XII: Despertar
Dos meses después.
.
.
.
— Nanami-chan, esfuérzate en el baile de esta noche.
— Te estaré grabando, Nanami.
— Espero que mi presencia no opaque tu presentación
— G-Gracias chicos…
— ¿Sucede algo malo? Te ves un poco decaída…
— … No realmente, es solo que todos me han tenido tan ocupada con el festival, que ni siquiera he podido ver por más de 5 minutos a Akira…. — Ami rio ante el esperable desanimo de su amiga. —
— Pues eres la diosa del templo. Nanami-chan. Ya tendrás tiempo de disfrutar a tu niño.
— ¡No lo entiendes Ami! Ya ha cumplido los 3 meses, en cualquier momento podría abrir los ojos, ¿sabes?
— Pues si llega a hacerlo o no, eso no evitara que tengas que responder con tu deber.
— Tú eres el que menos me entiende, ¡Tomoe!
— Sí, sí. ¡Muévete a tu lugar! — Le sermoneó luego de tirarla a su puesto para que se preparara para el tan ansiado baile. Quedando solo el familiar, el cuervo y las intimas amigas de la joven diosa — Ustedes vayan para afuera.
— Sabes Mikage-kun, entiendo que Nanami sea una niña llorona. ¿Pero no deberías tratar de entenderla un poco más?
— Tomoe tienes tanta sensibilidad como una estatua de mármol - Comento Kurama con un una fingida preocupación — Pero Kei tiene razón, hay momentos que Nanami obviamente no quiere perder de su primer hijo. Deberías ser más condescendiente con ella de vez en cuando — Dio una sonrisa honesta —
— Créeme que lo hago, pero si muestro demasiada benevolencia hacia su labor como diosa del templo, se relajara y el que quedara mal seré yo. Que se preocupe de su trabajo. De lo demás me encargo yo.
— Y-Ya veo… — Era imposible razonar con él, menos si tenía toda la razón —
— Nanami-chan lo tiene muy difícil. Pobrecita…
— De cualquier forma será mejor que nos vayamos — Advirtio Kei —
— E-Espera, — Pidió Nanami desde el otro lado de la cortina antes de que Tomoe dejara la habitación —
— ¿Ahora qué sucede?
— ¡¿Con quién esta Akira?! Veo a Mikage-san y a Mizuki afuera.
— Miko se encuentra con él en este momento.
— ¿Miko? ¿Por qué?
— Eso no importa, solo ponte la máscara y la peluca para que salgas.
— ¡No! Quédate con él por favor
— ¿Qué problema hay con eso? De eso se encarga Miko
— No entiendes, desde todo el día ha estado solo y la única persona que lo tiene en brazos en este momento ni siquiera es alguien que conozca. — La voz de Nanami se encontraba angustiada — ¡Si no te veo con él en brazos mientras bailo te prometo que me enojare y te castigaré!
Lo saco a patadas del lugar. ¿Qué problema tenía que la encargada en casi la totalidad de las crías de canes espirituales viera a su hijo por un rato? Era la persona que mejor preparada se encontraba para cuidarlo. Sin embargo tampoco quería entristecerla más. Así que se dirigió al lugar donde se encontraba Miko para pedirle a su hijo.
— Vaya, es la primera vez escucho algo así — Rio con sorna ante lo que tenía que vivir su joven cachorro. —
— Realmente no puedo entender la mentalidad de Nanami — Comentó resignado mientras que con cuidado lo tomaba en brazos. No era algo que hacía a no ser de que fuera absolutamente necesario. Le incomodaba. Aun cuando supiera que no era un niño humano… Seguía siendo algo frágil y delicado que en sus garras parecía que corría peligro —
— Pues yo si la entiendo. Te quiere más cerca de él.
— ¿Eh?
— Nanami no tuvo una figura paterna que la cuidara como corresponde. Así que es normal que no quiera que suceda lo mismo con su hijo. Dime… ¿Sientes ese miedo al tomarlo?
— Todo el tiempo…
— Eso es algo que todo el mundo siente, Tomoe… ¿No te dan ganas de protegerlo más aun? De que aunque tienes en tus manos la facilidad de herirlo sin siquiera esforzarte. ¿Cuidarlo y amarlo a toda costa?
— … — El joven kitsune no respondió. —
— De eso se trata el inicio del amor paternal. Ahora ve a sentarte. Que la diosa de la tierra comenzara su danza.
— Disfruta la noche Miko.
Se despidió educadamente de ella mientras se acercó al escenario, posiblemente, luego de esta noche tal vez no volvería a verla jamás. Nanami ya estaba mucho mejor de salud y su pequeño cachorro ya estaba lo suficientemente fuerte. La mayor parte de las personas estaban pendiente de la salida de Nanami, mientras que algunas como la reina dragón, Himemiko o Kurama encontraban más interesante el hecho de que Tomoe tenía en brazos al cachorro que evitaba todo el día tomándolo con devoción. Se sentó cerca de Mikage cuando lo pudo encontrar dentro de tantas personas.
