Dislcamer; personajes de JK Rowling.

Hola a todos, ¿Cómo están? Bueno yo aquí molesta porque se anuló mi viaje a Chile en Abril, pero no importa, intentaré ir en vacaciones.

Quiero disculparme públicamente con una de mis lectoras, Dan Grint: "Nena, te envié un mensaje vía PM, espero que me contestes, espero que logres disculparme si te ofendí de alguna forma, que no fue mi intensión". A todos mis lectores, siéntanse en la libertad de criticar cualquier cosa, en realidad para eso son los reviews.

La canción de este capitulo es de Bon Jovi, es un clásico, "Born to be my baby", cuando lean un párrafo en el capitulo, entenderán por que.

Besos, abrazos, espero que les guste, este capitulo le da un giro inesperado a toda la trama, es muy emocionante y no dejen de comentarme.

Los Artefactos Infernales

El Mecanismo Celestial

Capitulo 28 Perdida

El castillo de Hogwarts se irguió ante ellos, tan imponente y enigmático como siempre, el granito con el que estaba construido, era de un gris claro, impoluto, revelando que la piedra estaba recién colocada, también eran cuatro sus torres, no tres como el Hogwarts del siglo XXI, una torre en cada dirección. Nadie sabia con exactitud que había pasado con la cuarta torre, esa que desapareció recién construido el colegio, una leyenda del castillo proclamaba que allí había habido una batalla entre Slytherin y Gryffindor, la cual por cierto no estaba en ningún libro de historia, lo cierto es que nadie sabia exactamente que era lo que había pasado, pero la desaparecida torre allí estaba, en la esquina mas cercana a ellos, aparentemente en buen estado, en la fachada del castillo, había un gran reloj que estaba marcando exactamente las tres de la tarde. Theo frunció el ceño cuando vio el reloj y miró a Gryffindor.

-¿Qué hiciste?- Theo estaba estupefacto, eso no era o por lo menos no tenia la apariencia de su artefacto infernal.

-Me gustó tanto que decidí modificarlo un poco- contestó Gryffindor mientras admiraba satisfecho su obra.

-¿Lo has hechizado?- preguntó Snape quien también había notado el aspecto del supuesto artefacto infernal- ¿Pudo hacerlo? ¿Cómo?

-Ese no es el problema- dijo Theo. Gryffindor haciendo honor a su fama de mago poderoso, había logrado manipular el artefacto para cambiar en algo su apariencia, algo que ni siquiera él podía hacer, pero ni modo, Gryffindor no en vano había sido uno de los magos mas poderosos de la historia.

Pansy dejó escapar un resoplido todavía incrédula y Theo seguía de malhumor. Gryffindor los miró y sonrío espléndidamente.

-Lo has modificado a tu antojo- dijo Theo- no presenta la misma apariencia.

-Por supuesto que lo hice- dijo Godric mientras le acariciaba con ternura los cabellos a Rowena que se había quedado dormida en sus brazos, mientras cabalgaban- me gusta más así.

-Las manecillas y los símbolos que representan las horas no son las mismos que hay en el de Hogwarts de nuestro tiempo- ahora Theo se encontraba con un asunto que no podía descifrar, había supuesto que el reloj presentaría la misma apariencia que tenia en su época, pero no era así. En los viajes que había hecho en el tiempo la primera vez cuando estaba ubicando los artefactos, ir a la época de los fundadores, había sido el penúltimo, había creído ser cuidadoso, pero por lo visto, algo había cambiado, mas bien algo o alguien había modificado el aspecto del artefacto en algún momento de los mil años que seguirían y Theo estaba en esos momentos ocupado decidiendo si eso era bueno o malo para sus planes. Y si el artefacto seguiría conservando sus poderes. Lo mas seguro es que si….esos aparatos y la presencia sobrenatural, la energía oscura, que tenían dentro no se rendían fácilmente ante su oscuro propósito.

-Me gustaban los símbolos originales- dijo Gryffindor- colocarle números romanos habría insultado a muchos en esta tierra. Ya sabes que ellos invadieron a los pictos y los celtas.

-Bien- contestó Theo- lo cierto es que allí esta, el reloj que todos conocemos y que hemos visto alguna vez.

-¡Quién lo hubiese imaginado!- dijo Pansy.

-Cierto- dijo Snape- siempre estuvo delante de las narices de todos. Lastima que no pueda activarse en nuestra época.

-Si…..lastima- respondió Theo sarcásticamente y luego se dirigió al Guardián de su artefacto- ¿Cuándo me darás la llave?

A Gryffindor se le desapareció la sonrisa de la cara. Si bien no tenia ningún reparo en devolver la llave a su dueño, le molestaba tanta insistencia, así que decidió probar la paciencia de Theo y darle largas al asunto.

-Primero llegaremos, nos refrescaremos, colocaremos a Rowena en una cama para que descanse y entonces hablaremos.

Pansy miró preocupada a la chica rubia la cual estaba completamente dormida en el regazo de Gryffindor.

-¿Qué le sucede?-preguntó ella a Gryffindor- ¿Está enferma?

-Tristeza- respondió él parcamente- no ha dormido en muchos días por estar llorando.

-No me pareció que estuviese muy triste cuando fue a buscarme- comentó Theo maliciosamente.

-Ella tiene semanas pensando que en cualquier momento va a morir- explicó Godric Gryffindor- desde que yo le he revelado lo que Slytherin piensa hacer con ella. No solo ha sido tristeza, también es miedo, pánico…también estaba guardando un secreto, pero ya me he enterado…y estaba dispuesto a sacarla de la fortaleza de Moradore, quisiese o no. ¿No me entienden verdad? Bueno, he de darles la grata noticia que la Dama Ravenclaw y yo vamos a tener a nuestro primer hijo en algunos meses.

Theo, Snape y Pansy quedaron estupefactos por unos momentos sin saber que decir y luego vacilantes felicitaron a Godric Gryffindor. Pansy en su condición de mujer estaba algo molesta, es decir, el tipo exhibía a Rowena como si fuese un trofeo, típico machista y de paso, ni siquiera iba a casarse con la pobre chica, la situación se parecía tanto a lo que ella había vivido con Theo que su mal humor fue mas que evidente para aquel, quien prudentemente no le sacó conversación.

Cuando finalmente llegaron al castillo, algunos caballeros en armadura salieron a recibirlos, Gryffindor les dio a Rowena para que la llevasen en brazos a su habitación y Pansy se ofreció a acompañarla.

Theo, Snape y Godric entraron al castillo, los dos hombres del futuro observaban maravillados, la estructura original de Hogwarts, algunas cosas familiares faltaban como las armaduras y las pinturas parlantes, igualmente no existían las escaleras movedizas, tampoco se veían a los fantasmas de las cuatro casas deambulando, pero supusieron que en el transcurso de mil años, mucho era lo que había cambiado en el castillo. Siguieron caminando justo en la dirección del gran comedor.

-Esto es increíble, una oportunidad única caminar por el castillo cuando está recién construido- dijo Snape y luego se dio cuenta que Theo estaba tan absorto mirando el lugar como él- ¿No habías venido ya a este lugar?

-No- dijo Theo- conocí a Gryffindor a muchos kilómetros de aquí, en una batalla. Jamás me acerque al castillo, en ese tiempo las batallas eran mucho mas al norte.

-Exacto- dijo Gryfifindor interrumpiendo la conversación- pero la cercanía del invierno hizo que nos desplazásemos hasta aquí, al norte, solo hay una llanura de hielo a estas alturas del año.

Finalmente llegaron al comedor, que al igual que el resto del castillo, ofrecía una imagen familiar pero al mismo tiempo distinta, las banderas de las casas no estaban pegadas a los flancos del salón y el techo aun no estaba embrujado emulando el aspecto del cielo en el exterior, sin embargo la estancia era imponente debido a sus grandes dimensiones, solo una larga mesa rectangular estaba en el centro y cerca de allí, una estufa con un gran caldero, el suelo de piedra estaba cubierto con pieles de animales y el mobiliario era rustico, de madera, con intrincados diseños al estilo celta, con espirales y figuras antropomorfas. Mientras caminaban, Theo pensaba una y otra vez como abordar a Gryffindor y contarle el asunto sin darle toda la información, omitiendo algunos detalles que pudiesen cambiar el futuro.

Se sentaron en la mesa que estaba completamente servida, Snape tomó un odre de cerveza y casi se lo bebió del tirón, además de coger una pata de algo que parecía pollo y comérsela casi entera, estaba hambriento. Theo naturalmente ni miró la comida, pero dio cuenta de un vaso de cerveza para refrescarse.

