Disclamer; personajes de JK Rowling
¿Cómo están? Bueno yo muy contenta con este capitulo, pues lo he parido literalmente…….espero que les guste y me dejen reviews. El soundtrack es Chenoa "Volverte a ver", en general no escucho ese tipo de música, pero la canción se ajusta muy bien a la ultima parte del capitulo.
Sinceramente, yo pensaba cuando empecé el fic que iba a llegar a los treinta capítulos solamente, pero……el destino y mis neuronas decidieron otra cosa…pues se alargará unos capítulos mas…no mucho…pero si lo suficiente para que sigan disfrutando la historia. Y además con capitulos extra-largos.
Los Artefactos Infernales
Titulo III El Mecanismo Celestial
Capitulo 29 Culpa y Expiación
Una densa bruma cubrió sus ojos, el Mensajero, siendo fiel a su palabra, se disponía a trasladarlo a las fronteras del tiempo y el espacio. A Theo Nott le había sido negada la posibilidad de ser de nuevo el Viajero, su giratiempo ya no funcionaba con él, aun así, cuando pudo hacerlo, jamás se había atrevido a ir al futuro. Es irónico, al parecer es mas fácil trasladarse al pasado que al futuro, si es que un viaje de ese tipo puede denominarse fácil, quizás es porque el futuro es cambiante como el viento, mutable, tan una sola decisión, una sola palabra, incluso un pensamiento en una hora malhabida y todo se modifica, nada está escrito. O quizás la razón para no embarcarse en ese trayecto, fue simplemente miedo, temor de ver las consecuencias de sus propias acciones.
Al hombre sin miedo le habían prometido pánico, al ser sin sentimientos le despertarían algo profundamente dormido en su interior desde hacia muchos años. A quién había vivido una existencia llena de esperanzas rotas, ya mas nada podría asombrarlo, por lo menos, eso era lo que Theo Nott creía.
Que equivocado estaba.
Mientras Theo veía como la habitación del anodino hotel londinense donde se encontraban desaparecía en un torbellino, el mensajero se mantuvo a su lado, inmóvil, fiel a su promesa, dispuesto a enseñarle el resultado de su obra. Theo observaba estupefacto, como alternativamente en la que era su habitación llegaban el día y la noche, entraban y salían a velocidad demencial camareros y huéspedes, que permanecían ignorantes y ajenos de su presencia, la luz del sol se ocultaba y de nuevo otra vez la noche, así en incontables ocasiones, hasta que el viaje al futuro se detuvo.
Theo dedicó su atención al reloj que estaba pegado a la pared, estaba andando al revés, levantó una ceja extrañado, tratándole de dar una explicación, pero pronto el inusual fenómeno ya no llamó su atención, entonces se fijó en la escasez de luz, era ya la ultima hora de la tarde, se dio cuenta de que algo estaba fuera de lugar y miró a su alrededor, no se había movido aparentemente de sitio, solo que ya no estaba en su cuarto sino mas bien en las ruinas humeantes de lo que alguna vez había sido el Hotel Ritz en Londres.
Theo miró alrededor totalmente estupefacto, no existían absolutamente nada en pie mas que solo escombros, caminó con dificultad sorteando algunas vigas caídas, habían cadáveres putrefactos abandonados a su suerte, tirados por allí y por allá, por el aspecto que ofrecían y el olor, al parecer llevaban varios días muertos. Levantó sus ojos hacia arriba y su boca se abrió del asombro, el azul del cielo había cambiado, de hecho, no era azul, ahora este estaba ocupado por nubes de color rojizo, el sol era un diminuto punto nebuloso en el firmamento, brillando con desgana, literalmente apagándose, la Luna o lo que suponía era la Luna estaba deforme, el astro lucia gigantesco, como si estuviese mucho mas cerca de lo usual, de hecho su tamaño era intimidante, antinatural, su forma redondeada estaba alterada, herida, le faltaba un gran pedazo al objeto celeste, como si una boca gigante la hubiese mordido. Más al norte, en el horizonte amenazaba la oscuridad mas negra, un lugar donde ninguna luz existía, donde todo era atraído y donde todo se perdía, lo que entraba allí, jamás salía…un agujero en el cielo…un hoyo negro retorciéndose en espirales. Theo miró perplejo….era maligno, siniestro…estremecedor a un nivel inmensurable.
El Mensajero caminaba delante de él, Theo lo seguía observando la destrucción que había a su alrededor, sin atreverse a mirar ese agujero negro que tanto lo había inquietado, todavía negándose lo que sus sentidos le mostraban, le llamó la atención de que las calles estaban desiertas, el silencio imperante molestaba sus oídos, pronto supo que no todos estaban muertos, algunas personas caminaban desorientadas junto a ellos, en completo mutismo, con las ropas hechas jirones, el miedo desfiguraba sus rostros, pocos se atrevían a mirarlos y quienes lo hacían, simplemente los veían de reojo y se marchaban apresurados buscando algún refugio, un sitio donde resguardarse y lamentarse. Una mujer de pronto se abalanzó contra él y le sostuvo con fuerza los brazos.
-Comida- pidió en voz baja la mujer, una señora mayor con las mejillas manchadas de tizne. Theo trató de quitársela de encima.
-Comida….dame comida- siguió pidiendo la mujer, acercando su rostro a Theo, quién al final logró darle un empujón para apartarla, ella huyó corriendo asustada.
-¿Qué año es?- preguntó Theo mientras seguía al Mensajero.
-2010- confirmó el Mensajero- el final está cerca….solo a unos días.
-¿Qué ha sucedido?- preguntó Theo.
-Activaste los cinco artefactos infernales- contestó el Mensajero- Tú has provocado esto.
-¿Dónde estoy?- preguntó Theo- ¿Qué ha sucedido conmigo?
-Estás muerto- contestó el Mensajero- a estas alturas, tú ya estás muerto.
Theo entonces vio a unas sombras que volaban a gran velocidad hacia ellos, desenvainó su varita dispuesto a atacar, parecían espectros, eran negras, sus vestiduras ondeaban en el viento, y sus figuras eran esqueléticas, sin embargo permanecían encapuchadas y no podía verles el rostro, escuchaba los gritos que emitían, chillidos iguales a los de las aves de presa. Theo sintió un escalofrío recorriéndole la espalda y esgrimió la varita pero a último momento el Mensajero sostuvo su mano.
-No vienen por ti- dijo el Mensajero mientras que con sus gélidos ojos azules lanzaba una mirada de advertencia a Theo- no los provoques.
Theo vio pasar volando sobre su cabeza las sombras, se giró sobre si mismo para saber a donde se dirigían, y entonces observó a un grupo de personas que estaban recogiendo madera para leña a unos metros de donde él se encontraba, de pronto, en un segundo, esas gentes fueron atacados por las figuras espectrales, quienes con unas garras excepcionalmente largas y afiladas, se aferraron a sus victimas, destrozándolas completamente, les quitaban las ropas, luego le arrancaron la piel a tiras, era una verdadera carnicería, pronto no quedó mas que hueso y músculo sobre el cuerpo de sus victimas, que aun así estas seguían vivas, moviéndose frenéticamente y retorciéndose, intentando escapar vanamente de sus captores. Theo estaba fascinado, jamás había visto algo así, no podía apartar los ojos del siniestro espectáculo.
Theo se quedó mirando absorto como las sombras devoraban literalmente vivos a esas personas, sus gritos llegaban hasta él con desgarradora intensidad y luego de unos minutos, que se le antojaron agónicamente lentos, ya no se escuchó ningún lamento, ningún ruido, ni un solo grito, solo el viento aullando y por ultimo, el turbador silencio.
-¿Qué son esas cosas?-preguntó Theo cuando las sombras levantaron vuelo sin dejar absolutamente nada de sus victimas, después de haber consumido cada gramo de su carne, él las vio alejarse formando un enjambre tan rápido como habían llegado.
-Son los Espectros del Ejercito Negro- respondió el mensajero quien miró penetrantemente a Theo- su avanzada, han venido convocados por la energía oscura de los artefactos infernales. No se han lanzado sobre ti porque han intuido quien soy y no se atreverán conmigo siendo tan pocos, no estamos en peligro….por los momentos.
-No puede ser- dijo Theo todavía incapaz de creer, la destrucción que había a su alrededor era insólita, él no podía haber provocado eso, era totalmente lo contrario a sus intensiones ¿Qué era lo que había fallado?- estas jugando con mi mente.
-No estoy jugando contigo- dijo el Mensajero- solo te estoy enseñando el futuro, ese que tú has construido con tu insensatez.
-No me lo creo, no pude haber provocado esto-Theo se sentó en una acera semiderruida en esa calle llena de escombros, el Mensajero permaneció de pie- No es así como debieran ser las cosas.
-Ah si- contestó el Mensajero en tono burlón- ¿Y como se supone que tenia que ser todo?
-Los artefactos infernales crearían una era en donde la muerte no existiría- dijo Theo- donde todos los seres humanos viviríamos para siempre, con nuestras oportunidades abiertas, con la perspectiva de avanzar en este y otros planetas. Esa era la idea, dejar atrás nuestros defectos como especie y empezar una edad dorada.
Theo estaba profundamente decepcionado, frente a sus ojos, el panorama se ofrecía lúgubre y desolador, ciertamente jamás lo hubiese pensado. Había frío, por lo que se abrazo a si mismo intentando darse calor, mucho frío, pero mas allá de la temperatura, el ambiente era toxico, opresivo, ningún ser humano, estaba seguro podría sobrevivir allí por mucho tiempo. Y al parecer, él había desatado todo eso. Existían advertencias, por supuesto que las había leído, en cada libro, en cada antiguo pergamino que había buscado, pero también mucha información contradictoria, él se había convencido a si mismo que valía la pena el riesgo, sin embargo al parecer, se había equivocado. Su mente trabajaba a ritmo demencial intentando descubrir cual había sido la razón de la falla.
-Esto no estaba planeado de esta forma- dijo Theo en un susurro- no era lo que yo tenia en mente. Esto es una aberración…es imposible
-Bla..bla…bla…bla- contestó el Mensajero meneando la cabeza de un lado a otro-que aburrimiento ¿Es que acaso no te escuchas? ¿En el fondo no piensas que son un montón de tonterías? Tus palabras no te lo crees ni tu mismo. Muchos lamentos pero no te veo arrepentido, dime Theo ¿Qué te proponías realmente? Porque eso de vayamos y salvemos al mundo no me parece que vaya contigo. Lo poco que he visto de ti me da a entender que no eres de los que da sin esperar recibir nada a cambio.
Theo lo miró con atención, ese ser sabia mas de lo que aparentaba y podía leer su mente…¿Cómo sabia que….Theo meneo la cabeza de un lado al otro, interrumpiendo súbitamente el curso de sus pensamientos. Quizás, había llegado el momento de la verdad, de ser sincero, de decir en voz alta aquello que realmente pensaba y lo que movía sus actos. Theo no quería creer en lo que sus ojos le mostraban, su cerebro lógico y racional aun se hacia miles de preguntas, pero en el fondo, en una parte minúscula de su corazón, donde yacían sus sentimientos y su instinto….él sabia que era cierto…que todo lo que estaba experimentando era verdadero.
