Disclamer: personajes de JK. Rowling

Hola a todas, muchas gracias por los reviews, se que el capitulo anterior les gustó mucho, decidí adelantarles algo como regalito de fin de año , ya que muchos así lo pidieron. Banda sonora a cargo de Rise Against "Savior". Espero que me dejen reviews.

FELIZ AÑO NUEVO

Los Artefactos Infernales

Titulo III El mecanismo celestial

Capitulo 22 Savior

La noche invernal cubría la humilde morada, las ráfagas de viento golpeaban la gran estructura que se sostenía precariamente desafiando las leyes de la gravedad y es que si no fuese morada de magos, hace tiempo que la casa se hubiese derrumbado hasta los cimientos, estaba sostenida magia y por pura fuerza de voluntad, pero eso en realidad no era lo mas importante, mas bien, si no fuese la morada de esos especiales hechiceros llamados Weasley´s, jamás tan disparatada casa pudiese considerarse como el mas calido de los hogares, ese que resistía a pesar del invierno, a pesar de una guerra, a pesar de todo.

El blanco de la nieve deslumbraba a la luz de la luna llena, el ambiente estaba iluminado casi espectralmente, algunos dirían que era lo apropiado ante las turbias circunstancias que se avecinaban. El campo alrededor de La Madriguera lucia como una imagen paradisíaca invernal, el mejor sitio para vivir, que ahora se veía enfrentado a una oscura amenaza.

Harry se apareció en conjunto con Snape y Ron en la cochera. La súbita llegada de su viejo maestro de pociones a su casa había sido una sorpresa desagradable, sobretodo porque jamás se habían llevado bien, aunque Harry tuviese que agradecerle la vida y Snape hubiese hecho una promesa en torno a él, su antipatía mutua se fundamentaba en antiguos rencores de parte y parte. Al llegar Snape a Grindmauld Place, en donde a pesar de las reticencias del dueño, sorprendentemente siempre tenia las puestas abiertas, gracias a la dueña, lo primero que hizo sin ninguna antesala fue contarle a Harry Potter parte de la situación, omitiendo su participación y la de Draco Malfoy .

-Todavía no puedo creer lo que me dices- exclamó Harry mientras caminaba a la salida de la cochera e iba directo a la entrada de La Madriguera , unas risas infantiles se escuchaban desde el exterior, las risas de sus pequeños hijos. Harry sintió la ansiedad carcomiéndolo, ya fuera verdad o fuese un invento, si algo tenía por seguro, era que su familia se iría de La Madriguera inmediatamente. Le costaba confiar en Snape, pero por otro lado, él jamás lo había traicionado, nunca.

-Créeme Potter, hazme caso por primera vez en tu vida- dijo Snape con voz cansina, su alta figura contrastaba con la de Harry, si bien Snape era mucho mas viejo y eso se notaba en algunas hebras grises que adornaban sus sienes, conservaba un aire de distinción y arrogancia Slytherin, que Harry jamás poseería. Su larga tunica negra ondeaba al viento, Snape jamás renunciaría a vestirse como un mago, a pesar de la onda estilo muggle que azotaba al mundo mágico

-Debes sacarlos a todos de inmediato de aquí, deben estar por llegar- continuó Snape.

Quizás Harry no tuviese ni la distinción, ni la arrogancia de los slytherin pero su mala leche era equiparable a la de las serpientes. Caminaba a paso resuelto junto a Snape, estaba vestido de marrón oscuro, con bufanda y gorro, en su mano tenia bien apretada su varita mágica, y sus sentidos permanecían alertas ante cualquier posible amenaza, viniese de donde viniese.

-Maldita sea- dijo Harry- creo que después de esto , lo mejor seria que renuncie a mi cargo de jefe de aurores, Bellatrix Lestrange engañó a todo el mundo, escapando de Azkaban y fingiendo su muerte, liberó a sus amiguitos mortifagos y nadie fue capaz de detenerlos para evitar su huida de la cárcel. El cuerpo de aurores ha quedado como un montón de necios.

-Eso no es ninguna novedad Potter- dijo Snape con sorna- el cuerpo de aurores son una partida de imbéciles, el único que sirve eres tú. Lastima que Weasley y Granger nunca se dignaron a ayudarte.

-No se si tomármelo como un halago o un insulto- comentó Harry amargamente y entonces, antes de entrar a su casa se giró bruscamente y tomó a Snape por las solapas de su tunica apuntándole la cara con la varita- Bien, dejémonos de juegos Snape, ahora mismo vas a decirme, como es que demonios sabes que esa perra va a atacar la Madriguera.

-Pura intuición- dijo Snape manteniendo su rostro serio, seguidamente hizo una mueca de desprecio y Harry lo empujó lejos de él.

-Se que Malfoy esta detrás de todo esto- dijo Harry apuntándolo con el dedo acusadoramente- y en donde están metidas las narices de Draco Malfoy, tú estas por extensión.

-No negare ni afirmare nada- dijo Snape.

-¿Estas seguro que podemos con ellos?- dijo Ron quien había estado escuchando por largo rato a los dos magos ladrándose mutuamente, sin embargo, si tenía que apostar quien de los dos tenía mas malas pulgas, Harry sin duda iba a la cabeza.

-No, pero no tenemos opción- dijo Harry- además Snape ha asegurado que tendremos ayuda.

-¿Quién?-preguntó Ron con los brazos cruzados en el pecho.

-Ayuda- contestó parcamente Snape.

-Tú te vas con Ginny, tus padres y los niños- dijo Harry- hasta mi casa y te quedas vigilando.

-No soy ningún inútil- protestó Ron- puedo ayudarte aquí.

-Por eso mismo es que te vas con ellos- dijo Harry- se que no soy tu jefe, pero necesito que te vayas con la familia, quien mejor que tú para protegerlos.

-Avisare al cuartel de aurores- dijo Ron- es lo mejor y lo mas lógico, necesitas refuerzos, no me siento seguro dejándote a la merced de un puñado de mortios.

-No-exclamó alarmado Snape luego miró a Harry- Potter, prometiste que nadie más interferiría. Tendrás la ayudas que necesites, pero no quiero al cuartel de Aurores aquí, harían demasiadas preguntas.

