Saliendo de Konoha
Era suave y tranquilizador, quizá se podía clasificar hasta de relajante aquel sonido que las hojas de los árboles desprendían cuando el viento las mecía con suavidad. El puro aire que se respiraba era tranquilizador y era capaz de llenar de sosiego y paz interna a cualquier persona que pasase por ahí mismo. Aún así, para los ninjas más experimentados, quizá era muy notoria la sensación escalofriante que el aire emanaba.
El cálido sol estaba en su punto máximo, iluminaba cuanta tierra pudiese y le daba una apariencia encantadora al bosque del lugar. Esa localización se caracterizaba por el gran río que lo atravesaba, éste al mismo tiempo se dividía en ríos de menor tamaño, algunos desembocaban en otros ríos, formando una cadena viciosa y otros se alejaban en el mar.
Se trataba del País de los Ríos, una nación neutral que estaba entre Hi no Kuni (El país del Fuego) y Kaze no Kuni (La Nación de los Vientos). No contaba con una aldea oculta y al estar entre Konoha y Suna, podía aprovechar para solicitar los servicios de cada aldea oculta.
Entre una de las tantas cuevas que la Nación tenía en su territorio, la oscuridad reinaba, siendo la única fuente de luz, un pequeño estanque en medio de la cueva, que reflejaba los leves rastros de luz solar que se filtraban por las pequeñas grietas en el techo de roca.
—Qué aburrido es estar aquí — una voz que irradiaba fastidio resonó con eco dentro de la caverna. La figura no estaba en el rango de luz, por lo cual sólo se podía apreciar una muy tenue silueta, la cual estaba sentada con las piernas cruzadas.
La voz tenía un timbre suave, pero no lo suficiente como para ser una mujer, sino más bien como el de un niño, o el de un adolescente todavía en crecimiento.
—Haz silencio, idiota. — se expresó otra voz con irritabilidad, sin ningún tipo de tacto al hablar — Tu voz me da dolores de cabeza, Ren — término fastidiado aquel sujeto.
Esta vez, el tono de voz era claramente masculino. Ésta persona, se encontraba sentada en una roca puesta al lado del pequeño lago interno de la cueva.
Su cabello era negro, un flequillo le cubría su ojo derecho y el otro presentaba un color amatista profundo. Su expresión era aparentemente un ceño fruncido eterno, lo que le daba la apariencia de un chico malo.
El otro muchacho sólo lo ignoró — Queeee aburrido — volvió a suspirar con fastidio.
—¡Cabrón, no me ignores! — reclamó con molestia palpable el chico de ojos amatistas. Una vena se asomó por su sien.
—Azui-Senpai… ¿Cuánto tiempo más tenemos que esperar a ese mensajero? — ignorando los reclamos de su compañero, el sujeto en la oscuridad preguntó al que parecía ser el líder.
—Maldito… — el otro sujeto musitó con molestia en sus palabras.
Azui Yamanaka jugaba con una kunai dándole varias vueltas, consecutivamente, lo paraba en seco y lo lanzaba al aire, atrapándolo entre sus dedos cuando la gravedad hacia su trabajo. Observó con cautela por el rabillo del ojo a Ren, sus turquesas ojos no expresaban nada. Guardó su kunai en su porta cuchillos.
—No lo sé — simple y llana fue la respuesta que procedió a darle al muchacho que se hallaba escondido entre las sombras. Inclinándose levemente, cogió con ambas manos un poco de agua fresca y se remojó el rostro.
El agua descendió, él se encontraba en la orilla del lago bajo techo. Tenía un cabello largo y en puntas, su piel era blanca y tenía un par de ojos color turquesa.
Sacó un cigarrillo de una cajetilla junto a un encendedor guardados en su bolsa frontal de su chaleco y lo sostuvo entre sus labios. Giró la rosca de su encendedor y una leve flama encendió su tabaco. Dio una suave calada, sin dejar que el humo entrase por su garganta y dejó escapar una nube de humo.
