Disclamer: personajes de JK. Rowling.

Hola a todos, como están, aquí de nuevo, un poco decepcionada porque no me dejaron muchos reviews el capitulo pasado, no se si fue que les aburrió la historia o se sintieron decepcionados, pero me sentí un poco desairada.

Sin embargo, pronto lo supere, y aquí me tienen con la primera parte del final de esta historia, debido a que está excesivamente largo, he tenido que partir el capitulo por la mitad. Yo nunca abandonó un fic (bueno WANTED es una triste excepción lo se, pero estoy dispuesta a modificar el fic un día de estos para ver que sale), y menos esté que me ha ocasionado tantos quebraderos de cabeza.

No es que yo sea un adicta a los reviews ni nada de eso, pero me gustaría que por lo menos, alguien se tomase la molestia de escribirme si le gustó o no, solo como gesto de buena voluntad a esta tonta que se quema las pestañas y las neuronas para divertirles una tarde.

En fin, hagan lo que quieran, con reviews o sin ellos, yo termino mi historia y se acabó pues…..

AVISO PUBLICITARIO: Los invito a leer mi nuevo fic, un Rose/Scor llamado MI MUNDO AL REVES, espero lo disfruten.

Felicidades a los Argentinos, Chilenos, Mexicanos, Uruguayos y Paraguayos porque sus selecciones de futbol están haciendo tremendo mundial. A Españoles y Brasileños, solo les digo "necesitan vitaminas", anímense que se pueden recuperar. A los gringos, solo me queda dar mis buenos deseos (un equipo modesto pero efectivo). Mi predicción para el mundial, Alemania- Argentina en la final (son los dos equipos que he visto jugar mejor)…pero cuidadito con el Uruguay que puede ser la sorpresa (y sacando mis cuentas uruguayos y argentinos chocan en octavos…huy…el clásico suramericano).

Y claro…mis plegarias a SANTA MARADONA…..porque Argentina tiene las ganas y la garra para ganar. (Y ojo, que en mi corazón venezolano, la primera, la que late, la que duele, es la selección Vinotinto, ¡SIIIIIIIII! Algún día iremos a un mundial, pero por ahora MARADONA ES DIOS, y yo soy su fiel creyente)

Capitulo 32 Viaje Final

Fuego fulgurante despedían sus ojos, demostración fiel del odio lacerante que recorría su cuerpo, sin embargo, poco a poco, segundo a segundo, la frialdad invadió su alma. Control…debía recuperarlo…demostrar que todavía conservaba algo de control. Ahora mas que nunca, su alma desmembrada por el dolor, debía convertirse en acero, para sortear los obstáculos y vislumbrar el camino correcto, ella dependía de eso, ellos dependían de ello.

Draco Malfoy le lanzó una mirada asesina a Theo Nott mientras apuntaba con fria precisión la espada de Griffydor a su cuello. Un milimetro, un milimetro mas, solo un milímetro empujando hacia delante y su pena seria vengada. Un escaso milímetro y una fracción de segundo permitiéndose perder el control y su sed de venganza seria saciada.

El arma letal pugnaba en su mano para clavarse en el cuerpo odiado del maldito engendro, sin embargo Draco con toda su fuerza de voluntad, intentaba dominarse, necesitaba respuestas y las obtendría como fuese. Theo clavaba sus ojos azules en él, desafiándolo a matarlo, sabia que no era lo prudente, pero esa parte irreverente de su personalidad hacia que no pudiese evitarlo. Él no era hombre que pasase por alto una amenaza. Sin embargo, Theo Nott también estaba luchando para no perder el control. Pansy permanecía inmóvil en el piso, indecisa sobre su proceder, temerosa observaba a Draco amenazando a Theo con el arma que podía destruirlo y ella estaba dispuesta de nuevo a batirse en duelo mortal para defender lo que amaba. Theo la miraba alternativamente a ella y a Draco, sabiendo que en ese momento, un paso en falso, seria fatal.

-Pansy…..vete- dijo Theo, mas que una orden era una suplica, Si la situación se salía de control, alguien moriría allí, y ella era la que menos merecía ese final. A Draco lo motivaba su rabia, a él lo motivaba su deseo de hacer justicia y no dejarse destruir antes cumplir su meta, pero ella seria la que se metería en medio, solo para protegerlo No…Pansy tenia que salir de allí y dejar que ellos dos resolvieran su pugna a solas. .

-No puedo dejarte con él- dijo Pansy mientras se levantaba del piso a donde había sido lanzada por Draco. Theo intentaba no quitarle los ojos de encima a Draco, tratando de adivinar sus movimientos y al mismo tiempo estar pendiente de Pansy.

-Vete…-dijo Theo hosco- Malfoy y yo tenemos que hablar.

-Siempre he cuestionado tus órdenes- dijo Pansy- y este es mal momento para empezar a obedecerte.

-Has lo que te digo- dijo Theo apremiándola.

-No- contestó ella tajante.

Draco permanecía absorto en un cerrado mutismo. Tenía tantas ganas de blandir la espada y cortarle el cuello de un solo tajo a ese maldito hombre que hasta le hormigueaban las manos del ansia asesina que padecía. Lo odiaba, con toda su alma, a ese hombre que le había quitado todo, que había hecho de su existencia un infierno. A Draco Malfoy lo consumía su odio, a veces parecía que respiraba, comía y bebía solo para detestar a Theo Nott hasta morir, tres veces lo había tenido a tiro, tres oportunidades perdidas, tres ocasiones donde pudo haberlo eliminado de la faz de la tierra de una buena vez por todas y para siempre, esta era la cuarta y todo su cuerpo lo empujaba a que fuese la ultima, pero la imagen de Hermione venia una y otra vez recordándole que no solo el odio existía dentro de su maltrecho corazón sino también el mas profundo amor, por eso estaba intentando tranquilizarse, por ella y por el niño en camino, Draco intentaba mantener el dominio de la situación, requería respuestas, inmediatamente, respuestas que solo Theo Nott le podía dar.

-¿Dónde está?- masculló Draco con agresividad entre dientes, sentía un sabor amargo en la boca, la bilis se concentraba en su estomago y le subía por la garganta, era insostenible, insoportable, el odio visceral que le tenia a Theo Nott , tanto que alteraba todas sus reacciones fisiológicas.

-No lo se- dijo Theo sin mover siquiera un músculo, sabia el peligro que corría, no quería provocar un acto insensato de parte de Malfoy, si lograba decapitarlo con esas espada slayer, todo el plan se vendría abajo, pero quedarse quieto mientras era abiertamente amenazado por otra persona no estaba en su ser. Sin embargo opto por la cautela. Theo sabia como debía destruirse el quinto artefacto, los mensajeros habían sido claro con él, mas nadie entendió de seguro el críptico mensaje y sus implicaciones, pero Theo Nott sabia exactamente que él era necesario para ello, no tenia reemplazo.

-¿Por qué esta contigo?- preguntó Draco.

-Si me quitas la maldita espada del cuello- dijo Theo- quizás tú y yo podremos hablar como gente civilizada.

-Entre tú y yo cualquier formula social esta de más. Pero tienes razón, debemos hablar- dijo Draco bajando la espada y retirándose unos metros alejándose de su contrincante antes de ceder a sus impulsos y terminar todo de una vez. Caminó con fiera elegancia, con movimientos lentos, letal como un animal acechando su presa. Cada paso que daba Draco denotaba fuerza y decisión, Theo sabia que él era rápido, ya sea con la espada o con su varita, seria capaz de atacarlo en menos de un segundo. Esta vez no seria descuidado. Ya había tenido la oportunidad de batirse con él en lucha, era un excelente mago, un guerrero hábil, siempre lo había subestimado, pero más nunca lo haría. Draco Malfoy estaba hecho de un material tan duro como él, y eso no era poca cosa.

Pansy seguía sin moverse. Theo la miró con dureza.

-Pansy…- de nuevo Theo hizo el intento de sacarla de allí.

-No digas nada mas….yo me quedo aquí- dijo ella.

-Habla de una buena vez- dijo Draco- ¿Qué diablos sucede con Hermione?

-Hace cuatro días- dijo Theo caminando hacia una mesita de noche, de allí tomó su varita, solo por si acaso, Draco no hizo ademán de detenerlo, por los momentos, no iba a atacarlo, no antes de escuchar lo que tenia que decir, por otro lado, estaba seguro de que Nott no lo atacaría, él todavía llevaba ventaja portando la espada de Gryffindor y lo mas importante, tenia a tiro a Pansy Parkinson, estaba dispuesto a matarla si Theo Nott se le ocurría hacerse el imbécil- hace cuatro días, me di cuenta que Hermione estaba con el fragmento de alma que me succionaron los dementores, ese que no volvió conmigo cuando resucité.

-¿Cuantas malditas almas posees Theodore Nott?- preguntó Draco con asco- para mi no mereces ninguna.

