Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola, espero que no me abucheen, por dios, se que me tardé un mundo, pero estaba ocupada con mi Mundo al revés, me obsesione con esa historia y deje un rato abandonada está, lo mas triste es que al capitulo solo faltaban afinarles algunas cosas. Estamos casi sobre el final, creo que faltan un solo capitulo y por supuesto, habrá epilogo, porque creo que esta historia lo merece.
Sin mas preámbulos…a leer. No se olviden de comentarme.
El poema del inicio es regalo de mi amigo Un Cuervo (ya saben, el escritor de Últimos recuerdos y Un resplandor en el hielo), nada mas apropiado que estas palabras para este fic.
Capitulo 31 Todos tus muertos
Perdóname, Ospina
Son las lápidas, las flores y los bustos
sólo adjetivos de la muerte:
muerte marmórea, muerte marchita,
pútrida olorosa muerte verdeante,
muerte de piedra desvanecida,
muerte laboriosa oscura,
muerte cerrada y sin salida
Un cuervo
0o0
-¿Están listos?- preguntó Godric Gryffindor- esto no va a ser fácil.
-Eso ya lo sabemos chico- dijo Slytherin con su mejor cara de pocos amigos.
Tomar la decisión, de hecho, no había sido fácil, pero en vista de que no tenían otra salida, decidieron hacerlo rápido. En la torre sur del castillo de Hogwarts el ambiente era expectante y opresivo. Quizás por eso, los protagonistas de tan singular evento lucían sus rostros desencajados. Todos allí habían probado su valentía de alguna u otra forma, pero no podían dejar de sentir miedo, a lo desconocido, a lo siniestro. El mal había llamado a sus puertas, uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis, aquel que se autodenominaba Pestilencia, había hecho presencia, llamado por los Artefactos infernales. El destino…estaba en sus manos, tenían que tener la suficiente fuerza de voluntad para aceptar las consecuencias.
Pansy Parkinson y Rowena Ravenclaw estaban una frente a otra, cada una con sus espadas slayer en la mano. Draco estaba en una esquina, con su mirada de acero clavada en las dos mujeres, dos poderosas brujas, dos de los tres que quedaban de una raza ancestral al borde de la extinción, Slayers, asesinos de espíritus, los únicos sobre la faz de la tierra con el poder suficiente para convocarlos y enfrentarlos. Habían decidido acudir a los mensajeros, puesto que el asunto en si era tan complejo, que las respuestas solo las tenían ellos. Sin embargo, los mensajeros eran una clase especial de seres, entes que no les gustaba ser perturbados ni molestados, aun así, los necesitaban. Ellas tenía que tener éxito….Hermione dependía de ello, su hijo también.
Draco sintió de nuevo ese vacío en el pecho, esa sensación de culpabilidad que lo atormentaba, sus manos se contrajeron en puño y se apoyó contra un muro cerrando los ojos, el niño…su hijo…ella…toda la razón de su existencia de nuevo en peligro…no podía fallar…de ninguna manera podía hacerlo, los mensajeros tendrían que acudir. Aun así, entre la expectativa y la ansiedad que convocar a esos seres antiguos…en algún lugar de su cabeza, sus alarmas estaban activadas. La catástrofe al parecer estaba servida, en algún lugar de su consciencia Draco presentía que esos seres no acudirían al llamado de buen grado. Ese es quizás el problema con los poderosos y superdotados, jamás se puede obligarlos a nada y cuando se intenta hacerlo, las consecuencias generalmente son impredecibles. Quizás era un error y no era el único que lo pensaba así, pero no tenía otra salida.
-Esto no me gusta nada- dijo Rowena sintiendo repentinamente un escalofrío recorriéndole el cuerpo- tendremos problemas, lo se….lo presiento.
Pansy miró a Theo quien también estaba pegado a la pared en un extremo de la habitación, los temores eran valederos. Iban a llamar a los mensajeros y eso era un hecho inédito, no sabían si responderían y tampoco estaban seguros en que forma. Theo clavó su mirada en Pansy, infundiéndole confianza.
-Estoy aquí contigo- dijo él en voz alta sin importar que los demás escuchasen, de alguna manera sus palabras solo eran para ella- nada te dañará, lo juro.
Rowena bajó su espada y cerró los ojos…Pansy hizo lo mismo, se concentraron y ambas mujeres empezaron a recitar una antiguas letanía, convocando a los espíritus. Ya era tarde en la noche, en la torre sur de Hogwarts, solo las antorchas colocadas en las desnudas paredes de piedra iluminaban la estancia.
-Hexia mortus, vala iniesta, fortus core- dijo Pansy, recitando las palabras que le había enseñado Dumblendore.
-Hexia mortus, vala iniesta, fortus- repitió Rowena.
-Hexia Mortus…- recitaron las dos slayers…las espadas empezaron a brillar con luz azul….la temperatura en las estancia bajó unos cuantos grados hasta casi congelar la habitación- Hexia….mortus.
Draco sintió como sus vellos se erizaban, llevaba en la mano la espada de Gryffindor, inexplicablemente, está también empezó a brillar con luz azul, inmediatamente cruzó miradas con Theo Nott que también observaba intrigado e incrédulo el extraño fenómeno. ¿Qué era esa espada que brillaba como una espada slayer? Theo estaba seguro que Draco Malfoy no era un slayer, sin embargo, el origen de la espada nunca estuvo claro, quizás también era otra espada slayer, después de todo, era capaz de destruir lo sobrenatural, tal como horrocruxes.
El viento silbaba y se metía desde la ventas de la torre, pero de pronto…el vendaval se calmó, el bajón de temperatura fue abrupto, de sus bocas salía vahos, evidenciando el frío que había. Theo empezó a mirar alrededor inquieto, las llamas de las antorchas bailaban, de pronto estas se fueron extinguiendo lentamente hasta apagarse quedando la sala en una penumbra, alumbrada solo con el brillo de la luz de la luna, el frío se hizo mas intenso, el ambiente mas asfixiante, sobrecogedor a un punto inaguantable. De pronto, una niebla negra entró por la ventana, era densa, más que humo parecía ectoplasma. Pansy y Rowena la vieron también, de hecho, todos los presentes pudieron observarla, Draco estaba clavado en la pared…sin dejar de prestar su atención al fenómeno, mas niebla entraba….y se agrupaba en cuatro formas separadas, el humo negro daba vueltas como un torbellino, pronto esa masa informe de humo empezó a tomar forma, forma humana. En un parpadeo, se irguieron cuatro hombres encapuchados. Draco instintivamente tomó el puño de la espada de Gryffindor, allí, justo como lo había presentido, frente al él estaba el peligro.
Pansy y Rowena permanecían en sus sitios esta vez con las espadas en alto, estaban rodeadas por cuatro seres encapuchados. Nadie se movió, nadie habló, todos estaban sumidos en el más completo asombro.
No sabían si eran los mensajeros, pero ciertamente, algo o alguien había respondido a la llamada
Los encapuchados se adelantaron los cuatro al mismo tiempo hacia las dos mujeres, cerrando el círculo. Theo intentó instintivamente ir hacia Pansy para protegerla pero Tesla que estaba a su lado lo contuvo tomándolo de un brazo. Salazar Slytherin observaba intrigado la escena. Godric Gryffindor estaba al igual que Theo, nervioso, Rowena estaba esperando un hijo de él, se sentía capaz de diezmar el mundo si la dañaban, de enfrentarse con esos seres, mensajeros o no.
-Dime tu nombre presencia- dijo Pansy rompiendo el silencio.
Las cuatros figuras encapuchadas se acercaron amenazantes más a ella como muda respuesta
-El nombre…..sus nombres- dijo Rowena impaciente y temerosa.
De nuevo silencio, pero las figuras no se movieron más. Sin embargo al parecer no tenían intenciones de contestar
Cuando ambas pensaron que no se dignarían a hablarles jamás, una risa espectral llenó el ambiente y fue secundada por otras, Pansy intentó ver la cara de esos seres, incluso entrecerró los ojos para agudizar su vista en la oscuridad, pero luego se arrepintió de haberlo hecho, con horror se percató que dentro de las capuchas no existía nada…solo mas oscuridad. Pansy empezó a temblar…estaba muerta de miedo como jamás lo había estado en su vida, el sitio se llenó de carcajadas y luego de nuevo…. el silencio.
-Sus nombres- apremió Pansy.
-No solemos usar nombres- contestó una voz, la cual resonó por toda la torre, como si proveniese de todas direcciones y al mismo tiempo de ningún lugar en concreto. A Pansy se le antojó que sonaba como lo que parecía ser…una voz de ultratumba.
-No somos nadie para llevar nombre- dijo otra voz, con la mismas características tonales de la primera, vacía, lejana, fría, carente de alguna inflexión, profunda y desgarradoramente inhumana.
-Pero somos lo que somos y siempre existiremos-afirmó una tercera voz.
-Somos los mensajeros- dijo al final otra.
-Pero si lo deseas…a mi puedes llamarme Cuervo- dijo la primera voz que había hablado.
-Los humanos siempre se sienten cómodo con los nombres, les otorga familiaridad incluso con aquello que no entienden- dijo uno de los seres.
-Ciertamente es como dices- dijo otro.
-El fin se acerca- afirmó uno de los encapuchados.
-Su culpa…es su culpa, buscando poder, buscando aquello que jamás debió haber sido encontrado- contestaron las otras voces.
-Hicimos la advertencia y no fuimos escuchados- dijo una.
-Hablamos con él y nunca lo entendió- respondió otra voz.
-Si lo entendió. Yo le mostré el camino y fue convencido, pero falló- afirmó el encapuchado que se hacia llamar Cuervo. Theo Nott entonces reconoció su voz, era el mensajero que había acudido a él la primera vez.
