Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Mylisssa, yo solo traduzco con su debido permiso.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Mylisssa, I'm just translating with her permission.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Gerbera ¿Cómo diablos se pronuncia eso? No importa; no me gustan. Durante horas, he estado buscando flores. Cualquiera de las opciones sería genial... para mi madre.
Bella se merece todas las flores. Ninguna de las flores la merece.
Las flores son bonitas... y festivas. Algunas de estas opciones son ridículas. Cierro mi portátil de golpe. Nada dice te amo como una jodida planta en maceta.
Una melodía alegre me atraviesa los oídos. Levanto mi teléfono solo el tiempo suficiente para rechazar la llamada. La canción incesante vuelve como si hubiera pulsado un botón de repetición.
¿Quién establece tonos de llamada especiales para sí mismos en los teléfonos de otras personas? ¿Por qué no puedo recordar cambiarlo?
Finalmente sucumbo a la presión y contesto la llamada.
—Hola —le digo con más aspereza de la que se merece, pero dale un minuto y será más frustrante que las flores.
—No te enojes —pide Alice.
—Demasiado tarde.
Mi hermana, ella es fastidiosa. Pedirá lo mismo una y otra vez hasta que se salga con la suya.
—No suenas tan enojado.
—Sí. Sea lo que sea, la respuesta es sí. Solo acaba con esto. —No me interesa tener una discusión de cinco años.
—Voy a trasladar la boda a Forks —indica con una prisa que me lleva un momento comprender.
—¿Por qué estaría enojado por eso?
—En el restaurante.
Gimo. No necesito esto.
—No.
—Pero mamá dijo...
—No. No voy a cambiar nada. —Después del último cambio, mi mamá prometió que no habría más. Estábamos tan cerca. Ahora tengo que lidiar con Alice. Ya he estado lidiando con los detalles en constante cambio de esta boda desde que Alice tenía cinco años.
—No tienes que cambiar nada. Solo corta algunos árboles más y deja un poco de césped.
—¿Y?
—Una entrada de ladrillo en forma de arco. Encontré una imagen y dibujé algunas modificaciones. Sin embargo, eso es todo lo que es permanente. Se lo mostré a mamá. Ella cree que es perfecto.
No puedo imaginarlo. No sé cómo va a funcionar esto.
Abro mi computadora portátil de nuevo.
—¿Así que quieres casarte bajo la lluvia?
Alice ni siquiera tiene la edad suficiente para beber todavía. No sé cuál es la prisa repentina de casarse en este momento.
—No es ideal, pero podría ser agradable. Si estoy destinada a casarme bajo la lluvia, me haré a la idea. Me compraré un paraguas blanco con volantes, y mi vestido se arrastrará por la hierba y el barro. Se destruirá, pero nada de eso importará mientras mi hermano favorito esté junto a mi futuro esposo.
Debería haberse aclarado la garganta antes de su discurso. Alice necesita recibir lecciones de manipulación de Bella.
—No. Deja que Emmett lo haga. Sabes que espera que Jasper le pregunte.
Alice gime como si estuviera llorando.
—Pero Heidi no puede estar en mi boda. Por favor. ¿Puedes ser el padrino y tal vez salir con Charlotte de nuevo? —Usa su voz más llorona. Es lo más alejado de lindo.
—¿Por qué dirías eso? —¿Charlotte? Alice vio que salir con Charlotte era inútil incluso antes que yo.
—¿Ella es bonita?
El miedo de Alice de que Heidi sea su única opción para la fiesta de bodas la está desesperando. Nadie entiende por qué Emmett está con Heidi. Afirma que no todos la conocemos. Con la forma en que Heidi se comporta, es obvio que no es exigente con quién llega a conocerla.
Niego con la cabeza. Alice tiene muchos amigos, pero su mejor amigo siempre ha sido Jasper.
—Estoy seguro de que cualquiera de tus amigos estaría encantado de estar en tu boda.
—Está bien. Tin, marín, de dos pingüés. En serio, Edward. Si tuvieras una novia formal, no tendría este problema.
