Aclaraciones: Mo Dao Zu Shi no me pertenece.
Esta historia está ambientada en el universo de la novela.
— Capítulo 29 —
En la trampa (Parte II)
Después el incidente de Lan WangJi y la conversación con Wei WuXian, Jiang Cheng no perdió oportunidad de solicitar de forma inmediata una cacería nocturna de cultivadores en las inmediaciones de Qinghe. Era evidente que con el correr de los días el responsable debía haber escapado y las posibilidades de dar con él eran casi nulas, pero su desprecio por cada uno de los que practicaban la cultivación demoniaca superaba su juicio, y mientras más cultivadores erradicara, más cerca estaría de quien Wei WuXian apuntaba como el verdadero culpable de todas las desgracias de los últimos siete años.
¿Pero ese culpable realmente existía o solo era un invento de Wei WuXian? Sus palabras dichas en Qinghe aún hacían eco en su cabeza, y después de repasarlas una y otra vez comenzó a cuestionar su veracidad. ¿Quién podía tener motivos para asesinar a su hermana y cuñado? ¿Qué ganaría con eso? Wei WuXian tampoco los tenía; su cariño por Jiang YanLi fue genuino e incluso logró llevarse bien con Jin ZiXuan para hacerla feliz. ¿Entonces qué sucedió? ¿Por qué tuvieron que morir? Durante siete años se repitió la misma pregunta, y después de hablar con Wei WuXian finalmente la respuesta que buscó por esos siete años cobró sentido y se abrió ante sus ojos. Podía creer o no en ella, podía pensar que a quien alguna vez consideró su hermano solo quería burlarse y envolverlo en sus mentiras, pero lo conocía lo suficiente como para saber cuándo mentía y cuándo no.
Finalmente... decidió creerle.
Wei WuXian le pedía tiempo para encontrar al asesino de los padres de Jin Ling, pero no era menos culpable que él, porque "el arma" se la había puesto en sus manos el día que decidió usar la cultivación demoniaca. Su culpa no disminuía a pesar de haber muerto, y perdonarlo tampoco estaba dentro de sus planes. La relación se había quebrado la noche en la que escapó de Gusu con un bebé en su vientre; incluso mucho antes, cuando sucedió "la masacre en los Túmulos Funerarios" y descubrieron su identidad.
Ahora, ante una nueva cacería nocturna —la cual tuvo algunas trabas para ser llevada a cabo—, podría enfocar su odio en una nueva dirección.
Con banderas de atracción fantasmal, redes de unión de la deidad y armas espirituales, las sectas buscaban capturar la mayor cantidad de cultivadores y presentarlos ante el cultivador en jefe con el único fin de ganar su simpatía. Jiang Cheng sin embargo tenía claramente otros intereses. Organizó a su equipo de tal forma, que todos los flancos del bosque quedaron cubiertos; esa noche nadie podría entrar ni salir de la zona de cacería, y se aseguraría personalmente de cortarle la cabeza a cada cultivador demoniaco que encontrara en el camino. Pero la melodía siniestra, repentina e inconfundible de ChenQing resonando por todo el bosque cambió por completo sus planes. Quienes se encontraban a su alrededor palidecieron petrificados, como si hubieran sucumbido súbitamente al sonido.
—¡Es... Es el Patriarca YiLing! —gritaron horrorizados—. ¡Ha vuelto!
De inmediato los gritos de los cultivadores de las sectas repartidas por todo el bosque se unieron al eco de la flauta que causó tantos estragos en el pasado. Nadie podía adivinar quién realmente la estaba tocando, pero para Jiang Cheng, esa melodía era inconfundible y sabía bien quién estaba detrás de ella.
—Wei WuXian...
Miró a los discípulos que le acompañaban y dio nuevas instrucciones.
—¡Encuentren al que está emitiendo ese sonido!
Atemorizados, el pequeño grupo compuesto por diez jóvenes acató su orden y se adentró en el bosque mientras las otras sectas se dejaban llevar por el pánico y desistían de la cacería. No era primera vez que sucedía algo así, donde muchos imitadores buscaban fama o simplemente pretendían poner a prueba sus irracionales talentos, pero esta vez el sentimiento parecía diferente, como si el verdadero Patriarca YiLing hubiera resuelto aparecer esa noche para tenderles una trampa.
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Los cadáveres sepultados por Xiao XingChen reaccionaron al llamado de Wei WuXian y emergieron de sus tumbas. Con la marca inconfundible de Shuanghua destacando en sus cuerpos putrefactos, esperaban las instrucciones de quien los había despertado luego de cinco años de descanso. Wei WuXian tenía una orden sencilla para ellos, y con ChenQing la dictó. De inmediato el grupo corrió fuera del templo y se adentró en la espesura del bosque. La idea era alterar la cacería nocturna despertando la energía resentida del bosque. Contra más energía fuera liberada, mayores serían las posibilidades de capturar la atención del impostor.
Lan WangJi y Lan HuiYing también tenían un papel que cumplir en el plan elaborado por Wei WuXian.
—Estaré bien —dijo al ver la preocupación en los ojos de Lan WangJi—. Vayan.
A pesar de la preocupación que le significaba dejarlo solo, confiaba en él y en sus capacidades que superaban por mucho a los cultivadores de vasta experiencia, por lo que junto con Lan HuiYing dejaron el templo y se internaron en el bosque. Una vez a solas, Wei WuXian puso en marcha la siguiente parte de su plan. Acomodó a ChenQing en su cintura y liberó una gran cantidad de energía resentida de su cuerpo. Rodeado por una niebla espesa de color negro, el ambiente comenzó a teñirse de un intenso tinte verdoso. Sus ojos sucumbieron ante el poder liberado, volviéndose de color rojo y, tras mover sus manos evocando una técnica que solo él conocía, una formación mágica de color verde resplandeció en el cielo. Era una técnica ambiciosa que recordaba haber ejecutado muy pocas veces por el desgaste de energía espiritual que se drenaba de su cuerpo. De inmediato, todas las trampas instaladas en el bosque; banderas, talismanes y redes se bloquearon, perdiendo su efectividad.
Confiaba en que su serie de actos gatillarían el desenfreno de las sectas —al menos las más valientes— y acudirían a su encuentro. Era una exposición de su imagen que estaba dispuesto a asumir con tal de desenmascarar al impostor, pues estaba convencido que entre los asistentes de la cacería se encontraba oculto y respondería a su llamado. ¿Pero luego de aquello qué sucedería? ¿Qué tan lejos estaba dispuesto a llegar con tal de encararlo? Era demasiado lo que estaba en juego, pero era la única forma de presionarlo. El impostor llevaba siete años de ventaja y quería reducir esa brecha sin importar las consecuencias.
Volvió a tomar a ChenQing y dejó que su memoria reviviese una vieja melodía. La energía del bosque se alteró drásticamente al responder a ella y las sectas fueron invadidas por una nueva ola de pavor.
—¡No se queden parados como idiotas! —bramó Jiang Cheng a sus subordinados cuando estos se petrificaron al escuchar nuevamente el sonido de ChenQing—. ¡Sigan buscando!
Avanzó unos pasos y se detuvo para buscar a Jin Ling con la mirada. Al no encontrarlo por los alrededores, supuso que había sido el primero en ir tras Wei WuXian, y no le sorprendió. Víctima constante de burlas por ser huérfano, su personalidad se había retorcido, volviéndose un adolescente temperamental, orgulloso y de muy mal genio, por lo que sin importar el riesgo o las consecuencias, él se aventuraba imprudentemente a lo que fuera con tal de demostrar que era mejor que los demás. Jiang Cheng asumía parte de la culpa por las exigencias que le imponía, pero jamás dejaría que Jin Ling mostrara debilidad para complacer a los demás. Su rabia contra quienes lo despreciaban era su fortaleza, y no intervendría en ello mientras eso lo mantuviera con vida y llevara por el camino de la determinación y la excelencia como cultivador.
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Desde que se autorizó la cacería, Jin Ling había resuelto trabajar solo, prescindiendo incluso de la supervisión y apoyo de su tío. Y no era porque no lo necesitara ni tampoco por el desprecio de sus compañeros de secta; su necesidad de actuar solo radicaba en la determinación que tenía de vengar a sus padres y matar a Wei WuXian con sus propias manos. Cualquiera en su lugar abandonaría la idea ante la posibilidad de enfrentarse a él pero, a diferencia de muchos cultivadores, no tenía miedo, y el sonido de ChenQing resonando por el bosque no lo intimidaba; más bien lo impulsaba a seguir adelante.
Siguiendo el eco de la flauta, se adentró en las profundidades del bosque mientras muchos grupos de cultivadores corrían en sentido contrario, abandonando el lugar en una suerte de caravana despavorida. En el camino no se topó con cultivadores demoniacos, pero sí avistó cadáveres que intentaban frenar la huida de los cultivadores amedrentados.
—Son todos unos cobardes —siseó al verlos correr en tropel sin siquiera la intención de combatir a los cadáveres—. Y así dicen llamarse cultivadores.
Ignoró la situación y continuó su camino con Suihua desenfundada. A pesar de su valentía, tenía una extraña sensación en el cuerpo, como si el propio bosque le advirtiera del peligro al que se estaba exponiendo. El aire enrarecido y las ráfagas de viento resoplando entre los árboles lo mantenían en una constante tensión. De pronto se detuvo y volteó hacia atrás al advertir unas pisadas rompiendo el silencio. Observó expectante, valiéndose de la luz de la luna que se filtraba por el ramaje y, al no lograr ver a nadie siguiéndole, retomó el paso concentrado en su objetivo.
