Resumen: Un extraño caso de robo de varitas a nivel internacional envolverá a Harry y Draco en una aventura que los hará enfrentarse a aquello que fervientemente han silenciado en sus corazones durante tanto tiempo. DRARRY

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Rowling y Warner Bro.

Notas de autora: ¡Hola a todos! Infinitas gracias a todos los que añadieron esta historia a alertas y favoritos; y en especial, a aquellos que se tomaron el tiempo de dejarme sus bellas opiniones en un comentario. Espero que este capítulo también les guste.


Honor y Deber

2 de noviembre de 2009.

En unos pocos segundos, ambos aterrizan frente a un pequeño apartamento. Nuevamente, Draco suelta con rapidez el brazo de Harry y se gira para golpear la puerta. Harry no tiene tiempo de lamentar la ausencia del calor de su compañero, porque al instante se oye el sonido de unos tambaleantes pasos acercándose a la entrada. La puerta se abre con un pequeño chirrido y por ella asoma una alta y voluptuosa jovencita. La chica los observa con aburrimiento, como si hubiera estado esperando por esta visita.

─¿Qué puedo hacer por ustedes, caballeros? ─Deja salir en un insinuante tono, a la vez que se recuesta en el marco de la puerta en una provocativa pose. Ante esto, Harry siente una extraña sensación de irritabilidad que lo hace fruncir el ceño con molestia. Ciertamente esta jovencita no era de su agrado.

─Buenas tardes, señorita Jones. Auror Malfoy, del ministerio francés. ─Repite Draco la presentación, pero es interrumpido por la provocativa muchacha que lo observa con algo similar al deseo.

─Francia sí que tiene un gusto exquisito para elegir a sus aurores. ─Responde con un sensual ronroneo, mordiéndose el grueso labio en un gesto que pretende excitar al rubio auror. Y con ello, Harry confirma para sus adentros que realmente no le agrada en lo más mínimo esa vulgar muchacha. ─Dime, ¿todos son igual de atractivos que tú?

Una pulcra ceja se eleva en el rostro de Draco ante el claro coqueteo que la muchacha le está prodigando, sin embargo y para mayor irritación de Harry, no parece encontrar nada incómodo el accionar de la chica. Y en verdad no lo entiende. No comprende cómo es que Draco no está frenando en seco todos esos sugerentes avances. ¿Qué no le había dejado en claro a Justin que a él también le gustaban los hombres? Entonces, ¿por qué Draco permitía que esa depravada jovencita se le insinuara de esa forma? ¿Acaso Draco era bisexual? Una angustiante sensación se instala en su corazón al creer que el rubio auror no posea preferencia específica por un sexo en particular. Porque una cosa era tener que rivalizar con el resto de hombres que de seguro intentan salir con Draco a diario, pero otra muy diferente era tener que luchar contra una mujer. Eso era algo con lo cual él no podía competir, en especial porque jamás podría darle lo mismo que alguien del sexo opuesto.

Afortunadamente, no tiene tiempo de seguir cavilando en desgarradores pensares, porque Draco aclara su garganta y dice:

─Agradezco el cumplido, señorita Jones, pero no estamos aquí para hablar sobre mi aspecto físico. ─Deja salir con un imponente tono y regalándole una desinteresada mirada, dándole a entender con ello que sus artimañas no funcionarán con él. ─¿Podemos pasar? Nos gustaría hacerle unas preguntas.

De inmediato, cualquier sugerente rastro desaparece de la muchacha y es reemplazado por una mueca de cansancio e irritación. La atractiva joven se aparta de la puerta y no dice nada, simplemente camina con pasos firmes hasta lo que parece ser un estante repleto de alcohol.

─Voy a necesitar algo más fuerte que una cerveza de mantequilla. ─Dice a nadie en particular, apresurándose a rellenar un vaso de vidrio con una sustancia dorada. ─¿Puedo ofrecerles algo?

─No, gracias. Estamos de servicio. ─Se apresura a responder Harry con un irritante tono, sin embargo, Draco no parece pensar lo mismo.

─Que sea doble, por favor.