-Falló…falló…- canturreó otra voz
-Están condenados- dijeron todos al unísono de nuevo.
-Los cuatro se preparan para la batalla, desaparecerán todos.
-No quedara nada.
-Nada.
-Nada.
-Nada quedara- dijo una última voz.
Los seis magos y Tesla, aquellos que estaban en la estancia presenciaban asombrados el interloquio.
-Los Slayers han hecho la llamada – dijo el mensajero llamado cuervo- han profanado nuestro descanso ¿Por qué?
Pansy y Rowena se acercaron una a la otra y se tomaron de las manos. Estaban asustadas. Nadie parecía atreverse a contestar la pregunta. Al final Theo fue el que habló, él se sentía directamente responsable de todo ese espinoso asunto, después de todo él había encontrado a los artefactos infernales.
-Han sido convocados porque como saben el plan ha fallado- dijo Theo.
-Estúpido- lo insultó una voz.
-Imbécil- dijo la otra.
-No pudiste…debimos imaginarlo- dijo otra voz.
-Eras nuestra carta ganadora y no pudiste hacerlo…debías ser tú.
-Tú.
-TÚ-
-Estaba escrito….tú y nadie mas que tú- dijo la voz de Cuervo, que al parecer era quien comandaba a los cuatro- Te lo dije…debías ser tú…quien descubrió los artefactos, tenias la misión de destruirlos, así debía ser. pero te equivocaste ..y no pudiste soportar el horror de lo que hiciste.
-Tonto- dijo una voz…
-Tonto- dijo la otra- Theo Nott ¿Que era otra vida asesinada en tus manos?…¿Por qué?
-¿Por qué?
-¿Por qué?
-Porque no merecía morir- dijo Theo Nott con firmeza, le dedicó una mirada de reojo a Draco bastante significativa, el hombre rubio pareció no darse cuenta, en ese momento su atención estaba dirigida en tratar de buscar una oportunidad para Hermione- porque no merecía morir…por eso. No era justo. Y también fallé… nunca debió haber sucedido, jamás debí haber aceptado.
-Era una prueba, una que tenías que pasar- dijo el mensajero llamado Cuervo- nadie dijo que existía justicia o no en ello. No fallaste, esa muerte se cumplió, solo que tú hiciste lo inimaginable, entregaste tu libertad y tu vida solo por remordimiento. Y eso fue el desastre, no debías morir, por lo menos no en ese momento. Al final no moriste, no completamente, pero la responsabilidad quedó en manos de otro. Ellos, los cuatro, lo supieron, por eso se la llevaron.
-¿Qué quieren de nosotros?- dijeron al final los cuatro mensajeros al unísono.
-El ejercito negro tiene a alguien importante para nosotros, Hermione Granger, aquella que yo elegí y quien aceptó tomar la responsabilidad de mis manos….quieren a obligarnos a activar el quinto artefacto para abrir un portal a otro mundo y sacarla de donde está, ese es el precio para salvar su vida- dijo Theo- tienen que decirnos como destruirlos una vez activados. Puesto que yo se la debo y pretendo sacarla de donde quiera que esté.
-Eso…..lo haré yo- dijo Draco impaciente-el jinete lo dijo, solo un vivo puede rescatarla…hasta donde yo se…tú estas muerto…o por lo menos mas muerto que vivo.
-El hombre tiene razón- dijo Cuervo- Theodore Nott tu participación en este asunto, sin duda será de otra forma.
-En todo caso, no debe ser activado el quinto- dijo uno de los mensajeros- destruyan el resto y den a esa mujer por desaparecida. Ella permanece cautiva en la tierra de la penumbra, pocos vivos ha ido y ninguno en todo caso debe salir de allí. Algún día morirá …de seguro lo hará en ese lugar, lo que ha visto…no debe ser contado.
-No- dijo Draco adelantándose unos pasos, esgrimió su espada y puso el filo en la espalda de uno de los encapuchados, este se giró completamente- no voy a permitirlo.
El encapuchado rió con sorna.
-Así que tú no vas a permitirlo- dijo con cinismo el mensajero encapuchado- Se quien eres…Draco Malfoy…leo tu mente, se lo que has hecho, tienes la mala costumbre de meterte de cabeza en asuntos superiores a tus capacidades de comprensión. Eres tan culpable como Nott, incluso más responsable, porque fuiste advertido de mil maneras, tú sabias lo que ganarías y lo que perderías y aun así lo hiciste. Así como me has amenazado a mí, intentaste enfrentarte con uno de los cuatro. Valiente pero ….insensato.
Draco se vio empujado contra la pared, de pronto tenia la mano del encapuchado cerrándose contra su cuello. El ente se había movido demasiado rápido, solo atinó a darse cuenta que lo tenia encima cuando ya no podía hacer nada para defenderse.
-Déjalo en paz- dijo uno de los mensajeros- nosotros no asesinamos humanos.
-Por lo menos no lo hacemos sin una buena razón- afirmó otro.
-Y además nosotros no tendemos a sentirnos insultados por amenazas vanas…él es un humano…nosotros no podemos ser destruidos.
-No…no podemos ser destruidos…pero si dañados. Esa espada que porta podría considerarse una seria amenaza….para nosotros- dijo el mensajero encapuchado que atacaba a Draco.
-Hum….esa espada…no una espada slayer…sino LA ESPADA SLAYER, otro objeto perdido que aparece en el momento justo- dijo Cuervo- es una señal…sin duda es un signo ominoso. Suéltalo.
El encapuchado soltó a Draco y retrocedió hasta su puesto. Draco cuando se vio liberado se acarició el cuello, el cual estaba bastante magullado, miró con resentimiento, odio y altanería a su oponente, pero tuvo el tino de permanecer en silencio.
-Cuida esa espada- dijo el encapuchado- puede ser lo único que te mantenga con vida adonde quieres ir.
Theo y Draco de nuevo se miraron. Casualidad….azar..suerte…!Por Merlín! Otra sorpresa mas. ¿Qué secreto encerraba la espada de Gryffindor aparte del hecho por todos conocidos de que era quizás una poderosa espada slayer? Con ella habían destruidos unos cuantos horrocruxes, eso era cierto, nadie podía decirlo con propiedad, pero habían supuesto que era una espada parecido a la que portaba Pansy. Draco estuvo tentado a preguntar, pero algo le dijo que ya tendría oportunidad de enterarse de ese misterio por otros medios.
-Esta es la respuesta que vamos a ofrecerles- dijo uno de los mensajeros- no debe hacerse.
-Pero puede hacerse- afirmó dubitativamente Draco totalmente enfrascado en su obstinación. Salvaría a Hermione y a su hijo…como fuese.
Los cuatro mensajeros….otra vez, permanecieron en silencio.
-Esa mujer no es nada en comparación de los millones de humanos que existen en este mundo y cuya sobrevida depende de que no se pongan en marcha todos los artefactos infernales- dijeron finalmente los mensajeros. Era extraño, a veces hablaban todos al mismo tiempo, como si tuviesen una consciencia única.
-No es nada…
-No es nada….
-Su destino es insignificante, ella es insignificante- afirmó otra voz.
-Las sombras acechan….la oscuridad regresará y luego mas nada- dijo el mensajero principal- es un riesgo…no podemos permitirlo.
-No has contestado- dijo Theo- ¿Puede hacerse?
-Quizás- respondió crípticamente el mensajero llamado Cuervo- quizás.
-Difícil.
-Casi imposible.
-Sin embargo hemos sido llamados para ofrecer una respuesta- concluyó uno de los mensajeros- Si…es difícil…casi imposible…pero puede hacerse.
Draco sintió como su corazón daba un vuelco, sus manos empezaron a temblar, la esperanza no estaba del todo perdida.
-Una vez te conté la historia de cómo habían sido creado los artefactos infernales y cual fue su propósito original- dijo uno de los mensajeros dirigiéndose claramente a Theo Nott- fueron creados por inmortales, pero su destino fue entregado a los humanos. Obviamente la misma naturaleza del hombre hizo que de alguna forma los acontecimientos se desarrollaran de manera impredecible. Tú deseabas hacerlos funcionar porque buscabas poder, él..en cambio- con una mano señaló a Draco Malfoy- él deseaba regresar a sus seres queridos, de todas las razones y motivos que escuche durante siglos, quizás esa sea el mas valedero. Si tuviese la capacidad de conmoverme, sin duda lo haría, pero no, no poseo sentimientos. Mi respuesta sigue siendo la misma, no debe hacerse, pero leo las mentes y corazones de uno y cada uno de los presentes que están aquí, independientemente de lo que diga, intentaran hacerlo, por lo menos, él, Draco Malfoy lo hará, por esa mujer. Así que , yo lo ayudaré.
-Los cuatro estarán esperando a que se active el quinto- dijo uno de los mensajeros- las puertas se abrirán y ellos estarán prestos a cruzarlas. Si lo hacen, el mundo humano estará perdido.
-Yo los combatiré- dijo Cuervo- puedo enfrentarlos con alguna probabilidad de éxito. Un humano sin duda no puede hacerlo.
-Ningún mensajero ha ido nunca a la zona de penumbra- dijo otro mensajero- es riesgoso.
-No puedo morir si a eso te refieres- respondió Cuervo.
-Puede suceder algo peor…algún suceso…inesperado- dijo uno de los mensajeros- aun así….cuando se active el quinto artefacto, la vida volverá a su cuerpo y deberá entregarla para destruirlo
-¿Soportara la tentación?
-¿Lo hará?
-Estoy seguro de que cumplirá su parte- dijo Cuervo- no me cabe la mejor duda.
-De todas formas…cuando llegué el momento, estaremos allí.- dijo otro de los mensajeros- Nosotros seremos jueces, testigos y ejecutores, es la ultima oportunidad que tenemos y vigilaremos que todo transcurra como debe ser.
