El silencio era mortal, tanto los rebeldes como los aliados que estaban alrededor de Yasaka estaban quietos, parecía que no querían ni siquiera respirar, pensando que si movían un solo músculo más, morirían sin haberse dado cuenta.

—¿Hola? Puede que no haya sido una buena introducción, pero enserio me gustaría saber si pueden decirme dónde estoy…— Dijo el rubio aún con la Katana en mano.

Yasaka simplemente se quedó mirando fugazmente la Katana envainada que tenía y a la vez miraba al rubio, sin saber qué es lo que debería de temer más, el arma que sostenía o al hombre que estaba frente a ella.

Soltando un ligero suspiro que no fue audible para todos, se armó de valor y miró a los ojos al rubio.

—¿Cómo podría no saber dónde está si habla japonés perfectamente?— Preguntó sin vacilar.

—¿Japonés? Hmmm… se me hace que escuche eso en algún lado…— Dijo pensativo. Naruto recordaba haber escuchado esa palabra en algún lado, pero ahora mismo no podía decir cuando fue.

—¿No sabes que estás hablando japonés?—

—Si te soy sincero, no sabía que así se llamaba el idioma que hablo…— Al terminar de decir esas palabras sus ojos se abrieron como si hubiera recordado algo.

Lamentablemente para los espectadores, eso parecía una señal de ataque, haciendo que la mayoría estuviese nervioso y preparándose internamente para su "próxima muerte".

—¡Ya recordé!— Exclamó con una sonrisa.

(¿Cómo es que cambió de actitud tan rápido?)— Se preguntaba Yasaka mientras veía al rubio ahora sonriente que momentos antes estaba serio.

—¿Que acaba de recordar?— Preguntó con una gota de sudor.

—Recordé que el Japonés se suponía que lo hablan los Japoneses… ahora… esto es tan oportuno, estaba buscando este país y lo conseguí a la primera—. Dijo mientras asentía varias veces, dejando dar a entender que era afortunado de algún modo.

—Uh… entonces ¿Podría decir porque quería llegar a Japón?— Volvió a preguntarle Yasaka.

—Oh, bueno, yo estab…— No pudo terminar de hablar ya que de un momento a otro se volvió serio otra vez. —(¿Eh? ¿Qué es esto?)— Se preguntaba el rubio extremadamente confundido, por alguna razón sentía una energía muy extraña y casi infinita. No lograba encontrar el lugar de origen y eso lo puso alerta. Por un momento estaba pensando en que el Jūbi habría llegado a donde estaba ahora, pero sin tomar más de un instante descartó todo lo que tenía en su cabeza.

Su mirada se volvió relativamente amenazante y volvió a mirar a Yasaka.

—Creo que tendremos que dejar esta conversación para después… ahora mismo hay algo que necesito hacer—. Dijo para empezar a moverse a dirección contraria a la de ella.

—¡E-espere!— Gritó con cierta fuerza que pudo escucharlo hasta el enemigo que estaba en las últimas filas.

El rubio se detuvo por un momento y volteó su cabeza, mirando fijamente a Yasaka. Ella lo tomó como si él le hubiera dicho que hablara, y ella lo hizo.

—Mire, no me iré en rodeos ¿Nos podría ayudar en este momento?— Preguntó esperanzada, con un hombre cómo el rubio de aliado podían terminar todas sus escaramuzas de una vez.

—¿Por qué debería?— Fue lo que dijo el rubio mientras le daba una mirada dura a la rubia.

Si bien podía sentir que todos los soldados al lado de ella estaban en conflicto al matar a los que parecían sus enemigos, no vio todo el panorama, el podría haber ayudado a los enemigos y no lo sabría, ese fue uno de los errores que había cometido al momento de haber saltado al instante tratando de proteger a las personas frente a él. Qué en estos momentos seguían aterrados.

Había visto a personas que podían actuar fácilmente como los buenos, pero ahora mismo qué podía sentir a las personas y saber si mentían o no, quería asegurarse de que había hecho lo correcto. O tendría que remediarlo y terminar con lo que había hecho.

—Por qué… por qué…— Fue todo lo que salía de la boca de Yasaka. Aún por más que intentará, no encontraba alguna razón que pudiera hacer entender a la persona frente a ella que debía apoyarla.

Era un factor externo que había aparecido sin más, el no sabría si le decían la verdad, y para ser justos si una persona juraba ser los buenos durante la guerra entonces era muy probable que fueran lo contrario. Ella sabía perfectamente que en una guerra no existían completamente las palabras del bien y mal.

Se estrujaba la cabeza a todo lo que podía para poder darle una buena razón, alguna cosa que sirviera y pudiera dar a entender que eran los que fueron atacados.

—¿No tienes nada que decir?— Preguntó el rubio al ver que la cara de la chica con la que habla estaba en un conflicto notorio.

