Bueno bellezas aquí les traigo el antepenúltimo capitulo, honestamente lo más difícil de escribir una historia es llegar al final, hacer que todo calce con lo que has dicho o hecho a lo largo de la historia, además de que estés complacida con el resultado final y aquí estoy yo justos en ese punto con mi imaginación a mil, espero que les guste este cap tanto como a mi escribirlo.

Quiero recalcar que de cierta manera les di una pista de quien era el guardia de la puerta del sol, la primera fue el cap el templo del sol y la segunda en el cap la suegra, la nuera y las normas parte II

Sin más que decir

A leer…


El Guardián del Sol Parte I

El castillo Inugami era un caos, los soldados heridos en la batalla eran atendidos por los sanadores, los que no se encontraba de gravedad ayudaban a sus amigos, las bajas fueron mínimas pero no por ello menos importante en la cara la de muchos soldados se veía la pérdida de un compañero. Caminé hasta la sala, los lores estaba dando órdenes a sus soldados la guerra había terminado pero aún había que lidiar con el desastre que está había dejado, ignore completamente a todos y me dirigí al balcón había pasado dos días desde que por fin Naraku había desaparecido de este mundo junto con la perla de Shikon junto con Kagome.

La desaparición de Kagome fue un golpe duro para todos, no sabíamos que había sido de ella ni siquiera podíamos decir si había regresado al futuro tanto Sesshomaru como yo intentamos cruzar el pozo pero no fue posible este se había cerrado, Shipoo estaba en shock no decía nada desde que se enteró de la desaparición de Kagome, Rin aun lloraba en silencio en un rincón sin molestar a nadie, Miroku estaba decaído y Sango no solo tenía que liderar con la desaparición de su amiga si no también con la muerte de su hermano. Kohaku no lo había logrado este se encontraba en una habitación esperado el momento para poder enterrarlo tal vez cuando el caos cesará o tal vez cuando su hermana reuniera valor, aún y cuando el fragmento fue retirado de este, su cuerpo no se había vuelto huesos como había ocurrido con los shichinintai eso nos dio un poco de esperanza que fue rápidamente pérdida cuando nos dimos cuentas que su cuerpo estaba frío y su corazón paralizado.

Maldecí intermitente me sentía frustrado quería hacer algo pero se me era imposible no podía traer de vuelta a Kohaku ni siquiera tensaiga pudo hacerlo, había perdido a Kikyo y Kagome había desaparecido mi único consuelo fue el saber que Kikyo al fin estaba en paz y la esperanza de que Kagome este con su familia; si es así la podríamos volver a verla quinientos año no era nada para un demonio ni un medio demonio como yo tal vez en este instante estábamos encontrándonos con ella en el futuro a pesar de que nunca sentí ninguna energía demoníaca en el futuro tenía la fe que al menos podríamos llegar hasta esa era; definitivamente Sesshomaru habría llegado, pensar en Sesshomaru solo me hizo fruncir el ceño, sin duda él era quien estaba tomando la pérdida de Kagome peor, no era como si hubiera armado un desastre o algo por el estilo pero se había cerrado en sí mismo, Sesshomaru era un se frío por naturaleza pero ahora llevo eso a un nuevo nivel, se había encerrado en la biblioteca del castillo Inugami y no había salido de ahí desde que la lucha terminó cada tanto un demonio entra allí y salía un segundo después con un pergamino y la cara pálida del miedo.

- Amo—la voz del yokai que me recibió cuando llegué al castillo la primera vez me distrajo, el yokai tigre era un demonio ya mayor y por eso sus ojos estaban llenos de sabiduría.

-¿Cuál es tu nombre?—pregunté al darme cuenta que no sabía cómo dirigirme a él.

-Masaru mi señor— me respondió haciendo una reverencia, hice una mueca ante eso aún me era difícil acostumbrarme a un trato tan cordial.

-¿Dime Masaru para que me buscabas?— pregunte tratando de ignorar el sentimiento de incomodidad.

- Lady Inukimi ha pedido una audiencia con usted mi señor— mire a Masaru algo sorprendido ¿por qué aquella mujer quería hablar conmigo?

- Entiendo— fue lo único que fui capaz de decir.

- La dama lo espera en su despecho mi señor— dijo haciendo un ademán de que lo siguiera y así lo hice.

Tome aire y abrí el shoji que me separaba del que Masaru me indicaba que era mi despacho, una mujer muy parecida a Sesshomaru se encontraba ahí, su madre nada menos, trate de alejar la sensación de incomodidad que me abrigaba después de todo la mujer frente a mí fue la compañera de mi padre y fueron mi madre y yo quienes fueron la principal causa de la muerte del mismo, Sesshomaru me trató de matar por esa causa muchas veces y aunque nunca su madre lo ha intentado no me podía confiar.

- No planeo pelear contigo cachorro— me tense cuando la voz de la mujer llenó la habitación su tono era frío sin duda Sesshomaru había heredado su carácter de ella.

- ¿Qué es lo que quiere de mí?—fui directo al grano. Ella sonrió ¿casi con nostalgia?