-Debemos buscar el quinto artefacto y activarlo- dijo Theo, él sabia perfectamente lo que habían querido decirle los mensajeros, de nuevo, razón y emoción tendrían que llegar a un acuerdo dentro de él. Tentaciones…por supuesto que las tendría, las razones, existían, ahora mas que nunca, pero precisamente por esos motivos, para salvaguardar el futuro de ellos, esa vez su lógica tendría que imponerse a sus sentimientos- no debe representar ningún problema encontrarlo.
-Al destruir el quinto- dijo uno de los mensajeros- los demás deben también ser destruidos al mismo tiempo. Eso puede representar algún tipo de complicación, están en diversas épocas en sitios distintos.
-Tesla tiene esfera comunicadores- dijo Draco- eso señalara el momento justo y nos dará la oportunidad de sincronizarnos.
-Yo puedo encargarme con Slytherin y Rowena del que permanece en Hogwarts- ofertó Gryffindor.
-Yo puedo destruir el mío- dijo Tesla.
-Tiene que hacerlo un mago- dijo Cuervo.
-Eso puede arreglarse en su momento- dijo Theo-creo que hay bastante gente metida en este embrollo.
-Y solo un giratiempo- dijo Draco.
-Tesla pude viajar en el tiempo-dijo Theo- Gryffindor no tiene porque moverse, con los demás, pensaremos en algo.
Pansy no le quitaba los ojos de encima a Theo, quien parecía absorto en la conversación que mantenían los mensajeros. Estaba preocupada, al parecer ella era la única que había prestado atención a cierta parte de las palabras del mensajero. Y las conclusiones que había sacado no le agradaban en lo absoluto. El resto de la audiencia hacia lo mismo, permanecer callados, analizando toda la conversación, pegados a las paredes tratando de no llamar la atención sobre si mismos. Era imposible no sentirse intimidado, incluso magos tan legendarios y poderosos como Salazar Slytherin y Godric Gryffindor. De pronto las llamas de las antorchas súbitamente se encendieron, tres de las cuatro figuras negras desaparecieron, quedando solo uno de los mensajeros, él que había prometido ayudar. El encapuchado giró y se descubrió la cabeza. De las personas que estaban presentes, solo tres reconocieron la cara que se presentaba ante ellos. Theo torció la boca, profundamente disgustado, era exasperante el maquiavélico sentido del humor que tenían a veces los mensajeros cuando tomaban forma humano, él había sido ya victima, pero al parecer el turno era ahora de otro.
Draco casi deja caer la espada de Gryffindor de su mano, asombro y estupefacción era lo que estaba sintiendo, el mensajero se acercó hasta donde estaba, para colocarse frente a frente. Unos ojos iguales a los suyos se clavaron en Draco.
-Supongo que te acuerdas de mi- dijo Cuervo, ofreciéndole una sonrisa de lado.
-Padre- dijo Draco casi en un gemido. No estaba asustado, mas bien lo que estaba era totalmente sorprendido y agarrado fuera de base.
-Si vamos a compartir esta aventura- dijo Cuervo- supuse que te sentirías más cómodo con alguien conocido. No soy tu padre…obviamente…..pero luzco, habló y hasta puedo pensar como él …Draco.
0o0
Hermione abrió los ojos y de lo primero que estuvo consciente fue de la oscuridad, las tinieblas la envolvían y parecían descender sobre ella, su vista no terminaba de acostumbrarse a la penumbra, esta caía sobre ella amenazante, poderosa, ubicua, se sentía indefensa, además, tenia frío, mucho frío, este lograba penetrar su piel hasta los huesos. Confusa y asustada, Hermione trató de aclarar su mente, lo ultimo que recordaba era….enseguida tuvo un estremecimiento de miedo…..¿Donde estaba?
Lo ultimo que recordaba con claridad era estar en la época de los fundadores, corriendo por el pasillo del antiguo colegio de Hogwarts, huyendo, tratando de escapar …pero ¿De que?...Hermione de nuevo cerró los ojos, la imagen de Draco gritándole que no se soltase de su mano apareció en su pensamiento para provocarle tristeza, congoja y desazón, él había intentado con todas sus fuerzas evitar que la atraparan, pero fue en vano, inevitablemente Hermione fue absorbida por una oscuridad que no podía describirse de otra forma que como una presencia maligna, siniestra pero poderosa, esta la había arrancado de su mundo si que nada ni nadie pudiese evitarlo, lo que sucedió después no lo tenia claro, de hecho su mente estaba muy confusa, se sentía agotada físicamente y tenia mucha sed, la lengua seca se le pegaba al paladar, lo dolía muchísimo la cabeza, trató de moverse, pero no pudo, miró a su alrededor intentando reconocer el sitio donde estaba, en vano, ese lugar le era totalmente ajeno, desconocido.
Hermione parpadeaba paroxisticamente tratando de adaptar sus ojos a la oscuridad, de pronto, divisó una figura humana de espaldas y de nuevo ella sintió como todos los vellos de su cuerpo se erizaban como señal de advertencia. Peligro, lo sentía inminente, cerca de ella, frente a ella, rodeándola. El sujeto se giró, sus fríos ojos azules brillaban en la penumbra, otorgándole un aspecto sobrenatural, unos ojos que ella conocía bien, porque más de una vez había intentando descifrar esa mirada. De pronto los recuerdos mas recientes acudieron a su cabeza y ella contuvo un gemido de espanto.
A veces, la vida de un ser humano solo se reduce a un solo segundo, a un solo instante de comprensión.
Y entonces, Hermione Granger tuvo su momento de lucidez.
Era Theodore…inexplicablemente… estaba allí con ella, en ese inhóspito y horrible lugar, el sitio donde la trasladó el ejercito negro. Entonces Hermione recordó claramente el campo de centeno, las montañas nubladas y el abismo infernal que había visto, la imagen de los putrefactos cadáveres que habían intentado matarla le heló la sangre…pero sin duda sus temores estaban concentrados en una sola persona…Él…Theodore. Y no era el mismo Theo Nott que ella conocía, de eso estaba segura, puesto que había intentado matarla apenas la vio. ¿Quién era? ¿Qué era?
El hombre se acercó al ver que ella despertaba, Hermione estaba acostada, totalmente paralizada en lo que supuso era una superficie dura de piedra, como una mesa o una especie de altar o una cama de piedra. Su cuerpo no respondía, sin embargo sus ojos podían moverse en cualquier dirección, sentía sus extremidades flojas, rígidas, no estaba muy segura a que debía su condición, pero sospechaba que se trataba de una especie de hechizo inmovilizador, aunque no estaba segura de que en ese lugar se pudiese realizar magia. La sala en donde se encontraba era circular, de pequeñas dimensiones, no tenia techo, ella podía ver desde su posición el cielo repleto de nubes negras y grises, las paredes eran de piedra, y al parecer ella estaba en el centro de la habitación, por su forma circular, Hermione dedujo que podría tratarse de una torre. A pesar del temor que sentía, su mente se negó a claudicar, de hecho aunque no tuviese fortaleza física, su cerebro trabajaba febril intentando encontrarle una respuesta a tantas interrogantes que se retorcían en su cabeza.
¿Dónde? ¿Dónde estoy? ¿Qué sucedió con Draco y los demás? ¿Se enfrentaron al ejército negro y sus espectros después de que ella desapareció? ¿Habrían salido con vida? ¿Qué rayos hacia ella en ese sitio con Theodore?
Si bien le desconcertaba de sobremanera estar en ese sitio desconocido con una versión retorcida de Theo Nott, lo que mas le inquietaba era…Draco…¿Dónde está Draco? A pesar de que estaba furiosa con él, de sus actos, cansada de sus engaños y de sus empeño en no escucharla, ella estaba realmente preocupada por él, después de todo y a pesar de cualquier cosa, ella lo amaba. Necesitaba saber con urgencia donde estaba, que le había sucedido.
-¿Dónde estoy?- dijo ella, se sorprendió al escuchar su propia voz, ronca, débil, sonaba como si hubieras estado sin hablar mucho tiempo.
-SHHHHHH- dijo Theo cuando se paró justo a su lado. Estaba completamente desnudo, Hermione trató de no mirar otra parte de su cuerpo que no fuese su cara. El rostro de Theo totalmente carente de alguna expresión lucia como una mascara, sus labios formaban una delgada línea recta, solo sus ojos, azules, brillaban incandescentes, parecían que bailaban, era una mirada enajenada, extraviada, desprovista de cualquier sentimiento o emoción, solo locura en su mas vivida expresión, si esa era la palabra adecuada…locura ….la que mejor describía lo que ella había presenciado con sus propios ojos y sufrido en carne propia.
Él no había tenido miramientos en hacerle daño, de hecho, Hermione todavía no estaba segura del porque no la había matado en el instante que la encontró, donde él pareció no reconocerla de ninguna manera, tristemente se dio cuenta, que efectivamente el hombre había puesto todo el intento en hacerle daño, pero finalmente se contuvo. ¿La razón? No la sabia, dentro de ella tampoco estaba segura de querer enterarse del motivo. Hermione había presenciado con horror la faceta violenta de Theodore, esa de la cual nunca había sido victima.
Theo la miró con curiosidad, su cabeza era un hervidero de imágenes del pasado, sucesos antiguos que regresaban a él solo para atormentarlo. La conocía…por supuesto que si, al principio todo estaba nebuloso en su cabeza, pero al pasar las semanas, teniéndola cerca, mirándola sumida en la inconsciencia, drogada, él había logrado recordar, ella alguna vez había sido importante para él, había sido su amor…el primero. Sin embargo, él había renunciado en ese entonces a sentir algo, trazó un destino para si mismo, donde los sentimientos no tenían cabida, solo la búsqueda de poder, aun así, algo de sus emociones prevalecieron, hacia ella, hacia otros. Pero eso lo hizo débil y propició su propia caída. Por eso de alguna forma al mismo tiempo que recordaba quererla, también la odiaba…visceralmente.
