Capítulo 67 - La cueva de los gorros rojos

La satisfacción que sentía Ron no podía ser mayor, y más si tenía cerca a su hermana para ser testigo de lo que pasaba. Si Malfoy estaba enfadado solo podía significar una cosa: su plan había sido todo un éxito. No era lo más elaborado que hubiera podido diseñar para pillarle desprevenido, pero para lo que quería lograr de seguro que había sido más que suficiente.

Había estudiado minuciosamente donde se sentaba Malfoy en el Gran Comedor cada vez que estaban en algún evento, o también pensó en ello pues era inevitable vigilar al "enemigo" cada vez que estaba allí. Así pues y durante la tarde del día de ayer preparó cuidadosamente las trampas para accionarlas en el momento más adecuado.

¿Y qué momento era ese? Pues el momento donde sus hermanos gemelos hicieran lo propio con Percy.

- ¿El resultado? - pensó Ron, sonriendo con satisfacción mientras blandía su varita. - Un Slytherin emplumado…-

- Te crees muy gracioso, - dijo Malfoy, tras escupir unas plumas. - ¿¡eh!? -

- No sé de qué me hablas Malfoy, - dijo Ron rápidamente, al mismo tiempo que se preparaba por si tenía que defenderse. - estábamos aquí tan tranquilos hasta que viniste para...¿enseñarnos tu nuevo disfraz de pollo? Caray, ¿a qué esperas para preparar tu nido? -

- ¡Idiota! - gruño Draco. - ¡Te vi lanzando un hechizo encima de mi cabeza! ¿Creías que todo el mundo iba a ignorar lo que hacías? -

- Tu de seguro que no, - replicó Ron. - al parecer la mesa de Gryffindor es mucho más interesante que la de tu jardín de víboras. -

- ¿Por qué has hecho eso, Ron? - le reprendió Ginny. - Increíble, tú, Fred y George...os habéis pasado todo el año molestándolo cuando no os ha hecho nada, y a mí también, ¿Qué diablos os pasa? -

- Si no querías ser interceptada por las bromas no haberte apegado a este idiota. - dijo Ron, alzando la nariz.

- ¡Ronald! - exclamó Ginny, enfadándose.

- En mi defensa diré que han sido ellos más que yo. - bufó Ron, sin hacerle demasiado caso.

- ¿¡Así que lo admites!? - bramó Draco, después de limpiarse las plumas con un encantamiento desinfectante (Skurge) y uno antigrasa (Fregotego). - Lo siento Ginny, pero ya he tolerado demasiadas tonterías de su parte. - le dijo a ella antes de señalar y mirar a Ron con furia. - De esta no te vas a librar...-

- Y tú tampoco...- respondió Ron, fulminándole con la mirada. - Espero que practicar con Harry haya servido de algo. Este tío es un idiota, pero tiene pinta de saber algo de Artes Oscuras, de lo contrario...-

No pudo pensar mucho más. Malfoy le lanzó un fuerte encantamiento repulsor "Depulso", bien calculado hacia el suelo para provocar una honda de aire que fuera capaz de alejar a Ron de los demás.

- ¡Harry, hay que hacer algo! - le dijo Hermione a Harry.

Sin embargo, y en parte para su sorpresa, él solo se cruzó de brazos y se puso a observar.

- Deja que se defienda. - dijo.

- ¿¡Pero qué estás...!? -

- Ron le ha provocado, - replicó Harry, encogiéndose de hombros. - es una estupidez, por lo que no hay mucho que hacer. Además, puede ser un interesante duelo de práctica. ¡Vamos Ronald! ¡Demuéstrale lo que has aprendido! -

Ron asintió, sonriendo ante la confianza de su mejor amigo. Cierto era que no había practicado tanto como Harry, Hermione y Chloe, pero algo tenía claro: Nadie podía subestimar a un Weasley.

- ¡A ver que puedes hacer, imbécil! - gritó Malfoy con enfado, agitando bruscamente su varita para atacar. - ¡Desmaius! -

- ¡Protego! - dijo Ron, agitando la varita para rechazar su ataque. A continuación, decidió utilizar sus mejores "herramientas". Sacó una bomba fétida de su bolsillo y se la arrojó a Malfoy. Esta explotó a un costado suyo, distrayéndole.

- ¿¡Pero qué demo...!? -

- Tonto. - se burló Ron, lanzándole un potente Depulso, lo que hizo que Draco retrocediera.

- Tus estúpidos juguetes no te van a salvar el culo. - gruño Malfoy, desencajado. - ¡Bombarda! -

- ¡Draco, no! - gritó Chloe.

De un salto, Ron esquivo el ataque, rodando por el suelo, reincorporándose con rapidez y lanzando un maleficio rechazo Flipendo como respuesta.

Malfoy lo rechazó rápidamente, y antes de que le diera tiempo a contraatacar, Ron le lanzó un "Locomotor Mortis" para intentar desequilibrarle. Para su mala suerte, Malfoy se dio cuenta y reaccionó a tiempo para esquivar el hechizo y atacar de nuevo.

Ron fue lo suficientemente rápido como para bloquear el encantamiento explosivo de su oponente, cubriéndose con un macetero que hizo flotar con el encantamiento levitatorio. El resultado no fue tan bueno porque le cayó tierra encima, y eso permitió a Malfoy asestarle un maleficio rechazo "Flipendo" con el que pudo empujarle hacia atrás.

Fue a parar cerca del puente, sin embargo, Ron sabía que no podía distraerse demasiado porque eso permitiría a Malfoy tener ventaja ante el poco espacio que ofrecía su posición. Hizo levitar otro macetero cerca de él y con un leve encantamiento explosivo lo hizo estallar.

- A esto le llamo yo aprovechar el entorno. - pensó Ron, lanzándole un "Flipendo" con el que le devolvió el empujón. Malfoy no tardó nada en reincorporarse. - J*der, este tío es peor que una astilla en el dedo...-

- Esto tiene que ser una maldita broma…- escuchó hablar a Malfoy.

Claramente estaba cada vez más enfadado, acercándose peligrosamente a Ron y preparándose para atacarle de nuevo. Ron estaba listo para defenderse y desenmascarar a ese "serpiente farsante", pero Chloe, harta del duelo, se puso en medio de ambos.

- ¡Espera! - dijo ella rápidamente, mientras miraba a su hermano y agitaba los brazos. - ¿Puedo hablar un momento con Ron? -

- ¡No! - gruño Draco, con un brillo rojo listo para salir de su varita (un potente Desmaius).

- Lo tomaré como un sí, - bufó Chloe, ignorando el enfado de su hermano y volviéndose para mirar a Ron con irritación. - Ya me esperaba lo de Percy, ¿pero esto? ¿A estos niveles ha llegado tu estupidez? -

- ¡Al menos yo no soy como el farsante ese! - se quejó Ron, señalándole. - ¡En ningún momento debió acercarse a Ginny! -

- ¿¡Y a ti que narices te importa que me acerque a él!? - le gritó Ginny, volviendo a Ron hacia ella con brusquedad. - ¿A caso creéis que...? Pero, ¿¡cuántas veces tengo que repetirlo!? ¡Él es mi amigo! -

- Lo que sea, - gazno Ron. - es mejor que esté lejos, ¡muy lejos de ti! -

- Ah, ¿queríais alejarme de él? - inquirió Ginny con incredulidad. - Pues enhorabuena genio, has conseguido todo lo contrario. -

- Él dijo que había cambiado, pero es evidente que no es así. - se defendió Ron, incrédulo al escuchar a su hermana. - Tú dijiste que él no reaccionaba así con los demás, que es bueno, tranquilo, honesto...Hoy queda demostrado que no es así. -

- ¡ÉL NO ES UNA ROCA SIN SENTIMIENTOS A LA QUE PUEDAS PATEAR! - rugió Ginny, dándole un empujón a Ron. - ¡Lleváis provocándole todo el año! ¡No hay nada de nuevo en tu estúpido plan! ¡Hazme un favor, por una vez! ¡Tú, Fred y George! ¡DEJADNOS EN PAZ! - se acercó a Malfoy y le obligó a bajar la varita. - Como volváis a meteros con él...- dijo, con la mirada sombría. - Vámonos Draco...-

Ella agarró a Malfoy de la mano, y él la siguió a regañadientes hasta el castillo, al mismo tiempo que se podía escuchar algunas risas desde el interior. También se pudo escuchar a Malfoy gritar a lo lejos "¡Esto no ha terminado, Weasley!".

- ¡POR SUPUESTO QUE NO, IDIOTA! - rugió Ron, sintiendo que sus orejas se incendiaban. Estaba por ir a por Malfoy de nuevo, pero alguien lo detuvo.

- Felicidades, - se quejó Chloe, volviéndole hacia ella. - has conseguido hacerla enfadar. No te hablará en semanas. -

- ¡No me arrepiento de nada! - dijo Ron con contundencia.

- Eres un hermano horrible. - dijo Chloe, inflando sus cachetes.

- ¿Por qué? ¿Por preocuparme por ella? -

- ¿¡Preocuparte por qué!? - Chloe se acercó a él y le encaró. - ¿¡Que maldito problemas tienes con mi hermano!? El ya no es aquel zoquete que se dedicaba a incordiar a los demás, ¡asúmelo! -

- Las malas hierbas nunca dejan de ser tal cual, - dijo Ron, cruzándose de brazos y desviando la mirada. - ¡y él tampoco! -

- Eres un...-

- Dale tiempo, - intervino Harry, tocándole el hombro y sonriendo. - quizás con algo de suerte termine aceptando su cambio. -

Ron lo miró con incredulidad, a pesar de que conocía sobradamente su postura. - ¿Sigues creyendo en su farsa? – inquirió.

- En realidad, sigo dándole el beneficio de la duda. - aclaró él, encogiéndose de hombros. - En su defensa puedo decir que este año se ha portado bien. Su reacción ha sido más fruto de vuestras constantes bromas de mal gusto. -

- ¿¡Eh!? - se quejó Ron. - ¡Yo tengo buen gusto para las bromas! -

- Lo que digo es que Malfoy es alguien quien toma muy mal ser receptor de bromas. - bufó Harry. - Mira, déjalo en paz (al menos por ahora). Tenemos otro asunto que atender...-

- ¿Te refieres a ese tema que teníais pendiente contarme? - le preguntó Chloe.

