer sus ordenes, pero eso no incluía sus preferencias a la hora de la cena, descruzó los brazos, rápidamente fue hasta la mesa que ya estaba servida, recogió un vaso lleno de jugo de calabaza y un plato que ya tenia un sándwich de pavo sobre su fondo y se apresuró a salir de la cocina. Theo y Hermione la miraron un poco confusos.
-¿A dónde vas?- preguntó Theo con curiosidad.
-A comer- dijo ella-en la biblioteca, tu sola presencia revuelve mi estomago. Además creo que ustedes dos tienen mucho que hablar y formularan un buen plan, conociéndote como te conozco, uno sugerido por ti. Cuando se pongan de acuerdo me avisan- luego se detuvo en la puerta de la cocina y se giró sobre sus pies. Con el movimiento su cabello se abrió en abanico dándole un aire etéreo a su imagen.
Theo pestañeo un poco al verla, fue como si ella se hubiese girado en cámara lenta, de pronto observaba y le interesaban unos detalles que tenia años pasando por alto, ella llevaba su cabello suelto hasta media espalda, negro, liso, un cabello que él sabia sedoso al tacto, algunos mechones le caían sobre la cara, ocultando su rostro a medias, sus ojos azules brillaban y sus labios eran rosa pálido, sus facciones eran armónicas, perfectas, era un mujer atractiva para que negárselo, una hermosa chica que había sido suya, completamente suya, aunque por una sola vez. Theo se sintió estremecido por esos recuerdos y meneo la cabeza de un lado a otro. No debería estar pensando tonterías.
-Nunca entendí como podías ser tan bella y al mismo tiempo tan necia- Theo no pudo evitar hacer el comentario, ella lo sacaba de sus casillas, cualquier intento de mantener la fiesta en paz se esfumó como siempre- te estoy invitando a discutir los planes con nosotros.
En ese momento esa mujer atractiva que tanto le llamaba la atención le lanzó una mirada asesina.
-Y yo nunca voy a entender como alguna vez permití que….- contestó ella interrumpiéndose de improviso. Theo frunció el ceño- ¡Diablos! Vete al infierno Theo.
Theo tenia una idea aproximada pero lejos de la realidad, del porque de tanta rabia, pensaba que quizás se debía a que Pansy era como él, tan orgullosa como todos los sangre pura, sin duda su amor propio se veía seriamente afectado al estar sometida nuevamente a él por pagarle un favor. No encontraba palabras para ponerse de acuerdo con ella, Pansy lo odiaba y él no lograba entender que pasaba por esa cabeza, era incomprensible toda su actitud, ¿A que se debe tanto reconcomio? Ella en la guerra estuvo bajo sus ordenes, porque un trato era un trato, él jamás la colocó en una situación de peligro, ni a ella ni al niño, Pansy siempre había disfrutado de su libertad, cuando obtuvo lo que quería de ella, juró no molestarla nunca mas, le hizo un favor apartándola de las garras de Mulciber, le dejó la completa patria potestad del hijo de ambos, hasta le legó un fidecomiso generoso al niño. ¿Qué diablos era entonces lo que quería de él? puesto que ella jamás le había dedicado una palabra cariñosa, estaba seguro de que jamás se había interesado en él de esa forma, tampoco era envidia, porque ella era lo suficientemente hábil como mortifago por no dejarse intimidar por él, además conocía todas las facetas de su personalidad, la mala y la menos mala, sin sufrir ningún daño permanente debido a eso, entonces ¿Qué diablos era? Pansy debería estarle eternamente agradecida y lo único que hacia era discutir con él. Lo que tenían en común era Max y aun en eso tampoco nunca se habían puesto de acuerdo.
¿O seria que…? Theo arrugó la cara. La imagen de ella y él desnudos en una cama le pasó fugazmente por la cabeza, un recuerdo de esa noche hacia tantos años atrás y luego una imagen de ellos dos rodando por el piso hacia escasos minutos, a la vez tan parecido..aunque las situaciones fuesen claramente distintas. No ..no ..eso es imposible. Y si fuese cierto, ella era mejor que él como farsante y mentirosa.
-Golpéalo duro por mi- dijo Pansy irónicamente dirigiéndose a Hermione- luego salio apresuradamente de la cocina y cuando ya iba a unos metros gritó- espero que la sangre no llegue al río, por lo menos no la tuya Granger
-Pansy…Pansy ven acá..por Merlín….no puedes jugar para siempre a hacerte la ofendida conmigo- Theo frunció el ceño pero ya Pansy se iba alejando, pronto desapareció en la penumbra del pasillo que separaba la cocina del resto de la casa- ¡Demonios!
Hermione se sentó en la mesa y Theo la siguió inmediatamente. Miró sin disimular su asco la comida que tenia frente a él, que consistía en un sándwich de pavo y ensalada. En su vida anterior (no sabia exactamente como describir ahora su nuevo estado de renacido, así que lo dividió en vida anterior y vida presente), volviendo al tema que nos ocupa, en su vida anterior había desarrollado una anorexia nerviosa, detestaba comer, solo lo hacia cuando no tenia mas remedio. Y no era que súbitamente hubiese desarrollado gran cariño hacia los alimentos, pero decididamente sentía el hambre golpeando su estomago y tenia que recuperar fuerzas. Ya no veía tan borroso y podía caminar sin ayuda, pero todavía sentía que no estaba en plenitud de condiciones, Theo tenia la esperanza que al pasar las horas, su situación física mejorara. En cuanto a sus actitudes mentales, se sentía mas despierto que nunca.
-Ella te detesta ¿no es cierto?- dijo Hermione mientras tomaba un poco de su jugo de calabaza. No le había pasado desapercibida la gran tensión existente entre esos dos. Las miradas, los gestos, todo los delataba, si no se mataban entre ellos seria un logro.
-Es mas complicado que eso- dijo Theo enfocando su mirada en Hermione, ella inmediatamente desvió la suya no por temor pero si evitando un contacto visual incomodo- No quiero hablar de Pansy.
-¿Cuál es tu relación con ella?- preguntó Hermione.
-Hum- gruñó Theo sin muchas intensiones de meterse en ese asunto por los momentos.
-Theo- Hermione hablaba con molestia contenida- no comprendo porque si se llevan tan mal, ella fue tu lugarteniente en la guerra y ahora la reclutas en este asunto. Menos entiendo la actitud de ella, la sacas de quicio, al parecer te odia, pero corre a ayudarte de primeras a cambio. Quiero saber ¿Qué tipo de relación tienen ustedes?
-Somos familia- dijo Theo hoscamente- y la familia….es la familia.
-No me refiero a eso- respondió Hermione
-Ya que insistes—dijo Theo masticando con lentitud su sándwich, la sensación de la comida en su boca era terrible pero hizo un intento para tragar y a duras penas lo logró- es el niño.
-El niño…..Max- dijo Hermione dejando súbitamente el vaso de calabaza en la mesa. Sus manos empezaron a temblar, de alguna manera lo presentía, sabía lo que Theo iba a decirle, y sentía rabia, por haber sido tan tonta. Por supuesto que existía tensión entre esos dos, pero de otro tipo muy diferente al que había supuesto, se sintió engañada por haber creído en vanas palabras de amor. Theo simplemente era un maldito hipócrita.
-Maximilian- la corrigió Theo sin dejar de clavarle la mirada, cuando vio su rostro tan descompuesto, lo supo de seguro, ella sospechaba del niño- bien Hermione, no tenía intenciones de empezar por aquí, pero te voy a responder lo que no me has preguntado. Si, ese niño, Maximilian, el hijo de Pansy, ese niño es mío.