-Tengo las suficientes como para que constituyan un problema serio- dijo Theo evitando mencionar como siempre su horrocrux- en el caso que nos importa, Hermione está en alguna dimensión infernal con mi otro yo, el cual no es precisamente mi lado caritativo por decirlo de alguna manera.

-¿Ella está en peligro?- preguntó Draco.

-Si- dijo Theo tajantemente.

-No sabes las ganas que tengo de arrancarte la cabeza en este momento- dijo Draco apenas controlando la furia que lo embargaba- ni siquiera estoy seguro de necesitar la espada, soy perfectamente capaz de hacerlo con mis propias manos.

-Tendrás la oportunidad- contestó Theo con ironía- eso lo puedo asegurar. ¿Me equivoco o mi otro yo ya contactó contigo?

-Lo hizo- dijo Draco- por eso estoy aquí, se mostró ante mi hace menos de una hora en un espejo. También la vi a ella, ya se le nota su estado, es imposible, ella tiene 14 semanas según el informe de hospital muggle que lei, estoy confundido y preocupado, no puede suceder allí.

No puede suceder alli, repitió Theo en su mente, por supuesto….el nacimiento de bebé no debía suceder allí…sin nadie que los protegiese, Theo analizaba la cuestión con su lógica implacable, el niño, si Draco la vio embarazada, eso significa que o le mostraron una imagen falsa o el tiempo…transcurría distinto en donde la tenían cautiva los cuatro, los jinetes del Apocalipsis o quienes fueran ellos. El tiempo, el tiempo…claro , al parecer, existía un desfase en el tiempo. Otro suceso extraño para considerar. Pero no le extrañaba, él mismo, viajando en el tiempo por los artefactos, había cambiado la marcha del tiempo y el orden lógico de muchos acontecimientos, para siempre. Que el tiempo en el infierno donde estaba cautiva Hermione transcurriese de manera distinta a su realidad, no le sorprendía…pocas cosas ya podían hacerlo, tomarlo desprevenido.

-Los cuatro están jugando con nosotros- concluyó Theo- parte de mi alma está sujeta a ellos, al parecer los dementores están sometidos a su control, no me extrañas, ellos son unas criaturas diabólicas. Lo cierto es que me tienen en sus manos y me están utilizando para acabar con tus nervios, Hermione es el cebo, ellos quieren provocar que activemos el último artefacto, por eso te están provocando.

-Y activar el último artefacto es justamente lo que vamos a hacer- dijo Draco.

-Si- dijo Theo- pero ellos te han mostrado lo que desean que veas con la intensión de que me cegado por tu furia, me destruyas aquí y ahora, alejando cualquier posibilidad de que yo pueda destruir el ultimo mecanismo infernal una vez activado.

-No soy tonto. Tú eres la clave- dijo Draco- eso lo veo con claridad. Lo que no entiendo es que haces allí y al mismo tiempo aquí.

-Y yo no perderé el tiempo explicándolo- dijo Theo- puesto que yo a veces poco logro entenderlo, pero así es como son las cosas.

-Insisto- dijo Draco- estoy poniendo a prueba mi paciencia. Debería acabar contigo de una buena vez y por todas.

-Si quieres que ella viva, Hermione y todos los cuatro mil millones de personas en este mundo, hazte un favor y no lo hagas. Si embargo siéntete afortunado, cuando llegues allí y te encuentres conmigo- dijo Theo - parte de tus deseos se cumplirán, no dudo de que sepas exactamente lo que tienes que hacer. Yo veré que tengas una oportunidad.

-Por ella soy capaz de hacer cualquier cosa- dijo Draco.

-No lo dudo- dijo Theo. Pansy los miraba a ambos sin lograr interpretar el significado de esas palabras.

-¿Puedes contactar con él? ¿Es tu alma no? ¿Deberías poder hacerlo?¿ Puedes evitar que le haga daño? - preguntó Draco cada vez mas atónito y mas alarmado ¿Qué rayos era eso de varias almas? ¿Es que no bastaba y sobraba todos los disparates que había escuchado durante meses para agregar múltiples personalidades a la cadena de hechos insólitos que había presenciado?

-No es tan simple ni tan sencillo- dijo Theo- puedo mantener cierto contacto y de alguna forma influir en él, pero no puedo controlarlo, hasta ahora funciona en una sola dirección, pero no quiero imaginarme que haría si lograse controlarme a mí en esta dimensión y ese tiempo.

-Nos mataría a Max y a mi- dijo de pronto Pansy, Theo la miró asombrado. Realmente era de esa forma, el otro Theo odiaba a Max, a Pansy y a Hermione porque los consideraba la fuente de su debilidad, pero él eso nunca se lo había dicho a ella.

-Pansy- dijo él. ¿Cómo explicarle a la mujer que amas que una parte importante de ti quería verla muerta y enterrada? Era ilógico, era increíble, difícil de procesar hasta para él mismo pero así era. Suficiente para enloquecer a cualquiera.

-No digas nada Theo, estoy clara contigo y estoy clara con él. Supongo que los conozco a los dos de alguna manera- dijo ella observándolo con atención, no había reproche en su mirada solo preocupación- ese, tu lado oscuro, no nos quiere bien a mi hijo y a mi, de hecho estoy segura de que nos detesta, si ambos estamos vivos es porque siempre lograste controlarlo de alguna forma cuando vivías. Cuando resucitaste, me di cuenta que algo era distinto en ti, supongo que estabas liberado de esa presencia malévola que de alguna forma existía en ti, ahora supongo que con menos fuerza todavía ejerces tu dominio, por eso has logrado que "eso" no mate a Hermione.

Draco se tensó inmediatamente, obviamente no le gustaba para nada esa posibilidad.

-No es una presencia malévola ni estoy poseído por el diablo- dijo Theo- él soy yo.

-Para mi- dijo Pansy con calma – el Theo con el que estoy hablando ahora, es el verdadero Theo Nott, el niño que fue mi compañero de juegos, el hombre que me hizo su mujer una noche, el padre de mi hijo, el que estuvo conmigo cuando nació Max, el que vi arrullarlo con cariño, el otro, el asesino, el despiadado, el que hizo mi vida una miseria, no me importa, pertenece al pasado, uno que quiero olvidar y que yo quiero que olvides. Nunca pensé que tendría que agradecerle a un dementor, haber dejado expuesta en carne viva la persona de quien me enamore alguna vez y a la que amo.

-¿Qué tiene de especial tu otro yo Nott? – Draco no estaba ni para escuchar declaraciones de amor ni para rodeos, así que su tono fue agresivo.

-Mi otro yo Malfoy, es lo que tiene a Hermione- dijo Theo-el asesino.

-¿Y tú no lo eres acaso?- dijo Draco.

-Hum, interesante manera de ver las cosas- respondió Theo sentándose en una silla frente a una mesa, con un gesto invitó a Draco a acompañarlo, Draco no soltó la espada pero se sentó en la silla, Pansy permanecía atenta.

-Yo mato cuando es necesario- dijo Theo- el otro mata sin lógica, sin motivo y sin razón, es una bestia, de alguna forma mantuve un equilibrio entre los dos y con el tiempo….llegamos a un acuerdo…..la pura verdad era que al final lo disfrutábamos pero lo conteníamos para lo importante.

-Estas completamente loco- afirmó Draco con desprecio.

-Eso Malfoy- dijo Theo- es otra gran verdad al parecer. Cuesta aceptarlo pero tienes razón. Estoy o estuve completamente demente.

-¿Entregas tu corazón a un loco?- preguntó Draco a Pansy con repulsión.

-Eso no es tu jodido problema Malfoy- dijo Pansy- yo le entrego mi corazón, mi vida y mi alma a quien me venga en gana- sin embargo, a pesar de defenderlo con ardor, no lo hizo que fuese menos difícil, pero ella, hacia tiempo que había tomado una decisión respecto a ello y decidido que no importaba, nada importaba, ella lo amaba.

-¿Qué es lo que en realidad viniste a buscar esta noche Draco Malfoy?- dijo Theo- porque ya te expliqué lo de Hermione y todavía sigues aquí ¿Qué quieres saber?

-Todo- dijo Draco.

-¿Estas preparado para escucharlo?- dijo Theo.

-Ahora si lo estoy- dijo Draco- he esperado demasiado…ambos lo sabemos.

-Te va a doler- dijo Theo- te dolerá porque fue una injusticia y una maldita jugarreta del destino, la demostración plena de que nunca fui infalible.

Ambos hombres se miraron a los ojos, sosteniéndose esa mirada, lo que venia era lo lógico. Draco dudó un momento, pero se decidió a preguntar lo que venia rondándole la cabeza desde hacia mucho tiempo.

-¿Por qué ella?- preguntó Draco.

Theo supo exactamente a quien se refería, se tardó unos segundos en contestar. Había esperado esa pregunta por meses, contó lo suficiente a Hermiione y a Pansy, para darle una visión general de los hechos, pero los motivos de sus acciones y los detalles, esos los reservó para el único que tenía derecho a escuchar esa terrible verdad.