Eso había llamado ligeramente su atención, si fueran los malos, entonces no deberían de estar en confusión y le pedirían que atacará para ayudarlos a masacrar a todos lo que tenía en frente. Habían otros varios factores que ayudaban a saber quién decía la verdad sin tener que usar alguna habilidad de sensor, pero por el momento no eran necesarios de mencionar todos.

—Esta bien, no sé cómo decirlo ¿De acuerdo? No puedo soltar las cosas así por qué si a cualquier persona que aparezca, hasta donde sé podrías ser el enemigo y esta demostración podría ser una distracción…— Dijo Yasaka sin aflojar su mirada decidida delante del rubio.

—Hmmm… si lo pones así, podrías tener razón. Pero, déjame decirte que no soy enemigo—.

—¿Entonces qué se supone que eres?—

—Un simple viajero, eso debería de describir lo que soy. Ahora ¿Por qué quieres mi ayuda?— Dijo sin apartar su mirada seria.

—La necesito… no, la necesitamos para acabar de una vez con este ataque sin sentido, es probable que no hayas visto el inicio de todo, pero yo sí, y te juro que no estoy mintiendo cuando te digo que nosotros solo nos defendimos, los que terminaron muriendo bajo tu mano atacaron sin razón qué yo pueda saber—. Contestó mientras en su interior estaba rezando a todo lo que conocía para que el hombre frente a ella le creyera y no los ataque.

—Ok, te creo—. Dijo simplemente. Mientras avanzaba hacia los enemigos.

—¿D-de verdad?— Preguntó incrédula. Sin esperar a que el rubio respondiera ya que estaba alejándose cada vez más.

Y Naruto no respondió, simplemente se quedó caminando mientras calculaba cuantos enemigos quedaban. Respiró hondo y empezó a colocar su mano en el mango de su Katana.

(Está bien, una vez más.)— Dijo mentalmente mientras se colocaba en posición y hacia la técnica que había intentado la primera vez con Yamato.

Judgement Cut— Susurró, pero parecía que todos habían escuchado su voz. Solo bastó unos segundos para que todos empezarán a ver cómo aparecían varias esferas y dónde ellas aparecieron dejaron cortes en todos lados.

Naruto se quedó quieto un segundo más y dejó la posición en la que se mantenía, envainando nueva su Katana de forma lenta.

Esta vez no hubo sangre salpicando a por montones, la mayoría de los cortes fueron tan limpios que los cuerpos de los que fueron cortados no habían notado que habían sido separados en varios trozos.

Clic

Y con eso todos los enemigos que restaban terminaron en el suelo. Mientras el rubio seguía con una mirada complicada, mirando como había acabado fácilmente con todo, soltó un suspiro y volteó dejando una mirada neutral, podría debatir sus sentimientos después.

—¿Esto soluciona su problema?— Preguntó mientras se acercaba a Yasaka que parecía ser la única que estaba perfectamente bien después de ver por segunda vez el ataque del rubio.

—Uhm, ah, sí, supongo que... por el momento sí…— Respondió sin saber que debería decirle.

—Bien, ahora mismo debo hacer algo importante…—

—P-pero, esto no ha terminado… aún nos siguen atacando—. Dijo mientras miraba como el rubio estaba a punto de irse.

—Oh, eso… supongo que no puedo negarme ahora, dame unos minutos y solucionaré todo, pero como dije antes, primero necesito asegurarme de algo… nos vemos luego—. Ni bien termino de hablar el rubio se fue a gran velocidad dejando una imagen borrosa en donde estaba parado.

—Yasaka-Sama…— Dijo el general detrás de ella.

—¿Ocurre algo?—

—¿Se encuentra bien?—

—¿Por qué preguntas eso?—

—Es porque no para de temblar…—

El general tenía razón, Yasaka en toda su vida no había experimentado ese extraño sentimiento de alivio y temor al mismo tiempo, por lo que no sabía cómo debería actuar.

—Esto es simplemente por el cansancio… estaba llegando a mis límites—. Dijo sin querer decir sus verdaderos pensamientos.

De algún modo, la impotencia estaba actuando fuertemente dentro de ella, vio como una sola persona había derrotado a todos sus enemigos en un abrir y cerrar de ojos, algo que ella junto a varios soldados y el general no pudieron, sentía como si todo el entrenamiento que había pasado no servía de nada.

(No, eso no es importante ahora… tenemos que reagruparnos y empezar a ayudar a los demás frentes…)— Pensó mientras miraba como varios soldados estaban heridos pero aún podían continuar.

Supongo que no podemos quedarnos quietos obedientemente a esperar ser salvados…— Susurró Yasaka con la mirada gacha, tomó un lago respiro mientras cerraba los ojos y los abrió fuertemente junto a una mirada decidida mientras exhalaba. —¡Bien, no es tiempo para estar quietos, los que aún puedan moverse y seguir peleando síganme, vamos a ir a uno de los otros frentes para terminar lo más pronto posible con esta rebeldía sin sentido!— Exclamó mirando a todas las tropas frente a ella.

