Y por fin terminamos esta historia bellezas, el trayecto fue bueno y la compañía maravillosa gracia por leer.


Epílogo

Han pasado tres años y mi vida había sido relativamente tranquila ahora vivía en la casa de la luna juntos a Sesshomaru Rin y Shipoo aunque este último pasaba temporadas con Inuyasha.

Inuyasha se había establecido en el templo del Sol hasta donde tenía entendido había tomado en serio su labor como guardián, nos visitaba de vez en cuando y en ocasiones se quedaba con nosotros por unos cuantos días casi siempre cuando venía por Shipoo.

El castillo Inukimi se había convertido en una especie de base para atender asuntos políticos, de hecho en varias ocasiones Sesshomaru y yo habíamos pasado varios días en él. Al final fue Inuyasha quien propuso que se utilizara el castillo con ese fin. Masaru era un excelente administrador y cumplía los deseos de Inuyasha de manera muy complaciente. Cada tanto Inuyasha visitaba el castillo cosa que notaba que hacía feliz a los habitantes después de todo ese castillo se construyó para que tanto Inuyasha como su madre tuvieran un lugar donde vivir, creo que los habitantes del castillo están agradecidos con la existencia de Inuyasha, ya que gracias a esta tenían un lugar donde vivir.

Rin ya tenía trece años y estaba encaminada a convertirse en una señorita muy hermosa algo que habían notado no solo los humanos, esto no le dio mucha gracia a Sesshomaru aunque yo sabía que Rin había comenzado a ver a cierto exterminador con nuevos ojos.

Kohaku ahora vivía con Sango y Miroku en una aldea de exterminadores que habían fundado en ocasiones nos visitaban o yo a ellos, poco a poco Kohaku comenzaba a perdonarse a sí mismo era un niño fuerte y tenía una hermana que lo amaba, sabía que podría lograrlo.

Unos meses después de la muerte de Naraku, Sango y Miroku habían decidido casarse en una ceremonia privada en donde solo fuimos los más cercanos a la pareja, hace poco me había llegado una carta de Sango al parecer estaba embarazada ella y Miroku estaban muy emocionados.

Había escuchado que Koga y Ayame al fin se habían emparejado uniendo así a las dos tribus de demonios lobo siendo Koga el líder de esta, Sesshomaru comentó que era un buen líder pero que no soportaba su personalidad, al final tenía que armarse de paciencia después de todo como guardián de la tierra tenía que tratar con todo los clanes de yokai.

Mi vida junto a Sesshomaru había sido maravillosa no iba a mentir por las diferencias de nuestras personalidades hemos tenido desacuerdo que llevaron a peleas pero nos amábamos y estás no duraban más allá de una buena conversación y una posterior reconciliación, Sesshomaru tenía formas muy efectivas de hacerme olvidar del mundo a mi alrededor.

Claro que no todo había sido perfecto poco después de regresar del cielo intenté pasar a través del pozo quiera hacer saber a mi madre todos los acontecimientos que habían pasado pero este se había cerrado. En una visita al cielo Amaterasu me había dicho que el pasaje que se había formado entre las dos eras se había cerrado en el momento que mi sello se había roto al final la razón por la que se había abierto ya no estaba, Kikyo había muerto y la perla de Shikon estaba en el Sengoku, eso me lleno de mucha tristeza pero gracias a Sesshomaru pude seguir a delante él me recordó de una forma muy propia de suya que él tiempo no era de algo que me debería preocupar tarde o temprano los volvería a ver solo tenía que ser paciente, me di cuenta que tenía razón, quizás nunca vi nada en el futuro que evidenciara que aún seguimos vivos pero eso no significaba que no lo estuviéramos, Sesshomaru me aseguro que los volvería a ver y yo confiaba en sus palabras.