-No- dijo Theo de pronto, incapaz de mentir- no es todo lo que iba a pasar. La humanidad iba a ser inmortal de alguna manera, pero yo…..yo iba a controlar, iba a ser el señor absoluto de los destinos de todo…yo y solo yo. Porque de mi mano será posible, porque yo controlo los objetos que serán la causa del prodigio, porque yo soy el señor de Los Artefactos Infernales, indestructible, invulnerable, invencible. Yo voy a ser inmortal.
-Al final…como todo…..detrás de una aparente buena acción esta la codicia y la ambición- fue la reflexión del viajero- Te tengo una mala noticia, no debe suceder, los artefactos infernales no deben ser activados. Te lo he repetido hasta el cansancio. El mecanismo infernal no debe ser puesto en marcha porque esto que ves a tu alredor es lo que pasará, no quedará absolutamente nada.
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Draco repetía en su mente una y otra vez lo sucedido, todavía se hallaba impertérrito, incapaz de aceptar lo que sus ojos habían visto. Estaba inmóvil en medio de un pasillo en el castillo de Hogwarts, desolado….absolutamente atormentado.
Ella…..ella…no podía estar muerta.
Theo Nott, Snape y Tesla estaban a su alrededor. Las sombras, tan pronto apresaron a sus victima, se habían desvanecido. Sin embargo el aire que se respiraba estaba enrarecido, horror, temor, pánico, algo siniestro permanecía en el ambiente.
-¡No!- Draco retrocedió unos pasos y trastabilló al hacerlo, evitando caer en el suelo casi de milagro, sus ojos seguían enfocados en el punto exacto donde había visto a Hermione por ultima vez- ¡No!
Theo Nott entonces se fue contra él, le dio un puñetazo que envió a Draco directamente al suelo, él estaba todavía en shock y no atinaba a defenderse.
-Voy a matarte- Theo estaba ciego en su rabia, enfurecido. No solo ese maldito hombre había iniciado toda esa locura, no solo había intentado matar a Max, sino que gracias a él, el mismísimo Ejercito Negro se había llevado a Hermione. Y la perspectiva de que estuviese muerta, hacia que su corazón sin vida estuviese desangrándose-voy a matarte.
Draco aguantó la infinidad de golpes que Theo le propinaba, alguna parte de su alma en ese momento, verdaderamente quería morir. Ella…..ella…había desaparecido…y era su culpa…..solo su culpa. Sin embargo un certero puñetazo en la quijada activó todas sus defensas, le lanzó de vuelta otro puñetazo en la cara a Theo, justo en el ojo, Theo se puso mas furioso aun. Los dos hombres se revolvían en el piso, intentando hacerse el mayor daño posible. Espadas y varitas quedaron olvidadas, lo iban a resolver a la manera más salvaje y primitiva que conocían….a golpes.
Draco pateaba con todas sus fuerzas intentando apartarlo. Theo se separó y lo amenazó con su varita dispuesto a hechizarlo. Dracó agarró la empuñadura de la espada que tenia sujeta a la espalda
-Nott- gritó Snape alarmado, Theo estaba a segundos de lanzarle la imperdonable asesina a Draco- basta…vas a matarlo…piensa en Hermione Granger…no le gustaría- eso detuvo a Theo y le dio al hombre moreno el tiempo suficiente para irse contra él, logrando sujetarlo por la espalda no sin dificultad.
Theo se debatía tratando de zafarse de Snape. Draco se levantó y con su mano se quitó la sangre que tenia saliendo de un labio roto. El odio que tenia en su mirada solo era equiparable a la culpabilidad que lo estaba carcomiendo por dentro.
-Déjame- gritó Theo- así elimino este inconveniente de una buena vez y por todas. ¿Cómo te sientes Malfoy? Ya activaste el maldito artefacto y ¿Qué crees que sucedió? Pues se la llevaron maldita sea….se la han llevado.
-Nott- dijo Snape- debemos sentarnos a analizar este asunto…con calma…alguna explicación debe existir.
-Tu cállate- escupió Theo- después que termine con Malfoy iré por ti…imbécil…como te atreviste a secuestrar a mi hijo y amenazar su vida. Y tú Tesla, ¿Cómo demonios te prestaste a esto?
Tesla entonces levantó su mano y encerró a Theo en una esfera mágica. Draco permanecía de pie con la mirada ausente, temblando de rabia, destilando odio por los cuatro costados, el muy maldito tenía razón, todo era su culpa. En su mente solo existía Hermione…no podía pronunciar ni una sola palabra. Theo golpeó con sus manos la esfera mágica pero no pudo hacer nada para salir de allí, luego intento un par de hechizos pero nada.
-Debemos calmarnos. Nosotros no teníamos intención de dañar a tu hijo Nott, simplemente caíste en una trampa. Me ha sido encomendado la vida de Maximilian y mi prioridad es él, es el último Slayer de la historia de tu mundo, el mas poderoso que jamás haya existido- dijo Tesla, mientras Snape se acercaba a Draco y le colocaba una mano en el hombro, este a pesar de que estaba completamente aturdido, se apartó bruscamente de él y se puso inmediatamente en guardia esperando para golpear a cualquiera que se atreviese a tocarlo de nuevo. Tesla siguió hablando- lo que ha sucedido no había sido visto en este mundo desde hace milenios. Obviamente, activar los Artefactos Infernales ha sido una gran equivocación. Creo que en eso todo estamos de acuerdo.
-Por Merlín- dijo Theo dando vueltas de un lado a otro atrapado en la esfera- se los dije de mil y unas formas, lo escribí, se los dije, me cansé de hacerlo y ninguno me creyó. Nadie volverá como eran antes- luego se detuvo y dirigió su mirada asesina a Draco- Malfoy, tu querida Astoria y tu hijo iban a ser unos espectros mas del Ejercito Negro. Hermione te lo dijo, trató de explicarte y nunca quisiste creerle.
-Es la verdad- dijo Draco con la cabeza gacha pero los ojos elevados mirando con ofuscación a Theo Nott mientras relajaba su postura, aun así sus manos todavía estaban contraídas en puño- he debido creer en ella
-Me sabe a mierda tu arrepentimiento Malfoy- dijo Theo- la gente dice que yo estoy loco pero aquí el único jodido de la cabeza eres tú. No te he matado por ella maldito…porque Hermione te ama y porque además ella está…-Theo se mordió la lengua, se había enterado por casualidad de lo que pasaba a Hermione y él respetaba que ella quisiese guardar el secreto….pero sin duda…después de lo acontecido…. Malfoy debía saberlo…pero no allí frente a todos.
-Maldito imbécil- contestó Draco- tú lo empezaste todo…..tú…solo tú.
-Si y que- dijo Theo- lo hice pero estaba dispuesto a renunciar a mi obra…en cambio tú solo quisiste ver y creer en lo que te convenía.
-Debimos haber escuchado- concluyó Snape-por lo menos yo debí haber prestado mas atención. Debimos habernos dado cuenta que algo funcionaba mal, nosotros también observamos lo que pasó con los relojes y no lo interpretamos como debíamos.
-Es una cuenta regresiva- exclamó Theo- la maldita cuenta regresiva que señala nuestro final.
-No todo es su culpa- dijo Tesla- yo me imagino que la voluntad que guía los Artefactos infernales, intentó realizar todo cambio de manera sutil, para que aquellos que querían activarlos no huyeran espantados. De alguna forma han confabulado para propiciar los eventos que desencadenen la activación de unos y cada uno. Sin embargo, Malfoy y Snape no han sido arcilla en sus manos, llegado al punto iban a darse cuenta que era un error, por eso creo…….que se han llevado a Hermione Granger.
-Al parecer tú sabes mucho de este asunto- dijo Theo con acritud- ¿Cuál es realmente tu propósito aquí Tesla?
-Fui enviado a observar y a tomar decisiones sobre la marcha, además de la protección del niño Slayer, el que será llamado El Side har, sus poderes de mediúm cuando sea hombre serán asombrosos, ese niño es importante quizás no para ustedes los humanos, pero si para nosotros- dijo Tesla.
-Mi chico no será tu esclavo-protestó Nott.
-No lo será….mas bien será un colaborador-dijo Tesla- él nos enseñará muchas cosas que queremos ver. Pero lo hará si solo decide tomar ese camino, nosotros no lo obligaremos bajo ningún concepto, deseamos solo su amistad.
-A mi me dijiste lo mismo- dijo Theo.
-Tú…mi amigo…fuiste y siempre serás un asunto muy complicado-respondió Tesla.
-Mi raza es una de las muchos seres que compartimos este universo, aun cuando el desastre pudiese no alcanzarnos, el Único nos dio la potestad de cambiarnos de universo si nos place, algo que no pueden hacer la mayoría de sus criaturas, ni siquiera las de la categoría de los Mensajeros, mucho mas poderosos que nosotros pero sujetos a otras reglas- explicó Tesla- Aun así me gusta este mundo y no quiero verlo destruido. Sin embargo, no lo sabemos todo, pero al Ejercito Negro lo conocemos, desde hace milenios, son nuestros enemigos, los enemigos de todo lo que crece y prospera. Mi raza nace aun cuando no podemos morir, ellos no pueden crear…y envidian eso. Yo puedo ayudarlos con mis conocimientos, quizás oponiéndome a los espectros, pero a los Señores de la Muerte no puede detenerlos nadie. Lamento no haber servido de mucho para evitar lo de la Srta. Granger, pero lo que apareció aquí….fue una manifestación de uno de los cuatro. Ninguno de nosotros tiene el poder suficiente para enfrentarse a eso.
-Hay alguna posibilidad real que ella esté viva- preguntó Draco- después de lo que presenciamos, aun ella puede estar viva……
-No lo se- dijo Tesla- lo más probable es que esté muerta después de lo que vimos.
Draco aguantó sus lágrimas sin embargo una de ellas recorrió su rostro, su corazón aulló mudo dentro de su pecho, de nuevo el dolor y la miseria golpeaba su vida, todavía sigua mirando el sitio donde Hermione había desaparecido en una cruel jugada del destino. Jamás…llegó a imaginar siquiera que iba a terminar así, con ella….ella…es que ni siquiera podía pensarlo, mucho menos decirlo en voz alta, Hermione no podía haberse ido, no podía estar muerta.
El sonido de un corno lo sacó de su estupefacción, un antiguo llamado de guerra resonó en toda la estructura del castillo, sin saber porque, de pronto Draco sintió los vellos de su cuerpo erizarse. Theo se puso alerta y cruzó miradas con Tesla.
El peligro se acercaba, lo podían sentir, incluso podían hasta olerlo.
-Pansy….Max- dijo Theo en tono perentorio. No se había olvidado de ellos…si no había ido corriendo tras de su familia era porque lo de Hermione había sido totalmente inesperado…tan ilógico, que hasta su frialdad habitual había sido suplantada por un temor y una rabia insólitos…solo pensar que estaba muerta….no …tenia que creer en lo imposible…conservar la esperanza- Pansy y Max están en las cocinas…Tesla..tú eres el único que …es inmortal aquí…y que la muerte no puede tocar, acompáñame a defenderlos.
-Tú también…a tu modo…eres inmortal… pero siento que debes permanecer aquí. Iré a protegerlos- convino Tesla haciendo una inclinación de cabeza como despedida y desapareciendo. Inmediatamente Theo se vio liberado de la esfera mágica.