—¡Terminemos con esto de una vez para así poder ver nuevamente a nuestras familias!—

Todos los Yokai presentes parecieron ganar una gran moral, cada uno pensando en lo que querían volver a ver y proteger. Decidiendo que llegarían hasta el final con tal de poder verlos otra vez.

Con Naruto

Mientras el rubio estaba a unos cuantos segundos de llegar, intento usar ese periodo corto para hablar con un momento con su compañero.

(Oye, Kurama…)— Dijo susurrando.

(¿Qué ocurre gaki?)—

(¿Se siente así el haber matado a tantas personas?)—

(¿Sentir algo?)—

(Sí, ellos fueron los primeros que maté… pero, se siente extraño)—.

(No logro comprender lo que tratas de decirme ¿Por qué deberías sentir algo al matar a alguien?)— El Bijū contestó con desdén a los pensamientos del rubio.

(Supongo que no importa ahora, tengo que terminar esto antes…)— Dijo mientras soltaba un suspiro interno.

(Lo que sea, pero si quieres entender ese tipo de sensación, no creo que yo sea el indicado… pero, eso debería de haber ocurrido antes, fue sorprendente que nunca hayas podido matar a alguien en las naciones elementales)—. El Biju se quedó en silencio mientras la mirada del rubio estaba sin rumbo.

(Aun así, esto no afectará en lo más mínimo lo que eres, sigues siendo un chico idiota e impulsivo , por más que mates a todo el planeta, para mí seguirás siendo el mismo, que se quede grabado en tu cabeza por qué no lo volveré a decir)—. Una vez terminó de hablar, le saco una pequeña sonrisa al rubio mientras aterrizaba al lado de las hermanas que lo acompañan en su viaje.

—Hola~Nya—. Saludo Kuroka al ver nuevamente al rubio.

—¿Oh, Pudiste reconocerme?—

—Sí~Nya, estuve practicando en el tiempo que te fuiste y logré sentir tu chakra, aunque debo decir que aún no soy lo suficientemente buena como para sentirlo del todo~Nya, es… de algún modo es muy complicado sentir tu chakra… ¿Me pregunto porque será~Nya?—. Dijo mientras miraba al rubio con una mirada compleja y de interés.

—Hm… no lo sé, pero supongo que algún día lo averiguarás—. Respondió mientras sonreía. Miro al lado de ella y pudo ver nuevamente a la pequeña peliplata. Estaba a unos cuantos metros de ellos mientras estaba siendo vigilada por clones de sombra, al parecer estaba interesada sobre los edificios cercanos.

—¿Te encuentras mejor?—

—Sí, me recuperé unos momentos después de que te hayas ido~Nya, pero…—

—¿Pero?—

—Cuando estábamos en el Inframundo, Shirone me dijo que tenía más energía que antes~Nya, ¿No es nada malo verdad~Nya?—

—No lo creo, aunque es normal que tenga más energía de lo normal, cuando yo…— Se detuvo en seco al estar apunto de hablarle sobre una parte de la cuarta guerra ninja, el sentía que podía confiar en ella, pero aún no se sentía listo para hablar sobre eso, ni siquiera Serafall sabía algo así. Se sentía extraño para él estar tan desconfiado, no sabía cómo, pero estaba cambiando de a poco, sin entender que era lo qué impulsaba su cambio de naturaleza confiada.

—Uhm, quiero decir, ese método que use siempre daba energía de más a cualquier persona, ayuda a recuperarse y estar en su mejor estado… (La verdad, no sé si hará eso, pero supongo que podría funcionar así…)— Pensó con una gota de sudor esperando que lo dicho sea creíble.

—Oh, así que era eso~Nya, supongo que no hay problema entonces. Oh, por cierto ¿Por qué te habías ido? No presté atención si habías dicho algo~Nya—. Dijo con una sonrisa.

(E-esta chica… ¿Uno no puede ser tan despreocupado cierto?)—

(Ja, mira quien habla)—.

(¿Qué quieres decir con eso?)—

El rubio no pudo conseguir una respuesta ya que los clones que había dejado patrullando por el lugar se desvanecieron mostrándole la situación actual.

Soltó un suspiro y pensó seriamente si su suerte era extremadamente mala, dejo de hacerlo unos segundos después y esta vez pensaba en que debería hacer, había dicho que ayudaría a la chica en kimono.

(Se que dije los ayudaría, pero ¿Cómo sabrán sus aliados que los ayudaré?)—

(Hmp… te tomó tiempo, pero al fin lo notaste, de cualquier forma, solo debes acercarte a donde está ella)—.

(Oh, es cierto… bueno, gracias por decirme Kurama… supongo que terminaremos esto rápidamente y…)— El rubio se quedó unos segundos sin saber que más decir hasta que Kurama resopló.

