Reto.

-Si lo que dices es cierto, deseo que así se haga, sólo así podré asegurarme -habló el manco líder del clan Uchiha. Hiruzen simplemente soltó un leve suspiro, pensando en quién escogería como sucesor... Ser el Hokage era un completo martirio.

Aunque dudó sobre si aceptar las peticiones del patriarca del clan del Sharingan, no pudo negarse, sabiendo que sólo así le dejarían en paz; los Uchiha podían ser muy insistentes cuando deseaban una cosa en específico.

-Muy bien - accedió. Ahora sólo debía hablar con Naruto... Sólo esperaba no tener que dar explicaciones de más.

-Hola - el cabello platinado de aquel hombre resaltaba con fuerza ahora que el sol se ocultaba en el horizonte. Sus ojos ónix no eran lo más resaltante de su rostro, sino el hecho de que si tuviera puesta una máscara de media cara, sería completamente igual a Kakashi.

Esto sólo provocó que un ataque de nostalgia le atacara. Dolorosa y ahora inexistente nostalgia.

-Hola - saludó Naruto, correspondiendo el gesto del otro individuo. Después de eso iba a limitarse a comer simplemente. El muchacho de cabello plateado pidió su orden, para iniciar su conversación con el ex Uzumaki.

-Así que tú rescataste a Kushina - comentó. El pelingero no se inmutó, sabiendo que oyó su conversación con el Hokage dada en el medio día.

-Sí, por cierto... Mi nombre es Naruto - afirmó. Pensando que si estaría es aquel tiempo, debía de hacerse de aliados.

-Oh, disculpa mi descortesía - sonrió cerrando los ojos, en una característica forma de 'U'. Extrañamente... Nostálgico - Mi nombre es Sakumo, Hatake Sakumo - se presentó, aquél apellido solo hizo que la gran cantidad de dudas formadas en la cabeza del ex rubio fueran contestadas.

Era un legendario ninja, al menos en su línea original de tiempo...

Pero también... Era padre de su antiguo sensei...

-¿Hatake? Escuché un apellido como ese durante la guerra, decían que era un auténtico demomio en el campo de batalla - obviamente mintió, no estuvo en la guerra, sin embargo si había leído y escuchado de la gran fiereza del 'Colmillo Blanco de la Hoja'. Debía hacer de ésta persona un aliado y si sus cálculos no le fallaban, Kakashi era apenas un mocoso de apena años de edad. Esperaba que el vicio de tener máscara no lo tuviera desde pequeñajo, sería un auténtico colmo de colmo.

-¿Enserio? - el rostro apenado del Hatake era un tanto parecido a las pocas veces que vio a su sensei nervioso o apenado. Eso pensaba, al menos si lo hubiera visto sin su máscara alguna vez - Supongo que los rumores suelen exagerar -

¿Ohh, eres tú? Debes ser muy fuerte - con cada oración terminaba, sorbía un poco de su delicioso ramen.

-Bueno, es algo que me gustaría ser... - de repente, la mirada de Sakumo bajó, en signo de tristeza. Pero volvió a subirla, con una muy buena sonrisa, falsa. - Pero me gustaría saber más del salvador de mi ingenua estudiante -

- ¿Estudiante? -

-Si, estoy hablando de Kushina -

Esto le cayó inesperadamente al Uchiha. Sabía que el sensei de su ex padre fue Jiraya, pero jamás supo cuál fue el de su madre.

-Oh... Bueno - pensaba en alguna excusa, su cerebro trabajaba tan rápido que parecía que explotaría en cualquier momento - realmente no tengo mucho que decir, en realidad sólo estaba caminando tranquilamente en la madrugada cuando me encontré con un par de caebello rojos... Eso es todo, nunca fue mi intención salvarle... Sinceramente -

-Aquí tiene, espero que lo disfrute - la voz de Teuchi sirviendo un tazón con fideos sacó de su plática al par de shinobis. Ambos sólo siguieron comiendo.

