Más allá de lo visto.

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Konohagakure no Sato es una imponente aldea ubicada en el País del Fuego. Era junto a Kumogakure la aldea oculta más poderosa de todas en cuanto a fuerza militar se refiere.

Era una aldea con una gran y muy rica historia cultural y que en el futuro también ésta sólo hacía más que ampliarse, aunque fuere bajo el yugo de la tragedia.

¿Pero quién sería capaz de hacer tales cosas?..

Caminando suave y elegantemente como toda la señorita que era, Mikoto Uchiha paseaba por las todavía rurales callea de la Hoja. Vestía un simple vestido azul marino que aunque era levemente holgado dejaba entrever su gran par de pechos.

Los hombres de la aldea admiraban con deseo aquella demostración de sutil belleza. Mikoto era una joven adulta muy famosa entre los varones, ser la hija mayor del patriarca Uchiha y por ende su heredera ya la hacía un partidazo entre el público masculino. Especialmente aquellos que en sus ambiciones querían tener bajo su poder a gente. Además estaba el hecho de que la muchacha era una talentosa kunoichi, una de las mejores que había en la aldea.

Pero había un inconveniente. Fugaku Uchiha, quien hasta entonces se había jactado de ser uno de los Uchiha más fuertes era el prometido de la chica, logrando que muchos hombres se desilusionasen y generando cierto temor entre esos varones que más de una vez miraron lascivamente a Mikoto.

Fugaku Uchiha era un pretendiente fuerte y con amplio sentido de mando, pese a que no gozaba de gran aprecio por los shinobi masculinos de la aldea dada su naturaleza egocéntrica.

Lamentablemente para Mikoto, la única forma de cancelar aquél compromiso era que un ninja retase a Fugaku a un duelo en el cual logre vencerlo y así reclamar la mano de la chica; todo un acto misógino y que aún así ningún ninja quería arriesgarse con eso

Era bien sabido que Fugaku gozaba de torturar a sus oponentes tanto dentro como fuera de combate.

Y si bien era cierto que en la aldea existían ninjas más fuertes que Fugaku, véase a los herederos de los clanes de Konoha, Jiraya, Orochimaru y Sakumo Hatake, ninguno de estos profesaba algún tipo de sentimiento por la chica; todos los jóvenes herederos también se encontraban comprometidos, Jiraya era un pervertido pero claramente prefería morir antes que casarse, Orochimaru era raro y nunca se había interesado en las mujeres y Sakumo Hatake poseía un hijo pequeño además de ser extremadamente fiel a su esposa fallecida. Por lo tanto ninguno de estos tenía motivo suficiente como para desafiar al Uchiha a un duelo.

No obstante, aquél temor de casarse con aquél ser había desaparecido tras la expansión del último rumor; un joven que afirmaba ser el descendiente directo de Madara Uchiha logró vencer al joven Uchiha en una batalla. Matándolo accidentalmente durante su encuentro.

Y Mikoto había estado en presencia de aquel acto. Ella había visto con su propio sharingan la calidad de las técnicas usadas por Naruto en combate y era de sorpresa el ver cómo el joven había utilizado un jutsu como el Gouka Messhitsu sin despeinarse siquiera.

La joven Uchiha se sonrojó levemente al recordar a aquél muchacho. Su rostro era apuesto, algo normal teniendo en cuenta que la gran mayoría de los Uchiha nacían agraciados, pero en Naruto era una sensación muy diferente.

Cuando lo vio no pudo evitar sentir una calidez y humildad que se desprendía de él, algo raro, considerando que la mayor parte de su clan eran arrogantes y egocéntricos al máximo. Aunque claramente habían excepciones, ninguna se comparaba al aura que Naruto emitía.

Una extraña e injustificada aura de pureza.

Y Mikoto deseaba conocer más al nuevo individuo de la aldea. Pero había un impedimento.