Eso no fue el único momento en donde la tristeza me abrazó dos años después del fin de Naraku la anciana Kaede había dejado este mundo, fue un duro golpe para todos pero está se había ido en paz Inuyasha y yo nos habíamos encargado de contarle lo ocurrido con Kikyo y aunque la tristeza la invadió al enterarse de lo que vivió su hermana también lo hizo la tranquilidad al saber que al menos en su próxima vida ella podría ser feliz. Al final Kaede no tuvo arrepentimiento y pasó a la otra vida de manera pacífica rodeada de todos los que la amaban. Inuyasha se había encargado de decirnos que la próxima vida de Kaede sería una buena vida al menos está no estaría tan llena de sangre y sufrimiento que había tenido desde niña en esta época, teníamos la seguridad que tendría una buena infancia el resto no estaba escrito aún pero no era algo que me preocupara sabía que el alma de Kaede sea cual sea el camino que recorriera sería bueno, Kaede era una persona muy fuerte sea cual sea su próxima vida está estaría bien.

- Bienvenido Inuyasha—dije al verlo bajar de Mamoru, un semental que Amaterasu le había dado ante la negativa de este a transportarse a través de la luz.

- Llegas tarde—dijo Shipoo corriendo hacia Inuyasha abrazándolo llegando solo unos centímetros más abajo de la cadera, mi pequeño había creído aún no tanto como Rin lo cual llevaba a peleas infantiles entre los dos.

- Dije que vendría el quinto día del cuarto ciclo lunar no dije hora enano— respondió Inuyasha mientras jugaba con el cabello de Shipoo.

- Aun así el día casi acaba—refunfuño Shipoo haciendo un puchero.

- Tonterías falta mucho para que el sol se oculte.

- Bienvenido tío Inuyasha—dijo Rin que se había mantenido callada a un lado de mí.

- Rin qué grande estás ¿que está comiendo?—Inuyasha miraba sorprendido a Rin.

- No es para tanto, no he crecido tanto realmente desde la última vez que estuviste aquí—dijo Rin sonrojada.

- Te puedo asegurar que lo has hecho— dijo Inuyasha con una sonrisa mientras le daba una palmadita en la cabeza.

- Bueno estoy mucho más grande que Shipoo— respondí con alegría dando un pequeño salto, reí disimuladamente Rin había estado recibiendo clases de etiqueta pero aun así en varias ocasiones salía a relucir esa personalidad juguetona y traviesa que tanto la caracterizaba, sus tutoras trataban sin éxito que está dejará aquella faceta pero yo conspiraba para que eso no pasara su personalidad era encantadora sería una lástima que dejara de ser ella misma por tontas reglas.

- Es que yo aún estoy en crecimiento yo seré un demonio muy grande y tú dejaras de crecer ya verás— dijo Shipoo apuntado acusadoramente a Rin.

- Yo también sigo en crecimiento y seguiré siendo mucho más alta que tú— respondió Rin sacándole la lengua.

- Eso no es verdad, cierto que yo seré más alto Inuyasha-otousan— Shipoo miró con ojos de cachorro a Inuyasha el cual solo río y le dio una palmada en la cabeza, sonreí conmovida con la escena feliz de que estás no fuera extrañas, Shipoo había comenzado a llamar padre a Inuyasha relativamente hace poco aunque yo sabía que lo quería hacer desde hace tiempo al parecer el tiempo que compartían los dos solos había fortalecido su lazo.

-¿Esta vez a donde irán Inuyasha?— pregunté para intervenir en una discusión que no tendría fin.

- Hay algunos asuntos que tengo que ver fuera del continente así que creo que será una buena oportunidad para que Shipoo conozca otros lugares aparte de Japón.

- ¿En serio? que emoción— dijo Shipoo dando saltos alrededor de Inuyasha.

- Eso suena divertido a Rin le gustaría ir— mire los ojitos suplicantes de Rin conmovida a pesar de ser una niña extrovertida en muchas cosas está seguía siendo tímida con otras y eso lo demostraba al momento de pedir algo cuando lo hacía volvía hablar en tercera persona.

- Si Inuyasha no tiene inconveniente yo tampoco—dije mirando a Inuyasha.

- Para mí no hay problema de llevar a Rin con nosotros solo es un viaje de rutina— respondió viendo a Rin con una sonrisa haciendo que esta diera saltitos feliz.

- Rin está muy feliz, promete que será una buena niña y no le dará problemas al tío Inuyasha—dijo haciendo una pequeña inclinación de cabeza.

- Será mejor que hagas una pequeña maleta y asegúrate de que tu padre de su consentimiento—dije recibiendo un asentimiento de ella para luego salir corriendo al interior del castillo.