Hermione se levantó de improviso de la mesa, claramente ofendida. Caray, él ni siquiera le dio tiempo a preguntar nada, se lo había dicho claro y tajante, como siempre, sin importarle un comino sus sentimientos.
-¿Cómo demonios me sueltas algo tan importante de esa forma?- chilló Hermione- tú…tú me decías que me amabas y al mismo tiempo…tuviste un hijo con otra mujer. Cinco años Theo, ese niño tiene cinco años, hace cinco años me pediste que fuera tu esposa. Yo..yo …fui una estúpida al creer todas tus malditas mentiras.
-Quieres hacer el favor de no hacerme una escena por un asunto donde tú no tienes arte ni parte-Theo la miró desafiándola, odiaba tener que ventilar ese asunto de esa forma con ella, porque ese niño, su hijo, era solo su problema- si vamos a hablar de idiotas y de mentiras, creo que yo también tengo que hacer un reclamo al respecto. O vas a decirme que tú nunca me has ocultado cosas.
Hermione sintió su sangre hervir y no aguantó un segundo mas, le lanzó una bofetada con toda la fuerza de la fue capaz. El rostro de Theo se giró hacia un lado y fue tal el impacto que se mordió la lengua, sintió el sabor de la sangre dentro de su boca, se acarició con parsimonia la mejilla con una mano y se levantó de su asiento de súbito, tiró la mesa hacia un lado dejándola volteada en el suelo, se fue adelante, ella retrocedió unos pasos asombrada de su actitud tan violenta, Theo fue mas rápido y tomó a Hermione por ambos brazos, apretándolos con furia.
-Te atreves a molestarte- le dijo él susurrante, solo para que ella escuchase, respirando profundamente, tratando de no dejarse llevar por su enojo- te atreves a hacerme una escena de celos cuando te has revolcado como una prostituta con Draco Malfoy. No tienes moral para reclamarme nada.
-Suéltame- dijo ella, Theo apretó mas aun las manos sobre sus brazos- Inmediatamente- Theo entonces sintió la punta de su varita clavándose en su pecho. Intentó calmarse aplacando su estallido de rabia, lográndolo a duras penas, luego la soltó con brusquedad. Ese despertar a la vida o lo que fuese que le hubiese sucedido, lo había dejado hipersensible de alguna forma pero de nuevo tendría que lograr mantener su control como fuese.
-Tenemos que llegar a esto- dijo Theo sin apartar su mirada. Hermione vio en ellos un destello de furia y luego absolutamente mas nada, esos ojos azules que intentaban llegarle hasta lo mas recóndito se su alma, de nuevo se hicieron enigmáticos, ocultando el verdadero yo de su poseedor. Ella contuvo el aliento, Theo en unos segundos, le mostró un destello de la legendaria violencia interior que le corría ardiente por las venas. Hermione se dio cuenta de que lo mejor era no despertar ese demonio que dormía dentro de él, aquel que solo conocía de oídas, ese ser implacable que todos temían y que él contenía cuando estaba con ella- Te pido disculpas, no debí insultarte de esa forma. Siéntate, hablemos con calma.
-No me pidas calma- dijo ella, apretando una de sus manos en puño- tú me has tratado como un títere toda la vida o por lo menos eso has intentado. Lo que nunca voy a perdonarte Theodore es que jamás hayas tenido el coraje de haberme hecho feliz.
-Parece que tú y Pansy se han puesto de acuerdo para arruinarme el regreso- bufó él cruzando los brazos sobre su pecho, escondiendo sus manos debajo de sus axilas, necesitando mantenerlas quietas en algún lugar, se sentó en su silla y estiro las piernas. La cena estaba regada por el piso, le dio un vistazo a su sándwich de pavo, en fin, tampoco era que al principio había tenido muchas ganas de comérselo- las mujeres son una pesadas, discuten, discuten y discuten.
Hermione se sentó y le contestó rápidamente
-Y tú mientes, mientes y mientes.
-No he mentido exactamente- contestó Theo encogiéndose de hombros- simplemente no te lo dije.
Hermione bufo y rodó los ojos, a leguas se veía que todavía temblaba de rabia. Estaba decepcionada, había sido una completa imbécil. Por otro lado, que rayos iba a reclamarle ella, si cuando pudo, lo primero que hizo fue correr a los brazos de Ron Weasley para intentar olvidarlo y luego se había enredado con Draco Malfoy. Ciertamente, los dos eran un par de hipócritas. .
-Porque no me sorprende viniendo de ti- dijo ella con voz cancina- Me juras amor y andas con otra.
-Yo no anduve ni ando con nadie- dijo Theo- lo mío con Pansy fue un trato, lo del niño un accidente. No me arrepiento de ser su padre, pero no lo reconocí como mío por su seguridad. Pansy y yo nunca hemos tenido una relación.
Hermione le lanzó una mirada furibunda y contó en cuenta regresiva intentando recobrarse de la noticia. Luego de un largo rato en silencio se tranquilizó.
-Explícate- pidió Hermione ya más calmada y con deseos de escucharlo. Theodore al parecer estaba dispuesto a contar su historia y ella quería escuchar, era poco frecuente que fuese tan suelto de lengua.
-A ella la iban a casar por la fuerza- dijo Theo- no se si comprendes como es la sociedad sangre limpia, por lo menos aquella que protegía a Lord Voldemort.
-No necesito que me lo digas- gruñó con desagrado Hermione- todos ustedes eran unos malditos bárbaros.
-No te quitare la razón en eso- fue la respuesta de Theo y siguió hablando- La herencia de una familia de sangre limpia o gran parte de esta pasa a los descendientes varones, cuando solo existe un descendiente mujer es imperativo asegurarse de que se case con un sangre limpia, que engendre sangre limpias y que ese hombre este dispuesto a llevar el noble apellido de su esposa para continuar el linaje. Si eso no sucede, es decir, si no hay descendencia o la bruja en cuestión no se casa, la fortuna se divide entre todas las familias sangre limpia que tengan algún grado de consanguinidad. En el caso que nos ocupa, Pansy no deseaba casarse, por lo menos no con ninguno de los candidatos posibles, ella quería independencia y su padre temía que hiciese una locura, como fugarse con un mestizo o algo así. El padre de Pansy ingenió un plan para asegurarse de que ella cumpliría con su deber y salvaría el nombre de la familia. La subastó entre todos los mortifagos.
-¿Qué?- dijo Hermione con los ojos abiertos como platos-no lo puedo creer, es inconcebible, la vendieron como ganado. Aclaremos un punto, nunca me cayó bien Parkinson, pero en estos días me he dado cuenta de que se ha convertido en una mujer bastante sensata, tiene todo en perspectiva, solo que al parecer se eriza de solo verte, pero es comprensible, todos te temen de alguna forma, es horrible lo que le hicieron. Me imagino que ella no estaba en absoluto alegre.
-Primero que todo, dudo que Pansy me tema o me haya temido alguna vez en su vida, si pudiese hacerlo me estrangularía con sus propias manos, segundo, ciertamente a ella no le gustó para nada que la subastaran, eso tenlo por seguro, lo consideró una humillación- dijo Theo- Yo había descubierto que Pansy era un Slayer y me devanaba los sesos ideando un plan para utilizar su don a mi favor. Se que lo sabes puesto que ella me ha dicho que te informó de su especial condición. No tenia intensiones de participar en esa subasta, no estaba interesado…yo de alguna forma…tú eras…en fin. Lo cierto es que al final la ganó Mulciber, Pansy estaba aterrorizada como es compresible, y yo …yo la compre, ofrecí una cantidad exorbitante de dinero por el derecho de hacerla mi mujer. Hicimos un trato, yo hacia lo que tenía que hacer esa noche y ella me ayudaba. Quedamos de acuerdo que no nos casaríamos de ninguna forma. Salió perfecto hasta que…..- Theo se apretó las manos- Esta vez es la verdad……lo del niño fue inesperado. Ella cree que lo hice adrede, preñarla y no la saqué de su error porque me convenía.
