Hermano
La lluvia caía.
Las pequeñas gotas de agua cubrían en una grisácea capa a Konohagakure no Sato. Las calles brillaban de blanco en algunos lugares.
Dentro de uno de los edificios que se encuentran en el centro de la aldea, este estaba pintado de blanco con una cruz de rojo en la puerta.
Se trataba del hospital.
El hospital atendía con regularidad a los pacientes. Algunos sentados en las bancas designadas para el uso, otros se sentían más cómodos estando de pie.
El tenso aire propio de los hospitales se mostraba. Algunos pacientes del lugar llevaba gruesos abrigos, otros dormían y en excepciones, habían aquellos que permanecían despiertos, pero se notaba que estaba enfermos, otro tanto con insomnio. Algunos tenían ojos rojos.
El llanto de pequeños niños que, con súplica, requerían de la presencia de sus progenitores. Ninguno era correspondido, probablemente huérfanos de guerra que asistieron al hospital.
Nadie estaba mostrando una sonrisa.
Entre las personas presentes, una cabellera plateada resaltaba entre los demás. Ésta figura estaba sentada en uno de los bancos, su espalda jorobada y su baja cabeza era sostenida por su par de manos.
De vez en cuando se jalaba un mechón de cabello, apretaba los dientes o soltaba un ahogado gemido. A leguas desesperado.
—Sakumo Hatake-san — la voz suave de un hombre sonó. Alzando la mirada notó que se trataba de un matasanos, vestía la típica bata blanca médica, pantalones negros y anteojos que se sostenían en el bolsillo izquierdo de su gran camisa.
Unos elegantes zapatos negros adornaban sus pies.
Aunque la apariencia del doctor no era de relevancia.
—Si… — Sakumo asintió. Su mirada se notaba apagada, su cabello plateado tenía leves manchas de sangre. Él actualmente vestía una camisa azul y pantalones del mismo color. Unas sandalias se mostraban en sus pies.
Tenía colgada su banda ninja en su brazo derecho.
—¿Han podido hacer algo? — el doctor simplemente negó con la cabeza baja. Sus ojos cerrados en señal de empatía por el peligris.
El médico negó con la cabeza, siendo el portador de malas noticias.
—Lo sentimos mucho… no pudimos salvar a Olvia-san — Cuando el matasanos terminó su frase, Sakumo se enderezó y con su serio semblante, salió por el umbral de la puerta principal, sin importarle que las gotas de lluvia caigan sobre su cuerpo.
La Segunda Gran Guerra Ninja había acabado con incontables bajas, entre ellas, la esposa de Sakumo Hatake y Madre de Kakashi Hatake.
—Olvia… — Sakumo murmuró perdiéndose entre las mojadas calles de la Hoja. Leves lágrimas caían por sus negros ojos.
Pero es tan sólo el inicio de una historia futura…
Si alguien se daba la molestia de preguntar qué clase de persona era Sakumo Hatake, tendría respuestas muy rápidas.
Hijo de familia civil, se interesó desde muy pequeño en el arte shinobi, creyendo que la vida de los ninjas era muy increíble según sus palabras. Aunque más tarde, descubrió cuán equivocado estaba.
Desde niño demostró ser un completo prodigio, siendo el novato que más destacó en su generación.
Durante la guerra, se caracterizó como el ninja más fuerte de ésta, igualándose al gran poder que los Sannin ejercían.
Tuvo un hijo a la edad de diecinueve años, aunque no se enteró hasta que tuvo los veintiuno.
Él amaba con fervor a su aldea y a su hijo. Odiaba las injusticias y el maltrato. Su comida favorita era el espagueti, su menos favorita, los dangos.
Su único sueño, era lograr un mundo donde su hijo pudiera vivir pacíficamente, sin tener que sufrir los horrorosos actos que un ninja debe ejecutar. Para eso, él se había vuelto extremadamente fuerte, siendo considerado actualmente uno de los prospectos más cercanos a Yondaime Hokage.
Un ninja normal, con un poder anormal.
Aunque hay cosas que sólo se revelarán con el paso del tiempo…
Cerca de diez minutos habían transcurrido tras recibir la misión. Naruto esperaba pacientemente a Sakumo Hatake en la oficina del Hokage.
