Disclamer: personajes de JK. Rowling.
Antes que todo, saludos y miles de disculpa, ha pasado casi un mes desde que actualice, algo muy poco habitual en mi, pero es que estaba enferma y aparte de eso, me meti de nuevo en problemas con un nuevo fic, es un Rose/Scor con algo de Dramione incluido (of course) llamado MI MUNDO AL REVES, por favor léanselo y comenten, va comenzando, será un longfic y es el fic que seguiré luego de terminar este (que ya le falta poco).
He estado leyendo este fin de semana y debo realizar cuatro recomendaciones literarias: Éxodo (Anissa B. Damon), Temblor (Maggie Stiefvater), Química Perfecta (Simone Elkeles), Embrujo (Nina Blazon), Nota: solo yo soy capaz de leerme cuatro libros en un fin de semana XD, aparte de los de mi posgrado, ja ja ja, estos libros están señalados por Juvenil Romántica Blog entre los diez mejores de este año, el otro es Magia de una Noche de Verano por Maite Carranza. Creo que mi favorito sin dudarlo un segundo es Éxodo, en cuanto a trama, muy original el libro y es escrito por una española (estoy orgullosa como hispanohablante), pero creo que si es por romance sin duda Química Perfecta es el mejor seguido de cerca por Embrujo (escrito por una alemana y les digo se ve la diferencia de nacionalidad en la libertad como trata algunos puntos álgidos en el libro, que es alemana, ja ja ja). Pueden cómpralos en las librerías (todos están editados en España) o optar por el free download si vives en la castigada Latinoamerica, les aseguro un buen rato.
Los Artefactos Infernales
Titulo III El Mecanismo Celestial
Capitulo 30 Armagedón
Londres 2010, antes del final…..
El Mensajero señaló al horizonte, ciertamente, había un desorden de dimensiones cósmicas en el cielo encima de Londres. El sol y la Luna se mantenían en lo alto y más allá, se vislumbraba el gran hoyo negro que amenazaba tragárselo todo.
-No puede ser- se decía una y otra vez Theo intentando asimilar todo y preguntándose de nuevo si lo que sus ojos veían era la verdad.
-El Big Ben- señaló el Mensajero con la mano. Theo dirigió su mirada hasta el sitio donde le estaba indicando el Mensajero, observó con detenimiento el famoso reloj, sus manecillas corrían a ritmo demencial, retrocediendo, era una imagen inquietante, ese reloj andaba al revés, como el del hotel.
-El desajuste del tiempo y otros parafenómenos, en apariencia inexplicables, empezaron cuando activaste el primer artefacto en el año 2007, pocos se dieron cuenta- explicó el Mensajero- Te tardaste lo tuyo, pero el último artefacto lo activaste hace unos días atrás.
-¿Funcionó?- esta quizás era la principal pregunta que daba vueltas en la cabeza de Theo. Los engranajes de sus procesos mentales lentamente asimilaban lo que veía alrededor, pero la interrogante principal a la duda que siempre había tenido era la prioridad. ¿Funcionaron?
-Los muertos volvieron, claro que lo hicieron- explicó el Mensajero- pero no de la manera en que suponías, lo muerto, muerto está. Con los artefactos les diste una ilusión de vida, un espejismo, pero la maldad intrínseca de esos aparatos ha corrompido todo lo que pudo haber bueno en esos seres, ahora solo son unos entes, dispuestos a masacrar a todo lo verdaderamente vivo. Son los soldados del Ejercito Negro, sus espectros. Su existencia en este mundo es una aberración y esa paradoja del ser y no ser, de estar y no estar es lo que ha llevado al desastre.
-No era así como yo había previsto todo- dijo Theo- tiene que existir un error.
-No lo hay- afirmó el Mensajero
-Yo tengo un horrocrux- dijo Theo- no me debe afectar igual que a los demás ¿Dónde estoy?
-El hecho de que tengas un horrocrux- le dijo el Mensajero pausadamente- hace que tu caso sea especial….único. Bueno en el caso de que efectivamente no existan mas horrocruxes en este planeta. Pero aquí…ahora….no existes. Moriste…..no regresaste porque alguien destruyó tu Horrocrux, pero no debo revelar quien fue y como lo hizo.
-¿Quién?- preguntó Theo curioso y a la vez alerta. Destruido, tal cosa era imposible, nadie sabia de la existencia de su Horrocrux, solo Voldemort, quien en su época, tenia los días contados, además el Señor Tenebroso jamás podría revelar ese secreto sin traicionarse a si mismo, entonces ¿Quién lo sabia? ¿Quien lo había averiguado? ¿Cómo lo supo?
-No debo decirlo- dijo el Mensajero- tuviste tu resistencia, gente que se opuso, quienes descubrieron tu secreto e intentaron detenerte destruyendo tu horrocrux y matándote pero lo cierto es que eso tampoco evitó el desastre, fue demasiado tarde. Tú, sin horrocrux, ahora solo eres otro espectro más.
Theo de nuevo empezó a poner en tela de juicio todo lo que había creído hasta los momentos, porque no podía ser un sueño ni una pesadilla, menos una alucinación, porque sentía el suelo inerte debajo de sus pies, el aire infecto golpeándole las narices, el frío polar calándole los huesos, porque su proverbial sentido común le indicaba a cada segundo, que era cierto, que cada palabra dicha por el Mensajero encerraba la mas absoluta verdad. El mundo, tal cual como lo conocía, estaba agonizando….llegando a su final. Londres era una ciudad en ruinas, los nubarrones grises solo eran el humo saliendo de los edificios ardiendo hasta sus cimientos, un infierno apocalíptico, eso era lo que veía a su alrededor y dentro de si sabia que más allá de la ciudad, la situación no era mejor. Destrucción….el Armagedón había llegado.
-¿Por qué me trajiste hasta aquí?- preguntó Theo con la amargura desfigurando sus facciones- ¿Por qué me enseñas todo esto? ¿Pretendes que yo mismo sea quien destruya lo que con tanto esfuerzo he logrado reunir?
Si, es doloroso perder…un golpe al ego saber que siempre estuviste equivocado…que no pudiste hacerlo…que finalmente nada había salido tal cual como lo planeaste. Theo Nott estaba experimentando la impotencia de saber que toda su obra no había servido para nada. Y parte de él, todavía se negaba a aceptarlo.
-¿Esto es una especie de Justicia Poética?- preguntó Theo con molestia- ¡Por Dios!
-En realidad….Dios no existe…..-dijo el Mensajero riéndose a carcajadas -nuestra intención, es enseñarte, solo eso, que desandando el camino que alguna vez emprendiste, aprendas la lección. Ven conmigo...hay otra cosa que quiero que veas.
Theo se levantó del piso y siguió al mensajero, el paisaje a su alrededor ofrecía una imagen de devastación total, el Londres que había conocido, ya no existía. No se encontraron en las calles a nadie, ni rastros de seres humanos vivos. Los espectros al parecer no habían dejado nada.
-En todo caso los artefactos no pueden ser destruidos en mi presente, forma parte de su mecanismo y yo no puedo ya viajar en el tiempo- afirmó Theo no muy convencido todavía, pero deseoso de obtener mas información.
-No ….no puedes viajar al pasado, no mas mientras vivas, no en esta vida, te lo hemos prohibido terminantemente- explicó el Mensajero solemnemente- solo para que no sigas buscando aquello que no se te ha perdido. Pero si aceptas de buen grado, podríamos levantar nuestra prohibición.
-Lo tienes todo bien planeado-dijo Theo y luego agregó con sorna-¡Que conveniente!
-Algo siniestro camina ahora por el mundo, lo has llamado con tu proceder insensato y egoísta- el Mensajero apretó los labios disgustado- El Ejercito Negro, solo hemos visto la avanzada, su comandantes, los cuatro Señores de la Muerte no deben estar lejos, ellos son los encargados del final.
-Pareces saberlo todo- dijo Theo en un susurro.
- No… no tenemos todas las respuestas-respondió lacónicamente el Mensajero- lamentablemente solo sabemos lo que nos es permitido conocer.
