La verdad, pues de Naruto casi no suelo escribir, pero pues aquí me tienen nuevamente en otro SasuHina. No puedo evitar no escribir sobre una de mis parejas favoritas de éste anime, espero que les agrade ésta nueva idea y bueno… comencemos.

Desclaimer: Los personajes de Naruto, pertenecen únicamente a Masashi Kishimoto.


¥El Pecado de Amarte

Capítulo I. Un vengador caído.

Todo le dolía, absolutamente todo… ¿era el infierno? Eso se esperaba, estaba seguro que podía escuchar a las almas perdidas, sufrir en el purgatorio. Ahí es donde él merecía estar, le costaba abrir los ojos, pues podía sentir un horrendo dolor palparle las pupilas. ¡Maldito Pain! Ese desgraciado le había jodido los ojos, no podía ver… todo estaba oscuro. Se imaginaba tirado en una superficie llena de fuego y azufre donde sufriría eternamente.

—Parece que sus signos vitales, por fin están estables— ¿A caso era posible que en el infierno curaran a sus heridos recién llegados? Eso no podía ser posible, pero podía escuchar más voces en su interior.

—Tendrá que permanecer más tiempo reposando, aún desconocemos si se ha quedado ciego.

—Es posible… pero conociendo a éste insecto, lo dudo mucho. Es tan suertudo que dudo que Pain le haya dejado ciego.

— ¿Es posible?

—Lo es, ahora quiero que manden a mi mejor aprendiz. Con la ayuda de su kekegenkai, podremos sanar las heridas de éste idiota.

— ¡Lo que usted diga Hokage-sama!—

Y ahí supo que estaba vivo, sintió una horrible furia nacer en su interior. Quería levantarse y destrozar a todos, en especial a aquella maldita mujer. Tsunade, la quinta Hokage, estaba nuevamente en esa maldita aldea que siempre le traicionó… gruñó para sí, pues al querer moverse sintió como unos hilos formados por chakra se lo impidieron.

—No intentes moverte, Uchiha—habló la Godaime. Mirando severamente al moreno que estaba en una de las camillas del hospital—Tus conductos de chakra fueron sellados para que pronto puedas recuperarte. Posteriormente podremos llevarte a juicio contra todos los problemas que le has causado a Konoha y el país del fuego.

— ¡Váyase al demonio!—el vengador se sentía un completo idiota, no era posible que esos malditos ninjas que tanto detestaba lo hubiesen capturado y llevado de regreso al lugar que juró nunca regresar.

—Hokage-sama—escuchó otra voz, era de una mujer, no había duda.

—Oh que bueno que has venido—sonrió la voluptuosa rubia, miró a Sasuke, que hasta ese momento seguía sin poder ver ya que sus ojos eran protegidos por una venda—Me alegra verte, Hinata, te he mandado a llamar ya que tú eres una de mis mejores aprendices en el hospital. Y bueno, éste también es el motivo por el cuál tú eres la indicada.

— ¿Está segura de esto?—preguntó la muchacha no del todo convencida. Sabía quién era el hombre que estaba en la camilla, totalmente inmovilizado. Seguramente por las heridas y era notorio un jutsu paralizante que también impedía el movimiento del vengador caído. Ella lo conocía bien, era el mejor amigo de su amor platónico.

—Claro que sí—sonrió la Sannin—Te he de encomendar ésta tarea, tu labor será cuidar de Uchiha Sasuke, y con los jutsus sanadores, regenerar todo su canal de chakra que fue destruido en batalla. Así que bueno, considerando que el Clan Hyuuga es famoso por la regeneración de cuerpos inservibles… que mejor qué tú Hinata-chan.

— ¿Y S-Sakura-san? E-ella es mejor que yo en e-éstas cosas.

—Precisamente por eso te he mandado llamar Hinata, todos, menos Sakura debe enterarse de que Sasuke se encuentra en la aldea. Podría empeorar la situación, tomando en cuenta su tonto enamoramiento por éste tonto.

— ¡Todos ustedes, malditos ninjas, váyanse al carajo! Yo no necesito sus putos cuidados—gruñó el muchacho sobre la cama, se sentía molesto al escuchar hablar a la quinta Hokage de él, como si no estuviera presente. Y le chocaba que una ninja tan tonta como la Hyuuga fuera su cuidadora, hasta Sakura era más capaz… aunque también tuviera grandes deseos de estrujarle el cuello, hasta verla perder ese brillo de sus ojos.

