XVI: Izumo
Los días en Izumo pasaron con normalidad dentro de la perspectiva con los dioses, que estaban conscientes de que una criatura inesperada se encontraba en el santuario. Aunque no lo habían visto ni a él ni al propio familiar. Lamentablemente también llego a oídos de la diosa del trueno.
— ¿Que el cachorro de Tomoe se encuentra aquí? ¿¡Por qué no me lo habían dicho antes!?
— P-Pues mi señora… Nosotros no sabíamos sobre ello, lo escuchamos de Ookuninushi — Respondieron los pobres kumainu con temor —
— Esta es mi oportunidad de poder tener a un guardián que sea de mi nivel. ~ Además si es pequeño atenderá a todo lo que le pida, ¡Búsquenlo!
— ¡S-Si!
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— Akira-kun se ha portado muy bien, es algo sospechoso…
— ¿Por qué?
— Porque siempre me estas causando problemas a propósito, que no hagas nada me preocupa…
— Le prometí a mamá que me portaría bien.
Su fiebre había bajado luego de dos días reposando en la habitación que correspondía a la diosa de la tierra, siendo cuidada por Tomoe, mientras Nanami tenía que tragarse todo el show de los demás dioses como parte de la estancia de Izumo, aunque en el momento que podía retirarse, se iba directamente a su habitación para pasarlo con el pequeño cachorro. Luego del tercer día su fiebre había descendido significativamente gracias también a que pudo encontrar un poco de medicina de melocotón. Así que en el 5 día de Izumo, donde corresponde el verdadero trabajo de los dioses. Estaban afuera jugando con un balón que Ookuninushi le dio en modo de saludo.
— No trates de agitarte demasiado. La medicina de melocotón actúa muy tardíamente en tu sistema.
— Si — Por accidente, Mizuki lanzó el balón en dirección al estanque — Iré a buscarlo~
— ¡E-espera! ¡No te acerques a los demás familiares! — No le hizo mucho caso y se dirigió al estanque de los peces dorados. Llamando la atención de los perro león —
— ¿Qué hace un zorro salvaje en este lugar?
— ¿Uh? — Reaccionó sin entender muy bien lo que decían — ¿Que eres?
— ¡Es el hijo de la diosa de la tierra!
— ¡Somos los verdaderos familiares de los dioses!
— Lo que intenta simular tu padre en el templo Mikage
— ¡Qué insultante que un youkai malvado se haya atrevido a mancillar a una diosa tan importante!
— ¡Es igual a ese zorro indigno!
— ¿Zorro salvaje? — Las palabras de esos seres le causaban ansiedad. No entendía nada de lo que le decían —
— Oigan ustedes, no se metan con un niño pequeño. Burla de familiares — Mizuki llegó por el cachorro, dejándolo detrás de sus piernas —
— ¡Tú sabes lo que hablamos serpiente! ¡Esa cosa es un insulto en vida a los dioses!
— Es el hijo de mi maestra, hablar mal de él es como insultar a mi propia diosa. — Respondió cabreado —
— ¡¿No estaba la diosa de la tierra casi al borde de la muerte por dejar que naciera?!
— Dio muchos problemas a nuestros maestros preocupados por su situación.
— ¡Algo como él jamás tuvo que haber nacido!
— ¡Cierren la boca todos ustedes! — Todos los comentarios pasaban tan rápido por la cabeza del kitsune de los cuales no entendía ni la mitad de lo que hablaban. Por la misma razón tampoco sabía si había hecho mal o algún tipo de daño a su madre con su propia existencia. Tantas preguntas y cuestionamientos estaban pasando por su cabeza que aquel grito lo dejo en blanco —
— Vaya, pero si es un lindo kitsune albino.
— Diosa del trueno…
— Pobrecito — Se acercó al cachorro, apartando de un golpe el familiar que lo resguardaba — Debe ser muy duro saber todas esas cosas a tan corta edad. ¿No es así?