Harry gira su cabeza y observa a Draco con enfado, como si estuviera rompiendo la regla principal de ética y moral de los aurores. Por su parte, el Slytherin eleva una ceja en alto en un claro gesto que lo insta a rebatirle algo. Una mordaz réplica evita salir de los labios de Harry al ser interrumpido por la jovencita que los está mirando con diversión.

─Me agradas, guapo. ─Dice con una juguetona mueca, a la vez que se apresura a preparar un whiskey doble para Draco.

Una vez que todos toman asiento en la sala, la chica da un fuerte trago a su bebida y los observa con resignación.

─Así que… Faith habló, ¿verdad? ─Suelta con ligereza. No es una pregunta, más bien una confirmación.

─Sí. Ella nos dio su versión de la historia. ─Dice Draco con tranquilidad, observando cada uno de los gestos de la muchacha que tiene en frente.

─Entonces, no sé por qué están aquí. Ya tienen lo que querían, caballeros. No veo en qué puedo serles de utilidad.

Agnes vuelve a tomar de ese ámbar líquido y espera el momento en el cual los aurores se retiren de su casa; pero Harry y Draco no se retiran, y en la sala se instala un incómodo silencio que sólo es roto por las manecillas del reloj ubicado en la repisa de la apagada chimenea.

─La señorita Williams nos dio su versión de los hechos, pero eso no significa que sea una verdad absoluta. Nos gustaría escuchar su punto de vista de lo ocurrido esa noche. ─Dice Draco con seriedad, mientras observa a la chica con algo que asemeja a la lástima.

─¿Para qué? Faith ya les dijo todo. Esa es la verdad. ¿Qué podría aportarles de diferente a lo que ella dijo?

─¿Cómo estás tan segura de que lo que ella dijo es cierto? ─Pregunta Harry con desconcierto, no confiando en esta extraña jovencita. ─Tranquilamente pudo habernos mentido para incriminarte.

─Faith nunca haría algo como eso. ─Responde con desprecio, observando a Harry con enfado.

─¿Por qué estás tan segura de eso? ─Insiste Harry, no importándole que Draco piense que está arruinando el interrogatorio; y como no escucha ni vislumbra ningún intento de parte del rubio por callarlo, continúa insistiendo. ─¿Qué te hace pensar que no sería capaz de incriminarte?

─¡Porque ella me ama! ─Grita molesta, levantándose de su asiento y observando a Harry con absoluto rencor. ─¡Me ama y jamás sería capaz de mentir para salvarse!

Los ojos de la chica se obnubilan en lágrimas que no deja caer, y vuelve a sentarse con derrota en el asiento. Rápidamente, toma el olvidado vaso entre sus manos y bebe de un trago toda esa alcohólica bebida. Tratando de llevar un poco de calma a la desbordante situación en la que se encuentran, Draco posa su vista en Agnes y habla en un conciliador tono.

─Señorita Jones, el testimonio que la señorita Williams me ha brindado es evidencia suficiente para imputarla en la causa. Si bien la señorita Williams no tuvo responsabilidad alguna en el robo de sus varitas, fue cómplice de su violación, y eso es algo condenable con pena en Azkaban. ─Al oír esto, un escalofrío recorre el cuerpo de la abatida joven y un rastro de culpabilidad asoma en su azul mirada. ─Su testimonio es el único que podría indicarnos que, en realidad, su amiga es una víctima al igual que usted.

─¿Qué es lo que quieren saber? ─Pregunta en un resignado tono, a la vez que observa a Draco implorante, como si éste fuera el único que puede comprenderla.

─Necesito que me diga todo lo que recuerda de esa noche.

Agnes se queda en silencio por unos minutos, como si estuviera teniendo una lucha interna por dejar salir la verdad. Finalmente, y después de soltar un derrotado suspiro, comienza a contarles todo lo que recuerda de esa noche.