— ¡Modera tus palabras, niño!—exclamó la Godaime—Tú aquí no pones las reglas ni das órdenes. Estarás al cuidado de Hinata y es mi orden que se acate.

Tsunade tenía unas grandes ganas de tomar a ese chiquillo malcriado por el cabello y estamparlo contra la pared. Si moría, sería una carga menos de la cual preocuparse… nadie iba a extrañar a ese pequeño bastardo después de todo, sabía que si lo mataba en ese estado, Naruto nunca se lo perdonaría.

— ¿H-Hokage-sama. Cuándo comienzo?

—Ya mismo, Hinata—sonrió la mayor, viendo a la muchacha un poco dudosa con respecto a la misión que se le acababa de encomendar—Serán escoltados a un separo cercano al Distrito Hyuuga para tu comodidad, ahí tendrás que hacerte cargo de éste idiota.

—Perra—gruñó Sasuke.

Tsunade hizo de oídos sordos, antes de perder la paciencia y matar a ese pequeño engendro. Tras varios papeleos en el hospital, trasladaron a Sasuke Uchiha al lugar dónde llevaría a cabo su recuperación. Varios ninjas del cuerpo ANBU de la aldea, llevaron al morocho, siendo precavidos en todo momento. Sasuke realmente estaba molesto, muy molesto, estaba seguro que cuando pudiera moverse nuevamente mataría a todos los de esa aldea lenta y dolorosamente, vería escapar la vida de sus ojos por sus manos. Empezando por la tonta kunoichi que iba a ser de enfermera durante su estancia.

Podía sentir que los ninjas del cuerpo ANBU, le miraban con odio, pues tampoco le llevaban con mucha delicadeza al mentado lugar, pues pudo sentir varios golpes entre comillas distraídos pero con todo el odio que sentían a su persona. Cuando entraron al lugar dónde se recuperaría, fue azotado en la cama tras varias risas burlonas, después el silencio lo embargó nuevamente. Sintiendo todo su coraje trasminar por sus poros heridos, todo le dolía, en especial sus malditos ojos… dolían como el demonio.

No supo cuánto tiempo pasó desde que los ninja le dejaron en ese lugar desconocido, pero estaba seguro que al menos dos horas… no había rastro de nadie en el lugar. Se encontraba solo… vaya que ironía, estaba solo.

—Etto… umm… U-Uchiha-san, he venido a c-cuidarle.

—Jodete—no quería hablar con nadie, ni mucho menos con seguramente una de sus antiguas, pero locas fans.

—N-no me hable así p-por favor—Hinata miró de mala gana al moreno, sabía ella que no podía mirarla. Pero podía sentir el enojo de aquel chico—Empezaré y-ya mismo con la sesión.

—¡Te he dicho que te jodas, pequeña zorra!—el Uchiha no iba a dar su brazo a torcer, quería que lo dejaran ahí, aunque fuera para morir. Pero quería estar solo.

La poseedora del Byakuugan no dijo ninguna palabra más, suficiente había tenido con la Hokage y con su padre, quién al enterarse de la misión que la quinta le había encomendado, no estaba para nada contento de que la heredera del clan, tuviera que regenerar el cuerpo y fuente de chakra de un traidor. Pero ahí estaba, estaba en un modesto departamento con dos piezas, un baño completo, cocina, comedor y sala incluida. Por fuera del pequeño lugar, había un campo de energía que protegía al moreno de intrusos. Y encima, había un genjutsu de camuflaje para que quién no estuviera autorizado. Pasará de largo sin siquiera notar la casa.

Mirando con suspicacia al moreno, tomó algunas cosas que trajo, primero quería ver el cuerpo del joven. Se sonrojó como un tomate, al saber que tendría que retirar las pocas ropas del Uchiha. Haciendo uso de todo el valor que tenía, se acercó nuevamente al hostil muchacho. Retiró con cuidado la camisa de hospital y pudo verlo… no pudo evitar no hacer una expresión de dolor.

—¿A caso me piensas violar? ¿Quién iba a decir que Hinata Hyuuga también es una de mis locas fans?

