Disclamer; personajes de JK Rowling.
Hola a todos, espero que estén bien, sobre todos mis amigos chilenos. Ya quite el alerta de Earthquake para que no interrumpa el orden de los capítulos.
Mis queridas PPC están sanas y salvas, Mad y Embercita me escribieron y hable con Karix7, están bien gracias a dios, así como muchas lectoras chilenas, bueno, espero que la situación mejore en Chile.
Este capitulo es quizás el mas largo del fic, ojo que lo he editado y deje muchas cosas para el próximo, pero es que se estaba haciendo mas largo que "El derecho de nacer" o "Por estas calles" (chiste exclusivo para lectores venezolanos, ja ja ja). Hay mucha información y buenos momentos, así que espero que lo disfruten y que me dejen sus comentarios.
Banda sonora a cargo de mis colegas, compatriotas y amigos de GODS NEW VERSION, "Suele pasar", pueden escuchar su música en la siguiente dirección (ya saben, junten los espacios): http : // w w w. myspace. com / godsnewversion 2002
Y como dijo Suazo, ¡FUERZA CHILE!
Los Artefactos Infernales
Titulo III El Mecanismo Celestial
Capitulo 26 Cumplir con la historia
Todo toma el color del cristal con que se mire o por lo menos eso dicen los sabios…al final, se antoja una mera cuestión de circunstancias.
El desarrollo de la comunidad mágica inglesa fue determinado por siglos de tradición, sus mas intrincados y oscuros orígenes han pasado a formar parte del mundo de las leyendas y los mitos, nadie recuerda con exactitud el como o el porque. Los nombres de los fundadores , Gryffindor, Slytherin, Huffelpuff y Ravenclaw son mencionado con reverencia, sin embargo solo se sabe de ellos lo que está escrito en los libros de historia, cuyos autores jamás conocieron el verdadero temple de estos celebres personajes, sus ideas, sus luchas y lo mas importante de todo, sus motivos.
Quizás esas respuestas permanezcan aun escondidas entre los muros del castillo de Hogwarts, que se yergue en medio de la campiña escocesa como un baluarte, un testigo mudo de aquellos siglos que se fueron y jamás volverán, cuando una tierra llamada Britania desbordaba de magia, cuando esta podía palparse y sentirse en el ambiente, porque la isla y sus habitantes estaban cargados de energía mágica, en ese principio histórico, cuando se estructuraron los cimientos de la sociedad mágica del Reino Unido. El origen de la magia en si es mas antiguo, mas caótico y sin duda mucho mas oculto, pero esta no es la historia de cómo se inicio la magia en los humanos, tampoco en realidad es la historia de cómo los magos llegaron a ser magos, aun así hay que ponerlos al corriente de los antecedentes. Aun cuando la historia de los artefactos infernales no tenga nada que ver en lo absoluto.
En el siglo X de nuestra era, magos y muggles vivían en sana paz unos con otros en la verde Inglaterra, sin intervenir en sus respectivos asuntos pero conscientes de su mutua presencia. Mientras que sajones, pictos y normandos se peleaban por el territorio de las islas británicas haciendo caso omiso de aquellos personajes tan variopintos, entre los magos surgía el descontento, el motivo principal, la construcción de una escuela. Quienes alguna vez fueron amigos ahora eran enemigos, era una lucha por poder y por imponer sus respectivas ideas, algunos fueron partidarios de permitir la entrada de hijos de muggles, ya que la magia se renovaba con la entrada de sangre fresca en la comunidad, otro por el contrario proclamaban que la magia era el derecho de nacimiento de unos pocos y que su aparición en un muggle era menos que suerte y mas como un robo de identidad, claro en esa época no eran tan tolerantes, el delito de hurto (de la clase que fuese) se pagaba con la vida.
Salazar Slytherin había sido el de la idea de fundar una institución educativa mágica, emulando la creación reciente de centros de estudios llamados universidades entre los muggles del continente. Sin embargo, a pesar de admirar sus buenas ideas, era enemigo acérrimo de los muggles y consideraba su ingreso a su colegio prácticamente una aberración. Slytherin era promotor de conservar la pureza de sangre y de cerrar el mundo mágico de cualquier influencia externa (lo cual de manera irónica terminó sucediendo de todas formas muchos años después, en pleno siglo diecinueve cuando se creo la Orden de los Walpurgis y se dio inicio a la primera gran guerra mágica, pero eso, es otra historia).
Por supuesto, en la escuela de Sytherin, llamada coloquialmente "Hogwarts", estaban vetados los hijos de muggles. Uno de sus colaboradores, un joven brillante y emprendedor llamado Godric Gryffindor, tenía una idea diametralmente opuesta, su concepto era que la magia era un don que era proporcionado libremente a los humanos, por supuesto era heredable pero en la gran mayoría de los casos, en esos primigenios tiempos, donde los magos eran escasos en número, no era así. Según Gryffindor el desarrollo de la comunidad mágica y su engrandecimiento, dependía de permitir que los hijos de muggles se integraran a su mundo, por lo tanto tenían y debían asistir a la recién creada Hogwarts.
Nadie podía ponerse de acuerdo y se desató el conflicto, los más sensatos decidieron no tomar bando por uno o por otro y los más inteligentes simplemente aprovecharon la situación para sus fines personales. Eso fue lo que hizo un desconocido que se autodenominó el Viajero, cuya aparición inesperada en el cenit de los acontecimientos pasó casi desapercibida.
El Viajero aprovechó la situación y con inteligencia, jugó con todos, arrebatándole a Salazar Slytherin un artefacto cuyo uso desconocía pero que igualmente atesoraba por ser herencia familiar y se lo ofreció en custodia a Godric Gryffindor. La razón, nadie nunca lo supo, lo cierto es que si bien a la final, la importancia del artefacto era desconocida y aparentemente no tenía ningún uso mágico, Salazar Slytherin no podía menos que estar furioso, puesto que él, el mago mas poderoso de la tierra, no le gustaba que le vieran la cara de idiota.
En la carrera por la búsqueda de los Artefactos Infernales, la cuarta maquina provista de un mecanismo infernal, es quizás la mas obvia y al mismo tiempo la que pasa mas desapercibida, todo el que ha ido a Hogwarts la ha visto alguna vez, es ubicua en la construcción del castillo, hasta la actualidad sigue donde está, dominando su fachada, dirigiendo el paso del tiempo. Ya no existe alguna posibilidad de destruir los artefactos o activarlos en nuestra época (para mala suerte de todos los involucrados en este asunto, que tienen que cruzar las barreras del tiempo sorteando peligros y enfrentándose a lo desconocido), ya que entre otros motivos, su guardián principal, el Viajero, su descubridor, ha muerto y sobre su alma pesa una terrible maldición, ser devorada para siempre por Dementores. Este cuarto artefacto, a la vista de todos, parece ser el mas fácil…pero… pobre del incauto que cometa el error de subestimar a los Artefactos Infernales, estos parecen tener vida propia, se vigilan a si mismos, su instinto de autopreservación es asombroso, algo oscuro y malévolo los hace funcionar, alguna cosa que jamás permitirá su destrucción…energía oscura…quizás….nadie sabe y nadie supo, los Artefactos Infernales parecen tener consciencia y pensamiento….saben quienes son los que desean su desaparición del mundo y no tendrán ningún tipo de piedad para evitarlo a como de lugar .
Quizás Snape, Draco Malfoy, Pansy y la misma Hermione piensen que el cuarto artefacto es pan comido, pero Theo Nott, nuestro pérfido Viajero, está seguro de lo contrario, para su mala suerte, sabe lo suficiente y desconoce aun mas de los Artefactos Infernales, porque puede ser que los haya sacado a la luz después de milenios, pero lamentablemente no tuvo tiempo de conocer mas a profundidad el asunto, sin embargo, sigue teniendo prerrogativas, ningún humano, vivo o muerto, conoce a esas maquinas infernales tanto como él. Sabe que le será difícil y entre mas tiempo transcurra, la situación se hará más insostenible. No tengo tiempo, esas palabras, con muchas connotaciones, las repite una y otra vez en su cabeza, para colmo de males, el guardián que había escogido, hará muy bien su trabajo, de eso está completamente seguro y de paso, Theo Nott no era el mismo hombre que le entregó el artefacto a Gryffindor, diez años de diferencia y una muerte inesperada con su respectiva resucitación no le hacen bien a la apariencia de nadie, aunque en esa época estuviese de regreso apenas unos meses después de su partida. Y es que volver al tiempo para destruir los artefactos que con tanto celo había ocultado, nunca había estado en sus planes, y en todo caso, en el plan original, no estaba contemplado esa posibilidad, destruirlos, menos aún volverse a encontrar con Gryffindor o con Slytherin. Ese es un asunto que nadie entiende, ni siquiera Hermione, Potter se lo ha preguntado y él se negó en redondo a responder. ¿Quién diablos iba a activar los artefactos por Theo cuando él muriese? Muy buena pregunta…..muy buena pregunta…..una cuya respuesta solamente Theo Nott conocía.
Volviendo al asunto del cuarto artefacto infernal, Gryffindor y los temores de Theo, nadie puede despreciar el poder de una promesa, y para bien o para mal, Godric Gryffindor tenia un defecto, en realidad posee tres defectos, muy ingenuo, insoportablemente honorable y también bastante terco. Por supuesto Theo ya ha contemplado la posibilidad de hechizarlo con un imperius, de obligarlo a darle la llave que activa el mecanismo, pero por primera vez Theo duda de sus capacidades, después de todo, los fundadores, son los malditos fundadores y él ya no es lo que solia ser. De todas formas Theo ya habia logrado embaucarlos una vez, esperaba que esta vez tuviese la misma suerte.
El sol otoñal inicia su camino hacia su declive en el horizonte, el campo de batalla era plano como un plato, está ubicado en un valle en medio de escarpadas montañas con un bosque en uno de sus lados, la hierba es alta hasta las rodillas, pero está seca como la paja, la llanura del conflicto luce desolada y humeante, decenas de hogueras adornan el paisaje, fuegos que parecen superfluas puesto que todavía es de día, pero no son hogueras, son fraguas de herreros, para afilar armas y forjar armaduras, la febril actividad industrial destaca en una guerra que acabó ya hace muchos años….o eso seria la verdad en otras circunstancias y otra historia. Pero…no….la guerra se esta desarrollando justo en ese preciso momento. Cientos de seres humanos, todos magos, se matan entre si sin ninguna contemplación. En tres sitios diferentes, dos hombres y una mujer, ajenos al evento, inmersos en este por una mera cuestión circunstancial, aparecidos de la nada, intentan buscarse mutuamente, evitando a toda costa ser heridos por esa masa humana pujante que lo único que hace es asesinarse por muy buenas razones…sus razones.