- Si, - asintió Harry. - pero no aquí. Los demás ya están saliendo del castillo, lo mejor que podemos hacer es prepararnos para esta tarde. -

- ¿Por qué? -

- Hará falta algunas provisiones, - comentó Hermione. - también sería interesante que no vayáis con el uniforme. Id con ropa ligera. -

- ¿Ligera? -

- De verano, Chloe. -

- Ya lo sé, pero seguís sin decirme para que...-

- Ya vienen, - dijo Harry, mirando como por la entrada estaban saliendo los estudiantes, riendo y haciendo chistes sobre "el pollo con peluca rubia". - separémonos. Nos encontraremos cerca del Lago Negro a las cuatro de la tarde. Y si Chloe, allí te lo explicaremos todo. -

- Vale. - se quejó Chloe, pero asintiendo.

Los estudiantes que salían al patio empezaron a ocupar los distintos rincones del mismo, ya sea en los bancos o en la fuente. Harry y Hermione fueron por separado, pero terminaron entrando en el castillo tras mezclarse con la multitud. No consiguió ver por donde había ido Chloe, porque tan pronto como se perdió entre los otros alumnos no pudo verla. Ron no tenía mucha idea de a donde ir. Podía ir con Fred y George, pero ellos probablemente estaban ocupados celebrando el éxito de su plan (podía ver a Percy, rebuscando entre las grandes macetas cerca de la entrada como si fuera un perro sabueso).

Para las cuatro de la tarde no quedaba más que dos horas, así que decidió ir a la Sala Común para cambiarse ("Por fin, ya podemos estar una temporada sin uniforme", pensó Ron). Durante el trayecto pudo escuchar a algunos compañeros de clase hablando de la broma que le había jugado a Malfoy, y en cuanto lo vieron, algunos Gryffindors le felicitaron, pero otros (para su sorpresa) no parecían muy contentos.

- Por supuesto que no están contentos. - pensó Ron con indignación, sabiendo sobradamente que Malfoy no caía tan mal entre la gente como antes. - ¿En serio has conseguido cambiar la opinión general tan pronto? -

Una vez subió a la habitación de los chicos, buscó en su baúl la ropa que usaba habitualmente. Tampoco es que tuviera mucha variedad (menos que Ginny, seguramente), pero tenía lo necesario. Solo esperaba que allá donde fueran a buscar el Santuario no se tratara de otra cloaca apestosa.

- Que raro, - pensó, mientras se ponía unos viejos pantalones de chándal y una camiseta con los colores de los Chudley Cannons. - ¿Dónde está Harry? -

Justo cuando se cambió pudo verlo. Harry había salido del baño, vestido como todo un muggle de su edad (Camiseta azul marino de manga larga y pantalones oscuros con zapatillas blancas). Tuvo que reconocer que su amigo se veía más en forma que cuando empezó a jugar Quidditch (estaban todo el curso con manga larga y era normal), lo que le hacía pensar en que era mejor no meterse en problemas para que su madre no le impidiera entrenar de cara al curso que viene y tener opciones de aspirar al puesto de Guardián.

- Eso si no se presenta el idiota de McLaggen...- pensó, recordando a un chico de cuarto año el cual se comportaba como un troll.

- ¿Estás listo? - le preguntó Harry.

- Supongo, ¿cómo piensas descubrir dónde está el Santuario sin la espada? -

- Descuida, - sonrió Harry, mientras se acomodaba la varita en su bolsillo derecho. - tengo una sorpresa cerca del Lago. -

Esa afirmación descolocó un poco a Ron. ¿Qué clase de sorpresa les esperaba?

- Bueno, es casi la hora. Será mejor que vayamos abajo para reunirnos con las chicas. -

No supo exactamente porque, pero de repente Ron sintió que sus orejas se calentaban. No pudo pensar demasiado en ello porque ya estaban saliendo de la habitación para pasar por el retrato de la Dama Gorda.

Mientras salían hacia la Gran Escalinata, pudieron ver a Fred y George corriendo por el pasillo del sexto piso, siendo aún perseguidos por Percy.

- Debería dejarlos ya, - comentó Harry, mirando lo que pasaba. - por lo menos Fred y George respetaron su discurso en público. -

- Porque no les quedaba otra. - dijo Ron, encogiéndose de hombros. - ¿Te imaginas la que les puede caer si alguna vez gastarán una broma así, con todos los profesores delante y el resto de las casas? -

- Para ellos sería histórico. - sonrió Harry.

- Eso sin duda. - se río Ron.

Había un gran ambiente en el vestíbulo, como gente hablando de las vacaciones, los deberes extra para cada, más despedidas con los alumnos de séptimo año…algunos se pusieron a jugar gobstones cerca de la entrada, también a Snaps explosivos.

- Dime, - le dijo Harry a Ron, una vez salieron al patio. - ¿Crees que fue buena idea gastarle esas bromas a Malfoy? -

- Si. - dijo Ron con rotundidad. - Se lo merece. -

- ¿Por qué se hizo amigo de Ginny? -

- A mi ese tío no me va a vacilar, - añadió Ron. - él busca algo más con Ginny, estoy seguro. -

- ¿Qué te ha llevado a pensar en eso? -

- ¿A parte de verlos juntos en cada rincón del patio, riendo y estando uno muy cerca uno del otro? - preguntó Ron, empezando a perder la paciencia. - Harry, que no nací ayer. Bill me habló de ese tipo de interacciones a los nueve años. - Harry se río, negando con la cabeza. - No veo dónde está la gracia...-

- Si que la tiene. - dijo. - Lo que acabas de decir podía ser supeditado a ti y a Chloe. -

Ron frunció el ceño. - No lo entiendo, - dijo. - no es como que alguna vez me haya acercado a ella como hace él con Ginny. Los he visto Harry, de ninguna manera te mentiría con algo así. -

- Puede ser, pero insisto Ronald. Si Malfoy fuera tan mal pensado como tú te atacaría casi a diario. -

- Prefiero pensar mal a ser tonto. - repuso Ron, cruzándose de brazos.

Harry rodó los ojos, deseando no haberse entrometido en los asuntos familiares de Ron. No entendía cuál era el problema de que Ginny tuviera a Draco como amigo (más allá de que pertenecían a casas rivales). Durante el año escolar se había comportado de manera civilizada, e incluso evitó que los de su casa se rieran de Hagrid durante sus clases.

Todo era un constante acoso a su persona, fruto de dos años donde su rival se las pasaba incendiando (molestando) a los demás. Desde luego había sido una sorpresa su reacción, y más que de alguna manera el propio Harry dejara de verlo como si se tratara de mala hierba. Muchos en Hogwarts habían cambiado su actitud hacia él en un año, muchos excepto algunos miembros de su casa, Fred, George y finalmente, Ron.

No había más remedio, según Harry, que dejar que el tiempo y la madurez ayuden de alguna manera a su amigo de, como mínimo, tolerar a Malfoy lo suficiente como para no convertirlo en un blanco para sus bromas.

Pensó en ello hasta que Ron le dio un toque en el hombro para indicarle que las chicas estaban cerca de la orilla del lago. Chloe se dio cuenta y les saludó.

Ella iba vestida con un short tejano y una camiseta roja con líneas amarillas en las mangas. Harry tuvo que admitir que se veía muy bien y que había crecido un poco respecto al año anterior, sin embargo, le parecía exagerado pues, aunque estuvieran en verano no dejaba de hacer frío, ya que Hogwarts estaba rodeado por las montañas.

Hermione, sin embargo, sí que estaba bien abrigada con una chaqueta rosa, camiseta blanca, pantalones vaqueros y zapatillas de tenis. Harry no pudo hacer más que volver a maravillarse con la belleza de su mejor amiga y recordarse a sí mismo que era mejor seguir manteniendo la amistad que ir más lejos, por lo que sacudió la cabeza en un intento de centrarse en "la misión".

- ¿Estas bien, Harry? - le preguntó Hermione.

- ¿Eh? Oh, si, desde luego. - Harry se aclaró un poco la garganta, al mismo tiempo que intentaba evitar la mirada ceñida de Ron y las risitas de Chloe. - Bien, no he visto a nadie de camino hasta aquí, así que voy a explicaros lo que haremos. -

Durante diez minutos, Harry les explicó nuevamente (aunque para Chloe era la primera vez) acerca de la existencia del Santuario de Gryffindor, y de que la única manera de encontrarlo era utilizando la Espada del fundador. A continuación, pronuncio el llamado especial para hacer aparecer el arma y así mostrarla a sus amigos.

- ¡Guau! - salto Chloe con emoción. - ¿Cómo has hecho eso? -

- No es por presumir, pero...- Harry sonrió antes de decir: - Soy el heredero de Gryffindor...-

- ¿Eh? - la cara de Chloe fue tan cómica que Hermione y Ron empezaron a reír. - Entonces, ¿eres su heredero? Increíble...pero, ¿eso no te da cierta autoridad sobre el castillo? -

- Lo mismo le pregunté a Dumbledore (aunque no con esas palabras exactamente), - comentó Harry. - él dijo que de ser así Voldemort también tendría ese tipo de beneficio, ya que es el heredero de Slytherin. -

- Preferiría no saber eso, pero... - dijo Chloe, riendo levemente y rascándose la nuca.

- Tenemos la espada, - señaló Hermione. - pero, ¿tienes idea de cómo pedirle que te indique el camino? -

- No del todo, - dijo Harry. - pero me hago la idea. -

- Espera, ¿usarás tu sangre? - le preguntó Ron.

- ¿¡Que!? - inquirió Chloe.

- Bueno, eso es lo que hizo Harry para activar el lingote de oro. - le recordó Ron. - ¿Harás algo parecido con la Espada? - preguntó a Harry, ignorando la pregunta de Chloe sobre el lingote.