A Alice siempre le ha disgustado cualquier chica con la que Emmett o yo salimos, pero no puedo imaginar que no le guste Bella, y no puedo imaginar que a Bella no le guste nadie, y menos Alice.
—Define formal.
—Espera. ¿Por qué tu voz cambió así?
—No lo hizo —digo las palabras lentamente, mientras trato de ver si realmente hay una diferencia que ella pudo haber escuchado en mi voz. No lo escucho.
—¿Cuál es su nombre?
—Bella. —Esta vez, siento la diferencia incluso antes de hablar.
—Bella. ¿Bella qué?
—Swan.
De todos modos, eventualmente le habría hablado de Bella. La escucho escribir. No tengo ni idea de lo que va a encontrar.
—Aww. Es linda. ¿Qué quieres decir con definir formal? Ella va en serio. Es mejor que tú también lo hagas.
—¿Cómo sabes eso?
—Lo dice aquí. Está en una relación con Edward Cullen. Espera, sabes que es más joven que yo, ¿verdad?
—Gracias por hacérmelo saber, Alice.
Está callada por un momento.
—Hmm. Nunca pensé en eso. Podría ser perfecta. No arruines esto, Edward.
Alice no tiene ni idea. Ella podría ser perfecta. Ella es perfecta.
Le digo que me ocuparé de los cambios para acomodar su boda y termino la llamada.
Imprimo una copia del plano del sitio y empiezo a marcarlo con un bolígrafo. No es hasta que recibo el correo electrónico de Alice que hace clic. Puedo hacer que funcione. Un arco cerrado encajará incluso si Alice cambia sus planes.
Al menos no me pidió mi opinión sobre las flores.
Le envío un correo electrónico a Sam, el contratista del restaurante, y le informo de las modificaciones de última hora necesarias en la solicitud del permiso de construcción. Luego lo pienso mejor y le envío un correo electrónico de seguimiento para que guarde la solicitud durante tres días, por si acaso.
Realmente debería comprarle flores a Bella. ¿Son las rosas demasiado cliché? ¿Demasiado formales? ¿Qué sentido tienen las flores? Se mueren de todos modos.
…
Ajusto el ángulo de la cámara web. No le he dicho a Bella que está configurada porque no puedo soportar la forma en que me veo. Las cámaras siempre me hacen lucir distorsionado. Sin embargo, valdrá la pena. Ver a Bella valdrá la pena.
Estaré en California en ocho días. Voy a volar en lugar de conducir la primera vez. Conducir tomará demasiado tiempo extra.
Mi enfoque siempre está vacilando. A veces no entiendo por qué sigo en Forks. No quiero estar en Forks. Durante toda la universidad, supe que estaría diseñando este restaurante. Es el sueño de mi madre, y he estado decidido a hacerlo realidad durante años. Sabía desde el principio que sería la mayor molestia de mi vida. Conozco a mi madre, pero agrega a mi hermana y las cosas se van a poner mucho más complicadas. Los cambios constantes son tediosos, pero a veces todo lo que puedo hacer es esperar sus decisiones.
Los días sin hacer nada son los más duros. Solía estar bien comiendo la mayoría de las noches en el restaurante, pero ahora se siente vacío. No importa cuán familiar se haya vuelto el lugar, no es nada sin Bella. Ella tocó todas las partes de esta ciudad, que casi llamo hogar, y nada ha sido igual desde que se fue. Dentro de seis meses, no veo otra opción que mudarme a California.
He estado tratando de mantenerme ocupado. Sam me pidió que le ayudara en la renovación de una oficina. Es una cosa a corto plazo, así que estuve de acuerdo.
Mis manos están húmedas y tengo un tic nervioso. Esto se siente como una primera cita. Pedí una pizza para cada uno, ambas divididas en mitades con los aderezos que me gustan y los que le gustan a ella. Ahora me siento cursi. Debería haberme decidido por las flores.
No tengo tiempo para preocuparme por eso porque Bella está esperando mi llamada.
—Hola, tú —responde con el mismo suave saludo que me da.
