¡Hola! Siento la tardanza en actualizar. Muchas gracias por vuestro seguimiento, es un fic sencillito, cuya única finalidad es haceros reir un poco (espero estar lográndolo), que ya bastantes penas nos puede traer la vida (incluso a veces la propia JKR...). Muchísimas gracias a los lectores/as en general y a las últimas reviewers en particular: Erea, LunaGoodLove, CrisBlack, Heredrha, Conny-hp, XKelidaX, BarbaraNakamura, Lady Arilyn de Rhimine, melaniablack, kazumi black, Goi Izarra, Saya Asakura, oromalfoy, nanai malfoy, Ginna Isabella Ryddle.

Como siempre, aclaraciones previas para comprender la parodia del fic. Continuamos con la banda sonora (terrorífica!!), te recomiendo encarecidamente escuchar las canciones, sobre todo la del Track 3. Como sabes, no puedo transcribir las letras por problemas de copyright y porque Ffnet lo prohíbe, pero dejaré un par de versitos.

BSO de la Boda - (usar los links sin espacios)

Track 2: 'Son tus Perjúmenes Mujer' (Carlos Mejía Godoy) www. youtube. com/ watch?v hW3AnuGUpY0

Track 3: 'Juntos' (Paloma San Basilio) www. portaldeayuda .tv/ ivideo.aspx?video188594

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Capítulo 5. ¡Blanca y radiante va la noviaaa... al cocktaaail...!

"No, no, no... se dice cocktaaaaail... no pongáis ese acento de Cockney tan vulgaaaar"

Un señor con extraño bigotillo negro y el pelo ligeramente largo para su madurez (pasaría los 50 años) estaba caminando hacia los Salones Versailles, La Nuit para asistir al convite de los recién casados. Fred y George, sin saber muy bien de quién se trataba el personaje, estaban entusiasmados con el extraño acento con el que les obsequiaba el individuo.

"A ver, Geoooorge..." dijo de nuevo el señor del bigotillo. "Prueba otra vez... 'cocktaaaaaail'"

George, guiñándole un ojo a Fred, le siguió la corriente al individuo.

"Koktel"

El hombre se tambaleó del susto, y se apoyó en su acompañante, una dama vestida de tonos ocres, morena de rayos UVA, pelo castaño y rizos, que caminaba con la nariz bien alzada.

"¿Annaaaa... lo has oído...? Este muchacho no ha estudiado en Etoooon, no como nuestro Fitzwilliaaaam... qué forma de hablaaaar... Como siempre le digo a mi amigo Geoooorge... -no te lo he dicho, muchacho, pero compartes nombre con uno de mis mejores amigooooos-... yo siempre le digo a Geoooorge... ¡estamos trabajando en ello...! Tienes que ensayar más ese acentoooo..."

"Ya lo he oidoooo... clase mediaaaa... clase mediaaaa..." contestó la tal Annaaaa. "No es bieeeen, no es bieeeen..."

"Creo que ya he descubierto el secreto de pronunciar las frases como estos muggles." susurró Fred a George. "No muevas el labio de arriba."

"Lo malo es que no tengo un garbanzo a mano para ponerlo debajo de la lengua" respondió con otro susurro George. "Pero haré lo que pueda..."

George sonrió de oreja a oreja. Sin necesidad de autoinvocarse un Petrificus Totalus, dejó lo más quieto posible el labio superior.

"¿Vamos al 'cocktaaaaail...'?"

"¡Fantásticoooo...!" exclamó el señor del bigotillo. "Hablas casi como alguien con glamouuuuur"

"Graciaaaaas" respondió George, mientras Fred aguantaba la risa.

"Me han dicho que viene el Ministrooooo" continuó el señor moreno. "Pero no veo a Toooony por ningún ladoooo", miró a los pelirrojos. "No os lo he dicho, por no alardeaaaar, pero soy íntimo amigo de Tony Blaaaaair"

Fred y George pestañearon.

"¿Tony Blaaaaair?" Fred y George se miraron, deteniendo la marcha, mientras la pareja se adentraba en los Salones. "¿Y quién narices es entonces Rufus Scrimgeour?"