—…Yamanaka Azui… Yagami Kohta… Ibusaki Ren, jamás había escuchado esos nombres… — Naruto pensaba con lentitud, examinando los datos que el documento le proporcionaba — Pero hay un Yamanaka… nunca escuché ése nombre en la academia…
—Um… ¿Dijiste algo Naruto-kun? — Naruto dio un respingo, sin darse cuenta de que pensó en voz alta.
—Este… No, no, no he dicho absolutamente nada… — el muchacho de cabello negro aseguró. Con una gota de nerviosismo en la frente.
—Oh, entonces supongo que fue mi imaginación — Sarutobi dijo, inmediatamente volvió a sus labores de Hokage, firmar papeles.
El Uchiha antes Uzumaki soltó un suspiro de alivio.
—…Aunque tampoco es que haya prestado atención a clase… — Un tanto molestopensó. Observaba cada detalle del papel, queriendo tener un buen desempeño en ésta misión.
Con el papel venían tres fotografías, correspondientes a los raptores de documentos.
El primero, Azui Yamanaka compartía un físico muy parecido al del resto de miembros de su clan; cabello rubio pálido y ojos turquesas, su rostro era afilado. Aunque sólo era una imagen de retrato.
Yagami Kohta, era un muchacho de cabellera negra, un flequillo cubría uno de sus ojos, el visible tenía una coloración púrpura. Una mirada de pocos amigos adornaba su rostro.
Naruto pensó que tal vez, era un miembro de su clan.
—Sin embargo hay algo que me inquieta en éste… — el último, Ibusaki Ren, era un muchacho con cara de niño, su pelo de color dorado le llegaba hasta al hombro, con leves mechones adornando su rostro y algunas puntas a los lados. Tenía un par de ojos azules — Hokage-sama — llamó la atención del líder de la aldea, éste sólo alzó ña vista de los documentos que firmaba.
—¿Sucede algo, Naruto-kun? — El Hokage agradeció mentalmente el ser interrumpido, odiaba hacer el papeleo.
—Bueno, éste niño… ¿Es uno de los implicados? — Señaló la fotografía donde aparecía el muchacho — Se ve muy pequeño.
Cuando Hiruzen lo vio, se dilataron sus ojos.
—…Oh, esa foto es de hace… 5 años — Sarutobi comentó con un leve tono entre nostálgico y melancólico.
El pelinegro notó que su forma de expresarse era de anhelo.
—¿Lo conoce? — Naruto cuestionó, interesado en el pasado del que en un tiempo fue su abuelo de palabra.
El Hokage sonrió, sacó de su cajón una pipa y la encendió, soltado un par de anillos humeantes de los labios.
—No puedo afirmar conocerlo como tal, pero ése muchacho… es alguien muy importante para Sakumo-kun — los ojos del Uchiha antes Uzumaki se ampliaron — también la principal razón por la que te lo asigné de compañero — terminó de expresar.
—Alguien…importante — Naruto, cuya vida estuvo rodeada de personas muy importantes para él, recordó con amargura a cada uno de sus compañeros, caídos en batalla y otros, por los que decidió sacrificarse — Pero no lo entiendo — expresó el pelinegro.
—¿Sabes la razón por la que Sakumo-kun siempre o casi siempre está conmigo? Bueno… qué pregunta es esa, si tú apenas llevas días en la aldea, ¿pero sabes? Siento que puedo confiar en ti, como si te conociera de toda la vida — Hiruzen habló, con parsimonia en su voz, soltando entre tanto y tanto, aros de humo — Conozco bien a Sakumo-kun, desde niño… incluso sus temores y sueños, aunque eso es algo que sólo él tiene derecho a divulgar… en fin, ¿sabías que tiene un hijo? — él cuestionó, olvidándose de que tenía papeleo que hacer.
El de los ojos negros solamente asintió.
—Este muchacho — señaló el retrato del niño rubio — Es el herman…
—Aquí estoy, Hokage-sama — entrando por la puerta, se anunció el tema de conversación. Interrumpiendo al Hokage.
—Oh, Sakumo-san, buenos días — Naruto saludó, olvidándose del tema anterior por completo.
—Me alegra saber que llegaste — Hiruzen mencionó, soltando más arillos de humo por los labios.
—Si, lamento la tardanza tuve que ocuparme de ciertos asuntos — Sakumo aclaró, rascándose el cuello con una sonrisa nerviosa.