Tesla desapareció en un abrir y cerrar de ojos y entonces en el pasillo principal del castillo de Hogwarts, junto a la gran escalera que llevaba al Comedor quedaron solo tres hombres. Draco estaba insólitamente callado, ni una sola palabra salía de su boca, increíblemente la odiada presencia de Nott había pasado a un segundo plano debido a la dimensión de las circunstancias en las cuales estaba envuelto, ahora Hermione ocupaba cada segundo de su pensamiento, su ausencia era su agonía personal.
¿Estaba muerta? Esa pregunta daba vueltas en su cabeza una y otra vez. Se aferraria a lo que fuese por creerla viva…pero a cada segundo que pasaba…la esperanza menguaba.
Snape y Theo se miraban alternativamente, expectantes, el corno sonó dos veces mas y de pronto, la puerta de entrada al castillo se abrió estrepitosamente, un jinete en un caballo negro apareció de la nada. Los tres hombres automáticamente asumieron posiciones defensivas. Creían que lo habían presenciado todo esa tarde pero estaban completamente equivocados. El Mal….su personificación….había llegado anunciado por el sonido de un corno.
Un jinete entró al hall del Castillo de Hogwarts estaba cubierto completamente con una armadura negra de los pies a la cabeza, su yelmo estaba cerrado completamente, ocultando su rostro, era un tipo gigantesco, de una altura imposible, quizás mas de dos metros y medio, una capa negra caía desde sus hombros hasta casi llegar al suelo. El hombre y su enorme caballo galopaban franqueados por dos seres informes, uno a cada lado, dos enanos que se retorcían y se arrastraban a la misma velocidad que trotaba el caballo, como si fuesen dos babosas, sus pieles eran escamosas como la de un reptil, y tenían su cara deforme cubierta de pústulas, de las cuales emanaba un liquido purulento y malholiente. Las tinieblas rodeaban las tres figuras, se retorcían malignas alrededor de ellos, formando zarcillos de oscuridad. El caballo hacia intentos de encabritarse, literalmente echaba humo y fuego por sus narinas, su piel estaba putrefacta y se caía a jirones, dejando ver alternativamente músculo y hueso, sus ojos estaba cubiertos por una telilla gris, como si estuviesen ciegos….el animal parecía estar muerto y sin embargo estaba allí, moviéndose, pudriéndose a la vista de todos, sometido a la voluntad demoníaca que lo había levantado de las profundidades del averno. Un olor a huevos podridos inundo el ambiente, azufre...inauditamente de pronto todo olía a azufre. Theo esgrimió su varita, Snape la suya y Draco desenvainó la espada de Gryffindor, dispuestos a defenderse de ese ente que había hecho su aparición proveniente del reino de las pesadillas.
El corno dejo de sonar y se hizo de nuevo el silencio, solo escuchándose las respiraciones de aquellos que estaban en la estancia.
El jinete siguió avanzando hacia su objetivo, el sonido de los cascos del caballo golpeando el suelo de piedra fue entonces plenamente audible, en una cadencia rítmica y amenazante. El jinete fue avanzando con lentitud, junto a sus dos esbirros, mientras se adelantaba, la piedra del castillo por donde iba pasando se iba ennegreciendo, tornándose negra como la obsidiana, emulando la decadencia, la dejadez, la inmoralidad infinita del aura malévola que envolvía el jinete, ni siquiera la piedra inerte pudo permanecer inalterable ante su presencia maldita. Venido de las profundidades del infierno, seguro de si mismo, contento con la insólita oportunidad que el destino le había ofrecido, el ente paladeaba y disfrutaba su éxito, que para él tenia el delicioso sabor de la muerte.
La espada de Gryffindor estaba en alto, lanzando el desafió y su portador estaba seguro que ese ser, fuese lo que fuese, era parte del Ejercito negro, así que la rabia se adueño de él y salió disparado a batirse en duelo con el jinete, quien sacó su espada y la blandió contra Draco, el filo de las espadas cortó el aire y se escuchó un silbido. Acero contra acero chocaron y Draco sintió como su brazo y su mano cedían ante esa fuerza descomunal que lo doblegaba, fue lanzado con potencia la piso y sintió los huecos de su hombro crujir, se lo había fracturado. La espada cayó a su lado y herido como estaba, Draco de nuevo intentó levantarse y atacar, pero Theo fue más rápido, y la puso su pie encima del pecho, inmovilizándolo en el piso.
-No cometas otra idiotez….tú no puedes luchar contra él….nadie puede….es uno de los cuatro- dijo Theo todavía mirando al jinete que se había quedado con la espada en alto.
Draco se quitó el pie de Theo de encima con brusquedad y miro frente a él. El jinete permanecía inmóvil blandiendo la espada, sin duda esperando otro ataque. Draco decidió calmarse y ser prudente, Hermione necesitaba de que él tuviese la suficiente sangre fría para no dejarse matar.
Luego en un movimiento tan rápido que no pudo ser percibido con claridad, el jinete de nuevo envainó la espada en su funda y emitió una serie de sonidos en tono bajo, unos ruidos que simplemente le congelaron la sangre a las venas a Theo, Snape y Draco.
-Ethdusuhtey idysyiug- el tono era ronco y gutural, los sonidos que salían de su boca parecían chasquidos de lengua, o más bien como una colmena de insectos batiendo sus alas o devorando algo. Era primitivo, animal, antinatural, sobrecogedor. Ya Draco se había levantado del piso y estaba junto a Theo, los dos miraban asombrados a tan inquietante personaje, luego de varios chasquidos mas, escucharon la voz del jinete.
-La mujer…será devuelta…Elsybsutbs- dijo el jinete, su voz ahora era como un silbido, impersonal, monótona y también maléfica- pero deben abrir la puerta. El último artefacto infernal será su única salida.
-¿Dónde está?- Draco se fue contra el jinete, pero Snape lo contuvo- ¿Dónde la tienes?
-Tú….-kdyosyby- el jinete levantó la mano y señaló a Draco- no eres quien para portar la espada que daña la carne muerta. Levanta tu mano de nuevo contra mí y me alimentaré de tus entrañas. Y eso no será tu final….te lo aseguro….me imploraras morir y yo no lo permitiré, tu alma aullará, tu cuerpo se consumirá eternamente en las llamas del averno.
Luego desvió la mirada a Theo.
-Se quien eres….- dijo el jinete, Theo se sintió empequeñecido al verse objeto de la atención de ese ser- ..conozco tu alma….es mía-a Theo le corrió sudor frío por su columna vertebral…en alguna parte de su cerebro…sabia que ese ser decía la verdad
-¿Donde está Hermione?- gritó Draco de nuevo. No le importaban las amenazas…solo le importaba ella.
-La humana permanecerá en la Zona de Penumbra…..solo un vivo puede entrar…y salir con ella…daremos una sola oportunidad. Antes….la maquinaria infernal debe ser puesta en marcha. Yo soy la Pestilencia, pronto llegaron los otros y recorremos de nuevo en el mundo…los sellos serán abiertos….pronto – dijo el jinete guiando su caballo y rodeando a los tres hombres, imponiéndoles su siniestra presencia, Draco sintió el olor a azufre mucho mas intenso, el jinete entonces levantó la visera de su yelmo y los tres hombres vieron que no había absolutamente nada visible dentro de esa armadura…. Ese ser no tenia rostro, ni cuerpo, solo esa inquietante voz.
- El mecanismo……debe ser restaurado….solo tendrán una oportunidad….sino lo hacen….le entregaremos sus huesos- el jinete dio media vuelta y se fue seguido de sus dos esbirros arrastrándose tras de él, al cruzar el umbral de la puerta de Hogwarts, simplemente se desvanecieron en el aire.
Miedo, terror y pánico impregnaban cada célula de esos tres hombres, que habían demostrado muchas veces su valentía, pero lo que sus ojos habían visto y sus ojos habían oído se salía de cualquier punto de comparación. Jamás en su vida, volverían ser testigos de algo así.
-¿Qué diablos fue eso?- dijo Snape todavía con los ojos desorbitados- Pestilencia, que clase de nombre es ese.
Theo no dijo absolutamente nada, sino que fue Draco el que contestó.
-Victoria, Muerte, Guerra y Pestilencia son los cuatro jinetes del Apocalipsis- dijo Draco -ya no me queda duda de con quien estamos tratando.
-Esto está cada vez peor- dijo Theo, quien hablaba para si mismo, totalmente asombrado- ellos no deberían estar aquí…no a estas alturas del cuento…algo esta mal…se suponía que ellos no podrían….hasta el ultimo artefacto.
-Ella está viva- fue el comentario parco de Draco, quien no podía en ningún momento dejar de pensar en Hermione, su esperanza se había avivado…así como el terror que estaba sintiendo por su suerte- ellos la tienen.
-Quieren su quinto artefacto activado- dijo Theo.
-Yo vendería mi alma al Diablo solo para tenerla de vuelta- dijo Draco con toda la seguridad del mundo. Si había hecho lo que había hecho por Astoria, sin duda estaba dispuesto a lo que fuese por tener de vuelta a Hermione. Sin embargo, ahora todo seria diferente, lo haría con consciencia e intentando hacer el menor daño posible. La pregunta era ¿Cómo?
-Vender el alma al Diablo. ¡Ja! Lo harás Malfoy …..al parecer….tendrás que hacerlo….¿Sabes quien era ese? Pues es eso que algunos llaman un demonio, ¿Le venderás tu alma por ella? te respondería lo mismo, pero creo que mi pobre alma no aguanta otro canje mas. Yo aprendí la lección de la manera mas dura. Tiene que haber una salida diferente- fue la respuesta irónica de Theo, a quien el curso de los acontecimientos esta vez lo había tomado completamente desprevenido. Sin embargo, algo de comprensión llegó a su cabeza, finalmente lo estaba entendiendo.
El Mensajero alguna vez había ideado un plan, uno que no fue de su gusto por cierto, pero al fin al cabo había sido un plan, el único que tenían en ese entonces, ese que se jodió desde el principio, según el punto de vista de Theo. Ir a Malfoy Manor esa fatídica noche había desatado una serie de sucesos desafortunados, empezando por la muerte de Astoria Malfoy, la de su bebé, su ejecución a manos de un Dementor y ahora la desaparición de Hermione Granger, eventos que jamás debieron haber sucedido. Theo se preguntaba una y otra vez, que sentido tenían todos esos sucesos, que retorcida lógica estaba aplicando el Único, que era lo que sucedía ya que el asunto cada vez estaba más difícil. Preguntas y más preguntas, pocas respuestas. El primer plan había fallado definitivamente. Ahora se veía, se veían en un dilema, todos y cada uno de los involucrados, la discusión apenas se iniciaba, debían llegar a una solución.
-La pelea entre nosotros ha terminado- dijo Theo- creo que ya vieron lo que ocasionaron con su estupidez. Ahora debemos enfocarnos en tratar de evitar el desastre y traer a Hermione de donde quiera que esté.
-Estoy de acuerdo con Nott- dijo Snape- es lamentable decir esto, pero el bastardo tiene la razón. Si queremos salir de este desastre, tenemos que trabajar juntos.
-Tú mataste a mi familia- Draco lo miró entendiendo lo que al parecer era su única salida- te odiaré hasta el día de mi muerte y aun después de esta…quiero verte retorciéndote en el infierno….pero visto que tú sabes mejor que nadie como funcionan Los Artefactos infernales….estoy dispuesto a ofrecerte una tregua para salvar a Hermione.
