Disclamer : personajes de JK Rowling.
Saludos, se que he tardado, pero mi vida es un desastre, este capitulo estaba escrito como en cinco partes y no encontraba un momento para armarlo. Pero soy fiel a mi promesa, este fic iba a terminarse y pues…se acabó. Espero que les guste, puse todo mi empeño para que lo disfrutaran…Besos.
Banda sonora de : Fast Horse de tory Amos, Overtura y Jilian del concierto Black Symphony de Within Temptations
Capitulo 33 Final.
En el comienzo…no existía el tiempo, no se temían las paradojas y los momentos iban fugazmente y venían sin que nadie diera cuenta de ellos. Y era que de todas formas, ni siquiera existíamos. Vida, muerte, vida, muerte, creación y destrucción, así incontables veces, en un círculo eterno, pero sin que un segundo, ni un día, ni una hora, ni un año señalase el momento exacto que preservase el hecho para la posteridad. Vida y muerte estelar completaban el ciclo universal, la rueda de la vida cósmica.
Así fue…así era, hasta que una vez, en una inesperada ocasión, casi por casualidad, la consciencia superior, aquel llamado el Único, ese que rige nuestros destinos, registró un suspiro y lo midió, observando con curiosidad lo que sucedía en el momento que empezaba la exhalación y cuando terminaba. Ese fue el primer segundo, el instante primordial, y así….el tiempo nació.
Con el concepto de tiempo, se originó el deseo de controlarlo, modificarlo, detenerlo y retrocederlo, así mismo, el tiempo creó el espacio, la materia y se hicieron la misma cosa. Nada tan abstracto y tan difícil de entender como el paso del tiempo, sin embargo está allí, entre nosotros, dentro de nosotros, la más minima célula que compone nuestro organismo lo padece y lo siente pasar sobre ella. Así envejecemos, así morimos, solo porque el tiempo influye sobre la materia y porque si…..son la misma cosa.
Tic, tac, tic, tac, el mecanismo resuena en nuestras cabezas, aun así nunca escuchamos…no deseamos escuchar.. tic, tac, se nace y se muere, tic, tac, estás y no estás.
Dentro del intrínseco deseo de controlar el tiempo está la fascinación de evitar la muerte, de prolongar la existencia…de ser inmortal.
Que tentación poder haber cambiado todo, torcido el destino, no pagar las consecuencias del daño ejecutado, que este, en todo caso, no hubiese existido nunca, no Voldemort, no búsqueda de artefactos infernales…no nada, si difícil…si tentador, no…imposible. O al contrario, haber tenido éxito al menor costo posible. Nunca…al menos tendrá en vida o en muerte esas respuestas, el camino para él está vedado.
Sin embargo, a este punto, donde el Viajero ha realizado diez viajes de ida y nueve de vuelta, ya sabe, ya intuye, ya está plenamente consciente de la inevitabilidad de sus actos y de que quiéralo o no el destino, la justicia y la verdad vendrán por él. Su acción, su desgracia es haber estado a punto de lograrlo,
Theo Nott siempre fue un hombre complejo, de eso no queda ninguna duda, si no hubiese sido así, sin duda otras hubiesen sido sus elecciones. Mientras ve girando el artefacto infernal a velocidad vertiginosa, mientras siente las sombras regresando al mundo mortal, repasa uno a uno todos los acontecimientos de su vida, volviendo a experimentar la euforia del éxito y la desazón de la perdida. De su boca, a pesar de si mismo, han salido palabras de arrepentimiento, dirigidas a esos que sabe, hizo alguna vez un daño irreparable. Sin embargo, está consciente, en la mas intima fibra de su ser, que ninguna acción ni ninguna suplica de perdón, serán suficientes para remediar las consecuencias de sus actos. Él lo sabe, siempre lo ha sabido, no se engaña al respecto, nunca lo hizo, aunque razón y emoción siempre estuvieran en conflicto dentro de él, desde el primer momento que tomó su decisión, supo, que iba a ser irrevocable. Todo lo sucedido responde a un motivo, oculto hasta para él, el mismo hecho de encontrar y activar los Artefactos Infernales, todo está dentro de un plan magistral, designios superiores dirían algunos, "mala leche" en sus propias palabras. Nadie se lo ha dicho, pero él lo sabe, Theo Nott es el elegido para demostrarles a todos una lección…la cabeza de turco. Y quien es él, de todas formas, para negarse al destino que le fue señalado.
¡Maldita sea! Si solo fuese él el que sufriese las consecuencias. Eso es lo único que amarga su decisión….saber lo que va a ocasionar…No solo el corazón de Theo Nott va a romperse…eso es seguro.
Pansy aguardaba en una esquina pegada a una columna, en la mano empuñaba su espada, atenta no quitaba la mirada de Theo, quien permanecía rodeado por tres de los mensajeros. El Artefacto infernal seguía funcionando, una pequeña maqueta del sistema solar, los planetas giraban a ritmo demencial alrededor de un sol, que brillaban con luz cegadora. Draco y el mensajero que se hacia llamar Cuervo hacia rato que habían desaparecido por el portal, que semejaba una gran boca negra, en cuyas fauces se retorcía la oscuridad. Los ojos de Pansy se desviaban sin quererlo hacia aquella puerta, sentía el poder de ese umbral en cada fibra de su ser, era espantoso…concebir lo que esperaba detrás de esa puerta. Automáticamente al pensarlo, se estremeció.
Uno de los mensajeros se volvió hacia Pansy y le tendió la mano para pedirle su espada, ella dudó pero Theo la miró y le indicó que se acercase para entregársela, ella confiaba en él, así que hizo lo propio y tendió la espada por el mango, el mensajero la tomó y la admiró por un rato, la maniobró y la blandió en alto con maestría. Pansy intentaba no mirarlo directamente, para ella era difícil acostumbrarse a que debajo de esa capucha, no existiese alguna forma, solo la nada. La mano que había visto estaba cubierta con un guante negro, pero Pansy estaba segura que debajo de la prenda tampoco existía carne o hueso, nada, ellos, los mensajeros parecían estar hechos del aire, literalmente
-Una espada slayer en este mundo y no solo una sino dos….tres….si mi vista no me ha fallado- dijo el mensajero- hace muchos siglos que no veía algo así. Sin duda, este evento ha sido especial. ¿Quieres que te cuente la historia de los Slayers?- preguntó el mensajero. Como siempre, su voz era fría y cortante, con un tono que helaba la sangre.
-No creo que sea el momento- contestó Pansy tensa, Theo fue hasta donde estaba ella y le tomó una mano con fuerza, ella lo sentía caliente, su mano sudorosa, pero la expresión de la cara de Theo era inexpresiva como la piedra. Poco a poco, durante los minutos que habían seguido a la activación del artefacto infernal, él había adoptado de nuevo esa actitud hermética que a ella le crispaba los nervios, sus ojos, que horas antes había visto brillar mientras la tomaba contra un muro, haciéndola una y otra vez su mujer, de nuevo mostraban esa expresión dura y fria.
-Escucha lo que tiene que decirte- dijo Theo- es importante que lo oigas.
-Bien- dijo Pansy, instintivamente se apretó al cuerpo de él, Theo inesperadamente pasó un brazo sobre sus hombros. Ella lo miró y Theo correspondió su mirada acompañándola con una sonrisa fugaz. No pudieron evitar besarse, él comió de sus labios con ansia, ella correspondió de igual manera. Poco a poco, con desgana, se separaron.
El mensajero caminó de un lado a otro por la gran habitación, se tardó lo suyo para iniciar el relato.
-Hace quince mil años que los espíritus nos dividimos en presencias benignas y malignas, mas o menos en ese tiempo nació la historia humana- dijo el mensajero con solemnidad, su voz resonaba por todo el lugar - nosotros los mensajeros estamos ligados a los humanos, al igual que los jinetes negros, pero en general estamos sujetos a las dimensiones espirituales, sin embargo, tenemos influencia en su universo. Somos dos caras de la misma moneda. El Bien y el Mal, puedes llámanos de esa manera.
-Esa dualidad es algo común en la cultura humana…desde el principio ha sido de esa forma- dijo Pansy.
-Es la base del dogma en muchas religiones, la constante lucha entre el Bien y el Mal, sin embargo no es cuento ni mito….existe, es real, nosotros ahora en este momento, somos los protagonistas de la ultima batalla de esa guerra ancestral- aclaró Theo- lo que escuches aquí, lo que veas aquí, debes transmitírselo a Max cuando crezca.
Pansy cada minuto que pasaba estaba mas ansiosa, ella estaba al conocimiento de las intensiones de Theo, pero fue hasta allí para tratar de disuadirlo. A ella no le importaba si estaba muerto o no…..no entendía como diablos iba a permanecer con ella una vez destruidos los artefactos…de hecho no tenia muy claro lo que iba a hacer, o lo que iba a decir. Ella se había dado cuenta que los Mensajeros podían escuchar sus pensamientos, quizás por el hecho de ser Slayer podian entrar en su consciencia y viceversa, ella una y otra vez pedía, suplicaba que encontraran una solución. Luego de minutos de silencio, ella escuchó dentro de su cabeza las voces de los mensajeros tratando vanamente de disuadirla una y otra vez, tratando de hacerla entrar en razón. Estaba tan trastornada, que lo único que quería era apretarse en los brazos de Theo en todo momento. El mensajero continuó su relato.