-¿Ese Ejercito Negro…- preguntó Theo- son sus enemigos?
-Lo son- dijo el Mensajero secamente- son los enemigos de todos.
-Quiero saber mas- dijo Theo- La ciencia de los artefactos infernales es incompleta, he descubierto lo suficiente pero se que hay mas….necesito saber…
-¿Para que?-preguntó el Mensajero.
-Obvio- dijo Theo mirando fugazmente la desolación a su alrededor- así no sentiría que he desperdiciado mi tiempo.
Era un hecho….no se iría con las manos vacías, aun no. Theo Nott frío, calculador, veía casi con interés científico las consecuencias de sus hechos. Sin embargo, estaba estupefacto, algo había fallado y no sabía que, estaba intrigado y tenia muchas preguntas que formular. Pero poco a poco, el gusanillo del arrepentimiento estaba reptando en su corazón.
-Aun no estas convencido. Eres duro de roer- dijo el Mensajero deteniéndose de pronto y girando su cuerpo para estar frente a Theo, luego se acercó pero Theo se mantuvo en su lugar. Sus miradas se conectaron, duras, intensas y frías. El mensajero estiró su mano hacia él.
-Tú estas enfermo- dijo el Mensajero tocando la cabeza de Theo, colocó su mano en la cúspide de su cráneo como si se dispusiese a bendecirlo, apenas rozó sus cabellos.
Theo sintió una corriente de energía muy poco placentera recorriendo su cuerpo, como si miles de alfileres punzaran cada centímetro de su piel, no lo suficientemente doloroso pero si molesto.
- Tú sufres de un mal donde la mente está dividida, por eso haces lo que haces y actúas como actúas- dijo El Mensajero- Esa fragmentación de tu alma es natural, naciste así con esa, digámoslo de alguna manera, "peculiaridad". Por eso, quizás para crear esa aberración tuya llamada horrocrux no necesitabas fracturar tu alma dividida con un hechizo, todo transcurrió de manera natural, esa muerte…la del hombrelobo sin duda fue innecesaria, pero tú …tú no lo sabias…
-¿Que estupidez estás diciendo?- gruñó Theo, sin embargo de nuevo sintió un sudor frío corriéndole por el espinazo. Si, Lupin estaba allí en sus pensamientos, reclamándole, constantemente, y había logrado acallarlo a duras penas pero a veces….a veces….se rebelaba y era insoportable escucharlo. Si es que verdaderamente era Lupin quien le hablaba dentro de su cabeza.
El ente y el ser humano fijaron su mirada uno al otro, de pronto llegaban a algún tipo de entendimiento, contra su voluntad, Theo sentía como ese ser intentaba apropiarse de sus mas íntimos recuerdos.
-En tu cabeza vive mucha gente Theo…mucha gente. Si todo sale de acuerdo a mi plan, llegará el momento donde cada uno encuentre su espacio
El mensajero clavó sus ojos en Theo quien no lograba entender la mayor parte de lo que había escuchado, se fijó que la mirada del hombre se hacia cada vez mas intensa, penetrante y un frío glacial recorrió su cuerpo. Sentía como el mensajero diseccionaba su mente, como se metía en su cabeza buscando respuestas, aquellas que no quería dar, que no deseaba escuchar, que había enterrado en el fondo de su cerebro, porque algo en él se negaba a ver la verdad.
-Yo no estoy loco- Theo apartando bruscamente la mano del Mensajero de su cabeza y cortando todo contacto visual.
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-Si tú lo dices- contestó el Mensajero dándose por vencido- pero lo sabes…sabes que es verdad.
Theo no dijo absolutamente nada, pero intuía la certeza en las palabras del mensajero. A veces se sentía dividido, fracturado, desmembrando, como si existiesen varios Theo en lugar de uno, siempre había sido así….toda su vida, peleaba consigo mismo cada una de sus decisiones, en un eterno combate entre varias voluntadas e incluso en el amor….sentía como era jalado en dos direcciones completamente distintas.
-No estoy loco- repitió Theo vacilante, inseguro, enfrentándose por primera vez en su vida a esa posibilidad. ¡No! Él no podía ser un débil de mente, un demente, nunca, jamás.
-Bien- dijo el Mensajero-no importa, todos esos que están dentro de ti han hecho un acuerdo y por eso funcionas, esa horda en tu cabeza se divide en voluntades benéficas y maléficas. Tienes varias versiones de ti mismo, y la mejor de estas, la escondes, porque te avergüenzas y no cumple con las metas que te has propuesto, consideras que amar es una debilidad y esa decisión fue lo que te perdió. Estás enfermo, sin embargo eso no exonera tu responsabilidad en esto, puesto que tú inteligencia y tu capacidad de analizar permaneció intacta mientras te internabas en el delirio. Lo que padeces lo heredaste de tu padre…curiosamente y por suerte, no se la trasmitiste a tu hijo.
Theo al escuchar mencionar ese chico que tenia oculto y olvidado, exiliado en el ultimo rincón de su corazón estaba a salvo, sintió una especie de alivio …era buena cosa que ese niño no arrastrase su maldita herencia, que no fuese a ser nunca como él.
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La noche pasó y todavía Draco Malfoy se encontraba inmóvil sentado en una cama en medio de la recamara de Hermione Granger. En su mano arrugaba el papel que contenía quizás una de las noticias más inquietantes de su vida.
Sus ojos miraban desenfocados al vacío, un rastro de lagrimas, ya seco, corría por sus mejillas, el hombre lucia desgraciado, derrotado, miserable, en realidad no existían palabras para describir como se sentía.
Cerró los ojos por un momento…Un niño…un bebé …de los dos. Era lo lógico, se repetía una y otra vez Draco, era lógico que sucediese, aun cuando no lo hubiese buscado, cuando dos personas se amaban de la manera en que ellos lo hacían, irremediablemente concebir un hijo era parte natural del proceso. La vida se abre camino como sea y cuando hay sentimientos fuertes involucrados, sucede…sucede. De pronto hasta inconscientemente lo había deseado con tanta fuerza en su interior sin percatarse de ello, que no llegó a concretar ninguna intensión real de evitarlo, de protegerse y a ella le había pasado lo mismo.
Astoria Greengrass se había embarazado cuatro años después de haber contraído matrimonio con él, sin duda habían esperado bastante, tomando en cuenta de que el objetivo principal de ese enlace había sido proporcionar otro heredero a los Malfoy´s. Pero Draco sintiéndose inseguro de sus sentimientos hacia su esposa y también temeroso de las consecuencias impredecibles de su actuación como doble espía en esa maldita guerra, había tomado las precauciones del caso. Nadie lo entendía, ni su esposa, mucho menos su madre, se suponía que ese era su deber, ser padre de muchos pequeños Malfoy´s, pero él sentía que no era el momento. Finalmente, al pasar los años, fue madurando, llegó a querer a su esposa, y terminado el asunto Voldemort, empezó a desear tener hijos, formar una familia. Y sucedió naturalmente, dejó de lado sus precauciones y Astoria se había embarazado casi de inmediato. Eso de alguna manera los unió mas, quizás no llegaría a amarla con pasión y desenfreno, pero la quería, muchísimo, era su amiga, su compañera y ahora la madre de sus hijos. Si bien jamás pudo olvidarse de ese sentimiento embrionario que lo tenía sometido a Hermione Granger, pasó pagina y se dedicó a vivir. Disfrutó ese embarazo, cada día, cada antojo. Y la gran tragedia de su vida….fue ver el cuerpecito inerte de esa niña, su hija, separado del vientre de su madre agonizante. Una lagrima salio de la cara de Draco, su cuerpo se tensó, mil veces lo revivía, lo soñaba y cada vez que lo hacia algo se fracturaba dentro de él.
Ahora, él tenia la oportunidad de nuevo de ser padre y otra vez la vida lo había jodido.