-Como siempre Theodore, con sus costumbres tan frugales, a veces parece un monje, come, disfruta del banquete- dijo Gryffindor con la boca llena de comida, él también estaba hambriento-dígame, la señora que lo acompaña, la Dama Slayer, ¿es su mujer?-

Theo no vaciló en contestar inmediatamente, para dejar bien clara su posición frente a Snape.

-Pansy es mi compañera, mi mujer si quieres decirlo de esa forma- dijo Theo- pero no hablemos de ella.

-Haz escogido una pareja excepcional, talentosa, poderosa, hermosa…simplemente hermosa- comentó Godric-

-Lo mismo digo- intervino Snape- pero más que su belleza exterior es lo que ella es por dentro lo que vale la pena. Lastima que esté con un tipo como tú

-¿Quieres seguir vivo para terminarte tu comida o arreglamos esto de una buena vez y por todas?- dijo Theo lanzándole una mirada fulminante a Snape, sintiendo la puñalada de los celos a una dimensión desconocida para él hasta la fecha-¿Qué demonios te traes con Pansy?

-Nada…por los momentos- concluyó Snape, dejando implícita miles de posibilidades.

-Hum, parecen dos perros detrás del mismo hueso- comentó Gryffindor riéndose.

-Al parecer no soy el único que esta detrás de algo aquí. Perdona que te pregunte- dijo Theo- ¿Qué pasa con la Dama Ravenclaw? No pensé que tú eras del tipo que abusaba de jovencitas de dieciséis años.

-No lo he hecho, todo fue de común acuerdo, además ella no es ninguna niña- dijo Godric un poco incomodo, en esa época no era extraño tomar una amante adolescente, las chicas se casaban recién a los catorce, ero ese no era el problema, el asunto era que su relación con ella era imposible por muchas razones- no tuve nunca la intensión de deshonrarla como lo he hecho, pero la quiero, asumiré mi responsabilidad con ella, Rowena y su bebé estarán seguros dentro de las paredes de este castillo y no les faltara nada.

-¿Te casaras con ella?- aventuró a preguntar Snape porque un hecho así era casi de importancia histórica. Gryffindor lo miró con perspicacia.

-¿Lo hice?- preguntó con interés Gryffindor- ¿Pude hacerlo? Realmente ella y yo….al final…..

-No contestes- se apresuró a decir Theo antes de que Snape abriera la boca.

Entre los tres hombres se hizo un incomodo silencio. Gryffindor miró a Theo molesto.

-Si quieres algo de mi deberías ser mas amable- dijo con disgusto Godric.

-Y usted, honorable señor, deberías ser mas prudente - contestó Theo- no te podemos decir nada del futuro, so pena que tomes decisiones que puedan afectarnos a todos nosotros como magos en nuestra época. Tú no eres cualquier hombre, eres Godric Gryffindor y un futuro brillante te espera. Lo que suceda en tu vida personal afecta tu desempeño como hombre, mago y como guerrero. Si estuviese seguro que no cometerías alguna tontería te lo dijera, pero eres Gryffindor, la imprudencia forma parte de los miembros de tu casa, por lo cual supongo que es uno de tus defectos, eres leal también, no te separas de esa chica que ha logrado cautivar tu corazón porque sabes que le debes algo, pero tienes que hacer lo que tienes que hacer, te guste o no.

-Vaya- dijo Snape lanzándole una mirada burlona a Theo- nunca me imagine que sermonear iba con tu personalidad. Todo un descubrimiento Nott- luego miró a Godric- en realidad no creo que un detallito más o un detallito menos hagan la diferencia. Sin embargo lo mejor es no decir nada.

-De acuerdo, no exijo que me cuenten todo- dijo Gryffindor sin claudicar-solo quiero saber ¿Nacerá el bebé? ¿Rowena sobrevivirá el parto?

Theo y Snape se miraron, en esa época la mortalidad materno-infantil era muy alta, por lo que las dudas y temores de Gryffindor eran totalmente lógicos, el joven lucia muy preocupado, así que bueno, tácitamente y en silencio, los dos hombres decidieron que un poquito de información no haría daño.

-Nacerá a mediados de Mayo del año que viene y vivirá- dijo Theo- será una niña. A tu Rowena no le pasara absolutamente nada

Godric sonrió ampliamente. Saber eso le quitaba un gran peso de encima. Amaba con locura a Rowena Ravenclaw y no quería perderla.

-Perfecto- dijo él contento- mejor que mejor, una niña traerá menos problemas. Le diré mas tarde a Rowena, para ir escogiendo el nombre del infante.

-Llámala Elena- dijo Snape y Theo lo fulminó con la mirada.

-Elena como mi madre- dijo Gryffindor pensativo – Elena será entonces.

-¿Tenias que hacerlo?- le reclamó Theo a Snape en voz baja.

-Me cae bien el chico- dijo Snape- se ve que es buena persona, de hecho, es buena persona, es Godric Gryffindor, famoso por ser honorable hasta la medula. Lo que no entiendo es como hizo un trato contigo-dicho esto de nuevo bebió algo de cerveza negra.

-Debemos conversar- dijo Theo dándole un fuerte golpe a Snape en la espalda que lo hizo escupir toda la cerveza que tenia en la boca - a solas.

Godric Gryffindor hizo un gesto con la mano y los guardias salieron del Gran comedor

-¿Para que quieres la llave?- preguntó Gryffindor.

-Te voy a contar una historia- dijo Theo, Snape escuchaba con atención- algo muy importante referente al reloj que te he dado.

-Sigue- Gryffindor penetró con su mirada a Theo.

-Te di a custodiar, lo que yo llamo el artefacto infernal- dijo Theo sin vacilar- Es un mecanismo diseñado para modificar las reglas de la vida y la muerte. Mi intensión al principio no era descabellada, ni mala, pensé que podría iniciar una nueva era para todos, pero la verdad absoluta es que no será así, esos aparatos serán los causantes de una catástrofe, en mi época, en la tuya y en todas. Nuestro mundo peligra y por eso debe ser destruido.

-El señor Snape, supongo que se opone a tu resolución- dijo Godric- puesto que has tenido cuidado en desarmarlo.

-Si, pero no es el único- dijo Theo- sin embargo no ha muerto porque necesito que escuche y entienda para ver si podemos hacer cambiar las intensiones de Draco Malfoy.

-Draco jamás me escuchará y menos a ti- contestó Snape meneando la cabeza de un lado a otro en absoluto gesto de negación-te odia…quiere destruirte. ¿Sabes lo que hizo tu amigo Nott Gryffindor? Es un asesino, de los peores.

-Hice lo que tenia que hacer para llevar a cabo mis propósitos- contestó Theo clavando su mirada en Gryffindor- Tú sabes mejor que nadie lo que hay que sacrificar para conservar el poder.

-Lo se- dijo Gryffindor asintiendo- Pero no me gusta los asesinos…eso es cierto.

-Este hombre Severus Snape, también tiene sangre manchando sus manos- dijo Theo- aquí ninguno es un inocente.

-Ese mago oscuro que amenazaba tu tiempo- preguntó Gryffindor- ¿Fue destruido? ¿Lograste suplantarlo?

Snape escuchaba con atención ¿Qué le había contado Theo Nott a Godric Gryffindor acerca de Voldemort? ¿Seria cierto que la intensión de Nott había sido hacerse con el poder? No le extrañaría para nada, pero lo curioso es que Gryffindor parecía estar al tanto de esas intensiones y al parecer no estaba espantado como seria lo lógico ¿Cuál era la versión de los hechos que le había contado Nott?

-Fue destruido y yo no logré nada- contestó Theo- de hecho, morí…..esto que soy es producto del funcionamiento de los artefactos infernales.

-No te creo- dijo Gryffindor- Nadie puede regresar de la muerte.

-Créelo- Theo agarró un cuchillo y ante la mirada estupefacta de Gryffidnor se lo clavó en la altura del pecho, justo en el corazón, no pasó absolutamente nada, una herida mortal para cualquier ser humano, para él era menos que un rasguño. Theo siguió tan tranquilo como siempre y hasta bebió un poco de cerveza.

-Insólito- dijo Gryffindor- no puede ser. Entonces es cierto.

-Está muerto- afirmó Snape- completamente muerto.