-No me lo puedo creer- dijo Hermione- es la historia mas asquerosa que he escuchado en mi vida. Es comprensible que ella te odie y tú no soportes verla sabiendo el daño que le has hecho. Hicieron….bueno eso obligados y luego ella se embarazó, es patético.
-Yo no sufro remordimientos de consciencia- dijo Theo- por lo menos no por lo que pasó esa noche. Tampoco la violé si a eso vamos, no tengo porque decírtelo pero es así, nos fuimos a la cama y no lo hicimos obligados. Pero tienes razón en algo, es un asunto complicado el de ella y yo. El niño no lo sabe, no lo sabrá nunca y seria mejor que tú olvidases que yo soy su padre. No voy a desmemoriarte como hice con muchos, pero esto debe permanecer como un secreto y no creo tener que explicarte la razón.
-Entiendo las posibles consecuencias- dijo Hermione- ese niño no tendría paz si se sabe que es tu hijo. Seria la cabeza de turco de todos aquellos que te odian, incluso su vida correría peligro.
-Exacto- dijo él- ahora comprendes porque nunca te lo dije.
-Si y no- dijo Hermione lo miró fijamente- ¿Malfoy te dijo que teníamos algo?
-En cierta forma lo hizo- dijo Theo masticando las palabras- y el resto lo adivine yo solo. Lo único que tengo que decir al respecto es esto…..Voy a matarlo.
-Theo- jadeo Hermione, empezó a tener un miedo irracional. Sabia quien era Theodore, nunca hablaba por hablar, el conocimiento del riesgo en que estaba Draco logró erizarle los cabellos- escúchame…..Theodore.
-Si Hermione- dijo Theo con pasmosa tranquilidad- voy a matarlo porque tengo que hacerlo. Es la única forma de alejarlo de los Artefactos Infernales. Y después de lo que se que hay entre tú y él, tampoco es que voy a tener que hacer el esfuerzo.
-Te pido por favor que me escuches- dijo Hermione- él quiere traer a su familia de regreso. Se que está mal, pero es comprensible. Por lo menos es mejor excusa que tu ansia de inmortalidad.
-No malgastes palabras Hermione- dijo Theo- se lo que vas a decirme y lo entiendo. Él tiene razones poderosas para todo esto, pero jamás cederá, tú lo sabes, yo lo se, no hay que perder tiempo analizando. Yo cree mi propio enemigo, el peor posible, puesto que esta motivado por el odio, no tengo intenciones de desaparecer sin haber destruido las maquinas. Draco Malfoy quiere mi cabeza, maté a su familia, no hay tonos grises en esto, es blanco y negro, vida o muerte, uno de los dos no vivirá para ver el final. Lo cual me produce gracia porque yo técnicamente estoy muerto. Mas que morir, yo se que puedo ser destruido, pero mi intensión no es desaparecer del mundo antes de destruir los Artefactos Infernales. Que gane el más fuerte, el mejor o el peor….como quieras verlo. Lastima que estés en medio Hermione
-Tú no vas a matarlo porque yo veré la forma de que no suceda, él tiene que darse cuenta en algún momento de que esta cometiendo un error- Hermione se inclinó sobre su cuerpo sentada en la silla y hundió su cabeza entre sus piernas- Te esperé mucho tiempo Theodore, sabes, esperé tu arrepentimiento, por años te pedí que dieses vuelta atrás, que reconsideras tus alternativas….pero yo nunca fui suficiente.
-Nunca fuiste suficiente…….tú siempre fuiste demasiado- Theo seguía con la mirada fija en ella, la veía tan triste, tan conmovida, de alguna forma desesperada que su corazón se detuvo por un segundo-Te amé desde que era un niño, te quise cuando mis otros sentimientos se extinguían, te veía diferente, para mi eras ingenua, inocente, creías en mi como yo creía en ti, éramos dos chicos…queriendo por primera vez . Me amabas en la ignorancia de no saber lo que yo me proponía. Te alejé porque no podía ver como mi corrupción te envolvía, te aparté porque yo sabía que no me seguirías en mi camino de oscuridad. A veces pienso que tenias razón al no querer estar conmigo, yo era y soy todo lo contrario a lo que admiras, por lo que luchaste y por lo que aun peleas. Esperanzas, nunca las tuve, sueños tampoco, pero al menos confiaba en que tu seguirías amándome, a pesar de que yo te empujase a los brazos de otro. ¿Por qué él?
-No lo se- dijo Hermione incorporándose- es lo mismo que preguntar ¿Por qué Theodore? ¿Por qué Ron? Basta ya, no intentes que me sienta culpable de lo que siento porque no voy a hacerlo.
-Que interesante- Theo rió amargamente- no te sientes culpable con él pero conmigo resudabas culpabilidad por los cuatro costados. Es irónico, puesto que yo sepa, Draco Malfoy fue un mortifago al igual que yo, mató gente al igual que yo, con la diferencia de que él siempre te despreció y yo siempre te amé.
-Si- dijo Hermione- me amaste pero no tuviste reparos en acostarte con otra mujer.
-Y tú con otro hombre querida- dijo Theo soltando una carcajada amarga-puesto que si mas lo recuerdo, no solamente es Malfoy, Weasley fue el primero ¿No es así? A veces me pregunto, ¿Es verdad? ¿Existió amor entre nosotros? O solo fue una fantasía de niños elevada a la séptima potencia, uno de esos amores platónicos que se convierten en un infierno. Porque nunca me aceptaste tal como soy y yo jamás te quise a mi lado para no dañarte. ¿Fue amor? ¿Qué fue? ¿Qué nos pasó?
-Fue real- dijo Hermione melancólica, triste- y tú lo destruiste.
La oscuridad se cerró de nuevo en torno a Theo Nott y él de nuevo asumió su actitud indolente ante todo. Sus ojos azules miraron con altanería a su contricante en esa discusión. Era cierto, él mismo había cavado su tumba.
-Si- dijo Theo- lo destruí, a consciencia, sabiendo de antemano que iba a suceder, pase por encima de él. Asesine mi amor, mis sentimientos….mi familia…..las oportunidades que me dio la vida…..también a mucha gente….los maté y escupí sobre sus huesos. Por odio…por resentimiento…por querer ser invulnerable, ser el más rápido, el más fuerte, el más ágil, el mejor. Yo Theo Nott, lo mas poderoso caminando sobre la tierra. Vendí mi alma al diablo y parte de ella está ahora en el infierno te lo aseguro. Quizás me arrepiento o quizás no. No importa, no interesa, puesto que a nadie le importa ni le interesa. Pero vine a arreglar un error, mi error, y tú aceptaste seguirme hasta el final.
-Así es, seguiré contigo hasta el final- dijo ella tajantemente- pero no voy a permitir que me tortures por haber tenido la osadía de fijarme en otro.
-No, no- dijo Theo- ese no es el problema. No es que te hayas fijado en otro, sino es que te olvidaste de mí.
-Eso no es así- dijo Hermione- no pretendas saber lo que guarda mi corazón. Pero de alguna forma elegí hace tiempo y no fue a ti. Y debes aceparlo Theo, porque esta vez más que nunca voy a ser arena entre tus dedos.
