Capitulo 6

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Jon lanzo otro sablazo, no confiaba en la magia.

Al menos no tanto.

En Jinqui y Asabhad era diferente que en Tiqui.

La razón.

Era limitada.

Jon se vio a sí mismo en los primeros días de ataque con una gran desventaja.

Jinqui y Asabhad eran ciudades de fuertes soldados, pero con pésimas defensas.

Las murallas apenas aguantaban.

Las puertas eran de madera.

Los ciudadanos odiaban a los nobles.

Pero Tiqui era diferente.

El emperador vivía aquí.

Los ciudadanos eran casi todos nobles.

Pocos plebeyos.

Los esclavos eran mucho más sumisos que en cualquier otra ciudad.

Por una semana Jon estableció su control a sus alrededores.

Pero las murallas no cedían.

Su mana se agotaba rápidamente.

Y lo peor eran las torres de vigilancia en las murallas.

Sus arqueros poseían una puntería extraordinaria.

Siempre atinaban.

Lo que era peor usaban flechas incendiarias que tomaban a varios hombres a la vez.

Sus maquinas de asedio eran unas normales catapultas, golpearon algunas torres, antes de caer, pero no lo suficiente.

Las puertas de piedra eran duras.

No podía penetrarla ni con sus explosiones creadas por bolas de fuego.

Necesitaba mejorar su defensa.

Una vez la puerta caiga la ciudad caería.

Pero asediar la ciudad no era fácil.

No con torres de vigilancia tan efectivas.

Jon las admiraba hasta cierto punto.

Pero esto era todo.

Tomaba la ciudad, y el imperio de Yiti caería con ella.

Jon lanzo un espadazo sobre el soldado que se acercaba.

Eran también bastante.

No como sus mercenarios.

Pero si lo suficiente para causarle muchos problemas.

Jon suspiro.

Debía retirarse y lo sabía.

-Bola de fuego- susurro el.

Envió su ataque.

No importaba el mana que gastara ahora, no podrían hacer nada mas hoy.

La esfera de fuego incandescente, golpeo a una escuadra enemiga y estallo.

Dejando una decena de cuerpos calcinados.

Mato a otro soldado, que se acercaba y vio como desde las puertas de la ciudad más y más salían.

Giro al mercenario que lo acompañaba.

-Esta batalla está perdida- le dijo.

Este cabeceo.

-Nos retiramos por el momento- termino Jon.

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Sansa jadeaba con fuerza mientras mordía sus labios.

En la carpa principal, donde ella y su marido dormían, la chica no podía hacer otra cosa, que calmar las frustraciones de Jon, de la única forma que sabía.

Jon sobre ella penetrándola otra vez. Hizo que la chica lance un grito.

La batalla se prolongaba, había pasado una semana desde que comenzaron su ataque.

Pero la ciudad se mantenía fuerte.

Sansa sabia de ante mano eso.

Había curado a más de una docena de soldados.

Pero su marido llego totalmente frustrado, la encontró curando un par de soldados y este dio órdenes de fortificar las defensas, durante la noche descansarían y eso haría que enemigos intenten atacarlos.

Luego de la comida la chica se sentó en sus rodillas y beso.

Era una de las formas más efectivas que había encontrado para complacer a su marido, Jon sentía debilidad por ella cuando se sentaba en sus rodillas por alguna razón.

La chica no sabía cuál.

Pero aprovecho la situación para calmar a su marido.

Su magia de curación poco podía hacer con sus frustraciones.

Su cuerpo por otro lado.

Era muy efectivo.

Jon largo un jadeo al terminar y cayó sobre ella.

Sansa le abrazo con su cuerpo desnudo entregando un par de besos con el propósito de calmar a su marido.

Lo logro perfectamente.

Este estaba más relajado al menos.

Podría centrarse ahora.

Idear un plan.

Destruir las malditas puertas y tomar la ciudad.

Y luego otra.

Y otra.

Hasta que no quede ninguna, hasta llegar al norte de Poniente.

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Jon observo como los hombres se organizaban.

Requería más hombres.

Mando a pedir aliados de las ciudades conquistadas.

Esclavos guerreros, quienes se les ofreció libertad luego de la batalla.

Soldados mercenarios que fueron contratados de los alrededores de Yiti.

Nobles de bajas casas de las ciudades que fueron conquistadas con soldados que vinieron a ganar el aprecio de su nuevo líder.

Jon no les tenía confianza, pero no se iba a quejar.

La única forma de tomar la ciudad era destruyendo las puertas.

Y la mejor forma era con un ataque coordinado.

Sus catapultas fueron destruidas.

Tenía un lanzarocas que mando a traer de Assai, pero no era suficiente.

Necesitaban un ataque totalmente fuerte.

Para eso necesitaban una distracción para las torres.

-Debo sacrificar hombres- pensó el.

Ninguna guerra era gratis.

Ninguna guerra podía ganarse sin grandes sacrificios.

No importaba cuan fuerte era el enemigo.

Tarde o temprano se tomaría una decisión mortal para los soldados.

Eso era la guerra.

Jon observo atentamente a los soldados organizarse en varios pelotones.

Se dividían en escuadrones, de ataque, defensa y médicos.

Aun así.

-Necesito algo poderoso para destruir esas malditas puertas- musito el.

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Hermione Granger entro en la tienda.

Vio a su rey sentado en una silla de madera, frente a una mesa con una decena de papeles encima.

Jon la miro llegar con sorpresa.

-Mi señor- saludo ella.

Jon la siguió mirando.

-¿Qué haces aquí?- pregunto él.