—Aún tenemos que permanecer quietos Ren, no podemos simplemente salir a esperar…. Estamos hablando de documentos que podrían arruinar a una nación entera — él señaló con sus dedos un pergamino sostenido por el otro sujeto de cabello negro. Inhaló más antes de volver a hablar — Todos nosotros tomamos una decisión, nuestra decisión fue esta, ahora no podemos simplemente retroceder. Nos arriesgados el cuello justo desde que el Hokage nos encomendó esta misión, ahora, sólo debemos esperar un poco más para ver cumplidas nuestras metas
—jooo… Supongo que tienes razón — aunque usando en un principio una suave voz juguetona, posteriormente cambió su timbre a uno más serio y maduro. No concordando con el usado minutos antes.
Oyéndose en la cueva el sonido de unas sandalias pisando el frío suelo, desde la sombra salió con envidiable parsimonia una figura delgada. Cuando por fin su rostro fue iluminado por la poca luz natural, se pudo apreciar a un muchacho de larga cabellera doraba. Unos brillantes ojos zafiros y un rostro suavemente acentuado, se asemejaba al de un niño lindo.
—Ahora mismo, sólo debemos esperar… — el sujeto de cabellera negra comentó — Por cierto, Ren ¿Te ocupaste de que ese traidor se haya muerto verdaderamente? Sería un verdadero dolor en el culo si Konoha notase nuestra ausencia y enviase un equipo de rescate — un tono agrio sonó en su voz cuando mencionó a Konoha. Irónicamente, él se refería al ninja que decidió no escapar con los documentos.
—Hmm, no, pero dudo que haya sobrevivido, después de todo lo dejamos casi muerto — Ren aseguró. Azui soltó una nube de humo que se elevó encima del agua, recordó entonces que él y los otros dos tenían motivos para estar ahí.
—Ya veo, supongo que no será un problema… actualmente por lo que supe, antes de venir hace dos días dos de los Sannin estaban de misión — comentó Azui, sus pensamientos recordaron que los Sannin eran junto a Sakumo Hatake, los ninjas más fuertes de la hoja. Solo por detrás del Hokage y Danzo Shimura, el halcón de guerra.
Sus planes consistían sencillamente en escapar con los documentos y elaborar una conexión con cualquiera de los Kages de las otras tres aldeas, claramente exceptuando al Hokage y al Kazekage. Una vez hecho eso, la inminente entrega de documentos vendría y con ellos lo inevitable.
La destrucción de Konoha.
—Que fastidio… — Ren suspiró. Se acercó a la laguna brillante y sumergió su cabeza. Cuando la sacó, meció su cabello húmedo de un lado para otro — Estamos en un lugar cerrado Senpai, me asfixio.
Azui, simplemente caló nuevamente y exhaló el humo que invadía su garganta. Aplastó la punta de su cigarro con la roca a su lado y dejó que se apagase, el humo se desprendía más rápidamente de la colilla.
—Uff… ahora mismo debemos mantenernos en silencio, si hacemos más jaleo del necesario éste silencioso bosque se vería muy extraño — soltando un suspiró, el sujeto de la cabellera negra comentó. — El mensajero de Kumo debe llegar en un par de horas
—¿Sabes qué Kohta-sempai? Azui es el líder pero tú te comportas más como uno — Ren habló volviendo a su inocente tono de voz. Se sentó en una de las piedras alzadas junto al estanque de agua.
Yagami Kohta lo ignoró.
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Mientras tanto, en la salida de Konohagakure no Sato al resto del mundo, unas personas se mantenía de pie ahí. Una cabellera negra, una roja, una azul oscura, una plateada y una que era cubierta por un sombrero blanco.
Se trataban de Naruto ex-Uzumaki, ahora Uchiha, el viajero del tiempo, un crononauta enviado en contra de su voluntad al pasado; Kushina Uzumaki, una bonita niña de cabellos rojos y ojos púrpuras, bien dotada a pesar de ser técnicamente todavía una puberta. Natsumi Hyuga, una hermosa joven del clan del Byakugan, para Naruto, una persona extraña y bipolar, que a pesar de tener un cuerpo dotado, su mayor resaltante era su extraordinaria belleza.
Sakumo Hatake, un joven adulto que tenía un resaltante cabello plata, para Naruto era extraordinario el parecido que él, o mejor dicho su sensei del futuro, compartía con él. Un ninja de grandes cualidades y también, probablemente sólo detrás del Hokage y Danzo, el ninja más fuerte de Konoha.