— Yo no-
— Está bien que no hables — Susurró dulcemente — No tienes la culpa que Tomoe haya sido un sádico asesino y que tenga tan mal reputación en dioses que le conocen su pasado inmaduro — Estaba dejando más desconcertado la cabeza del cachorro —
— Diosa del trueno lo estas confundiendo más… — Respondió el familiar — Akira-kun… Ven acá — Le llamo extendiendo sus brazos — ¿Vamos a ver a Tomoe-kun? — El cachorro intento tomar su mano, pero la diosa del trueno lo detuvo, abrazándolo con fuerza —
— Lo siento familiar, pero me quiero quedar con este cachorro
— ¿Qué? — Sin esperárselo le beso los labios para sellar un pacto divino. Del cual fue rechazado haciéndola volar con fuerza —
— ¡Una pedófila! — El cachorro salió corriendo al interior del templo —
— P-Pero que-
— ¡Akira-kun por favor no vayas para allá!
…
— Nanami, te he traído un poco de té.
— Ahh gracias. En comparación con el año pasado, los talismanes se han duplicado… — Dejó de lado por un momento su trabajo para recibir la taza de té que le otorgaba su familiar. Este movió sus orejas en dirección a la salida y un rostro de frustración — ¿Sucede algo?
— Alguien esta gritan- — Antes de terminar la frase, la puerta se abrió de par en par por un cachorro totalmente muerto de miedo, se lanzó sobre los brazos del familiar temblando. Dejando desconcertados a todos los dioses del templo — ¡¿Pero que-
— Vaya, que escandalo es este…
— Lo siento Ookuninushi-san, mi familiar lo tuvo que haber perdido de vista… — Se apresuró Nanami, mientras el dios de la riqueza se acercaba al pequeño y asustado cachorro que estaba incrustando la cabeza en el pecho del familiar zorro con las orejas hacia atrás — Akira, ve con Mizuki, no deberías estar aquí…
— ¡No quiero! ¡La pedófila está afuera!
— ¿Hay una pedófila en mi templo? — Comentó sorprendido —
— ¡Tú pequeño demonio! — La diosa del rayo entro cabreada — ¿¡Que fue lo que hiciste!?
— ¡Socorro! — El cachorro entro en pánico — ¡Me quiere volver un familiar!
— ¿¡Que crees que le haces a un niño pequeño, vieja histérica!?
— ¿¡A quien le dices vieja histérica, mocosa!?
— ¡A la única loca que es capaz de golpear a los kumainu! , ¡¿quieres que te azote el culo para que veas como se siente?!
— Ya, ya… Por favor no peleen en este lugar… — Pidió Ookuninushi tratando de calmar el ambiente —
— Según el niño pequeño, kazekami se atrevió a besarlo para volverlo su guardián…
— ¿Cómo sus perros golpeados?
— Diosa del rayo — Hablo Ookuninushi esta vez — No me digas que besaste a un niño de dos años…
— P-Pues… Se supone que con eso se volvería de mi propiedad…
— ¿Estas enferma?
— ¡Silencio zorro!
— Diosa del rayo, no puedes hacer familiares a los dioses… - Respondió Ookuninushi resignado-
— ¿¡Que!?
— Ese niño es hijo de la diosa de la tierra, por mucho que sea un kitsune, también es un semi dios. Por lo tanto el contrato es imposible
— ¡Nanami-chan! — El pobre familiar quien había sido dejado atrás, llego algo agitado — Lo siento mucho~ No cuide a Akira-kun como corresponde…
— No te preocupes Mizuki, kazekami fue la culpable de asustar a Akira — El nombrado comenzó a toser con fuerza —- Y tal parece que lo volvió a enfermar…
— Diosa del trueno, por favor vuelve a tus deberes en silencio.
— S-Si…
— Parece que estas con muchos problemas, ¿qué te parece si dejas el trabajo un rato?
— No se preocupe, él es responsabilidad de los familiares del templo, nuestra señora seguirá haciendo su trabajo como corresponde. En cuanto al escándalo, me asegurare que no volverá a pasar - Terminó dirigiendo una estoica mirada al cachorro, haciendo que este metiera la cola entre las piernas —
— Si tú lo dices~ Bien, volvamos a nuestro trabajo — Comentó golpeando las palmas, mientras los dioses de Izumo seguían con los vínculos —
— Vaya parece que el templo Mikage sigue siendo igual de energético.
— Pobre Nanami-san~ Debe ser agotador cuidar de un cachorro…
…
— Te deje cinco minutos solo y la diosa del trueno casi convierte a la bola de pelos en su perro personal….