—…Natsumi Hyuga — la prominente pelinegra era demasiado posesiva con lo que quería y si bien toleraba a Kushina por ser como su hermana menor y quererla bastante, con la Hyuga su relación era más que mala… aunque esa es otra historia. Por el momento sabía que Naruto no estaba en la aldea pero en los momentos en los que lo vio, siempre estaba acompañado por la hermosa joven ojiperla.

Pero cuando regresase, quería hablar con él y conocerlo mejor. De verdad que aquél joven había despertado su interés.

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En el bosque del País del Fuego, un par de ninjas de movían con rapidez. Estos eran los dos enviados para recuperar los documentos de manos de los traidores.

Naruto, antes Uzumaki, ahora Uchiha, el Crononauta cuya misión era evitar las tragedias futuras.

Y Sakumo Hatake, uno de los ninjas más fuertes de Konoha; padre de su ex-sensei de su paradójico futuro-pasado y compañero líder de la misión.

Ambos corrían a velocidades increíbles, incluso muy altos para los estándares ninjas. Aunque se notaba levemente que a Naruto le costaba alcanzar el fluido paso del peli-plata.

—…Ja… Ja… ¡Jajaja!

—¡¿O…oye, de qué te ries?!

El ninja de cabellera plateada se comenzó a reír escandalosamente, siendo obligado a parar de correr por su carcajada. Naruto tampoco tardó en detenerse, observándolo sutilmente molesto.

Habían quedado en una especie de claro, donde la luz solar se filtraba entre las ramas de los árboles.

Hace unos minutos, Naruto había contado una de las principales razones de la inseguridad que sentía de ser expulsado de la aldea.

Era nieto de Madara Uchiha.

Aunque esta, en realidad no era así. Solamente era el contexto de su viaje temporal. Pese a eso, a Naruto le había molestado tanto hasta el punto de sentirse asqueado por tener genes del ser más despreciable de la historia.

—Naruto, ¿Tú crees que soy idiota? — Sakumo quien había tranquilizado su risa preguntó.

—…un poco… — Naruto tampoco es que fuese muy sutil al momento de expresarse, Sakumo tuvo un leve tic en su ojo, pero prefirió no escandalizarse por eso. Naruto seguía conservando una parte del ninja cabeza hueca número uno de Konoha — Pero sigo sin entender qué es tan gracioso…

Y eso era bueno.

—Dejando de lado que me llamaste idiota ¿De verdad creíste que Hiruzen-sama te votaría por tus ancestros? — cuestionó de nueva cuenta — Naruto-san… eres nuevo y lo sé. Pero el Hokage-sama no es una persona que condenaría a un hombre por sus antepasados o familiares… — cerró sus ojos y dio media vuelta alzando su rostro, observando los rayos del sol a través de las copas de los árboles. — Tal vez no lo sepas, pero uno de los involucrados en el robo de documentos es una persona a la que aprecio mucho — dijo. Obviamente se refería al hermano menor de su fallecida esposa.

Aquél muchacho, Ibusaki Ren.

Eso ya lo sabía — Naruto pensó. No le era tan sorprendente, después de todo el Sandaime Hokage se lo había contado.

—Y aún así, tengo que atraparlo y lamentablemente si las cosas se complican… Matarlo… aún siendo una persona muy importante para mi — nuevamente dio una media vuelta observando a Naruto. Sus ojos grises se afilaron y su ceño se frunció — No debes dejar que el pasado te domine, hay que saber olvidar y perdonar… tú no eres culpable de las idioteces que tus ancestros o familiares cometan… Tú eres responsable de tus propias acciones y destino, recuérdalo.

Naruto había quedado sorprendido después de aquella respuesta. Y reflexionó.

Quizá era cierto que sus genes eran los de Madara. Quizá era cierto que era un Uchiha.

Y aunque lo odiaba, quiera que no, ahora él podía cambiar las cosas. Hacerlas de nuevo, evitarlas.