No existían ninguna justicia en lo que había sucedido. Jamás…ni tampoco en lo que había pasado con Hermione….Y en ambos casos…él sentía que era su culpa…que no había puesto lo suficiente de él para evitar que sucediese. Astoria y su hija habían muerto por consecuencia de sus acciones, asesinadas por un hombre que buscaba venganza por su traición, Hermione Granger estaba en peligro porque él mismo había desatado el infierno, tratando infructuosamente de rehacer lo que no podía se rehecho.
No supo lo que era amor hasta que se encontró de nuevo con Hermione Granger. Y lo vivió….lo saboreó…la deseo como nunca había deseado nada en su vida. La amó con todas sus fuerzas, se lo dijo directamente, confesó sus sentimientos (algo inédito en él)….la necesidad que tenia de ella era apabullante, jamás se había sentido unido de esa forma a nadie. Estaba locamente enamorado de ella. Necesitaba tocarla como necesitaba el aire para respirar. Y aun así, fue incapaz de renunciar a la única cosa que los estaba separando. Los Artefactos Infernales.
Y si resultaron proféticas esas palabras que alguna vez le habían dicho : Algún día tendrás que elegir, no puedes tenerlo todo.
Bien, él no eligió, no se atrevió, aun cuando su corazón le gritaba desde hacia meses lo que era correcto mientras él se hacia oídos sordos intentando no sucumbir a sus sentimientos. No lo hizo, por temor de resultar injusto, por simplemente tratar de ser noble y cumplir una promesa. Dignidad, en el fondo Draco Malfoy era esclavo de su orgullo y sus convicciones, pero también en el fondo, ¿Como podía jurarle amor a Hermione, sino era capaz de cumplir una promesa a su esposa? Desde hacia menos de veinticuatro horas, Draco Malfoy sabia que jamás podría cumplir su juramente con Astoria y que dios lo ayudase, porque lo único en que podía pensar era en Hermione y en su hijo.
Se había equivocado, siempre lo había estado y como un necio rehúso a ver la verdad ante sus ojos. Ahora tenía que dejar su pasado atrás, resignarse a renunciar…pero renunciaría a todo menos a ella…porque lo sentía…sabia que tenia una oportunidad y no tenia dudas, ninguna.
No fallaría…esta vez no fallaría.
Draco sentado en la cama, dirigió su atormentada mirada a un crucifijo que Hermione tenía clavado en una de las paredes de su habitación, no le sorprendió, él se imaginaba que ella a pesar de ser bruja, como era hija de muggles, seria creyente de algún tipo de religión. Astoria era católica, pero por ser irlandesa tampoco llamó mucho la atención, los magos irlandeses en general eran católicos, así que estaba familiarizado, aunque él fuese oficialmente un agnóstico como la mayoría de los magos. Draco miró un rato la imagen religiosa y entonces, se decidió a hablar.
-Aclaremos algo, yo nunca he creído en ti- Draco dio un largo suspiro- Pero ella al parecer si lo hace.
La imagen del dios crucificado no respondió.
Draco seguía mirando atentamente el rostro esculpido en madera, contorsionado por el dolor y el sufrimiento.
-Jamás te he pedido algo, así que escúchame bien- dijo Draco y tragó grueso- solo quiero una cosa, si es que puedes hacerlo y si no estas muy ocupado…haciendo eso que tú haces, lo que sea que sea que hagas.
- Quiero que vivan, ella y mi hijo, tienen que vivir porque si no yo no tengo fuerzas para seguir y porque no es justo que ellos paguen mis errores- la mirada de Draco estaba enfebrecida, solo los locos o los desesperados hablaban con las imágenes, en este caso, él era un fiel reflejo de ambas situaciones- Escúchame, ya me quitaste algo y nunca te reclame, si quieres que yo crea en ti, si en realidad te interesa, escúchame, porque es la única vez que lo diré. No se si existe un cielo, pero al parecer voy a tener que ir hasta el infierno por ellos. Por favor…. ayúdame a salvarlos.
Draco calló y sus enrojecidos ojos se clavaron en la figura, de pronto sintió que esta le devolvía la mirada, el ambiente se tornó pesado, asfixiante, luego en un segundo toda sensación de aprisionamiento cesó, sus manos temblaban contraídas en puño. Mas que nunca, Draco estaba seguro que grandes poderes espirituales estaban en pugna y que él era solo un simple hombre metido en un asunto de dimensiones colosales. Había jugado con fuego y se le había escapado de las manos, aun así, se sentía irreverente y rebelde, él no iba a aceptar la derrota tan fácil. No cuando ella era lo que estaba en juego. Ningún dios, ningún poder superior, ningún demonio le iba a arrebatar lo que era suyo. Aun así, estaba pidiendo clemencia por ellos.
-Ayúdame- dijo Draco con una combinación de rabia e impotencia- Hazlo. Porque si no, yo te juro, que si no atiendes mi petición, si a ellos les pasa algo malo, estés donde estés y aunque yo sea nada en comparación contigo, iré a patear tu maldito trasero si no cumples conmigo.
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En medio del Gran Comedor de Hogwarts una reunión insolita se estaba llegando a cabo. Y era bastante inusual, porque personajes importantes del mundo mágico, del pasado y del presente, estaban reunidos tratando de encontrar una solución al dilema planteado. Ya los puntos importantes y cruciales habían sido expuestos y todos estaban de acuerdo en algo, el desastre había que evitarlo a toda costa.
Salazar Slytherin estaba a un extremo de la mesa y Godric Gryffindor franqueado por Rowena Ravenclaw en el otro. A los lados estaban sentados Pansy, Theodore y Snape. Tesla estaba suspendido en el aire, sentado en una otomana.
-¿Cómo entraste en contacto con el Ejercito Negro?- preguntó Gyffindor taladrando con la mirada a Slytherin.
-Es obvio que no voy a decírtelo Godric así que no insistas. Suficiente es la humillación de tener que firmar un armisticio contigo- dijo Slytherin bastante contrariado. Los acontecimientos lo habían tomado de sorpresa, sus supuestos "aliados" no vacilaron en atacarlo e incluso fue Godric quien corrió a ayudarlo en el campo de batalla. Por los momentos, el conflicto entre ellos estaba prorrogado.
-Pensabas entregarle a Rowena- exclamó Gryffindor- como es posible, yo creía que la apreciabas como una hija.
-En realidad fue un ardid- dijo Slytherin- los iba a engañar, les ofrecí a Rowena como premio pero jamás entregaría a mi mas preciada alumna, la mas poderosa, a ellos. Confiaba confundirlos. No subestimes mi poder Godric y sobre todo mis artimañas. Ya tenía toda una estrategia planteada, pero la aparición de otro slayer fue providencial. No tenia que entregarles a Rowena, la Sra. Parkinson sin duda era también un trofeo apetecible.
Theo gruñó a Slytherin, amenazándolo abiertamente y Pansy tomó su mano debajo de la mesa instintivamente.
-Sin embargo es obvio que se decantaron por una presa mejor- terminó diciendo Slytherin- Hermione Granger- A Salazar le habían contado por espacio de cuatro horas todo los detalles importantes del asunto. Sus reacciones habían variado desde escepticismo, estupefacción, interés y por ultimo convencimiento. Aun sentía que debía arreglar cuentas con Theo Nott, El Viajero que lo había embaucado, pero dejó de lado ese asunto en particular por los momentos y se concentró en lo vital. No le hacia mucha gracia desaparecer consumido por el dichoso agujero negro o como quiera que se llamase.
-No le creo una palabra…Maestro- dijo Rowena.
-Ese es tu problema querida, no el mío- dijo Slytherin- Acepto mi rendición, por los momentos….puesto que lo que me has contado sin duda es una prioridad- Slytherin taladró con su mirada a Theo Nott- Como osaste perturbar a las fuerzas oscuras adueñándote de ese artefacto.
-Tú no sabias lo que era en primer lugar- dijo Theo- digamos que estaba un poco desaprovechado. Yo tomé lo que pude, creo que en mi lugar hubieses hecho lo mismo.
-Un gran mago no se caracteriza ni por su poder ni por sus conocimientos- dijo Slytherin- un gran mago lo es porque sabe cual es la palabra prudencia y sabe cuando detenerse. Un hombre sabio jamás busca su autodestrucción. El deseo de poder trastoca la mente y entonces la locura dicta nuestros actos. No fuiste ni sensato ni asertivo Viajero, solo te dejaste llevar por tu ambición.
