XIV: Montaña Kurama
— ¡Nanamii-chaan!
— ¡Botamnaru-kun, ¿cómo has estado?!
Saltó a recibirla con los brazos abiertos, había pasado mucho tiempo desde la última vez que la diosa había ido a la montaña Kurama. Varios cuervos comenzaron a acercarse a saludarla con entusiasmo, el aprecio y gratitud que sentían por ella era inmenso. Luego de ello se dirigió a Sirou y a Botamnaru quienes la iban a guiar hacia el interior de la casa.
— ¡Shinjirou-sama me dijo que tu familiar estaba manteniéndote aislada de todo el mundo!, ¿estás bien Nanami-chan?
— Jaja sí, no estaba prisionera, solo estaba recuperándome de mi estado.
— ¿Qué te sucedió? — Mizuki se acercó a su maestra para entregarle al cachorro que despertó de su siesta y se aburría en brazos de la serpiente —
— Gracias, Mizuki~
— ¡Zorro-sama se encogió! — Gritó Botamnaru. —
— ¿Que yo hice qué? — Pregunto el zorro quien los seguía en silencio -
— ¡¿Ahhh?! ¿¡Por qué hay 2 zorros-sama!?
— Botamnaru-kun, él es mi hijo y de Tomoe — Lo dejó a la altura del tengu para que lo mirase — Salúdalo, Akira. — El niño lo observaba con atención inclinando su cabeza, olía mejor que Kurama. Luego dirigió su atención hacia el sujeto albino que lo miraba con interés. Movió su cola en señal de curiosidad — Él es Sirou.
— …Sirou, hola.
— Es un gusto conocerte, Akira-kun — El nombrado sonrió, le gustaba su fragancia —
— ¡Y-Yo también estoy acá!
— Jaja, Akira no ha visto a nadie que no sea del templo, es de pocas palabras.
— ¡Puedo enseñarle la casa para que nos conozca a todos!
— Es una buena idea. ¿Quieres ir? — El niño dirigió su mirada hacia arriba pensativo, luego asintió con la cabeza — Está bien, manténganse cerca del templo.
— Sí. — Botanmaru tomo con fuerza la mano del cachorro arrastrándolo al interior de la casa -
— Vaya, parece que tienen prisa — Comentó la serpiente —
— No es muy comun ver a un niño que no sea un tengu en este lugar, su entusiasmo es esperable de Botamnaru-kun. A todo esto. ¿Cuántos años tiene?
— Un año y cinco meses — Respondió orgullosa. —
— Es impresionante el desarrollo de los kitsune, nosotros apenas a los dos años decimos nuestras propias palabras. — Mencionó Sirou interesado. —
— Es solo cosa de supervivencia. — Respondió Tomoe. — Al fin y al cabo, muchos nos cazan por diferentes razones.
…
Los cuervos jóvenes jugueteaban hiperactivamente arrastrándolo para mostrarle el templo completo al pequeño kitsune que a duras penas les seguía el paso. Era el doble de grande que el templo en el que se encontraba acostumbrado y tantas personas que le hablaban al unísono lo mareaban. Estuvo tanto tiempo corriendo de un lado para otro que se fatigo, deteniéndose ante las contracciones de su estómago que le incitaban a vomitar.
— ¡¿A-Akira-kun te sientes bien?!
— Mama… - Gimoteo con desgana -
— ¡Hay que buscar a Nanami-sama!
— ¿Qué están haciendo? ¿Por qué hacen tanto ruido?
— Jirou…
Levantó su rostro con dificultad para observar la potente figura de un demonio alado, quien lo miraba con incredulidad.
— Quien…
— Eso debería preguntar yo, ¿de dónde has salido? Cachorro demonio. — Cuestionó mientras se acercaba para tocar su rostro, estaba caliente — ¿Que estaban haciendo? Se ve cansado…
— M-mostrándole el templo… Pero por alguna razón dejo de seguirnos. ¡Hay que llevarlo donde Nanami-sama!
— ¿Eh? ¿Nanami está aquí?
…
— Nanami-chan, aquí tienes un poco de té.
— Gracias, ¿sabes a donde fue Tomoe?
— Creo que fue a buscar a Akira-kun, hace varias horas que se fue con los tengu
— Estoy seguro que lo deben estar cuidando, zorro-sama es sorprendentemente protector — Mencionó Sirou divertido por la nueva faceta de su familiar. —
— Pues si… Estuvo preocupado gran parte del trayecto, aunque supongo que es normal… Akira jamás ha salido del templo. — Respondió la chica mientras seguía probando la deliciosa comida que Sirou le sirvió —
— ¿Puedo preguntar la razón?
— Nanami-chan fue blanco de muchas criaturas que tenían asuntos pendientes con Tomoe-kun mientras estaba embarazada y además enfermó gravemente. Akira-kun solo tiene 1 año, es muy vulnerable para defenderse de los youkais por su propia cuenta…
— Ya veo, debe ser muy complicado cuidar de un cachorro, ¿no Nanami-chan?
— ¿Eh? — La chica se había quedado pensativa por las palabras de su familiar — Es demandante pero lo disfruto mucho, además mi familia me ayuda bastante, Mikage-san parece su propio abuelo — Rio ante el recuerdo —
— Eso suena bien. — Sonrió dulcemente ante las palabras de la chica —
— Ahhh hace mucho que no probaba la comida de Sirou-san
— Puedes comer todo lo que gustes. Espero que se queden hasta mañana para que disfruten del festival con plenitud.