(Naruto, seguramente te sientes extraño y no comprendes como estas tan tranquilo a pesar de haber matado a varias 'personas' pero, está fue la verdadera razón por la cual existieron los ninjas en tu tiempo, simplemente armas que debían acatar las órdenes de sus superiores y beneficiar a su aldea. Tu padre lo hizo, tu madre también, incluso lo hiciste tú, solo que nunca llegaste a matar a nadie)—.

El rubio solo se quedó escuchando lo que decía su compañero, realmente no sabía que tipo de actitud debería tener en esos momentos, su cabeza seguía y seguía dando vueltas.

(Ugh, mira no soy bueno con estas cosas sobre sentimientos, pero que no te carcoma tanto la cabeza, tu padre hizo algo mucho peor y seguía siendo el mismo, pero si aún así quieres hablar con alguien sobre eso, podría intentar algo…)—

(No… no es necesario ahora, solo debo de despejar mi mente y seguro podré saber qué debo hacer)—. Sin decir más el rubio desconectó su enlace con Kurama.

Le habría gustado tener una pequeña ayuda con su ligero problema, pero ahora tenía que terminar un favor que estaba haciendo, una vez terminado podría hacer lo que quiera.

—¿Hmmm… Otra vez~Nya?— Se preguntó a sí misma la Nekomata, el rubio parecía espaciarse demasiado, a veces unos cuantos segundos, otras veces unos minutos.

Sin duda, lo que haga necesario su desatendimiento debería de ser muy importante si lo hacía cada cierto tiempo.

—¿Ocurre algo~Nya?— Pregunto mirándolo fijamente.

El rubio parecía tener una mirada extraña y algo agobiada, pero solo tomo unos instantes para que volviera a estar como siempre.

—No…— Contestó mientras intentaba mirar a otro lado, ya que sin querer ambos estaban demasiado cerca y el tenía experiencia previa al saber que pasaría si ocurría un pequeño choque entre ellos.

—Sospechoso~Nya… ¿Por qué miras a otro lado~?— Dijo mientras tenía una mirada juguetona e intentaba colocarse en el campo de visión del rubio.

—Por nada, es solo tú imaginación—. Contestó mientras le daba la espalda.

Kuroka hizo una sonrisa burlona y saltó hacía la espalda del rubio, haciendo que casi se caiga al no esperar que hiciera eso.

—¡Oye! ¿Por qué hiciste eso? Casi me haces caer—. Preguntó enojado con la pelinegra.

—Hm~ me pregunto…— La Nekomata estaba colgada del rubio mientras su sonrisa burlona seguía imperturbable.

—Nee-Sama ¿Qué haces?— La peliplata había llegado con una mirada confundida al ver a su hermana apunto de morder al rubio.

Nunca en su corta vida había visto a su hermana actuar así, parecía que estaba por comer algo, además de la sonrisa extraña que tenía y la mirada burlona.

—Nada~Nya—. Contestó alegre.

—Entonces ¿Podrías bajarte? Quería decirles algo importante—. Dijo el rubio que estaba con un ojo palpitante.

La pelinegra acato la orden y se bajó mientras mantenía su sonrisa solo que esta vez era normal, sin ningún tipo de expresión extraña en ella.

—Ahora, iré con la versión corta. Hay una guerra o algo así y estamos en Japón—.

—Hm~ ¿Algo más~Nya?— Preguntó de forma tranquila mientras acariciaba a su hermana que estaba en sus piernas.

(¿En serio? Oye, Kurama ¿De verdad estoy viendo a la persona más despreocupada que habré conocido jamás?)—

(¿Ah, decías algo?)—

Con la "respuesta" que le dio el Biju simplemente pudo apretar fuertemente su puño mientras se quejaba sobre compañeros bijus que lo molestaban.

—No, no hay nada más, o al menos nada de lo que ustedes deban preocuparse. De cualquier forma, no sé qué debería hacer con ustedes…— Dijo el rubio suspirando.

—¿A qué te refieres~Nya?—

—Estoy indeciso en si deberían venir conmigo o que sigan esperando aquí hasta que termine los asuntos que debo hacer—. Respondió con una de sus manos apoyadas en su quijada y pensando seriamente que debería de hacer.

—Creo que lo mejor sería quedarnos aquí, no hay nadie y puedes dejar a varios de tus clones~Nya, estoy segura que nos protegerán hasta que regreses, como lo hicieron hasta ahora~Nya—. Kuroka terminó con una sonrisa mientras se paraba y cargaba a su hermana consigo.

—¿Estas segura?—

—Sí, tus clones sirven mucho en estos momentos ¿No crees?—

—Pero, no es como que ellos puedan resistir mucho a la hora de una pelea, son más como un apoyo—.

—¡No hay problema~Nya! Yo tampoco soy indefensa, y ya que dices que son de apoyo. Mientras no vengan ejércitos que puedan destruir la ciudad estaremos bien~Nya, no te preocupes—. Terminó con una mirada seria. Dándole el mensaje claro de que ella aún si no era la más fuerte, mientras tuviera de apoyo a sus clones podría apañarselas.