Por último, se trataba del Hokage, Hiruzen Sarutobi. Que a pesar de que Naruto viajase en el tiempo, él ya no conservaba su joven vitalidad, leves arrugas se presentaban en su rostro y debajo de sus ojos también había arrugas, su cabeza a pesar de estar cubierta por su sombrero de Hokage, se notaba que su cabello ya empezaba a presentar leves canas. Signo de la vejez.
—Es bueno que llegues, Naruto-kun — Sarutobi comentó tras la llegada del ex rubio con sus acompañantes. Algo que no le sorprendió mucho, aún así, ver a su casi nieta con el pelinegro le daba cierto sentimiento. Él sabía que ella lo admiraba por haberla salvado y vencer fácilmente a tres jounin — Ahora que lo pienso sólo con uno hubiera bastado… bueno, ya lo hice venir — pensó.
—Si, no podía perder tiempo en mi primera misión… además necesito el dinero — esto último lo comentó el voz baja, volteó su cabeza y su mirada chocó instintivamente con la de la Hyuga detrás de él. Natsumi le sonrió con ternura — Mierda, ya me arrepentí de aceptar ir de compras con ella — un escalofrío recorrió su espalda cuando pensó aquello.
—Jajaja, es bueno saber que te comprometes — Sakumo comentó, notó la mirada que la chica Hyuga le envió a Naruto y también como Naruto parecía estremecerse — Y veo que has venido con Kushina y Natsumi-sama — dijo, claramente él se refirió a ella de esa forma por su estatus social. Él era un simple civil, ella una Hyuga de lo que parecía ser la casa primaria.
Naruto simplemente ignoró eso.
—Jum usted es un malo sensei — la niña en florecimiento de su pubertad, Kushina Uzumaki habló con un infantil mohín en sus mejillas. Ella estaba levemente molesta, claramente porque su primera misión no fue tan sorprendente como la de Naruto. Ella sólo inflaba infantilmente sus mejillas.
—¡Oh! ¿Ahora qué hice? — se preguntó Sakumo, Kushina sólo infló más sus cachetes y volteó orgullosamente su rostro.
—Fufu… Kushina-chan, creo saber porqué estas así — Comentó dulcemente la muchacha de cabellos azules. Ella se puso del lado izquierdo de Naruto, el pelinegro lo notó y la observó levemente, ella era un poco más baja que él. Ella volteó y le volvió a sonreír.
—Huh no sé… ¿Me lo dirías? — Sakumo confuso pidió a su alumna pelirroja, se agachó hasta quedar a su altura — ¿Por qué éstas molesta? — preguntó, no recibió ninguna respuesta.
—Jaja, entonces Kushina-chan está molesta… pero ahora no podemos distraernos — comentó el tercer Hokage de Konoha. Claramente él también tenía curiosidad del repentino cambio de humor de Kushina que se veía bien cuando llegaba con Naruto.
—Ummm, ¿Por qué no, Hokage-sama? — preguntó con distracción la muchacha del clan del Byakugan, ella sabía que el pelinegro Uchiha fue asignado a una misión clase A, que según palabras de Kushina y Naruto, debía ser clasificada en el rango más alto, el clase-S.
—…Con cada segundo, las probabilidades de que la aldea fuese atacada aumentan — con intriga reveló. Él se refería claramente al robo de documentos clasificados, no podían darse el lujo de estar perdiendo tiempo cuando tres ninjas renegados planeaban la destrucción de la hoja.
Nadie quería imaginar la cantidad de vidas que se perderían ya que, aunque Konohagakure fuese la aldea más fuerte entre las Cinco Naciones Elementales, tras la guerra sucedida harán unos cuantos años, aún se mantenían e desarrollo y recuperación.
Natsumi inmediatamente entendió.
—Ummm —Kushina soltó un leve murmullo al verse ignorada. Pero ella también había captado que claramente, no estaban jugando ahí. Nadie, absolutamente nadie tenía permitido hacerlo.
Si su sensei, el cual era un poderoso ninja y Naruto, aquel muchacho que la salvó de unos secuestradores y los venció fácilmente eran los enviados significaba que esa misión sería muy difícil de cumplir para el promedio de ninjas. Eran tres jounin, un rango al que solo unos cuantos shinobi eran capaces de llegar.
Aún así, ella seguía en su infantil berrinche. Odiaba que la gente la subestimase, ¡Ella era fuerte! Y quería ser capaz de comprobarlo y sentía que era un daño para su orgullo el ser encomendada a misiones tan patéticas como la captura de un estúpido gato, regar plantas o cortar césped. ¡Ella quería acción! Tenía trece años y en un par de días cumpliría catorce.