El Viajero camina despreocupadamente entre los combatientes, sus ropas ofrecen un contraste agudo contra las vestimentas de los demás magos que luchan, usa jeans y camiseta, unas botas militares protegen sus pies, sus cabellos le cubren los ojos, su apariencia esta completamente fuera de lugar y más de una vez algún caballero en armadura lo ha observado con suspicacia o asombro. Sin embargo Theo sabe que su presencia es su mejor carta de presentación así que lo que no logra la vestimenta (agravado por el hecho de que no lleva armadura) lo hace su piel, de nuevo deja que los tatuajes cubran toda su fisonomía incluyendo su rostro. Luce siniestro, como una visión salida del infierno, es un hombre muerto caminando con aparente tranquilidad entre los cadáveres, atravesando imperturbable los ríos de sangre que surcan el terreno, sangre mágica. Con los negros tatuajes revolviéndose como formas vivientes en su pálida piel y sus ojos azules brillantes, penetrantes, intensos, Theo no necesita mucho más, debido a los tatuajes, su aspecto ahora es decididamente inquietante
El Viajero deja que toda el aura sobrenatural que lleva a rastras como un incomodo lastre lo envuelva, no por nada está técnicamente muerto, asustar a las personas forma parte del trato, la gente le abre paso y ninguno de los dos bandos en pugna lo molestan, no saben quien es ni de donde ha venido, pero de alguna forma todos perciben que enfrentar a ese hombre es letal, en realidad no lo saben, no tienen como, solo lo presienten. Su aura despide una energía apabullante y tormentosa, es negra y va dejando un halo detrás de él. Está usando gran parte de su poder mágico para ese propósito…el que aun habita en él, el poco que le queda. No es humano, jamás lo será de nuevo, él lo sabe, lo siente y como siempre, ante ese certeza, siente una punzada en el pecho, es nostalgia y también tristeza , Theo se deshace de esa sensación inmediatamente pero algo de ella todavia queda. Un desperdicio…una verdadera catástrofe…morir en la flor de la vida.
En Theo coexisten en precario equilibrio el genio analítico que despedaza hasta sus propios sentimientos, el hombre que es perfectamente capaz de odiar y de amar con la misma intensidad y el asesino que mata sin misericordia a conveniencia. Y no es que alguno sea mejor que el otro, pero de vez en cuando, Theo tiene el tino de mostrar la faceta adecuada cuando mas le conviene. Toda su imagen y su personalidad está construida a base de mucho esfuerzo. Reinventarse constantemente es una de sus mejores habilidades y vaya que le ha sacado provecho. Sabe como los vivos reaccionan ante la presencia de un espíritu, claro, Theo es perfectamente consciente de que él no es fantasma, ni un espíritu..ni nada en realidad…solo es un fragmento de alma ambulante, con un cuerpo humano similar al original hecho de ectoplasma, pero el efecto que provoca en los humanos es lo que importa, logra erizarle los cabellos a los vivos porque instintivamente la gente al verlo sabe que hay algo mal con ese hombre….bueno lo malo que hay es que simplemente Theo está muerto. En alguna parte de su cerebro, se ríe a carcajadas por lo insólito del asunto, existiendo tantas cosas por las que la gente debería temerle…ahora únicamente logra evocar el miedo ancestral que los humanos le tienen a los aparecidos, como todo, sabe que ese efecto es momentáneo, la gente termina acostumbrándose, lo ha comprobado con Hermione y con Pansy….ninguna se ha asustado demasiado cuando las ha besado....tampoco hubo quejas....para nada.
¡Diablos! ¿Los cadáveres pueden tener sexo? Hum, eso seria un buen tema para iniciar una investigación. Theo sonríe mientras camina, esta vez preferiría irse a la practica saltándose la teoría completamente….aunque duda seriamente que exista un solo libro sobre el tema. Lo cierto es que siente, desea y percibe todo como cuando vivía…exactamente igual…no..no igual…las sensaciones están mucho más aumentadas.
Pero eso no es todo, Theo también es consciente que ver la lucha le hace hervir la sangre y aunque esta vez no pierde las perspectivas a diferencia de los sucesos mas recientes, saborea en su lengua el agrio sabor de matanza sin sentido que esta presenciando y sus labios se curvan en una sonrisa. Si…es una molesta época, primitiva, escasa de conocimiento, pero rebosante de magia, la respira la siente, llena todos sus sentidos, así como también esa pagina de la historia mágica es salvaje…..brutal en la vida y en la muerte.
Oh si……nunca…jamás…ni siquiera muerto Theo dejará de ser lo que es….un perfecto lunático, solo él puede ver la belleza en esa carnicería, si….es poesía en acción para él…simplemente eso. . Sin embargo se ha prometido a si mismo controlarse, no distraerse con sus gustos extravagantes, ser un hombre sensato, ahora…increíblemente…al parecer…..esta en el bando de los buenos. Bueno, en realidad lo único que intenta hacer es arreglar su entuerto y luego irse al infierno, sin disfrutar por supuesto de la muerte de los justos, eso está vedado a desgraciados de su tipo. Theo Nott en el fondo no dejaba de sentirse totalmente patético, después de ser en vida lo que había sido, un Lord Oscuro, un poderoso mago tenebroso, alguien que pasaba por encima de todos para lograr sus propósitos, ahora era un pobre hombre arrepentido, intentando sin éxito conservar algo de su dignidad, eso de ser y hacer el bien no era su estilo, tampoco le quedaba el papel de héroe, de hecho le parecía un total sin sentido. En todo caso, había descubierto que solo deseaba una sola cosa….algo para justificar su existencia, luego de lograrlo, se iría tranquilo al mas allá …donde quiera que diablos este estuviese.
Snape forma parte de una clase de hechiceros en extinción, es astuto, inteligente, fuerte, diestro, un verdadero maestro de la lucha, de alguna forma también tiene un sentido del honor muy difícil de descifrar. En ese aspecto Theo Nott y él son muy parecidos, son unos verdaderos hombres maquinas, su lógica implacable prevalece en casi cada movimiento de estos dos hombres….aunque de vez en cuando se dejan someter por algún destello sentimental. Debilidades las tienen de seguro, uno quizás más que el otro. Severus Snape analiza sus actos, los pro y los contra, los realiza metódicamente, sin desviarse del objetivo inicial, alejando cualquier conflicto, eso le permitió odiar a Potter y protegerlo al mismo tiempo, también por esa manera de ser, le agrada Pansy pero no ha tenido ninguna objeción en secuestrar a su hijo, el fin justifica los medios y dentro de si, a pesar de la actitud de Draco, sabe que el mocoso no corre ningún peligro o por lo menos quiere creerlo de esa forma para que no le entre el remordimiento de consciencia, en su momento el chico será la baza que le asegurará el éxito, pero también sabe que es un plan arriesgado…que depende de que un solo hombre no se deje llevar por su deseo desmedido de venganza.
Severus camina a paso firme, pero al mismo tiempo es elegante como un felino, su mano no tiembla al esgrimir su varita con decisión, por algo es un veterano, un ex -mortifago, un hombre que sabe vivir con las consecuencias de sus actos y que sobre todo sabe perfectamente como salvar el pellejo. Su larga tunica negra ondea contra el viento, ahora mas que nunca parece un murciélago, oscuro y siniestro. Con precisión quirúrgica, limpiamente y sin complicaciones, despacha a quien se atreve a ponerse en su camino con clara intención de matarlo. Todavía no entiende cual era la intención de Tesla de llevarlos precisamente a esa fecha o a ese lugar en particular, cuando él había preferido aparecerse exactamente tres días antes, claramente habían llegado al peor lugar posible y en el momento menos propicio. Y lo peor de todo era que no sabia donde diablos estaba metido Draco. Tenían que llegar al castillo de Howargts y buscar el maldito artefacto y en lugar de eso, ahora estaba ocupado intentando que sucios y aguerridos sujetos del medioevo no lo exterminaran como una cucaracha. No era que fuese melindroso con las batallas, tenia suficientes en su haber como para estar acostumbrado, dos guerras mágicas mas el interludio….suficiente para una…dos…tres vidas. Pero aun así no le gustaba lo que estaba viendo, la civilización parecía haberse ido al demonio y solo había quedado la anarquía. Que extraño, los libros de historia mágica no se deshacían en detalles cuando contaban como había sido la guerra entre los fundadores, solo existían nombres y fechas, pero el espectáculo que tenia frente a él, confirmaba lo que había descubierto hacia muchos años en sus correrías como mortifago, el hombre, mago o no, en cualquier época, sometido a presión, intentando salvar su vida, se convierte en un animal….Un guerrero fue contra él con una espada dispuesto a hundírsela en el estomago, Snape logró hacerle una finta con una agilidad sorprendente y le apuntó con su varita rápidamente:
-Avada Kedavra- dijo Snape, el rayo verde salio con una intensidad imprevista de la varita. Dos hombres mas venían hacia él dispuesto a atacarlo, le lanzaron un par de hechizos, los cuales esquivó, y luego él lanzó de nuevo la maldición asesina, el resto que también lo perseguía, pronto se disperso, más perplejos por el resultado de la maldición que por temor. Snape frunció el ceño y miró su varita un poco desconcertado, jamás en su vida había logrado conjurar un avada tan potente.
-Vaya- exclamó atónito, entonces al comprender, Snape sonrío. Se acababa de acordar de algo. En el siglo X, aun no habían inventado las maldiciones imperdonables.
Por otro lado, se había dado cuenta de otro interesante detalle, en esa época, la magia no estaba atada (no existía el estatuto del secreto mágico), por lo cual rondaba libre por todo el país, incluso los animales mágicos como unicornios y dragones vivían en los bosques muggles. La magia literalmente podía respirarse, palparse, por lo cual su cuerpo, sus células, estaban sufriendo una especie de intoxicación, un sobreestimulo, por eso era más rápido, más ágil y por eso sus hechizos salían más poderosos que antes.
Oh si, le iba a encantar estar allí…eso era seguro.
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Hermione apoyó su frente en la de Draco, mientras ambos trataban de recuperarse del beso que habían compartido. Sus respiraciones estaban agitadas, sus corazones latían tan fuerte que amenazaban en cualquier momento salirse de sus pechos. Draco la abrazaba con fuerza y ella correspondía a ese abrazo. No se atrevían a mirarse, no todavía, no cuando se habían prometido alejarse, no cuando habían jurado no volver a sucumbir uno al otro, no cuando todo los separaba.
Era una locura, una verdadera desgracia, pero la cruda verdad era que estaban enamorados.