—…Tienes razón… — a Naruto no le quedó de otra más que aceptar y agradecer mentalmente a Sakumo la gran tolerancia que tenía.

—¿Ves? ¡Sigamos..!

Y así, Naruto con una lección aprendida, siguió al Hatake, aunque ahora con la velocidad incrementada a la décima potencia.

Estaban seguros de llegar incluso unas horas antes a su destino.

Habían transcurrido un par de horas desde la situación anterior. La suave mañana dio paso a un caluroso medio día con un sol abrazador a la piel.

El País de los Ríos no era la nación más calurosa, pero su cercanía al País de lo Vientos y a la Nación del Fuego lo hacían levemente más caliente que cualquier otro lugar.

Vemos la cueva donde nuestros antagonistas se escondían con tranquilidad, nuevamente el aire húmedo daba una sensación incómoda al respirar y aunque era una temperatura agradable a la piel el calor del lugar lograba filtrarse levemente con la roca.

Cayendo con cautela dentro de la poco iluminada caverna, un sujeto llegó al punto de encuentro de los traidores de Konoha. Vestía un conjunto oscuro de ropa y en su frente portaba el símbolo del rayo.

Un shinobi de Kumogakure no sato.

—Hasta que llegas — murmuró con desgano el muchacho de cabellera negra. Yagami Kohta sostenía entre sus dedos el pergamino que podría llevar a la ruina a Konoha entera, si era bien utilizado, cabe recalcar.

Haciendo el sello del carnero, murmuró unas palabras. No sucedió nada.

—¿Kumo? Bueno, tampoco es que importe mucho con cuál de las 3 naciones contactaste pero Kumo… eres un poco sádico Azui-senpai — el niño rubio murmuró al hombre Yamanaka del equipo. El mismo ignoró las palabras del muchacho oji azul.

Kumo tenía muy malas relaciones con Konoha tras lo sucedido en la Segunda Guerra.

—Bueno, qué más da ¿Tú eres? Me gustaría saber el nombre de la persona que se llevará esto… y claro… también nuestra paga — Kohta señaló con seriedad. No iban a entregar los documentos de manera gratuita y aunque el destruir Konoha podría considerarse una especie de paga, no era lo que ellos pedían a cambio de los papeles exactamente.

Dinero y una vida de lujos.

Si los de Kumogakure eran capaces de darles eso, ellos tranquilamente les darían los documentos necesarios. Y aunque habían desertado de Konoha y había probabilidades de que no confíen en ellos, ellos daban su palabra.

—Mi nombre es A, es un placer conocerles — Con cautela, el ninja de Kumo se acercó al centro iluminado de la caverna. Levemente fornido, de piel oscura, cabello rubio y ojos negros, portaba más que orgulloso el uniforme de Kumo — Su pago se les será entregado en Kumogakure

Los 3 ninjas se sorprendieron al ver de quién se trataba aquél sujeto.

—Jum ¿Quién hubiera pensado que el Raikage-sama enviaría a su propio hijo? — comentó Kohta — bueno, no importa… ¿Hay alguna seguridad de que nos van a dar lo que pedimos?

—Lo juro por mi honor — A era un ser muy orgulloso y al igual que su padre, honorable. Y si los rumores eran cómo decían, hacer enfadar a éste sujeto era todo menos recomendable, después de todo, los mismos rumores afirmaban que era muy temperamental.

—Ja, en ese caso supongo que estará bien ¿No crees Azui? — el de ojos púrpuras preguntó al Yamanaka que había permanecido en silencio desde el inicio. Él simplemente mantenía sus ojos cerrados, sentado en una roca. Concentrándose — ¿Azui?

—…Algo viene…

¡PUUUUM!

Rozando su mejilla, Azui logró esquivar con rapidez el kunai explosivo que se dirigía hacia él.

—¡¿Qué…?!

—¿Qué significa esto?

