XI: Nueva experiencia


Había pasado alrededor de varias horas en los cuales Nanami recién despertó posterior al evento que vivió el templo Mikage. El parto la había dejado agotada tanto física como emocionalmente, por lo que Tomoe tuvo que tomar medidas necesarias para mantener un salud equilibrada tanto la de su amada esposa como la de su cachorro recién nacido, que aunque trataba de evitar tocarlo, tenía que estar pendiente de él cuando Nanami o Miko no podrían hacerlo, por lo que se preparó adecuadamente desde el tercer mes para todo lo que vendría de ahora en adelante.

— Está muy oscuro…

— Somos seres nocturnos. Lo único que debería iluminar esta habitación es mi kitsune-bi hasta que te fortalezcas. —Afirmó autoritario, la chica aceptó sin replicas. —

— Ya veo, aun no me acostumbro a ver sin tanta luz a mí alrededor… — Respondió avergonzada, la luz era algo de lo cual Nanami estaba acostumbrada a mantener cerca, por lo que la oscuridad le hacía sentir algo incomoda. Por un momento se volteó ante un revoltijo en las ropas y se dio cuenta que la pequeña criatura que estaba durmiendo desde anoche rogaba atención — Qué bueno, ya me estaba preocupando que no despertases — Lo tomó en brazos acurrucándolo a su pecho, la pequeña criatura se movió complacida. — Fue una larga noche, espero que hayas dormido bien… — Posterior a sus palabras comenzó a removerse lentamente — ¿Qué sucede?

— Tal parece que tiene hambre, Na- — Al mirar a su esposa, pudo ver un rostro totalmente rojo y nervioso — ¿Nami?

— E-e-e-e-está bien… Se lo que tengo que hacer claro que se lo que tengo que hacer — Repitió con claro nervosismo. La chica miraba con pudor al pequeño niño que tenía en brazos, dubitativa en lo que haría. —

— ¿Qué sucede?

— ¡Nada! — Se volteó de espaldas del familiar mientras se descubría el pecho, comenzando a emitir ligeros gimoteos —Ngh…

— ¿Te duele? — Preguntó mientras seguía con su trabajo, la veía un tanto complicada pero sabía que sería muy incómodo para ella que se acercase —

— No… Es extraño, pero no me duele… Creo… — Rio levemente luego de unos segundos. — se ve tan lindo. — Poco a poco su espalda comenzó a relajarse. Aun si no le estaba viendo directamente, sabía que estaba irradiando una expresión de satisfacción mientras movía sus colas lentamente. Termino de arreglar las ropas nuevas en el closet para dirigirse a la chica —

— Nanami, ¿quieres algún postre?

— ¿Un postre? — Se incorporó para quedar de perfil del familiar, dejando a una vista parcial como el cachorro recién nacido se alimentaba de la chica. — Mmmmm… ¡Croissant de jalea de fresa! - Respondió con una sonrisa infantil — Hace mucho que no como eso~

— Está bien.

— Yaaay~ — Gimoteo luego de emocionarse, indicando que aparentemente le había dolido. —

— ¿Qué sucede? — Pregunto el astuto familiar acercándose un poco a ella, parecía que su pudor se había desvanecido tan pronto como el familiar menciono los dulces —

— Es un poco incómodo — Antes de darse cuenta el kistune estaba al frente de ella, mirando las acciones del cachorro con gran curiosidad — ¡¿T-T-Tomoe?!

— Ahh lo siento. — Respondió sin desviar la mirada de su labor como madre. —

— ¡¿Qué estás haciendo?!

— Parecía que te dolía…

— N-No me duele… Simplemente es extraño…. Así que deja de mirarme tan fijamente… Tomoeeee es vergonzosooo…

— No es como si no conociera tu cuerpo, ¿por qué te avergüenzas? — Cuestionó divertido, no es como si fuese una situación habitual, pero no entendía la razón por la que la joven diosa se incomodara por su presencia —

— No lo sé…

La situación poco a poco comenzó a relajarse, después de unos minutos la chica se dio por vencida y comenzó a preguntarle por el resto de los integrantes del templo, había pasado alrededor de una semana desde la última vez que supo de ellos y los extrañaba a todos y cada uno de ellos.