Luego de un rato se separaron, aturdidos y porque no decirlos, algo arrepentidos, Draco se levantó del piso y miró a su alrededor cauteloso examinando el lugar donde se encontraban, ella se encogió sobre si misma en el piso todavía temblando.
Estuvieron unos minutos en silencio, cavilando lo que harían a continuación. Ella dudaba todavía entre decirle o no lo de su embarazo. Él simplemente trataba de encontrar la manera de salir de allí y de que la presencia de ella no nublase su razón.
-¿Te duele?- preguntó Draco echándole un vistazo al hombro de Hermione.
-Menos que hace unos minutos- respondió ella, moviendo el brazo herido a modo de prueba, luego, en una fracción de segundo levantó su mirada y se encontró con los fríos y decididos ojos de Draco.
Hermione suspiró resignada, podía leer esa mirada como si se tratase de un libro, no….no se había equivocado en su impresión….nada había cambiado por un beso…Draco seguía en sus trece.
-Bien, me tranquiliza que estés mejor, la flecha pudo haber estado envenenada- dijo Draco, luego observó con detenimiento el sitio en donde se encontraban- no se en donde estamos, no reconozco el lugar, aun así se me hace familiar, se parece mucho al Bosque…..
-El Bosque Prohibido- Hermione terminó la frase, se había estudiado un mapa de las Midlands de mas o menos esa época, justo antes de partir a la misión, estaban aproximadamente a cincuenta kilómetros del recién construido castillo de Hogwarts- o por lo menos …el bosque original.
-No luce tan…tenebroso- dijo Draco admirando los árboles. Y era cierto, el bosque que estaba a su alrededor era exuberante, los árboles eran jóvenes, frondosos, habían líquenes colgando de las ramas pinos, bayas, robles…ardillas correteando por aquí y por allá, realmente el lugar era cualquier cosa menos siniestro y tenebroso…los árboles no estaban oscuros y decrépitos como en el Bosque Prohibido que él había conocido cuando estudiante. ¿Qué era lo que había sucedido en ese lugar para que cambiase tanto en un milenio? En realidad, se dijo a si mismo, podía haber sucedido cualquier cosa, era demasiado tiempo, aun para un bosque. Parecía que tarde o temprano el equilibrio mágico de ese lugar se inclinaría al lado de la maldad, eso sin duda, seria algo interesante para analizar, de pronto, su curiosidad estaba desatada.
-En esta época, todo es muy diferente a nuestro tiempo- dijo Hermione admirando también la belleza del lugar, vio un par de pájaros carpinteros posados en una rama, acicalándose mutuamente las alas, cuando se dio cuenta que estaban vigilando celosamente un nido repleto de crías, enseguida pensó en su bebé y eso le alegró el momento, ella no pudo evitar que una gran sonrisa se instalase en su rostro- la magia esta en todos los sitios, este bosque es un santuario de la naturaleza, es mágico solo por eso, pero si la historia es correcta, una de las guerras entre duendes y magos ocurrirá aquí dentro de doscientos años y bueno…no se si le prestaste alguna vez atención al profesor Binns, pero esas guerras fueron muy sangrientas, quizás…..
-La energía mágica del Bosque fue pervertida- concluyó Draco y Hermione asintió- es una lastima….una verdadera lastima, es un sitio realmente encantador. ¿Qué tanto miras?
-Aquellos pájaros- dijo Hermione señalándole el nido, Draco enseguida desvío su mirada hacia el árbol y frunció el ceño intrigado- están cuidando a sus polluelos. Son demasiado tiernos- cuando Draco hizo un intento de acercarse ella le advirtió- ¡No te atrevas a espantarlos!
-No voy a ahuyentarlos, cálmate- contestó Draco metiéndose una de sus manos en el bolsillo del pantalón, en la otra llevaba su varita y en su espalda la espada de Gryffindor. No siguió mirando el nido ni tampoco se movió, solo la observó, de nuevo ella capturaba toda su atención.
Draco vio la cara fascinada de Hermione observando a los pájaros y sonrió disimuladamente, ella de pronto lucia radiante, muy bonita, la palidez que tenía su rostro minutos antes había sido suplantada por un tenue rubor en sus mejillas, enseguida se sintió aliviado, Hermione al parecer se estaba recuperando rápidamente. Ese comentario tan candido y la sonrisa que ella tenia instalada en la cara le trajo un recuerdo…a veces Hermione…se parecía mucho a Astoria. O más bien era al revés, las cosas que siempre le habían gustado de Astoria eran porque le recordaban a Hermione cuando era una niña, como por ejemplo ver la belleza en las cosas más simples, como por ejemplo, unas coloridas aves.
Draco aun recordaba la cara maravillada de Hermione cuando vio por primera vez florecer una rosa de fuego en la clase de tercer año de Herbología, la mayoría de sus compañeros presentes no había prestado atención porque era una planta común en los jardines de los magos, pero ella se había quedado embelezada mirando la flor, era muggle y nunca la había visto, él no pudo evitar quedarse observando su rostro como un idiota con el corazón palpitando a mil por hora, quizás fue en ese momento que empezó a mirarla con otros ojos, cuando se dio cuenta que la niña que consideraba su enemiga natural, un ser inferior, era la chica mas bonita que había visto en su vida. Fue un golpe del que jamás logró recuperarse, el primero de muchos episodios que guardaba celosamente en su corazón referidos a ella. Y por necio, se permitió olvidar, por estúpido jamás se acercó y ahora, al parecer, ya era muy tarde para arreglar algunas cosas. Quizás, si se pudiese devolver el tiempo, él no la habría despreciado, a lo mejor no se hubiese convertido en mortifago pero al mismo tiempo, de pronto tampoco se hubiese casado con Astoria..ni hubiese concebido a su hija.
Draco sintió como su corazón se encogía hasta casi desaparecer, la niña, su pequeña hija, era por ella que estaba metido en todo esto, por la niña y su madre, no servia de nada lamentarse por el pasado, era el presente y el futuro lo que debían preocuparle. Quizás no pudiesen estar él y Hermione juntos en ese momento, pero después, después de que solucionase todo, que Astoria y la bebé volviesen a la vida, después de activar el artefacto y arreglar las cosas con su esposa, a lo mejor…habría un futuro para ellos dos.
-¿De que te ríes?- preguntó ella cuando lo pescó observándola.
-Estaba pensando en llevarte un día de estos a un invernadero y comprarte algunas cosas para tu jardín- contestó Draco, sumergido de pronto en sus recuerdos.
-No entiendo- dijo Hermione.
-Olvídalo- dijo Draco- es una tontería mía….nada mas.
De pronto…la atmosfera se había alivianado entre ellos, la incomodidad se apartaba y podían disfrutar de su mutua presencia aunque fuese solo por un instante.
-Draco…yo tengo algo que decirte…- dijo ella, cerró los ojos por un momento, tenía la confesión en la punta de la lengua. Pero tenia tanto miedo…de su reacción…solo dios sabía que decisión iba a tomar él si se enteraba que estaba esperando un hijo y ella temía…le daba pánico que no fuese la que esperaba.
-¿Qué?-preguntó Draco curioso- ¿Qué sucede?
Hermione entonces flaqueo y desvió la mirada…él lo interpretó como una necedad de ella y bufó molesto.
-Supongo que te arrepentiste- dijo él- típico…en fin…no importa.
-Este bosque está lleno de vida- dijo ella volviendo al tema inicial- tienes razón es una lastima que se convierta en el Bosque Prohibido
-Hogwarts debe entonces estar cerca-dijo él, Hermione se levantó y sacudió sus ropas intentando quitarse el barro y el agua de estas, Draco levantó su varita y con un hechizo la ayudo a asearse. Luego hizo lo mismo con sus vestiduras.
-Gracias- dijo Hermione mirando a todas direcciones, ¿Dónde rayos estaba su varita?, Draco le adivinó el pensamiento de inmediato. No era ningún tonto y después de todo ..estaban en guerra. Sin duda ella pretendía al menos seguir luchando contra él o evitar que llegase al castillo.
-Estas desarmada, tu varita debe estar flotando rio abajo- dijo Draco, Hermione se dio la vuelta para irse directo al río a intentar buscar su varita, entonces él levantó la suya y conjuró un hechizo no verbal, ella entonces sintió como sus manos eran amarradas con un encantamiento.
-¿Qué rayos estas haciendo?- preguntó Hermione molesta, tratando de desatarse las manos con frenesí.
-Estoy manteniéndote con vida, eso es lo que estoy haciendo- contestó Draco hoscamente. No le agradaba en lo absoluto apresarla, la conocía lo suficiente para saber que seria un trago amargo.
-Suéltame- gritó ella- maldita sea, no puedes estar pensando en llevarme a Hogwarts a rastras como tu prisionera.
-Pues eso Hermione- contestó Draco- es precisamente lo que va a suceder- se acercó a ella, pero Hermione se alejó retrocediendo, sus ojos brillaban de lo molesta y ofendida que se sentía, se había imaginado cualquier cosa, que Draco se pondría pesado, quizás llegado el punto discutirían, pero en realidad ella tenia pensado alejarse lo mas posible de él para evitar un enfrentamiento y ganarse el artefacto por su cuenta…no se imaginó en ningún momento que él aprovecharía su desventaja para cercenarle la libertad. Su furia no le pasó desapercibida a Draco
- No me lo hagas más difícil, ¿Puedes caminar?-preguntó él.
-Y si te digo que no ¿Qué harías?- ella levantó su barbilla desafiándolo, Draco maldijo en voz baja y acercándose a ella, la tomó por los antebrazos, la alzó del suelo y se la echó a un hombro.
-Eres un perfecto idiota- gritaba ella mientras le golpeaba la espalda con fuerza- no se como diablos siempre me dejo engatusar por ti, eres un canalla.
-Haz el favor de calmarte- exclamó Draco mientras caminaba con ella encima. No le era tan difícil, Hermione no pesaba mucho, era ligera como una pluma, pero en realidad dudaba que pudiese recorrer todo el camino ese día llevándola cargada como un fardo sobre sus hombros, así que, muy a su pesar, al parecer el viaje se alargaría- cierra la boca Hermione, por si no te diste cuenta, aparecimos en medio de una batalla y casi nos matamos saltando por ese precipicio debido a que un tipo con muy mala actitud estaba dispuesto a arrancarte la cabeza. Ahora estamos aquí huyendo y lo prudente es escondernos mientras tratamos de buscar como salir de aquí y llegar a Hogwarts.
-Ustedes fueron los que decidieron aparecerse en medio de esa batalla- contestó ella-así que no me culpes de tus errores.