Alertados, los 4 ninjas visualizaron el lugar de dónde provino aquello. En la entrada de la cueva, donde la luz del Sol indicaba que era poco más de medio día, se hallaban dos sombras.

A permanecía confuso. Por un lado pensaba que se trataban de ninjas de, ya sea otra aldea o Konoha que venían a robar los documentos y por otro que en realidad se tratase de una trampa de Konoha.

Sea cual fuere, sin un derramamiento de sangre no podría salir de ahí. Y aún faltaba vengar la muerte de los ninjas que fueron tras Kushina Uzumaki.

—Tenías razón Naruto-san, había un genjutsu en éste lugar — uno de los sujetos habló al otro.

Azui no tardó en reconocer de quién era la voz.

—¿Esa voz? Sakumo Hatake-san, es una sorpresa que estés acá — declaró tranquilo el Yamanaka. Ren pareció sorprenderse de eso y sus ojos se dilataron.

—Sakumo-niisan — Ren murmuró levemente, nadie oyó sus palabras. Él mismo pareció perder su toque infantil y fue reemplazado por uno más serio y maduro mientras observaba con cautela a su alrededor.

Cerró sus ojos, no quería verle al rostro.

—¡Oigan, ¿de qué va esto!? ¡Ya suponía yo que esto era una trampa..! — gritó furioso A.

—No se enfade y saque conclusiones tan rápido A-san… — pidió Azui — Nada de esto estaba planeado, a decir verdad, estoy muy sorprendido. Pero somos ninjas ¿Verdad? Era de esperar que esto suceda al fin y a cabo

—Ghr — A gruñó tras eso. Ciertamente él sabía que esto pasaría en algún momento, aún así su desconfianza hacía el grupo desertor se mantenía casi intacta.

Observó hacia los tipos que estaban en la entrada de la cueva; uno de ellos era el respetado Sakumo Hatake, una leyenda que junto a los Sannin impuso temor en la Guerra. El otro era un joven pelinegro que vestía el mismo conjunto de Konoha.

No lo conocía y su apariencia no le recordaba a alguien. Se llamaba Naruto.

—Supongo que están aquí por esto ¿Verdad? — alzó su mano y mostró en sus dedos un pergamino doblado. Eran los documentos que ellos habían robado.

—Esos son…

—¡Los papeles! — Gritó terminando la frase el ex-Uzumaki. Mantenía su mirada fija en los ninjas del grupo, Ren era diferente a las fotos, Azui y Kohta permanecían como en las mismas.

Pero el que más le llamó su atención fue el cuarto, el joven que tenía la piel morena. Era un ninja de Kumo.

Pero no cualquier ninja de Kumo.

Sino el futuro Cuarto Raikage.

—Exacto… son los papeles que tienen toda la información de Konoha…en fin, hay algo más importante… A-san, podría quitarse de ahí un segundo por favor — Azui parecía no importarle de quién se trataba el nuevo ninja, por otro lado, el muchacho de Kumo acató la petición y se posicionó detrás del Yamanaka — Ahora, Kohta

—¡Katon: Gokakyu no jutsu! —Saliendo al frente y haciendo una serie de sellos, el sujeto de cabello negro expulsó una enorme bola de fuego que se dirigía a sus contrincantes.

Estos no tuvieron de otra más que saltar hacia el exterior de la cueva. Aprovechando eso, los ninjas renegados y el de Kumo salieron de la caverna corriendo a gran velocidad.

Si Naruto utilizaba el Gokka Messhitsu pudo haber incinerado a todos los ninjas de ahí. Y no quería ser el responsable ni de matar al hijo del Raikage, ni de quemar los documentos destinados a Suna.

Trepando con velocidad los árboles del lugar, los ninjas parecieron escapar.

—¡Vamos tras ellos Naruto!

—¡S-Si!

No tardaron en comenzar a seguirle el paso a los sujetos. Sakumo y Naruto la tenían fácil, más el primero que, correspondía de buena manera a su mote. Era muy rápido.