Theodore Nott fue un sujeto que se construyo a si mismo, se necesitaron largos años de negación constante para edificar una sólida personalidad, donde la minima emoción o sentimiento fue expulsado sin contemplación alguna. No solo vendió su alma al diablo sino también su corazón, se convirtió en una maquina de carne y hueso y lo hizo a motus propius.
¿A quien culpar? A nadie, en este caso, él y solo él tuvo la elección en sus manos y escogió lo que consideró era la llave para darle cumplimiento a sus mas alocados sueños de dominación absoluta. Y es que ¿Quién no enloquece buscando poder? La ambición carcome un alma, si está de por si está dañada ¿Qué mas puede hacerse? Nada.
Dudas….siempre las tuvo….sentimientos…tenia que reconocer que al final….lograron sobrevivir. ¿Existía un Nott bueno y otro malo? difícilmente podría decirse tal cosa, quizás solo era que había un Nott para cada ocasión, Nott a la carte , escoja usted el que mas le convenga o el que mejor se adapte a sus propósitos. Por lo menos Lord Voldemort tuvo el tino de hacerlo así. Al final eran distintos pero eran lo mismo. Y es que el problema no era su falta de personalidad, mas bien al contrario, la dificultad radicaba en la pasmosa cantidad de personalidades existentes dentro de la mente de Theodore Nott, algunas de estas incompatibles desde todo punto de vista.
Diversas facetas de su carácter lograron solaparse una a otra, imbrincandose, amalgamándose, formando una maraña de proporciones cósmicas, de alguna forma a él siempre le divertía de una manera maquiavelica enseñarle al mundo la adecuada para cada situación, despiadado cuando lo ameritaba, comprensivo si buscaba lograr algo, increíblemente analítico la mayor parte del tiempo, todo un montaje cuidadosamente diseñado con la firme intensión de despistar y no descubrir su verdadero yo, su débil, confuso y herido verdadero yo, sin embargo, eso no significaba que no hubiese conflicto, a veces, simplemente perdía el control. Hermione Granger fue una de las promotoras y causantes de tales conflictos, Pansy Parkinson y su hijo también tenían su cuota de culpa. Con más o menos éxito, Theo Nott logró deshacerse de esos, aquellos que consideró siempre lastres atados a sus espaldas, meros obstáculos para llevar a cabo sus propósitos, pero lo hizo con arrepentimiento y nostalgia. Fracasó en su intento de ser inconmovible e inexpugnable, sin embargo estuvo cerca de llegar a ser inhumano, algunos dirían incluso que lo tuvo al alcance de la mano, pero falló magistralmente cuando nunca debió haberlo hecho. A veces….hasta el mejor plan tiene sus pequeños errores de cálculo.
Los ganadores siempre cuentan la historia, en este caso el villano tenia la firme esperanza de escribir su historia, sin embargo toda esperanza fue frustrada, solo por amor. Ese maldito sentimiento que creyó desaparecido de su fuero interno y que renació a la vista del destino de un ser indefenso…. su hijo. Maldito amor….maldito amor….nunca le sirvió para nada y menos ahora. Fracturado, dividido….él estaba allí y el otro estaba con ellos…ahora independientes…pero igualmente unidos…al mismo tiempo separados….y dolía…se sentía enfermo como el diablo….penaba en ese mundo…él no era él si no estaban juntos, necesitaba la contención y la lógica de su otro yo para no ser un salvaje y desalmado, necesitaba del control, a duras penas lo aceptaba pero era de esa forma. Una parte de Theo Nott tenía remordimientos por sus acciones, la otra simplemente detestaba habar caído tan bajo en su sensiblería. Para mala suerte de Hermione, era este ultimo, el Nott despiadado, él que estaba con ella allí…en ese insólito lugar.
Y era el Nott que estaba furiosa con ella por haberlo hecho dudar cuando se suponía que tenía todo arreglado.
También era el Nott que la odiaba por jamás haber aceptado su enfermizo amor como lo que era …una obsesión. Por haberse enamorado de él a pesar de ser un monstruo y por no haber aceptado su amor finalmente, enredándose en una tortuosa historia de amor imposible, que nunca debió ser.
Era el Nott que estaba cabreado con ella por haberlo llevado a juicio y entregarlo a la maldición de que su alma o parte de ella fuese consumida eternamente por un Dementor, llevándolo a la Zona de Penumbra, un purgatorio que a veces parecía especialmente diseñado para él.
En conclusión, el Nott que todos temían y odiaban. El Maldecido….El Destructor. Y vaya que tenia bien ganados esos epítetos.
Él que jamás pudo aceptar que tenía sentimientos, no por una sino por dos mujeres. El que trató de olvidarse que había procreado un niño, un niño que contra toda sus previsiones, había terminado amando con todas sus fuerzas.
El que se negó con todas sus fuerzas ser un pobre ser humano.
El Theo Nott que quería ser el dueño del mundo y vio frustrados sus intentos por un poder superior al de él.
Ese era el Theo Nott que le importaba una mierda si los Artefactos Infernales eran destruidos o no. De hecho si le preguntaban, sinceramente afirmaría que después de todo, algún beneficio podría sacarle en las presentes circunstancias.
Ese era el Theo Nott al cual tendría que enfrentarse Hermione Granger.
El corazón de Hermione se encogió de pánico cuando sintió las manos de él descender sobre su cuello y luego sobre la piel desnuda de su pecho, con destreza rodeo sus senos y las colocó finalmente en ambos lados de sus caderas. Hasta que no sintió las manos frías de él sobre su cuerpo, no se había dado cuenta que ella también estaba desnuda.
-¿Qué vas a hacerme?- preguntó ella con miedo de lo que fuese a sucederle. El tacto de ese hombre le era desconocido, no era Theo….no lo era…pero al mismo tiempo lo era. Su cabeza daba vueltas intentando buscarle una explicación en vano. La estaba tocando, las intenciones parecían claras y ella lo único que podía hacer era tragar grueso conteniendo las ganas de gritar. Estaba segura que de resistirse, ni ella ni su bebé lo aguantarían, estaba demasiado débil, se sentía enferma y sin fuerzas para luchar.
Si es que forzarla, violarla, era realmente lo que él se proponía hacer, pero no lo sabia…no tenía la seguridad…era tan distinto al Theo que ella conocía, pero al mismo tiempo tan parecido. Y si anteriormente había sido brusco y cruel, en ese momento la acariciaba con suavidad, apenas con las yemas de los dedos, como si temiese tocarla por completo. Ella estaba asustada, se negaba completamente a ser participe activo a esa profanación de la que estaba siendo victima, pero su cuerpo la traicionó respondiendo al toque, sentía sus pechos pesados y sus pezones en punta, completamente erizados debido a las manos de él, incluso percibía la humedad concentrándose entre sus piernas. Ella estaba clara, su mente consciente que no era el Theodore Nott que conocía, que ella apreciaba, que de alguna a manera todavía quería, el Theo que había regresado de los muertos para ayudarla a destruir su infame obra.
No, era otro quien la estaba acariciando, un ser que ella no reconocía, que temía como a nadie, el que intentó matarla despiadadamente, pero su cuerpo no se detenía a consider esas diferencias, mas bien evocaba esos deseos reprimidos hacia tantos años, cuando ella lo amaba con locura, al parecer su subconsciente deseaba lo que nunca había tenido, a él. Ella maldijo la debilidad de su carne, ella amaba a otro, con desenfreno y su propio cuerpo estaba traicionando ese amor. Hermione cerró los ojos espantada…..sin saber a ciencia cierta lo que iba a suceder, empezó a temblar incontrolablemente, de sus ojos salieron las lágrimas como un río incontenible. Pensó en Draco, en su hijo y eso fue suficiente para echarse a llorar ruidosamente
-Hermione- dijo Theo. Las manos de él limpiaron las lágrimas de su cara con parsimonia.
-¿Dónde estoy?- preguntó ella clavando sus ojos en los de él.
-Estas conmigo- dijo él secamente.
-Tengo miedo- dijo ella todavía temblando
-Deberías- respondió él, entonces Hermione percibió con pavor como el cuerpo de él aplastaba el suyo, el cuerpo desnudo de él completamente sobre el suyo.
-¿Qué haces?- preguntó ella aun más aterrada de lo que estaba. La perspectiva de lo que seguramente iba a suceder allí, hizo que su corazón se agitara y su alma aullara de pena. No….no iba a traicionarlo, aunque Draco no lo mereciese, no iba a traicionar su amor de nuevo…jamás. Si la iba a violar, que lo hiciese, igual no podía evitarlo, no tenia fuerzas suficiente para oponerse, pero ella se negaba a entregarse a esa situación, no importaba que su cuerpo respondiese, que reconociese el tacto de esas manos, de ese cuerpo, que alguna vez había provocado anhelo en ella, Hermione comprendía que era un reacción fisiológica, pero alejaría su mente, la apartaría de ese momento, seria como si ella no hubiese estado allí jamás, con él. No iba a escupir sobre el amor de Draco, nunca jamás- ¿Qué pretendes?
-Sentir tu calor- respondió él, mientras hundía su cara en su cuello, sus manos entonces vagaron hasta la cabeza de Hermione, de donde aun colgaban mechones desprendidos de cabello, tiesos por la sangre seca que los recubría. Por eso le dolía la cabeza, él, cuando se habían encontrado, la había arrastrado por los cabellos una buena distancia, arrancándoselos en el acto, sin miramientos, con crueldad.