- Supongo que solo hay una manera de averiguarlo...-

Harry se mordió un dedo, lo suficiente como para que saliera sangre, y con ella, toco la hoja de la espada. Esperaron unos minutos, y justo cuando empezaba a impacientarse algo ocurrió. La espada se había envuelto en una luz Blanca, al mismo tiempo que vibraba. Harry sostuvo la espada con firmeza, pero no sirvió de mucho, pues esta le obligó a volverse para apuntar hacia el castillo. Entonces la luz que envolvía la espada salió de esta, convirtiéndose en una esfera luminosa, muy parecida a un Patronus.

- ¿Lo has invocado tu? - le preguntó Ron, mientras observaban como la esfera comenzaba a moverse.

- ¿Te refieres a esta luz? - respondió Harry.

- Se mueve, - observó Hermione. - quizás nos va a indicar el camino a seguir. -

- Entonces no la perdamos de vista. - dijo Chloe, antes de que los cuatro comenzaran seguir la esfera de luz.

La luz empezó a moverse cual luciérnaga por la noche, solo que estaban a plena luz del mediodía. Siguieron el rastro de pequeñas luces que desprendía hasta que, en un punto, la luz se desvió hacia el castillo, pero por el agua.

- Mi*rd*, - se quejó Ron. - ¿y ahora qué hacemos? -

- Podríamos utilizar el hechizo Glacius para crear placas de hielo e intentar desplazarnos por encima del agua. - dijo Hermione, blandiendo su varita. - Solo hay que tener cuidado de no resbalarnos y ser rápidos, ya que las placas creadas no durarán mucho. -

Harry apretó los puños, recordando que no sabía nadar. Si caía al agua no solo estaba convencido de que se hundiría, sino que daría problemas a sus amigos a la hora en que estos intenten rescatarlo y, por consiguiente, perder el rastro que dejaba la luz de la espada. Todo eso, a menos que fuera lo suficientemente rápido como para volver a la superficie con un encantamiento "Ascendio", útil para llegar a altas superficies o (según lo que pudo leer en la biblioteca) ser impulsado hasta tierra firme desde las profundidades del agua.

- Debemos intentarlo...- dijo finalmente, pronunciando las palabras indicadas para desaparecer la espada y luego blandiendo su varita.

- ¿Y si en vez de seguirla utilizamos Glacius para llegar al muelle? - sugirió Chloe.

- ¿Para qué? - preguntó Ron.

- ¿Para qué va a ser? - Chloe rodó los ojos. - Allí hay botes, tomamos uno prestado y seguimos la luz por el agua. -

- Solo los profesores saben cómo accionarlas para que vaya solas. - le recordó Hermione.

- ¿Quién dijo que necesitamos que vayan solas? - le preguntó Chloe, inflando los cachetes.

- ¿Remando hasta la luz? - sonrió Harry, considerando la sugerencia de su amiga como una mejor opción. - Me gusta esa idea, ¡vamos! -

Los otros tres se miraron, pero viendo como Harry comenzaba a crear placas de hielo con el hechizo Glacius y saltando sobre estos para ir en dirección al muelle, decidieron ponerse en marcha. No tardaron mucho en alcanzarle.

Entre los cuatro fue más fácil crear placas de hielo a un buen ritmo, lo que les permitió alcanzar los botes con mayor rapidez. Una vez se hicieron con uno, cogieron unos remos y comenzaron a remar por el lago hasta alcanzar la luz, la cual estuvieron cerda de perder de vista. Aceleraron todo lo que pudieron para intentar alcanzarla, pero no fue muy efectivo.

- No reméis a lo loco, - se quejó Chloe, con un aire típico entre capitanes de barcos. - iremos más rápido si remamos con calma y precisión. -

- Menuda tontería. - bufo Ron por lo bajo, pero ella le escuchó.

- No lo es, - mascullo, alzando su puño. - solo hazlo y luego me lo echas en cara si no da resultado. -

- Si me lo pones así...-

A medida que se acercaban a la luz, esta fue reduciendo su avance. Poco a poco se iba deteniendo hasta que alcanzaron lo que parecía la entrada a una cueva.

- ¿Es en serio? - resopló Chloe.

- ¿Ocurre algo, Chloe? - le preguntó Harry.

- En esa cueva encontré a un Gorro Tojo. - comentó ella. - No es nada amigable…-

- Que interesante, - dijo Ron con sarcasmo. - ¿podemos entrar ya? -

- ¿De verdad no lo entiendes? - dijo Hermione, entrecerrando sus ojos y alzando su remo de manera amenazadora. - En esa cueva hay un Gorro Rojo, ya sabes, criaturas de baja estatura que viven en sitios como los hoyos. - explicó, como si lo estuviera leyendo de un libro. - ¡Vamos! Si hasta el profesor Lupin nos puso uno en el examen práctico. - Ron le sacó la lengua, dando a entender que si sabía acerca de los gorros rojos. - La cuestión, Ronald, es que no es nada inteligente subestimarles. -

- Un simple Gorro Rojo no será problema. - repuso Harry. - Desembarquen, antes de que se vaya la luz. -

- De acuerdo, - dijo Chloe, mientras ataba el bote a una roca. - pero estad alerta. Ese Gorro fue bastante bruto la vez que lo encontré. -

- Como todo buen Gorro. - añadió Ron.

Con precaución, Harry alzó su varita y entró en la cueva, seguido por sus amigos, donde la luz seguía moviéndose hacia los interiores. Poco después tuvo que encender su varita con Lumos porque cuanto más avanzaban más oscuro se hacía el lugar.

- Debería estar por aquí, - dijo Chloe, apuntando a diferentes rincones con su varita. - ¿¡habéis oído eso!? -

Todos comenzaron a mover sus varitas en distintas direcciones, esperando encontrar al causante del ruido. Fue después de revisar minuciosamente dos agujeros cuando Harry lo pudo ver. De las profundidades de uno de los agujeros se escuchaba un goteo de agua y a alguien gruñendo (A Harry le recordaba un poco a Filch cuando se enfadaba y alzaba su escoba, ¿o estaba así todo el tiempo?). Tan pronto como iluminó con su varita la dirección del ruido, de un hueco apareció el gorro rojo.

Este no tardó nada en intentar atacar a Harry. Él, sin embargo, pensaba que no era para tanto. Ya había lidiado con un gorro antes, así que dejó que este se acercara lo suficientemente para esquivar el garrotazo, robarle su palo y darle un golpe para hacerle retroceder.

- ¡Petrificus Totalus! - exclamó Hermione, deteniendo al gorro cuando este se estaba levantando. - Eso debería bastar, aunque no podemos descartar que haiga más. -

- Si podías hacer eso no entiendo a que vino tanto estado de alerta...- dijo Ron, haciendo un mohín.

- Nunca está de más mantener la alerta ante estos seres. - repuso Hermione. - Lo dijo el profesor Lupín cuando hablamos de ellos en clase. -

- ¿Por cierto? - preguntó Ron, mirando a Chloe. - ¿Cuántas veces has estado en esta cueva? -

- Esta es solo la segunda vez, - comentó Chloe, mientras seguían la luz. - la primera entre porque mi anillo fue a parar aquí. -

- ¿Qué anillo? -

- Es un regalo de mi mamá, - explicó ella. - no iba a perderlo a las primeras de cambio. -

- No lo habrás llevado contigo hasta aquí, - dijo Harry, mientras utilizaba su fuego para deshacerse de unas telarañas que bloqueaban el túnel por el que debían seguir a la luz. - ¿Verdad? -

- No, - se río Chloe. - está a salvo en mi habitación, lo usaré en algún evento especial, supongo...-

Pasaron por debajo del viejo túnel, solo para adentrarse más en aquella cueva, donde se rodearon de más objetos de valor que los gorros guardaban, como calderos de plata, espejos polvorientos, cofres llenos de piedras preciosas...no tuvieron mucho tiempo para centrarse en lo que había. La luz seguía avanzando y Harry ignoraba cuanto tiempo les iba a tomar alcanzar la ubicación del Santuario, si era hasta allí donde la espada les guiaba...

- ¿Habéis oído a alguien gruñir? - preguntó Ron, volviéndose.

- No puede ser… - susurró Hermione. - el gorro no debería ser capaz de recuperarse tan pronto. -

- ¿Qué ocurre allí atrás, Ronald? - preguntó Harry.

- Maldita sea…-

- ¿Ronald? -

- ¡Hay más de ellos! - señaló Ron.

Todo indicaba a que era cierto, pues los gruñidos se habían multiplicado, al mismo tiempo que los golpes eran sonoros. La cueva empezó a templar, y los jóvenes tuvieron que esquivar unas rocas que caían del techo.

- ¡Esos son muchos más! - gimoteó Chloe, preparándose para defenderse. - ¡Cre-creo que uno de ellos lleva un garrote con clavos! -

- ¿¡Y qué con eso!? - inquirió Ron, tirando un par de bombas fétidas a los gorros.

- ¡Me recuerda al personaje de un libro muggle, pero ahora no caigo en quien puede...! -

- ¡Ahora no! - exclamó Hermione, lanzando el encantamiento Glacius para bloquear el paso de los gorros con hielo. - ¡La luz se aleja, vamos! -

- ¡Moveros, rápido! - indicó Harry.

Siguieron el camino a sabiendas de que el hielo no detendría a los gorros rojos por mucho tiempo. La luz avanzaba sin detenerse, mientras que Harry y los demás empezaron a saltar por varias rocas una vez entraron en una cueva mucho más amplia que la anterior. Fue entonces cuando volvieron los gruñidos.

A porrazos (seguramente) los gorros rojos consiguieron destruir el hielo creado por Hermione y seguir su avance. Parecían mucho más enfadados que antes.

- ¡Flipendo! - gritaron Hermione y Chloe, cuando dos de ellos saltaron para atacarles.

- ¡Depulso! - dijo Ron, echando hacia atrás a tres de ellos.

Harry utilizó su habilidad de fuego para apartar a otros tres, pero cuando impactaron en una pared desestabilizaron la entrada por donde estaban llegando, al punto de que se vino abajo.

- Mi*rd*...¡Corred! -

No iban a esperar hasta quedarse enterrados junto a los gorros. Corriendo todo lo rápido que pudieron, alcanzaron a la luz justo antes de que el derribo de la cueva los engullera.