-Un día de estos….tú y yo….vamos a resolver nuestro problema- dijo Theo- y quizás yo te ofrezca finalmente lo que estás buscando….pero no será ahora- sonó como una amenaza, quizás si era una amenaza, pero la mirada penetrante que Theo le lanzó a Draco, llevaba implícita muchas otras cosas mas.
-Estaré esperando- contestó amenazadoramente Draco.
Theo caminó por el pasillo, preocupado todavía por Pansy y por Max, pero luego se detuvo.
-Hay algo que debes saber- Theo estaba de espaldas a Draco- ve a casa de Hermione, busca un sobre en el cajón superior de la cómoda que tiene en su habitación. Espero que lo que encuentres, te sirva de algo.
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Theo entró con rapidez a las cocinas de Hogwarts, fue recibido por una multitud de elfos domésticos, quienes a pesar de estar bastantes asustados, todavía estaban dispuestos a servirle, Theo no les prestó ninguna atención su mirada permanecía dirigida al fondo de la estancia, en una mesa estaba Pansy tratando de darle algo de comer a Max, quien observaba los alimentos con expresión enfurruñada, el niño se resistía con todas sus fuerzas a tomarse un vaso con leche. Pansy iba a regañarlo pero al ver a Theo se levantó automáticamente de la silla.
Lo había esperado por horas, sobrellevando el pánico que fue para ella verse rodeada de los espectros del Ejercito Negro, afortunadamente el hombre llamado Tesla, aquel que había secuestrado a Max, se apareció para protegerlos y si bien ella casi le clava su espada de lo furiosa que se sintió al reconocer su cara como la del secuestrador, Tesla se portó a la altura de la situación, la desarmó apropiándose de su espada Slayer, y se colocó como escudo humano delante de ella y Max, preparado para lo que fuese, afortunadamente, las sombras no repararon en los dos Slayers, al parecer habían ido allí por otra cosa mas importante. Ella todavía no entendía el porque, pero habían pasado de largo, sin embargo la sensación de desasosiego no podía quitársela del cuerpo, ni el susto con Max tampoco, Tesla no le explicó mucho, pero el niño le contó que habían jugado a Policías y Ladrones y que ella participaba en el juego….Pansy entendió entonces que su hijo había sido engañado para que colaborase, que ciertamente, o por lo menos Tesla intentó convencerla del hecho, el niño no había corrido ningún peligro real, aun así, ella que había visto el brillo asesino en la mirada de Draco Malfoy, estaba renuente a aceptar esa versión de lo sucedido, Pansy estaba segura, lo sabia…su instinto de madre así se lo decía, que efectivamente, Draco Malfoy había estado a punto de perder su control y matar a Max, solo para vengarse por lo que Theo había hecho con su bebé, ella nunca había estado tan aterrorizada en su vida y tan furiosa, ella aceptaba arrastrar las consecuencias de estar con Theo Nott, pagar cualquier precio...pero cualquiera menos Max. ¿Cómo diablos habían descubierto que Theo era su padre? No lo sabia…pero al menos habían tenido cuidado de no decírselo a Max.
Al ver llegar a Theo, Pansy le indicó a un elfo que se llevase al niño a otro lugar, de hecho pidió a todos los elfos que abandonaran la cocina por un momento. Max saludó a Theo con un "Hola" bien entusiasta y el hombre respondió revolviéndole los cabellos con una sonrisa que Max devolvió de inmediato. Cuando Pansy lo apuró para irse, el niño se fue protestando con su vaso de lecho en la mano a otra habitación. Entonces ella se dio cuenta de un detalle, no se le escapó la familiaridad con que su hijo trataba a Theo, la venda cayó de sus ojos y lo tuvo por seguro, él había estado viendo en secreto a Max, en un primer momento no supo como tomárselo, unos segundos después empezó a sentir rabia…Theo jugaba con ella, era arcilla en sus manos, la manipulaba, le ocultaba cosas…quizás por su conveniencia…quizás con la intensión de protegerla, al final, ¿Quien diablos sabia con que intensión?. Pansy fue implacable al mirar a Theo con furia, él lo sintió, el silencio imperaba entre los dos, el ambiente estaba muy tenso.
Los dos se miraron…..entonces ella avanzó los metros que los separaban, alzó su brazo con el puño cerrado, totalmente dispuesta a golpearlo hasta hacerse daño. Theo se mantuvo inmóvil sin que su rostro dejarse traslucir absolutamente nada…ni furia..ni molestia…absolutamente nada. Recibir puñetazos de ella o de Hermione ya se había vuelto una costumbre para él, realmente se había merecido todos y cada uno de esos golpes.
Pansy tenia un carácter difícil e ingobernable, era muy impulsiva y lo había demostrado muchas veces en su vida, estaba furiosa y quería sacarse la rabia de alguna manera, pero cuando estaba dispuesta a darle el puñetazo de su vida a Theo por idiota, simplemente se detuvo……lo hizo porque se dio cuenta… que en el fondo…ella no se perdería el respeto a si misma ni a él , que era el padre de su hijo…golpeándolo…aunque se lo mereciese. Theo Nott jamás le había puesto un dedo encima y ella no estaba dispuesta a llevar sus problemas con él al terreno de la violencia…..Anteriormente quizás lo hubiese abofeteado…golpeado….de hecho, alguna vez lo hizo, dominada por su incomprensión, pero no después de que él había abierto su confusa mente para él. Ella bajó la mano y se alejó lo mas que pudo de Theo, por unos segundos le dio la espalda y luego se giró bruscamente para mirarlo cara a cara.
-Jamás vuelvas a impedirme que traté de proteger a mi hijo. Jamás vuelvas a ocultarme que vas a ver a Max en Glastonbury aun cuando yo te pedí que no lo hicieras-dijo ella, la voz le temblaba, las manos también, sus ojos estaban brillantes por las lágrimas de indignación contenidas. Theo asintió con la cabeza, ella tenía toda la razón.
- Nunca, entiéndelo de una vez, nunca trates de manipularme- ella ladeó un poco la cabeza para ocultar sus lagrimas, su voz se quebró- No podría perdonártelo de nuevo.
Theo se acercó a Pansy rápidamente, la tomó en sus brazos y sin que a ella le diese tiempo para reaccionar, buscó su boca y le ofreció un apasionado y candente beso. Lo que no podía expresar en voz alta…se lo decía en ese beso, Pansy al principio no correspondió, estaba estupefacta, pero Theo profundizo el beso y ella se sometió.
Pansy entendió inmediatamente que él intentaba disculparse, a su especial manera, sin palabras. Ella colocó sus manos en su cabeza y enredó los dedos en su cabello atrayéndolo instintivamente hacia su cara. Cerró los ojos y se entregó a esa boca, disfrutando sus labios, embriagándose con su sabor. Theo la abrazó con fuerza, rodeándola con sus brazos y recorriendo su espalda con sus manos, la pegaba a él, declarando su señorío sobre su cuerpo, era tan posesivo que ella se veía incapaz de enfrentársele de nuevo.
Pansy sentía como la sangre le hervía, ese beso era caliente como el infierno, amarlo….seguro que era el infierno, esos labios tibios, la enloquecían, la enajenaban, la hacían perderse dentro de si misma ¡Diablos! No tenía ni un ápice de fuerza de voluntad cuando él llegaba y la besaba así. Toda molestia se esfumaba completamente y eso estaba muy mal, caer en una vorágine de lujuria desatada cuando estaba molesta, furiosa por lo que había sucedido. El niño había estado en grave peligro y Theo literalmente la había inmovilizado impidiéndole ir a defenderlo, además de lo de Glastonbury. En ese momento lo odió y también lo amó con todas sus fuerzas, por conservar la sangre fría y sacar a Max de ese aprieto, por renunciar al artefacto infernal por su hijo, por intentar acercársele, por tratar de ser su padre aunque fuese a ultimo momento. Era contradictorio y lógico al mismo tiempo.
Estaban muy concentrados en acariciarse uno al otro cuando de pronto Theo sintió como unas manitas golpeaban su pierna.
-¡Suelta a mi mama!- Theo despegó de los labios de Pansy y miró hacia abajo, Max le jalaba la ropa e intentaba apartarlo de Pansy con todas sus fuerzas- ¡Suéltala!
Theo frunció el ceño y trató de disimular una sonrisa. El niño al parecer había regresado y los pescó besándose, abrazándose y quien sabe que mas habría visto, en ese justo momento, él tenía las manos debajo de la ropa de ella intentado llegar a sus pechos para acariciarlos.
Theo sacó sus manos de donde las tenia y soltó a Pansy para apartar esa escena subida de tono de los ojos de un chico de cinco años. De alguna forma Theo estaba satisfecho con el hecho, porque ya no pretendía esconderle absolutamente mas nada a nadie, ellos estaban juntos, así de simple, quizás tuviesen que arreglar un montón de problemas entre ellos, eso era verdad, choques de personalidades y esas cosas, pero el niño, su hijo, tendría que enterarse y aceptarlo. Pero al parecer Max no solo había heredado el aspecto físico de Theo Nott, sino también su endemoniado mal genio y además era tan territorial como su padre respecto a lo que consideraba suyo. Y para Max su mami era su mami….solo de él…y no le gustaba compartir su afecto con nadie. O por lo menos alguien tendría que tomarse la molestia de explicarle el asunto.
Pansy se tapó la boca con una mano y trató de no reírse ante la actitud sobreprotectora y dominante de su hijo.
La expresión de la cara de Max era de desconcierto, y al mismo tiempo al parecer estaba a punto de iniciar un berrinche. Se habían besado, Max los había visto, lo que sin duda había sorprendido al chico, sembrándole mil dudas, el niño no sabia que era su padre y en eso Theo y ella estaban de acuerdo, era demasiado pequeño aun para enterarse de las circunstancias que rodearon su nacimiento, además del hecho de que Theo estaba oficialmente muerto, por otro lado, Max jamás la había visto en plan romántico con nadie, ella siempre había sido muy cuidadosa con eso, por lo cual suponía que el niño iba a sentirse desplazado y quizás un poco celoso ante la presencia de un hombre en su vida, iba a ser difícil explicarle el tipo de relación que ella y Theo tenían, una verdadera complicación. Porque para empezar ni ella misma sabía con exactitud que era lo que tenían y hacia donde iban. Se sintió culpable por un momento, ella había violado su precepto principal, no quería que el niño se enterase que ella estaba enredada con Theo, porque no quería herirlo, no quería ofrecerle la oportunidad de tener contacto con su padre (aunque el niño no supiese que era su padre), hacerle creer en la ilusión de una familia, para que él después se fuese, pero al parecer, otro había sido el rumbo de los acontecimientos.
Theo agarró a Max por debajo de sus brazos, lo levantó del suelo y lo cargó a horcajadas.
Padre e hijo se miraron atentamente. Eran tan parecidos uno al otro como dos gotas de agua, solo que el cabello de Max era oscuro, negro como el de su madre. Theo y Pansy, al ser primos hermanos, eran muy parecidos físicamente, mismas facciones finas, altos y con un tono similar en los ojos. Quien no había visto al chico junto a su padre, suponía enseguida que Max se parecía a su madre, pero la verdad era que era idéntico a Theo. Había que buscar el parecido a consciencia, tal como lo había hecho Draco Malfoy o Hermione Granger para darse cuenta de que físicamente Max era la versión pequeña de Theo Nott.
