"Como sangre que corre por las venas, puedo parecer".
Sus piernas se sentían atrapadas en el suelo como raíces saliendo de la tierra y aprisionando sus pies. Hinata tragó saliva, el aire comenzaba a escasear en sus pulmones.
El hombre levantó su mano, dejando caer la tela blanca de su mano. Tanto las armas de Sasuke, como las de Hidan cayeron al suelo con estruendo.
—No vine a pelear —susurró. Su voz resonó en sus oídos. Parecía las voces de los narradores que oía en los dibujos animados cuando era niña.
—Nos honra con su presencia oferta Shikamaru. Se le veía inmutable, pero Hinata no podía obviar su frente perlada de sudor.
El demonio ladeó su cabeza hacia ellos. No. La miró directo a ella, sus ojos como dos esferas de cristal le hicieron querer ocultarse y no salir nunca.
Hinata se estremeció al estar bajo su mirada. Quería estar de rodillas, rogarle que la perdone, su voluntad le pertenecía a él.
Parpadeó cuando sintió que alguien aprisionaba su antebrazo, Hinata parpadeó. Sasuke observaba fijo al demonio y su mano se mantenía firme sobre el brazo de Hinata. Se sobresaltó, casi había cruzado la linea que los protegía del demonio.
No pudo evitar que de su frente cayera sudor fío. Bajó la mirada, no queriendo imaginar que hubiera sucedido si cruzara la línea.
El demonio parpadeó con lentitud.
—El amo esta enojado contigo, zorro ofrece con la misma tranquilidad que estuvieran en una fiesta de té—. No ha asesinado al sirviente.
Hinata escuchó un gruñido proveniente del joven a sus espaldas.
—¿Qué busca tu amo exactamente? —Preguntó Shikamaru con lentitud—. De todos los años que ha estado desaparecido, ¿por qué ahora?
El demonio solo se mantuvo en su posición. Ladeó su cabeza, como si escuchara algo.
—El amo quiere dar una advertencia oferta aún con la cabeza ladeada—. Entreguen a la mujer ahora mismo o asesinaran a tres pueblos esta noche con sus hijos.
El semblante de Shikamaru se relajó, dejo ambas manos perezosas a un lado de su cuerpo.
De repente, bostezó.
—Que flojera involucrarme en los problemas de los humanos oferta rodando los ojos.
El demonio lo miró sin expresión.
—Quedan advertidos oferta.
—Eso parece decir Shikamaru.
Sin dudarlo, lanzó el pergamino hacia Hinata quie lo tomó inconscientemente.
—Largate oferta Shikamaru sin mirarla—. Ve a buscar al segundo monje, se encuentra en la aldea cerca de los ríos.
Hinata sintió un tirón en su estomago, su visión comenzó a distorsionarse. Shikamaru la dispara una última vez.
—Buena suerte original.
...
Cayó al suelo con estrépito. El aire de sus pulmones desapareció, se tomó del lado su brazo y gimió.
Trató de recuperar el aire perdido. Sin embargo, al hacerlo, a sus fosas nasales le llegó el olor nauseabundo. Su cuerpo se dobló con arcadas.
El callejón con olor a putrefacto provocó nauseas, hizo un mohín. Apoyándose de la pared, Hinata caminó hacia las afueras del lugar. Respiró hondo, y dispara su alrededor.
La aldea estaba desierta, en otras ocasiones tal vez le hubiera parecido un alivio al no tener que enfrentarse a miradas indiscretas por parte de las personas. Pero ahora solo le perturbaba.
Su sentido de supervivencia le hizo mantener en alerta, algo no estaba bien, el silencio retumbaba en sus oídos haciendo que oyera su propia respiración irregular. Las velas de las casas una sobre otras estaban apagadas, ni siquiera el viento se oía.
Cuando trató de pensar en donde se encontraría Sasuke, fue cuando en medio de la oscuridad oyó pasos sonando cada vez mas fuerte en su dirección.
Una mujer corría en su dirección con un niño en su mano.
No, no corría hacia ella.
Corría de algo.
La mujer no se detuvo en cuanto paso al lado de ella, resoplaba junto al llanto del niño.
—¡Se acercan! —Gritó en cuando pasó a su lado. Hinata no reaccionó de inmediato, la mujer siguió corriendo como si su vida dependiera de ello, el niño la carrera una última vez antes de doblar la esquina.
Los gritos fueron en aumento, como una ola lejana una muchedumbre de aldeanos se consagraron en la dirección de la mujer. La muchedumbre de la gente la llevo como una ola hacia la calle principal. Se tomó el hombro, una oleada de dolor le subió por la espalda.
Todo era caos. Las casas estaban en llamas, las ondeadas de humos subían por el cielo. Las personas se caían, lloraban. Hinata llegó a ver cuerpos tirados inmóviles por las aceras.
Tal vez sea por la fatiga, o por el hecho de creer aún que estaba en un sueño que Hinata no lo vio de inmediato. Se quedó en medio de todo eso, paralizada por el hedor a muerte y desesperación. De pronto, a sus oídos llegó un gruñido que le heló la sangre. La gente comenzó a gritar con desesperación. Rápidamente Hinata buscó con la mirada la fuente del sonido.
No debió haberlo hecho.
Tenia aspecto de ogro, de color rojo, con dos cuernos sobre su cabeza, sus colmillos relucían de su hocico a medida que gruñía. Arrastraba un maso. Hinata puesta en escena el liquido rojo de él.
Hinata evitó respirar, hacer movimiento posible. Sus extremidades no respondían a las órdenes de su cerebro. Sus dientes castañeaban y no paraba de temblar.
El monstruo con aspecto de ogro levantó su gran cabeza, dejó el cuerpo, el cual estaba arrastrando con su mano del tamaño de una mesa, y corrió a gran velocidad.
Directo hacia ella.
N/A: Holi. Cómo están? Han pasado meses desde que no me aparezco. No he estado emocionalmente bien. Por suerte ahora me encuentro mucho mejor. Gracias por sus comentarios.