-Ya veo... Aún así te lo agradezco mucho -

-No hay problema -

-Por cierto... Ese vestuario, ¿eres del Clan Uchiha? - preguntó. Curioso por la apariencia tan similar a las del clan del sharingan.

Naruto bajó ésta vez la mirada. Un tanto molesto por ser relacionado con la familia responsable de la cuarta guerra y la muerte de muchos de sus compañeros de batalla.

Inmediatamente, Sakumo se dio cuenta de su imprudencia. Estaba dispuesto a pedir disculpas, hasta que Naruto habló.

-Lamentablemente... Sí - el pelinegro se limitaba a comer con lentitud su plato - Aunque sólo sea en el apellido, yo vengo de afuera de la aldea - confesó.

-Lamentablemente... - aquellas palabras desconcertaron a Sakumo. Que conocía muy bien a los miembros del clan; sabiendo que se creían dioses solos por sus ojos - Afue... -

-¡Sensei, Naruto-san! - una pequeñaja muy desarrollada apareció de la nada ante los individuos mencionados. Interrumpiendo la conversación entre ambos.

-Oh, Kushina, hola - devolvió el saludo su maestro ninja mientras que Naruto seguía comiendo aunque había respondido en ub débil susurro a su saludo.

-Sensei, ¿me invitará uno? -

-Jaja, ¿pero qué pregunta es esa? ¡Claro! Siéntate y pídele uno a Teuchi-san, yo invito - dándole un banco para que se pudiese sentar a su izuierda, Kushina se acomodó y pidió una orden gigante al encargado del puesto.

Sakumo y Naruto agradecieron mentalmente la interrupción de la pelirroja, pues el platinado notó que incomodó al pelinegro con su tema. Y el pelinegro temía volver a reaccionar como con el Hokage, con toda la furia desprendida en sus ojos.

-Por cierto Naruto-san ¿No tienes lugar para hospedarte? - cambiar de tema era más fácil ahora. Naruto sólo negó con la boca llena de fídeos, sacándole una gota de sudor en la nuca a Sakumo.

-En realidad no tengo nada, sólo lo suficiente para comer - señaló la gran pila de tazones que habían a su derecha. Calculaba unos diez u once platos, esto sólo puso más nervioso al Hatake que se preguntaba una sola cosa.

-¿Cuándo fue que ordenó todo eso? - éste muchacho era un Uchiha verdaderamente extraño - Asumo entonces que no tienes donde pasar la noche - El pelinegro asintió, mientras sorbía fídeo por fídeo su ramen a una velocidad muy alta; tanto que Kushina observaba aquello como si de una mística habilidad se tratase - ¿Entonces porqué no te quedas en mi departamento? Es bastante espacioso, y sería una forma de agradecerte por lo de Kushina -

-¿Enserio? - Sakumo asintió, con una leve sonrisa - Muy bien, gracias -

-Oe Sensei, ¿acaso no tiene que ir a ver a Kakashi-chan? - aquella noticia hizo sudar frío a Sakumo. Dejando un par de monedas y billetes en el mostrador, salió corriendo del lugar con prisa. Como alma que lleva el diablo.

-Joder... Ni siquiera me dijo dónde vivía - levantándose de su banca, sacó todo el el dinero que sobraba y se lo dejó a Teuchi. Estaba a punto de retirarse cuando Kushina lo detuvo del brazo.

-Naruto-san... - llamando la atención del mencionado éste volteó a ver a la que en una ocasión fue su madre - Si... Si lo deseas puedes... Puedes quedarte en mi... Departamento, si lo deseas... Sería mi forma de agradecerte - hablar era algo muy normal en ella. Alguien testaruda y muy habladora, pero decir esas palabras le era muy difícil, principalmente por los nervios que sentía. Pero aún así no se notaba, pues era muy buena fingiendo. No por nada era la bromista número uno de la aldea.

