XIII: Primeras palabras
— ¿El sector de comida quien se encargara?
— Onikiri y Kotetsu ayudaran a tu mono.
— ¿Y la tienda de Himemiko?
— Todas las tiendas están ya en su puesto.
— ¿La exposición de armas del rey dra-
— ¡Han llegado! — Respondió el omnipotente dragón quien aparecía desde el otro lado del templo — Mis sirvientes no demoraran en colocarlas en su lugar, ¡créeme que a los apestosos mamíferos les encantara!
— ¡Perfecto! Iré a ver cómo le va a Mizuki.
Comenzaba a prepararse un festival procedente al inicio de la Primavera, todos se encontraban ocupados viendo que los preparativos estuviesen en perfecto orden. Nadie se daba cuenta del pequeño kitsune quien seguía a duras penas a la diosa por todo el templo, buscando su atención sin entender de lo que hablaba. Había un montón de gente por todos lados y muchos quienes no conocían de distintas razas. Para su mala suerte ante su pequeña estatura y su blanco pelaje que pasaba desapercibido para los ojos de los demonios, le terminaron por pisar la cola cuando el rey dragón se dirigía hacia la salida.
— ¡Waaahh! ¿¡De dónde has salido tú!? — Cuestionó, llamando la atención de la chica —
— Akira no vayas por ahí caminando, es peligroso — Se acercó a él con los brazos extendidos, haciendo que el rostro adolorido del pequeño cachorro pasara a uno lleno de ilusión — ¡Ahh, Mizuki cuidado con los fuegos artificiales! — Antes de que pudiese tomarlo, corrió hacia el familiar quien estaba golpeando los artefactos. Bajo sus orejas con decepción —
— Sabes que no te tomara en cuenta por todo el día, ¿no?
El comentario del rey dragón hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas. Era la primera vez que pasaba mucho tiempo lejos de su madre y era inevitable que se sintiera solo, solo atino a abrazar su cola y acariciarla debido a que le palpitaba de dolor. El familiar quien observo toda la escena suspiro pesadamente y se acercó a él para levantarlo, limpiando su kimono que se había ensuciado al caer al suelo
— Yo me encargaré de que tus sirvientes estén presentables a la hora del festival. — Se dirigió al rey dragón mientras este volvió a sus preparaciones. Poso su mirada al cachorro que seguía desanimado y con pequeñas lágrimas en los ojos — No llores.
Lo miró con un rostro cansado y con las orejas aun bajas. El familiar se acercó a su altura para limpiar su rostro con sus garras mientras este se retorcía por la poca delicadeza de sus manos. Acto seguido lo levanto dejándolo sobre sus hombros.
— Nanami está ocupada, te quedaras conmigo.
El cachorro poso su mentón sobre la cabeza del familiar con una cálida sonrisa. Aun cuando no tuvo éxito de llamar la atención de la joven diosa, estaba con alguien que conocía.
…
Cuando el sol comenzaba a caer ya estaban todos los preparativos listos para mañana. Del que las personas llegaban a primera hora para tener la mejor vista de los fuegos artificiales del templo Mikage. Nanami estaba tan exhausta que no se dio cuenta que luego de ver al rey dragón ya no había encontrado a Tomoe y a Akira por todo el día. Cuando comenzó a buscarlo se percató que ambas esencias se encontraban fuera del santuario.
— ¿Nanami-chan a dónde vas? — Su joven familiar la detuvo cuando bajaba las escaleras - Hace mucho frio a esta hora.
— Iré a buscar a Tomoe y a Akira, vuelvo en seguida.
…
— Esperamos el festival con ansias, Tomoe-sama.
— Muchas gracias por ayudar chicas, las esperaré. — El cachorro en su regazo se encontraba exhausto luego de acompañarlo a cada entretención del ansiado festival y los constantes acosos de las chicas de la casa del té, quienes ofrecieron ayuda para los arreglos de las tiendas —
— Adiós cachorrito, ya te quiero ver con el kimono que te regalamos — Las miró sin ganas, tapándose el rostro con su cola —
— Awww es tan lindo incluso cuando nos ignora~
— ¡Hasta mañana!