—No te preocupes… Por cierto, ya le avisé la misión Naruto-kun ¿Cierto? — alzando la mirada, cuestionó al Uchiha. Éste sólo alzó de arriba a bajo la cabeza, en señal de afirmación.
—Si — afirmó. En su mente aún se preguntaba quién era el pequeño rubio de la fotografía — …Hermano de… ¿Sakumo-san? Kakashi-sensei no tuvo hermanos, o jamás mencionó alguno, además si esa foto es de hace cinco años no puede ser que Sakumo-san sea su padre. Entonces asumiré por el momento que es su hermano menor — pensó, hecho un lío en su cabeza.
—Naruto-kun, puedes prepararte si lo deseas, Sakumo-kun ya está preparado desde antes — habló el Sandaime — Es mejor estar preparados. Tienes veinte minutos, así que apresúrate por favor — Finalizó. El del Sharingan de Madara asintió en automático antes de relajar sus hombros, dispuesto a preparar un pequeño equipaje.
Tenían que pelear contra tres jounin y después, llevar los documentos a Sunagakure.
—Pero si es su hermano… creo que ya sé porqué lo eligieron a él — Naruto sospechaba la razón por la que el Hokage escogió a Sakumo para cumplir la misión. Traer devuelta al ninja llamado Ibusaki Ren — No me había fijado en esto pero, sus apellidos son diferentes… ¿será su hermano adoptivo? Bueno, mejor no le doy más vueltas a eso — Naruto suspiró sonoramente.
Ya había salido de la torre Hokage.
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—¡¿Eh?! — Kushina Uzumaki alzó la voz sorprendida — ¡¿Una misión clase-A?!
—Si, si, yo también me sorprendí… bastante — Naruto aseguró, con una gota de sudor en la sien por la reacción de Kushina.
—Fufu, pues no es tan impresionante considerando que venciste a Fugaku Uchiha — una tercera voz acompañó a los otros dos, que se trataba de Natsumi Hyuga.
El trio de personas caminaba con calma en la aldea, Naruto no tenía mucho que empacar (pues, se le olvidó que no tenía nada que empacar) así que sólo metió un par de mudas de ropa y un bento en su mochila. El almuerzo, fue proporcionado por Natsumi.
—Um… ¿Cómo es que sabes eso? — él cuestionó, mirándola con sospecha. Natsumi sólo soltó una encantadora risa. Después de todo, sólo miembros del Clan Uchiha estuvieron presentes ese día, aparte del Hokage y Sakumo.
—¿Porqué es tas tan molesta, Kushina-chan? — la Hyuga sólo ignoró la pregunta hecha por el ex Uzumaki. Un tic se asomó por el ojo izquierdo del pelinegro.
Kushina hacía un lindo mohín, hinchando sus cachetes y frunciendo el ceño.
—No es justo… ¡A mi no me quisieron dar una misión tan sorprendente como esa! — ella gritó, con dramatismo en su voz.
—Fufu, debe ser duro para ti, Kushina-chan… pero recuerda que tal vez les den una mejor a tu equipo — Natsumi consoló, con una sonrisa a su amiga.
—Como sea… — murmuró la pelirroja, molesta todavía — Pero, ésta es una misión muy peligrosa… digo son tres jounin, ¿No debería ser clase-S?
—Bueno, creo que tienes razón — Natsumi secundó, el pelinegro sólo observaba callado — Tal vez el Hokage se equivocó — Ella finalizó.
—Es raro, el abuelo casi nunca falla — la niña de exuberante pecho habló, en defensa de su abuelo postizo.
—Por cierto Naruto-san — la Hyuga aludió, examinándolo de pies a cabeza, con curiosidad. Naruto se sentía nervioso — Esa ropa no te queda… — Afirmó, con una mueca de disgusto.
El uniforme de ninja, ciertamente no se veía mal, pero Naruto se veía mejor con otra ropa. Además, era lo único que tenía, aparte del uniforme del clan Uchiha.
—¿Tú también crees eso? — el preguntó, viéndose.
—Ahora que lo dice Natsumi-oneechan… si, como que no te pega Naruto-san — Kushina dijo. Naruto sólo soltó un sonoro suspiro.
—Es lo único que tengo… y no quiero ponerme el otro uniforme — comentó con desgana.