— Espero que no los haya preocupado tanto… Creo que cuando pueda sentirme mejor tratare de invocar a Mamoru-kun.

— Está bien que lo retrases, necesitas más que nunca tú energía espiritual y tu mono te desgastara de golpe.

— Ohh... — El pequeño cachorro se había detenido luego de unos minutos. — ¿Ya estas satisfecho? Realmente no sé cuánto debo hacer esto… — Dudo mirando al familiar mientras se arreglaba el kimono —

— Al nacer se alimentan en el momento que necesiten, pero no te tomara en cuenta por mucha hambre que tenga si alguien con una esencia distinta a la nuestra está cerca.

— ¿Por qué? — Preguntó curiosa, eso implicaba también a Miko-san. —

— Es un mecanismo de supervivencia, es muy vulnerable cuando se alimenta.

— Ahh ya veo. —- El pequeño cachorro inmediatamente comenzó a bostezar, quedándose somnoliento en el regazo de la chica — ¿Ya te está dando sueño? Pobrecito… — Sin esperar más comenzó a acurrucarse en el cuerpo de la chica buscando calor, cuando ya estuvo totalmente dormido luego de unos breves minutos arrullándolo, Nanami miro de reojo al familiar, que lo observaba curioso. — ¿Quieres tomarlo?

— … No estoy muy seguro si deba hacerlo…

— ¡Está bien! Ya has tomado a un recién nacido, ¿no es así? No deberías tenerle tanto miedo. No le harás daño. — Sin esperar respuesta, se lo entregó acomodándolo a sus filosas garras, el cachorro por instinto acurruco su cabeza en el calor de su cuidador — Tomoe… ¿Que se siente?

— Me siento incómodo…

— Supongo que es normal, para mí también es una situación nueva y me da algo de miedo porque se ve muy frágil, pero por esa misma razón estamos juntos en esto, ¿no?

— ¿Crees que pueda hacer esto?

— Si lo creo, nada es imposible para ti. Después de todo eres Tomoe - Dejó al pequeño cachorro dentro del futón suavemente para que se estirara a gusto, sin dejar que sintiera el calor de su madre. — No está por mucho tiempo despierto… Es algo decepcionante…

— Nanami…

— ¿Uhm?

— Algo está saliendo de tu pecho

— Aghh… ¡No se detiene! ¿¡Que hago!? — Sin pedir permiso el familiar la destapo de golpe observando el pecho de la joven diosa… Había crecido mucho… Casi el doble producto de la maternidad. — ¡N-No me mires! Es extraño… — Sin ninguna respuesta del albino, comenzó a acercar su boca hacia los rosados pezones que rogaban atención de alguien. La chica se estremeció ante el contacto de su lengua entrando en pánico por la osada acción — ¡No hagas eso! ¡Sabia que no era bueno que me mirases!

— Pero es doloroso, ¿no?

Sin emitir sonido alguno, la chica asintió, era indudablemente doloroso debido a la constante cantidad que tenía sin nadie que pudiese beber del mismo, y el familiar cambiaba esa sensación por algo más agradable. Su boca se sentía totalmente diferente… Este le hacía estremecer y arqueó su espalda cuando el familiar comenzó a succionar ese suave botón… Su sabor era dulce y delicioso. No duró mucho hasta que se detuvo por completo, la chica tenía una mirada más aliviada.

— ¿No tienes vergüenza? — Pregunto totalmente cansada ante una acción que no sabía dónde catalogarla. —

— Lo siento, cuando se trata de ti no lo pienso por mucho tiempo.