- Tu padre estaría feliz de saber que heredaste su temperamento e impaciente— me tensé ante la mención de mi padre— También le favoreciste en apariencia sin duda te hubiera presumido con orgullo ante todos— la mención de que mi padre estuviera orgulloso de mí, hizo que mi pecho se agitara un poco aquella mujer había conocido a mi padre, ella de seguro sabría muchas cosas de él mucho más que nadie.

- Estoy seguro que no me llamó para decirme cuánto me parezco a mi padre—dije a un tenso y con el ceño fruncido, ella simplemente río.

- Que nostálgico— dijo mirando por la ventana un segundo como si recordarás algo—Tienes razón no te llame para eso, he estado sintiendo un tirón de mi yokai reaccionando al de Sesshomaru, verás una madre sabe cuándo un hijo sufre aunque este no lo admita—dijo mientras jugaba con su cabello, la mire con impaciencia y mi ceño se frunció más.

- No veo cómo eso tenga que ver conmigo en tal caso debería ir junto a Sesshomaru no conmigo— la mujer simplemente río con más fuerza cosa que solo hizo que me enojara más ¿Que era tan gracioso?

- Te diría cachorro que deberías trabajas en tu paciencia pero egoístamente encuentro ese rasgo de tu personalidad muy placentero así que sería una lástima que lo perdieras—dijo dando un paso adelante hacia mí, instintivamente me puse en guardia por lo cual ella soltó una risita—

Cachorro estoy segura que tú también sentiste el tirón del yokai de Sesshomaru verás no es algo que podamos evitar es cosa de la sangre— dijo cubriendo parte de su rostro con un abanico.

- Aunque así fuera no veo la razón por la cual quería hablar conmigo.

- Sabes cachorro en la casa de la luna hay un cuarto él se conoce como habitación de los guardianes hay una también con los guardianes de la puerta del infierno y en el templo del Sol estas habitaciones son especial están conectadas entre sí es una forma para que los guardianes sepan de la existencia del otro verás en ella hay tres perlas una por cada guardián cada que un guardián nace la perla que le corresponde brilla y dice su nombre es una forma en que es reconocido como tal.

- No veo que tiene que ver conmigo—dije con el ceño fruncido pero la mujer me ignoró.

- Durante años la perla del guardián de la tierra y la puerta del infierno han brillado y dicho los nombre del siguiente guardián, pero la perla del guardián de la puerta del Sol nunca ha brillado y eso es porque no hay razón para que lo hiciera el guardián del sol nunca había nacido. Pero algo curioso pasó hace doscientos cincuenta y tres años la perla que había estado muerta hasta entonces brillo, su brillo no fue tan fuerte como el de sus hermanas y tampoco dijo ningún nombre pero esa reacción fue suficiente como para incitarme a ir al templo del Sol en el Daisuke me recibió es aquél quien ha cuidado del templo.

- Lo conozco— dije por lo cual ella me miró entrecerrando los ojos casi analizándome.

- Daisuke me dijo que las perla que estaban en el templo específicamente la de su amado futuro señor había brillado aunque tampoco había dicho un nombre, pero el lago sí que le había hablado diciéndole que al fin había nacido el guardián dijo que no era tiempo aún de que tomara su labor pero que la espera pronto acabaría.

- Sigo sin entender qué demonios tiene que ver eso conmigo.

- Hace poco fui a la habitación de los guardianes digamos que mi instinto me dijo que lo hiciera, cuando entre en ella la perla del cielo brillaba al parecer tenía tiempo haciéndolo al momento que me acerque a ella susurró un nombre admito que me sorprendió cuando el nombre que dijo fue el tuyo Inuyasha— la mire impactado qué demonios me estaba diciendo ¿acaso era una especie de broma?

- Eso no puede ser posible si lo que me ha contado es cierto eso significa que yo— no puede decir más me era irreal.

- Dime Inuyasha ¿no sientes como si algo te estuviera llamando?—dijo caminado hacia mí parándose a solo unos centímetros de distancia de donde yo estaba, baje un poco la mirada era solo una décima más alta que ella—Tal vez desde que cambiaste fue más fuerte ese llamado pero este estuvo contigo desde que tienes uso de razón no es así— trague saliva ante sus palabras llenas de verdad—Siempre lo ignoraste incluso ahora los estás haciendo te acostumbraste a esa sensación en ti pero estoy segura que hubo un momento que la sensación fue diferente ¿Quizás cuando estuviste en aquel templo?— mire a la mujer sorprendido ¿ Cómo podría ella saberlo?—Inuyasha he vivido por muchos años y te puedo decir una cosa las coincidencias no existen y todo ocurre por algo aquella mujer que mi hijo tomó como compañera su metamorfosis y tu propia transformación tal vez sea hora de que dejes de ignorar aquella voz que te habla desde tu interior y asegúrate que mi hijo vaya contigo como madre no puedo permitir que sufra si puedo evitarlo.