Por eso ella estaba molesta. Su primera misión no fue tan sorprendente ni tan llena de acción como seguro estaría la que su sensei y Naruto tendrían.
—Kushina — Su maestro que aún estaba en cuclillas le habló y le sonrió como hace un hermano mayor cuando vas y buscas un consejo — Cuando regrese te invitaré el tazón de ramen más grande de tu vida ¿Qué te parece? — Kushina no respondió, ella podía ser muy inocente pero también no iba a dejarse chantajear por un tazón de ramen — También sé que estás molesta por que no hemos tenido una misión recientemente… así que cuando volvamos llamaré a Yuzu y a Ibiki para que salgamos en una misión.
Naruto crispó una ceja cuando oyó el nombre de dos personas. Yuzu era el nombre que se le solía asignar a una niña por lo tanto querría decir que Kudhina no era la única integrante femenina de su equipo e Ibiki… bueno, un extraño sentimiento nada agradable recorrió su cuerpo cuando recordó al único Ibiki que conocía había en su época de gennin en la Hoja.
Ibiki… Ibiki y algo era lo que su mente recordaba. ¡Cómo no recordar al sujeto que lo atemorizó bastante en la primera prueba de los exámenes chunnin! Aquél hombre grande e imponente había pertenecido al equipo de su ahora ex madre.
Otra cosa que llamó la atención de Naruto fue ver como su otra acompañante, Natsumi Hyuga desvío su mirada incómoda ante la mención de Sakumo de su otro par de estudiantes.
Ibiki no tenía relación alguna con Hinata en su tiempo original, por lo tanto pensar que él estaba relacionado con su madre sonaba muy irreal ¿Acaso esa tal Yuzu era familiar de ella? Él aún recordaba la primera vez que se encontró con la hermosa Hyuga y ella estaba llorando. Su mente intentaba atar muchos cabos sueltos, pero aún era un novato en el Konoha de esa época. No conocía mucho
Decidió dejarlo de lado por el momento.
—Ummm — siguiendo con la escena que transcurría ahí, Kushina seguía sin ser convencida, pero estaba consciente de que mientras ella hacia su berrinche sólo se ocupaba tiempo en el que su sensei y su salvador podían estar salvando miles de vidas sólo con recuperar unos documentos — Muy bien, ¡Mas vale que prepare su billetera sensei 'ttebane! — tras soltar un suspiro, Kushina aceptó con una leve advertencia. Sakumo sintió que un escalofrío recorrió su columna vertebral y que su billetera apeligraba.
Era el mismo sentimiento que Naruto tuvo cuando Natsumi le sonrió dulcemente. La muchacha Hyuga sonrió cuando vio que la pataleta infantil de su amiga había terminado.
—Ahora si hay que apresurarnos — el Hokage habló con voz de mando, ya no podía permitir que nada más interrumpiese la salida de sus ninjas. Él quería la seguridad de la aldea — Espero estén preparados — en un tono de duda comentó hacia sus subordinados. Ambos asintieron. Aunque realmente tampoco es que pudiesen llevar mucho, al menos Naruto, el cual llevaba apenas días en la aldea y sólo poseía el uniforme reglamentario de los shinobi del lugar.
—Si, Hokage-sama — Sakumo afirmó, él llevaba un pequeño equipaje junto a una hermosa cuchilla pintada totalmente de blanco. Él también llevaba el uniforme de Konoha con la adición de una manga blanca con rojo en su brazo izquierdo.
Naruto nunca fue muy observador, pero notó como el semblante de Sakumo se veía decaído.
—¿Será por tener que enfrentar a su hermano? — pensó con cautela. Aún no estaba seguro al cien por ciento de que aquel muchacho de cabello rubio fuera su hermano menor, pero no había que descartar las posibles respuestas — Yo también estoy listo... Hokage-sama — Naruto se tuvo que morder en un principio la lengua para no faltarle el respeto a la autoridad más grande de Konoha, jamás fue muy educado y se le hacía muy difícil el llamar al que en el pasado que paradójicamente era el futuro, fue su abuelo.
El Hokage sonrió con satisfacción. Él también tenía cierta preocupación, Naruto era básicamente un ninja novato en su aldea, eso creía, pues según creía él, el Uchiha siempre se mantuvo viajando hasta llegar a la Hoja.