-Igual que tú- respondió Theo malhumorado- si la historia no se equivoca ...tú...
-Cuidado muchacho- dijo Slytherin de nuevo mirando intensamente a Theo- Yo peleo en función de mis ideales, de lo que considero mejor o justo para mi sociedad. No abuso de mi poder e incluso acepte compartir mi conocimiento con otros como yo. Fundé una escuela con el firme propósito de lograr un avance en la Ciencia Mágica e impedir que nuestra verdad se perdiese en las brumas del tiempo, como ha pasado con otras magias antiguas. Merlín nunca lo hizo y el poderío de los celtas murió con él. Nunca he intentado convertirme ni en un tirano ni un dictador, a pesar de que ostento el poder suficiente para erigirme como tal. Mi intención siempre ha sido ser un Maestro, pero no permito que se me imponga a quien tengo que enseñar. Tu caso, Theodore Nott es completamente distinto, tú intentabas someter a toda la humanidad a tu voluntad. Tal arrogancia nunca debió ser permitida.
-Eso es estirar la verdad al máximo- afirmó Theo.
-Es interesante como lo planteas Slytherin- comentó Tesla- pero creo que ninguno tiene la razón.
-Slytherin tiene su punto- dijo Snape asombrado de las palabras del fundador de su casa- no digo que esté de acuerdo, pero de que es razonable…es razonable.
Gryffindor dio un bufido, Theo se cruzó los brazos dando la batalla verbal por perdida y Pansy rodó los ojos.
-Sabes que tus ideas desencadenaran un odio de clases del que el mundo mágico no se ha recuperado a pesar de haber transcurrido mil años- exclamó Gryffindor. Theo miró a Snape con reproche y le susurró.
-No podías cerrar la boca ¿Verdad?- exclamó Theo disgustado. Él era de la opinión de decirles a los fundadores solo lo estrictamente necesario.
-Nosotros proponemos, nuestros descendientes dispondrán- dijo Slytherin- Si esas ideas perduran en el futuro, sin duda es muestra que no me he equivocado y que la razón la llevo de mi parte. Los muggles, esos que nos asesinan solo por ser diferentes, no deben ser adiestrados en el conocimiento mágico, que les otorgara mas armas para nuestra destrucción.
-La ignorancia conlleva al miedo- dijo Rowena- recuerda a todos esos niños que nacen magos en el mundo muggles y que son victimas de la intolerancia de los demás. Tú has visto las hogueras Maestro, los queman vivos. Debemos ofrecerles la oportunidad de descubrir quienes son y utilizar todos sus potenciales. Y sobre todo, debemos salvar sus vidas. Ellos son valiosos, son nuestro futuro.
-Ustedes han ganado está batalla y no la guerra- dijo Slytherin con cansancio- quizás yo tenga que abandonar para siempre este colegio, pero vendrán otros, a través de los siglos, que impondrán mis ideas, estoy seguro de ello. La lucha continúa y continuara por interminables años. Y ninguno de nosotros nos pondremos de acuerdo ni tampoco podemos evitar que haya disentimiento. Estamos sometidos como humanos al libre pensamiento.
-Pero ahora- interrumpió Theo- en este momento, su mundo, nuestro mundo está en peligro. La amenaza se cierne sobre todas las épocas y debemos encontrar la solución. Apartar lo que nos separa a nivel dialéctico y meternos de cabeza en lo urgente.
Entonces Draco Malfoy hizo su aparición en medio del comedor, completamente vestido de negro, elegante, alto, adusto, destilando rabia por los cuatro costados, con la cara contraída por el dolor. Junto a él estaba Harry Potter.
Ambos hombres caminaron hacia la mesa. Harry estaba intrigado, estupefacto y nervioso, jamás en su vida se hubiese imaginado que iba a estar frente a los fundadores de Hogwarts. Theo lanzó una mirada aprobatoria a Malfoy, al parecer el hombre todavía tenia sus neuronas funcionando. Harry en su brazo, llevaba el retrato encantado de Albus Dumblendore que reposaba en la oficina del Director en Hogwarts.
Gryffindor se levantó e hizo una señal con la mano para que se sentasen. Draco lo hizo cerca de Slytherin y dejó la espada de Gryffindor sobre la mesa. Godric la admiró un momento y no pudo dejar de comentar.
-Esa espada…- dijo Godric sintiendo una atracción irresistible por el arma- ¿es una espada slayer?
-Es suya- dijo Draco con hosquedad-o será suya algún día- Godric se sorprendió y estuvo tentado a reclamar pero Draco no lo dejó hablar- no me pregunté como llegó a sus manos porque nadie lo sabe. Aunque pensándolo bien, a lo mejor soy yo el destinado a dársela. ¿Quién sabe? En medio de esta locura no me extrañaría.
-La historia siempre va en círculos- dijo Tesla desde las alturas- probablemente sea así como dices Malfoy. Pero no nos adelantemos, tú necesitas en este momento esa arma mucho más que Gryffindor.
-Cuando termine todo esto, a cambio de mi ayuda- dijo Godric con la codicia impresa en su mirada- la enviaras a través del tiempo hacia mí.
-Es lo justo- dijo Draco- de alguna manera yo se la robé es justo devolvérsela al dueño. Pero no ahora, la necesito si voy a combatir a la muerte.
-Yo te la entregaré- dijo Tesla- es una promesa.
-Godric y Salazar- dijo el retrato de Dumblendore- Dama Ravenclaw, es un placer conocerlos.
-Es para mi un honor que un mago tan insigne como lo será usted esté en nuestra presencia- dijo Godric haciéndole una reverencia- Me han contado todo…sus luchas..sus proezas…he de confirmarle mi absoluta admiración.
-Y yo he de reclamarle su absoluta necedad- dijo Slytherin- sin embargo, aprecio que este entre nosotros, otro mago poderoso siempre es estimado, quizás mas tarde podamos charlar a solas sobre sus métodos de enseñanza, Albus Dumblendore.
-Será todo un gusto- dijo el profesor Dumblendore de manera cortés- Harry y el Sr. Malfoy ya han tenido la oportunidad de contarme el desarrollo de los acontecimientos. Algo así me temía, desde que Severus fue a consultarme hace unos meses y por lo visto de nada sirvieron mis advertencias. Un gran mago no se caracteriza ni por su poder ni por sus conocimientos, un gran mago lo es porque conoce el significado de la palabra prudencia y sabe cuando detenerse.
Salazar señaló con aspavientos y encogimiento de hombros hasta el retrato de Dumblendore y afirmó varias veces con la cabeza.
-Lo ven- dijo Salazar- no soy el único que piensa de esa forma.
-Es una cita tomada directamente de sus diarios, Lord Slytherin- dijo Albus- un gran pensamiento si me permite acotar.
-No me repitas que debí hacerte caso- dijo Severus- estoy de acuerdo. He metido la pata hasta el fondo.
-No era mi intensión regañarte Severus- dijo Dumblenodre- pero es así, debiste hacerme caso.
-Me esta cayendo en gracia Dumblendore- dijo Slytherin- que lastima que alguien de mi casa lo haya asesinado- Snape se revolvió incomodo en su silla.
-En realidad…no fue de esa forma- dijo Dumblendore mirando a Snape- pero eso es otra historia.
-¿Cómo vamos a sacar a Hermione del sitio donde está?- preguntó Draco directo al grano. Estaba impaciente y tanta cháchara inútil era una perdida de tiempo a su manera de ver las cosas.
-No lo sabemos- contestó Snape- lo único que tenemos claro es que la única forma hasta ahora es acceder a los reclamos del Ejercito Negro.
-Ellos no van a entregarla- dijo Theo- es una trampa.
-Es lo único que tenemos- dijo Harry- Malfoy ya me ha informado de todo. Primero, debemos averiguar exactamente el sitio donde está para tratar de ir hasta allí, sino logramos, debemos entonces activar el ultimo artefacto, pero antes debemos saber como destruirlos después de activados.