Persiguiéndolos por los árboles los dos ninjas de Konoha perseguían al cuarteto enemigo que saltaban con gracia de rama en rama.

Después de todo eran Jounin.

Corriendo notaron como los ninjas se separaron en grupos de dos, el shinobi de cabello negro llamado Kohta se había ido con A por un lado. Y los dos restantes por otro.

—Naruto-san

—¿Si?

—¿Podrías encargarte del ninja de Kumo y de Kohta? — Sakumo no esperó la respuesta de Naruto y aceleró su paso, dejando rápidamente al antes Uzumaki ahora Uchiha detrás.

El pelinegro se mostró gratamente sorprendido tras esa aceleración exagerada del Hatake. Le pareció impresionante cómo es que había avanzado tanto y le hizo preguntarse si todo ese tiempo sólo estaba corriendo a su misma velocidad para no dejarlo.

Bueno, ahora mismo eso ya no importaba. Él tenía que ir detrás de los susodichos Kohta y A, y de paso hablar con el que sería en el futuro, el cuarto Raikage.

Establecer una alianza con ellos sería benéfico de muchas maneras.

Lamentablemente eso sería muy difícil y lo sabía muy bien. Llevó chackra a sus ojos y sintió como todo a su alrededor se ralentizaba. Había logrado activar su sharingan, lamentablemente aún no podía dominarlo.

Ahora que lo pensaba, podría pedirle el favor al patriarca Uchiha de que le entrenase en ese sentido. Odiaba ese ojo, pero si lograba controlarlo podría hacerse más fuerte, ergo, cambiar las cosas para mejor en el futuro.

—¡Alto!

Logrando alcanzar a sus contrincantes. Sakumo lanzó un kunai explosivo a la rama donde los rubios asentarían sus pies.

Estallando en pedazos ambos tuvieron que maniobrar rápidamente para no caer de boca al suelo. Sakumo cayó detrás de ellos rápidamente, Azui y Ren voltearon simultáneamente a ver al Hatake.

Podrían escapar por las ramas nuevamente, pero sabían que competir contra Sakumo en términos de velocidad era una estupidez.

Después de todo era el ninja más rápido de todos.

Solo quedaba una opción, combatir.

—Ren, Azui… ¿Se dan cuenta de la falta que están haciendo? ¡¿Traicionar el pueblo que les vio nacer y crecer?! ¡¿Porqué harían eso?! — Sakumo no tardó en liberar su furia. Ren era el hermano menor de su mujer fallecida, el muchacho al que quería (y quiere) como un hermano menor.

El peliblanco miró a Azui, el Yamanaka permanecía sereno, era una solemnidad tan grande que parecía imposible que ellos tuvieran temor contra Sakumo.

El Hatake conocía bien a los dos ninjas renegados, Ren por un lado era el hermano de su esposa muerta y Azui…

—Azui… ¿Por qué haces esto? Jamás hubiese pensado que tú hicieses esto…

—Es fácil preguntar la razón… lo complicado es dar la razón — Azui mencionó, su mirada perforaba la de Sakumo con intensidad. Un rencor brotaba de sus ojos tan profundo como una fosa marina —Ren, vete. Llévate esto — se dirigió al muchacho, al cual le entregó el pergamino de los documentos. El chico iba a protestar pero el Yamanaka se lo impidió —Ahora…

Sakumo observaba como aquel al que consideraba su hermano menor se iba, sin dirigirle ni la mirada ni la palabra en ningún momento.

—¿Sabes que podría dejarte aquí e ir tras él y los papeles ahora mismo? — El Colmillo Blanco comentó con sencillez observando a su compañero.

—¿Podrías? Claro que sé que podrías, así como sé que no dejarías que tu ex compañero de equipo deserte de la aldea — comenzó su habla. Era lenta y tortuosa de cierta forma, Azui mantenía su mirada sobre Sakumo.