-Era frustrante cuando deseábamos comunicarnos con los humanos, nosotros siempre los hemos cuidado a diferencia de los otros, los jinetes negros, los cuatro mensajeros del Apocalipsis, esos que desean su destrucción. Por lo que un buen día un mensajero mezcló su esencia con un humano y así nació el primer vidente, el slayer, mitad hombre- mitad dios, aquel que legó a su descendencia, la capacidad de ver y materializar el mundo espiritual, de estar en contacto con nosotros. Su nombre se ha perdido, pero se le conoce como El Herrero, de su sapiencia y su voluntad, se creó la primera arma de acero, una espada, donde mediante hechizos y conjuros, se encerraba parte de su poder como vidente y como guerrero- el mensajero detuvo su caminata y blandió de nuevo la mítica espada en alto- Así se fabricó la primera espada slayer, con su alma y su sangre, después vinieron muchas otras, cada una con un espíritu y personalidad distinta, similares a la de sus creadores. Con el pasar de los siglos, ese conocimiento…el de su fabricación.. se perdió …pero las armas quedaron…al igual que los slayers. Esa arma, la espada que odia y ama, la espada que tiene consciencia, es de las pocas cosas que pueden destruir espíritus, fragmentarlos, la espada no es un arma para el slayer, es otro slayer combatiendo a su lado.
El mensajero hizo una pausa, Pansy contenía el aliento, estaba profundamente impresionada por la historia.
-La espada es el arma del slayer, aunque hubieron muchos que no lo eran y lograron utilizarlas con éxito, puesto que la espada mas que responder a quien la blande, responde a si misma, a los propósitos para lo cual fue creada, herir la carne muerta o lo que alguna vez estuvo muerto. Muchas se han perdido, otras mas destruidas para siempre, pero es satisfactorio ver que por lo menos tres sobreviven.
-El niño Slayer deberá tener alguna de ellas- dijo otro mensajero, que había estado atento al relato de su compañero. .
-Está escrito que poseerá las tres- dijo el mensajero que estaba relatando la historia- él es el ultimo slayer que existirá, no legará a sus descendientes su poder.
-¿Los slayers desaparecerán para siempre?- preguntó Pansy.
-Si- dijo el mensajero-algún día, pronto, como todo, su existencia corresponde a un ciclo que ya terminó. No puedo decir lo que aparecerá después para combatir las fuerzas espirituales oscuras, existe un velo en el futuro, uno que nisiquiera nosotros podemos penetrar, pero el ser humano ha escogido una senda, donde el poder espiritual cada vez estará mas socavado en beneficio de la ciencia y la tecnología, los slayers son una reliquia del pasado y por eso desaparecerán. Pero no te preocupes por el niño, vivirá una vida larga y feliz, será reconocido y amado por todo lo largo y ancho de este mundo y también del otro. No será un héroe, pero ayudará a aquellos que lo serán, no destacará por su valentía o por su fuerza, sino por su gran sabiduría y su bondad, será un hombre con sus virtudes y sus defectos. Tendrá una existencia plena, conocerá todo lo que tenga que saber, lo que es su derecho de saber, de sus padres, de su herencia y de su legado.
Ella bajó la cabeza y Theo la tomó en sus brazos y le acarició los cabellos.
-Max es un niño fuerte, sincero, noble y justo, todo eso debido exclusivamente a que tiene una madre dedicada que nunca temió enfrentarse a nada ni a nadie por él, estoy orgulloso de ti- dijo Theo al oído de Pansy- gracias por ser quien eres, simplemente tú.
-Te amo tanto- gimió ella hundiendo su cara en el pecho de Theo, inspirando su aroma, sintiendo su corazón latir. No era carne muerta, como él siempre decía, en ese momento a Pansy le pareció que Theo estaba mas vivo que nunca, su calor confortable la envolvía como nunca antes lo había hecho.
Theo observó al mensajero mientras consolaba a Pansy, su dura mirada transmitió perfectamente lo que quería decir en voz alta pero no podía debido a la presencia de ella.
El mensajero entendiendo perfectamente el significado de esa mirada, inmediatamente se colgó la espada de Pansy en el cinto.
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El viento azotaba su rostro, en el umbral, Cuervo y Draco intentaban atravesar las capas que dividían el espacio interdimensional, Draco veía como los colores a los que estaba acostumbrado su visión se diluían, de pronto percibía su entorno en tonos sepia, además la estructura del ambiente mucho mas pesada que el aire, se sentía como si estuviese metido en agua, Cuervo a su lado giraba instrucciones.
-El ente se manifestará de inmediato- Draco miró al mensajero que había asumido la identidad de su padre. Sonrió al escucharlo hablar, "ente" nunca mejor palabra para señalar lo que era Theo Nott. Sin embargo no dejó que su mente se extraviase pensando tonterías inútiles y siguió escuchando- él sentirá tu presencia, tú sentirás la de él, la mujer lo acompañara porque esa presencia no soltará su cebo. Sabe que viniste por ella, por alguna razón que solo tú conoces, te quiere aquí con él, quiere tu alma, como desea la de ella y …la del infante.
Draco sintió un escalofrío recorriéndole la columna vertebral ante la mención del bebé.
-Según tengo entendido- dijo Draco mientras caminaba con dificultad esa extraña transición entre el mundo real y el infierno al que se adentraba- esa parte de la consciencia de Theo Nott está seguro que yo le he quitado algo, quiere cobrárselo. Sin embargo, al parecer, ha olvidado que él me debe a mí también
-El tiempo en esta dimensión, en este infierno transcurre diferente al tuyo, no tardes demasiado, recuerda, el quinto artefacto está en marcha. Apresúrate, no sea que cuando regreses, no encuentres nada más que soledad y destrucción.
-¿Cuanto tiempo tengo?- preguntó Draco, mientras caminaba, la capa que traía ondeaba a sus espaldas. Iba completamente vestido de negro, su cabello rubio corto contrastaba con la ropa, estaba muy pálido, la expresión de su rostro era ceñuda y sus ojos estaban adornados con profundas ojeras delatando que tenia cinco días sin dormir. A pesar de lo dificultosa de la marcha, sus pasos eran enérgicos, se notaba en su caminata que estaba decidido a enfrentarse a lo que sea. Hermione no salía de su cabeza, si a ella le sucedía algo se volvería loco.
-Media hora- contestó el mensajero.
-Si no la encuentro en media hora no volveré- dijo Draco. Se detuvo y giró su cuerpo para quedar frente a frente al mensajero llamado Cuervo. Había tomado la decisión sin ningún tipo de miramiento, sin que le costase absolutamente nada. Draco era impulsivo, la mayoría de sus acciones, muy a su pesar, eran dirigidas por la furia o por la rabia, también era capaz de ser calculador, frío y metódico, sin embargo, a veces también allí habían fuertes emociones involucradas, la mayoría negativas, que lograban alterarlo. Sin embargo al tomar está última decisión, lo hizo tranquilo, con calma, con seguridad, consciente de que era la única salida posible. Si no encontraba a Hermione o no lograba salvarla, no tenia ningún sentido regresar- Vuelve tú y avísales para que destruyan el artefacto.
-Ese es tu problema- dijo Cuervo- solo te estoy aclarando los hechos. Solo tienes media hora así que aprovéchala. Y no sueltes esa maldita espada, todo lo que venga hacia a ti, atácalo, no es momento de ser melindroso.
-Olvidas quien fui- dijo Draco- fui un mortifago, nosotros nunca olvidamos la primera lección, en un campo de batalla, nada ni nadie se acerca a ti para saludar.
-De acuerdo- respondió Cuervo- yo debo ir en busca de los jinetes y sus huestes. A mi me espera un enfrentamiento muy diferente al tuyo, uno que ningún ojo humano puede atestiguar, una pelea de la cual no lograré salir indemne. Está escrito, yo tampoco regresaré, otro llegará a reemplazarme. Pero no diré mas nada, ese conocimiento arcano no es de tu incumbencia. Te lo advierto, aunque no puedas resistirte, no mires mi batalla…no lo intentes…serás cegado….limítate a ir por la mujer y cruzar el umbral. Suerte, ve con mis bendiciones, espero que te sirvan de algo
-Gracias- dijo Draco, Cuervo asintió con la cabeza y se colocó la capucha sobre su cabeza, la imagen de Lucius Malfoy, esa que el mensajero llamado Cuervo había adoptado, desapareció de la vista de Draco. Él de alguna forma se sintió aliviado, no le gustaba ver la imagen de su difunto padre frente a sus ojos, era turbador y no lo dejaba concentrarse en lo importante.
Draco entonces fue empujado hacia otra realidad, cuando se vio libre de la sensación de estar en un ambiente espeso como el agua, trastabilló al encontrarse de nuevo sometido a la gravedad normal. Lo primero que llamó su atención fue la vista de un campo de centeno, miles de espigas barridas por el viento, inclinándose a posiciones casi imposibles sin fracturarse, rubio centeno enmarcado por un cielo oscuro. Mas allá, en el horizonte, una delgada línea anaranjada señalaba el ocaso de un sol que no se levantaba ni se ocultaba jamás. El ambiente era diferente en esa extraña realidad alterna, Draco lo percibió, se sentía fuera de sitio, mas allá de la incomodidad de estar en un lugar extraño, era como si su cuerpo supiese instintivamente que no pertenecía a esa dimensión de muerte.
