Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Mylisssa, yo solo traduzco con su debido permiso.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Mylisssa, I'm just translating with her permission.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
El sonido del maletero cerrándose de golpe resuena en mis oídos. Es un recordatorio del camino que elegí para mí. Me dirijo de regreso a UCLA, pero no me siento de la misma manera que cuando quise salir de este lugar en primer lugar.
Libertad, es todo lo que quise durante años, pero podría haber tenido mucha libertad yendo a la escuela en Seattle. Estaba actuando como una mocosa cuando decidí no postularme a ni una sola escuela de Washington.
—¿Por qué estás haciendo pucheros? Sé que no me vas a extrañar tanto. —Mi papá se sienta a mi lado en el asiento del conductor de su patrulla policial.
Puede que sea un plan tortuoso, pero mi tristeza por dejar a Edward, cuando apenas lo encontré, puede usarse para mi ventaja.
—Tenías razón, papá. Los universitarios realmente no tienen buenas intenciones. —Siento que las lágrimas se acumulan cerca del borde de donde comienzan mis pestañas inferiores cuando pasamos por la calle en la que prefiero dar vuelta.
—Como te sigo diciendo, concéntrate en la escuela. ¿Qué hiciste, conseguir un novio?
—¿Cómo puedo conseguir un novio cuando todos los hombres solo buscan una cosa? —Parpadeo y dejo caer las lágrimas.
La mayoría de mis palabras son verdaderas. Solo mentiré por omisión porque hay algunas cosas que no son asunto de mi papá.
Se encoge, y no sé si es por mis lágrimas o por la idea de que soy cualquier cosa menos inocente.
—Pensé que a estas alturas ya no me estarías demostrando que estoy equivocado. No va a suceder.
—No quiero demostrarte que estás equivocado, simplemente no me gusta estar sola todo el tiempo.
Mi papá no dice una palabra, lo cual está bien. No espero que diga mucho.
»Solo quiero a alguien con quien pueda hablar y que quiera hablar conmigo. —Observo a mi papá por una reacción. No obtengo nada. Sus ojos permanecen en la carretera mientras cruzamos el límite de la ciudad.
Dejo que lo que dije se asimile por un tiempo. Cuando veo que comienza a temblar en su mejilla derecha, sé que está listo para hablar.
—Puedes seguir hablando. Será mejor que lleguemos al punto. Pero no creas que me vas a engañar.
—¿Cómo estoy tratando de engañarte? Te estoy diciendo que tenías razón.
—No lo creo. Y estuviste demasiado callada todo el verano. O te volviste mucho mejor escabulléndote, o no fuiste a La Push una vez.
—No fui. Son peores que los chicos de la escuela. También tenías razón sobre ellos.
—Bueno, eso no te importó todas esas veces que estabas escabulléndote por ahí antes. —Me mira y luego vuelve a la carretera.
—Lo sé. Iba a salir mientras tú estabas en ese viaje de pesca, pero luego vino Edward.
—Bien, bien. Hizo un mejor trabajo que yo manteniéndote en casa.
—Es realmente agradable.
—Me gusta. Y ya sabes, terminas la escuela, vienes a casa a enseñar en Forks y te encuentras un chico como Edward, yo estaré feliz con eso. —Asiente con satisfacción por su plan para mi futuro.
—¿A cuántos chicos conoces como Edward en Forks?
Se limpia los lados de la boca antes de responder.
—Bueno, solo a Edward, pero eso no significa nada. No me digas que estás pensando en quedarte en California o en irte a Arizona con tu mamá y ese chico con el que está viviendo.
Ahora nos estamos alejando de hablar de Edward. Necesita ver a Edward como la respuesta a nuestros dos problemas.
—Entonces, ¿qué? Crees que debería esperar en Forks toda mi vida en caso de que otro Edward se mude a la ciudad.