-¿Por qué besas a mi madre?- preguntó el niño, le gustaba ese hombre alto, le caía bien, era su amigo, pero estaba inseguro de querer compartir a su mamá con él. En su mente infantil Max entendía que cuando la gente grande se besaba en los labios era porque se querían. Y le había sorprendido mucho descubrir que Theo…al parecer…quería a su mamá. En los pocos momentos que los había observado juntos, el niño había detectado que ellos se miraban intensamente, sin prestar atención a nada ni a nadie mas, hace pocos segundos, ella estaba literalmente en otro mundo en los brazos de aquel hombre, era imposible no sentirse inseguro…celoso…desconfiado.
Theo desvió sus ojos hacia Pansy y la miró penetrantemente, ella le devolvió la mirada, de nuevo estaban hablándose con los ojos. Él sabia muy bien que aparte de lo evidente, existía muchas cosas implícitas en ese intento frustrado de propinarle un puñetazo, las palabras que le dirigió y el beso que siguió a continuación.
El silencio se tornó incomodo y Theo se tardó bastante en contestar la pregunta de Max, de hecho, no lo hizo.
-Si quieres te llevo de paseo y te lo cuento ¿Puedo llevármelo un rato?- Theo se dirigió a Pansy, intentando calmarla pidiéndole permiso para llevarse a su hijo - Ya el peligro pasó, el castillo es seguro- dijo Theo, ella simplemente asintió con la cabeza.
-Hermione fue secuestrada por el ejercito negro-continuó Theo, a Pansy le empezaron a temblar las manos, la sola mención de esos espectros le daba pánico. Saber que se habían llevado a Hermione solo afianzó ese ancestral miedo.
-Dios mío, no puede ser - gimió ella- ¿Está viva?
-Al parecer si- dijo Theo con reserva, sus ojos estaban oscuros, los tatuajes ya no cubrían su rostro, pero tenia el ceño fruncido- pero tenemos que hallar la forma de rescatarla. Por los momentos Draco Malfoy no va a seguir detrás de los Artefactos Infernales. Te contaré todo mas tarde con calma.
-Tuvo que pasar esto para que Draco se diera cuenta de su error- dijo Pansy hastiada- fue un imbécil. ¿Estás seguro que no seguirá intentando nada?
-Malfoy ahora está viviendo el infierno que él mismo se ha construido- comentó Theo, sin agregar que él también estaba metido en el mismo infierno, estaba demasiado preocupado por Hermione, pero no diría nada más frente al niño para no asustarlo.
-Me imagino que esto te ha afectado tanto como a Draco- dijo Pansy, de alguna manera no podía evitar temer por la suerte de Hermione y al mismo tiempo estar muerta de celos.
-Exacto- fue la parca respuesta de Theo.
De nuevo, el silencio incomodo.
-Rowena nos has preparado unas habitaciones en el tercer piso del castillo, torre sur, la futura torre de Astronomía- comentó Theo- dormiremos hoy allí.
-Bien-dijo Pansy- necesito conseguir algo de ropa para los tres. Estamos hechos un desastre. Nos veremos allí en unas horas.
-De acuerdo-dijo Theo. Mientras Max jugaba con su cabello, él seguía observándola, Pansy estaba inquieta, cambiaba de posición constantemente, de hecho, parecía que no hallaba que hacer con sus manos, pues se las apretaba convulsivamente, además que le huía la mirada. Él intuía que estaba molesta…furiosa.
La sola mención de ir a buscar ropa, le recordó a Theo un aspecto interesante de la personalidad de Pansy, ella era alguien extraño cuando se enfadaba, siempre había sido así, se molestaba y entonces se encargaba de las tareas domesticas, algo insólito en una mujer rica como ella, pero Theo se había dado cuenta de que Pansy era muy pragmática en algunas cosas y un poco excéntrica para otras. Era rica, se vestía con los mejores ropas, lucia las mejores joyas y tenía un ejército de criados, pero cuando Max era un bebé era ella quien le preparaba los biberones y le cambiaba los pañales, tantas veces al día como fuese necesario.
Robert Parkinson se lo había comentado con disgusto, no podía creer que su hija se ocupase personalmente de las cosas de su hijo, cuando el niño tenía dos elfas niñeras asignadas, lo consideraba indignante…poco apropiado para una dama de la sociedad mágica aunque la mujer en cuestión fuese la oveja negra entre las chicas de sociedad. Rebelde, irreverente y con una fuerte personalidad, Pansy siempre había sido el dolor de cabeza de su padre, quien esperaba que fuese sumisa como la mayoría de las mujeres sangrelimpia. Theo nunca comentó nada en voz alta, pero a él le parecía adecuado que fuese Pansy, personalmente, sin intermediarios, quien se encargará de las necesidades de su hijo, le gustaba eso de parte de ella, por eso le costó algo separarla del bebé cuando tuvo que hacerlo. En los años de la guerra, cuando vivían juntos por obligación en la casa de Theo, Notthljem, discutían y ella entonces se metía en la cocina para preparar cualquier cosa. Theo al principio pensó que lo hacia para molestarlo, puesto que él odiaba el olor de la comida, pero después se dio cuenta que era su forma para relajarse, ahora ella iba a ir a buscar ropa para él y para Max, además de sin duda, darle un buen repaso a las habitaciones que les habían asignado, seguramente porque estaba furiosa con él.
Theo se despidió de ella con una leve inclinación de cabeza y se dirigió a la salida de las cocinas, llevándose a Max.
-¿Ustedes estaban peleando?- preguntó Max mientras seguía jugando con los cabellos de Theo, enredándoselos en los dedos.
-Tu madre está preocupada y la traicionaron los nervios- dijo Theo al darse cuenta del tono de alarma del niño. Ciertamente los chicos eran receptivos ante los cambios de humor de los adultos…Max era el mejor ejemplo de ello- solo discutimos y yo traté de calmarla
-¿Por eso la besaste?- Max estaba muy curioso, en su vida, solo había visto besándose a sus abuelos en las mejillas y eso, a escondidas. También era plenamente consciente de que los besos, en general, servían para congraciarse con las personas. Su madre le daba besos después de regañarlo y él automáticamente se sentía mejor. Pero Theo había besado a su madre en la boca y eso, a los ojos de Max, era diferente…muy diferente a la manera como su mami lo besaba a él, lo habían hecho como los personajes de la películas o la TV cuando se enamoraban.
-Max, tu madre y yo nos besamos porque…somos algo así como una pareja…nos gusta mucho estar juntos…aunque a veces peleemos- dijo Theo.
-¡Tenias que pedirme permiso!- reclamó Max todavía indeciso, estaba intentado digerir la noticia de que su madre estaba con un hombre…por primera vez en su corta vida se enfrentaba con el hecho de que su madre tenia una pareja- yo soy el hombre de la casa. No puedes hacerte su novio sin hablar conmigo antes Theo- la respuesta sorprendió al padre. Sin duda, el niño tenía su carácter.
Theo estaba un poco asombrado, su hijo se estaba comportando literalmente igual que un hombre de cincuenta años cuidando a su hija adolescente. De alguna manera, era cierto, Max y Pansy eran un binomio, un dúo dinámico, cualquiera que pretendiese entrar y participar, tendría que hablar con el chico y que él diese el visto bueno. Theo lo entendió de esa forma.
-Remediaré mi error de inmediato, vamos a dar un paseo. Te ofrezco disculpas por no haber hablado contigo antes. Ella y yo estamos juntos….como novios…o algo así, como si estuviésemos casados- Theo, quien podía ser todo un orador si se lo proponía, estaba en el predicamento de escoger adecuadamente las palabras para que su hijo entendiese lo esencial. Para él era una situación bastante inusual. Conocía algo del carácter de Max porque lo había ido a visitar muchas veces en Glastonbury a escondidas de Pansy, sabia que era un chico muy inteligente, razonable e increíblemente para ser hijo de ellos dos que eran mas bien secos y parcos en sus demostraciones de afecto, el niño era muy cariñoso…lo conocía…..pero no lo suficiente…en realidad para él era un misterio como se lo iba a tomar su hijo.
- ¿Casados es cuando la gente viven juntos?- Max titubeo al preguntar, Theo asintió- y además comparten la misma habitación como mis abuelos- Theo sonrió ante ese análisis tan infantil y de alguna manera tan preciso, asintió de nuevo- Theo. ¿Vas a vivir con nosotros?
-Por un tiempo- dijo Theo….tentado a suspirar desalentado….esa pregunta había sido muy inesperada…si el niño supiera…si ella supiera…lo difícil que se habían tornado las cosas para él de un tiempo a la fecha- luego quizás tenga que irme a hacer algunas cosas. Pero te quedaras con tu madre, estarás bien.
-¿Vas a casarte con ella?- Max lo miraba intrigado.
Theo se enfrentó a otra pregunta que no se esperaba, en sus planes no estaba discutir su vida personal con un niño de cinco años, pero en realidad tampoco tenia nadie con discutirla y después de todo, el chico era su hijo, preguntaba lo que necesitaba saber y él había decidido no negarle nada en la medida de sus posibilidades, así que contestó la verdad.
-No-respondió Theo secamente.
Ese No fue un NO tajante, no tenia ningún sentido casarse con Pansy a esas alturas del cuento. Además nunca se lo había planteado con ella, de hecho, Max había sido concebido en una noche que solo tuvo como objetivo evitarle el matrimonio a Pansy. Él sabia perfectamente que ella detestaba la idea de casarse con alguien, porque había luchado toda su vida para ser libre, para no estar sometida ni en el papel ni en la practica a ningún hombre y Theo se había prometido a si mismo, no ir de ahora en adelante contra los deseos de ella.
-¿Por qué?- preguntó Max.
-Porque tu madre es un espíritu libre- explicó Theo muy seguro de lo que decía- seria desgraciada si se casase conmigo o con quien sea, seria igual que enjaular a un pájaro, pero no te preocupes, eso no hace ninguna diferencia en lo que sentimos uno por el otro. Además ¿A ti te gustaría que nos casáramos?
-No se- contestó Max inseguro de la respuesta a dar- pero si ella no quiere entonces yo no quiero.
-Bien dicho- dijo Theo. De todas las cosas que le gustaban de su hijo, su lealtad incondicional hacia Pansy era lo que de verdad lo desarmaba. Él nunca había experimentado en carne propia el amor de un hijo hacia su padre o viceversa. Y si de algo estaba seguro…era que también quería algo de ese amor de su hijo hacia su madre para él.
-¿Tú quieres a mi mamá?-preguntó Max.
-Yo amo a tu madre- afirmó Theo, no lo pensó un segundo para decirlo y incluso se sorprendió a si mismo por la seguridad de sus palabras. Era cierto, había decidido no darle mas vueltas a ese asunto, estaba enamorado de ella y punto, lo curioso era que era demasiado fácil decírselo al niño pero demasiado complicado confesárselo a Pansy, totalmente contradictorio.
-Oh- dijo Max quien sabía perfectamente que significaba la palabra amor. Él también amaba a su mamá, a sus abuelos, a su perrito Hustler y a su elfa domestica Topsey y sabía que era un sentimiento bonito- Si es así….pueden ser novios.
