Capítulo 9: Separados

Acepté participar en todas las clases y actividades que me indicaba mi horario en el brazo. Pese al dolor que aún sentía por las heridas del distrito 2, estaba determinada a salvar a los tributos secuestrados y a matar Snow. De modo que asistía a las reuniones, clases y ejercicios, ya que era mi única baza para caerle bien a Coin y que me dejara ir a la guerra. No había hablado abiertamente de eso con Peeta, pero creo que sabe que mi intención es volver a la acción ¿por qué sino iba yo a hacer caso del horario?

Siendo sinceros no le había hablado de esto ni de ninguna otra cosa. Hacía días que no nos dirigíamos la palabra, casi hacía ya una semana. Y todo se reducía a lo mismo: nuestros objetivos con respecto a la rebelión y el hecho de que ninguno de los dos está dispuesto a ceder. Por más que me duela estar enfadados soy la primera en querer evitar la reconciliación porque mi objetivo es ir sola al Capitolio, dejando a Peeta atrás. No sé hasta qué punto eso es un secreto porque le pedí a Coin asesinar yo misma a Snow, pero en cualquier caso yo nunca he comentado explícitamente mi intención de escaparme con el primer batallón. Tampoco sé hasta qué punto Peeta sospecha sobre esto, pero sea como sea yo ya sé que su objetivo es intentar seguirme por todos los medios. ¿Acaso no se ofreció voluntario para venir al Vasallaje conmigo? Él dirá que lo hace por mí y para protegerme. Pues yo digo lo mismo, lo hago por él y para protegerlo. O eso quiero creer. A veces una vocecilla dentro de mí me recuerda el peligro y que lo que planeo hacer es más una acción suicida que otra cosa, como todo lo que hago. Entonces recuerdo el enfado de Haymitch, Peeta y Prim con respecto a eso y se me pasa porque me vuelve la rabia, la frustración y la indignación. La vocecilla me recuerda que son tres contra uno y que deberían tener razón ellos, pero obviamente me niego a creerlo. En el Capitolio están Finnick y Johanna, sufriendo más y más por cada día que pasa. No puedo soportar que la lista de muertos incremente, no cuando aún es reciente el asesinato de esa pobre gente del hospital y cuando cada noche me acuesto sola en mi miserable cama del 13 recuerdo que el 12 ha sido destruido. Tengo a todo el mundo en contra y cuando eso pasa curiosamente siempre aparece cierto guardaespaldas personal para meterme aún más ideas en la cabeza.

- ¿Qué hay Gale? –digo sin quitarle la vista al arma que estoy montando.

Sé que quiere ayudarme y ahora mismo es mi único aliado porque es el único que está a favor de que yo vaya a la guerra pues no hay nadie más entregado a la causa que él. De hecho agradezco tener a alguien que me apoye, pero no puedo evitar sentir que me he aliado con el enemigo. Siempre he estado en contra de sus trampas y estratagemas sangrientas que planea junto con Beetee para la batalla, pero él es el único que no me hace el vacío por haber tomado esta decisión.

- Cada vez lo haces mejor –me felicitó–, pero irías más rápido si lo cogieras así –y me inclina la muñeca para tener mejor ángulo con el arma.

- Se diría que las has desmontado toda la vida –era un medio alago, porque no era capaz de halagar algo así.

Gale es muy bueno militar y eso me inquieta. No debería preocuparme por él porque es el que más seguro está de todos nosotros, pero siento que he perdido a aquél amigo que recorría conmigo los bosques. No es que Gale fuera inocente en ese tiempo, él siempre tuvo muy claros sus ideales, quizás fuera yo quién no lo supe ver entonces, pero ahora añoraba una vida donde ni él ni yo no supiéramos cómo disparar una metralleta.

- Tienes que saber hacerlo para que te dejen ir al frente –y me miró con cautela. Esa era su forma de preguntarme algo que él ya sabía.

- Lo sé –dije sin confirmárselo del todo.

- Oye, sé que últimamente no estás pasando por un buen momento…

- Qué observador… –dije con sarcasmo sin mirarle directamente a los ojos, se había acercado mucho a mí.

- Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad? –él era mi amigo y se suponía que quería ayudarme como tal, pero no bajaba la guardia. Yo tenía muy claros mis sentimientos, la pregunta era si él los tenía claros también.

- Si, gracias.

- No te hagas de rogar Catnip, ¿por qué no me miras? –y me cogió la mano, eso me obligó a mirarlo directamente. Él sonreía amigablemente, como si ese gesto fuera la cosa más natural del mundo y lo hiciéramos a diario.

- Que no me hable con Peeta no significa que no le quiera –le dije seria y sin tapujos. Él me soltó la mano y se puso a reír, dejándome completamente desconcertada.