- Eso estuvo muy cerca...- jadeo Chloe, apoyándose en Ron.

- ¡Oh venga! - se quejó este, haciendo que se apartara. - ya es la segunda vez que una cueva se cae a pedazos. -

- Si te refieres al año pasado, eran las cloacas de la escuela. - recordó Hermione. - No hay más remedio que encontrar otra salida, antes de que nos quedemos sin oxígeno. -

- ¿Dónde esperas encontrar una? - inquirió Ron. - No hay un camino a seguir y...-

- Lo hay...- dijo Harry, mirando donde se había situado la luz.

Fue a parar encima de una roca cubierta de telarañas y polvo. Más allá de su viejo aspecto, había algo diferente en ella. Primero porque la luz se convirtió en un fuego amarillento, y luego porque tras consumir todo lo que le cubría apareció dibujado el símbolo de León de Gryffindor.

- ¿Y ahora qué? - se preguntaba Harry, observando a la roca.

- Esto me recuerda un poco a la leyenda del rey Arturo, - comentó Hermione, mientras analizaba la roca. - cuando solo él podía sacar la espada de la roca. -

- Conozco esa historia, - dijo Ron, alzando la luz de su varita. - realmente Merlín fue de los magos que más influyeron tanto en nuestro mundo como en el de los muggles. -

- Posiblemente el que más. - repuso Chloe. - Si tan solo no hubiera muerto de una manera tan penosa...-

- ¿Qué quieres decir? - pregunto Hermione.

- ¿No lo sabías? - dijo Chloe, frunciendo em ceño. - Quizás aún no hayan tocado ese tema en Historia de la Magia, pero mi madre me lo contó. Había una joven bruja llamada Nimue que lo sedujo para que este le enseñara todo lo que sabía, incluido la manera de encerrar de manera infalible a alguien, en su caso un mago...-

Harry se quedó de piedra. ¿Merlín había conseguido desarrollar un método infalible para encerrar a cualquiera, incluido a un mago? De ser así, ¿dónde podían encontrar información sobre dicho método o hechizo?

- ¿Podríamos encerrar a Voldemort para siempre? - se preguntaba.

Hermione debía pensar lo mismo porque preguntó: - ¿Funcionó? ¿Qué pasó con Merlín? ¿Y en qué consiste ese método infalible? -

Chloe sacudió la cabeza. - ¡Caray! Es la primera vez que me haces varias preguntas al mismo tiempo. - dijo con una sonrisa nerviosa. - Por lo que me contó mi madre, ese método solo lo conocían Merlín (pues fue su descubridor) y Nimue, pero ella se llevó el secreto a la tumba. No existe ningún registro donde poder encontrar ese secreto. Y en cuanto a Merlín...bueno, el quedó atrapado en un árbol por el resto de su vida...-

- ¿¡Queeeee!? - Harry no era capaz de entender cómo podía haber caído de semejante manera. - En fin, supongo que los Slytherin deben estar orgullosos si saben eso...- se burló.

- Merlín hizo grandes cosas por la comunidad mágica, - le defendió Hermione. - fue él quien fundó la Orden que lleva su nombre y sentó las bases de lo que hoy tenemos (es mejorable, pero tampoco es tan terrorífico). -

- ¿Podemos dejar de hablar de Merlín y centrarnos en la entrada al Santuario? - se quejó Ron. - A este paso volverán los gorros. -

Harry asintió. - Según Hermione el concepto de la roca es similar a la historia de Arturo y su espada...- dijo, convocado la espada. - solo que ahora...-

- ¿No es evidente? - bufó Ron. - Inserta la espada en esa roca y abre la maldita entrada. -

- Si, - se río Harry. - ya estaba llegando a esa conclusión. -

Se escuchó un estruendo y muchos porrazos. Los gorros se habían recuperado e iban en camino, al parecer, abriéndose paso.

- ¡Vamos Harry! - le animó Hermione.

Harry asintió y con la espada bien sujeta como si fuera una cruz se acercó a la extraña ranura que había encima de la roca y, con precaución, fue insertando la espada, hasta que esta "plank" con fuerza.

De repente, la cueva empezó a temblar. Harry reaccionó instintivamente y lanzó el encantamiento escudo, casi al mismo tiempo que los demás. ¿Qué estaba por pasar? ¿Se quedarían enterrados bajo tierra? ¿Había sido un completo error ir en búsqueda del Santuario?

La cueva empezó a derrumbarse, y justo cuando creían que su suerte había terminado, Ron gritó: - ¡Miren! ¡Allí! ¡Creo que el túnel sigue! -

- ¡De…debe de ser la entrada al Santuario! - exclamó Hermione. - ¡Corred! ¡Tenemos que entrar ya! -

No dudaron por más tiempo, era seguir o quedar enterrados. Los cuatro dejaron de generar el escudo y corrieron hacia la misteriosa entrada que se había abierto ante ellos. Harry no tuvo tiempo de coger la espada, pero no había mucho tiempo para pensar en ello.

Una vez cruzaron la entrada, y antes de que la cueva les engullera unas puertas doradas se cerraron de golpe, impidiendo que la avalancha les alcanzara. Los cuatro terminaron por los suelos, había faltado poco para tener una batalla contra un gran número de gorros.

Harry levantó su varita para iluminar todo lo que podía. Por un lado, estaba la puerta (la cual parecía echa de oro) que se había cerrado una vez entraron, y por otra parte las paredes (también del mismo material que la puerta) la cual se veía extensa y profunda.

- Eso ha estado cerca...- jadeó Chloe, mientras ayudaba a Ron a ponerse en pie.

- Gracias, - se quejó él. - casi me aplastas. -

- Tu estabas en medio. - protestó ella, inflando los cachetes. - Si quieres la próxima te empujo a un lado para que pueda pasar. -

- Por supuesto que lo harías. - dijo Ron, encarándose con ella.

- Ya cálmense, - dijo Harry, llevándose una mano a la cabeza. - lo importante es que aún seguimos en pie. -

- Si, - asintió Hermione. - aunque ahora no podemos volver atrás. Tendremos que avanzar por aquí hasta dar con la salida...si es que hay una. -

- ¡J*d*r, j*d*r, soy un completo idiota! - gimoteó Ron.

- Me alegro que al fin hayas llegado a esa conclusión. - se burló Chloe.

- ¿¡No lo entiendes!? - bramo Ron. - ¿¡Qué pasará si no conseguimos salir de aquí a tiempo!? Mis padres podrían extrañarse y comenzar a buscarme, le harían preguntas a Dumbledore y pasaría a la lista de desaparecidos...No quiero salir en "El Profeta"...¡Así! -

- Ya, - Chloe se encogió de hombros. - y mi madre es la principal responsable de los Servicios Administrativos del Wizengamot. ¿Tú crees que no enviará a todo el Ministerio a buscarme? -

- De nada nos sirve pensar en lo que puede pasar si no encontramos la salida. - dijo Harry, iluminando de nuevo su varita. - Confiemos en tener un poco de suerte y a ver si al final del día damos con la salida. -

- Claro, - bufó Ron, haciendo lo mismo. - porque nuestra suerte no la tiene nadie. - añadió con sarcasmo.

Para Harry era casi un consuelo que no terminaran en otra cloaca. En su lugar, se encontraban avanzando por un pasadizo rodeado de placas doradas, roca húmeda y, a medida que avanzaban, un extraño y escalofriante frío. Se notó con más claridad una vez salieron del pasadizo para adentrarse en una enorme sala.

- ¿Esto es el Santuario? - pregunto Chloe, avanzando con su varita iluminada. Harry, al darse cuenta de lo que había abajo le agarró del brazo rápidamente. - ¡Ah! -

- Creo que es solo el principio...- dijo él, poniéndola a salvo.

- Por supuesto que lo es. - bufó Ron, echando un vistazo hacia las profundidades.

Era como si estuvieran en lo más alto de la torre de Astronomía, solo que se encontraban en el interior de lo que ya se asemejaba más a unas catacumbas, o por su defecto, los interiores del banco Gringotts.

- Creo que a la profesora Babbling le gustaría ver esto. - comento Hermione, siguiendo por el camino "aparentemente" más seguro. Harry pensó que tampoco había más opciones - Por aquí, en principio podemos bajar. Solo tened cuidado, no sabemos si esas rocas son estables o no. -

- ¿Hacemos una prueba a ver si se desploma? - sugirió Ron, con un hilo de sarcasmo.

- ¿Qué quieres? - preguntó Chloe. - ¿Te tiramos a ti primero a ver si caes? -

- Muy graciosa...- dijo Ron, fulminándole con la mirada.

- ¡Wingardium Leviosa! - dijo Harry con impaciencia, utilizando su varita para elevar una roca. Apuntó hacia la siguiente y gritó: - ¡Depulso! -

La roca que hizo levitar impactó bruscamente en la que iban a saltar. Para suerte del grupo, la roca apenas tuvo un pequeño rasguño.

- Bien, - dijo Harry con satisfacción. - creo que podemos seguir. -

- Oye, - gimió Ron. - solo estaba bromeando compañero. -

- ¿En serio? - dijo Harry con sarcasmo. Con cuidado, saltó hacia la primera roca.

Esperó un poco para darles tiempo a sus amigos de seguirle. Para Ron y Chloe no fue mucho problema, pero a Hermione le costó un poco llegar a donde estaban.

- ¿El precio de estar siempre rodeada de libros? - dijo Ron, una vez Harry le ayudó a alcanzar la roca.

- Puede ser. - admitió Hermione, encogiéndose de hombros. - La educación física nunca fue mi fuerte. -

- ¿Educación Física? - preguntó Chloe, frunciendo el ceño. - Oh, ¿estás hablando de esa clase muggle donde estudian las partes del cuerpo humano? -

- Ese estudio corresponde a Ciencias Naturales. - le aclaró ella. - La educación física consiste más en enseñarte cómo ejercitar correctamente el cuerpo. -

Harry se río, pensando que Chloe era tan fan de la vida muggle como el señor Weasley. Antes de que siguieran alimentando su curiosidad, siguió avanzando hacia las profundidades de lo que definitivamente parecía unas catacumbas muy profundas.