Draco caminó blandiendo a la espada de Gryffindor a un lado de su cuerpo, paso a paso, poco a poco, con cautela, mirando hacia un lado y al otro, tratando de conservar la calma, avanzó en el campo de centeno, de pronto los vellos de su nuca se erizaron, vio de reojo un relámpago en el cielo y escuchó el trueno correspondiente. Él hizo todo lo posible por no sobresaltarse, pero tenia los nervios de punta, un rayo que cayó en la lejanía, llamo su atención, en el horizonte, una conflagración de luces estallaba, inmediatamente se sintió atraído e incluso intentó desviar la dirección de sus pasos, pero las palabras del mensajero lo hicieron desistir "No mires, esa pelea no es para ti, es superior a tus fuerzas, si observas serás destruido. Tú éstas aquí por tu mujer y tu hijo, no lo olvides".
Draco tomó aire con la boca abierta y jadeante siguió caminando, el olor a quemado golpeaba su nariz, el aire estaba viciado y él a cada paso mas expectante, cada célula de su cuerpo vibraba alerta, transitaba por un mundo que si bien tenía un paisaje quizás de alguna forma familiar, un campo de centeno como cualquier otro en su mundo, era al mismo tiempo completamente desconocido para él. Theo Nott se lo había dicho, antes de llegar a Azkaban, sostuvieron una conversación, en donde se establecieron los pasos a seguir, con dos desenlaces posibles, uno de ellos responsabilidad absoluta de Draco. Theo también le advirtió que en ese lugar, hecho a semejanza y bajo el control su mente, llevaba las de perder, debía estar atento. La espada slayer…cualquiera de las dos que estaban a su alcance….se decía Draco una y otra vez….esas malditas espadas son la clave de todo. Iba a ser todo lo posible, para que fuese la que él poseía, la espada de Gryffindor, la que concretase el asunto, después de todo, era casi como justicia divina.
Una sombra pasó a velocidad vertiginosa frente a sus ojos y Draco la siguió con la mirada una fracción de segundo, luego sintió una presencia detrás de él y enseguida se giró.
-¡Diablos!- Draco enseguida blandió su espada, una muchedumbre de seres cuya piel era de un color que fluctuaba entre el gris y el verde, estaba frente a él, el reconocimiento de lo que eran no lo obtuvo de la vista sino del olfato…todos ellos estaban putefractos…todos muertos. Observó con detalle sus ojos, meras cuencas vacías que aun así parecían estar observándolo, de pronto, la boca de esos seres se abrió, a unas dimensiones imposibles para un cuerpo humano, tanto que Draco temió que sus quijadas se dislocaran y cayeran al piso, dentro de esas fauces, se hallaba la oscuridad mas profunda... Draco se estremeció
Miedo….la sensación quiso envolverlo pero él rápidamente la alejó…No le servia tener miedo en ese momento. Con rapidez Draco corrió al encuentro de la maligna horda que lo perseguía, dispuesto a luchar por su vida.
No sabia si con eso lograría inmovilizarlos, ya que matarlos no era ninguna opción, Draco decapitó a dos que iban en pos de él y luego al ver que eran demasiados, echó a correr por el campo de centeno. No podía distraerse ni tampoco podía dejar que lo atraparan…ella dependía de él.
Su avance quedó cortado por un hombre con el pecho desnudo y un gran yelmo en su cabeza que ocultaba su rostro, armado con una especie de lanza. Draco no necesitó ver su cara para reconocerlo, él sabia quien era, lo olía, lo sentía, todo su cuerpo le anunció quien era. Sus tatuajes bailaban en su cuerpo, reptando en su piel, una sonrisa maquiavélica adornaba su rostro…..lo estaba esperando…era demasiado evidente.
Draco ni siquiera lo pensó, racionó instintivamente y en una fracción de segundo, lanzó un mandoble de espada a su contrincante.
En Azkaban, el cuerpo de Theo se tensó, aflojó el agarré de Pansy y ella se apartó para observarlo, los tatuajes en su piel habían cobrado vida y sus ojos estaban completamente negros.
-¿Qué sucede?- preguntó ella temerosa.
-Se han encontrado- dijo Theo con voz pastosa.
Ella intentó acercarse pero él la detuvo.
-No- dijo Theo- en este momento…yo …no soy yo.
-Ya estás aquí- dijo Theo mientras maniobraba su lanza una y otra vez para aguantar los embates de la espada de Draco- sabia que acudirías a mi llamado.
-¿Dónde?- dijo Draco jadeando avanzando una y otra vez, haciendo que su enemigo retrocediese. Draco estaba golpeando con fuerza, casi poseído por la fuerza de su determinación- ¿Dónde la tienes?
Aquel llamado El Maldecido no contestó, se limitó a maniobrar su lanza con fuerza inhumana y cargó contra Draco, quien tuvo que blandir la espada de Gryffindor en alto con las dos manos para poder evitar que la lanza golpease contra su cuerpo. Mientras era doblado y casi obligado a inclinarse, Draco vio de reojo como los cadáveres que lo seguían, aguardaban en la retaguardia.
-Estaba esperando este momento- dijo Theo mientras aplicaba mas fuerza para someter a Draco- que vinieses a buscarla. No lo hago por ti, no me importas, no me interesas…eres un insecto, pero es necesaria tu presencia, ella te ama y yo quiero que sufra cuando te mate o al revés...cuando la mate a ella...no importa.
Draco entonces reunió energía de donde no la tenía y en un movimiento rápido se inclinó en el suelo y barrió los pies de Theo con los suyos. El hombre trastabilló y Draco intentó darle una estocada con su espada, pero entonces fue tomado por unas manos frías y pegajosas, en un instante, su espada fue lanzada lejos y una multitud de cadáveres putrefactos, verdosos, pestilentes, con las cuencas de los ojos vacías, fue hacia a él para intentar morderlo y comérselo vivo. Draco con todas sus fuerzas intentaba sacárselos de encima, con sus propias manos arrancó quijadas, con sus dientes mordió cuellos, arrancó dedos, llenando su boca de ese sabor infecto.
Theo observaba satisfecho su obra, la obra de su mente, puesto que nada sucedía en esa parte de su mundo, sino era dibujado y ensamblado en su cerebro. Todo estaba bajo su control. Todos los espectros, todos esos cadáveres, ese ejercito de almas en pena, eran sus muertos, como les decía …todos y cada uno asesinados por su mano. Compartía su infierno con aquellos que le odiaban y que él odiaba más aun. Ellos intentaban vengarse constantemente, él eternizaba una y otra vez su tormento, en un alocado y cruel circulo vicioso. Pero ahora los espectros le servirían para sus propósitos, al entrar en su dimensión, Draco Malfoy estaba sujeto a ese mundo también, seria consumido hasta los huesos. Theo Nott cerró los ojos y a sus pies apareció una temblorosa Hermione, quien confundida no entendía como había sido transportada desde la oscura celda donde estaba hasta el exterior, vio una masa de cadáveres peleándose una presa y frunció el ceño. Theo la jaló por un brazo y la levantó.
-Mira- dijo Theo, Hermione enfocó su vista a la dirección que le señalaba el hombre y entonces cuando vio un destello rubio y una mano intentando sobresalir entre el mare magnum de cadáveres ambulantes, gritó desesperada. El pánico que sintió no tenía paragón. Era Draco…Draco…¿Qué hacia allí? ¿Cómo había llegado hasta ella?
-No- gimió Hermione intentando deshacerse del brazo de Theodore, él la tomó por el cuello y la obligó a mirar. Hermione sentía como su vía aérea era constreñida por la mano del hombre, el niño en su vientre pateó con fuerza, ella quería gritar pero no podía hacerlo.
-Morirá- dijo Theo- y tú también…tu hijo, no hay por que esperar a que nazca..igual también va a morir aquí.
-No- dijo Hermione con las lágrimas saliendo de sus ojos. Ella había creído que él dejaría que el niño naciese, con temor se había aferrado a la esperanza de que faltaran algunas semanas, que ella lograría recuperarse e idear alguna manera de escapar. O que el Theo Nott que estaba en el mundo real terminase de dominar al infernal Theo que la mantenía sometida. Pero el tiempo..su tiempo..se había acabado.
-¡No!- dijo Theo de pronto, Pansy observó como bajaba su rostro hacia el suelo, como se inclinaba hasta quedar con una de sus rodillas apoyadas en el piso, su respiración se hacia dificultosa, sus manos se cerraron en puños y sus ojos oscurecidos se desenfocaban. Su cuerpo se estremecía en espasmos y con la cabeza negaba una y otra vez.
-No…no te dejare hacerlo- dijo Theo en voz baja. Tenia que ganar esa pelea mental. Hermione estaba en grave peligro.