—Hola, ¿qué estás haciendo?
—Dándome un baño. —Su voz suena inocente, pero sé que sus intenciones no lo son—. Desearía que estuvieras aquí.
Sabía a qué hora llamaría. Sé lo que está intentando hacer. No voy a hacer esto.
No la visualizo desnuda en una bañera llena de burbujas. No la veo pasándose las manos por los brazos y encontrando el camino hacia el agua. No puedo imaginarme levantándola y secándola.
¿Cómo puedo ver algo más allá de todos los sonidos mmm que sigue haciendo? Lo que realmente quiero hacer es drenar el agua que está dejando que la cubra. ¿Quién se pone celoso del agua del baño?
—¿Quieres salir y devolverme la llamada? —pregunto. Alguien llamará a su puerta dentro de veinte minutos. Necesita salir del baño.
Ella suspira.
—Quiero hablar contigo y darme un baño.
Por supuesto que lo hace.
Ha estado intentando seducirme por teléfono de todas las formas posibles. Ella no lo entiende. No estoy haciendo esto a distancia. Estoy tratando de ser responsable y no apresurarme a llegar temprano a California. Algunas noches, Bella me empuja tanto que estoy listo para hacer la maleta e irme. Se detiene cuando le pido que lo haga, y puedo volver a controlarme, pero luego comienza a hablar dulcemente y es aún más difícil abstenerse. Tengo responsabilidades. No puedo correr hacia Bella cada vez que la distancia sea abrumadora.
—Bella. Configuré la cámara web. Sal de la bañera, así puedo verte.
—Está bien. ¿Por qué no me lo dijiste? Podría haber instalado la mía aquí.
Por supuesto que podría haberlo hecho.
Puse mi cámara a propósito en mi computadora de escritorio. No necesito la tentación de llevar a Bella a la cama en mi computadora portátil.
—Lo siento. ¿Necesitas dejar el teléfono para poder vestirte?
—Nop. Puedo realizar múltiples tareas —indica con una voz mezclada con insinuaciones.
Estoy en problemas. Por lo general, me habla un rato antes de volverse insinuante.
Ocho días. Estaré con ella en ocho días.
Evoco una imagen de Charlie. Él me aclarará la mente. Sé que esto es lo más alejado en su mente cuando sugirió que llamara a Bella. Quiero ser el chico en el que pueda confiar para que la cuide. Quiero saber todo sobre ella y nunca dejar que nadie dude de mi respeto por ella.
Le toma un momento arreglarse ella y su computadora.
La anticipación de verla en mi pantalla es como la anticipación de esperar a que abra la puerta, y luego está allí. No se vistió.
Por supuesto que no se vistió.
Está empapada y envuelta en una toalla. La imagen no es lo suficientemente clara como para ver el agua goteando sobre ella, pero puedo decir que no se molestó en secarse. La toalla está baja y le aprieta los pechos. Lo hizo a propósito. Quiere matarme.
Ella me sonríe pero luego hace pucheros.
—Te afeitaste.
Cuelgo el teléfono porque puedo escucharla a través de los parlantes.
—Lo siento. No lo haré unos días antes de salir. —Froto el dorso de mi mano en mi mandíbula automáticamente. Ya soy muy consciente de que me afeité—. Bella, tienes que vestirte.
—No. Estoy bien.
Conozco esa mirada. No está jugando, pero esta vez, no voy a ceder.
Pasa un dedo desde sus labios hasta su cuello. Puedo verla y escucharla, pero no es suficiente cuando no puedo sentirla y saborearla.
Su dedo se mueve por su pecho hasta que pasa los dedos justo por encima de la toalla. Mi necesidad es urgente y exigente. No se detendrá hasta que obtenga lo que quiere y luego empezará de nuevo.
Cuando la veo mover las manos hacia abajo, puedo decir que está a punto de quitarse la toalla.
Por supuesto, se quitaría la toalla.
No sé qué decir. No sé qué hacer. Lo que quiero hacer es sentarme y mirarla. Quiero saber qué va a hacer, pero soy un idiota. Alguien llamará a nuestras dos puertas en cualquier momento.