—¡Ya sé! — Natsumi dejó de caminar y habló felizmente — ¡Con el dinero que obtengas de la misión… Te acompañaré a comprar ropa! — Escalofríos.
Naruto sintió que su cuerpo se erizó, ante la forma en que ella dijo eso. En su mente, sonaba a algo como ¡Vamos a comprar! ¡Claro, tú cargas y pagas todo!
Él, obviamente no conocía bien a la Hyuga, pero por lo poco que la ha estado conociendo, podía suponer que ella era así.
Muy diferente a su hija.
El Uchiha llevaba apenas un par de días en la aldea y aún no se acostumbraba a la presencia de su madre, su abuelo y ahora, la madre de Hinata.
—Me siento desubicado — pensó — ¿Harías eso? Sería de mucha ayuda — dijo, con una sonrisa en su rostro. Natsumi se sonrojó levemente ante ese acto.
—Cla…Claro — ella afirmó, retomó el camino que los otros dos seguían. Así, llegaron hasta la salida de la aldea, donde el Hokage esperaba con Sakumo Hatake.
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Minutos antes, en la oficina del Hokage, un hombre de cabello plateado hablaba con un hombre mayor.
—Entiéndelo… Sakumo-kun, es algo que debemos hacer… — Sarutobi habló, con una mirada de entendimiento a su subordinado.
—Lo entiendo, sin embargo… no puedo hacer algo como eso — el otro habitante dijo. Una mirada de impotencia se asomó en su rostro.
—Por eso, quiero que hagas todo lo posible para que regrese… pero si no, tendrás que matarlo — comentó el Sandaime. Sakumo suspiró.
—Si… trataré de hacerlo, sino, tendré que matar al hermano de mi esposa — Sakumo accedió al final.
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Mientras tanto, en un lúgubre y oscuro lugar, solamente iluminado por la luz de una antorcha, una figura estaba sentada en una especie de trono.
Ésta, tenía los, o mejor dicho el ojo negro, su ojo derecho estaba vendado y llevaba un traje militar de color gris. Una cicatriz con forma de tacha estaba e su barbilla.
—Danzo-sama — una inexpresiva voz le habló al sujeto. Se trataba de un ninja vestido igual que un ANBU, sólo que su máscara era completamente blanca.
—Si… ya me enteré. Pronto atacaremos a Akatsuki, pero antes — pausó su lenta habla — quiero que me traigas esos documentos… esos malditos traidores planean atacar a la aldea. Pero yo quiero saber más sobre ella… — él ordenó. El sujeto de la careta se retiró con un sonoro 'Si'.
Danzó sonrió.
—Quiero saber sobre ella… para hacerla mi arma definitiva, Jinchiriki del Kyubi ¿Pero quién será? Maldito Hiruzen, sólo él sabe sobre eso y los estúpidos de Homura y Koharu no me lo quieren ceder — finalizando, él cerró sus ojos.
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Suuuuuuupah…
Wow, quería hacerlo más largo, pero también quiero que sientan lo que yo siento cuando leo un manga en publicación y tengo que esperar una semana entera para el próximo (aunque ustedes tienen que esperar un año y medio)
Ésta es sólo una intro a la verdadera saga que quiero hacer. Y como se habrán dado cuenta, quiero profundizar en Sakumo, un personaje al que quiero sacarle mucho jugo… eso sonó raro.
Y definitivamente, no tenía muchas ideas para esta saga. Pero ¡Bom nena! En mi cabeza aparece algo como ¿Quién carajos es la madre de Kakashi? Y Así se me ocurrió ésta introducción.
El hermano de Olvia (madre de Kakashi, esposa de Sakumo) quiere atentar en contra de la aldea ¿Porqué?
Por cierto, se me olvidó mencionar que al comentario #100 le di un premio y ese era introducir un personaje del universo de Naruto, claro siempre y cuando pueda existir en esta línea de tiempo o de otro anime ¡Al harem!
Posiblemente ése personaje aparezca en el siguiente capítulo al igual que Mikoto.
¡Gracias por los 170 favoritos y seguidores!
Espero que el próximo sea más largo.
I'll see you in the dark side of the moon.
Pd: siento lástima por Naruto…
Pd2: Los sannin aparecerán en el siguiente… espero uwu