—*Suspiro* Bien, te dejare unos cuantos de más, por si ocurre algo de improvisto. Y si es muy peligroso vendré lo más rápido posible—. Sin decir más hizo unos 50 clones, eso debería de bastar aún si sus enemigos son demasiado fuertes. Con que uno de ellos se disipe le daría la información necesaria.

—Claro~Nya, no te preocupes haz lo que debas hacer y podrás decirme lo que ocurrió después—. Terminó con una sonrisa.

Mientras tanto el rubio y la pelinegra seguían conversando, la peliplata que estaba ahí se sentía desplazada. Ella estaba literalmente al lado de su hermana y no la habían mirado en ningún momento al regresar, sacándole una gota grande en su cabeza.

(Nee-Sama…)— Pensó algo irritada y confusa al ser ignorada por completo. Mientras un aura de depresión aparecía sobre ella y hacia círculos en el suelo.

—Bien, ya que terminamos con esto, es hora de ayudar a… (Espera… ¿Ellos eran humanos?)—.

(No, y nunca pensé que te tomaría tanto tiempo en notarlo. Se podía sentir fácilmente como todos ellos ahí tenían chakra)—.

El rubio se quería dar un golpe en la cabeza, ¿Cómo había sido tan imprudente al no saber siquiera lo que eran? Soltó un suspiro y se resigno, de todos modos esperaba que ellos sean esos llamados Yokai, si no recordaba mal ellos deberían ser los únicos en poder usar chakra como él.

—Ehm, quiero decir… nos vemos después—. Sin decir más dejó el lugar. Al mismo tiempo que ambas hermanas tenían miradas confusas.

Simplemente se alzaron de hombros, el rubio no era la persona más normal que habían visto, estaba lleno de intrigas y curiosidades, para ambas, al ver que cada tanto se espaciaba las dejaba con aún más dudas, pero si algo podían asegurar es que podían sentirse tranquilas cuanto más tiempo pasaban con el rubio.

Con Yasaka

—Ya casi terminamos este lado…— Dijo la rubia, con una mirada apagada.

Por cada muerte de sus compatriotas sentía como si una pequeña parte de ella se rompiera, en todos sus años de vida nunca le habían enseñado a matar a los de su propia especie o raza, siempre le habían indicado que debía mantener a todos unidos y vivir pacíficamente entre todos.

Pero, ahora, en esta inesperada guerra civil, sentía como si esas enseñanzas no valieran nada. Podrían llamarla débil, pero ella no era amante de estar matando a todo lo veía. Su propia mentalidad parecía menguar mientras más tiempo permanecía en el campo de batalla.

Aún así, ella decidió dejarlo de lado. En un futuro ella sería la próxima líder de los Yokai, tendría grandes responsabilidades y muchos más problemas, junto a decisiones problemáticas.

Ella usaría este acontecimiento para sí misma, para poder evolucionar, para aprender de los errores que cometería y para poder sobrellevar las adversidades venideras.

Todo por que ella quería ser la mejor líder que pueda aspirar a ser, sin que su propia raza se maten unos a los otros, sin que exista el odio dentro de ellos, quería hacer de Kyoto el mejor lugar donde un Yokai podría y debería de estar.

—Yasaka-Sama ¿Se encuentra bien?—

—¿Por qué pregunta eso Tai-Sho?—

—Parece estar más pálida… si necesita descansar deber...—

—Estoy bien… no se preocupe… además, ¿Qué clase de imagen dejaría si me retiro simplemente por qué "me sentía mal" en plena batalla?—

El general se quedó en silencio aceptando las palabras de la hija de su líder, decidio dejarlo así, sabía lo obsitanada que podría ser. No por nada la vio crecer prácticamente desde que nació.

—De acuerdo, pero al menos debería de ser capaz de hacer una retirada estratégica para poder—

Sin poder terminar de hablar por segunda vez, vieron cómo los enemigos empezaban a caer de uno en uno a gran velocidad. Dejando solo un ligero borrón dorado.

(Espero que sea ese chico y no alguien más… no creo poder sobrellevar otra cosa como la que hizo antes)—. Yasaka estaba suspirando internamente rezando a que quien sea que haga eso, sea la misma persona que los ayudó antes. Su psique no parecía que pudiera aguantar mucho en estos momentos.

Sólo bastó unos minutos para que todos sus enemigos terminarán en el suelo, algunos con partes de sus cuerpos fracturados, otros dentro de cráteres donde no parecían poder salir y varios más con graves heridas que les imposibilitaban el moverse.

—*Suspiro* Eso fue más difícil de lo que pensé que sería…— Se quejó un rubio que apareció en un borrón al lado del general y Yasaka. No quería tener más muertes por el momento, pero eso no quería decir que simplemente dejaría a todos ilesos. Si lograba por lo menos incapacitados durante un largo tiempo debería de servir.

