VII: Inestable


— Nanami, recuerda que tienes que tomarte por completo el suplemento que te di hace unas horas, no lo dejes encima de los muebles como ayer.

— Es demasiado asqueroso… — Comentó frustrada mientras se tomaba de un viaje aquel liquido de dudosa procedencia, mientras hacia una expresión de notorio disgusto. — ¿No podría por lo menos agregarle un saborizante la próxima vez?

— No creo que sea prudente, sabes que es para que no te debilites por tu condición, ya estás en la novena semana y es importante que te mantengas estable. No quiero que vuelvas a enfermar como hace un mes atrás. — Rozó con dulzura su rostro con una de sus garras, ciertamente estaba preocupado por la salud de la diosa, Miko había sido bastante clara con el tema y si volvía a decaer, sería responsabilidad completa de él, tenía que tomar las medidas necesarias, aun cuando sabía que lo que le entregaba no tenía buen sabor — Te hare una tarta de manzana para que se te vaya el mal sabor, ¿está bien?

— Si...

— Ve a descansar en el kotatsu, ya has estado varias horas de pie.

Durante el tiempo en que su familia estaba cuidando y tomando las medidas necesarias para su total recuperación, habían mantenido su estado en secreto entre todas las personas. Mas por petición de Tomoe que de Nanami, mencionando que al momento de que Nanami cumpliese el tercer mes, le permitiría a la diosa que se lo contase a sus amigos íntimos. Las energías positivas eran de suma importancia para un desarrollo de embarazo adecuado, y no quería que nadie le entregase malas energías al momento de entregar la noticia ni mucho menos, cuando el embarazo de su amada ya había iniciado de pésima manera. Tomoe estaba preocupado en que su condición se mantuviese estable, algo le decía que el peligro se mantenía constante, aun cuando Mizuki le decía que simplemente era un pesimista. El día de mañana se cumpliría oficialmente el tercer mes de embarazo de su amada, por lo que Nanami había invitado a Ami y Himemiko al templo para contar la noticia tan esperada que ellas aun no conocían, dado que Mizuki se había encargado de anunciar que su maestra solo había tenido una recaída en el tiempo que se habia encontrado inconsciente, y por lo tanto necesitaba una exigente recuperación, fue una mentira a medias. Solo esperaba que la chica no se moviese tanto.

— ¡Nanami-chan, estoy tan feliz de que estés a salvo! — Anunció Ami con la intención de abrazar con fuerzas a su amiga, siendo detenida inmediatamente por Mizuki. Esta a su vez, lo observó confundida. —

— Nanami-chan aún está recuperándose, sea más cuidadosa Nekota-san.

— Ten cuidado Ami, ¿no querrás llevar a Nanami a la cama otra vez? Cuestiono Himemiko con algo de comprensión en su voz. —

— ¡Ahh! ¡Lo siento tanto!

— No te preocupes. — Respondió la chica. ¿Vamos al salón? Tomoe horneo un pie de limón. —

— ¡Sí!

Comenzaron a conversar sobre sus vidas una vez se habían sentado, Mikage les había dado espacio dirigiéndose hacia el templo, mientras Mizuki las atendía con educación, quería estar ahí cuando les contase a sus amigas sobre su condición y ver sus rostros de sorpresa. Ami comentaba lo triste que se sentía al respecto de Kurama quien había iniciado una gira durante varios meses por todo el país, por lo que se había sentido relativamente sola durante un tempo, mientras que Himemiko anunciaba lo feliz que se había sentido con respecto a su luna de miel junto a Kotaro. Una vez habían pasado ya las horas, Nanami les pidió su atención.

— La verdad estaba tan asustada, Nanami-chan. Pensaba que te había afectado alguna enfermedad de dioses o algo así. Espero que estés mejorando…

— Lo estoy Ami, me cuidan bastante en el templo. — Respondió feliz, ciertamente le habían entregado una enorme cantidad de amor en todo este tiempo. Himemiko por su parte rio entre dientes. —

— Sí, no lo niego…

— ¿Himemiko-san?