-La culpa te mata Hermione Granger- respondió Theo- aun ahora te preguntas ¿Y si yo hubiese cedido? ¿Y si tú hubiese aceptado lo que yo te proponía? ¿Y si te hubiese ido conmigo? ¿Qué hubiese sucedido? ¿Hubieses sido feliz? A mi también, Hermione, a mi también me carcomen las dudas.
-Son preguntas que quedaran eternamente sin respuesta- respondió ella- es el riesgo que corres, cuando tomas una decisión.
-Mis dudas- dijo él- no son solo respecto a ti…Hermione….no solo respecto a ti. Aprendí tarde pero lo hice, el amor se transforma, crece o disminuye, adopta formas extrañas y te llega de pronto con la persona que menos crees, me pasó contigo, créelo. También hay otros sentimientos, más indefinibles y más perturbadores, aquellos en donde no quieres sumergirte para no dudar, para no enfrentarte a lo desconocido. Esos también los he sentido, por alguien mas. Pero a ella si la aparté, la expulsé de mi sistema….siéntete afortunada Hermione, yo a tu amor no lo desprecié como hice con el otro.
Hermione apretó las manos. Quizás en la superficie podía lucir como un mea culpa todas esas palabras, pero ella, quien lo conocía bien, sabia que Theo además de estar expiando sus errores, reconociendo sus equivocaciones, estaba ofreciéndole echarle un vistazo a su alma torturada y además, afianzando con palabras, que todo lo que había dispuesto para su vida, de alguna forma era imposible deshacerlo. Solo quedaban los pedazos y él trataría de salvar lo poco que valdría la pena, de resto, no había ninguna posibilidad de retroceder.
-Me estas diciendo que no era la única- afirmó ella conteniendo el aliento.
-Fuiste la única, quizás no de hecho pero si con el corazón- dijo Theo- pero alguna vez yo también tuve una oportunidad con alguien, solo que a diferencia de ti, jamás, nunca, tomé ese chance que la vida me dio. Lo dejé pasar, en parte por ti y en gran medida por mí.
-¿No la consideraste digna de ti?- dijo Hermione, no podía mentirse, algunos celos la apuñaleaban, pero por otro lado, no podía dejar de sentir lastima por la conducta autodestructiva de Theo. Ella esta consciente de todo lo que Theo decía no eran noticias nuevas, esas palabras siempre habían sido su excusa, ella había sido un obstáculo para él en su búsqueda de poder, la novedad, lo que le intrigaba ciertamente era que él afirmaba que también había habido otra mujer, en términos que ella catalogaba como…¿románticos? Hermione no desechó la idea, a su particular estilo, Theo era todo un romántico….por lo menos de alguna forma siempre lo había sido con ella, por supuesto apartando su faceta psicópata. Si había estado atenta ese dia a su conducta, a sus palabras, si conocía bien a Theo Nott y si no se le escapaba alguna otra cosa, estaba segura del nombre de esa mujer
-No era ese el problema- contestó Theo- de ninguna forma. Era que yo no iba a permitirme sucumbir por segunda vez a esa debilidad llamada amor, pasión….por una mujer. Era suficiente contigo, para esta vida y para la otra. Sembraste dudas, me hiciste claudicar una y otra vez, todo el plan diseñado para hacer de mi mismo aquello que siempre quise ser tambaleaba por tu mera presencia, no necesitaba a otra mujer para confundirme más de lo que estaba.
-¿Y nunca le preguntaste si sentía lo mismo?- Hermione ahora entendía muchas cosas. Por Merlín, como ese hombre se negaba cualquier posibilidad de ser feliz. Todo esto por una búsqueda de poder absoluto.
-Lo mas seguro- dijo Theo- era que no sintiese lo mismo. Nunca me lo dijo. Y si alguna vez llegó a sentir algo yo mismo me encargue de exterminar el sentimiento.
-¡Por Dios!- Hermione ahogó un gemido. No era que Theo tuviese una conducta fuera de lo común, era que definitivamente estaba casi al borde de la locura- como puedes ser tan frío, tan calculador, no solo decides sobre lo que tú sientes, sino también sobre lo que sienten los demás. Sabes Theo, tú has hecho de tu propia vida un infierno. Es mas fácil odiarte que amarte.
-Por eso mismo apreciaba que tú me amases- dijo Theo- aunque fuese un amor totalmente condicionado por otros asuntos más relevantes. Como tu lealtad a Potter, por citar un ejemplo.
-¿Tú amas a tu hijo?- preguntó ella derrotada. Hermione necesitaba una prueba urgentemente de que Theo Nott hubiese sido alguna vez un ser humano y no una maquina- ¿Lo amas?
-Desde la primera vez que lo vi- dijo él con la voz ronca, cerrando los ojos por un momento, extasiándose en los pocos recuerdos que tenia de Max- lo amé como nunca he amado a nadie y como nunca volveré a hacerlo. Es diferente, nada parecido a la pasión o el gusto por una mujer. Fue inmediato, instantáneo, me golpeo fuerte, duro, al principio no entendí lo que sentía, pero al verlo, tan pequeño, tan desvalido, tan inocente, en mis brazos, se abrió toda una gama de emociones imposibles de definir, unas que no pude evitar sentir. Es carne de mi carne, sangre de mi sangre, yo lo engendre, él es mío y yo soy de él. Quise quererlo con libertad y nunca pude hacerlo. Maximilian jamás sabrá quien es su padre, por su propio bien. Y cuando pensé que ya mas nada podía herirme, saber que ese niño y yo jamás estaríamos juntos fue como un puñal directo a mi corazón.
-Theo- gimió Hermione con lágrimas en los ojos- como puedes decir cosas tan hermosas y ser tan cruel. Con todos y contigo mismo.
-Yo soy así – dijo Theo- soy lo que soy, no hay mas nada que decir. Parte importante de mi sadismo lo conservo para mi mismo.
-Necesitas que alguien te salve de ti mismo- dijo ella totalmente convencida del hecho- Urgentemente.
-Ese tren…..ya pasó y tú te fuiste con él. Pero no malgaste tu lastima conmigo, guárdala para aquellos que sufrieron, sufren y sufrirán por mi culpa.
-¿Qué es lo que quieres de mi?- preguntó Hermione.
-Esa es una buena pregunta- contestó Theo pensativo- ¿Qué quiero de ti? ¿Qué quise alguna vez de ti? ¿Qué me amaras sin importarte nada? No, no, eso es completamente imposible, alguien de tu estatura moral no puede contemplar ni siquiera el hecho. ¿Qué fueses fiel a mi? Menos aun. Yo estoy consciente de que te empuje a Weasley, de alguna forma yo soy el culpable de que ahora te hayas encaprichado con Malfoy. Pero si bien estoy consciente de ello, no significa necesariamente que tengo que estar contento.
-No es un capricho- afirmó ella con convicción. Le sorprendió la facilidad con que lo decía, natural, sin miedo, sin culpa. Draco no era un capricho para ella, últimamente lo era todo.
-¿No lo es?- preguntó él con visible interés- entonces ¿Qué es?
-¿Por qué siempre quieres saber todo de mi?- dijo ella impaciente, Theo guardaba sus secretos, ella también- ¿Por qué me pones bajo tu lupa? Y me mides, me analizas, intentas meterte en mi cabeza. ¿Por qué cuestionas todos mis sentimientos? Theodore yo no soy una santa, ¡No soy tu santa! lamento caerme del pedestal, pero soy una pobre humana ¿Porque siempre siento que todo esta mal conmigo cuando es respecto a ti?