—No lo sé, Bella. Tal vez Edward todavía esté soltero cuando regreses. Si puedes superar el hecho de que es un poco mayor. Es lo suficientemente lindo, ¿no? —Me lanza una mirada de reojo y yo me mantengo firme dejándolo contemplar su propia idea. Es un comienzo, pero necesito que diga "ve por Edward ahora mismo", no en el futuro.
—Es bastante lindo. —Lindo no es la palabra que usaría—. Pero olvídalo. No va a funcionar.
—Seguro que lo hará. ¿Por qué no?
—Uno, no hay forma de que todavía esté soltero para entonces. Y dos, ya lo invité a salir y me dijo que no. —Cruzo los brazos y hago pucheros.
Gime y niega con la cabeza.
—¿Por qué tuviste que hacer eso?
Me doy la vuelta y miro por la ventana. El silencio me pone nerviosa. El único sonido que rompe la quietud es el clic de la direccional.
Deja escapar un largo y duro suspiro.
—Realmente te rechazó, ¿eh?
—Si. —Le doy mi voz triste, lastimera, de dame lo que quiero para que vuelva a ser feliz.
—Probablemente estaba siendo respetuoso. Si es lo que quieres, estoy seguro de que lo convencerás cuando regreses.
Aprieto los labios porque estaré con él mucho antes que eso.
—¿Entonces le hablarás por mí? Si realmente solo es respetuoso, no dirá que no otra vez si tú hablas con él.
Gime profundamente.
—No creas que no sé que me engañaste. Ve a la universidad y deja de perder el tiempo, y yo le diré a Edward que te llame.
—Gracias, papá. —Me inclino y beso su mejilla con rastrojo. Su olor a talco para bebés me llena la nariz.
Sonrío porque no voy a dejar a Edward atrás. Todo esto está avanzando.
...
Creo que me he excedido un poco con mi apartamento. Pintar las paredes no era una opción, así que utilicé los accesorios. Había varias cosas que yo quería durante la secundaria pero que nunca pude tener. Principalmente porque no quería pedirlas.
Cortina iridiscente de cuentas se alinea en la puerta de mi dormitorio. La que encierra mi armario es de estrellas y lunas. Sin embargo, quitarlas, ¿sería para Edward o para mí?
No sé cuánto de sus reservas iniciales se debieron a mi papá, y cuánto a mí, a mi edad.
—¡Angela! —llamo a mi compañera de cuarto.
—Hola, cariño. ¿Qué pasa? —Angela entra en mi habitación con un vestido halter negro, lista para salir. Pero su largo cabello negro todavía está recogido en una toalla.
—¿Crees que soy madura? —pregunto, señalando mi habitación.
Ella hunde sus dientes superiores en el costado de su labio inferior. Esa es toda la respuesta que necesito.
—¿Por qué? ¿Se trata de tu última conquista?
—Edward no es una conquista. Realmente me agrada. —Saco mi relicario de debajo del cuello de mi camisa y lo deslizo de un lado a otro a lo largo de la cadena.
—Impresionante. No puedo esperar para conocerlo; pero si no le agradas siendo tú misma... entonces olvídalo. —Camina hacia mi escritorio antes de girarse para mirarme—. Si te estás deshaciendo de algo de tu decoración, ¿puedo tener tu lámpara de lava?
—Sí, tómala. —De todos modos, nunca la enciendo.
Ella se arrodilla para desenchufarla y luego enrolla el cable alrededor de la base.
Cuando se va, me siento en mi cama con estampado de cebra y realmente observo a mi alrededor. Si todo esto es un reflejo de mí, ¿estoy de acuerdo con eso? Cuando llegué por primera vez a California, el año pasado, todo lo que quería era hacer lo que quisiera. Ahora que he hecho todo eso, el atractivo no es el mismo.
No quiero cambiar por Edward. Pero sí me preocupa lo que él pensará de mí cuanto más me conozca, es una gran señal de que no estoy completamente orgullosa y segura de mí misma. Preocuparme por lo que otra persona piensa es nuevo para mí.