-Esas que no quieres contestar- bufó Harry, luego de pensarlo un poco, cedió- Bien Snape, lo haremos a tu modo, te debo esta y te he prometido discreción.

-No puedes confiar en él- dijo Ron meneando la cabeza de un lado a otro, en absoluto gesto de negación- Además ¿Donde rayos está Hermione?

Esa….era una buena pregunta, una que ninguna de los tres hombres podía contestar.

-¿No irán por ella también? ¿O por su familia? Quizás debería acercarme a casa de sus padres… solo para asegurarnos.

Snape maldijo por lo bajo, por supuesto que iban tras de la familia Granger, eso lo sabia con certeza, solo que lo ocultó para no enrollar mas el asunto de lo que estaba, por eso también había insistido con Nott de que no llevase a Hermione Granger hasta La Madriguera. La llegada de Weasley sin duda esa seria una sorpresita desagradable para Draco, pero estaba seguro que Draco Malfoy sin duda tendría los cojones necesarios para lidiar con Weasley y con Grayback.

Snape se irguió en todo su estatura y mantuvo su cabeza en alto. Quizás debió haberle contado todo con lujos de detalles a Potter, quizás…. , el hombre lanzo un silbido, esperaba que Draco resolviese todo.

-Aunque no lo creas Weasley- dijo Snape- estoy seguro que he demostrado ser un hombre confiable. Además todos nosotros en este momento tenemos un fin común, atrapar a Bellatrix Lestrange y a los demás.

-Ve a casa de los padres de Hermione y ve si están bien- dijo Harry

-Harry- grito Ginny cuando vio a su esposo por la ventana, abrió la puerta de la cocina y corrió apresurada a abrazarlo, cuando se percató de la presencia de Snape también le dio un sentido abrazo, que el hombre moreno correspondió con discreción bastante sorprendido.

-Severus- dijo ella con una sonrisa-tanto tiempo sin verte, te guardé un trozo del pastel de navidad.

-He estado ocupado Ginevra- dijo Snape, le daba gracia el comentario, la pelirroja sabia perfectamente porque él no visitaba su casa, Harry y él se detestaban-me dijeron que tuviste una niña.

-Si- dijo ella con una sonrisa esplendida- le pusimos Lily.

A Snape le brillaron los ojos por un momento, luego sonrío, algo muy extraño en él, Harry inmediatamente se incomodó, sabia la historia de Snape con su madre y tenia muchos sentimientos en conflicto sobre eso, Ginny era mas comprensiva, simplemente le parecía la historia de amor mas trágica que había escuchado, la historia de un amor no correspondido. Sintiéndose culpable por las acciones que habían conducido a la muerte de los padres de Harry, Snape había jurado proteger a su hijo, se unió a la orden del Fénix poniendo su vida en riesgo por una promesa y había cumplido ayudando a destruir a Voldemort. Era un hombre con un pasado difícil y cuestionable, pero también un tipo de palabra. Por eso y por otras muchas cosas mas, Ginevra Weasley Potter apreciaba a Severus Snape, no en vano, uno de sus hijos tenia como segundo nombre Severus.

-¿Pelirroja?- preguntó Snape

-Si-contestó Ginny- Harry dice que es igualita a su madre.

-Bien, ya era hora de que uno de los mocosos Potter heredase algo de Lilian- dijo Snape, de alguna forma Ginny lo trataba como el abuelo honorario de los niños y eso le causaba gracia, sin embargo, analizándolo de alguna forma, realmente, se sentía complacido de que ella lo tomase en cuenta como alguien cercano a la familia, por eso había ido hasta allí, para defender a los nietos de Lily Evans- felicidades, a ambos.

Ginny le dio un codazo a Harry, quien rodó los ojos y respondió con desgano.

-Gracias Snape- dijo Harry con incomodidad, luego se dirigió a Ginny- Cariño, recoge tus cosas y a los niños, se van inmediatamente de aquí, esperamos visitas.

-¿Qué visitas?-preguntó Ginny alzando una ceja.

-Del tipo que vienen con marca tenebrosa incluida- dijo Ron interrumpiéndola, arrastrando a su hermana hacia la casa- enana, tenemos que irnos ya.

-Harry- grito Ginny deshaciéndose de Ron y corriendo a abrazar a su esposo, quien le dio un calido beso en la mejilla, ambos se miraron con aprensión- ¿Quiénes son? ¿Mortifagos?

-Estaré bien- dijo Harry acariciándole el cabello a su esposa- vete a casa con los niños, por Merlín, Ginny.

-Cuídense- contestó Ginny y miró a Snape- ambos- luego corrió hasta su casa.

-Ella es esplendida- dijo Snape sin ocultar su admiración por la joven, una madre cariñosa, esposa fiel, mujer valiente y buena amiga - no te la mereces.

-No se como le hiciste Snape- comentó Harry resignado ante el hecho – pero ella te aprecia.

-Te he salvado el culo un montón de veces mocoso- contestó Snape- esa es toda la razón.

Ron ya había entrado a la casa y con rapidez reunió a toda la familia para desparecer via flu, mientras tanto Harry y Snape esperaban en el jardín de la casa, la nieve caía pertinazmente pero ya sin fuerza, el viento había amainado. Mantenían su vista al frente, alertas, con las varitas desenvainadas.

-¿Estas seguro que alguien vendrá a ayudarnos?- comentó Harry- la espera se hace larga.

De pronto vieron dos personas caminando por el sendero que conducía al jardín de la casa.

-No por mucho tiempo-dijo Snape.

De pronto las dos figuras humanas se pararon frente a la verja de la casa sin intenciones de avanzar mucho mas. Una de ellas se quitó el abrigo y lo tiró al césped con desvaída elegancia. Era una mujer, con un traje negro ajustado al cuerpo y el cabello oscuro suelto hasta la cintura, la palidez de su rostro contrastaba con el color de sus vestiduras, enseguida desenvainó una espada. La otra figura que estaba a su lado, mucho mas alta y corpulenta, llevaba una capucha encima y Harry no podía ver su rostro, sin embargo apreció que sus manos estaban cubiertas por tatuajes, llevaba la varita en una de estas, una varita gruesa y larga.

-Esa es Parkinson- dijo Harry, luego intrigado preguntó-¿Quién esta con ella?