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Los Salones Versailles, La Nuit tenían un llamativo hall de mármol rojo y araña del techo en cristal y dorado bastante llamativa. Draco apretó los ojos con fuerza al entrar, como si mirarlo le produjera un terrible dolor en las pupilas.

"Odio el pan de oro." murmuró por lo bajo. "Si al menos fuese oro auténtico... y eso no es mármol, es marmolina..." gruño por lo bajo.

"Vaya, Malfoy, pareces aparejador y todo. O decorador de interiores."

"¿Qué coño es un aparejador?"

Hermione rodó los ojos, y le dio unas consoladoras palmaditas en la espalda. La verdad era que el Hall del lugar no podía ser más llamativo. Una pared era un espejo tintado en color marrón, lo cual añadía más brillo aún si cabe a la famosa marmolina rojiza y a la abundante decoración en tonos dorados. Marcos, lámparas, cortinas... todo muy doradito. El problema es que Hermione no acababa de comprender el incomparable estilo neoclásico con las suntuosas arañas del techo. Al fondo, una Venus de Milo coronaba una pequeña fuente de apenas un metro de diámetro.

"¡¡¡Papá, dame una libra para arrojarla a la fuente!!!" Malfoy arrugó la frente cuando oyó al padre algo así como "Jojojo... Carmichael... hijo... dos libras, no somos unos tacaños ni unos muertos de hambre..."

¡¡¡PLOP!!!

La enorme moneda cayó al fondo de la fuente. Al momento, adultos, jóvenes, niños, mayores se apelotonaron alrededor de la Venus de Milo para arrojar sus moneditas al agua.

Harry, Ginny, Ron, Lavender, Draco y Hermione se quedaron de pie, solos, rodeados de sonrientes camareros, contemplando la escena.

"¿Qué hacen esos muggles alrededor de una estatua de una tía desnuda, sin brazos, tirando metales al agua?" preguntó Malfoy con cara de asco.

"Da suerte." murmuró Harry, aunque por su tono de voz, no parecía muy convencido de la tradición.

"¡¡¡He pedido un deseo, como en la Fontana de Trevi!!!" chilló una señora con una enorme pamela verde en la cabeza.

"Ya. Suerte. Y pides un deseo y la estatua te lo concede ¿no?" preguntó Draco, mirando con horror la pamela verde de la señora.

"Huh... no... exactamente. La estatua no." respondió Hermione.

"¿No?. Bueno¿entonces quién te concede el deseo?"

Hermione abrió la boca como un pez, volviéndola a cerrar, desconcertada.

"No tengo ni idea."

Draco lanzó los brazos en frustración. La caterva de muggles alrededor de una fuente -muy fea- arrojando monedas cuyo metal no tenía ningún valor, pidiendo deseos a no se sabe quién. Definitivamente los muggles no estaban bien de la cabeza. La pureza de la raza mágica no era ningún fundamentalismo, era una realidad con una base argumentada.

Sin embargo, se giró hacia los sonrientes camareros, y Draco borró la mueca de espanto que llevaba al ver la fuente, cuando se percató de una cosa.

"Esos sirvientes van vestidos como yo..."

Efectivamente. Los camareros iban con una especie de esmoquin blanco y negro.

"Granger... estoy vestido como un sirviente muggle..."

"¡No digas tonterías! Ellos van de camareros... tú vas de..."

"Mago guapo e irresistible disfrazado de sirviente muggle..." respondió él, sin apartar la mirada fija en los camareros, como si aquello fuera el fin del mundo. "Nadie puede verme..." agarró del brazo de Hermione, y tirando de ella, la arrastró hacia el salón de cocktail.

Harry, Ginny, Ron iban a acompañarlos, cuando Lavender llegó trotando de la fuente, sonriendo con alegría.

"¡Pues yo he arrojado un knut! Seguro que la profesora Trelawney habría encontrado la tradición de lo más inspiradora. Harry, tú te has criado con muggles ¿crees que el deseo se cumplirá aunque haya echado dinero mágico?"

