Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Mylisssa, yo solo traduzco con su debido permiso.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Mylisssa, I'm just translating with her permission.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Epílogo
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Dormir solo es más difícil de lo que recuerdo, y Chicago es más frío... mucho más frío que cuando vivía aquí. Esta cama está demasiado vacía. Saqué las mantas y almohadas adicionales del armario, pero estoy a punto de llamar a la recepción y pedir algunas más.
Esta habitación es deprimente. Colores apagados componen la decoración. Está oscuro con patrones aleatorios, nada como mi casa de playa en Forks, mi casa de playa en medio del bosque, lejos de la playa. Bella dijo que si iba a vivir en el bosque, su casa debería verse como si estuviera cerca del océano.
Las cortinas azules transparentes fluyen a través de la casa y hay acentos de conchas marinas en todas partes. Le dije a Bella que le compraría una casa en la playa. Dijo que ya vive en la playa y que si yo quisiera una casa en la playa, viviríamos en el desierto. Fue entonces cuando simplemente sonreí y dije:
—Está bien.
Si no puedo ser consultor en un proyecto fuera del estado de forma remota, no volveré a aceptar uno. No vale la pena el dinero. Extraño a Bella y nuestra casa.
Hago zapping en los canales y me doy cuenta de que ya no veo ninguno de mis programas. En cambio, elijo uno de los favoritos de Bella. Sus programas siempre me atraen.
Nos casamos al borde de un acantilado en First Beach hace poco más de un año. Habían transcurrido dos años desde el día en que nos conocimos. Charlie mantuvo su arma en su cadera y se aseguró de que pudiera verla durante la ceremonia. No fue una advertencia tan sutil de que no tenía miedo de usarla si yo permitía que Bella saltara del acantilado después de que dijimos nuestros votos. No iba a arriesgarme. Charlie tenía a Sue a su lado, pero Renée y Phil estaban al otro lado de ella. Una de las parejas podría haberse sentado con mi familia, pero sus padres eran demasiado orgullosos para admitir que se sentían incómodos. La incomodidad de Charlie se magnificó con Billy sentado al otro lado. Llegaron a una tregua en su amistad, pero la tensión entre ellos apenas ha disminuido. Jacob se sentó al lado de Billy, listo para aligerar la situación si era necesario. Todavía no es mi persona favorita, pero en cuanto a ser amigo de Bella, ha demostrado estar bien.
Me olvidé de la amenaza en la audiencia mientras observaba los ojos de Bella y deslizaba su anillo de bodas en su dedo. Después de besarla, la levanté en mis brazos y la llevé rápidamente en mi auto a la recepción en el restaurante de mi mamá.
No debería haberme preocupado por Charlie. Emmett estuvo a mi lado, listo para bloquear a Charlie si era necesario, alegando que recibiría una bala. Sin embargo, si ella hubiera saltado, habría saltado justo detrás de ella. Creo que después de que el salto de acantilado fuera vetado de las actividades para la despedida de soltero, Emmett estuvo decepcionado de que nadie saltara después de la ceremonia. Terminamos recorriendo en cuatro ruedas el bosque y pasamos la noche en la naturaleza el fin de semana antes de la boda. La experiencia fue invaluable, pero se quedó corta en la emoción que Emmett había esperado.
Hasta el día de hoy, Bella niega sus planes de saltar al agua, pero nadie le creerá jamás. Su vestido era corto y ligero, al igual que el de Rosalie y Alice. Jasper, Emmett y yo usamos camisas de vestir blancas, pero no chaquetas. Puede que solo fuera la voz de mi hermana en el oído de Bella para elegir el atuendo que iba con el entorno, pero estoy bastante seguro de que fue para que nuestra ropa no se empapase.
Cuando Bella llama, es casi medianoche aquí, pero en Forks, ella acaba de acostarse.
La almohada debajo de mi cabeza es un bulto duro sin importar cómo la maniobre.
—Solo quiero estar en casa en la cama contigo.
Ella se ríe.
—Lo sé, pero sabemos cómo manejar esto de la distancia.
Estirando la espalda, intento deshacerme de la rigidez.
—No puedo recordar cómo.
—Yo lo hago —tararea—. Estoy usando esa bata blanca que nunca me dejas usar.
Sí dejo que la use. Es tan fácil de quitársela. La seda se desliza por sus hombros.
—Se ve mejor en el suelo —digo.
Ella se ríe de nuevo.
—Lo sé, pero esta vez tengo algo debajo.
—¿Y qué es eso? —pregunto, listo para complacerla por un minuto. Ha pasado un tiempo desde que intentó seducirme a distancia.
—Hay una foto en tu maleta. Está en el bolsillo con cremallera que nunca usas.
Rápidamente me levanto para agarrarlo.
—Eres tan astuta. —Abro la cremallera de la maleta y luego el compartimento del que está hablando. Efectivamente, encuentro una fotografía dentro.
Está acostada en nuestra cama con lencería blanca que apenas roza sus muslos. Sus ojos están cerrados y su cabello oscuro se extiende sobre nuestro edredón bronce. Pensaría que está durmiendo si no fuera por la forma estratégica en que su rodilla está doblada y una de sus manos descansa sobre su pecho.
—¿Qué es esto? —inquiero.
—Boudoir*. ¿Te gusta?