- Será un viaje corto estaremos de vuelta antes que en el decimocuarto día que se oculte el sol—me hizo saber Inuyasha.

- Shipoo por qué no ayudas a tu hermana asegurar que lleve lo necesario solamente— dije viendo a mi pequeño el cual se quejó de tener que ayudar a escoger ropa a Rin pero de igual forma la siguió.

- ¿Pasarás Inuyasha? – pregunté haciendo un gesto al interior del castillo.

- Lo haré tengo que entregarle un informe a Sesshomaru de igual forma—dijo yendo hacia Mamoru y sacando un pergamino del interior del compartimiento que este llevaba.

- Estoy agradecida por tu ayuda supervisando algunas tierras Inuyasha sé que también tienes tus propias obligaciones.

- keh no actúas como si no hubiera sido extorsionado para supervisar esas tierras Kagome, demonios si no son asuntos referentes al cielo son con los del reino honestamente me siento utilizado— dijo cruzándose de brazos.

- No seas dramático de verdad tu ayuda es muy apreciada.

- No estoy del todo convencido.

- Vamos hoy hice pastelillos para que Shipoo llevará—ante la mención de los pastelillos Inuyasha me miró interesado lo cual me hizo reír—Entremos— dije tomándolo del brazo— Por favor lleven a Mamoru al invernadero y denle unas cuantas manzanas y agua estoy segura que él también quiere algo delicioso—dije viendo a uno de los guardias que custodiaban la entrada, Mamoru relincho contento ante la mención de las manzanas era su comida favorita.

-¿Cómo ha estado todo por aquí Kagome?— preguntó Inuyasha mientras caminábamos al despacho de Sesshomaru.

- Bueno desde la última vez que nos visitaste Irasue dejó completamente los asuntos del gobierno y se fue de viaje a quién sabe qué lugar, ahora toda la responsabilidad de lady del oeste recae totalmente en mí es de verdad agitador—dije en un suspiro.

- Estoy seguro que lo estás haciendo fantástico aquella mujer no se iría si no hubiera estado segura que estabas lista, que los dos estaban listos— mire a Inuyasha agradecida.


Me despedí junto a Sesshomaru de Inuyasha y los niños desde la cima de las escaleras, mi mirada los siguió hasta que los perdí de vista.

- Espero que los niños no le acusen problemas a Inuyasha—dije sin apartar mi vista del horizonte—Al menos Shiro también se cerciorará de que no se metan en problemas—Sesshomaru me miró de reojo pero no hizo ningún comentario al respecto— Ahora que lo pienso los niños salieron y tu madre están en un viaje a quién sabe dónde— dije mordiendo mi labio inferior mientras lo miraba sonrojada—Solo quedamos tu y yo—dije con coquetería.

- Amo Sesshomaru— grito Jaken saliendo del interior del castillo.

- Y Jaken—dije mirando al pequeño demonio que nos había interrumpido.

- Mi lady su presencia es requerida— dijo Kyna apareciendo detrás de Jaken.

- Y todo el castillo y las responsabilidades del gobierno—dije con resignación mientras hacía un puchero, vi la diversión en los ojos de Sesshomaru lo mire en un poco molesta, se estaba burlando de mí, era tan malvado pero todo el enojo que se estaba formando en mí se disipó cuando la mano de Sesshomaru tocó mi mejilla, mi propia mano se posicionó sobre la suya y lo mire directo a los ojos, no era necesario que hiciera eso para comunicarnos después de todo nuestra unión nos permitía saber lo que el otro sentía sin importar que tan separando estemos pero el gesto fue lo que en realidad me estremeció al igual que la promesa que no solo veía en sus ojos, mordí mi labio inferior ansiosa ante las imágenes que veía en la mente de Sesshomaru.

- Nos veremos después miko— susurro antes de desaparecer junto con Jaken, mire el lugar por donde se había ido por unos minutos más antes de componerme de nuevo y seguir a Kyna.