—Ya sabes que hacer entonces, Sakumo-kun — pronunció. Sakumo frunció levemente el ceño y soltó un suspiro. Posteriormente alzó su mirada y sonrió falsamente.
—Si, Hokage-sama
—Naruto-kun, ésta será tu primera misión. Ten cuidado y recuerda no confiarte — tras hablar con Sakumo, el tercer líder de la hoja se dirigió al nieto de Madara Uchiha. — Eres fuerte, aún así quiero que tengas cuidado — agregó. Tenía confianza en que lograría cumplir su objetivo, pero también sabía que sus oponentes no sería fáciles. De ninguna forma.
Especialmente aquel muchacho. Yagami Kohta.
—Si ancia… ¡Auch!... Hokage-sama ¡Si, Hokage-sama! — errático asintió después de morderse la lengua intencionalmente. Una gota de sudor cayó por la sien de sus acompañantes.
—Buena suerte, Hatake-san, Naruto-san
—Ummm… cuídense Sensei, Naruto-san
La hermosa mujer de cabello morado oscuro y su amiga Uzumaki desearon al dúo de ninjas que actualmente saldrían de la aldea arriesgarían su trasero para salvarla. Natsumi sonreía lindamente mientras Kushina aún mantenía su mohín infantil. Producto de su anterior rabieta.
—Jaja, claro Natsumi-sama… Kushina… ¡Es cierto! — acelerado se volvió a agazapar y tomándole de los hombros a su linda alumna pelirroja habló — Kushina… sé que esto es repentino, pero no tuve tiempo de conseguir una niñera ¿Te molestaría cuidar de Kakashi mientras no estoy? — inquirió esperando una respuesta positiva. Él sabía que su alumna adoraba a su hijo casi como un hermano menor y esperaba que ella fuese capaz de vigilarlo mientras él no estaba
Los ojos amatistas de la pelirroja se iluminaron.
—¡Claro, Sakumo-sensei! — obviamente ella aceptó cuidar de su pequeño amigo. Sakumo sonrió con satisfacción cuando escuchó la respuesta positiva de su estudiante. La cual se veía feliz.
—Gracias — agregó con calma el Hatake
—No hay de qué… además usted me va a invitar ramen — como si fuera la respuesta a todo ella contestó feliz. Sakumo también, sin darle importancia que su billetera corría severo peligro por la gula de su alumna con sus preciados fideos.
—Fufu — la Hyuga rio encantadoramente.
—Supongo que gracias Natsumi — agradeció los buenos deseos el Uchiha antes Uzumaki.
—No hay de qué Naruto-san — La madre Hinata sólo sonrió nuevamente cuando contestó, un suave viento paso y movió levemente las hebras de su cabello y con ello alzó levemente la pañoleta blanca que cubría su frente. Naruto fue capaz de apreciar algo en ella, la Hyuga no notó ese detalle, salvó por su falda blanca que también se alzó y la cual bajó pensando que Naruto la vio.
—Natsu…
—Bien Naruto-san, supongo que ya es hora de partir — Interrumpiendo lo que fuese que el pelinegro estuviese a punto de decir, Sakumo indicó a su compañero e inferior. El Hokage asintió y Sakumo se acercó hasta quedar afuera de los límites de la aldea, Naruto intentó olvidar lo visto hará unos momentos antes y accedió.
El también comenzó a caminar hasta llegar donde Kushina estaba, la cual observaba fijamente a Naruto con su púrpuras ojos.
—Etto… — Nuevamente, la Uzumaki sintió nerviosismo al hablar con su rescatista. Ella no sabía por qué, pero generalmente ella podía hablar con naturalidad y fluidez con todas las personas que conocía. Sólo con Naruto sentía que aquél nerviosismo la invadía, especialmente cada vez que recordaba la ocasión en que Naruto alagó el color rojo de su cabello — No sé si me escuchaste pero… buena suerte Naruto-san — ella deseó nuevamente, Naruto le sonrió e involuntariamente le sacó un leve sonrojo a Kushina. Algo que su abuelo notó al igual que Sakumo y Natsumi, sólo la testarudez del Uchiha no lo hizo.