-Cuando hablamos con los mensajeros- dijo Theo- ellos mencionaron que yo había fallado una prueba.

-Lo recuerdo- dijo Draco- y recuerdo tus palabras también, "No merecía morir".

-Exactamente- dijo Theo- ella no merecía morir.

-Pero la mataste- dijo Draco- a ella y a mi hija.

-No sabia que estaba embarazada- dijo Theo intespestivamente- por dios que no lo sabía.

-No te justifiques ante mí- contestó Draco.

-No lo intentaría por nada del mundo- respondió a su vez Theo- solo te estoy diciendo una verdad. No lo sabía.

-La abriste como un animal- dijo Draco con rabia- su sangre estaba por todo el piso, así la encontré, ella desangrada y la niña fuera del vientre de su madre…..- no pudo continuar, era demasiado doloroso recordarlo, sin embargó no dejaba de clavar sus ojos en Theo, odio puro reflejaban sus ojos, un odio que jamás remitiría.

-Fui enviado a Malfoy Manor para destruir el primer artefacto- relató Theo- en ese momento, yo estaba vivo y podía hacerlo, después de mi muerte fue imposible destruirlos en esa época, nuestro presente, es una asunto referido al hechizo de vinculación del guardián. Lo cierto es que tenía que ir hasta tu casa y destruirlo, después seguir con los demás. .

-Nunca entenderé porque renunciaste a tu obra- dijo Draco.

-Lo hice por Max- dijo Theo- si continuaba en ello, mi hijo iba a morir, al igual que todos, pero me fue mostrado la muerte de Maximilian en el futuro y allí tomé la decisión.

Pansy cerró los ojos y ahogó un gemido. Contuvo las ganas que tenia de irse corriendo de allí para asegurarse que su hijo estaba a salvo. Solo pensar en esa posibilidad la sumía en el pánico. Tuvo que hacer acopió de toda su fueraza de voluntad para permanecer al lado de Theo.

-Entonces entiendes la agonía de un padre por su hijo- dijo Draco con amargura.

-Lo se- dijo Theo- lo viví en carne propia.

-Siempre maldije el hecho de que tu hijo vivía mientras el mío murió como un animal – dijo Draco- maldito el destino que permite que una bestia como tú sea padre.

-El niño no tiene la culpa- dijo Theo- la culpa fue mía, los errores de los padres no tienen porque pagarlos los hijos. Deja a Maximilian en paz.

-Tu hijo jamás sufrirá por mi mano de nuevo- dijo Draco- lo juro por mi niña muerta, por el bebé que vendrá y por todos los niños del mundo. A quien odio es ti.

-Era tarde en la noche –dijo Theo- me fue advertido que no podía dudar, que debía llegar al artefacto costase lo que costase, sortear cualquier obstáculo. Era un pasillo oscuro….todos en tu casa debían estar durmiendo.

-Astoria esa noche no podía dormir, estaba mas inquieta de lo normal, lo atribuí a que el bebé pateaba mucho- dijo Draco con amargura- me dijo que iba a recorrer la casa. Yo la deje ir, el embarazo estaba avanzado y ella siempre estaba incomoda, maldita sea la deje ir y siempre me voy a culpar por ello.

-Me la encontré justo a la entrada del sótano- explicó Theo- me supongo que ella creyó que yo iba por ti…que había irrumpido en tu casa con la firme intensión de buscarte, matarte y vengar tu traición a Voldemort, en realidad después de destruir el artefacto tenia intenciones de ir por ti y darte un escarmiento por traidor…pero lo descarté de inmediato, mi objetivo principal seguía siendo la Horribilis Machina que permanecía en los cimientos de tu casa. Y yo, Theo Nott, soy un hombre que baraja bien sus posibilidades y sus prioridades. Mi meta era el artefacto, nada más. Ella tenía una varita en la mano, yo no sabia quien era, no la reconocí, solo vi un reflejo dorado, su cabello, creí que eras tú, estaba oscuro, lancé un septumsempra, mi atacante cayó…y entonces vi que era ella…tu mujer, embarazada. La maldición fue lanzada de manera contundente, sin posibilidad de errar, hizo su efecto rápido, de las múltiples heridas en el cuerpo de tu esposa, salía un río de sangre, enseguida que la vi supe que iba a morir.

Draco apretaba sus labios, sus manos le temblaban de la impotencia que sentia.

-Me estás diciendo que la atacaste por error- dijo finalmente Draco.

-Fue una maldita casualidad que fuese ella- dijo Theo, su rostro era inexpresivo pero el tono de su voz denotaba vergüenza y oprobio- pero así sucedió. O quizás los mensajeros querían probar mi determinación, no lo se. Para mi fue un terrible error, aun cuando ella me hubiese atacado, jamás habría intentado matarla de saber que era Astoria con un embarazo de ocho meses. Todos sabíamos que ella era incapaz de pronunciar una maldición de manera efectiva, que tu mujer era un ser humano inofensivo, jamás podría haberme hecho daño de ninguna forma, pero no la reconocí hasta que fue demasiado tarde.

-Que más- exclamó Draco.

-Estaba agonizando- dijo Theo – fui hasta ella para acabar con su suplicio lanzándole un Avada, yo disfruto matando, eso no es ningún secreto, soy un asesino por naturaleza, pero me deleita el combate, el luchar o morir en el intento, no encuentro satisfacción en abatir a una indefensa mujer embarazada, iba a rematarla pero por piedad, para acabar su sufrimiento, nada mas podía hacerse, la maldición había alcanzado sus órganos vitales. Vi su vientre abierto debido la maldición y entonces…cuando me acerque y toque su vientre….el bebé….el bebé saco una mano y apretó mi dedo…..su madre moría….pero el niño vivía….aferraba mi dedo con fuerza…como si me pidiese ayuda…como que si yo …el asesino de su madre, fuera su única esperanza para vivir, en ese segundo…..ese pequeño bebé para mi se convirtió en Max, fue como si fuese él el que me estaba clamando vivir.

Una lágrima rodó por la cara de Draco, una lágrima solitaria en donde estaba concentrado todo su dolor y su pena. Los había amado con toda su alma, por ello había desafiado la lógica y se había embarcado en esa aventura de los Artefactos Infernales. Nunca hubo mayor injusticia que la muerte de aquellos que quería, Draco sabía que jamás lograría superarlo, que esa perdida la sufriría hasta su muerte, que la culpabilidad de cesar la búsqueda no lo abandonaría jamás. La promesa que no pudo cumplir porque era completamente imposible llevarla a cabo, ya que estaba convencido o más bien, lo habían convencido, de que jamás volverían de la forma en que fueron, ni Astoria ni su hija, sin embargo la incertidumbre no lo dejaría en paz nunca mas. ¿Y si realmente era cierto? ¿Si habría alguna posibilidad de que ellos regresaran como seres humanos normales? Preguntas que se quedarían sin respuesta, puesto que ahora estaba de por medio Hermione y el hijo de ambos, ellos lo necesitaban, requerían que él hiciera de tripas corazón, tenia que ver como diablos le hacia para olvidar su pasado y vivir de nuevo. Se lo había jurado a si mismo y esta vez cumpliría.

-Abrí el vientre con mis propias manos- dijo Theo mecánicamente, su cuerpo estaba tenso, tomaba su varita con fuerza, no sabia la reacción de Draco, pero se esperaba lo peor- saque a la criatura, corte el cordón umbilical con mis dientes, pero murió…no pude hacer nada…..murió…..incluso antes que la madre…que estaba agonizando….vi con horror y esa imagen me persigue en mis peores pesadillas, como la niña respiró por ultima vez en mis brazos….un recién nacido, una promesa de vida que yo apague, no pude moverme, ni hacer nada, mi mente se puso en blanco. Nunca había matado un niño, nunca lo había hecho hasta ese momento. Entonces llegaron tú y los aurores.

-Te dejaste atrapar- dijo Pansy en voz baja con asombro, sabia la mayor parte de la historia, pero Theo ahora contaba detalles que no le había dicho antes. Ella conocía lo suficiente a Theo para saber que jamás, nunca, ni en su peor faceta de asesino mortifago, jamás le hizo daño a un niño….nunca, lo conocía, lo sabia, ahora entendía el horror que él había experimentado- te dejaste atrapar porque estabas arrepentido de lo que hiciste.

-Esa fue la prueba que fallé- dijo Theo- por primera vez en mi vida no pude hacerle frente a las consecuencias de mis actos. Yo fui a esa casa dispuesto a matar a quien se me atravesase en el camino, para lograr mi objetivo, pero no pude superar el hecho de que por primera vez en mi vida, maté a la persona…a las personas equivocada.

Draco no decía absolutamente nada, miraba fijamente a Theo, ambos hombres intercambiaron miradas, una de rencor la otra de resignación, luego de esto, Draco se levantó con brusquedad y se dirigió directo a la salida de la habitación como alma que lleva el diablo. Se detuvo en la puerta, de espaldas a Theo y a Pansy.