Capítulo 68 - Una ruta hacia el Santuario

No supo cuánto tiempo les había tomado bajar por allí, pero Harry consideró que era un alivio dejar de estar todo el tiempo atento por si alguno de sus amigos se resbalaba de las rocas y caía accidentalmente.

- ¿Estáis todos bien? - les preguntó. Ellos asistieron y encendieron sus varitas con Lumos. - De acuerdo, ¿por dónde seguimos ahora? -

- Aquí tenemos cuatro túneles, - observó Hermione. - pero solo por uno está saliendo aire, por lo que debería ser por aquí. -

- ¿No os parece que hace más de frío aquí abajo? - preguntó Chloe, frotándose los brazos.

- Alguien se dejó el abrigo en su dormitorio...- canturreo Ron, riendo un poco.

- ¡Cállate! - se quejó Chloe, dándole un golpe en el brazo.

- ¡Sssh! - Hermione les pidió que se callaran. - Este frío no es normal...hay algo aquí que no me encaja...-

- ¿Qué quieres decir? - le preguntó Harry.

- Quiero pensar que mi teoría es errónea, pero sintiendo este frío...- Hermione negó con la cabeza. - Avancemos por aquí, y tened listas las varitas...-

- ¿En qué estará pensando? - se preguntaba Harry, mientras comenzaban su avance por el pasadizo que sugirió Hermione.

A medida que caminaban por el largo pasadizo, Harry pudo contemplar que las paredes eran de oro, solo que se notaba poco debido a que estaban cubiertas de hielo. Algo no iba bien, y del frío que les rodeaba surgió un miedo en su interior, pues con cada paso que daban, más se podía escuchar los gritos de una mujer.

Podría advertir de ello a sus amigos, pero sabiendo lo que podía ser no lo hizo. En su lugar, solo pudo decir: - Estad atentos...-

- Ya lo estamos, Harry. - dijo Ron.

- No me refiero a lo habitual, sino que tengamos cuidado por si encontramos...-

- ¡Aaaaah! -

Chloe había soltado un grito ahogado. Harry se acercó rápidamente a ella para ver que había pasado. Cuando giró en la esquina pudo ver lo que parecía ser la estatua de hielo de una criatura parecida a las salamandras, pero en grande.

Hermione, que con el susto se había caído al suelo, se levantó para hacer su análisis.

- Parece que se trata de una salamandra de fuego...- observó. - y...esto no me gusta...-

- Que no te gusten las salamandras de fuego es normal. - dijo Ron, encogiéndose de hombros. - Es decir, ¿a quién le puede interesar un bicho que escupe y desprende fuego por la piel? -

- ¿A Hagrid? - sugirió Chloe, temblando un poco y frotándose los brazos.

- Si, eso mismo pensaba. - asintió él.

- ¿¡Es que no lo entendéis!? - inquirió Hermione, poniéndose muy nerviosa. - Este frío no es normal, desde que estamos aquí hemos visto como...-

- ¿Cómo es que ellos están aquí? - señaló Chloe, casi sin voz.

Harry se volvió rápidamente, y sus peores temores se confirmaron al ver que sobre ellos habían aparecido hasta cinco Dementores, y por la manera que se movían daba la sensación de que estaban hambrientos y con ganas de absorber hasta sus almas.

Ron lo miró y gritó asustado. - ¡Harry! ¿¡a que esperas!? ¡Utiliza tu Patronus! -

Harry sacudió su cabeza y asintió, tratando de concentrarse para encontrar el recuerdo indicado con el que inspirar a su Patronus, sin embargo, le estaba costando horrores. No conseguía centrarse y menos al ver que aparecían cada vez más.

- ¿¡Como es que están aquí!? - inquirió Chloe, apuntando hacia los Dementores con su varita. - ¡Se supone que ellos regresaron a Azkaban! -

- ¡Se ve que no todos lo hicieron! - dijo Hermione, haciendo lo mismo. - ¡Vamos Harry! -

- ¡Expecto Patronum! - exclamó Harry, ejecutando el encantamiento. Sin embargo, de su varita no salió más que un poco de gas luminoso. - ¿Qué demo...? -

- ¡Harry, este no es momento para hacer el tonto! - protestó Ron. - ¡Lánzales un Patronus ya! -

- Yo...- susurro Harry, mirando a su varita mientras en su cabeza resonaban los gritos de su madre. - no sé porque...-

- ¡Vienen a por nosotros! - gritó Chloe.

- ¡Jod*r! - bramo Ron.

- ¡Corred, e intentad pensar en un recuerdo feliz! - exclamó Hermione, mientras cogía de la mano a Harry para alejarlo de los Dementores.

Tuvieron que esquivar a unas cuantas salamandras y tortugas de fuego congeladas antes de poder encontrar y entrar por el siguiente pasadizo.

No lo entendía, ¿Por qué no conseguía centrarse lo suficiente para hacer el encantamiento como era debido? No tuvo mucho tiempo para pensar en ello. Hermione siguió llevándolo por un pasadizo más, con Ron y Chloe iluminando el camino por delante. A sus espaldas el frío se hacía cada vez más intenso, pues los Dementores los perseguían en masa.

- ¿De dónde habrán salido? - se preguntó Harry, pero pronto su mente se vio atormentada por los gritos de su madre.

- ¡Harry! - gritó Hermione. - ¡Intenta centrarte, sabes que puedes hacer esto! -

- No puedo...- susurro Harry, intentando no desmayarse. - mi madre está...-

- ¡Lo sé! - dijo ella, casi con desesperación. - Solo...¡no te detengas! -

Corrieron todo lo rápido que pudieron, estando cerca de caer al vacío (a duras penas podía ver algo que no fuera oscuridad, por lo que era un total riesgo dejarse caer). Saltaron, hicieron a un lado varias salamandras congeladas hasta alcanzar una pared y lo que parecía una puerta

No había manera de hallar un manillar o cerradura para abrirla, y no tenían tiempo que pensar en que hacer. Los Dementores comenzaron a rodearles.

- Maldición...- pensó Harry, haciendo todo lo posible por concentrarse, pero sin éxito. - Si tan solo pudiera...-

- ¡Oh, vamos Harry! - gritó Ron a la desesperada.

- ¡Si no lanzas el Patronus estamos perdidos! - chilló Chloe.

- Puedo hacerlo...- escucho murmurar a Hermione. - Tengo que...-

- ¿Hermione? - susurró Harry, sin saber que hacer.

Ella, sin embargo, estaba apuntando a los Dementores. ¿Qué iba a hacer? Fue entonces cuando algo de calidez llegó a su corazón, y más cuando escuchó el encantamiento.

- ¡Expecto Patronum! -

Junto cuando tres Dementores se abalanzaron sobre ellos, de la varita de Hermione salió un Patronus imperfecto, deteniendo el avance de las peligrosas criaturas.

- Increíble...- susurro Harry.

- Harry, - dijo ella, mirándole y sacándole de sus pensamientos. - sé que estás criaturas reviven el tormento por el que pasaste cuando eras un bebé, pero no dejes que la oscuridad nuble tu mente, eres mejor que eso. Si alguien puede salvarnos y descubrir la verdad eres tú. Debes creer en ti mismo y levantarte...¡No dejes que te ganen ahora! -

Había sido casi como recibir un cubo de agua fría (nunca mejor dicho por la presencia de los Dementores). Tomando sus palabras, Harry inspiró todo el aire que pudo, cerró los ojos e hizo todo lo posible por encontrar el recuerdo indicado. Fue entonces cuando por un momento lo pudo ver.

No recordaba realmente donde había sido. Era un día de otoño, había terminado de llover y estaba acostado en un carrito de bebé. Pudo ver que a su derecha se encontraba una joven pareja, y en cuanto reconoció quienes eran no pudo terminar de creérselo.

Sus padres estaban allí, charlando y riendo mientras su madre reparaba un paraguas roto que sostenía su padre, al mismo tiempo que sonreían a Harry. Entonces su padre le cargó en sus brazos mientras que su madre se encargó de desplazar el carrito, yendo juntos de paseo por el parque mientras su padre le señalaba el estanque donde jugaban y se bañaban unos pajaritos.

Y entonces la imagen de la realidad volvió hacia él en forma del grito de sus amigos. Ron y Chloe se abrazaban mientras que Hermione no pudo aguantar por más tiempo su Patronus, cayendo al suelo.

Harry no iba a permitir que sus amigos perdieran sus recuerdos felices. Teniendo claro lo que debía hacer, agitó su varita y pronunció en alto: - ¡EXPECTO PATRONUM! -

De la varita, por fin, apareció el Patronus en forma de león plateado, rodeado por unas hondas de luz que impactaron de lleno contra los Dementores. Este rugió a toda potencia y los ahuyentó, obligándoles a volar despavoridos.

Fue como despertar de una pesadilla, una donde su felicidad se había visto consumida en un montón de hielo y polvo. No había sido hasta que escuchó a Hermione que consiguió reaccionar a tiempo.

- ¿Harry? - escuchó hablar a ella.

- ¿Estas bien? - preguntó Harry automáticamente, mientras la ayudaba a ponerse en pie.

- ¿Eh? Oh, bueno, si, ahora sí. -

- Eso ha estado muy cerca. - jadeo Ron. Chloe se dio cuenta de que lo estaba abrazando y lo soltó rápidamente. - ¿Qué te ha pasado? No es como si fuera la primera vez que te enfrentas a ellos. -

- Lo siento, - susurró Harry. - no sé qué me pudo pasar, yo...-

- Fue como en el Expreso de Hogwarts. - dijo Chloe con dificultad.

- ¿Que? -

- ¿No lo recuerdas? A principios de año revisaron el tren para buscar a Sirius y uno de ellos fue a parar a la cabina donde estábamos. Lo ahuyentaste, pero caíste desmayado. -

- Bueno, por suerte hoy no me ha pasado. - sonrió Harry levemente. - Sin embargo, esto me da a entender de que quizás ellos sean más fuertes en espacios cerrados. -

- Eso, o lo que te dijo Lupin. - añadió Chloe. - Ya sabes, tu pasado…-

Harry simplemente asintió, entendiendo a que se refería. Hermione buscó algo en su bolso, sacando lo que parecía una bolsa de bombones de navidad.