— N-No me esperaba que de verdad lo hiciese, además ya me disculpe con Nanami-chan —Cuando pasaron por el estanque, el niño quien tenía su cabeza en los hombros del familiar, se bajó de su cuerpo para ir a buscar el balón dorado — Ahh es el balón que te dio Ookuninushi-sama.
— Si… — Este observaba el balón con una mirada perdida, evocando las dolorosas palabras de los kumainu —
— ¿Ese sujeto le dio un balón?
— Cuando fuiste a preparar el té de Nanami-chan, se acercó a Akira. Tal parece que lo encuentra interesante…
— No creo que sea el único.
— Tomoe…. - El pequeño cachorro llamo su nombre sin levantar el rostro — ¿Eres un falso familiar?
— ¿De dónde sacaste eso? — Respondió molesto. —
— Aghh los kumainu hablaron un montón de cosas impetuosas… Akira-kun, no deberías tomar en cuenta nada de lo que han dicho.
— ¿Que han dicho?
— Pues… — La serpiente miro hacia otro lado con una risa nerviosa —
— Que eras alguien malo…
— ¿Y qué más? — Se dirigió esta vez al cachorro hincándose para quedar a su altura — Quiero saber, no me enojare. Lo prometo — Sonrió honestamente, dándole confianza al pequeño kitsune —
— Que le hice algo malo a mama… Realmente no entiendo por qué le hice daño… Pero parece que hice algo muy malo… — El familiar le estaba escuchando detenidamente — También dijeron que no eras digno de ser llamado familiar del templo al ser un youkai. Y la diosa pedófila dijo que antes mataste a mucha gente. ¿Es verdad?
— Sí.
— ¡Tomoe-kun!
— Nanami estuvo enferma cuando ibas a nacer, no le hiciste daño. Simplemente era algo que podía pasar. Yo tengo muchos años… He hice cosas malas. Pero he pasado más tiempo siendo el familiar del templo que haciendo esas cosas malas… Y en cuanto a no ser digno de ser familiar del templo es una estupidez. La única persona que puede decir eso es Mikage o Nanami.
— Ya veo… — Tomoe acerco sus garras hacia las orejas del cachorro —
— ¿Me tienes miedo ahora porque sabes que hice cosas malas? — Preguntó preocupado —
— No tengo miedo. Además Mizuki hace cosas malas todos los días… — Su respuesta le causo gracia. El pequeño kitsune comenzó a toser —
— Sera mejor que descanses por un rato.
— Si…
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— Chicos, he terminado la mitad de mis kosobe. ¿Quieren ir a pasear por la isla? — Al abrir la puerta, se encontró con ambos familiares descansando en los costados del futón, donde el pequeño cachorro se encontraba durmiendo — ¿Akira volvió a enfermar?
— Al parecer — Respondió Tomoe — Si quieres ir a Izumo, Mizuki puede acompañarte.
— Está bien, no es como si realmente quisiera ir. — Se sentó a la cabeza del cachorro, cambiando el paño húmedo que tenía. — ¿Estuviste jugando con Mizuki?
— Si…
— Pero no se vio enfermo cuando estuvimos jugando… Cuando corrió a buscar el balón se perdió por un momento y ya estaba vomitando.
— ¡¿Vómitos?! El problema es que la medicina de melocotón actúa muy despacio… Tal vez es el ambiente — El cachorro reacciono saltando, recordando las palabras de los komainu — Ya falta poco Akira, en pocos días mas nos iremos a casa.
El cachorro quería sacarse toda la angustia que sentía en ese momento. No solo estaba asustado por los ataques hacia su padre, sino que además estaba preocupando enormemente a la diosa del templo en una situación que entendía de alguna forma era muy importante para su trabajo. Comenzó a llorar desconsoladamente.
— No llores, te dolerá más la cabeza — Afirmó el familiar mientras le secaba las lágrimas con las garras tratando de tener un poco de delicadeza, el cachorro por inercia busco su calor acercándose a su mano —
— Estas bastante consentido con Tomoe…
— ¿Estás celosa? — Molestó a la joven chica que de alguna forma, si estaba celosa de que su familiar tuviese más atención que ella sin razón -
— ¡No lo estoy!
Por su parte Akira, no podía sentirse más querido en ese momento. Aun cuando en su corazón había nacido el primer miedo que podría tener en su tierna vida ante los comentarios de aquellos animales divinos que aún se repetía en su mente.