-Eso….eso solo tú lo sabes- esta vez Theo miró hacia el infinito. Sus ojos azules no estaban ahora enfocando nada. De alguna forma había necesitado esa conversación, sincerarse con ella quizás era lo mejor que había hecho en mucho tiempo. Al revivir, arrastraba sus culpas con ganas, aunque le costase reconocerlas, ni modo, había metido la pata hasta el fondo y debía resolverlo, pero al mismo tiempo había despertado sensible de alguna forma, muchas emociones y sentimientos que creían dominados en su ser interno, ahora afloraban y los miraba desde otra perspectiva, desde un punto donde jamás las había analizado. Y todo empezaba con Hermione.
La quería siempre la había querido, pero al mismo tiempo, ella siempre lo había decepcionado, nunca lo aceptó como realmente era. Su amor no había sido falso, pero si endeble, lleno de inseguridades. Todavía existía de alguna forma, lo sentía dentro de su corazón, Hermione Granger siempre seria especial, él siempre de alguna forma suspiraría por ella, pero ese amor estaba dañado, de ninguna forma volverían a recuperarse de ello, jamás volverían a ser lo que alguna vez fueron el uno para el otro. El maldito de Draco ahora estaba en medio y la manera con que ella defendía ese sentimiento con él le indicaba a Theo que era fuerte, que tenia la batalla perdida de antemano. Y trataba de aceptarlo, porque él no tenia nada que ofrecerle, porque de verdad nunca tuvo nada que ofrecerle, pero su parte primigenia, el hombre ofendido que se escondía detrás de esa mascara de impasibilidad le exigía que tomara finalmente lo que algún día había decidido como suyo. Y ese era el gran dilema, ceder o no ceder.
Pero es que además, no era ella solamente la que le inspiraba ese sentimiento de posesión, era la otra también. De distintas forma, se veía atraído por dos mujeres completamente diferentes y con ninguna había nada que hacer, así lo había decidido hacia tiempo y así seria. Él tenía su tiempo contado en este mundo. Resolvería el asunto de los artefactos infernales y desaparecería para siempre, así estaba estipulado y así sucedería. Pero las preguntas, las que hizo en voz alta y esas otras que permanecían en su cabeza, no mencionadas jamás pero que sin duda eran tan importantes como las primeras, lo atosigaban. Recuerdos que lo trasladaban a momentos cruciales, a encrucijadas, donde su vida pudo ser distinta. Malas y terribles decisiones, había dejado un río de lagrimas tras de él, por funestas elecciones.
-Nunca pretendí salir indemne de todo esto. De alguna manera sabia que iba a perderlo todo. Era el precio convenido y una vez lo acepte, lo acepto de nuevo, te perdí. Has lo que quieras- dijo finalmente Theo saliendo de su ensimismamiento. Ya estaba dicho, ella quería libertad finalmente, él se la daba con gusto, jamás la había obligado a nada y no empezaría hacerlo ahora. Ni aunque sus entrañas se revolvieran de desolación, ni aun así.
La oscuridad desapareció de pronto de esa cocina, las sombras lúgubres que se alargaban en la penumbra, fueron despejadas, el momento había pasado.
-Entiendo – dijo Hermione- No voy a ceder en relación con Draco, si lo tocas jamás te lo perdonare. Yo veré como te lo saco del camino.
-Tú confías en Malfoy y me gustaría saber que ha hecho él para merecer en unos meses lo que yo me esforcé por años en tener- dijo Theo con rencor- te lo dije una vez y vuelvo a hacerlo. ¿Es mejor un mortifago que otro? No Hermione, no lo es, todos somos lo mismo, la marca que ostentamos es un símbolo de aquello que llevamos por dentro, somos una mierda, escoria, basura. Draco Malfoy va ir atrás de los artefactos como un lobo tras su presa y llegado el momento, nada le importara más que conseguir su objetivo. No necesito hablar con él lo se, lo vi en sus ojos, codicia, ambición, no de poder absoluto, no es eso lo que mueven sus acciones sino, regresar a los suyos a la vida de nuevo. Los artefactos son una droga, un vicio, se meten debajo de tu piel, en tu cabeza y pierdes la perspectiva, ese es su poder, yo sucumbí, Voldemort también, con Malfoy no será distinto. No se que siente por ti ni tampoco la dimensión real de lo que sientes por él, pero estas advertida, no te decepciones ni pierdas la cabeza si las cosas no te salen como tienes previsto. Esta lucha es a muerte, la mía es una certeza, la de él o la tuya es una posibilidad muy real. Y si tengo que escoger a quien salvarle el pellejo, creo que sabes muy bien por quien luchare hasta las uñas.
-Cuando creo que eres implacable, siniestro y que no sientes ningún tipo de compasión ni pasión - dijo ella sonriéndole por un momento- entonces sacas lo mejor de ti. A veces pareces un caballero de brillante armadura defendiendo a su dama. Esa tenacidad por protegerme es quizás lo que siempre amé de ti. Yo no soy una niña Theo, puedo defenderme perfectamente yo sola y se que Draco Malfoy no me dañará.
-Eso es lo que tú crees- contestó crípticamente Theodore con desconfianza.
-Tú y Pansy no se llevan bien- dijo Hermione cambiando el tema, nada conseguiría allí y lo sabia, por otro lado, ella también tenia que poner sus ideas en orden, Theo la miró de nuevo con atención- y ya entiendo el origen de su desavenencia. Es comprensible, yo en su lugar sentiría lo mismo. De pronto ella también me detesta y no la culparía..
-No veo la razón por la cual ella te odiaría- respondió Theo- ella no creo que se detenga en meras rivalidades de colegio. Es una mujer adulta, tiene un hijo, ha madurado aunque te resulte difícil de creer, te aseguro que no recuerdas sus peleas tontas de Hogwarts.
-No es por eso- dijo Hermione, Theo la miró intrigado, ella perdió la paciencia- ¿Cómo puedes ser tan ciego?
-No entiendo- dijo él.
-Eso tampoco me sorprende- dijo Hermione pero no hablo más de tema. Ese no era su asunto, ¡Demonios! Si lo era de alguna forma, él había tenido un hijo de otra mujer mientras afirmaba amarla, eso era suficiente para retorcerle el estomago, estaba herida, se sentía desgraciada y engañada, hasta cierto punto, pero ahora todo estaba en una dimensión diferente, ella de alguna forma estaba poniéndole punto y aparte a Theo Nott, frente a frente, hablando sinceramente por primera vez en mucho tiempo. Por otro lado, definitivamente el asunto Theo- Pansy no era su problema- en fin. Si vamos a meternos en esto los tres, necesitamos estar en los mejores términos.
-No habrá ningún problema- dijo Theodore- por lo menos de mi lado. Pero no aseguro nada de parte de Pansy. Tú lo dijiste, ella y no somos los mejores amigos.
-¿Por qué no me contaste que Tesla era un feary?- dijo Hermione- No se si te importa, pero sabes, casi muero peleando por obtener un artefacto- omitió el resto de lo que había sucedido, ciertamente murieron muchas cosas, pero nació al mismo tiempo un sentimiento importante y sublime por Draco Malfoy.
-Pensé que lo deducirías tú misma- dijo Theo- ¿Cierto?
-Lo hice al instante pero no me gusta que me ocultes cosas- dijo ella- lo cual me indica a pensar que no escribiste todo en esos diarios.
-De hecho no lo hice- dijo Theo- algunas cosas son tan peligrosas, tan indecentes, tan terribles que no hay necesidad de que mas nadie lo sepa. Meterte allí, seria desenterrar conocimientos arcanos que tú, mi querida dama de la luz, no serias capaz de entender ni aceptar. A menos que ahora tu curiosidad te lleve a traspasar la línea, como yo lo hice alguna vez.
