Al caer la noche
—Hola, enano —saludó Jun al volver a casa.
—Hola, petarda —respondió Daisuke sin levantarse del sofá. Estaba leyendo un manga—. Mamá y papá no están.
—¿Y eso? —preguntó la mayor.
—Se han ido el fin de semana fuera.
—¿Y la cena?
—Que pidamos —dijo Daisuke, encogiéndose de hombros—. ¡Ay! ¡No tienes otro sitio para sentarte o qué!
El chico había estado muy cómodo toda la tarde tumbado en el sofá, practicando la horizontalidad. La temporada de fútbol había terminado, por lo que se permitía el lujo de descansar un rato. Tampoco tenía exámenes que hacer. Y le producía una extraña satisfacción el hecho de que su hermana sí estuviera ocupada.
Y de pronto, con tres sofás en la casa, su hermana había decidido invadir su espacio vital y tuvo que encogerse para dejarle un espacio. Qué molesta era.
—Debería ducharme —comentó Jun—, pero me da mucha pereza.
—Puedes ducharte mientras voy pidiendo la cena —sugirió Daisuke. En realidad no era difícil llevarse bien, pero sus discusiones formaban parte de su dinámica y así se entretenían.
—¿Y qué vamos a pedir?
—¿Hamburguesas? —sugirió él—. Hace tiempo que no comemos.
—Vale. Pues —Jun se levantó—, yo una de pollo y patatas. Y refresco de naranja.
—Uy, la adulta, cómo desfasa —bromeó el castaño, y tuvo que taparse la cara con el manga para evitar el cojín con el que le golpeó su hermana—. Ahora pido entonces.
—Gracias.
Jun se movió hacia su habitación y salió cargada de ropa hacia el baño. Apenas escuchó la puerta del baño, Daisuke se incorporó de un salto. Tenía una debilidad. Y por eso la había enviado a ducharse. Sabía que debía esperar al menos a que sonara el agua cayendo, y aguardó escuchando a través de la puerta. Por fin sonó la ducha en movimiento, y abrió ligeramente la puerta.
Podía ver la silueta de su hermana, desnuda bajo el agua. Sus movimientos mientras se duchaba eran hipnóticos. Daisuke se sentía culpable, pero no sabría definir el momento en que se había percatado de que su hermana era muy atractiva. Sentía una atracción imposible por ella. Y era fruta prohibida. Completamente intocable a todos los efectos. Lo cual le había provocado celos en más de una ocasión cuando ella quedaba con sus amigos. A saber lo que hacía con ellos.
Tenía que hacerlo. Metió una mano por debajo de su pantalón y empezó a acariciarse el miembro. Ojalá pudiera hacerlo con ella… desnudarse por completo, meterse en la ducha y retozar por fin con ella. Dejarle claro que no era un "enano". Quería ser su hombre. Una fantasía imposible. Al menos aquella noche estarían solos en la casa. Podría volver a asomarse a mirarla mientras dormían. Lo malo era que su erección reclamaba más atención y no podá satisfacerse por completo, no hasta estar solo.
Apenas terminó de sonar el agua, volvió a cerrar la puerta con cautela. Llamó a la hamburguesería para que les llevasen la cena. La chica les dijo el precio, en media hora se la servimos, gracias por llamar. Y volvió a ocupar su lugar en el sofá justo cuando Jun salía del baño… con ese pijama de verano que solo consistía en una camisa fina y un pantalón muy cortito.
—¿Molesto? —preguntó la pelirroja mientras volvía a ocupar el hueco en el sofá. Daisuke levantó las piernas y volvió a bajarlas, apoyándolas sobre la de su hermana.
—Tú siempre —respondió él, mientras pensaba Jamás.
Disfrutaron de una cena normal cuando llegó el repartidor, mientras de fondo ponían una de esas comedias bobas que no importaba si no prestaban atención. No solían hablar mucho mientras cenaban, al fin y al cabo, no solían pasar mucho tiempo juntos. Solo comentaban tema de los estudios y poco más, no compartían gran cosa. Y especialmente desde que Jun había perdido su interés por Yamato y por Ken le daba menos la brasa. Pero eso en la mente de Daisuke solo significaba dos rivales menos, solo quedan el resto de hombres sobre la Tierra.
—Creo que me voy a ir a la cama —anunció la chica después de la cena.
—¿Tan pronto? ¿No vamos a ver una peli?