-También fue medio sorpresivo para nosotros, créelo- contestó Draco casi escupiendo las palabras, nada mas cercano a la verdad, también fue una sorpresa desagradable para él, cuando llamase a Tesla le iba a pedir un par de explicaciones, por supuesto después del puñetazo en la cara de rigor.
-Suéltame- gritó ella de nuevo, Draco se la bajó del hombro y empujándola con suavidad la apoyó contra un árbol, acercó su cuerpo al de ella colocando sus manos como punto de apoyo en el tronco del árbol a cada lado de la cabeza de Hermione, cortándole cualquier posibilidad de escape, él la miraba con una expresión inescrutable en la cara y ella con furia.
-Bien, empezemos de nuevo desde el principio- dijo Draco con toda la paciencia de la que fue capaz, Hermione abrió la boca para responderle y él la interrumpió colocándole un dedo en los labios- hablemos como la gente civilizada.
-Bah- contestó ella- como si tenerme amarrada como un animal fuese muy educado de tu parte.
-Es necesario- dijo él, pegó su cuerpo al de ella y Hermione lo empujó para alejarlo- esto no es fácil para mí ni me gusta pero es necesario.
-Todo siempre gira en torno a ti verdad- dijo ella- lo que tú quieres, lo que deseas, lo que necesitas.
-No hables tonterías- dijo él- estoy haciendo esto para protegerte…..
-Yo me puedo defender perfectamente sin necesidad de tus atenciones- contestó ella.
-Estoy intentando explicarte Hermione, como está la situación- dijo Draco- En primer lugar estamos en medio del pre-Bosque Tenebroso, buscando como llegar a Hogwarts, segundo, de alguna forma siento que estamos en peligro, por lo cual debemos pasar desapercibidos, tercero, algo, alguien o no se que, está tratando de borrarte del mapa, tienes la peor suerte que he visto en años, no es normal la cantidad de accidentes que has tenido desde que empezó todo esto, has estado a punto de morir dos veces. Puesto que afortunadamente estas conmigo y yo quiero que vivas, no tengo mas remedio que hacerte mi prisionera de guerra.
-Estas loco de atar si tú crees que yo voy a permitir que me trates como una esclava- dijo Hermione intentando sonar firme, le conmovía que Draco estuviese tan preocupado por ella, pero lo que no le gustaba era el método que tenia para demostrárselo.
-Hermione, entiéndelo de una buena vez y por todas- dijo Draco- vas a hacer exactamente lo que yo te diga, por tu bien y por el mío.
-Tú y yo hemos terminado- dijo ella-no tuviste ni tienes ningún derecho sobre mi.
-Eso sin duda seria un buen tema para seguir discutiendo. Veras Hermione, tú eres mi mujer, quizas no en el papel pero si en la practica, aunque por ahora estemos separados- dijo él-por lo pronto, dejaras de ser tan necia y seguirás mis ordenes.
-Eso quiero verlo, te lo repito,- dijo ella- que parte no has entendido Draco Malfoy ¡Suéltame!- ella gritó de nuevo y él le tapó la boca con una mano.
- Cuarto- Draco levantó un dedo frente a ella- como te he dicho, debemos pasar desapercibidos, pero tu "dulces" alaridos van a delatarnos así que Hermione o te callas o….
-¿Qué vas hacerme?- preguntó ella tratando de hablar a través de la mano de Draco- no te atreverás a…..
Draco se rasgó parte de su abrigo y con el pedazo de tela que obtuvo amordazó a Hermione, quien lo miraba atónita, luego de nuevo se la echó en hombros.
-Eres la persona mas difícil que conozco- dijo él mientras caminaba y escuchaba las protestas ahogadas de Hermione, tratando de ignorarlas – eso te lo puedo asegurar. Quizás por eso…es que me gustas tanto.
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Un hombre mayor observaba la batalla en la lejanía desde el lomo de un caballo, sus ojos negros eran penetrantes y su larga barba era gris como las nubes de una tormenta invernal, estaba completamente vestido de verde y en su pecho refulgía un medallón plateado con el símbolo de una serpiente. A su diestra estaba un hombre mucho menor también montado a caballo, con los cabellos y los ojos negros y una sonrisa predatoria impresa en su rostro. Ambos observaban con interés la súbita aparición de los nuevos contendientes en la batalla. Había sido algo…inesperado. Una luz intensa y luego esos cinco desconocidos aparecieron de la nada, dispersándose en diferentes direcciones rápidamente, dos de ellos, un hombre y una mujer habían desaparecido en el bosque. Los otros tres, deambulaban desorientados en el campo de batalla. A Slytherin no se le escapaba nada y por alguna razón veía relación a ese acontecimiento con una rara visita unos meses antes.
-Viste los tatuajes- dijo Salazar Slytherin dirigiéndose a su subordinado- de nuevo El Viajero ha aparecido.
-No es el mismo viajero- dijo Vindictus Viridians- es mas viejo, además están el otro hechicero y la mujer, sin contar aquellos que se metieron en el bosque.
-Usan ropas diferentes, utilizan hechizos extraños, no son de aquí, eso lo puedo asegurar- dijo Salazar, a quien como buena serpiente, no se le escapaba absolutamente nada-quizás sean otros viajeros sin relación al anterior, pero sin duda debemos atraparlos.
-La mujer es una Slayer- dijo una voz detrás de él. Salazar volteo y vio la figura de un caballero cubierto totalmente con yelmo y una armadura plateada que brillaba refulgente contra los rayos del sol.
-¿Cómo se puede estar seguro? Los Slayers son raros entre los magos, solo conozco a uno - dijo Salazar mirando apreciativamente a Pansy en la lejania. Si…. había algo en esa mujer que le llamaba mucho la atención, además de su evidente belleza, podía sentir su poder mágico.
-Usa una espada slayer como esta- dijo el caballero mostrando una espada parecida a la de Pansy- el arma le responde, brilla con luz azul, y eso solo pasa cuando es un slayer quien la usa. ¿Tengo tu permiso?
-Es toda tuya- dijo Salazar- de los otros dos se encargará Vindictus. Es imprescindible que Gryffindor no se de cuenta que de nuevo hay "viajeros" entre nosotros.
-Gryffindor esta muy ocupado intentando no perder esta batalla- dijo el caballero antes de alejarse, ni siquiera se despidió, ya que tenia su objetivo, pasaba por alto cualquier norma de cortesía y su jefe …se lo permitía. Salazar Slytherin lo contempló con algo de nostalgia…ese sujeto era especial para él, juventud, belleza, inteligencia y letalidad juntas, también ambición...le tenia aprecio, quizás algo de cariño….la guerra hacia aliados inesperados. Y él en su vejez, después de haber perdido la esperanza…había sido recompensado en su espera. Paciencia…la paciencia….a veces es una virtud poco estimada.
-Encárgate de los dos hombres- dijo Salazar dirigiéndose a Vindictus- utiliza todo lo que tengas en tu arsenal. No deben escapar.
-Así se hará, milord- dijo Vindictus haciéndole una inclinación de cabeza a Salazar.
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Pansy lo estaba haciendo muy bien, luchar con su espada, gracias a su instinto de supervivencia y a su habilidad con el arma, daba cuenta rápidamente de quien se le enfrentaba. Aun no tenia muy claro quien era el amigo o el enemigo, en el caos en el cual se hallaba inmersa, realmente no tenia mucha importancia, ella no era la encargada de debatir esas cuestiones, solo seguía ordenes y esa característica de su personalidad, ser practica hasta la medula, la hacia un soldado sin igual, sabia seguir ordenes, no carecía de iniciativa, pero tampoco cuestionaba a sus superiores, menos aun si este se llamaba Theo Nott, quien a pesar de todos sus defectos y sus garrafales equivocaciones, siempre había demostrado ser un genio estratega.
Confiar ciegamente no era su costumbre y mucho menos con Theo, pero a veces era todo o nada.
Ella iba directo a su propósito, encontrar a Snape o a Draco Malfoy o encontrar el camino hacia el castillo de Hogwarts, lo primero que se le presentase, en el ínterin atacaba y eliminaba a cualquiera que medianamente se atreviese a atacarla. No era de las que asesinaba a sangre fría, pero en su mente todo estaba claro, ella tenia que salir viva de allí, Max dependía de eso, ella era lo único que su hijo tenia y si había algo seguro, era que mamá no podía morirse.
Estaba vestida de negro, gabardina y pantalones de cuero a la ultima moda, Pansy era una fashionista sin remedio, aun en la situación mas desesperada, cuidaba de su apariencia, era frívola y coqueta, no había mas nada que decir al respecto, sus botas de tacón se hundían en el lodo, pero ella era lo suficientemente ágil como para evitar caerse, su largo cabello negro se revolvía con el viento, la expresión de su cara era de preocupación y concentración, aun así lucia hermosa, como una delicada flor en medio de unos cardos, el contraste entre los sucios hombres que peleaban alrededor y ella era abismal, Pansy parecía mas que nunca, fuera de lugar. Sin embargo su ánimo no se amilanó, de todas las personas que buscaban los artefactos por una y otra causa, quizás ella y Draco Malfoy eran los que tenían los motivos mas nobles, ambos querían a sus hijos a salvo. No había visto mas al Ejercito Negro y eso la inquietaba, percibía el huracán formándose a su alrededor, esperando su oportunidad para desatar su furia.
¿Por qué no habían aparecido otra vez? ¿Qué diablos estaban esperando? ¿Qué era lo que estaba deteniendo al Ejercito Negro en sus intentos de atacarla a ella y a Max? Pansy trató de superar su temor y concentrarse en la tarea que tenia enfrente, por alguna extraña razón, estaba llena de energía, como nunca antes, sentía que era capaz de correr por todo ese campo y jamás cansarse, sus sentidos también estaban agudizados, su vista mas penetrante, sus oídos mas sensibles. Mientras corría blandiendo su espada, cuya hoja brillaba con una luz azul intensa, destacándose de todo a su alrededor, una figura se le atravesó en el camino, tan alta como ella, cubierta con una armadura plateada, llevando en su mano una espada, muy parecida a la suya.
Pansy enseguida sintió todos los vellos de su cuerpo erizarse, olio y sintió la amenaza en cada fibra de su cuerpo, blandió su espada en alto y esperó dispuesta al atacante.
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No tardó mucho tiempo para que Theo se encontrase con Snape, de hecho, de pronto, en la confusión de la batalla, estaban frente a frente. Sin mediar palabra, Theo le lanzó un petrificus….Snape haciendo uso de su recién adquirida super agilidad dio un salto y logró escabullirse.
-¡Detente!- gritó Theo antes iniciar la persecución, Snape corría en zigzag, Theo seguía lanzándole hechizos a diestra y siniestra.