—P-por favor no d-diga tonterías—pidió ella, la vergüenza la mataba, había exclamado en asombro al ver el cuerpo chamuscado del vengador caído. La piel antes nívea ahora se veía de un color morado y tostado, dando a entender que los puntos de chakra estaban totalmente destruidos al igual que su piel estaba muy lastimada—V-voy a comenzar.

—¡No te atrevas a poner tus asquerosas manos en mí!

Hinata decidió no hacer caso, tras hacer varios movimientos con sus manos, éstas comenzaron a brillar en un color azul turquesa. Con su rostro aún colorado, las colocó en el pecho del Uchiha, él iba a protestar pero cuando las diminutas manos de la peli azul lo tocaron, sintió un gran alivio recorrerle, aquellas pequeñas manos bañadas en chakra medicinal, al rozar su destrozado pecho lo hacían sentir un cosquilleo… sentía como el dolor muy poco a poco se retiraba. Omitió decirle alguna otra palabrota, pues aquella chiquilla no estaba haciendo más que su trabajo.

Hinata, activó su Byakuugan, las sienes de su cabeza se tensaron, mostrando esas sobresaltadas venas características de su kekkegenkai. Ella podía mirar dentro del cuerpo del muchacho, viendo como toda la red de chakra vital para un ninja, estaban totalmente destruidas. Sabía que iba a tomar mucho tiempo sanarlas, pero haciendo caso a las órdenes de la Sannin, podría obtener pronto un buen diagnóstico. La siguiente hora pasó trabajando en los puntos importantes del shinobi que yacía en la cama tumbado, podía escucharle respirar con tranquilidad. Al menos el no tener que enfrentarse con su mirada le daba tranquilidad momentánea, ya que le recordaba en varias batallas y esos ojos tan negros le provocaban escalofríos.

Las horas pasaron y cuándo vio ponerse el sol se sorprendió al ver que la noche estaba por llegar.

—E-es todo por h-hoy U-Uchiha-san—la joven se apresuró a acomodar las ropas del morocho—M-mañana vendré temprano.

Aunque Sasuke no dijo nada, aceptó de mala gana. No podía moverse y trozarle el cuello a la kunoichi. Su mente era todo un caos pues muchas imágenes regresaban en forma de flashes, escuchó el suave caminar de la chica alejarse hasta perderla en el camino.

Estaba solo…

Solo una vez más…

• • •


De una última mirada vio la casita dónde se quedaba el Uchiha, examinando rápidamente los campos protectores, de un salto desapareció rumbo al pueblo. Primero quería pasar a ver a Naruto, su adorado rubio atolondrado.

Se encaminó a Ichiraku ramen, ya que era muy probable que el rubio se encontrará cenando un gran tazón de ramen de cerdo humeante. Y no se había equivocado en lo absoluto al ver su característica ropa naranja moverse con entusiasmo dentro del pequeño local.

—¡Hola Hinata-chan!—saludó Ayame, la hija del dueño.

—Hola—sonrió amable y con un sonrojo en sus mejillas.

—¡Hinata-chan!—exclamó Naruto, comiendo rápidamente varios fideos humeantes—¡Ya supe que cuidarás al teme! ¡Me da gusto saberlo! Eres de las mejores medininjas que puede haber en Konoha.

La peli azul se sonrojó por el cumplido del kitsune. E inmediatamente por instinto llevó sus dedos para juguetear a la altura de su pecho mientras también bajaba su mirada.

—G-gracias N-Naruto-kun.

—Aunque me pondré celoso—la chica levantó su mirada con sorpresa, aún con las mejillas coloradas—La abuela Tsunade sabe que nos vamos a casar pronto y a mí me encomendó ir a Sunna a entregar unos pergaminos a la brevedad posible y a ti te encomienda cuidar al Teme…

Para nadie en Konohagakure, era sorpresa qué Hyuuha Hinata se encontraba enamorada de Naruto, siempre había sido así. No tenían más de dos años juntos como pareja y por fin estaban por formalizar su relación en un matrimonio. Hinata siempre había soñado con ese momento, y aunque para todos seguía siendo infantil, la muchacha seguía sonrojándose por la cercanía del que pronto iba a ser su esposo.