Gryffindor se acercó a Theo, apartó las ropas de su pecho y vio el cuchillo clavado hasta su empuñadura, lo extrajo con cuidado y observó sorprendido como la herida se regeneraba de inmediato.

-Increíble- comentó Gryffindor sentándose de nuevo en su silla, curioso y asombrado por lo que había presenciado- ¿Quién es este Draco Malfoy?

-El hombre que intenta activar los artefactos infernales para regresar a su familia muerta- explicó Snape-yo lo he ayudado, hemos activado tres artefactos ya, no ha sucedido nada en apariencia mas que el regreso de Nott del mundo de los muertos, no le creo ni una palabra acerca de su teoría del fin del mundo, pero escucharé lo que Nott tenga que decir nuevo al respecto- luego se dirigió a Theo- Si logras convencerme, aun así no levantaré mi mano en contra de Draco, es mi amigo y voy a protegerlo a costa de mi vida.

-Le he prometido a Hermione que haría todo lo posible para salvarlo- dijo Theo- y eso es lo que estoy haciendo, por eso estoy perdiendo mi tiempo contigo y no has muerto-luego miró a Gryffindor- ¿Estas dispuesto a escuchar sin preguntar nada comprometedor?

-Me resulta interesante el asunto- dijo Gryffindor- y mas aun cuando puede afectarnos de formas inimaginables.

0o0

Maldita agonía de saber que lo que estás haciendo no es lo correcto, sin embargo, te empujas, claudicas, te sometes a un sentimiento. Tu mente se convierte en cenizas ardientes, solo por amor, todo por amor.

Hermione aprovechó que sus labios se separaron por un momento de los de Draco para respirar, el sonido de sus jadeos se solapaban debido al ruido del agua cayendo unos metros tras de ellos. Tenia los ojos cerrados y un tenue rubor se vislumbraba en sus mejillas y en sus pechos, Draco se incorporó apoyándose en sus brazos, contemplándola embelezado desde su ventajosa posición encima de ella, con los ultimas espasmos de su orgasmo todavía recorriéndolo, le gustaba mirarla cuando se venia, cuando ambos se corrían, lo había descubierto desde la primera vez que habían yacido juntos como hombre y mujer, la cara de Hermione siempre ofrecía el mismo semblante, una extraña combinación de vulnerabilidad y satisfacción, él suponía que su rostro también lucia igual, puesto que similares sentimientos se anidaban en su corazón en ese especial momento, satisfacción, porque nada podía compararse a hacer el amor con la mujer que amaba, vulnerabilidad, porque le entregaba todo sin esperar nada, en un viaje sin retorno dentro de sus mas profundas emociones.

No le quitó los ojos de encima, a pesar de que el cansancio hacia mella en él, su respiración estaba sincronizada con los jadeos de ella, sus cuerpos estaban fundidos en uno solo, Draco bajó el rostro para buscar nuevamente los labios de la que consideraba su mujer pero Hermione colocó las manos en su pecho y lo empujó alejándolo de su cuerpo, Draco se negó a moverse, necesitaba estar todavía dentro de ella, en el final de un encuentro amoroso que se vislumbraba tormentoso, quizás seria la ultima vez, quizás no. Todo dependía de la suerte y del maldito destino. No sabía si iba a morir intentando activar los artefactos infernales pero de lo que si estaba seguro era que iba a disfrutar de cada segundo junto a ella.

Hermione abrió los ojos y estos le ofrecieron una suplica silenciosa, Draco finalmente cedió y se separó de ella, yaciendo boca arriba a su lado, exhausto se dedicó a mirar el techo de la cueva en donde estaban metidos, escondiéndose, tendría que descansar un rato y luego ponerse en marcha, no podía darse el lujo de permanecer mas tiempo allí. Ella se incorporó y se sentó, dándole la espalda, él la miro otra vez por un rato y sin proponérselo una de sus manos fue hasta su piel, la tocó solo con la punta de un dedo, dibujando figuras imaginarias, acariciándola, disfrutando de la textura suave y calida de esa piel pálida que lo enloquecía. Hermione cerró los ojos al percibir su tacto y contra su voluntad, disfrutó la tenue caricia. No estaba arrepentida en lo absoluto de lo sucedido, solo trataba de despejar su mente, asuntos urgentes requerían que se tranquilizase, que analizará el paso a seguir de manera calmada, pero estar con Draco se lo estaba poniendo muy difícil.

-¿Fui muy rudo?-preguntó él, a sabiendas perfectamente que lo había sido, rudo, brusco, la había tomado casi contra su voluntad, pero inesperadamente, ella se puso a su altura, le siguió el juego para lograr tranquilizarlo, y él finalmente claudicó, convirtiéndose en el amante apasionado y considerado que siempre había sido con ella y no en el hombre brutal sin ningún tipo de control. Habían hecho el amor tal cual como peleaban, sin ceder terreno al principio, lanzándose emboscadas uno al otro, para luego en una experta maniobra, derrumbar al oponente. Draco no se mentía a si mismo, él había dominado por la fuerza, pero ella era la que había ganado el asalto, lo envolvió con su ardor y con su ternura, y él se rindió a ella.

Al escuchar la pregunta, Hermione se limitó a sonreír sin que él la viese, más que rudo había sido bastante insistente. Ya se estaba dando cuenta que en lo concerniente a Draco y el sexo, era si o si. Se vio impotente para luchar contra lo que se le había venido encima, un hombre totalmente desesperado por tenerla en sus brazos. Y si eso todavía no servia de afrodisíaco, estaba la intensidad de sus besos y la manera en como la hacia suya. Si….era difícil resistírsele y esa era su gran debilidad con él.

-¿Te lastime?-preguntó de nuevo al notar que ella no contestaba, sin dejar de acariciar su espalda. No era ningún tonto, por supuesto que a ella le había dolido, la escuchó cuando gritó, vio su cara, lo había percibido, al principio, había sentido la resistencia cuando la penetró, ella estaba muy tensa, si no hubiese sido porque su humedad la delataba, haciéndole saber que estaba tan excitada como él, hubiese supuesto que ella decididamente no quería, técnicamente había sido casi una violación, aunque ella se hubiese movido tanto o mas que él en ese candensioso vaivén que era el acto sexual .

No entendía que había pasado, pero ella al comenzar estaba tensa como una cuerda de arco, quizás preocupada por algo o furiosa con él. Pero no, había sido otra cosa, o quizás simplemente que todo se había desarrollado de una manera muy intempestiva y la tomó de sorpresa. Draco tenia la suficiente experiencia sexual para saber que eso podía sucederle a una mujer si no era sometida a los juegos previos, no era su estilo tampoco saltarse los preliminares, de hecho a él le encantaba, tocarle todo el cuerpo con sus manos y con su lengua, excitarla hasta la inconciencia, hasta que ella le pidiese que la penetrase, pero la rabia, la ofuscación y el deseo habían hecho lo suyo, precipitándolo a tomarla para si de manera contundente. Al principio todo fue muy nebuloso y rápido, luego cuando le hizo el amor la segunda vez, se tomó su tiempo y ella término por relajarse, disfrutar y volverlo loco de pasión. Draco ni en sueños se hubiese imaginado tener tanta compatibilidad en la cama con una mujer, pero había sucedido, Hermione, ella, era la pareja perfecta para él, en casi todos los sentidos. Repitió la pregunta.

-¿Te lastime?

-No- respondió ella en voz baja. Le hacia gracia que se lo siguiese preguntando, porque a Draco no le quedaba muy bien fingir arrepentimiento, ella sabia perfectamente que él había disfrutado esa follada como no lo había hecho con ninguna otra y muy a su despecho, ella también. No la había lastimado, y su aprehensión inicial solo se debió a que no sabia como era tener sexo estando embarazada, pero ya que lo había experimentado, se había dado cuenta que por lo menos en los primeros meses, era exactamente igual, quizás estuviese mas sensitiva, mas susceptible y porque no decirlo, con mas ganas de hacerlo, pero eso se debía a que la revolución hormonal había tomado control de su cuerpo. Cuando su panza estuviese grande, quizás habría que modificar un poco las posiciones, pero tampoco creía que hubiese mayor problema. Si es que llegaba a suceder, pensó ella amargamente, si es que él logra verme con una gran barriga de nueve meses…si es que no nos morimos todos por su insensatez.

-No me mientas- dijo él- se que te dolió la primera vez, hasta me pediste que me lo tomase con calma.

-Me sentía incomoda- respondió ella- eso es todo, luego pasó, lo sabes, te correspondí, te hice el amor como siempre te lo he hecho, solo fue una tontería de mi parte.