Saco la tachuela y agarro el calendario antes de que caiga, quitando mi calendario de modelos de ropa interior de la pared. Estoy segura de que los chicos también hacen esto. Llega un día en que el porno tiene que salir de las paredes. Mis conquistas podrían haber sido más si no fuera por el par de veces que salí directamente de las habitaciones de la fraternidad empapeladas con modelos desnudas y retocadas.
Angela entra corriendo a mi habitación chillando.
—¡Prepárate para salir, ahora! Riley acaba de preguntarle a Ben si vas a salir esta noche.
Ella agarra mis dos manos y gritamos juntas. Su cabello ahora ondeado girando a nuestro alrededor. Riley Biers, lo deseaba mucho. Intenté innumerables veces durante el último año que se fijara en mí, pero siempre permaneció inalcanzable.
Angela se mueve hacia mi armario empujando las cuentas a un lado.
—¿Qué vas a llevar?
Es bueno que haya preguntado. Tuve un momento, en realidad solo un destello, de estar eufórica porque finalmente tuviera mi oportunidad. Ahora, sin embargo, estoy viviendo en una realidad completamente diferente. Una por la que tuve que luchar, pero no una donde pasara desapercibida.
—Umm, ¿Angela? Bueno, sí. No voy a ir.
—¿Qué quieres decir con que no vas a ir? —Ella se da vuelta y sus ojos y boca están abiertos de par en par con incredulidad.
—Es bueno que él haya preguntado, pero ya lo superé.
—Pero es Riley. ¿Tú y Edward declararon que eran oficiales, exclusivos? No quiero que te arrepientas de esto. ¿Qué pasa si Edward no es tan serio sobre ti como parece serlo y pierdes tu oportunidad con Riley?
—Lo sé, lo entiendo. Esto no tiene sentido en este momento. Pero Edward estará aquí en dos semanas y ya verás. Sé que lo entenderás. No tengo ningún interés en salir esta noche.
—Está bien, Bella. Si estás segura. —Apoya ambas manos en mis mejillas y besa la punta de mi nariz—. ¿Significa esto que nunca volverás a salir?
—Vamos a almorzar con Rose mañana, ¿verdad?
—Sí, ¿pero no más salidas nocturnas? —Me mira con sus ojos de cachorrito triste.
—Si quieres hacer una noche de chicas, yo me apunto. Tal vez Edward quiera salir cuando llegue, pero tendrás que ayudarme a evitar a Garrett.
—¿Todavía te está molestando? —pregunta Angela.
Pongo los ojos en blanco y suspiro.
—No he respondido ni una sola llamada telefónica desde que volví a casa, pero él no va a dejar pasar esto.
—Deberías dejar que te vea con Edward. —Se inclina hacia adelante y tira de la cinta de la parte inferior de mi pijama, pero la agarro antes de que se caiga. Me vengaré más tarde.
—Sí, porque eso saldría bien. —Ato la cuerda con un nudo doble para que no pueda soltarla fácilmente.
—¿Edward es del tipo celoso?
—No lo sé. Sacas a relucir tantas cosas que me hacen sentir como si apenas lo conociera, pero lo hago. Somos increíbles. No te voy a convencer. Tendrás que verlo.
—No puedo creer que no hayas tomado una foto.
—No quería asustarlo. —Le pregunté si podía tomar una foto. No parecía muy interesado en la idea, así que lo dejé pasar.
—Parece que pasas mucho tiempo tratando de descubrir cómo no asustarlo.
Me meto los dedos en las orejas mientras digo:
—Tendrás que esperar y verlo.
—Eres una mocosa, Bella —dice Angela mientras sale de mi habitación.
También está eso. La mocosa que realmente soy, Edward solo ha visto destellos. Voy a la universidad; trabajo un poco, pero no tanto como podría. Solo trabajo para comprar zapatos, café y almohadas. Almohadas; no me propongo comprarlas, pero si veo una que me gusta, casi siempre me la traigo a casa.