— Te sientes algo diferente Nanami, dime… ¿Es esa la razón por la que decaíste hace algunos meses atrás? — Nanami la observó con suspicacia, Himemiko se habia dado cuenta, seguramente desde la entrada cuando vio su espléndida sonrisa al momento de mirar su vientre. —

— Sí.

— ¿Eh? ¿Qué tienes Nanami-chan? — Ami no era un ser espiritual ni tampoco un hanyu, por lo cual ella seguramente no se había percatado de la inminente diferencia energética que Nanami se encontraba liberando. —

— Pues verás, lo que yo tuve fue una decaída energética. Es por eso que no he podido hacerme cargo de las labores del templo.

— Ya veo.

— Suele suceder cuando los entes divinos les están arrebatando la energía. Ami-san. — Afirmó Himemiko, tratando de evitar la emoción que le ocasionaba la situación. —

— ¿En serio? ¿Quién podría haberte robado la energía, Nanami-chan?

— Pues puede ser una criatura de gran poder cuyo único fin es alimentarse hasta saciarse. Anunció la princesa mientras se levantaba aparentando ser un espectro de gran porte, ocasionando un chillido por parte de Ami. Nanami rio por la dramatización. — O puede ser algo no tan feo y más cercano a Nanami.

— ¡Ya veo! Entonces que fue… — Ami no pudo terminar su pregunta, Nanami había liberado su camuflaje que ocultaba sus colas y sus orejas, dando ese aspecto casi mágico que pocas veces tenían la oportunidad de presenciar. Mientras la chica levanta parcialmente su sweater mostrando un leve abultamiento en el vientre, no tan grande, pero lo suficiente notorio para que ambas chicas, en especial Ami, conociesen la noticia. Nanami sin embargo, no se esperó que ambas gritasen con fuerza, asustando levemente a Mizuki que se encargaba de servir el té. — ¡No puedo creerlo! ¿¡Por qué no nos dijiste antes!?

— Tenía que descansar, Ami, por favor no me aprietes tanto…

— Esto tiene que ser celebrado con muchos fuegos artificiales. Afirmó Himemiko mientras unas pequeñas lágrimas se liberaban en sus ojos. —

— ¡Sí! ¡Muchas luces, muchas personas!

— Definitivamente eso no sucederá. — Respondió Tomoe mientras levantaba a Nanami del suelo y dejaba los platos de pie de limón en cada lugar. — Nanami necesita descansar, la amenaza que decaiga nuevamente es elevada, y no sería sensato que más personas, además de ustedes, se enterasen que una Diosa bajo la custodia de Inari vaya a tener una cría divina. Sean prudentes y no se lo cuenten a nadie más que a los idiotas que tienen de pareja. Que será obvio que sucederá.

— Si… — Respondieron desganadas, Nanami las observó con compasión. —

— Una vez que mejore, ¿les parece si hacemos una pequeña reunión?

— ¡Sí!

Amaba a sus amigas, definitivamente ellas no tenían malas intenciones, pero tenía que ser consecuente en que no era el momento ideal para celebrar de manera tan masiva, la llegada de un cachorro por parte de una Diosa y un kitsune… Definitivamente era algo con lo que muchos les encantarían poseer. No sabía si había sido el recuerdo de la situación, o la emoción del momento junto a sus amigas, que comenzó a marearse.

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Una vez sus amigas se habían retirado y ya todos en el templo se encontraban descansando en sus habitaciones, había asaltado el refrigerador en plena medianoche mientras Tomoe no observaba. Aun cuando se le había sido prohibido comer luego de la cena para que no aumentase tanto de peso, no podía evitarlo, su condición le pedía a gritos comida extra aun cuando se suponía que eso era una falsa, que el embarazo no implicaba comer de más, para ella no lo parecía en nada. Al pasar por el porche del templo se encontró con Mikage, quien se encontraba bebiendo mientras observaba algo en la oscuridad, dejándola desconcertada puesto que esa noche no había luna que brillara en el cielo nocturno. Se acercó a él con un pedazo de pie de limón que había sobrado. Este a su vez, la observó divertido.

— Vaya, encontramos un dios con apetito voraz esta noche.