-Uh - poniendo cara de palo, típica en su juventud, no sabía que contestar; para él, que no sabía el sentir de la pelirroja, el inocente y despreocupado tono de su voz era algo raro... Para él.

-Si, pasar la noche en mi departamento - por alguba extraña razón, el nerviosismo de Kushina, había acabado.

-Bueno, en realidad si sólo es dormir no creo que haya problema alguno... -

-¡¿Enserio?! - preguntó extasiada. Su nerviosismo había sido reemplazado por un sentimiento de seguridad.

-Si... Pero todavía quiero conocer la aldea ¿Te importaría ir a verme al parque central más en la noche? Te estaré esperando - asegurando, partió de aquél puesto de ramen con la misión de ver con profundidad su aldea natal.

-Muy bien - asintió la bella pre adolescente, para después seguir devorando su plato de fídeos.

...

Caminaba con clara parsimonia por el pueblo, parándose a contemplar algunos lugares que en su tiempo no existían o fueron destruidos posteriormente. Se maravillaba con todo lo que veía, después de todo, amaba a su aldea.

Observaba su ropa, debía buscar un cambio, algo que le haga parecerse más a él que a otra persona. Después de todo, en el fondo seguía siendo Uzumaki Naruto.

Tan perdido estaba en sus divagaciones que no se tomó la molestia de ver su camino, chocando contra un cuerpo en movimiento. La persona poseedora de aquel cuerpo cayó al suelo, mientras Naruto sólo retrocedía lentamente.

Cuando dejó de rerroceder, dirigió su mano hacía la persona con la intención de ayudarla...

Gran sorpresa se dio cuando la vio...

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Naruto esperaba pacientemente la llegada de Kushina al lugar acordado, cansado.

El agotador viaje en el tiempo era algo que no quisiera jamás repetir, y ya hasta en la idea suicidarse para no volver a vivir una segunda vez pasaba por su cabeza; pero no, el era el elegido. Peleó una guerra, perdió muchos nakamas pero ahora ahí estaba, debía de aprovechar ésta segunda oportunidad.

-Naruto-san, buenas noches - saludó Kushina. Apareciendo junto a él - se está haciendo tarde. Creo que será mejor ir directamente a mi departamento y dormir, ¿El abuelo no te pidió que vayas mañana a ver... - antes de terminar de hablar, se calló la boca poniendo ambad manos en sus labios.

Naruto estaba atónito, pues la pre adolescente había revelado indirectamente que escuchó su conversación con el Hokage.

-¿Escuchaste nuestra plática? - preguntó. Queriendo saber hasta donde fue que escuchó la muchacha.

-Si - respondió apenada.

-¿Cuánto fue lo que escuchaste? -

-Hasta... Hasta lo de U...Uchiha Madara - esto sólo aumentó las preocupaciones de Naruto, pues sabía que Kushina al poseer al Kyubi, probablemente desarrolle temor u odio hacía él. Descendiente de uno de los únicos humanos capaces de controlar a una bestia con cola.

-También eso... Yo... -

-¡Lo siento! - se disculpó, escuchó desde el inico hasta la parte de Uchiha Madara. Se sentía culpable de haber oído eso, pues el tono de voz con el que Naruto se refirió a su abuelo era de ira.

-Pero -

-Sé que tu abuelo fue una persona muy, muy mala... Pero tú no lo eres ¿Cierto? Tú me ayudaste sin conocerme - ahí fue cuando Naruto se dio cuenta de dónde sacó gran parte de su personalidad. Aunque ya no era su madre, seguía apreciando la inocencia de esta.

-Gracias... -

-No importa, vámonos, ya es tarde - Naruto se levantó de su banca, encaminándose con la pelirroja a su departamente para dormir. Mañana tendría probablemente una dura prueba y si quería pasarla debía descansar debidamente.

-Por cierto Kushina, ¿puedo hacerte una pregunta? -

-Si... ¿Qué cosa? -

-La habitación dónde el anciano y yo hablábamos estaba sellada para que ningún sonido saliera - Kushina reaccionó dando un pequeño saltito.