Draco se sentó y permaneció detrás de ella. Hermione estaba muy pensativa y Draco imaginaba la razón, no era fácil aceptar que su cuerpo había hablado por ella, intentó terminar con él y se vio arrastrada por una corriente furiosa llamada deseo, con la consecuencia natural, se habían acostado de nuevo. Quizás estaba arrepentida por dejarse llevar, aunque él ciertamente no lo estaba. Hermione sintió sus labios contra su piel mientras que con una mano le apartaba el cabello a un lado, él estuvo un rato así y apoyó su cabeza en su espalda desnuda, con sus brazos envolvió su cintura, atrayéndola hacia su cuerpo, sus manos se posicionaron en su vientre, acariciándolo con posesividad, haciendo que la temperatura corporal de Hermione se elevase unos grados mas, por lo que ella maldijo internamente a esas hormonas que la estaban volviendo loca.

-¿Tenemos que terminar siempre así?- preguntó él- Tú sintiéndote culpable por lo que pasó y yo queriendo mas de ti.

-Yo no me siento culpable, lo que sucede es que parece que nuestros problemas no terminan con una encamada- respondió ella- al parecer mas bien, se agravan.

-Pareciese que nos traicionásemos a nosotros mismos cada vez mas- dijo él- pero no es así de ninguna forma, solo que no podemos controlar esto que nos pasa. Es un mensaje, Hermione, tú naciste para ser mi mujer y yo fui hecho para ser tu hombre, las circunstancias nos alejan, pero es la simple verdad. Lo arreglaremos, te prometo que lo haremos…..solo dame tiempo.

Ella calló, no quería discutir más, ni hablar más nada de ningún asunto en particular y menos de las razones por las cuales estaban alejándose uno del otro cada vez más. ¿Qué explicación podía dar a lo que había sucedido? ¿Qué negación saldría esta vez por sus labios? Ninguna, había tenido toda la intención de terminar con él y al contrario, se acostaron de nuevo. Vaya ironía……si, era una maldita ironía saber que lo que había hecho no era lo prudente, ni lo correcto, aunque lo desease con toda el alma.

-Busca tus ropas, debemos vestirnos, es tarde- dijo él buscando las suyas, se levantó para colocarse el pantalón y Hermione miró de refilón su cuerpo desnudo, extremadamente pálido, esbelto pero atlético con los músculos totalmente remarcados, un cuerpo hermoso que era de ella. Porque ese sentimiento de propiedad que tenia con él se había reafirmado mas aun después de las ultimas horas, Draco era suyo...solo suyo…y sentía que a cada segundo lo perdía…Era una agonía…una indescriptible agonía.

Draco la pescó observándolo intensamente y ella desvío sus ojos apenada. Él sonrío.

-Mírame todo lo que quieras- dijo con picardía- yo siempre lo hago…todo el maldito tiempo…y si no te veo….te recuerdo….cada centímetro de ti me encanta- Draco tomó del suelo las bragas de Hermione y se las ofreció, ella las tomó con brusquedad, se levantó y dándole la espalda se las colocó, esas palabras la habían descolocado de alguna forma. No era que no hubiese vivido esa circunstancia anteriormente, estar desnuda frente a un hombre, Ron y ella habían hecho vida de pareja, pero el pelirrojo era muy pudoroso y ella muy discreta. En cambio Draco exhibía su cuerpo como un trofeo y la conminaba a hacer lo mismo con el suyo, no se tenían secretos, estaban enrollados desde hacia unos escasos meses, pero su complicidad mutua parecía producto de los años. Era extraño, turbador y hasta cierto punto excitante, Hermione intuía que si conviviesen juntos, quizás permaneciesen desnudos la mayoría del tiempo que estuviesen solos, harían el amor a cualquier hora y en cualquier sitio, se desgastarían teniendo sexo, demostrándose a fuerza de caricias lo que sentían. Ambos estaban hambrientos uno del otro, tanto sexualmente como emocionalmente. Sin tintes grises, era negro o blanco, era todo o nada. En su relación eran extremistas, intensos, apasionados y por eso siempre estaban al filo del abismo, por eso y por otras cosas más.

Él la contempló admirando las curvas de su cuerpo, sus senos desnudos a su vista, erguidos, firmes, los pechos mas hermosos que había tenido en sus manos, el trasero mejor construido que había visto y unas piernas largas y esbeltas que le encantaban cuando lo rodeaban mientras le hacia el amor. Hermione caminó de un lado a otro reuniendo sus ropas, algunas estaban desgarradas, ella las balanceo de un lado a otro llamando su atención.

-Destrozaste mi ropa. No puedo andar desnuda por todo el bosque prohibido- dijo ella.

-A mi no me disgustaría nada si a eso vamos- respondió él.

-Arréglalas- contestó ella- por favor.

Draco apuntó su varita y recompuso lo que pudo. En unos minutos ambos estaban completamente vestidos.

Se miraron un rato, el deseo todavía estaba presente…si pudieran…no saldrían de esa cueva en días. Draco habló por ambos.

-No debe ser sano desearse tanto, tú y yo- dijo mirándola directamente- Pero en este caso, prefiero morirme de esta enfermedad y no hallar nunca ninguna cura.

-No solo es deseo- respondió ella.

-Cierto…es amor también- contestó él sin cortar contacto visual con ella. En su fuero interno, Draco Malfoy sabia que jamás volvería a enamorarse de ninguna mujer, era ella..solo ella….nadie mas. Y por eso, cada paso que lo acercaba más al Artefacto Infernal y que lo alejaba de ella, se estaba convirtiendo en un paseo de pesadilla por el Infierno. ¿Ella podría perdonarle alguna vez que la hubiese enfrentado de esa forma? ¿Qué no cediese a sus exigencias? No lo sabía, pero la esperanza era lo único que tenia.

-No podemos- dijo ella.

-No podemos ahora- dijo él- pero todo cambiará a nuestro favor, lo juró.

-No me engañes- dijo ella en tono lúgubre- No lo hagas por favor, me haces daño. No te aferres a una posibilidad que es solo un espejismo en tu cabeza. No tenemos ningún futuro y es tu culpa.

-Buscaré la forma- contestó él. Draco miró hacia la cascada y con resolución le señaló la salida de la cueva- Debemos irnos, al parecer el peligro ha pasado, no escucho nada y el sol brilla, Hogwarts no debe quedar lejos. No quiero obligarte de nuevo, ni voy a amarrarte ni nada de eso, pero quiero saber que piensas al respecto.

-Iré contigo- dijo ella caminando detrás de él-no intentaré escapar. Lo prometo.

-Utiliza el giratiempo-ofreció Draco, realmente quería que ella se fuese de allí, no deseaba verla inmiscuida mas de lo que estaba ni que fuese testigo de lo que iba a hacer, porque en el fondo, sabia que estaba mal- vete de aquí, regresa a nuestra época, estarás mas segura, vete con Potter.

-No- dijo ella decidida, tenia miedo y también un mal presentimiento. Theo seguramente estaba camino a Hogwarts, pelearía a muerte ese artefacto, lo sabia, lo temía, ella tenia que estar allí, tratando de controlar una situación que se avecinaba con malos presagios, ella tendría que estar presente para evitar que Draco activase el artefacto y para evitar que Theo le hiciese daño o que al revés Draco utilizase la espada de Gryffindor para destruirlo. No sabia como iba a hacerlo, pero ella protegería todo lo que amaba….aun así….estaba en un dilema, su hijo dependía de su fortaleza. Si Draco activaba la cuarta maquina, ella...estaría en una posición imposible. La determinación de Draco y sus propias dudas eran algo incompatible. A veces sentía que se estaba aplazando lo inevitable. Malos augurios le azotaban el cerebro y por eso estaba tan reservada y de mal humor. Quizás llegaría el momento de elegir y ella sabia que elegiría a su hijo por sobre todo. La posibilidad le estrujó el corazón, no debía suceder de ninguna forma. Había que evitar el desastre. En su cara se asomó por un segundo una expresión de pánico. Draco la miró intensamente.

-No voy a dejar que Nott me mate- dijo Draco interpretando uno de sus miedos, no todos- no voy a permitirlo, me la debe.

-Draco, volvamos los dos juntos, arrepiéntete, deja todo esto hasta aquí, por favor- ella hizo su ultimo ofrecimiento, insistiendo una vez mas, sintiendo que la sombra de un destino incierto se cernía sobre ella. En ese momento supo que tenia que decirle lo del bebé, lo sintió en lo mas profundo de su ser.