—Claro que lo oí Kushina — sin perder su sonrisa le respondió. Kushina desvió la mirada y se encontró con la mirada pícara de su amiga Hyuga — Hasta luego
—S…si — musitó suavemente sin desviar la mirada de la pícara sonrisa de su amiga Hyuga. Naruto llegó donde su compañero de cabellera plateada y giraron para ver al Hokage.
—¡Pueden partir! — gritó como señal de que sus subordinados podían cumplir aquella misión peligrosa.
El dúo de ninjas se perdieron en la distancia del verde bosque a las afueras de Konoha
…
Habían pasado un par de minutos desde que Sakumo y Naruto se retiraron de la aldea. El Hokage había partido a su oficina para seguir firmando papeles y sólo Kushina seguía de pie ahí con Natsumi.
Natsumi sólo se mantenía de pie junto a su amiga pelirroja. Ella también observaba donde Naruto y su compañero habían desaparecido y sonreía.
—Así que no mentías cuando dijiste que era tu príncipe — ella comentó. Kushina dio un leve respingo y su rostro se coloreó de rojo brillante tanto que su cabello no se diferenciaba de su cara — Fufu, te ves tan linda
Kushina no respondió. Su corazón palpitaba con rapidez y sentía que en cualquier momento estallaría. Desde que Naruto la salvó no podía dejar de pensar en él, claro, habían pasado dos días pero ella todavía era una niña, al menos en mentalidad y enamorarse fácilmente es algo que los niños solían hacer.
Además, ella no sabía si siquiera estaba enamorada.
—Solo… no lo conozco bien, es… además soy menor…
—Fufufu, ¿Excusas? No te preocupes… si lo intentas tal vez lo logres, eres linda y yo creo que la edad no tiene nada que ver — ella animó a su amiga pelirroja — ¡No puedo creer que Kushina-chan esté enamorada! — ella comentó feliz y sosteniendo sus mejillas.
—¡D…de…de qué ra…ra…rayos ha…hablas! — molesta reclamó la niña. Ella estaba nerviosa y sonrojada — ¡Ugh! Me…mejor me voy a cuidar a Kakashi-chan ¡Si, eso! ¡Voy con Kakashi-chan! — indicó sin perder su nerviosismo. Algo que Natsumi jamás había visto en ella y la principal razón por la que la molestaba, para ella era tan linda cuando Kushina actuaba nerviosa.
—Muy bien Kushina-chan, no te molestes — ella la calmó o eso intentó. Kushina empezó a caminar hacia la aldea y Natsumi le siguió el paso — Quiero ayudarte con Kakashi-chan
Kushina olvidó que su amiga adoraba a los niños.
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Naruto saltaba de rama en rama por aquel bosque sin perderle el paso a su superior. Pensaba en el poco tiempo que había estado ahí y lo que quería lograr estando en ésa época.
Resumió en su cabeza lo sucedido recientemente y pensó por un momento que tal vez, estaba soñando. Quería despertarse de su sueño y saber que en realidad el rumbo de la historia seguía; pero también tenía miedo de despertar y que el que haya muerto para proteger a sus amigos de verdad hubiese sucedido.
Muere y estando en el limbo, el estómago del shinigami. La parca le da una segunda oportunidad de redimir sus errores y el de sus amigos. Lograr la paz sin que él muera.
Pero sólo pensó egoístamente, ni siquiera le preguntó a Naruto si de verdad quería viajar al pasado; sólo se preguntó algo como ¿Si tuvieras una segunda oportunidad…? Pero aún así él creía que era demasiado.
Vivió cerca de dieciocho años sin familia sanguínea. Odiado y marginado, separado. Con un destino impuesto por un hombre que hacía llamarse padre, vivió su infancia prácticamente solo. Su mayor relación con alguien fue con Hiruzen Sarutobi a quien considero un abuelo.
Posteriormente estaría con el equipo 7, Sakura su amor platónico. Sasuke, su mayor rival y obstáculo a superar y Kakashi-sensei, su segunda figura masculina a seguir.
Con el paso del tiempo fue conociendo más gente, fue haciendo más amigos y aliados. Fue creciendo como persona y cuando por fin pudo demostrarle a la gente que él no era sólo un demonio. Todo acabó.
Murió para protegerles, para que vivieran en un mundo pacífico. Pero no se puede todo en la vida y a pesar de su sacrificio, el mundo cayó en la oscuridad.