─Faith y yo salimos a bailar. No estábamos celebrando nada, simplemente pasando el tiempo juntas. Comenzamos a tomar, mejor dicho, comencé a ahogar mis pensamientos en alcohol. Faith… Faith sólo lo hacía para acompañarme, para que no tomara sola. Ella detesta cualquier tipo de bebida alcohólica. ─Agnes se queda perdida en sus recuerdos, con una depresiva mirada en sus vidriosos ojos. ─Fue entonces cuando se nos acercó el francés. Nos dijo que si le decíamos de qué estaba hecho el núcleo de nuestras varitas, pagaría por todo lo que tomáramos. Estaba completamente ebria, y la idea de tener tragos gratis me sedujo por completo. Faith no estaba tan segura de ello, pero sólo necesité darle mi implorante mirada para terminar de convencerla. ¡Debí haberla escuchado! Debí haber mandado a ese imbécil a la mierda en el mismo momento en que se nos acercó.

La chica suelta varias de las lágrimas que tiene retenidas y de inmediato las aparta con un furioso manotazo, como si el hecho de llorar le produjera repulsión. Draco la observa en silencio, y para sorpresa de Harry, saca un pañuelo de tela negra del bolsillo de su túnica y se lo ofrece a la joven. La chica toma el fragmento de tela con timidez y le regala una pequeña sonrisa al auror. Y es allí, con ese simple gesto, donde los celos de Harry amenazan con nublar su juicio. No lo entiende, no entiende qué tiene de especial esa chica para recibir tales atenciones de Draco. La otra víctima se había pasado todo el interrogatorio llorando, y el auror ni siquiera se había inmutado ante esto. ¿Qué tenía de distinto esa muchacha? Aunque Harry no puede darle más vueltas al asunto, porque la chica termina de secar sus lágrimas y retoma la explicación de los hechos.

─Después de que le dijimos de qué estaban hechos los núcleos de las varitas, nos compró varias rondas de tragos. Tomamos por un largo tiempo, y luego me sacó a bailar. ─La chica hace una pausa y frunce el ceño, como si los recuerdos que le siguen estuvieran borroneados en su memoria. ─Recuerdo que me pidió que me acercara a él y fingiera reírme, como si me estuviera diciendo algo gracioso. Y yo lo hice. No sé por qué lo hice, sólo sé que no podía hacer otra cosa más que obedecer sus peticiones. No importaba cuanto quisiera resistirme o lo muy tontos que encontrara sus pedidos… no podía resistirme, sólo podía cumplir con ellos.

Harry y Draco intercambian una conocedora mirada, teniendo la certeza de que han arribado a la misma conclusión. El fugitivo había utilizado la maldición Imperio en Agnes.

─El francés comenzó a decirme que sabía mi secreto, y que él podía ayudarme a cumplir mis ocultas fantasías. ─Deja salir Agnes con un triste susurro, mientras aprieta con fuerza el pañuelo que Draco le ha dado. ─Me dijo que él se iba a encargar de hacer que mi deseo no se sintiera una anormalidad… sólo teníamos que convencer a Faith de que nos acompañara al hotel, y él se haría cargo del resto.

Agnes vuelve apretar el pañuelo y toma una bocanada de aire, como esperando reunir fuerzas suficientes para contar lo más doloroso del recuerdo.

─Convencer a Faith fue sencillo. Ella haría lo que sea por verme feliz, sin importar cuán infeliz eso la haga a ella.

Harry se siente identificado con la chica que visitaron anteriormente, y no puede hacer más que mirar con desprecio a la joven que tiene en frente. No comprende cómo alguien puede ser tan egoísta de jugar con los sentimientos de la que dice ser su mejor amiga. Y eso sólo hace que perciba un nuevo sentimiento de irritación hacia el auror que tiene al lado, porque no comprende el motivo por el cual esta ladina muchacha le agrada a Draco más que la otra. Sin embargo, Draco no parece notar la diatriba interna que se está llevando a cabo en la mente de Harry, y simplemente la observa con lástima y un sentimiento que parece ser de reconocimiento, como si la historia de la chica le trajera recuerdos de su vida.

─¿Qué pasó después? ─Pregunta Draco en un susurro.

─El francés me pidió que lo bese y lo desvista. Me llevó a la cama y me ordenó que me relajara y me dejara hacer. ─Los ojos de la chica se llenan de lágrimas, pero esta vez no intenta detenerlas ni limpiarlas. ─Se colocó entre mis piernas y me penetró. Y yo… yo quería que se apartara, pero no podía moverme. Sólo podía quedarme ahí, quieta, dejándolo hacer con mi cuerpo lo que quisiera.