— No puedo evitarlo, estoy segura que nunca se me quitaran mis hábitos humanos — Su comentario le causo risa al antiguo dios de la tierra. Era verdad, incluso cuando se había vuelto un kitsune, seguía asaltando el refrigerador. — Pero más importante, ¿qué haces bebiendo esta noche, Mikage-san?

— Pensaba que era una linda noche para beber, ¿no lo crees?

— No lo sé…. — Su voz sonaba sospechosa, lo observó inquisidora. — Pareces preocupado por algo.

— Vaya, eso fue directo… — Se sorprendió, a lo que Nanami no sabía si había sido descortés por el comentario. —

— Ahh lo siento, no quise importunarlo - Apresuró avergonzada -

— No me inoportunas para nada Nanami-san, sin embargo, tienes razón. Hay algo que me preocupa. — Su particular sonrisa se desvaneció, mostrando un semblante serio y con algo de tristeza, continuo. —

— ¿Puedo ayudarle en algo? — Mikage rio —

— Pues no, ya que estoy preocupado por ti.

— ¿Eh? - Su respuesta le tomo por sorpresa - ¿Mikage-san, acaso estás preocupado por mi embarazo? ¿No estás feliz? — Preguntó preocupada, ciertamente todos los integrantes del templo respondieron con una felicidad impresionante cuando les había dicho ya hace varias semanas, pero recordaba que Mikage en ese momento solo se limitó a observar con una ligera sonrisa, no lo suficientemente feliz. —

— Para nada linda, estoy maravillado. — Le palmeo su cabeza con una dulce sonrisa — Es solo que me preocupas mucho. No debería decirlo, pero creo que al ser una mujer adulta, es bueno que sepas y asumas la realidad en la que te encuentras.

— Está bien lo que quieras decirme, Mikage-san.

— Nanami-san, aun cuando tu condición es una maravillosa noticia para todos y para mí, puesto que te siento más como una hija. Me preocupa mucho tu salud. Un dios es un ser que existe para el bienestar y el equilibrio natural de los seres vivientes, no solo los humanos. Muchos seres de diferente naturaleza y condiciones requieren de un dios que los guie en su camino. Su poder y habilidad también es proporcional a la fe en que estas mismas personas interceptan en él. Porque parte de la energía divina que reside en cada ser de este mundo, está siendo entregada para este guía. ¿Lo entiendes?

— Si… Es lo mismo que me dijo Inari-san antes de entregarme el espíritu del kitsune que sacrificó para mi felicidad. — Recordó con nostalgia, aun podía sentir que hablaba en su interior cuando se encontraba preocupada. —

— Ahora sabes, que los youkais son seres espirituales independientes, ellos no necesitan ninguna razón de existir y sus poderes son proporcionales a sus ancestros, no a la credibilidad que los demás imponen en ellos. Por esta misma razón es que muchos pierden el camino...

— Lo sé…

Como Akura y Tomoe en sus jóvenes días, pensó internamente. Mas Mikage no pudo seguir hablando, Nanami comenzó a desvanecerse, como si estuviese siendo absorbida desde otro mundo, se apoyó contra los pilares del porche inútilmente, puesto que la sensación no era por su equilibrio, sino que era su energía, siendo arrebatada por su pequeña criatura, lo sabía, y temía que eso significase que no estaba recibiendo suficientes nutrientes. Mikage preocupado, comenzó a llamarla, mas lo único que consiguió fue que la pobre chica vomitase, rojo, grandes cantidades de sangre salían de los labios de Nanami. Mikage llamó a Tomoe y a Miko mientras hacia lo posible por estabilizarla con su energía. La chica se desvaneció cuando la conocida voz de su amado se acercó a ella. Extrañamente, de alguna manera aun podía escuchar los últimos pensamientos de Mikage, y eso fue lo que más le aterró. Su estómago pulsó, como si compartiese su emoción.

Pero esta mezcla es peligrosa e inestable. Hay una gran probabilidad de que esta criatura se lleve una cantidad de energía divina significativa de ti durante el parto, y eso será peligroso para tu salud. Sin ignorar que un semi dios con habilidades de un kitsune será un contenedor de poder demasiado tentador. Temo mucho de que cuando llegue el día en que tu cachorro nazca, esta energía se inestabilice tanto que solo uno de ustedes podrá sobrevivir.