-¿Y quien eres tú?- preguntó Slytherin curioso. Nadie le había dicho palabra acerca de Harry ni de su importancia en el mundo mágico por venir por razones obvias.
-Él es el mejor ejemplo de que usted siempre estuvo equivocado- dijo Albus Dumblendore- y Lord Slytherin, no le diremos mas nada al respecto. Harry tiene un destino que cumplir y es necesario que lo haga.
-De acuerdo- dijo Slytherin sin apartar su mirada de Harry- ya suficientes cosas del futuro nos han dicho. No es necesario saberlo todo, lo que pasará…sucederá de todas formas….la corriente temporal siempre se encarga de que los sucesos importantes ocurran. Solo espero que las consecuencias no afecten mi casa.
-No será de esa forma. Su casa encontrará gracias a mi lo que le faltaba- dijo Harry- Tolerancia.
-¿Puede hacerse?- preguntó Tesla- destruir a los artefactos una vez activados.
-No lo se y el único que lo sabe es el mensajero- dijo Theo.
-Los mensajeros- dijo Slytherin- figuras de leyenda, mitos. En todo caso, si es que existen, solo acuden por su propia voluntad y no siempre con motivos claros.
-Pueden ser conjurados- dijo Gryffindor.
-¿Cómo?- preguntó Theo.
-Los slayers- dijo Dumblendore- solo ellos pueden hacerlo, pero están extintos.
-Eso no es cierto- dijo Pansy- aquí hay dos slayers presentes.
-Y un tercero que es el más poderoso de todos- dijo Tesla.
-No expondré a mi hijo a ningún peligro- dijo Pansy- Si esa es la condición, no estoy dispuesta a ceder
-Yo estoy de acuerdo con ella- dijo Theo-Max está muy pequeño y no voy a meterlo en este asunto. Suficiente con el peligro que corre.
-Dos serán suficientes- dijo Dumblendore - ¿Quiénes son?
-Pansy Parkinson y la Dama de Ravenclaw- informó Snape. Dumblendore asintió pero se sorprendió al escuchar las identidades, sobre todo por Rowena Ravenclaw, eso era un detalle que no estaba en los libros de historia.
-Parkinson- dijo Dumblendore, entonces le dirigió una sonrisa amable a Pansy- Hiciste bien en ocultarte y a tu hijo también. Solo el Único sabe cual pudo haber sido tu destino a manos de Voldemort.
-Yo los protegí- dijo Theo- siempre lo supe, pero los mantuve a salvo. Ella es mi mujer y el chico es mi hijo.
-Nott- dijo Dumblendore- es satisfactorio ver que al final, no todo es lo que parecía. Mucho daño has hecho y es bueno saber que estas dispuesto a reparar tus malas acciones.
-No nos pongamos melodramáticos con esto por favor- dijo Theo- yo soy el que siempre fui…un maldito hijo de puta….solo que ahora al parecer soy un bastardo con sentimientos nobles.
-Y con una familia de la cual responsabilizarte y que te apoyará en lo que sea- dijo Pansy lanzándole una significativa mirada a Theo.
-Y familia- repitió Theo conteniendo las ganas que tenia de abrazarla en ese momento, por reconocer públicamente y sin vergüenza, que ellos…eran suyos.
-Yo no dudo un segundo que sigas siendo un hijo de puta- dijo ella acercándose a su oído para conservar la charla en intimo- pero si te pones necio, te patearé el trasero, amor.
-Mas que patearme el trasero, lo que temo es que me prohíbas el acceso a tu cama- respondió Theo hablando en susurros. Pansy no pudo evitar enrojecer hasta la raíz del cabello.
-¿Por qué los slayers?- preguntó Slytherin- tiene acaso de ver con su capacidad de estar en contacto con el mundo espiritual.
-Exacto- dijo Dumblendore- ellos son médiums, pueden comunicarse con el mas allá e incluso materializar espíritus, luchar contra ellos, derrotarlos. Los mensajeros pertenecen al mundo espiritual, aunque no recomiendo que ningún slayer se enfrente a ellos.
-¿Tú sabias algo de esto?- dijo Slytherin a Gryffindor- ¿Que los Mensajeros pueden ser invocados?
-Ni idea, supongo que es un adelanto en la magia- dijo Gryffindor- por eso es conveniente que Albus Dumblendore está aquí presente, él conoce cosas que nosotros ni hemos soñado.
-¿Esto alterará el futuro de alguna forma?- preguntó Slytherin.
-Esperemos que el cambio no sea drástico- dijo Malfoy secamente- en todo caso, a estas alturas, ya que importa, si no lo hacemos, ella morirá- Draco no habló de su hijo, no le había mencionado el asunto del bebé a Harry ni a los demás, sobre todas las cosas, para no exponer su vida personal frente a desconocidos y también para respetar la decisión de Hermione de mantenerlo oculto. Solo lo sabían ella, él y Theodore Nott.
-Todo esto por una mujer- dijo Slytherin- no es más fácil olvidarse de ella e intentar destruir los otros artefactos. La lógica indica que no debemos activar el quinto.
-Ninguno de nosotros esta cómodo con la idea de activar el quinto artefacto- dijo Tesla- los peligros son muchos. Pero si igual aquí se decide otra cosa, no faltara quien - Tesla le lanzó un vistazo a Theo, a Harry y a Draco quienes lucían bastante decididos- o quienes intenten hacerlo de su cuenta, con consecuencias aun mas desastrosas. Así que si de todas formas va a hacerse, es necesario contar en pleno con la ayuda de los más poderosos entre los poderosos y delinear una estrategia. Por eso ustedes están aquí, por ser los mejores magos de la historia.
-No jodas Tesla- dijo Snape.
-No bromeo- dijo Tesla- es pura coincidencia pero es así. Cada quien es especial a su manera y debemos compartir nuestras experiencias. Tenemos a tres de los famosos fundadores de Hogwarts, al Sr. Potter quien es el único que ha sobrevivido una maldición imperdonable- Slytherin miró con mucho interés a Harry, sobre todo porque desconocía el termino de "maldición imperdonable"- Albus Dumblendore quien fue en vida uno de los magos mas sabios de la historia está aquí, también Theodore Nott, quien se atrevió a cruzar la frontera de la vida y la muerte y fue vivo un Lord Oscuro. Yo ni siquiera soy humano. Pansy Parkinson es un slayer…
-Y Draco y yo solo somos dos magos comunes y corrientes- bufó Snape- ya tengo claro el panorama.
-No- dijo Tesla- ustedes son los dos sujetos más tercos que he conocido en milenios. Pero cuando su terquedad se combina con su sagacidad, son imparables. Ustedes dos son los que a fuerza de voluntad han activado cuatro artefactos, así que quieran o no son parte fundamental de este asunto.
-Cuando el mensajero acudió a mí, justo antes de que yo muriese- dijo Theo- me mostró el futuro y me dio unas indicaciones que yo trate de cumplir a cabalidad. Lo intenté y fallé, de alguna forma el azar y el destino se interpusieron en mi camino, si es que no fue algo más siniestro aun. Yo era el encargado de destruir los Artefactos infernales y se suponía que debía hacerlo mientras viviese, pero todo se torció y por eso me vi obligado a involucrar a Hermione.
Draco no dejaba de mirar a Theo, había tanta intensidad y desprecio en esa mirada que nadie en esa reunión fue ajeno al sentimiento de odio que unía a esos dos hombres. Theo fijó sus ojos en él también.
-Es obvio que no tengo que decirles, que no fue una decisión fácil para mi y menos para ella. Hermione Granger fue, es y será alguien muy importante en mi vida. Le debo todo y no la dejaré perecer de ninguna forma, mis sentimientos hacia ella me obligan- diciendo esto Theo apretó mas aun la mano de Pansy, ella entendió perfectamente el significado de sus palabras- .Si activar el quinto artefacto es la manera de salvarle la vida, no dudare un segundo, pero teniendo, eso si, la manera de destruirlos a todos una vez activados.