—Encontraré a ese mal nacido y lo asesinaré con mis propias manos —murmuró entre dientes mientras intentaba visualizar el rostro de Wei WuXian. Era muy vago el recuerdo que tenía de este, pero entre sus intentos por recordarlo, una pequeña imagen vino a su mente, y fue de alguien sosteniéndolo en brazos con un pequeño juguete en las manos. Frunció el ceño al no poder ver su rostro con claridad y concluyó en voz alta: —Mi tío no podrá regañarme si me encargo de acabar con ese infeliz. Ya lo verán; asesinaré a Wei WuXian y nadie me volverá a llamar perdedor nunca más. ¡Todos tendrán que tragarse sus palabras!
Cerró con fuerza la mano alrededor de Suihua y continuó caminando.
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Las demás sectas de menor nivel habían intentado retractarse abandonando la competencia, pero pronto se dieron cuenta que la barrera instalada por la secta YunmengJiang se encontraba aún activada: estaban atrapados. Presos del pánico, corrieron en diferentes direcciones, dispersándose por el bosque sin un rumbo claro ni una estrategia que les permitiera sobrevivir. Los miembros jóvenes de la secta QishanWen habían tenido la misma intención al percatarse de la presencia del Patriarca YiLing en el lugar, pero fue Wen Sizhui el que les impidió devolverse y unirse al pánico colectivo.
—Ya estamos aquí —declaró— Sigamos avanzando.
—¡¿Estás demente, Sizhui?! —masculló Wen JingYi—. Es el Patriarca YiLing del que estamos hablando. ¡No pienso enfrentarme a él!
—¿Y quién les dice que se trata de él?
—¡¿Qué no escuchaste?! —insistió Wen JingYi—. ¡Era su melodía!
Wen Sizhui negó con la cabeza.
—¿Cómo lo sabes, JingYi? —cuestionó—. Nunca lo has escuchado. Solo porque escuchaste el sonido de una flauta no quiere decir que sea él. ¿Cuántas personas conoces que tocan una?
JingYi no supo responder. Lo cierto era que el uso de instrumentos musicales en el mundo de la cultivación era una práctica común, por lo que no podía asegurar que el autor de la melodía se tratara del mismísimo Patriarca YiLing.
—Sizhui tiene razón —señaló otro miembro del grupo—. Ni siquiera conocemos al Patriarca YiLing.
—El único que lo conoce es Sizhui —añadió otro—, y si él le salvó la vida una vez, estaremos bien si permanecemos juntos.
—Es una buena idea —dijo Wen Sizhui—. Lo mejor que podemos hacer es ver de qué se trata este cambio de reglas y descubrir quién está detrás de todo esto. Porque dudo que sea el Patriarca YiLing; él murió.
—¿Y si volvió del infierno? —preguntó Wen JingYi.
—¿Qué sentido tiene atormentar cultivadores durante una cacería nocturna? —argumentó Wen Sizhui—. Alguien como él...
—Pero él odia a nuestra secta —argumentó Wen JingYi.
—¡Si ve nuestros uniformes nos asesinará! —exclamó el más joven del grupo.
—El Patriarca YiLing era mucho más juicioso de lo que piensan —le rebatió Wen Sizhui—. Él no asesinaba por el tipo de uniforme que portaba una persona, sino por sus actos. Y nosotros no hemos hecho nada malo. —Miró su brújula y con decepción confirmó que no apuntaba nada.
—¿Vas a seguir con esa estúpida brújula? —protestó Wen JingYi—. ¡Tírala a la basura! De nada te sirve sacarla si ni siquiera funciona.
Wen Sizhui negó, rehusándose a deshacerse de ella.
—Si el Patriarca YiLing está aquí como ustedes dicen, funcionará.
En su interior, albergaba la esperanza de que Wei WuXian estuviera de regreso. Deseaba verlo nuevamente pues nunca se pudo despedir con propiedad aquella noche en los Túmulos Funerarios. Su último recuerdo tampoco era claro, y necesitaba verlo una vez más para confirmar con sus propios ojos que la persona que tanto bien le hizo y tanta ayuda le brindó en realidad sí existió, y fue una de las mejores que había conocido en su vida.
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Lan HuiYing y Lan WangJi se alejaron lo suficiente del templo y se ubicaron en un punto estratégico para resguardar la seguridad de Wei WuXian sin llamar la atención. La estrategia parecía sencilla y la apuesta por el impostor era segura, Lan HuiYing sin embargo seguía sintiéndose inquieto y creía un error la idea de su maestro. Conocía los riesgos de la estrategia y la sobrexposición de su imagen como cultivador demoniaco, pero confiaba en él y en el resultado de su plan.
Tras el llamado de ChenQing, la cacería se había enfocado en encontrar a Wei WuXian; prueba de ello eran las señales que rompían el manto nocturno y que poco a poco se acercaban al templo.
—No tardaron en encontrarlo —pronunció Lan HuiYing al advertir las luces multicolores deslumbrando el cielo.
Lan WangJi quitó a Guqin de su espalda y la desenfundó. Un rasgueo de las cuerdas liberó una ráfaga de energía que llenó de llamas azules el bosque, iluminando el lugar. Debían llamar la atención pero también retrasar la llegada de las sectas. Los cadáveres del templo eran parte de la estrategia, permitiendo que Wei WuXian continuara concentrando energía resentida a la espera del impostor.
Ellos serían su escudo, y se asegurarían de que nada ni nadie lo lastimara.
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Wei WuXian llevaba un rato esperando que el impostor hiciera su aparición. Ciertamente confiaba que así sucediera, aunque las probabilidades fueran cincuenta y cincuenta. En la espera dejó que su mente se llenara de pensamientos de Lan WangJi, aunque sabía no era el momento. No se arrepentía de sus sentimientos y trataba de no sentirse tonto por eso. Su consuelo radicaba en la idea de saber que en el pasado había experimentado lo mismo y pareció ser algo importante para los dos.
Tras un profundo suspiro, miró a ChenQing con cierta nostalgia y decidió concentrarse en el presente. Repasó su conversación con Lan WangJi y Lan HuiYing antes de poner en marcha su plan, y explicó que si bien no existía una solución a corto plazo más efectiva que la de ahora, solo debían confiar y esperar que el objetivo mordiera el anzuelo.
—Si finjo imitar su poder, querrá enfrentarme —concluyó—. No creo que tolere la competencia, y será su ego el que lo traicionará.
—¿Y si no lo hace? —cuestionó Lan HuiYing—. ¿Y si permanece oculto o no le interesa enfrentarlo?
—La curiosidad y la ambición son inherentes en el ser humano, y él no es la excepción —explicó Wei WuXian—. De lo contrario no habría imitado al patriarca YiLing por tantos años.
Lan HuiYing intercambió miradas de preocupación con Lan WangJi y continuó.
—¿Cree que desenmascararlo ayude? —Apretó con disimulo la empuñadura de Suibian. —Si eso sucede no conoceremos sus verdaderos planes.
Wei WuXian sabía cuál era el principal interés de Lan HuiYing, y no quería fallarle. Negó con la cabeza y contestó.
—No pretendo que lo capturen; solo exponer su existencia ante las sectas.
—Entonces esa será nuestra oportunidad —concluyó Lan HuiYing—. El impostor se sentirá presionado por nosotros.
—Exacto.
Con esa idea en mente quería creer que su plan resultaría y que el impostor mostraría su rostro por error o por rabia. Cualquiera de las dos opciones estaba bien para él. Ya le estaba cansando su actitud y sus acciones, y no estaba dispuesto a quedarse como un espectador silencioso frente a un personaje que arruinaba su reputación con impunidad.
Tras quince minutos de espera, Wei WuXian notó que alguien se acercaba.
—Qué rápido —pensó sorprendido, pero enmudeció cuando vio que no se trataba del impostor.
Con ojos encolerizados, Jin Ling lo señaló con el dedo y gritó:
—¡Así que tú eres Wei WuXian!
Wei WuXian esperaba a cualquiera, menos a Jin Ling. No pensó que su obsesión por atrapar a todos los cultivadores demoniacos —en especial a él— lo llevaría directo al templo.
Lo había subestimado.
—¡Fuiste tú todo este tiempo! —bramó él apuntándole con su arco y flecha—. ¡Debí suponerlo! ¡Nos engañaste a todos!
Incluso si intentaba justificarse, Wei WuXian no lograría hacerle entrar en razón, por lo que dejó que hablara y descargara toda su frustración.
—¡Mi tío tenía razón! —continuó—. ¡Siempre fuiste tú... todo este tiempo!
Las manos de Jin Ling temblaban alrededor de su arco, amenazando con disparar. Su odio hacia la imagen del asesino de sus padres nunca tuvo rostro; ni siquiera podía recordarlo porque la noche en la que ellos murieron, había sido llevado lejos del palacio. Pero ahora ese asesino finalmente estaba frente a él y podría saciar su sed de venganza después de tantos años.
Wei WuXian dio un paso hacia adelante, sin temerle a su flecha.
—Jin Ling, te puedo asegurar que todo ese odio podrás liberarlo, pero esta vez debes enfocarlo en la persona responsable, y ese no soy yo.
El rostro iracundo de Jin Ling apenas tembló. Sus palabras, lejos de persuadirlo, lo enfurecieron más.