—Hinata—llamó el rubio después de terminar su tazón—Quiero darte algo.

El muchacho se levantó de su asiento y buscando un objeto entre sus pantaloncillos, sacó una pequeña cajita de color negro. Las mejillas del rubio se colorearon tenuemente cuando acercó sus manos a las lechosas de la ojiluna.

—¿N-Naruto-kun?—preguntó ella sorprendida.

—Hinata… ¿Quieres casarte conmigo?—preguntó el rubio, mirando fijamente a la kunoichi.

—Etto… yo… ¡A-acepto!—exclamó la joven, su rostro era de un rojo escarlata mientras abría la pequeña cajita, dónde encontró un bonito anillo de compromiso. De oro trenzado y un pequeño diamantito en la punta.

Ayame la hija del dueño de Ichiraku quién miraba a la pareja shinobi, tenía en sus ojos un par de corazones grandes palpitando en forma de enamoramiento.

—¡Felicidades!—exclamó contenta la chica, causando que el rubor en las mejillas de Hinata aumentará. Y Naruto sonrió nervioso, al mismo tiempo la muchacha ingresaba al interior de la cocina y llamó a su padre, el viejo hombre felicitó a la joven pareja y en forma de celebrarles les dio un par de cuencos de ramen humeante que el Uzumaki aceptó de manera emocionada.

Hinata estaba contenta, no podía creer que por fin iba a formalizar su relación con el hijo del rayo de Konoha, su corazón latía y juraba que podía sentirlo en la garganta rebosante de felicidad. Nunca pensó que Naruto, sintiera lo mismo por ella, eran novios, sí pero nunca pensó que él fuera a querer formalizar algo con ella de ése modo.

—Mañana iré a hablar con tu padre Hina-chan—llamó el rubio—Quiero pedirle formalmente tu mano—tomó las manos de su futura esposa, y el anillo que le había dado con anterioridad lo sacó de la cajita y lo puso en su dedo anular—Te quiero Hina—y depositó un casto beso en sus labios.

—También te quiero Naruto-kun—ella respondió el gesto de cariño.

Pasaron un poco más de tiempo juntos hasta que se hizo más tarde, el rubio se ofreció para dejar a la chica en su casa y ambos emprendieron el camino rumbo a los recintos Hyuuga. El camino fue romántico, de vez en cuando la pareja se abrazaba o besaba ante la mirada del cielo oscuro y la radiante luna.

—Nos vemos mañana, Hina—comentó el rubio y depositó nuevamente un beso dulce a la joven.

—H-hasta mañana Naruto-kun.

—Oye… cuida bien del Teme, sé que es un poco pesado pero es buen hombre—comentó el rubio de manera seria.

—C-claro.

—Quiero que ese idiota sea mi padrino de bodas.

Hinata se quedó pensativa unos momentos, recordando cuando había estado con el Uchiha, se había portado de manera tan grosera y agresiva, dudaba mucho que él quisiera quedarse en la villa e incluso para presenciar la boda de su mejor amigo. Dudaba un poco de las palabras de su ahora prometido.

—C-cuidare bien de él.

—Eres la mejor—y depositó otro beso y un abrazo de oso a la chica—Hasta mañana Hina.

Se despidieron y Hinata fue recibida en la entrada por Kö, quién le dio una suave reverencia y una sutil sonrisa para escoltarla al interior de la mansión, en el camino se encontraron con algunos miembros del Boukë qué saludaron calurosamente a la kunoichi. Kö se retiró en cuanto la heredera estuvo dentro de los terrenos de la mansión.

La Hyuuga se sentía contenta, se sentía como volando por la bonita noticia que le había dado Naruto.

Se dirigió a la cocina, no tenía hambre pero tenía ganas de degustar un té de hierbas del jardín que pertenecía a su madre. Estuvo ahí un rato, pues los sirvientes de la mansión se habían retirado ya pues la cena familiar había terminado hacía un par de horas.

—Hinata-sama—llamó una voz que ella conocía perfectamente.

—Oh, Neji nii-san. Buenas noches—habló ella suavemente, virándose para encontrarse de frente con unos ojos idénticos a los suyos.

—Ha llegado tarde, ¿todo bien?—preguntó el castaño de manera tranquila—Me he enterado de la misión que Tsunade-sama le ha encomendado.