Harry observa a la solloza joven y siente incomodidad por la traumática situación que ha vivido la chica. Una sensación de vergüenza hacia sí mismo lo ataca al haber sentido celos de ella. Claramente Draco se había percatado de la verdad mucho antes que él, de ahí las especiales atenciones que le brindaba a la víctima.

─La señorita Williams dijo que usted estaba gimiendo. ¿Eso es verdad, o ella mintió? ─Pregunta Draco con suavidad, pero sobresaltando a los otros dos ocupantes de la sala.

─No mintió. ─Dice Agnes entre medio de un lloriqueo, a la vez que se abraza a sí misma. ─El francés me ordenó que gimiera fuerte. Y yo… yo no pude hacer nada más que obedecerlo.

─¿Qué pasó después?

─El francés le pidió a Faith que se acerque a nosotros. Faith se acercó, y ni siquiera pude advertirle que algo andaba mal, porque el maldito me ordenó que le pida que me bese.

La chica rompe en llanto de nuevo, mientras los aurores la observan en silencio. Una vez que la joven recupera un poco de aplomo, Draco se anima a continuar con las preguntas.

─¿Quería besarla, o sólo fue una orden que le fue dada?

─Sí… no… Es decir, sí, quería besarla. He querido hacerlo por años, pero no así… ¡No de esa forma!

La chica se abraza con mayor fuerza y llora desconsolada por todos esos recuerdos que la atormentan, pero Draco no se deja intimidar y continúa con el interrogatorio.

─Cuando le ordenó que la besaras… ¿Lo hizo verbalmente, o escuchó la orden en su mente?

Agnes detiene sus sollozos y frunce el ceño como si intentara recordar algo particularmente confuso en su memoria.

─Yo… Yo nunca… ─Titubea como si no estuviera segura de lo que dice, mientras vuelve a apretar el pañuelo entre sus manos. ─…Nunca lo escuché hablar en la habitación.

Draco asiente, y espera con paciencia a que la joven retome su relato. A su lado, Harry se remueve con incomodidad, mas no dice nada.

─Después de que Faith me besó, el maldito pareció excitarse aún más. Comenzó un brutal ritmo que me hacía doler, pero yo no podía hacer nada más que quedarme quieta en el lugar y llorar en silencio. ─Agnes suelta un sollozo y aprieta con más fuerza los brazos a su alrededor.

─¿Y luego? ─Pregunta Draco con suavidad.

─Me ordenó que alcanzara el orgasmo, pero yo… yo no pude hacer nada más que fingir que lo hacía. Ahogué el gemido contra los labios de Faith porque no quería regalarle ese sonido al bastardo. ─Agnes vuelve a llorar desconsolada y Harry debe hacer un esfuerzo sobrehumano para no enviar su patronus en busca de un sanador, claramente esa chica necesitaba atención psicológica luego de la horrorosa situación por la que había pasado.

─¿Qué más recuerda?

─Nada. Después de eso, todo se volvió negro; y cuando despertamos, no había rastro del francés ni de nuestras varitas.

─Voy a hacerle una última pregunta, y quiero que me responda con total honestidad. ─Dice Draco con firmeza. Agnes asiente distraída y aguarda por la pregunta. ─¿Por qué le pidió a la señorita Williams que ocultara todo esto?

Agnes lo observa con un leve rastro de vergüenza y pesar, pero reúne fuerzas suficientes para responder de todos modos.

─Porque no podía dejar que nadie se enterara de lo que había ocurrido entre Faith y yo. ─Suelta la chica con tristeza, mientras silenciosas lágrimas ruedan por sus mejillas. ─No lo aceptarían.

Draco la observa en silencio, como si no estuviera seguro de querer decir lo que piensa, pero esa duda es reemplazada de inmediato por una determinación que Harry jamás lo ha visto portar.

─¿Quiénes no lo aceptarían? ¿Tus padres? ¿Tus amigos? ─Pregunta Draco con vehemencia y sin esperar por una respuesta. ─Negar lo que eres, y fingir ser alguien que jamás podrás ser, sólo hará infeliz a una persona. Y esa eres tú. ¿Realmente quieres pasar el resto de tu vida atada a una vida que nunca hubieras elegido sólo por dejar contentos a tus retrógrados padres?