—Estoy un poco cansada —dijo ella—. No hace falta recoger ahora, ya lo haremos por la mañana.
—Vale. Descansa, fea.
—Hasta mañana, grano en el culo.
Daisuke se quedó tumbado en el sofá. El sí se vería una película. Le tentaba ir a ver a Jun, pero no podía arriesgarse a hacerlo hasta que ella estuviera un buen rato dormida. De modo que buscó alguna que durase por lo menos un par de horas. No se dormiría. No con aquella oportunidad tan próxima. Cada minuto se le hizo eterno hasta los títulos de crédito.
Apagó el televisor y se movió a oscuras por la casa. Por suerte no era difícil encontrar el dormitorio de su hermana. Justo al lado del suyo. Palpó con cuidado para dar con el tirador y abrió la puerta.
Jun estaba dentro de las sábanas. No era una noche especialmente fría. Maldijo no disponer de más vistas al cuerpo de su hermana, pero debía conformarse con eso. Podía intuir toda la silueta de sus senos cubiertos por la tela. Su hermana era una diosa en la Tierra. Deseando que no se despertara, empezó a estimular su erección por encima del pantalón. Muy despacio, disfrutando del momento.
Y mejor fue en el momento en que Jun se movió un poco. Lo suficiente como para que la tela cayera hacia abajo. Podía ver sus senos desnudos. Aquellos pezones parecían estar gritándole "cómenos" a gritos. Pero no podía, solo podía satisfacerse por su cuenta. Se bajó el pijama, y continuó masturbándose. Se sentía culpable, pero era peor reprimirse. Jun aparecía en sus sueños con tanta frecuencia que pensaba que se iba a volver loco.
—… eeeeee… —Jun había empezado a gemir—… uke… —Daisuke podía adivinar que, bajo las sábanas, su hermana se estaba estimulando también. ¡Tenía sueños eróticos! Era la primera vez que la veía así. Dio gracias a los cielos—. Me… gusta… aaaaah —no entendía cómo no la había escuchado gemir nunca, esas voces no las olvidaría fácilmente—. Me gusta… Daisuke…
El chico se quedó helado. Jun estaba… ¿fantaseando con él? No… eso no era posible… Seguro que Jun debía tener algún amigo con ese nombre y con el cual tenía derechos, pero… en su mente decidió que era mejor pensar que sí era él el dueño de las fantasías de su hermana. Aceleró un poco el ritmo de su mano.
—Daisuke… me gusta mucho… —gimió—. Daisuke… ven… ven con tu hermana…
El chico se quedó helado… Jun estaba hablando de él, inequívocamente. En un sueño erótico, mientras se estaba dando placer, y él miraba… y en ese momento se dio cuenta de que Jun no estaba dormida. Tenía los ojos abiertos, y le miraba directamente. Tras unos segundos, o tal vez varias vidas en las cuales estuvo paralizado, corrió a su habitación y se encerró ahí.
Mierda, mierda, mierda… le había pillado… había jugado con él. Eso no era justo… ¿Sabría cuántas veces la había espiado? ¿Tal vez se le había visto otras veces pero él estaba demasiado ocupado fantaseando y masturbándose con su imagen? Tal vez… ¡incluso le habría grabado! ¡Ahora sería un pelele a las órdenes de Jun si no quería que sus padres se enterasen! Y no solo ellos… cualquier persona sabría que era un maldito pervertido. Y te lo mereces, se reprendió.
—Daisuke… Oye, sé que estás ahí. Ábreme —pidió la voz de Jun al otro lado de la puerta, tras llamar un par de veces. Sonaba terriblemente suave.
—¡No!
—Por favor… Déjame entrar.
—¡Ya sé que me odias! ¡No tienes que decírmelo!
—Daisuke… por favor.
El chico suspiró. Abrió la puerta, y su primer reflejo fue cubrirse de los golpes que Jun le iba a dar. Pero no le pegó. Sino que le envolvió entre sus brazos. Algo que le vino bien, porque notaba su propio cuerpo temblando.
—Jun…
—No pasa nada, Daisuke…
—¿Cómo que no pasa nada?
—Se hace tiempo que me miras… —confesó la chica—. Y no me he enfadado… te he dado más oportunidades de mirarme… ¿no te quedaste con ganas de más mientras me daba una ducha?
—… ¿Por qué? No lo entiendo.