—A padre no le agradó para nada la idea…

—Para serle sincero, a mí tampoco—Neji se acercó hasta la chica—Ese sujeto es peligroso, Hinata-sama. Tenga cuidado por favor, de lo contrario me veré obligado a matar a ese Uchiha.

Hinata negó en silencio con suavidad, regalándole a su primo una sonrisa tranquilizante—No te preocupes nii-san, apenas si puede moverse. A-además le prometí a N-Naruto-kun qué lo ayudaría a sanar completamente.

Neji miró de mala gana a su prima pero prefirió guardarse sus palabras, él adoraba a la joven, era su guardián, su amigo y confidente. Pero no confiaba para nada en el Uchiha, sabía que posiblemente éste último estaría planeando algo.

—Está bien—concluyó la conversación.

—Nii-san, traes puesto tu uniforme, ¿saldrás de misión?—preguntó la chica curiosa al ver a su primo con el uniforme de los cazadores especiales ANBU.

—Sí, tenemos una misión, un asesino de clase S, no estoy seguro aún de quién es pero la misión consiste en escoltar a un señor feudal al país del té. En el camino si se nos presenta el asesino, debemos acabar con él y llevar al señor feudal a su destino a salvo.

—Cuídate mucho nii-san—la kunoichi dejó su taza de té sobre la mesa y se acercó para abrazar fraternalmente a su primo.

—Usted también Hinata-sama, cuídese mucho—esto último lo dijo el genio Hyuuga por la misión de cuidar al Uchiha y porque su vista no era tonta. Había visto el anillo de compromiso en el dedo de la chica, más no dijo nada, solo esperaba que la joven se cuidará.

—Te quiero Neji nii-san, regresa pronto.

—También la quiero Hinata-sama.

Con esto último, Hinata recibió en la frente un beso de Neji y éste partió a la entrada principal con su mochila y equipo ninja para después perderse en la noche de la villa.


Escuchó su despertador sonar estrepitosamente, muchas veces le era difícil levantarse como era esa ocasión, sentía esa sensación qué le decía su cama que se quedará unos minutos más. Con pereza se levantó para empezar su nuevo día, sabía de antemano que tenía una misión que cumplir para con el Uchiha y sobre todo porque le había prometido a su novio que ella lo curaría. Con ese pensamiento se fue al cuarto de baño dónde se alistó para empezar el día.

Su fiel chamarra lila le acompañó cuando terminó de ponerse su musculosa de rejilla, cepilló rápidamente sus hebras azules y salió de su habitación.

Aún era temprano, pero a pesar de ello. Los sirvientes de la mansión ya estaban en sus labores diarias, podía escuchar en la cocina el jaleo típico de todas las mañanas para preparar el desayuno.

—Buenos días Hinata-sama—dijeron los sirvientes al verla entrar por la puerta de la cocina.

—Buenos días a todos—sonrió la chica y se acercó a una joven del Boukë—Les ayudaré a preparar el desayuno.

—No, Hinata-sama. No se preocupe, nosotros podemos encargarnos.

—Pero quiero hacerlo Mai—comentó la joven de forma dulce, y se acercó al fregadero para lavar sus manos. Abrió uno de los anaqueles de la cocina, para colocarse el delantal que una vez fue su madre y se acercó a dónde se encontraban lavando arroz.

Ante la mirada de los miembros del Boukë, era normal que la heredera del Soukë les ayudará a preparar los alimentos. Ella era hábil para cocinar, pues era uno de sus pasatiempos favoritos. La vieron hervir el arroz, preparar el té, y cortar algo de pescado. Cuando estuvo listo el desayuno fue al comedor dónde su padre se encontraba ya.

—Buenos días Ottou-san—habló de manera cortes al patriarca.

—Buenos días hija—el hombre ni siquiera le dirigió una mirada, pues se encontraba leyendo algunos pergaminos.

—En un momento le traigo el desayuno.

Hiashi no dijo nada, simplemente asintió con la cabeza y esperó pacientemente, pocos minutos después a la mesa se unió Hanabi, se le veía entusiasmada.

—Buenos días padre—saludó la castaña y tomó asiento.