Hermione miró de nuevo hacia donde estaba Draco, quien luchaba con todas sus fuerzas con la horda de cadáveres. De nuevo su cuerpo se estremeció. Iban a matarlo y ella no podía hacer nada para ayudarlo…absolutamente nada. La impotencia y la pena que sufría estuvieron a punto de hacerla perder el sentido, pero ella se sobrepuso. Tenia que aguantar…hasta el final…no moriría sin luchar.
-Basta- dijo Theo, los cadáveres dejaron en paz a Draco, quien empezó a arrastrarse sobre la yerba. Estaba herido, sus ropas desgarradas, tenia huella de mordiscos en todos lados y de su hombro faltaba un pedazo bastante grande de piel y músculos. Hermione aulló de dolor de nuevo cuando Theo apretó su cuello y Draco levantó la mirada para fijarla en ella, una furia insólita lo recorrió cuando la reconoció y un desasosiego impresionante se instaló en él cuando vio la silueta redonda de su vientre grávido ¿Que demonios estaba sucediendo? Miro de nuevo a Theo Nott y Draco vio muy claro la intensión en su cara. Iba a matarla, a ella y al bebé.
-¡No!- su gritó quedo ahogado cuando de nuevo se vio atrapado por la muchedumbre, lo arrastraban por los pies y él pataleaba para quitárselos de encima.
Theo Nott tomó a Hermione y la empujó contra el suelo. Miró de reojo a Draco y le sonrió, lo llamó por su nombre para asegurarse de que lo vería perpetrando el acto, de nuevo, otra vez, la historia repetida, el tiempo retrocediendo de la misma manera que Astoria Malfoy y su hijo murieron en sus manos, así, él reescribiría la situación colocándole nuevos nombres. Precioso…simplemente precioso…Demente, enloquecido, esa insustancial parte de la mente y el espíritu de Theo Nott simplemente disfrutaba haciendo daño, le encantaba matar, sin remordimiento, se regodeaba en la consistencia de su propia maldad. Verse liberado del sometimiento moral al que estaba expuesto cuando ambos vivían, fue el paraíso. El Beso del dementor había supuesto su muerte física, pero para él había constituido el primer paso hacia su libertad. Los jinetes se lo habían prometido, él volvería al mundo, lo haría y los dominaría a todos.
Draco sintió perder toda esperanza, los muertos volvían a atacar al rubio, mientras tanto Theo blandía su lanza contra Hermione quien estaba boca arriba en el suelo, había cambiado de parecer y de pronto, le había parecido divertido, clavarle la lanza en el vientre, iba directo a su objetivo cuando algo se interpuso entre él y su presa.
Hermione solo vio una figura blanca, etérea, con largos cabellos rubios y ojos apagados, interponiéndose entre ella y Theo, quien se quedó estático ante la sorpresa.
-Ya está…te tengo en mis manos maldito- gritó Theo…en una fracción de segundo…al ver a esa mujer, una aparición casi celestial, que nadie había previsto, pero que sin duda había sido enviada para ayudarlos, aprovechando la sorpresa que los embargó a ambos, logró imponerse a su otra consciencia…inmovilizándolo…dejándolo paralizado y al mismo tiempo, totalmente consciente de que iba a perder esa batalla.
-Rápido- dijo la mujer, hablando mentalmente a Hermione, ella veía todo borroso, solo distinguió el reflejo del cabello rubio de la persona que estaba frente a ella, la mujer tendió su mano, en esta llevaba la espada de Gryffindor, Hermione no dudó en tomarla - hazlo, él lo tiene controlado…no podrá moverse… ni hacerte daño…hazlo…destrúyelo con la espada. Draco no tiene mucho tiempo, destrúyelo y los muertos se irán…..Rápido Hermione…..rápido.
Hermione tomó la espada en su mano y haciendo caso omiso al dolor que sentía en su espalda, cruzó mirada con Theo Nott, fue hielo contra hielo. Ella estaba segura que jamás en su vida llegaría a sentir un odio tan intenso contra alguien, lo mas triste era que dentro de esa rabia, también había lastima, desazón, mil y una emociones que ella nunca lograría describir con precisión, también el recuerdo de un amor arrastrado, maltratado, herido, desahuciado.
Hermione había sufrido tanto en sus manos durante lo que a ella le parecieron meses metida en ese infierno, él la había torturado con saña, no había enloquecido por su hijo..por nada mas. Aun así, tuvo tiempo para razonarlo, ese no era el Theo Nott que ella conocía, ese ser que tenia enfrente, era un completo desconocido para ella, ajeno, una mala copia maligna del sujeto que ella alguna vez había amado, su parte perversa, él que había cruzado cualquier frontera de maldad humana, llegando hasta el limite de la locura, no el sujeto controlado y lógico que la había querido alguna vez. Hermione sabia a quien enfrentaba, sabía a quien había amado alguna vez, y estaba consciente de que si bien compartieron un cuerpo, no eran el mismo espíritu. Ese solo razonamiento fue suficiente para que Hermione se decidiese a hacerlo, reuniendo toda su fuerza de voluntad, ella no tuvo ni siquiera un ápice de remordimiento cuando hizo lo que hizo, con fuerza, clavó la espada en el abdomen de Theo, poniendo todo su empeño y su esfuerzo en ello.
Theo levantó el rostro y la expresión de su cara se contrajo en una mueca de dolor, instintivamente se llevó las manos a su abdomen. De pronto sintió una ausencia, un vacío, algo que dejaba de existir en su cabeza y en su cuerpo. Una corriente eléctrica lo atravesó, sacudiéndolo en espasmos y luego mas nada. Pansy lo seguía observando atónita…de pronto él empezó a reírse histéricamente.
En cuanto el acero mágico tocó la piel tatuada del hombre, este se deshizo en cenizas. Hermione solo vio como su cráneo se consumía con tal velocidad, que le pareció un espejismo ver como sus ojos ardieron como brazas, imágenes horribles se agolparon en su cerebro y Hermione se tambaleó, jamás volvería dormir en paz, después de que en el ultimo instante, mientras estallaba en llamas, al mismo tiempo que gritaba de dolor taladrando sus oídos, Theo Nott proyectó en la mente de Hermione, una y cada una de sus terribles acciones.
Hermione temblaba ante el embate de todo sentimiento destructivo y negativo que embargaba aquel ser, temió volverse loca, las letras que tenía grabadas en su piel, empezaron a sangrar de nuevo, como si estuvieran recién hechas. Una maldición, él grabando su piel la había maldecido, estuvo seguro de ello, fue lo ultimo que Theo proyecto en su mente, con mucho miedo todavía Hermione logró reponerse, ella no podía morir así, el niño, tendría que nacer de inmediato…era la única forma. Hermione entonces rogó que sucediese, que el bebé decidiera salir en ese instante. Theo finalmente se consumió en fuego y el yelmo terminó cayendo vacío sobre el piso.
Enseguida, los muertos se esfumaron en volutas de humo negro, Draco estaba boca abajo intentando respirar, el dolor de los mordiscos era insoportable, pero por lo menos aun seguía vivo y con sus cuatro extremidades pegada a su cuerpo, se volteó y trató de levantarse, súbitamente había quedado libre y había escuchado gritos, los de Nott, apresurado corrió hacia el lugar donde había escuchado los sonidos cuando observó a Hermione con la espada en la mano y también vio….
-Tú- dijo Draco extendiendo la mano para tocarla…alcanzarla. Había soñado tanto ese momento…luego miró hacia Hermione. ¡Dios mío ¡ como la amaba, tan desgarradoramente, tan profundamente…como nunca pudo amar a su esposa, como jamás amaría a ninguna otra mujer. Enfrascado en esos pensamientos, de nuevo sus ojos enfocaron a la figura etérea que tenia frente a él. Una onda de remordimiento y tristeza lo asoló. Ella debía perdonarlo…debía entender.
El espectro de Astoria Malfoy le sonrió ofreciéndole al mismo tiempo una mirada de desconsuelo a Draco que él correspondió. Hermione observaba la escena callada, todavía temblando, al principio se sintió desconcertada por la presencia de esa mujer, pero luego lo entendió….ella …ella era Astoria…su espíritu…ella había aparecido a ultimo momento para salvarlos…a ambos. Su corazón se agitó y no pudo de dejar se sentirse mal, veía la cara de tristeza de Draco y la de la mujer y lo entendió tan bien, que no pudo dejar de sufrir por los dos. Ellos dos habían perdido tanto….mejor dicho…lo habían perdido todo. Un futuro que jamás llegó a existir, un destino desgraciado.
Sin embargo, la promesa de otro futuro se vislumbraba. Así lo entendieron los tres.
-Lo siento tanto- dijo Draco a Astoria, ella asintió- al parecer estaba equivocado. ¿Tú nunca hubiese vuelto tal como eras? ¿Cierto? ¿Ni tampoco la criatura?- Astoria negó con la cabeza una vez. Draco sintió en ese momento unas ganas incontenibles de echarse a llorar como un crío.
-He sido un imbécil por nunca creerte- esta vez Draco se dirigió a Hermione- por mi culpa he estado a punto de perderte a ti…al niño…jamás me lo voy a poder perdonar...pero confío en que tú puedas perdonarme algún día a mi. Te necesito
Hermione vibró cuando lo escuchó diciéndole aquello.