Mi papá paga la mitad del apartamento. Él cree que tengo préstamos estudiantiles para pagar la universidad. Planea pagarlos cuando termine la escuela. Mi padrastro, Phil, paga mi matrícula. Mi papá todavía niega que mi mamá se haya vuelto a casar. Si mi padre supiera que no tuve que obtener préstamos, los sacaría él mismo solo para pagar la universidad. Yo tampoco pienso en el futuro. Si lo hiciera, ya habría pensado en pedir un maldito préstamo para que mi padre tuviera algo que pagar cuando termine la escuela. Saco una nota adhesiva verde lima del bloc y me escribo una nota para contactar al banco.
Está oscureciendo y la realidad se está asentando; pasaré muchas noches de viernes sola. Edward llamará más tarde, tan pronto como pueda alejarse de mi padre. Esta es la primera noche que visita mi casa desde que me fui. A menos que tenga la conciencia culpable y comience a hacerle confesiones a mi papá, todo debería ir bien.
Trabajo para un programa de tutoría para niños de escuela primaria, pero generalmente termino a las cinco. Puede que sea el momento de empezar a aceptar algunas de las solicitudes de sesiones privadas. ¿En qué más podría pasar el tiempo ahora que las fiestas no parecen ser una opción?
Esperar esta llamada telefónica no muestra mi mejor lado. No me gusta compartir a Edward con mi papá. Estoy acostumbrada a escabullirme y esconder a los chicos con los que estoy saliendo. Ni siquiera sé si Edward y yo somos oficialmente exclusivos. Angela plantó esa semilla de duda y se va a pudrir en mi mente hasta que consiga que Edward la arranque.
Mi teléfono suena después de una eternidad. Ninguno de los amigos de mi padre se queda tan tarde cuando estoy en casa.
No tengo que comprobar quién es antes de responder.
—Hola, tú.
—Hola, lamento que sea tan tarde. —Puedo decir que Edward acaba de llegar a casa cuando lo escucho abrir y cerrar la puerta de su auto.
—Está bien. ¿Todo salió bien con mi papá?
—Me dijo que debería llamarte. ¿Cómo lo lograste?
—Soy una manipuladora. ¿No lo sabías?
—Estoy muy consciente. —Su risa es baja.
Me gusta adónde podría ir esta conversación. Si él no hubiera dudado tanto en conocerme, es posible que yo no hubiera recurrido a mi descarado movimiento para convencerlo de que se rindiera.
—Necesito dejar el teléfono por un segundo, para poderme cambiar.
—Claro. —Camino hacia mi cama y quito la docena de almohadas que guardo allí. Se unen a las que no van con mi cama, en el rincón de la habitación donde suelo estudiar.
Puedo escuchar el susurro cuando Edward contesta el teléfono.
—Entonces, ¿no le vamos a decir a Charlie que voy a ir?
—Puedes si quieres, pero no creo que sea asunto suyo lo que hacemos.
—Está bien. No creo que tenga que decir nada. ¿Cuánto tiempo sería demasiado tiempo para estar?
—¿Estar en dónde?
Puedo escuchar su sonrisa por el aliento que deja escapar, y casi puedo sentirlo en mi oído.
—¿Cuánto tiempo es demasiado tiempo para quedarme contigo?
—No hay tal cosa. ¿Cuánto tiempo te puedes escapar? —Me meto en la cama y me estiro para apagar la lámpara.
—Me reuniré con un contratista el lunes y luego lo sabré con seguridad, pero creo que una semana. Siempre que pueda trabajar un poco mientras estoy allí.
—Puedes. Tengo clases de todos modos. Me gusta que estés aquí una semana. —Mi cama no es muy grande, pero tampoco la mía en casa. Pero funciona; nos hace tener que estar más cerca—. ¿Estás acostado?
Escucho sus movimientos antes de que diga:
—Lo estoy ahora. Te extraño.
—¿Sí? ¿Qué extrañas de mí? —susurro a pesar de que no hay nadie aquí más que yo.