-No pienses por un segundo que por lo que me has contado, he cambiando mi opinión sobre ti- dijo Draco- para mi sigues siendo un asesino, el peor de todos.

-No esperaba otra cosa de ti- dijo Theo- es lo justo.

-Si Hermione muere debido a esta aventura- dijo Draco- si tu otro yo o lo que sea que este allí con ella, le hace daño o al hijo que espera, no habrá infierno o cielo donde tu maldita alma se pueda esconder de mí. Te perseguiré esta vida y las otras si es necesario y te destruiré. Me quitaste una familia Theo Nott, no voy a permitir que jodas a la otra.

Theo permaneció sentado en la silla. Pansy se sentó frente a él.

-No te asusta todo lo que he dicho- dijo él con cansancio- él tiene razón, soy un demente…nadie puede estar mas loco que yo…después de declarar todo lo que he hecho en esta vida lo hice con convencimiento de causa.

-No voy a discutir tu integridad mental ni contigo ni con nadie- dijo Pansy- No puedo aceptar la mayor parte de las cosas horribles que hiciste, pero me enamoré de ti por las pocas acciones nobles que llevaste a cabo. Y además ¿No es el amor también una especie de locura? Entonces, yo estoy tan loca como tú o más si a eso vamos.

Theo le sonrió, Pansy tenia la capacidad de voltear todas las cosas a su favor y hacer lo difícil digerible.

-Se requiere valentía para confesar lo que le dijiste- dijo ella.

-Se lo debía- dijo Theo- pero aun no he pagado mi deuda con Draco Malfoy. Posiblemente jamás lo haga.

-¿Hermione esta esperando un hijo?- preguntó ella, estirando su mano y entrelazándola con la de Theo.

-Si- dijo él- el destino le dio otra oportunidad a Draco Malfoy

-El destino también puede darte otra a ti- dijo ella, Theo le sonrió, lamentablemente para los dos, ella aun no perdía las esperanzas.

0o0

-Debes prometerme que cuidaras a tu madre.

El niño le dedicó una mirada sombría y bajó la cabeza, ocultando su rostro, Theo lo tenía sentado sobre sus piernas, estaban en el patio del castillo de Hogwarts, Max jugaba con los botones de su tunica.

-Te iras tan pronto- dijo el niño.

-Te dije que estaría con ustedes un tiempo y que luego me marcharía a terminar de resolver algunos problemas- dijo Theo- pero creo que hemos aprovechado nuestro tiempo ¿no es así?

-¿Regresaras?- preguntó Max.

-Quizás- dijo Theo, sin atreverse a prometer nada de lo que no estaba seguro poder cumplir- no lo se. Pero de alguna forma siempre estaré contigo. Nunca me olvidaras y nunca te olvidaré. Y si llegamos a encontrarnos alguna vez tú me reconocerás y yo también. Así funcionan las cosas entre los amigos.

-Theo…- el niño dudó un momento y se incorporó de las piernas de Theo, caminó unos pasos y Theo lo observó, parecía abatido y eso lo entristecía, siempre supo que ese momento llegaría y ahora no sabia como manejarlo.

-Theo- dijo Max volteándole y dándole la cara al hombre, los ojos azules de Max se fijaron en el rostro de Theodore, una mirada de reproche y de desconsuelo. Theo suavizo la expresión de su cara para tratar de tranquilizarlo, por alguna extraña razón el niño parecía dudoso, como si quisiera decirle algo y no se atreviese.

-Dime- dijo Theo.

-¿Tú…..tú eres mi padre? –preguntó Max de pronto con apremio, el tono de angustia del niño golpeó a Theo con fuerza, jamás se hubiese imaginado que su hijo, su propio hijo le preguntaría eso.

-¿Quién te lo dijo?- preguntó a su vez Theo alarmado, tenia la respuesta en la punta de la lengua, pero por prudencia aguardó.

-Lo escuché- dijo el niño con inseguridad- todos lo dicen en el castillo, que yo soy tu hijo, que me parezco a ti como dos gotas de agua una a la otra. Que te enfureciste con el Sr. Malfoy y con Sev porque me habían traído hasta aquí. Pero no es por eso que lo se…anoche…te escuché diciéndole a mi madre que yo era tuyo. ¿Por qué no te conocía? ¿Por qué jamás te había visto? ¿Por qué no me lo dijiste?

-Soy tu padre- dijo Theo finalmente luego de unos segundos, por impulsividad terminó confesando lo que se había jurado jamás decir, pero el chico lo tomó con la guardia baja y fue incapaz de contenerlo por mas tiempo. La cara de Max se iluminó, ciertamente esta esperando una respuesta afirmativa- lo soy, de eso no te quepa la menor duda. Tu nombre verdadero es Maximilian Marcus Nott, eres el primogénito de Theodore Marcus Nott y Alexandra Parkinson Nott, el último de los Nott, el heredero, así está escrito en el árbol genealógico, yo mismo te inscribí en el libro de la familia el día en que naciste.

-¿Tú estabas allí cuando nací?- preguntó el niño, ya un poco mas tranquilo, de alguna forma, él, inconscientemente, desde el primer momento que lo había visto, supo instintivamente que ese hombre grande, fuerte y recio…era su padre. Y si no hubiese sido así, él mismo lo habría adoptado como padre. Theo Nott se había ganado su confianza y su cariño.

-Yo mismo te traje al mundo- dijo Theo sonriendo, recordando ese momento- eras un bebé arrugado y llorón. Solo te calmaste cuando te puse en brazos de Pansy. No te culpo, hasta yo soy incapaz de negarme a tu mamá.

-No soy un llorón- reclamó Max- nunca lloro, soy valiente.

-Lo se- dijo Theo.

-¿Porque mi apellido es Parkinson?- preguntó Max- como el de mami y el del abuelo.

-Tu madre y yo decidimos que era lo mejor para ti, no llevar mi nombre sino el apellido Parkinson porque muchas personas sienten desagrado ante el nombre Nott. Te llamas Maximilian en honor al primer Nott que llegó de Noruega a Inglaterra hace más de cien años, el bisabuelo de tu madre y el mío. Pansy decidió el nombre, debo reconocer que me sentí agradado cuando ella tomó en cuenta un nombre con tanta historia. Luego lo cambió a Max.

-¿No te gusta Max?- preguntó el chico.

-No me gustaba al principio- dijo Theo- ahora no veo la forma de llamarte de otra manera, Max.

-Siempre preguntaba por ti- reclamó Max compugnido, Theo sabia que el chico tenia todo el derecho de juzgarlo- siempre quise conocerte. ¿Es que no deseabas estar conmigo?

-Mataba por estar contigo, pero no podía ser de otra forma. Lamento mucho no haber estado allí para ti. Es un asunto complicado, algún día sabrás los detalles y espero que me entiendas, que logres comprender el porque no estuve contigo. Sin embargo, reconozco que no tengo excusas. Perdóname Max.

-¿Tú me quieres?- dijo Max.

Theo tomó la mano del niño y la colocó sobre su pecho. Max se sorprendió al principio pero pronto dejó que la gran mano de Theo arropara la suya. Una sensación calida los recorrió a los dos.

-Mi corazón no debería latir…eso es un hecho. Pero ahora solo late debido a ti Max, por ti y por tu madre. Te quiero….los quiero a ambos, no lo dudes. Los amo muchísimo.

Max se echó a los brazos de Theo y el lo abrazó con fuerza, besándole los cabellos, el tierno cuerpo de su hijo lo recibía con el amor inocente y desprendido que solo puede brindar un niño. Increíblemente se había ganado la confianza del chico, su cariño, su amor y Theo sabia que no lo merecía, pero daba gracias de que así fuese. De alguna manera, lo que siempre buscó, lo había encontrado. Luchó mucho contra si mismo, para que ese niño creciese sano y protegido. No podía pedir mas nada a la vida. Prevalecerá solo lo que debia prevalecer. No él, no Theo Nott, no sus ideas, sino su sangre, su legado, personificado en ese niño.

-Yo también te quiero- dijo el niño- casi tanto comoa mi madre o más. Me gustas Theo.

-Estoy muy contento de oírte decir eso- dijo Theo- Prométeme que te portaras bien durante mi ausencia y obedecerás a tu madre en todo.

-Prométeme tú que volverás en cuanto puedas- dijo Max.

-Solo puedo decir que trataré de estar contigo- dijo Theo- lo prometo, en cuerpo o en espíritu, estaré allí para verte crecer.

-Tú no eres humano- dijo Max contra el oído de Theo- lo se….se que estás aquí y no deberías estar. Mis sentidos slayers no me mienten, tú no eres humano. Por eso te vas. Tienes que poner cada cosa en su lugar.

Theo lo sintió inquieto…a pesar de sus palabras. Su hijo lo sabia….lo sabia

Max era un niño, pero hacia gala de la sabiduría innata que solo un niño podría poseer, la lógica inocente de la infancia, aunado a …..esos sentidos de slayer. Theo se asombró por la claridad con que el niño veía las cosas, de alguna forma Max lo entendía mejor que Pansy.