-Así que es cierto, increíble- dijo Snape mirando con atención cada movimiento de las dos personas que permanecían de pie en la puerta de entrada del jardín, su cuerpo se tensó instintivamente al darse cuenta quien era el hombre – ¿No reconoces al otro?

-No- dijo Harry- ¿Quién es?

El hombre encapuchado maniobró su varita y con un hechizo abrió la verja de madera, entonces él y Pansy se adelantaron caminando con lentitud hacia Snape y Harry quienes esperaban inmóviles y alertas. Mientras caminaban, el hombre se quitó la capucha de la cabeza. Harry sintió como el ambiente se enfriaba más de lo que estaba y de alguna forma se enrarecía. Sus vellos se erizaron al sentir una amenaza antinatural inminente, cuando lo reconoció, inmediatamente esgrimió su varita para atacar, pero Theo fue mas rápido y lo desarmó en un segundo, aplicándole un Experliamus. Sin pensarlo dos veces, Harry se echó a correr para atacarlo con sus puños pero Pansy enseguida se adelantó y blandiendo su espada se interpuso entre ambos, clavó la punta de su espada slayer sin hundirla en el pecho de Harry quien la miraba desconcertado.

-Hola Potter- dijo ella con el brazo extendido y el viento revolviendo sus largos cabellos, su rostro estaba serio sin embargo su tono de voz era cordial – te aconsejo que no te acerques a Theo, sufre de mal de rabia.

-Nott- dijo Harry sin poder apartar la mirada ante esa aparición infernal, allí estaban confirmadas sus sospechas, él estaba vivo, igual que antaño, con una sonrisa siniestra en su rostro que estaba parcialmente oculto por su largo cabello castaño, Theo asintió en silencio confirmando su identidad, Harry no lograba que la sensación de peligro inminente le abandonase el cuerpo, pero trató de reponerse-¿Qué haces aquí?

-Aunque no lo creas, vine a ayudarte- dijo Theo, completamente complacido por la actuación de Pansy, ella era su escolta y era la mejor que conocía para ese trabajo, fuerte, rápida, eficaz y con esa espada, muy talentosa, no le importaba que una mujer le guardase las espaldas, sus energías la reservaría para lo importante, no para pelearse con Potter. Además, Theo era consciente que cuando empezaba a luchar, su ansia asesina no acababa hasta ver correr sangre y decididamente no iba a matar a Potter, lo necesitaba de su lado.

A Theo la situación lo divertía de manera insana, su cerebro ardía en ebullición analizando los pro y los contra, irónicamente ahora los enemigos del pasado y los actuales se convertían en aliados para proteger a una familia que ni siquiera le importaba, todo por conveniencia y Theo Nott no sabía desaprovechar una buena oportunidad, las olía a kilómetros. Luego de que todo terminase y le explicase a Potter la situación, sin duda se uniría a la causa, Snape estaba bien equivocado si creía que ganaría el favor de Potter avisándole del ataque, la lógica estaba en su contra, aunque loables fuesen las intensiones. Además la expectativa de una buena pelea le hacia hervir la sangre, hecho que ocultaba muy bien, pues la expresión de su rostro seguía siendo dura, inflexible como si fuese una estatua de piedra.

-¿No vas a atacarme?-preguntó Harry extendiendo los brazos, Pansy seguía amenazándolo con la espada ahora con una expresión burlona en su cara – Estoy aquí desarmado, indefenso, estuviste diez años detrás de mi Nott, te atrapé y te condené a morir, ¿No vas a vengarte?

-Las razones…ya no existen y ahora no son importantes- dijo Theo con la mirada perdida observando el infinito absorto en sus maquinaciones, luego dejó que sus palabras suaves como la seda salieran de su boca- perdí y fui castigado, no veo porque debo vengarme por ser recibir lo que sin duda merecía. No tengo nada en contra de ti Potter en los actuales momentos, no me interesas, pero te recomiendo que no te me ofrezcas como carne de cañon, no sea que me provoque darte el gusto- no pudo evitar la amenaza velada, tampoco era cuestión de quedar como un pusilánime, él fue, era y seguiría siendo peligroso, vivo, muerto, como fuese.

-Te gane una vez – dijo Harry desafiante, sus ojos verdes miraban con furia y desazón a Theo, quien siempre se tomaba muy en serio a Harry Potter – y puedo hacerlo otra vez.

-No lo dudo- dijo Theo con tranquilidad- pero pelearme contigo no es el asunto que me trajo aquí, vine a evitar una tragedia y a ocuparme de una buena vez y por todas de una molestia. ¿Aceptas mi ayuda o puedo volver a mi cómodo infierno?

-¿Cómo es que estas vivo?- preguntó Harry sin salir todavía de su asombro, se creía capaz de muchas cosas, pero lo asombraba su propia sagacidad, tenia la razón, Theo Nott no estaba muerto o por lo menos, no tan muerto como todos creían- yo vi tu cadáver, yo mismo te metí en ese ataúd.

Theo observó con cautela a Snape cuya mirada ávida lo delataba, él también quería saber absolutamente todo, el porque y el como. No era tonto, nadie había mencionado la palabra Horrocrux, pero ambos hombres lo sospechaban.

-Después- concluyó Theo sin despegar su mirada de Snape – es una larga historia, pero será para tus oídos solamente Potter.

-Esperare ansioso lo que tengas que decir- dijo Harry.

-Bien, Severus, aquí me tienes, estamos en una inusual tregua, pero la respetaré hasta donde sea posible- le dijo Theo a Snape.

-Theodore- saludó Snape con formalidad- no esperaba verte tan………….vivo.

-Que puedo decir, soy un cadáver saludable- dijo Theo mostrando en una sonrisa los dientes, sus ojos azules ofrecían una mirada oscura, su voz, en apariencia calmada, tenia un tono amenazante y autoritario. Su aspecto era el mismo que había ofrecido cuando estaba vivo y era el lugarteniente de Voldemort, misterioso, agresivo, hosco pero al mismo tiempo ahora tenia un aura sobrenatural que exaltaba los sentidos de Harry, Nott tenia razón, él era un hombre muerto caminando.

-Puedes hacerme el favor de apartar la maldita espada-le gruñó Harry a Pansy- no voy a atacar a nadie. Al parecer, por esta vez, todos estamos del mismo bando.