El Hatake sabía que estaba ganando tiempo.

—Aunque claro ¿Qué te impide ir y dejarme aquí? Después de todo yo solo soy un personaje de relleno… si puedes ir. Adelante — haciéndose a un lado, dejó el camino libre para que Sakumo fuese con Ren. Sakumo claramente, no fue ahí.

¡PUM!

Saltando hacia un lado, evitando la explosión del kunai. El Yamanaka y Sakumo comenzaron su combate.

Mierda — Naruto corría detrás de sus oponentes con rapidez, más aún así no lograba atraparlos. Ya tenía conocimientos de que A era un ninja muy veloz, pero no imaginaba que Kohta también lo fuese.

De árbol a árbol, de rama en rama, pie tras pie. Le era complicado alcanzar a los ninjas rivales con facilidad. Naruto era rápido, lamentablemente aún retenía el cansancio producido por la guerra y pese a que dormir le ayudó, aún tenía muy fuertemente marcado en su cuerpo los síntomas del acto bélico.

Después de todo estuvo resistiendo 3 años.

—Bien, tal vez si lo utilizo… ¡Kage bunshin no jutsu! — creando dos replicas suyas, el trio de Naruto cayó al suelo y sosteniendo los pies del original, los clones lo lanzaron fuertemente por los aires antes de desaparecer.

Estando en el cielo, el Uchiha visualizó la posición de sus contrincantes, los cuales dejaron de correr al notar que Naruto había desaparecido. En alerta los dos ninjas se detuvieron en un área clara del bosque.

—¡Hasta que los alcancé! — respirando aire tras aterrizar a la tierra, Naruto vio a sus enemigos. Sabía que ninguno lo conocía en esa línea temporal por lo que resultaba más fácil para él combatir contra ellos.

Pese a conocer al futuro Yondaime Raikage debía admitir que le caía mal. Aún así no podía hacerle daño y en cierta forma, buscaba hablar con él.

Kohta le observó con cautela intentando reconocerlo. Pero no lo lograba, nunca lo había visto antes. Le era un completo desconocido.

—Sé que Konoha tiene muchos ninjas… pero jamás te había visto a ti. Y para ser enviado para luchar contra Jounin debo de suponer que tienes un nivel similar… tampoco te he visto en los ANBU — El muchacho pelinegro comentó, su mirada se dirigió a la vestimenta de Naruto y no notó nada fuera de lugar.

Era el uniforme Jounin estándar.

—No te sorprendas… yo llegué a la aldea hace unos días. Así que podría decirse que soy nuevo —Naruto mencionó. No le daba mucha importancia a aquello.

—Vaya, Konoha debe estar desesperada por tener ninjas como para aceptar a un desconocido en ella — A aprovechó y se mofó de la Hoja. Después de todo al igual que su padre, despreciaba levemente a los ninjas de aquél lugar.

—No tanto como Kumo que decidió secuestrar a una preadolescente por su chakra — el antes Uzumaki dijo sin pensar en sus palabras. No tenía la intención de provocar al hijo del Sandaime Raikage pero ciertamente era una buena forma de defenderse de sus palabras —…Mierda… ¡¿Porqué dije eso?!

—¡¿Qué?! ¡¿Tú, cómo sabes eso?! — un par de venas se excitaron en A. Quién molesto, miro penetrante a Naruto.

Kohta simplemente permanecía callado.

—Supongo que ya deben de saberlo… la persona que asesinó a los raptores de Kushina Uzumaki… fui yo — intentando no estallar ahí. Naruto nuevamente reveló a su oponente lo que sucedió — ¡Mierda y más mierda! — definitivamente los futuros intentos de entablar una relación con Kumo habían dismimuido drásticamente a menos del 1%.

—¡Así que fuiste tú! ¡Bastardo! — A era muy nacionalista. Su gente le importaba más que nada y saber que tenía en frente al asesino de los suyos le bastó para comenzar su rabieta.