— Adiós. — Desaparecieron en la oscuridad, volviendo al inframundo. — Oye… — Buscó la atención del agotado niño para que observara como unas tenues y hermosas luces azules se comenzaban a mostrar en frente de sus ojos, haciendo que el pequeño niño se maravillara — ¿No fue tan malo estar conmigo, no es así? — Asintió moviendo alegremente su cola —
— Tomoee~ ¿Que están haciendo? Hace mucho frio afuera
— Estaba despidiéndome de las chicas tanuki y dejaba las kitsune-bi
— Ya veo. Akira siento mucho haberte ignorado durante todo el día~ — Lo tomó en brazos apretándolo fuertemente — Te extrañé tanto. ¿Estuviste con Tomoe?
— ¡Tomoe!
— Si, Tomoe no es tan malo como pare-…. ¿Qué?. — Ambos se quedaron impresionados por escuchar la primera palabra del pequeño zorro — ¡D-Dilo de nuevo!
— ¡Tomoe! —Respondió más animado que antes —
— ¿¡Por qué llevas siempre lo bueno de Akira!?
— ¡¿E-ESTAS LLORANDO?!
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La chica se sentó en el porche mientras terminaba de secar su cabello. El día había sido agotador y mañana sabía que sería peor. Pero ese no era la razón de su mal humor. Podía escuchar como los integrantes del templo comentaban felices las primeras palabras del cachorro. Nuevamente su pareja le tomo ventaja de los momentos importantes de su hijo. Le dejaba un sabor amargo en el interior aun sabiendo que era una completa estupidez.
— Aghhh
No se percató de que el pequeño zorro se había acercado a ella con un notorio cansancio en sus ojos. Lo tomo para dejarlo en su regazo mientras este se acomodaba en su pecho, mirándola con tristeza.
— ¿Qué sucede?
— Na….
— ¿Uh?
— Naaa….Nghh —Trataba de decir su nombre con notoria dificultad, la chica comenzó a sentir culpa por su actitud —
— Dime… ¿Cómo se llama papa?
— … Tomoe~
— Muy bien — Palmeó su cabeza con dulzura — Te estás esforzado mucho, será mejor que descanses.
Comenzó a acariciar su cabello para que comenzara a cerrar los ojos. Había sido un largo día y ni siquiera pudo compartir un momento con aquel demandante cachorro.
— Dime Akira… ¿Estas preocupado por mí? — Este apenas podía seguir manteniendo sus párpados abiertos. Comenzó a cerrarlos, pausando su respiración mientras su cuerpo se desvanecía en el suave abrazo de la diosa — Ahhh… Creo que estoy celosa de Tomoe… —Siguió rozando sus dedos en su albino cabello, ya se había dormido — Eres su copia exacta… Cualquiera que se acercara a ti sabría inmediatamente que eres su hijo… Podría decir que hasta sus gestos son idénticos. En cambio yo parezco más su hermana mayor…
— ¿Entonces eso es lo que te molesta? —Se incorporó en sorpresa, su astuto familiar se encontraba detrás de ella — Eso es bastante inmaduro…
— Ya lo sé. — Le confirmó en disgusto mientras este le tapaba con su haori y le rodeaba con su brazo, sentándose a su lado — Estoy molesta conmigo misma por eso…
— Estas mostrando una actitud bastante infantil Nanami.
— ¡Déjame en paz! — Sin esperárselo posó sus labios con los de ella con dulzura, callando sus palabras en un largo beso que ambos se dedicaron a disfrutar poco a poco. Hacia varios días que no podía probarla de ese modo, por lo que se dedicó esta vez con una demandante y dulce paciencia a recorrer cada lugar de su cálida boca, hasta que la chica separó sus labios con los de el sin antes darle besos cortos —
— Extrañaba a la Nanami infantil. — Susurró cerca de su rostro mientras le miraba con esos profundos ojos almendrados —
— D-Dame un respiro — El pequeño cachorro se removió en sueños — Mejor iré a arroparlo a su habitación o se enfermara.