- ¡Ya lo sé! ¿Qué te crees? Se te han subido los humos querida, no creas que estoy intentando ligar contigo a cada segundo –tierra trágame. Me puse roja hasta las orejas.

- Quería dejarlo claro –me excusé y empecé a recoger las cosas.

- Y lo has dejado. Ahora déjame dejar las cosas claras a mí. ¿Podemos seguir siendo amigos? –no sé por qué desconfiaba tanto, quizás quería solamente recuperar nuestra amistad.

- Claro, amigos –y le sonreí.

Entonces un ruido captó mi atención e instintivamente me giré. Alguien se estaba ensañando con el maniquí, descargando toda su frustración en él. Ese alguien era Peeta. Estábamos a la otra punta de la sala pero aun así podía reconocerlo. Cuando dejó el muñeco más agujereado que un colador se giró y me miró directamente. Nuestras miradas se encontraban por primera vez después de días y él lo hizo solo para lanzarme una mirada de odio. Era evidente que nos había estado observando porque estaba muy, muy enfadado. Eso me dolió en lo más profundo. Ahora mismo sus celos me daban igual, solo me importaba el hecho de que la primera vez que buscaba mi mirada después de todo este tiempo era para transmitirme su enojo.

- No le caigo bien ¿verdad? –dijo Gale con bastante humor, eso me molestó pero estaba más molesta con Peeta. ¿Así que él no me habla y tampoco quiere que nadie más lo haga? Genial.

- Que piense lo que quiera –bufé con enojo, utilizando sus mismas palabras–, ayúdame a recoger, quiero irme de aquí.

Los turnos de comida eran la verdadera tortura. Ya quedaban muy atrás esos días en que Peeta, Gale, Prim y yo nos reuníamos para comer juntos. Ni qué decir de los días en que Peeta y yo comíamos solos mientras nos intercambiábamos susurros. Ahora estaban Prim y Peeta por un lado, haciéndome notar su unión en ese enfado colectivo, y Gale y yo por otro. Menudo cuadro. Por no decir que Peeta ya no solo estaba enfadado conmigo por el incidente del Hueso, sino que ahora pensaba que lo estaba traicionado con Gale, pero Gale me había pedido expresamente ser solo amigos, ¿cómo iba a dejarlo de lado? Estaba atada de manos y pies.

Creía que Peeta estaba siendo muy injusto conmigo hasta que un buen día Delly, una de las pocas compañeras de clase del 12 que se había salvado, se sentó con Prim y Peeta. Delly era una persona muy simpática que caía bien a todo el mundo, por eso era normal que Peeta fuera amable con ella. Pero últimamente se les veía muy contentos y cómodos juntos, incluso se sentaban juntos en clase. Además que no paraban de reír… ¿Por qué narices se reían tanto?

- Si las miradas mataran… –me susurró Gale.

- ¿Qué? –dije distraída, no podía apartar los ojos de ellos.

- Para ya, te vas a cargar la cuchara –eso me hizo dar cuenta de que había estado a punto de partirla por la mitad. La tiré y me pasé las manos por la cara.

- Lo siento, ¿qué decías?

- Katniss solo intenta que no se te note tanto –me aconsejó– o sino le estarás dando lo que quiere.

- ¿Quién quiere qué?

- Peeta, es obvio que quiere darte celos –volví a mirar hacia su mesa. ¿Celosa yo? Nah, solo quería darles tal paliza que les hiciera pasar las ganas de reír de golpe.

- ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?

- No lo es Katniss –dijo él y me dio la impresión de que quería aconsejarme bien de verdad–. Solo ve y habla con él. Sea lo que sea por lo que os pelearais no puede separaros ahora, no cuando estamos a punto de irnos a la guerra. ¿De verdad quieres irte estando enfadada con él? –no quería eso, por supuesto que no quería eso. Volví a mirar a su mesa.

- Pero si así consigo que no venga conmigo habrá merecido la pena –llegar a esa conclusión me deprimió más de lo humanamente posible–. Discúlpame Gale –y me levanté olvidando la bandeja atrás. Solo esperaba haberlo hecho lo suficientemente rápido para que nadie se diera cuenta que había empezado a llorar.

Volví a mi escondrijo entre las tuberías y me salté las clases de la tarde. Esperaba que Coin tuviera algo mejor que hacer que enterarse que había faltado un par de horas. Sospesé la idea de pasar la noche ahí porque me había convertido en una extraña en mi propio compartimiento pero lo descarté después de haberme quedado dormida sin querer y haber tenido una pesadilla en la que Prim me golpeaba, Gale me besaba y Delly besaba a Peeta. Volví corriendo a buscar mi cama de verdad, di un gran tirón a la puerta que solía atrancarse y entré. Esperé hasta que Prim llegó.