Mire a la mujer frente a mí un segundo antes de dar media vuelta y salir de la habitación aún sin poder creer que lo que dijo aquella mujer era verdad, aunque algo dentro de mí me decía que así era. Abrí el shoji que me separaba de la biblioteca, me encontré con un Sesshomaru sumergido en un libro y pegamos esparcidos por el piso, él me miró con ojos duros unos segundos; luego me ignoró y siguió leyendo el libro en sus manos. Mire los pergamino y varios libros abiertos en el suelo unos eran asuntos del oeste pero otros eran sobre viajes en el tiempo y compañeros predilectos, mire sorprendido a Sesshomaru él no se había encerrado y se había sumergido en el dolor estaba buscando la manera de encontrar a Kagome sin dejar de lado su responsabilidad como señor del oeste. Había compartido un tiempo con Sesshomaru pero nunca fui tan consciente de su propia fortaleza como es este instante, viéndolo ahora no había ninguna duda para mí que Sesshomaru amaba a Kagome, sonreí internamente Kagome había logrado lo impensable aunque no me extrañaba ella era una chica especial.

- ¿Qué ocurre Inuyasha?— Sesshomaru había hablado sin dejar de ver el libros en sus manos.

- He hablado con tu madre— dije acercándome al escritorio donde estaba, él me miró esta vez alzando una ceja—Dijo alguna cosas sin sentido pero también me dijo algo interesante, tal vez hay una posibilidad de volver a ver a Kagome—dije con seriedad, Sesshomaru me veía ahora con total atención.

- Mi madre ha bajado hasta aquí para decirte eso—dijo entrecerrando los ojos.

-Por supuesto que no, dijo algo más algo sobre una perla brillando diciendo mi nombre—Sesshomaru me miró sorprendido si la situación hubiera sido otra me hubiera burlado.

- Así que eres el guardián del Sol— oír eso de la boca de Sesshomaru lo hizo un poco más real.

-Eso dice ella—dije sin apartar mi mirada de la suya— También dijo algo sobre que la coincidencias no existen y mencionó mi cambio y el de Kagome. No sé si esto sea real o pueda ayudar a encontrarla pero hay algo en mí que dice que tengo que ir a un sitio y creo saber cuál es ese lugar si lo que dice tu madre es verdad tal vez podamos saber dónde está Kagome o al menos una pista. Si no es así yo mismo te ayudaré a revisar cada libro en busca de cualquier indicio del paradero de Kagome.

- ¿Hablas de ir al templo del Sol?— dijo parándose.

- Kikyo dijo una vez que la energía de Kagome era muy parecida a la del astro sol y Daisuke ya ayudó una vez con los poderes de Kagome de alguna manera su desaparición y el templo del Sol debe estar relacionado. Además algo en mi me dice que ir a ese sitio nos ayudará a encontrar a Kagome

- Partiremos de inmediato—mire a Sesshomaru sorprendido él de verdad me creía aún y cuando cabía la posibilidad de que la sensación de ir al templo no tenía nada que ver con Kagome. Sesshomaru y yo salimos de la biblioteca hasta la salida del castillo.

- Deberíamos avisar a alguien al menos—dije cuando ya estábamos en las puertas del castillo.

- No hay tiempo que perder dando explicaciones.

- Puede que tengas razón pero al menos podríamos dejar el recado a alguien para que sepan dónde estamos, Masaru tal vez pueda hacerlo.

- ¿Me llamo amo?— casi se me sale el corazón cuando el yokai tigre apareció de la nada para ser un anciano era muy sigiloso.

- Masaru, que oportuno— dije aún sorprendido por su repentina aparición.

- Siempre estoy al servicio de mi señor—dijo haciendo una reverencia.

- Encárgate de informar a los humanos que llegaron conmigo que Sesshomaru y yo fuimos al templo del Sol—dije ya más calmado.

- Mi madre estará a cargo en mi ausencia asegúrate de informarle—dijo Sesshomaru mirando a Masaru quien respondió con una reverencia—Nos vamos Inuyasha.

- Está bien—dice preparándome para correr pero fui detenido por la mano de Sesshomaru en mi hombro, lo miré confundido.

-Viajaremos de otro modo— dijo y de repente mi cuerpo se sintió ligero y todo se volvió confuso, cuando volví a sentir el peso en mi cuerpo y la tierra bajo mis pies todo me daba vueltas y me sentí con ganas de vomitar mire a Sesshomaru quien no parecía afectado.

- De regreso iré a mi propio ritmo— dije tratando de reponerme pero Sesshomaru no le pareció importar y siguió caminado hacia una orilla del lago como la última vez que estuvimos aquí, lo imite aún un poco mareado apenas me posiciones a su lado las escaleras del templo aparecieron Sesshomaru y yo compartimos una mirada y comenzamos a subir. Como la última vez que estuve ahí por cada escalón que subía una sensación de paz me invadía el malestar abandono mi cuerpo y me sentí rehabilitado la voz en mi interior fue más cara y fuerte mucho más que la última vez y por extraño que parezca me sentí en casa.

Cuando llegamos a la cima lo que parecía ser todo los espíritus del templo estaba arrodillado siendo encabezado por Daisuke.

- Mi señor Inuyasha su fiel siervo estuvo esperando con ansias este día— dijo alzando su mirada hacia mí, me moví incómodo cada segundo parecía más real las palabras de la madre de Sesshomaru.

- Daisuke la última vez que estuve aquí me dijiste que no dudara en venir si algo extraño ocurría—dije tratando de ignorar la incomodidad de saber que todos los que allí estaban arrodillados era por mí.