La miro de nuevo. Es hermoso, pero es demasiado íntimo. Mis músculos se tensan.
—¿Quién tomó esta foto?
—Rose. Espero que no estés celoso.
Relajándome, echo otro vistazo a la foto.
—Es perfecta.
—Estaba pensando en ti. Por eso cerré los ojos. ¿Ves cómo mi cabeza está inclinada hacia un lado? Me estaba imaginando tus dedos corriendo por mi cuello.
Me acuesto junto a la foto en la cama, trazando las líneas de su cuello alargado.
—No he visto esta lencería antes.
—Lo sé. Fue una sorpresa. Pero ahora la estoy usando. —Su voz es suave mientras me transporta de esta dura tabla en la que estoy recostado a la suavidad que tengo en casa.
Miro la foto una vez más antes de cerrar los ojos.
»¿Quieres saber qué tengo debajo?
Un escalofrío me atraviesa.
—¿Entonces o ahora?
—Entonces.
—Está bien, ¿qué llevabas debajo?
—Nada.
Mojándome los labios, pregunto:
—¿Y ahora?
—Nada —susurra lenta y sensual.
Yo trago.
»¿Quieres saber por qué?
—¿Por qué? —Mi respiración se vuelve superficial.
—Estaba pensando en ti, en montar a horcajadas sobre tus caderas.
Hay un tic entre mis piernas mientras imagino lo que está diciendo. Casi puedo sentir sus muslos apretados contra el exterior de los míos.
—¿Es eso cierto? —Resistir requiere más esfuerzo que ceder. Estoy dolorosamente duro, dolorido y necesitado. Mientras me bajo los pantalones de dormir por los muslos, pregunto—: ¿Y en qué estás pensando ahora?
—Lo mismo, pero primero, quiero tomarte en mi boca.
Mi mano se convierte en su boca chupando, mientras que mis dedos se sienten como si su lengua me lamiera.
—Eres tan buena en eso.
—Mmm... lo sé. —Su respiración se vuelve más pesada y sintonizo con ese sonido—. ¿Estás listo para que te monte a horcajadas?
—Sí, estoy listo. ¿Tú?
—Tan lista. ¿Cómo se siente cuando te monto? Mis piernas se hunden a los lados de la cama mientras me cierno sobre ti, apenas tocándote.
Aclarándome la garganta, salgo de mi neblina para responder.
—Cálida, húmeda... mía.
—Solo tuya, siempre —jadea como si se hubiera deslizado hacia abajo, como si me abrazara y pudiera sentirlo.
Aprieto mi agarre, soltando un te amo y le digo lo bien que se siente. Cuando comienza a gemir y a gritar que se corre, me corro.
Mi cabeza cae hacia atrás y no puedo evitar reír.
—¿Sabes qué significa esto? —pregunta.
—¿Qué? —repito mientras me limpio, todavía riendo.
—Que no me puedes negar nada.
—O que cuanto más me conoces, mejor me engañas.
Ella se ríe.
—Eso también.
—Vamos a dormir. Regresaré mañana por la noche.
—Espera, tengo que decirte algo.
Algo en su voz me tiene sentado.
—¿Qué?
—¿Recuerdas esas pastillas que soy tan buena tomando?
Pongo los ojos en blanco. Ella nunca ha sido muy buena tomándolas.
—¿Las que has estado descuidando los últimos meses?
—Sí —responde, culpable.
Me recuesto.
—¿Y qué hay con ellas?
—Creo que quizás…
Sonrío. Era inevitable.
—¿Te hiciste una prueba?
—No, compré una, pero quiero esperarte.
Cierro los ojos. Simplemente se siente natural.
—Está bien.
Ella suspira.
—Si estoy embarazada, espero tener una niña.
Me imagino a una niña que es la mitad de mí con los ojos de Bella.
Veo una muñeca Barbie, cuarto rosa, y luego veo seducción. Veo la preocupación constante de Charlie por su rebelde niñita, y que nadie nunca es lo suficientemente bueno. Probablemente fui solo una casualidad, un error en su juicio.
—Sí, umm… —Me rasco la cabeza—. Estoy pensando que sería bueno tener un niño.
—Oh, yo también. Me encantaría —dice con nostalgia.
Aunque no lo intentáramos, parece que un resultado negativo la devastará. Solo me toma un momento pensarlo.
—Sin embargo, si no es así, tal vez ya no necesites tomar esas pastillas.
Lleno mi cabeza con pensamientos sobre ligas menores de béisbol y espero que las ilusiones cuenten para algo.
Ella solloza.
—Está bien. Podríamos hacer eso.
Cuando decimos buenas noches, miro hacia el techo.
Mi estómago está retorcido, pero mi boca está sonriendo.
La perspectiva de un bebé es a la vez aterradora y emocionante.
Aunque cuando se trata de Bella y de mí, sé que podemos manejar cualquier cosa.
FIN
*Boudoir: Es un estilo de fotografía que busca hacer retratos de mujeres donde la sensualidad y la belleza son los principales protagonistas.
Ahora sí nos despedimos de esta historia, espero que les haya gustado tanto como a mí. Por favor no olviden dejarle un review a la autora dándole las gracias por autorizar la traducción, pueden encontrar las opciones en el grupo y el mi perfil está el enlace a la historia original.
Nos leemos en la siguiente traducción.
Sarai
