VI: Miko
Nanami luego de unas cuantas semanas, podía levantarse durante una hora sin sufrir alteraciones en su estado, estaba mejorando cada vez más, ya no tenía recaídas y su fuerza había vuelto a ser la de antes, su familia se sentía mucho más aliviada. Por lo que Mikage y Tomoe le permitían ejercer ciertas labores sencillas para así comenzar a estimular su poder divino, si la sobreprotegían demasiado, podría ser contraproducente. El ambiente comenzaba a purificarse con esa característica sensación de serenidad que solo Nanami podía conseguir, por lo que sabían además que el pequeño cachorro que llevaba en su vientre ya no necesitaba agotar tanto de su poder para estabilizarse.
Sin embargo, luego de unos días comenzó a vomitar recurrentemente durante las tardes, inicialmente todos se habían asustado pensando que tal vez, estaba decayendo nuevamente. Mas Mikage había afirmado que seguramente eran los síntomas del segundo mes, a lo que Nanami le dio la razón aludiendo que se sentía mal de una manera totalmente distinta. No solo sentía nauseas, sino que además comenzaba a tener una ligera sensibilidad en el pecho y un cansancio que no tenía una causa definida.
Tomoe por lo tanto, tomó una decisión importante, sin preguntarle nada a Nanami, salieron del templo a una dirección desconocida para la chica.
— ¿Dónde me estas llevando?
— Iremos a visitar a alguien.
Sonrió cálidamente para darle un poco de seguridad. Su mano era segura pero suave, ¿en qué estaba pensando? Era la primera vez en mucho tiempo que le trataba tan gentilmente, pensaba Nanami. No preguntó más y dejó que le guiara a donde quería llevarle, seguramente podría ser que solo quería pasar un tiempo a solas con ella. Se dirigieron a una cascada que se encontraba cerca de la entrada del límite del inframundo, totalmente oculta a los ojos humanos. Cuando entraron a esta, tomando cuidado de no mojarse. Pudieron observar que había un templo inmenso del cual un montón de lámparas de luces flotaban en el aire de varios colores… Parecía un sueño, la imagen en si era como un sueño.
— ¿Quién vive aquí? — Preguntó la diosa emocionada —
— Ya lo verás. — Le guio hacia la entrada en donde dos perros guardianes se encontraban a cada lado de las puertas. No se inmutaron por su presencia. — He venido a ver a Miko-san. Mi nombre es Tomoe. — Afirmó el zorro autoritario haciendo que ambos animales se movieron a su voluntad con pausa y elegancia. —
— Nuestra señora está esperando, Tomoe-dono. Por favor síganos. — Afirmaron mientras ambos se encaminaban hacia los pasillos amplios pasillos de mármol, llegando hasta una habitación de espera. Ambos caninos dieron una ligera reverencia y posteriormente, cerraron la puerta. Nanami veía todo con asombro, el lugar era indudablemente hogar de alguien importante. —
— Tomoe~ ¿Quién es Miko-san? — Preguntó Nanami curiosa, no le había dicho absolutamente nada aun y se sentía un poco confundida. —
— Es una sacerdotisa y la principal encargada del desarrollo de embarazo de los canes espirituales. En pocas palabras. Es una pediatra demoniaca.
— V-Vaya, debe ser muy importante. — Respondió intimidada. —
— Lo es. Fue ella quien ayudo a mi ascendiente a darme a luz.
— ¡¿T-Tan vieja es!?
— ¿¡A quien estas llamando vieja!? — Una figura de humo dorado comenzó a presentarse hacia la pareja con rapidez, dando la forma de una mujer increíblemente atractiva. De estatura mucho más alta que el mismo Tomoe, piernas largas y contorneadas que se dejaban ver en un kimono blanco y azul semi abierto, un pecho voluptuoso y un cabello dorado que parecía desaparecer en trasparencia con la luz. Sus orejas puntiagudas tenían un toque albino en el final y una gran cantidad de colas se movían elegantemente a su alrededor. Era tétricamente hermosa. Nanami estaba intimidada. — Vaya, nunca esperaba volver a verte, cachorro~
— Créeme que yo tampoco, Miko. — Sonaban muy íntimos para la chica quien se había ocultado por inercia detrás de su familiar, ella le cohibía de sobremanera no solo por su apariencia, se sentía poderosa, mucho más que ella incluso siento una diosa, y no podía evitar pensar que ambos sonaban extrañamente cercanos. Su pecho comenzó a doler como hace varios años atrás. —
— ¿Y cuál es la razón de tu visita? Creí haberte dicho que jamás volvieses acá una vez que pudiste crear fuego por ti mismo.