-Si tuvieses otro hijo- empezó a decir ella con voz vacilante, Draco se detuvo de insofacto al escuchar esas palabras, ya habían salido al bosque, y estaba alerta mirando todo al rededor cuando la oyó. Se giró y la miró. Hermione vio como sus pupilas se agrandaban oscureciendo sus ojos.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Draco secamente. Apretó ambos puños a cada lado de su cuerpo. No sabia el rumbo exacto de ese tema de conversación, pero no le gustaba…de hecho…la sola mención de la palabra hijo, lo llenaba de melancolía y nostalgia, por su hija era que estaba allí, en una época ajena a la suya, intentando lograr lo imposible.

-Si tuvieses la esperanza de tener otro niño- dijo ella buscando las palabras adecuadas, era una pregunta y al mismo tiempo una prueba, tenia que estar segura de algo antes de soltarle que estaba embarazada, revelarle que en algunos meses ambos serian padres- ¿Dejarías todo intento de activar los artefactos infernales?

Los ojos de Draco se tornaron vidriosos, una sucesión de emociones del mas diverso talante lo embargaron, rabia al recordar a su hija muerta, emoción ante esa perspectiva con Hermione, algo que se le antojaba lógico y natural, puesto que si estaba en sus planes hacerla su mujer, obviamente, aunque no hubiese considerado el tema seriamente, en algún momento tendrían que formar una familia, tener hijos de la mujer que amaba con toda su alma era la culminación de todo lo que deseaba para los dos. También sentía desconcierto de cómo Hermione había abordado ese tema tan delicado e indecisión ante la posibilidad de lo que ella quizás….quizás le estaba proponiendo. Era tentador, pero también era injusto y egoísta que él estuviese pensado de esa forma, pero si…quizás…si él fuese otro hombre, quizás se conformaría con eso, con tener otro hijo para consolarse la perdida del primero. Pero no, jamás pasaría, él no podría olvidar a su familia y menos teniendo una oportunidad para resucitarlos

Draco abrió la boca pero sus palabras no salieron, ella esperaba su respuesta expectante, pero él se tomó su tiempo, estaba intentando controlar su furia, mas rabia consigo mismo que con ella, por ser incapaz de romper con un juramento, sintiendo la herida abierta en carne viva de nuevo, siendo consciente de que se cerraba otra puerta mas, la posibilidad de tener una familia con ella. Sabia que para Hermione esas palabras serian una puñalada directa al pecho, quizás seria lo único que faltase para que lo mandase al diablo de una buena vez y por todas, pero tenia que ser sincero con ella, no podía callarse, quizás algún día pensaría de otra manera, pero en ese momento no podía, la verdad de sus sentimientos salió de sus labios como una ponzoña, él sintió el veneno amargo en su boca, aun así no sabia el verdadero alcance del daño que estaba ocasionando.

-No voy a reemplazar el niño que perdí por otro, eso esta fuera de discusión, jamás. Mi hijo con Astoria es único y yo voy a traerlo de nuevo como sea-sus palabras fueron secas, duras y tajantes. No había manera de adornarlo y él tampoco tenía la cualidad de ser sutil cuando hablaba. Había tal determinación en sus palabras, que Hermione creyó literalmente cada silaba.

Algo en la expresión desencantada de ella le arrugó el corazón a Draco, quiso agregar algo mas…pero no pudo en ese momento. Le dolió a él tanto como a ella, eso era seguro. Quizás en otro momento, mas tranquilos, abordarían ese asunto de nuevo y él le diría lo otro, que de alguna forma él quería formar una familia con ella, después que terminase el asunto que se tenia entre manos, con calma, cuando estuvieran listos como pareja, cuando él hubiese resuelto todo lo que tenia pendiente en su vida. Pero no un niño concebido solo con el propósito de consolarlo por la muerte del otro.

Él se dio la vuelta y siguió caminando sin esperarla. Hermione lo vio y las lagrimas salieron incontenible de sus ojos, finalmente lo había escuchado, de su boca, su gran temor confirmado. No aceptaría a su hijo, jamás, nunca.

Sin embargo a pesar del dolor que sentía en el pecho, de su orgullo herido y de miles de sentimientos que tenia revolviéndose en su pecho, lo siguió. La prioridad era llegar a Hogwarts y evitar que activase el artefacto infernal, al mismo tiempo que salvarle la vida. A pesar de todo lo dicho, se veía impotente para odiarlo

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Rowena se despertó acostada en una gran cama de dosel, los colores que adornaban la habitación era rojo y dorado y supo inmediatamente que estaba en la habitación de Godric, enseguida se levantó y se calzó sus botas. Ya había recuperado su energía y tenia ganas de comer. Pansy iba llegando con un vaso con leche, se lo había entregado una criada afuera de la habitación.

-¿Ya despiertas Bella Durmiente?- le dijo Pansy con simpatía, Rowena le sonrió.

-¿Quién es esa señora?- preguntó la chica rubia un poco desconcertada.

-Nadie que te interese, un cuento de hadas que escribirán en unos quinientos años- respondió Pansy y le ofreció el vaso- tómatelo todo, necesitas calcio para fortalecer tus huesos y los de tu bebé.

Rowena tomó el vaso de leche y lo bebió hasta el fondo, haciendo una mueca, estaba hervida y no fresca como era su costumbre tomarla.

-La herviste- comentó ella- sabe horrible.

-Es mejor hervirla- dijo Pansy- así no te contagias de enfermedades mortales. Hazme caso, se lo que te digo. Soy la chica que viene del futuro.

-¿Qué es el calcio?- preguntó Rowena con su insaciable curiosidad.

-Lo que le da la consistencia dura a los huesos- respondió Pansy- ¿Cómo te sientes? Dormiste como un lirón.

-Desde que estoy embarazada es lo mismo, me da mucho sueño en las tardes- comentó Rowena – ¿Godric se los dijo?

-Lo anuncio a Vox Populi- dijo Pansy.

-Está contento- dijo ella un poco apesadumbrada-desde que se enteró, no ha podido decírselo a mucha gente, por supuesto, mi tutor Slytherin no sabe nada de esto

-Eres tan joven- dijo Pansy sentándose en la cama con ella, le acarició el cabello con ternura, esa muchacha, casi era una niña y se había portado muy bien con ella, de alguna manera, Rowena Ravenclaw se había ganado su cariño instantáneamente- muy chica para ser madre. Debes estar asustada y triste.

-Estoy sola- dijo Rowena- Mis padres murieron cuando yo tenia doce años, viviamos en una aldea cerca de Londinun, me criaron mis tíos, soy sajona y pertenezco a una larga estirpe de magos sajones venidos desde el continente. Godric también es de procedencia sajona, pero los Gryffindor han estado en Inglaterra desde por lo menos quinientos años. Su padre mató a los míos en una disputa por tierras. Nosotros no nos conocíamos, vine a Escocia para buscarlo y vengarme. Es el último Gryffindor que quedaba vivo.

-Diablos – dijo Pansy- ¿Y como terminaron acostándose?

-En realidad, desde el principio intuí que iba a suceder algo importante con él, solo escuchar su nombre hacia que se me acelerase el pulso, hace unos meses Salazar me encontró y decidió hacerme su pupila. No podía creer mi suerte al encontrarme aquí con el mismísimo Gryffindor, después de haberlo buscado hasta debajo de las piedras. Al principio estuvimos como el perro y el gato, igual estamos en medio de una guerra, pero luego….cuando se enteró quien era, de donde venia y lo que estaba dispuesta a hacer para vengar a los míos, se mostró tan arrepentido, que yo en ese momento me di cuenta de que no tenía ningún sentido vengar a mis padres con alguien quien no tenia la culpa de su muerte.

-Eres muy razonable- dijo Pansy- una chica inteligente ante todo.

-Desde ese momento algo cambió en nosotros, termine enamorándome como una tonta y hace unos meses él me reclamó como su mujer. No podemos casarnos, no solo porque estamos en bandos distintos, igual esta guerra no durará mucho, es que mi familia maldijo a la suya, si sellamos el encantamiento nupcial en una ceremonia, los dos moriremos en el acto.

-Eso es terrible- dijo Pansy impresionada- y me imagino que no ha sido fácil para ninguno de los dos.