Draco se acercó poco a poco a Hermione, mirándola con preocupación, estaba pálida y temblorosa, tenia una extrañas heridas en toda la piel, ya cicatrizadas, apenas unas finas líneas en su piel, seguramente esa bestia la había marcado, una oleada de odio incontenible lo abrazó, su corazón palpitaba salvaje en su pecho, sin embargo a duras penas logró calmarse al darse cuenta que ella estaba viva, en apariencia bien, con un embarazo bastante avanzado. Astoria se quitó del medio cuando Draco caminó hacia Hermione y la tomó en sus brazos antes de que ella se desplomase, él la abrazó con fuerza, ella lo miró asegurándole que por los momentos, lo único que estaba era débil, mintiéndole para hacerlo feliz aunque fuese solo por ese instante, en su cabeza revoloteaba la presencia de la maldición que tenia encima y la incertidumbre sobre su supervivencia.
Astoria se acercó por detrás a Draco y rozó sus labios contra sus mejillas. Draco temblaba, sentía a Hermione en sus brazos, pero al mismo tiempo, percibía en cada fibra de su ser la presencia tranquilizadora de Astoria. Él cerró los ojos cuando sintió que el fantasma besaba su mejilla, lo percibió muy frió pero no desagradable, su corazón por un momento se detuvo, apretó a Hermione que ya estaba desmayada a esas alturas contra su cuerpo mientras ella inconsciente apoyaba su rostro en su pecho y tuvo la certeza que jamás en su vida, nunca volvería a experimentar algo así, tanta plenitud y al mismo tiempo tanta perdida.
-Te amo- le dijo Astoria al oído, mientras Draco era envuelto por su olor, su presencia, su corazón latía desenfrenado, dolido, aullando de dolor y de felicidad, tanto sentimiento junto que creía que iba a simplemente estallar- te adoro, se que me amas…lo se…se que amas a Hermione, también lo se. Lo haz hecho bien Draco, lo hiciste bien…jamás te arrepientas de tus decisiones, quise vivir, quise estar junto a ti, pero no puedo darme el lujo de que tú pagues el precio, será lo que debe ser, prevalecerá lo que deba prevalecer….no nos olvides, solo eso te pido y no olvides mis palabras. No me debes nada, tú y yo estamos en paz, rápido, sácala de aquí…yo abriré tu camino.
-Siempre estarás en mi corazón y mi alma…lo juró…dile, donde quiera que esté, que la amo también- dijo Draco.
Hermione abrió los ojos de pronto y miró a Draco, ambos se reconocieron en esa mirada, ella había escuchado la conversación y asintió con la cabeza, aceptando plenamente los sentimientos de él. Draco suspiró aliviado al darse cuenta que Hermione lo había entendido todo.
Mientras caminaban, la figura etérea de Astoria les abría el camino entre las sombras oscuras que ya sin forma, sin la voluntad maléfica de Theo Nott dirigiendo sus acciones, observaban impotentes como sus presas se les escapaban de las manos. Mas allá, en la distancia, rayos y truenos caían, la batalla entre titanes continuaba, pero Draco intentaba no mirar en esa dirección, a pesar de que se sentía mortalmente atraído a hacerlo, la curiosidad de ver lo prohibido a ojos humanos lo mataba, por un instante algo lo empujaba a retroceder, pero su férrea voluntad se sobreponía, su prioridad era Hermione. Si embargo, alguna cosa lo estaba tentando, incrustándose en lo más profundo de su mente, algo o alguien no deseaban que él atravesase el portal, que no saliese de allí.
-Rápido- dijo Astoria- no hay tiempo….no hay tiempo.
-Draco- dijo Hermione recuperando la consciencia- Haz lo que dice.
La voz de Hermione, acarició sus oídos, pronto cualquier cosa que no fuese ella dejó de existir. Entraron al umbral pero antes de cruzarlo, Hermione giró su rostro para enfocar sus ojos en la figura de Astoria que poco a poco se desvanecía.
-Gracias- le dijo Hermione de todo corazón.
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-Ya vienen….lo lograron- Theo se levantó del suelo con agilidad, le dedicó una mirada intensa a Pansy.
-El quinto artefacto debe ser destruido por quién lo activó obteniendo el beneficio de la inmortalidad- anunció uno de los mensajeros- Así debe ser, devolviendo el don maldito se detiene el mecanismo infernal.
-Theo- gimió ella, intentando acercarse, pero uno de los mensajeros la agarró fuertemente por el brazo. Quiso buscar su espada en su cinto, cuando cayó en cuenta que el mensajero no se la había regresado. Pansy se dio cuenta de todo…de la sutil maniobra para desarmarla. Theo seguía mirándola.
-Perdóname- dijo él
-No puedes hacerme esto- gritó ella, mientras lagrimas salían incontenible de sus ojos- Tiene que haber otra solución, por favor.
-Te lo hemos explicado todo este rato…te lo hemos dicho en tu mente- dijo el mensajero que la sostenía- no puedes intervenir.
-¡No!- gritó ella, Theo sintió como su corazón se desgarraba cuando vio a Pansy llorando desconsolada por él, ella…que jamás lloraba.
-Nunca he querido a nadie como a ti y a Max, ustedes…son lo único que valió la pena en mi vida- dijo él, mientras observaba con dolor como Pansy lo miraba con el pánico impreso en sus ojos, luchando en vano para deshacerse del agarre de los mensajeros.
El umbral apareció de nuevo, dos figuras emergieron de este, Draco abrazaba a Hermione con un brazo y tenia la espada de Gryffindor en la otra mano.
-Malfoy- gritó Theo llamando la atención de Draco, quien supo exactamente lo que tenia que hacer, puesto que habían llegado a ese acuerdo.
Con todas sus fuerzas, Draco lanzó la espada de Gryffindor al aire, esta dio unas cuantas vueltas hasta que Theo corriendo logró tomarla en su mano. Él detuvo su carrera y la observó por un instante, mientras valoraba su peso…Metal que destruye la carne muerta…o la que alguna vez estuvo muerta, esa espada…cumpliría el destino que tenia señalado. Theo de nuevo dirigió sus ojos a Pansy, dolía como el infierno, nunca había estado tan tentado en la vida. Apartó sus ojos de ella, seguro que si seguía mirándola, jamás lo haría. Había sido una locura llevarla hasta allí, lo sabia, pero ella era capaz de cualquier cosa por seguirlo y él se vio impotente para negarle un ultimo momento juntos. Y Pansy tenía que ser testigo, tenia que ver con sus propios ojos lo que él era capaz de hacer por amor, capaz renunciar a todo por la vida de aquellos a quien amaba, el único acto noble que iba a perpetrar en toda su maldita existencia. Sabiendo el dolor que iba a causarle, arrepentido de ello, sufriendo por ella, finalmente habló.
-No quiero que ella lo vea-dijo Theo, los mensajeros colocaron de espaldas a Pansy, ella se arrodilló en el piso, llorando a mares, completamente impotente para evitarlo. Ella levantó la cabeza cuando escuchó a Theo llamándola por su nombre, aun así los mensajeros no dejaron que mirara-Pansy…te amo.
Theo maniobró la espada la giró hasta que su punta tocó su pecho y utilizando todas sus fuerzas, la clavó en su cuerpo.
Pansy, insólitamente, logró reunir todos sus poderes de Slayer y concentrarlos, de su cuerpo salió una ráfaga de energía impresionante, con la cual logró liberarse del agarré de los mensajeros, lanzándolos a todas direcciones. Pero fue demasiado tarde, con amargura ella vio como el cuerpo de Theo caía pesadamente al piso, herido mortalmente, rápidamente ella fue corriendo hasta él.
Theo estaba boca arriba, respirando con dificultad, la sangre manaba de su herida formando un gran charco. Pansy se arrodilló juntó a él y con gran esfuerzo le sacó la espada de su pecho, lo abrazó y lo acunó como si fuese un niño pequeño, besó su cara, sus parpados, mientras sus lagrimas se confundían con la sangre de él.
La vista a Theo se nublaba, la vida…pues si…la vida se le escapaba. No se lo había dicho a nadie, menos a ella, pero desde que el cuarto artefacto estuvo activado, Theo Nott supo que había funcionado, la vida había regresado a él. Y los mensajeros habían sido claros, la única forma de destruir el ultimo artefacto infernal una vez activado…era entregando aquello por lo que había luchado, lo que había generado su búsqueda en un principio, la victoria de la vida sobre la muerte, su propio renacimiento. Sus ojos buscaron los de ella, Pansy debía entenderlo, debía perdonarlo, él, con su sacrificio estaba asegurando la existencia de todos. Era un pobre precio a pagar, muy poco. Toda su vida pasó en un instante por su cabeza, algunas imágenes que nunca había recordado pero ahora veía con claridad, su abuela Ingrid, Hermione estudiando con él en Hogwarts, Pansy de tres años jugando con una muñeca, ellos dos juntos en una cama cuando concibieron a Max, un recién nacido llorando en sus brazos. Ella trataba con su mano de tapar la herida en su pecho, él se la tomó agotando la última reserva de energia que le quedaba.
-Te amo- susurró Pansy entonces Theo dejó de respirar, sus ojos enfocaron el vacío y su mano dejó de apretarla.