-A veces se trata solo de eso Max, de colocar cada cosa en su lugar- terminó diciendo Theo antes de caminar hasta los jardines con el chico en brazos, llevaba una varita en su mano. Dispuesto a ejecutar un hechizo modificador de recuerdos, esgrimió con fuerza su varita, tenia que hacerlo, por dios tenia que hacerlo, sin que le temblase la mano. Ahorraría sufrimiento a su hijo. Después de unos años, Max seria capaz de evocar cada palabra y aceptar los hechos con tranquilidad…pero no ahora.

- Max, cuando seas mayor y entiendas, recordaras lo que tengas que recordar, de esta conversación y de muchas otras entre nosotras, pero por ahora…duerme pequeño…duerme y ten el sueño de los justos. Te amo, demasiado, hijo.

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Pansy lo esperaba en un pasillo oscuro y abandonado del castillo de Hogwarts, Theo la vio de inmediato y la tomó de la mano con brusquedad. No tenia planteado engarzarse en una discusión con Pansy ese día, pero en vista de los hechos, no le quedaba mas remedio. Ella se merecía que la tumbase sobre sus piernas y le diera la tunda de su vida. Ella no era tonta…él menos…Theo sabia exactamente de donde había venido toda la conversación con su hijo.

-El chiquillo lo sabe- declaró Theo con furia contenida.

-Lo se- dijo ella- él me lo preguntó.

-¿Y que le dijiste?- preguntó Theo.

-Nada. Solo le recomendé que hablase contigo- dijo Pansy.

-¿Esto es una especie de confabulación en mi contra?- preguntó Theo con molestia mientras la arrastraba tomada de la mano por todo el pasillo.

-Si- dijo Pansy tajantemente- es un plan cuidadosamente diseñado para que te quedes con nosotros. Tiene que existir otra solución.

-No la hay- dijo Theo secamente, incapaz de abordar el tema.

- Te aceptó como padre, lo se, lo sentí cuando hable con él, no se como diablos le hiciste, pero ese niño te adora.

-Tú y yo teníamos un acuerdo- dijo Theo-Max nunca lo sabría.

-Pues cambié de opinión, de un rato a la fecha, ya no estoy dispuesta a seguir mintiendo al respecto-dijo Pansy- él tiene que saber que tú eres su padre, es lo justo para él y para ti. He descubierto algo de mi hijo estos días, es mas fuerte de carácter de lo que tú y yo creemos, a pesar de que tiene cinco años es sensato, es esplendido con sus sentimientos, cariñoso, leal, es increíble que tú y yo, con lo testarudos y orgullosos que somos, hayamos procreado un niño que a veces mas maduro que sus padres, Max fue capaz de perdonar en el acto, lo que yo tardé muchos años en perdonarte.

-Maximilian es la viva imagen de su madre- dijo Theo- apuesta por las causas perdidas, no me merezco tanta confianza.

-No – dijo Pansy- Max es igual que tú, demasiado inteligente para no considerar todas las opciones posibles y escoger la más adecuada, la que no traicione sus sentimientos. Él lo pensó, te lo aseguro y te aceptó Theo, te perdonó la ausencia, aun antes de hablar contigo, él te quiere y tú te lo mereces, mereces que tu hijo te quiera, después de todo, haz hecho toda clase de locuras solo por él.

-Modifique sus recuerdos- dijo Theo- Por lo pronto, estará tranquilo, dentro de unos años lo recordará todo perfectamente, si tengo suerte, no me odiará y estará en paz con su pasado.

-Sabia que lo harías- dijo Pansy- no esperaba menos de ti. Pero por lo menos hablaste con él.

-A veces siento que me he enamorado de la versión femenina de mi mismo- comentó Theo con ironía- parece que tienes medido todo lo que voy a hacer.

-Ese es el problema de enamorarse- comentó Pansy rodando los ojos- tiendes a anticipar todo lo que tu pareja hará.

-No todo- dijo Theo con convicción- no todo. Todavía tú sigues siendo un misterio para mí. Maldita mujer, nadie te enseñó que debes obedecer a tu marido.

-Hasta donde se- dijo Pansy mientras caminaba detrás de Theo- tú y yo no estamos casados. Técnicamente NO soy tu esposa.

-Eres mi mujer y eres la madre de mi hijo- dijo Theo- para mi eso es suficiente para considerarte como tal.

-Bien- dijo Pansy- de acuerdo, señor esposo…su palabra por delante.

Theo se detuvo y se volteó, ambos quedaron frente a frente, él estaba furioso, porque no veía claro como solucionar todo. Ella le sostuvo la mirada por un rato y luego la desvió, culpable y a la vez, nada arrepentida.

-No puedes reclamarme que use todas las armas que tengo a la mano- dijo ella en voz baja, con tristeza.

-No…no puedo…pero debo decir que has demostrado perfectamente porque eres una slytherin de cabo a rabo- dijo Theo- solo una serpiente utilizaría a su hijo para tal fin.

-Me odias por ello- dijo Pansy.

-No….- dijo Theo- te amo mas aun por eso, porque no te importa nada, solo nosotros tres- dicho esto se fue contra ella clavándola contra la pared, con agilidad él metió las manos debajo del vestido que Pansy llevaba y le quitó las bragas de un tirón, la tomó de las nalgas, la levantó del suelo y ella inmediatamente rodeó con sus piernas su cintura.

-Somos una familia extraña, tú, el niño y yo- dijo ella.

-Si, como toda familia tenemos nuestros altos y bajos- dijo él robándole un candente beso, ella ofreció su boca, extasiada por el gesto.

-Estamos en medio de un pasillo, alguien puede vernos- dijo ella jadeando, incapaz de evitar caer en una vorágine de lujuria, mientras sentía la boca de Theo recorriendo su cuello, marcándola como suya en cada caricia, él con una mano bajó la cremallera de su pantalón.

-Para lo que me importa- dijo él con la voz entrecortada, mientras liberaba su miembro y lo hundía con fuerza en el interior de ella en una sola estocada, Pansy cerró los ojos y se mordió un labio hasta hacerse sangre al sentirlo penetrándola con contundencia, en ese momento, creyó morir de puro placer. Tenía la espalda clavada en la pared y sus caderas chocaban con el muro espasmódicamente a ritmo frenético, era salvaje, era intenso, era estremecedor, pero eran ellos dos amándose, de la única forma que sabían hacerlo, con descarnada pasión desatada. Era la quinta vez que hacían el amor en ese día, y cada vez lo hacían con mayor desenfreno y desesperación, contando los minutos y los segundos, en una infernal cuenta regresiva que los estaba volviendo locos. Ella lo abrazó con fuerza, mientra lo sentía cada vez, alojado mas profundamente en su interior. Theo la besaba con furia y pasión, quitándole el aliento con cada beso.

Sus ojos chocaron en el momento del clímax, los dos se hundieron en la mirada del otro, así observándose, sin mediar palabras, ya sin más explicaciones o reproches. Hablando el lenguaje ancestral de los amantes, hombre y mujer llegaron a la culminación del acto que sellaba su entrega total al noble sentimiento que los embargaba. Simplemente amor.

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Un consejo de guerra, eso era justo lo que se estaba llevando a cabo, un solo giratiempo y cinco artefactos en cinco sitios distintos en épocas diferentes. Difícil, pero no imposible, luego de puesto en marcha, el plan no aceptaba disensiones ni tampoco fallos.

Todos los presentes estaban conscientes de las conscuencias de no llevar a cabo el cometido, uno de ellos más que ninguno.

Draco estaba pegado a la pared del Gran comedor, con los brazos cruzados sobre su pecho e hirviendo de impaciencia. Habían decidido reunirse allí para sostener sus deliberaciones finales, de alguna manera ese día se instauró la costumbre que los acontecimientos importantes en el castillo de Hogwarts se discutirían en le Gran comedor. Él no sabía que rayos estaban pensando los demás ni que esperaban, él solo tenia cabeza para Hermione

-Ron Weasley- dijo Theo- está en el Kukenan en este momento. Año 1957

-Tesla y Severus Snape en las montañas rocosas- dijo Harry.

-Gryffindor, Slytherin y la Dama Ravenclaw se encargaran del que está aquí en Hogwarts- informó Theo

-Y yo iré a Malfoy Manor en nuestra época, la maldición de Lucius ya está retirada, no deberia tener ningún problema- dijo Harry.

-Solo te pido que sigas mis instrucciones y no dejes que mi madre se meta en esto- dijo Draco.

-Hecho- contestó Harry.

-¿Dónde está el quinto artefacto?- preguntó Gryffindor con curiosidad, estaba llegando justo en medio de la conversación, estaba asegurando las defensas mágicas del castillo, cualquier hechizo de protección, a su juicio no estaría de mas. Después de presenciar todo lo que había visto en esos últimos días, tenia suficiente de seres malignos para todo lo que le quedaba de vida. Llevaba colocada su cota de malla, lucia como el guerrero mago medial que sin duda era.