-Snape, ¡alto!- gritó de nuevo Theodore, entonces se desmaterializó y volvió a materializarse frente al mago moreno y aprovechando la sorpresa le dio un puñetazo en la cara que lanzó a Snape contra el suelo, este intentó incorporarse pero Theo le apuntó rápidamente con su varita.
-¿Dónde está Malfoy?- preguntó Theo mientras de reojo miraba a su alrededor, buscando alguna pista de "sus chicas", como las llamaba mentalmente. Obviamente, además del paradero de Draco, quería saber donde rayos se habían metido Hermione y Pansy.
-Te sirve de algo si te digo que no lo se- dijo Snape mientras se levantaba con las manos en alto. Le dolía la cara, el maldito engendro del infierno casi le había fracturado la mandíbula.
-¿Por qué diablos escogieron aparecer en este lugar?- preguntó Theo.
-Pensé que tú lo sabrías mejor que yo- dijo Snape haciendo honor a su fama de críptico y escurridizo.
-Tengo una idea aproximada de cual es la intensión- dijo Theo - pero me sorprende que lo hayas deducido por ti mismo. ¿Alguna ayuda externa?
-Quizás- respondió parcamente Snape.
-Estamos en peligro …todos- dijo Theo totalmente alerta, estaban un poco apartados, en un borde de la batalla, pero aun así, algunos hechizos pasaban razantes sobre su cabeza, sabia que nada o casi nada podía dañarlo, pero se había encontrado con Snape y él era el único que podía despejar sus dudas en ese momento e indicarle que diablos pretendía hacer Draco Malfoy, cual era su plan. Intentó meterse dentro de la mente de Snape, usando legeremancia y se encontró con un muro.
-No pasaras- dijo Snape sonriéndole con aires de superioridad- jamás abrirás mi mente. Soy el mejor oclumantico que existe, en nuestra época y en cualquiera.
-Nada se pierde con intentarlo- dijo Theo encogiéndose de hombros, lo había intentado a sabiendas que lo mas probable era que fracasase, sin embargo, ciertamente, nada se perdía con probar- pero si no me sirves para leerte la mente entonces morirás. No hay tiempo y no pretendo distraerme.
-Tú sabes perfectamente Theo Nott- dijo Snape, intentando ganar tiempo- que no te conviene matarme por la situación en donde estamos metido. Mira a tu alrededor,, somos mejores magos, pero estamos en desventaja numérica. Propongo de nuevo una tregua.
-Sabes que me cabrea en serio- dijo Theo entre dientes sopesando los pro y los contra de no atacar a Snape- al parecer tú y Malfoy tienen más vidas que un gato.
Los dos magos permanecieron inmóviles por unos momentos. Theo seguía pensativo y miraba fijamente a Snape debatiendo mentalmente la cuestión. Luego en un segundo, aprovechando la oportunidad, Snape echó a correr.
-¡Maldito mentiroso!- masculló Theo, también se maldijo a si mismo, eso le pasaba por atreverse después de muerto a ser confiado.
De nuevo la persecución se iniciaba, solo que no eran los únicos que participaban.
Theo y Snape luchaban lanzándose maldiciones imperdonables mientras corrían por el descampado. Theo estaba perdiendo la paciencia, nunca había subestimado a Snape pero sin duda el hombre ya se había dado cuenta que su magia era mas poderosa en esa época y estaba tomando ventaja de ello, tendría que hacer uso de toda su energía para poder superarlo. En ese momento Theo odio haber dejado de ser quien había sido, gran parte de su poder había muerto con él y eran pocas las cosas que quedaban en su nuevo cuerpo de su antiguo yo, por ratos se sentía inseguro, casi como un inválido. Sin embargo no se amilanó, más débil que antes, mejor dicho, menos poderoso que cuando estaba vivo, aun le quedaba su inteligencia, su astucia y su humor de perros, este siempre hacia maravillas si era bien canalizado.
Pero mientras perseguía a Snape, Theo vio como sus manos se unían y eran acordonadas por soga mágica. A Snape le sucedió lo mismo.
-¿Qué rayos?- dijo Snape
-¡Maldita sea!-exclamó Theodore, su vista se levantó y vio a un guerrero montado a los lomos de un caballo negro, enseguida su mente reconoció al personaje.
¡Rayos, demonios y centellas!, Theo escupió hacia el piso, ahora de verdad todo estaba bien jodido, cuando pensaba que la situación estaba mala, el destino se ocupaba de ponérselo peor, de nuevo la suerte iba en su contra, justamente tenia que caer en las manos del bando que no le convenía…allí estaba Vindictus Viridians ofreciéndole una sonrisa burlona. Su mente de nuevo procesó y analizó, Pansy estaba por allí. Hermione también, quizás extraviadas ¿Donde rayos estaban? Con Malfoy suelto y él ahora en manos de los Slytherin´s , ellas eran la únicas que podría detenerlo.
-Extranjeros- dijo Vindictus mirándolos con curiosidad -¿Podéis explicaros? ¿De donde venís? ¿Qué hacéis apareciendo en medio de nuestra batalla? ¿Acaso pelean a favor de Gryffindor?
Theo le lanzó un vistazo poco amistoso a Snape quien se disponía a contestar.
-Cierra tu boca- dijo Theo en voz baja casi imperceptible, los hombres que los acechaban todavía estaban a unos metros de distancia- ¿No lo reconoces? Es Vindictus Viridians, fue el segundo director de Hogwarts, es el yerno de Slytherin. Estamos en un gran aprieto.
-¿Debo creerte?- preguntó Snape- o es una de tus tretas.
-Créeme- dijo Thoe- trataré de que escapemos y luego tú y yo seguiremos en lo nuestro.
-Escaparnos….en plural- comentó Snape desconfiado, mientras veía como varios hombres armadas con lanzas iban hacia ellos- ¿Me estas ayudando?
-En realidad estamos aplazando la golpiza del año que voy a darte- dijo Theo- me ofreces una tregua y luego te escapas. No eres confiable Snape.
-Mira de lo que hablas y te diré de lo que careces Nott. ¿Confiable? ¡Ja!…..eso es un chiste. ¿Dime que maldito mortifago que conozcas es confiable? Es como buscar una aguja en un pajar-dijo Snape.
-Buen punto- dijo Theo, luego comentó de pasada, casi sin pensarlo- pero ella lo es….Pansy lo es….
-Ella es diferente….te gusta ¿cierto? No creas que no me he dado cuenta…Siempre te he caído mal debido a ella, porque pasaba tiempo conmigo- dijo Snape- lo se.
-No me caes ni bien ni mal, simplemente no me importas- dijo Theo evitando hablar de Pansy , odiaba hablar de su vida personal, la frase simplemente se le había escapado, últimamente pensaba mucho en ella…mas bien , en el futuro inmediato de ellos dos.."No tengo tiempo"…de nuevo esa maldita frase resonando en su cabeza- en honor a la verdad, eres un hombre inteligente y deberías escuchar lo que tengo que decir en relación a los artefactos, pero no será ahora.
-Vas a ayudarme- dijo Snape- Insólito.
- Si, vamos a ayudarnos mutuamente, en realidad no me conviene que ellos te atrapen y tú sueltes la lengua. Digamos que esa cosa que tanto deseas, se la robe a Slytherin, él no sabia lo que era, y tú y yo no queremos que se entere ¿Cierto?
-Hum- dijo Snape- interesante……muy interesante….
-Haz lo mismo que yo- dijo Theo- a ver si logramos deshacernos de estos- el problema era que sus varitas....estaban en el suelo a bastante distancia de ellos. Las sogas magicas que amarraban sus manos le impedian usar magia no verbal...asi que por ese lado nada de nada, no podria desmaterializarse, Snape de seguro se habia dado cuenta de ese detalle. Theo de nuevo sopezo, analizó y muy a su pesar...se dió cuenta de que si queria intentar escapar....tendriá que hacerlo al modo tradicional.
-Los llevaremos a la fortaleza de Moradore- dijo Vindictus hablando en un anglosajón antiguo medianamente entendible.
Theo tenia las manos atadas frente a su cuerpo, vio a los fornidos soldados dirigirse hacia él con toda la intención de apresarlo y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, Theo estiró una pierna e inclinó su cuerpo a un lado, logró patear al hombre en el pecho, luego dio un giro y usando igualmente su pierna, puso fuera de combate al otro. Snape observó la escena con interés y decidió hacer lo mismo, así que juntó sus dos manos en puño y logró darle un golpe a uno de los hombres directo en la cara dejándolo inconsciente. La lucha muggle no era su fuerte, pero mortifago de cabo a rabo, hacia uso de cualquier cosa que pudiese ayudarlo en situaciones desesperadas.
Theo miró con furia a los hombres que se le acercaban, los tatuajes se retorcían en su cara, les ofreció una expresión amenazante y les sonrió mostrándoles toda su dentadura, en un gesto primitivo y animal. Muchos de los soldados retrocedieron, la actitud de Theo, claramente agresiva, no invitaba a acercarse mucho, además…estaba esa negra aura retorciéndose a su alrededor.
-No se dejen amilanar, está desarmado- gritó Vindictus Viridians- apresadlo.
Uno de los hombres se acercó a Theo y esté se adelantó unos metros desafiante literalmente lanzando fuego por los ojos, el hombre retrocedió instintivamente, Vindictus volvió a dar una orden para animar a sus hombres, al final estos agarraron confianza y debido a que lo superaban en numero, finalmente lograron inmovilizar por la espalda a Theo quien sin embargo se impulsó anclándose en su opresor, levantando sus piernas hacia delante, logró atacar al hombre que tenia frente a él, simplemente enredó sus pies en su cuello, forzándolo a girar con fuerza, hasta lograr fracturárselo, el chasquido de los huesos llamó la atención de Snape quien miró atónito lo que Theo había hecho.
Theo a pesar de su espectacular maniobra no pudo soltarse de quien lo tenia apresado, otro soldado llegó y le dio un puñetazo en la cara, fracturándole la nariz y dejándolo momentáneamente fuera de combate. Por supuesto, la deformidad de la nariz se corrigió inmediatamente, aun en esa época, a través del tiempo, Theo era casi indestructible. Snape no perdia detalle del poder de regeneración de Theo y sabiendo que sus oponentes eran muchos, se dejó apresar sin resistirse por los soldados de Slytherin, habiendo fallado el estilo muggle, habria que pensar en otras cosas, pero lo importante era conservar la cabeza sujeta a los hombros.
Vindictus estaba impresionado con Theo, ese hombre era simplemente letal, aunque no pudiese usar las manos, le bastaban solo los pies para asesinar a alguien. Notable….verdaderamente notable...además, algo en él…era verdaderamente atemorizante…a un nivel escandalosamente inaudito.