Yasaka simplemente se dejó llevar, el rubio al lado de ella parecía tener varios trucos y preferiría no estar reaccionando a cada cosa que haga por el bien de su corazón y su mentalidad. Sin embargo, el general era diferente, si no hubiera sido por su entrenamiento durante años habría arrojado el arma que tenía directamente al rubio. No sabía si lo evitaría o le daría de lleno, pero no le gustaba que le pudieran tomar desprevenido tan fácilmente.

—Hola—. Dijo Naruto con una sonrisa, sacando una gota a ambos presentes. —Uhm, tal vez sea algo tarde, pero me presentaré, soy Naruto—. Decía con una de sus manos rascando ligeramente su cabeza.

El rubio estaba nervioso, simplemente por el hecho de que su primera "reunión" por decirlo de alguna forma, la gran mayoría estaba asustada con él. Y no sabía cómo actuar para que ellos no se pongan tan nerviosos al verlo.

—Seguramente lo es, pero no creo que sea de tanta importancia, considerando cómo está la situación—. Yasaka dijo con un suspiro. —De todos modos, es un placer conocerle Naruto-San. Mi nombre es Yasaka—. Dijo con una pequeña reverencia.

—Es un placer para mí también el verlo nuevamente Naruto-San, yo soy el general Daiki—.

—Uhm… lo mismo digo, ahora. Sé que los iba a ayudar, pero creo que hay un pequeño problema—. Dijo el rubio rascándose la cabeza.

—¿Hm?¿Cuál sería?— Preguntó Yasaka, con el general asintiendo al lado de ella.

—Bueno, algo tan simple cómo informar mi participación. Todos sus soldados podrían tomarme como hostil si aparezco de la nada—.

Las dos personas frente al rubio se quedaron en silencio, hasta que el general se golpeó la cara con su mano.

—*Suspiro* ¿Cómo pude dejar pasar eso?— Decía el general cabizbajo.

Yasaka se quedó viendo al general con una gota de sudor y una sonrisa incómoda. Ella también lo había dejado de lado.

—Ahora, ya que hemos solucionado el problema…— Decía Yasaka mientras el general empezaba a informar inmediatamente a todos los mensajeros. —¿Qué tal un poco de información sobre los dos frentes restantes?—

—Oh, eso sería genial. No sé nada sobre el campo de batalla, si me pudieras decir por lo menos la situación general…—.

—Sin problema, ahora—. Ni bien termino de hablar colocó un mapa sobre una mesa.

—Estos son los dos puntos que faltan—. Decía mientras señalaba los lugares. —El que está aquí, está ligeramente controlado. Teníamos a varios soldados con la habilidad suficiente para poder hacerles frente a los rebeldes, por lo que podríamos dejarlos al final y las tropas podrían descansar un poco. Aunque dentro de unos minutos el general y yo iremos ahí para ver si es necesario terminar de forma rápida o pueden contenerlos sin ayuda—.

Se fue al otro punto y volvió a hablar. —Aquí, es donde necesitamos refuerzos, pero los números no son suficientes, aunque al tenerte con nosotros, los números no deberían importar. Esperábamos que vayas ahí y logres terminarlo antes de que hayan más bajas. Aparentemente, es donde hay más enemigos. Según los reportes han enviado a más personas para quitarnos esa zona. Además, tienen a varios magos buenos con hechizos de gran rango—.

—No creo que haya problema, me encargaré de ellos—. Contestó el rubio.

Ni bien termino de hablar, un mensajero llegó a toda velocidad e intentaba decir algo lo mejor que podía entre jadeos.

—Yasaka-Sama… están atacando… en el… lugar donde… está el líder—.

La noticia alertó por completo a los dos Yokai que estaban al lado de Naruto.

¿Qué ocurre?— Preguntó intrigado el rubio.

—Por el momento, parecen estar en un punto muerto. No se han movido mucho, al principio atacaron con todo, pero se retiraron y ahora están estacionados—. Contestó el mensajero sacando un ligero suspiro de Yasaka.

—Parece que tendrás que reevaluar la situación, pero mientras haces eso teminare el frente que me encargaron, así solo deberán centrarse en ayudar a su lider—. Sin decir más el rubio desapareció en un borrón.

—*Suspiro* (Tengo suerte de que no sea un enemigo…)— Pensó Yasaka al ver como Naruto desaparecía sin que ella pudiera verlo. —Ahora, terminar esto será fácil—. Dijo con una pequeña sonrisa.

—He terminado de mandar los mensajes Yasaka-Sama—.

—Bien, ahora es nuestro turno de atacar—.

Con Naruto

(Hm…)—

(¿Ahora que ocurre?)—

(Bueno, es… complicado explicarlo, pero tengo una sensación extraña…)—

(¿Sensación extraña?)—

(Hay algo en lo que me dijeron que no cuadra… ¿Por qué sus enemigos estarían estacionados cuando previamente estaban atacando?)—

(Hmmm… aún si tienes razón, no podría comprender lo que estén pensando, supongo que esta vez tendrás que aprovechar el poder que tienes. ¿Comprendes ahora lo malo que es lanzarse a una guerra sin saber nada?)—

(*Suspiro* Sí… supongo que sí…)—

Sin decirse más palabras, el rubio se acercó lo suficiente al punto designado y vio el panorama de la batalla que estaba frente a él.