— Que interesante…
— ¿Qué?
— Fuiste regañado por Nanami-chan, ¿no es así?
— Más o menos…
El show había comenzado… Las luces bajaron y los tambores comenzaron a sonar con fuerza. Ahí se encontraba una chica quien guardaba su verdadero rostro bajo una máscara de porcelana. Su baile había mejorado bastante estos últimos años que era imposible dejar de mirarla. Pasos determinados y suaves giros le acompañaban a una música que se hacía cada vez más ligera. Por un momento, había olvidado que tenía en brazos a un niño que al pasar el tiempo, comenzó a moverse con incomodidad y con sus manos se alejaba de él.
— A mí tampoco me gusta estar cerca de ti - Afirmo cabreado al ver como su rostro se deformaba en disgusto-
— No creo que sea por eso Tomoe
— ¿Mikage?
— Mira, sus orejas se están desplegando… Al parecer este niño está comenzando a oír.
De repente toda la frustración había sentido los últimos días por el trabajo del festival se esfumó… Unas largas y finas orejas se deslizaron con lentitud y comenzaron a moverse graciosamente en donde se encontraba la música.
— Ahhh que lindo. ¡Definitivamente eligió el momento perfecto para despertar! — Sus orejas reaccionaron a la voz de Mizuki tan rápido como le perdió el interés, moviéndolas hacia otros lugares y bajándolas ocasionalmente —
— Tal parece que hay tanto ruido que no sabe que seguir — Siguió el mismo patrón con Mikage — Es muy adorable como intenta buscar algo interesante…
— Si… Eso parece. — Con Tomoe se asustó. Sus orejas que parecían estar jugueteando con cualquier cosa dejaron de moverse y apuntaron hacia arriba. Intentando escuchar otra vez aquel interesante voz para el — ¿Qué? ¿Acaso sabes quién soy?
Abrió los ojos maravillado. Conocía esa voz, sabía que se trataba de alguien importante. Tomoe por su parte se impresiono por la rápida facilidad que reacciono ante su presencia. Sus ojos eran extraños. Comenzaban desde un gris azulado hasta un ámbar y desde el centro se mezclaban en forma de remolino. Unos ojos que dejaba sin habla a cualquiera y una mirada llena de curiosidad inundaban a quien la viese… Ojos llenos de emociones… Ojos como los de Nanami. No se habían dado cuenta cuando la música dejo de sonar y el baile de la diosa de la tierra llego a su fin.
— Vaya… Por tu causa me perdí mi parte favorita. ¿Qué le diremos a Nanami?
El pequeño kistune por su parte solo sonreía a esa voz que conocía perfectamente mientras enterraba su rostro en el pecho del familiar. Había calor… Un calor agradable y conocido.
…
— ¡Qué lindo!
— Sus ojos parecen una mezcla de colores~
— Akira pequeño, ¿puedes ver a la tía Ami?
Las amigas de la chica estaban embelesadas con la extraña mutación del pequeño kistune mientras sus orejas seguían moviéndose nerviosamente a todas direcciones. La única persona dentro de la habitación que no se encontraba para nada feliz, era la diosa del templo.
— ¿Qué sucede Nanami? - Pregunto preocupado el familiar zorro mientras le ayudaba a quitarse los accesorios del cabello -
— Me perdí el inicio de Akira solo por estar bailando…
— No estabas bailando, estabas haciendo tu trabajo como representante del templo.
— Ahhh cállate, ¡tú viste como Akira despertó! De verdad te detesto - Refunfuño mientras se quitaba las pesadas prendas del kagura tirándoselas a Tomoe -
— Ahh fue verdaderamente adorable, cuando escuchó mi voz lo primero que hizo fue abrir los ojos llenos de brillo, te hubiese encantado estar ahí — Sonrió con descaro mientras tomaba su mentón con sus garras. La estaba fastidiando como nunca y él lo estaba disfrutando —
— Pues que tenemos aquí, pareciese que el cachorro sigues siendo tú, Tomoe.
— ¡Miko-san!
— Fue un baile maravilloso pequeña niña — Le sonrió con dulzura mientras se abría paso hacia la pequeña cría que estaba en brazos de Himemiko, mirando todo a su alrededor —
— G-Gracias, al parecer Akira abrió los ojos durante el festival, me hubiese gustado estar ahí — Respondió con notoria desilusión —
— No te preocupes, aun no puede ver bien. Su movimiento ocular solo es acto reflejo causado por el sonido que sigue con atención. — Comenzó a chasquear los dedos un poco lejos de su oreja para que el pequeño niño lo siguiera en conjunto con su mirada — Cuando su membrana ocular caiga, es cuando podrá ver con todo la luz que le brinda el su entorno, pero vigila que se mantenga más despierto de noche, si hay mucha luz es posible que se le queme la retina~ Vaya, eres bastante hábil para seguir mi ritmo.