Pansy miró a Theo y este asintió, ella bajó su espada y retrocedió unos pasos hasta colocarse a un lado de Theo Nott. Ambos tenían una relación peculiar, ella no dejaba de insultarlo y él de provocarla, pero cuando los dos estaban en medio del campo de batalla, él ordenaba y ella obedecía sin chistar, Pansy no era tonta, Theo Nott había sido un magistral estratega y un mortifago formidable, no pensaba que muerto y todo hubiese cambiado, luego miró a Harry, él también era de cuidado, el mejor mago del mundo mágico, aquel que había derrotado a Lord Voldemort, no se hacia ilusiones, que hubiese logrado desarmarlo y amenazarlo con la espada era solo un maldito golpe de suerte.

-Pansy- dijo Snape haciendo una inclinación con la cabeza a la bruja-pensé que ya no trabajabas para este sujeto.

-A veces es difícil deshacerse de los viejos hábitos- respondió Pansy con malicia - pero nunca es tarde para iniciar la rehabilitación.

-Tengo que recordarte que me debes un café- dijo Snape dándole una mirada apreciativa a la bruja, Pansy Parkinson era la mujer mas impresionante que había visto en la vida, con una belleza salvaje, seductora, su sensualidad innata golpeaba cualquier hombre como un tren a alta velocidad, era imposible no gustar de ella, aunque la gran verdad era que solo le apetecia admirarla, hablar con Pansy como viejos camaradas, la chica era bien inteligente y ocurrente, disfrutaba coquetear inocentemente con ella, nada mas. Snape sabia que ella guardaba su corazón para otro hombre y siempre tuvo el oscuro presentimiento acerca de quien era ese hombre , sin embargo a veces, era bueno tentar al diablo, así que lanzó el anzuelo- me gustaría que nos distrajésemos un rato, espero que no traigas a tus viejos hábitos contigo.

-Cuando, donde y como tú quieras Sev- dijo Pansy guiñándole el ojo, Theo la miró con furia por una fracción de segundo, ella soltó una carcajada.

Al verlos, Snape sonrió con satisfacción, ambos habían mordido el anzuelo como dos idiotas, hasta el mortifago mas siniestro caía en las redes de una simple mujer, podía sentir la tensión sexual existente entre los dos. Una pregunta rondó en su cabeza ¿Quién era el padre del hijo de Pansy?, la respuesta le llegó de inmediato, Theo Nott, no seria ilógico, pero por lo que sabia él anduvo siempre detrás de Hermione Granger, de pronto una niebla se despejo en su mente y recordó algo parecido a una subasta en casa de los Malfoy´s, años atrás, como había podido olvidar algo tan importante. ¡Diablos! Le habían modificado los recuerdos, a él y a todos los presentes ese día….Nott, fue Nott la que ganó a Pansy Parkinson y nueve meses después, ella había parido un niño. Nott era el padre de Maximilian Parkinson. De su parte quedaba comprobar la información y ver si se lo contaba a Draco. Un escalofrío le recorrió la espalda de inmediato. Ojo por ojo, diente por diente, si Draco le ponía las manos a ese chico encima, no sabia si resistiría la tentación a hacerle daño y entonces ardería el infierno. Snape sabiamente decidió guardarse sus sospechas, si la situación se hacia desesperada, entonces sacaría el as bajo la manga.

Theo le tomó un brazo a Pansy y se lo apretó con fuerza. Pocas veces se había sentido celoso en su vida y casi todas eran con Hermione, pero esa oleada de furia dirigida hacia Pansy y cualquiera que osara posar sus ojos en ella, lo atravesó en ese instante como una lanza, desconcertándolo por completo. Porque sobre todas las cosas, Theodore Marcus Nott odiaba no entenderse a si mismo.

-No juegues con fuego Pansy- dijo entre dientes solo para ellos dos- y no agotes mi paciencia, no vinimos aquí para que coquetees descaradamente con Snape

-¿Celoso?- preguntó Pansy con descaro, la mirada azul de ella se posó insolente en los ojos de Nott.

-¿Debería acaso?- contestó él controlando el tono de cada silaba que salía de su boca. No perdería el control por culpa de esa coqueta sin remedio.

El duelo de miradas seguía, la tensión entre ellos era palpable, Theo se acercó a su rostro peligrosamente al de Pansy y ella se mantuvo firme.

-Por supuesto que no- exclamó ella furiosa sintiendo el aliento de Theo golpear su cara, incitándola, logrando que su corazón palpitase violentamente- eso seria completamente descabellado. Ya te lo he dicho Nott, a quien yo meta en mi cama, es asunto mío.

Theo gruñó y Pansy se deshizo de su agarre con brusquedad, robándose el brazo lastimado con una expresión de reproche en su cara la cual Theo ignoró por completo.

- Mocosa engreída- dijo Theo- un día de estos te daré una lección que no olvidaras jamás.

-Estaré esperando- contestó ella desafiante- yo también puedo demostrarte un par de cosas.

Theo sonrío para sus adentros, ¡Si! él tenía una buena idea del par de cosas que quería que ella le mostrase. Pansy se comportaba como una gata salvaje y él quería domarla, ponerla de rodillas. Una oleada de lujuria incontrolable se apoderó de su cuerpo y sintió tensarse su entrepierna. Inmediatamente se deshizo de aquellos deseos profanos, no era ni el momento, ni el lugar. La situación con Pansy se le salía de sus manos por ratos y él era fanático del control, además había visto a Snape y a Harry bastantes interesados en su intercambio de palabras con la mujer que últimamente lo provocaba como ninguna otra lo había hecho antes. Regla numero uno: jamás mostrarle tus debilidades al enemigo.

-¿Esa es una espada slayer?- preguntó Harry mirando el arma de Pansy.

-Lo es- afirmo Pansy blandiendo su espada, la espada brillo con una luz azul mortecina, ofreciéndola a su dueña un aspecto etéreo y letal.

-¿Cómo es que posees una?- preguntó Harry con curiosidad- Y la espada te responde.

-Potter creo que tu prodigiosa mente debería sacar la conclusión correcta-contestó Pansy sin decir mucho más, no le gustaba hablar acerca de su condición de slayer, pero llevando la espada con ella, se había delatado ante todos, sin embargo, no se separaría del arma, era mucho más poderosa que una simple varita.