-Ehh... Bu...bueno... Sé un poco de fuinjutsu - aunque lo dijo en un susurro, Naruto fue completamente capaz de escucharlo.

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En la guerra, dormir era lo último en lo que un ninja pensaba, durando casi dos años, Naruto en muy pocas ocasiones pudo descansar sin el temor a no despertar el día siguiente.

Casi nada... No recordaba casi nada.

Pero y, aunque ya estaba acostumbrado, su cuerpo necesitaba de un merecido descanso.

Tras despertarse en la mañana, aunque un poco adolorido que dormir en el suelo, su cuerpo ya había recibido un poco de su descanso.

Había rechazado dormir en la única cama del departamento de la desarrollada pelirroja, no importándole dormir en el piso, y aunque fue un poco incómodo, logró descansar y dormir bajo techo, sin tener que permancer alerta. Algo que sinceramente ya había olvidado.

Caminando directo al bosque, iba acompañado del Hokage y de Sakumo, quien perdía disculpas por su repentino escape del lugar.

-Ya te dije, Sakumo-san; no importa, tu hijo debe ser tu mayor prioridad - aunque ni Sakumo ni Kushina le dijeron acerca de un hijo, el Hataka pensó que Naruto dedujo quién era Kakashi - Por cierto, ¿a dónde nos dirigimos? - está vez se dirigió ante el Hokage de la aldea. Sólo recibiendo un suspiro y una frase.

-Sé paciente -

Así siguieron caminando por varios minutos hasta llegar a lo que parecía ser un campo de entrenamiento. Si embargo, lo más resaltante era que en ese lugar, una gran cantidad de ninjas se presentaban.

Aunque todos o la gran mayoría eran del clan Uchiha.

En el centro, se encontraban cuatro personas; un hombre mayor de largo cabello negro, dura y pentrante miradas de ojos negros y sin su brazo izquierdo. Vestido con un kimonl negro con el símbolo Uchiha en su espalda.

A su derecha, una bella muchacha de unos 16-17 años de edad. Cabello negro hasta la cintura y mirada aburrida. Un exuberante pecho, copa D y cintura estrecha, terminando en un firme trasero, aunque era difícil verla desde el ángulo de Naruto. Ataviada de una blusa-kimono de combate negro, ceñido a su cintura con un cinturón blanco y un pantalón negro que se pegaba a sus piernas.

Y por alguna perturbadora razón, sus bellas y delicadas facciones le recordaron por un momento a Sasuke. Especialmente por la forma de sus ojos y rostro.

A su izquierda del patriarca, un hombre mayor de cabello corto, parecido al corte militar. Oscuros y siniestros ojos negros y una gran cicatriz que comenzaba en la comisura izquierda de sus labios y terminaba en la parte baja del mentón. Equipado con el uniforme ninja: chaleco, pantalón y sandalias.

Finalmente, otro muchacho de cabello negro hasta el cuello, ojos negros que mostraban una gran ambición y sonrisa confiada se presentaba. Vistiendo el típico traje ninja de la Hoja.

-Los estábamos esperando, Hiruzen, Naruto-san - esto sorprendió por mucho al pelinegro; el favor que le pidió al Hokage había sido ignorado, y tal parecía que lo reveló en la junta de consejo.

Aún así no estaba molesto, pues sabía que como Hokage, había cosas que no podía guardarse para si mismo. Pero, esperaba no tener nada que ver con el clan del hombre que más odiaba en el mundo.

-Naruto-kun - el Sarutobi le habló - Durante la junta, mencioné sobre ti. Lo siento -

-No se preocupe, anciano -

-Pero con el fin de que éstas personas te dejen en paz me pidieron un duelo; si ganas tú tendrás la oportunidad de exigir el puesto de patriarca o de enmanciparte completamente de alguna situación con los Uchiha. Esto también servirá como tu desafío, para probar que rango ninja te otorgaré, así que por favor, camina hacía el frente -

Naruto asintió, dando unos cuantos pasoso, quedando a una distancia considerable de los Uchiha.