-Mi embarazo lo ha complicado todo- dijo Rowena- Godric no sabe que hacer, si reclama que el niño es suyo, mi hijo será considerado su bastardo y su vida no será nada fácil, si no lo hace, está pisoteando su honor y eso es inconcebible para él, espero que sea niña, si es un chico será muy difícil cargar con ese estigma para él.

-¿Qué quieres tú?- pregunto Pansy.

-Deseo casarme con él- dijo Rowena- pero se que es imposible. Entonces, debo pensar en mi hijo, no quiero que nadie sepa que es hijo de Godric, es más fácil de esa forma.

-¿Por qué estas en el bando de Slytherin?- pregunto Pansy.

-Es obvio, soy una espía- dijo Rowena- o lo era al menos. Además, esta guerra se me antoja una locura, a mi manera intentó que las cosas no se sobrepasen, yo aprecio a Slytherin como un padre, por eso no puedo creerme que me haya vendido al Ejercito Negro, estoy muy dolida.

-¿Cómo te diste cuenta que eras una slayer?- preguntó Pansy con curiosidad.

-Desde que tengo uso de razón lo se- dijo ella- veía los fantasmas hogareños, las almas en pena en los cementerios, algunas veces jugaba con espíritus cuando era niña, incluso lograba que me obedecieran. Mi abuelo también era un Slayer, se dio cuenta inmediatamente y me enseñó todo lo que sabía.

-Yo aprendí sola- dijo Pansy- no existía nadie que pudiese ayudarme con lo que soy. Además se lo he ocultado a toda mi familia.

-Eso me sorprende, que hayas aprendido sola- dijo ella- puesto que eres muy hábil y siento el poder que hay en ti. No perdiste el tiempo, sabes como luchar perfectamente y tu magia es diferente a la mía, más oscura, mas adecuada para enfrentarse a los espectros. De hecho, tus compañeros y tú han usado una maldición para matar a quienes los enfrentaban, eso es….extraño.

-Tuve otro tipo de entrenamiento- dijo Pansy, si ciertamente había aprendido a pelear con los mortifagos y de magia negra, ni hablar- pero necesito saber más.

-Los Slayers fueron los primeros brujos de la historia- explicó Rowena- su origen se remonta a miles de años, en una tierra lejana llamada Asiria. En ese tiempo la puerta del mundo sobrenatural estaba abierta al mundo humano, era la época de los dioses, Gigalmeth, Lilith, Ishtar, también los demonios Bazuzu y los navegantes. Fue antes del Diluvio de los cristianos. El ejército negro apareció en la tierra en esa época también, se dice que una de sus misiones, entre otras, era exterminar a los slayers, y casi lo lograron. En mi tiempo somos muy escasos.

-En el mío corremos peligro de extinción- comentó Pansy.

-Dicen que la condición de Slayer se hereda- dijo Rowena- sin embargo la mayoría de las veces no es así, es excepcional que un slayer tenga descendencia directa slayer. Es complicado y algún día me propondré en serio estudiar esas características de la herencia, me intriga ese tema.

-Se llama genética- dijo Pansy, Rowena la miró curiosa- es una ciencia de mi tiempo.

-Nosotros somos un vestigio de cómo era la humanidad antes de que se cerraran las puertas con el otro mundo- dijo Rowena- seguramente nuestro destino es desaparecer. Quizás tú seas la ultima en tu tiempo, por lo que cargas una gran responsabilidad sobre tus hombros.

-No soy la única- dijo Pansy- soy madre de un niño de cinco años, que es también un slayer, deseo aprender para poder ayudarlo.

-Un niño slayer- Rowena le sonrió-si, es un gran reto. Supongo que el padre es Theo Nott, no me ha pasado inadvertido el hecho de que el caballero y tú son amantes.

-Theo es el padre de Max- dijo Pansy- pero me gustaría que no lo comentases. Es un secreto.

-Somos muy parecidas tú y yo- dijo Rowena- al parecer estamos enamoradas del hombre menos conveniente.

-No sabes cuanta razón tienes-comentó Pansy amargamente- Theo y yo somos primos hermanos, así que siempre he supuesto que el don de slayer viene por parte de nuestra rama Nott y que simplemente Max heredó la posibilidad de ambos padres, porque como dices no hay registro de que se transmita de padres a hijos.

-Interesante- dijo Rowena- muy interesante. ¿Por qué están aquí en nuestra época?

-Para evitar un desastre de proporciones apocalípticas- fue la enigmática respuesta de Pansy Parkinson.

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Caminaron por espacio de tres horas hasta que finalmente vieron el castillo, Hermione había permanecido en silencio y Draco respetó su mutismo, sin saber la dimensión real de su molestia, estaba seguro de que sus palabras la habían herido, se juró a si mismo tratar de arreglar las cosas, quizás no ahora en ese momento, pero pronto. Al ver la estructura imponente de Hogwarts contuvo el aliento, esta cerca de cumplir su cometido. La cuestión era ¿Cómo diablos entraría?, tenía dos opciones claras, una era por la puerta, lo cual lo llevaría a dar muchas explicaciones a los guardias, perdiendo un tiempo vital y la otra era usar algunos de los pasadizos secretos del castillo para llegar a Gryffindor e intentar obtener la llave. Su opción resulto clara cuando vio unas figuras a caballo entrando el castillo, reconoció a Snape, a Nott y a Pansy, sin embargo no pudo precisar quienes eran los otros. Draco maldijo en voz baja, le habían ganado la delantera, se encontrarían con Gryffindor antes que él, entonces tendría que acudir sin duda al plan B, pero para eso tenia que llegar a la torre del reloj lo más rápido posible.

Hermione vio el reloj en la fachada del castillo y un escalofrío le recorrió la espalda, finalmente allí estaba, el maldito artefacto infernal, frente a sus ojos. Era increíble como había pasado desapercibido todos esos cientos de años ante la vista de magos poderosos. Mecanismo de autorpreservación, eso lo había escuchado meses atrás de boca de Nicolas Tesla, nunca quiso creerlo, pero ciertamente, los artefactos infernales se cuidaban a sí mismos, ahora veía su dimensión real, lo que decía Draco era cierto, ella había sufrido demasiado accidentes, demasiada mala suerte, lo que hacia que los artefactos infernales funcionasen estaba confabulando en su contra, ella estaba en la línea de tiro al blanco. Tenia que ser cuidadosa de ahora en adelante.

-Iremos por un pasadizo hasta la torre- dijo Draco- no te alejes de mi.

-¿Cómo sabes donde están los pasadizos del castillo?- preguntó ella.

-Me robe un mapa antiguo del castillo del Departamento de Misterios- dijo Draco- no soy estúpido, he venido aquí con un plan. Uno que no va a fallar.

Ambos empezaron a caminar con rumbo al castillo, eran aproximadamente las tres de la tarde, el sol empezaba a ocultarse porque estaban entrando en el Otoño, el ambiente estaba frío, pero por eso no era que Hermione sentía escalofríos, no dejaba de tener un mal presentimiento. Miró a Draco fugazmente, quien caminaba con la resolución saliéndose de los poros del cuerpo. Inevitable…..lo que pasaría ….era inevitable.

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-Así que es cierto- dijo Snape bastante asombrado- apenas pude creerlo cuando lo leí en tus diarios, lo poco que puede leerse, tu letra es ininteligible.

-He estado tratando que la gente me crea desde un principio- dijo Theo- pero pocos lo han hecho, supongo que lo merezco. Potter está convencido porque ha visto los relojes de nuestro mundo funcionando al revés cuando la mayoría de las personas no se han percatado del hecho, además de otros eventos que han pasado desapercibido para la mayoría de los humanos. Estamos en cuenta regresiva…así de simple.

-Potter lo ha sentido porque es un mago poseedor de un poder muy especial- dijo Snape- su mente está abierta a todo. Me pones en un dilema Nott, hay otros que ponen en tela de juicio tus apreciaciones.

-Yo lo he visto- dijo Theo, recordando con estremecimiento lo que El Mensajero le había enseñado, literalmente el Armagedon en vivo y directo- se lo que va a suceder. El ejército negro es solo la avanzada, las tinieblas vendrán sobre nosotros y no quedara ningún ser vivo que de testimonio. Y luego el planeta desaparecerá consumido por un agujero negro.

-Debes comprender que es difícil confiar en ti- dijo Snape- de hecho no puedo prometerte nada. Pero trasmitiré tus impresiones a Draco.

-¡Ja!- exclamó Theo con amargura y luego miró a Gryffindor – La llave, dámela.

