Un asunto provisional
Epílogo
7 años después
–Recuérdame por qué hemos tardado tanto en hacer esto –dijo Draco con una sonrisa perezosa, contemplando a Hermione, tumbada desnuda sobre un lecho de hojas en un bosque en un lugar remoto de Francia.
Ella estiró un brazo para atraerlo a su lado, Draco obedeció de buena gana, la estrechó contra su cuerpo y le dio un beso en la coronilla, al tiempo que la cobijaba protectoramente entre sus alas.
–Porque quería que estuvieras completamente segura de esto. Quería que, cuando por fin nos decidiéramos a realizar el ritual de apareamiento, te aseguraras de que querías atarte a mí por vida, que estabas dispuesta aceptar un lazo que nos uniría para siempre.
–Bueno es muy tarde para eso ¿no crees? –replicó ella, la voz teñida con una chispa de diversión, al tiempo que lanzaba una mirada elocuente a su abultado vientre–. Creo que ya tenemos un lazo entre nosotros que nos va a unir de por vida.
Draco acarició su tripa y en respuesta, sintió como su hijo no nacido daba una patada vigorosa.
–¡Ey! parece que va a heredar el carácter de su madre…
–Ja, ja, ja, muy gracioso –Granger le sacó la lengua– ¿Ya has pensado a quién vas a elegir para que sea su padrino?
Theo y Blaise habían adoptado a una niña de la que Draco y Hermione eran padrinos. En cuanto a su futuro bebé, tendría a Ginny Weasley como madrina, pero Hermione había dejado en manos de su marido la decisión de nombrar al padrino.
–Aún no, creo que lo apostaré a la ruleta. Estoy seguro de que a Zabini le encanta mi método.
N/A: Y ahora sí que oficialmente hemos llegado al final. Mil gracias a todas las que me habéis acompañado en esta aventura.
Me siento muy feliz de poder ponerle punto y final a esta historia. Soy consciente de que tengo pendiente continuar con Lo que esconde tu interior, pero últimamente mi vida está muy ajetreada y apenas encuentro tiempo para escribir, intentaré reanudarla tan pronto como me sea posible.
Hasta siempre. Sed muy felices.