-Bien mocoso- le dijo Theo a Max- ya tuvimos nuestra charla y me diste la autorización para salir con tu madre, ahora te enseñare este lugar.
-¿Dónde estamos?- preguntó Max.
-En un sitio llamado Hogwarts- dijo Theo mientras caminaba con Max por los pasillos. El niño había visto muchas cosas que no entendía esa tarde y él estaba dispuesto a ofrecerle una explicación apta para público infantil.
-¿Estamos en Hogwarts?- gritó eufórico Max. Theo intentaba prestarle atención a Max, pero le preocupaba Pansy, ¿Era su idea o ella estaba furiosa con él por otras cosas que no había dicho aun?, el niño le jaló la camisa, Theo de nuevo se concentró en Max-¿en serio? ¿En Hogwarts?
-En el castillo de Hogwarts- contestó Theo afablemente. Theo Nott era visto como un hombre intimidante, hosco, altivo y grosero por la mayoría de la gente, lo que nadie sabia era que él se relajaba con los niños. No era que hubiese tratado muchos chicos en su vida, pero le gustaban los niños, la gran tragedia de su vida, había sido renunciar a su propio hijo. Algo en la inocencia y candidez de los niños le atraía, él les mostraba su faceta amable y no le rehuían como hacían los adultos, quizás ellos eran capaces de ver el lado bueno, la faceta protectora de Theo, mejor que cualquier persona mayor.
-Theo…¿Si tú quieres a mi mamá….eso significa que también vas a quererme a mí?- preguntó Max.
-Solo si te portas bien- respondió Theo guiñándole un ojo y revolviéndole el cabello a Max, el niño se dio por satisfecho con la respuesta.
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Ella daba vueltas de un lado a otro en medio de su habitación, lucia una camisola de algodón casi transparente hasta sus pies con delgados tirantes, que era lo único que había conseguido medianamente cómodo y moderno para dormir, las doncellas de Rowena le habían traído un montón de ropa y ella se vio incapaz de ponerse unos calzones o unas enaguas, eran demasiado anticuadas, parecía una bolsa de papas con las prendas colocadas, además que era un lío meterse en esas ropas, con todos esos lazos que anudar, su parte practica imperó en ese momento. Encima de la camisola se había puesto un batín de una tela gruesa y pesada que identificó como lana cruda, pero no se lo había anudado a la cintura, lo llevaba como un abrigo, estaba descalza, su largo cabello negro estaba despeinado suelto hacia la espalda. Su aspecto era cualquier cosa que glamoroso y ella no pudo ni siquiera verse en un espejo con semejantes fachas. Lo que aumentó su nivel de depresión.
Pansy estaba furiosa y en reiteradas ocasiones lanzaba manotones al aire como gesto de frustración, quizás intentando quitarse de encima toda la furia, los malos recuerdos y las confusas sensaciones…además de la horrible ropa. La puerta de la habitación se abrió intempestivamente, ella saltó de la sorpresa y miro hacia la dirección, justo frente a ella se encontraba Theo Nott, quién con su mejor expresión de indiferencia entró a la habitación, le echó una ojeada critica a la estancia, luego se adelantó unos pasos para introducirse completamente y cerró la puerta….con llave, ella retrocedió hasta acercarse de espaldas a la cómoda.
-Podrías tocar antes de entrar- reclamó ella molesta. Los dos sabían exactamente porque estaban allí….esa noche….juntos…en esa habitación….en teoría. Pero lo cierto era que el rumbo de los acontecimientos había cambiado todo eso.
-No tiene sentido tocar la puerta de mi habitación- dijo él.
-Podría haber estado desnuda aquí adentro- exclamó ella.
-Mejor- contestó él secamente, Pansy bufó.
-En realidad, supongo que si estuvieses desnuda en esta habitación, tú, como cualquier persona normal la cerrarías. No estaba cerrada, estabas vestida, todo es como debe ser- agregó Theo cortante.
-Como tú digas- respondió ella en tono burlón.
-Hoy dormiremos aquí, quizás dos días mas…..Hablaré con el tío Augustus cuando regresemos a nuestro tiempo, para que busque un anexo para ustedes en la Abadía de Glastonbury, algo mas espacioso, yo estaré contigo y con el niño cuando pueda. Tendrás que darles alguna excusa coherente a tus padres para justificar tu ausencia, obviamente ellos no pueden enterarse de este asunto y mucho menos que estoy de vuelta.
-Ellos están de viaje en estos momentos- dijo Pansy- estoy extrañando mi casa, podríamos regresar allí por lo menos por unos meses.
-No…..no.. lo harás- contestó Theo secamente- y no te molestes en reclamarme, te iras a Glastonbury y es todo lo que voy a decir al respecto.
Ella abrió la boca para protestar pero solo logró que se le escapara otro bufido expresando su indignación y su desacuerdo, aun así ella sabia que él tenía la razón. Pero lo que la cabreaba era que Theo había venido en plan de guerra y ella no estaba dispuesta a tolerárselo. Le dirigió una mirada asesina.
-Se que te molesta que tome decisiones por ti….-dijo Theo tratando de calmar los ánimos-pero en este punto no voy a dar concesiones….si el infierno se desata…Glastonbury será lo ultimo en caer…..es tierra sagrada.
-Si todo termina mal- contestó ella tajantemente- no habrá lugar en este universo en donde un ser humano se pueda esconder sin ser destruido. Tú lo sabes….yo lo se….no intentes tranquilizarme porque no lo lograras.
-Ya que estás tan clara- dijo él- no tengo más nada que agregar al respecto.
-Será entonces Glastonbury- concluyó Pansy.
Theo caminó dentro de la estancia y se sentó en una otomana cerca del balcón en actitud reflexiva, sus ojos miraban al vacío, lucia pensativo. Pansy caminó hasta una mesa ubicada en una esquina y se sirvió una copa de vino, la habitación que les habían asignado era oscura, la decoración era en tonos marrones y verdes, una pequeña cama estilo romana estaba pegada a la pared, el mobiliario era escaso y espartano, una gran alfombra de piel cubría el piso, una pequeña chimenea proporcionaba el calor. Estaba comunicada con otra habitación, en donde Max estaba durmiendo en esos momentos custodiado por un elfo domestico. Theo lo había devuelto del paseo hacia unas horas y se había ido de nuevo sin decirle a ella absolutamente nada. La disposición de los aposentos había sido idea de Rowena que supuso que su nueva amiga y su compañero querían un tiempo a solas, lo que nunca imaginó era que deseaban estar a solas para tener su batalla verbal…una largamente esperada. Theo gruñó y cerró los ojos, tenia demasiadas cosas en que pensar en ese momento y si bien sabia que ellos dos tenían que decirse algunas cosas en la cara…que no bastaba compartir ideas y pensamientos cuando abrían sus mentes, realmente no se le antojaba discutir con ella esa noche…y menos observándola con ese camisón que trasparentaba el contorno de sus pechos y la oscuridad de sus pezones ¿Qué diablos estaba pensando Pansy cuando se colocó esa ropa? ¿Volverlo loco? Theo intentó apartar la lujuria y volver al tema que lo tenía atosigado….Hermione.
-¿Qué ha sucedido?- preguntó ella viendo la sombra de preocupación en la cara de Theo.
- Le pedí a Tesla que los protegiese, iba directo a las cocinas cuando inició el ataque…pero lo de Hermione me detuvo.
-No nos pasó nada, el ejercito Negro al parecer solo fue por ella- dijo Pansy casi en un susurro, era decepcionante de alguna manera que él hubiese enviado a alguien en lugar de ir por si mismo. Theo se maldijo, era demasiado frustrante a veces su relación con Pansy, veía su cara y sabia que estaba furiosa, pero la verdad es que él estaba corriendo hacia ellos cuando sucedió lo de Hermione.
-Caímos en una trampa- explicó Theo- al parecer manipularon al chico. Tesla, Snape y Malfoy aseguran que en ningún momento intentaron hacerle daño. Hemos hablado y puesto en orden algunas cosas y por ahora tenemos una tregua. No te engañes, Draco todavía tiene ganas de matarme, pero esta vez, creo que hay otro asunto mas urgente de que ocuparse. Es increíble como lograron que Max los ayudase.
-Lo se, Max me lo ha contado todo, le he dado un buen regaño por asustarme así, en general él desconfía de los extraños, pero ahora Tesla y Snape son sus nuevos mejores amigos- dijo Pansy.
-A tus ojos, cualquiera puede ser amigo de tu hijo menos su propio padre- escupió Theo molesto y lanzándole una mirada furibunda.
-Te dije que no lo hicieras- contestó ella, sacando un tema que la molestaba, entre tantos- Teníamos una acuerdo.
-Yo no te prometí nada- dijo Theo- de todas maneras considero que fue lo correcto. Max tiene que conocerme y yo a él, hemos perdido toda una vida y yo no tengo tiempo. Se lo debo…me lo debo a mi mismo…te lo debo a ti.
-No hables de eso aquí…no ahora- dijo ella bajando su rostro para que él no viese su expresión desolada, la mención de esa posibilidad la envolvía en tristeza….impotencia…rabia y quien sabe que cosas mas- no lo menciones.
-Tú eres la que insiste en el tema- dijo Theo
Pansy y Theo se miraron de nuevo, la verdad era que ella no quería ni hablar del asunto, la desaparición y destrucción de los Artefactos Infernales llevaba implícito la desaparición de Theo. Era un tema muy difícil para ambos….eso era lógico.
-No me voy a interponer entre tú y Max- dijo ella cediendo- puedes reclamar tus derechos sobre él. Le salvaste la vida, no una, sino dos veces. Pero por favor, cuida tus palabras.
-Gracias- fue la respuesta de Theo.
Ella fijó su atención en Theodore quien mantenía una críptica expresión en la cara, mas allá del hecho de estar hablando de su muerte, algo más, había algo más.
- ¿Qué va a pasar con Hermione?- preguntó Pansy tomándose otro trago de vino
-Estamos tratando de buscar una solución- dijo Theo- pero esto se va a poner bien duro para todos. Quiero que Max y tú estén aquí en esta época en Hogwarts mientras se decide el paso a seguir, luego se irán a la Abadía.
-¿Qué harás tú?- preguntó ella.
-Lo obvio-dijo Theo lanzándole una mirada intensa- voy a ir por ella.
Ella abrió la boca tentada a protestar pero calló, después del secuestro de Max, lo lógico era que ella misma cuidase a su hijo y él tenia que hacer lo suyo, destruir los artefactos y ahora buscar a Hermione Granger.
Theo se levantó de la otomana y caminó de un lado a otro, con una expresión ceñuda en el rostro, ella supo exactamente lo que sucedía, él estaba preocupado y dolido por el paradero de Hermione, Pansy sabia lo que él sentía por ella, lo que sentía por Hermione Granger, todos esos confusos y enredados sentimientos que no se podían expresar con palabras, ella los había visto en su mente, había tratado de entender, sin embargo no por ello dejaba de sentir celos, tristemente la gran verdad era que así como ella era insustituible para Theo Nott, Hermione Granger también lo era. Racionalizarlo era algo que tenia que hacer tarde o temprano, igual no era que le cayese mal Hermione, era toda la jodida situación en la que estaba metida la que la sacaba de quicio y no era para menos, el hombre que amaba, el padre de su hijo, simplemente quería, eso si, de manera muy diferente, a dos mujeres al mismo tiempo.
