¡Antes que nada lean por completo todo el capítulo! Ahora sí, después de haber dicho esto pueden seguir leyendo.

Uf… pude conseguir algo de tiempo para escribir esto, así que ¡No lo voy a desperdiciar! No tengo nada más que decir, por lo que ¡Empecemos!

Capítulo 12 - ¡El Arma Demoníaca!

—¿Khaos Brigade?— Preguntó con duda el Lucifer.

—Sí, Khaos Brigade. No podríamos haber notado nada de ellos si no fuera por el incidente, asi que tenemos muy poca información de ellos—. Dijo serio el Maou Beelzebub.

—¿Entonces que es lo que han conseguido? Además, ¿Qué se supone que hace este Khaos Brigade?—

—Como dije, no hay mucha cosa sobre ellos, parece que son una organización que tenía cierto tiempo o eso creemos, también creemos que podrían tener tanto a Demonios como Ángeles Caídos, es probable que haya más que miembros sobre naturales, pero eso es sólo una acorazonada sin fundamento. Además, sabemos quién es su líder…— Respondió con la voz un poco apagada al final.

—¿Quién es el líder de esa organización?— Preguntó el Lucifer con clara curiosidad.

—Ophis…—

—Espera, no quieres decir que es ESA Ophis ¿Verdad?— Dijo con un poco de nervios. El Maou sabía que no había más que una sola Ophis, pero era posible que sea alguien usando su nombre. En el mundo sobre natural era muy posible que alguien tome nombres de otros seres, engañando a los demás para tener las cosas que quieran en beneficio suyo, el mundo sobrenatural no era tan simple la mayoría de las veces o terminabas traicionado o siguiendo algo que no era lo que querías.

—Lamentablemente ES Ophis—. Habló con desánimo al afirmar lo que dijo anteriormente.

—Pero, en ese caso que se supone que podríamos hacer… Espera, ¿Cómo sabías esto ante que yo? Y ¿Cómo llegaron a saber que era Ophis la líder de Khaos Brigade?— Dijo mirándolo de forma fija y seria.

—Bueno… eso es algo fácil de responder, después de conseguir un reporte sobre un Ángel Caído me pidieron ayuda en intentar construir algo que pudiera rastrear si habían más de ellos por los alrededores, al principio me confundí por esa petición, pero después de un momento logre comprenderlo—. Dijo con seriedad. Mientras tomaba un poco del té que había frente a él. —Si habían logrado camuflarse por completo con la barrera que hay, logrando también pasar desapercibido por todos los rastreadores y guardias, entonces era necesario saber si había alguien más en ese momento. Si no hacíamos algo rápido, podría haber sucedido cualquier cosa—.

—Eso tiene sentido, pero ¿Qué tiene que ver todo eso con la Khaos Brigade?—

—A eso mismo iba, como anteriormente dije, las cosas entre ellos no tenían mucho en común. Pero…—

—¿Pero?—

—Fue cuando descubrimos algo que no debimos…— Dijo apretando sus manos.

Con Naruto

El rubio seguía esperando a que la Nekoshō se levante, habían pasado algunos minutos, pero nada. —A lo mejor y se levanta en unos minutos… o para el próximo día… *Suspiro* ¿Ahora que hago?— Se decía a si mismo con cierto tono de desesperación.

(Buena pregunta Gaki, Supongo que podrias irte de aquí. No hay nada más que te retenga ¿Cierto?)—

(En eso tienes razón, pero no puedo dejarla tirada en el suelo y menos si esta desmayada… Oh, es verdad. Podría llamar a Shirone y decir lo que ocurrió, así si la ve como esta ahora no pensara nada malo y solo tendría que esperar a que se levante, dejándome el camino libre para poder irme ¿No es un buen plan?)—

(¿Hm? Ah, sí claro, supongo… empieza a hacerlo, no tienes todo el día.)—

—(¡Claro!)—

Después del intercambio de palabras, el rubio fue en busca de Shirone. No sabía donde se habría metido, pero el lugar no era grande. Solo debería de tomarle unos cuantos minutos, y fue así cuando empezó a mirar cerca de las habitaciones del lugar la encontró en el suelo mientras estaba pintando algo. Una imagen que él rubio había visto pocas veces, un niño siendo uno mismo, sin tener preocupaciones, sin tener que pelear para poder sobrevivir otro día más.

Simplemente era un niño que estaba perfectamente normal, no como la mayoría de los niños que tuvieron que pasar muchas adversidades en su mundo, aún si no lo quería reconocer del todo. Ese no era un lugar donde un niño pueda vivir de forma pacífica, por más que lo hubiera intentado, parecía imposible. La paz que hubiera alcanzado habría sido pasajera y muy complicada de mantener. Aunque, tampoco podría asegurar que este mundo no sea igual de malo que el suyo, le faltaba descubrir cómo era en realidad este lugar.

—Hey, Shirone-Chan—.

La nombrada subió la mirada y quedo con una cara de duda. —¿Sí?— Respondió confusa,

—Ah… bueno, verás… ¿Me podrias ayudar en algo?—

—¿En qué debería ayudar?— Dijo con una mirada entrecerrada y fija al rubio.

—(¿Eh? ¿Por qué puso esa cara?) Es algo sencillo, lo que ocurre es…—

Después de una pequeña explicación sobre el desmayo de su hermana y no sabiendo cuando se despertaría la pequeña Yokai entendió decidiendo quedarse junto a su hermana.

—(Bien, un problema menos… ahora solo queda regresar, aunque me gustaría saber porque se quedó así… ¿Tu qué piensas Kurama?)— Decía en su mente mientras se despedía de la pequeña peliblanca.

(Hmmm… eso no lo puedo negar Gaki, también me entro la curiosidad sobre eso. Estaba pensado en algunas cosas, pero ¿No habrá algún lugar donde estén todos los Yokai? Al parecer las hermanas aquí, son raras en el Inframundo, así que no parece extraño que haya algún lugar donde están todos los Yokai. ¿No crees?)Dijo con cierta curiosidad

Fue en ese momento donde él rubio se quería dar un golpe, eso era lo que había descubierto. Se supone que había algún lado donde había muchos Yokai, sin embargo no sabía esa ubicación. Tal vez, si salía del Inframundo e intentaba llegar ahí, podría saber la respuesta a eso, junto a esa idea le vino una propuesta a las hermanas a lo mejor podrían aceptarla. Pero, eso lo haría otro día. Era preferible que Kuroka este despierta, hablarlo junto a ella y esperar que acepten. No podía obligarla a hacerlo, asi que todo quedaba en manos de ella.

Con Sirzechs

—*Suspiro* Esto se está poniendo complicado…—

—Tiene razón Sirzechs-Sama, ¿Quiere otra taza de té?— Grayfia respondió a la pregunta no hecha. El Maou asintió, necesitaba un momento de relajación. En estos momentos varias cosas están pasando al mismo tiempo y no sabía lo que depararía el futuro. —(Al menos puedo ir con Ria-Tan y olvidarme de esto por unos momentos…)— Pensó. Ya qué no se sentía bien consigo mismo, no sentía que tuviera esa energía que usaba para estar junto a su hermana en este momento. Sirzechs pensaba que se debía al estrés que estaba sintiendo ahora mismo y lo que sentiría en el futuro, ahora más que nunca necesitarían a él Maou Lucifer, ya no tenía mucho tiempo para estar tranquilo. Y lo mejor que podría hacer ahora si no quería ver muchos problemas en el futuro era adelantar ciertos hechos que pensaba hacer años más tarde.

—Grayfia—. Dijo serio.

—Diga Sirzechs-Sama—.