-Porque no solo es un ser humano lo que está en juego y ella no es la única vida que me importa- dijo Theo lanzándole una mirada incandescente a Pansy que ella correspondió.
-Si hay otra posibilidad- dijo Draco- que alguien me la diga. Pero de que la traigo de regreso la traigo, como sea y por encima de quien sea. La encontraremos, todos nos pondremos en esto y la sacaremos de donde quiera que este. Se que puedo hacerlo, el Jinete dijo que solo un vivo podría ir a buscarla y yo soy el vivo a quien mas le interesa en este asunto. No temo morir en el intento, no tengo miedo de nada. Lo lograré, solo tienen que despejarme el camino y mostrarme la forma.
-Tú no dudas ¿cierto?- preguntó Slytherin- No pones en juicio tu capacidad de enfrentarte a lo desconocido. ¿Acaso no sientes miedo? Te enfrentaras a los verdaderos demonios.
-En el momento que lo haga, dudar o temer- dijo Draco con firmeza- entonces, ella y yo estamos completamente jodidos.
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Año 2010, antes del final….
-¿Por qué no los destruyen ustedes?- preguntó Theo- Digo los Artefactos.
- Después de creados, nada pudo hacerse al respecto, ni siquiera quienes los diseñaron pueden hacerlo, , son el destino de la humanidad, solo una mano humana puede activarlos o destruirlos.
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-¿Por qué no desean la inmortalidad para nosotros los humanos? Me parece una actitud muy egoísta de su parte, nos crearon débiles y su propósito es dejarnos estancados aquí en unos cuerpos con fecha de vencimiento.
-Nosotros no podemos escapar a la inmortalidad, somos lo que somos, pero no está hecha para los humanos- dijo el Mensajero- esa es la razón. Y devolver la vida a los que murieron, o hacer funcionar esa atrocidad llamado horrocruxes, no es natural, va en contra de las leyes fundamentales de este universo, es negar el ciclo de vida y muerte, que es el principal don de los humanos, es atraer de las tinieblas, aquellos que han negado la creación, poderes destructores que se nos han opuesto desde el principio. Los Artefactos son abominables, estaban corruptos desde el mismo momento que se idearon. Fue una terrible equivocación, un ensayo y error que salió mal. Porque si bien pueden dar la inmortalidad, devolver la vida de alguna forma, también al final lo destruirán todo, para siempre.
-Ustedes diseñaron Los Artefactos Infernales- no fue una pregunta, sino una afirmación. Theo llegó a esa conclusión tan rápido, que hasta el mismo mensajero se sorprendió.
-Hubo una división….entre nosotros….un grupo que pensaba que los humanos tenían derecho a ser inmortales - dijo el Mensajero- no tenían idea de lo que estaban creando, fuerzas oscuras intervinieron y corrompieron su finalidad. Ni siquiera el Único pudo hacer nada al respecto. Por eso estoy aquí, hablando contigo, convenciéndote, puesto que esta en tus manos resolver todo esto.
-No quiero creerte….no puedo creerte- exclamó Theo, el Mensajero siguió caminando y con una señal le indicó a Theo que lo siguiese.
-Convéncete a ti mismo- dijo el Mensajero y señalo un punto móvil en una explanada, Theo se adelantó y achicó sus ojos para observar con detalle lo que el Mensajero quería mostrarle.
A cien metros de donde se encontraban, un niño solitario corría en medio de la calle, un pequeño de unos siete años, vestido en harapos, sucio, con el cabello revuelto por el viento, el chico trataba infructuosamente de esconderse, corría frenético huyendo de alguna cosa invisible a sus ojos, en una mano llevaba una espada que era tan larga y pesada, que el chico no podía cargarla sin arrastrarla. Theo sintió algo aprisionándole el pecho, de pronto tuvo una extraña sensación, una urgencia desconocida le atravesó el cuerpo y sin siquiera pensarlo, corrió detrás del niño.
-Espera- gritó Theo mientras se acercaba- Detenté.
El niño se detuvo y se volteo al escuchar la voz de un ser humano vivo, algo que tenia días buscando, levantó su rostro hacia Theo quien se paró de insofacto, él sintió un estremecimiento recorriéndole el cuerpo, de pronto todo ….absolutamente todo estuvo demasiado claro para él.
Lo reconoció de inmediato, era imposible no hacerlo, su nariz, su boca, sus ojos, todas sus facciones eran su vivo retrato, el hijo que siempre había negado era su copia al calco. Había visto infinidad de fotos del niño todos esos años, hurgando entre las cosas de Pansy las había encontrado, las admiró nostálgico solo para satisfacer un momento de curiosidad y para luego maldecirse por ser tan débil, por ser incapaz de cumplir sus propios preceptos. Ese niño no era suyo….nunca lo seria…se lo había negado tanto que estuvo a punto de desaparecerlo de su cabeza….pero no….su presencia había sobrevivido, atormentándolo. Había soñado con él muchas veces, había escuchado su voz hablando por teléfono con Pansy, deseaba verlo, lo anhelaba tanto a veces que dolía, pero luego racionalizaba una y otra vez ese sentimiento profano y lograba calmarse. Y allí estaba, indefenso frente a él en ese paisaje apocalíptico.
-Maximilian- dijo casi en un susurro. Theo jamás había sentido esa opresión en el pecho, esa sensación de tener arrugado el corazón, ese sentimiento profano taladrándole una y cada una de las fibras de su cuerpo. Miraba al niño con estupefacción, con un deseo indómito de tomarlo en sus brazos y estrecharlo. Respiró un par de veces intentando alejar esa sensación que lo tenía en llamas. Era tan brutal y tan ajeno a su naturaleza lo que sentía, igual que cuando lo había tenido en sus brazos al nacer, esa única vez que se permitió flaquear ante lo que otro ser humano le generaba. No…no…igual, mil veces más fuerte porque se combinaba con desazón, con culpabilidad, con arrepentimiento.
-¿Me conoce?- preguntó el chico inseguro, desconfiando del desconocido por instinto, trató de blandir la espada en alto pero no pudo. Theo miraba el arma estupefacto, su hoja brillaba con una tenue luz azul ¿Qué hacia ese chico con una espada en la mano? ¿Por qué no estaba con su madre? Pansy era un slayer, el chico también lo era, sus posibilidades de sobrevivir esa hecatombe eran superiores a lo de los demás seres humanos, aun cuando el Ejercito Negro fuera detrás de sus cabezas, ¿Por qué Pansy había dejado al niño solo? Eso no era normal, algo grave debía haber sucedido, la conocía, quería con locura a ese niño, lo había amado por los dos, cubriendo la falta del padre ausente, jamás lo abandonaría a su suerte.
-¿Donde está tu madre?- preguntó Theo intentando acercarse pero el chico retrocedió alarmado. La cara descompuesta de ese hombre logró asustarlo, la locura brillaba en sus ojos….locura y algo más que Max no pudo precisar.
-Mamá esta muerta- dijo Max con las lágrimas desbordando sus ojos. Ese niño se veía tan inocente, tan desvalido, que Theo sintió como su adormecido corazón despertaba de su largo aturdimiento- Todos están muertos….estoy solo….no entiendo….¿Quien es usted? ¿Por qué sabe mi nombre?
Un aullido resonó por todo el lugar, Max y Theo miraron el cielo, de nuevo la nube negra se acercaba, a gran velocidad, como un enjambre de langostas.
-Vienen por mi- dijo el niño, mientras el pánico contorsionaba su cara, Theo lo miró espantado.
-Ven conmigo- dijo Theo, pero el chico negó con la cabeza y empezó a correr rápidamente, tratando de huir, como la espada le pesaba, la dejó abandonada. Theo lo siguió, se dio cuenta que el niño no podía detener su carrera que al contrario tenia que seguir huyendo, las sombras lo habían señalado como su objetivo.
-Maximilian….corre…corre- gritó pero entonces vio como las sombras se le adelantaban y le impedían el paso. Max fue cubierto por esos espectros infernales. Theo manoteaba a todos lados intentando zafarse de las garras de esas sombras siniestras. Escuchaba los gritos del niño y él también gritaba, tratando de llegar infructuosamente hasta él.