-Bien, supongo que Hiruzen debió de contarte por qué estás aquí - al igual que el crononauta, dio un paso hacía adelante. Obteniendo una simple y corta respuesta de Naruto.

-Si -

-Ni nombre es Seishiro Uchiha, segundo líder del clan desde el exilio de Uchiha Madara, tu abuelo - muchos de los ninjas presentes quedaron atónitos ante tal revelación, especialmente los más ancianos que sudaban de sólo ver el extremo parecido que Naruto compartía con el líder original del clan Uchiha.

-¡E...es nieto d...del demonio! -

-¡¿la sangre de ese maldito aún continúa viva?! -

-¡Ma...Madara! -

-¡E... Eso es i...im...imposible! -

-¡Si! ¡Madara murió durante su combate con Hashirama Senju! -.

-¡S...si! -

-¡Es un impostor! -

Los murmullos no tardaron en presentarse, algunos con claro temor y otros con temor pero que escondían gritando que era un impostor.

Naruto y Seishiro de limitaban a ignorarlos, aunque el patriarca notaba que Naruto estaba hartándose de los cuchicheos de la gente.

-Silencio - gritó con furia. Seishiro sudó frío al ver que por un momento, el sharingan de Naruto se activaba...

Era idéntico al de Madara antes de implantarse el de su hermano...

La gente se calló ante el exigente grito de furia de Naruto. Claramente irritado de ser relacionado con aquel despreciable hombre.

-Tú - le habló sin respeto alguno al líder del sharingan. Aunque nadie se atrevió a corregirlo - Dime quién será mi contrincante, tengo un asunto que atender -

-¡Es Uchiha-sama para ti, impostor! - bueno, casi nadie. La persona que le reclamó era el muchacho al lado del espeluznante hombre de la cicatriz. Naruto sólo dirigió su mirada hacia él, quién sonreía con clara altanería.

-¿Qué éstas haciendo Fugaku? - cuestionó la bella muchacha junto al patriarca, que claramente dirigía toda su atención hacía Naruto.

-Seishiro-sama, déjeme ser yo quién peleé contra él - pidió con confianza el muchacho.

-Desde el inicio ésa fue mi intención, sólo así comprobaré si eres digno de casarte con mi hija -

-Verá que soy más que digno de hacerlo - aseguró sin titubeo alguno en su voz.

-No me importa - dirigió su mirada hacia el joven crononauta - Naruto-san, Fugaku, el joven a mi lado, será tu oponente ¿Tienes alguna objeción? -

-¿Fugaku?.. Ése maldito es el padre de Sasuke, y también la persona que me maltrataba de niño... Pero sobre todo, el mayor ocasionante del golpe de estado... Supongo que eliminar unad molestias antes no sería nada malo - Naruto nunca fue una persona de caracter vengativo, pero ése hombre sería una de las tantas raíces futuras que desembocarían la guerra.

-No... Ninguna -

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Hoooola, a qué no esperaban que terminara tan rápido este capítulo...

La verdad es que estaba despidiéndome por quincuagésima vez de Xvideos cuando ¡Boom nena! Epifanía salvaje se presenta... Den su opinión ¿fue más interesante que el anterior? A mi me gustó mucho cómo quedó... Claro con un error por aquí y por allá.

Nadie, pero nadie fue capaz de predecir que sería Sakumo, ¡Sakumo! No Mikoto ni Kushina... Aunque la primera ya apareció y no tuvo mucha participación, el próximo cap será la batalla de Naruto Vs. Fugaku... Ya estoy impaciente por escribir la paliza que se llevará...

Por cierto, ¿con quién creen que se encontró Naruto mientras divagaba por la aldea? Pista: no es ni Kushina ni Mikoto... Tampoco un hombre y será parte de una próxima y pequeña saga... ¡Y del harem!

¡Un saludo!