Harry se sorprendió mucho al darse cuenta que Pansy Parkinson era un slayer, pero fue Snape quien hizo el comentario hiriente, por lo menos para Pansy.

-Ahora entiendo porque Nott te quería a su lado costase lo que costase- dijo Snape- ha sido mas astuto que todos los demás incluyendo a Voldemort, se dio cuenta hace años y sin duda lo ha utilizado para su propio beneficio.

-Snape- dijo Theo con sorna- como siempre, descubriendo el agua tibia.

-Todos ustedes son unos perfectos idiotas- respondió Pansy sin morderse la lengua. Estaba enfurecida, al final, todos querían lo mismo de ella, sus habilidades de slayer.

De improviso, una niebla los envolvió, los cuatro formaron un círculo, dándose las espaldas, todos tenían sus respectivas varitas en sus manos, excepto Pansy, que utilizaría la espada para canalizar su magia.

-No puedo ver nada- comentó Snape.

-Preparados- dijo Potter- esta niebla es el comienzo, el anticipo, pronto llegaran.

-Ahora eres tú el que manda, que curioso- dijo Pansy- por descontado pensé que Theo asumiría la autoridad, es un maldito controlador.

-Es mejor así- dijo Theo- el único que no es mortifago es Potter y nos ha ganado a todos, a si que sabe perfectamente cuales son nuestros puntos débiles.

-Lestrange es mía- dijo Harry con convicción- esto es una deuda de honor.

-Vernos a todos juntos será una sorpresa para ella- contestó Theo- pero no tengo que ser adivino para saber que ira por ti de primero.

-Ellos no saben que tú estas con nosotros. Aprovechemos entonces nuestra ventaja- dijo Harry.

-Siempre malgastan tanta saliva antes de pelear- comentó Snape con acritud.

-Déjalos- contestó Pansy- al parecer a los dos les encanta hablar como dos viejas comadres.

Theo no pudo evitar reírse a carcajadas y Harry sonrío muy a su pesar por el chiste, de pronto se sentía dentro de un nido de serpientes venenosas, Pansy Parkinson, Theo Nott y Severus Snape no desperdiciaban un segundo en mostrar sus cualidades ofidias, mordiéndose unos con otros y de paso incluyéndolo como uno mas, el maldito sombrero seleccionador siempre tuvo la razón, él hubiese sido un buen Slytherin, tenia todo lo necesario, Harry pecaba de irreverente, cínico y prodigaba su buena dosis de veneno a quien se le pusiese enfrente si no era de su agrado.

Era inaudito, él, el auror héroe nacional, estaba luchando al lado de tres de los mejores mortifagos que habían existido, uno de ellos, legalmente muerto y ahora resucitado, en unas misteriosas circunstancias que faltaban por aclarar. Siempre había despreciado a Theo Nott por lo todo lo que significaba y aun lo seguía sintiendo, desprecio y cautela, pero jamás había hablado con él dos palabras seguidas desde Hogwarts y no sabia si era que la muerte le había sentado bien a su personalidad o siempre había sido así, pero se encontraba con un hombre muy diferente a lo que siempre se había imaginado, sin embargo, algo en él, mas allá de su condición de resucitado, ponía sus sentidos alerta y era ese brillo asesino que lucían sus ojos, lo había leído en el informe medico, había sido testigo de los funestos hechos, Theo Nott era poco menos que un psicópata, aunque estuviese hablando con él en términos educados.

-No te metas en problemas ni tomes riesgos innecesarios, recuerda a Max-dijo Theo en voz baja a Pansy mientras se cubría con su capucha para ocultar su rostro, de pronto solo se veían sus labios exhibiendo una sonrisa cruel, estaba preparado para lo que fuese y sabia que lo iba a disfrutar.

-Bien- dijo ella, lanzándole una significativa mirada a Theo, algo dentro de ella se conmovió al darse cuenta de que Theo se preocupaba de alguna forma por ella y el niño. No le impresionaba la expresión del rostro de Theo, sabia que estaba esperando ansioso enfrentarse con los otros, él era así, lo excitaba la expectativa de matar, ella siempre lo aceptó tal y como era. La desgracia de su vida no había sido enamorarse del asesino sino del hombre que no le correspondía.

De la espesa niebla salieron unas formas de humo que inmediatamente los sobrevolaron, pasando rasantes sobre sus cabezas, entonces Harry gritó:

-¡Ahora! ¡Dispersaos!- los cuatro entonces abandonaron su formación en circulo y se desperdigaron por todo el descampado, ocho formas de humo se fueron tras de ellos.

-Diablos- exclamó Snape al percatarse de que eran más oponentes de lo que originalmente había supuesto ¿A quien más había reclutado Bella para su arriesgada aventura? La respuesta le llego cuando Rodolphus Lestrange se interpuso en su camino y le lanzó una maldición.

-Tú deberías estar muerto- dijo Snape esquivando la maldición y lanzándole un crucio que también el otro hombre esquivó.

-Parece que no soy el único que debería estar muerto según lo que me dijeron por ahí- comentó Rodolphus, quien tenia un aspecto envejecido, pero Snape no se dejo engañar, ese tipo era uno de los peores-pero no te hagas ilusiones, no morí, más bien desaparecí un buen rato, me mude de país y cambie de identidad, pero mi fiel esposa fue a buscarme y me contó una historia muy interesante, de la cual pretendemos sacar provecho.

-Así que Bella pretende traicionar a Draco- dijo Snape.

-Y que es lo que te extraña- dijo Rodolphus- si tú mismo eres el peor traidor de todos. Septumsempra.

Pansy detuvo su carrera cuando vio la figura de Mulciber materializándose ante ella, enseguida asumió su posición de ataque blandiendo su espada hacia un lado.

-Así que estas aquí perra- le dijo el rubio mortifago que estaba vestido prácticamente en harapos- te enseñare que nadie me desprecia- le lanzó un avada que Pansy interceptó con la espada, el poder de la maldición fue tal que cayó de espaldas sobre el terreno cubierto de nieve, Mulciber se echó sobre ella y Pansy rodó por el piso, intentó levantarse pero Mulciber le atrapó uno de sus pies y la jaló hacia él.

-Maldito- Pansy le escupió la cara, mientras trataba de tomar con su mano su espada, que había caído a unos metros de ella.