-No…!no!- gritó Theo, vio con horror el cuerpo de Max desapareciendo entre los cientos de espectros que lo atacaban, de pronto fue jalado por el Mensajero y llevado de nuevo al pasado a través del tiempo.
Reaparecieron en la habitación de Hotel, Theo cayó sobre sus rodillas respirando agitadamente, todavía en su cabeza resonaban los gritos del niño, su chico, su hijo, al cual no pudo defender.
-Debo volver- dijo Theo levantándose y agarrando el cuello del Mensajero, estaba furioso, histérico, a punto de intentar matar lo que no podía ser asesinado- lléveme, debo salvarlo…llévame…ese niño…ese chico es mío.
El Mensajero se deshizo de Theo y lo lanzó contra una pared. El golpe fue brutal y Theo se hirió la cabeza, cuando cayó sentado apoyado en la pared, un reguero de sangre quedó manchando el muro. Theo miraba con odio al Mensajero.
-Maldito seas- gruñó Theo sintiendo como la sangre nublaba sus ojos- devuélveme al futuro, debo traerme al niño conmigo. ¡ES MI HIJO! ¡Demonios! ¡HAZLO!
-¡NO!- contestó el Mensajero. Theo intentó levantarse para irse de nuevo al ataque pero el Mensajero envió un destello energético que lo clavó contra la pared- No, no volveremos…..has sido testigo del futuro, no puedes evitar la muerte de tu hijo porque es consecuencia directa de tus actos, tú eres el culpable, pero puedes cambiar lo que viste…salvar aquello que amas y de paso salvarnos a todos.
Theo siguió respirando con dificultad, cerró los ojos y estuvo unos minutos en silencio, se sentía desvastado, jamás había sentido ese dolor carcomiéndole el pecho, había presenciado la muerte de su hijo y eso lo tenía aterrorizado. Le habían prometido que tendría miedo y pánico era lo que sentía en esos momentos, un terror acompañado de rabia e impotencia. Además, Pansy también había muerto….todos morirían….ella, su hijo, Hermione…también su Hermione. Todos fallecerían y seria su culpa….solo su culpa, estaba claro, los Artefactos Infernales desatarían el infierno. Su idea original no era sembrar destrucción…no lo era. El conflicto estalló en su cabeza, el sentimiento, la razón y la ambición librando una tenaz lucha. Theo sintió como su cráneo se abría en dos, mientras escuchaba decenas de voces en su cabeza, cada una indicándole lo que debía hacer.
Theo se agarró la cabeza con ambas manos y gritó hasta quedarse ronco, luego de unos segundos, la voluntad más férrea fue la que se impuso y las otras voces desaparecieron. Levantó su mirada y clavó sus ojos en el Mensajero, el odio le salía por los poros….pensar…debía analizar….maquinar…miles de posibilidades pasaron ante sus ojos como una película. La duda volvió a carcomerlo y sus sentimientos peleaban para tomar el primer lugar, era la batalla de la razón contra la emoción.
Sin embargo, finalmente, tomó la decisión lógica.
-Dime lo que tengo que hacer- dijo Theo con la voz pastosa, con sus penetrantes ojos azules brillantes por las lagrimas contenidas. Él nunca en su vida había llorado- y lo haré sin importar lo que cueste. Maximilian no morirá, él es mi prioridad.
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Tenía frío, su cuerpo estaba totalmente entumecido, su boca la notaba pastosa y tenía mucha sed, a duras penas podía mover sus extremidades, le pesaban demasiado. Hermione cerró los ojos con fuerza y un montón de imágenes sacudieron su cabeza, esas manos heladas aprisionándolas, esa gran boca consumiéndola y luego la inconsciencia. No sabia cuanto tiempo había pasado, ni cuantas horas o días había estado inconciente, lo cierto es que ahora despertaba y si bien sabia que estaba tirada sobre una superficie dura y áspera como la grava, en un lugar extraño, no quería abrir los ojos…todavía no…no quería enfrentarse a la pesadilla…..sin embargo su curiosidad fue mas fuerte y lo hizo, abrió lentamente los ojos.
Hermione se incorporó del suelo de golpe, miró hacia todas direcciones y su cabeza no podía entender lo que su sentido de la vista le estaba mostrando. Ese lugar….pues eso, no se lo esperaba. Estaba en medio de un claro en un campo, un trigal o era acaso centeno, cuando vio la forma de las espigas se dio cuenta de que era centeno, frente a ella miles y miles de kilómetros de lo que parecía un sembradío de centeno, una suave brisa hacia que las espigas se doblasen y ondulasen, un viento muy frío que le calaba los huesos. Hermione miró al cielo y vio que nubarrones negros lo cubrían, como si se avecinase una tormenta.
Ella caminó entre el sembradío hasta que consiguió un sendero, se abrazó a si misma intentando darse calor, deambuló por varias horas, hasta llegar a un acantilado. Sus ropas eran las mismas que había tenido el día que fue raptada, transportada, abducida de su realidad. Ella sabía que unos espectros la habían secuestrado…espectros del Ejercito Negro, pero no tenia idea del lugar al que había sido enviada. Hermione miró el paisaje, el cielo estaba oscuro, con muy poca luz, unas afiladas montañas en el horizonte, oscuras, amenazantes, picos altos y angulosos como dientes, no había sol, no había luna ni estrellas, el cielo estaba iluminado por una especie de penumbra de un color azul grisáceo, luego ella desvío su mirada hasta el fondo del cañón, observó abajo, miles de pequeñas hogueras y figuras antropomorfas moviéndose de un lado a otro. Hermione entrecerró los ojos para intentar divisar que eran, cuando lo hizo se cubrió la boca con un grito, eran humanos, pero no lo parecían totalmente, sus cuerpos desnudos tenia su piel de una coloración grisácea, estaban delgados, lucían como cadáveres y en algún lugar de su mente, Hermione supo que ciertamente eran cadáveres, cientos de muertos arrastrando su miseria en ese sitio que lucia como un campo calcinado a sus pies. ¿Dónde rayos estaba? ¿En una especie de infierno?
Pronto un grupo de esos seres deambulantes, miraron hacia arriba, justamente donde ella estaba y la vieron, como un enjambre…corrieron hasta el acantilado. Hermione observó horrorizada como escalaban la pared vertical de piedra como si fuesen arañas, con rapidez, avanzando hacia ella. En ese momento, supo que tenia que correr, lo hizo, corrió hasta el sembradío intentando huir desesperadamente, no sabia que podían hacerle esos cadáveres pero tampoco quería averiguarlo. Eran como infieris pero al mismo tiempo lucían diferentes.
Mientras corría, ella tropezó con una rama y cayó sobre el terreno, Hermione chilló aterrada y empezó a arrastrarse por el suelo, sentía el olor a podrido de esos cuerpos, los percibía cerca de ella, un frío glacial se apoderaba de su cuerpo, una mano agarró su tobillo y la arrastró hacia atrás, intentando atraparla. Ella gritaba desesperada, entonces divisó de reojo una figura oscura corriendo hacia ella, la vio pasar de lado mientras estaba boca abajo en el suelo, un segundo después, la mano que la apresaba la soltó.
Hermione se giró boca arriba y vio a un hombre alto, corpulento, vestido solo con unos pantalones negros, luchando cuerpo a cuerpo con esos seres, era tan fuerte, que lograba desmembrar a los cadáveres de un solo golpe. Sangre negra y malholiente cubría el cuerpo del hombre, los muertos chillaban y el hombre emitía gruñidos como un animal. El espectáculo era dantesco y ella sintió ganas de vomitar. Rato después, al verse en desventaja, el resto de los muertos huyeron despavoridos. Entonces él hombre se giró y camino hacia ella con rapidez, amenazante, imponente, letal, un velo oscuro, siniestro, malévolo envolvía su presencia. Hermione tenía los ojos exorbitados de sus cuencas y la boca abierta, estaba literalmente paralizada en el suelo. Él se acercó a ella, la tomó de los cabellos y la arrastró unos metros, Hermione gritaba y pataleaba tomándose la cabeza con las manos, sentía como mechones de sus cabellos eran arrancados sin piedad. Estaba aterrorizada. El hombre la soltó y dio un rodeo hasta ponerse frente a su victima. Ambos se miraron las caras.