"Otra cuñada idiota..." murmuró entre dientes Ginny.

"Los muggles son tan divertidos... ¡ellos sí que saben apreciar los pequeños toques de magia, Won-won!"

"¡¡¡Ay qué buen gusto tiene Penelope!!!" chilló Hélène cuando entró con su voluminoso vestido. "¡¡¡Es un hall de estilo neoclásico!!!" Detrás de ella, las otras dos damas de honor Mary Sue y Mary Jenny entraban aleteando sus pestañas en un intento de parecer absolutamente arrebatadoras.

"¡Hélène!. ¡No son divinos estos Saloneeees!" la madre de Penelope y Hélène, haciendo gala de su obsesión por el estilo clásico, (no sólo por llamar a sus hijos Penelope y Telemachus por la esposa e hijo de Ulises y a Hélène por la de Troya) llevaba una especie de peplum romano, el pelo rizado con enormes postizos, gargantilla dorada en el cuello, brazaletes dorados como si fuese la mismísima Afrodita, y mucha tela azul pálido que caía en un intento de parecer a la Venus de Milo de la estatua de la fuente.

"¡Fred!. ¡Esa debe de ser la que concede deseos muggles!" se oyó al fondo gritar a George, avisando a su hermano en cuanto vio a la señora Clearwater.

"Pues yo veo a la estatua dándole un par de besos en la mejilla al pastel de fresa, no veo que conceda muchos deseos" respondió Fred. "¿Papá?" Fred miró a su padre, que hasta entonces se encontraba junto a ellos, ajustándose el sombrero de copa, yendo directo a saludar a su consuegra, absolutamente fascinado con la idea de que ella fuera capaz de conceder deseos muggles. La fuente en persona.

Efectivamente, Helen, la madre de Penelope y Hélène, se encontraba dándole un beso en cada mejilla de su hijita, como si hubiese pasado un mes sin que la hubiera visto.

"¡¡Señora Clearwater!!" Arthur Weasley le tomó de la mano y la besó con exquisita cortesía. "¡¡Estas cosas no tienen que permanecer ocultas a la familia!!"

"¡Oh! Vamos, Señor Weasley... hay confianza, llámame Helen..." hizo un ademán de falsa modestia. "Esta bien, lo confieso, tengo una pequeña debilidad por el increíble buen gusto de la Grecia y Roma clásicas... ¡Oigh!" Arthur Weasley pestañeó desconcertado, pues él se refería más precisamente a lo de ser capaz de conceder deseos muggles.

"Bueno... iba a decirte que me recordabas tanto a esa estatua de ahí..." Arthur señaló la Venus de Milo de la fuente. "Con brazos, claro..." añadió al ver que la estatua carecía de ellos.

"¡Oigh!. ¡Arthur!. ¡Ya sé dónde saca todo ese encanto mi queridísimo yerno... Percy es tan parecido a ti!"

Fred y George soltaron un extraño ruido, en un intento de contener la risa.

"Sí... bueno..." pero Arthur sonrió ampliamente cuando Helen le recordó que era la suegra de su hijo y que era capaz de conceder deseos muggles. "¡Y yo ya sé de dónde saca Penelope ese talento mágico!"

"¡Oigh..., Arthur, adulador!"

"Esta mujer es idiota." susurró George a su hermano.

"No me había dado cuenta..." susurró Fred. "Pero empiezo a admirar profundamente el talento de Trelawney"

"¡Estoy muy contento de conocer a quien concede deseos muggles!. ¡Y es de la familia!" exclamó entusiasmado el señor Weasley, agitando las manos de su consuegra con alegría. "¡Uno de estos días me explicarás cómo te las apañas con todas las fuentes y qué haces con el dinero que arrojan los que piden deseos... lo encuentro fascinante!" y se retiró dejando a Helen Clearwater pestañeando confundida.

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Draco entró tirando del brazo de Hermione en una antesala con enormes arañas, mucha marmolina rosada y blanca, columnas de pan de oro (no tan dóricas, jónicas, corintias como las de la entrada), pero repartidas por toda la sala donde Hermione imaginaba que servirían el cocktail.