— La chica que se oculta a mi espalda - Nanami se asomó tímidamente -
— H-Hola… Mi nombre es Nana-Ighhhh!
— ¡Pero que piel tan tersa, un cabello sedoso, esos ojos son divinos y tu olor es tan exquisitooo! ¿Eres pariente de Inari-sama? — Le estaba manoseando sin vergüenza por todas partes de su cuerpo esperando encontrar la marca que acreditaba ser parte de los entes del Dios que mencionaba, mas no llegó más allá de sus brazos y torso cuando Tomoe la alejo de ella con un tirón, evitando en si hacerlo con fuerza para no dañar su condición. —
— Miko, deja eso. Es molesto que trates de atacar a MI mujer. — Enfatizó —
— Ahhhh… Que egoísta eres. De cualquier forma, bienvenida al templo de la luz, Nanami. Disculpa si me emocioné más de lo debido, hace mucho que no veía a alguien como tú. ¿Quieres conocer tu estado de embarazo no es así?
— S-Si… — Respondió luego de recomponerse. —
— Pues sígueme, Tomoe esperara en la sala de estar.
Nanami lo observó por inercia, alarmada de que intentara hacer algo más que le incomodase en una habitación cerrada. Aun si conocía a su jefe principal, le tenía algo de miedo. Tomoe le guiñó un ojo en modo de que confiase en ella. La chica en si estaba nerviosa, era la primera vez que conocía a una pediatra y mucho menos esperaba encontrarse a una con relación a entes espirituales, mas confió en que Tomoe no la llevaría ante cualquier persona, por lo que sin pensárselo mas, entró a la habitación que Miko se había dirigido. La habitación no era muy diferente a los colores del templo, tenía un olor refrescante y delicioso que le recordaba un poco a la canela mezclada con otros más suaves, había un montón de artilugios encima de una mesa lejana que no entendía para que servirían, una mesa en el centro con varios cojines alrededor y un espejo gigante reflectaba todo lo que entraba a la habitación.
— Siéntete cómoda, pequeña, comenzaré a analizar tu cuerpo para ver cómo te encuentras.
— S-Si.
…
Había pasado un buen rato desde que Nanami había entrado con Miko a una habitación aparte en la que Tomoe se encontraba. No había nada más que hacer que esperar hasta que Nanami saliese de esta. Estaba sentado en la habitación central mientras disfrutaba del destructivo olor a nicotina que hacía mucho no aspiraba. Era imposible para él fumar ahora, menos con la condición de Nanami, por lo que aprovechó el momento en que Miko no lo observara, la mujer se volvería una furia si supiera lo que estaba haciendo.
— Ahh… Que aburrido.
— ¡Tomoe-kun! — Escuchó su nombre provenir desde el cielo, por lo que por inercia se volteó para ver quién era quien llamaba a su nombre. —
— ¿Ah? — Una serpiente gigante se vislumbró a los lejos del cielo. ¿Qué estaba haciendo acá esa serpiente entrometida? Fue lo primero que se le vino a la cabeza. Una vez cayó en el pasto del jardín, se dirigió hacia el con una mueca enfurecido. —
— ¡¿Cómo osas traer a Nanami-chan a este lugar sin siquiera consultármelo?!
— ¿Por qué debería hacerlo? - Suspiró resignado -
— ¡Porque es mi ama y debo estar al corriente de cualquier situación que se relacione con Nanami-chan, imbécil!
— Piensa lo que quieras, pero ella sigue siendo mi mujer y tu una simple mascota.
— Ya dejen de pelear, no son los únicos que esperan ser atendidos.