—Creo que es momento de empezar el plan que tenía, ¿Puedes enviar el mensaje?—

—Sin problema—. Respondió mientras salía de la habitación con un círculo mágico.

—Espero que esto aligere las cosas por lo menos un poco… *Suspiro* Ojalá acepte hacerlo…— Dijo a si mismo con un poco de esperanza en su voz.

—Ahora, supongo que podría ver a Ria-Tan mientras Grayfia vuelve…— Dijo con cierto ánimo renovado, tratando de olvidar el estrés que sentía mientras hacía un círculo mágico hasta la posible ubicación de su hermana.

Ubicación Desconocida

—*Suspiro* Que aburrido es esto…— Dijo un hombre de cabello negro y una parte de este era rubio, una rara combinación que parecía imposible ser de forma natural. No sé sabría si era así de nacimiento o simplemente se lo hizo así, tenía ojos violetas y usaba algún tipo de gabardina.

—Si tan solo algo ocurriera en este momento—. Habló a la nada. Cómo si sus palabras fueran escuchadas por algo divino un círculo mágico pequeño apareció en el escritorio donde estaba "trabajando". —¿Oh? Parece que es mi día de suerte, ahora ¿Qué será esto?— Dijo mientras tenía una mirada divertida. Parece que su personalidad era muy sencilla de cambiar dependiendo de su situación.

Al esperar un momento más pudo ver que algo salía de ese círculo mágico, un documento siendo más específico. Soltó un suspiro, seguramente era algún tipo de informe o algo así de sus asistentes o Cadres dejo eso a un lado ignorando por completo lo que sea que haya sido eso. Quería tener algo que hacer más que estar leyendo papeles, fue en ese momento donde decidió salir de su oficina, de todos modos el era el jefe del lugar y podía hacer lo que quería sin que nadie le diga nada.

—Tal vez debería buscar unos cuantos Sacred Gear, e intentar descubrir algunas cosas más. Ya que el viejo no existe, no debería de haber problemas si consigo más de estos—. Comentó a la nada con una sonrisa. Tenía una afición por los Sacred Gear, trataba de saber todo lo posible sobre ellos. No es como si tuviera algo más que hacer de todos modos. —Bien, bien. ¡Llegó el momento!— Exclamó un poco bajo, era posible que su "secretaria" llegue a entrar al escuchar tanto ruido. No quería tener una conferencia sobre responsabilidad y esas cosas, si escuchaba alguno era posible que se duerma en medio de la explicación y le vaya peor.

Sin embargo, su plan no parecía querer ir al pie de la letra. Ya que alguien empezó a tocar su puerta, eso fue suficiente para que el intenté escapar del lugar lo más pronto posible. Ya había pasado mucho tiempo ahí, y no dejaría que lo encarcelan en ese escritorio durante un buen tiempo.

(¡No me atraparán con vida!)— Fue su pensamiento mientras salía de ahí teletransportándose sin rumbo alguno, no podía perderse y tampoco había muchas personas que quieran enfrentarlo solo por qué sí. Algo que le dejaba vía libre a viajar a todos lados.

Con Serafall

La Maou Leviathan estaba un poco impaciente, no, parecía más como ¿Molesta? Si le preguntaban a ella sin duda diría impaciente, ella no estaría molesta por causa de cierto rubio y su hermana. No, ella nunca admitiría eso, así que solo se quedaría en impaciencia.

—¡So-Tan! ¿Porque no puedo saber?— Reclamó con un puchero. El que Naruto haya salido no era algo que deba hacer mucha cosa en ella más que una ligera preocupación de las cosas que podrían pasar, pero con el tiempo que conocía al rubio sabía que no haría nada así. Pero, la preocupación sobre las posibles cosas que ocurran no era cosa de Naruto en sí. Era más bien por ciertas personas que de algún modo sabían de él.

Ahora, esta vez algo no le gustaba, de algún modo no sentía que fuera bueno que Naruto vaya a algún lugar dentro de Lilith. No sabía que era ese presentimiento, pero no era nada agradable para ella ni un poco. Así que, tampoco era cosa de desahogarse con los demás por la frustración que sentía al no tener en claro el presentimiento que tenía. Y la única cosa que le podía dar respuesta era su pequeña hermana, sin embargo.

Ella no quería decirle, eso era muy injusto para ella ¿No podía siquiera darle una pequeña pista? ¿Algo que la dejé más estable o aliviada? Sin duda, no sabía que más hacer salvo que estar rogando un poco a su hermana.

No era algo extraño para ella, ya lo había hecho antes y siempre le había funcionado de una forma u otra. Pero, esta vez no, por más que lo intente no podía.

—Onee-Sama, ya dije que no diría nada. Si tiene tantas ganas de saberlo, ¿Por qué no preguntarle a Naruto de forma directa?— Respondió con cierto cansancio, había estado durante un buen tiempo diciendo la misma cosa una y otra vez, cambiando ciertas palabras por aquí y por allá, intentando que su hermana mayor la dejé en paz por un momento.

Estaba por desistir de tanta negación, Serafall a veces podría llegar a ser muy terca, tanto así que era malo. No para Serafall precisamente, si no, para las personas a su alrededor, o más específico a Sona.

—¡P-pero! ¡So...— intento reclamar la Maou, pero no pudo su hermana se adelantó antes de siquiera terminar de decir lo que quería.

—¡Por favor pare de una vez!— Gritó alzando su voz, era de las pocas veces que lo hacía, logrando silenciar a su hermana por el shock que estaba sintiendo al ver que ella le gritó.

Sin duda una cosa que dejaría así a todo hermano o hermana que sea Siscon o Brocon, si Sirzechs hubiera estado en su posición era muy posible que estuviera destruido por el grito que recibió.

—¿Por qué quiere saber dónde está Naruto? ¿Hay algún motivo para eso? ¿Explíqueme, porque la insistencia de querer saberlo?— Preguntó de forma seria la pequeña Demonio. Sona era una persona que era en cierta medida seria, y aun cuando era un bebé no parecía tener mucho cambio. Así que se le conoció por su seriedad, a no ser que estuviera junto a su madre. Pero, esa ya es otra historia.

En este momento era la mirada más seria que una pequeña niña podía dar, si fuera algo más grande se podría ver algo que ameritaba atención. Lastimosamente era pequeña para que se tome así, se veía más de forma adorable que seria, pero ella no tenía que enterarse de eso, no por el momento. Sin duda Serafall no se lo diría, posiblemente no ahora o tal vez nunca.

—Um… yo… bueno… no lo sé...— Respondió con una mirada gacha. Quería responder a eso, sin embargo cuando trato de hacerlo no tenía respuesta alguna. Se había quedado en blanco por completo, si de por sí el presentimiento que tenía la dejaba confusa ahora mismo tener una respuesta era imposible para ella.

Desde que vio a Naruto había congeniado de cierta forma con él, no podría describir eso, así que le tomo confianza de forma más rápida que de cualquier otra persona, a lo mejor era por su forma de ser. O porque desde que llegó, el rubio era un misterio para ella. Y aún más desde que le comento unas cuantas cosas que le dejaban con más dudas, estaba perdida con esos pensamientos.

Nunca había pasado por eso y era la primera vez que le ocurriría, podría tratar de hablar con su madre, pero no sabía si podía hablar con ella. Si bien no era una mala madre, el aire de seriedad le daba nervios cuando se acercaba a ella. Si tan solo tuviera la edad de Sona, podría acercarse de forma más sencilla y rápida.