-1887, Mar del Norte- dijo Theo.

-La prisión de Azkaban- confirmó Draco.

-Tengo que suponer que conozco al guardián- dijo el retrato de Albus Dumblendore que estaba colocado sobre una silla ocupando un lugar de honor. El viejo mago meneaba la cabeza de un lado a otro, se sentía profundamente consternado al percatarse de la identidad del guardián del quinto artefacto infernal, la fecha y el lugar habían sido demasiado reveladoras para él.

-Usted mejor que nadie- dijo Theo- ese hombre fue el comandante de la cárcel durante muchos años. Necesitaba un lugar inexpugnable y un mago igualmente inexpugnable, poderoso, honorable, para ser el más poderoso de todos los guardianes.

-¿Un preso controla Azkaban?- preguntó Pansy curiosa.

-En esa época era la costumbre- dijo Theo.

-¿Qué es Azkaban?- preguntó Godric Gryffindor.

-El lugar que tú construirás dentro de unos años como cárcel mágica- dijo Theo.

-Pensé que jamas iba a precisar de un sitio así- comentó con decepción Gryffindor- pero supongo que la necesitaré.

-Así es. El preso que demostraba ser el mas poderoso, controlaba la cárcel, se convertía en su comandante, poseía cierta libertad pero igualmente permanecía en cautiverio- explicó Theo- era una antigua costumbre…Azkaban en esa época no tenia guardias pero igual nadie podía salir de allí.

-Usaban un encierro mágico- dijo Dumblendore- en esa época…..salir de allí equivalía a morir.

-Por eso nadie escapó- dijo Theo dirigiéndose a Dumblendore- el encierro mágico era un método cruel…incivilizado. Creo entender que usted cuando fue juez de Wizegamont lo abolió.

-Ciertamente- dijo Dumblendore- pero no pude hacer nada con los dementores. Al eliminar ese hechizo, el Ministerio Mágico decidió convocar a los dementores como custodios, una peor manera de asegurar que la cárcel fuera inexpugnable según mi punto de vista. Al final todo mi esfuerzo fue en vano.

-La vida es así- dijo Theo- uno no puede tenerlo todo.

-Aun así- dijo Dumblendore- alguien que conocí y estime una vez logró salir de allí aun a pesar de los dementores.

-No digas mas- dijo Theo mirando de reojo a Gryffindor- hay cosas que todavía no tienen porque saberse.

-¿Quiénes iremos?- preguntó Draco.

-Cuervo y los demás mensajeros acudirán cuando sea preciso, de resto, iremos Pansy, tú y yo- dijo Theo.

-Entonces llevaremos a Potter a nuestra época e iremos a Azkaban- dijo Pansy.

-En marcha- fue lo único que dijo Draco.

-Solo tengo una ultima pregunta – dijo Harry a Theo- ¿para que los guardianes? ¿Ibas a activarlos todos en el presente? Tú mismo lo dijiste ¿Por qué existían guardianes?

-Solo por seguridad- dijo Theo- el conjuro estaba hecho de tal forma que al morir mis guardianes, yo me convirtiese en el guardián principal, de hecho ellos murieron y al final yo era el guardián de los cinco Artefactos Infernales, el unico. Deje a todos los artefactos en su sitio cuando los descubrí, para asegurarme que nadie vendría del futuro o del pasado a quitarme mi obra, lancé un conjuro para que solo se pudiese llegar a ellos en fechas determinadas, donde existían dichos guardianes. Al morir yo, se modificó el hechizo, ya no podían ser activados en mi tiempo, puesto que yo el guardián supremo había muerto, por eso después fue necesario viajar al tiempo y activarlos en esos momentos.

-Bastante retorcido y complicado- comentó Harry.

-Una pequeña muestra de la mente enferma de quien ideo el plan- contestó Draco con despreció.

-Un plan que no tenía ninguna falla por lo que veo- dijo Harry.

-Si lo tenía- dijo Theo- yo mismo fui la parte débil del plan, lo que falló.

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Azkaban, Mar del Norte, 1887.

Theo, Draco y Pansy se aparecieron en la vieja prisión, ella fue el medio de contacto entre los dos para viajar en el tiempo. Theo la tomó de la mano y Draco simplemente apoyó su mano en su hombro. Pansy al sentir la piel fría de Draco lo miró.

-Todo saldrá bien- dijo ella, si bien estaba muy molesta con Draco en relación a lo del secuestro de Max, se había ablandado con él cuando supo su situación con Hermione. Pansy entendía por muchas razones, las mismas que atosigaban a Draco de hecho, perfectamente el infierno que estaba sufriendo el hombre, su familia peligraba, eso le impuso a brindarle esa muestra de apoyo. Nunca habían sido amigos, quizás alguna vez ella estuvo interesada románticamente en él cuando era una adolescente estúpida, pero luego, rara vez habían hablado. Sin embargo ella sentía que el horroroso asunto donde estaban metidos, había creados lazos irrompibles entre los involucrados.

Draco asintió con la cabeza al escuchar el gesto de buena voluntad de Pansy. Estaba arrepentido de haber amenazado a Max, eso era un hecho.

-Gracias. Lamento lo de tu niño, me equivoque- dijo Draco- si todo sale bién y sobrevivimos todos, Max jamas tendrá que temer de un Malfoy, nunca mas, los odios de los padres no deben pesar sobre los hijos.

-Es un trato Draco Malfoy, haré que lo cumplas al pie de la letra, eso puedes jurarlo - contestó Pansy.

Llegaron a una de las torres de la cárcel mágica, la cual era un edificó cuadrangular de altas paredes, construido sobre un islote en medio del mar del Norte, las olas golpeaban furiosas las murallas, dicho mar se caracterizaba por ser el océano mas tempestuoso del planeta, innavegable, inaxaccesible, aislado, el sitio perfecto para guardar algo. Theo sintió un estremecimiento cuando fue plenamente consciente de que estaba en el mismo sitio donde había muerto para el mundo, donde un dementor le había otorgado el funesto beso, donde parte de su alma había sido consumida y apartada de él para siempre. Era irónico…que todo fuese a terminar precisamente allí...justo en el mismo lugar donde había empezado su aventura.

El lugar era amplio, de hecho la cárcel en si era de grandes dimensiones, el piso estaba recubierto por obsidiana negra, era brillante y reflejaba como si fuese un espejo, en las paredes, colgaban escudos con diversos blasones grabados en él, cada uno correspondía a la familia del reo que ocupaba el puesto de comandante de la cárcel.

-No siento a los dementores- comentó Pansy.

-En esta época, no estaban aquí- dijo Draco- ya sabes, la historia del encierro mágico.

-No deberíamos buscar al comandante, tu guardián Theo- dijo Pansy.

-Nada sucede en Azkaban sin que él no lo sepa- dijo Theo- acudirá.

Theo y Draco caminaron por la estancia un rato, Draco buscaba el artefacto infernal, Theo sabia exactamente donde estaba pero esperaba al guardián para develarlo.

No tuvo que esperar mucho, dos grandes puertas de madera revestida por metal se abrieron, un hombre viejo entró, Draco se quedó estático en su sitió, colocó su mano en el puño de la espada de Gryffindor como medida de precaución, Pansy hizo lo mismo con la suya, ya habían tenido las suficientes sorpresas molestas para no ser precavidos.

Theo fue el único que se adelantó al encuentro del guardián y al mismo tiempo comandante de la cárcel de Azkaban. Era un hombre anciano, con los cabellos grises y una larga barba, sus ojos eran azules, resplandecientes. Pansy frunció el ceño, ese hombre se parecía mucho a…

-Percival, saludos- dijo Theo, el hombre inclinó la cabeza, Theo le ofreció su mano, el anciano no la tomó, el hombre vestía completamente de negro, con una elegante tunica de terciopelo, en su mano llevaba un manojo de llaves. Pansy al escuchar el nombre, supo exactamente quien era el hombre, cualquiera que hubiese estado atento a los chismes de los últimos años, sabría exactamente de quien se trataba. Hacia aproximadamente diez años, una periodista llamada Rita Sketer, había escrito una polémica biografía sobre uno de los magos mas importantes del siglo, en donde hacia énfasis en un escándalo que había afectado a su familia, el padre de tan aclamado mago había asesinado a tres muchachos muggles y terminado condenado a cadena perpetua en Azkaban. Pansy entendió entonces el porque las palabras de Albus Dumblendore al enterarse de quien era el guardián del quinto artefacto infernal, puesto que era su propio padre, Percival Dumblendore.