No parecen llevar esta batalla nada mal… es más parecen ser superiores a sus enemigos—. susurraba viendo cómo a los que se suponía que debía ayudar estaban llevando las riendas de su batalla en buen camino.

(Eso quiere decir que no son unos idiotas que simplemente mandan ataques por qué sí. Además, ¿No vez como gradualmente están moviéndose casa vez más lentos?)—

(¿Debería atacar ahora? O ¿Ver cómo se desenvuelve todo?)—

(No creo que lo que sea que hagan aquí te sirva de algo, solo ve a destruir a esos Yokai y termina de una vez con ésto)—.

Naruto asintió y antes de lanzarse a atacar dio una mirada rápida a todos los enemigos que habían, asintió a sí mismo, flexionó sus rodillas y se movió a grandes velocidades para que nadie pudiera verlo tan fácilmente.

Solo bastó unos cuantos segundos para ver cómo los rebeldes estaban en el suelo, con varias heridas que podrían ser letales si no se tratasen de forma rápida.

Punto de vista del Teniente

Ya casi estábamos terminando nuestra batalla, al principio estábamos con una moral baja, teníamos a los números muy en contra, pero una vez que atacamos pudimos notar que los atacantes no eran complicados, así que la moral subió. Ligeramente, pero al menos no estábamos tan preocupados a que todos ellos fueran expertos.

Lo que si pude haber notado es que no había reconocido a casi nadie de los rebeldes, por no decir ninguno. Kyoto albergaba a la mayoría de los Yokai que existían, así que se me hacía muy extraño ver a tantos de los nuestros atacando el lugar de origen de nuestra raza.

Al inicio pensé que me enfrentaría a varios amigos o conocidos, pero no fue así me había quedado confundido. ¿De dónde vinieron todos ellos entonces?

Sabía que hay varios Yokai por todo Asía, pero no habían tantos o al menos no debería. Los numeros que se suponía que teníamos, eran casi literalmente todos los rebeldes.

Algo sin duda ocurría aquí, pero no podía hacer mucho. Era solo un teniente, no tenía la jurisdicción para saberlo y el poder tampoco estaba de mi parte.

Esperaba que una vez termine esta batalla, todo este asunto termine resuelto.

Pero, una vez que estaba fuera de mis pensamientos. Llegó un mensaje.

—Señor, nos han notificado que envían refuerzos—. Me dijo el soldado que estaba al lado mío.

—Supongo que no vendrían mal unas cuantas manos extra… ¿Cuántos son?—

—Es solo uno señor…—

¿Solo uno? Eso sonaba extraño, ¿Por qué enviaron a un solo Yokai como apoyo? Sin embargo, mis dudas no llegaron tan lejos luego de ver cómo empezaban a caer los enemigos.

Fue en un simple parpadeo… nuestros enemigos caían a por montones. Uno tras otro, cada uno con heridas letales, me quedé mirando sin saber cómo reaccionar la facilidad con la que habían caído.

Sabía que no eran expertos combatientes ni mucho menos expertos en el uso del Chakra, pero los números que tenían no podían ser llevados tan fácilmente.

Solo cerré los párpados por una vez más y ya no habían enemigos, algunos estaban casi al borde de la muerte y otros tenían varias partes de su cuerpo fracturas.

Y en medio de todo eso, pude ver un borrón. Se quedó mirando hacía nosotros con una mirada seria.

—¿Podría ser el nuestro refuerzo?— Pregunté con una gran ansiedad esperando una respuesta positiva.

Lamentablemente, no conseguí respuesta. El soldado a mi lado simplemente estaba temblando junto a una cara de pánico.

Suspiré sorprendido al ver que era de los pocos que no estaban tan impactados por lo que acabamos de ver.

—Uh…— Dijo el rubio que estaba parado frente a todos. Sin saber que guarda un suspiro, lo solté dejando ir junto a él una gran ansiedad.

El hecho de que hable con nosotros me daba la esperanza de que no iba a atacarnos simplemente por estar aquí.

Me aventure a avanzar hacia el, quedando a unos cuantos metros de distancia.

—Disculpe, pero ¿Será usted el refuerzo que enviaron?— Le pregunté para asegurar mis dudas, bien podría ser otra persona y el rubio frente a mí simplemente pasaba por aquí…

—Sí, me dijeron que fuera a ayudarlos. ¿No hay nadie herido?— Me preguntó.

—No podría decir eso… lamentablemente hubieron varias bajas…— Dije mientras miraba su reacción parecía un poco decaído pero no sé notaba después de un momento.