-Calmaos…todos- gritó Vindictus levantando la mano, su caballo se encabrito debido a la presencia de Theo, pero el hombre logró tranquilizarlo, su ingles era arcaico pero suficientemente entendible para Theo y Snape- Salazar no los quiere muertos….solo deseamos interrogarlos.
Snape miró a Theo, quien meneo la cabeza de un lado a otro.
Los soldados los colocaron juntos, uno al lado del otro y los obligaron a caminar.
-Supongo que no es buena cosa que nos lleven con Slytherin-dijo Snape hablando en noruego con Theo. Se había dado cuenta que el ingles de ese tiempo era muy parecido al de su época, por que decidió hablar con Theo en una lengua que ambos dominaban bien, Theo por herencia, Snape porque era un mago muy culto, era imprescindible comunicarse sin que los demás los entendieran.
-¿Cómo coño se meten en un asunto sin saber sus implicaciones? Tiene mi maldito diario en su poder, lo menos que pueden hacer es leérselo.
-Tu estilo de escritura no es precisamente digno de un premio de literatura, si me permites acotar- dijo Snape mientras observaba curioso a Vindictus quien galopaba alejandose de ellos- se que creaste un problema aquí y adviertes no cruzarse en el camino de Salazar Slytherin y sus secuaces. Lo que nunca mencionaste es que le habías robado el artefacto infernal, te admiro los cojones Nott, en serio, nada mas a ti se te ocurre ofender a uno de los magos más poderosos de la historia. Al parecer mas que tus dotes mágicas nada despreciables o tu arrogancia, lo mas destacable en ti es tu necesidad de cabrear a absolutamente todo el mundo. Y para completar, ahora sufres de una compulsión suicida. Vaya, pero es cierto… estás muerto, ese detallito no te preocupa. Pero sabes cabrón, a mi si, todavía respiro y quiero seguir haciéndolo.
-Si tanto te preocupa tu vida, no debiste haberte metido en este asunto en primer lugar. Solo ten cuidado con lo que dices, ahora mas que nunca necesitaras tus cacareadas habilidades oculmanticas.
-Slytherin no puede ser peor que el Lord Tenebroso- dijo Snape- quizás sea mas poderoso pero dudo que se conozca todos los trucos de Voldemort, recuerda que estamos en la antigüedad, muchos de los hechizos y maldiciones que utilizamos los mortifagos no han sido creados aun.
-¿Quieres apostar? Slytherin no será tan ducho en magia negra como nuestro antiguo jefe, pero tenlo por seguro, es increiblemente poderoso, no es ningún tonto y no se alegrara de verme, sin duda me reconocerá, como dices tengo la particularidad de ser un sujeto inolvidable- dijo Theo- es astuto como la serpiente que es, endiabladamente ingenioso y es el mandamás aquí, desconfía de los viajeros en el tiempo, ahora mas que nunca, después que mi otro yo lo ha robado en sus propias narices. No intentes ganarte su favor y sobre todo no abras la boca, no menciones el artefacto. Lo pelearemos….pero entre nosotros…no necesitamos un tercero mas poderoso en la contienda.
-¿Otra tregua?- preguntó Snape.
-Ni modo- dijo Theo, mientras miraba alrededor, ¿Dónde rayos se había metido Pansy? ¿Y Hermione?
-Pansy esta en problemas- dijo Snape en tono preocupado -digo apartando el hecho de que esté contigo.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Theo.
-Mira a tu izquierda- dijo Snape.
Theo no perdió un segundo para dirigir su mirada hacia donde le indicaba Snape. Cuando la vio, maldijo en voz baja, en la lejanía se veían dos siluetas contrastadas por el sol poniente, la posición de ambos cuerpos, con las espadas levantadas en alto, amenazándose mutuamente, no dejaba lugar a dudas, el combate estaba a punto de iniciarse.
El fuerte viento hacia que los largos cabellos negros de Pansy ondeasen a todas direcciones, despeinandola, ella estaba con las piernas separadas y la espada en posición vertical frente a su cuerpo, esperaba con inquietud el ataque de su oponente, los segundos se alargaban insoportablemente e incluso estaba sopesando la posibilidad de lanzarse al ataque primero, sin embargo, el momento finalmente llegó, el caballero cubierto completamente con una armadura plateada corrió blandiendo su espada y Pansy fue a su encuentro, las espadas chocaron un momento lanzando chispas doradas, el metal crujió y Pansy sintió el golpe en sus brazos de manera bestial, midieron fuerzas por unos segundos para luego volver a separarse, ella y el caballero dieron un rápido giro sobre si mismos dispuestos de nuevo a atacarse, Pansy dio una estocada y el caballero la evitó saltando por encima de la mujer a una altura insólita, realizando una voltereta completa en el aire justo por encima de su cabeza, cayendo limpiamente en el suelo detrás de ella, Pansy se volteó justo a tiempo para bloquear otra embestida. La rapidez de los movimientos de ambos era sobrenatural, hasta la misma Pansy estaba asombrada con la agilidad de ese guerrero y de la suya propia. La rapidez y destreza con que libraban el combate de espadas era increíble.
Theo y Snape observaban el duelo con al mismo tiempo admiración, desazón e impotencia, se veían incapaces de ayudarla, atados como estaban con sogas mágicas, el caballero de armadura era de estatura mediana y muy delgado, sorprendentemente ágil y la espada es su mano era muy parecida a la de Pansy, incluso su hoja brillaba con la misma mortecina luz azul. Enseguida los dos hombres lo comprendieron, Pansy se estaba enfrentando en combate singular con otro slayer. Theo intentó dar un paso hacia delante, nervioso por la suerte de ella, pero uno de los soldados se lo impidió, atravensando una lanza en su camino. La mayoría de los combatientes que estaban cerca de ellos, habían dejado de luchar para observar el espectáculo, un aura poderosa salía expelida del cuerpo del caballero y del de Pansy, doradas, muy intensas y atrayentes.
Pansy retrocedía aguantando una y otra vez los golpes de espada de su oponente, quien la atacaba con fuerza desmedida, en un segundo vio una oportunidad y entonces corrió a mucha velocidad, dio un salto en el aire y se fue contra el caballero golpeando su yelmo con el pomo de su espada, el caballero trastabillo debido al impacto y Pansy cayó algo alejada de este, de cuclillas con una de sus rodillas apoyada en el piso y el brazo que portaba la espada extendido. Inmediatamente se incorporó y se giró para de nuevo enfrentar a su enemigo, quien en ese momento se quitaba el yelmo que le cubría la cabeza y lo tiraba con languidez al piso. Pansy ahogó un grito de sorpresa al ver a quien estaba enfrentando.
Una cascada de cabello rubio se desparramó larga hasta la espalda cuando el yelmo plateado fue retirado y un hermoso rostro femenino fue descubierto. Pansy estaba asombrada, el caballero que lo estaba atacando era una mujer, muy joven por cierto, una adolescente, quizás de unos dieciséis años. La chica la miró con seriedad y algo de escepticismo, algo en sus ojos color azul cielo revelaba que había sido completamente sorprendida por el desempeño en la lucha de Pansy, luego de un rato analizando la situación, se fue nuevamente contra Pansy, embistiendo con su espada con potencia hasta que, no sin dificultad, logró desarmar a Pansy, quien levantó ambas manos en señal de rendición.
Los guerreros alrededor lanzaron un grito ensordecedor , frenéticos por el triunfo de su campeón y la chica tomó la espada de Pansy del suelo y la levantó en alto varias veces también gritando totalmente eufórica, Theo miraba la escena bastante tenso, con ansiedad intentaba liberarse de las sogas mágicas e incluso estaba cortándose la piel en el proceso. Pansy se quedó inmóvil esperando que la chica la atravesara con la espada, pero ella se limitó a dar una vuelta alrededor de Pansy.
-Eres buena….casi logras ganarme- dijo la chica- en realidad eres lo mejor con lo que he luchado en mi vida. Y no eres de por aquí, eso lo puedo asegurar.
Pansy mantuvo la boca cerrada, esa era una de las ordenes de Theo, hablar estrictamente lo necesario, además, se le hacia muy difícil seguir a la chica, hablaba un ingles salpicado de bastantes palabras extrañas.
-¿No me entiendes?- la chica rubia se acercó a ella.
-Si hablas lento puedo comprender lo que dices- contestó Pansy
La muchacha se detuvo frente a Pansy y la señaló con un dedo.
-¿Cómo te llamas?- preguntó la chica.
-Pansy- dijo ella.
-¿Por qué llevas una espada slayer?- preguntó la muchacha rubia mirando con embelezo la espada de Pansy, se dio cuenta de que era una arma antigua, quizás celta, mucho mejor que su propia espada- ¿Quién te la dio?
Pansy no dijo nada, se limitó a dirigirle una intensa mirada, estaba muy mortificada, si ella moría….Max….Max.
Los segundos le parecieron eternos, la hermosa mujer rubia tenía una expresión de concentración en su cara, blandió la espada de slayer de Pansy y con el filo de la hoja apuntó su cuello, tocándole la piel, haciendo suficiente presión para que Pansy temiese lo peor, entonces supo con certeza que iba a ser degollada.
Theo al darse cuenta del peligro que corria Pansy, empujó a uno de los soldados, dispuesto a llegar a ella a cualquier costo antes de que fuese demasiado tarde.
-¡No!- gritó Theo antes de que caer inconsciente sobre la hierba, Vindictus lo habia aturdido lanzandole un hechizo por la espalda.
-Bienvenida hermana, yo también soy una slayer- dijo la chica ofreciéndole una sonrisa traviesa, enseguida bajó su espada, cesando su amenaza. Pansy al ver el gesto se relajó inmediatamente, esa niña tenia una risa angelical, aunque combatiese como un demonio- no es común encontrar uno de nuestra clase en esta tierra desolada llamada Escocia, tranquilízate no voy a hacerte daño, la pelea era solo para poner a prueba tus habilidades. Ah por cierto, yo también soy extranjera en este lugar, soy sajona y mi nombre es Rowena…..Rowena Ravenclaw.
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Cuando todo parece haberse ido al demonio, siempre viene algo, que como una ultima estocada, como la gota que derrame el vaso, te indica con toda seguridad, que de ninguna forma te estas equivocando, no son visiones ni alucinaciones, ciertamente, todo se fue al infierno.