—¡Deja de decir estupideces! —bramó colérico—. El responsable de mi odio está frente a mí ahora. ¡Pagarás por la muerte de mis padres!
Disparó la flecha, pero Wei WuXian fue lo suficientemente diestro para detenerla con una barrera de energía. La flecha se deshizo contra ella como si hubiera sido derretida al contacto con un fuego abrasador, y aquello solo sirvió para confirmarle a Jin Ling que frente a él estaba Wei WuXian.
—¡No te librarás de mí tan fácilmente!
No dudó en desenfundar a Suihua e irse contra Wei WuXian. Este sin embargo lo esquivaba como si se tratara de una danza. Todos los movimientos de Jin Ling le resultaban predecibles y simples de leer. Esperaba que al menos el enfrentamiento calmara su odio, pero no era el momento de ayudarle con ello. Debía detenerlo y mantenerlo lejos del impostor, si es que decidía aparecer.
Dispuesto a terminar el encuentro, Wei WuXian sacó de entre sus ropas un talismán y lo pegó contra la espalda de Jin Ling. Con un ademán con la mano derecha lo activó y el papel brilló. En un parpadeo Jin Ling quedó petrificado, dejó caer a Suihua y no pudo hacer ningún otro movimiento más.
—¡Qué me hiciste, maldito! —gritó irritado—. ¡Suéltame!
Ignorando sus alegatos, Wei WuXian recogió del suelo a Suihua y la guardó en su funda ante la mirada iracunda de Jin Ling.
—¡No toques la espada de mi padre! —ordenó y forcejó inútilmente su liberación.
Wei WuXian retrocedió un par de pasos y buscó rápidamente las palabras propicias para iniciar la conversación.
—Antes de llenarme de insultos y desquitarte conmigo, primero necesitas escuchar la verdad.
Jin Ling no parecía tener opciones, pero no quiso dar su brazo a torcer, y lejos de mostrar disposición a escuchar, solo manifestó una profunda rabia contra su captor.
—¡No tengo nada que escuchar! —espetó tratando aún de liberarse—. ¡Suéltame y enfréntame! ¡Me tienes miedo, por eso me retuviste!
Una sonrisa con tintes burlones apareció en los labios de Wei WuXian. Se acomodó las manos en la cintura y respondió:
—Si te tuviera miedo habría arrancado y no estaría viéndote sufrir tu derrota con tanta facilidad.
Las mejillas de Jin Ling se ruborizaron de vergüenza.
—Seguramente tu tío no te ha explicado nada —continuó Wei WuXian—, pero supongo que pudiste darte cuenta que el incidente en Qinghe no lo planee yo.
—¡Y eso qué tiene que ver! —masculló Jin Ling, ignorando su explicación— ¡Tú eres Wei WuXian!
Wei WuXian resopló.
—Mi identidad podemos discutirla después; ahora necesitas entender que esta pelea no es conmigo, sino con el verdadero asesino de tus padres.
Los alegatos de Jin Ling cesaron y su semblante pasó de la rabia a la incredulidad.
—Alguien se ha hecho pasar por Wei WuXian todos estos años, y es el que asesinó a tus padres. Tu tío Jiang Cheng ya está al tanto de la situación.
—¿Qué quieres decir? —Por primera vez su tono se escuchó moderado.
—El responsable de los incidentes de los últimos años es quien lastimó a HanGuang-Jun, es quien asesinó a tus padres, es quien ha estado causando estragos. Y esta noche lo voy a desenmascarar.
Por un momento, Wei WuXian creyó haber convencido a Jin Ling, pero al ver sus cejas frunciéndose y sus labios torciéndose, comprendió que estaba lejos de eso. Él continuó forcejeando contra el talismán que lo inmovilizaba y dejó claro que no le creía ni una sola palabra.
—¡¿Y esperas que crea toda esa basura?! —masculló él, retorciéndose—. ¡Eres un maldito mentiroso!
Su tono agudo y agresivo dejaba claro que no habría forma de dialogar con él, y Wei WuXian así lo entendió.
—Tienes dos opciones —expresó con deliberada calma—: creerlo o no. Pero de ti depende atacar al verdadero culpable de todo el sufrimiento por el que has pasado todos estos años. —Se le acercó lo suficiente para demostrar que no era una amenaza. —Créeme Jin Ling; yo también quiero acabar con el asesino de tus padres.
Jin Ling dejó de moverse. Quería creer en las palabras que acababa de escuchar, pero no estaba seguro. Demasiadas emociones revolvían su cabeza, y una parte de él, al ver los ojos de Wei WuXian, pudo distinguir la verdad.
—Ahora —continuó Wei WuXian—. Te soltaré, pero solo si me prometes que apuntarás tu espada al verdadero culpable y no a mí. ¿De acuerdo?
A regañadientes, Jin Ling asintió. Wei WuXian retiró el talismán de su espalda y lo liberó.
—¿De verdad creíste que sería Wei WuXian? —Su pregunta fue acompañada por una mueca burlona. —Si lo fuera, imagínate; HanGuang-Jun ya me habría asesinado o entregado a tu tío para ejecutarme.
—Mi tío me dijo que HanGuang-Jun y Wei WuXian fueron amantes, así que dudo que quiera asesinarte si fueras él.
Los ojos de Wei WuXian se abrieron con sorpresa y su boca se desencajó un poco. No imaginó que Jiang Cheng fuese tan directo en decirle algo tan íntimo y delicado a Jin Ling, aunque su relación con Lan WangJi tampoco fue un secreto en su totalidad.
—¿Entonces? ¿Pretendes capturar a ese maldito? —A pesar de las reticencias y desconfianzas, Jin Ling mantuvo a Suihua en su funda y se mostró dispuesto a conversar. —¿Piensas hacerlo igualándote a él? Eres un cultivador demoniaco; de todos modos debo asesinarte.
Wei WuXian resopló.
—¿Por qué tú y tu tío tienen esa obsesión tan exasperante? —Se cruzó de brazos. —Yo no le hago el mal a nadie.
—Imitando a Wei WuXian no te librarás de que alguien te quiera clavar una espada en el estómago.
—Eso suena doloroso —rio Wei WuXian—, pero yo no intento imitar a nadie. Además, es feo que quieras asesinarme. Soy tu tío también, aunque sé que eso te avergüenza.
Jin Ling entornó la mirada, como si hubiera escuchado algo incómodo que le trajo malos recuerdos.
—No me avergüenza —corrigió balbuceando—. Yo solo...
Wei WuXian sabía que para Jin Ling, retractarse de sus palabras era igual que cortarse las manos, por lo que jamás lo forzaría a decir algo que implicara herir su orgullo. Él tenía derecho de odiar a todos y despreciar al mundo entero si quisiera, pero vivir así tampoco era un buen camino. Aprendió aquello de muy malas maneras y ahora lo estaba pagando con creces.
Tras descruzar los brazos, Wei WuXian suavizó la mirada y relajó su postura que instantes atrás era descarada y burlona.
—En la vida hay dos frases que nunca deberían dejar de decirse —pronunció de pronto—, sin importar lo cursi o sensible que puedan llegar a sonar.
—¿Cuáles son? —preguntó Jin Ling con curiosidad.
—Gracias y lo siento.
Jin Ling enmudeció, atónito ante la sinceridad que percibió en esas dos simples palabras. Sus ojos brillaron con un atisbo de emoción, pero antes de quedar expuesta sus emociones, frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—No te sientas especial solo porque no te asesinaré esta vez —espetó—. No me interesa tu gratitud.
—Lo siento mucho —dijo Wei WuXian—. Siento mucho lo que te dije durante la cacería nocturna de la última vez.
La expresión arrepentida de Wei WuXian conmovió a Jin Ling, y al no tener forma de responderle, solo esquivó la mirada con incomodidad.
—No es nada —musitó—. No has sido el primero en llamarme de esa forma. ¡Pero no por eso soy menos que el resto! Les demostraré a todos que soy más fuerte que todos ustedes.
Wei WuXian esbozó una sonrisa. A pesar de todo, Jin Ling poseía el corazón de su madre... y el orgullo de su padre.
—Yo también... —murmuró Jin Ling de pronto con tono vacilante—. Yo no debí decir eso...
—¿Eso qué? —preguntó Wei WuXian.
Jin Ling torció los labios, masticando incómodo la respuesta.
—¡Eso! —gritó finalmente.
Wei WuXian ya sabía, pero quería que Jin Ling lo dijera.
—Eso qué, Jin Ling —insistió—. No puedo adivinar tu pensamiento.
—Lo que dije en... YiLing.
Su nerviosismo causaba gracia, pero para Wei WuXian la disposición de Jin Ling era importante.
—Dijiste muchas cosas —argumentó—, y mi memoria no es muy buena.
Las mejillas de Jin Ling se ruborizaron con enfado.
—¡Cuando te conviene tienes mala memoria! —protestó—. ¡Lamento lo que dije y punto!
—Está bien, con eso es suficiente.
Tras un momento de silencio, en la que ambos tuvieron la oportunidad de reflexionar, Jin Ling observó contemplativamente a Wei WuXian, como si viera algo en él, y llegó a una conclusión.
—Tienes razón —concluyó reflexivo—. Dudo que seas Wei WuXian, tú eres demasiado patético. Además les temes a los perros. Wei WuXian era demasiado poderoso y jamás le temería a ellos.
Inevitablemente, Wei WuXian soltó una carcajada nerviosa.