- Lo recuerdo mi señor— dijo aún arrodillado.

- Párate –dije incómodo por hablar con él arrodillado.

- Como ordene – dijo poniéndose en pie—En que lo puedo ayudar amo— la mirada anhelante en los ojos de Daisuke no hizo nada por disminuir mi incomodidad.

- Kagome ha desaparecido con la perla de Shikon tal vez hay una conexión con su desaparición y el templo—Daisuke bajo la mirada algo incómodo.

- Lo siento mi señor no sé nada al respecto me siento avergonzado por no ser de ayuda—el gruñido de Sesshomaru fue la única respuesta cerré los ojos con frustración.

- Entiendo— dije con frustración haciendo un ademán de retirarme como lo había prometido volvería al castillo y buscaría en cada libro por una pista.

- Espere mi señor no sé vaya— la voz de Daisuke sonó desesperada.

- Lo siento yo volveré en otra ocasión pero ahora mi prioridad es encontrar a Kagome—dije mirando con incomodidad a Daisuke la adoración con la que me veía era perturbante.

- Amo tal vez yo no le pueda dar la respuesta que busca pero estoy seguro que los dioses lo harán— lo miré intrigado.

- ¿Cómo puedo hablar con ellos?

- La puerta del Sol solo se abrirá ante su guardián estoy seguro que alguien del otro lado tiene las respuestas que busca—mire a Sesshomaru de reojo este no había dicho nada desde que llegamos.

- ¿Qué dices? – este me miró y luego vio a Daisuke.

- Siempre fue mi intención que abrieras esa puerta Inuyasha—dijo comenzado a caminar, lo seguí mirando receloso a los espíritus que nos abrían camino y me miraba con felicidad y admiración. Maldición no sabía si alguna vez me acostumbraría a este trato.

- Mi señor desea algo— mire a Daisuke un poco irritado.

- Escucha hay algo de debes saber si es que quieres servirme y es que no me gusta que me anden lamiendo el trasero, comprendes— dije mirándolo con el ceño fruncido este parpadeo sorprendido y luego sonrió.

- Comprendo amo, la puerta se encuentran detrás del templo, por aquí mi señor— dijo apuntando un pasillo, Sesshomaru y yo lo seguimos en silencio caminábamos el uno al lado del otro, lo mire algo incómodo él dijo que pretendía que abriera la puerta ¿pero como demonios tenía que hacerlo?

- Oye Daisuke—este volteo su mirada hacia mí sin detener su caminar— Sabías tú quien era aquella que estuve en este templo— dije con el ceño fruncido.

- No estaba del todo seguro amo pero lo sospeche, dije aquella vez que tenía buena vista además el lago el tiempo que estuvo aquí estaba muy feliz juntos como ahora ¿lo siente verdad?

Lo mire sin comprender ¿el lago estaba feliz?—esta es la tercera vez que está así de feliz la primera vez fue hace doscientos cincuenta y tres años— me sonroje un poco por lo dicho por Daisuke era extraño sentirse tan apreciado, Sesshomaru me miró con una ceja alzada lo cual me hizo desviar mi mirada de él, la felicidad me había superado y me había dejado llevar, solo era un estúpido lago no tenía por qué estar tan feliz.

-Aquella vez la perla del cielo dio un pequeño brillo pensé que era mi imaginación pero luego el lago me habló por primera vez y supe que pronto mi señor estaría entre nosotros, mi felicidad solo creció más cuando lady Inukimi apareció aquella vez, la perla en la casa de la luna también había brillado.

- Pensé que habías dicho la primera vez que estuvimos aquí que éramos los primeros guardianes en pisar el templo—dije alzando una ceja recordando también lo dicho por la madre de Sesshomaru.

-Lo fueron mi señor, lady Inukimi solo llegó a la capilla del lago—dijo mirándome con diversión.

-Keh— fue lo único que dije mirando hacia otro lado.

-Llegamos— mire la enorme puerta dorada frente a nosotros era una puerta extraña especialmente porque detrás de ella sólo estaba el lago ¿Se supone que al abrirla nos llevaría al cielo? esto parecía demasiado irreal.

- ¿Que se supone que haga?— dije mirado a Daisuke este simplemente se encogió de hombros, miré de reojo a Sesshomaru este miraba la copa que se encontraba en la cima de la puerta.

- Ábrela Inuyasha—dijo sin dejar de ver la puerta. Lo mire con el ceño fruncido, el bastardo no parecia tan afligido cuando daba órdenes.

Me acerqué a la puerta con cautela, coloque mis manos sobre ella sentí como algo tiraba de mi energía quise alejarme pero una voz me dijo que continuara poco a poco ejercí presión contra la puerta de repente mis manos sujetaban unas manillas y como si siempre lo hubiera sabido comencé a deslizar la puerta cada que movía un poco la puerta sentía como la energía era drenada de mi interior pero no pare y ante mí un enorme cielo donde una rueda gigante flotaba apareció; de repente todo se volvió borroso y la oscuridad me invadió.

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Tanto Sesshomaru y yo dejamos de vernos cuando sentimos a Inuyasha desvanecerse.