-Zorra- dijo Mulciber mientras se acostaba encima de ella, sus ojos brillaban triunfales y se incorporó un poco antes de darle un puñetazo en la cara que la dejó inconsciente- ahora vas a saber lo que es un hombre, te violare y luego te matare, o de pronto al revés, ya veremos.

Theo corriendo vio como dos de las formas de humo se convertían en figuras humanas, eran Rabastan Lestrange y Augustus Rockwood, los dos con una corpulencia similar a la suya, los dos hombres le lanzaron hechizos al unísono, pero Theo tomó impulso en su carrera y dio un salto a un metro del suelo, aprovechando un desnivel en el terreno, en el aire esgrimió su varita y lanzó un avada que fue directo a la cabeza de Rockwood mientras con el pie pateaba el pecho de Rabastan que rodó por el piso ante el impacto del golpe, pero mientras Theo caía de espaldas a él, Rabastan Lestrange se levantó ágilmente y conjuró el hechizo aprovechando la situación.

-Avada Kedavra- la maldición impactó en Theodore quien sintió un estremecimiento al ser atacado con una maldición imperdonable, una especie de calor en la espalda, pero más nada. Rabastan se quedo inmóvil totalmente anonadado, la maldición no había hecho ningún efecto, entonces la figura encapuchada se giró lentamente hasta darle frente. Theo río con una carcajada malévola.

-No te dijeron que no puedes matar lo que ya está muerto- dijo Theo descubriéndose el rostro, entonces los negros tatuajes que cubrían todo su cuerpo se expandieron como enredaderas y cubrieron su cara dándole el aspecto de una zarza. Las runas que tenia tatuadas en su cuerpo eran su protección y a la vez su arma, le daban una fuerza sobrehumana.

-Nott- dijo Rabastan a voz de cuello reconociéndolo en el acto- así que Bella decía la verdad.

-Si-dijo Theo lanzando una risotada- he aquí al maldito hijo de puta de nuevo. Por favor Robbie, no vayas a ensuciarte los pantalones.

Rabastan Lestrange supo inmediatamente que estaba perdido, con energía empezó a conjurar mil y unas maldiciones asesinas que impactaban sobre el pecho de Theodore sin hacerle daño, este seguía caminando tranquilamente hacia él, como una bestia al acecho de su presa.

Mientras Rabastan retrocedía, Theo se guardó la varita en el abrigo con toda la paciencia de la que fue capaz, y se fue con rapidez hasta el otro mago hasta tomarle la cara con ambas manos, sus ojos se enfocaron en los ojos de Rabastan, la mirada de Theo era magnética y mortal, su sonrisa se amplio y se hizo una mueca de horror, mientras Rabastan gritaba de terror, impresionado por la tortura mental a la que estaba siendo sometido, cayó de rodillas y mientras tanto se le fracturaba la mente. Luego de que Theo se aburrió de escuchar los lamentos del otro hombre, simplemente giró la cabeza con violencia a una posición imposible y al escuchar el crack de las vértebras cervicales al fracturarse, lanzo el cadáver hacia un lado sin mucha ceremonia y siguió caminando tranquilamente por el descampado cubierto de nieve, ahora su objetivo era deshacerse de Bella, era una lastima quitar del medio a la única persona que era como él, un asesino por naturaleza, pero lamentablemente, esta vez, ella había elegido el bando equivocado y además, sabia demasiado.

Bellatrix Lestrange y Mac Nair fueron hasta Harry, ignorando la presencia de Nott que se había ocultado el rostro con la capucha, ella maldecía a Snape, sin duda la había seguido y avisado a Potter. Harry no esperó que las dos columnas de humo negro que lo enfrentaban tomase forma humana, enseguida empezó a lanzar maldiciones a una y otra, de pronto los dos mortifagos aterrizaron, Bella al verlo, dejó que una expresión fanática inundase su cara.

-Esto es mejor- dijo ella- en lugar de tu estúpida familia te tenemos a ti.

-Eso es lo que tú crees- dijo Harry- Depulso.

La maldición iba dirigida a MacNair que la intercepto con un Protego, luego de eso le lanzó dos hechizos aturdidores a Harry que este interceptó con su varita, Bella entonces se sumó al ataque.

-Crucio- gritó la bruja, cuya cara se contorsionaba de gusto como siempre que pronunciaba esa maldición. Harry dio un salto hacia atrás para evitar el hechizo.

Snape esquivó la maldición de Rodulphus Lestrange y empezó a correr hasta llegar a las ciénagas que rodeaban el norte del campo donde estaba ubicada La Madriguera, en este momento completamente congeladas por el duro invierno, Rodolphus seguía tras de él, lanzó otro hechizo y Snape se agachó, la maldición pasó razante por su cabeza, impactando en la superficie de agua congelada que empezó a resquebrajarse,

-Fractura- gritó Snape con potencia dirigiendo su varita al suelo y la grieta fue hasta Rodolphus quien no se dio cuenta del hecho hasta que de pronto cayó en un agujero hecho en el hielo, luego Snape rápidamente lanzó el contrahechizo sellando el hielo.

El mago caminó con paso resuelto y como el hielo a sus pies era transparente vio la cara de Rodolphus con una expresión de pánico golpeando el agua congelada con sus manos mientras se ahogaba, Snape se arrodilló y golpeo el hielo con los nudillos de su mano para capturar su atención, Rodolphus al verlo empezó a desesperarse y golpear el macizo hielo desesperadamente en vano, de pronto sus ojos se desorbitaron y su boca se abrió, las burbujas de aire dejaron de salir de esta y el cuerpo se hundió en el agua oscura.

-Adiós Rodolphus- dijo Snape con ironía-esta vez si que vas a morir.

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Draco Malfoy seguía golpeando la puerta de Hermione hasta que se cansó, molesto y compungido se dio la vuelta para irse y de pronto al girarse vio como una varita le apuntaba el pecho.

-¿Qué diablos pasó aquí?- dijo Ron extrañado, había llegado a la casa y lo que encontró fue un completo desastre, la sala parecía un campo de batalla, la escalera estaba completamente destruida y lo mas raro de todo, en la cocina había un reguero de ropa sobre el suelo, incluyendo lo que pudo identificar como una camisa y unas bragas, además de una varita, la cual llevaba en el bolsillo de su pantalón. Por supuesto la sorpresa mayor había sido encontrarse con un Draco Malfoy medio vestido, golpeando la puerta de la habitación de Hermione y gritando "Te amo" hecho un energúmeno.