-No- gimió ella cuando sintió que la mano de él exploraba su hemisferio sur, intentando meter un dedo en su interior. Hermione procuró de nuevo moverse para apartarse pero no pudo- Por favor no.
-Caliente y húmeda- dijo Theo mientras le acariciaba el cuello con su nariz, hablaba contra su oído- así siempre lo quise, caliente y húmeda por mi. Te voy a follar con los dedos, te los voy a meter hasta el fondo, si tengo suerte….te provocaré un aborto. Si….Hermione…..yo se que estas preñada…..y no de mi precisamente. Puta..terminaste siendo una puta de las peores. Weasley…Malfoy ¿Quién mas?
Hermione entonces supo que efectivamente era Theo quien le hablaba, al parecer sabia lo de ella y Draco, pero ¿Por qué restregarle ahora lo del embarazo…lo del niño? Cuando ella supuso que ese asunto estaba más que arreglado, habían hablado, él había aceptado estar enamorado de Pansy ¿Qué era lo que estaba sucediendo? ¿Por qué estaba él allí con ella? ¿Por qué la tocaba de la forma en que lo hacia cuando jamás él se había acercado a ella en esos términos?
-No me toques- gritó ella desesperada. Miedo….pánico concentrado era lo que estaba sintiendo…El niño….quiere hacerle daño al niño. Entonces ella con dificultad levantó su cabeza y vio su abdomen….Hermione no pudo contener un sollozó, su vientre estaba hinchado, redondo….ella abrió la boca y la cerró incapaz de pronunciar palabras debido a su asombro, sus ojos cruzaron mirada con los de Theodore….ella….ella solo tenia tres meses de embarazo, según lo que recordaba solo tenia tres meses de embarazo, ni siquiera se le notaba, incluso Draco no lo había percibido cuando hicieron el amor la ultima vez, ¿porque su abdomen lucia como si tuviese mas tiempo?…¿Cuántos dias había permanecido ella allí? ¿Cuánto tiempo había pasado?
-¿Desde cuando estoy aquí? – preguntó ella confusa y en pánico.
Theo hizo caso omiso a la pregunta, más bien con la otra mano apartó sus muslos para acomodarse entre ellos. Hermione se mordió la lengua intentando ahogar un grito y cerró los ojos, preparándose para lo que vendría, pero inexplicablemente, justo cuando la penetración era inminente, él se separó de ella y de nuevo, velozmente se puso de pie.
Hermione entonces lo observó en el esplendor de su desnudez, una erección de tamaño considerable dominaba todo el frente de su cuerpo, ella apartó la mirada azorada. Sin embargo tuvo que conceder que lucia magnifico, todo él, con su cuerpo cubierto de tatuajes, que se movían sobre su pálida piel, Theo Nott era hombre hermoso, de una manera terrible y desgarradora. Como un ángel oscuro. Sin embargo el pánico no la abandonada. Ella le tenía miedo a él como nunca antes lo había sentido hacia nadie.
Theodore soltó una carcajada….mas de frustración que de otra cosa.
-Él no quiere que te toque- dijo secamente- no quiere que te follé, se opone tajantemente que te viole en este justo momento. Siempre fue así, yo te deseaba carnalmente y él simplemente se conformó con amarte en la distancia. Estúpido, tonto, yo tomó lo que es mío, no se lo ofrezco en bandeja de plata a los demás, tal cual como hizo él, que es un débil….un pusilánime. Ahora mismo lo siento en mi interior, luchando conmigo en mi mente para que te deje en paz.
Hermione no contestó absolutamente nada, estaba tratando de no enloquecer de susto en ese momento….literalmente.
-Sin embargo- dijo él- quedarme con las ganas no es mi estilo. Vamos a hacerle una variación a todo el asunto
Entonces de nuevo se acostó sobre ella, Theo agarró su miembro y empezó a masturbarse rozando su pene con el vientre de ella, Hermione sentía el contacto de su piel, fría, demasiado fría, tal cual como lo que era, la de un cadáver, sin embargo su dureza estaba allí, tocándola, viva, a cada roce cada vez mas despierta. Theo desplazó su mano arriba y abajo con rapidez sobre su eje, sus caderas frenéticas se movían hacia abajo para embestir a su propia mano, sumido en su decadente placer, en la búsqueda de satisfacer su pérfida lujuria. Su cuerpo se arrastraba sobre el suyo, sin un centímetro de separación, su pecho aplastaba sus senos, su vientre pegaba con el vientre grávido de Hermione y Theo escondía su cara en su cuello, rozando con sus labios su piel, respiraba con agitación mientras ella contenía el aliento. Luego de lo que le pareció a Hermione una eternidad, ella lo sintió tensando todo su cuerpo preparándose para descargarse, él dejó escapar de su garganta un sonoro gruñido de satisfacción justo al oído de Hermione, ella sintió su semen, pegajoso e increíblemente caliente en contraste con el frío cadavérico de su piel, saliendo disparado a chorros, derramándose sobre su abdomen.
Él se aferró a su cuerpo aun mucho después de haber terminado, ella seguía temblando, indignada, furiosa, lo que había sucedido fue simplemente perverso. No la había penetrado pero ella se sentía igualmente ultrajada. Theo nunca fue un violador, ¿Qué rayos estaba sucediendo? Él se apartó de ella de pronto con brusquedad.
-Creo que ahora todos estamos satisfechos, él y yo- comentó Theo mientras buscaba algo de ropa para ponerse.
-Maldito seas- dijo ella con rabia- jamás vuelvas a tocarme.
Theo se tensó al escuchar la indignación en su voz.
-Algún día…te darás cuenta de que fue inevitable- dijo Theo- esto que sucedió de alguna manera cierra nuestro circulo. Si te sirve de algo, él esta furioso en este momento…si pudiese hacerlo….me mataría con sus propias manos por lo que te he hecho. ¿Cómo se siente que pisoteen tu orgullo Hermione Granger? Tú lo hiciste muchas veces con el mío. Te he pagado con la misma moneda. Jamás olvidaras lo que sucedió aquí.
En ese momento, Hermione Granger lo despreció como nunca lo había hecho. Ese hombre, con su actitud arrogante, con su frialdad, su crueldad y su falta de moral…podía lucir como Theo Nott, pero para ella nunca lo seria….simplemente era un engendro del infierno.
-Estas furiosa tratando de encontrarle una explicación- dijo él sin que la mirada de odio y decepción de Hermione le pasase por alto. Él no sentía absolutamente nada, pero percibía en su mente la rabia e impotencia de su otro yo, eso le produjo satisfacción, herir a la otra parte de su consciencia, esa que a su juicio le había dado tantos problemas. de alguna forma lo reconfortaba- No lo intentes, entendernos, jamás lo lograras. Ni siquiera nosotros lo hacemos.
-¿Cuánto tiempo llevo aquí?- preguntó ella, aliviada de que él finalmente se hubiese separado de su cuerpo, no recordaba nada, se había desmayado en el campo de centeno y se despertó en ese sitio totalmente desorientada, lo que mas le asustaba era el avanzado estado en el que se encontraba su embarazo. Estaba asustada por el niño, ¿En que grado resultaría afectado por esa situación?
-Cuatro meses- dijo él- más o menos cuatro meses.
-¡No!- dijo ella meneando la cabeza incrédula. Ella no había podido permanecer cuatro meses en ese sitio sin recordar nada, eso era imposible desde todo punto de vista ¿Qué había pasado en tanto tiempo?
-Logre mantenerte con la mente extraviada- dijo Theo- el shock de llegar aquí fue demasiado para ti al parecer. Has dormido mucho, solo te despertaba para alimentarte.
Hermione no podía creer ninguna palabra. Alimentarla….para que…si al parecer él lo que quería era matarla.
-Este mundo….la zona de Penumbra….logra abastecer todos los apetitos- dijo Theo- quienes vivimos aquí, somos de diferente clase, algunos están muertos como los espectros que viste, otros no lo estamos completamente, como yo, de hecho soy el único en esa especial condición, gracias por supuesto al horrocrux que hice. A veces, un vivo viene hasta acá, es un hecho excepcional, pero ellos me contaron que algunos como tú han venido, por supuesto los cuatro nos han procurado a todos nosotros medios de subsistencia. Dependiendo de los gustos, logramos satisfacernos, nadie pasa hambre de hecho, los muertos se canibalizan entre ellos, yo los canibalazo a ellos, tú y tu hijo ha sobrevivido gracias a que te he dado mi sangre….ah y también he hecho uso del centeno.
Hermione estuvo a punto de vomitar del asco….sangre….él la había alimentado con su sangre…sangre. Las nauseas arremetieron con fuerza y al final ella no pudo controlarlo…inclinó el rostro por fuera de su cama de piedra y vomitó en el suelo, su contenido gástrico era negro y maloliente, evidentemente…sangre digerida. No podía creerlo….ella deseaba estar viviendo un mal sueño…una pesadilla… con la esperanza de despertar alguna vez, pero no, estaba segura de que estaba viviendo una cruel realidad.
-Tanto tiempo- dijo ella, preguntándose que habría pasado en su mundo, con aquellos a quien amaba. Los artefactos ¿Qué había sucedido con esas maquinas infernales? La duda la carcomía…Tanto tiempo…cuatro meses eran demasiado tiempo…aun cuando ella no se dio cuenta, ahora le veía el sentido a su debilidad, la inmovilidad había hecho que sus músculos se agarrotaran, quizás habría permanecido todo ese tiempo acostada …Trató de sacar cuentas, si habían transcurrido cuatro meses, entonces ella tendría una gestación ya muy avanzada. ¡Oh no!, Hermione volvió a temblar, tenia que salir de allí, su hijo no podía nacer en ese sitio, donde quiera que estuviese. Ese lugar llamado Zona de Penumbra…¿Qué rayos era la zona de penumbra? ¿Quiénes eran esos cuatro que tanto mencionaba Theo? aquellos que llamaba ellos.