-Inuyasha— lo llame preocupada al verlo caer, antes de que siquiera tocara el suelo una nube lo atajó mire a Amaterasu agradecida.

- No me extraña que se haya desvanecido abrir la puerta es un trabajo agotador aún para su guardián más si es la primera vez llevémoslo a un lugar para que descanse más cómodamente.

Sesshomaru me tomó en sus brazos y seguimos a Amaterasu por el cielo lo miré un segundo antes de abrazarlo estaba tan feliz de poder estar juntos de nuevo, de sentirlo junto a mí de poder sentir esa conexión tan extraña entre los dos nuevamente.

Bajamos en el patio de mi casa, agradecí con la mirada a Amaterasu por traernos aquí cuando pudo llevar a Inuyasha a otro sitio. Di una última mirada a la puerta abierta y vi como varios Shinigamis, espíritus y dioses atravesaban la puerta para ir al mundo terrenal.

Amaterasu dejó a Inuyasha en una de las habitaciones de la casa y luego se retiró un segundo dejándonos a Sesshomaru y a mí juntos a un inconsciente Inuyasha, la habitación se sumergido en el silencio sabía que era yo la que tendría que comenzar a conversar Sesshomaru no era conocido por ser un yokai de muchas palabras aunque yo tampoco tenía muchos ánimos de hablar no cuando estaba tan a gusta entre sus brazos.

- Viniste por mí— susurré contra su pecho luego de unos minutos.

- No hay lugar en este mundo y el otro en donde puedas escapar de esté Sesshomaru miko—sonreí cuando comprendí sus palabras lo que Sesshomaru había dicho fue, te encontré donde quieras que estés.

- Soy una mujer muy afortunada— dije para luego juntar mis labios con los suyos, cuánto había extrañado está sensación su boca sobre la mía su sabor.

- Demonios no pueden hacer eso en otra parte—nos separamos ante la voz indignada de Inuyasha quien nos veía desde el futón con una mueca de asco.

- Despertaste Inuyasha— dije con alegría acercándome a él junto a Sesshomaru.

- Hubiera preferido seguir inconsciente—dijo sin quitar la mueca de asco.

- Me imaginé al guardia de la puerta del cielo de otra forma— dije mientras me sentaba en una orilla del futón.

- Keh, la vida está llena de decepciones—dijo mirando hacia otro lado, por lo cual reí.

- Por el contrario creo que es maravilloso que sea tu Inuyasha, te agradezco abrir la puerta gracias a ti podré volver nuevamente a la tierra— dije tomando una de sus manos.

- keh la costumbre es más grande, al final siempre tengo que venir a rescatarte Kagome—dijo mirando con prepotencia, solté una risa y lo mire divertida.

- ¿Dónde está el caballero Inuyasha que salió de la habitación del tiempo?

- No sé de qué demonios hablas en vez de hablar tonterías deberías agradecerme sabes esa estúpida puerta me succionaba la energía y aun así no la solté— dijo indignado.

- Gracias Inuyasha eres mi héroe— dije besando su mejilla por lo cual él se sonrojo— En verdad estoy muy contenta de volver a verlos— dije mirando esta vez a Sesshomaru mientras apretaba el agarre de nuestras manos el cual fue correspondido.

- Veo que has despertado— dijo Amaterasu entrando en la habitación trayendo consigo un vaso en la mano el cual le ofreció a Inuyasha.

- Eso huele a estiércol—dijo Inuyasha haciendo una mueca de desagrado.

-Su sabor no es el mejor pero te ayudará a reponer fuerzas honestamente me sorprende que reaccionaras tan rápido— dijo Amaterasu mirado a Inuyasha sorprendida.

- Keh—fue todo lo que dijo Inuyasha antes de tomar de un solo trago el líquido que le habían ofrecido— Que cosa tan asquerosa.

- No te preocupes con el tiempo te acostumbraras a abrir la puerta y no necesitarás reponer energía— dijo Amaterasu tomado nuevamente el vaso y colocando a un lado.

- A todo esto como demonios terminaste aquí Kagome— dijo Inuyasha viéndome con intrigada, Amaterasu y yo compartimos una mirada.

- Eso es porque aquí nací Inuyasha— sentí la mirada intensa de Sesshomaru y Inuyasha en mi por lo cual suspire— Verán yo soy parte de la perla de Shikon— le comenté todo como había aparecido en el cielo junto a Magatsuhi y como en realidad éramos quienes daba la energía a la perla de Shikon.

- ¿Cómo es eso posible, eres humana o al menos eso creía?— Inuyasha me veía confundido y lo podía entender todos era muy extraño.