—Porque si yo te gusto, tú también me gustas a mi. Te has convertido en todo un hombrecito, Daisuke. Y me gusta mucho.
—Jun…
Y sin poder contenerse la besó. Y para su sorpresa ella correspondió el beso. Pronto aquello se convirtió en una lucha porque su lengua dominara sobre la del otro. Y Jun fue derrotada cuando cayó sobre el colchón de Daisuke con este encima. Sonrió, la noche iba a ser más interesante de lo que había pensado.
—Daisuke… quiero verte, sin engaños… —pidió la chica.
Y su hermano se desnudó para ella. No pudo evitar que se le cayera un poco la baba al ver su cuerpo formado de atleta. Estaba buenísimo. Se relamió cuando se quitó el pantalón, con la intención de provocarle. Y Daisuke sonrió complacido. Expuesto delante de ella. Pero él también quería verla a ella. Y Jun se limitó a dejarse hacer. Quería que Daisuke la tocara, y él lo hizo mientras la desvestía. No perdió la ocasión de palpar sus pechos por fin. Y cuando tiró del pantaloncito de su pijama, se sorprendió al ver que…
—¿No llevas b-b…?
—¿Bragas? —preguntó ella con dulzura—. Esperaba… no necesitarlas esta noche. ¿Te gusta lo que ves?
—Me gusta mucho —afirmó.
—Perfecto —dijo la chica—. Porque hoy vamos a tener mucho sexo, hombretón.
Y antes de que él pudiera hacer nada, atrapó con sus manos la erección de Daisuke y empezó a masturbarlo. Aquello le había pillado por sorpresa. Y estaba excitado de antes. No… no, debía aguantar, pero… el morbo de la situación y ver a su hermana desnuda haciéndole eso era demasiado para su acumulada excitación.
—¡No! —protestó al eyacular—. ¡Jun! —había manchado a su hermana. Había caído sobre sus pechos—. ¡No, no, no! ¡Mierda!
—Oye… no pasa nada —dijo ella—. Sabía que el primer momento sería rápido… Te has tocado mucho mientras me veías —bromeó, aún tenía su pene en su mano y lo estimulaba—. Por eso quería hacerte acabar… y ahora podemos pasar al placer.
No podía creer la suerte que había tenido con Jun. No solo también tenía ganas de sexo con él, sino que se portaba de maravilla. Y no fue consciente, hasta que un delicioso calor le envolvió la erección, de que ella había empezado a practicarle sexo oral. Joder… era buena.
Sentía su lengua dando vueltas alrededor de su pene, jugando con su glande y sus labios presionando suavemente. Sintió un ligero roce de sus dientes que le excitó y Jun continuó lamiendo su erección. Era la mejor. Probó a acariciar sus cabellos, y en ese momento ella dejó su pene… para lamerle los dedos sensualmente. Aquello lo volvió loco, y ella no dejó de estimularle con la mano.
—No pares —pidió él, y Jun retomó la actividad con sus labios. Continuó practicándole una felación, y notó que Daisuke estaba cada vez más tenso. Iba a culminar, otra vez, pero aquella vez era más consciente del momento, lo estaba disfrutando. Sintió la mano de su hermana dándole unas suaves caricias en los testículos. Eso le gustaba aún más. Se dejó llevar por la situación. Jun le estaba dando mucho placer. Y eyaculó nuevamente.
Se dio cuenta en ese momento de que Jun no había cesado su trabajito. Había culminado en su boca. Y ella seguía ahí. Se sintió fatal. Pero ella se limitó a sonreír.
—¿Qué pasa? —preguntó, traviesa—. Seguro que en tus fantasías hacíamos cosas peores —bromeó. Y soltó una risita cuando le vio mirar hacia abajo, avergonzado—. Eh, oye. No pasa nada. Me apetece cumplirlas todas —y le guiñó el ojo—. Y también algunas que tengo yo.
—¿Tú… tienes fantasías?
—Y no sabes cuantas —dijo en tono sugerente—. De momento… estoy muy mojada…
Y Daisuke se fijó en que era verdad. El colchón estaba humedecido justo donde Jun estaba sentada. Pues era su deber cumplir como un hombre con ella. Pero quería probar más de ella. Empezó a besarla por el cuello, y aprovechó para probar el sabor de sus pechos. Jun le dejó hacer tanto como quisiera. La estimulación le gustaba mucho. Y sonrió cuando notó que bajaba por su vientre, separó las piernas para darle acceso entre ellas. Qué bueno era su hermano. Estaba de rodillas frente a ella, y empezó a lamer su sexo.