Lastimosamente, no era así. El cambio que había en su madre cuando se trataban de niños era notable, no solo con ella y su hermana, algunos niños de los hijos de los nobles habían hablado o pasado un pequeño tiempo con ella y de algún modo todos se alegraban de hablarle.

Pero, si eras alguien que pasaba cierto tiempo de edad. Tenías que hacer como si no pasará nada al tener esa aura que podría intimidar aún si no quisiera, a lo mejor su madre tenía el poder de un Maou o de forma aproximada, pero no podía probarlo. Soltó un suspiro interno, y se quedó mirando a su hermana mientras se ponía de cuclillas.

—No tengo respuesta a eso Sona...— Volvió a hablar un poco bajo, sin embargo fue lo suficientemente fuerte para ella la escuche.

(¿Que? E-ella ¿A-acaba de decirme simplemente S-sona?)— Pensó con cierto Shock. Desde que recordaba ella no había escuchado que le diga simplemente Sona, así que esto podría ser algo serio. Probablemente. —(Creo… que podría decir algo… ¿Nada podría salir mal, verdad?)—

Con Naruto

El rubio seguía corriendo, estaba tranquilo al saber que Kuroka estaría bien. Simplemente tendría que llegar a casa relajarse por un momento y tratar de conseguir algo de Ramen. La Nekoshō de algún modo había hecho Ramen, y no cualquiera era casi igual al del viejo Teuchi. Simplemente le faltaba algo, pero no sabía el qué, si tan solo supiera que faltaba el iría hasta ella y pediría que le haga Ramen para poder volver a tener esa comida de los dioses.

Aunque, el pequeño problema era la financiación de lo que tendría que cocinar constantemente. Naruto notó de forma rápida que no podrían permitirse hacer Ramen todos los días, el que le pida que haga eso sería algo muy egoísta de su parte. Pero, si consiguiera dinero posiblemente podría pagarle y así no habría problemas.

Al parecer tenía una pequeña Auto-Misión la cual era conseguir fondos para poder comer Ramen. Sin duda algo que podría entrar en sus prioridades, por más que él cambie, el amor por el Ramen nunca lo haría, es como decir que Kakashi no quería leer sus libros, algo sin duda imposible.

Recodar el Ramen también servía para nunca olvidarse del que hacia él viejo Teuchi. Naruto estaba con una sonrisa al recordar a ese hombre, podría decirse que era lo más cercano a una figura masculina en su vida al menos en ese periodo de vida que tuvo. Era lo más parecido a una familia que pudo haber tenido, él era el padre que te apoyaba en la cosas que querías hacer motivándote para no rendirte y Ayame era su hermana mayor, cada vez que iba ahí se sentía como si estuviera en casa. Esa era también una de las razones de siempre volver, aparte de haber descubierto el Ramen. Ese lugar era especial para él y siempre lo atesoraría.

(Hey, Naruto baja un poco tu velocidad estás por llegar y ¿No creo que quieras estrellarte con algo verdad?)— Comentó el Bijū de forma tranquila. Pero, no recibió respuesta. El rubio no le respondió para nada, se preguntaba qué era lo que lo tenía así.

(Oye, ¿Ocurre algo?)— Preguntó.

(Vamos, Naruto. Contesta, ¿Qué pasa?)— Kurama no estaba enojado ni nada, simplemente era curiosidad. El rubio se distanció un poco de la realidad y parecía tener una ligera sonrisa, no lograba comprender lo que ocurría. Lo dejo sin importancia, el ya dio su advertencia si él no le escuchaba era problema suyo. Además, parecía estar recordando algo importante. No quería arruinar lo que sea que tenga en su mente ahora.

(Bueno, no me vendría mal dormir un poco ahora… solo espero que ese idiota no regrese a molestar.)— Dijo para sí mismo el Bijū. Esa persona había hablado con él y Naruto, no sabían qué hacía ahí, pero después de una explicación lo comprendieron. Sin embargo, no podían decir que era algo esperado. Era extraño como es que llegó hasta ahí, por el momento él no se molestaría en querer saber más de eso. Su prioridad ahora era dormir, y ahora podía hacerlo bien. Desde el cambio de imagen que hubo en el espacio mental del rubio, pudo dormir de mejor forma.

No había punto de comparación, él antes estaba en una alcantarilla muy horrible con todo alrededor destruido y ahora estaba en un bosque donde podía caminar sin tener alguna restricción, si es que no contabas el collar que tenía, eso era algo que no quiere recordar y simplemente lo deja de lado como si nunca lo hubiera tenido.

Prefería el bosque un millón de veces además, está lejos de todos esos ninjas que siempre lo molestaban, el lugar era aún mejor al saber que ningún Uchiha existe en él sello. Era de esos pocos momentos en lo que recordaba lo bueno de estar sellado, y él sabía que estar sellado tenía más cosas malas que buenas.

(Supongo que parará en algún momento…)— Fue lo último que dijo antes de dormirse. Esperando a que esa persona no aparezca y le moleste durante todo lo que quedaba de día.

—(Oye, Kurama)— Habló por fin el rubio.

(*Suspiro* Porque justo ahora.)— Susurró el Bijū. —(¿Que ocurre?)— Contestó desanimado.

—(Pues, verás. Creo que tengo un problema)— Dijo algo avergonzado.

Kurama se quedó en silencio dando a entender que siguiera hablando y Naruto lo hizo. —(No sabrás cómo se pueden reconstruir algunas paredes y puertas ¿Verdad?)—

(No.)—Sin más que decirle cerró su conexión mental y no volvió a responder a cualquier llamado del rubio.

—¡Hey vamos! ¡Solo quería saberlo!— Gritó a la nada ya que no podía hablarle a su compañero y ahora era posible que tenga un grave problema con las cosas destruidas por el lugar. —Espero que no se enoje con esto...—

—¡¿Qué ocurre aquí?!— Gritó una voz femenina. Naruto sabía quién era, el solo estaba rezando a todo lo que se le venía a su mente. Esperando no salir mal de la situación extraña en la que se metió, sin dudas ya no volvería a distraerse mientras viajaba de un lado a otro.

Momentos Antes

—¿Por qué no sabes la respuesta Onee-Sama?— Le preguntó a la Maou frente a ella mientras se acercaba y sentándose a su delante.

—Yo… también quisiera saber eso, Sona. Es solo, que, es algo raro y complicado a la vez...— Contestó mientras hacía círculos en el suelo con sus dedos.

Hacer eso logró sacar una gota de sudor a su hermana pequeña, por más que estuviera así no cambiaba la personalidad que siempre tenía. Así que, seguramente no era algo grave o solo lo hacía ver de ese modo para que ella diga algo. Su hermana mayor podía ser muy astuta cuando lo ameritaba, no por nada era un Maou.

—Si no sabes la respuesta, no creo que yo pueda tenerla Onee-Sama. Pero ¿Podrías describir lo mejor posible lo que ocurre contigo?— Dijo con cierto tono de preocupación.

—Supongo que podría intentar hacer eso...— No pudo decir más ya que ocurrió un choque a unos metros de ellas. —(¿Eh?)— Era lo único que pudo decir con su mente un poco en blanco.

Hasta que reaccionó de forma rápida, volvió a ser ella misma de un momento a otro y no la persona anterior que parecía estar con varias dudas internas. Por más que le gustaría saber lo que pasaba con ella, no se puede dejar pasar por alto lo que acaba de pasar. Podría ser algún ataque de alguien.

Y ahora que ella era la única persona que tenía el suficiente poder para detener lo que sea que estuviera en el lugar, al menos de forma teórica. Si había algo o alguien más fuerte que ella en donde se supone que hubo el choque, lo mejor era llevarse a Sona de ahí. No podía arriesgarse a que su querida hermana se lastime, aunque si algo así pasaba era muy probable que quién lo hubiera hecho no salga con vida.