- Verás todo paso hace un poco más de dieciocho años cuando la perla de Shikon llegó a manos de Kikyo justo en el momento de su muerte la perla de Shikon reaccionó a un deseo uno jamás pronunciado en aquel entonces el corazón de Kikyo está lleno de dolor y deseos de venganza al ser traicionada la perla al sentir estos sentimientos reaccionó ante un deseo no pronunciado en ese momento fue Magatsuhi quien reacción su brillo fue mayor que el mío el cual solo lo acompaño tenuemente esa parte solo deseaba tu muerte Inuyasha—dije mirándolo—Pero unos segundos antes de que el deseo se realizara yo pude escuchar una voz desde lo profundo del ser de Kikyo esa aparte de ella no estaba llena de odio estaba en cambio triste quería comprender por qué el hombre que ella amaba la había traiciono y a pesar de esa confusión su voluntad era mayor y fue esa misma quien la impulsó a clavarte en el árbol con una flecha selladora en vez de purificarte, nunca la perla había estado en manos de alguien con una voluntad tan grande como la de Kikyo la perla siempre cumplirá tu deseo no importa cuál sea este siempre y cuando seas lo suficientemente fuerte para no caer en la codicia de querer más si lo haces la muerte solo es lo que te espera.

En aquel momento alma de Kikyo sufrió una fragmentación una parte de ella quería tu muerte Inuyasha y la otra solo quería verte otras vez quería compartir y estar junto a ti sin importar creerse traicionada, ella sólo quería amarte libremente Inuyasha—dije viéndolo a los ojos pero éste miraba sus manos las cuales se encontraba blancas por la precisión que ejercían al tomar la sabana—Fue ese sentimiento que hizo reaccionar mi brillo el cual se unió al de Magatsuhi, el amor que Kikyo te tenía era tan fuerte y no había duda en él y quizás hubiera sido ese el primer deseo sin consecuencia que la perla hubiera concedido si su alma no hubiera estado fragmentada. El alma de Kikyo era un alma que nunca había visto y tanto Magatsuhi como yo no sabíamos que hacer la parte maligna del alma que pidió el primer deseo y el cual Magatsuhi cumpliría sólo la llevaría al abismos pero aquella parte pura que pidió el segundo deseo el cual rebotó en mi tenía que reencarnar y encontrarte de nuevo Inuyasha arrancar esa fecha de tu pecho y amarte. Pero eso no era posible no podíamos separar un alma para conceder un deseo una de las almas tenía que seguir a la otra en ese instante fue que ocurrió una fuerza externa rebotó en nosotros tanto la perla de Shikon como el alma de Kikyo y el mismo Magatsuhi terminaron selladas en mi cuerpo fui expulsada del cielo y terminé renaciendo como Kagome Higurashi sin ningún recuerdo de mi vida aquí en el cielo o de lo que era en realidad yo, durante esos quince años fue solo una chica común.

La verdad es que no sé porque termine en un futuro tan lejano se supone que si Kikyo reencarnara solo sería diez años luego de que te sellara pero no fue así.

- Eso parece muy irreal— dijo Inuyasha en un susurro.

- la realidad y la fantasía siempre van de la mano— dijo Amaterasu mirando por la ventana—La razón por la cual el alma de Kikyo estaba fragmentada y aquella fuerza que terminó llevando a Kagome quinientos años en el futuro era porque el alma de Kikyo tenía una maldición ¿nunca se preguntaron por qué Kikyo podía ver y sentir los fragmentos de Shikon? Obviamente Kagome podía hacerlo por qué es parte de la misma perla pero ¿por qué Kikyo de todas las sacerdotisas podía hacerlo?—todo mirábamos a Amaterasu expectantes.

- Kikyo era en realidad en la reencarnación de Midoriko y esa parte maligna de su alma que tanto tú como Magatsuhi reaccionaron no es más que la maldición dada por demonio quien junto con la sacerdotisa fueron la razón de la creación de la perla esa fuerza extraña que sintieron no fue otra cosa más que la misma Midoriko peleando contra esta que se personificó en los demonios en el interior de la perla ¿cómo no iban a reaccionar ante aquellos quien los había creado?

La energía de las almas de aquello demonios y Midoriko luchando una vez más fue tan fuerte que terminas quinientos años en el futuro pero tanto el alma de Kikyo y la misma perla de Shikon quería volver al pasado por diferentes razones claro—dijo mirando a Inuyasha—Fue por esa razón que el pozo se volvió un portal entre eras gracias a la energía sobrenatural que lo rodeaba y así fue como la perla volvió a estar en estar en una tierra donde era avariciada en el futuro sólo era un mito.

Pero aun así todavía el alma de Kikyo quería volver y el estar Kagome conviviendo con Inuyasha solo acrecentada el deseo de estar junto a él es por esa razón que los sentimientos de Kagome hacia Inuyasha crecieron—dijo mirándonos a los dos que nos encontrábamos completamente sonrojado—Claro que esa sólo era una parte del alma de Kikyo la otra aún quería venganza y es por esa razón que terminó reviviendo a manos de la bruja Urasue.

- ¿Eso no fue una coincidencia?— pregunté sorprendida.

- No hay coincidencias en esta vida Kagome querida, si la perla concedió el deseo de una parte del alma de Kikyo por qué no concedería el de la otra, es lo justo ¿no es así? De esa manera fue que aquella parte oscura del alma de la sacerdotisa volvió al mundo terrenal.

Pero eso no fue todo por qué en ese instante comenzó el conflicto entre las almas que habían abandonado tu cuerpo Kagome con las que aún estaba en ti después de todo las dos querían a Inuyasha para ella.

- Estás tratando de decir que mi sufrimiento fue causado por las almas de Kikyo celosas de ella misma— dije poniéndome en pie indignada.