- Ni siquiera me acordé de que mis padres me enviaron una caja por navidad. - comento ella, repartiendo entre los cuatro. - Son de chocolate con leche, pero servirán. -

- ¿Una caja de bombones y mucha pasta de dientes? - preguntó Harry, riendo un poco.

- ¿Cómo lo has sabido? - sonrió Hermione.

- Como buenos dentistas no esperaba menos de ellos. -

Era gratificante compartir unas risas después de tanta desesperación, y más si se acompañaba de una buena ración de chocolate. Tras darse unos minutos para recuperarse, los cuatro reanudaron su avance.

Poco a poco, el frío se fue disparando, lo que daba a entender de que la causa de que el lugar estuviera congelado era la presencia de los Dementores.

- Tu sabías que aún quedaban Dementores en la escuela, - comentó Ron. - ¿Cierto, Hermione? -

- Si te digo la verdad, lo sospechaba. - confesó Hermione. - Quiero decir, ¿ustedes recuerdan el número que vimos cuando volvíamos al castillo con Sirius y compañía? Esos eran muchos Dementores (yo diría que más de un centenar). y el encantamiento Patronus no tiene la capacidad de eliminarlos. -

- Excepto el Patronus gigantesco de Harry. - señaló Chloe.

- Es verdad, - asintió Ron. - ya podrías haber invocado al grandullón Harry. -

- No sé muy bien cómo hacerlo Ron, - dijo Harry, mientras analizaba cómo el hielo de las paredes de estaba derritiendo. - aquello fue algo muy inusual. Ignoro si alguna vez sea capaz de hacerlo de nuevo. -

- ¿A dónde crees que habrán ido a parar? - preguntó Chloe.

- Deben de haber huido por donde entraron, - supuso Hermione. - solo espero que en cuanto los profesores los vean no duden en devolverlos a Azkaban. -

- Eso también implica que empiecen a sospechar de nuestra desaparición e inicien la búsqueda por los terrenos. - dijo Harry. - Será mejor que encontremos ese Santuario lo antes posible. -

- A estas alturas yo solo espero que encontremos una salida. - bufó Ron.

No volvieron a hablar hasta que por fin alcanzaron el final del largo túnel que estaban atravesando, para encontrarse con una extensa, dorada y polvorienta sala.

No había luz más allá de la que podía ofrecer sus varitas. Con cautela, caminaron juntos hasta el centro de la sala, donde poco a poco conseguían avistar lo que parecía ser un antiguo pedestal de oro con una estatua expuesta.

Al principio, Harry pensó que se trataba de alguien que no le caía bien, pero después de observar con más detenimiento cambió de idea. La estatua era de una persona con una armadura imponente; llevaba capucha, una media capa que partía de la cintura hasta la altura de los tobillos, una máscara con dos orificios para los ojos con rayos trazados en vertical, hombreras de cabeza de León, con unos símbolos dibujados en ella. Además, la estatua sostenía una réplica de la Espada de Godric Gryffindor.

- ¿Quién crees que sea? - preguntó Chloe, acercando su varita iluminada a la estatua. - ¿Gryffindor? -

- No...estoy seguro. - dijo Harry, con dudas.

- Hay unos dibujos en el pedestal. - señaló Ron. - Son como...-

- ¿Símbolos Rúnicos? - sugirió Hermione, rebuscando en su bolso. - Es posible que encuentre algo en nuestra enciclopedia...-

- ¿Cómo has conseguido guardar ese libro en un bolso tan pequeño? - inquirió Ron, al ver las dimensiones del libro.

- Tengo mis métodos. - respondió Hermione distraídamente, mientras consultaba su enciclopedia.

Al ver que consultaba la enciclopedia rúnica, Harry entendió que podían estar ante un mecanismo cuyo funcionamiento se ejecutaba traduciendo lo escrito, sobre todo tras las últimas clases con la profesora Vector. Sin duda, quien estaba mejor cualificada para descifrar una escritura rúnica tan complicada como la que se les presentaba era Hermione. Así que permaneció atento a los alrededores por si aparecía alguna amenaza que le interrumpiera.

Escuchó unos silbidos y gritos agudos. Le hizo señas a Ron y Chloe para que estuvieran atentos, por lo que ellos también reaccionaron.

- ¿¡Que ha sido eso!? - inquirió Chloe, alzando firmemente su varita.

- Creo que son las Salamandras que estaban congeladas. - supuso Harry. - Lo que no estoy seguro es de cuantas estamos hablando...-

La luz de sus varitas no fue lo bastante potente como para hacer cuenta de cuantas salamandras estaban entrando en la sala. Pero no solo por donde entraron, sino que también salieron por unos extraños fogones que había en el suelo. Los enormes reptiles comenzaron a rodear al grupo, y Harry no podía sentirse más emocionado, y a la vez preocupado por la seguridad de sus amigos.

- ¿Aún te lo preguntas? - bufó Ron. - ¡Maldita sea, son muchos! -

- ¿Ha-Harry? - gimoteó Chloe. - ¿Qué hacemos? -

- Utilicen Glacius para dejarles congelados, - explicó Harry brevemente, mientras hacía lo propio con una Salamandra que saltó hacia él. - ¡luego hacedles polvo con bombarda! ¡No dejéis que se acerquen a Hermione! -

Ambos asintieron, al mismo tiempo que comenzaban a congelar a cuantas salamandras podían. A posteriori las hacían pedazos con encantamientos explosivos.

Así empezó la pelea en la sala, mientras Hermione leía cuidadosamente los símbolos rúnicos del pedestal. De la boca de las salamandras salía fuego, por lo que los jóvenes tuvieron que actuar con rapidez para evitar que estos la atacaran.

Una a una, las salamandras fueron cayendo ante sus habilidades, pero de poco servía. Ya fuera por los fogones o por que salían de las sombras, estas no paraban de llegar. ¿Qué podían hacer? Todo cuanto les quedaba era resistir y evitar que se acercaran a Hermione (Harry se sorprendió al ver como hábilmente movía su cabeza para esquivar un trozo de hielo sin pestañear, cosas así solo ocurrían cuando estaba concentrada en una lectura).

- Vamos...- mascullo Harry, cuando por poco una salamandra le escupe fuego en la cara. Consiguió congelar al reptil antes de que eso sucediera. - ¡Bombarda! - exclamó, destruyéndola.

- ¡Inmobilus! - exclamó Chloe, deteniendo a varias salamandras. - ¡Si! - dijo victoriosa, sin embargo, su alegría no duró mucho. - ¿Que? ¿Pero cómo...? -

- Creo que ese encantamiento no funciona con ellos...- jadeo Ron, quitándose a una salamandra de encima con una bomba fétida. - ¡Hermione! ¿¡Falta mucho!? -

Ella no respondió. Estaba muy concentrada y Harry, sabiendo que la traducción rúnica conllevaba aquello, decidió seguir lidiando con las salamandras.

No importaba cuantas fueran destruidas, pues de las llamas de los fogones aparecían más. En una situación distinta Harry podría considerar realizar una maniobra de distracción para alcanzar los fogones y apagarlos, pero su prioridad era ver que hacía el pedestal. Mientras se deshacía de tres salamandras de fuego podía escuchar a Hermione traducir los símbolos rúnicos.

- Aihwaz, Unicornio, Chaswaz, Demiguise, Eihwaz, Fwooper, Prohwaz, Hydra...- Hermione tocó el pedestal y dijo: - ¿Atacaron el castillo en 1047? -

Una misteriosa voz grave y potente susurró desde la lejanía. - Por desgracia...así fue...-

Fue entonces cuando el pedestal y la estatua se iluminaron con una poderosa luz dorada, brillando cada vez más y más hasta disolverse del todo. No fue lo único que Harry vio disolverse, pues lo mismo pasó con las salamandras que les estaban atacando.

- ¡Se han ido! - dijo Ron, resoplando.

- ¡Lo conseguiste Hermione! - le alabó Chloe.

- Has estado fantástica, - le dijo Harry, ayudándole a ponerse en pie. - no había manera de alcanzar esos fogones y...¿pasa algo? -

- Hay algo que no entiendo, - dijo Hermione, mirando a sus alrededores. - ¿no se suponía que la traducción nos permitiría avanzar? -

- De momento tu traducción nos ha salvado de morir achicharrados. - dijo Ron, encogiéndose de hombros.

Harry comenzaba a preguntarse por dónde iban a seguir, ya que no encontraban ninguna salida en la enorme sala, y justo cuando Chloe contemplaba la posibilidad de abrirse paso con algún encantamiento explosivo ocurrió.

El suelo comenzó a desmoronarse, revelando un gran agujero y dejando a los cuatro sin posibilidad de ponerse a salvo.

- ¡NOS VAMOS A CAER! -

- ¡HARRYYYYYY! -

- ¡AAAAAAH! -

- ¡CARPE RETRACTUM! -

Harry hizo un intento desesperado por colgarse de alguna roca, pero fue inútil. El enorme agujero en el que se había convertido la sala los devoró, haciéndoles caer en unas profundidades que no parecían tener fondo.

¿Qué iban a hacer ahora? Se preguntaba Harry, y posiblemente sus amigos también. No recordaba caer a tanta distancia desde aquel partido de Quidditch contra Slytherin. Intentó realizar un hechizo para intentar elevarse, pero no había manera. Caían a tanta velocidad que les era muy complicado realizar un conjuro correctamente.

Podía escuchar los gritos de absoluto terror de sus amigos, los cuales se encontraban bastante cerca de él. ¿Dónde irían a parar? Algo como lo que estaba pasando le hacía añorar su intento fallido de viaje en polvos flu.

Siguieron cayendo, y cuando pensó que quizás tardaría mucho tiempo en ver su final, el túnel empezó a iluminarse, relevando poco a poco el lugar donde se encontraban.

La luz se hizo más intensa, hasta que al fin abandonaron aquel pozo sin fondo, solo para encontrar algo absolutamente increíble.