Fue corriendo hacia la zona de choque, mientras le daba una mirada a su hermana que parecía haber entendido. Ella asintió y se quedó parada en el lugar, Serafall sabía que era probable que se intente esconder hasta que todo esté bien. Algo perfectamente lógico al ser solo un Demonio pequeño.

Llegó hasta el lugar y gritó. —¡¿Qué ocurre aquí?!— Solo podía ver polvo así que se puso en posición. Podrían atacar en cualquier momento y ella necesitaba estar preparada.

—¡Alto!— Gritó una voz familiar.

—¿Naruto?— Preguntó al reconocer esa voz. Sin pasar mucho tiempo el rubio salió de todo el humo que había, aparentemente nervioso y con una mirada de arrepentimiento.

—H-hola...—

La Maou se quedó en silencio con lo que parece ser unos puntitos suspensivos sobre su cabeza. —¿Podrías decirme que ocurrió aquí?— Preguntó al recuperar su relativa sorpresa.

—Pues, veras… esto…— Fue lo que podía salir de la boca del rubio. Sin duda lo que acaba de ocurrir nunca se lo esperó y tampoco creía posible que le ocurriera eso.

—*Suspiro* Tranquilo, no creo que haya mucho problema en solucionar esto. Solo algo de magia y todo estará como antes, Pero...—

Naruto estaba algo aliviado al inicio, había escuchado que se podía solucionar con algo de magia. Sin duda parecía que la magia era muy útil, era una lástima para él no poder usar ese tipo de energía. No es como si necesitara más poder, tenía eso de sobra. Le hubiera servido para otro tipo de cosas, sin embargo no era el momento de lamentarse por no poder usarlo.

Ahora, ese alivio que tenía al escuchar esas primeras palabras de Serafall, se desvanecieron. Ese 'pero' fue algo que no debería de haber escuchado.

—¿Pero?— Preguntó el rubio.

—¿Cómo pudiste atravesar las paredes?—

—¿Que quieres decir?— Respondió con una pregunta, si bien seguía algo nervioso. El que le haya preguntado eso debería tener algún tipo de razón o sentido.

—Me refiero a que, este lugar debería de repeler cualquier tipo de ataque. También debería hacer rebotar los hechizos que le lleguen, o por lo menos minimizar los daños al no poder hacerlo, eso también aplica con daños físicos. No debería algo ser capaz de romper esas barreras puestos, a no ser que tengas más poder que un Demonio de clase Ultimate, estas barreras fueron puestas por Ajuka-Chan y creo que no olvidaste que es un Maou—. Serafall seguía preguntándole sin parar sobre cómo pudo hacerlo sin dejar que Naruto pudiera responder.

Luego de unos minutos de constantes preguntas al fin pudo responder el rubio. —Yo, la verdad ni siquiera sé cómo pude traspasar el lugar. ¡Perdón!— Dijo mientras juntaba sus manos e inclinándose un poco.

No podía responder a todas las preguntas. La mayoría de ellas las había olvidado y su cabeza estaba por explotar al recibir tantas, se sentía casi igual al momento en que un clon le daba demasiada información. Por suerte, pudo mantenerse relativamente bien.

—¿Podría ser que no sirve para más que la magia? Pero, eso no sería viable si tampoco pudo repelerte al recibir daño físico… esto es confuso...— Fue lo que dijo la Maou mientras se agarraba la cabeza

—Por más que quisiera, no puedo responder a eso. Ni siquiera sabía de la existencia de eso hasta este momento, en serio perdón por el desastre...—

—Tranquilo como dije antes, no importa. Aunque, creo que esto debería de ser una excusa para visitar a Ajuka-Chan y preguntarle sobre esto. Además, ¡Asi podría pedirle que me ayude con el tema de tus estrellas y cuchillos ninja!— Dijo algo animada. Sin duda le alegraba ver de nuevo a su amigo que paraba encerrado en su laboratorio.

—Esos son Shuriken y Kunai...—

—Eso no tiene importancia, son solo detalles menores—. Respondió desestimando lo dicho por el rubio.

Laboratorio De Ajuka

—Esto sin duda es algo...— Dijo con un poco de admiración.

Después de haber hablado con uno de sus amigos, mejor conocido como Sirzechs. Regresó sin demoras al laboratorio que tenía, luego de que hayan descubierto a un Ángel Caído dentro del territorio de los Demonios. Casi todos los ancianos habían entrado en furia, y parecía que querían comenzar una guerra. Si bien era posible que ganen ellos solos contra los Caídos, si se agregaban a los Ángeles podría desencadenar otra vez la gran guerra que tuvieron.

Eso era algo que no quería, no estaba a favor ni en contra. Pero, si le preguntaban ahora mismo, sin duda preferiría elegir no pelear. Desde que solucionaron los problemas con la facción antigua, había logrado conseguir tiempo libre, mucho tiempo libre. Y lo podía usar para sus investigaciones, eso le ánimo de cierta medida quería descubrir y aprender muchas cosas, y vaya que no fue un desperdicio. Había encontrado en todo ese tiempo algo interesante, mucho a decir verdad.

Se suponía que lo qué tenía frente suyo era algo de leyendas y mitos, pero de algún modo logró conseguirlo. Sin embargo, estaba destrozado la primera vez que lo encontró. Así que, tendría que conseguir arreglar todo el daño que había sufrido. Esperaba que no fuera una pérdida de tiempo hacerlo, si lo que hacía resultaba entonces podría conseguir algo que podría darle un impulso de poder a los Demonios.

El lado bueno de todo era que, justo este preciso día era cuando al fin lo que había descubierto estaba por completo. Solo quedaba hacer pruebas para poder usarlo, un poco más y podría saber si todo lo que estuvo haciendo tenía sentido.

—Solo, hace falta tomarlo…— Comentó a la nada. El Maou agarro lo que tenía frente suyo o al menos lo intento, al tener el más mínimo contacto empezó a drenarle su fuerza y magia. A un ritmo alarmante, tuvo que alejar su mano al instante. Podría desmayarse si perdía todas sus reservas de manera abrupta, y eso era algo complicado, pero parecía que lo que tenía frente a él no tenía reparo en mostrarle eso.

—Parece que no puedo hacer nada… por el momento—. Si bien no podía tocarlo, tal vez alguien más si podía. Ahora, no iría de lugar en lugar preguntando si alguien querría tomarlo y arriesgarse a que uno de ellos pueda y terminé traicionándolo. Lo mejor era intentar pedir un poco de ayuda a sus conocidos y personas en las que ciertamente confiaba, solo había 3 personas que entraban en esta lista.

—Creo que debería de tratar llamarlos, espero que Sirzechs pueda venir. Si es que no está como loco por la noticia que le dije—. Soltó un pequeño suspiro, era posible que no pueda ni salir de su oficina. Pero, no perdía nada con que intente venir por unos momentos, conocía bien a Sirzechs y haría lo que fuera con tal de salir de él papeleo interminable que tenía.

Empezó a crear un círculo mágico para intentar hablar con él, sin embargo no esperaba sentir la firma mágica de Serafall, sin duda no lo hacía ni por un momento. Era una de las personas que entraban en la lista que tenía y podría aprovechar en pedirle ayuda, estaba un poco ansioso, quería ver lo que era capaz de hacer lo que tenía junto a él.

Si era como se supone que son todas esas leyendas que leyó, posiblemente su cerebro científico le explote por todo lo que intentaría hacer. Lo mejor era estar calmado y no desesperarse, tenía que atender a una amiga de todos modos. Y esperaba a que le ayudara un poco.