Pansy abrazó el cuerpo de Theo con desesperación, el quinto artefacto infernal poco a poco dejó de moverse hasta que se detuvo. Los tres mensajeros se miraron entre ellos. Uno de ellos recogió la esfera comunicadora que había caído de las manos de Pansy, por un momento ella había olvidado que tenia que apretarla para señalarle a los demás que tenían las otras que todo había terminado. El mensajero lo hizo por ella, la apretó y la fracturo, indicándole a Harry Potter, Severus Snape, Ron Weasley y Rowena Ravenclaw que ya debían destruir sus respectivos artefactos.
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Draco seguía apretando a Hermione contra su cuerpo, la escena frente a sus ojos se había desarrollado demasiado rápido. Si bien todo estaba planeado por los dos, nunca creyó que Theo Nott lo hiciese finalmente, hasta el punto, que incluso había pensado que tendría que luchar con él y destruirlo. Pero al parecer, había cumplido su promesa, por descontado, él también cumpliría las suyas.
Hermione ni siquiera se dio cuenta de lo que había sucedido. Ella temblaba, sentía la temperatura del lugar estaba bajo cero, al mismo tiempo el temor que sentía se apoderaba incluso de su pensamiento, intentaba por todos los medios permanecer calmada, pero no podía.
-Sácamelo- dijo Hermione de pronto, Draco la miró sin entender- voy a morir, estoy maldita, él me maldijo, sácamelo, usa la espada, saca el bebé y sálvalo.
-¿Qué sucede?- preguntó Draco alarmado, ella cerró los ojos.
-Estoy maldita- dijo ella histérica- las marcas, mi piel sangra, él me maldijo…Voy a morir.
-Hermione- exclamó Draco- no estás sangrando…no estás sangrando.
-No importa- dijo Hermione desesperada- mátame si es necesario, pero sácalo.
Ella estaba fuera de si, Draco intentaba convencerla de que no estaba sangrando, que su piel no se deshacía, pero ella no atendía razones, la respuestas a sus suplicas llegó cuando sintió una contracción en su vientre y un liquido desparramándose por sus muslos. Ella tenia todo el día sintiéndose mal…no tenia ni idea cuanto tiempo tenia de gestación, pero no creyó que fuese un trabajo de parto, sin embargo, al creer que estaba maldita, deseo tanto que ese niño naciera rápido, que si no fuese porque estaba segura de que no podía ser de esa forma, hasta hubiese asegurado que el niño la había escuchado y estaba apurando su nacimiento.
Draco seguía de pie, abrazando a Hermione, no entendía porque de pronto ella gritaba como una histérica. Entonces ella cayó sobre sus rodillas, él puso cuidado de acostarla.
-Ya viene- dijo ella pálida y sudorosa, sintiendo como las contracciones se hacían mas rápidas- ya viene.
-¿Qué?- pregunto Draco.
-El bebé…va a nacer- dijo Hermione. A él le temblaron las manos.
-Tranquila- dijo Draco mientras se colocaba entre sus piernas y subía su falda. Hermione gritó un par de veces y luego dejo caer su cabeza hacia atrás, respirando forzadamente, todo fue vertiginosamente rápido, Draco tendió las manos cuando vio asomarse la cabeza del recién nacido y lo ayudó a salir de las entrañas de su madre. Sus manos todavía temblaban cuando contempló el cuerpo morado del infante, completamente flácido, por un momento temió lo peor y entonces….en el silencio de esa torre en Azkaban….se escuchó el llanto de un niño.
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Ron sintió que algo en su mano se calentaba, era la esfera comunicadora, le estaban señalando el momento. El artefacto infernal brillaba con intensidad en su pedestal y Ron sentía como la cueva oscura en donde estaba metido parecía cerrarse en torno a él, levantó su varita y pronunció las palabras vedadas, un rayo morado golpeó contra el artefacto, este poco a poco se detuvo.
Ron cayó de rodillas en el suelo…bajó su cabeza consternado, aliviado, pero todavía con los vellos de punta. Todo había concluido…solo esperaba que Hermione estuviese a salvo.
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Harry Potter en su vida había conjurado una maldición asesina. Por decirlo de alguna manera estaba fuera de su código personal. Ni siquiera en su carrera como auror había tenido necesidad de practicar tan funesto hechizo, le revolvía el estomago solo de pensarlo. Debido a un Avada, él había perdido mucho en la vida, sus padres, Dumblendore, Fred Weasely…muchos amigos. Siempre se había mostrado escrupuloso en conjurarla, porque recordaba las palabras de su maestro Dumblendore, acerca de que cada asesinato conllevaba fracturar la mente de quien lo perpetraba. Así hizo Voldemort sus horrocruxes, así había construido Theodore Nott el suyo. Le repugnaba la idea, pero cuando vio a Bellatrix Lestrange, frente a él acompañada de unas sombras malignas, dispuesta a todo para cerrarle el camino al artefacto infernal de Malfoy Manor, tratando de nuevo de destruir su vida, una oleada de rabia insólita lo sacudió. Sin remordimientos y sin que le pesase en su conciencia ni siquiera un maldito gramo de culpabilidad. Harry, ante la mirada atónita de Narcissa Malfoy que todavía no entendía que rayos estaba sucediendo, levantó su varita y con velocidad, puso fin a una etapa lamentable de su vida.
-Avada Kedavra- la maldición salió de su varita poderosa incontenible, golpeó con fuerza el cuerpo de Bellatrix Lestrange, quien incrédula, no tuvo la suficiente agilidad para quitarse del medio. Solo vio un destello verde frente a sus ojos y la vida se escapó de su cuerpo en un segundo.
Harry ni siquiera parpadeo, escuchó el gritó lastimero de Narcissa Malfoy cuando vio el cuerpo inerte de su hermana sobre el suelo.
De pronto vio las sombras retroceder y la esfera que tenia en el bolsillo se calentó. Harry sonrió…habían ganado.
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El reloj en la Torre de Hogwarts poco a poco se detuvo, los tres fundadores miraban el espectáculo con curiosidad por decirlo de alguna forma, científica. Se habían preparado para una lucha a muerte y todo había resultado mucho más fácil de lo que habían imaginado. Atendieron a la señal de la esfera y conjuraron el hechizo secreto que los mensajeros le habían revelado, en una fracción de segundo, todas las sombras del ejercito Negro que los amenazaban, desaparecieron del horizonte.
Theodore Nott había cumplido su palabra y lo había hecho estupendamente bien.
Rowena y Godric se abrazaron y se dieron un beso apasionado. Slytherin los miró y sin proponérselo sonrió. Después de todo, le tenia cariño a la chica, quien mejor que el poderoso Gryffindor para protegerla. Lastima que no pudiesen casarse, aun así, ella prosperaría con él, estaba seguro de ello.
-Bueno, al parecer todo este asunto de los Artefactos Infernales ha sido un juego de niños. Me siento embaucado- dijo Slytherin mientras los dos amantes se separaban- Esperaba ver algo mas de tumulto, alguna cosa interesante. Solo ha sido cuestión de lanzarle un hechizo a esa cosa…y ya…todo terminó
-Esa cosa se llama Reloj- dijo Gryffindor.
-Ese "reloj"- respondió Slytherin.
-Nosotros hemos decidido permanecer aquí Maestro- dijo Rowena-la verdadera lucha se desarrolló en otro lugar y otra época. No debíamos avanzar en el tiempo, está prohibido por ser quienes somos y quienes seremos.
-Eres sabia- dijo Slytherin- escucho la verdad en tus palabras. Es como dices.
El viejo Slytherin tomó su báculo y se dispuso a abandonar la torre.
-¿Adonde vas?- preguntó Gryffindor- he decidido apartar todas nuestras diferencias y ofrecerte de nuevo un lugar en este castillo.
-Pamplinas- dijo Slytherin haciendo un gesto de fastidio con la mano- Si mis oídos han estado atentos a toda esa cháchara de esos amigos tuyos, los viajeros del tiempo, se supone que yo tengo que largarme de aquí para que tú puedas hacer tus numeritos con libertad. Así que…adiós.
Rowena y Gryffindor observaron estupefactos a Slytherin marcharse, cuando desapareció de su vista empezaron a reírse. Jamás habían escuchado a Salazar Slytherin haciendo una especie de chiste.
-Volverá un día de estos…lo conozco demasiado bien. Extrañará el constante enfrentamiento y regresará solo para seguir luchando conmigo- dijo Gryffindor.
-No…no volverá- dijo Rowena- pero te aseguro que dejó parte de su esencia en Hogwarts. No lo dudaría ni un instante.
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-Todo terminó- dijo Snape sentado en la escalinata que conducía al artefacto infernal que estaba apagado, sin girar.
-Así es…afortunadamente- respondió Nicolás Tesla sentado a su lado.
-¿Tú crees que…?- Snape dejó en el aire la pregunta que lo atormentaba.
-Solo hay una manera de averiguarlo…vayamos hasta allá- contestó Tesla, tomó el brazo de Snape y ambos desaparecieron.