- Pues así parece—dijo Amaterasu encogiéndose de hombros.

-Todo eso es tan complicado—dije cubriendo mi rostro entre mis manos volviéndome a sentar juntos a Inuyasha sentí la mano de Sesshomaru en mi hombro la miré de reojo y me sentí reconfortada todo había sido una locura que volvería arrepentir si al final volvía a estar junto a Sesshomaru.

- Todo se complicó más con el pasar del tiempo cuando aquellas almas de Kikyo se liberaron de ti también el alma de Magatsuhi lo hizo pero al no tener un cuerpo donde ir su alma terminó en el interior de la perla de Shikon y todo ser que tomaba posesión de un fragmento era una carga de energía totalmente maligna para Magatsuhi quien se llenó de odio al no estar tú para equilibrarlo—cerré mis ojos con dolor, mi hermano había sufrido por mi culpa.

- La historia hubiera seguido sin cambios si tú propio ser no se hubiera hartado de la situación fue en ese instante que tu ser interior luchó contra los sentimientos que las almas en ti te imponían y peleó por aquello que de verdad anhelaba— dijo mirando a Sesshomaru lo cual me hizo sonrojar— Tus propios poderes saliendo a la luz y poco a poco el alma de Kikyo en ti fue perdiendo poder, cuando Kikyo comenzó a viajar con ustedes esa alma llena de dolor y venganza se sincronizó con la que Kagome aún tenía eso gracias al propio poder de Kagome, eso solo se acrecentó más cuando Daisuke intervino y equilibrio la energía de Kagome, fue así que las almas de Kikyo dejaron de influir en ella y se liberó completamente de aquél amor que no era tuyo y vio por primera vez al que era su compañero gracias a eso las almas que estaban en el interior de Kagome influyeron completamente en Kikyo por esa razón ella volvió a ser la mujer que conociste Inuyasha.

- Pero dos almas diferentes no puede compartir un mismo cuerpo, cuando Kagome cayó en la fuente del castillo las almas de Kikyo en ella abandonaron su cuerpo y se unieron con su otra parte en el cuerpo de Kikyo liberando así a Kagome quien sufrió una metamorfosis revelando su verdadero ser pero como consecuencia su influencia en Kikyo cesó y las alma maldecida en ella tomó posesión de las puras y fue ahí que sufrió el cambio— Inuyasha frunció el ceño y apretó los puño.

- Kikyo estuvo siendo controlada por la parte maligna de la perla— dijo Inuyasha mirando a Amaterasu.

- Eso no es del todo cierto—respondió Amaterasu con calma.

-¿Dime Inuyasha tiene una idea de cuál es la maldición que lleva Kikyo?

- Estoy seguro tú me lo dirás—respondió con un gruñido que hizo reír a Amaterasu.

- En efecto lo haré— dijo con una sonrisa—Verás paso en el momento que la perla se creó, aquello demonios que querían acabar con Midoriko por miedo a su poder por lo cual se unieron y formaron un solo demonio para luchar contra a ella ¿pero cómo todos eso demonios se unieron en un solo ser? Pues fue gracias a un hombre humano que amaba a Midoriko los demonios se aprovecharon de eso y lo poseyeron prometiéndole a Midoriko.

- Esa historia- dije sorprendida mirando a Amaterasu.

- Si te suena conocida es porque así lo es, la historia que te he contestado fue lo mismo que pasó con Naraku. Un hombre humano que amaba una mujer que no podían ser suya se dejó poseer por demonios solo para tenerla y eso pasó así porque el alma de Kikyo que era la reencarnación de Midoriko estaba maldita por qué al momento de morir los sentimientos de aquél hombre que la amo y el odio de todos aquellos demonios la maldijo, ella no podría amar y si llegara hacerlo sería imposible que ese amor llegará a ser, la muerte los separaría esa fue la maldición con la que el alma de Midoriko fue condena.

- Eso es horrible— dije llevándome una mano al pecho vi con dolor a Inuyasha el amor de él Kikyo desde el principio fue maldito.

- Naraku nació y su deseo de poseer la perla y a Kikyo lo hizo tenderles una trampa que terminó llevando a Kikyo a la muerte. Claro que al final Naraku también encontró su propio fin, fue algo poético la verdad.

-¿Poético?- pregunte mirándola confundida.

- Al final Naraku murió sin tener la perla ni a la chica fue consumido por su propio odio aunque tuviera la perla entera en sus manos nunca hubiera tenido todo su poder ya que Kagome y Magatsuhi estaban separados.

- Pero mi hermano terminó casi matándonos a todos—dije con pesar— Al final la perla de Shikon solo trae dolor quizás sea mejor que desaparezca de este mundo.

-Sigues teniendo esos absurdos pensamientos hermana—la voz infantil llenó el lugar, mi corazón latió con fuerza y mi mundo se paralizó un segundo cuando mis ojos se posaron en el niño que acaba de entrar a la habitación.

- Magatsuhi—dije sorprendida de verlo ahí parado con la apariencia de un niño de cinco años, mi ojos se llenaron de lágrimas y no pude hacer otra cosa que correr hacia sus brazos, estoy segura que nos veíamos raros un niño con aparentes cinco años consolando a una mujer de dieciocho años.