Con Serafall

—Bien, este es el lugar. No pensé que podías correr tan rápido...— Le dijo al rubio que estaba a su lado.

—Bueno, esto es algo fácil que todo ninja puede hacer—. Respondió Naruto. Sin duda todos los ninjas eran muy rápidos desplazándose por los lugares y dependiendo de cuál era podría ser mucho más rápido. Su padre aplicaba dentro de los ninjas más rápidos que había, esperaba poder moverse tan rápido como él sin la necesidad de usar algún Kunai para eso y que sea velocidad pura. Aunque, en la guerra no pudo ver toda su fuerza si era sincero, los Hokages en ese momento parecían estar en segundo plano.

—¿En serio? Vaya, sabía que los ninjas se movían rápido, pero no que era tanto así. Aunque, no creo que aplique con los ninjas del mundo humano, seguramente se movían rápido y todo. Pero, es seguro que no se podían mover como lo haces—.

—Hm, supongo que era de esperarse, no tienen Chakra como yo—. Dijo el rubio de forma deductiva.

—Supongo… ¿El chakra debe de tomar un papel muy importante entonces?— Preguntó con una ceja alzada. Mientras se tocaba la barbilla con su mano y miraba con cierta duda al rubio.

—Se podría decir que sí, aunque también había ninjas que no podían usar el chakra como uno normal. Aunque, no sé si eso fue algo bueno o malo, ya que al no poder usarlo se hicieron muy fuertes a su manera y había muy pocas personas capaces de vencerlos si decidían ir con todo—. Respondió el rubio. Confiaba en Serafall, así que podría decirle una que otra cosa. Pero, al estar en un lugar relativamente público no podía decir más que ciertas cosas sin revelar mucha información sobre lo que podían hacer.

—Bueno, es momento de llamar a Ajuka-Chan. Vamos, posiblemente le agrades… creo—. Soltó un susurro sin que Naruto logré escucharlo.

No tuvieron que esperar ya que Ajuka apareció frente a ellos, si bien podría haber enviado a algunos sirvientes para que los dejen pasar y llevarlos a su laboratorio. El no haría eso, posiblemente nunca, no dejaba a cualquiera entrar en este aún por más que tuvieran que decirle algo muy importante.

—Oh, Serafall. No esperaba tu visita, es algo inesperada ¿Sabes?—

—Jeje, bueno. Venimos para poder pedir un poco de ayuda y conseguir unas cuantas respuestas...—

—¿Dijiste venimos?— Preguntó sin saber a quién se refería solo pudo sentir a Serafall y a nadie más. Hasta que miró por los lados y pudo verlo, un chico rubio y ojos azules. A simple vista podrían pensar en que era un Fénix, pero esas marcas en su cara le hacían ver cómo un Kitsune.

Algo sin duda no cuadraba aquí, y peor aún. Si era era un Fénix debería de poder sentir su presencia, pero no podía sentir nada de él, como si no tuviera magia. Abrió los ojos al recordar algo, se suponía que esa era la persona que los ancianos buscaban y no lo habían hecho de forma inmediata porque estaba con un Maou así que era posible que se lo tomarán con algo más de calma.

Los Maou no eran un juego, y eso en el mundo sobrenatural se sabía perfectamente. Los cuatro eran monstruos por sí mismos, Serafall con su control del Hielo podía hacer mucho daño, y muchas cosas más que le tomaría un buen tiempo en enumerar, además qué, nadie quería verla enojada. La última vez que ocurrió. No fue algo agradable verlo, todavía tenía pequeñas pesadillas con eso. Nunca espero que su amiga la persona más alegre que conoció se podía volver de ese modo. Y todo fue por la culpa de uno de los Demonios que apoyaban a la antigua facción.

Lo mismo aplicaba con Sirzechs, solo que él tenía una actitud normalmente algo sería. Así que no se sorprendía por los cambios cuando se enojó, lo que si le dejo algo impactado fue el ver lo que sucedió con una parte del Inframundo al ver el poder de Sirzechs en acción y en un estado de ira. Sin duda, no quería estar en el lado donde recibía el poder de la destrucción.

—Si, este es Naruto—. Volvió a hablar la Maou mientras se apartaba un poco y acercaba a Naruto hacía Ajuka, los dos solo se quedaron viendo un momento hasta que Naruto habló.

—Es un placer conocerte Ajuka-San—. Dijo mientras estiraba su mano. Estaba frente a lo que se podría llamarse 'Kage' no tenía que actuar de mala forma.

—Supongo que puedo decir lo mismo… ¿Naruto-San?— Respondió mientras le daba su mano para darse el saludo.

—Con Naruto está bien, no soy una persona de muchas formalidades de todos modos—. Le dijo con una sonrisa. O posiblemente no, y solo sea él mismo.

—Entonces será Naruto, ya que terminamos las presentaciones. ¿Cuál era tu objetivo con esta visita Serafall?— Preguntó al olvidar lo que dijo la Maou. Se había centrado en sus pensamientos que dejó de lado lo que ella le había hablado antes.

—¿Oh? Bueno, queríamos un poco de ayuda con algo. ¿Podrías hacerlo por favor?— Dijo en un método de súplica.

—Hmmm… ¿Por qué debería hacer eso? ¿Sabes que estoy ocupado en estos momentos?— Respondió de forma tranquila a su "súplica". Aunque no quería decirlo, él necesitaba más ayuda ahora mismo con cierto objeto y no podía mostrarse como alguien que estaba desesperado. Además, tenía la ventaja de no haberle dicho nada a las dos personas frente a él. Tenía que aprovecharla, lograr que le ayuden mientras que parezca que le debían un favor era el mejor escenario posible, así podía pedir más ayuda con los pequeños experimentos que tenía en mente.

—Porque… Porque… ¿Te ayudaría en algún experimento tuyo?— Respondió la Maou con esperanza en que Ajuka acepte, no tenía nada más en mano con que jugar y no es como si lo que acaba de decir le guste hacer. Era bien sabido por los Maou que no querrías ser el conejillo de indias para él, la última persona que lo ayudo fue Falbium y no terminó muy bien.

—Oh, entonces no perdamos el tiempo. Vamos entren, haré una excepción con Naruto-San, no todo el mundo puede entrar a mi laboratorio, pero ya que te has ofrecido de manera voluntaria. No puedo negarme a ayudarte en lo que pidas—. Dijo de forma inmediata, no tuvo que hacer casi nada y él Maou Beelzebub consiguió lo que quería. Aunque, el dejar que un completo extraño entre en su laboratorio era algo que iba muy en contra de él, por lo menos esta vez podría hacer una pequeña excepción. O mejor dicho una muy, pero muy grande.

Ese tal Naruto no parecía mala persona, además si así fuera. Serafall podría haberlo matado hace tiempo, por lo que daría un pequeño voto de confianza, solo esperaba que no moviera o toque nada, podría pasar cualquier cosa si el rubio lo hiciera. Había muchas cosas que podrían hacer explotar el lugar dentro de su laboratorio sin que sea necesario algún tipo de reacción fuerte, esos eran los peligros de siempre estar experimentando con las cosas. Nunca se sabe si puedes destruir todo lo que tenías en un abrir y cerrar de ojos.

Laboratorio

—Bien, antes que nada. Naruto-Sa… Naruto, no mueva nada de este lugar, hay muchas cosas frágiles por aquí y apreciaría que no toque nada por favor—. Dijo el Beelzebub con voz tranquila, pero si lo escucharas de forma más meticulosa. Se notaría la ansiedad en ella.