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Harry dejó a una histérica Narcissa Malfoy llorando sobre el cadáver de su hermana y fue a buscar a Ron en Suramérica con el giratiempo. Nicolás Tesla se apareció en Azkaban con Snape. A Max lo buscarían luego de finiquitar algunos asuntos, todos estaban seguros que estaría protegido en las manos de Rowena Ravenclaw. Puesto que la presencia maligna de las sombras se habia desvanecido y no habia nada extraño en el ambiente, ellos suponian que todos los artefactos estabán desactivados o destruidos...lo cual en la practica era lo mismo
La escena que observaron cuando llegaron a Azkaban era insólita, Pansy abrazaba lo que parecía ser el cuerpo sin vida de Theodore Nott, con los tres mensajeros rodeándolos…Y Draco Malfoy estaba arrodillado en el suelo sosteniendo con cuidado a un ….
-¡Rayos!- exclamó Harry cuando vio a Draco sosteniendo a un bebé y a Hermione acostada en el suelo cubierta con una tunica desgarrada.
-Estaba embarazada- dijo Ron desconcertado- embarazada y no le dijo a nadie.
-Solo han pasado cinco días…como rayos pudo haber parido un bebé- dijo Harry- no se le notaba.
-Ella estuvo en un lugar donde el tiempo transcurría diferente al nuestro- dijo Tesla- su gestación avanzó, al parecer lo suficiente para parir el niño en este momento.
-¿Nos acercamos?- preguntó Ron a Harry, ninguno de los dos salía de su asombro. Ambos hombres se miraron, a pesar de estar todavía desconcertados por el acontecimiento, de alguna forma…era un buen desenlace.
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-Draco…el bebé… - dijo Hermione todavía pálida y sudorosa- el bebé…donde está mi bebé.
-Aquí lo tienes- contestó Draco que la ayudaba a incorporarse para que tomase al bebé.
-Hola chiquito- dijo Hermione con voz temblorosa.
-Chiquita- dijo Draco a su lado- es una niña.
-Pequeña, estas a salvo- dijo Hermione tratando de sonreír….- a salvo
-Perdóname- dijo él otra vez, seguro de que no se cansaria de decirlo de todas las maneras posibles "perdoname". Sus ojos grises estaban humedecidos, cuando escuchó el llanto de su hija, no había podido contener las lagrimas. De alguna forma sentía que toda su vida…había esperado ese momento. Apartó el rostro para que Hermione no lo viese llorando, se restregó la cara con las manos, aun así, tenia el rostro enrojecido
-Draco- gimió ella conmovida al verlo.
-Todo está bien- dijo Draco emocionado mientras besaba la cabeza del bebé.
-¿Lo logramos? - dijo Hermione sonriéndole a su beba, una pequeña bebe rosada, con el cabello casi blanco, que le respondió con un bostezo
-Si….al parecer si- dijo Draco echándole una ojeada al artefacto. Vio el cuerpo de Theo siendo abrazado por Pansy, y una sensación indescriptible se apoderó de su cuerpo. Sin embargo….no pudo decir nada.
Harry y Ron todavía miraban la escena atónito, intentaron acercarse pero Tesla los detuvo.
-Después- dijo Tesla- Hay que ocuparse del cuerpo de Nott y de su mujer.
-Yo lo haré- se ofreció Snape, fue hasta donde estaba Pansy y le agarró por un hombro para intentar alejarla del cadáver, ella evitó que la tocase con brusquedad, estaba inconsolable. Los mensajeros se retiraron hacia un extremo de la sala. Harry y Ron fueron a ayudar a Snape. Rodearon a la bruja e intentaron hablar con ella. Pansy no atendía razones.
Percival Dumbledore ingresó al lugar, miró la escena en silenció, salió de la estancia y luego regresó con unas frazadas, de manera inesperada había una mujer y un bebé recién nacido en la cárcel y había que evitar que se enfriaran, así que caminó hacia Hermione con cautela, el hombre que estaba con ella parecía dispuesto a matar a quien se le acercase. Draco se puso de pie alarmado por la cercanía de un extraño, pero el anciano le ofreció las mantas, él las tomó y arropó a Hermione y a la niña que temblaban de frío.
Una hora después…..el cadáver de Theo Nott había sido llevado a otro lugar…..junto con Pansy y los demás. Los mensajeros siguieron en la retaguardia del especie de cortejo fúnebre.
Hermione seguía sentada abrazada con su bebé, Draco caminaba de un lado a otro indeciso, de alguna forma sentía que ella le dirigía miradas de reproche, él intentaba hablar con ella y luego se arrepentía, luego de un rato la situación se hizo insostenible.
-Draco- lo llamó ella- ven acá.
Draco se acercó y se sentó a su lado. Miraba a la niña que estaba dormida en el regazo de su mamá.
-Perdóname…por no creerte…por no confiar…por las palabras que te dije…..- dijo Draco en voz baja, lucia completamente arrepentido- perdóname todo.
-He tenido que decírtelo- dijo ella mirándolo directo a los ojos- fui egoísta e injusta. He debido confesarte lo que me estaba sucediendo. No te merecías que yo te ocultase algo tan importante, un hijo. Perdóname tú a mí.
-Gracias- dijo Draco mientras trataba de recomponerse-¿Porque estabas tan alterada al regresar? digo, ya habiamos salido de alli, estabamos a salvo, lo unico que hacias era gritar..me asustaste.
-Lamento lo que pasó- dijo Hermione- él puso cosas en mi mente, me hizo creer que…estaba maldita, que moriría desangrada…yo …yo.
-No importa- dijo Draco- esa fue su ultima maldad…ya todo acabó.
-¿Como sucedió?- preguntó Hermione mirando de reojo el artefacto infernal- todo fue muy rápido, al salir de allí, solo vi. a …rodeado de unos hombres cubiertos completamente de negro.
-Eran los mensajeros, después te cuento lo que son….llegamos aquí y le lancé la espada de Gryffindor…que es una espada slayer- Draco no estaba seguro de contarselo en ese momento, por lo que se interrumpió tragando grueso.
-¿Qué fue lo que pasó?- preguntó Hermione temiendo la respuesta.
-Se mató- dijo Draco en el oído de Hermione- lo vi….se clavó la espada en el pecho….Se mató para destruir los artefactos. Eso era lo que los mensajeros querían, su muerte para devolver el equilibrio. Él me lo confesó, que una vez activados los artefactos infernales….él volvería a vivir porque tenia un horrocrux, no un espectro...resucitado, renacido, recobraria su vida y entonces seria sometido a la prueba suprema, recuperar su vida y ofrecerla de nuevo como prenda…..Juró que no fallaría y lo hizo. Por primera vez, Theo Nott pensó en alguien mas aparte de si mismo.
Hermione no contestó….ya había escuchado lo suficiente…..no podía hablar de Theo o mencionar siquiera su nombre. Ella sabia exactamente que era lo que había sucedido con las personalidades de Theo, pero el horror que vivió, recordar todo aquello la hizo estremecerse…..no podía…no podía mencionarlo, ella cerró los ojos y contuvo el aliento. Había visto a Pansy aferrandose al cuerpo y sintió su tristeza atravesándole el alma, tenia conflictos ahora por sus sentimientos a Theo, odiaba su parte maligna, quería a su otra faceta, estaba confundida, pero el dolor prevaleció…ella alguna vez …lo había amado, Hermione estaba aliviada porque había desaparecido pero al mismo tiempo se sentía atormentada. Pasaría mucho tiempo antes de que ella con calma, examinase sus propios sentimientos. Mientras tanto, su atención debía enfocarse en su hija. Draco percibió su malestar y evitó seguir hablando del tema. Hermione abrazó a su bebe y le besó la mano.
-Es perfecta- dijo ella.
-Tiene todos sus dedos completos- dijo Draco intentando bromear- diez en las manos y diez en los pies.
-Espero que no tenga también la testarudez del padre- dijo Hermione mientras sentía la cabecita de la recién nacida sobre su cuello, sus labios succionando su piel, intentando buscar un pezón para aferrarse, pronto empezó a llorar.
-Tiene hambre, esta desesperada…quiere comer…no se si será testaruda pero al parecer heredó mi impaciencia- dijo Draco, mientras la ayudaba a bajarse el vestido y colocarse la niña en el pecho, la pequeña pronto encontró el pezón y empezó a succionar, Hermione se estremeció, la pequeña chupaba fuerte y a ella le dolía, sin embargo aceptó esa molestia como parte del asunto, Draco le acomodó la frazada mejor la sobre los hombros de Hermione para protegerla de miradas indiscretas mientras ella amamantaba a la bebé.
-Se parece a ti, es muy rubia, tiene tu nariz, tu boca….creo que tendrá los ojos azules o grises….todavía no tienen un color definido- dijo Hermione, mientras acariciaba la cabeza de la niña y la abarcaba con su palma acercándola mas a su cuerpo. Hermione estaba todavía muy asustada, temerosa de que llegase algo… cualquier cosa y le arrebatase a su hija, ese gesto protector no le pasó desapercibido a Draco.
-Tranquila- dijo él acariciándole la espalda- ya todo paso. Estamos bien.
-¿Dónde estamos?- preguntó Hermione todavía desorientada. Quería que la pusiesen al tanto de todo lo sucedido en lo que para ella había sido una larga ausencia. Aun así, la niña reclamaba su atención.
-En Azkaban- respondió Draco-. El quinto artefacto, 1887.