Theodore Nott había escogido de guardián, a uno de los magos mas poderosos que habían existido, un mago que fue condenado por vengar a su pequeña hija, un hechicero que prefirió sacrificarse antes de dejar pisoteado el honor de su familia, un hombre incorruptible que había dejado su legado de honorabilidad a su famoso hijo, un hombre que se equivocó y aceptó ser condenado por su error. El mejor guardián posible, un tipo incorruptible, que no cedería a nadie el objeto custodiado, Pansy no dudaba cual había sido el ofrecimiento que Theo le hizo para que aceptase guardar el artefacto, si Rita Sketer había dicho la verdad en su dichoso libro, Kendra Dumblendore había muerto poco después de que su esposo fuese a la carcel, consumida por la pena y Arianna Dumblendore, su hija, murió unos años después en circunstancias turbias, Pansy estaba segura que Percival Dumblendore había aceptado ser el guardián de un artefacto infernal con la esperanza de que algún día, Arianna y Kendran resucitarían

¡Dios Bendito! Pansy cerró los ojos, ¡Dios Mio! Codicia, poder, odio, amor, todos aquellos involucrados en esa búsqueda, tenían unas razones tan fuertes que era un trabajo hercúleo tratar de resistirse a la promesa de lograr con los artefactos infernales la consecución de todos los deseos mas escondidos y secretos. Theo había hecho los movimientos precisos, era casi imposible no negarse.

Pansy sintió escalofríos, trataba de mantener la entereza al quedar en evidencia lo terriblemente manipulador que había sido Theo Nott. Si embargo ella se juró soportar eso y mas, estaba enamorada y él arrepentido de su obra. Pero la magnitud de su reflexión la obligó a plantearse algunas cosas, reuniendo todo lo que sabia y presumía del asunto de los Artefactos infernales. Theo le dio a todos de alguna forma lo que más deseaban para convencerlos de aceptar la tarea. Quizás a Tesla le ofreció saciar su sed de conocimiento, a Voldemort le ofreció inmortalidad dándole uno de los artefactos para asegurarse de tenerlo controlado, a el Shaman en America del Sur de pronto le ofreció sabiduría, a Griffindor le ofreció un objeto mágico poderoso con la esperanza de asegurar un futuro utópico, una especie de Camelot al estilo Nott, a Percival Dumblendore le ofreció regresar a sus seres queridos, situación similar por la cual Draco Malfoy los trató de activar y Theo…..Theo Nott los había buscado y organizado para obtener el poder absoluto sobre todos los seres humanos del planeta. Mintió, manipuló, conjuró y luego…el desastre. Solo se arrepintió…por Max. A Pansy se le llenaron los ojos de lágrimas.

Los Artefactos Infernales estaban malditos en esencia, pocos hombres tendrían la fuerza de voluntad suficiente para resistirse a utilizarlos a su favor, en ese momento, Pansy admiró de sobremanera a Draco Malfoy, Severus Snape y Theodore Nott, quienes teniendo la gallina de oro en sus manos, la posibilidad de ser mas poderosos que cualquier ser humano en la historia, mostraron tener la suficiente entereza para más tarde o más temprano, darse cuenta de lo insensato de sus resoluciones.

Ella en ese momento, con horror, se dio cuenta de lo cerca que había estado todo de irse por el caño…cerró los ojos y murmuró….! Gracias a Dios! ¡Gracias a Dios! Ella no era muy religiosa pero estaba empezando a creer que había mediación divina de por medio.

-He venido a que me entregues la llave tal como habiamos acordado, yo, el Viajero, asi te lo solicito- dijo Theo, el hombre revisó el manojo y de entre cientos de llaves, que Pansy, observando curiosa toda la escena, dedujo eran las llaves de las celdas de Azkaban. Percival soltó una llave dorada y tomándola con dos dedos la mostró a Theo ofreciéndosela.

-¿Por qué no habla?- preguntó Draco.

-Prometió jamás pronunciar palabra mientras viviese, para expiar sus crimenes. Percival Dumblendore sucumbió al orgullo y en un ataque de locura, asesinó tres jóvenes muggles, cuando siempre luchó por la tolerancia a los muggles. Las razones de tal crimen, siempre fueron validas, ellos violaron a su pequeña hija de seis años y la enloquecieron, pero él entiende que había otras formas mas civilizadas de resolverlo, después de todo, los Dumblendore siempre han sido una familia contemplativa y honorable- Theo tomó la llave, el hombre dió un paso hacia atras, lucia venerable, tranquilo pero al mismo tiempo, un aura poderosa y solemne lo envolvia, no cabia ninguna duda, era el padre de Albus Dumblendore.

-Su hijo Albus me dio dictó un mensaje para usted- dijo Theo, tendiéndole un pergamino a Percival- me dijo que encontrará allí el consuelo necesario para sobrevivir los años que le quedan- Percival tomó el papel, lo guardó en su tunica, inclinó la cabeza en señal de despedida y salió de la estancia tan rápido como había llegado.

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-Bonito lugar- dijo Snape a Tesla mientras caminaban por los oscuros pasillos metidos en las entrañas de la tierra. La construcción era imponente, monumental, tenía todo el aspecto de un templo grecorromano, las columnas que sostenían todo el complejo eran tan altas que sin duda se necesitaron gigantes para alzarlas.

-Gracias- dijo Tesla.

-Es lo propio- respondió Snape.

-Es curioso- dijo Tesla- tres de los artefactos están ubicados bajo tierra y los otros dos, en lugares altos, se me hace que puede ser un aspecto sujeto a investigación.

-Creo que un asunto como esté jamás deberá ser objeto de escrutinio de nuevo. El conocimiento morirá con nosotros- contestó Snape secamente.

-Con ustedes los humanos, querrás decir, mal que bien, yo …soy inmortal- dijo Tesla.

Mientras caminaban, a Snape le pareció sentir una presencia detrás de él, miró a Tesla con nerviosismo, Nicolás Tesla lanzó una ojeada a sus espaldas.

-Nos siguen- dijo Tesla en voz baja- las sombras del ejército negro.

-¿Atacarán?- preguntó Snape tomando su varita con fuerza.

-Están esperando- dijo Tesla- por ahora solo nos vigilan. Cuando llegue el momento- Tesla sacó del bolsillo de su pantalón una pequeña esfera comunicadora- cuando Draco Malfoy aparezca en la puerta con Hermione Granger, será el momento, Pansy activará la esfera y en ese justo momento, destruiremos este artefacto. Si nos movemos rápido, las sombras no tendrán oportunidad.

-¿Que pasa- preguntó de nuevo Snape-si no lo hacemos lo suficientemente rápido?

-Tú puedes considerarte hombre muerto….yo….creo que la pasaré peor que tú- dijo Tesla, mientras los dos hombres caminaban con la oscuridad pisándole los talones.

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Rowena Ravenclaw jugaba con Max en el suelo de la torre que contenía el gran reloj de Hogwarts, ese que era un artefacto infernal, el niño estaba distraído derribando las figuritas de soldaditos de plomo que Rowena le había regalado, mientras jugaban, ella miraba de reojo inquieta a Godric Gryffindor que le correspondía la mirada tratando de tranquilizarla.

-Es una deshonra que hayas preñado a mi pupila- le reclamó Slytherin sin ser ajeno a los gestos cómplices de la pareja.

-Debo disculparme por faltar al honor de la dama- dijo Godric con molestia- pero es intolerable que tú, quien pretendía entregarla al Ejercito Negro, me estés reclamando.

-Ya he dicho que fue un ardid- dijo Slytherin cansado de repetir lo mismo una y otra vez- quiero a Rowena mas que a mi propia hija, no hubiese permitido que muriese, le he aguantado todos sus caprichos, pero un bastardo es inaceptable. Y todos sabemos aquí que un matrimonio entre ustedes no es posible de ninguna manera.

-Me han dicho que será una niña- dijo Godric- no habrá problemas.

-Que así sea, si es varón, algún día podría pretender heredarte y sabes que eso es imposible- dijo Slytherin- tu futura esposa, la princesa muggle no estará contenta sabiendo que tu primogénito es un bastardo de una de las brujas más poderosas que existe que puede arrebatarle la herencia a sus propios hijos. Se sentiría atemorizada y desairada.

-Resolveré eso a su tiempo- dijo Godric sin dejar de mirar a Rowena quien parecía ajena a la conversación que versaba sobre su futuro.

-Te ofrezco encargarme del Rowena y el vástago- dijo Slytherin- es lo correcto, soy su tutor, criare a la niña como si fuese de mi familia, puedo llevármelas lejos de aquí y no entorpecer tus planes.

-No- dijo Godric- eso está fuera de toda consideración. Primero que todo, ella desea permanecer a mi lado, segundo, yo quiero que Rowena esté a mi lado, la amo…Tercero, no tengo ninguna garantía que algún día no los utilices como rehenes en mi contra. Como te lo dije anteriormente, yo resolveré mi vida, no necesito tus consejos.

Slytherin sonrió con ironía.

-Has aprendido muchacho- dijo Slytherin- jamás le des la espalda a una serpiente, nunca sabe cuando va a atacar. Pero sabes mi más aventajado alumno, estás equivocado…todavía necesitas de mi ayuda. Pero lo que es ofrecido de buen grado y rechazado tan tajantemente, no merece ser repetido de nuevo. Acabaremos este asunto de los Artefactos Infernales y me iré de Escocia para siempre.