-Siempre ha sido sincero conmigo Theo Nott- dijo Gryffindor- así que yo te creo. Además, he puesto un poco de Veritaserum en su cerveza y al parecer estás diciendo la verdad.

-Lo sabia- dijo Theo a quien no se le había pasado ese detalle, la poción supuestamente era incolora e insabora, pero sus sentidos aumentados la habían percibido- por eso la tomé, era la única forma de convencerte.

-Aun así puedes estar equivocado- dijo Snape.

-Pero yo no tomare el riesgo- dijo Gryffindor dándole la llave a Theodore- Los acompañaré.

-Andando- dijo Theo levantándose de la mesa, Snape lo siguió a corta distancia y Gryffindor cerraba la marcha, cuando iban por los amplios pasillos del castillo, dos guardias detuvieron a Gryffindor.

-Señor- dijo uno de ellos- el ejército de Slytherin se acerca, son más de cinco mil hombres, todos bien armados, al parecer quieren sitiar el castillo.

-Demonios- escupió Gryffindor.

Rowena se acercaba caminando junto a Pansy, estaba cubierta con una armadura y en su mano llevaba la espada slayer.

-Godric- dijo ella- Salazar va a atacarnos. Debemos prepararnos.

-Tú no vas a combatir- dijo Godric.

-Por supuesto que lo haré- respondió ella resueltamente. Gryffindor la jaló de un brazo y se la llevó literalmente a rastras por el pasillo. Ella caminaba con la cabeza en alto y pronto Gryffindor le pasó un brazo por encima de los hombros, giró su cabeza para ver a los tres viajeros.

-Tengo que ir a defender el castillo y ocuparme de encerrar a esta mujer en un calabozo por desobedecer ordenes- dijo Gryffindor y Rowena le dio un codazo en un costado- vayan al reloj.

Pansy se acercó a Theodore y él la miro fijamente.

-Tengo la llave- dijo lacónicamente.

-¿Qué estamos esperando? –contestó ella impaciente- hagamos lo que tenemos que hacer y vámonos de aquí. No quiero estar de nuevo metida en una batalla

-Debemos encontrar a Hermione- dijo Theo-estoy preocupado, nadie la ha visto. Sin ella no podemos regresar, tiene el giratiempo.

-Lo haremos- dijo ella- te acompañare a buscarla hasta el fin del mundo si quieres, pero destruyamos esa cosa. Y tú- señalo directamente con el dedo a Snape- espero que lo que te ha contado Theo te haya puesto a reflexionar. Tú y Draco están decididamente locos si siguen intentando activar Los Artefactos infernales.

-Hazme un favor Pansy-comentó Snape irónicamente -no menciones la palabra locura enfrente de Theo Nott, recuerda perfectamente de quien es la culpa en todo caso.

-Mía- dijo Theo- no eludo mi responsabilidad. Pero vamos a arreglarlo todo.

Subieron las escaleras precipitadamente hasta donde se encontraba el gran reloj de Hogwarts, sin embargo se encontraron con algo inesperado.

Draco Malfoy los esperaba con Hermione a su lado, frente a donde estaba ubicado el artefacto infernal, el mecanismo intrínseco del gran reloj de la torre estaba visible para ellos, con diversos símbolos en donde deberían estar ubicados los números, un objeto que parecía fuera de lugar en ese lugar y esa época, un misterio su origen y mas aun su funcionamiento, sin embargo allí estaba, desafiándolos de alguna manera.

Draco los vio llegar y su mirada inmediatamente se encontró con la de Theo, enseguida sintió como la rabia, el odio y la furia iba recorriendo en oleadas todo su cuerpo, sin embargo se sobrepuso, esta vez, no iba a ceder ante sus ímpetus, debía conservar la sangre fría si quería ganar.

-Malfoy-dijo Theo deteniéndose, Pansy estaba detrás de él, Theo le cortó el avance estirando un brazo frente a ella.

Snape le hizo una señal de reconocimiento a Draco, el plan había salido según lo acordado, si alguno de los dos llegaba, debían activar el artefacto haciendo uso de lo que estuviese a su alcance, para bien de ambos, los dos estaban vivos y en el lugar preciso. Y no era que tuviese sus dudas, pero su lealtad a Draco era incuestionable, haría falta mas que unos cuentos de brujas de Theo para asustarlo, Snape era un hombre que se basaba en hechos y evidencias, sacando conclusiones basados en ellos, era práctico y la verdad era que, con tres artefactos funcionando, nada, absolutamente nada había pasado. Su curiosidad insaciable lo incitaba a seguir experimentando.

-Theo- gimió Hermione- recuerda lo que me has prometido.

-Dame la llave- dijo Draco con voz tensa. Había desenvainado la espada de Gryffindor, Theo se acercó mas a él y Draco la blandió en su dirección amenazándolo, habló lentamente- Dame la maldita llave.

-No- contestó Theo, percibía el peligro de esa arma que lo amenazaba. Oyó un ruido metálico a su espalda y enseguida supo que Pansy había desenvainado su espada Slayer dispuesta a defenderlo.

A Theo le intrigaba la presencia de Hermione pero observó que estaba desarmada y con algunas marcas en sus muñecas. Supuso acertadamente que Draco la había atrapado.

-¿Estas bien?- le preguntó Theo a Hermione, ella asintió, luego sin dejar de mirarla le dijo a Draco- Malfoy, vete de aquí, no voy a permitir que actives el artefacto. Aprovecha la oportunidad que te estoy dando.

-Severus- dijo Draco- ya sabes lo que tienes que hacer.

Snape, quien a esas alturas, se había separado bastante de Pansy y Theo en medio de esa estancia circular que era el habitáculo del reloj, saco una pequeña esfera de cristal magenta y la apretó en su mano hasta fracturarla, ese era el llamado.

Inmediatamente Nicolas Tesla hizo su aparición y junto con él, Max.

Pansy ahogó un chillido y sin que Theo pudiese evitarlo, corrió hacia donde estaba el niño, pero Tesla se movió a velocidad antinatural y fue hasta donde Draco, quien jaló a Max por un brazo.

Hermione miraba la escena estupefacta, no podía creer lo que sus ojos veían, se negaba a hacerlo, observó como Draco colocaba a Max frente a él, y le colocaba el filo de la espada en el cuello. Pansy gritó y fue hasta él, pero Theo la jaló de un brazo y la inmovilizó.

-Tranquila- le dijo mientras le tapaba la boca- tranquila.

-Me dijeron que este chico es tuyo- dijo Draco apretando la espada contra el cuello de Max, quien lucia somnoliento, en apariencia drogado, Theo le lanzó una mirada asesina a Draco.

-¿Qué le hiciste al niño?- dijo Theo.

-Está drogado- dijo Draco secamente- no recordará absolutamente nada. Claro en el caso que sobreviva.

-Draco- dijo Hermione intentando acercarse con cautela, pero luego se detuvo al ver el peligro que corría el hijo de Theo, sin embargo le asombraba la sangre fría de Draco, era obvio que todo era producto de un plan cuidadosamente ejecutado- te lo pido, libera a ese chico. Es un niño inocente no tiene la culpa….

-Mi hijo también era un niño inocente- gruñó Draco interrumpiéndola – y esta bestia lo mató. Bien Nott, la cosa es así, tú me das la llave y yo no mato a tu hijo.

Pansy se revolvió en los brazos de Theo, de sus ojos salían las lagrimas a borbotones, pataleaba y forcejeaba pero Theo la tenia completamente inmovilizada. Snape y Tesla

miraban la escena expectantes.

-Dame la llave y te devolveré al niño sano y salvo- gritó Draco- lo juro por la memoria de los míos

-Por Dios Draco- chilló Hermione- no tiene porque ser así, dame el niño a mi, por favor, no le hagas daño, entrégame al chico.

-No- dijo Draco- él tiene que elegir. Veremos si tiene los cojones de sacrificar a su propio hijo.

De pronto Max se despertó y vio la escena alrededor asombrado.

-Mamá- gritó el niño, intentado deshacerse de los brazo de Draco. Pansy lo escuchó y se debatió de nuevo intentado sacarse de encima a Theo, quien se lo impidió aplicando toda la fuerza de la que era capaz. Ella estaba desesperada y él también, aun así intentaba mantener el control, un paso en falso y lo perdería todo.

-Quieto Max- dijo Draco y luego se inclinó y le dijo algo en el oído, con lo que el chico se tranquilizó un poco.