Hermione lo miró a los ojos y desde lo más profundo de su garganta salio un gemido al reconocerlo. Su cuerpo temblaba convulsivamente. No salía de su asombro. ¿Qué rayos estaba sucediendo?
El hombre se arrodilló ante ella y la tomó de un brazo hasta levantarla con brusquedad, luego de eso, cerró su mano sobre su cuello y la atrajo hacia él. Su rostro estaba cubierto de sangre y barro, su aspecto era desaliñado, parecía no haberse bañado en semanas. Sus manos eran como garras, con las uñas largas y estas lastimaban su piel. Sus ojos brillaban malévolos en la oscuridad. Hermione lo miraba con ojos desorbitados…no podía ser….que coño estaba sucediendo.
-¿Quieres morir?- dijo el hombre apretando aun mas su cuello- responde ¿Quieres morir? porque hasta aquí solo se viene a terminar de morir.
-No- gimió ella.
-Yo quiero que mueras- dijo el hombre apretando su cuello con brutalidad, Hermione sentía como su cuerpo era levantado en vilo del suelo, estaba ya viendo borroso porque las manos de ese hombre la estaban asfixiando pero estaba tan impactada que no tenia fuerzas para luchar- me gusta ver morir a la gente y aquí ya todos están muertos.
Hermione de pronto reaccionó y llevó sus manos hasta aquellas que la estaban intentado ahorcar y las aferró con fuerza clavándole las uñas. El hombre ni se inmutó
-Me alimento del miedo y sufrimiento, me sustento de la muerte, me complace el dolor- dijo él- aquí en este lugar, obtengo lo que necesito pero nunca es igual a matar algo vivo. Quiero que mueras…….voy a matarte, voy a comer tu carne y voy a disfrutarlo.
-NO- dijo ella haciendo acopió de toda su fuerza de voluntad para hablar- no puedes.
-¿Quién te envió?- dijo el hombre agitando a su victima- ¿Quién envió un vivo hasta aquí?
-No se- dijo ella- no se.
-¿A que estas jugando? No deberías estar aquí- dijo el hombre aflojando sus manos, esa mujer le era familiar y le producía emociones muy contradictorias que no le gustaban, así que dejó que predominase la furia dentro de él- no puedes, este es mi infierno….mis dominios.
-Eres tú- dijo ella todavía intentado respirar- eres tú.
-¿Quién eres?- preguntó el hombre.
-Soy Hermione- dijo ella al borde de las lagrimas- Theo….soy Hermione.
-Hermione- contestó Theo mirándola directamente a los ojos, su ceño se frunció, estaba confuso y desconcertado- Hermione…recuerdo ese nombre…lo recuerdo.
-Theo- dijo ella- suéltame.
Theo Nott entonces soltó su agarre y la empujó con fuerza hacia el suelo, Hermione cayó de espaldas e intentó de nuevo arrastrase para huir, pero Theo fue mas rápido y le colocó un pie encima de su cabeza, clavándole el rostro con violencia en el piso. Hermione sintió como su nariz se fracturaba por el impacto, de sus ojos salían lagrimas incontenibles. Alguna vez ella se había sentido intimidada por la presencia de Theo Nott en aquellos oscuros años de guerra, pero ahora simplemente estaba en estado de pánico. Ese Theo Nott que estaba allí, si de verdad era él, era algo a lo que ella nunca se había enfrentado en su vida. Ella conocía al Theo manipulador, al calculador, incluso había conocido su lado sensible. Pero ahora ella estaba sufriendo y padeciendo en carne propia, la faceta despiadada de Theo, la bestia que todos habían temido o reverenciado durante la guerra. Ese que decían que era el mejor mortifago de la historia, el mas brutal y letal de todos. Y no entendía que diablos, hacia él allí…con ella.
-Theo- dijo él con rabia contenida- si….alguna vez ese fue mi nombre…Theodore Nott.
0o0
Theo estaba sentado en una poltrona frente al balcón de su habitación, con Max acostado en su regazo. El niño se había levantado en medio de la noche debido a una pesadilla y había irrumpido en la habitación mientras él dormía abrazado a Pansy, no quiso despertarla y se encargó de calmar a Max para volverlo a dormir. En ese momento el niño estaba acurrucado encima de él y Theo le acariciaba los cabellos.
Si….todo…todo lo había hecho por ese niño…absolutamente todo. Se lo había confesado a Pansy, le había contado que era lo que había visto…el futuro que quería evitar, como el plan original se había trastocado y las verdaderas razones de la muerte de Astoria Malfoy. Esa noche de nuevo habían hecho el amor, muchas veces. Theo sentía una euforia desconocida para él recorriéndole el cuerpo y de alguna forma también melancolía. De alguna forma, ahora si lo tenia todo.
Un hombre como él no tenia muchas opciones, de hecho no tenía ninguna, la complejidad del asunto que tenía en sus manos, era tal, que no tenía salida. De alguna forma destruiría los Artefactos y de alguna manera Hermione regresaría. Y entonces…¿Qué pasaría con ellos?
El sol de la mañana acariciaba su rostro y se sentía mas vivo que nunca, aunque no lo estuviese de ninguna forma. Metió su nariz entre los cabellos de Max y aspiró su olor, disfrutándolo, llenándose de él así como había disfrutado del aroma y de la piel de la madre. Su familia….tenia una familia….gente que amaba y lo amaba.
Theo sentía que podía quedarse eternamente allí, en esa pequeña habitación, los tres juntos…pero sabia que no era una posibilidad, de hecho nunca lo fue….Estaba viviendo una felicidad prestada, un paréntesis. De ahora en adelante todo seria una carrera contra reloj. Y era difícil aceptarlo….lo más difícil.
De pronto, Theo sintió como su corazón se detuvo, por un instante dejó de latir. Todos sus sentidos se alertaron, y un frío glacial se apoderó de su cuerpo. Su vista se tornó negra y de pronto, un dolor insoportable se instaló en su cabeza, miles imágenes empezaron a surcar sus pensamientos. Imágenes sorprendentes, desoladoras. Theo jadeó sonoramente y sus brazos soltaron a Max, quien de pronto se despertó.
-Theo ¿Qué te pasa?- preguntó el niño, entonces vio como los tatuajes de nuevo cubrieron la piel de la caraTheo, Max no era tonto y no le gustó lo que vio, enseguida fue a avisar a su madre.
Pansy se levantó de la cama alertada por su hijo y se acercó a Theo quien apretaba los magos de la silla con sus puños. Respiraba entrecortadamente y se mordió el labio hasta hacerse sangre.
-Theo- dijo ella agitando sus hombros- Theo ¿Qué sucede?
-Mamá- dijo Max aprensivo.
-Corre y busca a Gryffindor- gritó Pansy- ya Max, de inmediato- el chico se fue espantado de la habitación.
Theo de pronto abrió los ojos y estos estaban completamente negros, en un instante su rostro se contrajo en una mueca de horror, deformándose completamente. Pansy se cayó de bruces y lo miró asombrada. Theo se levantó de la silla, caminó lentamente dándole la espalda, ella podía ver como bufaba y se estremecía, luego se tranquilizó y se giró para verla. Parpadeó varias veces, su rostro y sus ojos volvieron a la normalidad.
-¿Que sucede?- preguntó Pansy espantada.
-Hermione está en grave peligro- dijo Theo consternado con la mirada perdida y una expresión de horror en su rostro- él la tiene.
-¿Quién? - Pansy estaba confundida.
-Él la tiene….El Destructor….El Maldecido- dijo Theo temblando de pies a cabeza y sintiendo como su cabeza dolía tanto que parecía partirse en dos. Ahora lo entendía…claro que lo entendía…las palabras del Mensajero…esa maldita afirmación….mente dividida…su mente dividida – Él …Pansy…Él….soy yo.
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