-Que así sea- dijo Godric Gryffindor, sellando así uno de los momentos cumbres de la historia mágica. Lo cierto, es que en teoría, días después de esa fecha, se supone que Salazar Slytherin abandonará Hogwarts y nunca mas volverá al colegio, sin embargo dejará tras de si un legado, que años después, mil años después, propiciará una cadena de acontecimientos que llevará a un niño huérfano a enfrentarse con la maldad mas pura justo en uno de los lugares especiales que Salazar construyó en Hogwarts, la Cámara de los Secretos, pero ese relato, pertenece a otro cuento fantástico. El tiempo…curioso asunto este del tiempo, mil años de diferencia, pero un suceso está directamente relacionado con el otro. Harry Potter enfrentará a lord Voldemort en la Cámara de los Secretos algún día, si y solo si, logran destruirse los Artefactos Infernales

Ambos magos observaron entonces el reloj incrustado en la pared de piedra, las manecillas giraban en dirección contraria a la habitual, a ritmo demencial, de pronto se detuvieron, la mujer rubia se levantó del suelo cuando se percató de lo sucedido, Max se quedó en su sitio mirando también el artefacto. Godric y Salazar se acercaron con curiosidad, en un instante, de nuevo las manecillas recuperaron su movimiento.

Rowena se acercó a la ventana y miró el horizonte, nubes negras se arremolinaban, su espada slayer la llevaba en el cinto, una luz azul pálida se reflejo en la hoja advirtiendola.

-Vienen hacia nosotros- dijo ella- saben lo que pretendemos hacer.

-Vete con el niño a las mazmorras- dijo Godric- rápido. Slytherin y yo aguardaremos aquí.

-No- dijo Rowena- debo quedarme con ustedes, soy su única defensa, solo un slayer puede tener una oportunidad contra eso que se nos viene encima- se giró y miro a Max- Maximilian, ve a las mazmorras con los elfos domésticos y no salgas de allí.

El niño se levantó y corrió escaleras abajo, intentado llegar rápido a la seguridad de las mazmorras del castillo. Max sabia que su vida dependía de ello, también había sentido en todo su cuerpo, que una presencia maligna se acercaba.

-Esto nos indicará el momento- Slytherin sacó una esfera de cristal de su tunica, habló con solemnidad dedicándole una penetrante mirada a sus compañeros- solo tendremos una oportunidad.

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Harry bajó a los sótanos de Malfoy Manor con Narcissa Malfoy pisándole los talones.

-Esto es intolerable Potter- dijo Narcissa totalmente ofendida, él había llegado a su casa y sin ningún tipo de explicación, siguiendo las indicaciones precisas de Draco, había recorrido la casa hasta llegar a las escaleras que conducían a los sotanos de Malfoy Manor, donde se encontraba el Artefacto Infernal, aquel llamado la Horribillis Machina.

-Estoy aquí con el permiso de su hijo Sra. Malfoy- dijo Harry- seria mejor que esperase arriba.

-Ni siquiera lo pienses- dijo Narcissa en sus trece- está es mi casa y si vas a revisarla exijo estar presente para ser testigo de tu error. Nosotros no guardamos ningún objeto de magia tenebrosa, los entregamos todos después del juicio de Draco.

-Si claro, como no, si usted lo dice- dijo Harry irónicamente, mientras caminaba con rapidez- si va a venir conmigo, manténgase detrás de mi.

Narcissa refunfuño en voz baja pero lo obedeció. Cuando llegaron a la estancia donde esta ubicado el gran reloj, no pudo dejar de asombrarse.

-¿Qué es esto?- preguntó Narcissa mirando a Harry, esté la tomó del brazo y la empujó para que se quedase detrás de él, Narcissa entonces vio lo que había provocado ese movimiento brusco del hombre.

-Rayos- exclamó Harry.

-Hola Potter- saludó Bellatrix Lestrange, toda desaliñada y despeinada estaba de pie sobre la estructura del artefacto infernal- que extraño verte por aquí...en la casa de mi familia, me imagino que no es una visita social. Supongo que vienes – Bellatrix levantó su varita , la giró hacia abajo y apuntó el gran mecanismo que reposaba clavado en el piso- por esto, para destruirlo…lamento informarte, que no lo permitiré….tengo la esperanza de que con esta cosa funcionando….mi señor regrese muy pronto.

-Te equivocas- dijo Harry esgrimiendo su varita.

-No….- dijo Bellatrix- tú eres el equivocado….ellos me dijeron que mi señor Voldemort regresaría.

-¿Ellos?- preguntó Narcissa que no tenia ni puta idea de lo que estaba sucediendo.

-Si, ellos- dijo Bellatrix sonriendo maquiavélicamente, sus ojos brillaban extraviados, impregnados de satisfacción y fanatismo. Abrió los brazos señalando a su alrededor y dio una vuelta sobre si misma en medio del artefacto. Harry vio de reojo como multitud de sombras se arremolinaban acercándose a él…eso …"ellos" parecían ser las sombras del ejercito negro….ya se lo habían advertido, que acudirían al sentir la amenaza.

-¡Diablos!-masculló Harry.

-El-niño- que – vivió-va-a-morir- canturreó Bellatrix mientras se reía a carcajadas- Va a morir….va a morir….va …a….morir…..

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Ron contempló la belleza salvaje del paisaje de pie en la meseta más alta de ese lugar llamado por los indígenas, el Kukenan, la montaña sagrada. Él jamás había visto algo así en su vida, parecía realmente un mundo perdido, un lugar detenido en el tiempo y la historia, el viento soplaba, una llovizna pertinaz caía sobre él, el sol se ocultaba por el horizonte, ofreciendo un espectáculo maravilloso ante sus ojos. Las tonalidades del crepúsculo eran rojas…rojas.. como la sangre….

-El sol poniente….un sol poniente rojo…malos presagios…hoy …alguien morirá- dijo Ron en voz baja haciendo referencia a un antiguo augurio conocido por todos los magos ingleses, el viento aullaba alrededor de él, era casi como si le estuviese hablando al oído, en un lenguaje que se le antojaba maligno. Apretó la esfera de cristal que le había dado un tal Nicolás Tesla. Trataba de controlar su temor, con mediano éxito, si embargo al final se sobrepuso, él estaba allí por una sola razón, Hermione Granger.

Cuando el ultimo rayo de sol llegó a su rostro, Ron supo que la hora había llegado, sintió como su piel se achinaba, el sol terminó de ocultarse y la noche llegó, el hombre se giró sobre sus pies, caminó con rapidez el sendero para entonces meterse de lleno en la oscuridad de la cueva donde estaba ubicado el artefacto infernal.

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Después de que Percival Dumblenodore abandonara la torre, Theo fue caminando hasta un rincón del lugar y palpó la piedra en el muro hasta que encontró una hendidura, metió la llave en ella sin vacilación, esta hizo un chasquido al girar, de pronto, el mecanismo infernal entró de nuevo en funcionamiento.

La temperatura de la sala bajó en un segundo, Draco, Pansy y Theo respiraban y un vaho espeso salía de sus bocas. Pansy sintió como los vellos de su nuca se erizaron, estaban allí, podía sentirlos. Mientras tanto en el fondo de la estancia, varias paredes se movían, dejando descubierto una maqueta del sistema solar, estaba hecho al parecer de metal, latón quizás, en su centro, adornado lujosamente, con cuidada filigrana, estaba el sol y a su alrededor los nueve planetas, era un maqueta hermosa. Pansy supuso acertadamente, que ese era el Quinto Artefacto Infernal.

Cuatro figuras se materializaron, los mensajeros, el llamado Cuervo, luciendo como Lucius Malfoy se adelantó a todos, Draco lo miró y enseguida se sintió incomodo, era difícil superar el hecho de que estaba viendo a su propio padre, muerto hacia mas de siete años.

Cuervo habló directamente con Theo.

-Ya sabes lo que tienes que hacer- Theo se colocó frente al artefacto infernal y levantó su varita mágica.

-AVADA KEDAVRA- Theo lanzó la maldición asesina que activaba a los artefactos infernales y la maqueta empezó a moverse, emulando la rotación y traslación de los planetas alrededor del sol en ese sistema solar en miniatura.

Cuervo dedicó entonces su completa atención a Draco Malfoy.

-Abrirán el portal- dijo Cuervo-debes estar preparado para entrar, yo me quedaré justo al umbral de la puerta para evitar que algo siniestro salga de allí.

-Estoy listo….para lo que sea- dijo Draco desenvainando la espada de Gryffindor, advertido de que su varita no le serviría para nada al sitio donde iba a ir, ni se molestó en sacarla de su túnica, sus ojos grises resplandecían, su corazón palpitaba hasta casi salirse del pecho, había llegado su hora…el momento. Verdaderamente era ahora o nunca, Hermione y su hijo esperaban por él. O regresaba con ellos o moría en el intento.

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DEJEN REVIEWS.