—¿Solo por eso? —preguntó.
—Además, Zidian no ha podido expulsar tu alma. —Hizo una pausa y añadió. —¡Pero te advierto que si sigues intentando imitar a ese maldito, yo mismo te rebanaré!
Wei WuXian no tuvo objeción en su advertencia. Después de todo, no era imitación precisamente lo que realizaba.
Una ráfaga de viento sopló de forma súbita, como si algo hubiera agitado el aire, y el ambiente se enrareció. Repentinamente la energía resentida del suelo comenzó a emerger y en el cielo se dibujó una formación mágica de color rojo, cubriendo todo el cielo del bosque.
—¡Qué es eso! —exclamó Jin Ling—. ¡¿Tú lo hiciste?!
Increpó a Wei WuXian creyéndolo responsable, pero enmudeció cuando vio su semblante serio.
—¿Qué significa esto...? —murmuró él preocupado.
Aquel sello formado en el cielo le resultaba muy familiar, pero también le despertaba muy malos recuerdos y una inquietante sensación en el pecho.
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Lan WangJi llevaba un rato observando el perímetro designado para resguardar a Wei WuXian, y sentía que algo no andaba bien. A pesar de la energía y de los cadáveres liberados, había algo más, y esa sensación se le hizo familiar, como si no fuera la primera vez que la experimentara.
Lan HuiYing a su lado también tenía una sensación extraña. Podía percibir algo diferente a los cadáveres del templo.
—Algo no anda bien, papá —murmuró con inquietud—. Deberíamos volver con el maestro Mo.
—Desde aquí podemos protegerlo.
Ambos sabían que el plan era tan arriesgado como precipitado, y que solo les quedaba apostar a la premura del impostor por enfrentar a quien lo estaba provocando, pero si Wei WuXian estaba equivocado, ¿qué consecuencias traería su error?
De pronto el cielo se tiñó de rojo y alzó la mirada. Su rostro palideció al reconocer de inmediato esa maldita e inconfundible matriz que tantos problemas trajo en el pasado.
—Papá... —Lan HuiYing también la conocía; la había visto bosquejada en los textos de Wei WuXian. —Papá, esa matriz es...
—No es posible.
El temor se apoderó de Lan HuiYing al darse cuenta de la situación y volteó en dirección al templo.
—¡Volvamos con el maestro Mo! —exclamó—. ¡Esto es una trampa!
Dejaron su puesto de vigilancia dispuestos a proteger a Wei WuXian directamente, aun cuando vieron desde su ubicación a las sectas enfrentando a los cadáveres que brotaron del suelo a lo largo y ancho del bosque, pero se detuvieron cuando vieron a una persona de pie en medio del camino; unos pasos más atrás lo escoltaba un grupo de diez cultivadores. Sus vestimentas no representaban a ninguna secta y sus rostros permanecían ocultos tras las sombras del bosque.
Lan WangJi no dudó en desenfundar a Bichen, pues supo en ese instante que el impostor finalmente había aparecido.
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Wei WuXian sabía que lo que sucedía en ese momento no era en lo absoluto bueno y salía completamente de sus planes. La tierra comenzó a vibrar y cadáveres emergieron de ella. Además de los que Xiao XingChen, había un cementerio creado por las guerras de los últimos años, y sus residentes parecían estar furiosos.
—Jin Ling, ve con tu tío ahora —le ordenó.
Él no dudó en negarse.
—¿Estás loco? Voy a derrotar a estos cadáveres.
No esperó respuesta de Wei WuXian y se fue contra los cadáveres. Con Suihua destazó a cada uno a pesar de la violencia de estos, demostrando sus habilidades con la espada de su padre. Para Wei WuXian una horda de cadáveres feroces tampoco resultaba una gran amenaza, pero ver a Jin Ling demostrando sus capacidades lo sorprendió. Procuró ayudarlo agitando a ChenQing, y una onda de energía lanzó a varios metros al grupo de cadáveres que se le acercaba. Los persistentes continuaron su intento por atacarlo y logró esquivarlos con la habilidad propia de su experiencia, pero incluso para él existía un límite. Con ChenQing, llamó a los cadáveres que había despertado y les ordenó pelear con los recién despertados.
—¡Otra vez lo estás haciendo! —masculló Jin Ling al ver sus intenciones.
—¡Luego puedes reclamar! —contestó Wei WuXian—. ¡Nos van a matar!
—¡Deja de manipular cadáveres!
Wei WuXian ignoró sus alegatos y volvió a entonar una melodía con ChenQing; esta vez para darles un mejor uso a los cadáveres del templo y que ayudaran a las sectas a merced del impostor.
La melodía de ChenQing resonó en un potente eco por todo el bosque en el instante que un cadáver feroz se dejó caer súbitamente frente a Wei WuXian, sacudiendo la tierra. Su familiar aspecto no tardó en llamarle la atención.
Sonrió y tensó a ChenQing en las manos.
—Sabía que te iba a mandar primero.
El cadáver volteó hacia él y sus puños se cerraron con fuerza, haciendo tronar sus huesos.
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Lan WangJi aguardó paciente ante la irrupción de quien parecía estar detrás de todo. Advirtió sus intenciones y el porqué estaba allí, pero desvió su atención al ver a Lan HuiYing dispuesto a desenfundar a Suibian y enfrentarlo.
—Vuelve al templo —le pidió.
Lan HuiYing no replicó; sabía que las órdenes de su padre siempre tenían un motivo, por lo que sin oponerse a ella se echó a correr y se adentró en el bosque. Uno de los cultivadores pretendió detenerlo, pero Bichen se clavó en el tronco de un árbol a pocos centímetros de su rostro, como clara advertencia de que no se atreviera a darle alcance. Una vez que Lan HuiYing desapareció de su campo visual, Lan WangJi se concentró en sus contendientes, en especial en el que claramente parecía el líder. No tenía necesidad de preguntarle los motivos de su presencia en el lugar ni realizar el primer movimiento con Bichen; sabía bien que él lo haría y que su espada diría más que sus palabras. Y no se equivocó; este desenfundó su espada y desde la distancia la controló. Decidió entonces responderle del mismo modo, demostrando sus habilidades con la técnica de la secta GusuLan.
No parecía una batalla difícil ni mucho menos que fuera a durar demasiado, pero comenzó a notar la facilidad con la que su contrincante le hacía frente a Bichen. Incluso para un cultivador avezado no existían demasiadas oportunidades frente a la técnica de espada de la secta GusuLan, pero aquel sujeto lo estaba logrando con demasiada facilidad. Aun así, Lan WangJi no estaba dispuesto a darle una oportunidad a su contrincante, por lo que cambió de arma y tomó a Guqin. Con un sólido rasgueo de cuerdas consiguió desestabilizar su espada, partiendo la hoja en dos, y empujó su cuerpo varios metros.
No le dio oportunidad de levantarse y rasgueó nuevamente las cuerdas de Guqin. Una potente energía volvió a empujarlo; esta vez contra un árbol. El sólido tronco se sacudió con el impacto y el sujeto aulló de dolor. Su cuerpo finalmente cayó precipitado al suelo y allí se quedó.
Lan WangJi dio por terminada la pelea, pero el grupo de cultivadores lo rodearon. Diez contra uno parecía un enfrentamiento injusto, pero para Lan WangJi solo representaba una molestia que le impedía ir con Wei WuXian y su hijo.
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Para ninguna secta estaba resultando fácil el giro que había dado la cacería nocturna. La cantidad de cadáveres retenidos en aquel bosque era desproporcionada y rápidamente se vieron superados en cantidad. La violencia de los cadáveres era una clara respuesta a la formación mágica centellando en el cielo, y Jiang Cheng era uno de los más encolerizados con la situación. Al igual que Lan WangJi y Wei WuXian, había reconocido la formación apenas surgió, y un sabor amargo se instaló en su garganta. Aun así, no perdió la oportunidad de descargar su rabia contra cada cadáver que se cruzaba en su camino.
—¡Que no quede ninguno en pie! —le ordenó a sus discípulos—. ¡La prioridad ahora es destruir a cada cadáver que encuentren!
Con cada latigazo de Zidian se abría paso en busca de Wei WuXian. Sabía que solo él podría brindarle las respuestas que necesitaba y quizás atribuirle la formación mágica en el cielo. Pero recordó la conversación que habían sostenido en Qinghe y dudó de su propio prejuicio.
—¡Líder de secta! —exclamó uno de sus discípulos—. ¡Líder de secta!
El joven de rasgos suaves corrió hacia él en medio de la horda de cadáveres. Logró abrirse paso agitando su espada y llegó jadeante bajo un manto de sangre empapando sus ropas.
—Habla rápido —espetó Jiang Cheng con tono exigente.
Entre jadeos y temblores el joven respondió.
—Todos están muertos, señor. —Un sollozo quebró su voz. —El grupo que resguardaba el área norte... fue asesinado.
No había motivos para que Wei WuXian cometiera semejante crimen ni mucho menos los tenía el impostor que él responsabilizaba, pero entonces cómo sus hombres sucumbieron con tanta facilidad. Jiang Cheng sintió que la sangre comenzaba a hervirle en las venas y deseó más que nunca arrancarle las entrañas al verdadero culpable.
Con un solo chasquido, cortó en pedazos a un grupo de cadáveres que en ese momento se acercaba y sus cuerpos desmembrados quedaron regados a su alrededor; tan solo había minimizado una parte de su furia, y no era suficiente.