-El tiempo pasa aquí mas rápido al parecer- dijo Theo encogiéndose de hombros, pero manteniendo su mirada atenta en ella, Hermione le prestó atención, él estaba contestándole alguna de sus interrogantes- lo percibo a través de él, de donde vienes apenas han transcurrido cinco días. Curioso ¿no?….el tiempo...no puedes tocarlo, no puedes controlarlo, solo percibes su paso, inexorablemente llega y se va. Ya no puedo envejecer, nunca mas, estoy muerto….mas bien casi muerto…. pero también siento como corre el tiempo…es curioso… alguna vez…yo viaje en el tiempo.
-¿Quién es él?- preguntó Hermione, le tenia miedo…mucho miedo…también le tenia asco…al mismo tiempo que la intrigaba, ella no entendía absolutamente nada de ese monologo.
-Él soy yo- dijo Theo- los dos somos Theodore…nosotros dos y muchos mas.
Luego de ese críptico comentario, Hermione empezó a encajar piezas sueltas. Ya el asunto de los cuatro meses que había permanecido sin estar consciente de lo que hacia, no era su prioridad, ahora el asunto importante era tratar de salir viva de allí, ella y su hijo, al parecer la clave era sobrevivir a Theo Nott y para eso tenia que entenderlo. A ese ajedrez insólito que había jugado una vida entera con Theodore, sin que nunca hubiese habido un ganador claro en la partida, siempre le habían faltado piezas, cosas nunca encajaron, situaciones, comentarios, palabras, acciones. Una imagen de los diarios de Nott acudió a su cerebro, la escritura….esa maldita letra desordenada que parecía ser escrita por dos personas distintas, no solo la forma de los trazos, sino también el tono e intensión, a veces solemne, a veces afable, otras veces cruel y sarcástico. A ella siempre le pareció que era como si dos personas completamente diferentes hubiesen escrito ese diario…además el propio comportamiento contradictorio de Theo desde que lo había conocido, Hermione siempre se preguntó como un hombre tan racional como él, tan inteligente que casi era un genio, realizaba actos tan faltos de lógica e irracionales como asesinar sin contemplación alguna, tal como embarcarse a una búsqueda de poder absoluto, también en un ámbito mas personal, como unas veces le proponía matrimonio, otras intentaba secuestrarla y otras veces le pedía que lo olvidase. Todo ello sucedió durante la guerra, dejándola permanentemente confundida e indecisa y luego, después de resucitar, él había puesto en orden muchos sentimientos hacia ella, en apariencia, pero todavía algo no cuadraba. Demasiada contradicción…era como si….como si…..Hermione entonces recordó perfectamente el informe medico de Theodore….."Esquizofrenia"…..
¡Dios Mio!...era cierto….ella no lo quiso creer…pero siempre fue tan evidente….Hermione negó una y otra vez con la cabeza….por eso….esa era la causa, él estaba y siempre estuvo enfermo. Ella sabia de que se trataba esa enfermedad, estaba consciente de lo que podía sucederle a una persona que la sufriese y no tuviese ningún tipo de tratamiento. Theodore Nott seguramente había padecido esquizofrenia toda su vida, y debido al hecho de quien había sido su padre, de las creencias de su familia, de su filiación al lado oscuro, su comportamiento contradictorio, a veces frío, cruel, paranoico, ilógico otras veces razonable e incluso amable, su trastorno no llamó la atención entre los mortifagos, porque después de todo, correspondía a lo que se esperaba de él. Locura…desenfreno…decadencia, alguien perturbado podría pasar perfectamente desapercibido dentro de los adeptos de Voldemort, de hecho Hermione estaba segura que no solo Theo actuó al borde de la demencia, todos lo hicieron, unos mas que otros. Pero fue Theo quien logró posicionarse como la mano derecha de Lord Voldemort demostrando que podía balancear locura con lucidez.
Rumores…nunca quiso darlos por cierto…..rumores de que Theo Nott había matado en una noche más de 300 prisioneros en una cárcel en el continente, sin ayuda de nadie, con sus propias manos. Nunca quiso creerlo…pero ahora se le antojaba perfectamente posible. Sabía que había asesinado a mucha gente en batallas, pero jamás lo creyó capaz de hacerlo con prisioneros maniatados, quienes no tenían manera de defenderse. Sin embargo, Theo Nott siempre proclamó que fue juez y ejecutor al mismo tiempo, de hecho, se vanagloriaba de ello, se llamó a si mismo genocida y ella tontamente se negó a creerlo. Incluso lo de Astoria Malfoy y su bebe, tenia una buena explicación, él se lo había jurado cuando se lo contó, lo que había sucedido, y Hermione regañadientes aceptó la explicación. Porque que ella conocía la otra cara de la moneda también, el Theodore excepcionalmente inteligente que se había enamorado alguna vez de ella. Ahora que lo veía todo claro, que lo había experimentado en carne propia, si lo creía posible. Era la verdad….la cruda y triste verdad, Theo Nott estaba completa y absolutamente loco.
Hermione lloró frustrada…lo mas triste de todo….era que si solo alguien alguna vez hubiese reconocido los síntomas cuando empezaron, quizás si alguien se hubiese preocupado por el ostracismo permanente del niño pequeño que alguna vez Theo había sido, si hubiese tenido a alguien que lo llevara al medico, si hubiese recibido el tratamiento adecuado…cuantas desgracias, incluyendo su maltrecha historia juntos, se hubiesen evitado. Hermione lloró con rabia…..cuantas posibilidades se habían ido al diablo solo porque Theo no tuvo a nadie que cuidase de él. Ahora era demasiado tarde, él estaba muerto, los dos, tres, cuatro y quien sabe cuantos Theodores en un solo cuerpo, todos esos….estaban muertos, más allá de los artefactos, de un horrocrux….muertos...perdidos para siempre.
-Tú estás enfermo- dijo ella finalmente- solo que nadie nunca se dio cuenta.
-Eso me han dicho- dijo Theo- o me dijeron alguna vez, que estoy…que estuve enfermo mientras vivía…mencionaron…..la esquizofrenia..- él la atravesó con sus ojos azules, su mirada era fría y cruel- Obviamente, yo jamás acepte esa posibilidad.
-¿Donde estoy?- preguntó ella- ¿Quién me trajo aquí?
-El destino fue lo que te trajo a mí- dijo Theo con calma- estas aquí…..en mi infierno personal, la Zona de Penumbra, a donde fue llevado el fragmento de alma que me arrebató el dementor cuando me dio el beso. Como te dije alguna vez en ese maldito escrito que te deje, mi mente fue fracturada al hacer mi horrocrux.
-No Theo- dijo Hermione tratando de conservar los papeles- tu mente estaba ya fracturada, de eso se trata la esquizofrenia, mente dividida.
-No- dijo Theodore- fue el horrocrux. Él lo sabe también. No intentes darle una explicación lógica porque no existe….es como te estoy diciendo.
-Déjame ir – gimió ella- debo encontrar la manera de salir de aquí. Yo estoy viva, se que lo estoy, no debo estar en este lugar, ayúdame a regresar.
-No- dijo Theo- tú permanecerás aquí conmigo. Pronto morirás…., tarde o temprano sucederá y entonces estaremos los dos juntos aquí para siempre…nuestras almas unidas en el eterno tormento. Pero los cuatro quieren el alma del niño y yo se las daré. Los has ofendido intentado acabar con los artefactos infernales y ellos exigen ser retribuidos
-¡NO!- gritó Hermione incapaz de seguir escuchando. No sabia quienes eran los cuatro, pero entendió perfectamente que su hijo iba a morir- ¡NO!
-Esperaremos que el niño nazca- dijo Theo.
-¡NO!- gritó de nuevo ella
Hermione con mucha dificultad se incorporó, pero él fue más rápido y la clavó de espaldas de nuevo contra el altar de piedra. Su mano se cerró sobre el cuello de Hermione hasta casi asfixiarla, ella sentía su corazón palpitar con violencia. De pronto recordó que estaba embarazada, no podía enfurecerlo, él la mataría sin contemplación, ella debía vivir por su hijo. Tendría que buscar la manera de salir de allí…como fuese. El bebé se movió en su vientre, sobresaltado por el estado emocional de la madre, y Hermione cerró los ojos intentando tranquilizarse para no hacerle daño.
Una oleada de rabia y decepción la sacudió ¿Por qué diablos Draco no había creído en ella? ¿Por qué? Si no se hubiese empeñado en activar los artefactos ella no estaría allí viviendo ese infierno, con su hijo nonato en peligro.
Él relajó el agarré de su mano, su expresión era dura pero reflejaba dudas, parecía que su mente estuviese peleando, debatiéndose. Ella vio el conflicto reflejado en su mirada, de pronto la soltó.