—No hay problema no moveré nada… (Probablemente…)— Dijo el rubio con una sonrisa. La mayoría de las personas sabían que no deberías haber dicho esas palabras con Naruto, ya que posiblemente haga todo lo contrario. Lamentablemente, ellos no sabían nada sobre eso.

—Ahora, si no es mucha molestia Serafall. Necesito algo de ayuda en esto, así que una vez terminemos con eso. Estaré dispuesto a ayudarte en lo que necesites—.

—Claro, entonces ¿En qué necesitas ayuda?— Respondió algo nerviosa sin dejar que se note.

—Bueno, he conseguido algo verdaderamente importante, algo que parecían estar solo en mitos y leyendas...— Dijo captando la atención de las dos personas presentes en la habitación. —Intente tocarlo para poder averiguar las cosas que hay con esta cosa, pero lamentablemente parece que no soy el indicado para poder tomarlo—.

—¿Así que quieres que yo pruebe tomarlo?— Dijo de forma tranquila.

—Sí, es exactamente lo que estaba por decir. Por lo que, vamos hay que avanzar, cuando estemos cerca intenta agarrarlo, está un poco más adelante—. Dijo de forma casi apresurada. —También puedes venir Naruto… (Lo mejor sería que este cerca nuestro, puede que Naruto no toque algo de forma voluntaria. Pero, se siente extraño dejar a una persona sola sin supervisión en mi laboratorio…)—

—¿Uh? Está bien, ahí voy. (Me pregunto a qué se referirá con eso de leyendas…)— Pensó con cierto interés el rubio.

Los tres empezaron a caminar de forma lenta, estaban siguiendo a Ajuka, así que no podían acelerar el paso aún si quisieran. El Beelzebub se paró admirando con un ligero brillo en los ojos el objeto del que tanto estaba hablando.

Serafall parecía tener varias dudas tanto así que parecía que había un signo de interrogación gigante sobre su cabeza, el rubio simplemente miraba lo que estaba ahí. Parecía un tipo de arma que usaban los samuráis del País del hierro, pero no era del todo así, esa cosa irradiaba poder. —(A lo mejor es necesario algún tipo de portador para poder usarlo y por eso era necesario la ayuda de Serafall…)— Dijo mentalmente.

—Bien, esto es lo que conseguí…— Dijo mientras volteaba y miraba a Naruto. —Agradecería tu discreción Naruto, esto no puede salir de aquí—.

El rubio asintió, ahora no era momento de bromear o intentar hacer algo. Había momentos para todo y ahora era necesario que esté serio.

—Vamos a empezar, intenta tomarlo Serafall—. Dijo el Beelzebub.

Naruto vio como Serafall se acercaba a lo que el recordaba que era una Katana, pero no estaba seguro. No tuvo algún entrenamiento con armas después de todo, lo que si notaba fácilmente es que esa hoja parecía irradiar poder, pero no sabía que se supone que hacía eso y mucho menos que era exactamente.

La apariencia que tenía era la de una simple Katana como pensó antes o al menos se suponía que era eso, tenía una funda negra y algún tipo de cuerda dorada que flotaba a su lado, el mango era blanco con ciertos detalles en él, esperaba que Serafall no saliera mal de lo que estaba a punto de hacer.

La Maou se acercaba de forma lenta hacia él arma, empezó a alzar su brazo y lo pudo tocar. Sin embargo, ella quitó su mano de forma inmediata y parecía estar jadeando un poco, mientras que el arma empezaba a tener un brillo morado y unos pequeños rayos.

—¡Serafall sal de ahí!— Gritó el rubio que estaba más atrás de los Maou.

La pelinegra quería hacer caso a esa orden, sin embargo no podía moverse. El arma que estaba frente a ella había consumido casi todo su poder en unos segundos no sabía cómo era posible eso. El quitar las reservas de magia a un Maou tan fácilmente no era algo que se pudiera hacer todos los días.

La Katana empezó a agitarse con fuerza y los pequeños rayos empezaron a tomar más fuerza, y la espada se detuvo por unos segundos apuntando a la Maou Leviathan, Naruto abrió los ojos de algún modo pudo sentir que es lo que se supone que estaba por pasar.

Así que corrió lo más rápido que pudo para llegar frente a Serafall, podría recibir el daño que le diera esa Katana. Kurama podía curarlo después de todo, además no sabía si ella podría resistir el daño que él estaba por recibir.

Cuando la espada estaba a punto de llegar hasta el rubio cambio el rumbo que tenía, antes iba al corazón de Naruto, pero ahora iba de forma directa al estómago. Sin comprender el cambio brusco de dirección, pudo reaccionar algo mejor para poder agarrar del mango a la Katana, prefería no recibir tanto daño de esa cosa, todavía no sabía lo que se supone que esa arma de leyendas hacía.

Al impactar de forma directa a él, se empezó a arrepentir. —(¡Mierda! ¡Esto es peor que recibir un Chidori de Sasuke en el pecho!)— Pensó. Sin duda el daño recibido era muy alto. El lado bueno era que tenía un compañero que podía curarlo.

—¡Naruto!— Gritaron ambos Maou. El Leviathan de forma asustada al ver que esa Katana lo traspasó por completo. El Beelzebub por otro lado, estaba algo nervioso al ver que Naruto había recibido un golpe de 'eso' y todavía seguía casi como nuevo. Si no contabas que lo habían traspasado de lado a lado, a lo mejor y podía hacer que Naruto le ayude en su investigación, si es que todavía seguía vivo después de eso claro.

—E-estoy b-bien…— Dijo Naruto con algo de dificultad mientras salía algo de sangre de su boca. —S-solo necesito quitarme esto...— Al terminar de hablar intentó hacer lo que dijo, lamentablemente no se pudo hacer. Una vez empezó a retirar la Katana de su cuerpo, volvió a tener rayos morados, ahora eran más agresivos y empezaron a hacerle daño por todo su cuerpo. —¡AHHHHH!— Gritó con fuerza mientras agarraba la empuñadura y trataba con toda su fuerza quitárselo.

—N-naruto...— Dijo la Maou que intentaba levantarse para ayudar al rubio, sin embargo Ajuka la detuvo.

—¿Qué haces Ajuka, no vez que debemos ayudarlo?— Le habló con enojo al notar que la retenía.

—Eso lo sé perfectamente Serafall—.

—Entonces...—

—No podemos acercarnos, si lo hacemos podrías terminar peor que Naruto, lo único que queda por hacer es esperar a que resista el daño que está recibiendo...— Dijo de forma seria al cortar el diálogo que estaba haciendo Serafall.

—Pero ¡No podemos hacer eso!— Gritó con fuerza.

—Créeme que sí, cualquier persona que hubiera recibido un corte así de 'esa' cosa podría haber muerto al instante, pero Naruto pudo aguantarlo de algún modo y ahora mismo lo está tocando sin que parezca perder su fuerza—. Respondió de forma analítica.

Serafall se detuvo un momento por lo dicho anteriormente y observó, Ajuka tenía razón. Naruto estaba casi perfecto si le quitaban la herida que recibió al traspasarlo. No había nada más que le haya hecho un daño razonable, los rayos que habían salido al principio empezaron a apagarse mientras él rubio empezaba a quitarse la Katana de su cuerpo.

—¡AHHHHH!— Gritó con más fuerza y después de unos segundos pudo quitárselo. Estaba jadeando, había sentido que le habían quitado una parte de su poder, no le habían quitado mucho de todos modos, a lo sumo lo suficiente para unos tres clones.