- Sigues siendo una llorona sentimental—dijo dándome palmadas en la cabeza.

- Y tú sigues diciendo cosas hirientes deberías decir lo contento que estás de verme— dije haciendo un puchero.

- Sigues siendo una niña aunque tengas la apariencia de una mujer— dijo rodando los ojos—Supongo que es la marca que llevas en ti que ha impedido que vuelvas a tu forma original— dijo mirando mi cuello, para luego mirar a Sesshomaru con el ceño fruncido y luego sonreír con maldad— A ti te recuerdo— mire nerviosa como el semblante de Sesshomaru cambio él y Magatsuhi se lanzaban miradas asesinas.

- Magatsuhi se amable— dije tomándolo de la oreja puntiaguda— Ese hombre es el cual tu amada hermana se ha enamorado—dije con la mejillas sonrojadas.

-Pues tus gustos dejan mucho que desear— dijo soltándose de mi agarre y cruzándose de brazos.

- Ahora que está aquí deberíamos disculparnos—dije mirándolo con seriedad.

- ¿Y por qué razón tendría que hacer tal cosa?

- Al final la perla de Shikon causó muchos problemas.

- No tengo la culpa de lo que usan la perla los únicos responsables son aquellos que sucumben ante su propia debilidad si ellos no son capaces pelear con sus propios demonios no deberían buscar fuerzas fuera de su poder de cualquier modo si alguien de debería disculpar es él— dijo apuntando a Inuyasha—Si no le hubiera hecho ojitos a la sacerdotisa esto no fuera pasado yo fui el que fue arrastrado aprisionado y manipulado.

- Maldita sabandija— fue la única respuesta de Inuyasha.

- Perdónenlo Magatsuhi a veces habla de más—dije haciendo una reverencia.

- De cualquier caso hay algo que estoy de acuerdo con la alimaña Kagome la perla de Shikon no es la causante de nada si ella no estuviera habría algo más por lo cual se derramará sangre si ella desapareciera tú también lo harías ¿no es así? El que mueras no es la solución si tanto te aflige el cómo utilizan la perla busca una manera en que pueda ser útil no tienes que ser tan dramática y morir tonta- dijo mirándome con el ceño fruncido.

- Gracias Inuyasha tus palabras significan mucho para mí tú fuiste uno de los más afectados por la perla el que me digas eso me hace muy feliz aún la última frase te la pusiste ahorrar—dije aún sentada al lado de Magatsuhi.

-keh—dijo mirado a otro lado—Oye – dijo mirando a Amaterasu con un poco de indecisión.

- Dime— respondió Amaterasu con una sonrisa maternal.

- La maldición de Midoriko en renació en Kikyo ¿la perseguirá en todas sus vidas?

-Si— respondió Amaterasu con tranquilidad.

-¿Hay alguna manera de acabar con esta? yo haré cualquier cosa—dijo Inuyasha bajando la cabeza ante Amaterasu mire a Inuyasha sorprendida se encontraba en una posición vulnerable además de estar postrado en el futón aun así se mostró humilde ante Amaterasu, Inuyasha de verdad quería que Kikyo pudiera renacer en paz.

- De eso ya te encargaré tu Inuyasha—dijo Amaterasu mirando a Inuyasha con una sonrisa.

-¿A qué te refieres?—preguntó Inuyasha confundido.

- En el momento en que Kikyo murió en tus brazos te encargaste de borrar la maldición de su alma.

- ¿Cómo yo hice eso?

- Esa vez lo hiciste inconsciente pero te aseguro que el abrir la puerta del cielo no el tu único deber como guardia con el tiempo aprenderás.

- Que alegría Inuyasha—dije tocando su hombro llamado su atención—Kikyo podrá por fin estar en paz.

- Si—dijo en un susurro correspondiendo mi sonrisa.

- Amaterasu—la voz de Tsukuyomi se adueñó del silencio de la habitación.

- Hermano que extraño que decidas venir a la reunión— dijo Amaterasu poniéndose de pie, vi a Magatsuhi alejarse discretamente de la puerta donde estaba Tsukuyomi posicionándose junto a mí e Inuyasha sin duda a Magatsuhi aún le ponía los pelos de punta el Dios de la luna.

- Solo me aseguro que le expliques adecuadamente su labor al nuevo guardia, no permitiré que nadie que esté relacionado conmigo sea un ignorante— dijo con voz tranquila mirando a Amaterasu.

- Querido hermano aprecio tu preocupación pero no es necesaria después de todo Inuyasha también es de mi descendencia y me encargaré de que sepa sus deberes correctamente— mire sorprendida a Amaterasu.

- Disculpen no entiendo comprendo por qué Inuyasha es descendiente de Tsukuyomi-sama pero ¿por qué es también de Amaterasu? su madre era humana ¿es que acaso tu madre tenía poderes espirituales?— pregunté mirando a Inuyasha.

- Hasta donde recuerdo no—dijo encogiéndose de hombros.

- En eso te equivocas—dijo Tsukuyomi mirándonos a Inuyasha y a mí— En primer lugar no hay ningún rastro de sangre humana en Inuyasha y eso es porque su madre nunca fue humana.

Continuará...