Con una de ellas era lujuria, amor, fuego y consumación, con la otra un cariño entrañable, pero los vínculos afectivos con ambas eran muy fuertes. Pansy lo había visto en su mente, Theo siempre había sido claro con eso, pero en ese momento le molestaba a un nivel que se hacia simplemente insoportable, ella veía la tristeza en su rostro, por la ausencia de otra mujer. Estaba insegura, siempre lo estaría, ser la compañera de Theo Nott, equivalía a estar en una montaña rusa emocional constantemente, ella tenia la suficiente fuerza de voluntad para cargar con eso, superarlo y pasar la pagina, pero a veces se sentía mal. Había visto mucho en la mente de Theo, era cierto, pero también hubo cosas que él oculto, sentimientos profundos, sitios a donde no la dejó llegar y ella respetaba eso, sabia que la estaba protegiendo, que estaba intentando que ella no sufriese cuando él partiese, pero en el fondo de ser, sabia que la respuesta que estaba buscando, la respuesta a la pregunta ¿Me amas? se hallaba allí, y era afirmativa, pero algo dentro de ella tenia que escucharlo en voz alta algún día.
Theo estaba caminando de un lado a otro, ella permanecía con los brazos cruzados, desviando su mirada, visiblemente incomoda.
Theo se detuvo y la miró, ella abrió la boca, titubeo un instante y se arrepintió enseguida de lo que iba a decir.
-Habla- dijo Theo, Pansy negó levemente moviendo la cabeza de un lado a otro, Theo insistió- Habla de una buena vez.
-Es una tontería- dijo ella restándole importancia. Sentía el orgullo herido y no quería estrellarse una vez mas en ese muro llamado Theo Nott- no me hagas caso. Es solo que……
Pansy se quitó el pelo de la cara y Theo la vio haciendo un puchero con su boca. Esos pequeños gestos de ella, en apariencia insignificantes hechos con una sutileza y una elegancia naturales, simplemente lo volvían loco. De un tiempo a la fecha lo único que hacia era mirarla, deleitar sus ojos con su vista, lamentarse de todo lo que había perdido y perdería de nuevo. Podía apreciar que estaba molesta y confundida, sus ojos azules tenían las pupilas dilatadas y un leve rubor cubría sus mejillas, caminaba de aquí para allá, sus movimientos eran lentos y femeninos y un mechón de cabello todavía se le escapaba desde detrás de sus orejas, cayéndole sobre la cara, la hacia ver……increíblemente sexy. Pero no era su aspecto físico lo que lo estaba enamorando de ella, era simplemente su férrea personalidad, tan franca, tan decidida, dispuesta a patearle el culo a quien osara enfrentarla, a la vez suave, dedicada, cariñosa con Max, también infinitamente apasionada con él, una amante como pocas, eran miles de contrastes de los cuales disfrutaba enormemente. No podía creer lo ciego que había sido, ella siempre había sido la mujer de su vida, la indicada.
-¿Que…?- dijo Theo impaciente- ¿Que ..pasa?
-Maldita sea….nada…no me pasa nada-exclamó Pansy.
-Estás furiosa conmigo y no lo niegues- dijo él- entiendo que no te gustó que te inmovilizara para ir detrás de Max, pero la verdad es que estabas fuera de control y la prioridad era el niño, debes aceptar que no estabas en condiciones emocionales para hacerte cargo de la situación.
-Tienes razón- dijo ella- punto aclarado.
-Te pido disculpas por haber ido a Glastonbury a ver a nuestro hijo- dijo Theo- se que debí decírtelo pero supuse acertadamente que ibas a tomártelo como efectivamente te lo tomaste….mal.
-Creo que estoy dispuesta a ceder en eso, ya te lo dije- contestó ella bruscamente-pero- si hieres a mi hijo, si por tu culpa él sufre algún daño emocional, escupiré sobre tus huesos, eso te lo juro.
-Si es que los encuentras- respondió Theo con sarcasmo- en el cementerio de Londres te aseguro que no están.
-Creo que no debí haber dicho eso- dijo Pansy mordiéndose la lengua.
-De hecho…no debiste mencionarlo. Entonces si ya aclaramos porque estas furiosa conmigo y lo resolvimos ¿Ahora cual tu el maldito problema?-Theo estaba saliéndose de sus cabales, esa noche él iba hacia ella con la firme intensión de hacerla suya pero al parecer….como siempre iba a terminar discutiendo.
-Es que te veo así…preocupado- Pansy caminó de un lado a otro esta vez y agitaba sus manos compulsivamente mientras hablaba- y bueno….no me malinterpretes…a mi me gusta Hermione…es lo mas cercano a una amiga que alguna vez tuve…y yo…es decir…yo se lo que sientes por ella….- entonces se giró y miró a Theo profundamente consternada
- No te estoy reclamando nada, okay, se que en esto has sido completamente sincero conmigo, mas de la cuenta me atrevería a decir- Theo asintió, sabiamente había decidido guardar silencio, había estado esperando que ella finalmente tocase ese tema tan difícil para los dos y quería escucharla, Pansy siguió caminando- Entonces yo te veo así…de alguna manera…sufriendo…cuando yo se perfectamente que tú no sufres por nadie y se que no es por mi…y bueno…yo no soy de hierro, también siento y ahora en este momento…yo….
-No esperaba que estuvieses celosa- fue la respuesta de él, la expresión de su cara se relajo- yo creo que has visto en mi cabeza como son las cosas. Yo siento por ella…la quiero…mucho…siempre la voy a querer….aunque ella amé a otro..pero tú sabes que es lo que me pasa contigo….yo estoy loco por ti, esto que siento por ti es mas intenso y va mas allá de lo que yo pueda sentir por alguna otra mujer….está por encima del hecho de que yo haya muerto, sobrevivió a eso...a todo.
Por supuesto que ella interpretó sus palabras como lo que eran, una declaración de amor con todas las de la ley. Entonces ¿Por qué diablos se sentía tan insatisfecha?
-No estoy celosa…pero estoy confundida…un poco….me gustaría estar a solas…¿podrías dormir con Max esta noche?- dijo ella bajando su rostro. Theo caminó con cautela, la jaló por un brazo y la abrazó, ella forcejeo unos segundos para quitárselo de encima pero luego lo abrazó también.
Theo cerró los ojos y sintió su pecho arder al sentir como los brazos de Pansy lo rodeaban para fundirse con él. Ella escondió su cara en su pecho y Theo la apretó contra él. Ambos sabían exactamente lo que les pasaba….estaban enamorándose…si es que ya no lo estaban…enamorados. Era difícil conciliar esos sentimientos con todo lo que había pasado en sus vidas… su vida juntos. Definitivamente….a veces entre ellos las palabras sobraban pero al mismo tiempo…también eran necesarias.
-No voy a ir esta noche a otro sitio que no sea estar aquí…contigo- dijo él.
-Haces que me traiciones a mi misma- dijo ella- digo que no y siempre termina siendo si.
-Prometiste darme una oportunidad- dijo él.
-Lo hice….pero….creo que me he apresurado- dijo ella- no tomé en cuenta a Max…y él es lo mas importante.
-Lo se- dijo él- pero las cosas serán como tienen que ser….
-He sido la mas fácil de convencer- respondió ella deshaciendo el abrazo- Y yo ya no soy una chica estúpida….soy una mujer con responsabilidades.
-A mi modo de ver las cosas….no es así- dijo Theo- me la has puesto difícil….he tenido que esperar yo por ti y no al revés. Me enfurece que no creas lo que has visto en mi, por primera vez en mi vida, te he sido sincero…en todo- ella estaba de espaldas a él, Theo le puso las manos sobre los hombros.
-¿Qué temes?- preguntó él, ella sintió su respiración junto a su oído, cerró los ojos.
Pansy dio un largo suspiro…era muy difícil contestar esa pregunta. Estuvieron un rato en silencio.
-Tengo miedo de herir a mi hijo, a mi misma y tengo pánico de no volverte a ver- contestó ella haciendo todo el esfuerzo posible para que su voz no se quebrase.
-Yo también- fue la respuesta de Theo- pero al mismo tiempo….temo perder esta oportunidad. Pero yo me voy arriesgar porque se que vale la pena.
-Hay cosas que todavía me molestan- dijo ella en voz baja- como el hecho de que a veces siento que esto que nos pasa es una locura. Que tenemos asuntos que resolver, que hay tantas cosas que quiero decirte y no encuentro como…cosas que no te he dicho de mi vida, que son mías…pero al mismo tiempo nos afecta, así como se que tú guardas tus secretos…no me enseñaste todo en tu cabeza Theo y eso me molesta.
Él la sintió temblando de rabia, debajo de sus manos…..Pansy tenía razón….por supuesto que la tenía.
Ella se alejó de él dio media vuelta…sus miradas se entrecruzaron…
-Tienes razón…..estoy terriblemente celosa de Hermione Granger- confesó ella- me hace sentir mal el hecho que la quieras, antes intenté resignarme…pero cuando supe que sientes algo por mi…simplemente no pude hacerlo mas. No es sano querer a dos mujeres.
-¿Y quien dijo que yo soy sano, coherente o convencional?- dijo él taladrándola con sus ojos- no voy a justificar mis sentimientos por Hermione porque tú mejor que nadie deberías saber perfectamente a quien yo amo, pero no te es suficiente con ello, deseas escarbar en mi interior, exponerme, obligarme a decir la verdad incomoda y sabes Pansy a lo mejor no te gusta lo que voy a decirte, quieres hablar de lo que te molesta….pues hablemos….si tenemos suerte..no nos mataremos haciendo el intento de conversar.
Los dos estaban frente a frente…..la situación no lucia alentadora…
Horas después, ella escondía su cara en la clavícula de él, sus labios los mantenían pegados en su piel, brindando besos mudos sobre su pecho, mientras sus manos jugueteaban en su vientre, yacían frente a frente, de medio lado con las piernas enredadas, completamente desnudos en ese cama, sin que nada los cubriese, ni siquiera una sabana. Theo acariciaba con languidez su espalda, con un dedo dibujando el contorno de su columna vertebral, en algún momento, no recordaba exactamente cuando, le había quitado toda la ropa, rompiendo la dormilona hasta hacerla inservible, la piel de ella era tan suave, tan tibia, tan atrayente, que se distraía recorriéndola, todos su montes y sus valles, los duros pezones de ella se clavaban en su pecho, su sexo húmedo esperaba por él. Eventualmente la miraba, ella estaba muy hermosa, la cara enrojecida, con los ojos cerrados y los cabellos desordenados, sus labios estaban hinchados debido a la intensidad y el número de besos que habían compartido. Aun no habían hecho el amor, se habían entretenido en las caricias previas…pero la noche era larga
Habían peleado y discutido hasta el cansancio. Se dijeron de todo de nuevo, se insultaron, intentaron razonar, se insultaron de nuevo y luego se terminaron acariciando….primero como un par de desesperados y luego con calma, disfrutándose, besándose, lamiéndose…ellos jamás llegarían a un acuerdo en la mayoría de sus problemas…tenían demasiada historia juntos..con momentos verdaderamente lamentables y desastrosos…pero de alguna forma arreglaron algunas diferencias en una cama. Fue frustrante escuchar para Pansy algunas cosas de Theo, pero también hubo buenas sorpresas.
