En ocasiones me gusta hacer cosas divertidas con los personajes, generando un poco de caos y confusión. Bien, esto es un ejemplo.

Notas: siento cierto cariño hacia Jonas, y a veces extraño encontrármelo más a menudo en los fics. Esta es mi pequeña aportación a la causa.

Advertencias: las habituales de siempre. Los personajes no son míos, y bla, bla, bla… Tampoco está de más señalar que, aunque no planeo que sea extenso, hace mucho que no escribo algo con continuidad.

Tormenta

De alguna absurda manera, la seguridad de todo el equipo dependía de Jonas. Y de algún modo aún más absurdo, el bienestar del miembro más reciente del equipo, pasaba por ser un líder sólido a ojos de los aldeanos.

Y ahí estaba el problema.

Ningún hombre podía considerarse fuerte o respetable sin una compañera.

Así que el respaldo de Carter había sido necesario. Ella había insinuado que era su esposa, mientras él la sujetaba por la cintura contra su costado.

Jamás pensó que Jonas pudiera irritarle más de lo que ya solía hacerlo. Hasta ese instante. El gesto había captado su atención de manera automática. Y aunque entendía la necesidad del engaño, una sensación amarga se extendió por su interior. Por supuesto, eso no terminaría siendo lo peor. Lo que después haría que se lo llevasen los demonios, es que él tuvo que validar la estrategia. Porque estaban desarmados en un lugar hostil. Y porque sólo tuvieron unos minutos hasta que les llevaron frente al rey.

Las amenazas veladas no tardaron en llegar.

Jonas debía ser convincente.

Para su sorpresa, terminó desenvolviéndose mejor de lo esperado. Tal vez… demasiado. Parte del paquete implicaba simular algún tipo de complicidad con su fingida esposa, y eso… oh señor, le estaba matando.

Él había buscado la mano de Carter. Sus dedos se habían deslizado desde el brazo hasta la palma, recorriendo su piel y recreándose con lentitud en el recorrido. La caricia se prolongó hasta que sus dedos quedaron entrelazados.

Podía haber terminado ahí. Quizá lo hubiera tolerado. Pero el pulgar de Jonas dibujaba patrones descuidados en la parte interna de la muñeca de su segundo. Él tocaba con delicadeza cada espacio con roces largos y estudiados, mientras ella acompañaba sus movimientos con sutileza. Aquel gesto era tan personal, tan íntimo… que le hacía sentir un malestar continuo y punzante. Algo tan exasperante, que amenazaba con hacerle perder los estribos.

Intentó rehacer sus pensamientos.

No pudo.

Estaba jodido.

Él deseaba de un modo insoportable lo que estaba viendo. Deseaba la complicidad y la cercanía. Seguramente lo único que quería más que eso, era que Jonas liberase la mano de Carter.

*/*/*

La idea de cogerse de la mano fue de ella. Lo habían hablado fugazmente.

Por supuesto era un concepto vago, así que debía admitir que el jugueteo de Jonas con los dedos la había pillado desprevenida. Pese a ello, no se sintió particularmente incómoda. Quizá porque el tinte tierno cuadraba con la imagen que tenía de él. O quizá porque sospechaba que era una manera de canalizar el estrés.

Tan concentrada estaba en la actuación, que tardó un poco en percibir la mirada del coronel.

Se negó a corresponderla de inmediato. Cuando por fin lo hizo, le pareció percibir un tinte de reproche bajo las capas de templanza.