Draco Malfoy sabia desde hacia varios meses que su vida era una mierda, no había que ser sabio ni adivino. Había perdido primero que todo su prestigio (ser un sangre limpia, un mortifago arrepentido en el nuevo orden imperante en la comunidad mágica, lo reducía a la calidad de paria, por supuesto, un marginado con muchísimo dinero, pero alguien mal visto al fin y al cabo), después en una maldita noche, había perdido a su mujer y a su hija, posteriormente había vendido literalmente su alma al diablo por intentar recuperarlas cuando en un inesperado giro del destino, tuvo en sus manos la respuesta a sus mas alocados anhelos, para entonces embarcarse en una guerra y enamorarse de su antagonista en esa lucha.
Mujer que se le oponía con todas sus fuerzas, que de paso, estaba al lado del culpable de todas sus desgracias. Mujer que amaba con todas sus fuerzas. Mujer que en esos momentos lo taladraba con una mirada llena de decepción.
Si, su vida era una mierda y la mayor desgracia era que hiciese lo que hiciese o dijese lo que dijese, nada iba a cambiar. Y era que estaba entre la espada y la pared. Porque aunque a esas alturas del camino, se arrepintiese y diera marcha atrás, jamás se lo iba a poder perdonar, su conciencia nunca estaría en paz sabiendo que lo tuvo en sus manos y lo dejo ir. Porque la fuerza de una promesa por un lado era lo que lo empujaba y el amor de una mujer era lo que lo estaba deteniendo. Draco no sabía si un cuerpo humano podía estallar de angustia acumulada, pero solo por si acaso, en caso de que tal cosa fuese posible, de seguro que él estaba llegando al límite.
Caminaron por el bosque cerca de cuatro horas, al final, ella había aceptado seguirlo sin chistar, cuando la oscuridad de la noche se cerró sobre ellos, no tuvieron mas opción que detenerse. Draco encontró un pequeño claro y se dispuso a armar una fogata, dudó en hacerlo, no quería delatar su posición, pero cuando vio a Hermione temblando de frío apoyada contra un árbol, apartó cualquier intención inicial de dormir en la intemperie sin un medio que les proporcionase calor. Cerca de allí había descubierto un pequeño manantial y habían bebido agua. El asunto de la comida no era urgente por los momentos, sin embargo, cuando amaneciese tendrían que buscar algunas bayas silvestres o cazar un animal para alimentarse y reponer fuerzas.
Draco encendió la hoguera y se sentó frente a esta, .Hermione se quedó exactamente en el mismo lugar donde s había detenido a descansar, Draco en apariencia no le prestó atención, esta vez no temió que fuese a escaparse, ella lucia muy cansada y solo por si acaso también le había atado los pies con soga mágica, con ella nunca se estaba seguro de nada.
Draco lanzó algo de leña a la fogata para avivarla, luego se levantó y fue a sentarse al lado de Hermione, ella inmediatamente se apartó y le desvío la cara, su rostro estaba lleno de trazos de lagrimas y no quería que él las viese.
-Se que en este momento no soy tu persona favorita en el mundo-dijo Draco- Hermione, voy a liberarte para que puedas dormir cómoda, pero te pido por favor que no intentes escapar, porque me voy a enfadar contigo enserio.
Ella se giró e inesperadamente, con sus manos atadas le dio un golpe en la cabeza, Draco aulló de dolor y se acarició la coronilla.
-Diablos- dijo Draco- creo que voy a reconsiderar mis intensiones, si te quito las amarras, eres capaz de matarme.
Hermione le dio la espalda. Entonces Draco se acercó a ella por detrás y le quitó la mordaza con delicadeza, ella tosió un poco pero no dijo absolutamente nada. Estaba furiosa, estupefacta, quería golpearlo hasta morir, se sentía humillada, vejada pero al mismo tiempo, en la silenciosa caminata que habían tenido, ella había analizado toda la situación y ciertamente lo que le convenía era estar al lado de Draco, así que estaba librando una batalla campal en su cerebro intentando decidir que actitud tomar con él.
Estaban en medio de un sitio literalmente desconocido, con peligros inimaginables, ella estaba embarazada y un poco de protección extra era justamente lo que necesitaba, se reclamaba su osadía, estar a punto de morir había tocado fondo en ella, tenia que ser cuidadosa consigo misma, dentro de ella existía un bebé, no se le notaba, pero tenia que empezar a responsabilizarse por su hijo, él quizás estaba equivocado en casi todo, pero realmente, intentaba protegerla, el único problema era que jamás le preguntó, no le interesó su opinión, simplemente muy al estilo Draco Malfoy decidió por ella y eso a Hermione le molestaba demasiado. Se iba a quedar con él hasta llegar a Hogwarts, pero no se lo haría nada fácil
Draco se dio cuenta inmediatamente que ella no pretendía decirle nada, aplicó un movimiento de varita y las sogas mágicas desaparecieron. Ella se acarició las muñecas y estiró los pies.
-Necesito ver como esta tu herida- dijo él de nuevo intentado acercarse, pero Hermione se arrastró unos metros lejos de él, poniendo mas distancia entre ellos.
-No te me acerques- dijo ella con la voz enronquecida- estoy bien, no me duele nada.
-No seas terca- dijo Draco- solo quiero ver que aspecto tiene, no quiero que te enfermes.
-Vete al diablo- le contestó ella secamente, Draco maldijo en voz baja pero no siguió intentando hablar con ella ni tampoco acercársele por los momentos. Entendía que ella estaba cabreada con él.
Hermione se hizo un ovillo en el suelo, toda acurrucada, apoyó su cabeza en una mano para que le sirviese de almohada y cerró los ojos. Hacia frío y pronto sus dientes empezaron a castañear, eso aunado al agotamiento que tenía, hizo que su cuerpo se estremeciera en espasmódicos temblores. Draco la vio y se quito su gabardina, colocándosela encima.
-Vas a enfriarte, acércate a la fogata- dijo Draco, ella lo ignoró pero agradeció en su mente el detalle. Él la levantó entre sus brazos y la acomodó cerca de la hoguera. Cuando su cuerpo agarró algo de calor, ella enseguida se sintió mejor.
Draco se sentó al lado de ella, casi pegado a su cuerpo, pero sin llegar a tocarla. Si querían conservar el calor corporal, tenían que estar lo mas juntos posibles, aun a pesar de la evidente incomodidad de ella, por otro lado, él ansiaba la cercanía de su cuerpo.
En el sitio donde estaba las copas de los árboles formaban un claro donde se podían ver las estrellas, el panorama era impresionante, en esa época, sin contaminación ni luces que empañasen la visión del cielo, incluso la Vía Láctea podía contemplarse en todo su esplendor, como una banda nebulosa cruzando la esfera celeste. Draco se entretuvo por un rato admirando las estrellas, buscó su constelación, la del Dragón y sonrió.
-Cuando era un niño, teníamos un observatorio en Malfoy Manor- comentó él luego de una hora en silencio- me encantaba subir al techo de la casa y mirar por un telescopio el cielo. Siempre buscaba mi constelación, Draco, me encantaba que llevase mi nombre.
-Por dios Malfoy- Hermione abrió los ojos, no estaba dormida, la cercanía de él era muy turbadora para ella y no la dejaba conciliar el sueño, se había resignado solo a cerrar los ojos e intentar descansar- Eres tú quien lleva el nombre de la constelación no al revés.
-Como sea- dijo Draco, visto que ella se había dignado finalmente a hablarle, se animó un poco mas para seguir la conversación- me gustaba y aun me gusta ver el cielo nocturno, es algo especial, te ahogas en la inmensidad del cosmos y te sientes como una cucaracha.
-Eres todo un poeta- bufó ella.
-No soy bueno declamando frases trilladas y estúpidas- dijo Draco- el punto es que cuando miró al cielo….es como si un millón de posibilidades se abrieran para mí. Me da energía, fuerzas, me creo capaz de todo.
-Ya creo que eres capaz de todo – dijo ella- sacaste a Bellatrix Lestrange de Azkaban, la dejaste libre para que hiciese lo que le diera la gana, mis padres y la familia de Ron casi mueren debido a ello, te robaste la espada de Gryffindor, y como si no fuese bastante, me has tomado como prisionera, amordazándome y maniatándome.
-En la guerra y ...en el amor….todo se vale- le respondió Draco- te necesito a salvo para poder pensar con claridad.
-No se si sentirme halagada o asustarme- respondió ella- sabes…a veces creo que estas completamente loco…obsesionado por esa maldita idea que tienes en la cabeza.
-Desesperación a veces equivale a locura- dijo Draco. Ella no supo que responder. Un molesto silencio se extendió entre ellos.
Luego de un rato, Draco decidió intentar hablar con ella de nuevo.
-Cuando entré a Hogwarts mi padre desmanteló el observatorio de mi casa, no quería que me distrajese de mis obligaciones. No le gustó para nada cuando le dije un día que quería ser Astrónomo, claro, yo tenia once años y todavía era un iluso.
-Por supuesto- dijo Hermione con ironía- tu padre quería una carrera provechosa para ti, la de mortifago.
Draco dejó pasar el comentario como si nada, solo se limitó a soltar una carcajada. Ella lo miró confundida.
-En realidad lo que Lucius deseaba era que estudiase finanzas en la Universidad Mágica de Estocolmo. Mi padre fue un patán, uno de la peor clase te lo aseguro, ambicioso hasta los huesos, pero siempre me dejó bien claro que yo era su prioridad, deseaba que fuese un hombre exitoso. Padre siempre quiso ir a la universidad y no pudo hacerlo porque tuvo que tomar las riendas de los negocios familiares a los dieciséis años cuando quedó huérfano, él tuvo que crecer a fuerza de golpes y por eso creo que tenia ese endemoniado carácter, era duro con todos, conmigo, con mi madre, pero es que estaba acostumbrado a tomar todo por la fuerza. Lucius quería que yo estudiase en la universidad ya que él no pudo hacerlo, por supuesto, fue antes de que el Señor Tenebroso regresase, eso fue lo que jodio mi futuro.
-¿Qué querías hacer de tu vida?- preguntó Hermione.
-Por un tiempo lo único que intenté fue llevarle la contraria a mi padre- Hermione lo miró intrigada-si realmente deseas saberlo, en realidad, nunca abandoné completamente la idea de la Astronomía, de hecho soy bastante bueno con las matemáticas muggles y Astronomía era mi preferida en Hogwarts, claro Pociones y Defensa eran las otras que me gustaban. Finanzas era lo mas practico, se suponia que yo debia encargarme de los negocios de la familia, al final tampoco era mala idea, igual se me dan bien los números, tengo neuronas y paciencia para ellos, sino lo recuerdas, cursaba Aritmancia contigo y sacaba mejores notas que tú.
-Dicen por ahí que la gente que le gustan las estrellas tiene la cabeza en las nubes- dijo ella.