La boca de Sesshomaru besaba mi cuello, su cuerpo gloriosamente desnudo contra mi propio cuerpo me estremeció, la noche había caído hace mucho y tanto Sesshomaru como yo nos encontrábamos en su habitación que se había convertido en nuestra habitación después de todo solo utilizaba la mía para vestirme, cada noche dormía entre los brazos de mi compañero, suspire ante la caricia que me daba, era increíble no importaba cuántas veces probará su cuerpo siempre quería más de él y para Sesshomaru era lo mismo.

- ¿Me dirás qué es lo que tanto piensas?— un escalofrío me recorrió entera cuando me habló al oído.

- ¿Se supone que debo pensar en estos momentos?—dije dándome la vuelta para mirarlo a los ojos.

- Kagome—susurro con advertencia, solté una suave risa antes de sentarme jalando la manta conmigo no por vergüenza pero sí para poder hablar más seriamente, Sesshomaru me imitó sentándose en la cama cubriéndose solo de la cintura para abajo.

- Pensé en algo que dijo Magatsuhi hace mucho tiempo— Sesshomaru alzó una ceja esperando a que continuara—Es sobre los vínculos los humanos tienes un hilo rojo que los une los demonios por su lado encuentran a su pareja por el alma de esta. Magatsuhi piensa que los demonios son los pecados de los dioses que caen al infierno y la parte de estos pecados que logran escapar a la tierra esperan a que aquella que se quedó en el inframundo escape y poder unirse de nuevo es por eso que no todos los demonios encuentran a su compañera predilecta, yo pensé que al ser yo un ser formado por la perla, bueno que por esa razón nuestro vínculo al final no sea— mordí mi labio sin atreverme a decirlo en voz alta—Tengo miedo que al final yo no sea tu contraparte y que— trate de seguir hablando pero la boca de Sesshomaru me interrumpió.

-Piensas muchas tonterías—dijo alejándose un poco de mí, lo mire sorprendida— A quién le importa cuál sea la razón tras un lazo de compañeros, este Sesshomaru te ha elegido a ti y a nadie más, lo demás no tiene importancia—declaró mirándome a los ojos, mi corazón dio una sacudida antes sus palabras.

- Sabes son pocas las ocasiones pero de verdad a veces dices cosas muy románticas—dije sonriendo completamente sonrojada.

- Basta de hablar— declaró posicionándose sobre mí; tomando posesión de mis labios, nuevamente nuestros cuerpos se encontraron unidos en esa noche y muchas veces más. Nunca era suficiente la sensación que Sesshomaru despertaba en mí; internamente pensé que la noche necesitaba más horas para que yo me pudiera saciar al menos un poco de lo que él me hacía sentir.

FIN


Oficialmente este fanfic está concluido, lamento si el epilogo es algo corto pero bueno es lo que es.

Antes de dar los agradecimientos correspondiente me gustaría preguntarles si están dispuestos a leer una secuela de esta historia, aun no estoy del todo convencida de seguirla pero unas ideas están rondando en mi mente de puntos que no termine de tratar en esta historia como por ejemplo, definir más la relación de Inuyasha y Sesshomaru, o la relación entre Irasue e Inuyasha y por su puesto la maternidad de Kagome.

Por fa comente que les parecería en el caso de hacer esta continuación no creo que sea de muchos cap por lo cual esto serán capítulos jugosos jeje, o quizás al final si me atreva y los transforme en una secuela en todo el sentido de la palabra. Igual cual sea la decisión me gustaría saber su opinión.

Si decido que este proyecto se llega a realizar, les invito a seguirme para enterarse, también me pueden seguir por mi página de face "Hermanos Taisho: Un cuento de hadas feudal para shippear" por allí publico cada que subo un nuevo cap.

Espero seguir contando con ustedes para muchas más historias nos leemos

Besos

Arisa Taisho

Agradecimientos a:

Valentina Rodriguez1, 0324, Faby Sama, shyon, Katerin , Raquel Taisho, Guest, Maytre, Anixz , lezty1610 , emilysilvana, Yami96 , , dana masen cullen , chippe, cecilia ponce es, Pao-SasuUchiha, MundoFanficsInuyashayRanma , GdragonR, Asia12, Chechy14, Monserrat Azul, Vanemar , HimekoCQ, LorenA sessh, kaorum86, Estefania, NP, regiane zanon, , Lita Mar