-Eso jamás- dijo Hermione- yo tengo a diferencia de ti, muy claros los límites.
-Eso pensé- dijo Theo- con la información de los diarios, era más que suficiente para que lograras localizar los artefactos y destruirlos. La otra parte del conocimiento era dedicado a las artes oscuras, a lo que se debe hacer para hacerlos funcionar. Todavía no entiendo como Malfoy descubrió la manera.
-Tuvo suerte- dijo Hermione.
-Si- contestó Theo- la buena suerte y el azar son benévolos con él. Hasta ahora todo le ha salido a pedir de boca. Incluso, logró quedarse con la chica. Algunos dirían que es justicia poética.
-¿Por qué mataste a Astoria Malfoy?- preguntó de pronto Hermione- ¿Y al niño que llevaba con ella?
-Yo jamás dañaría a un niño indefenso-confesó secamente Theo- nunca. Soy un asesino, lo llevo en la sangre y de alguna forma lo disfruto- Hermioné endureció su mirada a niveles alarmantes- No se porque te sorprendes, eso ya lo sabes, la euforia que me produce matar es casi comparable a la copula, a veces, incluso, es mejor, pero no mato sin una buena razón, sin haber analizado los pro y los contra. Asesinar niños inocentes no me ofrece ningún beneficio. Y espero que me creas.
-¿Quieres hablar de eso?- preguntó Hermione. A veces, mejor dicho, siempre se preguntaba ¿Qué era aquello que había encontrado irresistible en Theo? Lo que la había enamorado, de seguro que no era su instinto asesino. Mas bien ese era el meollo del asunto, jamás pudo aceptar que era un asesino, por lo menos desde que había regresado mostraba una faceta de arrepentimiento que la aliviaba de algún modo, era tranquilizador saber que ella no había estado demente al enamorarse de él, alguna cosa buena tenia que tener Theo debajo de toda la mierda que lo rodeaba. Y eran sus sentimientos desinteresados hacia ella y su promesa de que arreglaría todo el desastre que había ocasionado con los Artefactos Infernales. Ninguna aclaratoria seria suficiente, pero algo de ella pedía urgentemente que se explicase, así que decidió empezar por esa muerte que sabia pesaba sobre la consciencia de Theo más que ninguna otra que ella supiese.
-No- dijo Theo bruscamente- en todo caso no contigo. El día que él me pregunte, le contaré que fue lo que sucedió. Es solo para los oídos de Draco Malfoy, no es tu asunto tampoco. Es algo entre él y yo.
-Tenemos que hacer un plan- dijo ella sabiendo que de eso tampoco obtendría ninguna respuesta clara, él se negaba a hablar de ese asunto por alguna razón que todavía no comprendía, pero percibía disgusto en sus palabras, tampoco era directamente su problema, ciertamente solo era entre Theo y Draco Malfoy- rápido. Además no es solo los artefactos. Es el ejército negro que persigue a Pansy. Ella percibe que están cerca, ha visto los espectros, la avanzada, dice que llegaran más.
-Lo haremos- dijo Theo, la sola mención del ejército negro le sembraba dudas. Y eso era porque él no tenía poder frente a esa horda y no le gustaba la perspectiva de Pansy o su hijo enfrentándolos. El peligro era…real- Ahora creo que todos debemos descansar, ha sido una noche muy larga.
Hermione se levantó de la silla y caminó unos pasos, se detuvo un poco insegura de lo que se proponía hacer pero luego, tiró irreflexivamente todo al diablo, se devolvió e inesperadamente lo abrazó de espaldas, Theo tomó la mano que se clavaba en su pecho y la apretó con fuerza. Ella le besó la cabeza, respirando el olor de sus cabellos, embebiéndose de este, cerró los ojos y se mareo con su presencia, no iba a mentirse a si misma, una parte de ella había suspirado por verlo de nuevo vivo. Sufrió como una loca con su muerte, se regodeo en el dolor, en la culpabilidad de haber sido la responsable directa (después de todo el juicio había sido idea suya) y ahora sentía su cuerpo, su calor, su fuerza, como siempre, estaba vivo, allí con ella. Tenia claro lo que sentía por Draco Malfoy, estaba enamorándose de él, pero Theo Nott siempre seria Theo Nott, insustituible en su recuerdo, siempre presente en su corazón, siempre un sentimiento ilógico pero ahora en un buen lugar, uno en donde no le hacia daño.
-No me gusta que seas cruel conmigo- dijo ella- se que no soy todo lo que esperabas de mi ni viceversa, pero no estoy segura de merecer tu odio. Yo estoy furiosa contigo debido a tus mentiras pero no te odio.
-Yo tampoco te odio, y no soy cruel- dijo él- solo te digo la verdad. Esta vez si estoy siendo sincero Hermione.
-¿Estarás bien?- dijo ella apoyando su barbilla en su cabeza, con su otra mano acarició sus cabellos, gruesos, sedosos, suaves, de un color castaño claro casi rubio. Una melena abundante que enmarcaba un rostro serio, adusto y muy hermoso. Hermione siempre había pensado que nunca había visto un hombre tan hermoso y a la vez tan terrible. De alguna forma era injusto, belleza y poder en una sola persona. Poder muy mal dirigido por cierto. Miles de oportunidades se habían perdido con Theo Nott, posibilidades que ya ni valía la pena pensar en ellas. De alguna forma….todo había acabado.
-¿Que crees tú?- respondió él acariciando con lentitud sus dedos, disfrutaba tocarla…después de todo…no era muy frecuente que él la tocara. Y sabía que ella también disfrutaba la inusual experiencia. Su piel era calida, tersa, femenina. Hermione permitió su contacto, era querido, deseado, anhelado. Si era cierto, ella toda su vida se preguntaría que poderosas fuerzas la habían llevado alguna vez a enamorarse de quien era el símbolo de todo aquello que ella detestaba. Quizás, el destino, de pronto, el hecho de que a ella le gustaba complicarse la vida, muchas posibles respuestas, pero ninguna satisfactoria. Lo quería, pero no de la manera que alguna vez lo había amado, cariño, mucha comprensión, perdón, era lo que había quedado de la hecatombe que significo encontrarse con Draco Malfoy. Sin embargo no era todavía inmune a ese magnetismo que emanaba de ese ser humano, no lo era de ninguna forma y eso lo había descubierto en ese mismo instante. Más que nunca, debía ser resuelta en sus decisiones y no sucumbir a ninguna duda.
-Me preocupas- dijo ella- yo siempre quise que estuvieses en paz, que fueses feliz.
-Lo se- dijo él-pero no pudo ser y no hay otra oportunidad. Ahora lo que importa es que tú seas feliz. No empeñes de nuevo tu corazón Hermione en un hombre que no te merece- dicho esto llevó la mano de ella a sus labios y le besó la palma. Luego la soltó y ella se alejó. Lejos estaban los dos de percatarse de la presencia de una figura que llegaba por la otra entrada en la cocina.
Pansy llevaba de regreso el plato a la cocina y se encontró con la tierna escena. Por un momento estuvo tentada a irse, pero no lo hizo, se quedó de pie, paralizada, viendo como Theo y Hermione Granger se sumergían en un abrazo. Sintió como una oleada de celos calentaba su corazón, su mano apretó el plato hasta casi fracturarlo, cerró los ojos y respiró profundamente.