—¡Capturen a cualquier sospechoso y tráiganlo ante mí! —le ordenó a sus discípulos—. ¡Yo mismo me encargaré de hacerle desear no haber nacido!
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Wen Sizhui y su grupo —al igual que el resto de las sectas— reaccionaron con temor ante la aparición de la formación mágica en el cielo y se vieron forzados a dejar a un lado la cacería nocturna. Ahora debían asegurar su supervivencia y destruir los cadáveres feroces que se movían con el odio provocado por el sello. En el proceso reconocieron a varios como viejos cultivadores de la secta QishanWen que perecieron durante la guerra de los ocho años, y no era sorpresa pues aquel sitio fue un campo de batalla más de esa guerra.
La formación mágica representaba un mal presagio para los todos, para Wen Sizhui era una vieja y extraña reminiscencia que despertaba finalmente, como si un recuerdo lejano hubiera acudido a su memoria, removiendo el pasado. El sentimiento de temor se le hizo familiar en el cuerpo, y un escalofrío se manifestó en respuesta.
—¡Cómo se nota que esa brújula no sirve para nada, Sizhui! —se quejó Wen JingYi mientras cortaba algunos cadáveres con la ayuda de sus compañeros—. Estábamos sobre un cementerio ¡y nunca lo supimos!
Wen Sizhui volvió a sus sentidos y respondió.
—La brújula no fue creada para eso —explicó, intentando justificar su ineficacia.
—¡¿Entonces para qué fue creada?!
Desde el inicio de la competencia Wen Sizhui se preguntaba lo mismo, y las dudas de su utilidad comenzaron a pesar en su cabeza. Tal vez Wei WuXian le había obsequiado algo defectuoso o con los años el objeto se deterioró, pero recordó entonces las palabras de Mo XuanYu y le dieron esperanzas al creer que el obsequio tenía un significado especial.
Continuaron abriéndose paso entre los cadáveres, pero rápidamente se vieron rodeados por demasiados.
—¡¿Ahora qué hacemos?! —exclamó uno de sus compañeros—. ¡No podremos con todos ellos!
Parecía que sus vidas terminarían esa misma noche a manos de los cadáveres, y cuando decidieron hacerles frente a pesar del resultado, un grupo de cadáveres irrumpió en el lugar y atacaron a los otros. Sorprendidos, el grupo de jóvenes cultivadores observaron sin dar crédito a lo que pasaba.
—¿Qué significa esto? —preguntó Wen JingYi—. ¿Cadáveres atacando a otros?
—No lo sé —murmuró Wen Sizhui—. Parece que la melodía de la flauta que resonó hace unos momentos los alentó.
Para Wen Sizhui no había dudas de ello; lo que no entendía era el por qué y quién estaba detrás. De pronto bajó la mirada al ver que la aguja de la brújula en sus manos vibrar un poco. Su corazón saltó de emoción y alertó a sus compañeros.
—Se mueve —exclamó—. ¡Se está moviendo!
Wen JingYi se le acercó.
—¿Estás seguro? —preguntó con cierta desconfianza, y observó el artefacto con sorpresa—. ¡Es cierto! —exclamó sorprendido—. ¿Y a qué apunta?
Wen Sizhui observó la flecha de la brújula y siguió con la mirada el punto que señalaba.
—No es del todo claro —señaló algo confundido—. Pero creo que... apunta hacia esa formación mágica en el cielo.
Wen JingYi y sus compañeros no podían confiar en un objeto creado por una persona que había causado tanto daño en el pasado, pero tenían el presentimiento de que su existencia no podía ser del todo ignorada, por lo que decidieron seguir la dirección que apuntaba, y se adentraron en lo profundo del bosque, dejando atrás los cadáveres que llegaron a ayudarlos.
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Wei WuXian tensó a ChenQing en la mano y esperó el primer ataque. Había intuido que el impostor se aseguraría de enviar a su mejor elemento para detenerlo, pero no esperó que fuera tan pronto y bajo tales circunstancias.
—¿Piensas atacar o solo te quedarás observándome? —le preguntó al cadáver, consciente de que no obtendría respuesta alguna.
Sin embargo, fue Jin Ling el primero en arremeter.
—¡¿Qué haces?! —exclamó Wei WuXian al verlo irse contra él.
Jin Ling no entendía razones cuando se trataba de demostrar sus capacidades. Derrotar a un cadáver feroz era una tarea sencilla de realizar, pero comprendió su gran error con este cuando Suihua fue detenida con una sola mano. Normalmente la hoja de acero podía rebanar lo que fuera y se sentía protegido con ella, como si su padre estuviera a su lado, por lo que verle fallar lo desconcertó.
—¡¿Pero qué...?!
No alcanzó a reaccionar lo suficientemente rápido y el cadáver lo lanzó lejos con un violento empujón. Aun así fue capaz de resistir el embate y derrapó con agilidad en el suelo, logrando mantenerse en pie. A pesar de todo, Suihua logró protegerlo, repeliendo el ataque que con cualquier otra arma le habría significado una muerte segura.
—¡Jin Ling aléjate de él! —le ordenó Wei WuXian—. ¡No tienes oportunidad de ganarle!
—¡¿Tú qué sabes?! —masculló y sacó su arco y flecha.
—¡Niño tonto!
Jin Ling disparó rápidamente una flecha pero esta no le hizo daño alguno al cadáver. En respuesta, él golpeó el suelo con un puño y la tierra se resquebrajó en su dirección. El contrataque fue demasiado súbito y la velocidad del cadáver superó con creces sus expectativas y, tras perder el equilibrio, no alcanzó a esquivar su siguiente ataque. Inmovilizado por el pavor, se resignó a una muerte segura y cerró los ojos esperando su fin, pero este jamás llegó. Desconcertado por ello, abrió los ojos y sorprendió a Wei WuXian de pie frente a él conteniendo el ataque del cadáver con un campo de fuerza generado por ChenQing.
—¡¿Qué haces?! —exclamó Jin Ling—. ¡Yo puedo solo!
—¡Este no es momento para demostrar tu estupidez! —masculló Wei WuXian con molestia—. ¡Este no es un cadáver como los demás! ¡Es casi tan fuerte como Wen Ning!
Para Jin Ling, las reprimendas no eran un maltrato ni mucho menos un insulto a su ímpetu, pero era primera vez que alguien que no fuera Jiang Cheng le alzaba la voz con verdadera autoridad y le hacía ver el gran error que casi le arrebató la vida. Recordó entonces el enfrentamiento en la cacería nocturna de YiLing y palideció al darse cuenta que se trataba del mismo cadáver de aquella ocasión.
Este continuaba impactando sus puños contra la barrera creada por ChenQing con el propósito de quebrarla, y lo estaba logrando. En un intento por retrasarlo, Wei WuXian llamó a algunos cadáveres para contenerlo, pero no funcionó, y, tras un par de violentos golpes contra la barrera roja, esta finalmente se quebró.
—¡Cuidado! —exclamó Jin Ling.
Sin la barrera que los protegiera, Wei WuXian se apresuró a inmovilizar al cadáver golpeando su frente con energía resentida. El golpe logró desestabilizarlo, y le permitió a Wei WuXian atacarlo reiteradas veces en diferentes puntos del cuerpo. La fuerza aplicada en cada embestida no era suficiente para derrotarlo, y sabía que no conseguiría más que enfurecerlo, por lo que aprovecharía para usar a ChenQing contra él, pero no fue suficiente. El cadáver golpeó el costado de Wei WuXian y su cuerpo salió disparado contra un árbol. El impacto le hizo emitir un quejido de dolor mientras sentía el sabor metálico de la sangre en la boca y un dolor punzante en las costillas.
—¡Mo XuanYu!
Jin Ling no pudo evitar sentir temor al ver que incluso alguien como él sucumbía con tanta facilidad, y comprendió entonces que, frente a la fuerza descomunal del cadáver, no tenía oportunidad alguna de ganarle. Wei WuXian advirtió su reacción y, entre la seminconsciencia y el dolor, pensó rápidamente de qué manera hacerle reaccionar y librarlo del cadáver que no tardaría en asesinarlos a los dos.
Intentó incorporarse y reunión las fuerzas suficientes para llamar su atención.
—¡Vete de aquí! —exclamó.
Inmovilizado, Jin Ling observaba fijamente mientras la culpa comenzaba a pesar en su conciencia. El escenario frente a sus ojos le hizo cuestionar inevitablemente su actitud hacia una persona que despreciaba una y otra vez. ¿Pero entonces porqué lo había protegido? Mo XuanYu no era precisamente alguien que considerara cercano ni mucho menos un conocido con el cual pudiera contar, pero ahora estaba lastimado por su culpa y a merced de un cadáver feroz al que no podía enfrentar.
Podía aceptar sus propias limitaciones y hacerle caso a la ordenanza de Mo XuanYu. Nadie podría reprocharle si daba media vuelta y lo dejaba atrás, pero él no era así, y lo ratificó cuando vio al cadáver alzar a Wei WuXian por el cuello y no dudó en desenfundar una vez más a Suihua. Era plenamente consciente de la desventaja y de lo inútil que era en ese momento, pero no desistió y se abalanzó contra el cadáver. El filo de Suihua impactó en su espalda y se clavó en su carne, pero no lo suficiente para hacerle daño. Aun así, fue suficiente para distraerlo y darle a Wei WuXian la oportunidad que estaba esperando.