-Theodore Nott es un hombre peculiar- dijo Theo- tiene muchas facetas….aspectos….aristas. Una parte de él te ama, otra te odia….es decir YO TE ODIO. Tu fuiste en gran medida culpable de muchas cosas, de sus eternas dudas..nuestras dudas, tú y esa perra, mi propia prima, la que me parió un cachorro, Theo Nott falló en su cometido simplemente porque tenia sentimientos, si yo hubiese tenido el control todo el tiempo, no habría sucedido, habría eliminado cualquier equivocación, empezando por ti, Pansy y el chico, ustedes solo fueron un estorbo. ¡Diablos! He debido hacerlo, matarlos con mis propias manos cuando tuve la oportunidad de hacerlo, así me habría ahorrado unos cuantos dolores de cabeza, quizás algún día él me lo hubiese agradecido, después de todo, él mismo siempre fue consciente de que había que sacrificarlo todo para llegar a nuestra meta. Sin embargo me lo impidió, los amaba a todos demasiado. Y tú nunca tuviste la decencia de corresponder adecuadamente a …..nuestros sentimientos, por lo menos la otra permaneció a mi lado y me fue fiel de alguna forma, aunque fuese obligada. Tú te fuiste con otros, follaste como una puta en celo con otros…jamás te entregaste a mí y me jurabas amor eterno. ¡Hipócrita! ¡Perra! Solo eso basta para arrancarte la vida en este preciso momento…Pero no, esperaré a que mueras lentamente, me deleitare contemplando tu agonía.
-¿Intentas vengarte de mí?- preguntó Hermione.
-Si- dijo Theo.
-¿Por qué?- preguntó Hermione.
-Porque jamás me amaste- dijo Theo- nunca lo hiciste. Pero en realidad no es del todo cierto, la verdad es que por tu culpa yo nunca fui lo que debí ser. Y tienes que pagar con sangre…es lo justo.
-Todo lo nuestro terminó hace años Theo, murió incluso antes de empezar, tú me alejaste- dijo Hermione todavía confusa. No lograba entenderlo…quizás nunca lo haría….pero tenia que agarrarse de lo que fuera y hacerlo razonar- me acusas de no amarte y yo se que lo hice una vez, te ame sinceramente, pero mataste ese amor, ¿además de que me acusas? si tú estas enamorado de otra…lo se…de Pansy.
-Él esta enamorado de Pansy- afirmó con vehemencia Theo- quizás tanto como estuvo alguna vez enamorado de ti. Quizás las ama a las dos…no lo se…no me importa…él es un soberano imbecil- dijo el hombre- pero yo solo te deseo a ti….deseo verte morir.
-Tú eres Theo- dijo Hermione.
-Soy Theo- dijo él- lo soy.
-Entonces si eres Theo…tú me quieres- dijo ella, haciendo ese razonamiento tan simple, que Theo Nott no tuvo mas remedio que ofrecerle una sonrisa sardónica.
-Si…te quiero tanto que deseo que te pudras en este infierno….conmigo- dijo él, luego se acercó y le acarició la mejilla- esto del amor es demasiado complicado, hubiese preferido no tener que experimentarlo, como te dije solo fue un estorbo, un maldito escollo que de haber sido solamente yo el que estaba metido en esto, jamás hubiese prosperado, nunca. Es una lastima que nunca tuve el control completamente. Es triste cuando sirves para algunas cosas y para las otras te relegan. Funcionábamos en perfecta simbiosis, yo era el asesino, el manipulador, el despiadado, él era la razón, la lógica y a veces….la emoción...el maldito sentimiento, la nobleza.
-Suéltame- gimió ella.
-No- dijo él- no…..quien te envío…te quiere aquí conmigo. Y quiere a tu hijo.
Hermione tragó grueso al escuchar esa afirmación
-Tengo que regresar- dijo ella-todavía no hemos destruido….
-Los artefactos infernales- dijo Theo interrumpiéndola- mi misión…..tu misión.
-¿Recuerdas los artefactos infernales?- dijo Hermione mientras trataba de calmarse, quizás si desviaba el tema…quizás podría ganar tiempo- El ejercito Negro apareció cuando fue activado el cuarto artefacto.
-Eso sin duda es sorpresivo- dijo Theo.
-Pero tú dijiste…..- dijo Hermione, pero se contuvo de agregar algo más
-Tenia puras teorías y una misión…el mensajero apareció un día y me mostró el futuro- dijo Theo-mejor dicho se lo mostró a él, porque él siempre me tenia bien escondido en su interior, evocándome solo cuando era necesario. Yo nunca estuve de acuerdo, me deleita la destrucción, solo esperaba con ansias el día final, todo el mundo envuelto en llamas, pero no, él quería otra era….pamplinas, utopías sin sentidos. Si…estábamos locos…estamos locos…los dos. Pero uno controlaba al otro, nos fundimos y logramos funcionar, haciendo pequeñas concesiones entre nosotros. Sin embargo, ahora soy libre de alguna forma.
No ….no eres libre….Theo donde quiera que diablos esté, el otro Theo, esta luchando contigo, tratando de imponerte su voluntad, ganando tiempo para mi, lo se, lo siento, él nunca me abandonaría, yo creo en él, en ese Theo Nott que juró protegernos a todos destruyendo los artefactos infernales se dijo Hermione, y tiene que ser así, porque si no fuese de esa manera, si él no te controlase todavía, me habrías violado sin contemplación y quizás…también me hubieses matado.
Una llamita de esperanza se encendió dentro del corazón de Hermione, si existía otro Theo, aquel que había renacido, ese que estaba libre del yugo de compartir su personalidad con la bestia que ella tenia enfrente, si él de alguna manera lograba mantener una conexión entre ellos, entonces a juro, tendría que saber lo que estaba sucediendo…tenia que aferrarse a eso. Por otro lado, Draco Malfoy, si de verdad la amaba, no la dejaría perecer sin intentar ir por ella.
Hermione dejó de nuevo que las lágrimas salieran de sus ojos. Tenia que habérselo dicho….que esperaban un hijo…lo tenia que haber hecho…. ¡Draco!
-Theo..no me hagas esto- dijo Hermione- por favor…déjame ir
-Dejarte ir- dijo Theo soltando una carcajada siniestra-no, eso nunca va a pasar….jamás.
-Theo- preguntó Hermione- ¿vas a hacerme daño?
-No se- dijo el hombre meneando la cabeza de un lado a otro- no lo se. Como no logro ponerme de acuerdo, supongo que por los momentos no lo haré. Después de todo, debo esperar el nacimiento.
Ella vio la figura de Theo, pálido y con los tatuajes removiéndose como serpientes vivas en su piel, caminando hacia al fondo de la habitación, luego de un rato se devolvió.
-¿Qué vas a hacer?- dijo Hermione en pánico, era un pequeño cuchillo lo que tenia Theo en las manos, el tono de su voz se hizo perentorio- ¿que vas a hacer?
-Se me hace difícil esperar a que nazca…pueden pasar días…semanas o esperar que finalmente mueras…seria bueno que murieses de parto…pero mientras tanto- dijo él, sus ojos la miraban siniestros, crueles, extraviados en su insanidad mental- debo procurarme un método de distracción. Vamos a hablar Hermione….de todo…ya no dormirás mas…cuatro meses son suficientes, te deseo plenamente consciente de lo que va a pasar, quiero que conozcas mis secretos….mas bien quiero grabarlos en ti.
-No- dijo Hermione, entonces lo vio acercándose, como un ave de rapiña sobre su presa, él estiró su mano y acarició su vientre con suavidad. Hermione empezó a temblar descontroladamente, sentía un profundo asco ante ese contacto.
-Tu niño crece fuerte…sano- dijo Theo y luego pegó su cabeza en el vientre de Hermione, él cerró los ojos y estuvo largo rato así.
-Escuchó los latidos de su corazón- dijo Theo susurrante- está vivo….como tú. Pero aquí no hay vida….todo está muerto…casi muerto o finalmente muere. Pronto ustedes morirán también.
-Theo por favor- Hermione tenía los ojos llenos de lágrimas- ¿Qué vas a hacer con ese cuchillo?
Miles de terribles posibilidades cruzaban la mente de Hermione, él seria perfectamente capaz de destriparla, había dicho que iba a esperar que naciese, pero ¿Quién confiaría en un demente? Nadie. Él ya lo había hecho una vez….con Astoria Malfoy…ella lo sabia…él mismo se lo había confesado ¿Qué le impedía desgarrarle el útero a ella también? Nada….Hermione temblaba envuelta en el más primitivo pánico.
Theo apartó su cabeza de su vientre y le enseño el cuchillo por un fugaz momento, la hoja de metal brilló en la penumbra, luego él se inclinó hacia ella, empezó por el pecho, maniobrando el cuchillo como si la punta fuese un lápiz, Theo procedió a escribir sobre la piel de Hermione, de las heridas salió sangre, roja contrastando con la palidez de la piel de la joven, poco a poco las letras empezaron a tomar forma. Hermione empezó a gritar aterrorizada, el cuchillo estaba caliente, ardiente, mas que cortarla lo que hacia era quemar su piel. .
-Yo también tengo un niño, ese maldito chiquillo ha sido el culpable de todo…..por él, nosotros hicimos lo que hicimos, destruir nuestra obra. Lo prometimos…destruirla…pero no me iré solo….lo juro- dijo Theo mientras se aplicaba con concentración a su tarea, su rostro era inexpresivo, pero sus ojos brillaban, dementes, hablaba lentamente, en susurros, la calma y dedicación con la que hendía su piel era espeluznante, de vez en cuando se detenía y examinaba con ojo critico su obra, Hermione seguía gritando incapaz de detenerlo
-No lo conozco….nunca lo quise….se llama Maximilian…él lo ama….lo ama…y yo nunca pude hacerlo ni a él ni a nadie…Hermione….Hermione….la historia….la verdadera historia, la historia no puede perderse, vendrán por ti…lo se….ellos me lo dicen…los cuatro me lo susurran al oído….se romperá la barrera…alguien vendrá por ti…y será lo que tenga que ser….No te voy a entregar jamás….nunca saldrás de aquí…lo juro.
Hermione seguía gritando histérica, todavía su cuerpo paralizado por completo, mientras Theo cortaba su piel, escribiendo su verdad en esta como su fuese un lienzo, ella gritó hasta que ya no salio mas nada que gemidos y sollozos de su garganta…..el dolor de la herida, la quemazón que tenia en todo su cuerpo eran insoportable…sentía que moría a cada corte de la afilada hoja y ella solo podía pensar en su hijo. Theodore estaba completamente loco y ella estaba sometida a su voluntad.