—De acuerdo… ya que todo está bien por aquí, tengo que irme, aún hay algo más por hacer—. Y cuando terminó de hablar hizo un pequeño asentimiento mientras desapareció en otro borrón.

Y nuevamente volví a suspirar. Tal vez debería de conseguir un cigarro, está situación sin duda está fuera de mi comprensión.

—¡Bien muchachos, hemos sobrevivido a esto ahora tenemos que preocuparnos por nuestros heridos!— Grité mirando como apenas unos cuantos parecían haber reaccionado. —¡Muevanse de una vez, no es momento para estar de holgazanes tenemos mucho más por hacer!—

Después de mi segundo grito, se empezaron a mover. Al menos ya no parecían tan conmocionados, bueno quién no lo estaría, alguien apareció de la nada y derrotó a todos en cuestión de segundos. No creía que hubieran tantos Yokai que pudieran hacer eso…

¿Qué Yokai será?— Me susurré a mis adentros.

De lo poco que pude ver fue que tenía marcas en las mejillas… de algún modo me recordaba a un Kitsune. Pero, creo que lo dejaré de lado por ahora. Tengo varias cosas más por hacer y no hay tiempo para estar pensando en qué se supone que era ese chico.

De vuelta con Naruto

(Eso fue muy suave… ¿ocurre algo para no eliminar a tus enemigos está vez?)— Pregunto Kurama, ligeramente cansado al estar preguntando una y otra vez lo que ocurría con el rubio.

(No es como si no los hubiera eliminado… simplemente creo que exageré un poco al literalmente hacer trozos a los otros… Además, viste cómo aún así reaccionaron igual que los otros Yokai, solo que con menos miedo al no ver a sus enemigos en pequeños trozos)—. Le respondió el rubio rascando ligeramente su mejilla, era probable que no creyeran que era bueno al ver como terminaba haciendo trozos a todos sus enemigos.

(Supongo que tiene sentido… los soldados anteriores a estos deben de estar tan asustados contigo que un simple saludo y estarían mojando sus pantalones mientras vomitan al recordar cómo quedaron más que simples trozos de carne y sangre por todos lados)— Decía el Biju divertido al recordar la mirada de todos los Yokai.

(Seguro…)— Respondió Naruto mientras seguía avanzando hasta el punto de reunión. —Creo que después de esto necesito unas pequeñas vacaciones…— Susurró el rubio. Hasta el momento no paraba de entrar en problema tras problema.

Sin esperar más, fue directamente hacía el chakra de Yasaka. Tenía suerte de ser un sensor, ya qué se habían movido del lugar anterior.

(¿Quién atacaría a los Yokai?)— Se preguntaba a sí mismo. A primera vista no parecían malas personas y gracias a que podía sentir las emociones de los demás.

No podía sentir maldad en ellos, pero si había confusión y miedo. Seguramente inducido por la guerra civil que estaban llevando.

(Además… ¿Qué había sido eso que sentí antes?)— Naruto no paraba de seguir teniendo dudas en el nuevo mundo. Su incógnita siempre aumentaba a cada paso que daba, solo esperaba que al conseguir las respuestas a todo lo desconocido no sea algo desastroso.

Unos segundos después pudo llegar hasta donde debería estar Yasaka, todo parecía ir normal. Las tropas aliadas estaban combatiendo y parecían ganar terreno constantemente.

Ahora, ¿Dónde estarán esos dos?— Susurró pensando en el general y Yasaka. Dándole una mirada a todo el panorama no estaban por ningún lado.

(¿Hm? ¿No están aquí? Pero, si fue aquí donde me llevo su Chakra…)— Dijo con extrema confusión.

(¡Muévete de una vez!)— Gritó Kurama.

El rubio se sorprendió por el grito del Bijū y se movió sin perder el tiempo. Solo para ver cómo en el lugar donde estaba parado no era más que polvo.

—Tch… no pensé que podrías esquivar eso—. Dijo alguien a espaldas del rubio.

—He, eso no me lo esperaba—. Dijo al mismo tiempo para ver a una persona que ya había visto antes. —¿Podría suponer que esto es parte de tu plan?— Preguntó mirando a la persona directo a sus ojos.

—Creo que eso es bastante obvio—. Contestó despectivamente. Mientras que un aura extraña empezaba a rodearlo.

—Supongo que no hay nada más que decir… Daiki—. Dijo el rubio con Yamato apareciendo en su mano.

Danilo solo sonrió, sabía que no había necesidad de decir alguna palabra más. Y mientras el tuviera el poder que tenía ahora, incluso el rubio que estaba frente a él no sería un problema aún si se moviera muy rápido.

Sin perder más tiempo ambos saltaron directamente hacía el otro.

Fin del Capítulo!

Bien, sin duda que me tomé mi tiempo… pero, ¡Al fin un capítulo nuevo! Algo corto eso sí, pero ya estoy en el proceso del próximo.

Nos veremos en la próxima actualización y sin más nada que decir por mí parte. ¡Gracias por leer!