Yendo con una gran velocidad hacia Naruto, alzó su pierna para darle un golpe vertical al pelinegro. Éste logró saltar hacia la izquierda a gran velocidad igualmente sólo para ver como un puñetazo se dirigía a su abdomen con fuerza.

Arrastrándose por el suelo y siendo detenido por el tronco de un árbol, Naruto quien recibió aquel golpe se levantó dolido. La fuerza del taijutsu de A era sumamente impresionante, más aún cuando no estaba usando su armadura de rayos.

Naruto levantó la mirada sólo para toparse nuevamente con el puño de su contrincante. Con rapidez logró evitar dicho golpe pero el árbol detrás suyo no lo soportó, cayendo en el acto.

Saltando unos metros de A, Naruto se limpiaba su boca sangrante. Sabía que A era poderosísimo, pero a tal grado era más impresionante. Aunque pensándolo con la cabeza fría, razones tuvo que tener para que él se convirtiese en el Cuarto Raikage.

A volteó nuevamente a ver al pelinegro.

—¡Oye tú! ¡Ninja de Konoha! — miró a Kohta. Éste sujeto estaba mirando todo desde una distancia segura — Esto se ha vuelto personal, vete con los papeles, yo te alcanzaré luego

Kohta en silencio acató la orden yéndose entre los árboles.

¿Papeles? ¿No era aquél Yamanaka quién tenía los documentos?.. Mierda, en ese caso no debo dejar que huya ¡Espera ¿A dónde crees que vas?! — intentándole seguir el paso, Naruto comenzó a perseguir nuevamente al sujeto en cuestión.

—¡Oye perra, no te olvides de mi! — lanzando un Kunai que rozó con su rostro, Naruto detuvo su carrera. No podía ir tras Kohta sin detener la molestia que se volvió A.

¡PUM!

Saltando hacia atrás, Naruto evitó ser aplastado brutalmente por la pierna del ninja de Kumo. Éste dejó un pequeño cráter debajo de su pie, denotando la gran fuerza física que tenía.

Glup*

El cuerpo de A comenzó a emitir leves destellos de energía. Estos fueron cubriendo su cuerpo formando un aura dorada, rápidamente rayos comenzaron a salir de su cuerpo, formando una especie de armadura.

Era su modo chakra de rayo.

Mierda — Naruto sudó nervioso al ver eso. Durante la guerra pudo ver que con esa cosa, A era básicamente intocable. Además de tener un aumento de fuerza y velocidad más que impresionante, ya no tenía el Kyubi por lo que su velocidad era drásticamente menor.

Pero había un detalle extra que recordó. Él tenía el sharingan, con ese ojo podría intentar ver sus movimientos.

¡PUM!

Agachándose logró evitar ser destrozado como el pobre árbol detrás suyo lo fue.

Ruidos de explosiones sonaban con fuerza en aquél bosque, el metálico ruido de los cuchillos chocando uno con otro y el derrumbamiento de muchos árboles sonaba a la distancia.

Sakumo Hatake combatía contra su ex compañero de equipo, Azui Yamanaka, quién había desertado de la aldea de la hoja con documentos capaces de provocar su crisis.

¡PAM!

Saltando hacía atrás esquivando la explosión, Sakumo envió otro kunai explosivo a su contrincante, Azui lo evitó saltando hacía un lado, el kunai estalló es un árbol.

Corriendo hacia el otro ambos chocaron kunais en un intento de hacer ceder al otro. Saltaron hacie atrás y simultáneamente se lanzaron los cuchillos que chocaron uno con otro.

Sacando de su bolsillo varias shurinken, Azui las aventó hacía Sakumo quien con su kunai logró detener las que se dirigían a él.

Nuevamente empezó el combate de kunais.