Los gemidos de Jun empezó a llenar la habitación. Joder con su hermanito, no se hubiera imaginado que fuera tan bueno… en realidad lo había fantaseado, pero no tenía nada que ver con la realidad. Era mucho mejor. Liberó su orgasmo tanto como quiso entre gemidos y gritos del nombre de Daisuke. Este la miró, sonriendo. Le daba morbo verle con restos de sus jugos en los labios.
—Ha sido genial… —gimió—, y espero que… uuuuuh.
Daisuke estaba animado, y se había puesto de pie. Tenía su pene alineado con el sexo de Jun. Un solo empujón y estaría dentro. Tragó saliva. Pero ambos se miraron, y era una tontería negarse que lo estaban deseando. Las precauciones no les acompañaban esa noche. Ella asintió lentamente. Y sintió la erección de Daisuke entrando en su interior de un movimiento.
—Aaaaaaah… —gimió—. Daisukeeeeh… sí… sí… —el chico no se andaba con contemplaciones. Movía sus caderas sin descanso, disfrutando por fin del sexo real con Jun. Bajó para atacar sus pechos y a continuación volvieron a besarse sin dar un respiro a sus cuerpos en movimiento constante.
—Jun… me encanta… eres la mejor…
—Tú eres el mejor —respondió ella—. Me gusta mucho…
—Eres mía —le gruñó al oído, y Jun sintió que hundía su pene con más fuerza dentro de ella.
—Soy… toda… tuyah —gimió—. Por favor… no pares…
—Claro que no —él notaba que decirle cosas al oído la estaba excitando más—. Voy a acabar… Jun, voy a acabar…
—Sí, Daisuke… hazlo… conmigo —pidió la chica, fuera de sí.
Y Daisuke culminó dentro de ella. Jun no se lo podía creer. Estaba mejor que en una nube. Su orgasmo la acompañó en ese momento en que su hermano se derretía en ella. Primera fantasía cumplida, pensó para sus adentros y volvió a morrearse con Daisuke mientras se recuperaban.
Pero observó con sorpresa el pene de Daisuke. Continuaba erecto. Era increíble, después de tres veces.
—Aún la… tienes dura —dijo con admiración.
—Está así por ti —dijo él—. Quiero poder hacerlo contigo toda la noche.
—Más te vale poder cumplir esa promesa —dijo ella.
—Pero… hay algo que me preocupa… hoy podemos hacerlo, porque no están papá y mamá. Pero… no quiero renunciar a ti.
—No será necesario. Tu habitación es la que está más lejos de su cuarto. Puedo seguir viniendo aquí siempre que queramos —sugirió ella, en tono sensual.
—¿Y si nos oyen?
—Tendrás que buscar… la forma de callarme —dejó caer ella, antes de volver a probar la erección de su hermano. Y sonrió cuando este se movió para quedar encima de ella, de modo que podían darse mutuamente el sexo oral. La noche iba a ser muy larga.
Muy buenas a todos.
Sí, llevo meses desaparecido de este fanfic. Desde enero concretamente. Ha sido, básicamente, por falta de ganas, inspiración, tiempo, inspiración, tiempo, ganas, tiempo e inspiración. En ese orden. Y sí, tengo un capítulo pendiente de cerrar del "harem de Taichi", pero las musas no han acompañado. Y pensé en algo diferente. Y si ya he escribo varias veces polvos entre Taichi e Hikari, ¿por qué no entre Daisuke y su hermana? Espero que os haya gustado.
MAZINGER-TAIORA: Muy buenas, ¿cómo te va? Disculpa la demora, pero como digo, he estado bastante desconectado de aquí. Temas personales. En fin, supongo que antes de que acabe el año escribiré el último capítulo. Espero que el Covid no te haya dado más sustos. Saludos.
DIGI-FANTASMA-TAIKARI: Me alegra que te gustaran mis modificaciones. Aunque me temo que la continuación va a llegar más tarde que pronto. Pero llegará. Todo llega ;)
En fin... Si consigo mantener las ganas, probablemente pueda escribir la última parte prometida antes de que acabe el verano. Y si mientras tanto se me ocurre alguna otra cosa, pues la escribiré también. Lemmon rules!