Hinata apareció unos minutos después en la compañía de Mai, para colocar la mesa y el desayuno.

Era un desayuno ligero, conformado por un cuenco pequeño de arroz hervido y condimentado, había filetes de pescado y un poco de soya. Algo de pan de centeno y una ensalada de atún fresco, llegó a la mesa la jarra de leche y la pequeña tetera para Hiashi.

—¿Seguirás con esa tonta misión, Hinata?—preguntó de repente el Hyuuga mayor, mientras empezaba a comer de su arroz, la nombrada vio los palillos de su padre moverse elegantemente para después ser llevados a sus labios y engullir una porción de arroz.

—H-hai, Ottou—ella le miró tímidamente—Es una m-misión que m-me encargó H-Hokage-sama.

—Sin embargo; es una tontería—pronunció el mayor—Si quieren curar a ese traidor es recomendable que lo haga alguien capacitado.

La joven bajó la mirada y debajo dela mesa apretó sus puños—Tsunade-sama dijo que y-yo era la indicada.

Hiashi miró la valentía de su hija pero siguió con su discurso—No estoy de acuerdo, Hinata—se llevó ahora la taza de té a la boca—Sin más, tendrás que cumplirla con éxito o seguirás siendo ante el consejo una perdedora.

La chica entendía, su padre ya no era hostil con ella como cuando era niña, seguía siendo duro y estricto, no le mostraba cariño. Pero la reconocía y de alguna forma la aconsejaba a su manera para con los ancianos del consejo del clan.

—Así lo haré p-padre.

—Bien.

El desayuno siguió sin mayor problema, Hanabi terminó sus alimentos y se despidió para irse rumbo a la Academia. Minutos después le siguió Hiashi para perderse en su oficina, la chica levantó la mesa y emprendió camino rumbo a la casita dónde reposaba el moreno.

Al dejar los trastos en la cocina se quedó pensativa unos momentos… ¿Habría comido algo el Uchiha? Por supuesto que no, no podía moverse y no podía ver, se sintió apenada consigo misma al recordar que la noche anterior lo había dejado así sin más. Sabiendo que no podría dejarlo sin comer, preparó un desayuno para éste.

—Nos vemos—se despidió de los sirvientes y de un saltó salió rumbo a la casita.


No estaba seguro de a qué horas había dormido y cuántas horas habían pasado desde que se había quedado solo ahí en ese lugar desconocido. Pero sus necesidades más básicas empezaban a molestarlo, sus tripas sonaban constantemente y las imaginaba peleando por el hambre que sentía en esos momentos.

Se estaba fastidiando y su odio contra Konoha crecía.

Mientras ideaba como iba a acabar con la villa, se percató del sonido de una puerta abriéndose, se sintió patético pues estaba tendido en una cama sin poder hacer nada y si era algún enemigo, fácilmente acabaría con él.

—B-buenos días U-Uchiha-san—escuchó esa voz suave, era la tonta Hyuuga. Su molestia creció más.

—Te dije que te largaras. ¿No entiendes o eres estúpida?

—¿Cómo se siente?—Hinata decidió hacer caso omiso ante las groserías que el ninja le daba. Tenía que cumplir su misión y nada más, lo que aquel hombre dijera tendría que pasarlo por alto e ignorarlo—Le traje algo de desayunar.

—No quiero—tenía que tragarse su orgullo, él no necesitaba nada de esos apestosos ninjas de Konoha.

Hinata simplemente suspiró, dejó el obento sobre la mesita de noche e iba a empezar a revisar el cuerpo del moreno, pero un ruido bastante pronunciado la hizo colorearse y después comenzar a reír. Sasuke la escuchó y se enfureció con ella y consigo mismo por no poder haber controlado aquel sonido, sus tripas le habían jugado mal. Tenía hambre y ahora aquella tonta lo sabía.

—S-si tenía h-hambre después de todo—sonrió la chica para sí y se acercó al obento que había traído, lo abrió y el aroma de la comida llegó a las fosas del vengador, admitía internamente que olía muy bien.

—No necesito tú lastima.

—No es l-lastima, pero es una n-necesidad básica—la chica sacó un par de palillos y tomó una porción pequeña de arroz—Ahora abra la boca.