-Morirás- dijo Theo en voz baja- puesto debe haber un equilibrio…fuiste traída aquí para morir.
0o0
Draco estaba en la habitación que le habían asignado, deambulaba de un lado a otro inquieto, cada hora que pasaba sin hacer nada lo sumía en la mas profunda desesperación. Ya habían transcurrido mas de cinco días desde la desaparición de Hermione y apenas esa noche había obtenido alguna respuesta. Sin embargo podía sentir que el tiempo se le acababa. Ahora tenía esperanzas de encontrarla, salvarla, sin embargo la desazón no lo abandonaba. Temía por ella, por el niño…no podía dejar de pensar ni un segundo en ellos. Tampoco podía dejar de pensar con tristeza en Astoria y la niña, las dos jamas regresarían, pero Hermione era su única prioridad ahora. No estaba confundido, ni dividido, increíblemente sus sentimientos se habían calmado en ese aspecto, justa o injustamente siempre había amado a Hermione, toda su vida y haría todo lo posible por no perderla.
Fue hasta una mesilla donde le habían sido servido vino y algo de comida. Ignoró los alimentos y solo bebió algo de vino. Sintió el calor de la bebida en su boca y en su estomago, por un fugaz momento se sintió reconfortado, desde que Hermione había desaparecido, un frío mortal y malos presentimientos no le abandonaban el cuerpo.
Su mirada se desvío hacia un espejo, contempló su cara demacrada, las profundas ojeras que surcaban sus ojos, no había logrado dormir nada, tampoco era que había hecho el intento, todo su tiempo lo utilizaba en delinear una estrategia y en pensar, buscar la manera de sacarla de allí. Esa noche lo habían decidido, la mañana siguiente buscarían el quinto artefacto, él y Theodore Nott viajarían en el tiempo, el mensajero que se hacia llamar Cuervo, ese que había adoptado la fisonomía de Lucius Malfoy, los acompañaría.
Draco se acercó al espejo de pronto, intrigado, por un momento, un fugaz momento, el reflejo que le devolvía había cambiado, caminó cauteloso. Era un gran espejo de pie, ovalado, estaba hecho de electro, el material con que corrientemente hacían los espejos en la edad media, una amalgama de plata y oro. Se decía que el electro tenia propiedades mágicas….de hecho el famoso espejo de OESED en Hogwarts estaba hecho de electro. Draco de pronto estuvo seguro que estaba contemplando el espejo de OESED, no seria raro, después de todo estaba en Hogwarts, mil años antes de su época y por lo que sabia, ateniéndose a sus experiencias recientes, cualquier cosa loca podía suceder. Encontrarse con el famoso espejo en su habitación se le antojaba irónico pero no imposible. Se decía que ese artefacto mágico mostraba el futuro, otros afirmaban que solo se mostraba los más profundos deseos de quien lo observase, Draco no pudo aguantar la tentación de mirar.
La vio…ella estaba allí, a su lado, lucia pálida. Draco se estremeció al verla, tuvo un sentimiento muy intenso de perdida….de pronto se dio cuenta de su abdomen, redondo, prominente. Allí crecía su hijo…..Hermione lo miraba con ojos tristes mientras colocaba una mano sobre su vientre. Draco levantó una mano para tocar la superficie, cuando de pronto el reflejo cambió abruptamente, Hermione desapareció y en cambio vio a un hombre de ojos azules, su mirada era cruel, despiadada. Draco nunca supo como explicarlo, de hecho, iba contra toda lógica lo que sucedió a continuación, alarmado por la desaparición del reflejo de Hermione, instintivamente se echó para atrás, cuando unos brazos salieron del espejo rápidamente e intentaron empujarlo hacia su interior, Draco se debatió pero la fuerza de ese hombre era inhumana, sentía su piel fría como un cadáver contra la suya. Draco forcejeo y finalmente pudo soltarse, cayó al suelo por la fuerza que había imprimido para evitar ser atrapado. Miró al espejo y esta vez no vio nada, de pronto se había enegrecido su superficie, tan negra como el onix. Pero oyó la risa macabra que salida desde él, una risa cínica, que él había escuchado antes, que él conocía muy bien, al igual que esa mirada.
-Te estoy esperando- dijo una voz en la lejanía- ven….te estoy esperando. Su tiempo está acabando. Tú lo sabes…yo lo se. Draco Malfoy….te estoy esperando.
Una oleada de rabia inundó a Draco, se levantó del piso, tomó la espada de Gryffindor y salio de su habitación como alma que lleva al diablo. Maldito seas, se dijo Draco, no jugaras conmigo esta vez.
Nunca supo como logró llegar a la conclusión correcta, fue más instintivo que un uso racional de la lógica, después de todo Draco Malfoy andaba por la vida atendiendo más a sus corazonadas que a su cerebro. Y casi nunca fallaba…casi nunca. Lo cierto era que lo había descubierto. El maldito espejo se lo había enseñado. No …no mostraba el futuro…ni el pasado….el maldito espejo mostraba el presente.
Theo estaba sentado frente a la ventana de su habitación, su rostro estaba crispado por la furia y sus manos se contraían en puño, Pansy permanecía sentada con la cabeza apoyada en su regazo, estaba temblando, Theo le contaba minuto a minuto, lo que estaba sucediendo con Hermione, mientras trataba que su otro yo no se pasará de la raya. Su voz sonaba vacía, sus ojos estaban completamente negros, Pansy podía sentir su sufrimiento. Era atroz…espantoso…lo que había escuchado, las lagrimas salieron de sus ojos cuando Theo le dijo la manera en como estaba dañando a Hermione. Estaba dolido, furioso, era obvio que Hermione en ese momento era su prioridad. Habían alejado a Max ese día, para que no presenciase el estado de su padre, Theo lucia espeluznante, con los tatuajes retorciéndose en su piel y los ojos completamente negros. Todas las dudas…las interrogantes…los miedos afloraron de nuevo en ella…también los celos. Estaba intentando entenderlo pero no podía, al final lo hizo, pero sentía como si estuviesen clavándole un cuchillo en su corazón. Era difícil entender la magnitud de esos sentimientos tan revueltos. Él decía que la amaba y ella le creía, pero a la vez…..no lograba apartar sus celos…su desconfianza, estaba tan enamorada que era capaz de aceptar que ella no era la única en su vida, pero eso la mataba.
Theo respiró profundo una vez más y la negrura desapareció de sus pupilas, se arrastró hacia el piso y se fundió en un abrazo con Pansy.
-No puedo hacer nada mas por Hermione- dijo Theo buscando sincerarse con Pansy, después de todo, se había jurado decirle todo lo que le sucedía respecto a Hermione Granger. Pansy Parkinson era quizás la única persona en el mundo que podría escuchar todas sus barbaridades sin enloquecer- he evitado que la violé, que la mate, pero no puedo hacer absolutamente nada mas por ella.
Ambos se pusieron de pie y siguieron abrazados. Pansy seguía temblando en sus brazos, Theo apoyó su barbilla en su cabeza.
-¿Ella sabe quien eres?- preguntó Pansy y luego se contestó su propia pregunta- ella sabe que la quieres…que me amas…ella debe saber que ese que está con ella ….eres tú pero al mismo tiempo no lo es.
-Espero que así sea- dijo Theo- lo único que se….es que hubiese sido mejor para todos si yo no hubiese existido jamás.
-Oh Dios- gimió Pansy enterrando su cabeza en su pecho-Theo, voy a ir contigo a activar el último artefacto.
-No- dijo él- no puedo permitirlo- No le había contado los detalles a Pansy, eso había sido lo único que le había ocultado, de hecho no lo haría, no hablaría con ella, cualquier cosa que le dijese no seria suficiente para ninguno de los dos, lo cierto era que no la quería junto a él en ese momento, para no sucumbir a la tentación y no flaquear al ultimo instante. Theo iba a sufrir, ella también, eso era lo único claro.
-Max se quedará aquí con Rowena- dijo Pansy- Hogwarts es mas seguro que Glastonbury. No puedo concebir estar en otro lugar que no sea a tu lado.
Theo iba a negarse, porque si ella estaba allí, le costaría un mundo hacer lo que tenia que hacer, pero vio tal resolución en la mirada de Pansy, que se dio cuenta de que de nada le serviría oponerse, ella buscaría la forma y terminaría haciendo lo que le viniese en gana, como siempre. Esa terquedad, esa firmeza era lo mejor de su carácter y eso era lo que lo había enamorado de ella.
-No quiero- dijo él.
-Lo se- dijo ella y alzando su rostro lo besó a consciencia y con profundidad, Theo respondió a ese beso desesperado. Estaba enamorado de ella y necesitaba demostrárselo.
Se separaron al sentir el estruendo de la puerta de su habitación abriéndose, Draco Malfoy entró como un torbellino al estancia, furioso, completamente enajenado. Apartando a Pansy de un empujón, agarró a Theo por el cuello de su chaqueta y lo clavó contra una pared con brusquedad, el filo de la espada de Gryffindor estaba colocada sobre su cuello, la mirada de Draco estaba cargada de odio. Pansy se arrastró por el suelo buscando una varita, su espada, cualquier cosa para defender a Theo.
-Quédate quieta Pansy, no te muevas- dijo Theo, luego miró a Draco con frialdad- ¿Qué diablos quieres?
-Ahora mismo vas a explicarme maldito- dijo Draco clavando cada vez mas la espada de Gryffindor en el cuello de Theo- ¿Cómo es que Hermione está contigo en donde demonios sea que ella está?
0o0