Al abrirlos nuevamente, Hermione ya se había ido, nunca se dio cuenta de que Pansy había observado y escuchado parte de su conversación con Theodore. La mirada de Pansy se encontró con la de Theo, quien se la sostuvo con fiereza e intensidad, provocándola, quizás esperando alguna reacción ofuscada de la mujer, contra toda lógica deseando ver esa reacción de rabia, atrayendo toda su atención para si mismo, para de nuevo sentir algo discutiendo con ella, todas esas emociones dormidas que despertaban en él cuando se enfrentaba a ella. Pansy se irguió orgullosa en toda su estatura, entró en la cocina, dejó el plato en el fregadero, consciente de que él no apartaba su vista de ella, siguiendo todos sus movimientos, acechándola, pero ella no le daría el gusto de verla turbada y menos por él. Pansy salió del sitio aparentando tranquilidad, pero con una tormenta de emociones encontradas desatada en su interior.
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Dos horas después, en la tranquilidad monacal de la Abadía de Glastombury, una figura alta y oscura caminaba por los largos corredores escoltado por un hombre viejo con una antorcha, ambos se detuvieron delante de una puerta de madera.
-¿Estas seguro?- dijo el hombre viejo que cargaba la antorcha. Era tan alto como Theo, mucho más delgado debido a su vida de asceta, sus cabellos eran blancos aunque estaban ocultos por una capucha de fraile, su rostro surcado de arrugas se parecía mucho al de Theo, nariz aguileña, mentón cuadrado, sus ojos eran grises, oscuros, penetrantes pero a la vez llenos de sabiduría. Se apellidaba Nott, pero a diferencia de los otros integrantes de esa familia, el anciano era de talante calmado y reflexivo. Theo pocas veces en su vida había hablado con él, pero sabia que era un hombre amable, lo había escuchado por espacio de una hora, sin hacer preguntas incomodas y sobre todo sin prejuicios. No compartía su fe, todavía le parecía una locura que un mago renunciara a su poder para adentrarse a la paz espiritual, pero lo respetaba. Cualquier hombre que tuviese capacidad para renunciar a algo era digno de admirar. Lamentablemente, se había dado cuenta muy tarde de esa cualidad.
-No se asustara, ya me ha visto anteriormente- dijo Theo- además es lo menos que puedo hacer.
-Su madre no estará de acuerdo de ninguna forma- contestó Augustus Nott.
-Ella no tiene porque enterarse de esta visita- dijo Theo- ni de las próximas si es que llegó a tener algo de tiempo. Tío, jamás he sido santo de su devoción, pero le pido que tenga esta gracia conmigo. Proteja al chico, en este lugar ningún mal podrá atacarlo.
-Hijo mío- dijo Augustus Nott quien era un hombre pragmático, si bien se había sorprendido al ver a su famoso sobrino en carne y hueso cuando se suponía que estaba muerto y enterrado, no lo consideraba necesariamente una aberración. Después de todo era un sacerdote, estaba acostumbrado a los milagros- Si es cierto lo que me has contado, es una bendición que estés de nuevo caminando entre los vivos ahora que las tinieblas se ciernen sobre nosotros. Nunca es tarde para cambiar de opinión….siempre confié en que de alguna forma arreglarías los errores que cometiste, fuiste imprudente por ambición, pero confío que hayas aprendido la lección. Respecto a tus crímenes, no soy quien para eximirte de culpa, eso lo llevaras contigo toda la eternidad, pero mi religión me obliga a ser caritativo contigo a pesar de que seas un asesino, puesto que rumias tu arrepentimiento y obtendrás el castigo que mereces. No te preocupes por el niño, Glastombury es una fortaleza espiritual desde tiempo inmemorial, es terreno sagrado, cuando todo caiga a nuestro alrededor, este lugar estará en pie, hasta el final.
-Yo cumpliré – dijo Theo, Augusto le estrechó la mano y se alejó con la antorcha.
Cuando entró a la habitación, Theo de pronto sintió que estaba nervioso como nunca lo había estado en su vida. Se acercó a la cama donde una pequeña figura dormía placidamente.
-Maximilian- Theo se sentó en la cama del niño y le revolvió el cabello, posó su mano en su cabeza- despierta. Maximilian.
El niño se levantó restregándose los ojos, la habitación que le habían asignado en el Monasterio de Glastonbury en ese momento lucia en penumbras, solo iluminada con la luz mortecina de una lámpara al lado de la cama. Max levantó la mirada un momento confuso y luego sonrío.
-Eres tú- dijo con evidente alegría, lo reconoció en el acto, ese hombre, a pesar de su apariencia siniestra, lo había defendido y le había salvado la vida. Y Max como el niño que era, se sentía inmediatamente atraído por su protector- el amigo.
-Mi nombre es Theo- dijo el hombre- He venido a ver como estas ¿Te gusta Glastombury?
-Este sitio es inmenso- dijo el niño y luego ensombreció la mirada- pero no me dejan salir de aquí y extraño a mi madre.
-Ella de seguro también-contestó Theo- pero yo he venido a visitarte.
-¿Que le paso a tu cara?- preguntó el niño tocándole levemente el rostro-no es la misma de antes.
-Estaba enfermo y me sané- respondió Theo- eso es todo.
-Ah – contestó Max, frunciendo el ceño. ¿Los fantasmas podían sanar? Se hizo la pregunta mentalmente y luego decidió que no le importaba mucho ese detalle, se dispuso a gatear sobre la cama hasta que alcanzó un libro que tenia en una esquina de esta- puedes leérmelo.
-Hum, no se- dijo Theo mientras apoyaban su espalda en la pared, acostándose por completo en la cama- haré el intento.
-Léelo- pidió Max ofreciéndole el libro que Theo tomó inmediatamente-no entiendo algunas palabras.
Theo vio el titulo del libro, Ivanhoe de Sir Walter Scott, frunció el ceño. ¿Quién diablos le daba un libro así a un niño de cinco años? Por muy precoz e inteligente que fuese Max, era comprensible que no entendiese las palabras. Por otro lado, también estaba seguro de que la biblioteca de la Abadia no contenia libros infantiles.
-Ven aquí- dijo Theo el niño se acomodó en su pecho inmediatamente, Theo lo sostuvo en sus brazos- porque mejor no hablamos un rato. ¿Que te gusta hacer?
-Volar en escoba- dijo Max- jugar con carritos, también me gusta la tarta de melaza de Topsey. Lo mejor de todo es mi varita, pero mi madre me la quitó antes de dejarme aquí con el Tío Augusto
-Tu varita esta en buenas manos Max y procurare que te la regresen- dijo Theo- cuéntame de tu padre.
-No lo conozco- dijo Max bastante serio, le extrañó la pregunta, pocas veces mencionaban a su padre frente a él-mi madre dice que esta viajando.
-¿Sabes su nombre?- Theo esperó con ansiedad la respuesta.
-Lo llaman Nott- contestó Max-¿Tú sabes quien es?
-Si. ¿Qué más te ha dicho tu madre?- preguntó Theo con curiosidad.
-Que es alto, fuerte, un mago grandioso- Max bostezó – yo deseo conocerlo pero madre dice que jamás volverá, que es un viaje sin retorno. ¿Qué significa eso?
-Max- dijo Theo conmovido- eres muy chico para entenderlo.
-Yo no soy un niño- contestó Max irritado.
-No, no- dijo Theo sentándolo sobre sus piernas- eres todo un hombrecito.
-Yo soy un hombre, soy valiente- afirmó el niño- y duermo solo. Solo en las noches de tormenta me meto en la cama con mami.
-Te puedo pedir un favor- Theo alejó al niño de él – guardarme algo por un rato.
- dicho esto sacó un relicario de su chaqueta- es un recuerdo de alguien, pero tengo miedo que se pierda o peor, que alguien lo robe.