-Weasley- dijo Draco sorprendido, entonces escuchó la puerta tras de él abrirse.

-¿Ron?- preguntó extrañada Hermione amarrándose una bata de baño, estaba descalza y despeinada. A Ron no se le pasó el detalle de que en apariencia no tenia nada debajo de la bata.

-¿Ustedes dos? ¿Qué rayos hacen aquí y sin ropa?- Ron estaba completamente anonadado, las mejillas de Hermione se cubrieron de rojo y Draco rodó los ojos.

-Quieres que te lo diga- dijo Draco con altanería – o te hago un grafico para explicarte. Weasley quieres hacer el favor de retirarte, ella y yo no hemos terminado nuestra conversación.

-Maldito- gritó Ron agitando su varita

-Ron baja esa varita de inmediato- dijo Hermione- Malfoy, recoge tus cosas y vete de aquí, no quiero verte.

Ron sin mucho convencimiento bajó su varita y dejó de amenazar a Draco, quien se enderezó tratando de recobrar su dignidad, a pesar de estar sin camisa y con el cabello revuelto. Entre todas las cosas que le molestaba, el hecho de que la privacidad al parecer estaba vedada para él y Hermione era lo que lo enfurecia, cada vez que tenían sexo, alguien se enteraba.

-Esto no ha terminado Hermione- exclamó un furibundo Draco alejándose del pasillo.

-Malfoy- gritó Ron- no te olvides de esto- y le lanzó la varita, que Draco tomó del aire con agilidad.

Luego Ron agarró por la muñeca a Hermione y la metió casi a empujones a su habitación, luego cerró la puerta.

-¿Quieres explicarme que rayos hacías follando con Draco Malfoy en casa de tus padres?- preguntó Ron agresivo, no era que estuviese celoso, ya había pasado esa etapa y puesto en orden sus sentimientos, pero la situación era una completa locura.

-¿Cómo sabes que estábamos haciendo …eso?- dijo Hermione con expresión culpable.

-Pura intuición masculina. Por Dios Hermione, es mas que evidente- dijo Ron y luego añadió-Creo que esto es tuyo-dijo Ron sacándose unas bragas rotas del bolsillo y sosteniéndola con solo un dedo- siempre te gustaron las bragas color melocotón.

-!Rayos!- dijo Hermione arrebatándole su ropa interior y sintiéndose completamente abochornada.

Ron se sentó en la cama intentando tener paciencia con Hermione, ella sin duda era una mujer de muchos secretos. No le gustaba la perspectiva de Hermione enredada con Malfoy, pero sin duda cualquier cosa era preferible a Theo Nott.

-Fue un error – dijo ella intentando explicarse visto que la habían agarrado con las manos en la masa- ambos no dejamos llevar. Grayback vino, atacó mi casa y Draco me salvó de sus garras, literalmente.

-No digo que no estuvieses agradecida y se lo demostrases de esa forma, pero eso no explica el "Te amo Hermione"- dijo Ron amargamente intentando hacer un chiste- no voy a preguntar nada mas porque es tu vida personal, pero creo Herms que acabas de anotarte otro mortifago a la lista de admiradores.

-No hables tonterías- dijo Hermione- lo de Draco Malfoy es un asunto completamente diferente, no te metas, es asunto mío.

-Así que Grayback estuvo aquí y Malfoy vino tras de él, cosa que me parece bastante sospechosa, tomando en cuenta de que Snape nos avisó a Harry y a mi de un ataque a La Madriguera- dijo Ron con los brazos cruzados sobre el pecho

Hermione palideció visiblemente.

-Maldito seas Malfoy- dijo ella buscando ropa que ponerse, las lagrimas luchaban por salir de sus ojos, el muy idiota no le había dicho nada, no tenia que ser adivina para saber que se lo había ocultado adrede, quizás para protegerla- él es un completo imbécil, viene hasta acá, me salva el pellejo, me dice palabras dulces y yo me olvido de todo, mientras me oculta toda la verdad. Voy a matarlo, te lo juro, si le han hecho daño a alguien, juro que voy a matarlo.

Ron se compadeció de Hermione, caminó hacia donde estaba y la abrazó mientras ella sollozaba desesperada, le apartó el cabello y le dio un fugaz beso en la frente.

-Tranquila nena- dijo Ron cariñoso- logramos sacar a todos de la casa, están a salvo en Grindmauld Place. Vine aquí solo porque tenía un presentimiento y fue el correcto. Harry se quedó con Snape, parece que Bellatrix Lestrange es la que comanda el ataque. Vístete y corramos a ayudarlos.

-Oh Ron- dijo ella- siento tantas cosas dentro de mi que creo que voy a estallar.

-No se como diablos le haces- dijo Ron dándole palmaditas en la espalda para consolarla- pero no te envidio, tu vida sentimental es un completo desastre, al parecer ahora tienes a Malfoy detrás de tus huesos como un perro hambriento. Gracias a Dios tuve el buen tino de no casarme contigo, el papel de cornudo no se lo deseo a nadie.

Hermione no tuvo mas remedio que reírse y Ron la acompaño en su risa, se miraron y siguieron riéndose a carcajadas, de alguna forma sus heridas estaban curadas, fueron la peor pareja posible pero aún seguían siendo los mejores amigos. Ella dejó de llorar de inmediato.

-No debiste desaparecer- dijo Ron con reproche recuperando el semblante serio- Harry y yo tenemos dos semanas preocupados por ti.

-Es complicado y digamos que fuera de lo común- dijo Hermione y tomó una decisión- se los contaré todo.

-Eso espero- dijo Ron sentándose de nuevo en la cama, mientras ella entraba al baño para vestirse con rapidez. El nombre de Theo Nott rondaba en su cabeza, y cuando vio a Malfoy gritando a Hermione como un completo enajenado, Ron simplemente pensó que Harry Potter había sido más perspicaz de lo que creía. Entre otras cosas, lo que unía a Hermione Granger con Theo Nott y Draco Malfoy era el corazón.