Cascadas de lava caían desde unas extrañas ranuras con forma de libros agigantados. Estos eran sostenidos por estatuas de un hombre con barba y la misma armadura que habían encontrado en el pedestal. Harry y compañía estaban rodeados por estas cascadas en círculos, y (para su suerte) a medida que seguían cayendo la velocidad iba disminuyendo. Harry no estaba muy seguro de lo que estaba pasando, así que permaneció atento por si tenía que lanzar algún conjuro para salvarse.

Paredes de oro con pilares acompañaban a las estatuas, revelando poco a poco una sala que se encontraba en las profundidades. Esta era de roca y piedra, con siete estatuas de leones custodiando la misma (las estatuas hicieron que Harry se acordara en las estatuas de cerdo que estaban repartidas por el castillo).

La única vez que Harry recordaba haber caído como lo había hecho fue en aquel partido. ¿La diferencia? Hacia un calor difícil de soportar.

- E...estamos vivos...- jadeó Ron. - aún no me lo creo, ¿estáis alucinando o soy solo yo? -

- Creo que solo eres tú compañero. - dijo Harry, ayudándole a ponerse en pie.

- Wow, Hermione, - dijo Chloe, aún sentada en el suelo. - apenas has gritado, ¿tu sabías que caeríamos así? -

- ¿Eh? Bueno, - jadeó Hermione, rebuscando en su bolso. - me hacia la idea, pero no lo tenía muy claro. El pedestal fue una auténtica pesadilla...-

- Pero lograste resolverlo, - sonrió Harry. - no había visto una simbología así en todo el año. ¿Cuántos cursos te adelantaste? -

- No lo sé, - respondió ella rápidamente, sacando unas botellas de agua. Le lanzó una a Ron y otra a Chloe. - ¿dos? ¿Tres quizás? Cuando veo determinados libros no me fijo mucho en el año al que corresponde. -

- Por favor, - dijo Ron, riendo un poco. - no dejes nunca la biblioteca... -

- ¡Ronald! - dijeron Harry y Chloe a la vez. Al principio parecía que Hermione iba a protestar, pero sorprendentemente se puso a reír.

- ¿No crees que estamos en el lugar menos indicado para reír? - preguntó Harry, pero eso no impidió que Ron y Chloe también se unieran a su risa. - ¡Bah! Quien les entiende...- pensó, sonriendo mientras negaba con la cabeza.

Mientras bebía agua, Harry tuvo que admitir que sentía curiosidad por saber que más contenía el bolso de Hermione, pero también entendía que no estaban para quedarse quietos. Hacía mucho calor y de alguna manera u otra, ya sea por un medio mágico o a pie, debían encontrar el Santuario.

Avanzaron hacia el enorme portón que se les había presentado una vez aterrizaron en aquella sala. Este, al igual que la mayoría del material que habían encontrado, parecía hecha de oro y plata ("¿Qué clase de fortuna tenía Gryffindor?", se preguntaba Ron).

Por momentos Harry, ante la preocupación de Ron, imaginaba que los profesores empezarían a escuchar de su desaparición, lo que los llevaría a buscarlos. Lo entendía perfectamente. El motivo por el que habían llegado a donde se encontraban era diferente a las veces anteriores. No estaban ni para salvaguardar un poderoso artefacto alquímico ni para rescatar a una amiga.

Al principio, a Harry le motivaba la idea de encontrar el Santuario por mera curiosidad, pero entre el Sombrero Seleccionador, Dumbledore y el recuerdo que había recuperado de manos de Snape sus razones habían cambiado.

No estaba seguro de si Fawkes volvería a presentarse ante ellos para echarles un ala, pero algo tenía claro. Estaban allí en búsqueda de respuestas, aún con todo el riesgo por el que habían pasado (y lo que probablemente les esperaba). Desde luego sería decepcionante no obtener más información de la que tenían.

Cuando alcanzaron la enorme puerta, para su sorpresa, había desaparecido, como si se tratara de una ilusión, revelando así un nuevo pasadizo. Harry deseaba no tener que soportar una caída libre más al final del trayecto. Con una ya habían tenido suficiente.

Era un pasadizo tan alargado que por momentos se hacía eterno, pero afortunadamente comenzaron a avistar un pequeño punto de luz. Algo se encontraba más allá del pasadizo.

- Que no sea otro agujero, que no sea otro agujero...- escuchó murmurar a Ron.

- Tranquilízate, - le dijo Chloe, dándole un codazo. - no es como si tuviéramos la opción de volver atrás. -

- ¿¡Como puedes estar tan tranquila!? - protestó Ron. - Hemos caído por un hoyo que un poco más y no tiene fondo. Y ahora estamos en un sitio cercano al núcleo del planeta (bueno, eso dice Hermione). -

- Podrías preguntarle lo mismo a Harry y Hermione, - respondió ella. - pero si quieres mi opinión...creo que aparte de estar juntos en esto se está volviendo una costumbre. -

- Es ya una costumbre. - suspiró Hermione.

Harry sonrió. Si algo bueno estaba pasando era que aún con todo por lo que habían pasado no estaban siendo presas del pánico ("Bueno, quizás Ron..." pensó Harry).

- ¡Mirad! - dijo Chloe, señalando lo que se encontraba tras el umbral del pasadizo.

Cuando Harry finalmente llegó con sus amigos estaba atónito. Nunca pensó que encontraría una sala tan grande, una que incluso podía superar a aquellas salas de la que tanto presumían los peces gordos que salían en documentales de la televisión muggle. Tuvo que admitir que por muy majestuoso que se presentara, también tenía un aspecto "infernal". Tal cual, era como si hubieran ido a parar al palacio de un demonio.

Bajando cuidadosamente por una escalera agujereada (no sabía si por la vejez o porque hubo una pelea), alzaron sus varitas y avanzaron por la enorme infraestructura que habían hallado. Enormes pilares sostenían el ardiente techo (era prácticamente un mar de fuego, pero que estaba arriba). Rodeando los pilares había pequeñas esferas de fuego flotantes.

Las paredes de cada costado estaban cubiertas de lava, siendo solo el pasadizo por el que salieron y la siguiente puerta que se encontraba al fondo las únicas que no estaban cubiertas por la misma. Harry, por un momento, se extrañó al no ver algún cadáver en entre las rocas ("¿En serio nadie ha intentado encontrar este santuario antes?", se preguntaba). Luego llegó a la conclusión de que ellos eran los primeros en encontrar el Santuario y que, de haber algún cadáver, quizás por el calor, este terminaría incinerado.

Apartando sus pensamientos y curiosidades, Harry y sus amigos estaban por alcanzar el centro de la sala. Justo cuando a Ron se le dio por darle una patada a una piedra algo pasó. La enorme sala comenzó a temblar levemente.

Chloe, enfadándose al darse cuenta de que Ron había sido el causante del ruido le da un golpe en la nuca tras salta para alcanzar su cabeza.

- ¿¡Porque tienes que ser tan idiota!? - mascullo ella. Por una vez su cara no era graciosa, lo que para Harry era un enfado genuino.

- ¿Ahora va a ser mi culpa que está condenada sala comience a temblar? - se quejó Ron, frotándose la nuca.

- Como nos ataquen más salamandras...-

- Creo que no son ellas. - señaló Hermione.

Se escuchó un ruido parecido al de los jarrones de la casa de Hagrid, solo que el causante eran pequeñas ranuras que habían aparecido de diferentes columnas. Por ahí, rodando como bolos aparecieron unas pequeñas criaturas. Al acercarse lo suficiente a los jóvenes, estas se revelaron como una especie que se asemejaba a las tortugas, tenían seis patas y un caparazón cubierto de joyas.

- ¡Son cangrejos de fuego! - exclamo Hermione, realizando el encantamiento escudo.

- ¿Por qué haces eso? - le preguntó Chloe.

- ¡Vamos a ver! - dijo Hermione, enfadándose. - ¿Tu qué crees que va a pasar una vez se acerquen aquí y nos enseñen el trasero? -

- Eeeugh...Que asco...- dijo Chloe, arrugando la nariz. Rápidamente apuntó a varios cangrejos con su varita. - Bueno, yo desde luego no voy a dejar que me echen encima su porquería. -

- ¿En serio crees que hacen eso? - pregunto Harry, sintiendo ganas de reírse. -

- ¿Qué otra cosa puede salir de allí? - se quejó ella.

- No sé, - bufó Ron. - ¿Quizás...fuego? Por algo tienen ese maldito nombre. -

- Oh...bueno, yo pensé...-

- ¡ESCUDOS, AHORA! - gritó Hermione.

Fue una suerte que les alertara, ya que los cangrejos les habían rodeado y estaban en posición de atacarles. Tal y como era de esperar, alzaron su caparazón, mostraron sus traseros y de allí salieron llamaradas de fuego.

- ¿¡No podemos intentar atacarles con algún encantamiento de agua!? - inquirió Ron.

- ¡Uno! - exclamó Harry. - ¡Pero dudo que sirva de algo aquí dentro! ¡Se evaporará en un santiamén! -

- ¿¡Alguien aquí se ha tomado la molestia de prestar atención en clase!? - se quejó Hermione. - ¡Ahora van a recargar, en cuanto apaguen eso antes de que se cubran con el caparazón lanzad Flipendo contra sus traseros para desequilibrarles! -

- ¿¡Tú crees que eso funcione!? - inquirió Chloe. - ¡Son muchos! -

- ¡Por ahora es la mejor opción que tenemos! - repuso Harry. - ¡Debemos alcanzar la puerta, vamos! -

Cubriéndose las espaldas entre ellos, los cuatro mantuvieron sus encantamientos protectores lo mejor que pudieron. Tabla pronto como de manera casi simultánea los cangrejos de fuego detenían su ataque, Harry y sus amigos estaban listos para atacar. Por desgracia no contaban con demasiado tiempo para derribar a todos los cangrejos, ya que se cubrían bien las espaldas. Unos recargaban y otros atacaban en su lugar.