Lo que lo tenía jadeando fue el esfuerzo que tuvo al intentar quitarse esa cosa, se había quedado dentro suyo y parecía no querer salir cuando lo estaba empujando hacia afuera. Uso toda la fuerza que podía en ese momento, le hubiera gustado estar con el Senjutsu activo, pero en esos momentos era inútil y Kurama parece que hacía de todo para poder curarlo.

Al mirar de forma atenta a esa Katana, parecía tener el poder que le habían quitado, y algo parecido a su presencia. Esperaba que no sea lo que estaba pensando, si era así era posible que se haya metido en algo que no quería ser parte.

—Hmmm… así que, si pudiste después de todo. Eso es sorprendente Naruto, Ninguno de los dos pudo hacerlo y eso que somos Maou…— Dijo mientras lo miraba de forma analítica. —Ahora, que todo parece estar en orden ¿Te encuentras bien? ¿Tienes alguna sensación extraña? ¿Sientes que te falta algo? ¿No hay alguna voz en tu cabeza?— Empezó a preguntar con una libreta que parecía haber salido de la nada. Tanto la pelinegra como el rubio se preguntaban de dónde saco eso.

—Supongo que estoy bien… digo, estoy casi curado. Y no creo tener una sensación extraña ahora mismo… lo que me falta… creo que sería poder, siento que me quitaron una parte...— Si bien no quería decir mucha cosa. Ahora que esa cosa tenía su misma esencia, parece que se lo había ganado de algún modo.

(Tal vez, ¿Buscaba poder?)— Pensó con algo de curiosidad, era algo factible que para poder usar esa Katana deberías de pasar por algún tipo de prueba o algo. No podía confirmar nada ni tampoco negarlo, si supiera algo más podría intentar sacar varias conclusiones, pero no ahora. Estaba en blanco respecto a la información de esa Katana, solo sabía que era un arma de leyendas y no más.

(*Suspiro* ¿Por qué siempre tengo que estar metido en algo?)— Pensó con desgana, había salido de una cosa para entrar de forma inmediata hacia otra, sin duda tenía mala suerte.

—¡Naruto!— Gritó Serafall mientras se lanzaba hacia él. Estaba preocupada, de un momento a otro el rubio estaba frente a ella y él había recibido el corte que debería haber tenido ella. Tenía unas cuantas lágrimas en sus ojos que amenazaban por salir, se quedó abrazando a él rubio mientras decía en susurros. —Lo siento… lo siento… P-por mi culpa tú...—

—Está bien, está bien. No pasó algo muy grave… (Espero) Además, no podía permitir que te pase algo. Eres un amigo mío y permitiré que te ocurra algo mientras esté presente—. Dijo con una sonrisa. Mientras acariciaba un poco la cabeza de la Maou.

La cuál solo se quedó en silencio sin alzar la mirada, parecía haberse quedado en silencio. Naruto pensó que podría ser a que esa Katana le robó el poder que tenía y estaba cansada por el arrebato repentino de éste.

—Disculpa Ajuka-San, pero ¿Me podría decir que era eso?— Le habló al otro Maou que estaba en segundo plano hasta el momento.

—Eso, era una de las armas más poderosas que un Demonio podía usar, lo que significa que es de uso exclusivo para Nosotros… Y su nombre era Yamato...—

—¿Yamato?— Preguntó con intriga el rubio.

—Sí, esta Katana era algo que solo unos cuantos Demonios de alto rango sabían de su existencia, según los registros que pude conseguir. Esta arma fue usada unas cuantas veces por el Lucifer original, pero parece que no podía controlarlo y termino perdiéndolo en alguna pelea—.

—Hasta que pudiste encontrarlo ¿Verdad?—

—Exactamente, parece que 'eso'— Dijo mientras apuntaba a Yamato que estaba incrustada al lado de Naruto. —Elige a su dueño o a alguien lo suficientemente fuerte para blandirla, la verdad es que no se sabe mucho sobre ella así que podría considerarse un secreto del más alto nivel entre los Demonios—.

(¿Eh? ¿Un secreto del más alto nivel entre los Demonios? ¡Ahora, en donde me metí! Esto es malo, como podría decir que no quería tomar esto en primer lugar…) Disculpa, pero si esto era un secreto. ¿Por qué me lo dices?—

—Supongo que podrías tomarlo como una recompensa al sobrevivir a un corte de Yamato, de lo poco que se sabe tiene la capacidad de cortarlo todo—.

—¿Todo?—

—Sí, no sé cuál es su límite así que… tendrás que averiguarlo ¿No crees?— Dijo con una pequeña sonrisa.

—Si, supongo que debería… ¡Espera! ¡Se supone que solo un Demonio podía usarla! ¿Cómo es que puedo tomarla yo?—

Ajuka se alzó de hombros y volvió a hablar. —Capricho del destino supongo…— Respondió sin mucha importancia, Ajuka en ese momento confiaba algo más a Naruto, después de todo no muchas personas pueden dar su vida de forma voluntaria para evitar la muerte de alguien a quien se supone que había conocido hace poco.

Por lo que, Naruto sin duda era alguien especial. Podía confiar en él rubio, esperaba poder hacerlo ya que con sus acciones no parecía mala persona y aún menos con su actitud. Podría decirse que, la pequeña lista sobre las personas en las que podía confiar sus secretos se podría alargar a uno más en un futuro próximo.

—Ahora que hago… Ajuka-San en serio no quería tomar esa Katana, ¿No la puede tomar alguien más?— Preguntó esperanzado el rubio.

No quería tener algo que de por si le pertenecía a los Demonios, podrían pensar que lo había robado y tomarlo como un criminal. Aparte que el consejo que había en el Inframundo lo quería ver, si se enteraban de todo lo que ocurrió. Era muy posible que lo tomen como un enemigo, algo que sin duda no quería. Había hecho unos cuantos amigos y no quería pelear contra ellos.

—No creo que se pueda hacer eso, no a menos que quieras morir. Si no has escuchado lo que dije, esa Katana elige su portador y por lo que puedo ver te eligió a ti. Por lo que si seguimos ciertas cosas básicas sobre espadas y portadores, lo único que podríamos hacer es matarte y esperar a que otra persona logré tomar a Yamato. ¿No quieres eso verdad?—

—No, pero se supone que el consejo de aquí quería verme, si saben que de algún modo conseguí a Yamato, ¿No habrá algún problema?—

—Eso sería factible si supieran que todavía existe, esto simplemente lo sabía yo y por lo que sé los Maou antiguos, posiblemente también sus descendientes, pero no creo que piensen que todavía exista. Ha pasado muchos años desde que se tuvo un registro sobre Yamato, así que quedo como una leyenda. No te preocupes, puedes quedarte tranquilo. Nadie más que nosotros aquí presentes lo sabrá, bueno nadie más excepto Sirzechs. Tenía pensado decirle de todos modos—.

Naruto soltó un suspiro, al menos pensaban que la Katana ya no existe. Y Sirzechs probablemente no diga nada a nadie, no parecía mala persona desde que lo vio y le llegó a caer bien las veces que lo vio.

—¡Ajuka-Sama!— Gritó una voz afuera del laboratorio.

Ajuka se acercó a la puerta y salió del lugar mientras le dio una mirada de reojo al rubio que todavía seguía en el suelo con la Maou Leviathan sobre él. Naruto asintió, parecía decir que no se mueva del lugar y que tampoco haga ruidos.

Podía hacer, además era momento de intentar levantar a Serafall. Al parecer si se había quedado dormida por la pérdida repentina de poder. —Oye, Serafall. Levántate, vamos...— Susurró mientras la movía un poco.