Concentró su energía en un solo llamado, que fue apenas un susurro casi inaudible.
—Jin Ling, aléjate —le pidió.
—¡No pienso hacerlo! —Volvió a clavar a Suihua en la espalda del cadáver. —¡Ya suéltalo!
El cadáver no se inmutaba a las exigencias y ataques de Jin Ling, pero su insistencia terminó por colmarle la paciencia y lanzó un manotazo hacia él. Los reflejos de Jin Ling le permitieron protegerse con Suihua, saltando algunos metros hacia atrás.
Impotente, vio cómo el cadáver intentaba estrangular a Wei WuXian, y antes de arremeter una vez más con Suihua, unas cadenas surgieron de la tierra y sujetaron los brazos del cadáver. De inmediato, este forcejó con ellas pero se vio acorralado cuando Wen Ning emergió de la tierra y comenzó a tirar con fuerza de sus brazos en su intento por liberar a Wei WuXian. Jin Ling no pudo evitar sentir un extraño alivio al verlo, aun cuando su odio contra él fuera igual o peor al que sentía por Wei WuXian. Tal vez dejaría ese sentimiento de lado por el momento, y se concentraría en derrotar al cadáver feroz con su ayuda.
La llegada de Wen Ning había sido un alivio de igual modo para Wei WuXian. Eludiendo los campos de protección del bosque, él había acudido a su llamado en cuestión de segundos. Con hábiles movimientos y fuerza extrema, sujetó el cuello del cadáver y comenzó a ahorcarlo tirando su cabeza hacia atrás, como si intentara arrancársela. Su única intención era que soltara a Wei WuXian y de inmediato lo logró. Una vez libre, Wen Ning lanzó al cadáver contra un árbol. No perdió oportunidad y corrió hacia él para inmovilizarlo antes que se volviera a levantar.
Entre débiles quejidos, Wei WuXian intentó incorporarse. El cadáver había hecho estragos en su cuerpo con muy poco. Por primera vez se sentía inútil y culpó una vez más al cuerpo que Mo XuanYu le había entregado. Si tan solo se hubiera preocupado de entrenar debidamente, no sería tan vulnerable como una flor resistiendo ante una ventisca.
Jin Ling, conmocionado por la situación, se levantó y fue con Wei WuXian. De inmediato advirtió la gravedad de sus lesiones.
—Estás mal herido.
—Lo sé —contestó Wei WuXian, intentando levantarse—. Mi cuerpo está gritándolo.
El dolor en su costado derecho era tan insoportable, que dolía incluso respirar. Y no hacía falta ser un experto para saber que tenía un par de costillas fracturadas y algunos órganos internos maltratados.
—Se supone que eres fuerte —le reprochó Jin Ling—, ¿qué te pasó?
—Lo mismo podría decir de ti —replicó Wei WuXian—. Se supone que demostrarías ser mejor que todos.
Jin Ling frunció el ceño.
—¡E-eso es distinto! —masculló ofendido—. Ese cadáver está completamente fuera de rango. ¿Qué clase de cadáver es?
—Uno muy peligroso —contestó Wei WuXian—, por eso no puedes enfrentarlo. Al menos no solo.
Con la ayuda de Jin Ling logró ponerse de pie, pero sintió que algo en su interior se quebraba y se mordió la lengua para no gritar de dolor.
—Vamos. —Dio algunos pasos mientras se aferraba un costado. —Wen Ning no podrá detenerlo solo.
—¿Cómo llegó aquí? —inquirió Jin Ling—. ¿Acaso tú lo llamaste?
—Eso no importa —contestó—; debemos ayudarlo.
Jin Ling detuvo su andar.
—No digas tonterías —protestó—. No pienso ayudar a un cadáver; mucho menos a ese. Ojalá se maten entre ellos.
—Tienes muy mala memoria —le señaló Wei WuXian—. Hace un tiempo atrás te salvó la vida; ahora está haciendo lo mismo.
Jin Ling no estaba dispuesto a aceptar tal evento que hasta el día de hoy le avergonzaba. Jamás admitiría la ayuda de un cadáver feroz, menos de Wen Ning, que en ese instante fue embestido contra el suelo, quedando enterrado hasta la mitad. Su contrincante cayó sobre él y comenzó a sepultarlo con sólidos puñetazos. La tierra retumbaba con cada golpe.
—No puedes pretender que intervengamos en esa pelea —dijo Jin Ling.
Wei WuXian debía admitir que, en su actual condición, era prácticamente un suicidio auxiliar a Wen Ning. Podrían ir por ayuda, ¿pero qué tan lejos lograrían llegar antes que el cadáver los alcanzara? Pensó entonces sugerirle a Jin Ling que mandara una señal al cielo, pero en ese momento llegó Lan HuiYing que, al ver a Wei WuXian mal herido, corrió en su dirección.
—¡Maestro Mo! —Se inclinó para examinar sus heridas.
—¿Dónde estabas? —protestó Jin Ling—. Estoy haciendo tu trabajo ¿sabes?
Lan HuiYing apenas atendió los alegatos de Jin Ling y procuró tratar las lesiones de Wei WuXian, pero este se lo impidió.
—No hay tiempo para pequeñeces. —Señaló a Wen Ning. —Ya sabes qué hacer, HuiYing.
A pesar de la preocupación latente de Lan HuiYing, no rebatió la indicación de Wei WuXian y, mientras Wen Ning contenía al cadáver feroz, liberó un puñado de talismanes y activó una formación dorada en el suelo.
—¡Wen Ning!
Lo alertó para que se alejara de la formación mágica que en ese instante fulguró liberando su poder. De inmediato, el poder del sello inmovilizó al cadáver feroz, conteniéndolo en su interior.
—¡Lo lograste! —exclamó Jin Ling sorprendido.
—Esta formación de sujeción no es definitiva —dijo resuelto—. Nos permitirá ganar algo de tiempo. —Miró a Wei WuXian. —Necesitamos sacar al maestro Mo de aquí.
—¡Pero ahora podemos exterminarlo!
—Entiende que no somos rivales para él. —El tono de voz de Lan HuiYing fue suficiente para silenciar las pretensiones de Jin Ling. —Vámonos de aquí.
Aunque no le agradaba la idea, y menos obedecer las órdenes de alguien menor que él, Jin Ling accedió a colaborar y juntos ayudaron a Wei WuXian a ponerse de pie y dejar los terrenos del templo. Necesitaban buscar un lugar seguro y pensar en el siguiente plan.
No era mucho lo que Wei WuXian podía caminar, y aunque le dolían las costillas, continuó sendero abajo alejándose lo que más pudieron del cadáver acosador.
—Esto es una locura —se quejó Jin Ling—. Si ese cadáver no es controlado por ti, ¿entonces quién lo hace?
—Eso es precisamente lo que hay que averiguar —señaló Lan HuiYing—. El maestro Mo no es el responsable.
—¿Qué quieres decir? —Jin Ling miró a ambos con desconfianza. —¿Qué están planeando?
Sin detener el paso, Wei WuXian volteó a verle.
—Vamos a descubrir quién se hizo pasar por el Patriarca YiLing hace siete años y asesinó a tus padres.
Jin Ling se detuvo en seco y los miró a ambos con disgusto.
—¿Por qué están haciendo esto? —cuestionó—. ¿Qué pretenden?
Tanto Wei WuXian como Lan HuiYing tenían sus propios motivos, pero el sentimiento de justicia era el mismo.
—¿Qué no es obvio? —respondió Wei WuXian—. Desenmascarar a ese idiota y que deje de causar tantos problemas.
—Lo que ha hecho todos estos años debe ser castigado —añadió Lan HuiYing.
Jin Ling negó tajante.
—No tienen pruebas de que alguien más sea el responsable.
Contrariado por su necesidad, Wei WuXian resopló y señaló al cielo.
—¿Qué más pruebas quieres?
—¡Puede ser el maldito de Wei WuXian! —insistió Jin Ling, aun renuente a creer en sus palabras.
Wei WuXian rodó los ojos.
—Ahora entiendo por qué durante siete años ese sujeto ha hecho lo que ha querido sin ser descubierto.
Ofendido por el comentario, Jin Ling frunció el ceño y continuaron caminando sin cruzar palabra. De pronto un grupo de cadáveres comenzó a acercarse. Sabían bien que estaban bajo el dominio de la formación mágica del cielo, por lo que controlarlos sería imposible.
Lan HuiYing desenfundó a Suibian y Jin Ling a Suihua. Wei WuXian tenía sus propios métodos para defenderse, valiéndose de la energía resentida, por lo que no fue difícil repelerlos.
Lan HuiYing y Jin Ling acabaron fácilmente con los cadáveres, a pesar de la fiereza con la que estos atacaban. Incluso los cadáveres que Wei WuXian despertó parecían haber sucumbido al control de la formación mágica. Pero antes de llegar a conclusiones precipitadas, necesitaba confirmar con sus propios ojos quién lo estaba ejecutando y con qué.
—¿Dónde está HanGuang-Jun? —quiso saber mientras retomaban el paso.
—Fuimos emboscados por un grupo de cultivadores —contestó Lan HuiYing.
—¿Cultivadores demoniacos? —exclamó Jin Ling—. ¡¿Dónde están?! ¡Hay que exterminarlos!
—Jin Ling, no todo en esta vida es exterminar cultivadores demoniacos —le reprendió Wei WuXian—. Usa esa energía contra el impostor.