Ella lo miro.

-Pase por las ciudades, a imponer las leyes de Assai, y traigo un regalo- dijo ella.

Jon vio que sacaba una esfera.

Era de cristal, parecía que dentro tenía un líquido rojo.

-¿Y eso es?– pregunto Jon.

-Un regalo de los hermanos de Ron, George y Fred, unos de los mejores bromistas de todo Assai- le indico ella.

Jon parpadeo.

-Es una bomba mágica- le indico ella.

Jon la miro extrañado.

-Es un dispositivo explosivo, normalmente George y Fred los usan de distracción, este está mejorado podría acabar con una parte de la muralla, quizás las puertas, pero debe ser colocado en ella para hacerlo- dijo ella.

Jon lo miro con aprecio.

-¿Como funciona?-pregunto el.

Ella lo miro.

-Simple, lo lanzas donde quieres que explote y huyes para el otro lado- informo ella.

Jon sonrió.

-¿Te quedas a dormir?- pregunto el.

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Sansa miro a un soldado herido, curo su herida.

El campo de batalla era un desastre, pero ella quería ayudar aquí.

Dos semanas pasaron desde que Hermione Granger vino a entregar el explosivo a Jon.

Ahora todo estaba preparado según su esposo.

La chica vio a unos hombres llegar a ella, pero fueron eliminados rápido por los magos de Assai que la protegían.

La chica siguió curando gente, era lo único que podía hacer en el momento. Fue un segundo después de curar al último soldado que ella sintió una luz brillante en sus ojos y llego al cuarto donde se sube la habilidad.

Fue hasta el ordenador.

Sansa Stark

Puntos de habilidad: 1

Nivel 3

Salud: 200/200

Mana: 250/250

Habilidades físicas: Bajas

Habilidades mágicas: Bajas

Magias actuales:

Magia Blanca nivel 1

Tienes dos punto de habilidad.

Puedes obtener habilidad magia

blanca a nivel 2.

¿Quieres obtener magia blanca a nivel 2?

SI/NO

Toco que si.

Ha seleccionado magia Blanca.

¿Deseas gastar dos puntos de habilidad para obtener magia Blanca nivel 2?

SI/No

Ella presiono que si, y sintió como si su cuerpo se tornara caliente, sus manos se enfriaban, sus ojos eran inundados por una luz que los obligaba a cerrarse, durante unos momentos esta se aguanto las molestias, y finalmente se sintió normal, abrió los ojos y vio el ordenador.

Felicidades obtuvo magia Blanca nivel 2

Magia blanca.

Nivel 2

Gasta 50 de mana.

Escudo: crea un escudo de luz.

La chica salió del cuarto.

Vio a mas y mas hombres atacarlos.

-Escudo – invoco ella.

Frente a ella apareció una muralla dorada, que detuvo a los enemigos, sus magos aliados la vieron con sorpresa y atacaron a estos luego de eso.

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Jon ataco a otro soldado, había subido un nivel en batalla, llegando a nivel 5 con 2 puntos de habilidad.

Jon estaba simplemente siguiendo el plan.

Se mostro contra los Yitianos.

Estos atacaban.

Tomando la atención de las torres.

Pero estaba a distancia segura para que las fechas no lo golpeen.

-Bola de fuego- murmuro él.

La esfera de fuego salió directo al escuadrón que venía a por él.

La explosión solo dejo cuerpos tirados y quemados.

La arena de Yiti se mezclo con cenizas de los cadáveres.

A su lado los mercenarios atacaban también.

Los escuadrones se dividían.

Mercenarios de media distancia usaban arcos y flechas o algunos ballestas.

Los de corta distancia tenían espadas, cimitarras y lanzas.

Mantenían a los Yitianos a raya.

Por el momento.

También seguían el plan.

Jon sabia que faltaba poco.

Había dado sus órdenes.

Las águilas invocadas previamente atacaban de vez en cuando, a los ojos de alguno de los soldados enemigos.

Conquistarían la ciudad ese día.

El plan funcionaria.

Estaba seguro.

Debía agradecerle a Hermione.

A los Gemelos Weasley, Fred y George.

Y a Harry Potter quien estaba conquistando el sureste de Essos con solo un pequeño grupo de magos.

Jon miro hacia atrás vio que un pelotón de los suyos se acercaba.

Eran alrededor de cien hombres todos yendo en fila con grandes escudos cubriéndolos.

-Es hora- susurro el.

Los hombres corrían con sus escudos unidos detenían las flechas de las torres.

Los Yitianos parecían entender que había un plan y trataron de intervenir.

Pero Jon previamente dio la orden de atacar ambos lados, y sus hombres mantenían a los enemigos dejando una línea recta para que el nuevo escuadrón pase.

Las torres lanzaban cuantas flechas podían, pero era inútil contra los fuertes escudos de metal que estos poseían.

Llegaron a las puertas en unos minutos.

Jon dio una plegaria y un segundo después una explosión se escucho.

KABON

Era mayor de lo que creía.

Los mercenarios murieron en un segundo luego de que el dispositivo explosivo estallo.

Las puertas recibieron la explosión, y se resquebrajaron en segundos.

Las piedras duras, se convirtieron en fragmentos.

Incluso la muralla recibió un duro golpe.

El silencio reino en el campo de batalla.

Tanto de enemigos como aliados.

Jon apunto con su espada a la puerta.

-¡Tomen la ciudad!- exclamo el.

Un grito de batalla se escucho y miles de soldados se dirigieron a toda velocidad contra la ciudad.

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FIN DEL CAPITULO