Theo se olía algo extraño en la actitud de Draco y la aparente calma de Max, sin embargo decidió no arriesgarse. Miraba con rabia a Tesla y a Snape, de seguro ellos estaban metidos hasta el fondo en todo el asunto, todavía no entendía como diablos habían sacado al chico de la Abadía de Glastonbury, pero no iba a perder el tiempo analizando sus teorías. Lo cierto era que Draco tenía a su hijo amenazado con una espada y esta vez iba a apostar por lo seguro. Acercó su boca al oído de Pansy.

-Voy a darle la llave- dijo Theo en voz baja a la mujer-cuando Malfoy te de al niño, vas a correr como alma que lleva el diablo y te vas a ir de aquí inmediatamente, refúgiate en la cocina del castillo. Llévate la espada, necesito que estén seguros ante todo, recuerda, abajo hay una batalla inminente, esperaras a que yo vaya a buscarte, si pasan mas de doce horas dame por muerto.

Pansy se estremeció ante esa perspectiva, pero intentó mantener la calma, asintió con la cabeza y Theo la soltó.

Se llevó la mano a un bolsillo de su pantalón y sacando la llave, se la enseñó a Draco.

-Entrega a Max a su madre- dijo Theo- y no hables de más, Max está despierto, el niño no sabe quien soy yo.

-No soy estúpido- dijo Draco- te daré a Max, pero primero que todo pon la llave en su ranura en el reloj y pon en marcha el artefacto.

Theo perdió así lo último que tenia, si ponía la llave en el artefacto, la primera fase seria completada. Sin embargo, ante la despectiva de perder al niño, lo hizo, metió la pequeña llave de oro en una ranura ubicada al costado lateral del reloj. Inmediatamente, las manecillas empezaron a girar frenéticas y los símbolos a dar vuelta sobre su eje, parecía que el reloj había enloquecido

Draco soltó a Max inmediatamente y el niño corrió a los brazos de Pansy, quien lo cargó arrullándolo y desapareció del sitio inmediatamente, corriendo escaleras abajo.

Theo se fue hacia Draco con furia esgrimiendo su varita en alto dispuesto a hechizarlo, lo mataría, lo haría, nadie amenazaba a su hijo sin sufrir las consecuencias, lo lamentaba por Hermione pero lo haría, era la única forma de ponerle punto final a todo ese asunto, Draco blandió su espada para intentar atacarlo, Hermione fue hacia ellos para separarlos, pero fue Severus Snape quien aprovechó la oportunidad y lanzó la maldición que iba a poner el mecanismo infernal en marcha

-Avada Kedavra- la voz del mago retumbo potente en toda la estancia y dio justo en el blanco. El reloj brillo y de pronto la luz los deslumbró a todos, el mecanismo del reloj empezó a vibrar.

Todos los presentes se paralizaron de inmediato, miraron el artefacto y entonces, los cimientos de la torre temblaron, y de pronto en la lejanía, el cielo empezó a oscurecerse. Theo empujó a Draco, sentía la energía oscura de la maquinaria sobre su cuerpo y también algo aun mas maligno acudiendo al llamado del artefacto.

-Maldito imbécil- dijo Theo- vas a matarnos a todo.

Hermione miró a Draco de manera acusadora.

-¿Cómo pudiste hacerlo?- dijo ella profundamente decepcionada- Amenazar a un niño inocente. ¿Cómo?- ella salió de la estancia espantada, Theo también, algo oscuro se acercaba por el cielo desde el oeste, tinieblas, miedo y oscuridad, tenían que salir de allí de inmediato.

Draco miró a Snape desconcertado, de alguna manera sentía que todo se le había ido de las manos, cuando había activado los demás artefactos, había sentido la energía, pero la magia que brotaba de ese reloj, era maléfica, todos sus vellos se erizaron, sentía el poder de algo siniestro y oscuro envolviéndolo.

-¿Que está sucediendo?- dijo observando también el cielo, de pronto un sentimiento sobrecogedor lo invadió, era una nube negra lo que se acercaba a ellos rápidamente, como un enjambre pero al mismo tiempo no lo era, dentro de él sabia que lo maligno se acercaba- ¿Que es eso?

-El Ejercito Negro- dijo Tesla mirando con temor la nube negra- han sido llamados por el artefacto infernal. Debemos huir, ni yo puedo enfrentar a esa horda infernal. Esto no estaba previsto.

-Nott me lo advirtió- dijo Snape, el temor que sentía no era natural- No quise escuchar.

-Esto no puede estar sucediendo- dijo Draco mientras bajaban las escalares en espiral casi saltando los escalones- Tenemos que salir de aquí.

-No podemos viajar dentro del castillo- le advirtió Snape-la energía mágica concentrada en la estructura es muy fuerte, recuerda las precauciones con la Aparición. Podemos usar el giratiempo, pero no para viajar tantos siglos, podemos equivocarnos y caer en cualquier lugar, con nuestro giratiempo geográfico, incluso en otro planeta.

Cuando llegaron a la base de la torre, el castillo seguía temblando, Draco vio a Hermione corriendo algunos metros delante de él, siguiendo a Theo Nott quien corría frenéticamente en dirección a las cocinas para intentar proteger a Pansy y a Max, por las ventanas se veían miles de espectros volando fuera del castillo, figuras sin forma, casi hechas de niebla. Draco corrió vertiginosamente y logró asirle una mano.

-Suéltame- gritó Hermione intentado deshacerse de su agarre- No quiero verte nunca mas, no quiero escucharte. Amenazaste a un niño inocente, ibas a matarlo. Estás loco, eres un monstruo.

-Escúchame- Draco le tomó su rostro con una de sus manos, apresándoselo, clavando su ojos en ella, mientras que con la otra la inmovilizaba aplicándole una llave, acercándola a su cuerpo, los dos respiraban con dificultad, él tenia que explicárselo todo, no podía permitir que ella lo odiase- Era un ardid, engañamos al niño, le hicimos creer que era un juego, nada iba a dañarlo, estábamos seguros que Nott cedería, ya fuese por intermedio ti o por Parkinson, nos la jugamos y ganamos. No iba a hacerle daño, lo juro, teníamos ideado otra cosa en el caso de que fallase- ni él mismo se creía a ciencia cierta lo que estaba diciendo, quizás si hubiese matado al niño, no lo sabia y no quería pensar en ello, se dejó controlar por su rabia y casi había cometido la locura de su vida, pero ahora su prioridad era intentar convencerla. Era increíble como se había equivocado tanto en la vida. Una ola de arrepentimiento lo atravesó, ella tenia razón, se había convertido en un monstruo.

-Eres un retorcido de mierda- respondió Hermione pateándolo con todas sus fuerzas- no te creo una sola palabra- Draco se inclinó por el dolor en su espinilla, soltándola en el acto y Hermione corrió huyendo de él en otra dirección, fue tras de ella y entonces pasó lo inimaginable.

El Ejercito Negro logró penetrar al interior del castillo y fue directo a buscar a su victima principal, a quien le estaba entorpeciendo el camino y quien seria la causante al final de su triunfo. Atraparla era su carta ganadora.

Hermione se paró de insofacto cuando vio una figura de humo formándose enfrente de ella. Era grande, siniestra, malévola, lucia como una gran cabeza deformada con una inmensa boca. Unas manos espectrales intentaron tomarla pero ella retrocedió, las fauces se abrieron dispuesta a devorarla. Draco gritó y fue hasta ella corriendo como un demente. Nott quien se había devuelto al darse cuenta que Hermione y Draco estaba discutiendo, también corrió en su dirección.

Hermione fue envuelta por esa niebla oscura e intentó desasirse con todas sus fuerzas del mortal abrazo, sin embargo fue empujada y absorbida hacia esa boca infernal que pretendía devorarla, Draco logró asirle una mano y la jalaba hacia su cuerpo. Tesla, Snape y Theo corrían hacia ellos pero espectros del ejército negro le bloqueaban el camino.

-No me sueltes- dijo él mientras se daba cuenta que su fuerza no era suficiente ante la acometida de esas figuras que también lo golpeaban intentando alejarla de ella- Hermione…!No!.

Ella estaba tan aterrorizada que no podía pronunciar ninguna palabra, el pánico hacia mella en ella y un gran asco recorría su cuerpo cuando sentía esas manos muertas tocando su cuerpo.

Draco nada pudo hacer contra las fuerzas de las tinieblas, el humo negro cubrió a Hermione, quien soltó la mano de Draco y en un instante, fue consumida por esa boca venida del infierno, desapareciendo del mundo de los vivos.

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