-Este debe ser el primer niño que nace aquí- comentó Hermione admirando el lugar.
-Probablemente sea así- dijo Draco- creo que tendremos un buen problema con la fecha del año del nacimiento. Por cierto….lo había olvidado…aunque en teoría todavía no he nacido ni existo, .hoy….es mi cumpleaños….es el 6 de Junio de 1887. .
-Creo que esta bebita califica como mi regalo- bromeó Hermione, ya un poco más repuesta.
-Es el mejor regalo posible- concluyó Draco, mientras la abrazaba y besaba sus cabellos, estaba sentado en el suelo a su lado, con los brazos rodeándola, como si intentase protegerla. Él no era muy dado a demostraciones publicas de afecto, pero en ese momento, poco le importaba…mas que feliz…estaba completamente aliviado.
-En cuanto a la fecha- dijo ella- estamos en verano aquí pero en nuestro tiempo es invierno, quizás enero si regresamos hoy mismo. Estoy muy confundida con tanto cambio de época, para mi han pasado cinco meses…aunque tampoco los recuerdo muy bien, tardaré en acostumbrarme otra vez al paso del tiempo. Creo que prefiero que la niña comparta tu cumpleaños.
-Estoy de acuerdo- dijo Draco.
-¿Como la llamaremos?- preguntó Hermione
-Hermione- ofreció Draco- quiero que se llame Hermione.
-No- dijo ella mientras arrullaba a su bebé- esta niña está aquí porque alguien se metió en medio para protegerme de la ira de él. La llamaré Astoria en honor a ella…si tú quieres…si no te trae malos recuerdos.
Draco cerró los ojos y tomó una mano de Hermione con fuerza. Ella no tenia manera de saber que la niña que él había perdido, su hija con la finada Astoria…también se llamaba Astoria. Algún día se lo diría, pero no en ese momento. La chica rubia que había visto cuando Tesla le ofreció el Khir para ver el futuro, se llamaba Astoria. Draco enseguida buscó a Tesla con la mirada, el hada, que aguardaba en un rincón, vigilante ante cualquier eventualidad le devolvió la mirada a Draco sonriéndole con presunción, sus ojos declaraban una sabiduría ancestral. De pronto…todo tenia sentido para Draco. Él sabia…..Tesla sabia lo que había visto en su visión.
-Creo que ella….ellas, donde quieran que estén, sabrán apreciar tu elección. Gracias por considerarlo, de todo corazón te lo agradezco- dijo Draco-Astoria significa "la afortunada", es un nombre antiguo, del pueblo de las colinas huecas en Irlanda. Esta niña….que ha nacido en las circunstancias mas terribles, con casi todo en contra oponiéndose…se merece ese nombre…verdaderamente es afortunada. Es mi culpa, he puesto en riesgo su vida y la tuya, lo siento tanto. No debió haber sucedido de esa forma, si tan solo yo te hubiese creído.
Hermione no contestó, estaba impresionada por sus palabras.
La tensión entre ellos todavía era patente, estaban incómodos. Draco sentía que ella lo culpaba por casi perder a su hija y la vida, ella sentía que él no le perdonaría no haberle dicho nada. Evitaban mirarse a los ojos y estaban intentando solventar la situación, estando pendiente de su hija. Hermione se impacientó pronto, ella podía perdonarlo, todo, porque había ido por ellas, había abandonado aunque fuese en el ultimo momento su intensión de propiciar el desastre activando los artefactos infernales, pero ella sabia que Draco arrastraba tal culpabilidad dentro de él que no seria fácil.
Escoger las palabras adecuadas tampoco lo seria.
Resuelta a demostrarlo todo lo que sentía, ella giró su cabeza, colocó una mano en la nuca de Draco y rápidamente lo atrajo hacia sus labios. Él no se negó al contacto, pero dudoso se tardó en responder, ella lo apremió, rozando sus labios e insinuando su lengua. En un segundo Draco envío todas sus reticencias al diablo, la rodeó con sus brazos y le devolvió el beso, cuando se separaron ella tenia los ojos cerrados, él beso su nariz, ella escondió su cara en su pecho.
-Te quiero Draco- dijo Hermione de pronto- te amo, jamás lo dudes.
-Nunca tendré como merecer tu amor- dijo él- nunca. Yo también te amo.
-Tenemos que ponernos de acuerdo en muchas cosas- dijo ella.
-Primero que todo…..creo que tendremos que casarnos…de inmediato- dijo Draco.
-¿Si te digo que no quiero casarme tan pronto?- preguntó Hermione- ¿Te molestaría mucho?
-No- dijo Draco elevando una ceja, desconcertado- me preguntaría más bien la razón.
-Creo que necesitamos tiempo a solas tú y yo….- dijo ella- para adaptarnos…ya tendremos tiempo para casarnos. Por lo pronto….solo quiero estar contigo y con la niña. Nada de ceremonias, fiestas o publicidad. Necesito tiempo contigo.
-Como quieras- dijo Draco-pero la niña la presentaremos en el registro mágico de inmediato….solo para ofrecerle todas las prevendas de llevar mi nombre.
-No viviré en tu casa…..odio ese lugar- dijo ella- me revuelve el estomago pensar que algún día tendré que regresar allí.
-Tengo otras casas- dijo Draco- incluso podemos vivir en la tuya….si quieres.
-Es modesta….no es una gran casa…ni es lujosa, tú estas acostumbrado a vivir bien- dijo ella-no deseo privarte de comodidades.
-Hermione- dijo Draco tomándole la cara- no me importa el lugar, a estas alturas, lo único que quiero es estar contigo y con la pequeña…nada mas.
-Estoy muy cansada- dijo Hermione apoyándose en Draco, la nena dejó de mamar y ella se la cedió a Draco, quien la colocó en su hombro y empezó a arrullarla- necesito dormir un poco.
-Percival Dumbledore nos ha cedido su celda- dijo Draco- aquí no hay dementores…ni nada de eso. Descansaremos un rato para poder viajar en el tiempo. Pronto estaremos en casa.
Dicho esto le colocó de nuevo a la pequeña en el regazo y tomó en brazos a Hermione, quien cerró los ojos, se sentía protegida, segura a en los brazos de Draco.
Tesla los vio salir por la puerta de la gran sala y los siguió. Cuando llegaron a la modesta celda de Percival, Draco dejó a Hermione descansando sobre una cama, tomó a la niña en brazos y salio de la celda. Tesla lo estaba esperando.
-¿Qué sucedió allí? En ese infierno- preguntó Tesla.
-No quiero hablar de eso- dijo Draco- es mas, daría toda mi fortuna, para olvidar que alguna vez fui a un sitio como ese.
-Te sonara extraño lo que voy a decirte- dijo Tesla- pero eres afortunado, pocos hombres han visto lo que tú has presenciado.
-Y espero por Dios que nadie mas tenga que verlo- respondió Draco tajantemente.
-Theo Nott cumplió- dijo Tesla- si estamos todos vivos, es porque él fue fiel a su promesa.
-Lo se- dijo Draco- estoy muy consciente de ello. No quiero hablar de él…todavía no.
-Entiendo- dijo Tesla.
-No…no lo entiendes- dijo Draco- no viviste lo que yo viví…no viste lo que yo vi, no estuviste allí, no..nunca lo comprenderás.
-¿El mensajero que fue contigo? ¿Qué sucedió?- preguntó Tesla.
-Supongo que todavía está luchando con los jinetes. Me dijo que quizás no volvería, que ya había asegurado un reemplazo- dijo Draco-Y me advirtió que no mirase la pelea, fue muy insistente con eso.
-La conflagración…el Armagedon- dijo Tesla- hiciste bien, los ojos mortales no pueden presenciar ese enfrentamiento entre titanes. Hemos estado metidos en un asunto de Dioses, ellos al final tienen su manera de resolverlo, nosotros somos solo meros actores, extras más bien, ellos dirigen la obra. Sin embargo esto solo fue una mera batalla en una guerra que tiene milenios desarrollándose. Afortunadamente, esta vez…somos los ganadores.
-Es extraño estar en este lugar, la cárcel de Azkaban- dijo Draco-solo hay un condenado con cierta libertad. Percival Dumblendore. Es un hombre muy amable, lastima que tenga que morir aqui.
-Curioso lugar- respondió Tesla- aun así, dudo que exista un lugar mas seguro en el mundo que este sitio el día de hoy.
-Mejor que mejor- dijo Draco.
-Es rubia como tú, es innegable que es tu hija- dijo Tesla observando a la bebé-Quizás cuando crezca, se parezca un poco mas a Hermione.
-¿Será posible que ….?-preguntó Draco- ¿será posible que yo haya malinterpretado lo que vi…aquella vez…en mi visión?
-Lo que viste- dijo Tesla- fue lo que tú quisiste ver en parte…sin embargo….en este caso…según parece, fue una absoluta verdad
FIN
0o0
Hola a todos.
Gracias por leer este fic, me ha costado un mundo terminarlo, sin embargo, todavía falta.
¿Adivinen que?
Pues, contrario a mi costumbre, decidí hacer el epilogo, muchas de sus preguntas (que se que después de leer este final las habrá) serán respondidas pues en el epilogo
Mientras tanto.
DEJEN REVIEWS!