A duras penas podían avanzar, entonces Harry pensó que no quedaba más opción que arriesgar un poco más. En cuanto los cangrejos detuvieron su ataque, Harry, en vez de atacarles nuevamente con Flipendo, optó por intentar destruir un pilar cercano a ellos, con la esperanza de aplastarles.

- Pero…¿¡qué haces!? - gritó Hermione.

- ¡No te preocupes! - respondió Harry, imaginando que estaba preocupada por los cangrejos de fuego. - ¡Aunque les caiga eso encima no morirán aplastados! ¡Sus caparazones son muy resistentes! -

- ¡Ese no es el problema! - protestó Ron, quitándose a un cangrejo de encima con el encantamiento Depulso. - ¿¡Nos quieres matar o que!? -

- ¡Lo que quiero es salir de esta sala! - replicó Harry.

- ¡Si es así dejen de discutir y vámonos! - gritó Chloe, lanzando un encantamiento explosivo en otro pilar. - ¡Tenemos que salir, ahora! -

Harry y Hermione lanzaron en conjunto un potente Depulso, despejando el camino. Sin esperar ni un segundo más apretaron a correr, al mismo tiempo que Harry lanzaba encantamientos explosivos a todo pilar con el que se cruzaran.

El techo empezó a venirse abajo cual manta cayendo desde un ático, solo que a gran velocidad y a trozos. Los cuatro jóvenes apretaron a correr, pero la puerta seguía muy lejos de su alcance. Harry tuvo que pensar rápido en una manera de evitar que tanto él como sus amigos terminaran siendo aplastados por el ardiente techo.

Entonces "se iluminó su varita".

- ¡Intentemos utilizar Carpe Retractum para alcanzar la puerta! - jadeo Harry, agitando su varita. - ¡Ahora, Carpe Retractum! -

Cuatro cuerdas gruesas, pegajosas y luminosas se agarraron con fuerza de la puerta, y poco después los jóvenes saltaron con todas sus fuerzas tras tirar de las cuerdas mágicas. Tan pronto como alcanzaron la puerta no tuvieron mucho tiempo para respirar.

Siguieron su camino sin detenerse por nada. El temblor no cesaba y parte de la estructura seguía viniéndose abajo. Frente a ellos había un puente, pero no parecía muy estable a pesar de estar hecho de materiales aparentemente sostenibles (Roca, hierro y oro decorativo).

Los cuatro cruzaron el puente sin tiempo para contemplaciones. A cada lado tenían una cascada de lava pura, pero Harry decidió no centrarse demasiado, ya que de pararse podrían caer.

Parecía que iban a lograr escapar, pues la siguiente puerta se encontraba frente a ellos, y los temblores comenzaban a detenerse.

- No...no puedo más...- escuchó jadear a Ron.

- ¡Solo...un poco más Ronald! - insistió Harry, intentando resistir a su cansancio y alcanzando la enorme puerta que estaba frente a ellos. - ¡Podemos hacerlo! -

- ¿No podríamos respirar un poquito? -

- ¡Vamos Ron! - le instó Hermione, una alcanzó a Harry.

- Solo dame un minuto...-

- Un poco más y podrás descansar. – jadeó Chloe, cerca de alcanzar a Harry y Hermione.

- Pero...-

- ¡RON, CUIDADO! -

Él no se había dado cuenta, pero desde el momento en que empezaron a correr por el puente, este se estaba desmoronando. Harry fue rápidamente a socorrer a su mejor amigo, pero ante su sorpresa Chloe llegó antes que él y le agarró de la mano. Entonces, de manera instintiva, Harry cogió la mano libre de Chloe para evitar que ambos cayeran a las profundidades de las cascadas de lava, al mismo tiempo que Hermione sostuvo firmemente su brazo libre, y con su varita mantuvo a los cuatro sujetos a uno de los pilares que custodiaban la enorme puerta, haciendo una cadena humana.

La resistencia de los jóvenes estaba siendo puesta a prueba.

- ¡RON! - gritó Harry. - ¡Resiste! -

- ¡Lo siento! - jadeo Ron, claramente asustado. - Si tan solo...-

- ¡Ni se te ocurra soltarte! - gritó Chloe.

- ¡Pero...caeremos los dos! -

- ¡NO LO PERMITIRÉ! -

- ¡Harry! - gritó Hermione, desesperada. - ¡Harry, tenemos que hacer algo, no aguantaré mucho más! -

- ¡Soltadme! - gritó Ron, desesperado. - ¡O caeremos todos! -

- ¡NO! - lloró Chloe. Harry podía notar que le comenzaban a fallar las fuerzas. - ¡No puedes caer, Ron...tu eres...! -

¿Qué iban a hacer? Si a Harry no se le ocurría algo pronto iba a perder a sus amigos. Entonces fue cuando pensó en un último recurso. No estaba del todo seguro de si serviría de algo, pero tenía que intentarlo. Él no solo se aferraba al brazo de Hermione, sino que también blandía su varita, por lo que en su mente solo pensó que necesitaban un gran impulso.

- ¡ASCENDIO! - rugió con fuerza.

Y sin esperar un milagro, el hechizo consiguió darles el impulso necesario para permitirles alcanzar a Hermione y la gran puerta. Una vez tomó contacto con la superficie estable, Harry no perdió el tiempo y de inmediato puso a salvo a Ron y Chloe con la ayuda de Hermione, a quien le dolía mucho su brazo.

Tan pronto como sus amigos estaban a salvo no pudo hacer otra cosa que tomarse un respiro, sentándose en el suelo mientras se daba cuenta de que la avalancha había cesado, dejando enterrada la anterior sala. Era una sensación parecida a aquella paliza del recuerdo extraído. Estaba destrozado, pero seguían vivos.

Esperaron unos minutos para tomarse una pausa antes de seguir y averiguar qué más les deparaba una vez cruzaran la siguiente puerta. El corazón de Harry latía con tanta fuerza que le permitía ignorar el dolor de sus brazos. El camino que llevaban recorrido le hacía pensar que quizás estaban ante su mayor reto, ¿o aún estaba por llegar? Su consciencia le hizo pensar en que quizás no había sido buena idea de que los cuatro fueran juntos a buscar el Santuario.

- Esto no es como cuando fuimos a proteger la piedra...- pensó Harry, llevándose las manos a la cara mientras intentaba recuperar el aliento lo mejor que podía. - Ni siquiera cuando rescatamos a Ginny en la Cámara, esto es...-

Sacudió su cabeza, tratando de no pensar mucho en ello. Lo más importante era que seguían vivos y que podían continuar con su misión particular. Se acercó a Hermione y revisó su brazo por si había rotura, pero ella le garantizó de que no era así, pues solo había sufrido un tirón muscular.

- He traído poción herbovitalizante, - dijo ella, gimiendo un poco al mover el brazo que le dolía a la hora de rebuscar en su bolso de espacio incalculable. - debería haber más que suficiente para todos y...¿Estas bien, Harry? -

- Si, yo solo...- Harry se calló.

No importaba cuanta práctica tuviera con la Oclumancia, pues desde aquella charla en el séptimo piso del castillo se dio cuenta de que era muy difícil esconder sus preocupaciones a Hermione. Bastaba con ver su rostro para darse cuenta de que ella intuía lo que pensaba.

- No te sientas culpable por lo que acabamos de pasar. - dijo, y Harry suspiró. - Escucha, fue decisión nuestra acompañarte. Yo no puedo hablar por Ron y Chloe, pero si te puedo decir lo que pienso. -

- Pero...casi caemos del puente...Ron...Chloe...y tú también...y si...-

- Ellos decidieron seguirte, igual que yo. - repuso Hermione, mirándolo con determinación. - Nadie dijo que esto iba a ser fácil, y no me importa. Si tengo que seguirte hasta las profundidades del planeta para ayudarte a encontrar respuestas, pues lo haré. Por muy difícil que sea...-

- Hermione...-

Ella se puso en pie y extendió su mano. - Venga, - dijo, sonriendo a pesar del cansancio que llevaba encima. - recuperemos el aliento y sigamos...-

Atónito ante su optimismo, Harry sonrió levemente y aceptó su mano. Tomaron poción herbovitalizante, se dieron un minuto y luego se acercaron a Ron y Chloe (quienes apenas podían pronunciar palabra alguna) para ayudarles a tomar la poción.

- Quizás...- dijo Chloe, una vez se recuperó un poco. - debimos intentar utilizar Glacius...-

- No hubiera funcionado, - suspiró Hermione, negando con la cabeza. - quizás con un o dos en caso de pillarles desprevenidos, pero contra un ejército...-

- No sé qué hubiera sido peor, - resoplo Ron. - morir aplastado o fundido en lava...-

- Cállate...- dijo Chloe. - ni se te ocurra pensar en ello...-

Al ver que poco a poco sus amigos se recuperaban del tremendo susto por el que habían pasado, Harry se acercó a inspeccionar la gran puerta que tenían por delante. Antes no pudo observarla como debía, pero con algo más de tiempo era diferente. Dos pilares que podía ser el equivalente a los cuatro pisos de un edificio empresarial (Quizás como la empresa del tío Vernon, pero esa debía tener más pisos, pues siempre alardeaba de ello). Los pilares estaban decorados con dibujos muy propios de "los que vinieron antes", pero en todos ellos aparecían más personas luchando codo con codo junto a los leones para combatir a otras personas con espadas y lanzas. La gran puerta era más bien un portón doble, de un grosor y resistencia que tenía la pinta de estar diseñadas para resistir todo un asalto. En ellas había dibujadas unas llamas de fuego, con ceniza y polvo, muy bien detalladas.

Todo esto le llevó a pensar a Harry. ¿Cómo lo harían para cruzar el portón y ver qué custodiaba?

Nota del Autor: Pues…¡Casi conseguido! De momento parece que estoy teniendo continuidad, pero intentaré ser realista y centrarme todo lo que pueda. En otras dos semanas o un poco más (tampoco debería tardarme demasiado, pero bueno) tendremos dos capitulo más. Muchas gracias por vuestra eterna paciencia, cada vez tengo mas claro la dirección a la que irá el fic, y con ello me será mas sencillo escribir esto como es debido. Espero que sigan disfrutando de la lectura, un saludo y hasta la siguiente actualización :D