-Puede ser- dijo Draco pensativo riéndose del comentario sin poder evitarlo- puede ser, pero no me considero un soñador, soy muy practico.
-No te imagino solitario en un observatorio haciendo cálculos mirando el cielo de noche- dijo Hermione un poco mas receptiva hacia él- no me lo imagino para nada. Tampoco te visualizo en un escritorio administrando nada. Eres muy energico... recuerdo que morias por estar en el equipo de Quidditch, necesitas algo con mas actividad fisica, eres un adicto a la adrenalina.
-Si...tiendo a aburrirme con facilidad...eso es cierto- dijo Draco-necesito emoción en mi vida la mayoria de las veces. Pero me gusta meditar...lo disfruto. Al final....igual me estoy ocupando de mis empresas...me toca...deber familiar.
-Ya veo- dijo ella.
-Claro, por supuesto, mis inclinaciones científicas duraron hasta el quinto año, eso fue antes de que el Señor Tenebroso regresase, eso fue lo que jodió mi futuro.
-Nos arruinó la vida a todos- comentó Hermione bostezando, de pronto sintió que seria mejor conversar con él, para ver si finalmente se convencía de confesarle lo de su embarazo, puesto que en las ultimas horas Draco había perdido todos los puntos ganados con ella- Yo en teoría iba a ser abogada, ya fuese muggle o mágica y mira como terminé.
-Abogada. Hum, no me extraña – dijo Draco- lo intuí desde que creaste tu PEDO…
-PEDDO- corrigió Hermione, le sorprendió que Draco estuviese al tanto de eso- P – E- D- D- O….
-PEDO- repitió Draco con toda la intensión de sacarle más conversación. Le gustaba hablar con Hermione, así de simple, odiaba que lo hubiese ignorado todo el día, necesitaba compartir algo con ella, aunque fuese una estúpida y banal charla.
-No, es PEDD….por dios olvídalo, llámalo como quieras- terminó diciendo Hermione frustrada- ya estoy resignada que nadie lo mencione como es.
-Solo a ti se te ocurre ponerle esas siglas- dijo Draco intentando no reírse - pero me imagino que cuando creaste el nombre no pensaste en las posibles implicaciones semánticas y de pronunciación.
-Eso es correcto- dijo ella- ¿Porque rayos estamos hablando de esto?
-Porque tú y yo necesitamos hablar….de muchas cosas- dijo Draco- asuntos diferentes a….
-Lo se- concluyó ella, de nuevo una punzada de remordimiento le cruzó el pecho, tenia que decirle lo del bebé, en algún momento, pero estaba tan furiosa y molesta que había decidido no hacerlo de inmediato, tenia que buscar una ocasión mejor- nuestras vidas giran en torno a eso. Pero no hay más nada que hacer.
-Perdóname- dijo Draco, ella entonces se giró sorprendida al escucharle decir esas palabras, se apretujó en la gabardina y lo miró intensamente.
-Perdóname por no ser quien tú quieres que sea- dijo Draco- si te sirve de algo, yo también deseo ser esa persona, pero no puedo..y no debo..por ahora.
-Yo no…- respondió ella verdaderamente apenada- yo no intentó obligarte a nada. Solo hacerte razonar.
-En esta historia hace tiempo que la razón y la lógica nos abandonaron- dijo Draco, de pronto el dolor volvia a revolverse en su pecho- solo queda el vacío y la pena la angustia de la pérdida y las promesas. Te lo repito Hermione, perdóname por no estar a tu altura moral, por ser egoísta, por quererlo todo...por no renunciar.
-No te entiendo- dijo ella- o bueno, si lo hago, lo intentó con todas mis fuerzas…..pero Draco ..quiero que me escuches..escúchame…analízalo …por favor….aun tenemos tiempo….
-No me vas a convencer- dijo él meneando su cabeza de un lado a otro, cerrando con fuerza sus ojos, colocando sus manos en puño- No…estoy negado absolutamente a escucharte en relación a ese asunto. Porque hacerlo es casi traicionar mis convicciones y no puedo. Es una cuestión de honor.
-Vas a matarnos a todos- gimió ella.
-No…no pasara…estoy seguro…por primera vez en tu vida…créeme tú a mi- dijo él casi con desesperación.
-No quiero seguir hablando de esto- dijo ella, ahora temblaba pero era de rabia, jamás llegarían a un acuerdo…..sus pensamientos, sus deseos, sus motivos…los dos estaban a una distancia mayor que el sol y la luna, tenían puntos de vista irreconciliables.
-Duérmete- ordenó él con brusquedad, estaba molesto por el rumbo que había tomado la charla, siempre caían en el mismo punto muerto, no disimuló su mal humor en lo absoluto, mientras se echaba al lado de ella, maldijo en voz baja. Hermione volvió a darle la espalda y trató de conciliar el sueño, pero solo pudo cerrar los ojos.
Mas que furiosa, lo que estaba era dolida. Él se negaba a escucharla, no quería ni mencionar el asunto de los artefactos infernales, estaba decidido a cumplir su juramento y activar todos los artefactos, a cualquier costo y sin importarle mas nada. Y ella temía que ni siquiera la esperanza de tener de nuevo un hijo lo haría retroceder. No quería decírselo, porque no deseaba decepcionarse más de lo que estaba de él.
Luego de unas horas, lo sintió moverse detrás de ella, acercándose a su cuerpo, uno de sus brazos rodeó su cintura, acariciando con lentitud su vientre con una mano, justo encima del lugar secreto en donde crecía su hijo sin saberlo, con la otra mano apartó sus cabellos de un lado de su cara, Hermione se estremeció cuando percibió los labios de Draco rozando sus mejillas y lo escuchó hablándole al oído mientras creía que ella dormía.
-Vamos a fingir un rato que no estamos aquí- le dijo Draco en voz susurrante- que solo somos un par de amantes haciéndose confidencias. Te contaré un secreto, en el fondo si soy un soñador, a veces si tengo la cabeza en las nubes como dices. Vamos a creer que nada a pasado ni nada pasara, que no existe más nadie que tú y yo. Congelemos el momento para que solo importe lo que sientes por mi y lo que yo siento por ti….solo eso…vamos a fingir que estamos juntos. Que yo soy tu hombre y tú mi mujer..sin nada que se interponga entre nosotros.
Draco le contó su infancia, le habló de sus travesuras cuando niño, de la difícil relación con sus padres, de sus esperanzas cuando era un chiquillo, de la vida plena que creyó que tendría alguna vez, le ofreció palabras dulces y estremecedores solo dedicadas a ella…palabras de amor. Él le inventó un mundo, le creó una historia…en donde no los separaban ni el destino, ni el odio ni los juramentos, un mundo solo para ellos dos…donde solo importaban…ellos dos. Hermione no lo interrumpió en ningún momento y se permitió soñar…desear que todo fuese cierto, porque dentro de su corazón…anhelaba que fuese verdad.
2007…….Un día antes de la caída de Lord Voldemort.
Theo Nott todavía no salía de su incredulidad, medio oculto por las sombras, sentado frente a él estaba un ser con el rostro de su fallecido padre, salido aparentemente de la nada, intentando sostener una conversación con él. En las brumas de los efectos de las drogas que había tomado esa noche, no sabia si estaba soñando (en todo caso una pesadilla), si estaba alucinando o si en realidad toda la escena estaba sucediendo, lo único que sabia era que hacia un frío polar en la habitación y que de pronto tenia unas ganas de salir corriendo de allí como alma que lleva el diablo. No era que no estuviese acostumbrado a los eventos sobrenaturales, pero ese hombre lograba ponerle los pelos de punta, lo cual, tomando en cuenta quien era él y lo que había hecho, no era algo para desdeñar. Theo Nott de pronto se encontraba frente a frente con un sujeto siniestro y misterioso que lograba asustarlo…..si esa era la palabra….Asustado. A ningún ser humano le gusta que sus errores vengan a abofetearlo en su cara, en realidad nadie lo había golpeado todavía, ni tampoco aquello fue un error, si a eso vamos, el maldito de su padre recibió una cuarta parte de lo que se merecía, pero más o menos así era el orden de ideas.
-El mensajero- dijo Theo sentándose en el piso, él tenia la dosis justa de paciencia, curiosidad y sangre fría como para aparentar la tranquilidad que no sentía frente al singular personaje que le hablaba- Un mensajero ¿De quien?
-¿Importa acaso?- preguntó el hombre.
-A mi si- dijo Theo.
-Siempre quieres saberlo todo….hum…..- comentó el Mensajero apreciativamente, quizás mas adelante, si la conversación tomaba el curso previsto, quizás Nott pudiese entender quienes eran ellos..pero no ahora…no al principio, antes necesitaba proporcionar un merecido escarmiento- tu insaciable curiosidad es lo que nos ha metido en este atolladero. …No es sano, aspirar a saberlo todo.
-La búsqueda del conocimiento es lo que anima esta pobre existencia humana- respondió mecánicamente Theo- es la única razón del ser.
-¿Desprecias tu condición de humano?- preguntó el Mensajero sentándose la primera silla que estuvo a su alcance, luego se inclinó para acercarse a Theo quien todavía permanecía sentado en el suelo, sus ojos eran penetrantes y fríos, Theo dio un respingo al sentir esa mirada sobre él, despiadados, siniestros, calculadores….los mismos ojos de su padre, pero a la vez diferente, algo poderoso se retorcía en el fondo de esas pupilas…alguna cosa que no era humana- ¿Acaso lo haces? ¿Tú? ¿Qué te precias en tu conciencia de ser el salvador de unos y cada unos de los seres humanos de este planeta?
-La especie humana ha degenerado a tal punto de no merecer llamarse de esa forma- contestó Theo enfrentándolo-seas lo que seas, deberías saberlo, ya que estas tan interesado en el tema.
-Oh, ya entramos en materia….que rápido se fue el susto de la primera impresión- se burló el hombre-¿Y quien diablos eres tú para hacer esa afirmación? ¿Quién demonios crees que eres? ¿Quién te ha dado el poder y el derecho para discernir entre el bien y el mal? ¿Quién Theo Nott? Dímelo ¿Quién?
-Yo- contestó Theo, totalmente seguro de si mismo, era un hecho, odiaba que lo interrogaran y más aun que lo desafiaran. Si ese tipo quería una guerra verbal con él pues gustoso se la daría, mientras tanto en algún lugar de su cerebro, el grupo de sus neuronas que se encargaban del razonamiento lógico, todavía se debatían entre si lo que estaba viviendo era la realidad o era un sueño- yo lo he hecho….porque mi insaciable sed de conocimiento me ha llevado al camino correcto.
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DEJEN REVIEWS