Apago el monitor y empujo mi frente contra el escritorio en el espacio entre el borde y el teclado.
—¿Acabas de apagarme?
No puedo evitar reírme, pero no vuelvo a mirar la pantalla vacía. Sé que todavía la veré allí. Incluso ahora, sin mirar la pantalla, todavía la veo.
—Sabes, que no mires, no me hace menos desnuda.
Vuelvo a encender la pantalla. Ella todavía lleva la toalla.
—Bella. Tienes que vestirte. Recibirás una entrega en cualquier momento, y me gustaría que no abrieras la puerta en una toalla.
—¿Qué? ¿Qué es? —Sus ojos y boca se abren de par en par mientras sonríe.
—Por favor, vístete.
—Está bien. —Sostiene la parte superior de la toalla mientras se pone de pie, pero no está fuera de la vista de la cámara cuando se la quita.
No puedo hacer esto.
No está tratando de ser erótica. Solo se está vistiendo, pero es el empujón final hacia el precipicio al que ya me estaba cayendo.
Cuando vuelve a sentarse, lleva una camiseta blanca de gran tamaño y su cabello está recogido.
—¿Oye, qué pasa? —pregunta.
—¿Cómo es tu horario mañana?
—Las clases comienzan a las diez y luego voy a dar clases particulares hasta las cinco.
Ocho días más.
—No puedo hacer esto. —Intento razonar conmigo mismo sobre lo que debería estar haciendo. Puedo hacer la cuenta regresiva en días o puedo cambiarla a horas.
—No digas eso. Lo siento mucho. No debería haberte presionado. —Su voz tiembla. Ella no lo entiende.
—Está bien.
Ella asiente.
—Bien. —Mira de reojo por una razón que no veo ni escucho—. Edward, hay alguien en la puerta. ¿Quieres que la abra?
—Sí. Tú abre la puerta. Voy a hacer las maletas.
—¿Maletas? ¿A dónde vas?
—Debería estar allí muy temprano en la mañana.
Ella asiente mientras habla.
—Está bien... está bien... está bien. Voy a abrir la puerta. Llámame cuando llegues al aeropuerto.
…
Las luces rojas y azules parpadean detrás de mí. Me detengo antes de que me dé cuenta de quién es. Esto es genial. No tengo tiempo para esto. A menos que acelere ahora mismo, perderé mi vuelo.
Hay un golpe con los nudillos contra mi ventana. Presiono el botón automático y la ventana se desliza hacia abajo.
—¿Has estado bebiendo esta noche?
—No, señor. —Miro al frente. No sé qué tan serio se está poniendo Charlie en este momento. Nunca he tratado con él mientras está de servicio.
—¿Quieres hacerlo? Salgo en una hora.
—Sí, pero tengo algo que hacer. —Volteo a ver y Charlie se inclina con sus manos sosteniéndolo desde la abertura donde la ventana está bajada.
—Está bien. Bueno, tengo que cancelar mañana también.
—¿Sí?
Él asiente con la cabeza.
—Sí. Saldré con Sue. Sin embargo, estarás fuera de la ciudad el próximo fin de semana, ¿cierto?
—No sé qué va a pasar con eso. —No sé si él sabe que estoy siendo engañoso, o si debería tener miedo de lo que sucederá si sus instintos policiales comienzan a actuar y se da cuenta de hacia dónde voy.
—Ven si puedes. No estoy seguro de qué va a pasar con lo que me propongo hacer. Si los chicos van a empezar a elegir bandos, al menos sé que te tengo a ti. —Hace un puño y lo golpeo con el mío.
Odiaría ver cómo se lo toma el jefe si Sue elige a Billy.
—Oye, ¿esa pizza aún está buena? —pregunta señalando al ocupante de mi asiento del pasajero.
—Sí. Tómala. —Saco una rebanada y le entrego la caja.
Toma la pizza sin dudarlo.
—Adelante, lárgate de aquí. Dile a mi pequeña que me llame.