-Sabias que le hice jurar a tu padre que no dejaría que te casaras con nadie cuando nació Max- dijo Theo mientras fundía sus labios en los de ella en un escandaloso beso.
-Ni contigo ni con nadie, típico de ti- agregó ella separándose de sus labios para respirar.
Ella estaba celosa de Hermione, él estaba celoso de Snape, quería saber si ella alguna vez se había acostado con él o con otro, de alguna forma se lo temía, Pansy...no era ninguna santa, él sabia que ella había salido con dos tipos después que terminó su trato con él, uno un mago francés que no tenia nada que ver con los mortifagos, el otro era Jack Spencer, que había muerto en los brazos de Theo en una batalla, pero él no lo había matado, había sido Yaxley quién lo ejecuto por traidor. Theo había visto en ese hombre un rival digno, un tipo dispuesto a jugárselo todo por lo que creía, aun cuando hubiese traicionado a Lord Voldemort como tantos otros. Se enfureció cuando supo que Pansy salía con él, porque lo consideraba muy peligroso, porque se lo justificó de esa manera para negarse a si mismo que la rabia que estaba sintiendo era celos, pero al mismo tiempo no podía hacer nada para evitar que ella se enamorara de otro, las ultimas palabras de Jack habían sido dedicadas a ella…. Theo quería saber que tan importante había sido ese hombre en la vida de Pansy, quería saberlo todo, cuando ella muy renuente le confesó que había considerado seriamente a Jack, pero nunca llegó a quererlo como mas que un amigo y que además, nunca se había acostado con él ni con nadie, fue una gran sorpresa para Theo. Él también se confeso respecto al tema.
-¿En serio no te acostaste con ninguna otra después de mi? ¿Por qué?- preguntó ella mientras él la sujetaba por la cintura caminando con ella abrazado para llevársela a la cama.
-No podía sacar tu aroma de mi piel- respondió él- no me provocaba tocar a ninguna mujer que no fueses tú….a ninguna.
Ella le gritó hasta quedarse ronca, él le ofreció una gran y venenosa dosis de sarcasmo de su boca. Algunas verdades fueron sorprendentes y otras tristes. Quizás con la mayoría de las parejas no funcionase, acariciarse mientras discutían, pero curiosamente, ellos dos tuvieron su entendimiento de esa manera.
-¿Por qué coño no me dijiste nada cuando te anuncié que estaba embarazada?- ella lo empujó para sacárselo de encima en un momento especialmente intenso, Theo gruño molesto-Me heriste profundamente…lo sabias.
-Mi mente quedó en cero…por primera vez en mi vida no supe que decir- respondió Theo- nunca me imaginé la posibilidad de tener hijos, lo había desechado de mis prioridades, ya te lo he dicho.
-¿Querías que tuviese al niño? ¿Si no planeaste mi embarazo y no querías ser padre? ¿Por qué no me pediste que me deshiciera de él? Siempre me dijiste que Max era un problema ¿Por qué no te deshiciste del problema? - ella siempre había temido esa respuesta…desde que supo que su embarazo había sido accidental y no premeditado por Theo.
-Soy un egoísta- dijo Theo ofreciéndole una mirada arrebatadora, arrepentida y dolida- soy un maldito egoísta. Después que lo supe, que tú me lo dijiste…mi primera intensión fue pedirte que….en fin no vale la pena decirlo….pero luego….el maldito segundo después que lo pensé, sentí como se me corroían las entrañas, como me provocaba nauseas la idea de perderlo y allí entonces me di cuenta…que deseaba a ese niño…tanto como tú querías tenerlo.
Después de la tempestad había llegado la calma y ambos estaban en la desconcertante situación de estar dándose mimos y acariciándose como un par de tontos enamorados, después de que estuvieron a punto de agarrar cada uno su varita y lanzarse una imperdonable. Ella bajó sus manos y empezó a acariciar el miembro masculino, que estaba semidespierto y al nuevo estimulo, terminó de erigirse de nuevo como un mástil en el hemisferio sur del hombre.
Theo mientras, tomó una de las manos que lo acariciaba y la observó, no tardó mucho en llevar sus labios en la enrojecida piel, lamiéndosela. Eso lo había hecho él, en algún momento cuando discutían, le agarró las muñecas con fuerza desmedida, sin duda le saldría un moretón, era una especie de señal, ella de alguna forma saldría herida de allí, sino físicamente…emocionalmente. Theo cerró los ojos e intento apartar esos lúgubres pensamientos, entre las cosas que discutieron…una en especial resaltaba, pero no se arruinaría ese momento por su aciago destino.
Theo no pudo evitar jadear cuando ella empezó a maniobrar su mano de arriba abajo, cada vez más rápido.
-Si sigues así…no respondo de mí- dijo él con voz ronca.
-Había olvidado lo bien que te sientes- dijo ella a modo de disculpa, mientras besaba su cuello y su oreja, luego bajó por su pecho y le lamió lánguidamente una de sus tetillas, Theo acariciaba su espalda, pronto ella llegó hacia el lugar que tenia firmemente asido por su mano, y suplantó sus dedos por su boca. Theo lanzó un gruñido desde el fondo de su garganta, sentía su boca caliente y húmeda rodeándolo, succionándolo, lamiéndolo desde la base hasta la punta, entonces se puso más duro aun de lo que estaba.
Cuando él sintió que iba subiendo la pendiente y ya no aguantaba un segundo mas sin estar dentro de ella, Theo se colocó encima de Pansy, ayudándose con los brazos sostuvo sus rodillas en alto y abrió sus piernas, dejando los genitales de ella completamente expuestos y vulnerables, él empujó su pelvis hacia delante, hundiéndose completamente en ella, embistiéndola a ritmo frenético hasta quedarse sin fuerzas. Pansy golpeó su cabeza contra la almohada, se mordió el labio intentando no gritar del placer que estaba sintiendo, sus manos se cerraron contra la sabana, necesitada de asirse de algo para no terminar enloqueciendo, ella estaba totalmente en éxtasis…..él había tirado todo al diablo y lo único que deseaba ahora era perder el control, ese que en ese momento no tenia ningún sentido conservar, ambos se sumergieron en el cuerpo del otro en una fracción de segundo.
Pansy entonces acercó sus labios a los de él, eran tibios, suaves, húmedos, maquiavélicamente excitantes, Theo hundió su lengua en la boca de ella, explorándola, haciéndole el amor con la boca. Pansy le correspondió enérgicamente, dejándose absorber completamente por sus sentimientos, de alguna manera ese beso fue mágico, sabia a entrega total.
Theo sonrío contra sus labios y luego ambos estallaron, sintiendo como sus almas se desprendía de sus cuerpos y ella fue inundada por la semilla caliente de él. La eyaculación los tomó desprevenidos a ambos, no se la esperaban, ninguno de los dos, habían asumido que Theo en su condición era incapaz de ello aun cuando pudiese excitarse y consumar un acto sexual. Pero ahora había sido diferente, se había corrido literalmente, fue muy intensa la sensación, él cayó desplomado sobre ella, respirando agitadamente con la mente en blanco. Minutos después él rodó encima de ella, besó sus senos y hundió su cara en su bajo vientre, sus brazos rodearon el cuerpo de Pansy, aferrandosé a ella como nunca lo había hecho antes con nadie. Pansy se incorporó de la cama para tomarle la cabeza con sus manos y besarle los cabellos, sosteniéndolo sujeto a su regazo.
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Draco uso su giratiempo para viajar hasta la casa de Hermione sin saber exactamente lo que estaba buscando, algo en las palabras de Theo Nott habían removido alguna cosa en su subconsciente. Había dejado a Snape en la época de los fundadores para intentar formular un plan, él regresaría en cuanto encontrase lo que había ido a buscar hasta allí. Aunque no supiese con exactitud de que se trataba.
Llegó a la puerta de la casa, una bonita estructura ubicada en un barrio de clase media de Londres, estaba pintada de color amarillo con molduras de yeso en blanco, pequeña, sencilla y la vez elegante. Subió unos escalones y se detuvo en la puerta, pronunció el hechizo alohomora y la cerradura cedió inmediatamente, abriéndose.
Era la primera vez que iba allí, aunque siempre supo donde vivía Hermione, por lo menos de unos meses a la fecha, entró a la casa y observó la calidez de la decoración, cada mueble, cada cuadro, cada florero, todo muy sencillo y austero, era un fiel reflejo de la personalidad de Hermione, había muchas fotos, algunas mágicas y otras no, de sus amigos, su familia. Se detuvo al ver una fotografía donde una sonriente Hermione de siete años estaba abrazada con un perro, se veía absolutamente feliz, sus ojos brillaban, su cara resplandecía en una expresión que lo cautivo. Draco tomó el portraretrato y lo admiro un rato, aun siendo niña, sus facciones eran exquisitas, delicadas, fascinantes. ¡Dios mío! Que he hecho….Draco dejó el portraretrato en su sitio.
¿Por qué? ¿Por qué había sido tan idiota? No se había conformado con lo que ella le ofrecía, sino que tenia que tenerlo todo….para que…para que…si ella no estaba. Se había engañado a si mismo, creyó en lo imposible y no solo era ella la que sufrió las consecuencias de su locura…Astoria y su hija estaban en riesgo, sus almas estaban también en peligro. No regresarían jamás….ya se estaba haciendo la idea, resignándose finalmente, pero Hermione era una cosa totalmente distinta….ella aun estaba viva.
Tenia que buscarla, a costa de lo que fuese, como fuese…no le importaba nada mas que ella. Sentía en su corazón la amargura de saber que era la consecuencia directa de sus acciones, mas nadie tenia la culpa…solo él. Si ella moría…..si ella sufría algún daño…él moriría de dolor. La amaba tanto que no concebía vivir sin ella.
Buscó la habitación de Hermione, que estaba en la planta superior, subió lentamente las escaleras, los segundos se le hacían eternos, sentía una inquietud extraña revolviéndose en su pecho, algo diferente a la ansiedad que tenia por Hermione, cuando llegó fue directo hacia la cómoda y encontró el sobre que le había mencionado Theo.
El papel tembló en sus manos….con rapidez lo abrió, leyó las primeras dos líneas y al entender lo que decía…cayó sobre sus rodillas en el piso…y gritó….gritó…hasta quedarse sin voz….. Arrugó el papel contra su mano, lo asió con fuerza e intentó respirar, se estaba asfixiando, literalmente sentía que el aire no le llegaba a los pulmones, no podía ser verdad, no ….maldita sea….no.
Draco cerró los ojos con fuerza e incontables lagrimas salieron de ellos, esta vez no hizo nada para detenerlas, no podía…no quería…deseaba llorar por ella….por su amor…por todo lo que puso en riesgo como un estúpido…por las malditas palabras que le había dicho…por el dolor y la decepción que ella debió haber sentido al escucharlas.
Luego de una hora, Draco reunió el coraje necesario y volvió a leer. Era el informe de un ecograma de un hospital muggle, fechado tres días atrás, donde se leía con claridad "Feto de 12 semanas de gestación".
Draco cerró los ojos de nuevo, estaba inconsolable, no podía creer que el maldito destino lo hubiese jodido de esa manera. Ella….Hermione…ella estaba embarazada y estaba en peligro.
De nuevo…iba a perderlo todo de nuevo.
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