—¿Impostor? —preguntó él—. ¿De qué impostor hablas?
—El que imita al patriarca YiLing —manifestó Wei WuXian—. El que asesinó a tus padres.
—No es un impostor —replicó Jin Ling—; es Wei WuXian.
A pesar del dolor en las costillas, Wei WuXian soltó una pequeña carcajada y respondió:
—Si apostamos... perderás.
Jin Ling no replicó y continuaron sendero abajo. Minutos después lograron llegar al camino principal y se internaron en el bosque. Conforme lo hacían, la cantidad de cuerpos regados en el suelo se acrecentaba. Miembros de diversas sectas y cadáveres ambulantes yacían en el camino, retratando el verdadero poder de la formación mágica dibujada en el cielo. De pronto, el sonido inconfundible de Guqin los alertó y llevó directo a Lan WangJi, que en ese momento destruía un grupo de criaturas conformado por monstruos y algunos cadáveres.
Su encuentro con el impostor y sus discípulos lo había mantenido alejado de Wei WuXian lo suficiente para molestarlo. Y aunque le había tomado tan solo unos minutos derrotarlos, su enfado no había disminuido. Con los rasgueo de las cuerdas de Guqin y el filo de Bichen se abrió paso entre los cadáveres y trató de canalizar su rabia antes de volver con Wei WuXian.
—¡HanGuang-Jun!
Lan HuiYing alertó la llegada de los tres y, junto con Jin Ling, le ayudaron a terminar con los cadáveres restantes. Una vez que se deshicieron de todos ellos, Lan WangJi se percató del cuerpo maltratado de Wei WuXian y se le acercó de inmediato.
—Estoy bien, HanGuang-Jun —se apresuró a decir Wei WuXian cuando sus pálidas manos alcanzaron su rostro—. Lo más importante ahora es desenmascarar al impostor. Él... activó esa formación mágica.
Lan WangJi apenas asintió; estaba concentrado en brindarle un poco de energía para tratar sus lesiones. Wei WuXian sabía que se preocupaba demasiado cuando lo lastimaban, por lo que procuró minimizar su condición y fingir que no le dolía, pero Lan WangJi adivinó sus intenciones y se encargó de curarlo.
Al verse descubierto, Wei WuXian no pudo oponerse ni mucho menos apartarse. El calor que recibía de la energía espiritual de Lan WangJi había comenzado a surtirle efecto en su cuerpo, y sus costillas dejaron de doler con cada respiro. Podía agradecer el alivio que sentía en ese momento, pero lo que acaparaba su atención era en realidad Lan WangJi. Su rostro a tan poca distancia aceleró su pulso y lo aturdió. Simplemente no podía apartar la mirada y contempló detenidamente cada detalle de sus rasgos hermosos. Los contempló casi de manera antojadiza y esbozó una sonrisa orgullosa al pensar en lo afortunado que fue en el pasado cuando pudo tocar ese hermoso rostro con libertad, cuando pudo perderse en esa mirada clara e insondable, cuando pudo sentir su piel y probar el sabor de su boca. Se preguntó entonces ¿qué sabor tendrían sus labios? ¿Cuán bien besaría? ¿Besaría con pasión o timidez? Apostaba que había un poco de ambos, y tuvo el deseo de experimentarlo.
El calor en sus mejillas lo alertó de cuán sumergido estaba en sus pensamientos y sacudió la cabeza apartándolos. En ese instante, Lan WangJi terminó de curarlo y le tendió la mano para ayudarle a ponerse de pie.
—Debemos encontrar el origen de la formación mágica.
Wei WuXian asintió y alcanzó su mano.
—Me temo que no encontraremos nada bueno —señaló con inquietud—. El impostor cambió completamente el juego a su favor, pero no quiero ver esto como un fracaso. Su jugarreta servirá para que todos sepan que existe.
Lan WangJi asintió y bajó la mirada al ver sus manos aún tomadas. Wei WuXian parecía no querer soltarlo o no era realmente consciente del gesto. En respuesta afianzó el agarre y eso fue suficiente para que reaccionara y rompiera el contacto.
—¿Puedes caminar? —preguntó con preocupación.
Wei WuXian asintió.
—Sobreviviré —bromeó, y pudo escuchar un pequeño gruñido reverberando en la garganta de Lan WangJi. Su respuesta no le había causado gracia.
Sin perder más tiempo, los cuatro se adentraron a la parte más profunda del bosque. Ni siquiera existía un sendero reconocido, por lo que se abrieron paso entre la densa vegetación de bambúes y los cadáveres que parecían haber incrementado su número conforme avanzaban. A mitad de camino fueron conscientes de haber cruzado una extraña barrera que mantenía atrapada una gran cantidad de la energía resentida, y con pesar descubrieron la caída de varias sectas de bajo rango. No habían tenido oportunidad contra la fuerza oscura del lugar ni la voracidad de los cadáveres.
Finalmente llegaron al corazón del bosque y se detuvieron con desconfianza al ver un pequeño objeto en el suelo, sobre una matriz pintada con sangre, y envuelto en talismanes. Parecía tener el tamaño necesario para caber en la palma de una mano, y la energía que despedía era lo suficientemente peligrosa para alertar hasta el cultivador más inexperto. Jin Ling sin embargo quiso ser el primero en acercársele, pero Lan WangJi lo sujetó del brazo derecho.
—No te acerques —le advirtió—. Está protegido.
Jin Ling enmudeció ante el agarre súbito de Lan WangJi alrededor de su brazo. Que alguien como él se tomara la molestia de ayudarlo era inimaginable, por lo que asintió en silencio y retrocedió un par de pasos, avergonzado por su imprudencia.
Wei WuXian se aproximó con cierta decepción al darse cuenta que el impostor solo les había tendido una trampa y que en realidad no se encontraba en el lugar. Pero el objeto dejado por él podía decir más de lo que se esperaba.
—Qué extraño —comentó, mirando alrededor—. Podría apostar que está observando, de lo contrario no habría montado todo este espectáculo.
Se acercó a la barrera que protegía el objeto envuelto y sintió la energía vibrando contra la palma de su mano. Sabía que si intentaba tocarla su cuerpo no lo soportaría, pero eso para él era sencillo de resolver.
—Maestro Mo. —Lan HuiYing se le acercó y señaló el objeto protegido tras la barrera. —¿Qué cree que sea eso?
—Algo muy peligroso —respondió—. El impostor nos preparó esta bienvenida y no lo dejaremos esperando.
Lan WangJi le sujetó del brazo.
—Ten cuidado —le advirtió.
Wei WuXian asintió y, enterrando las uñas en su palma derecha, un hilo de sangre fluyó. Al caer las primeras gotas sobre la tierra, se agitó la energía resentida del lugar y envolvió rápidamente la barrera que protegía el objeto cubierto de talismanes. No parecía una contención fácil de romper, pero a los pocos segundos esta comenzó a resquebrajarse, generando un choque de poderes pocas veces visto.
Jin Ling observaba con asombro las capacidades de Wei WuXian y se cuestionó ¿cómo un lunático al que habían expulsado por relacionarse con un hombre podía tener semejante habilidad para la cultivación? Parecía ser más que bueno en ello, a pesar de sus prácticas, y por un momento lamentó que la secta LanLingJin hubiera desperdiciado a un valioso miembro.
Wei WuXian continuó forzando la resistencia de la barrera pues sabía que bajo los talismanes se encontraba algo demasiado valioso y peligroso. Necesitaba obtenerlo antes que el impostor o las demás sectas lo reclamaran, pero cuando creyó que lo conseguiría, el cadáver bajo el mando del impostor se dejó caer súbitamente y corrió hacia él para detenerlo. Lan WangJi sin embargo se interpuso en su camino, repeliéndolo con Guqin. La energía liberada con el rasgueo de las cuerdas lo empujó varios metros, pero tras él, el grupo de cultivadores que había atacado momentos atrás a Lan WangJi salió de las sombras y cercaron el lugar.
—¡¿Y estos quiénes son?! —masculló Jin Ling.
—Los que están protegiendo ese objeto —concluyó Lan HuiYing.
Ambos volvieron a desenfundar sus espadas y enfrentaron a los cultivadores, pero cuando se vieron rodeados, Wen Ning llegó como apoyo. Él no dudó en irse contra los cultivadores, golpeándolos sin darles la oportunidad de defenderse ni contraatacar. Wei WuXian aprovechó de continuar con su intento por romper la barrera que protegía el objeto misterioso. Cuando finalmente se rompió, el cadáver al servicio del impostor se fue sobre él y trató de tomarlo.
En ese momento, Wei WuXian sonrió.
—Mala decisión, querido acosador.
Para el cadáver, esas palabras no tuvieron mayor significado, pero comprendió su error demasiado tarde. Wen Ning le dio alcance y aprovechó su descuido para golpearlo contra el suelo a pocos metros del misterioso objeto. Aturdido por el súbito puñetazo, se levantó tambaleante y advirtió que había caído en una trampa.
Lan WangJi, Wei WuXian y Lan HuiYing se habían posicionado en tres puntos diferentes, rodeándolo. De inmediato, Lan HuiYing enterró a Suibian en la tierra, Lan WangJi comenzó a tocar una melodía con Guqin y Wei WuXian lo siguió con ChenQing.
Una formación mágica dorada brilló sobre la cabeza del cadáver y lo retuvo en el lugar. Este se resistió y forcejó en su intento por escapar de allí, pero un poderoso campo de energía lo estaba conteniendo, limitando cada uno de sus movimientos y drenando su energía resentida.