Serafall empezó a mover de forma lenta sus ojos, hasta que vio al rubio de quedó mirándolo por un segundo hasta que reaccionó y salto hacia atrás de forma inmediata.

—P-perdón, seguro fue incómodo el que me haya quedado dormida sobre ti...— Dijo mientras miraba hacia abajo.

—¿Hm? No hay problema, además estabas agotada. Así que pensé que sería bueno que descanses por lo menos unos momentos, Ajuka-San salió por un momento, al parecer alguien lo llamó, supongo que tendremos que esperar a que regrese. Para que puedas hablar con él sobre lo ocurrido—.

Serafall se confundió un poco hasta que recordó, lo que pasó. Sin duda tenía que hablar con Ajuka sobre lo ocurrido, tendría una explicación quiera o no. Dejando eso de lado por un momento, empezó a mirar por todos a lados a Naruto, examinando todos los lados posibles aparte del hueco que había en su ropa, no había nada más destacable. Soltó un ligero suspiro, parece que estaba bien después de todo.

—¿No te ocurrió nada verdad?—

—No, como dije antes. Estoy bien, creo que solo necesito un poco de descanso, este día ha sido largo...— Terminó con un suspiro.

—Sí, tienes razón. Me vendría bien un descanso después de perder mis reservas de magia de esa forma...— Dijo mientras se trataba de levantar.

Cosa que no pudo, así que Naruto se levantó primero y la ayudo a levantarse. Haciendo que ella se apoye en él. —Ten cuidado Serafall, si necesitabas ayuda podrías haberlo dicho. Yo estoy como si no hubiera pasado nada, pero tú estás muy cansada por lo que puedo ver—. Le recriminó algo serio.

Algo que le saco una pequeña sonrisa a la Maou, Naruto se preocupaba por ella, algo que de algún modo le alegraba.

La puerta del laboratorio se abrió y entró Ajuka, un poco serio. Sin duda algo había ocurrido, eso se podía notar con facilidad.

—Ocurrió algo ¿Ajuka-Chan/Ajuka-San?— Dijeron al mismo tiempo Naruto y Serafall.

—*Suspiro* Lamentablemente, sí. Parece que te están buscando Naruto, supongo que la reunión para que te vean los ancianos está por empezar… Los Maou también vamos a estar presentes así que no hay que hacerlos esperar mucho, esos viejos pueden ser un poco paranoicos algunas veces—.

—Ajuka-Chan tiene razón, tenemos que ir lo más pronto posible, seguramente Sirzechs-Chan este ya en el lugar…— Dijo Serafall algo cansada, quería ir a casa, pero los ancianos querían ver a Naruto, ella deseaba que lo hubieran hecho en otro momento, lamentablemente no se podía hacer eso, ellos tenían más poder político que un Maou, pero si se juntaban al menos dos podían hacer que lo que intentarán ejercer no fuera aprobado.

Eso era lo que había planeado junto a Sirzechs, si el Leviathan y Lucifer se unían podían salvar a Naruto al menos de las mayorías de las cosas que planeaban hacer, pero eso sería algo que se usaría como una carta del triunfo. Naruto dijo que podía manejarlo así que si todo se salía del curso aceptable no quedaba más remedio que intervenir.

Aunque, ahora mismo podría hacer que Ajuka les ayude. Podría usar lo que acaba de ocurrir como un método de negociación, así sería posible que a Naruto no le ocurra nada al tener apoyo de tres de los cuatro Maou. Si, parecía algo muy factible.

—Parece que llegó el momento… está bien, ¿Me podrías decir dónde está el lugar?— Preguntó mientras miraba a Ajuka.

—¿Porque necesitas la ubicación?— Preguntó con duda.

—Pues, no puedo usar magia y parece que tampoco me afecta…—

—¿Oh? ¿Y cómo llegaste a esa conclusión?— Preguntó esta con ligero interés.

—Porque esa fue la razón de venir hasta aquí… queríamos saber la razón sobre eso—. Respondió Serafall en vez del rubio.

—Asi que era por eso… supongo que una vez que terminen con el consejo pueden pasar por aquí, aparte que quería pedirle un favor a Naruto…— Dijo mientras lo miraba.

—Claro, supongo que puedo hacer eso… ¿No será nada que requiera que me atraviese algo verdad?— Preguntó con un ligero nerviosismo. Sin duda no quería repetir el corte que tuvo con Yamato. Eso dolía como el infierno.

Sacando unas cuantas gotas en la cabeza de Ajuka, que tenía una pequeña sonrisa.

—De acuerdo, vamos tenemos que salir lo más pronto posible de aquí—. Dijo mientras Naruto y Serafall lo acompañaban, en el camino empezó a darle a Naruto unas cuantas indicaciones sobre cómo llegar. Resultó estar cerca de Lilith así que no podía perderse, y por las dudas Serafall decidió acompañar a Naruto.

Subconsciente de Naruto

Kurama estaba algo curioso con esa Katana que había agarrado Naruto, sin duda tenía un arma muy poderosa. Al sentir la hoja pudo sentir poder en ella, a lo mejor se debía que le había quitado poder a Naruto y lo usaba para potenciarse a sí mismo. Esa cosa llamada Yamato, podría tener unas cuantas sorpresas, además nadie parecía darse cuenta de que el arma se desmaterializo y quedó dentro del sello donde estaba Kurama.

Me preguntó que podrá hacer esa cosa…— Dijo mientras miraba fijamente la Katana que irradiaba poder. —Supongo que ahora ya no habrá una necesidad de conseguir algún arma para el Gaki, ahora queda enseñarle Kenjutsu—. Habló mientras recordaba todos los entrenamientos que habían pasado tanto Mito como Kushina. —Por fin servirá de algo haber estado encerrado junto a los Uzumaki…—

—Oye, Kurama. ¿Qué es eso?— Preguntó una voz muy familiar para él. Y no era nada bueno, no le gustaba como se comportaba la mayoría de las veces, era casi igual a Naruto.

Nada de tu incumbencia—. Respondió sin mirarlo.

—Oh, vamos. No seas así, ¿Tienes que dejar de ser un gruñón sabes? Me pregunto cómo hace Naruto para aguantarte todos los días…— Dijo con una mano puesta en su barbilla junto a una pose pensativa.

*Suspiro* ¿Qué es lo que quieres Ashura?— Preguntó esta vez mirándolo.

—Bueno, eso es algo sencillo. Pero, necesito que Naruto esté presente. Es, algo importante...—

Fin Del Capítulo

Bien, al fin lo termine. Vaya que tomó tiempo, además no tenía el tiempo suficiente conmigo, decidí agregar un arma a Naruto, tenía pensado que lo obtenga de otro modo, pero pensé que no sería algo factible. Si lo hubiera hecho de ese modo, no sería algo relativamente importante ya que estaría demasiado OP en ese punto de la historia.

Además, me pregunto si alguien se esperó que agregara un arma de Devil Mayor Cry, yo creo que no… y por si se preguntan no voy a agregar a los personajes de Devil May Cry, al menos no a los que son personajes principales. Ya que, bueno, si empiezo a meter más cosas de las que puedo manejar terminaría muy mal. Además, en los capítulos futuros explicaré las cosas y si hay la posibilidad de que hubieran más Devil Arm, lo último es posible. Pero, la verdad no lo sé no creo que sea necesario o a lo mejor se me ocurre algo para poder agregarlos, por cierto no sé si el que obtenga a Yamato sea algo forzado o no. De todos modos tiene que ser un Naruto OP, ¿Y qué mejor que darle una de las mejores armas en los juegos?

Si tienen preguntas o algo háganlo, estaré contestando a lo que tengan, no tengo más que decir. ¡Nos vemos!