— Si… — Le removió la prenda que le entregaba calor mientras se levantaba en dirección a la habitación del menor — Nanami…
— ¿Sí?
— Yo he visto todos los momentos claves hasta ahora de Akira. Desde que comenzó a oír, se le desprendió la membrana ocular, a caminar e incluso fui su primera palabra. Como tú dices… Es fácilmente distinguible que se trata de mi hijo solo por su apariencia y su comportamiento.
— ¿Me estas fastidiando?
— Está bien que te fastidie. — Respondió dibujándose una grata sonrisa en su rostro — De hecho eso me gusta. He estado dependiendo de ti por casi toda mi vida, te he entregado todo lo que he podido con el miedo constante de que en cualquier momento te alejes de mi lado. Él es el resultado de todo lo que te he entregado. Llevándome esos momentos me hace sentir satisfecho y bastante realizado el saber que esos momentos son tan importantes para mí como para ti.
— Tomoe… Eres un sádico — Salió rápidamente al interior del templo, totalmente avergonzada, haciéndole reír por lo bajo — Vamos a dormir.
— Sí.
Seis meses después
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— Aghhh todo ha terminado — Se lanzó sobre el futón después de cambiarse de ropas, habían terminado de ordenar todo lo que habían usar para un festival menor que hace horas atrás habían concluido. — Estoy tan cansada…
— Nanami, no tires tus cosas por todos lados.
— Ahh lo siento.
— Siéntate — Comentó el familiar mientras se sentaba por detrás de ella para secar su cabello — Debes estar agotada después de estos tres días. Lo haces mejor cada año.
— G-Gracias… Aunque siempre me pongo nerviosa antes del Kagura…
— Está bien, tu baile siempre nos maravilla.
— Hmm… — Comenzó a reír por lo bajo, dejando desconcertado al familiar —
— ¿Qué sucede?
— Ahh no es nada. Hace años atrás no eras tan honesto para alagarme, me hace sentir muy feliz que ahora lo seas.
— Es porque has mejorado notoriamente. Ahora eres digna de ser considerada mi maestra - Comento con soberbia para molestar a la joven diosa -
— Moh~ Que pesado eres. — Le abrazó por detrás cuando había terminado de secar su cabello. Habían sido unos días agotadores para todos los participantes del festival y solo quería sentir la calidez de su maestra — ¿Tomoe?
— Déjame estar así por un momento… — Susurró cerca de su oído.
— ¿Llamaste a Kurama para confirmar que iremos a su celebración esta vez?
— Si, nos esperan en tres días. —De repente escucharon un estruendoso golpe que provenía del otro lado del templo, la tranquilidad del ambiente termino tan rápido como había empezado —
— ¿¡Q-Que fue eso!?
— Probablemente la serpiente habrá roto alguno de los artefactos del festival. - Comento frustrado. Antes de darse cuenta la chica se removió de su abrazo y se dirigió en dirección al golpe -
— Iré a echar un vistazo si todo está bien — Salió de la habitación, dejando a un desolado kitsune en la habitación —
— … No es justo.
Al llegar al patio trasero, Onikiri y Kotetsu le llamaron alarmados mientras la guiaban en dirección a Akira quien fue el responsable del accidente. Se encontraba atrapado bajo uno de las estatuas utilizadas durante el festival.
— ¿Qué sucedió? — Preguntó a los espíritus mientras movía aquel objeto pesado con dificultad, liberando al cachorro —
— Estábamos acompañándolo en una caminata nocturna, cuando quiso ver los objetos más de cerca. ¡Lo sentimos Nanami-sama, no pudimos hacer algo para ayudarlo!
— Akira, ¿te duele algún lugar? — Preguntó mientras le limpiaba el kimono de polvo. El cachorro indico su espalda — Te llevaré adentro del templo para verte mejor, tienes que tener más cuidado. Pudo haber sido peligroso — Le reprimió mientras le tomaba la mano — Vamos.
- Si….
Su pequeño cachorro crecía demasiado rápido, junto con su curiosidad.