Sakumo podría hacer uso de su tanto, pero sentía que era injusto para su contrincante. El cual también notó que el Hatake lo estaba subestimando.

—¡Maldito!

¡PUM!

Agh* *Agh*

Ambos jadeaban levemente, brincar de un lado hacia otro, esquivando explosiones era agotador.

—Bastardo… ¡Eres un bastardo! — la imagen del tranquilo Azui había desaparecido completamente. Ahora era un ser molesto y desenfrenado — ¡Siempre has sido así! Subestimándome… ¡¿Acaso soy poca cosa para ti?! ¡¿El grandísimo y legendario Sakumo Hatake es demasiado para mi?! — mirándole, lo notó. Sakumo estaba calmado, muy calmado

— No, no… siempre ha sido así… tú eras, no, tú eres el favorito de todos, yo sólo soy tu sombra… es más ¡Ni eso soy!

—Azui…

—Supongo que ya no importa — respiró hondo una y otra vez. Había perdido su semblante calmado y eso era malo.

—Si sensei y ella te vieran… no estarían felices contigo

—Pero no pueden, están muertos ¡¿Recuerdas?! — le dijo a Sakumo interrumpiendo su frase — ¡Olvia y Sensei están muertos! No hay nada para cambiar eso. Nada.

Poco a poco, Sakumo podía entender las razones por las que aquel hombre quería destruir Konoha.

Eran amigos desde pequeños, en la academia Sakumo siempre fue el niño prodigio, eso no evitó que él y Azui fuesen buenos amigos. Durante su adolescencia ambos fueron compañeros de equipo.

Pero ambos se enamoraron de la misma persona.

De cierta forma, y aunque él no quisiese aceptarlo. Era completamente cierto que, Azui siempre fue la sombra de Sakumo; ambos tenían la misma edad, estudiaron en el mismo lugar y fueron compañeros del mismo equipo.

La diferencia es que Sakumo siempre había sido el favorito, el prodigioso ninja de la hoja. Tanto de su sensei como de los demás.

Pero había algo más.

Azui, más allá de pertenecer al clan Yamanaka, no tenía familia. Y ahora tenía una leve idea del porqué Ren apoyaba a su ex compañero.

—Bien… — Sakumo desenvainó su Tanto con elegancia — Te trataré como mereces.

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Bien, bien, bien.

Hace unos días dejé una nota diciendo que regresaría pronto y la borré (si) por si las dudas.

¡Aquí está el capítulo 9!

Pido disculpas por la graaaaaaaan demora que espero, no vuelva a pasar.

Sentí que era necesario cortar el capítulo aquí, pues siento que hay cosas que no encajan.

¡Apareció A! ¿Lo esperaban? Sinceramente yo tenía planeado en un principio alargar mucho esa parte (donde A entra en escena) y simplemente introducir a otro OC. Pero recordé que A tenía la misma edad que Naruto en esa línea temporal y decidí introducirlo, intenté manejar lo mejor que pude su carácter, pues hace ya un buen tiempo no veo Naruto y lo único que recuerdo es que es muy irritable (véase tiene muy mal temperamento…)

(Avisadme si estoy yendo muy rápido, please)

Pues ya, como dije anteriormente quiero exprimir al máximo un personaje tan interesante como lo es Sakumo y ¿qué mejor manera que la que plantee?

En unos capítulos más contaré en detalle más del pasado del mismo.

¿Qué tal los combates? Puede que estén mal narrados (culpa mea, no es mi campo) pero me gustaría que comentasen qué tal me salieron.

En cuanto al harem muchos me han sugerido que ingrese a Mei Terumi al mismo, algo que no podré hacer porque en la serie ella tenía como 30 años y ¿cuántos años viajó Naruto? Sep, 30 por lo que Mei sería o una bebé o una niña o ya de plano no haya nacido todavía.

En cuento a la madre de Gaara… eso más adelante se verá.

Saludos.

Pd: Metroiiiiiiid Primeeeee 4