— ¡Nanami-chan! — Miko y Nanami aparecieron en la habitación un tanto fastidiadas por los gritos de ambos. — ¿Cómo te sientes? ¿Estás bien? ¿Por qué no me avisaste que vendrías a ver a la sacerdotisa? — Cuestionó Mizuki un tanto preocupado por su condición, si no hubiese sido por Mikage, se hubiese perdido su primera revisión. —
— Ni siquiera yo lo sabía Mizuki, de cualquier forma ya estoy bien — Sonrió animada — Solo era una pequeña observación.
— La chica está bien, está en su sexta semana así que tendrán que vigilarla muy bien. Esto es importante así que escuchen atentamente mis instrucciones, par de animales.
— Sí. — Respondieron al unísono, no querían discutir con una mujer como ella, Tomoe aún más conocía la poca paciencia que tenía Miko cuando algo la cuestionaba. Nanami por su lado se sentó junto a él mientras tomaba asiento. —
— Nanami, ¿sabes algo sobre el periodo de gestación y crianza de los canes espirituales?
— N-No… Realmente me relaciono poco con los demonios, y es mi primer embarazo.
— Bien. No es tan diferente como el de los seres humanos en la base. Primero que nada el periodo de gestación es de seis meses como máximo y no tendrás una panza más grande que la de una mujer humana de seis meses como tal.
— ¿P-Por qué tan poco tiempo? — Preguntó confundida —
— Porque el kistune crece rápido mi niña. Su proceso neurológico, sus cadenas nerviosas y sus órganos vitales son lo primero que se desarrolla. Es por eso que los primeros tres meses es indispensable en que estés estable emocionalmente y sana físicamente, para que corras ningún peligro ni tampoco el cachorro. O si no él hará lo posible por sobrevivir y comenzará a robar parte de tu poder espiritual. ¿Me entiendes?
— S-Si — Se le veía muy atenta a cada palabra de Miko, Tomoe estaba seguro que entendía la mitad de lo que decía, por lo que no pudo evitar pensar en lo adorable que era —
— Luego de los primeros meses hay una maduración correspondiente de sus órganos, con excepción de sus pulmones y su corazón, pero se caracteriza en que es bastante estable, así que no tendrás mayores complicaciones. Al quinto mes comienza la etapa de preparación de la labor de parto.
— ¿Necesitaré algo preparado?
— Para nada, de eso me encargo yo. Es normal que estés nerviosa, no te preocupes — Le palmeo la cabeza — Primero veamos cómo va creciendo en la primera etapa. Si yo estoy a tu cuidado da por hecho que te encontraras bien en todo el proceso. Pero necesito que te alimentes bien los 3 meses. Tomoe, ¿tú te encargas de la comida de Nanami, no es así?
— Sí.
— Deja de coma más carbohidratos de lo normal hasta fin de mes, está con muy bajo peso y eso influye en que no tiene reservas de energía con todo lo que el cachorro le tiende a gastar. También agrega un poco más de lácteos en su dieta ya que lo primero que pasa al primer mes es una falta de calcio considerable y Nanami no lo recompuso, en especial con una cría que crece de forma acelerada. Puedes comer azucares de vez en cuando pero no te sobrepases, ¿entendido?
— ¡Sí! Ahhhh, podré comer muchas cosas deliciosas — Respondió feliz con la dieta que tendría que seguir. —
— Siempre hay problemas de desnutrición en estos casos, que tengas un par de kilos más mientras sigas una dieta balanceada no habrá problema. Solo un PAR de kilos, ¿entendido? — Cuestionó autoritaria, Nanami retrocedió un poco temerosa. —
— S-Si…
— Creo que mientras sepas eso por ahora no habrá problema, ven a verme la próxima semana a esta misma hora, si no puedes venir, me avisas y voy yo ¿sí?
— Gracias, Miko-san.
— Espero que todo se desarrolle bien pequeña, felicidades a los dos, será un cachorro muy bien querido. — Mencionó mientras observaba como también su familiar tomaba notas con todo lo que decía, Nanami le devolvió la sonrisa, complacida. — Definitivamente muy querido.