- Prim, tenemos que hablar… –dije muy seria. Ella hizo como que no me escuchaba– maldita sea Prim –y tiré de su brazo, ella se quejó.

- ¿Qué? –su mirada de rencor me mató. ¿Así que esa era la única mirada que iba a recibir de mis seres queridos a partir de ahora? Perdí toda la determinación.

- Tarde o temprano me voy a ir y no es algo que tú puedas impedir –dije sin ninguna emoción en la voz, me había desarmado con esa mirada–, ¿pero de verdad crees que merezco que me castigues así? Quizás no seas capaz de perdonarme, pero yo sigo queriéndote –ella seguía seria–. Y ya está, eso es todo, solo quería que lo supieras antes de que me fuera –y como sentí que iba a volver a llorar en cualquier momento me fui pasando por su lado.

- Katniss espera… –cuando me abrazó sentí que una gran parte de mi corazón maltrecho se curaba– yo también te quiero mucho, ¡eres mi hermana! Pero estoy tan preocupada por ti…

- Lo sé... –se separó de mí para mirarme a los ojos, estaba llorando.

- ¿No vas a cambiar de idea verdad? –yo negué con la cabeza.

- Podemos no estar de acuerdo y seguir siendo las hermanas que siempre hemos sido, ¿qué te parece? –recorrí su trenza con mis dedos. Ella asintió.

- Me gusta el trato –y volvió a abrazarme.

- Te quiero patito.

- Y yo a ti –entonces se separó de mí y me cogió de las manos–. Ahora tienes que hablar con Peeta.

- ¿Cómo?

- Dile lo mismo que a mí. Está deseando hacer las paces contigo –entonces recordé que ella era mi consejera amorosa personal.

- ¿Te lo ha dicho él? –negó con la cabeza.

- No hace falta que me diga nada, se le nota a leguas de distancia –yo no lo tenía tan claro.

- No puedo hacer como contigo, es distinto…

- No, no lo es –me aseguró ella.

- Sí lo es –Prim no podía venir conmigo a la guerra, Peeta sí.

- ¿Lo dices por Gale? ¿Entonces es cierto? –dijo preocupada y tapándose la boca con las manos– ¿De verdad han cambiado tus sentimientos?

- ¿Qué? ¡No! Gale sabe que yo sigo amando a Peeta. El que parece no saberlo es Peeta… –Prim lo estuvo pensando un momento antes de hablar.

- Él en el fondo lo sabe, pero tienes que tener en cuenta que este tiempo que has pasado con Gale…

- ¿Qué? ¿Comiendo? ¡No hemos hecho nada!

- No hace falta que hagáis nada –me matizó–, basta con ese buen rollo que os lleváis para dar una impresión equivocada…

- ¿Bueno rollo? ¿Cómo el mismo que se trae él con Delly? –esas palabras se escaparon de mi boca antes de que pudiera remediarlo. Prim engrandeció los ojos.

- No creerás que están liados –me acusó. Sentí cómo me ponía roja.

- No –sonó tan poco convincente que fue lo mismo que decir "si".

- Tienes que hablar con él –sentenció.

- ¡No puedo!

- Oh, ¡vamos!

- Tengo un plan en el que él no puede formar parte ¿vale? Por eso no tiene sentido intentar recuperarlo… –Prim me miró con enojo.

- Mira, me da absolutamente igual ese plan tuyo. Antes me has preguntado por qué te castigaba, ahora te lo pregunto yo a ti: ¿por qué os castigas de este modo? Haz las paces con él o te arrepentirás toda tu vida –no me vio muy convencida así que añadió–, hazlo antes de que Delly te lo quite.

- Eso ha sido un golpe muy bajo.

- En el amor y en la guerra todo vale –no lo habría podido expresar mejor.

.

.

.

.

**Nota autora: ¿Qué os ha parecido la aparición estelar de Gale? Creo que la da veracidad a la historia, porque definitivamente Gale vería su oportunidad en todo esto. Por otra parte me sabe mal que Delly esté en esta tesitura porque su personaje es muy entrañable, pero si hay alguien de quién Katniss podría tener celos, es de ella. ¡A ver cómo se resuelve todo esto! Pequeño spoiler: creo que os gustará mucho el siguiente capítulo…

De nuevo, un especial agradecimiento a Sole713, Ereri-fangirl013, SaraTendo y a Love-Underworld. ¡Vuestro apoyo significa mucho!

Y enserio, habladme, me hacéis tremendamente feliz. Un abrazo, ¡se os quiere! (instg: angela_moiras_world).