Había unos cuantos invitados que acaban de empezar a probar las bandejas con comida que traían los camareros. Se soltó de la garra de Malfoy, porque si seguía apretándole el brazo acabaría dejándole moratones por todos lados. Estaba a punto de agarrar una copita de vino blanco fresquito cuando por los bafles de la Sala atronó una canción.

"¡¡¡¡SON TUS PERJÚMENES MUJEEEER...!!!!

¡¡¡LOS QUE ME SULIBEYAAAAAN...!!!

Draco tuvo que apoyarse en una de las mesas donde estaban las mesas para dejar las copas vacías y donde los invitados podían recoger servilletas en platitos.

"¿Granger... qué es ese ruido?"

Hermione estaba con la boca abierta mirando a unas señoras muggles moviendo los brazos de un lado a otro de su cabeza, con los codos flexionados, pero el cuerpo bastante rígido. Supuso que estaban bailando... o algo así.

"¡¡Ay qué canción más romántica han elegido Percytin y Penelopie...!!. ¡¡Qué buen gusto tienen!!"

¡¡¡TUS OJOS SON DE COLIBRÍ!!!

¡¡¡AY CÓMO ME ALEEETEEEEYAAAAN!!!

Draco parecía a punto de perder el conocimiento.

"No voy a desmayarme como Potter con los dementores. Pero esto está poniendo a prueba mi increíble fortaleza, mi saber estar, mi cabeza fría, mis nervios de acero..." mencionó con la mandíbula apretada a su acompañante.

Hermione sonrió mientras daba un sorbo de su copa, al principio horrorizada del "buen gusto" de los novios, ahora ya curada de espanto.

"Vamos, Malfoy. Disfruta y bebe un poco."

Dicho y hecho, según pasaba un camarero Malfoy agarró la copa de vino tinto y la apuró de un trago.

"Encima me traes a una boda donde voy vestido como los sirvientes..."

"Camareros." pero Malfoy ni la escuchó.

"...es como si obligara a los invitados de mi boda a vestirse como los elfos domésticos." agarró otra copa y la bebió de golpe. Parecía que el color volvía a sus pálidas mejillas. "Es tan humillante..."

Hermione rodó los ojos mientras se asomaba a las bandejas de comida. Junto a ella una camarera ofreció unos vasitos de cristal diminutos, llenos hasta rebosar de un líquido blanco.

"¡Chupitos de Vichyssoise!. ¡Qué monos!" y Hermione bebió uno de ellos.

Otra camarera se acercó a Draco, que miraba alrededor buscando más bebida, pero tuvo que conformarse con otros mini vasitos de un líquido rosado.

"¿Qué es eso?" preguntó con mucho recelo.

"Es gazpacho, y tiene..." comenzó a decir la camarera.

"Vale, vale, sé qué tiene el gazpacho." interrumpió Draco, que agarró un vasito y lo apuró hasta el final. La camarera pareció encogerse muy sutilmente de hombros y se dirigió a ofrecer a otros invitados los vasitos que llevaba en la bandeja. Draco frunció el ceño cuando masticó algo que contenía el fondo del vasito, y lo tragó, no muy seguro de lo que acaba de comer. Junto a él, Hermione recogió una mini-carta donde se indicaba el menú del cocktail y lo leía ausentemente.

"Oh... Malfoy, recuérdame que no pruebe el gazpacho del cocktail."

Draco perdió el color de las mejillas que acababa de recuperar gracias al vino.

"¿Por qué no?" preguntó aterrorizado.

Hermione dejó la carta encima de la mesa sin mirar a Malfoy, y respondió con indiferencia.

"Es gazpacho avec escargots... Qué cursis son... con decir 'gazpacho con caracoles' sería suficiente..."

Se interrumpió cuando Malfoy salió corriendo hacia los lavabos.

"No se le puede traer a ninguna parte." murmuró Hermione mientras daba otro sorbo a su copa de vino.