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Mientras caminaba, Theo dio con la espada de Pansy que estaba abandonada en el piso, la nieve había comenzado a caer con mas fuerza, la tomó en su mano y vio las huellas de unas pisadas que conducían hasta un bosquecillo cercano, escuchaba la risa macabra de Bellatrix y los gritos de Harry, pero por primera vez en su vida, Pansy fue su prioridad, algo caliente encendió en su corazón congelado y cerrado desde hacia muchos años.

-Suéltame- decía una Pansy con voz débil mientras intentaba sacarse de encima por todos los medios a un enloquecido Mulciber que de un tirón le desgarraba la parte superior de su ropa con brasiere incluido, dejando descubierto un par de senos grandes y redondos, con unas de sus manos le estrujó un pecho hasta que Pansy grito de dolor, ella mordió al hombre en el hombro hasta arrancarle un pedazo de piel y Mulciber enfurecido volvió a golpearla.

Pansy esta vez no perdió el conocimiento y subiendo su pierna le dio una patada a Mulciber que lo lanzó hacia atrás alejándolo de su cuerpo, ella se arrastró retrocediendo, viendo como él mago la miraba con odio y extendía su varita para conjurar la maldición asesina, ella no podía apartar los ojos de su cara temiéndose lo peor y entonces observó que Mulciber empezó a botar sangre de su boca y se inclinó hacia delante visiblemente herido. Pansy ahogó un gemido y vio que detrás de él estaba Theo blandiendo su espada con la hoja cubierta de sangre. Pansy estaba totalmente impactada, lo había atacado por la espalda matándolo en el acto.

Theo caminó por encima del cadáver de Mulciber, cuya sangre manaba a borbotones manchando la nieve, se acercó a ella y la jaló por un brazo para que se incorporara del piso.

Ella temblaba como una hoja al viento, sentía la mitad de su cara hinchada producto del fuerte golpe que había recibido, con sus manos intentó cubrirse el pecho ya que Mulciber había desgarrado sus ropas. Estaba pálida, Nott se acercó a ella con lentitud, estaba furioso, alarmado y preocupado, ese animal casi la había matado y por lo visto también había intentado violarla, no le asombraba, Mulciber debía recordar lo de la subasta, no había podido desmemoriarlo por completo, el odio que sentía por Pansy había sido demasiado intenso.

-Ese maldito casi te destroza la cara ¿Estas bien?- Theo acarició el rostro magullado de Pansy con lentitud.

-Eso creo- dijo ella apartando sus ojos de los de él, Theo la miraba con una mezcla de preocupación y deseo que era muy difícil de resistir para ella- llegaste justo a tiempo.

Él se acercó y estiró un brazo tomándola de la cintura pegándola a su cuerpo, ella se sintió reconfortaba por el calor que emanaba de él, inmediatamente se sintió protegida como jamás en su vida. Theo le tomó la cara por la barbilla y lo obligó a mirarlo, luego con el pulgar rozó sus labios en una imperceptible caricia. Pansy entonces sintió un estremecimiento desde la punta de los pies hasta la coronilla.

-Tú la amas a ella- dijo Pansy en voz baja- lo se.

-Es cierto- dijo Theo acercando su rostro al de Pansy – pero siempre fuiste tú la que me hace perder la cabeza.

Sus labios se rozaron solo por un instante y fue caliente como el infierno, un fuego liquido les recorrió las venas a ambos y solo era la punta del iceberg de la pasión que se desataba cuando ambos entraban en colisión. Theo capturó su labio superior y lo chupó con languidez, abriendo su boca , ella insinúo su lengua y la introdujo en la boca de él, Theo entonces acarició su espalda hasta llegar a sus nalgas y la subió a horcajadas sobre él, caminó unos metros y la apoyó contra un árbol. A esas alturas se besaban como dos desesperados, lamiéndose y mordiéndose hasta sacarse sangre, ella acariciaba con ambas manos sus cabellos, enredando sus dedos en ellos, él empezó a morderle el mentón y a succionar su cuello, mientras buscaba instintivamente uno de sus pechos, cuando encontró el pezón, lo lamió con la punta de la lengua, luego lo abarcó con toda su boca y lo succionó, ella jadeo sonoramente con los ojos cerrados, entonces Theo subió hasta sus labios y la beso de nuevo con ardorosa pasión. Los copos de nieve caían suavemente sobre ellos, pero era tal el calor que despedían ambos cuerpos que no tardaban en derretirse. Eran besos salvajes, brutales, productos de una pasión oculta, de una corriente de deseo incontrolable que ambos habían intentado en vano de reprimir. Luego de un rato el beso empezó a remitir en intensidad y ella apartó el rostro, sentía los jadeos de Theo justo en su oído.

-No voy a caer de nuevo en tus redes- dijo Pansy con amargura mientras evitaba mirarlo, esos ojos azules brillantes eran su perdición- suéltame, no me toques.

-Pansy- dijo él maldiciéndose su debilidad, ella tenía razón de estar enfadada, ambos aun no habían aclarado un par de cosas en relación a lo que sintieron y a lo que seguramente sentían uno por el otro y sin duda no lo discutirían en ese momento, el tiempo apremiaba. Enseguida la bajó de su cuerpo y se alejó caminando a unos metros de ella, luego cuando vio que Pansy trataba de acomodarse de nuevo su destrozado abrigo, Theo se quitó el suyo y se lo ofreció- toma.

Ella agarró el abrigo y se cubrió con este, cerrando con furia los botones, estaba excitada, enfadada, furiosa consigo misma por ser débil y no poder resistirse a ese hombre que era el culpable de sus mejores sueños y sus peores pesadillas. Theo de nuevo asumió una expresión pétrea en su rostro cubierto de tatuajes.

-Debemos volver, encargarnos de Bella y de los que aun quedan vivos- luego le dio su varita- debiste traer la tuya.

-La espada funciona tan bien como la varita- dijo ella, el abrigo le quedaba un poco largo pero Pansy era lo suficientemente alta para no arrastrarlo.

-Esta vez la llevaré yo- dijo Theo- andando, no hemos distraído demasiado.

Mientras caminaban de regreso a la batalla Theo sonrió para si mismo, si alguien le hubiese dicho que después de muerto, iba a comportarse como un animal en celo, echando por la borda todas aquellas defensas mentales impuestas cuando vivió su primera vida, para no dejar dominarse por los deseos de su cuerpo, jamás lo hubiese creído.

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