— Ya veo… — Suspiró algo más aliviada — Me asegurare en mantenerlo en mayor oscuridad posible
— Ngh..
— ¿Miko que estás viendo? - Pregunto un curioso zorro, le estaba tomando mucha atención a los ojos del cachorro -
— Tiene unos ojos lindos, ¿no es así? - Comento Ami -
— Estos ojos…. Son bastante curiosos. Pareciese que paralizaran con la mirada…
.
.
.
Nueve meses después
.
.
.
— Nanami-chan, ¡he venido a verte!
— Ahh Ami, Kurama. ¡Bienvenidos!
Había pasado bastante tiempo desde que los había visto debido al débil estado que se encontró al terminar el baile de Kagura, no importa lo mucho que se esforzara y tuviese un cuerpo inmortal. Siempre terminaba sin poder moverse.
— Espero que no te moleste la hora pero Kurama-kun dijo que sería mejor visitarte de noche…
— ¡No te preocupes, estoy más despierta ahora! — Se dirigieron hacia la sala de estar donde Mizuki se encontraba tristemente, batallando con el pequeño zorro —
— Bi-Bienvenidos… — Comentó agotado mientras a duras penas podía tomar al albino niño —
— H-Hola… ¿Que sucede con Mizuki-kun? ¿Por qué esta tan arañado?
— Es… Algo normal ahora…
— ¿Nanami-chan? — Ami no entendía ese comentario de su amiga —
— Mizuki, ¿puedes ir a buscar galletas y té?
— ¡Sí! — Afirmó mientras dejaba paso a que los invitados se sentasen mientras le entregaba su cachorro a su diosa quien hace un buen rato alzaba los brazos hacia su madre. Del cual cambio desde un demonio cabreado hacia un cachorrito apacible, bajando sus orejas —
— ¡Ahh Akira-kun se siente mejor con Nanami-chan!
— Ahh. — Rio forzosamente, ciertamente le daba muchos problemas por esa razón. —
— ¡Es increíble que haya crecido tanto en tan poco tiempo! Se ve tan lindo~
— Si y también tiene un carácter infernal, mira — Nanami mostró sus brazos hacia la pequeña chica mientras el cachorro abrazaba su regazo. Habían un montón de mogollones y rasguños por todos lados —
— Vaya Nanami, ¿te estas cortando las venas por mí?
— ¡Ya quisieras! — Respondió al tengu — Hace un par de semanas se le cayó la membrana y ahora ve mejor, el problema es que si no soy yo, no quiere que nadie se le acerque - Comento apenada —
— Es porque lo consientes innecesariamente — La voz del familiar zorro asusto a los invitados y molesto a la diosa —
— ¡Buenas noches Mikage-kun!
— Vaya, pensaba que Nanami se veía cansada, pero tú has superado mis expectativas zo- —Antes de que siquiera pudiese terminar la idea, un aura llena de odio le rodeo, intimidando al cuervo —
— Yo no estoy cansado… — Gruñó desde las entrañas —
— Tomoe-kun y yo ya no somos consentidos por Nanami-chan, Ami-chan — Respondió un triste Mizuki llegando con galletas y té verde — Eso nos tiene desanimados~
— Supongo que es normal… ¡Gracias Mizuki-kun!
— Al parecer tu salud está mejor, es bueno saberlo. Siempre te estas esforzando más de lo necesario
— Está bien, antes tal vez tenía más problemas porque no entendía muchas cosas. Pero ahora me he terminado acostumbrado al ritmo del templo. Además no hay día que pase que las personas no vengan a buscar alivio a sus problemas… Es algo que disfruto mucho
— Haa… En comparación con la niña de hace 10 años has cambiado bastante…
— ¿Tú crees? — Preguntó riendo por la acotación. —
— De cualquier forma, solo hemos venido a invitarte a una fiesta que se desarrollara en la montaña kurama, mis hermanos quieren que vayas con tus familiares y la bola de pelos que tienes al lado a toda costa, así que házmelo más sencillo y acepta esta vez
— Mm… No es algo que decida por mi cuenta en realidad. ¿Qué dices, Tomoe? Me gustaría ir, ¿puedo?