— Eres lo peor…

— Puedo aceptarlo, pero para que te crea dilo con un rostro que demande menos atención… Lo sentiste, ¿no es así? — Comenzó a acercarse a ella peligrosamente — Ha pasado mucho tiempo desde que te probaba, hasta podría intentarlo de nuevo para ver si tienes la fuerza para rechazarme — Susurraba mientras con una de sus garras tomaba el obi de su kimono, tirándolo para atrás mientras la chica por inercia se alejaba de él. Con una sonrisa sugestiva comenzó a rozar sus dedos en la tersa piel de su cuello descubierto por el kimono desordenado — Dime Nanami… ¿No quieres que te haga sentir mejor? — Una de sus manos se dirigió a su muslo, levantándola para incorporarse entre sus piernas —

— No… Aléjate de mí… — Antes de que acercara sus labios hacia el cuello de la joven diosa, un débil y angustiado llanto los desconcentro, la chica había llegado al otro lado de la habitación al alejarse por inercia del familiar y el pequeño cachorro quedo sin calor cercano — ¡Ahh! Lo siento~ - Gateo hacia el arreglándose sus ropas, dándole una vista deliciosa de su trasero al lamentable zorro que tenía que quedarse con las ganas, la chica estaba tomando toda su atención al pobre cachorro que apenas se oía su llanto — Eres tan lindo, ¿te sentiste solo por un momento?

— Nanam-

— Míralo~ Lloró solo porque no me sintió a su lado. ¿No es adorable? Tomoe~ — La chica se veía inmensamente feliz ante la necesidad de la criatura que poco a poco se iba calmando en el pecho que el zorro ansiaba atender —

— No es justo…

— ¿Eh?

— No es nada — Le sonrió honestamente, no es como si pudiese evitarlo. Al momento de levantarse, perdió el centro cayendo al suelo. Movió la cabeza lentamente… Se sentía dopado —

— ¿Tomoe estas bien? — Miro a la chica que se encontraba sentada con el cachorro en brazos, tratando de volver a dormir —

— Si… Solo me sentí un poco mareado.

— Ven —Abrió las ropas del futón y le brindo una mano para que se acercase — Es bueno que descanses de vez en cuando, ¿no lo crees?

— Si…

Sin objetar se dirigió gateando en dirección a la joven diosa, que movía lentamente los brazos para que el pequeño cachorro calmara su llanto. Le abrazó las caderas mientras con una de las colas que reposaba en el suelo lo utilizo para apoyarse, para su gratificación esta le rodeo con ella. No podía explicar la razón por la que se sentía tan somnoliento. Pero esa situación le calmaba de una forma impresionante. La joven diosa retiró sus colas y se recostó en el futón, enredado estas con el cuerpo del kitsune.

— Pareces un cachorro, Tomoe…

— Entonces me dejaras-

— NO.

Al menos lo había intentado.

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Habían pasado dos días desde que un nuevo integrante se había unido al templo y aun nadie, salvo el astuto familiar, lo conocía. Del cual tampoco hablaba grandes cosas sobre su apariencia o conducta.

— ¿Nanami-chan aún se encuentra débil? — Consultó a Tomoe una vez lo había atrapado afuera de la habitación de su maestra. —

— No seas impaciente serpiente. Cuando ella se sienta bien decidirá si la ves o no. — Respondió mientras se dirigía en camino al interior de la habitación. — Aunque no me importaría si dijese que no te quiere ver por un buen tiempo más…

— ¡Tomoe-kun deja de llevarte todo de Nanami-chan! — Respondió molesto mientras el kitsune entraba con una sonrisa victoriosa a la habitación de la joven diosa, del cual se encontraba en un velo nocturno durante el día. — No es justo…

— Ya, ya. Nanami tiene que descansar, Mizuki. Ya habrá tiempo de consentirla a gusto — Comentó Mikage mientras le consolaba con una mano en el hombro, de repente el zorro quien no había entrado hace un par de segundos a la habitación, salió con prudencia y algo molesto —

— Nanami te oyó. Puedes entrar, serpiente. - El rostro de Mizuki se ilumino por completo — ¿Mikage tú también quieres entrar? — Se dirigió al dios con respeto —

— ¡Por supuesto!