Desde un costado, Jin Ling, presenciaba todo con asombro.
—Sorprendente —pronunció, ignorando incluso a Wen Ning que se encontraba de pie a su lado observando de igual modo el espectáculo.
En un principio no habían sido capaces de doblegar a ese cadáver, pero ahora parecía demasiado sencillo.
Jiang Cheng consiguió finalmente encontrar a Wei WuXian y vio la escena que él protagonizaba junto con Lan WangJi y Lan HuiYing. La sorpresa inicial de cómo doblegaban al cadáver feroz lo llevó a suponer que este era el responsable de todo, pero al desviar la mirada hacia un costado advirtió la presencia del objeto cubierto de talismanes. Tras un repaso rápido a su envoltura, concluyó que era el responsable de la formación mágica en el cielo, y un mal presentimiento le apretó el estómago.
De pronto a su campo de visión llegó la figura de Jin Ling y la de Wen Ning, de pie a su lado.
—¡¿Qué haces?! —le masculló a su sobrino—. ¡Mata a ese maldito cadáver!
Jin Ling vio a Wen Ning de pie a su lado y su mano tembló con notoriedad sobre la empuñadura de Suihua. Él lo había ayudado instantes atrás, ¿entonces cómo podría responderle con un ataque?
—Es que yo...
Al ver su indecisión, Jiang Cheng liberó a Zidian y lo agitó contra Wen Ning. Él sin embargo no estaba dispuesto a dejarse atrapar y eludió el ataque saltando hacia un árbol de gran altura, del cual continuó observando la contención del cadáver.
—Infeliz...
Jiang Cheng sentía que estaba perdiendo la oportunidad de destruir a Wen Ning, pero su atención terminó cediendo ante el cadáver rodeado por Lan WangJi, Lan HuiYing y Wei WuXian. Sabía que no era primera vez que este causaba problemas, y supuso que detrás de su presencia en el lugar estaba el verdadero responsable que Wei WuXian había delatado.
Decidió no intervenir y aguardó expectante. De pronto advirtió la llegada de miembros de la secta QishanWen, y su humor empeoró.
—¿Qué hacen ustedes aquí? —espetó.
Wen Sizhui y su grupo finalmente habían llegado tras seguir las indicaciones de la brújula.
—Solo seguimos... —Decidió omitir el motivo por el que habían logrado llegar hasta allí.
—Lo mismo podríamos preguntarle al líder de la secta Jiang —contestó Wen JingYi—, pero ese no es nuestro asunto.
La inesperada e irrespetuosa respuesta molestó no solo a Jiang Cheng, sino a Jin Ling, que no dudó en intervenir.
—¡Típico de un perdedor! —masculló.
Wen JingYi reaccionó a su despectivo comentario y lo encaró.
—¡Lo dice el perdedor que ni sus compañeros lo quieren!
—¡Repite lo que dijiste! —farfulló Jin Ling.
—¡Suficiente! —vociferó Jiang Cheng, silenciándolos a los dos—. Es el colmo que se comporten como niños; en especial tú. —Miró con disgusto a Jin Ling. —Me avergüenzas.
Abrumado por las duras palabras de su tío, Jin Ling guardó silencio. Jiang Cheng les dio la espalda a los jóvenes cultivadores y continuó observando la contención del cadáver feroz. La combinación de poderes estaba surtiendo efecto y no había oportunidad para el cadáver, pero cuando parecía que lo estaban logrando, de entre las sombras surgió una flecha y se clavó en el brazo derecho de Wei WuXian. Su quejido de dolor llamó la atención de todos al tiempo que él dejaba de tocar a ChenQing y caía al suelo.
La contención del cadáver se anuló.
—¡Maestro Mo!
Lan HuiYing soltó a Suibian y quiso correr a socorrerle.
—¡No rompas la formación! —ordenó Wei WuXian, aferrándose el brazo lastimado—. ¡Wen Ning, ya sabes qué hacer!
De inmediato, Wen Ning saltó del árbol en el cual se había resguardado y fue en busca del responsable del súbito ataque. Jiang Cheng, igualmente sorprendido por el inesperado incidente, no dudó en seguirlo para atrapar al que lanzó la flecha. Wen Sizhui sintió preocupación por Wei WuXian, pero su curiosidad por averiguar quién había sido el responsable le impulsó a seguir a Wen Ning y Jiang Cheng.
—¡Sizhui! —Wen JingYi intentó detenerlo. —¡Espera! ¡¿Adónde vas?!
Sus compañeros decidieron correr tras él y Jin Ling los imitó.
Con la formación de contención debilitada, el cadáver comenzó a luchar. Golpeó reiteradamente la barrera que lo retenía hasta finalmente la rompió y se liberó. Corrió rápidamente en la dirección por la que Wen Ning y los demás se habían ido y desapareció en la oscuridad.
—¡Ve tras él, HanGuang-Jun! —exclamó Wei WuXian.
Lan WangJi se negó y trató su herida junto con Lan HuiYing.
—Maestro Mo, sangra mucho —dijo Lan HuiYing al tiempo que Wei WuXian se retiraba la flecha del brazo.
—Estoy bien —confesó mientras se colocaba de pie—. Hay que ir con Wen Ning.
—Quédate aquí —ordenó Lan WangJi.
—¿Y perderme la oportunidad de ver al que me disparó la flecha? —Retomó el paso. —Vamos.
Antes de dejar el lugar, volteó y observó el objeto envuelto en talismanes. Podía continuar insistiendo en romper la barrera que lo protegía, pero debía admitir que sus fuerzas habían comenzado a flaquear, y la flecha en su brazo solo había acrecentado el desgaste. Una vez más el cuerpo de Mo XuanYu le pasó la cuenta.
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Jiang Cheng logró darle alcance a Wen Ning en un claro cercano al templo donde Wei WuXian liberó los cadáveres, y lo vio recuperándose de una aparente lesión frente a un sujeto con ropas que no lograban vincularlo a ninguna secta y una máscara negra que cubría parte de su rostro. Rápidamente sacudió a Zidian contra él pero el ataque fue repelido por una barrera de protección.
—¡¿Quién eres?! —masculló Jiang Cheng—. ¡Muestra tu cara!
El sujeto no respondió a su exigencia y le dio la espalda, dispuesto a marcharse. Jin Ling y los demás en ese momento irrumpieron en el lugar y advirtieron la presencia del misterioso sujeto.
—¿Quién es él? —cuestionó Wen JingYi—. ¿Acaso es el Patriarca YiLing?
—Dudo que lo sea —respondió Wen Sizhui con preocupación—. De lo contrario no mantendría oculto su rostro. Es alguien más...
Jin Ling permaneció en silencio, observando detenidamente al extraño, y de inmediato recordó las palabras que Wei WuXian pronunció en el templo.
—Él decía la verdad... —murmuró.
La indiferencia del misterioso personaje desafió la tolerancia de Jiang Cheng, quien volvió a sacudir a Zidian contra él pero, una vez más, el campo de protección repelió el ataque.
—¡Zidian no le hace daño alguno! —exclamó Wen JingYi con sorpresa.
—Si Zidian o el líder de la secta Jiang no pueden contra ese sujeto, nadie lo hará —agregó uno de sus compañeros.
Wei WuXian, Lan HuiYing y Lan WangJi, seguido de otros cultivadores que se encontraban por los alrededores, finalmente llegaron y vieron el enfrentamiento entre Jiang Cheng y el misterioso personaje. No parecía una pelea justa, considerando las capacidades de Jiang Cheng, pero ni Zidian ni Sandu lograron doblegar la barrera que lo protegía.
Lan WangJi observó detenidamente al sujeto frente a Jiang Cheng y descubrió que se trataba del mismo que lo había desafiado momentos atrás y que derrotó sin mucha dificultad. Comenzó a pensar entonces que su aparición, más allá de ser un obstáculo en su camino, era solo una distracción. Y al darse cuenta de ello, el mal presentimiento que venía experimentando desde el inicio de la cacería creció en su pecho.
Wei WuXian en tanto comenzó a sospechar de la situación. La fuerza de Jiang Cheng pocas veces era superada por alguien que no fuera Lan WangJi, y este no era un enfrentamiento normal. Parecía como si el sujeto intentara no ejercer ningún movimiento y solo se divirtiera provocando la rabia de Jiang Cheng.
Miró a los alrededores buscando la presencia de alguien más en el lugar y, al alzar la cabeza, observó con sorpresa que la formación mágica en el cielo desapareció repentinamente ante sus ojos.
Y entonces lo comprendió.
—Es una trampa —concluyó en el instante que Jiang Cheng volvía a impactar la barrera con Zidian—. Caímos en una trampa.
El misterioso sujeto activó un talismán que mantenía oculto en su mano y fue envuelto por una luz azul.
—¡Espera! —Wei WuXian intentó detenerlo al adivinar sus intenciones pero este se desvaneció en frente de todos.
La batalla en el bosque, cuyo fin era capturar cultivadores demoniacos, terminó convirtiéndose en una trampa mortal para las sectas, junto con la confirmación de que el incidente de hacía siete años tenía un responsable, y volvió a aparecer frente a todos.
...Continuará...
Nuevamente me disculpo por la tardanza del capítulo.
Un anónimo preguntó el significado del nombre HuiYing. Significa: Resplandor.
De todos modos se dará la respectiva explicación de su significado en la historia.