El niño miraba con fascinación el relicario de oro, que brillaba tenuemente a la luz de la lámpara, le parecía un objeto muy hermoso, aunque no sabía a ciencia cierta lo que era. Theodore había ido a casa de Hermione esa misma noche, mientras ella y Pansy dormían y lo había buscado, inseguro de hacer con el objeto hasta que se le ocurrió esa idea.
-Quiero que tú me lo guardes- dijo Theo enfocando sus ojos azules en los del niño, Max había heredado el cabello negro de Pansy, pero allí acababa el parecido. Esos ojos que le devolvían la mirada, esa cara, era como verse reflejado en un espejo- será nuestro secreto.
-No se- dijo el niño con duda tocándolo con la punta del dedo, con lo cual el relicario oscilo un poco de un lado a otro, destellando aun mas-parece de oro, no quiero que se me pierda.
-No lo perderás- contestó Theo con voz melosa- yo dependo de que lo guardes bien. He decidido que eres un niño grande y yo confío en ti- el niño lo miró asombrado y luego asintió- pero puedes hacer una promesa si quieres sobre ello.
-Si- dijo el niño emocionado porque alguien por primera vez lo trataba como un adulto digno de confianza- si, si, haré una promesa.
-Bien- dijo Theo entregándole el relicario a Max, su propio horrocrux, luego lo miró directamente a los ojos, esta vez con intensidad, el niño parpadeo un par de veces y finalmente se dejó someter. Theo dio un largo suspiro sin cortar contacto visual con Max, no era un imperius, tampoco lo iba a obligar a hacer un juramento imperdonable, eso seria execrable hasta para él que era un retorcido de mierda, simplemente iba a hipnotizarlo, inducirlo a guardar en el mejor lugar posible , el mas escondido de esa abadía, su horrocrux. Solo el niño lo sabría, mas nadie, ni siquiera él mismo y lo principal a nadie se le ocurriría que un niño de cinco años era el guardián del horrocrux. Y si el Sr. Parkinson le había dicho la verdad, Maximilian a su corta edad, era bastante bueno ocultado y escondiendo cosas, mejor que muchos adultos, tenía una habilidad especial para eso. El abuelo le entregaba informes mensuales de los progresos del niño a escondidas de Pansy, Theo siempre había estado pendiente de él, en las sombras. Ella lo odiaría si lo supiese, pero desde el punto de vista de Theo, tenía que cubrirse las espaldas, él tenia sus puntos débiles, y el horrocrux era uno de ellos. Poca gente sabia de Max, menos gente sabia de la existencia del Horrocrux y nadie, absolutamente nadie se le ocurría pensar de que había utilizado a su propio hijo para esconderlo.
- Prométeme que encontraras un buen lugar para mi prenda, uno oculto y que solo tú conozcas, promete no revelar a nadie ni su escondite ni lo que contiene, solo a mí. Si algún día llego a pedírtelo de regreso, me lo darás, sino sucediese así, cuando salgas de aquí, de la abadía, ese día recordaras llevártelo contigo, en ese momento te libero de mi promesa- "porque ciertamente, y así me lo he jurado, él día que este niño salga de aquí, será el día que sea seguro para él, ya no existirán los artefactos infernales y yo habré desaparecido del mundo definitivamente, ni siquiera el maldito horrocrux logrará regresarme de nuevo, será un objeto inofensivo y como yo, tan solo un recuerdo".
-Lo prometo- contestó el niño inmediatamente, Theo chasqueo los dedos frente a él, el niño abrió la boca, luego parpadeo un par de veces saliendo de la hipnosis y Theo le dejó el relicario en sus manos, Max jugó con el objeto un rato, intentó abrirlo pero Theo le contuvo las manos.
-No puedes abrirlo- explicó Theo- Te pido que no lo hagas.
-Esta bien, no lo abriré- contesto Max- ¿Que tiene adentro?-
-Mi alma. ¿Sabes lo que es un alma?- preguntó Theo
- Si lo se, pero…¿Las almas son tan pequeñas?- preguntó el niño inocentemente.
Theo sonrío ante la candidez de la pregunta.
-Hay almas grandes y otras menos grandes- respondió Theo- la mía por cierto, es pequeñísima, tan diminuta que cabe allí.
-Eres un hombre de alma pequeña- dijo el niño reflexionando, luego el sueño volvió a atacarlo y se apretujó contra Theo quien lo abrazo de vuelta, era refrescante estar así con él, despreocupados, hablando por primera vez, Theo escuchaba con atención y fascinado completamente por las palabras del chico- las almas deberían ser iguales que el cuerpo. Tú tendrías que tener un alma grande puesto que eres muy grande. Yo soy un niño y mi alma entonces es más pequeña que la tuya.
-No Max- dijo Theo- tu alma es grande y valiosa. Tú serás mejor hombre que yo. Tu alma jamás estará encerrada en un objeto como ese.
-¿Porque tu alma esta dentro de esto?- preguntó Max.
-Porque yo la metí allí- dijo Theo- de lo cual estoy arrepentido. Nunca Max intentes hacer algo así, nunca. Debes guardar este objeto porque es lo me mantiene aquí contigo de esta forma.
-¿Tú eres un fantasma?-pregunto el niño sin temor-puedo tocarte, quizás me equivoque contigo la primera vez que te vi, pensé que eras un aparecido. Yo puedo ver fantasmas pero a mami no le gusta. ¿Qué eres?- Theo sonrío, podía engañar a cualquier persona con su apariencia, pero él niño se atenía a su instinto slayer, sabia que era humano, pero al mismo tiempo, a pesar de que su corazón latiese, de que estuviese caliente, el niño intuía que no estaba completamente vivo.
-Tú puedes ver fantasmas porque eres un slayer como tu madre- dijoTheo- yo soy una especie de fantasma, de un tipo especial y único, de esos que puedes tocar, pero quedamos en que éramos amigos. Yo jamás te haría daño pero no todos los espíritus son buenos. No confíes jamás en uno de ellos. Esos que te atacaron en tu casa son los peores. Intentaran atraerte pero ya sabes que no puedes ir con ellos.
-Lo se- dijo Max conteniendo el aliento- Es el Ejercito Negro, tengo que esconderme de ellos. Por eso me trajeron hasta aquí, ma no me lo dijo, pero yo no soy tonto, me doy cuenta de las cosas.
-No puedes andar por ahí contando que ves fantasmas Maximilian- Theo continuó su lección de supervivencia. Si el chico tenia los poderes que suponía, le iba a ser necesario aprender muchas cosas para poder desenvolverse en el futuro, y si bien él había renunciado nominalmente a ser su padre, sentía que tenia que ofrecerle algo al chico- a la gente no le gustan los videntes y menos los slayers, siente temor de ellos, no debes revelar nunca de lo que eres capaz.
-Mi madre me lo ha dicho- dijo Max- que no debo decir que soy un slayer. ¿Qué es un vidente?
-Es parecido a un Slayer, pero con menos poder- explicó Theo- ahora ¿Quieres que te lea? O mejor seguimos hablando.
-Tengo sueño- dijo Max- puedes quedarte conmigo hasta que me duerma.
-¿Ya hiciste pis?- preguntó Theo.
-Si- dijo el niño- pero yo soy grande y ya no mojo la cama.
Max se acostó sobre el pecho de Theo y jugó un momento con sus cabellos. Poco a poco se le fueron cerrando los ojos, en una mano agarraba fuertemente el horrocrux.
-¿Estas cómodo?- preguntó Theo, sintiendo como el cuerpecito de Max se enredaba con el suyo buscando calor.
-Tú me gustas Theo- dijo Max luchando con sus parpados que se caían solos.
-Tú también me caes bien Max- dijo Theo acariciando la espalda de su hijo, haciendo algo que rara vez hacia, disfrutar el momento.
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