Viajó al pasado, por muy increíble, incoherente e irreal que sonase; pero si había forma de dominar a sapos y serpientes gigantes, tener ojos capaces de ver a través de todo y habilidades que convertían a hombres comunes y corrientes en seres semejantes a dioses ¿Por qué no podía haber una manera de revertir el tiempo?
Naruto ya lo había aceptado. Pero aún no se acostumbraba a la idea de dejar en el pasado que irónicamente sería un futuro atrás. Vivió tanto tiempo sólo, sin padres como para que repentinamente de la noche a la mañana conviviera con su madre, ahora ex-madre y que ésta fuese todavía una niña. Ver a su abuelo un poco más joven y a su sensei o mejor dicho, al padre de su sensei que de no ser porque no llevaba una máscara negra de medio rostro puesta, se parecería enormemente a él. No era fácil adaptarse a esas cosas.
Además sólo llevaba un par de días en aquella aldea.
—No dejaré que nada de eso vuelva a suceder — fue su pensamiento. Ahora él estaba ahí; pasó muchas penurias pero aún así, ÉL ESTABA AHÍ, treinta años en el pasado. En esos treinta años que transcurrieron podrían suceder muchas cosas y aunque ciertamente le era imposible evitar todo, haría lo necesario para que las cosas no se repitiesen.
Podría evitar la muerte de Sakumo y con ello, que su sensei no de volviera un lobo solitario y además evitar que por su imprudencia, Óbito muriese. Con eso, Madara no encontraría a un títere a quien manejar desde el anonimato.
Otra cosa que claramente podría evitar que suceda es que Orochimaru, aquél que abandonó por resentimiento la aldea, no se volviese un ninja perverso. Podría evitar la desunión de los Sannin.
También podría evitar que Nabuki, el hermano menor de la abuela Tsunade muriera. Como consecuencia de aquello, la Senju no se iría de la aldea, no al menos resentida.
La muerte de Yahiko también lo atormentaba, Nagato, aquél sujeto que afirmaba ser de su clan se vio envuelto en una trágica vida. Evitar la muerte de su mejor amigo podría hacer que aquel dolor que lo asechó en el futuro no exista.
Ya había matado a Fugaku Uchiha, inconscientemente, también a Sasuke y a Itachi. Ya había liquidado a aquel despreciable hombre que en su época original había cometido muchas atrocidades y que planeaba cometer una guerra entera en Konoha sólo por su estúpida ambición de poder.
Ahora mismo se dirigían a recuperar unos documentos, papeles que sólo por tener escrito en ellos ciertos datos podrían provocar una guerra y cientos, sino miles de muertes. Él desconocía de aquello, durante su estancia en la academia ninja jamás escuchó una lección sobre algo tan importante como esos papeles. A pesar de su nula atención, él podría jurar que aquél robo fue algo que recorrió al mundo entero, o al menos algo que haría que Konoha considerase introducir en sus libros de texto.
—Naruto-san —dijo lentamente su acompañante ligeramente más adelante que él, Sakumo Hatake parecía también haberse perdido en sus pensamientos y cuando lo notó y salió de su estupor decidió calmar el silencio. Naruto pareció reaccionar ante el llamado de su compañero y líder de la misión —Umm, te notas distraído… ¿Estás nervioso acaso?
—¿Oh? No, ¡Para nada! Solamente… solamente estoy tratando de acoplar en mi mente lo sucedido recientemente… ya sabes, cuando llegué a la aldea por un momento pensé que me expulsarían o algo por el estilo — rápido devolvió también saliéndose de su divagación.
—Jaja, ¿Acaso creías que el Hokage te iba a expulsar de la aldea? — obviamente el Hatake preguntó. Él sabía que era un Uchiha, pues cuando se conocieron Naruto aceptó serlo — Sin embargo no sabría por qué razón te expulsarían…
—Bueno… — Dudó el pelinegro sobre si contarle lo de Madara. Era obvio que había ninjas que por muy jóvenes que fueran, aún resentía al tirano de los Uchiha — Es… es algo muy difícil de explicar…
—¿Acaso tiene que ver con tu apellido? Yo nunca he interactuado mucho con algún Uchiha, pero lo que si sé es que no existe Uchiha alguno que haya sido exiliado o por lo menos alguien que haya tenido un hijo fuera de la aldea — explicó a sabiendas de que ha tenido muy poca, nula interacción con los miembros del clan del Sharingan. Además él, como muchos otros tenía en cuenta que si algún Uchiha tuviese un hijo fuera de la aldea con otro que no sea Uchiha habría dos opciones; o no tendría el sharingan o si lo llegase a tener, jamás de los jamases lo abandonarían a su suerte al bebé.