…
— ¿En dónde se encuentra Nanami? — Cuestionó el general con ansiedad, hace bastante tiempo que la joven diosa no se mostraba y lo único que hacían los alborotadores niños era guíalo por lugares de forma aleatoria mientras que en uno de sus brazos sostenía el cuerpo del cansado cachorro —
— Boamnaru-kun, ¿no crees que este con Sirou-san?
— ¡Es verdad!
— Oigan ustedes, ¿en dónde estaban? — Los pequeños niños se asustaron ante la presencia de Tomoe mientras les dirigía una estoica mirada — Los he estado buscando desde hace un buen rato…
— Familiar zorro, hace mucho no lo veía — Se dirigió Jirou, mientras este dirigía su atención al niño albino debajo de su brazo — ¿Este cachorro es familiar tuyo?
— ¿¡Que fue lo que hicieron!? — Bufó molesto mientras el tengu mayor se lo entregaba a sus brazos, haciendo que salieran corriendo por el miedo, a excepción de Botamnaru y Jirou —
— ¿Tomoe, por qué estas gritando? — Una de las habitaciones se abrió saliendo el familiar y la diosa de la tierra — Esa no es forma de dirigirse a un niño pequeño
— Nanami…. — Se reprimió la frustración que sentía con la chica —
— ¡Nanami-chan algo le paso a ese niño!
— ¿Uh? — Tocó su rostro con sus manos, este abrió los ojos con dificultad —
— Mmmmm…
— Veo que estuviste corriendo por mucho tiempo, ¿quieres descansar un rato?
— Si…
— Nanami-san, si gustas puede dormir en mi habitación.
— Gracias, Sirou-san.
Mientras la joven diosa le entregaba al pequeño niño en los brazos de Tomoe, Jirou quedo embelesado al mirar a Nanami, quien parecía una persona diferente. Su cabello y su piel relucían de brillo, su cuerpo había crecido elegantemente haciendo que de verdad se rebatiera si la chica era una especie de hada. Estaba hermosa. No se dio cuenta cuando la chica le estaba llamando.
— Jirou… ¡Jirou!
— Ah.
— ¡Hola! ¡Hace mucho no sabía de ti! - La sonrisa de la chica lo trajo de vuelta a tierra — Parecía que estabas inmerso en tus pensamientos.
— Nanami… Ese cachorro…
— Ah… Es mi hijo, se llama Akira. Muchas gracias por traerlo. — Miró en dirección hacia el pequeño kitsune quien se encontraba reposando en el pecho del familiar. Su hijo… Definitivamente estaba feliz por ella. —
…
— Ngh.
Se trató de incorporar, se encontraba recostado en unos brazos ajenos, donde lo tapaba un haori conocido y un olor agradable, había una gran cantidad de luz que lo dejaba cegado fácilmente
— Tomoe…
— ¿Cómo te sientes?
— … Me duele la cabeza. — Respondió escondiendo su cabeza en su regazo —
— Hay demasiada luz en este lugar para ti. — Comenzó a observar a su alrededor, se encontraba en una habitación que no conocía — Ten —Le entregó un vaso de agua —
— ¿Mama?
— Esta afuera con los tengu.
— Quiero ir…
— No. Descansa un rato en esta habitación, después te llevare con ellos.
— … Grrr…
— ¿Te atreves a gruñirme? — Respondió molesto, haciendo que bajara sus orejas —
Posterior a ello, Akira realmente no recordó mucho del festival de los amables cuervos, más que solo la sensación de sentirse como en casa.
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Despertó en una habitación que no conocía para nada. Le habían arropado con prendas muy gruesas. Se sentía bien… Se sentía calentito en ese lugar. Pero estaba solo. Probablemente se había quedado dormido afuera y Sirou le trajo hasta ahí. Se levantó con desgana y se dirigió hacia donde había ruido… Probablemente era muy tarde y solo estaban los tengu adultos despiertos. Mas cuando abrió una de las puertas, pudo verlos a todos con el alcohol más arriba de sus cabezas, se acercó a su padre con sigilo.
— ¿Sigues vivo?
— ¿Qué quieres? - Seguía despierto mientras se encontraba apoyado en la espalda de Kurama, su olor a sake era intenso -
— Mama estará bastante molesta porque estas transformada en ella…
— Si… Es verdad
— ¿Por qué sigues transformado?
— Me da pereza romper el hechizo.
— Estás totalmente borracho. - Suspiró resignado, rompió el hechizo mientras dejaba la botella a un lado -
— ¿Qué es lo que quieres?
— Quiero preguntarte algo - Apoyó su cabeza en su panza, era bastante cálido -
— Aléjate - Se quejó sin intención de moverlo realmente -
— ¿Es bueno sentirse feliz acá?
— ¿Ah?
— Me siento feliz acá, tanto como en casa. Pero no sé si eso este bien… ¿Está bien?
— Siempre.
— ¿Tú hacías esto antes?
— No. Antes iba por mi cuenta haciendo lo que quería
— ¿Cualquier cosa?
— Lo que sea…
— ¿No te sentías solo?
— Bastante. — Comenzó a acariciar las orejas del cachorro — Pero ser un familiar y cuidar de un cachorro que mete sus narices donde sea no es algo que no disfrute.
— Ahh… Mama me dijo que eras alguien que daba mucho miedo… — Respondió mientras se acercaba a su pecho, le estaba entrando sueño nuevamente y sentir su respiración se sentía bien para el pequeño cachorro. —
— ¿Te doy miedo?
— No, solo eres pesado como mama.
— Fhé, tal vez tengas razón
Antes de que pudiese seguir preguntando se quedó dormido. Su respiración, el calor que sentía y su fuerte abrazo dejaron somnoliento al pobre cachorro que no se dio cuenta cuando cayó dormido.