─Tú no lo entiendes… Mis padres son muggles muy conservadores. ─Dice Agnes en un susurro, evitando mirar los acerados ojos de Draco. ─Ya de por sí fue difícil para ellos el que su única hija fuera una bruja. Ellos aceptaron eso, pero jamás me perdonarían el que me gusten las mujeres.

─Así que, en lugar eso, prefieres fingir que eres heterosexual, ¿verdad? Claro que, para ello, tienes que recaer en permanecer las veinticuatro horas del día ebria, porque de otro modo no podrías tener el estómago suficiente para representar un papel que no eres. ¡Oh sí, conozco bien de lo que hablas, querida! No eres la única con padres que cuestionan cada maldita decisión que tomas en tu vida. ─Replica Draco con irritación y desprecio, pero tratando de hacerle comprender a la sorprendida muchacha del terrible error que está cometiendo. Soltando un desganado suspiro, el rubio auror posa su fría mirada en la chica y dice: ─Créeme que sé de lo que hablo cuando digo que estás cometiendo un grave error. Tal vez ahora creas que puedes manejarlo… que puedes reprimir lo que sientes y obligarte a ser algo que no eres, pero tarde o temprano esos fantasmas volverán del lugar en el que los has enterrado para atormentar tus sueños. Plagarán tus pensamientos y te llenarán de pesadillas por las noches. No habrá poción ni conjuro que pueda eliminar el arrepentimiento que sentirás por no haber hecho lo correcto a su debido tiempo. Y en ese momento, en ese preciso instante en el cual tu mentira se venga abajo, te darás cuenta de que perdiste a la única persona que has amado en toda tu maldita vida sólo por cumplir con los estándares de personas a las cuales, hagas lo que hagas, jamás podrás complacer.

Un silencio sepulcral se instala en la sala ante la vehemente confesión de Draco. Internamente, Harry siente unos imperiosos deseos por levantarse y abrazar al enfadado auror a su lado, pero debe conformarse con cerrar sus puños y reprimir como puede el desconsolado sentimiento que comienza a instalarse en su pecho; porque sí, Draco lo había dejado muy en claro, él estaba enamorado de alguien más… de alguien a quien, por lo visto, jamás le había dicho la verdad a tiempo. Y eso es más que suficiente para destrozar en miles de fragmentos a su frágil corazón, aniquilando en el proceso cualquier rastro de esperanza que pudo haberse instalado en éste con su regreso.

La chica frente a ellos los observa con la mirada perdida en sus pensamientos, pero Harry puede ver claramente que ésta ha comprendido a la perfección el sermón que Draco le ha brindado. Un extraño brillo se instala en su mirada, el cual posee un leve rastro de incertidumbre por el incierto porvenir. No obstante, la determinación que se apodera de sus facciones al centrar la vista en Draco es indicativo suficiente de que la joven no cometerá el mismo error que el auror.

─Gracias. ─Dice con emoción en su voz, aunque esa simple palabra parece querer decirle más, mucho más.

Draco asiente y le regala una nostálgica sonrisa. De un manotazo toma el olvidado vaso de whiskey, y bebe de un trago todo el contenido. Sin decir más, se levanta del sofá y emprende camino hacia la salida. Harry le dirige una última mirada a la joven y corre para alcanzar al pensativo auror que se aleja sin esperarlo. Cuando se encuentran a una prudente distancia de la casa de la joven, ambos detienen su andar y se observan con incomodidad, como si no supieran qué decir a continuación. Al parecer, Draco decide que no hay nada que valga la pena ser dicho, por lo cual toma su varita y se desaparece con un sonoro pop, dejando detrás a un joven moreno que observa con lágrimas en sus ojos el lugar en el que segundos antes estaba parado el rubio auror.


Notas finales: muchas gracias a todos por leer. Espero que la historia les esté gustando. Como siempre, voy a robarles un segundo más de su tiempo para que me dejen sus opiniones en un comentario.

Ahora sí, nos leemos el próximo martes.