Asiento con la cabeza y me voy. Se lo diré cuando la vea en unas horas. Tendré suerte si no me detienen de nuevo en mi prisa.
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Quiero a Edward conmigo siempre, pero pensé que tenía ocho días. Dijo que no puede hacer esto. Pensé que se refería a nosotros, no a la distancia. El sentimiento de que está rompiendo conmigo aún persiste. Sin embargo, eso no es cierto. Está de camino a verme.
Los ocho días se convirtieron en ocho horas. ¿Qué debo hacer primero? Ni siquiera me afeité las piernas. Tengo una tarea para el lunes. ¿Cuánto tiempo se quedará Edward?
Esto es abrumador. Me siento en mi cama y presiono mis palmas contra mis sienes. Estoy emocionada, muy emocionada. No puedo esperar a verlo. Realmente no puedo esperar.
De repente, ocho horas se sienten más largas que ocho días, pero todavía hay muchas cosas que debo hacer.
La presión se acumula detrás de mis ojos y cuando las lágrimas brotan, las dejo salir. Caigo de rodillas en el suelo mientras empuño mis mantas en mis manos hasta que el material sale entre mis dedos.
Una respiración profunda y luego otra. Edward viene. Dejo que se asiente. Ahora, estoy sonriendo.
Saco las sábanas de la cama y las meto en la lavadora. Poniéndome de puntillas, alcanzo mi segundo juego de sábanas en el estante de mi armario que se extiende sobre toda mi ropa colgada.
Mientras desdoblo las sábanas, percibo su olor. No huelen mal. Huelen como si hubieran estado guardadas en un estante durante dos semanas. Las meto en mi cesto de mimbre para la ropa sucia.
Mi teléfono comienza a sonar justo cuando estoy a punto de comenzar la ducha.
—Bella, perdí el vuelo. —Suena derrotado. Parece que ha perdido la prisa por llegar a mí.
—Bueno, entonces…
—Entonces tengo que esperar aquí dos horas para el próximo. Debería haber conducido hasta allí. Estaría a mitad de camino a estas alturas. —Su derrota se convierte en agitación. Lo aceptaré si eso significa que todavía está de camino aquí.
—No, no lo harías. Pasará rápido. Hablaré contigo hasta que estés listo para partir.
—Estoy listo para partir ahora.
—Sabes a lo que me refiero. ¿Cómo perdiste tu vuelo? ¿No tuviste suficiente tiempo?
—Charlie me detuvo.
—¿Ibas a exceso de velocidad?
—No. Él quería que pasáramos el rato.
Pongo los ojos en blanco.
—¿Le dijiste que eres mío?
—No. En realidad quería que me dejara ir.
Consigo la información de su vuelo y la busco. Dice que tomará un taxi o alquilará un coche. Cuando llegue, se enterará de que lo voy a recoger.
—Deberías irte a dormir, Bella. Tienes que madrugar.
—Lo intentaré, pero puedo perder mi primera clase. No es gran cosa.
—No te pierdas la clase, Bella.
—Bueno, ¿cuánto tiempo puedes quedarte?
—Hasta el lunes por la mañana. Me reuniré con los de ese lugar de renovación de oficinas el lunes por la tarde.
Tenerlo todo el fin de semana es un comienzo, pero ¿cómo voy a dejar que se vaya?
Intento dar pelea, pero al final me convence de que me duerma.
Después de diez minutos sin estar lista para dormirme, trato de hacer mi tarea de lectura una vez más. No habrá tiempo este fin de semana. Hago mi mejor esfuerzo por concentrarme. Sé que para cuando lo haga, estaré mucho más cerca de que Edward esté aquí.
Me envía un mensaje de texto cuando está a punto de apagar su teléfono para el vuelo. Le digo que me avise cuando aterrice y luego esperaré hasta que esté segura de que su teléfono está apagado para decirle que me reuniré con él en el aeropuerto.
Bueno, no pudo soportar la presión y ahora va de camino a California para estar con Bella. Y Charlie mandándole saludos a Bella me mató de risa lol
Cuéntenme qué les pareció el capítulo ;)
Sarai