Al principio Sasuke no quería ceder, pero su hambre era más y terminó comiendo lo que la chica le daba. Realmente estaba bueno lo que degustaba, tenía muchísimo tiempo que no comía algo casero. Sus papilas gustativas y su estómago se encontraban satisfechos, al termino de su comida ni siquiera agradeció.

La chica no lo esperaba.

—Bien, empezaremos con las curaciones—la kunoichi se sentía cómoda a pesar de la hostilidad de su paciente, podría ser porque éste no la podía intimidar con sus movimientos—H-hoy s-sanaré sus ojos.

Él no dijo nada, pero estaba ansioso por ver, ya estaba harto de estar en la total oscuridad. Al menos viendo podría ahorrarse unas horas estar sumergido en la oscuridad. Tras algunos sonidos que hizo la joven, pudo sentir como las vendas le eran retiradas, luego sintió las suaves manos de la chica y aquella sensación cálida sobre sus perlas negras. Sentía irse el dolor y luego nada.

Hinata, activó su Byakuugan y tras unos cuantos toques de puño suave abrió los canales de chakra alrededor de los ojos del Uchiha, su mirada desarrollada podía ver como los puntos de visión estaban taponeados y con algunos toques llenos de su propio chakra pudo regenerarlos. Ahora la sangre tanto como la energía corrían normalmente.

En todo el momento, el silencio los acompañó.

Hasta que la chica retiró por completo las gasas que mantenían cerrados los ojos del moreno.

—U-Uchiha-san, abra sus ojos con suavidad—pidió la muchacha, cuando terminó de retirar las curaciones.

El moreno no contestó, pero hizo caso a la orden de la chica, pestañeó un par de veces hasta acostumbrarse nuevamente a la luz que había a su alrededor. Al abrirlos lentamente vio primero imágenes borrosas y nítidas sin forma, pero sus pupilas poco a poco fueron adaptándose hasta visualizar claramente, su mirada se enfocó en el lugar, era una habitación blanca y luego sus ojos negros se enfocaron en la kunoichi que permanecía a una distancia guardando en una bolsa de basura las curaciones que habían estado sobre sus ojos.

—¿P-puede ver b-bien?—preguntó la joven con nerviosismo, pues no estaba acostumbrada a que la miraran fijamente. La mirada de Sasuke era pesada y hostil.

—Si.

—M-me alegro—sonrió ella con timidez y regresó al lado del moreno—Continuaremos por un par de horas más la reconstrucción de su fuente de chakra en el cuerpo.

—Hmp.

—N-Naruto-kun, se pondrá c-contento de saber que usted esta m-mejorando.

—No tengo intención alguna de ver a ese idiota—fue tajante, desviando su recién recuperada mirada a otra dirección.

—P-pero, él q-quiere v-verlo bien.

—El idiota sigue pensando que es mi mejor amigo—sonrió maligno—Vaya que si es idiota.

—¡Pero él l-lo aprecia!

—Pero yo no, ni a nadie de ésta maldita aldea.

—P-pero usted, s-si necesita de la aldea—confesó la chica—Si no hubiera sido por N-Naruto-kun, posiblemente estaría m-muerto. U-Usted es n-nada.

Hinata no dijo nada, apretó los labios y salió del a habitación del Uchiha. Estaba molesta, con el moreno por no poder defender a su amado rubio y por no poder decirle que él era una persona horrible. Realmente iba a ser complicado llevar a cabo la recuperación del vengador si éste no cooperaba un poco.

Sasuke se quedó en silencio en su habitación, aquella chiquilla le había dicho que él no era nada.

Y aunque Hinata no supiera que había herido el orgullo del moreno, él si lo sabía y no iba a permitir que ella dijera que él no era nada. Sintió una gran antipatía ante la joven y gruñó fastidiado.

Fin Capítulo.


¿Y bien! ¿Qué les pareció éste inicio?

Quiero aclarar que no estaré actualizando con rapidez, ya que mi trabajo me lo impide y bueno otros compromisos que tengo, pero trataré de actualizar al menos una vez por semana, si tardo chicas no me odien.

Igual quiero comentarles que éste SasuHina, irá lento, por obvio la actitud de Sasuke y bueno la "relación" que Hinata y Naruto llevan.

¿Sugerencias?

Nos leemos pronto.