La habitación estaba totalmente a oscuras, ni siquiera podían ver sus propias manos con la neblina que protegía al recién nacido. La serpiente y el antiguo dios estaban algo desequilibrados por la falta de luz.

— ¿Mizuki? — La dulce voz de su diosa se encontraba algo débil, pero mantenía su dulce suavidad —

— Nanami-chan, ¿dónde estás? — Preguntó Mizuki al tercer tropiezo que había tenido. —

— Justo aquí

La habitación se ilumino con una delicada luz de la que apenas se veía la habitación, justo como había dicho la chica, se encontraba sentada en el futón al fondo de la habitación, con un kimono simple mientras un haori azul oscuro cuyo dueño parecía ser del zorro la protegía del frio de la habitación, a causa de la carencia de los rayos de luz.

— ¡Mizuki, Mikage-san! soy tan feliz de verlos~ — El familiar se abalanzo sobre ella al momento de verla, abrazándola con ansiedad, recordó por un segundo que había caído la posibilidad de nunca más ver su sonrisa hace muy poco tiempo. Volver a sentir su calor le lleno de alegría tanto como tristeza. —

— Nanami-chan, estaba tan asustado… Pensaba que no te vería mas

— Ahh no tengas pena. Mira, estoy bien~ — Respondió correspondiéndole el abrazo con cariño —

— Me alegra verte con tanta energía — Comentó Mikage mientras se sentada a su lado — Espero que te sigas recuperando, muchos están preguntando por ti.

— Si… Mizuki, me estas aplastando… — Comentó un poco incomoda —

— ¡Ah! Lo siento ~ — Se alejó de la chica mientras se sentaba al lado de Mikage, lamentablemente de paso presiono el brazo en un lugar del futón que se divisaba un pequeño bulto. Haciendo llorar débilmente al pequeño cachorro — ¿Qué es ese sonido?

— Agh creo que se despertó…

— Serpiente estúpida. Le has pisado la cola. — Afirmó Tomoe, el familiar se asustó mientras la chica levantaba las ropas, ahí se encontraba un niño pequeño con una cola pomposa y tan larga como su cuerpo, quien sufría con un llanto suave, casi ahogado —

— Lo siento, Nanami-chan…

— No te preocupes, solo se asustó, mira… Ya está tranquilo. — El pequeño kitsune se había calmado tan pronto como escucho los latidos de la joven diosa, logrando nuevamente el sueño. —

— ¿E-Estas segura que no le hice daño?

— No te preocupes Mizuki, incluso el mismo se la aplasta de vez en cuando.

— ¿No querrás decir que tú se la aplastas de vez en cuando?

— …. También…

— Es un cachorro muy adorable, ¿no lo crees así Mizuki?

— Es muy pequeño… — Uno de sus dedos se dirigió al pequeño rostro del cachorro, rozándolo con temor — Y se ve muy delicado…

— ¿No quieres tomarlo?

— Pero yo nunca he tomado algo como eso…

— No es muy difícil, solo tienes que tener cuidado con su cabeza.

— ¿Mikage-san has tomado a un niño antes? — Preguntó la chica con gran curiosidad —

— Si, aunque es muy raro que los dioses tengan hijos.

— ¿Qué dices, quienes conocer a Mikage-san? — Preguntó hacia el pequeño niño, quien solo se mantenía reposando en su pecho, acto seguido lo levanto para entregárselo a Mikage, dando una mejor vista de su rostro a los invitados —

— ¿Es normal que sus orejas estén pegadas a su cabeza, Nanami-chan?

— Si, los zorros al nacer no pueden oír ni ver. Cuando sus sentidos se agudicen sus orejas se desplegaran por si solas. Aunque abre un poco los ojos de vez en cuando.

— bastante tranquilo en los brazos de Mikage — Comentó el familiar zorro a la chica —

— Es porque Mikage-san no se pone nervioso al tomarlo.

— Hee… ¿Tomoe-kun no puede tomar bien a su propio hijo? — Comentó con burla hacia el astuto familiar —

— Eso no es asunto tuyo, serpiente irritante.