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"¡¡¡Ya llegan los novios!!!"

"¡¡¡Qué boda más elegante!!!"

Ya habían llegado casi todos los invitados, cuando atronó por los altavoces una nueva canción que puso los pelos de punta a Malfoy. Mientras, aparecieron burbujas de jabón por todos lados del salón.

"¡¡¡TE QUIERO MUCHO, AUNQUE TE SUENE A LO DE SIEMPRE!!!

¡¡¡MÁS QUE UN AMIGO, ERES UN MAGO DIFERENTE!!!

¡¡¡ANDAR A SALTOS ENTRE EL TRÁFICO, LEYENDO A MEDIAS EL PERIÓDICO...!!!"

Y entre tanta burbuja y verso cursi, Percy, Molly (con cara de bochorno), Penelope y su padre, encantado de la vida, se presentaron ante todos los invitados, que rompieron a aplaudir.

Harry, Ginny, Ron, Lavender y Hermione comenzaron a aplaudir, aunque sin tanta efusividad. A Hermione la canción le parecía espantosamente almibarada y el colmo de la cursilería muggle-mágica. Malfoy se había sentado en la primera silla que tenía a su espalda, con una mano sobre los ojos, haciendo enormes esfuerzos por no salir corriendo de allí.

"¡¡¡JUNTOS, UN DÍA ENTRE DOS, PARECE MUCHO MÁS QUE UN DÍAAAA...!!!"

"Desde luego... muchísimo más que un puto día de boda..." Hermione escuchó a Malfoy murmurar entre dientes.

"¡¡¡AMOR EN BUENA COMPAÑÍAAAA...!!!"

Y más burbujas, y más aplausos... todos los invitados partícipes de tan hermosa canción, "qué detalle, acordarse de nosotros con el tema... amor en buena compañía..." y más versos cursis...

Un par de camareros se colocaron delante de los cuatro recién llegados. Un tercero entregó unas tijeras a Penelope, que miraba a todos entre tanto tul y organza, mientras los otros dos camareros estiraban una cinta roja delante de ellos. Malfoy levantó la cara de su mano, y miró perplejo el ritual.

"¿Qué coño inauguran?"

"¡Sssh...!" susurró Hermione, aunque ella tampoco entendía muy bien el acto.

Percy y Penelope juntaron las manitas sobre las tijeras, colocadas abiertas sobre la cinta que los camareros sostenían con cara de aburrimiento; mientras el fotógrafo tomaba fotos de la pareja, que unían sus sienes como si tuvieran dos imanes, y posaban sonrientes con las tijeras abiertas.

Cortaron la cinta, y los invitados rompieron a aplaudir.

"¡¡¡Que se besen, que se besen!!!"

Malfoy, Hermione, Ginny, Lavender, Ron y Harry no aplaudieron, por la sorpresa de ver el extraño ritual de cortar una cinta roja sostenida por dos camareros aburridos.

"Buena pregunta, Malfoy..." susurró pasmado Harry. "¿Qué coño hemos inaugurado?"

"La peor boda del año..." murmuró Ron junto a él.

"¡¡¡...DICIENDO A LOS PROBLEMAS ADIÓS...!!!"

"Ah... hay que decir los problemas "A Dios"..." comentó junto a ellos Arthur Weasley, que observaba toda la escena con absoluta delectación. "Voy a tener que enterarme mejor de cómo funciona eso de los muggles y Dios..."

Ron resopló.

"¿Qué he hecho yo para merecer esto...?"

Ginny junto a él, le dio una palmadita en el hombro.

Las burbujitas seguían flotando en el aire alegremente.

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Para quien no lo sepa, el gazpacho es una sopa fría de verduras, contiene tomate, pepino, pimiento, cebolla, agua, pan, aceite de oliva. No suele llevar "caracoles", que es el toque de glamour que ha puesto el Salón Versailles, La Nuit.

Bueno pues eso es todo por ahora... daremos paso al banquete en el siguiente capítulo. Espero que hayas pasado un buen rato; si quieres o puedes, deja algún comentario... ok? Gracias!!