El orgullo de los Uchiha les impedía dejar a un potencial Sharingan abandonado. Aún peor es cuando estos aún eran bebés y por ende, aún no se sabría si podrían o no podrían poseer el sharingan.
—Umm…bueno… supongo que sí — aclaró, su mente trabajaba a una velocidad impresionante buscando un manera de cambiar el tema. No quería perder a un potencial aliado.
Mucho menos por ser un estúpido y arrogante Uchiha.
—Supongo que no puedo obligarte — Sakumo notó la reacia de Naruto a contarle así que sólo pudo suspirar. Él entendía aquello, pues también tenía cosas que lo afectaban en cierta manera.
Naruto entrecerró la mirada, no sabía como iba a reaccionar; los únicos que sabían que él era 'nieto' de Madara eran el Hokage y Kushina. Y mientras el Hokage podría tomarse las cosas con tranquilidad, Kushina era alguien inocente y que al igual que él, no lo culpaba. No sabía como podía reaccionar Sakumo.
Él recordó su infancia y el cómo todos lo odiaban, a pesar de ser el hijo del Cuarto Hokage. Pero también recordó que durante aquellos tormentosos años, él y los demás lo ignoraban.
También llegó a su mente Sasuke Uchiha, un muchacho que pertenecía al elitista clan del Sharingan. Además de ser su heredero, pero había otra sombra que se ceñía sobre él y era, que Itachi Uchiha, su hermano mayor, era un asesino. Pero no uno cualquiera, sino el principal partícipe de la masacre del clan Uchiha; a pesar de aquello, la gente alababa a Sasuke como si de un Dios se tratase, sin importar que fuera familiar de un asesino.
—Yo…— sus labios se curvearon, intentaba decir las palabras correctas para expresarse. Soltó un agrio suspiro y siguió mirando al frente, el extenso bosque parecía llegar poco a poco a su fin; una luz blanca anunciaba el final de aquel lugar — Yo soy nieto de… Madara… Uchiha…
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¿5000 palabras es corto?
Hooooola
Me he dado el lujo de acortarlo aquí porque… Simplemente porque ya quería actualizar...
Espero haya sido de su agrado y si, sé que en el anterior dije que Mikoto y los Sannin junto a cierto personaje aparecerían aquí pero… no supe cómo hacerlo.
Sé también que no hubo acción y es básicamente relleno, pero aún así como dije; ya quería actualizar.
Como vieron, ya hicieron aparición los antagonistas de esta saga. Y aunque sus nombre sean inventados, tienen una apariencia; imaginense a Rouge (Fairy Tail) como Kohta y a Kiba (Hischool DxD) como Ren.
Azui pueden imaginarlo como se les acomode más.
Y si son de mente abierta sabrán o al menos tendrán una idea de la razón por la que introduje a estos tres personajes.
Por cierto, quiero saber su opinión como lectores en cuál chica debería ser la primera en tener el primer encuentro 'romántico' con Naruto.
Si es Kushina, a ella ya le tengo algo planeado al igual que Natsumi. Por otro lado si llegase a ser Mikoto (quien aún no ha aparecido) tengo otra cosa en mente, lo mismo para Tsunade.
¿Cuántas estarán en el Harem?
Actualmente sólo hay cuatro confirmadas; Kushina, Natsumi, Mikoto y Tsunade. Podéis darme recomendaciones de chicas siempre y cuando existan en esa línea de tiempo que estoy utilizando. Lamentablemente, no a todas podré introducir; le calculo unas tres o cuatro más, siendo que dos puestos ya están ocupados por lo que, tomaré en cuenta solamente dos o una.
Finalmente ¡Ya somos más de 200 favs y seguidores! No seré el típico autor 'jamás espere…' porque si esperé que éste fic tuviera buena acogida, pero sinceramente no tan rápido. Yo pensé que a los diez capítulos ya tendría hasta 100 favoritos más o menos...
En fin, si has llegado hasta déjame agradecerte. Mucho.
Un saludo