— Ahora estas mucho más fuerte, así que no habrá problema si sales por un rato del templo. Además no es como si no pudiésemos cuidarte afuera. Mientras esa cosa se comporte — Señaló irritado al cachorro quien le miro de reojo con indiferencia —
— ¡Está bien! Iré~ Ahhh hace tanto tiempo que nos los veo. Conocerás a Jirou y a Botamnaru-kun, Akira — Afirmó alegre mientras elevaba al niño entre sus brazos —
— ¿Puedo tomarlo? - Pregunto Ami tímidamente -
— Está bien
— ¡Ahhhh que lindo!~ — El cachorro se acomodó en el diminuto pecho de la chica sin ganas — Parece un muñeco grande Akira-kun, ahora que se mueve más puedo ver lo lindo que es~
— Los lobos también son lindos y pueden matarte de una mordida, Ami.
— No digas cosas tan crueles, mira. Se dio rápidamente conmigo, ¿verdad Nanami-chan?
— En realidad- — Tomoe fue callado de golpe por un discreto pellizco en sus piernas por parte de la diosa —
— Me alivia verlo.
No es como si el niño se hubiese dado fácilmente con una chica que le agradaba, sino porque estaba alimentado. Así que sus ganas de pelear eran pocas por no decir escasas. La conversación se alargó hasta altas horas de la noche por parte de la chica con sus visitas, Tomoe y Mizuki pasaron a sus trabajos nocturnos como familiares del templo, mientras pasaban casualmente a la habitación si necesitaban alguna cosa. El pequeño cachorro permaneció sin moverse en el regazo de la pequeña chica de cabellos rosados durante la visita. No es que estuviese tranquilo, estaba alerta en el cuervo, quien no le gustaba como olía.
— ¿Entonces tengu-kun paso a segundo plano de Ami-chan?
— ¿Eh? ¿Por qué? — Preguntó la chica sin entender las palabras de la serpiente que apareció con un poco más de té —
— Haz caído por el encanto de ese pequeño zorro, me impresiona que siga estando tan tranquilo hasta ahora.
— ¿Ah?
— Que cruel Ami, me vendiste por un pequeño zorro — Dramatizó el artista levantándose —
— Y-Yo no-
— Está bien — Sonrió dirigiéndose a Nanami — Si tú te robas a mi novia, ¡entonces no tengo más remedio que robarte a tu madre!
— ¡H-Hey! - Levanto a Nanami como una princesa mientras desplegaba sus alas -
— No creo que te importe si eres tan pequeño, ¿no?
— Kurama bájame — Pidió incomoda —
— Está bien, déjame disfrutar su cara de disgusto
Por instinto o simple casualidad. Nanami sabía que la mirada que se dibujó en su rostro no reflejaba nada bueno. Estaba mirando con ojos dilatados y fijos a Kurama quien se entretenía molestándolo con ella. En un segundo pudo percibir que sus ojos reflejaron un color distinto, dándole un escalofríos directo a la medula.
— Bájame - Ordeno -
— No quiero~ Te llevare a la montaña y te quedaras con nosotros para siempre.
— Está bien, Kura — Sin esperárselo, el cuervo se irguió como si estuviera doliéndole el pecho — ¿E-estas bien?
— ¡¿Kurama-kun?! — Nanami no alcanzo a caer al suelo gracias a los reflejos del artista, parecía como si estuviese teniendo un espasmo cardiaco —
— Suficiente. — No supo cuando Tomoe había llegado poniéndose en frente de Ami y Akira. Miro fijamente al pequeño cachorro quien seguía mirando con recelo al debilitado tengu. Cuando el familiar aumento su aura de omnipotencia, una mirada fría y aterradora digna de un youkai se dibujó en su rostro. Intimidando fuertemente al cachorro que solo atino por bajar su cabeza al suelo junto con sus orejas, desconcentrándose del castigo que le estaba otorgando al demonio alado. Quedando a completa sumisión —
— Kurama, ¿estás bien? — Preguntó la diosa preocupada cuando pudo percibir que Kurama estaba respirando -
— P-Por un momento sentí que mi corazón estaba paralizándose… ¿Que me hiciste, zorro? — Preguntó dirigiéndose a Tomoe —
— Ahh… Yo no era quien te estaba intentando matar esta vez — Respondió con una sugestiva sonrisa, mientras tomaba del pliegue del kimono al pobre cachorro quien al levantarlo, escondió su cola entre las patas — Tal parece que mi cachorro se enojó ante tu broma. — Dirigió su mirada al intimidado niño - No vuelvas a hacer eso. — El pequeño kitsune solo se ocultó bajo sus orejas. —
- Me duele el pecho…
- Será mejor que pases la noche aquí por si acaso, además te lo mereces, no tuviste que molestarlo así~- Le reprocho Nanami -
- ¿Cómo iba a saber que tu bola de pelos podía ser tan grosera?
- ¡Aquí el grosero eres tú! — Le golpeó —