—Eres suave. —Él también baja la voz y se siente como si estuviéramos estableciendo un estado de ánimo.
—¿Dónde soy suave?
—Por todas partes. —Mi respiración tartamudea ante sus palabras.
—Mmm. Yo también te extraño.
—¿Qué extrañas?
—Te extraño sobre mí. —Intento tirar del elegante cordón que sujeta mis pantalones de algodón, pero no se mueve.
—Catorce días más y no tendrás que extrañarme en absoluto.
—Eso suena a tanto tiempo cuando te quiero ahora mismo. —Mi voz es ronca por la necesidad. No puedo evitarlo.
—Ojalá pudiera amarte cuando quieras. —Su voz baja mientras su necesidad habla directamente a la mía.
—Y cuando tú quieras.
—Entonces nunca nos detendríamos, pero también quiero invitarte a salir. ¿Puedo salir contigo?
—Sí. Soy tuya. Puedes llevarme a donde quieras.
—Mía. —Lo dice como si todavía se estuviera acostumbrando al significado.
—¿Eres mío?
—Sí. ¿No lo sabías?
—Eso pensé. Mi compañera de cuarto pensó que debería asegurarme. Aunque creo que solo estaba tratando de que saliera esta noche.
—¿Querías salir?
—Ni siquiera un poco.
—¿Qué quieres hacer? —Sus palabras susurradas son apenas audibles, pero lo escucho.
—Quedarme en casa en la cama y escucharte decirme cómo quieres amarme.
—¿Cómo quiero amarte?
—Realmente lento. —Presiono mi oreja contra mi teléfono con mi hombro para poder deshacer el nudo con ambas manos.
—¿Cómo quieres que te ame?
—Realmente rápido, pero me gusta tu lento. —Finalmente, se deshace el primer nudo.
—No puedes aguantarte.
—Puedo. Solo necesito más práctica. —El segundo nudo es solo un tirón fácil y está suelto.
—Entonces eso es lo que obtendrás.
—¿Edward? —Empujo mis pantalones por mis piernas y me los quito.
—¿Mmm?
—¿Sabes esa cosa con la lengua que haces? ¿Cuando me vuelves loca?
—Ajá.
—¿Me dirás cómo lo haces y cómo te sientes? —Mi mano se mueve debajo de la cinturilla elástica cubierta de encaje.
—Bella, por favor. —Su voz es suplicante.
—¿Por favor qué?
—Por favor detente.
¿Detenerme?
—Está bien —le digo, confundida.
—Lo siento. Hablarte así hace que la espera sea mucho más difícil. Sin embargo, es después de la medianoche, así que ya es sábado. Estaré contigo en trece días más.
—Trece más. —Bien podría ser para siempre.
—Podemos manejarlo, ¿verdad?
—Sí, estaremos bien. —No dudo que superaremos esto, pero el tiempo pasa tan lento que todo lo que quieres es que avance más rápido.
—Estaré allá el mayor tiempo posible. Y estaré allí siempre que pueda. Lo resolveremos.
—Sé que lo haremos. No te preocupes. No veo cómo no podríamos manejarlo. Podríamos explotar de tanto desearnos. Supongo que eso es todo.
—Estaremos bien. Sé que normalmente hablamos por la noche, pero ¿puedo llamarte por la mañana?
—Sí, me gustaría eso.
Quiero decirle te amo. Solo decimos amor cuando nos referimos al sexo. Sin embargo, sé que significa más, como una declaración física. Es demasiado pronto para decir te amo. Amor, debería afianzarse un tiempo antes de que se hable en voz alta. Pero puedo sentir que cuanto más lo contengo, más profundo se vuelve.
Ahora ya sabemos cómo consiguió Bella que Charlie esté de acuerdo con esa relación.
La respuesta al primer capítulo fue asombrosa, no me lo esperaba, así que muchas gracias!
Cuéntenme qué les pareció este capítulo ;)
Sarai
